Sentencia Laboral sobre Despido y Indemnización
Sentencia Laboral sobre Despido y Indemnización
Materias
DERECHO LABORAL
Firmantes
Nombre Cargo
Dr. Julio Alfredo POSADA XAVIER Ministro [Link].
Dra. Ana Karina MARTINEZ LARROSA Ministro [Link].
Dra. Maria Gabriela RODRIGUEZ FAGIAN Ministro [Link].
Redactores
Nombre Cargo
Dra. Maria Gabriela RODRIGUEZ FAGIAN Ministro [Link].
Abstract
Descriptores
Resumen
LA SALA CONFIRMA LA SENTENCIA DE PRIMERA INSTANCIA
La sentencia de primera instancia Nº 26/2023 en lo medular falló, amparando parcialmente la demanda y condenando a la institución accionada al pago
de los rubros y montos que surgen del considerando V), esto es; condenó a abonar al accionante los rubros licencia, salario vacacional y aguinaldo, más
reajustes e intereses, multa legal y 10% en concepto de daños y perjuicios preceptivos, todo lo que ascendía a la suma de $ 344.804, con descuento de
las cantidades abonadas.
Contra tal decisión se alzó la parte actora interponiendo recurso de apelación agraviándose de la solución de primera instancia en los siguientes puntos:
a) por la falta de motivación o adecuada fundamentación de la sentencia; b) por vicio de congruencia; c) por realizar una incorrecta valoración de la
prueba; d) por desestimar la indemnización por despido especial; e) por la no aplicación del principio protector y f) por la liquidación incorrecta efectuada
en la sentencia.
Texto de la Sentencia
Sentencia Definitiva
VISTOS EN EL ACUERDO:
RESULTANDO:
2) Por sentencia definitiva de primera instancia Nro. 26/2023 (fs. 233 a 242) se falló:
“Haciendo lugar parcialmente a la demanda y en su mérito condenando a la parte
demandada, a pagar a la parte actora los rubros y montos reclamados, según liquidación
del considerando V). Desestímase la restante pretensión. Las sumas objeto de esta
condena se reajustarán y generarán intereses desde su exigibilidad y hasta su efectivo
pago. Habiéndose condenado al pago de rubros de naturaleza salarial, condénase a la
demandada en costas, sin especial condenación en costos. Honorarios fictos: 4 BPC.
Consentida o ejecutoriada, cúmplase, expídase testimonio, autorízase los desgloses que
se solicitaren y repuesta que sea toda la tributación, archívese”.
5) Sustanciado el recurso, por providencia Nº 972/2023 (fs. 279), se tuvo por evacuado
el traslado conferido y se ordenó el franqueo del recurso de apelación con efecto
suspensivo para ante el Tribunal de Apelaciones del Trabajo que por Turno
corresponda.
6) Recibidos los autos por el Tribunal con fecha 11 de agosto de 2023 (fs. 284 vto.), se
fijó fecha para el acuerdo, disponiéndose el pase a estudio de los Sres. Ministros de
conformidad con lo establecido en el artículo 17 de la ley 18.572 en la redacción dada
por el artículo 6 de la ley 18.847.
CONSIDERANDO:
La actora Sra. Edelma Yasmín Denis inició demanda laboral contra la institución
médica demandada reclamando una serie de rubros salariales e indemnizatorios. Afirmó
que ingreso a trabajar para la demandada CAAMEPA-IAMPP el 4 de diciembre de
2003 siendo despedida con fecha 18 de octubre de 2022, decisión que le fue
comunicada en forma personal y expresa el día 24 de octubre de 2022. Trabajaba en el
cargo de nurse de piso o sala dentro del Grupo 15 de los Consejos de Salarios, en un
régimen de 36 horas semanales de labor de lunes a sábados. Desde su cese y hasta la
presente demanda no se le han abonado los rubros de egreso de naturaleza salarial, tales
como licencia, salario vacacional, aguinaldo, ni tampoco los de naturaleza
indemnizatoria, como el despido y despido especial. Argumentó, además, que su
despido se produjo al pretender reintegrarse luego de una licencia por enfermedad,
siendo notificada ese mismo día su desvinculación, verificándose por parte de la
empleadora un incumplimiento de las obligaciones previstas en el artículo 23 del
decreto ley 14.407, la cual prevé la garantía de estabilidad y obligación de restitución o
reintegro efectivo.
