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Falsos dioses y el pacto de Jehová

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Capítulo 10

Los falsos dioses y el Dios verdadero


1
Oíd la palabra que Jehová ha hablado sobre vosotros, oh casa
de Israel. Así dijo Jehová: No aprendáis el camino de las
2

naciones, ni de las señales del cielo tengáis temor, aunque las


naciones las teman. Porque las costumbres de los pueblos son
3

vanidad; porque leño del bosque cortaron, obra de manos de


artífice con buril. Con plata y oro lo adornan; con clavos y
4

martillo lo afirman para que no se mueva. Derechos están como


5

palmera, y no hablan; son llevados, porque no pueden andar.


No tengáis temor de ellos, porque ni pueden hacer mal, ni para
hacer bien tienen poder. No hay semejante a ti, oh Jehová;
6

grande eres tú, y grande tu nombre en poderío. ¿Quién no te 7

temerá, oh Rey de las naciones? Porque a ti es debido el temor;


porque entre todos los sabios de las naciones y en todos sus
reinos, no hay semejante a ti. Todos se infatuarán y
8

entontecerán. Enseñanza de vanidades es el leño. Traerán plata 9

batida de Tarsis y oro de Ufaz, obra del artífice, y de manos del


fundidor; los vestirán de azul y de púrpura, obra de peritos es
todo. Mas Jehová es el Dios verdadero; él es Dios vivo y Rey
10

eterno; a su ira tiembla la tierra, y las naciones no pueden sufrir


su indignación. Les diréis así: Los dioses que no hicieron los
11

cielos ni la tierra, desaparezcan de la tierra y de debajo de los


cielos. El que hizo la tierra con su poder, el que puso en orden
12

el mundo con su saber, y extendió los cielos con su sabiduría; a 13

su voz se produce muchedumbre de aguas en el cielo, y hace


subir las nubes de lo postrero de la tierra; hace los relámpagos
con la lluvia, y saca el viento de sus depósitos. Todo hombre se
14

embrutece, y le falta ciencia; se avergüenza de su ídolo todo


fundidor, porque mentirosa es su obra de fundición, y no hay
espíritu en ella. Vanidad son, obra vana; al tiempo de su
15

castigo perecerán. No es así la porción de Jacob; porque él es


16

el Hacedor de todo, e Israel es la vara de su heredad; Jehová de


los ejércitos es su nombre.
Asolamiento de Judá
17
Recoge de las tierras tus mercaderías, la que moras en lugar
fortificado. Porque así ha dicho Jehová: He aquí que esta vez
18

arrojaré con honda los moradores de la tierra, y los afligiré,


para que lo sientan. ¡Ay de mí, por mi quebrantamiento! mi
19

llaga es muy dolorosa. Pero dije: Ciertamente enfermedad mía


es esta, y debo sufrirla. Mi tienda está destruida, y todas mis
20

cuerdas están rotas; mis hijos me han abandonado y


perecieron; no hay ya más quien levante mi tienda, ni quien
cuelgue mis cortinas. Porque los pastores se infatuaron, y no
21

buscaron a Jehová; por tanto, no prosperaron, y todo su ganado


se esparció. He aquí que voz de rumor viene, y alboroto grande
22

de la tierra del norte, para convertir en soledad todas las


ciudades de Judá, en morada de chacales. Conozco, oh Jehová,
23

que el hombre no es señor de su camino, ni del hombre que


camina es el ordenar sus pasos. Castígame, oh Jehová, mas
24

con juicio; no con tu furor, para que no me aniquiles. Derrama


25

tu enojo sobre los pueblos que no te conocen, y sobre las


naciones que no invocan tu nombre; porque se comieron a
Jacob, lo devoraron, le han consumido, y han asolado su
morada.
Capítulo 11
El pacto violado
1
Palabra que vino de Jehová a Jeremías, diciendo: Oíd las
2

