Resumen Final Primer Parcial Toxicomanias - Naparstek
Resumen Final Primer Parcial Toxicomanias - Naparstek
En el malestar en la cultura F ubica diferentes respuestas a este malestar, dentro de ellas estan los
narcóticos. La particularidad de ellos es que producían un efecto químico en el organismo. En cada
una de las respuestas al malestar (religión, delirio, sublimación, narcóticos, etc) puede estar lo que
contiene como remedio o beneficio y lo peligroso a la vez. En el caso de los narcóticos el peligro estaba
en relación con romper el lado con la realidad, sustraerse de la realidad. Eso mismo que en un principio
es buscado para no estar sometido a las frustraciones de la realidad, eso mismo es un peligro.
Recordemos la distinción que hace F entre las neurosis de transferencia y las neurosis narcisista, estas
últimas son las que no tienen un lazo transferencial, las que no pueden establecer un lazo al Otro.
OM
Mantengamos en el horizonte cuál sería el problema central de estas patologías, donde en casos
extremos, hay una ruptura muy fuerte del lazo con el Otro.
En la actualidad, más que ofrecer un menú de posibilidades, ofrece una única respuesta por la vía del
consumo. La globalización implica eso, que hay una respuesta para todo el mundo por igual, para que
todos puedan gozar de la misma manera.
Hemos visto como definir la cultura de la segregación. Algo que F destaca sobre lo femenino. Para el
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niño la mujer es la que no tiene. Para instalarse la castración hace falta que se vea que alguien no lo
tiene y además una amenaza de castración. Uno se pregunta porque eso implica una teoría de la falta.
Para F se parte de la idea de la premisa universal del pene, entonces cuando se encuentra con uno
DD
que no tiene se instala la falta. La premisa el pene con Juanito se ve muy bien, es que todo el mundo
goza con lo mismo que goza Juanito, todo el mundo encuentra satisfacción en el “hace pipí”, todo
el mundo lo tiene. Entonces cuando se encuentra con alguien que no lo tiene supone un goce
diferente, con el agregado que además, ese goce distinto es amenazante.
Esto esta en la base de la segregación, segregar al que goza de manera distinta porque ese goce
LA
siempre tiene algo de amenazante respecto del de uno, porque pone el propio goce en cuestión.
Es crucial la segregación en la toxicomanía, porque desde que tenemos toxicomanía es constante el
tratar de internarlos, de mandarlos a una granja, aislarlos.
La segregación implica separar al diferente. Y la propuesta es pensar cómo en un régimen donde hay
una noción del padre muy fuerte, del amo, se puede convivir con las diferencias. Y la caída de los
FI
designar “adicción primordial”, y las otras adicciones sólo cobran vida como sustitutos y relevos de
aquella”.
Define la masturbación como adicción primordial y dice que todas las otras
adicciones serían adicciones segundas respecto de esta primera, son
sustitutas de la masturbación. Hay una sustitución de la masturbación por
esas adicciones.
El primer paso que vamos a dar es tratar de ubicar qué quiere decir F con adicción primordial. Esa
adicción, la masturbación, esta en intima relación con el autoerotismo. Tomamos el texto “fantasías
histéricas y su relación con la bisexualidad”: “El acto masturbador se dividía por entonces en dos
partes: la evocación de una fantasía y llegada ésta a su punto culmine, los manejos activos
conducentes a la satisfacción sexual. Esta composición es más bien como sabemos una soldadura. En
OM
Se ve muy bien en este ejemplo freudiano
lo que destaca Lacan cuando dice: el
significante toca al cuerpo. En el caso
masculino se podría lograr una erección
sin tocarse, se ve cómo eso hace mover el
cuerpo. Es el significante el que excita el cuerpo.
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Sin embargo, F se ve en la necesidad de ubicar un momento previo a esto, previo a que el significante
mueva el órgano, como sí hubiese un momento previo que él llama puro autoerotismo. Que sería un
tocamiento sin ninguna connotación significante. Ya que él habla de la evocación de una fantasía, pero
DD
también lo nombra como una representación optativa. Freud plantea que en el onanismo estan las
dos cosas, funcionan las dos cosas juntas, están los tocamientos y está la evocación de la fantasía, y
esto también está en el acto sexual. Lo que esta diciendo es que en algún momento ese onanismo no
estaba anudado a una fantasía, y a ese momento lo llama puro autoerotismo.
Para que haya síntoma hacen falta 3 condiciones:
LA
1. Hay que dejar de masturbarse: no hay masturbación y síntoma a la vez. Sigue una lógica
energetica, sí se descarga por la masturbación no necesita descargarse en el síntoma.
2. Una vez dejada, hace falta que esa energía no sea derivada de otra manera, o sustituida por
otra cosa. Da a entender que allí habla de sublimación.
3. Hace falta que la fantasía se vuelva inconsciente.
FI
Sí se dan estas 3 condiciones tenemos la posibilidad de que esto se descargue por vía síntoma.
La tesis de F la entiendo como
pudiendo ubicar a la adicción
en el lugar de sustitución de un
L = La droga como aquello que permite romper el matrimonio del cuerpo con el hace pipí.
El momento de soldadura es ese momento de la inscripción del falo.
Lacan, seminario 23: “Cuando uno se cree macho porque se tiene un pequeño cabo de cola hace falta
más. El falo es la conjunción de ese parásito, el pequeño cabo de cola, con la función de la palabra”.
Se trata de que el pene responda al significante -cuando la excitación puede lograrse por el
pensamiento- eso es lo que llamamos falo. Para que el falo este inscripto no alcanza con que alguien
tenga pene, además ese órgano debe responder a la palabra. Es lo que Lacan llamó “hacer de un
órgano un instrumento”.
