Santiago 3:1–12
EMPECEMOS
¿Puede compartir algo que alguien le haya dicho
—en algún momento—en su vida que haya sido
verdaderamente útil?
No tiene que ser algo que haya alterado su vida
de alguna manera. Unas palabras de ánimo. Un
buen consejo. Conocimiento. Apoyo. ¿Qué
palabras le brindaron ayuda cuando usted las
necesitaba?
¿Qué fue lo que se le hizo tan beneficioso?
¿Por qué cree que la persona lo dijo?
LEAMOS
Leamos Santiago 3:1–12
Líder: Lea estos versículos en voz alta, o pídale a
alguien que usted sepa es un lector confidente que
lo lea. Solicite que las personas presentes
escuchen cuidadosamente y que sigan la lectura.
VEAMOS
Presente la Sesión 6: Santiago 3:1–12 (8
minutos)
COMENTEMOS
Si usted estuviera publicando este pasaje como
un artículo o como una entrada de blog, ¿qué
título le daría?
¿Por qué cree que Santiago escribió esto? ¿Qué
problema está tratando de corregir?
Recuerde que esta es una carta en general, no es
una carta enviada a una iglesia específica, sino
enviada a todo el mundo. Así que este no es un
asunto acerca de algunos chismes que difunden
calumnias. Santiago debió de haber estado
preocupado por la iglesia en general.
Aparentemente, había gente hablando mal–
presumiendo de sí mismos, diciéndole groserías
a otros, peleándose. Santiago les dice que
corrijan su comportamiento.
¿A quién se dirige Santiago en el versículo 1?
¿Por qué cree que los maestros serán juzgados
con más severidad?
Esta es una advertencia a la que todos debemos
de hacer caso ya sea que usted este o no en una
posición de maestro. Francis dice:
Vivimos en una época en la que todos
quieren ser maestros, todos quieren dar
consejo, todos quieren ser expertos, y
Santiago debate diciendo: ¿están seguros
que quieren ser maestros? Porque si lo son,
Dios les va a juzgar con más severidad.
¿En qué se relaciona el versículo 2 con el
versículo 1? ¿Está explicando el
comportamiento de maestros descarriados,
disculpándolos, o generalmente
instruyéndonos?
UN VISTAZO AL GRIEGO
No se deje confundir por la palabra perfecto.
La palabra téleios, también puede ser
traducida como: “alcanzar madurez”,
“completo” o “maduro”. Es la misma palabra
usada en Santiago 1:4 para la persona que
ha desarrollado paciencia en medio de las
pruebas. Así que Santiago no está diciendo
que las personas que controlan su lengua no
tienen pecado. De hecho, acaba de decir que
todos tropezamos de diferentes maneras.
Es solo que aquel que evita tropezar en su
habla es un creyente maduro.
Vemos la palabra cuerpo al final de versículo 2.
De hecho, esa palabra puede tener varios
significados en el Nuevo Testamento. ¿Qué
piensa que quiere decir aquí?
Entonces, ¿cómo podemos mantener todo el
cuerpo bajo control, con tan solo domar la
lengua?
El significado más básico de la palabra cuerpo es
nuestra existencia física. Si lo leemos de esta
manera, Santiago está diciendo que aquellos que
controlan su lengua también son capaces de
controlar sus acciones físicas.
Pero la palabra cuerpo también se usa en otra
parte del Nuevo Testamento para referirse a la
iglesia como, “el cuerpo de Cristo”. Si este
versículo todavía les está hablando a los
maestros, entonces puede significar que aquellos
que tienen un dominio sobre su habla son
capaces de controlar (mantener bajo control,
literalmente “domar”) la iglesia.
¿Ha visto alguna vez un conflicto en la iglesia
que es resuelto por un líder que habla con
sabiduría, claridad y bondad? ¿Como sucedió?
PROFUNDICEMOS NUESTRO
ENTENDIMIENTO
Aprendamos más acerca de los falsos
maestros en los siguientes pasajes bíblicos:
2 Timoteo 2:14–18; Tito 1:10–14; 2Pedro
2:1–3; Judas 10, 16
Después de leer estos versículos, ¿qué tan
grave cree que era el problema que tenía la
iglesia primitiva con los falsos maestros?
¿A que “discusiones inútiles o contención
sobre palabras” cree usted que Pablo se
está refiriendo en 2 Timoteo 2?
Observe el énfasis que tienen estos pasajes
en el habla. ¿Cree usted que los escritores
de estas cartas son muy susceptibles a
pecados como las murmuraciones, quejas,
adulaciones y palabras lisonjeras?
Observemos ahora el capítulo 3 de Santiago
versículos 3–6:
¿En qué se parece la lengua al freno que
ponemos en la boca de los caballos?
¿En qué se parece al timón de un barco?
¿En qué se parece a un incendio?
Es como dijo Francis:
Su lengua puede ser esa pequeña chispa
destructora. En donde unas palabras
descuidadas pueden destruir relaciones,
arruinar vidas y hasta pueden llevar a
alguien a la depresión.
