La dinámica es la rama de la física que describe la evolución en el tiempo de
un sistema físico en relación con los motivos o causas que provocan los cambios
de estado físico o estado de movimiento. El objetivo de la dinámica es describir los
factores capaces de producir alteraciones de un sistema físico, cuantificarlos y
plantear ecuaciones de movimiento o ecuaciones de evolución para dicho sistema
de operación. El estudio de la dinámica es prominente en los sistemas mecánicos;
pero también en la termodinámica y electrodinámica. En este artículo se describen
los aspectos principales de la dinámica en sistemas mecánicos, y se reserva para
otros artículos el estudio de la dinámica en sistemas no
mecánicos, trabajo y energía.
La primera formulación de la mecánica clásica suele denominarse mecánica
newtoniana. Consiste en los conceptos físicos basados en los trabajos
fundacionales del siglo XVII de Sir Isaac Newton, y los métodos matemáticos
inventados por Gottfried Wilhelm Leibniz, Leonhard Euler, y otros describen el
movimiento de cuerpos bajo la influencia de fuerza. Posteriormente,
Euler, Joseph-Louis Lagrange, William Rowan Hamilton y otros desarrollaron
métodos basados en la energía, que dieron lugar a la mecánica analítica, incluida
la mecánica lagrangiana y la mecánica hamiltoniana. Estos avances, realizados
predominantemente en los siglos XVIII y XIX, se extienden sustancialmente más
allá de los trabajos anteriores; se utilizan, con algunas modificaciones, en todas
las áreas de la física moderna.
Para los objetos regidos por la mecánica clásica, si se conoce el estado actual con
absoluta precisión, es posible predecir cómo se moverá en el futuro
(determinismo) y cómo se ha movido en el pasado (reversibilidad); en la práctica,
la precisión absoluta no es posible y la teoría del caos demuestra que las
predicciones a largo plazo de la mecánica clásica no son fiables. La mecánica
clásica proporciona resultados precisos cuando se estudian objetos grandes que
no son extremadamente masivos y velocidades que no se aproximan a
la velocidad de la luz. Cuando los objetos que se examinan tienen
aproximadamente el tamaño del diámetro de un átomo, se hace necesario
introducir el otro gran subcampo de la mecánica: mecánica cuántica. Para
describir velocidades que no sean pequeñas en comparación con la velocidad de
la luz, es necesaria la relatividad especial. Cuando los objetos son
extremadamente masivos, se aplica la relatividad general. Sin embargo, algunas
fuentes modernas incluyen la mecánica relativista en la física clásica, que en su
opinión representa la mecánica clásica en su forma más desarrollada y precisa.