OM
Hacer de un órgano un instrumento implica que el órgano pueda ser utilizado como herramienta, por
ejemplo en relación al otro sexo. Por otra parte Lacan plantea que para acceder al otro sexo es
necesario pagar el precio de la pequeña diferencia, y dice “que pasa engañosamente a lo real por el
intermediario del órgano”. Y más adelante agrega que “un órgano no es instrumento sino por
intermedio de esto en lo que todo instrumento se funda, es que es un significante”.
Habría sí una diferencia entre lo que llamamos un órgano y un instrumento, en tanto el órgano
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deviene instrumento en su conexión con el significante.
Lacan señala que el falo es más
importante por su ausencia que por
DD
su presencia. ¿Cuando alguien entra
en CDC? cuando se topa con la
ausencia de falo. Lo fundamental del
falo es la alternancia entre
presencia-ausencia, sino no tendría
LA
que estamos en el lenguaje y especialmente en la neurosis, es leído como ausencia y presencia del
falo. Es decir, que es esta capacidad de que sea un órgano eréctil lo que produce esa pregnancia
imaginaria sobre el falo. Y a través del Edipo esta alternancia del órgano es leída como falo-no falo o
como presencia-ausencia.
Por un lado, Lacan plantea que el falo era el centro del mundo de Juanito y en un momento algo
cambia y dice que el pene de juanito empieza a convertirse en algo real, “su pene empieza a moverse”
y el niño empieza a masturbarse. “No ven como se introduce aquí, cuando aparece en Juanito, bajo la
forma de una pulsión en el sentido más elemental del término, algo que se menea, el pene real y el
niño empieza a ver como una trampa lo que durante tanto tiempo para él había sdo el paraíso. Pero
en cuanto a la pulsión se evidencia ese despegue del que hablaba hace un momento”.
Cuando antes decíamos que el falo transforma al órgano en un instrumento, decíamos que el pene
real o la pulsión más elemental puede empezar a ser manejada a partir de instrumentarlo como
falo.
Pene real = pulsión. El falo intenta atrapar esa pulsión más elemental. En Juanito aquello que tendría
que estar anudado al falo irrumpe como real y produce angustia. Es en ese momento, que lo que llamé
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engancha con el cierre, él estaba dentro del tanque vació en posición de “encogido” y dice que la
erección es por la postura, ya que cada vez que está encogido tiene una erección. Otra escena:
“escondido con su hermana en la cama, fue la primera sensación sexual y que no quería que se fuera,
tuvo una erección terrible y estaba excitado. Explica que eso le genero culpa e inhibición y aclara que
la escena del tanque no era algo sexual, había erección pero no sentía excitación. En la actualidad
prefiere la masturbación, estar solo y eso viene acompañado por el consumo de ciertas drogas. Dice
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encontrarse estancado, “me metí en mi mismo”. Sin embargo sabe que durante el estancamiento algo
lo hace sentir bien y sólo cuando se empieza a poner ansioso “se acelera” y la cosas le salen mal. El
acelere lo lleva al “choque” con diferentes medios de locomoción. Por momentos me empiezo a
DD
enganchar con una mina, con el análisis pero no me quiero dejar llevar. Dice “miedo a engancharme”
“me quedo enganchado con estar solo, masturbación, la droga, enganchado con el pito”.
Tiempo 1 - ONANISMO COMO SOLDADURA: el sujeto lo nombra como estancado, estar en el tanque
solo, en la masturbación, encogido, es donde hay una recuperación de satisfacción autoerótica por la
vía fálica, sin el desplazamiento del síntoma análitico. Se queja de que el falo no se pone en
LA
funcionamiento, ante las escenas relatadas aparece la inhibición, no se calienta por nada, no me la
llamo más. El estancado indica la inscripción del falo, pero con una dificultad de ponerlo en juego,
ponerlo en función, para hacerlo circular, pasar de la masturbación al síntoma o al amor.
Se queda en el tanque esperando que alguien venga a sacarlo o por la vía del pasaje al acto, intenta
salir del tanque acelerando, es decir sin metabolizar el goce o haciendo de eso un instrumento que
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posibilite acceder al Otro, hacer de la mujer su síntoma, metáfora de su goce, que sería pasar al tiempo
2.
Hemos ubicado en el campo fálico diferentes maneras de recuperar el goce: la masturbación a al cual
va anudado en este caso el consumo de droga, el onanismo como soldadura y luego el síntoma, como
posibilidad que en este caso no aparecer. Es diferente de lo que relataba con Juanito, en tanto había
allí una irrupción del pene real, digo ahora ruptura con el falo, aunque en Juanito hay que tener en
cuenta que se trata de un momento constitutivo. Eso es entonces diferente del caso clínico, donde le
sujeto ha hecho el anudamiento, no hay irrupción del pene real, pero no ha podido poner en función,
producir ecuaciones que le permitan acceder al Otro sexo.
Todo sujeto cree, desde su yo, poder manejar el falo a su voluntad. Es así que muchos sujetos
encuentra que, en determinado momento, el falo no les responde a su voluntad. Y se ve claramente
cómo responde a las leyes del icc en su faz simbólica, es decir, responde al sujeto. Cuando encuentra
que eso responde a alguna razón, aunque eso no arregle la disfunción ya eso lo deja más tranquilo.
Porque eso al menos responde a alguna ley, eso esta anudado a la palabra, otra cosa es que no
responda a ninguna razón, es que alguien diga que estaba en cualquier situación y se le paro sola. En
Juanito el pene real cobra independencia y en este sentido, no solamente independencia del yo y la
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no se puede sacrificar el órgano, algunos sujetos lo intentan hacer no queriendo saber nada de la
palabra y de lo fálico (pasaje al acto).
