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Sentencia Laboral sobre Despido y Indemnización

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Número Sede Importancia Tipo

184/2023 Tribunal Apelaciones Trabajo 1ºT MEDIA DEFINITIVA

Fecha Ficha Procedimiento


31/08/2023 2-1999/2023 PROCESO LABORAL

Materias

DERECHO LABORAL

Firmantes
Nombre Cargo
Dr. Julio Alfredo POSADA XAVIER Ministro [Link].
Dra. Ana Karina MARTINEZ LARROSA Ministro [Link].
Dra. Maria Gabriela RODRIGUEZ FAGIAN Ministro [Link].

Redactores
Nombre Cargo
Dra. Maria Gabriela RODRIGUEZ FAGIAN Ministro [Link].

Abstract

Camino Descriptores Abstract

DERECHO LABORAL->CESE DE LA RELACION LABORAL->DESPIDO DEL TRABAJADOR ENFERMO

DERECHO PROCESAL->RESOLUCION JUDICIAL->MOTIVACION DE LA RESOLUCION JUDICIAL

DERECHO PROCESAL->PRUEBA->VALORACION DE LA PRUEBA->VALORACION DE LA PRUEBA EN PROCESO LABORAL

Descriptores

Resumen
LA SALA CONFIRMA LA SENTENCIA DE PRIMERA INSTANCIA

La sentencia de primera instancia Nº 26/2023 en lo medular falló, amparando parcialmente la demanda y condenando a la institución accionada al pago
de los rubros y montos que surgen del considerando V), esto es; condenó a abonar al accionante los rubros licencia, salario vacacional y aguinaldo, más
reajustes e intereses, multa legal y 10% en concepto de daños y perjuicios preceptivos, todo lo que ascendía a la suma de $ 344.804, con descuento de
las cantidades abonadas.

Contra tal decisión se alzó la parte actora interponiendo recurso de apelación agraviándose de la solución de primera instancia en los siguientes puntos:
a) por la falta de motivación o adecuada fundamentación de la sentencia; b) por vicio de congruencia; c) por realizar una incorrecta valoración de la
prueba; d) por desestimar la indemnización por despido especial; e) por la no aplicación del principio protector y f) por la liquidación incorrecta efectuada
en la sentencia.

Texto de la Sentencia

Sentencia Definitiva

TRIBUNAL DE APELACIONES DEL TRABAJO DE PRIMER TURNO.

Ministra Redactora: Dra. María Gabriela Rodríguez Fagián


Ministros Firmantes: Dr. Julio Posada Xavier, Dra. Ana Karina Martínez Larrosa
y Dra. María Gabriela Rodríguez Fagián.

VISTOS EN EL ACUERDO:

Para sentencia definitiva de segunda instancia estos autos caratulados: “DENIS


PINTOS, EDELMA C/ CENTRO DE ASISTENCIA DE LA AGRUPACION
MEDICA DE PANDO, PROCESO LABORAL ORDINARIO (LEY 18.572)”, IUE:
2-1999/2023, venidos a conocimiento de esta Sala en virtud del recurso de apelación
deducido por la parte actora contra la sentencia definitiva de primera instancia Nº
26/2023 de fecha 13 de junio de 2023, dictada por la Sra. Jueza Letrada de Pando de 5º
Turno, Dra. Rossana Re Fraschini Benítez.

RESULTANDO:

1) La Sala acepta el relato de antecedentes procesales que se consignan en la sentencia


apelada procediendo al dictado de la presente.

2) Por sentencia definitiva de primera instancia Nro. 26/2023 (fs. 233 a 242) se falló:
“Haciendo lugar parcialmente a la demanda y en su mérito condenando a la parte
demandada, a pagar a la parte actora los rubros y montos reclamados, según liquidación
del considerando V). Desestímase la restante pretensión. Las sumas objeto de esta
condena se reajustarán y generarán intereses desde su exigibilidad y hasta su efectivo
pago. Habiéndose condenado al pago de rubros de naturaleza salarial, condénase a la
demandada en costas, sin especial condenación en costos. Honorarios fictos: 4 BPC.
Consentida o ejecutoriada, cúmplase, expídase testimonio, autorízase los desgloses que
se solicitaren y repuesta que sea toda la tributación, archívese”.

