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Evolución del concepto de salud-enfermedad

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UNIDAD I

Proceso Salud - Enfermedad


Niveles de atención, prevención y atención
Comunicación verbal y no verbal
Entrevista
Historia clínica

(1) EVOLUCIÓN DEL CONCEPTO SALUD-ENFERMEDAD

Concepción tradicional

Desde los albores de la humanidad, el ser humano ha hecho esfuerzos de diversa


naturaleza por mantener su salud, y desde la antigüedad se ha considerado que
existen personas con capacidades para restablecerla, para quienes la mayoría de
las explicaciones acerca de la salud y la enfermedad, se fundamentaban en la
existencia de dioses que curaban y en las virtudes mágicas de encantamientos y
hechizos. En las culturas primitivas, el brujo era curandero por dos virtudes: por su
conocimiento de plantas y preparación de brebajes y por su cercanía con los dioses.
Las plantas de donde se extraían las infusiones y los bebedizos eran albergue de
los espíritus de los dioses, que debían ser invocados mediante ceremonias y
rituales.

Galeno, nacido en el año 131 A.C., se preguntaba por la causa de las alteraciones
de la salud y cuestionaba la presencia de los dioses en la enfermedad. De esta
forma, con el naturalismo hipocrático y con el racionalismo de la minoría ilustrada a
la que pertenecía, se rechazó enérgicamente la doctrina de quienes querían
introducir en la estructura de la enfermedad un elemento sobrenatural. Sin embargo,
en la Edad Media se recurre nuevamente al influjo religioso en la presencia de la
salud y de la enfermedad.

En la edad moderna, con el auge de la ciencia, se desarrolló de forma significativa


la ciencia anatómica y se produjeron grandes avances en el descubrimiento de
principios anatomo fisiológicos, y químicos, entre otros, vinculados a las
alteraciones de la salud. En este mismo período parece abandonarse la creencia de
que en dichas alteraciones hay una relación causal con el castigo de los dioses, los
malos espíritus y los demonios. En suma, se puede decir que, en la edad moderna
hay un privilegiado interés natural por el cuerpo humano.

El invento del microscopio, a finales del siglo XVII, permitió profundizar en los
aspectos biológicos de la enfermedad. Por otro lado, con el advenimiento de la
Revolución Industrial y los avances técnicocientíficos de la época, se identificaron
causas en el medio ambiente y se empezó a tener en cuenta, no sólo los aspectos
biológicos y físicos, sino los económicos, sociales y políticos relacionados con la
salud.

Con el surgimiento de la teoría microbiana en 1876, se reforzó la idea según la cual,


la enfermedad estaba determinada por aspectos medioambientales y, en este caso,
por la acción de un agente externo de tipo biológico. Cuando el hombre descubrió
la causa microbiana de la enfermedad, con éste creyó haber encontrado el origen
de todos los procesos patológicos. Así adquirió un nuevo concepto con base en el
cual, le atribuyó una causa a la enfermedad. Esto le permitió hablar de la
“unicausalidad”.

Durante el siglo XIX, las ideas de la Revolución Francesa, el surgimiento del


socialismo y los aportes de Virchow y Pasteur, hicieron que la perspectiva
biologicista comenzara a tomar en cuenta la dimensión social y política de los
fenómenos de enfermedad.

Entre la segunda mitad del siglo XIX y la primera mitad del siglo XX, el desarrollo de
los conceptos sobre agentes infecciosos e inmunidad condujo a una transformación
del enfoque de los estudios médicos, lo que llevó a hacer especial énfasis en las
fuentes ambientales de microorganismos y las formas de transmisión de las
infecciones.

Desde esta perspectiva, el modelo causal simple se transforma en un modelo en el


que la tríada huésped (Guest), hospedero (Host) y ambiente, participan en procesos
de interacción recíproca. Este modelo es considerado como el modelo
epidemiológico clásico, que aún hoy continúa privilegiado por la racionalidad
científica moderna.

Los avances propiciados por las ciencias naturales influyeron de manera


significativa en la concepción sobre la salud y la enfermedad, de tal manera que,
para el diagnóstico, el tratamiento y el control de la enfermedad, primaron los
criterios de objetividad y validez planteados por los positivistas y el interés se centró
en las relaciones de deducibilidad entre los enunciados, a partir de los cuales se
describen observaciones, se refutan o confirman leyes, hipótesis o teorías. Esta
perspectiva está sustentada en las posibilidades de explicación, predicción y
control, propias de las ciencias naturales.

