Guía de Agentes Extintores
Guía de Agentes Extintores
AGENTES EXTINTORES
CAPITULO V
5 - AGENTES EXTINTORES -
Por agente extintor entendemos el producto que, aplicado sobre el fuego, provoca la extinción
del incendio cuando actúa sobre uno o más de los componentes del tetraedro de fuego para
eliminarlos.
No hay que confundir con el extintor, que no es más que el envase que contiene el agente.
Hay que tener presente que en la extinción de un incendio inciden numerosos y variados factores, por
lo que no se puede decir a priori cuál es la táctica y el agente adecuado. Será la experiencia y el
estudio de todos esos factores lo que indicará los objetivos a perseguir.
Los agentes extintores clásicos los podemos clasificar en dos grupos, según la naturaleza de
acción sobre la combustión:
Chorro pleno
A Niebla
G Vapor
U Niebla de Agua (wáter mist)
A Agua mojada (Wet water)
QUIMICA
Mecánica proteínica
FISICOS BAJA EXPANSION 1:20 Mecánica sintética
FISICA
Fluoroproteínica
E Sintética AFFF
S 1:75 Para alcoholes
MEDIA EXPANSION
P 1:200 Multipropósito
U
M ALTA EXPANSION
1: 1000
A
HAZMAT (NF): Para control de derrames de
AGENTES productos químicos
EXTINTORES C02/NITROGENO
1301 (FREOM)
QUIMICOS
COMPUESTOS HALOGENOS 1211 (BCF)
SUPRESORES
2402 (FLUOBRENE)
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CAPITULO V
5.1 - AGUA -
Imagen 01
Todos los servicios de protección contra incendios del mundo emplean el agua como agente
extintor predilecto en la mayoría de los procedimientos para la extinción de incendios, aunque para
algunos solo es abundante y económica; este recurso posee otras cualidades que se deben tener en
cuenta a la hora de emplearse en la extinción de incendios.
El agua tiene una cantidad importante de cualidades que hacen que se la use para apagar
incendios, entre ellas, la más importante tiene que ver con el siguiente tema. Consideremos cuatro
sustancias distintas: agua, arena, hierro y mercurio. Supongamos que se dispone de un kilogramo de
cada una de ellas y que todas tienen una temperatura de por ejemplo 20ºC. Tratemos de suministrar
a cada una de esas masas de un kilogramo la misma cantidad de calor, por ejemplo, 10 kcal. Esas 10
kcal pueden ser provistas por la combustión total de aproximadamente un gramo de nafta o algo más
de un gramo de carbón. Tengamos la amabilidad de admitir que en los cuatro casos todo el calor de
combustión pasa del combustible a las sustancias que queremos calentar con 10 kcal y que no hay
pérdida ni disipación de calor. Veamos qué ocurre con cada una de las sustancias:
El experimento ha demostrado que: el agua tiene elevada capacidad calórica, porque puede
absorber comparativamente mucho calor sin gran aumento de su temperatura. Esta capacidad que
tienen las sustancias para incrementar su temperatura en una unidad por unidad de masa, cuando
reciben una determinada cantidad de calor, se denomina calor específico o capacidad calorífica
específica (c).
Q
c (01)
m . ΔT
Donde:
c = calor específico
Q = cantidad de calor
m = masa
ΔT = diferencia entre las temperaturas inicial y final.
2
CAPITULO V
5.1.2.- ABSORCIÓN DE CALOR DEL AGUA
Las leyes universales de conservación de la masa y energía plantean en pocas palabras que
la materia y la energía ni se crean, ni se destruyen, solo se transforman. Con base en la ley de
conservación de la energía en el caso de los incendios, podemos decir que está en forma de calor
generado por una reacción de combustión, tiene que ser recibida por otro medio o cuerpo cercano,
incrementando la temperatura de los alrededores o haciendo un trabajo sobre estos, por ejemplo
calentando otros materiales y favoreciendo la degradación de estos para la formación de nuevos
focos de fuego (propagación por convección, conducción y radiación); lo que se presenta como un
fenómeno de transferencia de calor debido al gradiente de temperatura entre el incendio y un agente
extintor como el agua o los alrededores; por lo tanto esta energía recibida realizará un trabajo sobre el
agua o el material cercano. El agua absorbe calor de dos modos, al menos en un ambiente abierto.
Etapa de calentamiento del agua: En el caso del agua líquida esta será calentada desde la
temperatura inicial (ti) hasta el punto de ebullición que tiene un valor de 100ºC (tf) a una de presión de
un bar. El calor específico requerido en esta etapa es el calor específico o capacidad calorífica
específica (c). Si partimos de un kilogramo de agua a 20ºC, para llevarla a 100ºC, o sea, a su punto
de ebullición cuando la presión es normal, debemos entregar la siguiente cantidad de calor:
Kcal
Q c . m . ΔT 1 . 1 kg . (100 - 20) º C 80 Kcal (02)
Kgº C
Sigamos con la etapa anterior, si proseguimos entregando calor al agua que está a 100ºC,
ésta continúa absorbiéndola sin aumentar su temperatura, hasta que el agua se agota por
evaporación. Durante el tiempo que dura la evaporación, este kilo de agua absorbe la siguiente
cantidad de calor:
Kcal
Q c v . m 539,6 . 1 kg 539,6 Kcal 540 kcal (03)
Kg
Resumen:
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CAPITULO V
Estas 620 kcal representan la capacidad refrigerante de un kilogramo de agua cuando se
evapora totalmente partiendo de la temperatura ambiente. Es evidente que, si bien el agua en estado
líquido exhibe una elevada capacidad calórica y, en consecuencia, un gran poder refrigerante, sólo en
el cambio de estado (líquido-vapor) es cuando el agua pone de manifiesto su extraordinaria
capacidad de enfriamiento.
Si aplicáramos la teoría anterior, y consideráramos que el agua para apagar una combustión
sólo dispone de su capacidad de absorción de calor, entonces, el agua a emplear es exactamente la
cantidad que al evaporarse absorba suficiente cantidad de calor como para enfriar la sustancia que se
quema a una temperatura inferior a la de ignición. También, partiendo de lo explicado en el proceso
de la combustión, un fuego no podría extinguirse a menos que la acción refrigerante del agua (es
decir, su velocidad de absorción de calorías) sea mayor que la velocidad a que el fuego genera calor.
La NFPA publicó en 1961 una célebre refutación que se basaba en el absurdo, veamos unos
ejemplos. La tabla V-2 nos indica las calorías que producen incendios típicos.
TABLA V-2
FUEGO TÍPICO kg/min.m2 kcal/min.m2
Fuego en estructura, valor promedio 1,95 8.100
Fuego en estructura, valor máximo 7,80 32.400
Fuego en un horno a carbón 4,40 32.400
Fuego en tanque abierto (comb. líq.) 4,90 38.000
Si admitimos que la extinción con agua depende del suministro de ese agente a una
velocidad apropiada para absorber todo el calor, el cálculo sobre la base del calor específico del agua
y su calor de vaporización nos conduce a los valores de la siguiente tabla.
TABLA V-3
Agua (litro/min.m2)
Liberación total de calor
(kcal/min.m2) De 15ºC a Vaporización
De 15ºC a 100ºC
total
Fuego estructural (promedio) 8.100 97,5 13
Fuego estructural (máximo) 32.400 390 52
Fuego en horno a carbón 32.400 390 52
Fuego en tanque abierto 38.000 455 60,5
A golpe de vista resultan valores de consumo de agua excesiva y fuera de la realidad, tal
como la experiencia lo comprueba. Según semejante estimación hecha sobre la base de la teoría de
la "absorción total del calor", habría que admitir que el control de un fuego producido en un edificio de
20 x 30 metros (600 m2), con un potencial combustible en el valor máximo, exigiría una descarga de
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CAPITULO V
agua de aproximadamente (52x600 =31.200 litros/min. (31,2 m2/min.), siempre y cuando no se
derrame ni se perdiera nada de agua y toda su masa se convirtiera en vapor. Se sabe perfectamente
que un fuego semejante se controla con cantidades de agua muy por debajo de esos valores. La
conclusión es que la teoría de la absorción total del calor es incompleta, porque, por sí sola no puede
dar una explicación a este absurdo.
Los dos primeros mecanismos actúan siempre juntos, cualquiera sea el tipo de combustible, y
participan en proporciones que dependen del tipo de combustible, de la magnitud de la combustión y
del confinamiento de la combustión. El tercer y cuarto están presenten en combustibles del tipo
líquidos y no actúan juntos.
Cuando arrojamos agua a un incendio, por ejemplo, a 20ºC, esto absorbe calor y pasa de
20ºC a 100ºC absorbiendo 80 kcal/kg agua, después a los 100ºC absorbe 540 kcal/kg agua hasta que
esta se evapora totalmente. Cuando el agua se evapora expande su volumen aumentando
aproximadamente 1.700 veces, es decir 1 litro de agua genera un volumen de 1.700 litros de vapor de
agua, esta expansión del agua hace que el aire se vea desplazo de la mezcla combustible. Este
desplazamiento del aire fuera de la zona de mezcla combustible se produce como consecuencia del
incremento de la presión interna de la mezcla combustible producto de la expansión del vapor de
agua. Si el calor del fuego genera suficiente vapor de agua, el oxígeno queda desplazado o excluido y
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CAPITULO V
el fuego se extingue por acción sofocadora o bloqueadora. La cantidad de vapor de agua generado
depende de la magnitud del fuego y el grado de efecto sofocador o bloqueador está determinado por
este factor. En aquellos casos en que el oxígeno se libera del mismo material que se calienta (por
ejemplo, en un fuego de piroxilina), la acción sofocadora o bloqueadora del oxígeno no colabora en la
extinción. El mecanismo de sofocación implica reemplazar el aire ambiente por, en este caso, un gas
inerte para la reacción química de la combustión, como lo es el vapor de agua. Al reemplazar en
forma progresiva el aire que necesita la combustión por vapor de agua, no hacemos otra cosa que
movernos en el eje del rango de inflamabilidad hacia el LSE, superado este límite la combustión cesa
por falta de uno de sus elementos en cantidad adecuada como lo es el oxígeno.
Este simple y sencillo mecanismo de acción sofocadora tiene implícito otro efecto que
podríamos llamarlo como “enfriamiento indirecto” o “enfriamiento químico”. A medida que el gas inerte
(vapor de agua para nuestro caso) va desplazando al oxígeno de la zona de la mezcla inflamable y
del medio que la rodea, no solo mueve a ésta fuera del rango de inflamabilidad, en este caso por
encima del LSE, sino que, como resultado de este camino recorrido, produce progresivamente una
reacción química mucho más lenta por ausencia de unos de sus reactivos, en este caso el oxígeno.
Una de las consecuencias de una reacción química que se hace cada vez más lenta, es que la
cantidad de calor generado va disminuyendo en forma progresiva, no nos olvidemos que el calor
generador es un producto de esta reacción química. Durante el camino que recorremos para llevar a
una mezcla inflamable fuera de su rango de inflamabilidad, en este caso al LSE, producimos un
efecto de “enfriamiento indirecto” o “enfriamiento químico”. En el caso especial del vapor de agua
generado en el seno de la combustión, aunque éste no llegue a ser suficiente para superar el LSE,
cualquier cantidad de vapor ayudará a ralentizar la combustión y por ende extinguirla por
enfriamiento. A medida que el vapor de agua mueve la mezcla combustible hacia el LSE y hace más
lenta la combustión y por ende empieza a producir menos calor, vamos a ir necesitando
progresivamente menor cantidad de agua para apagar y controlar la combustión, hasta un punto que
tal, que apagada la llama, por efecto combinado de enfriamiento y sofocación, nos quedará sólo usar
la cantidad de agua necesaria (mucho menor que con el combustible encendido) para enfriar todo a
un punto tal que la combustión no se reinicie de nuevo. La combustión se apaga por una combinación
de dos mecanismos, por un lado, un enfriamiento superficial por absorción de calor por parte del
agua, y por otro lado por un efecto de sofocación por el vapor de agua, y que, dependiendo de la
situación, participan ambos en diferentes proporciones, pero siempre están ambos efectos presentes.
Cuando dos líquidos no miscibles, como por ejemplo agua y un aceite combustible, se agitan
y se mezclan, un líquido puede dispersarse en el otro en forma de pequeñas gotas, formando una
emulsión. Esto ocurre muchas veces cuando el agua (preferentemente en forma de "spray") choca
contra la superficie de ciertos líquidos combustibles con los cuales el agua no se mezcla. Estas
emulsiones, en general, no son combustibles. Por lo tanto, el efecto es producir una condición de
incombustibilidad temporaria en la superficie del material. Se considera que en ciertos líquidos muy
livianos la emulsificación es extremadamente breve, y que se cumple únicamente mientras dura la
aplicación del agua (preferentemente en forma de "spray"). Con líquidos de cierta viscosidad, el
efecto emulsificante puede persistir durante un cierto tiempo y puede llegarse a impedir la reignición
cuando ha cesado la aplicación del agua. Esto equivale a una eliminación del COMBUSTIBLE. Al
producir una emulsificación de la superficie de un líquido combustible, lo que en realidad pasa en la
superficie es que ahora queda formada por pequeñas áreas de agua y pequeñas áreas de
combustible, de esta manera la superficie libre que tiene el combustible para generar gases
combustibles es menor. Este es un método teórico por las siguientes razones:
En la práctica resulta casi imposible de aplicar, por la dificultad de formar la emulsión.