Este sujeto definía una etapa anterior como “bebedor social” donde el alcohol le permitía acceder al
Otro sexo, poner en funcionamiento el falo. En un segundo momento cambia la modalidad de relación
con el alcohol y se transforma en un fuera del sexo, pues solo se satisfacía en beber.
He indicado dentro del campo fálico 2 modalidades de satisfacción:
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1. Por vía del onanismo como soldadura que implica un goce autoerótico anudado al falo y que
tiene la característica de estancado.
2. El síntoma o el amor que implica el desplazamiento y el juego ste, las ecuaciones fálicas que
DD
darían la posibilidad de análisis. Esto conlleva poner en funcionamiento el falo.
3. GOCE REAL: satisfacción no anudada al falo, fuera de la regulación fálica que F llama puro
autoerotismo. VERDADERA TOXICOMANÍA EN SENTIDO DE LA TESIS LACANIANA. La droga
permite romper con el falo y se pierde toda medida. Exceso de la toxicomanía muestra muy
bien el fuera de regulación fálica. La posible ruptura con el falo hace que se pase a la manía
LA
por el tóxico, entendiendo a la manía como aquello que lleva al sujeto por fuera de un anclaje
fálico.
Diferentes usos de la droga:
- El estancado: la droga le había permitido mantener una satisfacción onanista estancada.
Casado con su órgano.
FI
- Uso que permite a los sujetos tener coraje y enfrentar al Otro sexo y poner en función el falo.
→ Muleta para el falo.
- En un intento de mantenerse casado con el falo o de ponerlo en función algo se desamarra,
se suelta el falo y provoca la manía por el tóxico.
TEÓRICO 1
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historia de las toxicomanías. Las toxicomanías son una forma de relación del sujeto con una sustancia.
“Salvo comunidades que viven en zonas árticas, desprovistas de vegetación, no hay grupo humano
donde no se haya detectado el uso de varios psicofármacos”.
Las drogas y la religión:
- Budismo → Marihuana → práctica de la meditación acompañada por el consumo de drogas,
además también esta inserta en sus relatos.
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- Cristianismo → consumo de alcohol → recomendación como analgésico
En la cultura grecorromana:
Etimología del término pharmakon, de donde proviene “fármaco”, etimología de doble sentido:
DD
remedio y veneno. Es una sustancia que pudiendo ser tanto un remedio como un veneno a la vez,
tenía las dos características, la tóxica y la benéfica.
Comienza una discusión en la cultura grecorromana acerca del uso indebido o no de las drogas. Una
de las cuestiones es dilucidar sí el problema está del lado del sujeto o del lado de la sustancia.
Discusión entre Penteo y Tiserías: el primero dice que hay que prohibir el vino y con ello al dios
LA
Dionisio. El segundo dice que no conviene oponerse al Dios. Platón plantea una posición intermedia:
no tomar hasta los 18 años, después un poco hasta los 30 y luego ya se abre el banquete donde todos
pueden tomar
China y el opio:
Una sustancia que durante miles de años fue usada por los chinos, cuando se prohibe pasa a ser un
FI
problema para ellos, se transforma en el opio de los pueblos. La cuestión parece estar en la relación
entre la ley y el deseo, y es que cuando algo esta prohibido, es más deseado. Sin embargo no estoy
ubicando la cuestión en este punto, sino que preferentemente la voy a situar en la responsabilidad
subjetiva. Sí es el estado el que se hace cargo de cómo se consume o sí cada cual se hace responsable
de su propio consumo.
Las drogas en el 1500:
Caza de brujas → no se perseguía a la droga misma sino a las brujas. Eso luego va variando y en la
actualidad se persiguen a las drogas, como sí fueran el demonio.
La época del liberalismo y el laissez faire:
Ideologías presentes en EEUU que están en relación con el concepto de democracia de esa época, que
supone que los derechos de cada quien permiten relacionarse libremente, entre otras cosas con las
sustancias. Asimismo, las drogas empiezan a tener un lugar fundamental para ciertas ideologías, como
el movimiento hippie. Se desarrollan investigaciones en relación al consumo indígena y el auge de las
terapias no esta fuera de esto; se pensaba que con ciertas drogas se podía llegar más fácilmente al icc.
Hay un período, en el que se instala la toxicomanía como tal. Este momento está en intima relación
con la guerra de los EEUU que es cuando se empieza a usar de manera sistemática la morfina, un
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sujeto se familiariza con la misma. En esencia, pensaban que jamás podría hallarse la causa de un
hábito farmacológico en la incomodidad material producida con la suspensión del uso.
Fue una gran novedad en la historia de la medicina pensar que el hábito debía considerarse una
función del síndrome abstinencial, y que cualquier cosa resultaba preferible a su aparición.
Allí es donde aparece la toxicomanía. Se ve que todo el asunto era sí se lograba captar la causa material
del mal y recién con el síndrome de abstinencia eso aparece bajo la concepción cientificista de la
época.
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Las cosas se ponen en tensión de una manera fuerte frente a estas ideologías del laissez faire y de
liberalismo, empiezan a aparecer ideologías muy represivas respecto de las drogas.
DD
Vamos a ver como lo que los griegos llamaban pharmakon es algo estructural de cualquier sustancia,
en la relación del individuo con la sustancia. Vamos a ver que no es solamente con la droga, pero con
ella siempre tenemos esa doble cara: benéfica y la otra.
Para nosotros no vamos a descartar el valor de la sustancia pero no vamos a poner el acento ahí. Las
cantidades y las sustancias no hacen al toxicómano.
