Laarquitecturapatrimonialde Guayaquil
Laarquitecturapatrimonialde Guayaquil
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César Augusto Santana Moncayo
Docente Investigador Universidad ECOTEC
[email protected]
Resumen
Este artículo pretende ser apenas una pequeña aportación para un redescubrimiento de ese
pasado arquitectónico, de tal forma que tanto habitantes de la ciudad, como extranjeros que
quieran visitarla, puedan entender por qué estos cambios y, sobre todo, de donde surge la
inspiración de los edificios que aún pueden observarse y disfrutarse –desde un punto de vista
turístico- en Guayaquil.
PALABRAS CLAVES
ABSTRACT
The city of Guayaquil, located in the coast of Ecuador, is not recognized precisely by his tourist
attributes, but rather commercial. Nevertheless, this city has certain architectural elements that,
checking patiently his history, reveal the important changes that it has been experiencing,
demonstrating - in buildings and houses - how the Guayaquil society was behaving and
thinking at the end of the 19th century and beginning of the 20th.
This article tries to be a small contribution for a rediscovery of this architectural past, in such a
way that both inhabitants of the city, and foreigners who want to visit her, could deal for what
these changes and, especially, wherefrom there arises the inspiration of the buildings that still
can be observed and be enjoyed - from a touristic point of view - in Guayaquil.
KEYWORDS
Guayaquil, architecture, heritage, cultural tourism, patrimonial buildings, big fire, planning.
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Magister en Docencia y Gerencia en Educación Superior de la Universidad de Guayaquil. Licenciado en
Turismo de la Escuela Superior Politécnica del Litoral. Consultor en temas relacionados al turismo y su
desarrollo.
1. Introducción
Guayaquil es, prácticamente desde sus inicios, una ciudad más comercial que turística o
patrimonial e histórica. Sus habitantes (una amalgama de migrantes y descendientes de
migrantes que coexisten en el ambiente urbano) trabajan y viven de ella, pero no siempre están
al tanto de su pasado histórico, que aparece en sus calles y sobre todo, en su arquitectura
tradicional y patrimonial.
Han sido varios los arquitectos que han dejado huella de su trabajo en algunos edificios de
Guayaquil, los mismos que, de momento, son prácticamente desconocidos para la gran
mayoría de habitantes de la ciudad, por lo que se ha perdido, en el tiempo, el justo
reconocimiento a estos profesionales de la construcción.
Al omitirse ciertos detalles de la rica historia de Guayaquil, se puede notar que empieza a
decaer el interés por conocerla, así como de aumentar la cultura general y demostrar que la
ciudad tiene espacios que no están siendo debidamente aprovechados, sobre todo perdiendo
la oportunidad en las nuevas generaciones de descubrir una ciudad nueva, que, de cierto
modo, se ha detenido en el tiempo, pero sigue, paradójicamente, activa y reinventada cada día.
El turismo urbano –cultural es una fuente importante de conocimientos y una actividad que
puede “democratizar” ese conocimiento, haciéndolo, mediante la interpretación de datos, más
asequible a cualquier tipo de audiencia, fomentando, a su vez, la curiosidad y el afán
investigativo de las personas que realizan o se interesan por la actividad.
Al no tener una fecha cierta de la fundación de Guayaquil por parte de la corona española, se
ha definido como día más cercano a la realidad el 25 de julio de 1574, cuando se da una
establecimiento definitivo de Guayaquil en el sitio denominado “Las Peñas”, al pie del Cerro
Santa Ana, que en la actualidad ha sido rescatado de la tugurización, para transformarlo en un
lugar turístico – recreativo.