Desde el punto de vista del epidemiólogo, el concepto de “hospedero” es un


elemento importante del concepto de “inmunidad”. El concepto de “hospedero” hizo
suyo el énfasis que Hipócrates hacía en la constitución y susceptibilidad, expresado
en la teoría de los humores, y obligó a los científicos y a los médicos a prestar
especial atención al hospedero, del mismo modo como se la prestaban al huésped.
El hospedero había sido siempre el objeto primordial del estudio médico. No
obstante, el interés se había centrado en las manifestaciones del trastorno antes
que en la propia capacidad del hospedero de controlar las manifestaciones de este.
A finales del siglo XIX y comienzos del XX, se empieza a observar un
desplazamiento de la concepción biológica de la salud, hacia una idea de salud
como un factor de desarrollo. El proceso biológico se empezó a mirar como un
hecho ligado a las condiciones que rodean la vida humana, y la epidemiología se
vio abocada a cambiar de la unicausalidad hacia la multicausalidad.
En 1946, surge la definición de salud enunciada por la Organización Mundial de la
Salud –OMS–: “El estado de completo bienestar físico, mental y social y no
solamente la ausencia de enfermedad”. Antes de esta definición, se consideraba
sano al individuo que no presentaba molestias o síntomas, es decir, a quien estaba
libre de una enfermedad visible. Muchos criticaron a la OMS la idea de completo
estado de bienestar, ya que esta idea parece irreal: salud y enfermedad no serían
categorías ni estados nítidamente diferenciados, sino parte de un continuo, de un
equilibrio permanente de diversos factores naturales y sociales en continua
interacción.

De acuerdo con Molina, G (citado por Bersh, D. 1987), el concepto de “salud”


tampoco es estático ni ahistórico: cambia de acuerdo con las ideas dominantes de
cada sociedad. Se reconoce hoy desde diferentes posturas que, en cualquier
sociedad la definición del término “salud” no es estrictamente biológica, sino
primariamente social.

En 1973, cuando Laframboise propuso un marco conceptual para el campo de la


salud, se diseñó un plan para las décadas de los ochenta y los noventa. Este
enfoque, conocido más tarde como concepto de campo de salud, e incluido en un
trabajo del gobierno canadiense que fue la base sobre la que se proyectó la política
sanitaria del país, implica que la salud está determinada por una variedad de
factores que se pueden agrupar en cuatro grandes grupos: estilo de vida, medio
ambiente, organización de la atención de la salud, y biología humana.

Blum, (citado por Bersh (1987)), muestra cómo los anteriores factores se relacionan
y se modifican mediante un círculo envolvente formado por la población, los
sistemas culturales, la salud mental, el equilibrio ecológico y los recursos naturales.
Por su parte, Lalonde y Dever (citados por Quevedo, E. (1992)), sostienen que los
cuatro factores son igualmente importantes, de modo que para lograr un estado de
salud es necesario que estos factores estén en equilibrio.

Agrega Bersh (1987), -apoyándose en las ideas de Blum- (…), que el fenómeno de
la salud debe entenderse como “el proceso de variaciones ininterrumpidas, que
acompañan el fenómeno vital del hombre, las cuales son producidas o influidas por
factores hereditarios, de comportamiento y ambientales, así como por factores o
acciones provenientes de los servicios de salud.” Los efectos que tales variaciones
producen en el fenómeno vital se reflejan en el grado de éxito que este fenómeno
tiene en el cumplimiento de su fin: mantener la salud.

El debate no culmina con los planteamientos de Blum y Bersh. Antes de este debate,
había surgido un enfoque holístico con respecto a los factores determinantes de la
salud, los cuales procuran integrar las áreas de la salud con la economía de la salud,
los procesos políticos y los factores socioculturales. En 1992, el Programa de las
Naciones Unidas para el Desarrollo, vincula la salud y el desarrollo y las concibe
desde la perspectiva del desarrollo humano, reconociendo la importancia de las
variables socioeconómicas en la salud de las poblaciones.

En este momento histórico, parece darse un tránsito hacia una perspectiva


epistemológica social, ya que se deja de pensar al hombre como ser individual y
exclusivamente biológico, y se describe con base en un paradigma social, donde
las relaciones entre los individuos se convierten en el objeto de estudio.