LA
“Tal como nos ha sido impuesta, la vida nos resulta demasiado pesada, nos depara excesivos
sufrimientos”. Una vez situado el malestar empieza a ubicar las diferentes formas de enfrentarse con
esa pesadumbre. Para F hay un malestar inevitable y diferentes formas de intentar paliar ese malestar.
El amor, la religión, el delirio, la sublimación, como formas de paliar el dolor de la vida. Entre estas
estrategias ubica los narcóticos. F le da a los narcóticos un valor de remedio frente a la enfermedad
de la existencia humana. “Las hay de tres especies: distracciones poderosas que nos hacen parecer
pequeña nuestra miseria; satisfacciones sustitutivas que la reducen; narcóticos que nos tornan
insensibles a ella”.
Estas formas de enfrentarse al dolor F las llama muletas. No va a dudar en decir que los narcóticos
influyen sobre nuestro quimismo.
Las estrategias para F se pueden dividir en dos grupos:
- Fin negativo: las entiende como estrategias que tienden a evitar el malestar o el sufrimiento.
- Fin positivo: apuntan a lograr grandes e intensas sensaciones placenteras.
La primera de ellas es a lo máximo que se puede esperar en el campo humano.
Cada estrategia trae aparejado un peligro. Es decir, que cada manera de enfrentar el malestar
conlleva una forma de llevarlo al sujeto al malestar mismo.
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de los estupefacientes la que entraña su peligro y su nocividad”.
F ubica toda la cuestión en relación a la economía libidinal. El situa el beneficio del efecto químico en
términos de independencia frente al mundo exterior; pero lo más interesante que señala es que
aquello que funciona como un paliativo se puede volver su contrario. Y lo que ubica como su peligro
es el desenganche respecto del Otro que este tipo de pacientes presenta. Otro como Otro social, el
Otro sexo, el Otro del lenguaje. El verdadero toxicómano muestra de una manera patética que con
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su patología prescinde del Otro del lenguaje y busca una operación que no pase por ahí, que
prescinde del sexo y encuentra una respuesta libidinal diferente, y que podría aislarse totalmente
del Otro social.
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Queda claro que la respuesta ante el malestar es una solución que no elimina el malestar mismo y a
la vez hasta puede generarla. El término “muleta” muestra que se trata de lo que va al lugar de la
ausencia y que, con su función, intenta suplirla. Por lo tanto, sí el recurso que utiliza el sujeto lo
pensamos como una muleta debemos decir que, en un algún momento, su funcionamiento de
suplencia se ve claramente alterado. Hay un punto en todo toxicómano en que esa muleta que
LA
comandaba y servía para paliar el malestar se transforma en siniestra, ya que no la puede manejar y
lo deja por fuera de la relación con el Otro. La muleta que respondía a los mandos de quien la lleva
puesta empieza a caminar sola y lleva al sujeto a un infierno difícil de detener.
Es crucial situar esto en la clínica porque nos habla del momento de desencadenamiento de una
toxicomanía.
FI
consumo por cierto lazo social, de la creencia y hasta del grupo. El hombre que se junta con otros a
tomar para borrar las penas del amor. En la actualidad hay una tendencia que lleva a una respuesta
única y globalizada, se trata de un goce unitario y para todos igual, intentando barrer con todas las
diferencias. Tenemos la inexistencia del Otro, en donde ya se trata de una toxicomanía generalizada,
como un modo único y globalizado. Es el tiempo del consumo generalizado como supuesta y única
respuesta al malestar, lo cual hace que las cosas queden divididas en términos de consumidores y
deprimidos.
Lacan plantea que a mayor globalización, mayor homogeneización de los modos de goce, mayor
segregación. El mundo ha quedado dividido en aquellos que se someten al consumo único y
masificado, y un mundo que se resiste hasta la muerte vía el fundamentalismo.
Se perfilan tres momentos históricos con respecto al uso de las drogas:
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La toxicomanía no puede ser considerada actualmente como un cuadro clínico más, porque se ha
convertido en una forma universal patológica. Se trata de una forma subjetiva bastante generalizada.
El psa no da soluciones en términos generales, simplemente es importante poder situar la subjetividad
de la época.
Existen dos modelos terapéuticos imperantes, que expresan una lucha política que excede la
distinción en términos de lo que se puede acotar al campo psi.
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1. Un modelo que toma en cuenta al sujeto y su singularidad, para este modelo la herramienta
central es la transferencia.
2. Otro modelo que no toma en cuenta al sujeto, no toma en cuenta la singularidad y se dedica
DD
a estudiar el comportamiento.
O se apunta a que la gente tenga determinada conducta, o se apunta a que el sujeto realice su propio
deseo. Claro que esto no quiere decir que el sujeto haga lo que quiera, que se estrelle en un avión
contra la torre, bajo ningún punto de vista, y difícilmente esa sea una perspectiva posible desde el psa.
Estos dos tipos de terapéuticas presentan dos problemas, por un lado un problema ético, y por el otro
LA
de eficacia. Para definir la eficacia no hay otra manera que pararse desde una posición ética, es decir,
preguntarse cuándo una terapéutica es eficaz y cuando no lo es.
Cuando hablamos de ética, hablamos de una ética que no es la del sujeto de derecho. Un sujeto en
el derecho es siempre igual a otro, tiene los mismo derechos, y para el derecho no tendría que haber
ninguna diferencia. Todos los sujetos tienen los mismos derechos y deben ser tratados de igual
FI
manera, en cambio en el psa partimos de la hipótesis contraria: todos los sujetos son diferentes y
todos tienen que ser tratados de manera diferente.
Hay muchas instituciones que trabajan con toxicomanías y que tienen una concepción de sujeto de
derecho, y una concepción humanista, eso es políticamente correcto pero clínicamente incorrecto.
