Karl Marx
Karl Marx
KARL MARX
Nació en treveris, en Alemania. Estudió derecho en las
universidades de Bonn y Berlín donde inicia su participación en la
política. También se dedica de lleno al periodismo político. A partir
de los 25 años su vida transcurre entre el exilio y el destierro.
Emigra a Paris de donde es expulsado bajo el cargo de
“revolucionario peligroso”. Se establece en Bruselas, participa de la
Liga de los justos (grupo político del cual nacerá la liga comunista) y
luego viaja a Londres cuando es expulsado de Bruselas.
La noción de sociedad
“ahora bien, para vivir hace falta comer, beber, alojarse bajo un techo, vestirse y algunas cosas más. El
primer hecho histórico, una condición fundamental de toda historia, que lo mismo hoy hace miles años,
necesita cumplirse todos los días y a todas horas, simplemente para asegurar la vida de los hombres”.
Puntos de partida del llamado materialismo histórico marxiano, las citas textuales que se acaban de
transcribir para darse cuenta contienen también entrelineas, una concepción de sociedad: la primera de ellas
dice “en la producción social de su existencia” los hombres contraen “relaciones necesarias e independiente
de su voluntad”. ¿a qué hacen referencia estas puntualizaciones? La segunda cita despeja cualquier duda
que pudiera caber: “la producción de la existencia consiste en satisfacer necesidades básicas: comer, beber
etc.” Ahora bien, también dice que la acción tendiente a proveer la existencia de los hombres ( o sea la
satisfacción de las necesidades ) es social. Vale decir que hay un componente de “socialidad” dado de
entrada, colocado como premisa por definición. Las relaciones y la “socialidad” son necesarias e inevitables:
por fuera de ellas no hay posibilidad de producir la existencia. La socialidad está soldada a la producción de
la existencia. Diría que hay sociedad desde el momento en que hay necesidad. O sea, desde el principio de
la historia humana.
Por otra parte, la primera cita presenta dos conceptos clave de la teorización marxista: “fuerzas productivas” y
“relaciones de producción”. Sostiene que están fuertemente vinculado al punto que existe una
correspondencia entre las segundas y el grado de desarrollo alcanzado por las primeras. ¿Qué significa todo
esto? Veamos. Por fuerzas productivas Marx entiende el el conjunto de factores que participan activamente
del proceso de producción. Esto es, los componentes técnicos de la producción: las materias primas, los
insumos intermedios, las unidades donde se produce, los medios de trabajo ( a todo esto lo llama “medios de
producción” ), la fuerza de trabajo, los desarrollos de la ciencia y los aportes de la tecnología, entre otros.
Todos estos componentes tienen un dinamismo positivo, es decir una propensión a desarrollarse
continuamente: el desenvolviendo de las fuerzas productivas desde los remotos tiempos de las comunidades
primitivas hasta la sociedad industrial es algo que puede constatarse empíricamente.
El desarrollo de las fuerzas productivas marca el rumbo y las condiciones de desenvolvimiento de las
relaciones de producción.
“la producción de la vida, tanto de la propia en el trabajo, como de la ajena en la procreación, se manifiesta
inmediatamente como una doble relación de una parte, como una relación natural y de otra como una
relación social; social, en el sentido de que se entiende la cooperación de diversos individuos, cualesquiera
sean sus condiciones, de cualquier modo y para cualquier fin. De donde se desprende que un determinado
modo de producción o una determinada fase industrial lleva siempre aparejado un determinado modo de
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cooperación o una determinada fase social, modo de cooperación que es, a su vez, una “fuerza productiva”
…
Mp antiguo
a) Economía básicamente agrícola, fuerza productiva escasamente desarrolladas, organización del
trabajo basada o bien sobre la unidad familiar primaria, o bien sobre la gran familia, el clan, etc.