A su turno la demandada, luego de admitir la relación laboral que existió entre las
partes, las fechas de ingreso y egreso denunciadas por la trabajadora, la categoría
laboral de la misma y su régimen de trabajo, repelió el reclamo y controvirtió la
procedencia del accionamiento instaurado, en especial, las razones de la desvinculación
o despido de la actora, señalando que la desvinculación se verificó por razones de
servicio, vinculadas al incumplimiento de sus responsabilidades funcionales por parte
de la accionante; por lo que no guarda relación alguna el despido dispuesto con su
enfermedad ni con el amparo al subsidio por enfermedad, cuestionando además la
remuneración que se tomó como base para la liquidación de los rubros.
Acorde a lo que viene de relacionarse, corresponde analizar los agravios articulados por
la parte accionante.
IV) Pero antes de ello, el Tribunal entiende de orden realizar las siguientes
puntualizaciones, fundamentalmente en dos aspectos, que dicen relación en primer
lugar, con la fijación del objeto del proceso y el segundo, con el tratamiento dado a los
pagos que fue realizando la demandada, o mejor aún, a las comparecencias
argumentando que pagó determinada suma de dinero.
En cuanto al primer aspecto, cabe señalar, que, en opinión de todos los integrantes del
Cuerpo, el objeto del proceso (tanto en su fijación provisoria como en la decisión
definitiva que resulta de la audiencia única de precepto) fue fijado en términos muy
genéricos, esto es; “determinar la procedencia de los rubros y montos reclamados”, sin
una mínima individualización al menos, de cuáles eran en concreto los rubros
reclamados por la accionante. Estima el Tribunal, que en el caso lo deseable o
aconsejable hubiera sido enumerar o individualizar los rubros, para dejar en claro desde
un primer momento, por ejemplo, que en el caso se reclamó solamente la indemnización
por despido especial por enfermedad como entendió la distinguida jueza a-quo según
surge de la sentencia hostilizada, aunque en la demanda se titulara indemnización por
despido común y se liquidara luego indemnización por despido especial con un recargo
del importe de una indemnización por despido adicional. Si así no se hubiera entendido,
estos aspectos podrían haberse discutido al fijar el objeto del proceso y ello haber dado
lugar a la consecuente interposición de recursos y su correspondiente dilucidación, lo
que indudablemente hubiera determinado, que todos estos aspectos hubieran estado más
que claros para todas las partes al momento del dictado de la sentencia definitiva.
La fijación precisa del objeto del proceso y de la prueba es un acto relevante del
proceso, de forma tal que no admite una formulación tan genérica como ocurrió en el
caso, sobre todo si atendemos a que el mismo debe transparentar con exactitud lo
pedido o reclamado por la parte accionante, pues ello determina en definitiva, el
programa litigioso propuesto al Tribunal y consecuentemente determina también, los
puntos o extremos sobre los que se tiene que pronunciar el juzgador a la hora de emitir
su fallo.
Y el segundo aspecto a tener presente, es el tratamiento dado por la jueza a-quo a las
comparecencias de la demandada alegando el pago de determinadas sumas de dinero
con testimonio notarial de tres cheques emitidos y depositados en cuenta bancaria (fs.
185) antes de la celebración de la audiencia. Si bien es de admitir, que se le dio vista a
la parte actora, que no compareció a evacuarla, en la audiencia no se abordó el tema.
Luego de ello y después incluso de conclusa la causa, pero antes del dictado de
sentencia definitiva, la demandada presentó otro testimonio de cheque emitido por una
suma que aparentemente completaría la liquidación por egreso que reconoció adeudar,
de lo que se confirió nueva vista a la parte actora (fs. 228), la que nuevamente no fue
evacuada por la misma.
Estima el Tribunal, que lo más adecuado a los efectos de despejar con certeza este punto
o aspecto de primordial importancia, hubiera sido solicitar aclaración a la parte actora
para que indicara concretamente y en forma expresa, si había percibido o no esos
importes o sumas de dinero y para en definitiva determinar, si podía entenderse o no
abonada la liquidación alternativa efectuada en la contestación de demanda; lo que de
todas formas en la sentencia se tuvo por abonado.
