6.
1 Concepto de dismorfia corporal
Anteriormente llamado dismorfofobia, el trastorno dismórfico corporal
(TDC) se define como la preocupación excesiva y desproporcionada por un
defecto mínimo o imaginario en la apariencia física de un paciente, lo que le
provoca un deterioro en su calidad de vida que le insta a demandar distintos
tratamientos médicos o quirúrgicos. Fue descrito por primera vez por Enrico
Morselli (1891) quien definió la dismorfofobia como el “sentimiento subjetivo
de fealdad o defecto físico que el paciente cree que es evidente para los
demás, aunque su aspecto está dentro de los límites de normalidad”.
Estas personas no pueden controlar sus pensamientos negativos y creen
que le mienten cuando alguien le dice que se ve bien. Sus pensamientos
pueden causar una angustia emocional severa e interferir con su
funcionamiento diario.
6.2 Características de la dismorfia corporal en los adolescentes
Entre los comportamientos de la dismorfia corporal, la persona puede:
• Evitar espejos
• Creer que los demás prestan especial atención a ese defecto
percibido
• Impedir que le tomen una foto, o usar filtros para retocar todas las
imágenes en las que aparece.
• Peinarse repetidamente, afeitarse o participar en otras
actividades de aseo personal
• Tocar, verificar o medir repetidamente el defecto percibido
• Usar cierto tipo de ropa para cubrir el defecto
6.2.1 Preocupación excesiva
"La dismorfia corporal es una condición en la que una persona se
preocupa obsesivamente por defectos percibidos en su apariencia física."
(National Alliance on Mental Illness, 2020). Estas preocupaciones suelen ser
desproporcionadas y no son observables o parecen sin importancia para otras
personas. Los individuos con TDC pueden sentirse feos, poco atractivos,
anormales o deformes, y esta percepción puede afectar negativamente su
autoestima y su calidad de vida.
6.2.2 Perfeccionismo
Los adolescentes con dismorfia corporal se imponen estándares de
belleza inalcanzables, estos se basan en imágenes de modelos en redes
sociales o alguna otra influencia que los haya marcado significativamente.
[Link] Relación con las redes sociales
En la actualidad, la vida social de los adolescentes se mueve entre
la esfera de lo offline y lo online, llevándose a cabo gran parte de la
comunicación, en ésta última por medio de la imagen, la cual cada
sujeto muestra como carta de presentación en ese medio y a la que se le
puede suponer una intencionalidad previa a su exposición
(Morduchowicz, 2012, p. 10).
Las redes sociales permiten que los jóvenes entren y salgan de manera
permanente al universo virtual y al real sin necesidad de distinguir
explícitamente sus fronteras Esta falta de distinción podría considerarse un
riesgo para ellos ya que los puede llevar a dejar de lado el hecho de que online
las personas por estar en busca de la aprobación y el aplauso de sus amigos o
seguidores, suelen fingir y mostrar quiénes les gustaría ser y no quiénes son
realmente.
A su vez, como las redes favorecen la comparación con los demás
y la idealización de estándares de belleza irreales a través de la edición
de las presentaciones, es posible suponer que la internalización de estos
ideales puede ser peligrosa porque, al compararse, los adolescentes
pueden concluir que su cuerpo discrepa de los mismos, afectando su
autoestima y sufriendo consecuencias por eso, tales como el desarrollo
del Trastorno Dismórfico Corporal (Brea Folgar, 2019, p.5).
6.3 Causas de la dismorfia corporal
6.3.1 Factores genéticos
Existe evidencia de que la dismorfia corporal puede tener una
predisposición genética. Si alguien en la familia tiene antecedentes de trastornos del
estado de ánimo, trastornos de ansiedad o dismorfia corporal, es posible que haya un
mayor riesgo de desarrollar el trastorno.
[Link]. Historial familiar
Las personas con un familiar cercano (como un padre o un hermano) que
tiene trastorno dismórfico corporal (TDC) u otros trastornos relacionados, como el
trastorno obsesivo-compulsivo (TOC), tienen un mayor riesgo de desarrollar TDC.
