Las figuras musicales y sus
valores rítmicos
Para representar la duración de los sonidos existen las figuras
musicales. Hoy te vamos a explicar cómo funcionan y de qué
manera se representan en una partitura.
Dependiendo de la forma y disposición de las figuras, se deduce el
valor exacto en tiempo de un determinado sonido. Actualmente
son siete las figuras que más se usan: redonda, blanca, negra,
corchea, semicorchea, fusa y semifusa. La figura de más valor es la
redonda. Por esta razón utilizaremos la figura de redonda como
punto de partida para asignar al resto de las notas sus respectivos
valores.
Las siete figuras musicales
Es así que podemos decir que la redonda es el entero (1), la blanca
la mitad de una redonda (1/2), la negra la cuarta parte de una
redonda (1/4), la corchea la octava parte de una redonda (1/8), la
semicorchea (también llamada “doble corchea”) la dieciseisava
parte de una redonda (1/16), la fusa (también llamada “triple
corchea”) la treintaidosava parte de una redonda (1/32), y
finalmente la semifusa (también llamada cuádruple corchea) la
sesentaicuatroava parte de una redonda (1/64). Con estas
equivalencias matemáticas se establece que una redonda vale
cualquiera de las siguientes opciones: dos blancas, cuatro negras,
ocho corcheas, dieciséis semicorcheas, treintaidós fusas o
sesentaicuatro semifusas.
Equivalencia de las figuras musicales.
Ya hemos explicado el valor de cada figura musical tomando como
referencia la redonda. Pero entonces, ¿cuál es el valor real en
tiempos o pulsos de cada una de las figuras musicales? El valor
real en tiempos o pulsos de las figuras musicales no es único,
puede cambiar dependiendo del tipo de compás que se trate. De
los tipos de compases hablaremos a detalle en el siguiente
epígrafe de nuestro curso. Sin embargo, aunque cada figura no
tenga un valor en tiempo fijo o estable, por ahora vamos a darles
los valores más comunes. Generalmente la redonda, que es la
figura de mayor valor, tiene una duración de cuatro pulsos o
tiempos. A partir de allí iremos pasando a cada nivel inferior de las
figuras partiendo el valor por la mitad. Por ejemplo, si la redonda
vale cuatro tiempos, la blanca, que es la mitad de una redonda,
valdría dos tiempos. Usando el mismo procedimiento matemático,
decimos que la negra, al tener la mitad del valor de una blanca,
tendría una duración de un tiempo. Y así sucesivamente.
Cada figura tiene su equivalente en silencios, es decir, la ausencia de
sonido. En la música, la contraparte del sonido, el silencio, es fundamental
para poder configurar ritmos. Por ello, cada una de las siete figuras
musicales se puede representar también como silencios. En la siguiente
tabla lo explicamos:
Como pudimos observar, los valores de las figuras musicales y sus
silencios se basan en proporciones matemáticas, en cuyo caso la figura de
mayor valor es la redonda y la de menor valor la semifusa. Aquí la
proporción sería de una redonda equivalente a 64 semifusas. Con estos
valores es posible escribir casi cualquier ritmo imaginado, por muy
complejo que sea. Pero para escribir un ritmo no basta solo con utilizar las
figuras musicales y sus silencios, para ello es necesario introducir dos
elementos más: el compás y el indicador de compás. Ambos elementos los
estudiaremos en una próxima clase.