3) Con fecha 26 de junio de 2023, compareció la parte actora a través de su letrado


patrocinante, interponiendo recurso de apelación (fs. 2445 a 264) agraviándose de la
solución de primera instancia en los siguientes puntos: a) por la falta de motivación o
adecuada fundamentación de la sentencia; b) por vicio de incongruencia; c) por realizar
una incorrecta valoración de la prueba; d) por desestimar la indemnización por despido
especial; e) por la no aplicación del principio protector y f) por la liquidación incorrecta
efectuada en la sentencia.
4) Por auto Nº 882/2023 (fs. 265) se ordenó conferir traslado del recurso interpuesto a la
parte contraria por el término legal, el que fue evacuado por la parte demandada en los
términos que surgen del escrito de fs. 268 a 278, abogando por la confirmatoria de la
recurrida.

5) Sustanciado el recurso, por providencia Nº 972/2023 (fs. 279), se tuvo por evacuado
el traslado conferido y se ordenó el franqueo del recurso de apelación con efecto
suspensivo para ante el Tribunal de Apelaciones del Trabajo que por Turno
corresponda.

6) Recibidos los autos por el Tribunal con fecha 11 de agosto de 2023 (fs. 284 vto.), se
fijó fecha para el acuerdo, disponiéndose el pase a estudio de los Sres. Ministros de
conformidad con lo establecido en el artículo 17 de la ley 18.572 en la redacción dada
por el artículo 6 de la ley 18.847.

7) Producido el estudio, se acordó sentencia y en el día de la fecha se procede a su


dictado.

CONSIDERANDO:

I) La Sala con el voto unánime de sus integrantes, procederá a confirmar la sentencia


apelada en todos sus términos, por considerar, que los argumentos y embates críticos
articulados por la apelante, no logran conmover la decisión de primera instancia.

II) El caso que nos convoca.

La actora Sra. Edelma Yasmín Denis inició demanda laboral contra la institución
médica demandada reclamando una serie de rubros salariales e indemnizatorios. Afirmó
que ingreso a trabajar para la demandada CAAMEPA-IAMPP el 4 de diciembre de
2003 siendo despedida con fecha 18 de octubre de 2022, decisión que le fue
comunicada en forma personal y expresa el día 24 de octubre de 2022. Trabajaba en el
cargo de nurse de piso o sala dentro del Grupo 15 de los Consejos de Salarios, en un
régimen de 36 horas semanales de labor de lunes a sábados. Desde su cese y hasta la
presente demanda no se le han abonado los rubros de egreso de naturaleza salarial, tales
como licencia, salario vacacional, aguinaldo, ni tampoco los de naturaleza
indemnizatoria, como el despido y despido especial. Argumentó, además, que su
despido se produjo al pretender reintegrarse luego de una licencia por enfermedad,
siendo notificada ese mismo día su desvinculación, verificándose por parte de la
empleadora un incumplimiento de las obligaciones previstas en el artículo 23 del
decreto ley 14.407, la cual prevé la garantía de estabilidad y obligación de restitución o
reintegro efectivo.

A su turno la demandada, luego de admitir la relación laboral que existió entre las
partes, las fechas de ingreso y egreso denunciadas por la trabajadora, la categoría
laboral de la misma y su régimen de trabajo, repelió el reclamo y controvirtió la
procedencia del accionamiento instaurado, en especial, las razones de la desvinculación
o despido de la actora, señalando que la desvinculación se verificó por razones de
servicio, vinculadas al incumplimiento de sus responsabilidades funcionales por parte
de la accionante; por lo que no guarda relación alguna el despido dispuesto con su
enfermedad ni con el amparo al subsidio por enfermedad, cuestionando además la
remuneración que se tomó como base para la liquidación de los rubros.

III) La sentencia de primera instancia Nº 26/2023 en lo medular falló, amparando


parcialmente la demanda y condenando a la institución accionada al pago de los rubros
y montos que surgen del considerando V), esto es; condenó a abonar al accionante los
rubros licencia, salario vacacional y aguinaldo, más reajustes e intereses, multa legal y
10% en concepto de daños y perjuicios preceptivos, todo lo que ascendía a la suma de $
344.804, con descuento de las cantidades abonadas.

Contra tal decisión se alzó la parte actora interponiendo recurso de apelación


agraviándose de la solución de primera instancia en los siguientes puntos: a) por la falta
de motivación o adecuada fundamentación de la sentencia; b) por vicio de congruencia;
c) por realizar una incorrecta valoración de la prueba; d) por desestimar la
indemnización por despido especial; e) por la no aplicación del principio protector y f)
por la liquidación incorrecta efectuada en la sentencia.

Acorde a lo que viene de relacionarse, corresponde analizar los agravios articulados por
la parte accionante.

IV) Pero antes de ello, el Tribunal entiende de orden realizar las siguientes
puntualizaciones, fundamentalmente en dos aspectos, que dicen relación en primer
lugar, con la fijación del objeto del proceso y el segundo, con el tratamiento dado a los
pagos que fue realizando la demandada, o mejor aún, a las comparecencias
argumentando que pagó determinada suma de dinero.