El problema de las emulsiones es su estabilidad. Las gotas de la fase discontinua
tienden a agregarse hasta llegar a romper la emulsión formándose nuevamente dos
fases continuas.
Si quisiéramos hacer la emulsión con la presión del agua, se produciría proyecciones
de líquido inflamable encendido.
También podrían producirse explosiones con proyecciones de líquido inflamable
encendido, por el cambio de fase de líquido a vapor (1.700 veces) en el seno del líquido
inflamable.
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CAPITULO V
[Link].- Extinción por Dilución
Los materiales combustibles líquidos que son solubles en el agua pueden, en algunos casos,
extinguirse por dilución. Como resultado de la DILUCIÓN se obtienen un producto inflamable que
tienen cada vez menos combustible en su composición y por ende menos capacidad de producir
gases combustibles. Este es también prácticamente un ejemplo de eliminación del combustible.
Como consecuencia de la extinción usando solamente la técnica de dilución se produce el
rebalse del tanque donde está almacenado el líquido inflamable, con el consiguiente peligro que
implica el derrame de productos líquidos encendidos. Aunque la técnica de extinción usando
solamente la dilución no es efectiva, mejor dicho, NO SIRVE, sí se puede usar con el objetivo de
enfriar al líquido inflamable liviano y ayudar a que éste genere menos gases combustibles.
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CAPITULO V
pretender extinguir un fuego de esta naturaleza solamente con agua. Consideremos ahora un fuego
típico de nafta alimentado por una pérdida de un caño de ese combustible liviano. Admitamos que la
cañería pierde nafta a razón de Qp (litros/min) y que el producto se inflama en el piso. Eso es lo que
se suele llamar en la literatura inglesa un "spill fire". El área de la combustión Ac (m2) será al principio
pequeña, pero muy pronto se extenderá hasta tener una magnitud suficiente como para permitir que
la nafta se consuma al ritmo a que se está derramando. Mientras prosiga el suministro de combustible
al mismo ritmo, el área se mantendrá sin expandirse. No se extenderá debido a que el combustible se
quema a medida que se derrama, ni se reducirá debido a que esa es el área apropiada para el
acceso de aire, la transferencia de calor y el régimen de vaporización acorde con el ritmo de
reposición de combustible. Si se aplica agua a ese fuego de nafta, ocurrirá lo siguiente:
Las propiedades del agua que limitan su uso como agente extintor son las siguientes:
Tensión superficial.
Reactividad con ciertos materiales.
Conductividad eléctrica.
Temperatura de congelamiento.
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CAPITULO V
cuando la resistencia eléctrica de un chorro de agua es relativamente elevada, bajo ciertas
condiciones pueden ser conducidas cantidades peligrosas de corriente eléctrica a través de una
manguera que descarga un chorro compacto. Por ese motivo se han conducido una buena cantidad
de estudios muy detallados, a fin de establecer las distancias seguras mínimas entre las boquillas de
las mangueras y los conductores cargados con altos voltajes. Debido a las múltiples variables que
esas mediciones implican, los resultados de esos estudios deben tomarse con cautela, pero en
general suministran un conocimiento básico sobre la naturaleza del problema y su magnitud. Existe
una cierta diferencia de opinión con respecto a la máxima cantidad de corriente que un individuo
puede soportar de manera segura cuando opera con una línea de mangueras. Muchas autoridades
consideran que una corriente de 50 mA pasando a través del cuerpo humano es el límite inferior
aproximado capaz de producir efectos fatales. Sin embargo, la susceptibilidad de distintos individuos
al "shock" eléctrico varía ampliamente, y algunos son sensibles en grados extremos. La distancia
segura de operación con una manguera de agua varía considerablemente según el contenido de
sales del agua, que influye sobre su resistividad eléctrica. La resistividad varía según la procedencia
del agua. La Tabla V-4 da las distancias seguras (pies) para las líneas de alto potencial. Esas
distancias están basadas en una corriente máxima de 3 mA, admitida como peligrosa para cualquier
persona que sostenga la lanza.
Tabla V-4
Resistividad del agua (Ohm x cm3)
500 1.000 1.500 2.000 3.000 4.000 5.000 6.000
Voltios
Mínimas distancias seguras (pies)*
440 11 7 5,5 4,5 3 3 3 3
1.100 30 18 14 12 8,5 6,5 5,5 5
2.200 - 30 23 20 15 12 9 8
4.400 - 35 31 28 23 19 16 15
6.600 - - 34 33 30 26 23 22
13.200 - - - - 33 31 29 28
22.000 - - - - - - - -
* 1 pie = 0,3048 mts
La Tabla V-5 muestra los resultados de los ensayos, en los que se intentó imitar las
condiciones reales de combate del fuego, empleando agua de la línea de hidrantes, mangueras de 2
½ pulgada, y boquillas de 1 ½ pulgada, y también de 1 1/8 pulgada. Las variaciones de voltaje
produjeron escaso efecto sobre la corriente conducida por el chorro de agua dentro de un rango entre
5.000 y 30.000 voltios. El aumento de la presión de agua produjo un aumento de la resistencia
eléctrica del chorro, efecto que fue muy notable a una distancia de 15 pies, y esto se explica debido a
que el efecto de las mayores presiones fue producir un chorro de agua menos compacto a distancias
crecientes de la boquilla.
Conviene tener en cuenta que en los sistemas en que se descarga agua pulverizada o agua
en forma de nieblas, las distancias mínimas seguras varían, debido a que el fraccionamiento del agua
hace disminuir la circulación de la corriente entre las boquillas de agua pulverizada y el riesgo
eléctrico.
La norma NFPA Nº 15 "Standard on water spray systems" advierte expresamente sobre los
peligros de emplear boquillas de combinación (boquillas para niebla y para chorro compacto) en los
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CAPITULO V
equipos empleados para combatir fuegos en instalaciones eléctricas, por el riesgo de utilizar
accidentalmente el chorro compacto en lugar del "spray". La boquilla que se utilicen para descargar
agua en forma de "spray" sobre instalaciones eléctricas bajo carga, debe ser cuidadosamente
ajustada para lograr la descarga fraccionada del agua, operando a una distancia segura. La Tabla V-6
muestra las mínimas distancias seguras para instalaciones fijas de agua en forma de "spray";
entendiéndose, en este caso, que se refiere a las mínimas distancias permisibles entre cualquier
sector o parte de la instalación fija del "spray" y los equipos eléctricos o conductores bajo carga.
Tabla V-6 Mínimas distancias entre instalaciones fija de "spray" y aparatos eléctricos bajo carga
Voltaje a Distancia en Voltaje a Distancia en Voltaje a Distancia en
tierra pulgadas tierra pulgadas tierra pulgadas
15.000 6 92.000 30 230.000 76
25.000 8 115.000 37 287.000 98
34.500 12 138.000 44 345.000 120
46.000 15 161.000 52 -- --
69.000 23 196.000 63 -- --
Para las boquillas de "spray" del tipo no ajustable, colocadas en los extremos de las líneas de
mangueras y destinadas al uso manual, las mínimas distancias seguras entre las boquillas y los
conductores eléctricos se muestran en la Tabla V-7. Durante los ensayos, la presión de agua en las
boquillas fue de 200 lb/pul2, y la resistencia eléctrica del agua fue algo superior a 1.650 ohm/cm3.
Tabla V-7 Mínimas distancias entre instalaciones fija de "spray" y aparatos eléctricos bajo carga
Voltaje correspondiente entre fase y
Voltaje de fase a fase Mínima distancia segura (pies)
tierra
33.000 o menos 19.000 4
66.000 38.000 6
132.000 76.000 8
220.000 127.000 14
Se denomina tensoactividad al fenómeno por el cual una sustancia externa reduce la tensión
superficial al disolverse en agua u otra solución acuosa. A estos productos que modifican la tensión
superficial se los suele llamar Agentes Humectantes.
Aun cuando el agua, tal como se presenta comúnmente, ha sido reconocida como el agente
más práctico para el combate del fuego, en virtud de su disponibilidad casi universal, es posible
aumentar la eficacia de sus propiedades extintoras por la adición de agentes humectantes, para
lograr un agua que “moje” mejor que el agua común. Un agente humectante es un agente químico
que, agregado al agua común es proporciones adecuadas, disminuye sustancialmente la tensión
superficial del agua y aumenta sus propiedades de penetración, difusión, propagación y
emulsificación. Cuando esa tensión superficial se reduce, el agua puede extenderse sobre las
superficies mucho más fácilmente y su poder de penetración es mucho mayor. La reducción en la
tensión superficial permite que el agua con humectantes se extienda sobre un área mucho mayor que
una cantidad igual de agua común (sin humectante) y hace también que el agua con humectante se
adhiera a las superficies con mayor tenacidad. Existen numerosos productos químicos que pueden
cumplir la función de agente humectante, pero muy pocos son adecuados para los fines de la técnica
de extinción del fuego. Los agentes aceptables están limitados por diversas consideraciones, que
incluyen solubilidad, viscosidad, estabilidad, toxicidad y acción corrosiva. Los requisitos mínimos que
deben exigirse a los agentes humectantes empleados en la técnica de extinción son aquellas que no
afecten adversamente las propiedades extintoras del agua, ni produzcan daños al personal, las
propiedades o los equipos.
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CAPITULO V
humectante, ni tampoco se modifica su calor latente de vaporización. En consecuencia, la cantidad
total de calor que puede absorber el agua no aparece modificada por la adición de un agente
humectante, pero, sin embargo, produce un incremento en la eficacia extintora del agua mediante un
aumento en la velocidad de absorción del calor para un determinado volumen de agua. Al disminuir la
tensión superficial del agua, se produce un aumento en el área superficial libre que el agua presenta
para absorber el calor, y de esa forma se reduce sustancialmente el tiempo requerido para que el
agua enfríe a un material. Como esto produce un aumento en la eficacia extintora del agua, la
consecuencia es que la cantidad de agua necesaria para lograr un enfriamiento hasta el nivel
requerido disminuye.
b) Usos y Limitaciones: La capacidad del agua con humectante para penetrar a través de
superficies porosas, le permite llegar hasta las zonas de combustión profunda, tal como acontece en
los fuegos de fardos de algodón y en las pilas de paja de heno o forrajes, penetrando hasta zonas
profundas y enfriando eficazmente para impedir la reignición.
Limitaciones sobre fuegos Clase A: El agua con humectante, aplicada ya sea en forma
líquida o en forma de espuma, tiene las mismas limitaciones que el agua común para los fuegos
Clase A y no deberán utilizarse en fuegos que involucren productos químicos que reaccionen con el
agua, como ocurre con el sodio, carburo de calcio, etc.
Limitaciones sobre fuegos Clase B: El empleo de agentes humectantes en fuegos Clase B
(líquidos inflamables y combustibles) está limitado a aquellos materiales que no son solubles en
agua, tales como los productos del petróleo.
Limitaciones sobre fuegos Clase C: El agua con humectante tiene las mismas limitaciones
que el agua común en fuegos Clase C (equipos eléctricos) por lo que atañe a la vida y seguridad de
las personas. No se recomienda la descarga en chorro sólido, pero, si se adoptan las necesarias
precauciones, puede descargarse en forma de niebla y chorro pulverizado. Hay que advertir, no
obstante, que el agua con humectante, debido a sus propiedades de penetración, puede tener efectos
perjudiciales en los equipos eléctricos que tengan conductores recubiertos con telas. Los equipos de
esta naturaleza, cuando hayan sido expuestos al agua con humectantes, deben ser lavados a
conciencia y secados antes de ponerlos nuevamente en servicio.
La relativamente baja viscosidad del agua hace que ésta se deslice rápidamente por
superficies y limite su capacidad para apagar un fuego, mediante la formación de una barrera sobre la
superficie de los materiales combustibles. Los aditivos para aumentar la viscosidad del agua (agua
pesada) aumentan su efectividad sobre ciertos tipos de incendios. El agua viscosa es agua común a
la que se le han añadido uno o varios agentes espesantes. En proporciones adecuadas, el agua
viscosa reúne las siguientes ventajas sobre el agua común:
Hasta ahora, la mayor parte de las investigaciones sobre la aplicación del agua viscosa, se
han centrado en la lucha contra incendios forestales.
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CAPITULO V
[Link].- Limitaciones Impuestas por la Reactividad con Ciertos Materiales
Algunos de los principales materiales que reaccionan con el agua generando calor y gases
inflamables son:
- Carburos
- Peróxidos
- Sodio metálico
- Polvos de magnesio, etc.
Estos materiales plantean problemas muy críticos en la extinción del fuego. Cuando se
produce un fuego en lugares en donde esos productos están almacenados, o en zonas próximas,
puede ser muy difícil controlarlo por el riesgo de que el agua incremente el fuego o genere
explosiones al entrar en contacto con esos materiales. En todos aquellos casos en que la reacción del
producto con el agua sea violenta, los materiales reactivos deberán almacenarse en áreas separadas,
resistentes al fuego, tomando los recaudos para que no exista la posibilidad de un fuego que requiera
agua para su extinción.