(2) ¿Cómo define la OMS la salud?

«La salud es un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente


la ausencia de afecciones o enfermedades». La cita procede del Preámbulo de la
Constitución de la Organización Mundial de la Salud, que fue adoptada por la
Conferencia Sanitaria Internacional, celebrada en Nueva York del 19 de junio al 22
de julio de 1946, firmada el 22 de julio de 1946 por los representantes de 61 Estados
(Official Records of the World Health Organization, Nº 2, p. 100), y entró en vigor el
7 de abril de 1948. La definición no ha sido modificada desde 1948.

(3) Formalización del concepto de salud a través de la lógica: impacto del


lenguaje formal en las ciencias de la salud
¿QUÉ ES LA PROMOCIÓN DE LA SALUD?

La promoción de la salud permite que las personas tengan un mayor control de su


propia salud. Abarca una amplia gama de intervenciones sociales y ambientales
destinadas a beneficiar y proteger la salud y la calidad de vida individuales mediante
la prevención y solución de las causas primordiales de los problemas de salud, y no
centrándose únicamente en el tratamiento y la curación.
La promoción de la salud tiene tres componentes esenciales:

1. Buena gobernanza sanitaria


La promoción de la salud requiere que los formuladores de políticas de todos los
departamentos gubernamentales hagan de la salud un aspecto central de su
política. Esto significa que deben tener en cuenta las repercusiones sanitarias en
todas sus decisiones, y dar prioridad a las políticas que eviten que la gente enferme
o se lesione.
Estas políticas deben ser respaldadas por regulaciones que combinen los incentivos
del sector privado con los objetivos de la salud pública, por ejemplo, armonizando
las políticas fiscales que gravan los productos nocivos o insalubres, como el alcohol,
el tabaco y los alimentos ricos en sal, azúcares o grasas, con medidas para
estimular el comercio en otras áreas. Asimismo, hay que promulgar leyes que
respalden la urbanización saludable mediante la facilitación de los desplazamientos
a pie, la reducción de la contaminación del aire y del agua o el cumplimiento de la
obligatoriedad del uso del casco y del cinturón de seguridad.

2. Educación sanitaria
Las personas han de adquirir conocimientos, aptitudes e información que les
permitan elegir opciones saludables, por ejemplo, con respecto a su alimentación y
a los servicios de salud que necesitan. Deben tener la oportunidad de elegir estas
opciones y gozar de un entorno en el que puedan demandar nuevas medidas
normativas que sigan mejorando su salud.

3. Ciudades saludables
Las ciudades tienen un papel principal en la promoción de la buena salud. El
liderazgo y el compromiso en el ámbito municipal son esenciales para una
planificación urbana saludable y para poner en práctica medidas preventivas en las
comunidades y en los centros de atención primaria. Las ciudades saludables
contribuyen a crear países saludables y, en última instancia, un mundo más
saludable.

(4) LA PROMOCIÓN Y LA PREVENCIÓN: PILARES PARA LA SALUD Y


CALIDAD DE VIDA

La promoción de salud puede interpretarse como un nuevo camino, una estrategia,


una filosofía o simplemente una forma diferente de pensar y actuar para alcanzar la
salud de los pueblos. Para algunos, es un nuevo enfoque, cualitativamente superior
al tradicional de la salud pública, es incluso un nuevo paradigma. Para OMS/OPS
es indistintamente “una estrategia” o una “función esencial” de la salud pública. No
obstante y a pesar de las diferentes acepciones asumidas, existe consenso en que
involucra a gobiernos, organizaciones sociales e individuos, en la construcción
social de la salud.
Desde Winslow (1920) hasta Ottawa (1986), y en la medida en que se han
sucedido diferentes conferencias mundiales sobre promoción de salud, el tema ha
adquirido un espacio cada vez mayor en el ámbito de la salud. Aunque para algunos
puede ser aún una interrogante, un nuevo término, o un slogan, muchos reconocen
esta actividad como una vía para alcanzar niveles de salud deseables para toda la
humanidad. Su aparición puede ubicarse en los países industrializados, donde se
han obtenido avances significativos, tanto en el plano teórico como en la práctica.
En América Latina, el desarrollo ha sido más lento en algunos casos, con
limitaciones severas en otros, donde no ha sido suficientemente atendida desde el
espacio genoestructural, aunque, en general, se observan avances.