En cuanto al primer aspecto, cabe señalar, que, en opinión de todos los integrantes del
Cuerpo, el objeto del proceso (tanto en su fijación provisoria como en la decisión
definitiva que resulta de la audiencia única de precepto) fue fijado en términos muy
genéricos, esto es; “determinar la procedencia de los rubros y montos reclamados”, sin
una mínima individualización al menos, de cuáles eran en concreto los rubros
reclamados por la accionante. Estima el Tribunal, que en el caso lo deseable o
aconsejable hubiera sido enumerar o individualizar los rubros, para dejar en claro desde
un primer momento, por ejemplo, que en el caso se reclamó solamente la indemnización
por despido especial por enfermedad como entendió la distinguida jueza a-quo según
surge de la sentencia hostilizada, aunque en la demanda se titulara indemnización por
despido común y se liquidara luego indemnización por despido especial con un recargo
del importe de una indemnización por despido adicional. Si así no se hubiera entendido,
estos aspectos podrían haberse discutido al fijar el objeto del proceso y ello haber dado
lugar a la consecuente interposición de recursos y su correspondiente dilucidación, lo
que indudablemente hubiera determinado, que todos estos aspectos hubieran estado más
que claros para todas las partes al momento del dictado de la sentencia definitiva.

La fijación precisa del objeto del proceso y de la prueba es un acto relevante del
proceso, de forma tal que no admite una formulación tan genérica como ocurrió en el
caso, sobre todo si atendemos a que el mismo debe transparentar con exactitud lo
pedido o reclamado por la parte accionante, pues ello determina en definitiva, el
programa litigioso propuesto al Tribunal y consecuentemente determina también, los
puntos o extremos sobre los que se tiene que pronunciar el juzgador a la hora de emitir
su fallo.

Y el segundo aspecto a tener presente, es el tratamiento dado por la jueza a-quo a las
comparecencias de la demandada alegando el pago de determinadas sumas de dinero
con testimonio notarial de tres cheques emitidos y depositados en cuenta bancaria (fs.
185) antes de la celebración de la audiencia. Si bien es de admitir, que se le dio vista a
la parte actora, que no compareció a evacuarla, en la audiencia no se abordó el tema.
Luego de ello y después incluso de conclusa la causa, pero antes del dictado de
sentencia definitiva, la demandada presentó otro testimonio de cheque emitido por una
suma que aparentemente completaría la liquidación por egreso que reconoció adeudar,
de lo que se confirió nueva vista a la parte actora (fs. 228), la que nuevamente no fue
evacuada por la misma.

Estima el Tribunal, que lo más adecuado a los efectos de despejar con certeza este punto
o aspecto de primordial importancia, hubiera sido solicitar aclaración a la parte actora
para que indicara concretamente y en forma expresa, si había percibido o no esos
importes o sumas de dinero y para en definitiva determinar, si podía entenderse o no
abonada la liquidación alternativa efectuada en la contestación de demanda; lo que de
todas formas en la sentencia se tuvo por abonado.
V) Precisados estos aspectos comenzaremos por analizar cada uno de los agravios
articulados por la accionante, comenzando nuestro examen por el relativo a la falta de
motivación o adecuada fundamentación de la sentencia y ello no sólo porque en ese
orden fue planteado por la impugnante, sino, además, por ser en esencia el referido
agravio, un reproche o cuestionamiento mucho más general, que merece ser analizado
en forma previa a introducirnos en los agravios específicos.

Fundando su agravio sostuvo la recurrente, que la impugnada es inmotivada, infundada,


incompleta y contraria a derecho, incurriendo en un cúmulo de errores procesales y de
fondo, no cumpliendo con las normas procesales vigentes, en especial con los artículos
197 y 198 del CGP. Refirió, además, que el tribunal debió fundar su fallo en la regla de
derecho positivo como solución de principio. Citó abundante jurisprudencia y doctrina
sobre el punto y le reprochó a la sentencia, que la misma carece del análisis lógico
previsto en las disposiciones de derecho vigente, no pudiéndose interpretar de donde
surge el análisis de los medios probatorios allegados al proceso y donde están
mencionados y analizados los rubros y montos reclamados, invocando en definitiva, que
la sentencia no es expresa, no es clara, no es lógica y no es completa, fundamentalmente
basada en el hecho de que la misma no se pronunció sobre el rubro indemnización por
despido común, cometiendo de este modo un grave error al no expresarse sobre el
objeto del proceso en su totalidad como hubiera correspondido, además de incurrir en
un grave vicio de incongruencia.