En climas o lugares sujetos a temperaturas del orden de cero grado centígrado o menores,
debe tenerse presente la posibilidad de que el agua destinada a la extinción alcance su temperatura
de congelamiento. El fenómeno de solidificación del agua no se produce en forma instantánea al
llegar a cero grados centígrados la temperatura ambiental, sino que aparece vinculado con una serie
de factores, entre los cuales hay que mencionar la duración de la exposición previa a la temperatura
ambiental, la cantidad de agua puesta en juego, la temperatura inicial de la masa de agua en
cuestión, etc. Afortunadamente, existen buenos recursos para asegurar la provisión del agua
destinada al combate del fuego bajo condiciones de bajas temperaturas. Una buena manera de evitar
el congelamiento del agua en no tener agua. Esto, que parece una broma, es en realidad lo que se
hace con los sistemas de rociadores automáticos de cañería seca, en los cuales las cañerías de
suministro de agua hasta los rociadores automáticos contienen aire a presión en lugar de agua, hasta
que opera la válvula que da paso al agua, la que proviene de una fuente que no está expuesta al
riesgo de congelamiento. Otros recursos para evitar el congelamiento del agua consisten en hacer
circular o en calentar el agua del tanque que alimenta las líneas destinadas al combate del fuego.
Finalmente, se suelen agregar productos al agua para disminuir su temperatura de congelamiento. El
más comúnmente utilizado es el cloruro de calcio, como este producto es corrosivo, cuando se le
utiliza es necesario agregar un inhibidor de la corrosión, el utilizado es la glicerina y glicoles.
El agua se puede usar para extinguir los siguientes tipos de combustibles, siempre teniendo
en cuenta las limitaciones detalladas anteriormente:
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CAPITULO V
5.2.- DIÓXIDO DE CARBONO –
Imagen 02
El dióxido de carbono (CO2), denominado también anhídrido carbónico, se ha venido
empleando durante muchos años para la extinción de fuegos de líquidos inflamables, gases, aparatos
eléctricos bajo tensión y, en menor medida, contra fuegos de combustibles sólidos, tales como papel,
tejidos y otros materiales celulósicos. El CO2 extingue eficazmente el fuego de la mayoría de los
materiales combustibles, excepto en el caso de unos pocos metales combustibles e hidruros
metálicos y en materiales que, como en el caso del nitrato de celulosa, contienen oxígeno disponible.
5.2.1.- Que es el dióxido de carbono?
Joseph Black, un físico y químico escocés, descubrió el dióxido de carbono alrededor de
1750.
El dióxido de carbono es una molécula cuya fórmula molecular es CO2. Esta molécula linear
está formada por un átomo de carbono que está ligado a dos átomos de oxígeno, O = C = O.
El dióxido de carbono es un gas incoloro e inodoro y con un sabor ácido, que se forma en
todos aquellos procesos en que tiene lugar la combustión de sustancias que contienen carbono.
A pesar de que el dióxido de carbono existe principalmente en su forma gaseosa, también
tiene forma sólida y líquida. Solo puede ser sólido a temperaturas por debajo de los -78 ºC. El dióxido
de carbono líquido existe principalmente cuando el dióxido de carbono se disuelve en agua, en
estado licuado a alta presión o en forma criogénica. El dióxido de carbono solamente es soluble en
agua cuando la presión se mantiene. Cuando la presión desciende intentará escapar al aire, dejando
una masa de burbujas de aire en el agua.
El CO2 no es combustible ni aporta a la combustión. Pesa 1,4 veces más que el aire; se
evapora a presión atmosférica a -78°C y puede reaccionar en forma violenta con bases fuertes,
especialmente a altas temperaturas.
Tiene algunas características peculiares, pues carece de fase líquida a la presión atmosférica
normal; el sólido sublima directamente a la fase gaseosa. Para obtener la fase líquida a la
temperatura ambiente es necesario aplicar una presión de 6,7 MPa (67 veces la presión atmosférica
normal).
En ambientes interiores no industriales sus principales focos son la respiración humana y el
fumar; aunque los niveles de dióxido de carbono también pueden incrementarse por la existencia de
otras combustiones (cocinas y calefacción) o por la proximidad de vías de tráfico, garajes o
determinadas industrias.
El CO2 forma parte de la composición de la tropósfera (capa de la atmósfera más próxima a la
Tierra) actualmente en una proporción de 350 ppm. Su ciclo en la naturaleza está vinculado al del
oxígeno.
Muchos seres vivos al respirar toman oxígeno de la atmósfera y devuelven dióxido de
carbono a la atmósfera. El CO2 es uno de los gases de efecto invernadero que contribuye a que la
Tierra tenga una temperatura habitable, siempre y cuando se mantenga en unas cantidades
determinadas. Sin dióxido de carbono, la Tierra sería un bloque de hielo. Por otro lado, un exceso de
CO2 impide la salida de calor de la atmósfera y provoca un calentamiento excesivo del planeta.
Cuando se congela, el dióxido de carbono se convierte en “hielo seco.” Su temperatura de
congelamiento de -78ºC es mucho menor que la del agua de 0ºC. Debe evitarse tocar el hielo seco
sin usar guantes, ya que puede dañar la piel rápidamente, produciendo una lesión similar a la de una
quemadura. Por la misma razón, nunca debe ingerírselo. Tampoco debe ponérselo directamente
13
CAPITULO V
dentro de un bol, ya que puede partirse en pequeños fragmentos y entrar en contacto con las
bebidas. Si desea lograr el efecto de “vapor”, utilice un infusor de té o bien ponga un bol dentro de
otro. Si se pone el hielo seco en un recipiente hermético sin ventilación, puede pasar del estado sólido
al gaseoso y hacer estallar el recipiente.
El CO2 líquido puede almacenarse en cilindros a alta presión a temperatura ambiente normal
o en contenedores refrigerados a baja presión diseñados para mantener una temperatura de
almacenamiento cercana a –18 ºC.
La solidificación no constituye problema, sin embargo, cualquier reducción sustancial de la
temperatura de almacenamiento (y, por tanto, de la presión) podría bajar el caudal de descarga a
límites inaceptables. Los sistemas de alta presión se diseñan generalmente para funcionar
adecuadamente a temperaturas de almacenaje de 0 a 49 ºC. Los de baja presión funcionan
normalmente a –18 ºC y no resultan afectados, a menos que la temperatura circundante baje de dicho
nivel durante largo tiempo.
14
CAPITULO V
[Link].- Electricidad Estática
Las partículas de hielo seco que se producen durante la descarga de CO2 pueden estar
cargadas de electricidad estática. Estas cargas se pueden crear también en las lanzas de descargas
que no estén puestas a tierra.
15
CAPITULO V
llevar y mantener a la mezcla inflamable por encima del LSE y mantenerla hasta lograr al menos una
temperatura de mezcla inflamable por debajo de la de inflamación y después a la de ignición, si no, se
producirá nuevamente la ignición de la mezcla apenas entre el oxígeno suficiente.
Ya sin oxígeno, con una temperatura por debajo de la temperatura de ignición y sin fuentes
de ignición presente, podemos considerar la combustión controlada, aunque lo ideal sería lograr que
el combustible deje de emitir gases combustibles, cosa que para los líquidos inflamables livianos es
imposible en condiciones normales.
El hecho de que el CO2 al salir sea frío, que salga como en forma de nieve o que produzca
quemaduras por baja temperatura, no indica que tenga buena capacidad para absorber calor. Este
“efecto frío”, se produce por la descompresión brusca que sufre el CO2 al salir de los recipientes de
almacenamiento, motivo de la alta presión a la que se debe almacenar para que sea líquido. Esta alta
descompresión produce una absorción de calor, también a alta velocidad, toma calor del medio que lo
rodea y esto hace que el entorno se “enfríe” y hasta pueda condensar y congelar a la humedad del
aire. Esta absorción de calor se da en la zona donde se descomprime, es decir, las toberas de salida,
y aunque toda porción de calor que podamos robarle a la combustión sea muy importante,
lamentablemente este efecto, encima de que es reducido, es de corto alcance y rara vez afecta a la
combustión.
16
CAPITULO V
Para los materiales no indicados en la tabla V-9, la concentración teórica mínima del CO 2
podrá ser obtenida teniendo en cuenta el valor residual máximo del oxígeno. La concentración teórica
del CO2 será calculada usando la fórmula siguiente:
21 - O2
CO2 100
21 (04)
El factor del volumen usado para determinar la cantidad básica de CO2 para proteger un
recinto que contiene un material que requiere una concentración de diseño de 34% estará de acuerdo
con la tabla V-10.
En dos o más volúmenes interconectados donde pueda ocurrir un movimiento libre del CO 2
entre ambos ambientes, la cantidad de CO2 será la suma de las cantidades calculadas para cada
volumen, usando su factor respectivo del volumen de la tabla V-10. Si un volumen requiere una
concentración normal mayor que del 34%, la concentración más alta será utilizada en todos los
volúmenes interconectados.
Tabla V-10
Volumen del Factor de Volumen Cantidad (kg)
Espacio (m3) m3/kg CO2 Kg CO2 / m3 Kg (no menos que)
Hasta 3,96 0,86 1,15 --
3,97 – 14,15 0,93 1,07 4,5
14,16 – 45,28 0,99 1,01 15,1
45,29 – 127,35 1,11 0,90 45,4
127,36 - 1415 1,25 0,80 113,5
Mayor 1415 1,38 0,77 1135
Para los materiales que requerían una concentración de diseño sobre 34%, la cantidad básica
de CO2 calculada del factor del volumen dado por la tabla V-10 serán aumentadas multiplicando esta
cantidad por el factor apropiado de la conversión dado en el cuadro:
17
CAPITULO V
c) El uso de CO2 no es un agente eficaz contra fuegos del tipo de brazas o de masa, o
combustiones profundas de sólidos. Si el fuego penetra por debajo de la superficie o
bajo materiales que proporcionan aislamiento térmico que reduzca la velocidad de
disipación de calor. Se necesitará en estos casos mantener un ambiente inerte por un
período de tiempo muy prolongado y quizá una concentración mayor para la extinción
total. Esta condición de combustión se la conoce como combustión profunda.
Los fuegos de combustibles tipo A superficiales y de tamaño reducido se pueden
extinguir con facilidad usando CO2 porque al apagar la llama, por efecto de sofocación,
el enfriamiento natural tiene lugar rápidamente.
d) El CO2 no es un agente eficaz contra fuegos de productos químicos que disponen de
su propio suministro de oxígeno (tales como el nitrato de celulosa).
e) El CO2 no es un agente eficaz contra fuegos de materiales reactivos (como el sodio,
potasio, magnesio, titanio y circonio) y los de hidruros metálicos, los metales y los
hidruros descomponen el CO 2.
f) El CO2 no deberá ser utilizado en lugares normalmente ocupados a no ser que se
tomen las debidas medidas para garantizar la evacuación antes de que se produzca la
descarga.
La misma prohibición se puede aplicar a lugares que normalmente no están ocupados
pero que en ciertos momentos puede encontrarse en ellos personas. Será difícil
garantizar la evacuación si el lugar es grande o si la vía de evacuación se encuentra
impedida por obstáculos o por accesos complicados. La evacuación será, incluso, más
difícil tras haber iniciado la descarga, debido a la posible confusión que se puede crear
como consecuencia del enorme ruido y la visibilidad considerablemente reducida y,
además, los efectos fisiológicos de la concentración del CO 2 pueden confundir a los
ocupantes.
Se debe tener en cuenta la posibilidad de que escapen grandes volúmenes de CO2
hacia niveles más bajos sin protección como sótanos, túneles o pozos. En estos casos,
la atmósfera sofocante no sería visible, pudiendo detectarse demasiado tarde.
18
CAPITULO V
Nota: Los valores de BIL se expresan como kilovoltios (kilovoltio), el número que es el valor
de cresta de la prueba de onda completa del impulso que el equipo eléctrico se diseña para soportar.
Para los valores de BIL que no se enumeran en la tabla, las separaciones se pueden encontrar por la
interpolación.
Imagen 04
5.2.7.- TIPOS DE COMBUSTIBLES
El CO2 está clasificado como un agente extintor tipo BC, y es apto para los siguientes tipos de
combustibles:
Tipo A: Aunque está clasificado como un agente del tipo BC se lo puede usar para
combustibles tipo A con combustión del tipo superficial, con poca cantidad de
combustibles y especialmente con combustibles con una alta relación
superficie/peso. Como es un agente presurizado a alta presión, hay que tener
mucho cuidado que el flujo de CO2 puede generar la dispersión de material
combustible liviano como el papel, cartón o similares, y producir una
propagación del incendio. NO apaga combustiones de masa.
Tipo D: Hay que estudiar metal por metal, pero por lo general no se usa.
19
CAPITULO V
5.3.- POLVOS QUÍMICOS -
Imagen 05
El polvo seco es una mezcla de polvos que se emplea como agente extintor; se aplica por
medio de extintores portátiles, mangueras manuales o sistemas fijos. Los primeros agentes de este
tipo que se desarrollaron fueron a base de bórax y de bicarbonato sódico. El bicarbonato sódico llegó
a ser el más empleado por su mayor eficacia como agente extintor. En 1.960 se modificó el polvo
seco a base de bicarbonato sódico, para hacerlo compatible con las espumas proteínicas de baja
expansión y permitir su empleo en los ataques de dobles agentes. Entonces, aparecieron los polvos
polivalentes (a base de fosfato de monoamónico) y “Purple-K” (a base de bicarbonato potásico) para
su uso como agente extintor. Poco después apareció el Super-K (a base de cloruro potásico), con
igual eficacia que el “Purple-k”. A fines de los 60 los británicos crearon un polvo seco a base de
bicarbonato de urea-potasio. Actualmente, hay cinco variedades básicas de agentes extintores de
polvo seco. Los términos “polvo regular” y “polvo ordinario” se refieren, generalmente, a los polvos
clasificados para su empleo contra los fuegos de Clase B y Clase C. El término “polvo polivalente” se
refiere a los polvos que están homologados para su empleo contra fuegos de Clase A, Clase B y
Clase C (se denomina también polvo antibrasa o polvo ABC). Los términos “polvo ordinario, polvo
polivalente y polvo regular” no deben confundirse con los términos “polvo especial” o “compuesto
especial”, que son los que se emplean para identificar los agentes extintores en polvo que se idearon
inicialmente para los fuegos de metales combustibles. Al polvo seco se le reconoce su extraordinaria
eficacia para la extinción de fuegos de líquidos inflamables. También puede emplearse contra fuegos
de algunos tipos de equipo eléctrico. El polvo seco normal está limitado a aplicaciones para la
extinción de fuegos superficiales con llama de los materiales combustibles sólidos, pero para apagar
los fuegos incandescentes profundos se necesita el empleo de agua. El polvo polivalente puede
emplearse contra fuegos de líquidos inflamables, de equipos eléctricos bajo tensión y de materiales
sólidos.