En esos años, Guayaquil estaba limitada al norte por el Cerro Santa Ana, al sur por los bajiales
que inundaba el estero Villamar (lo que actualmente se conoce como calle Loja); por el este la
ría y por el oeste los manglares del Estero Salado. El crecimiento poblacional de la ciudad era
también lento. Según datos ciertos, “para 1571 había 320 personas, para 1605 eran 1,100;
hacia 1620, aproximadamente 2,000 y para 1678 sumaban 6,000 habitantes”. (Rojas &
Villavicencio, 1988)
Cuando el cabildo decidió, en 1688, dividir la ciudad en dos secciones -llamadas comúnmente
“Ciudad Nueva” y “Ciudad Vieja”- las mismas que se comunicaban mediante el llamado
1
“Puente de las 800 varas” , que permitían el paso por los cinco esteros: Lázaro, Morrillo,
Campos, Junco y Villamar (ramales del río Guayas que ingresaban a la ciudad). Con el pasar
del tiempo, se empezaron a rellenar los antiguos esteros y entradas de agua, lo que cambió
para siempre la estética y forma de ver a la ciudad, tanto así que en el siglo XVII el mencionado
puente había casi desaparecido y solo quedaban pequeños puentes sobre esteros aún no
desecados.
En el siglo XVIII, la ciudad presentaba dos tipos de construcción: 655 casas de caña de dos
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pisos, con techo de bijao, y muchas balsas en el río. Mario Cicala , sacerdote jesuita italiano, al
llegar a las tierras de Guayaquil, menciona en su “Descripción Histórico – topográfica de la
Provincia de Quito de la Compañía de Jesús. Descripción de la ciudad de Guayaquil en general
1767 a 1771” que si en la ciudad todas las casas fueran de piedra y cal, no existiría una ciudad
tan opulenta y rica en las dos Américas. Sin embargo, al construir todos los edificios y casas de
madera, que es proclive a los incendios, como en efecto ocurrió en cuatro ocasiones, se la
observaba como una ciudad inferior en riqueza en comparación con otras ciudades.
Este mismo sacerdote indica la forma en que se construían las casas: se cavaban hoyos de
3
seis a diez palmos españoles de profundidad , con un diámetro de tres a cuatro palmos,
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alineados con un cordel, a una distancia de cuatro varas , notando que al llegar a los dos o tres
palmos de profundidad, empieza a brotar agua en abundancia, que es retirada con baldes y
otros materiales. Una vez conseguida la profundidad adecuada se coloca, en ese hoyo, pilotes
de madera que se rellenan con greda y se compacta con pisones, hasta obtener la consistencia
adecuada. Estos pilotes (de madera de guachapelí -Albizia guachapele-, que soportan la
humedad) servían como las columnas del edificio, luego se empezaba la construcción de la
casa o edificio con tablones de cedro para las paredes, y de roble para los pisos. Esta forma
constructiva era común para cualquier edificación en la ciudad. (Gómez Iturralde & Arosemena
Arosemena, 1997).
La desventaja que se observaba de esta forma de construcción de casas y edificios es que,
como se mencionó anteriormente, los incendios las destruían muy fácilmente, sobre todo por el
hecho que las edificaciones estaban juntas, por lo que el fuego se propagaba muy fácilmente.
A finales del siglo XVIII y principio del XIX, Guayaquil prosperaba por la explotación cacaotera,
lo que trae como consecuencia un aumento de la población, debido a la inmigración desde
otras zonas del país y de Perú. Empieza a observarse también nuevas obras, como alumbrado
público con lámparas de aceite, además de edificios administrativos y comerciales.
Uno de estos incendios es recordado como en más voraz y terrible que afectó a la ciudad, y
que prácticamente, la cambió por completo, haciéndola casi desaparecer, y resurgir con un
nuevo estilo arquitectónico, que se verá reflejado principalmente en el siglo XX. Este hecho es
conocido históricamente en la ciudad como “el incendio grande”
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Mucho se ha discutido y escrito en Guayaquil desde 1896, año en el que el llamado “Incendio
Grande” consumió aproximadamente 1300 casas, que representaban 92 manzanas de las 458
que existían en ese tiempo en la ciudad, dejando sin hogar a 33.000 personas de los 59.000
habitantes de Guayaquil en ese año. Se conocen, por crónicas de la época e investigaciones
posteriores, diversos detalles de aquel flagelo, sobre todo las consecuencias de éste: “Más de
6 calles longitudinales y 19 transversales, tres días de incendio, vigilia y ayuno…40 o 50
millones de sucres hechos humo y cenizas…” (Chávez Franco, 1952).
