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SARAMPION

DEFINICIÓN
El sarampión es una enfermedad vírica muy contagiosa que afecta sobre todo
a los niños y se transmite por gotículas procedentes de la nariz, boca y faringe
de las personas infectadas. Los síntomas iniciales, que suelen aparecer entre 8
y 12 días después de la infección, consisten en fiebre alta, rinorrea, inyección
conjuntival y pequeñas manchas blancas en la cara interna de la mejilla. Varios
días después aparece un exantema que comienza en la cara y cuello, y se va
extendiendo gradualmente al resto del cuerpo. No hay tratamiento específico
para el sarampión, y la mayoría de los pacientes se recuperan en 2 o 3
semanas. Sin embargo, el sarampión puede causar complicaciones graves,
tales como ceguera, encefalitis, diarrea intensa, infecciones del oído y
neumonía, sobre todo en niños malnutridos y pacientes inmunodeprimidos. El
sarampión es una enfermedad prevenible mediante vacunación.

EPIDEIOLOGÍA
La tasa de mortalidad se aproxima a 2/1.000 casos en los Estados Unidos,
pero es mucho mayor en los países en vías de desarrollo. La desnutrición y
la deficiencia de vitamina A pueden contribuir con la muerte del paciente. Los
CDC estiman que en todo el mundo alrededor de 110.000 personas mueren
cada año por sarampión, generalmente por neumonía o encefalitis.

FACTORES DE RIESGO
Los niños pequeños no vacunados son quienes corren mayor riesgo de sufrir el
sarampión y sus complicaciones, entre ellas la muerte. Las mujeres
embarazadas sin vacunar también constituyen un importante grupo de riesgo.
Sin embargo, puede infectarse cualquier persona que no esté inmunizada (es
decir, que no haya sido vacunada y no haya sufrido la enfermedad).
El sarampión sigue siendo frecuente en muchos países en desarrollo, sobre
todo en algunas zonas de África, Asia. La abrumadora mayoría (más del 95%)
de las muertes se registran en países con bajos ingresos per cápita e
infraestructura sanitaria deficiente.
Los brotes de sarampión pueden ser especialmente mortales en países que
estén sufriendo desastres naturales o conflictos, o recuperándose de ellos. Los
daños a la infraestructura sanitaria y a los servicios de salud interrumpen la
inmunización sistemática, y el hacinamiento en los campamentos de refugiados
y desplazados internos aumenta mucho el riesgo de infección.

MODO DE TRANSMISIÓN
El virus del sarampión es muy contagioso y se propaga por la tos y los
estornudos, el contacto personal íntimo o el contacto directo con secreciones
nasales o faríngeas infectadas.
El virus presente en el aire o sobre superficies infectadas sigue siendo activo y
contagioso durante periodos de hasta 2 horas, y puede ser transmitido por un
individuo infectado desde 4 días antes hasta 4 días después de la aparición del
exantema.
El sarampión puede producir epidemias que causan muchas muertes,
especialmente entre los niños pequeños malnutridos. En países donde el
sarampión ha sido prácticamente eliminado, los casos importados de otros
países siguen siendo una importante fuente de infección.
FISIOPATOLOGÍA
El sarampión se disemina sobre todo a través de secreciones procedentes de
la nariz, las fauces y la boca durante el período prodrómico o eruptivo
temprano. La transmisión es posible desde varios días antes hasta varios días
después de la aparición del exantema. El contagio del sarampión cesa una
vez que el exantema empieza a descamarse.

La transmisión típica se produce a través de gotas respiratorias que se


eliminan durante la tos y permanecen en el aire un período breve mientras
recorren un trayecto corto. La enfermedad también puede diseminarse a
través de pequeñas gotas aerosolizadas que pueden mantenerse en el aire (e
inhalarse) durante hasta 2 horas en áreas cerradas (p. ej., en un consultorio).
El contagio por fómites parece menos probable que la transmisión aérea,
porque se cree que el virus del sarampión sólo sobrevive un período muy
corto sobre superficies secas.

Un feto cuya madre tiene inmunidad contra el sarampión (p. ej., debido a
enfermedad previa o vacunación) recibe anticuerpos por vía transplacentaria;
estos anticuerpos lo protegen durante los primeros 6 a 12 meses. La
inmunidad duradera se logra tras padecer la infección. En los Estados Unidos,
casi todos los casos de sarampión son importados por viajeros o inmigrantes,
con la consiguiente transmisión de la infección natural que se produce
principalmente entre personas no vacunadas.

DIAGNOSTICO
 Evaluación clínica
 Pruebas serológicas
 Detección viral por cultivo o reacción en cadena de la polimerasa
con transcriptasa inversa (RT-PCR)

El sarampión típico puede sospecharse en un paciente expuesto que presenta


rinitis, conjuntivitis, fotofobia y tos, pero en general recién se considera tras la
aparición del exantema. El diagnóstico suele basarse en la evaluación clínica,
la identificación de las manchas de Koplik o el exantema en un contexto
clínico apropiado. El hemograma completo es innecesario pero, si se solicita,
puede revelar leucopenia con linfocitosis relativa.