La mezcla de polvos que se emplea como agente extintor se aplica por medio de extintores
portátiles, monitores, mangueras manuales o sistemas fijos.
Tabla V-12
Nombre Químico Fórmula Tipo Combustible Nombre Comercial
Bicarbonato Sódico NaHCO3 BC
Cloruro Sódico NaCl BC Sal común
Bicarbonato Potásico NHCO3 BC Púrpura K
Cloruro Potásico KCl BC Super K
Sulfato Potásico K2SO4 BC Karate macizo
Fosfato Monoamónico (NH4)H2PO4 ABC ABC o polivalente
Urea+bicarbonato potásico NH2CONH2 + KHCO3 BC Monnex
20
CAPITULO V
5.3.2.- Propiedades físicas de los productos químicos
[Link].- Estabilidad
Los polvos secos son estables, tanto a temperaturas bajas como normales. Sin embargo,
como algunos de los aditivos pudieran fundirse y hacer que los materiales fuesen pegajosos a
temperaturas más altas, se recomienda, generalmente, una temperatura máxima de almacenamiento
de 49ºC. Temperaturas de hasta 66ºC son aceptables para duraciones muy breves. A temperaturas
de incendio, los compuestos activos se disocian o descomponen mientras cumplen su función de
extinción. Resulta de extrema importancia el peligro causado por la mezcla indiscriminada de los
distintos polvos químicos. Por ejemplo, si se mezcla polvo polivalente (a base de monoamónico), que
es ácido, con un polvo alcalino (la mayoría de los polvos químicos), se produce una reacción
indeseable que libera CO2, formando un aglutinante. Debido a este fenómeno, se han producido
explosiones en cilindros de extinción.
[Link].- Toxicidad
Los ingredientes que se emplean actualmente en los polvos secos no son tóxicos. Sin
embargo, la descarga de grandes cantidades puede causar algunas dificultades temporales de la
respiración durante e inmediatamente después de la descarga y puede interferir gravemente con la
visibilidad.
La dimensión de las partículas de los polvos secos oscila desde menos de 10 micrones hasta
75 micrones. La dimensión de las partículas tiene un efecto definitivo sobre su eficacia extintora y se
requiere un control cuidadoso para impedir que las partículas excedan del límite máximo y mínimo de
su campo de eficacia. Se tienen los mejores resultados en mezclas heterogéneas con una partícula
media de 20 a 25 micrones.
Cuando se arroja directamente sobre el área incendiada, el polvo seco apaga la llama casi
instantáneamente. El mecanismo y la química de esta acción extintora no se conocen con exactitud.
La sofocación, el enfriamiento y la obstrucción de la radiación contribuyen a la eficacia extintora de
estos productos, pero los estudios realizados sugieren que la reacción de rotura de la cadena en la
llama puede ser la causa principal de extinción. Las pruebas realizadas en fuegos de líquidos
inflamables han demostrado que los polvos secos a base de bicarbonato potásico son más eficaces
que los de bicarbonato sódico. Igualmente, los de fosfato monoamónico se han hallado de igual o
mayor eficacia que los de bicarbonato sódico. La eficacia del cloruro potásico es aproximadamente
igual a la del bicarbonato potásico y el bicarbonato de potasio-urea posee la mayor eficacia de todos
los polvos secos que se han probado. Los mecanismos de extinción por lo cual los PQS apagan una
combustión son los siguientes:
21
CAPITULO V
[Link].- Rotura de la Reacción en Cadena
La descarga del polvo seco produce una nube de polvo que se interpone entre la llama y el
combustible. Esta nube separa al combustible de una parte del calor emitido por la llama. De las tres
formas que tiene el calor para moverse de un punto a otro, este mecanismo interfiere en el calor
transmitido por radiación. Las pruebas para evaluar este factor llegaron a la conclusión de que el
factor de apantallamiento es de cierta importancia.
Ha sido una creencia generalizada durante muchos años que las propiedades extintoras de
los polvos secos regulares se basaban en la acción sofocante del CO2 que se produce cuando el
bicarbonato sódico recibe el calor del fuego. Sin duda alguna, el CO 2 contribuye a la eficacia del
agente igual que lo hace el volumen del vapor de agua que se emite al calentarse el polvo seco. Sin
embargo, generalmente, las pruebas han desmentido la creencia de que estos gases sean un factor
fundamental de extinción.
No se puede demostrar que la acción enfriadora de los polvos secos sea una razón
importante que explique su capacidad para extinguir rápidamente los fuegos. La energía calorífica
requerida para descomponer los polvos secos desempeña un papel primordial en la extinción. El
efecto, por sí mismo, es pequeño; para que sea eficaz, el polvo seco debe ser sensible al calor y
absorber calor a fin de que sea químicamente activo.
Los PQ son agentes del tipo ABC y BC, esto depende del tipo de polvo que estemos
hablando, son aptos para los siguientes tipos de combustibles:
Combustibles tipo A: El fosfato monoamónico, que es polivalente, se puede emplear sobre fuegos
de superficies de materiales combustibles sólidos (fuego Clase A). Sin
embargo, siempre que se empleen estos agentes contra combustibles A, de
tipo superficial, deben ser complementados con agua pulverizada para
apagar las brasas incandescentes o cuando el fuego profundiza por debajo
de la superficie.
NO son aptos para combustiones de masa.
Combustibles tipo B: Se utilizan principalmente para extinguir fuegos de líquidos inflamables, salvo
las restricciones indicadas en el punto limitaciones.
22
CAPITULO V
Combustibles tipo C: Eléctricamente no conductores, pueden emplearse contra fuegos de líquidos
inflamables en que también participan equipos eléctricos bajo tensión.
Es recomendable un minucioso estudio para el caso de uso en instalaciones
de alta tensión.
Combustible tipo D: No aptos, hay que usar polvos especial aptos para metales y el estudio se
hace metal x metal.
[Link].- Desventajas
Extinción temporaria
Los polvos secos no producen atmósferas inertes por encima de la superficie de los líquidos
inflamables; consecutivamente, su empleo no da como resultado una extinción permanente si las
fuentes de reignición, tales como superficies metálicas calientes, continúan estando presentes.
Son corrosivos
[Link].- Ventajas
23
CAPITULO V
5.3.6.- POLVOS QUÍMICOS ESPECIALES
Este polvo se suministra en tambores y es adecuado para incendios en los que están
involucrados metales como el magnesio, sodio, potasio y aleaciones de sodio y potasio. Este polvo,
cuyo tamaño de partículas se controla para obtener la óptima eficacia extintora, está basado en
cloruro sódico con aditivos. Se le añade un material termoplástico para aglutinar las partículas de
cloruro sodio en una masa sólida bajo las condiciones de incendio.
El polvo no es combustible y en su aplicación contra metales incendiados no se producen
fuegos secundarios. No existe ningún peligro conocido para la salud que se derive del empleo de este
agente. No es abrasivo no conductor.
Gracias a su bajo contenido o total ausencia de cloruros, está especialmente indicado para
combatir los incendios de sodio metálico. Tiene una base de carbonato sódico con varios aditivos que
se incorporan para hacerlo higroscópico y fácilmente fluido para su empleo en extintores de precisión.
También se le incorpora un aditivo que se ablanda y forma unas costras por encima de la superficie
expuesta de sodio metálico incendiado.
Es incombustible y no se producen incendios secundarios por su aplicación sobre el sodio
metálico. No se producen peligrosos personales derivados del empleo de este agente sobre fuegos
de sodio, y no es abrasivo no conductor.
Este polvo especial se compone de una base de grafito con aditivos. Los aditivos le confieren
fluidez, de modo que se pueda descargar desde un extintor. Impide el contacto con el agua y extrae
el calor de la masa incendiada para realizar la extinción. No se adhiere a la superficie del metal
caliente, por lo que es necesario cubrirla completamente con el material.
Es una mezcla de cloruro de potasio, cloruro sódico y cloruro bárico que es eficaz en la
extinción de fuegos de ciertos metales combustible. El polvo tiene que recubrir el metal impidiendo su
contacto con el aire. En los fuegos de astillas de magnesio su acción consiste en la exclusión del aire
por la formación de sales fundidas que recubren la superficie del metal. Los pequeños fuegos de
uranio y plutonio se han logrado extinguir con este polvo. El cloruro bárico que contiene la mezcla es
venenoso, por lo que se debe evitar la inhalación del polvo.
24
CAPITULO V
[Link].- Boralón
25
CAPITULO V
5.4.- HALONES -
Imagen 06
Los agentes extintores halogenados son hidrocarburos en los que uno o más átomos de
hidrógeno han sido sustituidos por átomos de halógeno: flúor, cloro, bromo y yodo. La sustitución
confiere no sólo ininflamabilidad, sino también propiedades extintoras de llama a muchos de los
compuestos resultantes. Estos agentes se emplean en extintores portátiles y en sistemas de
extinción.
El uso y el desarrollo de agentes extintores halogenados han venido evolucionando a lo largo
de los años. El primer compuesto químico de esta familia fue el tetracloruro de carbono (Halon 104),
cuyo uso como agente extintor se remonta probablemente a antes de 1.900 y en 1.910 se utilizaba en
extintores portátiles de incendios.
En 1.917 se discutían ya los posibles efectos que el tetracloruro de carbono podría tener
sobre el cuerpo humano. En 1.919 se produjeron las primeras muertes por tetracloruro de carbono de
las que se tenga noticia.
A finales de 1.920 se descubrió el bromuro de metilo (Halón 1001), que fue adquiriendo cada
vez mayor popularidad. Sin embargo, debido a su alta toxicidad no se utilizó mucho en los extintores
portátiles, aunque sí en los buques y aviones británicos y alemanes durante la II Guerra Mundial. En
esta época, Alemania desarrolló el clorobromometano (Halón 1011) como sustituto del bromuro de
metilo. En 1.947, un informe de Underwristers Laboratories Inc. demostró que la toxicidad del
tetracloruro de carbono era similar a la del clorobromometano (Halón 1011), pero éste era un agente
extintor más eficaz.
Después de la II Guerra Mundial, al añadir estearatos a productos químicos secos a base de
bicarbonato sódico, se consiguió una mejor fluidez y mayor rechazo de la humedad que la que tenían
los productos químicos a base únicamente de bicarbonato sódico. Esto a su vez animó a usar
extintores portátiles con productos químicos secos como alternativa a los líquidos evaporados, como
los halones.
Para 1.950, la era de los primeros halones (Halón 104, 1001 y 1011) estaba llegando a su fin.
La creciente popularidad de los productos químicos secos suponía que ya no era necesario el uso de
estos halones y, al existir serias dudas sobre su toxicidad, se produjo su muerte oficial en la década
de los 60.
En 1.947, la Fundación de Investigaciones Purdue llevó a cabo una evaluación sistemática de
más de 60 nuevos agentes extintores. Simultáneamente, el Cuerpo de Ingenieros del Ejército de
[Link]. realizaba estudios toxicológicos de estos primerosagentes. Como resultado de estas
investigaciones, se seleccionaron cuatro halones para su estudio más en profundidad:
Las pruebas demostraron que el extintor más eficaz era el Halón 1202, pero también era el
más tóxico. El menos tóxico era el Halón 1301, que, además, era el segundo en eficacia en la
extinción del fuego. El resultado directo de este programa fue que se desarrolló un extintor portátil a
base de Halón 1301, principalmente para utilizarlo en el interior de los tanques y vehículos blindados.
26
CAPITULO V
La Fuerza Aérea de los [Link]. eligió el Halón 1202 para los extintores de los aviones y la
Administración Federal de Aviación aprobó el uso del Halón 1301 en los extintores de los aviones
comerciales.
En los años 60 se empezó a pensar en usar el Halón 1301 como agente extintor por
inundación total en las salas de ordenadores. En los últimos 20 años, el Halón 1301 se ha utilizado
ampliamente como extintor en los sistemas fijos de protección contra incendios, sobre todo para la
protección de instalaciones electrónicas vitales.
Los tres elementos halógenos que se encuentran comúnmente en los agentes extintores son
el flúor (F), el cloro (Cl) y el bromo (Br). La sustitución de un átomo de hidrógeno en un hidrocarburo
por alguno de estos tres elementos influye en las propiedades del compuesto de la siguiente forma:
Flúor: Confiere estabilidad al compuesto, reduce la toxicidad, reduce el punto de ebullición y aumenta
la estabilidad térmica.
Cloro: Confiere eficacia en la extinción de incendios, aumenta el punto de ebullición, aumenta la
toxicidad y reduce la estabilidad térmica.