V) Precisados estos aspectos comenzaremos por analizar cada uno de los agravios
articulados por la accionante, comenzando nuestro examen por el relativo a la falta de
motivación o adecuada fundamentación de la sentencia y ello no sólo porque en ese
orden fue planteado por la impugnante, sino, además, por ser en esencia el referido
agravio, un reproche o cuestionamiento mucho más general, que merece ser analizado
en forma previa a introducirnos en los agravios específicos.
VI) Por otra parte, la accionante también dedujo agravio por lo que denominó “grave
vicio de incongruencia”. Y en este sentido expresó, que la recurrida se trata de una
sentencia incongruente que no guarda relación o no se remite al objeto del proceso en su
totalidad, dado que el objeto del proceso se fijó en “determinar la procedencia de los
rubros y montos reclamados” y en autos se reclamaron “Ipd común más alícuotas, IPD
especial, licencia 2020, 2021, salario vacacional 2020, 2021, aguinaldo, multa y daños
y perjuicios” (fs. 250 vto.).
Ahora bien.
Mas allá de que hubiera sido deseable como ya se refirió, una mayor precisión a la hora
de fijar el objeto del proceso, ello no determina per se que le asista razón a la apelante
en el sentido de que la indemnización por despido común estuvo incluida en el objeto
del proceso en virtud de que fue debidamente reclamada en la demanda.
Por más que la apelante haya referido en el cuerpo del escrito de demanda a que su
egreso se verificó por despido, lo vital es que, al momento de concretar el reclamo, no
se ejercitó pretensión subsidiaria alguna por el despido común para el caso de que se
entendiera que la indemnización especial no correspondía o que no resultara acreditada.
Tal como lo puso de manifiesto la parte accionada a fs. 270 vto., a partir de considerar
que la indemnización por despido especial por enfermedad es el doble de la común, ello
significa que en ese monto no está incluida la indemnización por despido tarifada, por lo
que para que la pretensión pudiera entenderse correctamente planteada o formulada,
necesariamente debió reclamarse el despido común en forma subsidiaria, lo que no se
hizo.
En ese marco ha de convenirse, que el acto de alegación requiere que los hechos se
expliciten en forma clara, circunstanciada y precisa, lo cual determina que la demanda
debe ser detallada, coherente, consistente y sobre todo completa en su formulación,
porque la falta de explicitación suficiente pone en entredicho la invocación del
demandante. A ello cabe agregar, que el juzgador puede “interpretar” la demanda, pero
no llenarla. Sobre este punto, Véscovi y demás autores en la obra colectiva citada han
afirmado, que si bien los magistrados tienen el poder deber de interpretar las demandas
y de adecuarlas, “…tal posibilidad no significa ni autoriza a ampliar o mejorar la
pretensión o la defensa deducida de manera incorrecta, inadecuada o insuficiente,
situación que expresamente ha limitado el legislador en otras normas”(…) De todos
modos el límite necesario a tan loable labor se encuentra en que si bien corresponde a
los jueces interpretar las demandas, deben cuidar de no cambiar en cuanto a los hechos
constitutivos y a la causa pretendi, violentando el principio de imparcialidad que debe
imperar en el proceso. Por último, si el proceso es un acto triarum personae, debe
concederse un papel preponderante y responsable en el planteo de los actos a los
sujetos que deben cumplirlos” (Véscovi y demás autores obra colectiva citada, página
37 a 39).
Y en el caso tal como viene de referirse, resulta claro que no se reclamó en forma
subsidiaria el pago de la indemnización por despido común como hubiera
correspondido.
VII) En otro orden, la parte actora también le reprochó a la sentencia haber efectuado
una errónea valoración de la prueba en lo que en principio parece haber sido planteado
como un agravio independiente, pero que no pasa de ser un mero discurso retórico y
enumeración de disposiciones normativas, citas doctrinarias y jurisprudenciales sin
ninguna conexión con el caso de autos y fundamentalmente con la decisión que se
pretende cuestionar. Alude la impugnante a lo establecido en el artículo 139 y 143 del
CGP, a la noción de carga de la prueba, a la teoría de las cargas probatorias dinámicas
expuesta en sentencia de la Suprema Corte de Justicia que cita, pero sin embargo, luego
de ello no hay un planteo argumentativo enderezado a analizar los presuntos errores en
la valoración de la prueba por parte de la sentenciante a-quo, por lo que resulta de toda
evidencia para la Sala, que la ausencia de una refutación clara, precisa y detallada de los
presuntos errores cometidos por la impugnada en la valoración de la prueba, determina
que el agravio no esté fundado como requiere el artículo 253.1 del CGP.