Mp asiático
a) Economía básicamente agrícola, organización del
trabajo basada la gran familia o unidades parecidas, las
fuerzas productivas alcanzan algún desenvolvimiento a
nivel agrario se genera, también, cierto desarrollo
urbano;
Mp feudal
a) Economía básicamente agrícola aunque con cierto
desarrollo urbano y actividad productiva en las
ciudades
Mp burgués
a) Economía básicamente urbana e industrial
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En el interior de los distintos modos de producción, las fuerzas productivas y relaciones de producción
conviven armoniosa y complementariamente por largos periodos, aunque en su base anide un conflicto que
es fundante de cada uno de ellos: jerarquía hierocrática vs gente común, señores vs siervos, amos vs.
Esclavos, propietarios vs trabajadores.
Marx distingue dos clases sociales fundamentales para entender la estructura social moderna: burgueses y
proletarios.
Estas clases sociales que se encuentran en lucha a partir de la creación de la gran industria por tener
intereses enfrentados.
Karl Marx sostenía que a partir de su concentración en la gran industria, el trabajador se encuentra alieando,
separado de su humanidad, porque no determina los fines de su trabajo ni se apropia de su producto, está
también separado de los medios de producción, en tanto los trabajadores no son propietarios de las
maquinarias y medios técnicos con los que se trabaja en la gran industria.
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El segundo principio afirma que se forma el llamado “mercado de trabajo”, al que concurren los trabajadores
para vender su fuerza de trabajo. Se constituye de este modo una fuerza de trabajo libre, en un doble
sentido. Por un lado, porque no existe restricciones de ninguna clase para la circulación de la mano de obra,
de modo tal que un obrero puede decidir, si le conviene, cambiar de rama de actividad sin ningún
impedimento legal, a
diferencia de lo que ocurría
en el feudalismo, por
ejemplo, en el que los
siervos de la tierra
permanecían ligados a la
comarca en la que
habitaban y no estaban
autorizados a desplazarse a
otros sitios. Por otro lado, el
obrero se encuentra libre de
toda posesión que no sea
su propia fuerza de trabajo
(lo que lo obliga a concurrir
al mercado de trabajo en
procura de ganarse la
subsistencia).
Este concepto se lo puede ejemplificar: ¿el hierro puede intercambiarse por trigo? Desde una visión material
de duración en el tiempo, son diferentes. Sin embargo, para que se vuelva intercambiable de existir algo que
posean en común. Ese algo en común es el hecho que ambos son producto del trabajo.
Desde la óptica de Marx, el trabajo humano puede ser considerado como trabajo concreto, esto es, el del
panadero, el sastre, el carpintero, el tejedor, el obrero metalúrgico o cualquier otro. Pero también como
trabajo abstracto, esto es, “un gasto productivo de cerebro humano, de músculo, de nervios, de brazo, etc” es
decir que por un lado está el trabajo concreto (útil) cuyo resultado son valores de uso determinados: pan,
ropa o muebles. Pero por otro, también está el trabajo abstracto “un simple coágulo de trabajo humano
indistinto”. Todas las formas concretas del trabajo son, también trabajo abstracto, o como dice Marx “empleo
de fuerza humana de trabajo, sin atender para nada a la forma en que esta fuerza se emplee”
El valor de una mercancía está determinado por el tiempo de trabajo socialmente necesario para producirla.
Ahora si bien Marx aclara que se trata de tiempo “socialmente necesario” porque de otro modo la mercadería
dependería, en parte de la mayor o menor habilidad de los operarios, y podría llegarse incluso a la paradoja
de que las mercaderías producidas por lo menos hábiles fuesen las más valiosas. Asi el tiempo de trabajo
socialmente necesario es aquel que se requiere para producir un valor de uso cualquiera, en las condiciones
normales de producción y con el grado medio de destreza e intensidad de trabajo imperantes en la sociedad.
Fuente de valor
Marx sostiene que entre todas las mercancías hay una que es especial, pues de su consumo brota el valor.
Esta mercancía especial es la capacidad de trabajo o fuerza de trabajo. A su juicio, ésta es la única fuente
productora de valor. Sostener que de su consumo brota el valor implica afirmar que de su utilización como
valor de uso surge el mencionado valor.