Como puede apreciarse, el agravio se centra fundamentalmente en que la sentenciante a-


quo no se pronunció sobre el derecho al cobro de la indemnización por despido común y
su cuantía (fs. 248 numeral 6). Es decir, que, tanto la falta de claridad como la falta de
lógica, así como los demás vicios o defectos que le atribuye a la sentencia (incompleta y
no expresa), estarían dados por un único argumento o motivo, cuál es, no haberse
pronunciado sobre la indemnización por despido común, argumentando, en definitiva,
que el objeto del proceso quedó fijado en forma definitiva incluyendo “la IPD común
acumulada la IPD especial” (fs. 248 vto.)

Tal como lo ha señalado la Suprema Corte de Justicia, “la motivación constituye la


parte más importante de la sentencia, en la que el Juez expone los motivos o
fundamentos en los que basa su decisión, es decir, las razones que lo llevaron a adoptar
una u otra solución en el conflicto que estaba llamado a resolver (cf. Couture, Eduardo
J., Vocabulario Jurídico, 3a. edición ampliada y actualizada por Ángel Landoni Sosa,
Buenos Aires, 2004, pág. 510). Dicho requisito esencial del acto conclusivo de la causa
define a la sentencia como un acto reflexivo y no discrecional de la voluntad autoritaria
del magistrado, y permite controlar el modo en que los Jueces ejercen su poder
jurisdiccional (cf. Véscovi, Enrique y colabora-dores, Código General del Proceso.
Comentado, anotado y concordado, Tomo 6, págs. 62 y 63; cf. Sentencias Nos.
434/2003, 215/2005 y 83/2008 de la Suprema Corte de Justicia, entre muchas
otras)” (Cfme. Sentencia 2.094/2011, extraída de la Base de Jurisprudencia Nacional).

A partir de tales nociones la Sala considera, que el agravio no es de recibo y ello, en


primer lugar, porque no se advierte la relación entre la falta de motivación o debida
fundamentación que le endilga a la sentencia, con la incongruencia por omisión que a
continuación alega por no haberse pronunciado respecto de un rubo que entendió quedó
incluido en el objeto del proceso. Si la sentenciante a-quo omitió pronunciarse sobre
algún punto del objeto del proceso o rubro reclamado, lo que correspondía era presentar
recurso de aclaración y ampliación o bien hacer valer en la apelación la norma del
artículo 257.3 del CGP, que expresamente consagra la posibilidad para el tribunal de
alzada de resolver sobre puntos omitidos de la sentencia de primera instancia siempre y
cuando en los agravios se solicitare el respectivo pronunciamiento.

La falta de motivación o adecuada fundamentación apunta a otra cosa, sin perjuicio de


que en el caso no resulta compartible la afirmación de la apelante, desde que la
sentencia de primera instancia expuso las razones de hecho y jurídicas, en que
fundamentó su fallo. Es decir, la sentencia relevó la prueba producida y luego de ello,
realizó un razonamiento lógico que la condujo a desestimar parte de la pretensión de la
accionante. Si bien es de admitir, que no efectúo un análisis pormenorizado de las
pruebas allegadas al proceso o de que hubiera sido deseable un mayor desarrollo
argumental en relación a la prueba producida, se trata de una sentencia que lejos está de
erigirse en una sentencia carente de fundamentación o motivación; por lo que de
ninguna manera cabe reputarla inmotivada, infundada, incompleta y contraria a derecho
como pretendió la apelante; todo lo que en conjunto determina que el agravio sea de
franco rechazo.

VI) Por otra parte, la accionante también dedujo agravio por lo que denominó “grave
vicio de incongruencia”. Y en este sentido expresó, que la recurrida se trata de una
sentencia incongruente que no guarda relación o no se remite al objeto del proceso en su
totalidad, dado que el objeto del proceso se fijó en “determinar la procedencia de los
rubros y montos reclamados” y en autos se reclamaron “Ipd común más alícuotas, IPD
especial, licencia 2020, 2021, salario vacacional 2020, 2021, aguinaldo, multa y daños
y perjuicios” (fs. 250 vto.).

Ahora bien.
Mas allá de que hubiera sido deseable como ya se refirió, una mayor precisión a la hora
de fijar el objeto del proceso, ello no determina per se que le asista razón a la apelante
en el sentido de que la indemnización por despido común estuvo incluida en el objeto
del proceso en virtud de que fue debidamente reclamada en la demanda.