Foto 1: Guayaquil en 1896, antes del incendio. Fuente:
http://www.skyscrapercity.com/
A pesar del aspecto desolador de esta desgracia, se empezó, prácticamente apenas finalizado
el incendio, las labores de reconstrucción, para lo cual, fue necesario que el Municipio de
Guayaquil tome algunas medidas para ayudar a la recuperación de la ciudad, en 12 acuerdos,
entre los cuales se destacan: (Estrada Icaza, 2007)
Foto 3: Plano de Guayaquil de 1881, dónde se describe las calles afectadas por el incendio de 1896 y
posteriores. Fuente: soymusicaecuador.blogspot.com
El periódico “El Grito del Pueblo” que circuló en Guayaquil desde el 21 de enero de 1895 hasta
el 30 de junio de 1911 (Pérez Pimentel, 2015), empezó a hacerse eco de los temas de la
reconstrucción de la ciudad, sobre todo porque su edificio no fue afectado por el incendio
grande. Los redactores de este diario indicaban que era momento de aprovechar esta
desgracia para construir una nueva ciudad, con amplias calles y avenidas similares a las de
otros países, lo que sería un plan ideal, pero de largo plazo, costoso (sobre todo por las
expropiaciones a realizar) y significaría una parálisis comercial para la ciudad.
Por otro lado, el 27 de octubre se aprobó la “Ordenanza de rectificación del plano de la ciudad
y fábrica de los nuevos edificios”, donde se establecía que la nueva ciudad debía tener calles
rectas y amplias, desapareciendo los callejones o zaguanes, para evitar que otros posibles
incendios se propaguen. (Compte Guerrero, 2011)
a) Las de las superficies de los solares.- En el plan se dice que nadie, aun cuando sea
cambiado de sitio, su orientación y superficie no cambiarán, reconociendo que algunos
dueños ganarán, otros perderán, pero siempre ambas, pérdidas y ganancias, serán
pequeñas.
b) Las de los gastos de expropiaciones.- Se refiere en esta apartado, a que la
Municipalidad de Guayaquil, para evitar gastos exagerados en expropiaciones, podría
ceder algunos terrenos para que el Gobierno Central construya los edificios de las
Aduanas, destruidos completamente, u otros terrenos vacíos en ese momento para
reconstruir escuelas. (Thoret, 1896)
Gráfico 2: Acercamiento del mapa de A. Millet de 1881. Fuente: Archivo Histórico del Guayas
En este mapa se puede apreciar claramente la distribución espacial de las casas de la ciudad
de Guayaquil en 1881, quince años antes del incendio grande. Se notan las entradas de los
esteros que aún existían en la época, y como las cuadras o solares formaban pequeños
zaguanes, con casas muy cercanas entre sí, lo que hizo que el fuego se propagara
rápidamente en la ciudad, en más de una ocasión.
b) Plano de Gastón Thoret
Gráfico 3: Plano de Gastón Thoret. Fuente: Arq. Antonieta Palacios J. (2003) sobre plano publicado
por "El Grito del Pueblo"
Como puede observarse en este plano del proyecto de reconstrucción del Guayaquil, se
eliminan los zaguanes, esteros y callejuelas, dando paso a manzanas más estructuradas. Si
bien es cierto el plano fue considerado como un excelente referente técnico, no faltaron los
críticos (sobre todo de diarios como “El Grito del Pueblo”) que sugerían la forma adecuada de
llevar adelante la reconstrucción, pero basándose en este plano.
En el acercamiento siguiente puede observarse con detalle los cambios planificados por el
ingeniero Thoret
A continuación, una breve reseña de las recomendaciones del ingeniero Thoret, y cuáles de
ellas fueron consideradas para construir la nueva ciudad.
