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El arpa: Guión

El arpa es un instrumento de cuerda pulsada, es decir, que sus


cuerdas vibran después de ser pulsadas por los dedos del
intérprete. El arpa es un instrumento muy antiguo y que ha
sido elemento de múltiples culturas distintas, por lo que su
fabricación y materiales han ido variando muchas veces a lo
largo de su historia dependiendo de la cultura de la que
formara parte. El arpa promedio está fabricada con madera y
sus cuerdas son de tripa o metálicas, y son paralelas entre sí.
Sus elementos básicos son la columna, la consola, la clavija,
la caja de resonancia, la cubeta, el pie, los pedales y las
cuerdas, que son paralelas a la columna y perpendiculares a la
caja de resonancia. El arpa clásica es el único tipo de arpa con
pedales. Otra característica del arpa clásica es que sus cuerdas
para tonos medios y agudos están fabricadas con tripa, y las
graves con metal. La mayor diferencia entre las arpas a lo
largo de la historia es el número de cuerdas y la sonoridad,
debido a que algunas seguían la escala cromática (es decir,
que va de semitono en semitono), y otras seguían la escala
diatónica.
El arpa es de los instrumentos de cuerda más antiguos, ya que
hay evidencia histórica que demuestra su existencia desde el
3000 a.C, en Egipto y la Antigua Grecia. También fue usada
en aquella época en Mesopotamia, origen del Arpa del Toro,
fabricada con oro y lapislázuli. Desde entonces, el arpa es
representada en numerosos cuadros y representaciones
artísticas, como en tumbas de faraones egipcios como
Tutankamón, y se hacen referencias al instrumento en
múltiples mitos griegos, y posteriormente romanos.
Con la aparición del cristianismo, el instrumento se extendió
aún más ya que empezó a usarse en los cánticos religiosos. En
ese momento, el arpa empezó a tener fama de estar
relacionada con Dios y que su sonido es celestial. Fue el
instrumento por excelencia del cristianismo hasta la aparición
del órgano en el siglo XVII.
El uso del arpa se extendió también por el norte de Europa
gracias al legado celta durante la Edad Media. En este
momento ya se podían distinguir dos tipos de arpas: la
medieval y la celta. El arpa celta era de origen irlandés y no
superaba el metro de altura. Sus cuerdas eran metálicas, tenían
adornos también metálicos y la estructura en general era
curvada. En cuanto al arpa medieval, su altura superaba el
metro de altura, era diatónica, poseía 36 cuerdas y al igual que
la celta, su cuerpo era curvado. Posteriormente empezó a
fabricarse con el cuerpo recto, lo cual derivo al arpa moderna.
En los siglos XIV y XV surge el arpa gótica, que superaba en
tamaño a las dos previamente mencionadas y tenía un diseño
más estilizado y sencillo. Era de madera, diatónica y con
cuerdas de tripa. En esta época, los colonizadores españoles
que transmitían el cristianismo en Latinoamérica, los Jesuitas,
llevaron el instrumento hasta América con intención de
transmitir su fe a través de ello. Este proceso logró que el
instrumento se volviese un elemento de algunos países como
Paraguay, Colombia, Venezuela o Perú, dónde sigue siendo
muy utilizada en el folklore tradicional.
El arpa paraguaya, que es considerada un instrumento
nacional, y el arpa venezolana son muy parecidas, ambas
diatónicas, su única diferencia es el número de cuerdas,
habiendo 36 en la venezolana y hasta 40 en la paraguaya. Un
dato curioso es que Paraguay tiene el récord Guinness del
mayor número de arpistas tocando al mismo tiempo, tras
alcanzar 420 personas.
El arpa peruana es única, ya que fue modificada por los
nativos para que fuera de su gusto. Esto acabó con una gran
caja de resonancia, que no está presente en otras arpas.
El arpa colombiana deriva directamente de la venezolana, ya
que los propios habitantes del país la llevaron hasta allí.
Un tiempo después, surge en España el arpa de cuerdas
cruzadas o de dos órdenes. En esta arpa se cruzaban en forma
de cruz dos grupos de cuerdas, correspondiendo uno de ellos a
las notas naturales y el otro a los semitonos, lo que le hace un
arpa cromática. A partir de ella surge en Italia el arpa triple o
arpa barroca triple, que consistía en tres hileras de cuerdas.
Las del exterior eran las notas naturales, ordenadas
diatónicamente, y las del interior eran los semitonos.
Durante el siglo XVII y XVIII los fabricantes empezaron a
idear nuevas técnicas para el cambio de tono de notas y
acordes. Al principio, se crearon las levas, que consistían en
un mecanismo que se apretaba y hacía que por instantes una
de las dos manos tuviera que estar ocupada. Esto fue después
remplazado por un mecanismo de pedales, que permitía tener
ambas manos libres. Este mecanismo se perfeccionó y en
1808 pasó a llamarse sistema de doble acción, debido a que
los pedales podían presionarse hasta dos veces seguidas para
subir un semitono cada vez. Tras esto el arpa fue incluida en
la orquesta clásica, gracias en parte a la gran evolución
musical propiciada por Beethoven. Otros grandes
compositores, como Mozart, compusieron conciertos para
arpa.
En el siglo XX se crea el arpa electroacústica, y se populariza
entre varios géneros musicales. Un gran pianista español del
siglo XX fue Nicanor Zabaleta, nacido en San Sebastián.
Además de tocar el arpa, investigó y encontró partituras que
databan de los siglos XVI y XVIII. Viajó por múltiples países
y actúo como solista con las orquestas filarmónicas más
importantes del mundo, como la de París, la de Londres, la de
Varsovia, la de Berlín, etc... Gracias a él, a día de hoy se usan
8 pedales en vez de siempre en las arpas de orquesta. Falleció
en 1993.
Otro gran arpista fue Félix Pérez Cardozo, un paraguayo que
nació en un pueblo que a día de hoy lleva su nombre. Fue
autodidacta, y es de los mayores representantes de la música
paraguaya. Su obra más conocida es Pájaro Campana. Félix
estudió el arpa a fondo, lo cual le llevo a añadir más cuerdas
al arpa y diseñar nuevos estilos para el movimiento de las
manos. Falleció en 1952.

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