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El valor puede representarse como la suma de medios de vida que el trabajador necesita para vivir (alimento,
vestido, techo, etc.) y para reproducirse, esto es, para sostener una familia y procrear. “el valor de la fuerza
de trabajo se reduce al valor de una determinada suma de medios de vida”. Cambia, por tanto, al cambiar el
valor de estos, es decir, al aumentar o disminuir el tiempo de trabajo necesario para su producción.
Marx sostiene que la circulación de mercancías es el punto de arranque del capital. Y que la producción de
mercancías y el desenvolvimiento de su circulación (o sea, el comercio) constituyen las premisas históricas
del surgimiento de aquel.
A su modo de ver la circulación funciona sobre la base de la forma M-D-M donde M significa mercancía y D
dinero. Un poseedor de mercancías cualquiera, un agricultor que cultiva tomates, por ejemplo, lleva al
mercado un lote de su producción (M), la vende (D) y con lo que obtiene mediante esa transacción compra
otras mercancías (M) que necesita. Lo mismo hace un obrero: lleva su mercancía fuerza de trabajo (M) al
mercado de trabajo, la vende (D) a un capitalista y con el producto de esa transacción adquiere las
mercancías (M) que necesita para subsistir.
Plusvalía
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La obtención de la plusvalía es la meta de los capitalistas. Por lo tanto es el verdadero motor interno del
capitalismo. En rigor, la acumulación de capital es acumulación de plusvalía, ésta, a su torno, resulta de la
explotación del trabajo no pagado. De aquí surge la conocida fornula que sostiene que el capital es valor que
se valoriza. En efecto bajo la forma de dineraria. Se transmuta en mercancías (M) con el objetivo de obtener
un incremento de valor, esto es, de valorizarse. Valor que valoriza: debe entenderse también que el valor no
existe en estado puro. Como el alma cristiana, sólo puede tener existencia en el cuerpo de alguna mercancía.
De aquí que el ciclo del capital esté indisolublemente ligado al movimiento y producción de mercancías. Y
que el movimiento del capital sea incesante, pues lleva en sí mismo su fin. Cuando se compra para vender
(D-M-D) el proceso empieza y termina en el mismo propósito: obtener dinero operación que sólo tiene sentido
si el monto con que se sale del circuito es mayor que aquel con que se interesa a él. Y de aquí, también que
la mercancía sea el punto de arranque del capital.
Lo más sorprendente, sin embargo, es que en esta fábrica se han generalizado las horas extras, sea
trabajando doce horas por día, sea yendo los fines de semana, como única forma de llegar a un sueldo
aceptable. En el caso de una trabajadora efectiva con categoría de operaria calificada, trabajando todos los
fines de semana, cobra alrededor de 2.200 pesos al mes, muy cerca del valor de la canasta que nombramos
antes. Entonces, ¿por qué parece una cifra exagerada el planteo de un salario igual a la canasta familiar?
Porque la patronal ha logrado naturalizar que para llegar a un salario “digno”, es necesario un esfuerzo
“extra” por parte del trabajador. En realidad, detrás de esto se esconde uno de los mecanismos básicos que
tiene la patronal para aumentar la explotación de sus obreros.
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Se podrá objetar que, en el ejemplo de PepsiCo Snacks, la empresa paga por las horas extras un precio
mayor que las horas normales, incluso un día feriado se cobra al 100% (más un franco compensatorio!). Pero
como dice Marx, no hay que dejarse fascinar “por los altisonantes tantos por cientos en el tipo de salario, sino
preguntar siempre cuál era la cuantía primitiva del jornal”. Si partimos que el salario básico de convenio es,
como dijimos, de mil pesos, vemos que la patronal ha impuesto que para percibir un salario acorde al valor
de la fuerza de trabajo1, un obrero debe trabajar mucho más que ocho horas diarias; por lo cual esta
extensión de la jornada de trabajo, disfrazada bajo las “horas extras”, constituye un claro ejemplo de mayor
explotación, es decir, mayor extracción de plusvalía absoluta.