Pero una parte es el trazado de la calle, otra son las edificaciones que fueron surgiendo en la
ciudad, que, a propósito de su reconstrucción, buscó arquitectos en su mayoría europeos, para
darle una nueva cara a la ciudad. De esta forma, Guayaquil cambio completamente, y algunos
de esos legados arquitectónicos aún perduran hasta nuestros días.
El desde ese momento llamado “Incendio Grande de Guayaquil”, como puede asumirse por la
magnitud del mismo, dejó en la calle a cientos de familias, que empezaron a sobrevivir por
ayuda de sus familiares o amigos. Muchas de ellas, que tenían fortunas considerables, no
pudieron recuperarse ni dejar legado para sus descendientes. Otras familias, por el contrario,
que tenían sus bienes repartidos en haciendas y ganado, empezaron a surgir, prácticamente
de golpe. (Pérez Pimentel, 2015).
Las labores de reconstrucción fueron algo lentas al principio, pero poco a poco la ciudad
empezó a tomar forma, siguiendo los planos del Ingeniero Thoret, y sobre todo, los gustos de la
nueva aristocracia guayaquileña, que empezaba a surgir por lo negocios, especialmente el
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cacaotero.
Por otro lado, este ingreso importante de dinero, motivó el auge de las construcciones de
cemento en Guayaquil, distanciándose de su original técnica constructiva de madera. Es en
esta época que empiezan a llegar, contratados desde Europa, varios arquitectos que
empezaron a cambiar la faz de la ciudad, con ideas de estilo neo clásico. A continuación se
detallan algunos de estos arquitectos, y las obras que sobreviven en la ciudad, como parte de
su legado:
Esta sociedad estuvo conformada por los arquitectos Carlo Bartoli, Giancarlo Bonarda y Mario
Gherardi. En 1923, presentaron los planos de la Catedral de Guayaquil (ubicada en la calle
Chimborazo), definiéndole el carácter neo gótico que ostenta en la actualidad, aunque con
ciertas modificaciones.
En la actualidad, el edificio de la Catedral sigue siendo utilizado para su fin original, siendo uno
de los puntos fuertes de visita turística a la ciudad.
Foto 4: Muestra de la idea original de la Sociedad Bartoli, Bonarda y Gherardi,
elaborado en 1923. Fuente: Arquitectos de Guayaquil, por Florencio Compte (2007)
De estos edificios, el del Diario El Telégrafo (calle Boyacá y Avenida 10 de agosto) continúa en
las mismas funciones desde cuando fue diseñado y construido: acoge al diario que es
considerado “El decano de la prensa ecuatoriano”. También será parte del proyecto
“Universidad de las Artes”, donde acogerá a parte de este nuevo centro de estudios del
Ecuador.
La antigua casa de Rogelio Benites (ubicado en la Avenida 9 de octubre) tuvo varios usos en
los años posteriores al uso domiciliar para el que fue concebida. Hasta el año 2014, albergó al
Banco Sudamericano, actualmente en liquidación. Como puede apreciarse en la foto, en la
actualidad el edificio está en venta, para solventar algunas de las deudas del Banco.
Foto 7: Antigua casa de Rogelio Benites Icaza, en el 2015. Como puede observarse, presenta un
letrero de "se vende". Fuente: Autor
Arquitecto italiano que desarrolló su trabajo profesional desde 1924 en Guayaquil. A partir de
esa fecha, fue Jefe del Departamento Técnico de la Sociedad Bancaria Chimborazo. Entre
algunas de sus obras, que aún se mantienen en la ciudad están las siguientes:
Casa Luis García: Construida en 1925 y ubicada en la Avenida 9 de octubre y calle José
Mascote, en la actualidad funciona como restaurante. A pesar de los años transcurridos, y de
estar emplazada en una zona de alto tráfico vehicular, sigue manteniendo los rasgos originales
de su construcción, como puede apreciarse en la foto:
Casa Enrique Sotomayor y Luna: Construida en 1924 y ubicada en la calle Boyacá y calle
Aguirre. En la actualidad funciona como bodega, debido a que se encuentra en una calle muy
céntrica de la ciudad de Guayaquil. También presenta en su parte inferior, locales comerciales,
tal como puede observarse en la foto.
