PINOCHO
PERSONAJES:
NARRADOR: RICARDO
GEPPETTO: MIGUEL
PINOCHO: DAVID
PEPE GRILLO: ELISA
HADA AZUL: EMMA
ZORRO: MICHEL
ACTO I – El nacimiento de Pinocho
Narrador: Había una vez, un dulce viejecillo carpintero llamado Geppetto, que gustaba de elaborar
juguetes y muñecos de madera, con dulce amor y soñando que eran juguetes para un hijo suyo, hijo que
nunca tuvo. En una ocasión, mientras dibujaba el rostro de uno de sus muñecos exclamó.
Geppetto: Oh, qué feliz me siento entre todos estos muñecos, pero qué feliz sería si uno de ellos fuera
un hijo mío.
Narrador: Continuó trabajando en este hermoso muñeco, dibujando la carita de un niño, con ojos
grandes y alegres y una tierna sonrisa, mientras trabajaba se quedó dormido, imaginando el rostro de
aquel niño de madera, “Un niño, un hijo mío, qué feliz sería con un niño de verdad” soñaba Geppetto.
Pepe grillo: ¡Ah! Pobre Geppetto. Si tan sólo su deseo se cumpliera.
Narrador: unos segundos más tarde se dio lugar en la escena el Hada Azul, el hada de los deseos
apareció con centellantes brillos azules deslumbrando al pobre grillito Pepe. Entonces conmovida por
los deseos de Geppetto y habiendo sido este un buen hombre durante toda su vida, merecedor de un
deseo, el hada se acercó a Pinocho y le cantó esta mágica canción:
Narrador: Y terminando la canción con una hondeada de su varita mágica, el hada Azul dio vida al
cuerpo de madera de Pinocho. Al día siguiente Geppetto despertó y se llevó una enorme sorpresa que lo
llenó de alegría, encontró a su hermoso Pinocho de madera pero lleno de vida. Seguía siendo de madera
pero era ahora un niño con vida.
Pinocho: Hola, papá.
Geppetto: ¿Quién habla?
Pinocho: Soy yo, Pinocho papá, ¿Acaso no me reconoces?
Geppetto: ¿Eres tu Pinocho? Parece que estoy soñando, ¡Qué feliz soy, al fin tengo un hijo de verdad!
Narrador: Es así que se oyeron risas y cantos en la casita de Geppetto el carpintero, Pepe grillo,
Pinocho y Geppetto rieron largo rato, de pronto:
Geppetto: Oh pero Pinocho, ahora que eres un niño, deberás aprender cosas, tener amiguitos, conocer
de la vida, tendrás que ir a la escuela.
Narrador: Es así que Geppetto decidió llevarlo a la escuela para que Pinocho creciera como un niño
normal, estudiara y aprendiera a leer, escribir y conociera nuevos amigos.
Geppetto: Anda, Pinocho. Corre hijo mío que tienes que entrar a la escuela.
Pinocho: Adiós papá Geppetto. Prometo portarme bien.
Pepe grillo: Yo me encargaré de cuidarte, Pinocho.
ACTO II – Pinocho en el Circo
Narrador: Y así se fue Pinocho camino a la escuela junto con su nuevo amigo Pepe grillo, quien
cuidaría de él durante el trayecto. Pasaron varios días y Pinocho demostraba ser un buen niño,
anhelando ser un niño de verdad. Pinocho pasaba sus días al lado de Geppetto y al cuidado de Pepe
grillo, iba y venía de la escuela. Como todo niño Pinocho no siempre gustaba por completo de ir a la
escuela, así que una que otra vez se escapaba de clases, en una ocasión fue al circo a ver una función de
títeres, y el dueño del circo asombrado al verlo pensó en que Pinocho seria sin duda la mejor atracción
de su circo.
Un buen día camino a la escuela un extraño y tétrico personaje se cruzó frente a Pinocho y Pepe el
grillo.
Zorro: Hola Pinocho, soy un zorro amigable ¿A qué vas a la escuela, a perder el tiempo? i No vayas!
Mejor ven al circo de marionetas a divertirte, ganarás mucho dinero, jojojo.
Pepe grillo: iPinocho, no Pinocho no vayas, prometiste portarte bien!
Narrador: Le recordó Pepe grillo
Pinocho: ¡Cállate Pepe grillo! Con un día que falte a la escuela no pasará nada.
Narrador: Al llegar Pinocho al circo de inmediato el dueño, que ya tenía planeado secuestrarlo, vio en
Pinocho su mejor oportunidad, por lo que decidió encerrarlo para tenerlo como espectáculo, pensando
de manera interesada en el dinero que la marioneta parlante podría dejarle al circo. Pinocho al verse
encerrado lloró desconsoladamente y sin parar. Sin que ninguno de sus llantos conmoviera un poco al
malvado dueño del lugar.
Pinocho: ¡Snif! No volveré a ver a papá Geppetto.
Pepe grillo: ¿Ya ves lo que pasa cuando faltas a tus promesas?
Narrador: En tanto lloriqueo apareció el Hada Azul, viendo llorar a Pinocho dulcemente le preguntó:
Hada Azul: ¿Qué pasa Pinocho? ¿Por qué lloras tan desconsoladamente?
Pinocho: – Oh hermosa Hada, caminando por el bosque un horrible monstruo me atrapó y me encerró
en esta jaula sin razón.
Narrador: Tras la mentira de pinocho la nariz comenzó a crecer y crecer sin pinocho comprender.
Hada azul: Estás mintiendo Pinocho, y tu nariz así quedará para que siempre recuerdes que no deberás
decir mentiras. Pero te daré una oportunidad para que demuestres que eres un buen niño, y te dejaré
salir.
ACTO IV – Pinocho un niño de verdad
Hada Azul: Pinocho, has sido un niño bueno, generoso y valiente. Ahora ya sabes que el amor es el
mejor camino hacia la felicidad.
Pinocho: ¡Papá, papá ya soy un niño de verdad! ¡Mírame que ya soy un niño de verdad!
Geppetto: ¡Jo jo jo! ¡Pero qué feliz soy hijo mío, qué feliz soy Pinocho de mi corazón!
Narrador: Llenos de alegría Pinocho, Papá Geppetto y Pepe grillo regresaron juntos a su hogar
cantando y tarareando esta canción:
Narrador: Y entonces Pinocho, Papá Geppetto y Pepe grillo fueron felices a casa, unidos y vivieron
siempre felices, Pinocho aprendió la lección, comprendió que no es bueno decir mentiras y siguió los
consejos de Papá Geppetto y Pepe grillo.
FIN