Bromo: Igual que el cloro, pero en mayor grado.
Tabla V-14
Característica Flúor Cloro Bromo
Estabilidad del compuesto Aumenta --- ---
Toxicidad Disminuye Aumenta Aumenta
Punto de ebullición Disminuye Aumenta Aumenta
Estabilidad térmica Aumenta Disminuye Disminuye
Eficacia en la extinción --- Aumenta Aumenta
27
CAPITULO V
Debido a que son gases o líquidos que se vaporizan rápidamente en los fuegos, los halones
no dejan residuos corrosivos o abrasivos después de su empleo. No son conductores de la
electricidad y poseen alta densidad en estado líquido, lo que permite el empleo de contenedores de
almacenamiento compactos. Las áreas de mayor uso son para la protección de equipos eléctricos o
electrónicos, de motores de vehículos aéreos y terrestres y otras áreas donde es importante la rápida
extinción o donde deba reducirse al mínimo el daño a equipos o materiales o la limpieza después de
su empleo.
Calor latente de
Nº Halón Tipo de Agente Punto de ebullición (ºC) evaporación H2O = 540
kcal/kg CO2 = 138 kcal/kg
104 Líquido 76,5 46
1001 Líquido 4,5 62
1011 Líquido 66,0 --
1202 Líquido 24,5 29
1211 Gas licuado -4 32
1301 Gas licuado -58 28
2402 Líquido 47 25
El mecanismo de extinción de los agentes halógenos no está totalmente claro. Sin embargo,
existe sin duda una reacción química que interfiere en el proceso de combustión.
Actúan eliminando los elementos químicos activos que intervienen en las reacciones en
cadena de la llama (proceso conocido como rotura de la cadena). Aunque todos los halógenos son
activos de esta manera, el bromo es mucho más efectivo que el cloro o el flúor.
La eficacia de los diferentes halones como agentes de extinción ha sido objeto de muchos
estudios. Hoy día se acepta que la comparación entre la eficacia de los distintos agentes depende de
sí se están considerando los extintores portátiles o los sistemas fijos y, especialmente en las pruebas
de unidades portátiles, de sí los agentes se aplican óptimamente sobrepresurizados con nitrógeno.
En sistemas de inundación total, la efectividad de los agentes halogenados sobre fuegos de
líquidos y vapores inflamables es impresionante. Una rápida y completa extinción se obtiene con
bajas concentraciones de agente. A escala mundial, el desarrollo de los sistemas a base de Halón
1301 y 1211, junto con el desarrollo de métodos de ensayos realistas han demostrado que, en la
aplicación de inundación total, para la extinción de llamas o inertización, el Halón 1301 requiere como
promedio un 10% menos de volumen que el 1211, al emplearse contra cualquier combustible.
En general se acepta que, para el mismo peso, ambos agentes son aproximadamente dos
veces y media más efectivo que el dióxido de carbono.
La capacidad de extinción de llama de los vapores de Halón 2402 es muy buena y muy
parecidas a las del Halón 1301 y 1211. Sin embargo, y debido a que es líquido a la temperatura de la
habitación, es que se utiliza para aplicaciones local.
La efectividad de los agentes halogenados sobre fuegos de Clase A resulta más difícil de
predecir. Depende en gran medida del material en combustión, de su configuración y de cuándo se
aplique el agente. La mayoría de los plásticos se comportan como líquidos inflamables; pueden
extinguirse de forma rápida y completa con un 4% a 6% de concentraciones de Halón 1211 o 1301.
Otros materiales, particularmente productos celulósicos, pueden, en ciertas circunstancias, desarrollar
fuegos profundamente asentados además de combustión con llamas. La porción llameante de dichos
fuegos puede extinguirse con bajas concentraciones (del 4 al 6%), pero la parte profunda
incandescente puede mantenerse, en determinadas circunstancias. Aun así, el fuego profundo se
controlará, reduciéndose su velocidad de combustión y consiguiente desprendimiento de calor. Se
requieren concentraciones considerablemente mayores (18 al 30%) para conseguir la extinción
completa y estos niveles rara vez resultan económicos en su aplicación.
28
CAPITULO V
Tabla V-16 - Eficacia Relativa de los agentes halogenados contra pequeños fuegos de Clase B según la
clasificación de los UL
Libras por
Peso del
Agente Nº Halón unidad B de
agente (libras)
clasificación
Mezcla de halón 1301/1211 0,9 0,9
Bromotrifluorometano 1301 4 0,8
Bromoclorodifluorometano 1211 2,5 0,5
Dióxido de carbono -- 5 1,0
Tabla V-17: Comparación del valor de extinción de las llamas entre el Halón 1301 y el Halón 1211
% en volumen de agente en aire necesario para la
Combustible extinción de la llama
Halón 1301 Halón 1211
Metano 3,1 3,5
Propano 4,3 4,8
n-Heptano 4,1 4,1
Etileno 6,8 7,2
Benceno 3,3 2,9
Etano 3,8 4,2
Acetona 3,3 3,6
Los sistemas de agentes halogenados se consideran generalmente útiles para los siguientes
tipos de riesgos:
Existen distintos tipos de materiales inflamables contra los que son ineficaces los agentes
halogenados, a saber:
- Combustibles que contienen su propio agente oxidante, tales como pólvora, propulsantes
de cohete, nitrocelulosa, etc.
- Materiales reactivos tales como sodio, potasio, aleación eutéctica de NaK, magnesio,
titanio, zirconio.
- Hidruros metálicos, tales como hidruro de litio.
- Productos químicos capaces de realizar una descomposición autotérmica, como los
peróxidos orgánicos e hidracina.
29
CAPITULO V
menudo, el único agente eficaz para extinguir fuegos de estos combustibles es un diluvio de agua que
diluya el combustible y tienda a eliminar el calor delante del frente de combustión. En la segunda
categoría, los metales reactivos y los hidruros metálicos reaccionan excesivamente a la temperatura
de la llama como para que el agente halogenado pueda actuar eficazmente. Además, la composición
química de las llamas de los fuegos de metales es muy diferente de la de los fuegos de
hidrocarburos.
Una limitación de la capacidad de un agente que se presenta muy comúnmente es la
efectividad limitada en fuegos profundos Clase A, con concentraciones por debajo del 10% en
volumen. Cuando se intenta controlar fuegos Clase A, empleando sistemas de agentes halogenados,
es necesario disponer rápidamente de ayuda exterior. De lo contrario, una vez disipada la
concentración de extinción existe peligro de reignición.
Tabla V-18 - Concentraciones Letales Aprox. en Exposición de 15 min. a los Vapores de Halones
Concentración letal aprox. en ppm
Nº Halón
Vapores naturales Vapores descompuestos
1301 832.000 14.000
1211 324.000 7.650
CO2 658.000 658.000
1202 54.000 1.850
1011 65.000 4.000
2402 126.000 1.600
104 28.000 300
1001 5.900 9.600
Tabla V-19
Concentración % en volumen Tiempo promedio de exposición
Hasta 7 15 min
7 – 10 1 min
Halón 1301
10 – 15 30 seg
mas de 15 Impedir la exposición
Hasta 4 5 min
Halón 1211 4–5 1 min
mas de 5 Impedir la exposición
0,05 10 min
Halón 2402
0,1 1 min
30
CAPITULO V
Tabla V-20 - Concentraciones Letales Aprox. de los Productos Principales de la Descomposición del
Halón 1301 y del 1211
Concentraciones letales aprox.
Concentraciones peligrosas en
Compuesto para 15 min. de exp. en ppm por
ppm por volumen en aire
volumen en aire
Fluoruro de hidrógeno (HF) 2.500 50-250
Bromuro de hidrógeno (HBr) 4.750 ---
Cloruro de hidrógeno (HCl) --- ---
Bromo (Br2) 550 ---
Cloro (Cl2) --- 50
Fluoruro de carbonilo (COF2) 1.500 ---
Cloruro de carbonilo (COCl2) 100-150 ---
El ozono es un gas natural que cubre la atmósfera de la tierra con una capa fina. Dicha capa
es de gran importancia para la defensa de la vida ya que actúa como filtro de los rayos solares. A
partir de 1984 se detectó, principalmente sobre la Antártida, una importante reducción de la
concentración de ozono y la consecuente pérdida de espesor de la capa de ozono. Posteriormente se
ha observado el aumento de la magnitud de su destrucción y una situación similar, aunque menos
pronunciada, sobre el Ártico.
Este fenómeno se produce, principalmente, por el efecto destructivo que tienen los CFC
(compuestos clorofluorocarbonados) y los halones sobre las moléculas de ozono a nivel
estratosférico. Son complejas y múltiples las reacciones químicas que describen este fenómeno;
todas ellas configuran el llamado "ciclo de destrucción catalítica del ozono". Se sabe que un punto
fundamental está representado por la liberación de átomos de cloro (CI) o de bromo (Br) de los CFC y
de los halones respectivamente por acción de la radiación ultravioleta.
Estos átomos de cloro y/o bromo reaccionan repetida y eficazmente con las moléculas de
ozono destruyéndolas.
Br + O3 →BrO + O2
Los átomos de cloro y bromo oxidados se reciclan y vuelven a reaccionar con ozono.
Los halones, con una estructura semejante a la de los CFC, pero que contienen átomos de
bromo en vez de cloro, son aún más dañinos, como se desprende de los valores de potencial de
agotamiento del ozono (ODP): el halón 1211 tiene un ODP de 3 y el 1301 un ODP de 10, frente a un
ODP de 1 de los CFC.
5.4.5.- Agentes Limpios
El 27 de noviembre de 1991 fue sancionada en la República Argentina la ley nacional 24.040,
cuya promulgación en el boletín oficial ocurrió el 8 de enero de 1991. Esta definió las denominadas
“sustancias controladas”, conforme a lo dispuesto por el Protocolo de Montreal, relativo a las
Sustancias Agotadoras de la Capa de Ozono, ratificado por ley 23.778 (modificado posteriormente por
las leyes 24.167, 24.418 y 25.389), y que se identifican como CFC 11, CFC 12, CFC 113, CFC 114,
CFC 115, Halón 1211, Halón 1301 y Halón 2402.
A partir de los dos (2) años de la entrada en vigencia de la ley 24.040 quedó prohibido el uso
de las sustancias controladas cuando las mismas sean utilizadas como propelente en la producción
de aerosoles envasados, con excepción de aquellos destinados a productos medicinales de uso
respiratorio, o de aplicación en conectores electrónicos.
La entrada en vigencia de la prohibición de fabricar estos tipos de halones, como
consecuencia de los efectos destructivos que sobre la capa de ozono de la atmósfera producen las
sustancias clrorofluorocarbonadas (CFC) y los halones entre ellas, obligó a la sustitución de los
31
CAPITULO V
halones por agentes extintores de características similares, y ha producido un importante avance en
la investigación y desarrollo de nuevos productos y la optimización de los ya existentes en el
mercado.
Desde un principio, la búsqueda de agentes alternativos ha estado principalmente orientada a
la sustitución del Halón 1301, por su masiva utilización en los sistemas fijos, mientras que para el
Halón 1211 se ha adoptado por el cambio hacia agentes alternativos tradicionales, como son el CO 2
y, en menor medida, el agua, la espuma y el polvo, sobre todo en medios manuales; no obstante,
también se han propuestos algunos sustitutos para el Halón 1211.
Los nuevos agentes son conocidos como agentes limpios, por lo general son productos con
marca registrada, y tienen cada uno de ellos características diferentes, que hacen que deban ser
estudiados individualmente antes de su uso y aplicación.
En general, presentan menor efectividad extintora en relación con el Halón 1301 y, por tanto,
necesitan mayor volumen de almacenamiento para proteger el mismo recinto; su precio es superior.
La ya citada ley 24.040 estableció en el artículo 7 que después de cumplido el quinto año de
vigencia de la misma, la utilización en equipos extinguidores de incendios de las sustancias
controladas sólo será permitida en aquellos casos en que todos los otros medios extintores de similar
eficiencia causen daño a las personas o a las instalaciones.
Para este caso en el año 2.002 fue aprobado la Resolución 620/2002 de la Secretaría de
Ambiente y Desarrollo Sustentable, que aprobó en la Argentina nuevamente el uso de los halones
citados para extinción de incendios; esta resolución autorizó la comercialización de los Halón 1301,
1211 y 2402, como agentes extintores de fuego para instalaciones fijas y/o portátiles en los casos
considerados de uso "crítico", en aeronaves, vehículos militares terrestres, buques navales, espacios
donde existen riesgos de dispersión de material radiactivo, sectores petroquímicos, petroleros y
gasíferos, entre otros.
COMPUESTOS QUÍMICOS
Autorízase la comercialización de Halón 1301, 1211 y 2402, como agentes extintores de fuego para
instalaciones fijas y/o portátiles en los casos considerados de uso "crítico", en aeronaves, vehículos
militares terrestres, buques navales, espacios donde existen riesgos de dispersión de material radiactivo,
sectores petroquímicos, petroleros y gasíferos, entre otros.