Allí se plantea un para todos igual, un mismo modo de trabajo para todos. Hay muchos sujetos que no
pueden integrarse a estas instituciones.
En cambio el psa sostiene una clínica de lo singular, lo cual no quiere decir que el psicoanálisis no tenga
reglas, que carezca de principios, ya que parte de una política muy clara. A partir de determinada
política, habrá que ver cómo se la aplica a cada sujeto, deberá evaluarse caso por caso y la eficacia
estará ligada a esa política: no hay una concepción de la eficacia separada de la concepción ética.
F afirmaba que una terapéutica posee dos fines: un fin clínico y un fin científico que tiene relación con
el saber, con saber qué quiere decir el síntoma . No hay un fin clínico sin saber qué determina el
síntoma, es decir, que la producción del saber, es poder hacer hablar al síntoma, poder hacer surgir
ese saber y que su elucidación haga desaparecer los síntomas. No se trata un saber que se pueda
enseñar, sino de un saber que debe elaborar el sujeto.
OM
A pesar de eso el énfasis esta puesto hoy sobre el síntoma. Porque de todas las formaciones del icc
hay que distinguir el síntoma de las restantes, fundamentalmente por dos cuestiones: El síntoma es la
única que perdura en el tiempo, las demás son fugaces. Además el síntoma se localiza en el cuerpo,
esta ubicado témporo-espacialmente. El síntoma análitico tiene su temporalidad y su lugar: el cuerpo.
A la pulsión, parte del síntoma, cuanto más se la excita más reclama, mientras más se estimula la ZE
más exige. La pulsión tiene dos modalidades: lograr la satisfacción y dejar de buscar la total
satisfacción.
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Para F no alcanza con que se interpretasen los síntomas, porque para él poseían múltiples sentidos.
Freud llega a la conclusión de que además de interpretar en psicoanálisis existe algo más que es
DD
elaborar.
Es un término ligado a deshacerse de algo, del objeto amado y poder pasar la libido de ese objeto a
otro y en el curso del análisis eso también debe acontecer. Esta el bla bla, pero además hay algo más,
la elaboración. Esto esta ligado a cuando Lacan propone los cortes de sesión.
Finalmente en un análisis va a haber un duelo del analista cuando el analista caiga de su lugar. Para el
LA
psa en el horizonte está el límite, lo imposible de curar, lo cual no quiere decir que no haya cura, hay
una cura pero también esta lo imposible de curar.
Hay algo del síntoma que no se abandona nunca, volviendo a al toxicomanía sí alguien acude a
consulta porque su práctica de consumo pone en riesgo su vida, la terapia quizás culmine cuando el
paciente consuma esporádicamente alguna sustancia de esas que andan por todos lados, como
FI
permite leer la época y en el horizonte también permite pensar una noción de síntoma. El separa una
época en donde un consumo con sentido y otro vacío de sentido. Se refiere a la época donde el
consumo de drogas se encontraba ligado a cierta épica, a un ideal de libertad y de búsqueda de nuevas
experiencias, frente al momento actual. “Después del viaje psicodélico de los sesenta, símbolo de la
contracultura y revuelta, la era de la T banalizada de la depresión sin sueño, el fundimiento lumpen
por los medicamentos, por las lacas para las uñas, el queroseno, los pegamentos, disolventes, y
barnices para una población cada vez más joven”.
Esta propensión al individualismo y el aislamiento es denominada por este auto como narcisismo o
como “la personalización propia de self service” → implica una transformación posmoderna del
individuo.
Lo que me interesa destacar es lo que el auto llama la paradoja del posmodernismo.
OM
punto de coincidencia en los dos autores: el vacío de sentido.
La época suele mostrar que esas sin sentido permiten hacer un lazo social para personas dispersas.
(Ejemplo: ex adictos, ex víctimas de las torres gemelas, ex traumatizados).
Lipovetzky plantea que “la edad del consumo y de la información, ha hecho declinar cierto tipo de
alcoholismo, los rituales del café, lugar de una nueva sociabilidad masculina en el siglo XIX y hasta
mediados del XX. Al dispersar a los individuos por la lógica de los objetos y de las mass media, al
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hacerlos desertar del café en beneficio de la existencia consumidora, el proceso de personalización ha
destruido poco a poco las normas de sociabilidad viril responsable de un nivel de criminalidad
violenta”
DD
Se entiende que ya no se trata del A (alcoholismo) de antes que servía para el lazo social y tenía un
sentido. Lo que denomine alcohólico romántico que tenía una causa con sentido en la pérdida del
amor. Su causa amorosa daba un sentido a su A ya que estaba al servicio de ahogar sus penas. Esa
misma causa amorosa lo juntaba en lazo social con otros hombres. Sin embargo, hoy se toma alcohol
porque sí. Que hoy la causa no está ligada a ningún sentido, ni sentimental, ni amoroso, y en principio
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tampoco a ninguna pérdida registrable. Es lo que el autor llama la estrategia del vacío.
Una vez resaltado esto, el auto termina diferenciando entre los síntomas de hoy y los de ayer. “Los
sujetos ya no sufren de síntomas fijos, sino trastornos vagos y difusos”. Habla de una licuación de los
síntomas de antes.
No hay un único ste amo. Hace referencia Miller a la caída de los ideales de la autoridad y del NP. Al
FI
no haber amo fuerte que aglutine el lazo social cada vez más se encuentran sujetos que intentan
ligarse de manera restringida y fanática a un ste cualquiera. Como no hay una religión o ideal que
funciones como amo aglutinador, cada quien debe salir a la pesca de su ste amo.