El concepto de promoción de salud irrumpió con fuerza desde la segunda mitad del
pasado siglo en el ámbito académico, en la investigación, los servicios de salud, en
diversos sectores sociales, así como en las agendas de decidores y de los
gobiernos. Pero, a pesar de ese progreso, muchos profesionales y ejecutores, aun
hoy, no comprenden en toda su magnitud su esencia, y desconocen sus principios,
metodologías y herramientas. Si se considera que la comunicación es una
herramienta importante para los cambios de comportamiento y estos, a su vez, una
estrategia para la promoción de salud, deben desterrarse entonces los enfoques
reduccionistas, que la conciben como una actividad puntual que se circunscribe a
repartir panfletos o hacer spots televisivos.
Sin obviar la preocupación por la preservación de la salud heredada de culturas
milenarias, la promoción y la educación para la salud como práctica transitaron y
obtuvieron fuerza desde el siglo pasado. Los problemas de salud acumulados por
la población mundial son cada vez más numerosos y diversos, pero algo está claro
para los entendidos: hasta el momento, la mejor alternativa para solucionarlos es
justamente la promoción y la educación para la salud.
La salud es un derecho humano básico e indispensable para el desarrollo social y
económico. Con frecuencia cada vez mayor se reconoce que la promoción es un
elemento indispensable para el mejoramiento de la salud. Se trata de un proceso
de capacitación de la gente para ejercer un mayor control sobre la salud y
aumentarla. Por medio de inversiones y de acciones, la promoción de la salud obra
sobre los factores determinantes de la salud y genera beneficios sustanciales a la
población, reduce la inequidad, promueve el respeto de los derechos humanos y
acumula capital social. La meta final es prolongar la expectativa de salud y reducir
las diferencias en ese sentido entre países y grupos.
La promoción de la salud constituye un proceso político y social global que abarca
no solamente las acciones dirigidas directamente a fortalecer las habilidades y
capacidades de los individuos, sino también las dirigidas a modificar las condiciones
sociales, ambientales y económicas, con el fin de mitigar su impacto en la salud
pública e individual. Es el proceso que permite a las personas incrementar su
control sobre los determinantes de la salud y, en consecuencia, mejorarla.
La participación es esencial para sostener la acción en materia de promoción de la
salud.
Las investigaciones y los estudios de casos realizados en el mundo prueban que la
promoción de salud es efectiva. Las estrategias de promoción de salud pueden
crear y modificar los estilos de vida y las condiciones sociales, económicas y
ambientales determinantes de la salud. La promoción es un enfoque práctico para
lograr mayor equidad y resultados en la gestión salud.
Las cinco estrategias que la Carta de Ottawa considera indispensables para el éxito
son:
- La elaboración de una política pública favorable a la salud.
- La creación de espacios y ámbitos propicios.
- El reforzamiento de la acción comunitaria.
- El desarrollo de las actitudes personales.
- La reorientación de los servicios de salud.

En la actualidad se ha comprobado que:


- El tratamiento integral del desarrollo de la salud resulta más eficaz
- Diversos escenarios ofrecen oportunidades prácticas para la ejecución de
estrategias integrales - municipios, comunidades, consejos populares, entre
otros, junto a mercados, escuelas, lugares de trabajo, centros asistenciales
y de recreación…
- La participación es indispensable para hacer sostenible el esfuerzo
desplegado -la población debe ser el centro de la actividad de promoción y
de los procesos de toma de decisiones.
- El aprendizaje sobre la salud fomenta la participación - el acceso a la
educación y a la información es esencial para lograr la participación efectiva
y la movilización de los individuos y las comunidades.