palabras de este pacto, y hablad a todo varón de Judá, y a todo


morador de Jerusalén. Y les dirás tú: Así dijo Jehová Dios de
3

Israel: Maldito el varón que no obedeciere las palabras de este


pacto, el cual mandé a vuestros padres el día que los saqué de
4

la tierra de Egipto, del horno de hierro, diciéndoles: Oíd mi voz,


y cumplid mis palabras, conforme a todo lo que os mando; y me
seréis por pueblo, y yo seré a vosotros por Dios; para que
5

confirme el juramento que hice a vuestros padres, que les daría


la tierra que fluye leche y miel, como en este día. Y respondí y
dije: Amén, oh Jehová. Y Jehová me dijo: Pregona todas estas
6

palabras en las ciudades de Judá y en las calles de Jerusalén,


diciendo: Oíd las palabras de este pacto, y ponedlas por
obra. Porque solemnemente protesté a vuestros padres el día
7

que les hice subir de la tierra de Egipto, amonestándoles desde


temprano y sin cesar hasta el día de hoy, diciendo: Oíd mi
voz. Pero no oyeron, ni inclinaron su oído, antes se fueron cada
8

uno tras la imaginación de su malvado corazón; por tanto,


traeré sobre ellos todas las palabras de este pacto, el cual
mandé que cumpliesen, y no lo cumplieron. Y me dijo Jehová:
9

Conspiración se ha hallado entre los varones de Judá, y entre


los moradores de Jerusalén. Se han vuelto a las maldades de
10

sus primeros padres, los cuales no quisieron escuchar mis


palabras, y se fueron tras dioses ajenos para servirles; la casa
de Israel y la casa de Judá invalidaron mi pacto, el cual había yo
concertado con sus padres. Por tanto, así ha dicho Jehová: He
11

aquí yo traigo sobre ellos mal del que no podrán salir; y


clamarán a mí, y no los oiré. E irán las ciudades de Judá y los
12

moradores de Jerusalén, y clamarán a los dioses a quienes


queman ellos incienso, los cuales no los podrán salvar en el
tiempo de su mal. Porque según el número de tus ciudades
13

fueron tus dioses, oh Judá; y según el número de tus calles, oh


Jerusalén, pusiste los altares de ignominia, altares para ofrecer
incienso a Baal. Tú, pues, no ores por este pueblo, ni levantes
14

por ellos clamor ni oración; porque yo no oiré en el día que en


su aflicción clamen a mí. ¿Qué derecho tiene mi amada en mi
15

casa, habiendo hecho muchas abominaciones? ¿Crees que los


sacrificios y las carnes santificadas de las víctimas pueden
evitarte el castigo? ¿Puedes gloriarte de eso? Olivo verde,16

hermoso en su fruto y en su parecer, llamó Jehová tu nombre. A


la voz de recio estrépito hizo encender fuego sobre él, y
quebraron sus ramas. Porque Jehová de los ejércitos que te
17

plantó ha pronunciado mal contra ti, a causa de la maldad que


la casa de Israel y la casa de Judá han hecho, provocándome a
ira con incensar a Baal.
Complot contra Jeremías
18
Y Jehová me lo hizo saber, y lo conocí; entonces me hiciste
ver sus obras. Y yo era como cordero inocente que llevan a
19

degollar, pues no entendía que maquinaban designios contra mí,


diciendo: Destruyamos el árbol con su fruto, y cortémoslo de la
tierra de los vivientes, para que no haya más memoria de su
nombre. Pero, oh Jehová de los ejércitos, que juzgas con
20

justicia, que escudriñas la mente y el corazón, vea yo tu


venganza de ellos; porque ante ti he expuesto mi causa. Por 21

tanto, así ha dicho Jehová acerca de los varones de Anatot que


buscan tu vida, diciendo: No profetices en nombre de Jehová,
para que no mueras a nuestras manos; así, pues, ha dicho
22

Jehová de los ejércitos: He aquí que yo los castigaré; los


jóvenes morirán a espada, sus hijos y sus hijas morirán de
hambre, y no quedará remanente de ellos, pues yo traeré mal
23

sobre los varones de Anatot, el año de su castigo.