Esto indica que puede haber una predisposición genética que hace que algunas
personas sean más susceptibles a desarrollar este trastorno.
[Link] Factores genético-ambientales
Los factores genéticos no actúan de manera aislada. La interacción entre los
genes y el ambiente también es crucial. Una persona puede tener una predisposición
genética al TDC, pero factores ambientales, como el estrés, el trauma o la presión
social, pueden desencadenar la manifestación del trastorno. Esto significa que una
persona con una predisposición genética puede no desarrollar TDC a menos que se
enfrente a ciertos desencadenantes ambientales.
“En resumen, aunque la genética puede aumentar el riesgo de
desarrollar dismorfia corporal, no es el único factor. La interacción entre los
genes y el ambiente juega un papel crucial en el desarrollo del trastorno”
(mayo clinic, 2022.)
6.3.2 Factores psicológicos
[Link] Experiencias traumáticas
Las personas que han experimentado traumas significativos, como abuso
emocional, físico o sexual, tienen un mayor riesgo de desarrollar trastornos de salud
mental, incluyendo el trastorno dismórfico corporal (TDC). Estos traumas pueden
afectar negativamente la autoimagen y la autoestima, llevando a una preocupación
excesiva por defectos percibidos en la apariencia.
[Link]. Bullying
Ser víctima de bullying, especialmente en relación con la apariencia física,
puede desencadenar el desarrollo de TDC. Las burlas y el acoso pueden llevar a una
autoimagen distorsionada y a una preocupación excesiva por la apariencia física.
[Link] Presiones sociales y culturales
Las normas y expectativas culturales sobre la belleza pueden influir en
cómo las personas perciben su apariencia. La exposición a medios de comunicación
y redes sociales que promueven ideales de belleza irreales e inalcanzables puede
aumentar la insatisfacción con la propia apariencia y contribuir al desarrollo de
TDC.
Hoy en día, con el uso masivo de aplicaciones en las que puedes
cambiar rasgos de tu cara y «mejorar» tu apariencia en pocos
segundos, la dismorfia corporal está representando un gran problema
de salud mental entre adolescentes y adultos. Esta percepción
distorsionada de la imagen les causa tal malestar que se obsesionan
con una imagen irreal a la que desean parecerse. Es decir, desean vivir
constantemente con ese filtro que les hace sentir mejores y más
aceptados/as socialmente (Litschi 2024),
6.3.3 Factores neurológicos
[Link]. Anomalías estructurales del cerebro
Estudios de neuroimagen han encontrado que las personas con
TDC pueden tener diferencias en la estructura del cerebro, especialmente en
áreas relacionadas con la percepción visual y la regulación emocional. Por
ejemplo, algunas investigaciones sugieren que la corteza orbitofrontal y el
lóbulo temporal, que están involucrados en la evaluación de la apariencia y la
toma de decisiones, pueden mostrar diferencias en las personas con TDC.
“Los factores neurológicos implican diferencias en la estructura y
función del cerebro que pueden influir en cómo las personas con dismorfia
corporal perciben y procesan su apariencia física” (mayo clinic,2022.)
[Link] Neuroquímica de los cerebros con TDC
Se ha hallado una reducción del transportador de serotonina en los
trastornos relacionados con el TOC, incluido el TDC. Además, resultados de
diversos estudios señalan que los medicamentos inhibidores de la recaptación
de serotonina (ISRS) son efectivos para el tratamiento del TDC (Ipser, 2010;
Phillips & Hollander, 2008).
Otros estudios sobre la participación de la serotonina en el TDC
señalan que los síntomas de este trastorno se intensifican a medida que se
reduce el triptófano (precursor de la serotonina) en la dieta. También
muestran que la psilocibina, agonista de la serotonina, atenúa la
sintomatología del trastorno dismórfico corporal.
