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Derechos Reales de Garantía en Derecho Civil

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Universidad Mariano Gálvez de Guatemala.

Centro Universitario San Juan Sacatepéquez.


Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales.
Curso: Derecho Civil II.
Lic. Holver Xitumul.

DERECHOS REALES DE GARANTÍA

Fecha de entrega: domingo 08 octubre de 2023.


Gabriela Lisseth Gómez Chitay.
7551-22-19616
DERECHOS REALES DE GARANTÍA

Denominados también derechos reales de realización de valor son los que dejan afectados unos
bienes determinados al pago de una deuda y para el caso de que no se cumpla tal obligación.
Dichos bienes quedan gravados con independencia de si cambian de dueño. Mientras la
obligación que garantizan no esté totalmente cumplida, los bienes afectados por el derecho real
de garantía quedan sujetos a la venta que puede instar el acreedor para que, con el precio así
obtenido, se pague la obligación garantizada. Los derechos reales de garantía añaden, en
definitiva, unos elementos patrimoniales concretos a la posibilidad de que el acreedor obtenga el
pago de lo que se le debe. Por tanto, además de poder dirigirse contra el patrimonio del deudor
que no cumple, el acreedor podrá dirigirse contra el bien sobre el que se ha constituido un
derecho real de garantía.
Por la hipoteca se afecta un inmueble en garantía del cumplimiento de cualquier obligación, propia
o de un tercero. La garantía no determina la desposesión y otorga al acreedor los derechos de
persecución, preferencia y venta judicial del bien hipotecado.
La propiedad es el derecho real por excelencia, que reconoce a su titular el máximo grado de
poder sobre una cosa.
Existen otros derechos que aun recayendo sobre cosas ajenas merecen la consideración de
derechos reales, pues permiten a sus titulares el ejercicio de facultades de disfrute y explotación y
pueden defender su derecho directamente contra cualesquiera personas que perturben el
ejercicio del derecho o se opongan a él, incluso el propietario.
Los derechos reales distintos de la propiedad o derechos en cosa ajena se clasifican normalmente
atendiendo a su función económica. Se distinguen, así como derechos reales de disfrute y
derechos reales de garantía.

DERECHOS REALES DE GARANTIA

a) Hipoteca;
b) Anticresis;
c) Prenda

Al adquirir una vivienda, lo habitual es solicitar un préstamo a una entidad para hacer frente al
pago del precio al vendedor. Como garantía de la devolución del préstamo se constituye una
hipoteca sobre la vivienda que se adquiere préstamo con garantía hipotecaria o hipoteca.
Actualmente la hipoteca se constituye con la inscripción de esta en Registros Públicos, sin
embargo, nuestro Código Sustantivo señala que la hipoteca se constituye por Escritura Pública.
Situación que resulta peligrosa si tenemos en cuenta que muchas personas pueden ampararse en
esta norma para constituir hipotecas poniendo en peligro la seguridad jurídica de quienes solicitan
prestamos con esta garantía hipotecaria.