Foto 11: Casa Enrique Sotomayor y Luna. Actualmente, bodegas y locales comerciales. Fuente: autor
Edificio de la Sociedad Continental, ex Banco de América: Ubicado en la calle Elizalde 101 y
Malecón. En la página web de la Municipalidad de Guayaquil se puede leer lo siguiente:
Arquitecto italiano, podría decirse que el más reconocido y recordado de los que prestaron sus
servicios en Guayaquil. Su obra principal –por la que concursó y ganó- fue el diseño del nuevo
palacio de la Municipalidad de Guayaquil (1922). Para edificio, se inspiró en la Galería Vittorio
Emmanuel II de Milán, de donde se importaría la cubierta acristalada del pasaje central.
(Compte, 2007)
Es uno de los edificios más visitados por turistas nacionales y extranjeros, pues destaca por su
vistosidad y elegancia. A pesar de haber pasado por varias administraciones municipales
desde 1929 (año en que fue inaugurado), fue recién en 1996 que fue reparado y recuperado tal
como se lo observa en la actualidad.
e) Augusto Ridder
Arquitecto alemán, quien junto a Maccaferri, dotaron a la ciudad de dos de sus edificios más
emblemáticos: El Palacio Municipal –anteriormente descrito- y el Palacio de la Gobernación.
Este último fue construido en 1923 por Ridder, siguiendo el diseño del italiano Mario Gherardi.
Es un edificio de estilio neo clásico, de líneas muy rectas en casi todo su conjunto. En la
actualidad, este edificio también es sede de algunos departamentos de la Universidad de las
Artes, tal como puede observarse en las fotos tomadas por el autor de este artículo.
Conclusiones
Referencias bibliográficas
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de Industrias de Guayaquil, 28-31.
2. Calle Forrest, H. (28 de Octubre de 2012). Gran incendio en la ciudad fue recordado.
(D. P. verdadero, Entrevistador)
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relación secular, 1767 - 1844. Volumen II. Guayaquil: Archivo Histórico del Guayas.
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14. Pimentel, R. P. (28 de mayo de 2015). Diccionario Biográfico del Ecuador. Obtenido de
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15. Proyecto "Tras las huellas de un atraco: Ecuador, 1999". (18 de marzo de 2011). Tras
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16. Real Academia de la Lengua Española. (28 de mayo de 2015). Real Academia
Española. Obtenido de http://lema.rae.es/drae/srv/search?id=0JhE054vLDXX2JYCA50r
17. Rojas, M., & Villavicencio, G. (1988). El proceso urbano de Guayaquil 1870 - 1980.
Guayaquil: ILDIS CER-G.