La confirmación del virus con pruebas de laboratorio es necesaria para su


registro de salud pública y para el control de los brotes. La infección se
confirma más fácilmente identificando los anticuerpos IgM contra el virus del
sarampión en una muestra de suero durante la fase aguda, el cultivo viral o la
RT-PCR en muestras de hisopado de fauces, sangre, hisopados
nasofaríngeos u orina. El aumento de las concentraciones de anticuerpos IgG
entre el suero de la fase aguda y el de la fase de convalecencia confirma el
diagnóstico, pero la obtención de esta información posterga el diagnóstico.
Todos los pacientes en los que se sospecha sarampión deben informarse al
Departamento local de Sanidad, incluso antes de la confirmación con pruebas
específicas.

DIAGNOSTICO DIFERENCIAL
El diagnóstico diferencial se realiza con la rubéola, la escarlatina,
los exantemas farmacológicos (p. ej., resultado de fenobarbital o sulfamidas),
la enfermedad del suero (ver Algunas causas de urticaria), la roséola de la
lactancia, la mononucleosis infecciosa, el eritema infeccioso y con infecciones
por echovirus y coxsackievirus (ver Algunos virus respiratorios). Las
manifestaciones también pueden parecerse a la enfermedad de Kawasaki y
causan confusión diagnóstica en las zonas donde el sarampión es muy poco
frecuente.
Algunas de estas entidades pueden distinguirse del sarampión típico por las
siguientes características:

 Rubéola: no produce un cuadro prodrómico evidente, fiebre ni


otros síntomas generales que, si se presentan, son menos
graves. Los ganglios linfáticos retroauriculares y suboccipitales
están aumentados de tamaño (y, en general, son dolorosos) y la
duración de la enfermedad es breve.
 Exantema farmacológico: suele asemejarse al exantema por
sarampión, pero sin prodromo, progresión cefalocaudal ni tos y en
general con antecedentes de exposición reciente a un fármaco.
 Roséola de la lactancia: el exantema se parece al del sarampión,
pero rara vez se ve en niños > 3 años. La temperatura inicial
suele ser elevada, las manchas de Koplik y el malestar general
están ausentes y la defervescencia y el exantema son
simultáneos.

SINTOMATOLOGÍA
Después de un período de incubación de entre 7 y 14 días, el sarampión se
manifiesta con un prodromo de fiebre, rinitis, tos seca y conjuntivitis tarsal.
Las manchas de Koplik patognomónicas aparecen durante el pródromo antes
del inicio de la erupción, en general en la mucosa oral opuesta al primero y el
segundo molar superior. Las manchas son similares a granos de arena blanca
rodeados por aréolas rojas. Estas manchas pueden ser extensas y producir
un eritema moteado difuso en la mucosa oral. El paciente también puede
presentar odinofagia.

Sarampión (manchas de Koplik)

IMÁGENES CORTESÍA DE LA PUBLIC HEALTH IMAGE LIBRARY DE LOS


CENTERS FOR DISEASE CONTROL AND PREVENTION.

El exantema aparece entre 3 y 5 días después del establecimiento de los


síntomas, en general 1 o 2 días después de la aparición de las manchas de
Koplik. Comienza en la cara, delante y debajo de las orejas, y en las caras
laterales del cuello, en forma de máculas irregulares, que en poco tiempo se
mezclan con pápulas. En 24 a 48 horas, las lesiones se diseminan al tronco y
los miembros (incluidas las palmas y las plantas) y empiezan a disminuir en la
cara. En presencia de exantemas graves, pueden aparecer petequias o
equimosis.

Sarampión (erupción macular)

Cuando la gravedad de la enfermedad es máxima, la temperatura del


paciente puede superar los 40° C y puede aparecer edema periorbitario,
conjuntivitis, fotofobia, tos seca, exantema extenso, postración y prurito leve.
Los signos y síntomas generales reflejan la gravedad de la erupción y la
epidemia. En 3 a 5 días, la fiebre desciende, el paciente se siente mejor y el
exantema se desvanece con rapidez, dejando una anomalia de coloración
marrón cobrizo y luego, la piel se descama.
Los pacientes inmunodeficientes pueden no presentar exantema y, en
cambio, pueden desarrollar una neumonía de células gigantes grave y
progresiva.