En este punto el Tribunal se permite disentir con la afirmación de la apelante, pues


examinado el acto de proposición se advierte, que sin perjuicio de que el rubro
indemnización por despido común fue mencionado en el capítulo de hechos de la
demanda, más precisamente en el numeral 1 de fs. 31, de allí no emerge que se haya
articulado un reclamo en este sentido. Luego a fs. 31 vto. y con el título “De las
circunstancias del despido y del despido especial”, la demandante vuelve a mencionar el
despido común, pero lo cierto es que bajo este título no hay un desarrollo argumental
tendiente a justificar el reclamo del despido común, sino que toda la fundamentación y
desarrollo efectuado bajo el mencionado título, se encaminó a respaldar el reclamo del
despido especial por enfermedad, al punto que todos los hechos que se relatan y la
jurisprudencia que se cita en apoyo de su posición, está referida a los caracteres,
presupuestos e incumplimientos del empleador que determinan el pago de la
indemnización especial.

Sin perjuicio de lo expuesto, lo verdaderamente determinante es, que en el capítulo de


liquidación de la demanda se calcula el despido común sólo a los efectos de tomarlo
como base para el cálculo del despido especial, por el que se pide dos unidades de
indemnización, pero la suma total pretendida no incluye una indemnización por despido
común (fs. 35 vto. y fs. 36). Es decir, no acumula ni pide en subsidio, sino que se
reclama una indemnización especial, pero única.

Entonces, desde el momento en que la indemnización por despido especial implica el


doble de la indemnización por despido común (artículo 23 del decreto ley 14.407), y
que no puede acumularse a la indemnización por despido tarifada, el monto de la
liquidación de la demanda es indicativo de que solo reclamó la indemnización especial,
porque nada dijo la pretensora en punto a un reclamo del despido común en forma
subsidiaria, para el caso de que se desestimara la indemnización especial por
enfermedad peticionada. En ningún momento la demandante aludió o mencionó a un
reclamo ejercido en forma principal y uno en forma subsidiaria por despido común
como hubiera correspondido. Y es claro que la suma reclamada, es decir, el importe
subtotal que emerge de fs. 36 por la suma de $ 1.653.462,75, es tal como lo releva la
parte demandada al evacuar el traslado del recurso de apelación, el que resulta de sumar
las cantidades correspondientes a indemnización por despido especial, licencia, salario
vacacional y aguinaldo; lo que evidencia que la indemnización por despido común no
fue reclamada.

Por más que la apelante haya referido en el cuerpo del escrito de demanda a que su
egreso se verificó por despido, lo vital es que, al momento de concretar el reclamo, no
se ejercitó pretensión subsidiaria alguna por el despido común para el caso de que se
entendiera que la indemnización especial no correspondía o que no resultara acreditada.

Tal como lo puso de manifiesto la parte accionada a fs. 270 vto., a partir de considerar
que la indemnización por despido especial por enfermedad es el doble de la común, ello
significa que en ese monto no está incluida la indemnización por despido tarifada, por lo
que para que la pretensión pudiera entenderse correctamente planteada o formulada,
necesariamente debió reclamarse el despido común en forma subsidiaria, lo que no se
hizo.

Este Colegiado no desconoce que en materia laboral la interpretación de la demanda


debe realizarse con un criterio amplio y flexible en aras justamente de privilegiar la
efectiva tutela de los derechos sustanciales, pero es claro por otra parte, que la labor
hermenéutica no puede suplir o llenar las deficiencias o carencias argumentales del acto
de proposición. Y ello porque como es sabido, nuestro sistema procesal se afilia a la
“Teoría de la Sustanciación”, según la cual cada petición debe presentarse con el relato
histórico de los hechos que la sustentan y de las consecuencias jurídicas que pretenden
extraerse de los mismos (artículo 117.4 del CGP). Según Véscovi y demás autores, “no
basta entonces con una mera invocación genérica respecto de lo que se pretende, sino
que en todos los casos deben aducirse los hechos relevantes que den sustento a la
acción o la excepción propuesta”.(Cfme. Véscovi y demás autores en la obra colectiva
“CGP comentado, anotado y concordado”, tomo 3, página 40).

