0% encontró este documento útil (0 votos)
52 vistas4 páginas

Instrucciones:: El Leve Pedro

Guía de ejercicios.

Cargado por

carolina.pacheco
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
52 vistas4 páginas

Instrucciones:: El Leve Pedro

Guía de ejercicios.

Cargado por

carolina.pacheco
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

Colegio Bicentenario Nueva Esperanza

“Educando desde la Afectividad”


Lengua y literatura / Prof. Carolina Pacheco

GUÍA APRENDIZAJE

TEXTO NARRATIVO: CUENTO

NOMBRE ESTUDIANTE:
CURSO: FECHA:
OBJETIVOS A EVALUAR: Demostrar el desarrollo de habilidades de comprensión lectora,
considerando diversas preguntas para localizar, interpretar y evaluar información a partir de un texto de
opinión.

INSTRUCCIONES:
- Lea comprensivamente el siguiente texto.
- Luego, siga las instrucciones verbales de la profesora.

Cuento escrito por Enrique Anderson Imbert, publicado en 1976.

El leve Pedro
Durante dos meses se asomó a la muerte. El médico refunfuñaba que la enfermedad de Pedro era
nueva, que no había modo de tratarse y que él no sabía qué hacer… Por suerte el enfermo, solito,
se fue curando. No había perdido su buen humor, su oronda calma provinciana. Demasiado flaco y
eso era todo. Pero al levantarse después de varias semanas de convalecencia se sintió sin peso.
—Oye —dijo a su mujer— me siento bien, pero ¡no sé!, el cuerpo me parece… ausente. Estoy como
si mis envolturas fueran a desprenderse dejándome el alma desnuda.
—Languideces —le respondió su mujer.
—Tal vez.
Siguió recobrándose. Ya paseaba por el caserón, atendía el hambre de las gallinas y de los cerdos,
dio una mano de pintura verde a la pajarera bulliciosa y aun se animó a hachar la leña y llevarla en
carretilla hasta el galpón.
Según pasaban los días las carnes de Pedro perdían densidad. Algo muy raro le iba minando,
socavando, vaciando el cuerpo. Se sentía con una ingravidez portentosa. Era la ingravidez de la
chispa, de la burbuja y del globo. Le costaba muy poco saltar limpiamente la verja, trepar las
escaleras de cinco en cinco, coger de un brinco la manzana alta.
—Te has mejorado tanto —observaba su mujer— que pareces un chiquillo acróbata.
Una mañana Pedro se asustó. Hasta entonces su agilidad le había preocupado, pero todo ocurría
como Dios manda. Era extraordinario que, sin proponérselo, convirtiera la marcha de los humanos
en una triunfal carrera en volandas sobre la quinta. Era extraordinario, pero no milagroso. Lo
milagroso apareció esa mañana.
Muy temprano fue al potrero. Caminaba con pasos contenidos porque ya sabía que en cuanto
taconeara iría dando botes por el corral. Arremangó la camisa, acomodó un tronco, tomó el hacha
y asestó el primer golpe. Entonces, rechazado por el impulso de su propio hachazo, Pedro levantó
vuelo.
Prendido todavía del hacha, quedó un instante en suspensión levitando allá, a la altura de los
techos; y luego bajó lentamente, bajó como un tenue vilano de cardo 1.
Acudió su mujer cuando Pedro ya había descendido y, con una palidez de muerte, temblaba
agarrado a un rollizo tronco.
—¡Hebe! ¡Casi me caigo al cielo!

1
Corona de pelusa y filamentos, largos y finos, que rodea las semillas de muchas plantas compuestas, que les sirve para ser
transportadas por el aire.
1
Colegio Bicentenario Nueva Esperanza
“Educando desde la Afectividad”
Lengua y literatura / Prof. Carolina Pacheco

—Tonterías. No puedes caerte al cielo. Nadie se cae al cielo. ¿Qué te ha pasado?