Complicaciones
Las complicaciones del sarampión incluyen

 Neumonía

 Sobreinfección bacteriana

 Púrpura trombocitopénica aguda

 Encefalitis

 Hepatitis transitoria

 Panencefalitis esclerosante subaguda

La neumonía secundaria a la infección pulmonar por el virus del sarampión


se detecta en alrededor del 5% de los pacientes, incluso durante una
infección en apariencia no complicada, y es una causa frecuente de muerte.
Las sobreinfecciones bacterianas incluyen neumonía,
laringotraqueobronquitis y otitis media. El sarampión suprime transitoriamente
la capacidad de desencadenar reacciones de hipersensibilidad retrdada, lo
que puede empeorar una tuberculosis activa e inhibir temporalmente la
reacción a los antígenos presentes en las pruebas cutáneas de tuberculina e
histoplasmina. La sobreinfección bacteriana se sospecha si se encuentran
signos localizados acordes o ante la recidiva de la fiebre, la leucocitosis o la
prostración.
La púrpura trombocitopénica aguda puede aparecer tras la resolución de la
infección y se caracteriza por una tendencia hemorragípara leve autolimitada;
en ocasiones puede ocasionar hemorragias profusas.
La encefalitis se detecta en 1/1.000 a 2.000 casos, en general entre 2 días y
2 semanas después del comienzo del exantema. Suele manifestarse con
fiebre elevada, cefalea, convulsiones y coma. En general, el líquido
cefalorraquídeo presenta un recuento linfocitario de entre 50 y 500/mcL e
hiperproteinorraquia leve, aunque puede ser normal al comienzo de la
enfermedad. La encefalitis puede resolverse en 1 semana o persistir durante
más tiempo y causar complicaciones o la muerte.
Durante una infección aguda, puede aparecer una hepatitis transitoria y
diarrea.
La panencefalitis esclerosante subaguda (PEES) es una complicación
tardía infrecuente, progresiva y mortal del sarampión.
El síndrome del sarampión atípico es una complicación que ocurría en
personas que recibieron la vacuna antisarampionosa a virus muertos
empleada en el pasado, que no se ha usado desde 1968. Estas vacunas más
antiguas alteraron la expresión de la enfermedad en algunos pacientes
protegidos en forma incompleta y que se infectaron con la cepa salvaje de
sarampión. Las manifestaciones del sarampión se desarrollaron de forma más
repentina y la afectación pulmonar significativa fue más frecuente. El
sarampión atípico es relevante principalmente porque los pacientes (ahora en
su sexta década o más) nacidos mientras se usaba esta vacuna pueden
informar el antecedente de vacunación contra el sarampión y la rubéola.

TRATAMIENTO
El tratamiento del sarampión es sintomático, incluso en presencia de
encefalitis.

Los pacientes hospitalizados con sarampión deben tratarse con las


precauciones estándar para contactos y de transmisión aérea. Se
recomiendan habitaciones individuales para el aislamiento de la infección de
transmisión aérea y respiradores N-95 o equipo de protección personal
similar. De lo contrario, los pacientes ambulatorios sanos con sarampión son
más contagiosos durante 4 días después del desarrollo de la erupción y
deben limitar mucho el contacto con otras personas durante su enfermedad.

Se demostró que el suplemento de vitamina A disminuye la tasa de


morbimortalidad asociada con el sarampión en los niños que viven en países
en vías de desarrollo. Como la hipovitaminosis A contribuye a aumentar la
gravedad del sarampión, se recomienda tratar a todos los niños con
sarampión con vitamina A. Debe administrarse la dosis adecuada por vía oral
1 vez al día durante 2 días, que depende de la edad del niño:

 > 1 año: 200.000 unidades internacionales (UI)


 6 a 11 meses: 100.000 UI
 < 6 meses: 50.000 UI
En los niños con signos clínicos de deficiencia de vitamina A, debe repetirse
una sola dosis adicional de vitamina A (que se calcula según la edad) entre 2
y 4 semanas más tarde.

PREVENCIÓN
La vacunación sistemática de los niños contra el sarampión, combinada con
campañas de inmunización masiva en países con elevada incidencia y
mortalidad son estrategias de salud pública fundamentales para reducir la
mortalidad mundial por sarampión. La vacuna contra el sarampión, que se
viene utilizando desde hace más de 50 años, es segura, eficaz y barata.
Inmunizar a un niño contra el sarampión cuesta aproximadamente menos de
US$ 1.
La vacuna contra el sarampión suele juntarse con las vacunas contra la rubéola
y/o la parotiditis. Su eficacia es similar tanto si se administra aisladamente
como si se combina con estas vacunas. Añadir la vacuna contra la rubéola a la
vacuna contra el sarampión no supone más que un pequeño incremento en el
costo y permite compartir los gastos de vacunación y administración.
En 2016, aproximadamente un 85% de la población infantil mundial recibió a
través de los servicios de salud habituales una dosis de vacuna contra el
sarampión antes de cumplir un año de vida. En 2000, ese porcentaje fue
del 72%. Para garantizar la inmunidad y prevenir posibles brotes, se
recomiendan dos dosis de la vacuna, puesto que aproximadamente un 15% de
los niños no adquieren inmunidad con la primera dosis.

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