Miller termina planteando que en la actualidad los sujetos ya no validan su representación en los stes
que antiguamente venían validados por el Otro, sino que se “construyen sus propios stes”. Encontrar
un ste que lo represente en el campo del Otro.
Miller propone un cambio de época y por consecuencia un cambio en las presentaciones clínicas de
los síntomas. Esto último trae aparejado un cambio en la clínica. Miller lo sitúa como el pasaje de la
clínica clásica del NP a la clínica del no-todo. La clínica el NP permitía situar con claridad las diferentes
estructuras clínicas (N, P y perv) en grandes clasificaciones englobantes. Son clasificaciones estancas
que permiten situar tipos de síntomas bien preciosos y paradigmáticos de la estructura que se trate.
En efecto está clínica clásica respondía a la estructura de la sexuación masculina. El NP como carretera
y el falo como gnomon o directriz. En cambio la clínica del no-todo se relaciona más con la sexuación
femenina y por eso las problemáticas actuales tienen un acento en la relación “con la madre e incluso
con el narcisismo”. Se observa clínicamente el frenesí del no-todo, patologías donde se destaca lo
ilimitado de la serie.
OM
El paso que me interesa destacar es que Freud no duda en llamar a ese núcleo sintomático pulsional
como de naturaleza tóxica. A mi gusto hoy en día nos enfrentamos de lleno con esa toxicidad del
síntoma sin pasar por el sentido que hacía del síntoma una formación del inconsciente. los síntomas
en boga en la actualidad ya muchos de ellos fueron descriptos por Freud bajo las neurosis actuales.
Lo que quiero plantear es que así como han caído los ideales y los sentidos, también hay una pérdida
del sentido de los síntomas. Lo que a mi gusto se llaman síntomas de época tienen ese aspecto de
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síntomas actuales, de falta de mecanismo psíquico, falta de sentido y se presentan directamente con
su cara tóxica. Hoy estamos frente a sujetos fanáticos de sus síntomas.
En todo caso uno podría plantear siguiendo a Lacan que lo que le aporta sentido a los síntomas es el
DD
nombre del padre y que ante la caída de dicho significante en la época actual, los síntomas se nos
presentan desnudos y con su cara tóxica. Cuando el síntoma se presenta con sentido hace de él una
causa con razón. Una causa que se anuda a lo simbólico y eso mismo acota la toxicidad del síntoma.
Cuando un sujeto llega a tratamiento por su toxicomanía es común escuchar que es toxicómano desde
siempre. Si uno insiste en la pregunta en algún momento surge el recuerdo de la primera vez de
LA
consumo y anudado a él un hecho significativo en la historia del sujeto. Ese simple anudamiento
histórico entre un hecho significativo con el comienzo del consumo ya transforma esa causa sin
razones en algo que empieza a tener sentido. Es un mínimo paso de anudamiento entre una causa
real con el sentido.
Lo que quiero plantear es que cuando el síntoma se vacía de sentido por el efecto de la época,
FI
transforma al sujeto en un fanático defensor de su causa sin sentido, un extremista del síntoma.
Se ve claramente que en su esencia el síntoma mismo es tóxico. Quizá convenga tomar la doble
significación de PHARMAKON, tanto remedio como veneno. El síntoma puede ser tanto un remedio
como una enfermedad, esto último dependerá del uso que se pueda hacer del mismo.
Lo tóxico no está ni en la sustancia ni en el sujeto, sino en el síntoma. un síntoma que amarra al sujeto
de manera singular. agregando que el síntoma muestra cielo abierto su toxicidad cuando está
separado de los sentidos.
A mi gusto se trata del Binomio del semblante y lo real. Un binomio que en la época actual aparece
disyuntivo. Si algo lograba el síntoma freudiano cuando es una formación del inconsciente, era juntar
el semblante con lo real.
Mi opinión es que en la época actual tenemos de un lado la pura ficción que intenta desembarazarse
de lo real y la causa. qué vacía de sentido la causa. del otro lado lo forcluido retornan lo real como
tóxico. como síntoma tóxico o sea vacío de sentido. porque hoy vemos la toxicidad generalizada de la
violencia, de la droga, de la comida, del gasto compulsivo, del juego.
Paradójicamente al psicoanálisis se le ha criticado desde un principio que solo se ocupaba de palabras.
sin embargo para el psicoanálisis además del semblante, al cual no lo borra, hay un real que supone
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En “Sobre la iniciación del tratamiento” F compara el análisis con el juego de ajedrez.
La idea de F es que tanto los movimiento de comienzo como los del final del análisis son movimientos
que se pueden exponer sistemáticamente, lógicamente y en el medio están esas movidas que no se
siguen tan sistemáticamente. La concepción de F es que la finalidad, hacia donde se dirige un análisis,
tiene que estar desde el comienzo, es decir, que el fin de análisis al menos en el doble sentido, hacia
donde va y en donde termina, el objetivo del análisis depende del fin que uno tenga en el horizonte,
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de cómo uno va a orientar la cura.
Según la orientación lacaniana hay un aspecto del síntoma que permanece como incurable; por eso
aquel que piensa que todo lo reprimido puede interpretarse se orientará en otro sentido.
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La segunda característica es pensar al analista mismo como un jugador de ajedrez. Tomamos también
otra metáfora, la del cirujano. En el ajedrez no importa el aspecto emocional del contrincante, lo que
importa es cómo están ubicadas las fichas. En este sentido es muy parecida la concepción del analista
jugador de ajedrez y la del analista como cirujano, porque ambos tienen que sustraerse de sus propios
sentimientos.
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Respecto del analista, lo que importa es cómo operar esa estructura que tiene determinadas
coordenadas y para pensar esas coordenadas de la estructura poco importa lo que el analista siente.
