¡VOLVIENDO EN SI!
Proverbios 3: 1-18.
INTRODUCCION:
(Lucas 15:11-22):
1. Esta historia retrata muy bien la vida del ser humano. Dios nos ha dado la vida
y tiene un plan para cada uno de nosotros.
2. Nos ofrece un camino a la vida eterna, sin embargo, el hombre reclama su vida,
su salud, sus fuerzas y posesiones para hacer su propia voluntad,
administrándola como mejor le parece, olvidándose así de Dios.
3. En la vida tenemos que decidir qué camino vamos a seguir, el camino que el
Señor nos ofrece nos conduce a la vida eterna o el camino del pecado que solo
nos traerá ruina eterna.
I. La decisión de escoger nuestro camino (11-13)
1. Esta historia inicia presentando a un hombre padre de familia el cual tenía dos
hijos y el menor de ellos decidió pedirle la parte de la herencia que le
correspondía.
2. La ley judía establecía en Deuteronomio 21:17 que el hijo primogénito tenía
que recibir el doble, por lo que al segundo hijo le correspondía la tercera parte
de la herencia.
3. Al hacer esto el hijo estaba repudiando a su padre al decirle que ya no quería
vivir a su lado y que su deseo era iniciar su propia vida, eligiendo su propio
camino.
4. A pesar que lo tenía todo en la casa de su padre, el hijo menor no valoro nada
de eso y se dejó llevar por los deseos engañosos de su corazón.
II. La consecuencias de escoger el mal camino (14-16)
1. La historia del hijo prodigo nos retrata perfectamente los efectos del pecado en
la vida del ser humano. En esta parábola podemos identificar al menos cuatro
efectos:
2. El pecado nos aparta completamente de Dios, “No muchos días después,
juntándolo todo el hijo menor, se fue lejos a una provincia apartada…”
3. El primer efecto que el pecado produce en nuestras vidas es vivir apartados de
Dios.
4. El diablo sabe perfectamente que solo alejados de su presencia somos seres
indefensos y nos engaña haciéndonos pensar que la vida que le mundo ofrece
es mucho mejor, pero todo es una terrible mentira.
5. El pecado nos hace desperdiciar nuestra vida, “… y allí desperdició sus bienes
viviendo perdidamente…”
6. El siguiente efecto del pecado es que nos hace desperdiciar nuestra vida.
7. Generalmente el ser humano cree que la vida en el mundo es lo mejor que
tiene, que las ofertas de prosperidad y deleites temporales lo conducirán a la
ruina de su alma.
8. El texto es claro al decir que el hijo prodigo desperdició sus bienes viviendo
perdidamente, así es la vida del que practica el pecado, nada bueno lograra de
ello y por ello las Escrituras llaman al pecado como las obras infructuosas de las
tinieblas:
9. “Y no participéis en las obras infructuosas de las tinieblas, sino más bien
reprendedlas”, (Efesios 5:11).
10. El pecado destruye nuestro futuro, “… Y cuando todo lo hubo malgastado, vino
una gran hambre en aquella provincia, y comenzó a faltarle. Y fue y se arrimó a
uno de los ciudadanos de aquella tierra, el cual le envió a su hacienda para que
apacentase cerdos…"
11. Después de malgastar todo lo que tenía vino un hambre terrible que lo obligo a
arrimarse a un ciudadano que lo envió a apacentar cerdos.
12. Para un judío los cerdos eran animales inmundos y despreciables, y ahora el
hijo prodigo se encontraba completamente humillado sin esperanza alguna.
13. El pecado nos conduce a la miseria, “… Y deseaba llenar su vientre de las
algarrobas que comían los cerdos, pero nadie le daba”.
14. Finalmente, el pecado nos conduce a una vida de miseria. El hijo prodigo
descendió hasta el hoyo más profundo y desesperante a tal punto que deseaba
saciar su hambre con la comida de los cerdos.
III. La oportunidad de reflexionar (17-21)
1. Esta historia también nos ofrece el camino que el hombre tiene que tomar una
vez cae en el más profundo abismo.
2. Reconocer nuestra ruina personal. “Y volviendo en sí, dijo: ¡Cuántos jornaleros
en casa de mi padre tienen abundancia de pan, y yo aquí perezco de
hambre!...” El primer paso que conduce a la restauración es reconocer nuestra
situación de ruina y que necesitamos ayuda.
3. Después de un tiempo el hijo prodigo volvió en sí y se dio cuenta que hasta los
jornaleros de su padre estaban en mejor condición que él.
4. Mientras que no reconozcamos nuestra necesidad de Dios no daremos el
primer paso a la restauración.
5. Tomar la decisión de acudir a Dios en completo arrepentimiento. “Me
levantaré e iré a mi padre…” El segundo paso es tomar la decisión de ir a Cristo
tal y como nos encontremos.
6. Muchas personas creen que antes de acudir a Dios tienen que hacer muchos
cambios en sus vidas, pero lo cierto es que Cristo se especializar en recibirnos
así como estamos para iniciar el proceso de la restauración.
7. Mientras nos neguemos a acudir a Él solo retrasaremos nuestro bienestar, el
Señor no obrara mientras no nos acerquemos a Él.
8. Confesar nuestros pecados y humillarnos completamente. “… y le diré: Padre,
he pecado contra el cielo y contra ti. Ya no soy digno de ser llamado tu hijo”.
9. El siguiente paso es confesar nuestras ofensas. La confesión del hijo prodigo
involucra reconocer nuestros pecado y una actitud de humillación que nos hace
reconocer nuestra vileza.
10. Sujetarnos al señorío de Cristo. “… hazme como a uno de tus jornaleros.”
Finalmente, debemos estar dispuestos a sujetarnos al señorío de Cristo, a
renunciar a nuestra vida y hacer la voluntad de Dios y no la de nosotros.
IV. La felicidad de hacer lo correcto (22-24)
1. Esta parábola nos muestra el gran amor perdonador de Dios y su infinita
misericordia para todos aquellos que se arrepienten de su vida de perdición.
2. En lugar de rechazarlo el padre abrazo al hijo lo vistió y le puso calzado como
símbolo de su benevolencia, aparte de eso le puso un anillo que era símbolo de
parentesco familiar y mando a hacer un banquete para festejar con gozo el
regreso del hijo perdido.
3. La Biblia nos enseña el gran gozo que hay en el cielo cada vez que un pecador
se arrepiente, así se ve en las otras dos parábolas anteriores que Lucas
presenta en el capítulo 15: “Así os digo que hay gozo delante de los ángeles de
Dios por un pecador que se arrepiente”, (Lucas 15:10).
4. El apóstol Pablo nos habla acerca de los resultados favorables de la salvación
que viene a la vida de todos aquellos que se arrepienten de sus pecados:
CONCLUSIONES:
1. El apóstol Pablo nos habla acerca de los resultados favorables de la salvación
que viene a la vida de todos aquellos que se arrepienten de sus pecados:
2. (Ro.5:1-5): “Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio
de nuestro Señor Jesucristo; por quien también tenemos entrada por la fe a
esta gracia en la cual estamos firmes, y nos gloriamos en la esperanza de la
gloria de Dios. Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en las
tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia; y la paciencia,
prueba; y la prueba, esperanza; y la esperanza no avergüenza; porque el amor
de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos
fue dado”.
3. En la vida tenemos dos caminos, la mayoría escogen el del pecado el cual los
conducen a la ruina total, pero aun allí el hombre tiene esperanza.
4. El arrepentimiento es el camino a la restauración y Cristo Jesús nos ofrece una
mejor vida.