1
Al momento de que los vecinos de Guayaquil se mudaron de la Ciudad Vieja a la Ciudad Nueva, se
construyó un puente que permitiera el paso por encima de los manglares y pantanos que existían en ese
momento. A este puente se le llamó “el puente de las 800 varas”, construido de madera de guasango
(Loxopterygium huasango Spruce) (Mayorga, 2010)
2
Mario Cicala fue un geógrafo que nació en Fiume de Misi a solo 30 kilómetros de Mesina, Italia, el 19 de
Enero de 1.718, muy joven ingresó al Seminario que los jesuitas mantenían en esa ciudad y terminó los
estudios de Filosofía. En 1.748 fue misionero en Guayaquil y Panamá. De allí en adelante continuó sus
trabajos apostólicos en la provincia de Quito, recorriéndola y tomando notas y apuntamientos de su
topografía principalmente y sobre cualquier asunto que revistiera importancia. En 1.761 seguía en
Guayaquil de Procurador. En 1.764 se encontraba de Procurador de la recién fundada Residencia jesuita
de Ambato. El 67 era Procurador de los Colegios de la sierra en Guayaquil y como tuviera que viajar a
Babahoyo cumpliendo gestiones relacionadas con su oficio, fue sorprendido con la Orden del
Extrañamiento y volvió al puerto a fín de unirse a sus compañeros de Comunidad en el viaje de regreso a
España, tras permanecer veintiséis años en estos territorios. (Pimentel, 2015)
3
Un palmo es la “Distancia que va desde el extremo del pulgar hasta el del meñique, estando la mano
extendida y abierta”. (Real Academia de la Lengua Española, 2015)
4
Una vara se la define como “Medida de longitud que se usaba en distintas regiones de España con
valores diferentes, que oscilaban entre 768 y 912 mm”. (Real Academia de la Lengua Española, 2015)
5
Joseph Kolberg, sacerdote jesuita alemán opinaba que un beneficio de los incendios de Guayaquil era
que se había “…superado la antigua dejadez y se han organizado muchas compañías de bomberos que
saben manejar muy bien sus bombas de incendio; los diversos métodos empleados por ellos han
suscitado viva emulación sobre cual resulta bueno para la nación y debe ser acreedor a la gratificación.”
(Kolberg, 1977)
6
Hasta la fecha (año 2015) los rumores acerca de cómo se produjo el llamado incendio grande de
Guayaquil son diversos y polémicos: se dice que fue provocado por militantes de los partidos
conservadores de Ecuador, debido a que la Primera Asamblea Constituyente del Liberalismo (movimiento
político) se iba a reunir en Guayaquil a partir del 9 de octubre de 1896, lo que, según algunos analistas,
hubiera traído grandes cambios en la estructura política del país, cambiando a un estado confederado,
con el fin de descentralizarlo (Calle Forrest, 2012). Esta sospecha se fundamenta en que el incendio
comenzó en un almacén llamado “La Joya” que se ubicaba al frente del edificio de la Gobernación, donde
se realizaría la mencionada Asamblea. En los días posteriores al incendio, algunos vecinos de la ciudad
identificaron a Juan Tello, como sospechoso de incendiario. Días después del incendio, Juan Tello fue
fusilado, aunque nunca pudo comprobarse fehacientemente su culpabilidad en los hechos que le
imputaban. (Estrada Icaza, 2007)
7
La agrimensura es el nombre que recibe el arte y la técnica de medir las superficies de los terrenos y
levantar los planos correspondientes.
8
Para la década de 1890, Ecuador era el primer exportador mundial de cacao, con una participación de
entre un tercio y la mitad del mercado global de aquella época. Los principales destinos de esta
producción cacaotera fueron Londres y Hamburgo, a los que luego se sumó New York, antes de la
primera guerra mundial (1914 – 1918). Muchas de las familias que empezaron a ganar dinero por sus
haciendas cacaoteras preferían que sus hijos estudiaran en Francia, por lo que los intelectuales de la
época (sobre todo de la sierra ecuatoriana) criticaban que el dinero del cacao se gastaba en ese país
europeo, y era muy poco lo que quedaba en el país. (Aspiazu, 2013)
9
El 8 de marzo de 1999, durante el gobierno de Jamil Mahuad, se declaró un “feriado bancario” de 24
horas, que finalmente duró 5 días. Todas las operaciones financieras estaban suspendidas. Mientras
tanto, Mahuad decretó un “congelamiento de depósitos” por 1 año, de las cuentas de más de 2 millones
de sucres. Esa injusticia tuvo consecuencias nefastas. Aun así los bancos “quebraron” y el Estado asumió
los costos, transmitiéndolos a la población a través de diversos mecanismos, entre ellos, la reducción del
gasto social y la elevación del costo de los servicios. (Proyecto "Tras las huellas de un atraco: Ecuador,
1999", 2011)