[Link] hemisferio Izquierdo del cerebro y su relación con la
dismorfia corporal
Feusner (2013) afirma que: “Observamos una clara diferencia en cómo
funcionaban los lados derecho e izquierdo del cerebro en las personas con
TDC en comparación con las que no tenían el trastorno”. Los pacientes con
TDC utilizaban con más frecuencia el lado izquierdo de su cerebro, el lado
analítico en sintonía con los detalles complejos, incluso cuando procesaban
las imágenes menos complejas y de baja frecuencia. Sus hemisferios
izquierdos se activaban con independencia del tipo de imagen. Por el
contrario, en las personas sanas, el lado izquierdo solo se activaba para
interpretar la información de las imágenes que se habían alterado más. “Los
hallazgos sugieren que los cerebros con TDC están programados para extraer
detalles, o rellenarlos donde no existen. Es posible que estén pensando en su
propia cara incluso cuando miran a los demás”. (Feusner, 2013)
Para terminar, el trastorno dismórfico corporal es un trastorno psiquiátrico
complejo en el que convergen diversos factores ambientales y biológicos. Su
fundamento neurobiológico aún no es claro y definitivo, sin embargo, los resultados
de las investigaciones que hemos revisado nos dan luces para comprender un poco
más cómo funciona el cerebro de los pacientes que lo padecen.
6.4 Impacto de la dismorfia corporal en la salud mental de los
adolescentes
El inicio del trastorno dismórfico corporal (TDC) se presenta a menudo en la
adolescencia, gradual o abruptamente, debido, entre otros factores, al refuerzo
positivo del aspecto físico durante la infancia, eventos traumáticos como
humillación, acoso sexual, fracaso público en atletismo o danza, lesiones o
enfermedades físicas y burlas sobre la apariencia, las que desencadenarían
sentimientos de vergüenza relacionados a la autoimagen y la autoestima; también las
experiencias familiares y personales fuentes de incomodidad, inseguridad y rechazo
son factores de riesgo, así como las influencias culturales transmitidas por los
medios de comunicación que favorecen las creencias de que el valor propio y la
aceptabilidad emanan desde la belleza física.
Definido en el año 1886 por Morselli y citado en distintos textos a lo largo de
los primeros años del siglo XX (Berrios y Kan, 1996).
De hecho, siempre han existido personas más o menos «acomplejadas»
por el acné, las gafas, los dientes deformes, las orejas salientes, la baja
estatura, la calvicie, la nariz grande, etc. Todas estas preocupaciones son,
hasta cierto punto, normales y en la adolescencia emergen con toda la fuerza.
Pero existe un grupo de personas en las que estas preocupaciones sobre los
«defectos» del cuerpo y sobre la apariencia física, lejos de disminuir con el
tiempo, aumentan o se mantienen, produciendo un gran malestar e
impidiendo llevar adelante una vida normal.
Es entonces cuando se puede hablar propiamente de trastorno.
dismórfico corporal. De todos modos, la dismorfofobia, entendida como
preocupación por la imagen corporal, puede ser un síntoma presente en
distintos cuadros clínicos, como la esquizofrenia, la anorexia nerviosa, la
obesidad, la bulimia, la fobia social, el trastorno obsesivo-compulsivo, la
depresión, etc. (Birtchnell, 1988; Neziroglu y Yaryura-Tobias, 1997, p.28)
Es por ello que la dismorfia corporal debe ser considerada como lo que es: un
trastorno que puede poner en peligro la vida de los adolescentes, y que puede
marcarlos por siempre, ya que todas estas ideas erróneas no se van, por lo que el
adolescente tiene que aprender a vivir y a controlar sus pensamientos.
6.4.1 Inseguridades
Es el conjunto de creencias o ideas sobre una imperfección física o
psicológica que puede ser real o percibida y posee una connotación
emocional importante pues se le atribuye un valor desproporcionado. Los
complejos son inconscientes y surgen en ciertas etapas del desarrollo como un
mecanismo compensatorio de carencias y desequilibrios afectivos (Sargado,
2024).
Los adolescentes pueden llegar a sentirse inseguros por su apariencia física,
carencia de habilidades sociales o académicas. Estas inseguridades son las que
pueden llevar a la formación de complejos que condicionan la vida de estos jóvenes
dificultándoles disfrutar plena y sanamente esta etapa.