Estas estrategias son elementos básicos de la promoción de salud. Por tanto, en


primer lugar, se necesita de un sector sanitario que comprenda su importancia, la
promueva y empodere en todos sus niveles con personal capacitado capaz de
multiplicar los recursos humanos y la actividad en todos los sectores.
(5) NIVELES DE ATENCIÓN, DE PREVENCIÓN Y ATENCIÓN PRIMARIA DE LA
SALUD

NIVELES DE ATENCIÓN:

NIVELES DE PREVENCIÓN:
(6) COMUNICACIÓN VERBAL Y NO VERBAL

Todos hemos vivido diferentes experiencias con el personal de salud. Tanto las
buenas, como las malas experiencias generan un impacto en el usuario. Como
futuros profesionales de la salud, hacemos hincapié en la importancia de la
comunicación, que incluye, no solo la comunicación verbal, sino también la no
verbal, gestual, postural, etc.
Que los pacientes tengan una buena experiencia con el personal de la salud,
depende de cada uno de nosotros como actores responsables.
Un buen profesional, no solo es aquel que tiene mucho conocimiento y lo aplica en
favor de los pacientes. Sino, aquel que además, escucha, ve más allá de una
patología o un problema, a un ser biopsicosocial con todo lo que ello representa. La
empatía es un pilar fundamental en la atención, siempre manteniendo la distancia
óptima, para no involucrarse personalmente, como así tampoco distanciarse tanto
que el paciente no encuentre en el profesional el sostén y la ayuda que necesita.

En la actualidad, por momentos, pareciera que han sido olvidadas ciertas


características tan importantes para el relacionamiento personal de salud –
paciente, como lo son: respeto, privacidad, confidencialidad, tolerancia. Y es sobre
ellas, que les invitamos a reflexionar al leer el material.

Como actores de salud, en la atención nos encontramos con diferentes personas,


diferentes situaciones, diferente nivel educativo, diferente nivel socio económico,
diferente soporte familiar, diferentes creencias, etc. etc. Por lo que, es nuestra
responsabilidad y deber, poder reconocer las características que cada individuo
presenta, para de esta forma, brindar una comunicación clara, adaptada a cada uno
de los usuarios y que de esta forma pueda ser entendida e incorporada por el
receptor.
Así también, no debemos olvidar generar espacios de escucha.
Somos primordialmente seres “sociales”, en el sentido de que pasamos la mayor
parte de nuestras vidas con otras personas. Por consiguiente, es importante
aprender a entenderse con los otros y a funcionar adecuadamente en situaciones
sociales. Ciertas habilidades de comunicación nos ayudan a mejorar las relaciones
interpersonales.
La comunicación es el acto por el cual un individuo establece con otro un contacto
que le permite transmitir una información.
En la comunicación intervienen diversos elementos que pueden facilitar o dificultar
el proceso.
Emisor: La persona (o personas) que emite un mensaje.
Receptor: La persona (o personas) que recibe el mensaje.
Mensaje: Contenido de la información que se envía.
Canal: Medio por el que se envía el mensaje.
Código: Signos y reglas empleadas para enviar el mensaje.
Contexto: Situación en la que se produce la comunicación.

La comunicación eficaz entre dos personas se produce cuando el receptor interpreta


el mensaje en el sentido que pretende el emisor.

Tipos de comunicación

Las formas de comunicación humana pueden agruparse en dos grandes categorías:


la comunicación verbal y la comunicación no verbal.
La comunicación verbal se refiere a las palabras que utilizamos y a las inflexiones
de nuestra voz (tono de voz).
La comunicación no verbal hace referencia a un gran número de canales, entre los
que se podrían citar como los más importantes el contacto visual, los gestos
faciales, los movimientos de brazos y manos o la postura y la distancia corporal.

Pese a la importancia que le solemos atribuir a la comunicación verbal, entre un 65


y un 80 % del total de nuestra comunicación con los demás la realizamos a través
de canales no verbales. Para comunicarse eficazmente, los mensajes verbales y no
verbales deben coincidir entre sí. Muchas dificultades en la comunicación se
producen cuando nuestras palabras se contradicen con nuestra conducta no verbal.

Técnicas de comunicación eficaz


Todos conocemos y podríamos citar en teoría cuales son los principios básicos para
lograr una correcta comunicación, pero, frecuentemente nos olvidamos de ellos.
Algunas de las estrategias que podemos emplear son tan sencillas como las
siguientes:

La escucha activa: Uno de los principios más importantes y difíciles de todo el


proceso comunicativo es el saber escuchar. La falta de comunicación que se sufre
hoy día se debe en gran parte a que no se sabe escuchar a los demás. Se está más
tiempo pendiente de las propias emisiones, y en esta necesidad propia de
comunicar se pierde la esencia de la comunicación, es decir, poner en común,
compartir con los demás.
Existe la creencia errónea de que se escucha de forma automática, pero no es así.
Escuchar requiere un esfuerzo superior al que se hace al hablar y también del que
se ejerce al escuchar sin interpretar lo que se oye.
Pero ¿qué es realmente la escucha activa? La escucha activa significa escuchar y
entender la comunicación desde el punto de vista del que habla. ¿Cuál es la
diferencia entre el oír y el escuchar? Existen grandes diferencias. El oír es
simplemente percibir vibraciones de sonido, mientras que escuchar es entender,
comprender o dar sentido a lo que se oye.
La escucha efectiva tiene que ser necesariamente activa por encima de lo pasivo.
La escucha activa se refiere a la habilidad de escuchar no sólo lo que la persona
está expresando directamente, sino también los sentimientos, ideas o pensamientos
que subyacen a lo que se está diciendo. Para llegar a entender a alguien se precisa
asimismo cierta empatía, es decir, saber ponerse en el lugar de la otra persona.

Elementos que facilitan la escucha activa:


- Disposición psicológica: prepararse interiormente para escuchar.
- Observar al otro: identificar el contenido de lo que dice, los objetivos y los
sentimientos.
- Expresar al otro que le escuchas con comunicación verbal (ya veo, umm, uh, etc.)
y no verbal (contacto visual, gestos, inclinación del cuerpo, etc.).

Elementos a evitar en la escucha activa:


- No distraernos, porque distraerse es fácil en determinados momentos. La curva de
la atención se inicia en un punto muy alto, disminuye a medida que el mensaje
continúa y vuelve a ascender hacia el final del mensaje. Hay que tratar de combatir
esta tendencia haciendo un esfuerzo especial hacia la mitad del mensaje con objeto
de que nuestra atención no decaiga.
- No interrumpir al que habla.
- No juzgar.
- No ofrecer ayuda o soluciones prematuras.

Habilidades para la escucha activa:


- Mostrar empatía: Escuchar activamente las emociones de los demás. Es escuchar
sus sentimientos, intentar entender lo que siente esa persona. No se trata de
mostrar alegría, si siquiera de ser simpáticos. Simplemente, que somos capaces de
ponernos en su lugar. Sin embargo, no significa aceptar ni estar de acuerdo con la
posición del otro. Para demostrar esa actitud, usaremos frases como: “entiendo lo
que sientes”, “noto que...”.
- Parafrasear. Este concepto significa verificar o decir con las propias palabras lo
que parece que el emisor acaba de decir. Es muy importante en el proceso de
escucha ya que ayuda a comprender lo que el otro está diciendo y permite verificar
si realmente se está entendiendo y no malinterpretando lo que se dice. Un ejemplo
de parafrasear puede ser: “Entonces, según veo, lo que pasaba era que...”,
“¿Quieres decir que te sentiste...?”.
- Emitir palabras de refuerzo o cumplidos. Pueden definirse como verbalizaciones
que suponen un halago para la otra persona o refuerzan su discurso al transmitir
que uno aprueba, está de acuerdo o comprende lo que se acaba de decir. Frases
que sirven para transmitir el interés por la conversación: "Bien", "umm" o
"¡Estupendo!".
- Resumir: Mediante esta habilidad informamos a la otra persona de nuestro grado
de comprensión o de la necesidad de mayor aclaración. Expresiones de resumen
serían: "Si no te he entendido mal...”, "O sea, que lo que me estás diciendo es...",
"A ver si te he entendido bien…"

Algunos aspectos que mejoran la comunicación

Ser específico. Ser específico, concreto, preciso, es una de las normas principales
de la comunicación. Tras una comunicación específica, hay cambios; es una forma
concreta de avanzar. Cuando se es inespecífico, rara vez se moviliza nada.
Evitar las generalizaciones. Los términos "siempre" y "nunca" raras veces son
ciertos y tienden a formar etiquetas. Es diferente decir: "últimamente te veo algo
ausente" que "siempre estás en las nubes". Para ser justos y honestos, para llegar
a acuerdos, para producir cambios, resultan más efectivas expresiones del tipo: “La
mayoría de las veces”, “En ocasiones”, “Algunas veces”, “Frecuentemente”. Son
formas de expresión que permiten al otro sentirse correctamente valorado.
Ser breve. Repetir varias veces lo mismo con distintas palabras, o alargar
excesivamente el planteamiento, no es agradable para quién escucha. Produce la
sensación de ser tratado como un niño. En todo caso, corre el peligro de que le
rehúyan por pesado cuando empiece a hablar. Hay que recordar que: “Lo bueno, si
es breve, es dos veces bueno”.
Cuidar la comunicación no verbal. Para ello, tendremos en cuenta lo siguiente:
- La comunicación no verbal debe de ir acorde con la verbal.
- Contacto visual. Es el porcentaje de tiempo que se está mirando a los ojos de la
otra persona. El contacto visual debe ser frecuente, pero no exagerado.
- Afecto. Es el tono emocional adecuado para la situación en la que se está
interactuando. Se basa en índices como el tono de voz, la expresión facial y el
volumen de voz (ni muy alto ni muy bajo).
- Elegir el lugar y el momento adecuados.
El ambiente: el lugar, el ruido que exista, el nivel de intimidad.