CONSIDERANDO:
Que a través de las Leyes Nº 23.724 y Nº 23.778, la REPUBLICA ARGENTINA aprobó el CONVENIO DE VIENA
PARA LA PROTECCION DE LA CAPA DE OZONO, y el PROTOCOLO DE MONTREAL RELATIVO A LAS
SUSTANCIAS QUE AGOTAN LA CAPA DE OZONO, respectivamente, y depositó con correspondientes
instrumentos de ratificación el 18 de enero de 1990 y el 18 de septiembre de 1990 respectivamente, asumiendo
en foros internacionales la obligación de implementar acciones tendientes a proteger el medio ambiente y
reconvertir los sectores industriales que utilizan SUSTANCIAS QUE AGOTAN LA CAPA DE OZONO (SAO) en
sus procesos productivos, para controlar equitativamente las emisiones mundiales totales de SAO, con el
objetivo final de eliminarlas, sobre la base de conocimientos científicos.
Que el mencionado Protocolo establece restricciones a la producción, consumo y comercio de las SAO.
Que la Ley Nº 24.040 de Compuestos Químicos, establece en su artículo 1º que quedan comprendidos en las
disposiciones de esa ley, bajo la denominación de sustancias controladas, los compuestos químicos incluidos en
el Anexo "A" del PROTOCOLO DE MONTREAL, que se identifican como CFC-11 CFC-12, CFC-113, CFC-114,
CFC-115, Halón 1211, Halón 1301 y Halón 2402, y que su producción, utilización, comercialización, importación
y exportación quedarán sometidas a las restricciones establecidas en el citado Protocolo y en la ley de
referencia.
Que con el propósito de dar cumplimiento a los compromisos internacionales, la República Argentina presentó
ante el Comité Ejecutivo del Fondo Multilateral del Protocolo de Montreal (CEFMPM), el PROGRAMA PAIS para
la eliminación del consumo de las SAO.
Que con fecha 27 de Julio de 1994, el CEFMPM procedió a aprobar el PROGRAMA PAIS presentado.
32
CAPITULO V
Que el programa de reducción incluido en el PROGRAMA PAIS refleja los objetivos del Gobierno y la industria
para reducir el consumo de sustancias controladas en la Argentina.
Que a través del Decreto Nº 265/96, fue creada la OFICINA PROGRAMA OZONO (OPROZ), la cual tiene a su
cargo la ejecución del PROGRAMA PAIS, cuya ubicación se encuentra en el ámbito de la SECRETARIA DE
AMBIENTE Y DESARROLLO SUSTENTABLE.
Que conforme el marco institucional establecido en el PROGRAMA PAIS, se instituye que la SECRETARIA DE
AMBIENTE Y DESARROLLO SUSTENTABLE actuará en la definición de normativas ambientales y en la
implementación de la política ambiental en lo relativo a la aplicación del PROTOCOLO DE MONTREAL.
Que a través de la Resolución de la entonces SECRETARIA DE RECURSOS NATURALES Y DESARROLLO
SUSTENTABLE Nº 745/99 fue creado el PROGRAMA OZONO en el ámbito de la DIRECCION NACIONAL DE
ORDENAMIENTO AMBIENTAL de la entonces SUBSECRETARIA DE ORDENAMIENTO Y POLITICA
AMBIENTAL, el cual tiene a su cargo, entre otras misiones, el desarrollo de todas las actividades relacionadas
con la aplicación del Protocolo de Montreal, sus Ajustes y Enmiendas.
Que teniendo la presente resolución el carácter de una norma complementaria de la Ley Nº 24.040, el
incumplimiento de sus disposiciones constituye, en los términos del artículo 7º de la ley citada, una infracción a
dicha ley y sus normas reglamentarias y complementarias, resultando de aplicación para la sustanciación de los
correspondientes sumarios la Resolución de la ex SECRETARIA DE DESARROLLO SUSTENTABLE Y
POLITICA AMBIENTAL Nº 255/2001.
Que el artículo 7º de la Ley Nº 24.040 preceptúa que después de cumplido el quinto año de vigencia de la
misma, la utilización en equipos extinguidores de incendios de las sustancias controladas sólo será permitida en
aquellos casos en que todos los otros medios extintores de similar eficiencia causen daño a las personas o a las
instalaciones.
Que en virtud de ello resulta necesario definir los usos críticos, de Halón 1301, Halón 1211 y Halón 2402.
Que la Decisión IV/25 de la Cuarta Reunión de las Partes del Protocolo de Montreal estableció los criterios y
procedimientos para evaluar un uso esencial a los efectos de las medidas de control previstas en el artículo 2º
del Protocolo de Montreal.
Que la Decisión VII/12 de la Séptima Reunión de las Partes del Protocolo de Montreal, en el punto 1 inciso a),
acepta como críticas las aplicaciones que cumplen los criterios de usos esenciales definidos en el inciso a) del
párrafo 1º de la Decisión IV/25 aludida en el considerando anterior.
Que en el marco del PROGRAMA OZONO se han realizado las consultas a las áreas públicas y privadas
relacionadas con la temática a los efectos de confeccionar la lista de usos a ser considerados críticos, a partir de
la lista oportunamente adoptada por la UNION EUROPEA (Regulación EC Nº 2037/2000).
Que los representantes titulares de los organismos que integran la OPROZ han manifestado su expresa
conformidad con el dictado de la presente.
Que ha tomado la intervención de su competencia la DIRECCION GENERAL DE ASUNTOS JURIDICOS del
MINISTERIO DE DESARROLLO SOCIAL.
Que el suscripto es competente para dictar la presente medida en uso de las facultades conferidas por la Ley Nº
24.040, el artículo 4º del Decreto Nº 177 del 24 de enero de 1992 y los Decretos Nros. 357 del 21 de febrero de
2002 y 537 del 25 de marzo de 2002.
Por ello,
EL SECRETARIO DE AMBIENTE Y DESARROLLO SUSTENTABLE
RESUELVE:
Artículo 1º — Autorízase, en los términos de lo dispuesto por el art. 7º de la Ley Nº 24.040, la comercialización
de Halón 1301, Halón 1211 y Halón 2402, como agentes extintores de fuego para instalaciones fijas y/o portátiles
según corresponda, para aquellos usos considerados críticos.
Art. 2º — A los efectos del artículo precedente, serán considerados "críticos" los usos de Halón 1301, Halón
1211 y Halón 2402 en los siguientes casos:
33
CAPITULO V
i) En instalaciones existentes de buques de carga en los cuales haya líquidos y/o gases
inflamables y/o riesgos eléctricos, incluyendo los compartimentos de máquinas.
j) En instalaciones existentes de salas de terapia intensiva y quirófanos.
Art. 3º — Serán consideradas instalaciones existentes en los términos de los incisos d), h), i) y j) del artículo
precedente, aquellas que se encuentren en condiciones de operar al momento de la entrada en vigor de la
presente resolución.
Un sistema se diferencia de los aparatos portátiles o móviles en que la descarga del agente
extintor se hace automáticamente, sin intervención de una persona. El chorro de descarga y su forma
se determina de antemano, así como la cantidad de agente que se descarga o su velocidad y el
número y tipo de boquillas que se ha instalar. Un sistema consiste en un depósito de agente extintor,
un medio para liberar o propulsar el agente desde el recipiente y una o más lanzas o boquillas de
descarga con que aplicarlo sobre el objeto que se pretende proteger, esté incendiado o no. El sistema
puede también contener otros elementos, tales como uno o más detectores, alarmas locales y a
distancia, un sistema de tuberías, enclavamientos mecánicos y eléctricos para interrumpir el
funcionamiento de ventiladores, cerrar puertas cortafuegos, etc., válvulas de control direccional,
suministros de agente extintor de reserva, etc.
Estos sistemas se instalan para proteger recintos total o parcialmente cerrados. Se descarga
una cantidad suficiente de agente extintor dentro del espacio cerrado para proporcionar una
concentración uniforme de agente extintor en todo el espacio. El ejemplo de los locales donde se
emplean estos sistemas de agentes halogenados de inundación total puede ser salas de
ordenadores, bóvedas de almacenamiento de cintas magnéticas y cuartos de mandos eléctricos, etc.
El Halón 1301, en virtud de su baja toxicidad, alta volatilidad y poco peso molecular, ofrece ventajas
para los sistemas de inundación total.
Los sistemas modulares constan de contenedores simples (como si fueran un extintor)
conectados a una tobera de descarga, generalmente sin tuberías. Los contenedores se distribuyen
por la zona protegida y se interconectan eléctricamente.
Permiten una instalación inicial más atractiva y menos costosa, pero generalmente los costos de
mantenimiento son más elevados.
Los sistemas de almacenamiento central colocan todos los contenedores de agentes en un
lugar centralizado. El agente puede quedar almacenado en depósitos múltiples conectados de forma
diversificada o en un solo depósito de almacenamiento a granel. La red de tuberías distribuye el
agente hacia varias boquillas de descarga. La facilidad de poder llevar a cabo su mantenimiento es la
principal ventaja de los sistemas centralizados.
Estos sistemas, como su nombre indica, descargan el agente extintor de modo que el objeto
incendiado quede localmente protegido por una concentración elevada de agente extintor para
sofocar el fuego. En los sistemas de aplicación local, ni la cantidad ni la disposición de las boquillas
de descarga es suficiente para lograr la inundación total del recinto donde se encuentra el objeto que
se intenta proteger. También, muy a menudo, es necesaria la aplicación local debido a que el recinto
propiamente dicho no es apto para lograr la inundación total. Debido a su menor volatilidad, el Halón
1211 es muy apto para este tipo de sistema. La menor volatilidad, junto a su elevada densidad de
líquido, permite pulverizarlo como líquido y lanzarlo sobre la zona del incendio en mayor extensión de
lo que es posible con otros agentes gaseosos
34
CAPITULO V
5.4.8.- Gases sustitutos de los Halones. Técnicas alternativas
En este campo, de permanente investigación, se persigue el objetivo de disponer de un
conjunto de sustitutos químicos, mezclas de gases inertes o técnicas alternativas de los halones que
eviten dañar o inutilizar los equipos, tengan iguales propiedades de extinción y sean inocuos para las
personas si se tiene que usar en áreas ocupadas, pero también que no sean dañinos para el
medioambiente. En la actualidad, y en líneas generales, podemos agrupar los diferentes sustitutos de
los halones en:
Agentes extintores gaseosos sustitutivos de los halones. También se denominan agentes
limpios porque no dejan rastro después de utilizarlos y no son conductores de la electricidad.
Podemos distinguir dos clases:
o Los agentes inertes: Suelen ser mezcla de gases constitutivos del aire tales como
nitrógeno, argón y/o dióxido de carbono. Lo que se pretende conseguir con esta clase
de gases, al utilizarlos como agentes extintores, es disminuir la concentración del
oxígeno del aire del lugar donde se ha producido el fuego a una proporción inferior al
12%, con objeto de extinguir el mismo por sofocación.
o Los agentes halogenados: Este tipo de gases al entrar en contacto con el fuego se
descomponen en radicales e iones, los cuales reaccionan con los procedentes del
combustible. Esas reacciones químicas son endotérmicas, de forma que evitan que
se produzca la reacción en cadena. Por consiguiente, extinguen el fuego por
inhibición.
Técnicas alternativas. Aparte de las alternativas gaseosas para los halones, nuevos sistemas
tales como las tecnologías de nebulización de agua y aerosoles en polvo se desarrollan como
alternativas de los equipos de lucha contra incendio que contienen halones.
Sistemas tradicionales. Antes del advenimiento de los halones y conjuntamente con su
empleo, se utilizaban polvos químicos, CO2, rociadores (sprinklers) y espumas. Estos
productos y sistemas siguen siendo válidos para la protección contra incendios y en la
actualidad son un adecuado reemplazo.
Es tarea del experto y en cada caso particular, encontrar el sistema más adecuado a través
del estudio de los materiales a proteger, el volumen del recinto, la disponibilidad de lugar de
almacenamiento del producto extintor, las características del edificio, etc.
Para la evaluación de los gases extintores propuestos como sustitutos de los halones se han
desarrollado numerosos programas en los que se estudia tanto su poder de extinción como su efecto
sobre las personas, las cosas y el medioambiente. La agencia de estado americana para la
protección ambiental (EPA) ha desarrollado el programa SNAP (Significant New Alternatives Policy)
para evaluar los agentes extintores que los diferentes productores han propuesto en sustitución de las
sustancias contempladas en el Protocolo de Montreal y establecer cuáles se pueden considerar
aceptables. El programa SNAP se ha concentrado en los aspectos relativos a la toxicidad, la eficacia
extintora, las propiedades químico-físicas, la vida atmosférica y el potencial incremento del efecto
invernadero.
En las tablas V-21 y V-22 se muestran los agentes extintores aceptados como sustitutos de
los halones bajo el programa SNAP de la EPA para sistemas de inundación total y extintores
portátiles respectivamente y clasificados en ambos casos según las categorías mencionadas
anteriormente.
La Norma 2001 de la NFPA (National Fire Protection Association) trata los agentes sustitutos
para los sistemas de inundación total que son aceptados según los parámetros utilizados por la EPA.
En particular, define los criterios de proyección, uso y mantenimiento de las instalaciones que utilizan
los nuevos agentes extintores limpios.
Además, a nivel internacional, existe la norma ISO 14520:1998 sobre "Sistemas de extinción
de incendios mediante agentes gaseosos". Consta de 15 partes, cada una de ellas dedicada a las
propiedades físicas y sistemas de diseño de un agente extintor, excepto la primera que trata los
requisitos generales. Los agentes extintores que contempla son: FC 31, FC-2-1-8, FC-3-1-10, FC-5-1-
14, HCFC mezcla A, HCFC 124, HFC 125, HFC 227ea, HFC 23, HFC 236fa, IG-01, IG-100, IG-55 e
IG 541. En España se han adoptado 8 partes de esta norma en la UNE 23570:2000.