6.4.2 Búsqueda obsesiva de aceptación social
“En la sociedad la tendencia que existente en los adolescentes es la búsqueda
de la aceptación por parte del grupo en el que se encuentran o al que desean
pertenecer” (Rengifo y Morales, 2020, p.1). La aceptación social influye
significativamente en la autoestima del adolescente. Para aquellos con dismorfia
corporal, recibir aceptación de sus amistades puede ayudar a contrarrestar las
percepciones negativas que tienen sobre sí mismos. En la etapa de la adolescencia
resulta vital la relación con los otros, la que interviene en la formación de la propia
identidad.
En esa edad los modelos de conducta de los adolescentes dejan de ser
sus padres y pasan a ser sus pares, es decir, jóvenes de su misma edad que pueden
ser amigos o compañeros de clase y de quienes necesitan su reconocimiento y
aceptación para sentirse parte de un grupo de referencia (Sanz, 2023).
6.4.3 Baja autoestima
La autoestima es un factor crítico que afecta al ajuste psicológico y
social. Así, niveles bajos en la autoestima o autoconcepto de los jóvenes se
han asociado con una serie de síntomas psicopatológicos entre otros, con
reacciones de ansiedad síntomas depresivos, desesperanza y tendencias
suicidas (Fickova, 1999, p.5).
Por tal motivo. Un adolescente con dismorfia corporal puede presentar
cambios leves o graves en su autoestima, ya que se tiene una fijación excesiva y se
centran intensamente en sus defectos en su apariencia, que son imperceptibles para
los demás o no existen en lo absoluto. Esta preocupación constante puede hacer que
sientan un gran descontento consigo mismos.
6.4.4 Ansiedad
Una persona que padezca de Trastorno Dismórfico Corporal se
obsesionará intensamente sobre su imagen corporal y apariencia. Es posible
pase mucho tiempo mirándose al espejo, y lo haga de forma recurrente a lo
largo del día. Es posible que, mientras se asea consiga algo de seguridad.
(Gómez, 2024).
También es habitual que estos adolescentes utilicen muchos procesos
estéticos al llegar a la vida adulta para conseguir arreglar ese defecto del que tan
sólo ellos serán conscientes. Una vez que lo hagan, sentirán una satisfacción
momentánea, pero no tardará mucho tiempo en convertirse en ansiedad y es posible
que se vuelva para intentar arreglarlo de nuevo.
6.4.5 Depresión
La imagen corporal negativa puede tener un impacto significativo en la
autoestima de una persona. Cuando alguien se siente insatisfecho con su apariencia
física, es más probable que desarrolle sentimientos de baja autoestima y falta de
confianza en sí mismo. Pueden comenzar a creer que no son lo suficientemente
atractivos o dignos de amor y aceptación. Esto puede afectar su bienestar emocional
y su capacidad para relacionarse de manera saludable con los demás.
Además, la influencia de los estándares de belleza puede llevar a
comportamientos destructivos en busca de alcanzar dichos ideales. Algunas personas
pueden desarrollar trastornos alimentarios, en un intento de lograr una apariencia
física perfecta.
“El impacto de la depresión en la salud mental también puede llevar al
aislamiento social, aumentando el riesgo de desarrollar otros trastornos mentales”
(Larrad, 2024, p.4). La preocupación constante por cómo se ven provoca que los
adolescentes se sientan observados y ridiculizados, lo que los lleva a evitar
interacciones sociales y eventos públicos.
6.5 Impacto de la dismorfia corporal en la salud física de los adolescentes
Jiménez, Vicent y Garrigues (2019) afirman que:
La adolescencia implica el tránsito de la identidad infantil a la
identidad adulta; y la identidad se asienta en el cuerpo, un cuerpo que cambia
de forma mucho más rápida en esta etapa de la vida de lo que se tarda en
perder la identidad infantil a nivel cognitivo y emocional, emergiendo nuevos
aspectos físicos que provocan sentimientos de vergüenza ante la posibilidad
de decepciones frente a la apariencia que el adolescente espera (p.7).