En ese marco ha de convenirse, que el acto de alegación requiere que los hechos se
expliciten en forma clara, circunstanciada y precisa, lo cual determina que la demanda
debe ser detallada, coherente, consistente y sobre todo completa en su formulación,
porque la falta de explicitación suficiente pone en entredicho la invocación del
demandante. A ello cabe agregar, que el juzgador puede “interpretar” la demanda, pero
no llenarla. Sobre este punto, Véscovi y demás autores en la obra colectiva citada han
afirmado, que si bien los magistrados tienen el poder deber de interpretar las demandas
y de adecuarlas, “…tal posibilidad no significa ni autoriza a ampliar o mejorar la
pretensión o la defensa deducida de manera incorrecta, inadecuada o insuficiente,
situación que expresamente ha limitado el legislador en otras normas”(…) De todos
modos el límite necesario a tan loable labor se encuentra en que si bien corresponde a
los jueces interpretar las demandas, deben cuidar de no cambiar en cuanto a los hechos
constitutivos y a la causa pretendi, violentando el principio de imparcialidad que debe
imperar en el proceso. Por último, si el proceso es un acto triarum personae, debe
concederse un papel preponderante y responsable en el planteo de los actos a los
sujetos que deben cumplirlos” (Véscovi y demás autores obra colectiva citada, página
37 a 39).

Y en el caso tal como viene de referirse, resulta claro que no se reclamó en forma
subsidiaria el pago de la indemnización por despido común como hubiera
correspondido.

Desde esta perspectiva de análisis, no es posible sostener como pretende la apelante,


que la indemnización por despido común fue incluida en el objeto del proceso por parte
de la sentenciante a-quo, ya que tal incorporación no correspondía desde que no fue
debidamente peticionado o reclamado el rubro en el escrito inicial. Y así lo entendió
correctamente la sentenciante a-quo, cuando a fs. 236 señaló en forma por demás clara,
que “La pretensión movilizada en la especie por la actora se basa en el no pago de los
rubros generados al egreso aguinaldo, licencia, salario vacacional y despido especial,
más intereses, reajustes, multa y daños y perjuicios preceptivos”. No altera tal
conclusión, la circunstancia de que la demandada haya reconocido que debe pagar la
indemnización por despido común, ya que ello no necesariamente determina que se
deba incluir en el objeto del proceso, porque para ello debe estarse o atenderse a lo
reclamado en el acto de proposición.

De manera que, si el despido común no fue reclamado, la a-quo no estaba obligada y de


hecho no lo incluyó en el objeto del proceso, por lo que no es posible sostener que se
haya verificado alguna omisión o bien un grave vicio de incongruencia como postuló la
recurrente; todo lo que determina que el agravio no sea de recibo, sin perjuicio de
considerar, que a pesar de ello y tal como lo admite la propia recurrente a fs. 263 vto. y
surge de la prueba allegada al proceso (fs. 185, 186, 206 y 207), la demandada procedió
a abonarle las sumas que entendía deber.

VII) En otro orden, la parte actora también le reprochó a la sentencia haber efectuado
una errónea valoración de la prueba en lo que en principio parece haber sido planteado
como un agravio independiente, pero que no pasa de ser un mero discurso retórico y
enumeración de disposiciones normativas, citas doctrinarias y jurisprudenciales sin
ninguna conexión con el caso de autos y fundamentalmente con la decisión que se
pretende cuestionar. Alude la impugnante a lo establecido en el artículo 139 y 143 del
CGP, a la noción de carga de la prueba, a la teoría de las cargas probatorias dinámicas
expuesta en sentencia de la Suprema Corte de Justicia que cita, pero sin embargo, luego
de ello no hay un planteo argumentativo enderezado a analizar los presuntos errores en
la valoración de la prueba por parte de la sentenciante a-quo, por lo que resulta de toda
evidencia para la Sala, que la ausencia de una refutación clara, precisa y detallada de los
presuntos errores cometidos por la impugnada en la valoración de la prueba, determina
que el agravio no esté fundado como requiere el artículo 253.1 del CGP.

Tal como lo ha dicho nuestra Suprema Corte de Justicia, “la expresión de agravios debe
señalar punto por punto los errores fundamentales de la sentencia y aportar la
demostración de que es errónea, injusta o contraria a derecho… se requiere un análisis
crítico de la sentencia, debe expresar concretamente las razones que fundan el agravio,
no la suplen afirmaciones genéricas sobre la prueba, sino se señalan los errores de su
apreciación; debe contener una refutación concreta de las conclusiones de hechos o
aplicación de derecho” (Sentencia Nro. 42/1980 citada en RUDP 1-2/2009 caso 943.).

En este sentido corresponde tener presente además, tal como puntualiza Alsina
(Tratado…, tomo IV páginas 389 a 391), que por expresión de agravios se entiende el
escrito en el cual el apelante examina los fundamentos de la sentencia y concreta los
errores que, a su juicio, ella contiene, de los cuales derivan los agravios que reclama y
agrega que no es una simple fórmula carente de sentido, sino un análisis razonado de la
sentencia y una demostración de los motivos que tiene para considerar que ella es
errónea. Y la razón de ser de esas exigencias radican, en que el órgano de segunda
instancia al considerar el medio impugnativo, tiene circunscrito su radio de acción a los
límites señalados en la demanda-apelación, no pudiendo ingresar de oficio a considerar
cuestiones que no se hayan planteado concretamente (Cfme. RUDP 1-2/2009 caso 942).