Capítulo 12
Queja de Jeremías y respuesta de Dios
1
Justo eres tú, oh Jehová, para que yo dispute contigo; sin
embargo, alegaré mi causa ante ti. ¿Por qué es prosperado el
camino de los impíos, y tienen bien todos los que se portan
deslealmente? Los plantaste, y echaron raíces; crecieron y
2

dieron fruto; cercano estás tú en sus bocas, pero lejos de sus


corazones. Pero tú, oh Jehová, me conoces; me viste, y
3

probaste mi corazón para contigo; arrebátalos como a ovejas


para el degolladero, y señálalos para el día de la
matanza. ¿Hasta cuándo estará desierta la tierra, y marchita la
4

hierba de todo el campo? Por la maldad de los que en ella


moran, faltaron los ganados y las aves; porque dijeron: No verá
Dios nuestro fin. Si corriste con los de a pie, y te cansaron,
5

¿cómo contenderás con los caballos? Y si en la tierra de paz no


estabas seguro, ¿cómo harás en la espesura del Jordán? Porque
6

aun tus hermanos y la casa de tu padre, aun ellos se levantaron


contra ti, aun ellos dieron grito en pos de ti. No los creas cuando
bien te hablen. He dejado mi casa, desamparé mi heredad, he
7

entregado lo que amaba mi alma en mano de sus enemigos. Mi 8

heredad fue para mí como león en la selva; contra mí dio su


rugido; por tanto, la aborrecí. ¿Es mi heredad para mí como
9

ave de rapiña de muchos colores? ¿No están contra ella aves de


rapiña en derredor? Venid, reuníos, vosotras todas las fieras del
campo, venid a devorarla. Muchos pastores han destruido mi
10

viña, hollaron mi heredad, convirtieron en desierto y soledad mi


heredad preciosa. Fue puesta en asolamiento, y lloró sobre mí
11

desolada; fue asolada toda la tierra, porque no hubo hombre


que reflexionase. Sobre todas las alturas del desierto vinieron
12

destruidores; porque la espada de Jehová devorará desde un


extremo de la tierra hasta el otro; no habrá paz para ninguna
carne. Sembraron trigo, y segaron espinos; tuvieron la
13

heredad, mas no aprovecharon nada; se avergonzarán de sus


frutos, a causa de la ardiente ira de Jehová. Así dijo Jehová
14

contra todos mis malos vecinos, que tocan la heredad que hice
poseer a mi pueblo Israel: He aquí que yo los arrancaré de su
tierra, y arrancaré de en medio de ellos a la casa de Judá. Y
15

después que los haya arrancado, volveré y tendré misericordia


de ellos, y los haré volver cada uno a su heredad y cada cual a
su tierra. Y si cuidadosamente aprendieren los caminos de mi
16

pueblo, para jurar en mi nombre, diciendo: Vive Jehová, así


como enseñaron a mi pueblo a jurar por Baal, ellos serán
prosperados en medio de mi pueblo. Mas si no oyeren,
17

arrancaré esa nación, sacándola de raíz y destruyéndola, dice


Jehová.
Capítulo 13
La señal del cinto podrido
1
Así me dijo Jehová: Ve y cómprate un cinto de lino, y cíñelo
sobre tus lomos, y no lo metas en agua. Y compré el cinto
2