Pedro explicó la cosa a su mujer y esta, sin asombro, le convino:
—Te sucede por hacerte el acróbata. Ya te lo he prevenido. El día menos pensado te desnucarás
en una de tus piruetas.
—¡No, no! —insistió Pedro—. Ahora es diferente. Me resbalé. El cielo es un precipicio, Hebe.
Pedro soltó el tronco que lo anclaba, pero se asió fuertemente a su mujer. Así abrazados
volvieron a la casa.
—¡Hombre! —le dijo Hebe, que sentía el cuerpo de su marido pegado al suyo como el de un animal
extrañamente joven y salvaje, con ansias de huir—. ¡Hombre, déjate de hacer fuerza, que me
arrastras! Das unas zancadas como si quisieras echarte a volar.
—¿Has visto, has visto? Algo horrible me está amenazando, Hebe. Un esguince, y ya comienza la
ascensión.
Esa tarde, Pedro, que estaba apoltronado2 en el patio leyendo las historietas del periódico, se rio
convulsivamente, y con la propulsión de ese motor alegre fue elevándose como un ludión 3, como
un buzo que se quita las suelas. La risa se trocó en terror y Hebe acudió otra vez a las voces de su
marido. Alcanzó a agarrarle los pantalones y lo atrajo a la tierra. Ya no había duda. Hebe le llenó
los bolsillos con grandes tuercas, caños de plomo y piedras; y estos pesos por el momento dieron
a su cuerpo la solidez necesaria para tranquear por la galería y empinarse por la escalera de su
cuarto. Lo difícil fue desvestirlo. Cuando Hebe le quitó los hierros y el plomo, Pedro, fluctuante sobre
las sábanas, se entrelazó con los barrotes de la cama y le advirtió:
—¡Cuidado, Hebe! Vamos a hacerlo despacio porque no quiero dormir en el techo.
—Mañana mismo llamaremos al médico.
—Si consigo estarme quieto no me ocurrirá nada. Solamente cuando me agito me hago aeronauta.
Con mil precauciones pudo acostarse y se sintió seguro.
—¿Tienes ganas de subir?
—No. Estoy bien.
Se dieron las buenas noches y Hebe apagó la luz.
Al otro día cuando Hebe despegó los ojos vio a Pedro durmiendo como un bendito, con la cara
pegada al techo.
Parecía un globo escapado de las manos de un niño.
—¡Pedro, Pedro! —gritó aterrorizada.
Al fin Pedro despertó, dolorido por el estrujón de varias horas contra el cielo raso. ¡Qué espanto!
Trató de saltar al revés, de caer para arriba, de subir para abajo. Pero el techo lo succionaba como
succionaba el suelo a Hebe.
—Tendrás que atarme de una pierna y amarrarme al ropero hasta que llames al doctor y vea qué
pasa.
Hebe buscó una cuerda y una escalera, ató un pie a su marido y se puso a tirar con todo el ánimo.
El cuerpo adosado al techo se removió como un lento dirigible.
Aterrizaba.
En eso se coló por la puerta un correntón de aire que ladeó la leve corporeidad de Pedro y, como
a una pluma, la sopló por la ventana abierta. Ocurrió en un segundo. Hebe lanzó un grito y la cuerda
se le desvaneció. Cuando corrió a la ventana ya su marido subía por el aire inocente de la mañana,
subía en suave contoneo como un globo de color fugitivo en un día de fiesta, perdido para siempre,
en viaje al infinito. Se hizo un punto y luego nada.
Anderson Imbert, E. (1976). El leve Pedro. Alianza Editorial.

2
Ocioso.
3
Aparato que permite demostrar la presión sobre un cuerpo sumergido. Consiste en un dispositivo con un orificio en la parte
inferior y un peso en la superior que se sumerge en un líquido, según el aire en su interior y la presión externa.
2
Colegio Bicentenario Nueva Esperanza
“Educando desde la Afectividad”
Lengua y literatura / Prof. Carolina Pacheco

17) A partir del primer párrafo del relato, ¿qué se concluye respecto de la situación de salud de
Pedro?:

A) Que la pérdida de peso de Pedro fue consecuencia de una grave enfermedad anterior.
B) Que la enfermedad se agudizó debido a que Pedro se rehusó a seguir el tratamiento.
C) Que la proximidad de la muerte modificó la manera en que Pedro enfrentó su enfermedad.
D) Que la actitud positiva de Pedro ante su enfermedad fue la razón de su recuperación inicial.