En tal norte, el pretendido agravio en punto a la valoración probatoria no pasa de ser por
parte de la impugnante el planteo de su disconformidad con la valoración probatoria
efectuada en el grado anterior, pero como se dijo, sin exponer las razones o
fundamentos de tal cuestionamiento, lo que importa que el agravio no se encuentre
debidamente fundado, lo que inexorablemente determina que el mismo no sea de recibo.

VIII) La apelante también se agravió de que la sentencia haya desestimado la


indemnización por despido especial por enfermedad reclamada.

Concretando su agravio indicó la actora, que de autos surge acreditado que el despido se
verificó estando certificada por enfermedad común, cuando del análisis del artículo 23
del decreto ley 14.407 surge claro, que el empleador no puede suspender o despedir al
trabajador, so pena de abonarle una indemnización por despido doble a la
indemnización tarifada. Estando el contrato de trabajo suspendido a causa de su
enfermedad, la empresa le dio de baja por la causal despido, violando de este modo la
norma del artículo 23 del decreto ya mencionado. Entendió, en definitiva, que la
decisora de primer grado cometió un grosero error al aplicar la norma del artículo 23 ya
referido, por cuanto de la prueba documental incorporada al proceso surge que se violó
la obligación de no suspender ni despedir durante la vigencia de la certificación médica;
por lo que se verifica una incorrecta valoración de la prueba documental allegada al
proceso, así como una incorrecta aplicación del derecho que le asiste a la accionante.

En lo que al caso interesa, el artículo 23 del decreto ley 14.407 reza: “Las empresas
no podrán despedir ni suspender al trabajador que esté ausente por razones de
enfermedad si ha cumplido los requisitos que establece esta ley y su reglamentación
quedando obligadas a reincorporarlo a sus tareas habituales toda vez que haya sido
dado de alta por ASSE. El trabajador dado de alta no podrá ser despedido antes de que
transcurran treinta días de su reincorporación a la empresa.

La violación de esta obligación traerá aparejado que el pago de la indemnización por


despido sea el doble de la normal, salvo que él empleador demuestre la notoria mala
conducta del trabajador o que el despido no esté directa o indirectamente vinculado
con la enfermedad o accidente de trabajo…”.

De la mencionada disposición emerge en forma clara, que tanto la suspensión del


trabajador ausente por enfermedad, la negativa del reintegro luego de su enfermedad, así
como el despido antes de los 30 días posteriores al reintegro, generan la obligación del
empleador de abonar una indemnización por despido doble. Pero lo que no advierte la
recurrente, es que esa obligación no es automática o no se trata de una responsabilidad
de tipo objetivo, por cuanto la norma contempla la posibilidad de que el empleador se
exonere del pago de dicha indemnización especial acreditando para ello la notoria mala
conducta del trabajador, o bien, que el despido no estuvo directamente vinculado a la
enfermedad del trabajador, elemento que como se dijo, no es tenido en cuenta por la
recurrente.

En efecto, examinado el escrito de apelación se observa, que la agraviada hace hincapié


en los medios probatorios incorrectamente valorados por la sentenciante a-quo según su
criterio, pero en definitiva lo que pretende probar o demostrar a lo largo de su
recurrencia, es que fue despedida durante su certificación médica y que no llegó a
reintegrarse, pero sin considerar en ningún momento, que pese a ello, la sentenciante
entendió que el despido no se dispuso en una relación causa-efecto por su enfermedad,
sino por una causa atendible como lo fue el desajustado desempeño de ésta, y la
consecuente pérdida de confianza en ella por parte del empleador. Y esa causa, y los
fundamentos de la sentencia para acogerla como motivo fundado para el despido, no fue
en ningún momento criticado por la impugnante.

En opinión de la Sala, surge de manera elocuente de estas actuaciones, que la apelante


omitió analizar y criticar los certeros y lúcidos argumentos de la recurrida expuestos a
fs. 239 relativos a que la desvinculación de la accionante por despido no se produjo a
causa de su enfermedad, sino como consecuencia de los resultados de la auditoría
realizada (fs. 94 a 145) que arrojaron o pusieron a la luz determinados incumplimientos
funcionales de la demandante, que a la postre determinaron su cese en virtud de la
disconformidad de la institución con su desempeño. Y este que fue el argumento central
de la sentencia para no hacer lugar a la indemnización por despido especial por
enfermedad, no fue analizado ni criticado por la apelante. No hay ni una sola mención,
ni una sola línea en el escrito recursivo tendiente a refutar o criticar los argumentos
manejados por la a-quo para entender que el despido no estuvo ni directa ni
indirectamente relacionado con la enfermedad o certificación médica de la actora; por lo
que claramente este agravio no puede entenderse fundado.