Para operar mejor con la estructura de cada paciente es mejor sustraerse de los propios sentimientos.
En otro de sus escritos técnicos F ubica una cuestión más, que para poder operar como cirujano los
analistas deben realizar a su vez un análisis.
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Hace falta conocer el icc, no porque cuanto mejor uno conozca el icc propio va a poder tratar mejor el
icc del otro, sino porque va a posicionarse como analista a partir de estar un poco desembarazado de
lo que F llama “puntos ciegos”.
Para que uno pueda tener eso que se llama neutralidad analítica debe haber pasado por un análisis,
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Freud avanza más y dice que para comenzar un análisis no solo hay que tener un sufrimiento sino que
hay que mantenerlo, si ese padecimiento no se sostiene el análisis cae.
“El primer motor de la terapia está en la dolencia del enfermo y en el deseo de curación por estas
generado, de la magnitud de esta fuerza motivacional hemos de sustraer algo que solo en el curso del
análisis descubrimos: ante todo la ventaja secundaria de la enfermedad. Pero la energía misma ha de
ser conservada hasta el fin del tratamiento. Todo alivio produce una disminución de la misma. Más
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por sí sola es incapaz de suprimir la enfermedad”
Es decir que si queremos mantener la cura el paciente tiene que seguir sufriendo, no debe encontrar
una satisfacción sustitutiva o un camino alternativo que le permitan velozmente cortar el verdadero
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camino de la terapia.
Siguiendo todos estos razonamientos observamos que hay una idea que también es central para el
dispositivo, qué es esa satisfacción y ese sufrimiento tienen que ser puestos en el análisis. No podemos
intervenir con un paciente si no nos trae el síntoma que tiene y lo deposita en el diván, no se trata de
que la gente hable del síntoma que tuvo por años sino que trate de traerlo al análisis para que
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partida desde el comienzo, apuntan hacia un único lugar que es el establecimiento de la transferencia.
Esa es la primera jugada en un análisis: se trata de buscar de qué forma se establece la transferencia,
por eso se habla de las entrevistas preliminares, que apuntan a esa jugada, a que se establezca la
transferencia, a que el paciente traiga sus síntoma al análisis, sus satisfacciones insatisfechas y sus
sufrimientos.
Para Freud se trata siempre de interpretar en transferencia, se interpreta cuando la transferencia está
establecida. Otra cuestión muy distinta es interpretar la transferencia, se interpreta el lazo del
analizante con el analista. Pero siempre ese saber lo tiene que producir el analizante en análisis; lo
que tiene el analista es confianza en que ese síntoma posee una causa y eso es lo que les hace creer
a los analizantes, les hace creer que el síntoma puede tener un sentido.
Luego de los dos objetivos iniciales, que se establezca la transferencia y elaborar un diagnóstico que
constituye algo más amplio que decir que se trata de una neurosis o una psicosis etcétera.
En lo que respecta a las entrevistas preliminares no debemos dar nada por sentado. En el caso de las
toxicomanías debemos interrogarnos acerca de qué lugar ocupa la droga para alguien, nos tomamos
el tiempo necesario para tratar de localizar ante determinada persona que consume una sustancia,
que usa y para qué la usa. No partimos de la idea de que la droga tiene una función única, partimos
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un camino propio diferente al que encontró. Se trata de no dejarlo sin una solución a mano y frente
al abismo de la estructura.
La discusión que subyace es si el veneno está en la droga o si está en el sujeto y si partimos de la
idea de que el veneno es propio del sujeto cambia toda la perspectiva de esta problemática. Si
apuntamos a que el problema está en el sujeto la terapéutica va a estar dirigida a este y vamos a
escuchar al sujeto, si se piensa que el problema está en el objeto la terapéutica va a estar centrada en
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el objeto. Desde ese punto de vista se trata de aislarse del objeto maligno.
La utilización de las entrevistas preliminares en todos los casos se centra en la idea de que el único
veneno es la pulsión de muerte, que tenemos que evaluar al sujeto frente a quien estamos y no poner
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el énfasis en el objeto.
Desde el psicoanálisis lo vamos a escuchar y vamos a pensar que hay un grupo de inclasificables, cada
uno es en ese inclasificable por más que consuma la misma [Link] hay algo que nos muestra la
clínica es que no hay nada más diferente a un toxicómano que otro toxicómano.
Finalmente se ve que los consejos que da Freud para el comienzo de un análisis están centrados en
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pensar que se trata de un sujeto que tiene cuerpo y goza de él que ubicarse como un jugador de
ajedrez o un cirujano supone pensar el posible analizante como un ser gozante y único cada vez.
aspectos, uno va por la vía del sentido, la transferencia en términos del Edipo y otro ligado a cómo se
pone en juego lo pulsional de la transferencia.
Una indicación de Freud es que la transferencia no es más que el amor y para él no hay nada que
distinga el amor de la vida cotidiana del amor de transferencia. Lo que sí puede ser diferente es la
respuesta del analista a una demanda de amor. Porque en general una demanda amorosa quedan
dos alternativas: o aceptarla, corresponder el amor o por el contrario no corresponder ese amor y
rechazar la demanda. La propuesta freudiana es que puede aceptarse esa demanda sin corresponder
a ese amor, se acepta la demanda pero no se la satisface, se la toma para los fines del análisis. No
se la rechaza pero se la mantiene insatisfecha.
La transferencia es un fenómeno que se da independientemente del dispositivo analítico, El desafío
es cómo hacer un uso de esta fuerza en pos de la cura. Nos vamos a detener en que el amor posee un
aspecto de carácter épico y otro pulsional.