conforme a la palabra de Jehová, y lo puse sobre mis


lomos. Vino a mí segunda vez palabra de Jehová,
3

diciendo: Toma el cinto que compraste, que está sobre tus


4

lomos, y levántate y vete al Eufrates, y escóndelo allá en la


hendidura de una peña. Fui, pues, y lo escondí junto al
5

Eufrates, como Jehová me mandó. Y sucedió que después de


6

muchos días me dijo Jehová: Levántate y vete al Eufrates, y


toma de allí el cinto que te mandé esconder allá. Entonces fui al
7

Eufrates, y cavé, y tomé el cinto del lugar donde lo había


escondido; y he aquí que el cinto se había podrido; para
ninguna cosa era bueno. Y vino a mí palabra de Jehová,
8

diciendo: Así ha dicho Jehová: Así haré podrir la soberbia de


9

Judá, y la mucha soberbia de Jerusalén. Este pueblo malo, que


10

no quiere oír mis palabras, que anda en las imaginaciones de su


corazón, y que va en pos de dioses ajenos para servirles, y para
postrarse ante ellos, vendrá a ser como este cinto, que para
ninguna cosa es bueno. Porque como el cinto se junta a los
11

lomos del hombre, así hice juntar a mí toda la casa de Israel y


toda la casa de Judá, dice Jehová, para que me fuesen por
pueblo y por fama, por alabanza y por honra; pero no
escucharon.
La señal de las tinajas llenas
12
Les dirás, pues, esta palabra: Así ha dicho Jehová, Dios de
Israel: Toda tinaja se llenará de vino. Y ellos te dirán: ¿No
sabemos que toda tinaja se llenará de vino? Entonces les dirás:
13

Así ha dicho Jehová: He aquí que yo lleno de embriaguez a


todos los moradores de esta tierra, y a los reyes de la estirpe de
David que se sientan sobre su trono, a los sacerdotes y
profetas, y a todos los moradores de Jerusalén; y los
14

quebrantaré el uno contra el otro, los padres con los hijos


igualmente, dice Jehová; no perdonaré, ni tendré piedad ni
misericordia, para no destruirlos.
Judá será llevada en cautiverio
15
Escuchad y oíd; no os envanezcáis, pues Jehová ha
hablado. Dad gloria a Jehová Dios vuestro, antes que haga
16

venir tinieblas, y antes que vuestros pies tropiecen en montes


de oscuridad, y esperéis luz, y os la vuelva en sombra de
muerte y tinieblas. Mas si no oyereis esto, en secreto llorará mi
17

alma a causa de vuestra soberbia; y llorando amargamente se


desharán mis ojos en lágrimas, porque el rebaño de Jehová fue
hecho cautivo. Di al rey y a la reina: Humillaos, sentaos en
18

tierra; porque la corona de vuestra gloria ha caído de vuestras


cabezas. Las ciudades del Neguev fueron cerradas, y no hubo
19

quien las abriese; toda Judá fue transportada, llevada en


cautiverio fue toda ella. Alzad vuestros ojos, y ved a los que
20

vienen del norte. ¿Dónde está el rebaño que te fue dado, tu


hermosa grey? ¿Qué dirás cuando él ponga como cabeza sobre
21

ti a aquellos a quienes tú enseñaste a ser tus amigos? ¿No te


darán dolores como de mujer que está de parto? Si dijeres en
22

tu corazón: ¿Por qué me ha sobrevenido esto? Por la enormidad


de tu maldad fueron descubiertas tus faldas, fueron desnudados
tus calcañares. ¿Mudará el etíope su piel, y el leopardo sus
23

manchas? Así también, ¿podréis vosotros hacer bien, estando


habituados a hacer mal? Por tanto, yo los esparciré al viento
24

del desierto, como tamo que pasa. Esta es tu suerte, la porción


25

que yo he medido para ti, dice Jehová, porque te olvidaste de


mí y confiaste en la mentira. Yo, pues, descubriré también tus
26

faldas delante de tu rostro, y se manifestará tu ignominia, tus


27

adulterios, tus relinchos, la maldad de tu fornicación sobre los


collados; en el campo vi tus abominaciones. ¡Ay de ti, Jerusalén!
¿No serás al fin limpia? ¿Cuánto tardarás tú en purificarte?

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