La crítica que realiza la accionante no es adecuada ni conducente, porque justamente no


está encaminada a refutar o a demostrar el error en el razonamiento de la a-quo que la
llevó a desestimar el despido especial reclamado. Tampoco se cuestionan los resultados
de la auditoría y las conclusiones que emergen del citado informe y menos aún que
como consecuencia de dicho informe y de las omisiones funcionales constatadas, fue
que se decidió su despido y que dicha razón totalmente ajena y desconectada a su
enfermedad y sus certificaciones médicas, fue la que en definitiva determinó su
desvinculación por parte de la demandada; todo lo que naturalmente conlleva que el
agravio no sea de recibo.

IX) Tampoco a juicio del Tribunal resulta de recibo el agravio articulado por la
accionante en punto a la no aplicación del principio protector por parte de la
sentenciante a-quo.

Argumentó en este sentido la recurrente, que la sentencia de primera instancia falló en


contradicción con el mencionado principio y negándole la posibilidad de cobro de
créditos reconocidos por la demandada. Luego de abocarse a la conceptualización de tal
principio, la apelante refirió a la regla in dubio pro operario para elegir según explicó,
entre varios sentidos de una norma el más favorable, pero, sin embargo, no explicó o no
dijo a qué norma aludía, ni cuáles eran los varios sentidos de la misma, sin perjuicio de
señalar, que este Colegiado no advierte que exista ambigüedad de criterios en la
interpretación de la norma que resulta de aplicación al caso y que ya fuera ampliamente
referida (artículo 23 del decreto ley 14.407).

También la impugnante aludió a la regla de la norma más favorable, pero omitió decir
entre que normas se podía optar en el caso, a la par, que también mencionó la regla de la
condición más beneficiosa, pero sin explicar, cómo es que tal regla podía ser aplicada a
la situación de autos.

En síntesis, en opinión del Cuerpo, todo lo que argumentó en ese sentido es


impertinente y si la Sra. Jueza a-quo no aplicó el principio protector a la situación que
nos convoca, fue por la elemental y sencilla razón de que su aplicación no correspondía.
Lo expuesto lógicamente determina que el agravio no resulte atendible ni resulte
suficiente para modificar lo resuelto en el grado anterior.

X) Finalmente la Sala entiende, que tampoco resulta de recibo el agravio relativo a lo


que denomina incorrecta liquidación de la a-quo, dado que la actora lo que hace en la
apelación es plantear una nueva liquidación que a su juicio es la correcta, sin mencionar
cuáles son en concreto los errores que presenta la liquidación efectuada en la sentencia,
salvo lo relativo a la no inclusión del rubro indemnización por despido común, que
como ya vimos no fue reclamado.

La nueva liquidación efectuada en la apelación en realidad es por los mismos números,


salvo que desglosa por un lado una liquidación con la indemnización por despido
común, y por otro, una liquidación considerando la indemnización por despido especial,
distinción que no hizo en la demanda. En síntesis, no hay una crítica razonada de la
liquidación efectuada por la sentenciante a-quo tendiente a demostrar los errores de la
misma, todo lo que inexorablemente desemboca en que el agravio no esté debidamente
fundado, lo que conlleva a la desestimatoria del mismo.

XI) La actuación de las partes no amerita condenas accesorias especiales, por lo que las
costas serán de oficio y los costos en el orden causado.
Por los fundamentos expuestos, normas legales citadas y artículos 197 y 198 del
CGP, el Tribunal de Apelaciones de Trabajo de 1er. Turno,FALLA:

CONFIRMASE EN TODOS SUS TÉRMINOS LA SENTENCIA APELADA.

COSTAS DE LA INSTANCIA DE OFICIO Y SIN ESPECIAL CONDENACION


EN COSTOS.

NOTIFIQUESE PERSONALMENTE Y FECHO DEVUÉLVASE A LA SEDE DE


ORIGEN.

MARÍA GABRIELA RODRÍGUEZ FAGIÁN

PRESIDENTA

[Link] ALFREDO POSADA XAVIER

MINISTRO

DRA. KARINA MARTÍNEZ LARROSA MINISTRA

ESC. ADRIANA AGUIRRE MEDEROS


SECRETARIA LETRADA

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