(7) ENTREVISTA

La entrevista clínica es la técnica indispensable en la valoración; ya que gracias a


ella obtenemos el mayor número de datos.
La entrevista consta de una parte formal, que consiste en una comunicación con un
propósito específico. El aspecto informal de la entrevista es la conversación entre el
actor de salud y el paciente durante el curso de los cuidados.
La entrevista es un proceso que tiene cuatro finalidades:
- Obtener información específica y necesaria para el diagnóstico y la planificación
de los cuidados.
- Facilitar la relación: actor de salud / paciente
- Permitir al paciente informarse y participar de la identificación de sus problemas y
en el planteamiento de sus objetivos.
- Ayudar al actor de salud a determinar que otras áreas requieren un análisis
específico a lo largo de la valoración.

(8) HISTORIA CLINICA

La asistencia a los pacientes tanto hospitalizados como ambulatorios genera una


serie de información médica y administrativa sobre los mismos. Dicha información
se registra en varios documentos, siendo el conjunto de estos documentos lo que
constituye la historia clínica. La historia clínica debe ser única, integrada y
acumulativa para cada paciente en el hospital, debiendo existir un sistema eficaz de
recuperación de la información clínica. La principal función de la historia clínica es
la asistencial ya que permite la atención continuada a los pacientes por equipos
distintos. Otras funciones son: la docencia, el permitir la realización de estudios de
investigación y epidemiología, la evaluación de la calidad asistencial, la planificación
y gestión sanitaria y su utilización en casos legales en aquellas situaciones jurídicas
en que se requiera. Para cumplir estas funciones la historia clínica debe ser
realizada con rigurosidad, relatando todos los detalles necesarios y suficientes que
justifiquen el diagnóstico y el tratamiento y con letra legible La historia clínica debe
tener un formato unificado, tiene que haber una ordenación de los documentos y a
ser posible, una unificación en el tipo de historia a realizar (narrativa, orientada por
problemas, etc.).
La historia clínica con todos sus documentos tiene carácter confidencial. Por lo
tanto, todos los profesionales que tienen acceso a dicha información en su actividad
diaria tienen la obligación de mantener la confidencialidad. En caso de utilización de
algunos de los datos de la historia clínica con fines docentes, epidemiológicos, etc.,
debe hacerse sin revelar ningún dato que pueda identificar al paciente.
BIBLIOGRAFIA

(1) Vergara Quintero María del Carmen. Tres conceptos históricos del proceso salud –
enfermedad. [Internet] Disponible en: [Link]

(2) Organización Mundial de la Salud [Internet] Disponible en:


[Link]

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348X2016000200006&lng=es.

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life. CCM [Internet]. 2013 Mar [citado 2020 Mar 16] ; 17( 1 ): 79-82. Disponible en:
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y atención primaria de la salud. Arch. Med Int [Internet]. 2011 Abr [citado 2020 Mar 16] ; 33( 1
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423X2011000100003&lng=es.

(6) y (7) Alves De Lima, Alberto. Habilidades de Comunicación: Un pilar básico de la competencia
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La-Competencia-Clinica

(8) MsC. Maritza Alcaraz Agüero, Al. Yaimí Nápoles Román, Al. Isbel Chaveco Guerra, Al. Máximo
Martínez Rondón y Al. Juan Mario Coello Agüero. La historia clínica: un documento básico para el
personal médico. [Internet] 2010 Mar. Disponible en:
[Link]

Material compilado por docente de Escuela Universitaria de Tecnología Médica, Lic. Enf. Paola
Martirena

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