Estos sentimientos se transforman en acciones, debido a los
comportamientos extremos que acompañan este trastorno. Los adolescentes con
dismorfia corporal pueden desarrollar conductas que perjudican su salud en un
intento por mejorar su apariencia.
6.5.1 Trastorno de conducta alimenticia
Los trastornos alimenticios son una consecuencia común del trastorno
dismórfico corporal, especialmente en los adolescentes, ya que son más propensos a
caer en métodos perjudiciales para ellos mismos, en una manera de conseguir
resultados deseados de forma rápida.
[Link] Anorexia
La Anorexia Nerviosa es un Trastorno de Conducta Alimentaria cuya
incidencia ha aumentado de forma notable en las últimas décadas. Tal información
ha generado una alarma importante en la sociedad, lo que no es de extrañar si
tenemos en cuenta que estamos ante uno de los trastornos mentales con tasas de
mortalidad más altas. Aunque los problemas de alimentación suelan gestarse desde
la infancia, la adolescencia es el periodo por excelencia donde se desencadena, lo
que complica bastante el diagnóstico al estar ante uno de los sectores de la población
más frágiles y vulnerables a cualquier alteración física, psíquica o biológica.
Una de las características principales de las personas que la padecen es la
insatisfacción con la imagen personal, por lo que la antigüedad del trastorno no
debería resultar extraña si tenemos en cuenta que, desde hace décadas, los jóvenes
crecen en un mundo rodeado de estereotipos: mantenerse en forma y tener un “peso
ideal” parece considerarse a esta edad lo más importante, pues se asocia delgadez
con popularidad, éxito e inteligencia (Morandé, 1990).
[Link] Bulimia
La bulimia es la ingestión episódica incontrolada de grandes cantidades de
alimentos durante un periodo breve. Las personas con bulimia se percatan de sus
hábitos alimenticios, pero suelen no percatarse del hambre durante las comilonas,
puesto que no son capaces de detenerse por sí solas sino hasta que sienten dolor
abdominal intenso, se les interrumpe, se quedan dormidos, se desmayan o se
inducen el vómito.
“Sus principales características consisten en atracones y en métodos
compensatorios inapropiados para evitar la ganancia de peso. Estos métodos pueden
ser vómitos autoprovocados, abuso de laxantes y diuréticos, periodos de ayuno o
consumo de fármacos”. (Fandiño, Giraldo, Martínez, Aux & Espinoza, 2007, p.108)
La bulimia en los adolescentes aparece por el mismo motivo que la anorexia,
es el objetivo de permanecer en un peso “ideal” y seguir dentro del estándar de su
mismo grupo social.
6.5.2 Cirugías Estéticas
El TDC suele comenzar en la adolescencia e ir disminuyendo con la
edad, aunque en ocasiones puede persistir en la edad adulta, es mucho más
común entre jóvenes de clase alta, con pocos o ningún defecto físico,
influenciados por los medios de comunicación, redes sociales y los altos
estándares de belleza actual, con una percepción errónea o exagerada de
defectos físicos imperceptibles o imaginarios, afecta a hombres y mujeres por
igual. (Zambrana, 2021, p.12)
Por tal motivo Los pacientes con trastorno dismórfico corporal viven
angustiados, tratando de ocultar su “grave defecto”. Muchos de ellos creen que la
única solución a su problema es la cirugía plástica. Los cirujanos plásticos que se
encuentran continuamente con pacientes que recurren a la cirugía plástica como
solución a problemas psicológicos, que no lograran ser solucionados a través de una
cirugía, generando conflictos por parte del paciente por las expectativas
inalcanzables no cumplidas. Este trastorno es muy diferente de la vanidad o el
narcisismo. Los pacientes con TDC tienen miedo, están muy acomplejados. Se
avergüenzan de sí mismos, en ellos las tasas de depresión y suicidio son altas.