La extensión de la jornada de trabajo encuentra un límite en la capacidad física del obrero, su posibilidad de
sostenerse en pie; pero el patrón siempre intentará por todos los medios extender la jornada, sin prestar
atención a los riesgos, ni preocuparse de que los trabajadores se desgasten el doble o más, haciendo en un
año el trabajo de dos. Como dice Marx “…la historia de la moderna industria demuestra que el capital, si no
se le pone un freno, laborará siempre implacablemente y sin miramientos, por reducir a toda la clase obrera a
este nivel de la más baja degradación.”2 El otro límite que encuentran los patrones es la resistencia política
de los obreros. Así como los capitalistas intentan extender al máximo el trabajo excedente, el interés de los
trabajadores, por el contrario, es reducirlo al mínimo, razón por la cual se desarrolla una lucha incesante
entre la fuerza de trabajo y el capital por la duración de la jornada laboral.
Alienación
Marx considera que con la aparición de la
propiedad privada se produce una
circunstancia social totalmente nueva y
que sólo podrá eliminarse con la abolición
de dicha forma de propiedad. Podemos
entender esta nueva situación si nos
fijamos en la alienación en la sociedad
esclavista: en esta sociedad el esclavo no
se pertenece a sí mismo sino al amo; el
amo puede disponer a voluntad del
esclavo, de su cuerpo, de su mente, de
su personalidad y sus habilidades. Cabe
distinguir el individuo mismo, su actividad
y los objetos producidos por su actividad;
pues bien, en dicha sociedad, el esclavo
no es dueño ni de sí mismo (carece de
libertad completa, no puede hacer lo que
quiera con su cuerpo, ni con su
sexualidad, ni con su mente) pero
tampoco es dueño de su actividad, ésta
le pertenece al amo, como también le pertenece al amo el conjunto de objetos producidos por el esclavo (por
ejemplo los objetos de su actividad manual, lo que obtenga por trabajar en el campo, ...). Según Marx, lo
mismo ocurre en el sistema de producción capitalista: aquí el hombre se hace cosa, mercancía, usada por el
propietario de los medios de producción sólo como un instrumento más en la cadena de producción de
bienes. La propiedad privada convierte los medios y materiales de producción en fines en sí mismos a los
que subordina al mismo hombre. La propiedad privada aliena al hombre porque no lo trata como fin en sí
mismo, sino como mero medio o instrumento para la producción.
Esa acción no debe circunscribirse a un solo país ya que, siendo las condiciones y los intereses de la clase
trabajadora idénticos en todo el mundo capitalista, ha de tener un carácter internacional.
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A través de la acción revolucionaria los obreros han de derribar el gobierno burgués y sustituirlo por uno de
carácter obrero. Ello puede requerir el uso de la violencia, pues los trabajadores se encontrarán con la fuerte
oposición de la clase dominante.
Una vez conseguido el control del Estado será necesario salvaguardar las conquistas realizadas mediante el
ejercicio de una dictadura de los trabajadores, constituyendo éste el primer paso hacia la consecución de una
sociedad comunista sin clases. Texto. Dictadura del proletariado
El nuevo Estado que surge de la revolución habrá de suprimir la propiedad privada de los medios de
producción (elemento primordial en la explotación de la clase obrera) y sustituirla por la propiedad colectiva
de los mismos.
La histórica gesta de los proletarios terminó el 28 de mayo. El gobierno y el ejército de las clases
explotadoras se entregaron a una vengativa matanza indiscriminada contra el pueblo de París. Más de treinta
mil personas, sin distinciones de edad ni sexo, fueron fusiladas o ametralladas, y otras muchas deportadas a
las lejanas colonias del Pacífico.
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Estado, todas las apariencias hipócritas de la democracia y de los derechos humanos. Ejemplos no nos
faltan. España en 1936 o Chile en 1973 son algunos de los abundantes antecedentes criminales de la
burguesía capitalista y sus ejércitos siempre dispuestos, preparados y mentalizados para exterminar a los
trabajadores revolucionarios y mantener, a cualquier precio, su hegemonía económica y política sobre toda la
sociedad.
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