→ La prenda, como el derecho real que recae sobre bienes muebles, perdiendo el deudor su
posesión, que se desplaza al acreedor
→ La hipoteca, como el derecho real que recae sobre bienes inmuebles y no lleva consigo
desplazamiento de su posesión
→ Y la anticresis, que, siendo similar a la prenda, recae, no obstante, sobre inmuebles, otorgando
al acreedor la facultad de percibir sus frutos para imputarlos a los intereses y al principal debidos
• Sin embargo, el sistema de la Codificación fue superado desde FINALES DEL SIGLO PASADO
por dos razones:
♦ Por una parte, las necesidades de fomentar el desarrollo del crédito revelaron los
inconvenientes de la garantía prendaria, que, por estar basada en la desposesión del deudor,
podía privar a éste de instrumentos útiles para desarrollar la actividad productiva que le permitiera
pagar la deuda
♦ Por otra parte, aparecieron nuevos bienes en sentido jurídico, cuyas características permitían
identificarlos pese a la posibilidad de su traslado, lo que les hizo susceptible de garantizar los
créditos hipotecariamente, en vez de prendariamente, sin riesgos para el acreedor
• Surgen así la HIPOTECA MOBILIARIA y la PRENDA SIN DESPLAZAMIENTO DE LA
POSESIÓN, como derechos reales de garantía, de realización de valor, que se constituyen sobre
bienes muebles y se caracterizan porque:
→ no implican desplazamiento de la posesión al acreedor
→ sino que, por el contrario, presuponen que la cosa queda en poder del constituyente de la
garantía
* sustituyéndose el traslado posesorio por una publicidad registral más o menos perfecta según la
identificabilidad de los bienes gravados
• De ello se desprenden claramente las DIFERENCIAS entre las distintas garantías reales. Se
basan:
♦ En la naturaleza de los bienes sobre los que recaen, muebles o inmuebles
♦ y en el desplazamiento o no de su posesión
* aunque estas diferencias se atenúan en las nuevas figuras de la hipoteca mobiliaria y la prenda
sin desplazamiento
♦ Además, puede señalarse otra diferencia, relativa al modo de constitución, pues en el régimen
del Código
→ mientras la prenda puede constituirse en cualquier forma, aunque según el art. 1.865 no surta
efecto contra tercero si no consta por instrumento público la certeza de la fecha
→ la hipoteca, para quedar válidamente constituida, requiere que “el documento en que se
constituya sea inscrito en el Registro de la Propiedad”, según el art. 1.875
• Por lo demás, considerada la cuestión en sentido amplio, constituyen OTRAS GARANTÍAS
REALES, como:
→ El derecho de retención
→ El depósito
→ La transmisión fiduciaria en su modalidad de fiducia “cum creditore” o venta en garantía
→ El pacto de reserva de dominio
→ O incluso la condición resolutoria explícita

CARACTERIZACIÓN GENERAL DE LOS DERECHOS REALES DE GARANTÍA

2.1. La amplitud de la obligación garantizada y la accesoriedad de los derechos reales de garantía


Los derechos reales de garantías se constituyen siempre para asegurar el cumplimiento de una
obligación preexistente (el préstamo), denominada técnicamente, por lo común, en la doctrina
obligación garantizada, pese a que legalmente priman las expresiones de obligación principal u
obligación asegurada. El art. 1857.1 CC considera que es requisito fundamental de la prenda e
hipoteca: que se constituya para asegurar el cumplimiento de una obligación principal.

Los derechos reales de garantía pueden asegurar toda clase de obligaciones, ya sean puras, ya
estén sujetas a condición suspensiva o resolutoria (art. 1861).

De la preexistencia de la obligación garantizada se deduce la característica de la accesoriedad de


los derechos reales de garantía, que, en principio, sólo pervivirán mientras la obligación principal
se encuentra subsistente y pendiente de cumplimiento. Semejante característica, en términos
lógicos, es paradójica, pues determina el resultado de que un derecho real se constituya como
accesorio y dependiente de un derecho de crédito, cuando éste es un derecho subjetivo de menor
entidad, alcance y eficacia que el propio derecho real, ejercitable erga omnes y directamente
sobre los bienes.

2.2. La indivisibilidad de los derechos reales de garantía


El cumplimiento parcial o la división de la obligación principal no conllevará la división del derecho
real de garantía. El art. 1860 dispone: "la prenda y la hipoteca son indivisibles, aunque la deuda
se divida entre los causahabientes del deudor o del acreedor".
En tal sentido se hable de indivisibilidad de los derechos reales de garantía. Para resaltar que el
acreedor (pignoraticio o hipotecario) no deja de serlo en las mismas condiciones iniciales que
tuviera en el momento de constitución de la garantía (esto es, con las mismas facultades y
prerrogativas) porque el deudor haya pagado, supongamos, la mitad de la deuda o las tres
cuartas partes de cuanto debe. En defensa de tal regla cabe nombrar las siguientes razones:

En términos lógicos, resultaría quimérico pensar que puede dividirse la condición de acreedor y su
cualidad accesoria de titular de la garantía en cuotas o en porciones.
En términos técnicos, la garantía real asegura el cumplimiento íntegro de la obligación asegurada
es una deuda a largo plazo y pagadera periódicamente, a efectos de la eventual realización del
valor o enajenación del bien gravado, puede resultar igualmente determinante el impago durante
el tercer año que durante el decimotercero.
Según el art. 1860, la única excepción posible a la regla de indivisibilidad será: "en el caso en que,
siendo varias las cosas dadas en hipoteca o en prenda, cada una de ellas garantice solamente
una porción determinada del crédito".

2.3. La especialidad
Cuando se habla de especialidad de los derechos reales de garantía, se pretende dar a entender
que el objeto sobre el que recae la garantía se ha de encontrar especialmente determinado.

Históricamente, las garantías reales, sobre todo las hipotecas, podían ser tanto especiales cuanto
general, según que quedaran afectos a la garantía algunos bienes concretos y determinados del
deudor o que, por el contrario, se acordara que llegado el momento de ejecución el titular real
podría promover la enajenación coactiva de aquellos bienes del deudor que les parecieran más
fácilmente realizables. La inseguridad del sistema de las cargas e hipotecas generales llegó a ser
proverbial, pues nunca podía determinarse con mediana exactitud la situación patrimonial de
persona alguna.

El movimiento legislativo del XIX, en consecuencia, tuvo como uno de sus objetivos erradicar el
carácter general de los derechos reales de garantía. Ergo, en el sistema contemporáneo todos
ellos se caracterizan por su especialidad, en cuanto recaen de forma directa y especial sobre los
bienes gravados, no sobre la totalidad de los bienes del deudor. Las facultades del titular de la
garantía real de venta de la cosa gravada y de cobro preferente de lo obtenido en la
correspondiente subasta, única y exclusivamente recaen sobre el producto liquido obtenido una
vez concluida la ejecución de los bienes especialmente afectos a la garantía. En caso de que la
obligación asegurada no haya sido íntegramente satisfecha con lo obtenido, en relación con el
crédito restante el titular de la garantía real habrá de conformarse con su mera condición de
acreedor. Será un acreedor común que, por tanto, habrá de concurrir en su caso con los demás
acreedores del deudor conforme al principio de la par conditio creditorum.
2.4. La reipersecutoriedad
La nota de reipersecutoriedad pone de manifiesto el carácter real del conjunto de facultades
atribuidas al acreedor, quien podrá ejercitarlas, por tanto, frente a cualquier otra persona, tercer
adquirente o poseedor. Esta característica, sin embargo, requiere algunas precisiones. En primer
lugar, porque, pese a la denominación, no se trata de reivindicabilidad de la cosa, pues el titular
de la garantía real carece de legitimación para ello, sino sólo y exclusivamente de ejercitar sus
facultades propias de enajenación del bien gravado y de preferente cobro.

Así entendida, el acreedor hipotecario goza de ella y puede promover la enajenación del bien
gravado, sea quien sea su actual adquirente, siempre y cuando la transmisión dominical del bien
afecto a la hipoteca sea posterior a la inscripción de ésta. En cambio, el acreedor pignoraticio, en
cuanto la prenda presupone inexorablemente la posesión de la cosa, ha de ser contemplado
desde el punto de vista pasivo. No tiene que restituir la cosa más que cuando haya sido
íntegramente retribuido. Sin embargo, es mucho más dudoso que el acreedor pignoraticio ostente
reipersecutoriedad en el supuesto de que haya perdido la posesión de la cosa, aunque sí se
encuentra legitimado para el ejercicio de la acción interdictal.

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