¿Cree usted que estas comparaciones tienen
más sentido en referencia al comportamiento
individual o en referencia a la iglesia? O quizá,
¿cree que se aplique a ambos?
¿Cree que sea literalmente imposible “domar la
lengua” como dice el versículo 8?
PROFUNDICEMOS NUESTRO
ENTENDIMIENTO
Entendamos más acerca de la importancia de
lo que decimos en los siguientes pasajes
bíblicos: Salmos 19:14; Filipenses 2:14–16;
Hebreos 10:24–25; Proverbios 10:31–32
De acuerdo a estos pasajes, ¿qué tan
importante es lo que decimos?
¿Cuáles son las diferentes audiencias
descritas aquí?, ¿quién nos está
escuchando?
¿Qué ideas le dan estos pasajes acerca de
domar su lengua?
¿Cómo describiría la situación en los versículos
del 9 al 12?
¿De quién está hablando Santiago? ¿Qué
podemos adivinar de esta gente?
El versículo 9 encaja con la conclusión que ha
estado haciendo Santiago. Aquí le está hablando
a gente que escucha la Palabra de Dios, pero no
la obedece. Quieren ser religiosos, y son
agradables con los pordioseros, pero en realidad
no ayudan a la gente necesitada. Además, no
pueden dejar de decir cosas feas de otras
personas. Parecen ser tardos para escuchar,
rápidos para hablar, y rápidos para enojarse. El
primer versículo del capítulo 3 sugiere que
algunas de estas personas están dirigiendo
iglesias. Así que son líderes de alabanza,
alabando a Dios al frente de la congregación,
para después hablar mal de las personas.
Santiago lo dice claramente: esto no debe de ser
así.
ÚLTIMAS PALABRAS
La lengua es una poderosa fuerza para todos
nosotros, y afecta la manera en la que
influenciamos a otros. Ya sea que usted sea líder
de una iglesia o de un grupo en casa o de una
familia, lo que usted dice tiene un impacto
enorme.
Al iniciar esta sesión, hablamos acerca de
palabras útiles que se nos han dicho. Piense en
la influencia que esas palabras tuvieron en usted.
Piense en la influencia que sus palabras tienen
en sus hijos, sus vecinos, sus estudiantes, sus
amigos. Usted tiene mucho poder en sus manos
—no, no en sus manos, sino en su boca. Poder
para hacer bien o hacer mal.
¿Cómo podría usted ayudar o dañar a gente, esta
semana, con lo que dice?
Al prender la televisión, la radio, o la Internet, es
muy probable que usted escuche a alguien
hablar. Y es aún más probable que usted escuche
a alguien criticar a alguien más. En esos
momentos es fácil unirse a la crítica. Después de
todo, ¡solo estamos diciendo que esas otras
personas están equivocadas!, ¡son tontas!,
¡malvadas!, ¡merecen nuestra crítica! Pero Dios
aun ama a esas personas, ¿no es así? ¿Cómo
podemos adorar a Dios un minuto, y al siguiente
desgarrar a la gente que Él ama? Esto no está
bien.
Francis termina su enseñanza con unas palabras
que requieren nuestra reflexión. Él dijo:
Si todo lo que sale de esta boca es
negatividad, calumnia, maldición, daño al
prójimo, decir cosas negativas de otras
personas, entonces tengo que decir: “Ok,
quizá mi corazón realmente no ha sido
transformado. ¿Será cierto que el Espíritu
Santo está en mí? ¿Seré realmente una
nueva criatura?
Es imposible domar la lengua. Ningún humano lo
puede hacer, pero Dios si puede. Pídale al Señor
que le dé una lengua que busque bendecirle a Él
y a otros. Que las palabras de nuestras bocas
sean gratas delante de Él.
APLICACIÓN PRÁCTICA
El libro de Santiago enfatiza el lado activo de
nuestra fe, así que consideremos varias maneras
en la que podemos poner por obra estas
enseñanzas.
Memorización: memorice Santiago 3:9–10. Este
no es el versículo de memoria tradicional, pero
puede ser provechoso en la vida real.
Deténgase: cuando se encuentre hablando mal
de alguien, pare—a media expresión, si es
necesario. Encuentre una frase que pueda repetir
en su mente en esos casos. Tal vez es Santiago
3:9–10. Quizá solo necesita las palabras “esto no
está bien.” O a la mejor, es algo más positivo
como: “Bendice al Señor, alma mía” o la oración
del Salmo 19:14.
Palabras de ánimo: piense en tres personas a las
que puede darles palabras de ánimo esta
semana, y hágalo. Sea tan específico como
pueda. ¡Refuerce su confianza o su fe!
Agradezca: ¿quién le ha dado animo en el
pasado? ¿Quién le ha dado palabras de vida?
¿Puede encontrarlos y agradecerles?
Ayune: muchos de nosotros aprendemos hábitos
groseros de los medios de comunicación como
la radio, la televisión y hasta la Internet. Si este es
un problema para usted, “ayune”, absténgase de
los medios de comunicación por un periodo de
tiempo—tal vez siete días. Y después re-evalúe.