Tal como lo ha dicho nuestra Suprema Corte de Justicia, “la expresión de agravios debe
señalar punto por punto los errores fundamentales de la sentencia y aportar la
demostración de que es errónea, injusta o contraria a derecho… se requiere un análisis
crítico de la sentencia, debe expresar concretamente las razones que fundan el agravio,
no la suplen afirmaciones genéricas sobre la prueba, sino se señalan los errores de su
apreciación; debe contener una refutación concreta de las conclusiones de hechos o
aplicación de derecho” (Sentencia Nro. 42/1980 citada en RUDP 1-2/2009 caso 943.).
En este sentido corresponde tener presente además, tal como puntualiza Alsina
(Tratado…, tomo IV páginas 389 a 391), que por expresión de agravios se entiende el
escrito en el cual el apelante examina los fundamentos de la sentencia y concreta los
errores que, a su juicio, ella contiene, de los cuales derivan los agravios que reclama y
agrega que no es una simple fórmula carente de sentido, sino un análisis razonado de la
sentencia y una demostración de los motivos que tiene para considerar que ella es
errónea. Y la razón de ser de esas exigencias radican, en que el órgano de segunda
instancia al considerar el medio impugnativo, tiene circunscrito su radio de acción a los
límites señalados en la demanda-apelación, no pudiendo ingresar de oficio a considerar
cuestiones que no se hayan planteado concretamente (Cfme. RUDP 1-2/2009 caso 942).
En tal norte, el pretendido agravio en punto a la valoración probatoria no pasa de ser por
parte de la impugnante el planteo de su disconformidad con la valoración probatoria
efectuada en el grado anterior, pero como se dijo, sin exponer las razones o
fundamentos de tal cuestionamiento, lo que importa que el agravio no se encuentre
debidamente fundado, lo que inexorablemente determina que el mismo no sea de recibo.
Concretando su agravio indicó la actora, que de autos surge acreditado que el despido se
verificó estando certificada por enfermedad común, cuando del análisis del artículo 23
del decreto ley 14.407 surge claro, que el empleador no puede suspender o despedir al
trabajador, so pena de abonarle una indemnización por despido doble a la
indemnización tarifada. Estando el contrato de trabajo suspendido a causa de su
enfermedad, la empresa le dio de baja por la causal despido, violando de este modo la
norma del artículo 23 del decreto ya mencionado. Entendió, en definitiva, que la
decisora de primer grado cometió un grosero error al aplicar la norma del artículo 23 ya
referido, por cuanto de la prueba documental incorporada al proceso surge que se violó
la obligación de no suspender ni despedir durante la vigencia de la certificación médica;
por lo que se verifica una incorrecta valoración de la prueba documental allegada al
proceso, así como una incorrecta aplicación del derecho que le asiste a la accionante.
En lo que al caso interesa, el artículo 23 del decreto ley 14.407 reza: “Las empresas
no podrán despedir ni suspender al trabajador que esté ausente por razones de
enfermedad si ha cumplido los requisitos que establece esta ley y su reglamentación
quedando obligadas a reincorporarlo a sus tareas habituales toda vez que haya sido
dado de alta por ASSE. El trabajador dado de alta no podrá ser despedido antes de que
transcurran treinta días de su reincorporación a la empresa.
IX) Tampoco a juicio del Tribunal resulta de recibo el agravio articulado por la
accionante en punto a la no aplicación del principio protector por parte de la
sentenciante a-quo.
También la impugnante aludió a la regla de la norma más favorable, pero omitió decir
entre que normas se podía optar en el caso, a la par, que también mencionó la regla de la
condición más beneficiosa, pero sin explicar, cómo es que tal regla podía ser aplicada a
la situación de autos.
XI) La actuación de las partes no amerita condenas accesorias especiales, por lo que las
costas serán de oficio y los costos en el orden causado.
Por los fundamentos expuestos, normas legales citadas y artículos 197 y 198 del
CGP, el Tribunal de Apelaciones de Trabajo de 1er. Turno,FALLA:
PRESIDENTA
MINISTRO