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encuentra condicionado por cierta fijeza propia de la vida erótica y cómo la pulsión se satisface
dentro de esas condiciones. Desarrolló la idea de un cliché o una serie de ellos, repetidos o
reproducidos a través de la vida en cuanto lo permitan las circunstancias exteriores y la naturaleza de
los objetos, pero determinado.
Para F además de está superestructura que determina el Edipo, determinando un campo posible y de
lo prohibido, hay un cliché que establece la experiencia.
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A partir de la formación de esa matriz todas las relaciones eróticas cobran la misma forma y esa
única forma es la que permite el sujeto que satisfaga parcialmente la pulsión.
La pulsión implica muchas formas, oral, anal, fálica, etc. Pero en la evolución de la vida pulsional la
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sexualidad persa polimorfa se transforma en unimorfa: se satisface de una sola forma.
Arribamos entonces a la idea de que el Edipo ordena el campo y que la evolución de la vida libidinal
va a dar lugar a un cliché que determina nuestra forma de descarga pulsional, a un molde que va a
facilitar al individuo un modo de elección entre todas las posibilidades.
La primera pregunta que se hace Freud es por qué la transferencia surge espontáneamente en toda
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cura psicoanalítica Y a partir de esto que venía desarrollando afirma que: “Es perfectamente normal y
comprensible que la carga de libido que el individuo parcialmente insatisfecho mantiene
esperanzadamente pronta se oriente también hacia la persona del médico. Conforme a nuestra
hipótesis está carga se atenderá a ciertos modelos. Se enlazará a uno de los clichés dados en el sujeto
de que se trate o, dicho de otro modo, se incluirá al médico dentro de una de las series psíquicas
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entonces el humo también agrega el aspecto pulsional de la transferencia porque articula una forma
erótica oral de Dora.
Ahora bien, la cuestión es cómo eso interviene en la cura.
En el horizonte de estos se encuentra el problema de esta modalidad de satisfacción si se pone en
juego o no en el análisis. Si no se pone en juego no va a haber análisis posible, para interrogar eso
hace falta ponerlo en el análisis. Esa modalidad de goce es una modalidad que tiene las características
propias de la condición humana, da satisfacción y a la vez hace sufrir y por eso F afirma que debe
incorporarse al analista en esa serie como un objeto más de goce. De este modo el analista irá a parar
al lugar del Fantasma del analizante de la fantasmática erótica de la analizante.
Esto es lo que Freud va a llamar neurosis de transferencia. La neurosis de transferencia es una
neurosis artificial porque es provocada por el dispositivo y el destinatario de esa neurosis es el analista,
que pasa a formar parte de la neurosis del analizante. Es indispensable poner el cuerpo en el análisis
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satisfacción repetitivo, que se enmarca dentro de un cliché, de un modelo fijo, para que coartado
en su fin en vez de repetir algo recuerde.
En el campo de las toxicomanías este punto es central porque partimos de la idea de que finalmente
si tenemos que pensar un goce propio de la toxicomanía se trata de un goce auto erótico. Si hay algo
a lo que se resiste el toxicómano es hacer entrar en el campo del otro su propia satisfacción, hay una
batalla para no permitir el acceso del modo de satisfacción al campo del Otro.
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Queda marcado un punto la abstinencia que se propone en el análisis, que sigue la lógica de que tiene
que haber cierto sufrimiento, pero indica que la abstinencia por excelencia es la del analista, es él
quien tiene que abstenerse de gozar en el lugar de la transferencia. El analista tiene que abstenerse
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de corresponder a esa demanda.
Freud dice que llega un momento en que en el análisis el paciente ha recordado su historia, se han
interpretado los sentidos de los síntomas, todo ha marchado bien y sin embargo el síntoma persiste.
entonces lo que persiste es un modo de satisfacción, es el hueso duro de roer y Freud dice que no
alcanza con la interpretación que va por la vida del sentido sino que hay que hacer una elaboración.
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Es una palabra que utiliza también para referirse al Duelo por eso a veces se piensa que el final de
análisis tiene que ver con el Duelo. Una vez que se establece la transferencia con el analista va a haber
que hacer un trabajo para deshacerse del analista también y ahí tiene que haber un analista dispuesto
a caer del lugar de la transferencia.
Vemos finalmente que toda la cura para Freud están relacionadas a la neurosis de transferencia que
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implica la curación de la neurosis y que para eso hay que separarse de ese modo de satisfacción
siempre idéntico repetitivo y ligarse a otro objeto o al mismo objeto pero de diferente manera.
En los casos de las toxicomanías tenemos dos grandes dificultades. Por un lado hay una gran dificultad
de darle un sentido a su vida y especialmente a su padecer. Hay allí una atención entre el analista
que busca la causa y el analizante toxicómano que no encuentra ningún sentido a lo que hace más
allá de que eso le da cierta satisfacción. Por otro lado, la satisfacción misma a la que hacemos
referencia en las toxicomanías no es una satisfacción que se ligue al Otro, no es una satisfacción que
el sujeto quiera hacer pasar por el campo del otro o de la palabra. De ambas dificultades se deduce
un gran impedimento para establecer la transferencia. Se entiende que si no se logra hacer pasar el
goce al campo del otro difícilmente se pueda transferir ese goce al dispositivo analítico y por ende
analizarlo. Se plantea en un primer tiempo, además de pensar cuál es la función de la droga para ese
sujeto, que es necesario provocar la ligazón en con el analista de manera tal que esa satisfacción se
apuesta en análisis y a partir de allí analizarla. Esto hace de esta clínica algo muy peculiar ya que
vemos analistas que trabajan duramente un tiempo prolongado sin que se establezca ese lazo de
transferencia. Por otro lado si el sujeto logra ligarse amorosamente al analista, es decir
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