18) ¿Cuál es la finalidad del narrador al mencionar “la ingravidez de la chispa, de la burbuja y del
globo” en el siguiente fragmento?:

«Según pasaban los días las carnes de Pedro perdían densidad. Algo muy raro le iba minando,
socavando, vaciando el cuerpo. Se sentía con una ingravidez portentosa. Era la ingravidez de la chispa,
de la burbuja y del globo. Le costaba muy poco saltar limpiamente la verja, trepar las escaleras de cinco
en cinco, coger de un brinco la manzana alta».

A) Comparar las emociones de Pedro con la fragilidad de los elementos nombrados.


B) Ejemplificar la inestabilidad de los movimientos de Pedro con las características físicas de los
elementos nombrados.
C) Ilustrar la confianza alcanzada por Pedro para moverse como los elementos mencionados.
D) Asimilar la significativa falta de peso de Pedro con la naturaleza de los elementos mencionados.

19) ¿Qué finalidad tiene la observación de Hebe en el siguiente fragmento?:

«—Te has mejorado tanto —observaba su mujer— que pareces un chiquillo acróbata».

A) Valorar el creciente interés de Pedro hacia el trabajo.


B) Resaltar el cambiante estado de ánimo de Pedro.
C) Subrayar el renovado espíritu de Pedro hacia la aventura.
D) Ilustrar la reciente agilidad demostrada por Pedro.

20) ¿Cuál de los siguientes acontecimientos del relato es calificado como milagroso?:

A) Pedro convertía su marcha en una carrera en volandas sobre la quinta.


B) Pedro levantó el vuelo por el impulso de su propio hachazo.
C) Pedro sintió que sus envolturas se desprenderían dejándole el alma desnuda.
D) Pedro logró recuperarse después de luchar contra la muerte.

21. ¿Cómo reacciona Hebe luego de lo sucedido en el potrero?:

A) Incrédula, ya que le parecía imposible que Pedro pudiera caer al cielo.


B) Desconfiada, ya que creía que Pedro mentía sobre sus habilidades físicas.
C) Sorprendida, ya que le impresionaba la manera ágil de moverse de su esposo.
D) Indiferente, ya que consideraba que el comportamiento de su esposo era parte de su
enfermedad.

3
Colegio Bicentenario Nueva Esperanza
“Educando desde la Afectividad”
Lengua y literatura / Prof. Carolina Pacheco

22) ¿Cómo interpreta Hebe el hecho de que Pedro se eleve?:

A) Como una decisión divina.


B) Como una situación mágica.
C) Como un síntoma de su enfermedad.
D) Como un efecto de la pérdida de peso.

23) El leve Pedro es considerado un relato fantástico, es decir, presenta un mundo que, en ciertos
sucesos, rompe con lo real para incluir aspectos no regulados por las leyes de la naturaleza y la
lógica.
A partir de esta explicación, ¿cuál de los siguientes elementos utiliza el narrador para introducir lo
fantástico en el relato?:

A) El enunciado: “Lo milagroso apareció esa mañana”.


B) La contradicción o sin sentido: “Nadie se cae al cielo”.
C) La exageración: “con una palidez de muerte, temblaba”.
D) La comparación: “vio a Pedro durmiendo como un bendito”.

24) ¿Qué opción presenta una síntesis del relato leído?:

A) Un hombre enfermo imagina que tiene la capacidad de levitar como un aeronauta.


B) Un hombre es afectado por conductas sobrenaturales que atemorizan a su esposa.
C) Un hombre desaparece por una extraña enfermedad que lo hace flotar en el aire.
D) Un hombre contrae una enfermedad que le produce una extraordinaria energía.

También podría gustarte