35
CAPITULO V
Tabla V-21
Agentes extintores para sistemas de inundación total aceptados bajo el programa SNAP de la EPA
NOMBRES
AGENTE FÓRMULA NOMBRE
COMERCIALES
50% N2 Nitrógeno
IG-55 Argonite
50% Ar Argón
GASES
INERTES IG-100 N2 Nitrógeno NN100
52% N2 Nitrógeno
IG-541 40% Ar Argón Inergen
8% CO2 Dióxido de carbono
3,75% Isopropenyl-1-metilci-
clohexano
36
CAPITULO V
Tabla V-22
Agentes extintores para extintores portátiles aceptados bajo el programa SNAP de la EPA
NOMBRES
AGENTE FÓRMULA NOMBRE
COMERCIALES
HCFC-123
HCFC-mezcla B Halotron I
+ 2 comp.
HCFC-123 CHCI2CF3 Diclorotrifluoretano FE-232
FC-5-1-14 C6F14 Perfluorhexano CEA-614
55% HCFC-123
31% HFC-124
HCFC-mezcla C NAF P-III
10% HFC-134a
4% D-limoneno
HCFC-123
GASES HCFC-mezcla D Blitz III
HALOGENADOS + 1 aditivo
90% HCFC-123
HCFC-mezcla E 8% HFC-125 NAF P-IV
2% D-limoneno
HCFC-124 CHCIFCF3 Clorotetrafluoroetano FE-241
FIC-1311 CF3I Trifluoroiodometano Triodide
HFC-227ea CF3CHFCF3 Heptafluoropropano FM-200, FE-227
HFC-236fa CF3CH2CF3 Hexafluoropropano FE-36
Dodecafluoro-2-
C6-fluorocetona CF3CF2C(O)CF(CF3)2 Novec 1230
metilpentan-3-ona
H Galden HFPEs Hidrofluoropoliéteres
Halocarbono en gel/suspensión
Envirogel
TÉCNICAS química en seco
ALTERNATIVAS Hi-Fog, Fire-
Agua nebulizada H2O
Scope2000
Surfactante mezcla A Cold Fire
Dióxido de carbono CO2
A continuación, se tratan de forma más detallada algunos agentes extintores de cada grupo,
centrándonos en los siguientes puntos:
Constituyen una alternativa importante y son productos que no afectan el medio. Están
formados por gases o mezclas de gases que no intervienen en la reacción de combustión y que se
37
CAPITULO V
descargan en un tiempo mayor que los halones, desplazando el O2 si bien a niveles respirables, no
suficientes para sostener la combustión. La EPA y la NFPA han puesto como límite que en áreas
ocupadas la concentración de diseño debe asegurar que la concentración de oxígeno sea al menos
de un 10%. El NOAEL de los gases inertes es del 43%. Además, son no conductores de la
electricidad. Su efecto invernadero es nulo y su poder destructor de ozono es cero.
Está compuesto por un 52% de nitrógeno, un 40% de argón y un 8% de CO2. Este agente
apaga el fuego desplazando el oxígeno en el aire. Utiliza una concentración extintora entre el 40 al
80%. Se diseña con una concentración del 80% del NOAEL. El tiempo de descarga es de 60 a 90
segundos.
Es un gas respirable que incrementa el ritmo respiratorio en períodos cortos de tiempo. Para
movernos dentro de la seguridad, el aire ambiental del lugar de extinción contendrá al menos un 14%
de O2 y un 4% como máximo de CO2. Si la concentración de O2 es menor del 12% se deberá evacuar
el local en un tiempo igual o inferior a 30 segundos. Durante la descarga se mantiene una buena
visibilidad.
Durante la descarga no se aumenta la conductividad ni la corrosividad y no deja residuo, por
lo que no provoca daños materiales.
Algunas de sus aplicaciones son: riesgos eléctricos o electrónicos, salas de mezcla de
líquidos inflamables, bibliotecas, archivos y museos, etc.
38
CAPITULO V
Si bien son menos efectivos que los halones, por lo que las concentraciones de agente
extintor son mayores, su forma de actuar es similar y son en general gases licuados o líquidos
compresibles que se sobrepresurizan con nitrógeno para aumentar la velocidad de descarga. El
tiempo de descarga para las aplicaciones de inundación total es inferior a 10 segundos. Como
inconveniente cabe mencionar que algunos de ellos también deberán reemplazarse en el futuro por
afectar a la capa de ozono, aunque lo hacen en menor medida que los halones.
Este agente es apto para la protección de la mayoría de los riesgos donde anteriormente se
tenía que aplicar el Halón 1301. Una vez descargado, el HFC-227ea extingue rápidamente el fuego
minimizando los daños a la propiedad y a los equipos de alto valor, asegurando asimismo la total
seguridad a las personas.
Se utiliza una concentración extintora entre el 5 y 7,1%. El HFC-227ea usa un mecanismo
diferente para la extinción que el Halón 1301; éste extinguía el fuego por reacción química eliminando
radicales libres, mientras que el HFC-227ea actúa físicamente por absorción de calor. Las
características físicas del HFC-227ea permiten su uso en ambientes con temperaturas entre 0 ºC y 50
ºC.
Es seguro para las personas porque no sólo extingue el fuego sin reducir la cantidad de
oxígeno, sino que no resulta tóxico en las concentraciones específicas de utilización. Por estos
motivos, HFC-227ea es idóneo para la protección de ambientes ocupados normalmente por
personas. Su tiempo máximo de exposición segura es de 5 minutos a la concentración de 10,5%. El
NOAEL es del 9%.
En cuanto a su efecto sobre los equipos, el HFC-227ea no daña los equipos más delicados y
no deja residuos para su limpieza posterior, por lo que permite continuar de inmediato las actividades.
No es conductor de la electricidad, por lo que es efectivo en la protección de riesgos eléctricos como
salas de ordenadores.
HFC-227ea posee un potencial de reducción del ozono (ODP) nulo, un potencial de efecto
invernadero (GWP) extremadamente bajo y una vida atmosférica (ALT) muy limitada (31 años).
Es apto tanto para fuegos de clase A (fuegos que comprenden materiales sólidos) como para
fuegos de clase B (líquidos o sólidos licuados). Tiene un límite de altura de 3,5 metros. Los balones
para su almacenamiento requieren un espacio limitado. Algunas aplicaciones concretas son: centros
de elaboración o archivo de datos, centros de telecomunicación, medios de transporte, estaciones de
radio/radar, torres de control, etc. HFC-125
El HFC-125 posee una concentración extintora de alrededor de un 10%. Gracias a sus
características físicas puede utilizarse también en riesgos con temperaturas muy bajas. Siendo su
punto de ebullición -48 ºC, el HFC125 se distribuye rápidamente también en ambientes fríos y con
presencia de obstáculos.
El producto puede emplearse en áreas normalmente ocupadas. El tiempo máximo de
exposición permitido es de 5 minutos a la concentración de 11,5%. El NOAEL es del 7,5%.
Se utiliza con una concentración extintora entre el 12 y el 16%. Debido a su presión de vapor
natural de 41 bar a 20 ºC, el HFC-23 no requiere presurización con nitrógeno. El HFC-23 extingue los
incendios principalmente por absorción de calor y también, en menor proporción, químicamente por
eliminación de radicales libres de la zona del fuego.
El HFC-23 es totalmente seguro para las aplicaciones en áreas ocupadas. La mayoría de los
sistemas de HFC-23 se diseñan con una concentración de 16%, siendo el NOAEL de este agente
extintor del 30%. Un margen de seguridad tan amplio lo tienen muy pocos agentes extintores
disponibles en el mercado.
El HFC-23 no deja residuos ni durante la extinción del incendio ni después de una descarga
accidental. No es conductor de la electricidad.
HFC-23 posee un potencial de reducción del ozono (ODP) nulo y un potencial de efecto
invernadero (GWP) de 13.
Es aplicable para la protección de salas de ordenadores, archivos y equipos eléctricos.
Especialmente útil para áreas que requieren almacenamiento a temperaturas bajas (hasta -40°C) y
locales con techos de hasta 7,5 m de altura o incluso más altos.
39
CAPITULO V
[Link].- HCFC-mezcla A (NAF S-III)
[Link].- HCFC-mezcla C
Es un agente extintor «drop-in» respecto al Halón 1211. Es un agente limpio aplicable a
extintores portátiles y en las aplicaciones locales. Está compuesto por una mezcla de hidrocarburos
halogenados y un aditivo detoxificante que reduce la cantidad de productos de descomposición que
se forman en presencia de la llama.
El HCFC-mezcla C no supone un riesgo para las personas por sí mismo, aunque los
productos de descomposición pueden suponer un riesgo. Por ello se incorpora un aditivo detoxificante
que al estar expuesto a las altas temperaturas de las llamas reduce los humos ácidos tóxicos e
inertiza los compuestos halogenados más tóxicos. HCFC-mezcla C posee un potencial de reducción
del ozono (ODP) de 0,017, un potencial de efecto invernadero (GWP) de 0,068 y una vida atmosférica
(ALT) muy limitada (3,3 años).
Es efectivo para fuegos de clase A, B y C. Su alta capacidad de extinción y baja toxicidad,
junto con su bajo impacto ambiental lo hace útil para las siguientes situaciones: salas de sistemas
informáticos, salas de control, laboratorios químicos y científicos, vehículos militares, compartimentos
de carga y pasajeros en aviones, áreas de manipulación o almacenamiento de líquidos inflamables,
protección de obras de arte, museos, etc. HCFC-mezcla E.
Puede ser empleado en los extintores portátiles y en las aplicaciones locales. Ha sido
formulado específicamente optimizando sus características físicas y su eficacia para que fueran los
más parecidas posible a las del Halón 1211.
La eficacia de un extintor portátil de 6 kg ha sido evaluada por Loss Prevention Council en el
Reino Unido y se han certificado las clases de fuego 7013 y 5A según el estándar EN3.
Puede ser empleado para salas de computadoras, salas con equipos de telecomunicación y
otras áreas donde es preciso tener un agente extintor que no deje residuos. Puede reemplazar
40
CAPITULO V
eficazmente Halón 1211 y Halón 2402 en áreas donde hay equipos muy sensibles o no sustituibles
que pueden ser dañados sin remedio por agua, espuma, polvos o dióxido de carbono.
Los componentes del HCFC-mezcla E se evaluaron por el PAFT Chronic Toxicity Testing
Programme que ha confirmado su baja toxicidad.
[Link].- Halotron I
[Link].- Haloclean
Fórmula: C2HCl2F3
Denominación: HCFC-123
Denominación química: Trifluordicloroetano
Fabricante: DuPont (como refrigerante)
La marca es argentina.
41
CAPITULO V
5.5.- ESPUMAS -
Imagen 07
42
CAPITULO V
Al pasar el chorro de agua a presión por el Eductor, mediante el principio Venturi se crea un
“vacío” que introduce una cantidad proporcional de concentrado espumógeno en la corriente,
formando una solución de espuma; en el dispositivo de descarga se le introduce aire a la solución
obteniendo así la espuma mecánica. Este es uno de los métodos más simple de obtener espuma
contra incendio; dependiendo de la aplicación se utilizan otros métodos de generación.
Velocidad de Extensión y Fluidez: Esto es el tiempo requerido para que una manta
de espuma se extienda a través de la superficie del combustible o alrededor de
obstáculos y escombros para lograr la extinción completa.
Resistencia al Calor: La espuma debe ser capaz de resistir los efectos destructivos
del calor irradiado desde algún fuego remanente y cualquier metal u otros objetos
calientes en la zona.
Resistencia al Combustible: Una espuma eficaz reduce al mínimo la absorción de
combustible de modo que la espuma no se satura y se quema.
Supresión de Vapor: La manta de espuma producida debe ser capaz de suprimir los
vapores inflamables y minimizar así el riesgo de reignición.
Resistencia al Alcohol: Debido a la afinidad del alcohol con el agua y a que una
manta de espuma es más del 90% de agua, las mantas de espuma que no son
resistentes al alcohol serán destruidas.
AISLAMIENTO:
Lo primero que hace la espuma es formar progresivamente una manta que tapa al
líquido inflamable incendiado y corre a las llamas de la superficie del mismo, evitando
el ingreso del aire a la zona ya cubierta.
Una vez apagada la llama, lo segundo que hace es excluir el ingreso del aire a la zona
de gases combustibles calientes que se encuentran en la superficie del líquido
inflamable cubierto por la manta de espuma, evitando así una posible reignición, por
falta de aire.
El poco aire atrapado debajo de la manta no logra mantener una combustión por
superar el LSI. Hay que considerar que los líquidos inflamables tienen generalmente un
LSI muy bajo, es decir, necesitan de mucho aire para sustentar una combustión. El LSI
del kerosene es de 5%, es decir, necesita como mínimo más del 95% de aire.
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CAPITULO V
Al mismo tiempo evita la salida de los vapores inflamables de la superficie del
combustible, eliminando la posibilidad de una nueva combustión en otra zona o sector.
Separa las llamas de la superficie del combustible, reduciendo la cantidad de calor que
recibe el combustible y por consiguiente reduce la emisión de vapores inflamables.
Este efecto de aislamiento es permanente mientras dure la manta de espuma flotando
sobre el líquido inflamable.
ENFRIAMIENTO
Absorbe calor de la superficie del combustible y del metal del contenedor o tanque, al
drenar el agua contenida en la espuma, siendo esta un mecanismo secundario,
resultante de la ruptura de la espuma. A la espuma no se la usa porque enfría, sino
principalmente porque AÍSLA.