6.6 Métodos de prevención para los adolescentes
6.6.1 Tratamiento psicológico
[Link] Exposición con prevención de respuesta
La exposición supone enfrentarse a las situaciones provocadoras de ansiedad,
de modo jerárquico, primero en casa y luego en los lugares públicos, sin que se
emitan conductas de evitación o de camuflaje. El objetivo es que el paciente sea
capaz de contemplar las distintas partes de su cuerpo sin malestar significativo y sin
utilizar un lenguaje negativo sobre sí mismo (Rosen, 1997).
El segundo componente de este tratamiento es la prevención de respuesta
(dar un tiempo límite para vestirse, dejar la cara sin maquillarse, etc.), que se utiliza
para impedir la realización de conductas de comprobación y acicalamiento que
suponen un continuo examen del cuerpo con el objetivo de neutralizar la ansiedad
experimentada.
[Link] Terapia cognitiva conductual
La terapia cognitivo conductual para el trastorno dismórfico corporal se
centra en:
• Ayudarte a aprender cómo los pensamientos negativos, las reacciones
emocionales y las conductas mantienen los problemas a través del tiempo.
• Desafiar los pensamientos negativos automáticos sobre la imagen
corporal y aprender maneras más flexibles de pensar.
• Aprender maneras alternativas de manejar los impulsos o los rituales
para reducir las veces que te miras al espejo, la necesidad constante de quedarte
tranquilo o el uso excesivo de los servicios médicos.
• Enseñarte otras conductas para mejorar tu salud mental, tales como
tratar la evasión social, y aumentar la participación con personas que te apoyen y en
actividades saludables.
“Combina la terapia individual y grupal y está enfocada a capacitar a las
personas a aprender y utilizar nuevas habilidades para desarrollar una vida que vale
la pena vivir.” (Tech, 2017)
La terapia cognitiva conductual es uno de los mejores métodos de prevención
de la dismorfia corporal, el modelo conductual se centra en cambiar patrones de
conductas. Para ello, se enseña al paciente comportamientos alternativos que son
más funcionales y sanos, y se le introduce poco a poco en situaciones complicadas
para que ponga en marcha lo aprendido.
[Link] Psicoeducación
la intervención educativa, con la que iniciaremos el abordaje, tiene como
objetivo el informar al paciente y a sus familiares principalmente sobre:
a) el TDC en sí mismo
b) Los tratamientos disponibles, así como los efectos que se puede esperar
de estos.
Es recomendable, por tanto, ya desde el inicio de la intervención
psicoeducativa incluir a la familia, ya que en algunos casos puede ser un factor
favorecedor de la motivación para el tratamiento en los pacientes.
[Link] Apoyo Psicosocial y Grupos de Ayuda
El apoyo psicosocial, como el asesoramiento individualizado o los grupos de
apoyo, puede proporcionar un entorno seguro donde las personas con dismorfia
corporal pueden compartir sus experiencias y recibir apoyo emocional de otros que
están pasando por situaciones similares. Este tipo de apoyo puede ayudar a reducir el
aislamiento social y fomentar un sentido de comunidad y pertenencia.
6.6.2 Limitación del uso de redes sociales
Reducir el tiempo en redes sociales ayuda al adolescente a evitar
comparaciones con imágenes editadas. Menos tiempo en las redes puede prevenir las
comparaciones, al igual que disminuye los niveles de ansiedad y depresión
asociados con la dismorfia corporal.
COLEGIO REVERENDO BOANERGES ARAGÓN NOLÍ
DIOS, CIENCIA, VIRTUD
INFORME DE INVESTIGACIÓN DOCUMENTAL:
TITULO: Impacto en la salud física y mental en los adolescentes de secundaria del
barrio San José Oriental del distrito IV de Managua que genera la dismorfia
corporal en la actualidad.
INTEGRANTES:
Alicia Lisseth Traña Suárez
Paola Michel Peralta Latino
Elida Yahoscar Muñoz Pérez
Jürgen Samuel López Mejía
Jeriel Humberto Monzón Pérez
GRADO: 11mo
SECCIÓN: B
DOCENTE: Lic. Alex Baquedano
FECHA: 10 de julio del 2024