Imagen 10
Las espumas son una masa de burbujas llenas con algún gas que se forma a partir de
soluciones acuosas espumantes de distintas fórmulas. Dado que la espuma es más ligera que la
solución acuosa de la que se forma y que los líquidos inflamables, flota sobre éstos produciendo una
capa continua de material acuoso que desplaza el aire, enfría e impide el escape de vapor con la
finalidad de detener o prevenir la combustión. En general la espuma se disuelve, vaporizando su
contenido de agua bajo la acción térmica de la combustión; luego debe aplicarse sobre las superficies
ardientes a volumen y velocidad suficiente para compensar estas pérdidas y asegurar la producción
adicional que permita formar una capa residual de líquido ininflamable sobre la parte ya extinguida del
fuego.
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CAPITULO V
Media-expansión se utilizan para la supresión de vapores o humos tóxicos. La espuma de Alta
Expansión es la más adecuada para fuegos tridimensionales, pero también se utiliza para apagar
fuegos producidos por líquidos derramados.
Expansión hasta 1:20. Con 1 litro de preparado o mezcla se producen 20 litros de espuma.
Usos
Espuma diseñada para proteger tanques de almacenamiento exterior, riesgos interiores de
líquidos inflamables, estanterías de carga, áreas canalizadas y áreas de derrame sin dique o sin
canalizar. Se usan para la protección de procesos y tanques de almacenamiento a la intemperie.
También para la protección de riesgos en plantas manufactureras al igual que en grandes patios de
tanques, refinerías de petróleo y plantas químicas. Estos sistemas generalmente están diseñados
para la operación manual, pero pueden ser automatizados parcial o totalmente. Es una espuma fuerte
y de una gran cohesión o llamada rígida, que soporta muy bien las inclemencias del exterior y de los
incendios de gran intensidad. La espuma de baja expansión ha demostrado ser la más eficaces para
controlar, extinguir y asegurar la combustión de la mayoría de los líquidos inflamables (fuegos de
clase B), ya sea lanzada o inyectada a los estanques. La espuma también se utiliza con éxito en los
fuegos de clase A donde es importante el efecto refrescante y penetrante que se logra con la
“solución o preparado de la espuma” no con la espuma propiamente dicha, en especial con los
espumígenos del tipo AFFF o FFFP. También se usa para controlar y sellar salidas de vapores de
diversos productos combustibles e inflamables e incluso, existen espumas especiales para productos
químicos, tales como ácidos, bases y neutros, sobre los cuales es lanzada para controlar sus efectos
en derrames.
Restricciones o Limitaciones
Se han reportado casos donde se creyó que la aplicación de espuma a través de chorros
sólidos que se precipitaban dentro del líquido inflamable fue la causa de ignición del incendio que
sobrevino. Las igniciones se atribuyen a las descargas estáticas resultantes del chapoteo o
salpicadura y turbulencia. Por lo tanto, cualquier aplicación de espuma a un líquido inflamable no
incendiado debe ser lo más suave posible. Los métodos adecuados de aplicación con equipos
portátiles podrían incluir un patrón de rocío o represar el chorro de espuma contra un respaldo de
manera que la espuma fluya suavemente sobre la superficie del líquido.
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CAPITULO V
[Link].- ESPUMA DE MEDIA EXPANSIÓN
Expansión desde 1:20 hasta 1:200. Con 1 litro de preparado o mezcla se producen hasta 200
litros de espuma.
Usos
La espuma de medio expansión se puede utilizar para suprimir la vaporización de productos
químicos peligrosos o líquidos inflamables no incendiados, es decir, derrames. Puede usarse en
incendios de combustibles sólidos y líquidos donde sea necesario algún grado de cobertura en
profundidad, por ejemplo, para la inundación total de volúmenes pequeños encerrados o parcialmente
encerrados tales como espinterómetros de motores y salas de transformadores. La espuma de
mediana expansión puede proveer cobertura rápida y eficiente de derrames de líquidos inflamables o
derrames de líquidos tóxicos donde es esencial la supresión rápida de vapores. El uso de este tipo de
espuma aumenta la velocidad de cobertura por el mayor tamaño de la espuma, y con ello la velocidad
de control de un derrame, además, aumenta el rendimiento del concentrado o espumígeno, en
relación con el uso de una espuma de baja expansión. Es eficaz tanto en interiores como exteriores.
Con expansiones entre 1:30 y 1:55 se utiliza para producir una capa de espuma óptima para la
mitigación de los vapores de productos químicos altamente reactivos del agua.
Expansión desde 1:200 hasta 1:1.000. Con 1 litro de preparado o mezcla se producen hasta
1.000 litros de espuma. Las espumas de mediana y alta expansión son burbujas generadas
mecánicamente por el pasaje del aire a través de una malla, criba u otro medio poroso que está
humedecido con una solución acuosa de agentes espumantes activos.
Usos
La espuma de alta expansión es un agente de control y de extinción de incendios de clase A y
B, y es especialmente adecuada para uso como agente de inundación en espacios cerrados. La
espuma de alta expansión constituye un agente único para transportar agua a lugares inaccesibles;
para inundación total de espacios encerrados; y para el desplazamiento volumétrico de vapor, calor y
humo. La espuma de alta expansión puede usarse también en incendios de combustibles sólidos y
líquidos, pero la cobertura en profundidad que proporciona es mayor que para la espuma de mediana
expansión. Por lo tanto, es más apropiada para llenar volúmenes en los cuales hay incendios a varios
niveles. Por ejemplo, los experimentos han demostrado que puede usarse eficazmente contra
incendios de depósitos de estanterías altas, siempre y cuando la aplicación de espuma se inicie
temprano y la profundidad de la espuma se aumente rápidamente. También puede usarse para
extinguir incendios en recintos como sótanos y pasajes subterráneos, donde podría ser peligroso
enviar personal.
Se puede usar para controlar incendios de gases naturales licuados (GNL) y gases licuados
de petróleo (GLP) y para proporcionar control de dispersión de vapor para derrames de GNL y
amoníaco. Es particularmente adecuada para incendios interiores en espacios confinados. Son
usadas también para fuegos clase A, pues sofoca el fuego produciendo muy poco daño por efecto del
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CAPITULO V
agua a las instalaciones que se aplica o aquellos lugares donde hay equipos delicados. Se usa en
espacios tales como sótanos, minas, hangares, bodegas de buques, bibliotecas, etc. Este tipo de
espuma se aplicar con equipos especiales, denominados generadores de media y alta expansión y
llevada al lugar deseado mediante mangas plásticas.
Restricciones o Limitaciones
Su empleo al exterior puede verse limitado por los efectos climáticos y especialmente del
viento, y a la falta de contención. Es una espuma frágil y sensible a los efectos de la intemperie. Por
su ligera composición, no debe usarse en fuegos clase B de líquidos inflamables, pues se contamina
rápidamente, además de abrirse con facilidad, produciendo la reignición. Los productos de la
combustión y de la pirólisis pueden reducir el volumen de espuma producido. La alta temperatura del
aire rompe la espuma mientras se genera. También aparece la rotura física de la espuma
aparentemente causada por el vapor y las partículas sólidas del proceso de combustión. Estos
factores, que causan la rotura de las burbujas de la espuma, pueden compensarse generándola a
velocidades mayores. No se debe intentar la entrada a pasajes rellenos de espuma sin aparatos
respiratorios de aire. La masa de espuma también reduce la visión y el oído, debiéndose utilizarse
cuerdas de seguridad por el personal que deba entrar en la zona repleta de espuma.
Productos químicos como nitrato de celulosa, que liberan suficiente oxígeno u otros
agentes oxidantes para sustentar la combustión.
Equipos eléctricos energizados.
Metales reactivos al agua, como el sodio, potasio, NaK y aleaciones de sodio y potasio.
Materiales peligrosos reactivos al agua como el pentóxido de fósforo.
Gas inflamable licuado.
Con respecto a la Seguridad Personal, los sistemas de espuma de mediana y alta
expansión deben usarse con los siguientes criterios:
En lo posible, la localización de los puntos de descarga de espuma con relación a las
salidas del edificio se debe disponer para facilitar la evacuación del personal.
Para volver a ingresar a un edificio lleno de espuma, se permite usar un rocío grueso de
agua para abrir camino en la espuma. El personal no debe entrar en la espuma.
No se debe usar máscara de gas tipo cartucho en la espuma.
Si el reingreso de emergencia es esencial, se debe usar aparatos de respiración en
conjunción con la cuerda de vida.
Los aparatos eléctricos no encerrados se deben desconectar de la fuente de energía
cuando se activa el sistema a menos que se considere innecesario a través de una
evaluación competente.
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CAPITULO V
Las espumas de alta y media expansión causan en el fuego los siguientes efectos:
Los espumígenos se diseñan para ser mezclados con agua en los porcentajes especificados
por los fabricantes. Los espumígenos de seis por ciento (6%) se mezclan con agua en una proporción
de 94 porciones de agua cada 6 porciones de espumígeno. Por ejemplo, si se fuera a mezclar el
espumígeno con agua para hacer ciento (100) litros de espuma, se deberá mezclar 6 litros de
espumígeno con 94 litros de agua. Al usar 3% se deberán mezclar 3 litros de espumígeno con 97
litros de agua. Una vez que estén preparadas, las espuma que resultan de una espumígeno del 3% o
un espumígeno del 6% serán virtualmente iguales con respecto a características de funcionamiento.
Un espumígeno del 3% es más concentrado que uno 6%, por lo tanto, requiere menos producto para
producir el mismo resultado final. La tendencia de la industria es reducir los porcentajes de los
espumígenos tan bajos como sea posible. Los espumígenos más concentrados, como el de 3%
permiten que el usuario reduzca al mínimo la cantidad de espacio requerida para almacenar el
producto concentrado. Cambiando de una espumígeno del 6% a una espumígeno del 3% se puede
aumentar al doble la capacidad de lucha contra el fuego teniendo el mismo número de litros, o se
puede reducir a la mitad de espumígeno sin comprometer la capacidad de supresión. Los
espumígenos que proporcionan valores de concentrado más bajos pueden también reducir el coste
del producto almacenado, al igual que el transporte.
Algunos espumígenos resistentes al alcohol tienen dos porcentajes. Por ejemplo, un
espumígeno de 3% y 6%, y se diseñan para ser utilizados en los combustibles de hidrocarburos en el
3% y los combustibles solventes polares en el 6%. Esto es debido a la cantidad de ingrediente activo
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CAPITULO V
que provee la capa de espuma resistencia a alcohol. Las nuevas formulaciones de AR-AFFF han
mejorado la resistencia al alcohol para poder utilizarlas en el 3% para los hidrocarburos o los
solventes polares.
RECEPTOR
DOSIFICADOR
Imagen 14
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CAPITULO V
fuegos en que la espuma queda sumergida o cubierta por el combustible, como por ejemplo en el
método de inyección de la espuma por debajo de la superficie para combatir incendios de grandes
depósitos. Las espumas de fluoroproteínas alcanzan su máxima eficacia en la lucha contra fuegos de
líquidos derivados del petróleo o de hidrocarburos en depósitos de gran profundidad, debido a esta
propiedad de falta de adherencia a líquidos combustibles. Estas espumas demuestran ser más
compatibles con agentes en polvo que las espumas de proteínicas convencionales. También poseen
superiores características en lo que se refiere a la supresión del vapor y a la autocombustión. No son
tóxicos y son biodegradables después de disolverse. Las temperaturas normales a las que pueden
emplearse estos agentes van de –7 a 49 ºC.
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CAPITULO V
Espumas de Tipo Alcohol (AR): Las espumas que generan los agentes ordinarios están
expuestas a la disolución rápida y pérdida de efectividad cuando se emplean en fuegos de líquidos
combustibles hidrosolubles, hidromiscibles o del tipo de disolvente polar. Ejemplos de este último tipo
de líquidos son los alcoholes, esmaltes y disolventes de laca, metil etil cetona, acetona, éter
isopropílico, acrilonitrilo, acetatos de etilo y de butilo y las aminas y los anhídridos. Incluso pequeñas
cantidades de estas sustancias mezcladas con combustibles de hidrocarburos comunes producirán la
rápida disolución de las espumas contra incendios normales. Estos concentrados resistentes al
alcohol tienen composiciones diferentes; algunos contienen básicamente proteína o fluoroproteína o
un concentrado de espuma formadora de película acuosa. Los más comunes se describen como un
concentrado polimérico AFFF resistente al alcohol para producir espuma que se aplique a
hidrocarburos o líquidos inflamables del tipo polar, mediante cualquier dispositivo de aplicación de
espuma. Presentan características de AFFF sobre hidrocarburos y producen gran cantidad de gel
flotante que desarrolla espuma sobre combustibles hidromiscibles. Las temperaturas de empleo
normal para cualquiera de los agentes de tipo alcohol van de 1,7 a 49ºC.
Las espumas AR-AFFF son especiales, ya que están diseñadas no sólo para extinguir
hidrocarburos, sino que también son aptas para su aplicación sobre combustibles o productos
químicos miscibles. Las espumas AR-AFFF se presentan bajo varias descripciones, como; ARC,
ATC, concentraciones estándar al 1 x 3, 1 x 6, 3 x 3, 3 x 6 y Espuma Universal. Los números de las
concentraciones indican, el primero para su uso en hidrocarburos y el segundo cuando se usa sobre
solventes polares y productos miscibles.
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