0% encontró este documento útil (0 votos)
29 vistas14 páginas

Pericarditis

Cargado por

carolinapulido89
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
29 vistas14 páginas

Pericarditis

Cargado por

carolinapulido89
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

Pericarditis

Introducción

Las enfermedades pericárdicas pueden presentarse de manera aislada o como parte de una enfermedad
sistémica. los principales síndromes pericárdicos que se presentan en la práctica clínica son la
pericarditis (aguda, crónica y recurrente), el derrame pericárdico, el taponamiento cardiaco, la
pericarditis constrictiva y las masas pericárdicas.
La pericarditis es la forma más común de enfermedad pericárdica en todo el mundo.
La incidencia exacta de la pericarditis aguda no se conoce; es difícil de cuantificar, porque muchos
casos no se diagnostican. En la necropsia, la frecuencia es de alrededor del 1%. En los pacientes
hospitalizados es de 0,1 % y constituye el 5% de los pacientes atendidos en el servicio de urgencias
por dolor en el pecho de causa distinta a cardiopatía isquémica.

En algunos estudios publicados de población hospitalaria se encuentra una incidencia aumentada en


los hombres entre los 16 – 65 años que en las mujeres y niños con un riesgo relativo de 2.02. La
mortalidad en dichos estudios ha sido estimada del 1.1% y aumenta con la edad y las coinfecciones
graves como neumonía o sepsis. Las recurrencias afectan a alrededor del 30% de los pacientes en
los primeros 18 meses posteriores al primer episodio de pericarditis aguda.
La fracción de todos los casos agudos responsables de pericarditis idiopática, a diferencia de
aquellos en los que se identifica una causa específica, es también incierta y está influenciada por las
características demográficas y la variación de las infecciones víricas. No obstante, el 80-90% es una
estimación razonable.

La pericarditis que aparece 24-72 horas después de un IM transparietal y la pericarditis tardía del
síndrome de Dressler solían ser frecuentes. Sin embargo, su incidencia se ha reducido durante la era
de la reperfusión, y ahora el síndrome de Dressler es infrecuente.

Este capítulo pretende brindar el conocimiento para la correcta clasificación, diagnóstico y


tratamiento de la pericarditis basándose en los hallazgos clínicos, etiológicos, y de ayudas paraclínicas
que disponemos en la actualidad. Teniendo en consideración que todos los tratamientos médicos para
enfermedad pericárdica son off label (indicación no aprobada), pues hasta la fecha no se ha registrado
ningún fármaco con una indicación pericárdica especifica. Hay pocos estudios clínicos controlados y
aleatorizados. Por lo tanto, el número de indicaciones de clase I nivel A es pequeño.
Los demás síndromes pericárdicos (taponamiento cardiaco, derrame pericárdico y masas
pericárdicas), pueden ocurrir sin pericarditis y no se revisan en este capítulo.
Definición, etiología y clasificación

El pericardio, (del griego περι, alrededor de, y κάρδιος, corazón), es un saco de doble pared que
contiene el corazón y las raíces de los grandes vasos. Tiene dos hojas, una visceral serosa y una
parietal fibrosa. Estas dos hojas conforman la cavidad pericárdica, que contiene el líquido
pericárdico seroso (cerca de 50 ml). Su función es mantener el corazón en el mediastino, a pesar de
los movimientos respiratorios y de la posición del cuerpo, además confiere una barrera contra las
infecciones y proporciona lubricación al corazón.
Pericarditis es la inflamacion o infiltracion del pericardio de la cual se derivan signos y sintomas.
Se puede producir por diversas causas.
 Infecciosa (bacteriana (1%-2%), tuberculosa (4%-9%), VIH, fungica, amebiana,
toxoplasmosis)
 Idiopática o viral (80-90% de los casos)
 Inflamatoria (lupus eritematoso sistemico,artritis reumatoide, esclerodermia, vasculitis,
dermatomiositis): 3% to 4% de los casos.
 Inducida por farmacos , ( procainamida, hidralacina, isoniacida, ciclosporina, etc.)
 Después de una cirugia cardiaca
 Enfermedades geneticas del sistema inmunitario ,
 Infarto agudo al miocardio y post infarto (síndrome de dresler , usualemnte dos semansas
después)
 Neoplasias primarias y secundarias (7-13% de los casos)
 Irradiación mediastinal
 Trauma, incluyendo casuasa iatrogénicas (postpericardiotomia, post colocación de
marcapasos, post ablación por catéter).
 Metabólicas (tiroidopatias, uremica).

La mayoría de los casos idiopáticos se suponen de causa vírica, pero no se realizan habitualmente
pruebas de detección de virus debido a su costo alto, su bajo rendimiento y su repercusión mínima
en el tratamiento.

La pericarditis se clasifica según el tiempo de evolución de los síntomas en:

 Pericarditis aguda: es un síndrome pericárdico inflamatorio con o sin derrame pericárdico


no más de 1 a 2 semanas de duración, de primer episodio.

 Pericarditis crónica: procesos que duran tres meses o más. Incluye formas constrictivas,
adherentes y derrame, Puede causar llenado restrictivo de los ventrículos e insuficiencia
cardiaca. La tuberculosis, la irradiación mediastinal y la cirugía cardiaca previa son causas
frecuentes. El diagnóstico diferencial debe incluir embolismo pulmonar, infarto ventricular
derecho, derrame pleural, enfermedad pulmonar obstructiva crónica y cardiomiopatía
restrictiva
 Pericarditis incesante: De duración mayor a 4-6 semanas, pero menor a 3 meses sin
remisión. La descontinuación del tratamiento antiinflamatorio siempre asegura una recaída.
Algunos autores la clasifican dentro de la categoría recurrente haciendo distinción entre
recurrente intermitente y recurrente incesante.

 Pericarditis recurrente: Intervalos libres de síntomas sin tratamiento (4-6 semanas o más
y evidencia de ulterior recurrencia de pericarditis).

Fuente: Guía ESC 2015 sobre el diagnóstico y tratamiento de las enfermedades del pericardio. Un informe del
Grupo de Trabajo del Comité de Guías de la Sociedad Española de Cardiologí[Link], J., Revista Española de
Cardiología, Volume 68, Issue 12, 1068-1074. Copyright © 2015 Sociedad Española de Cardiología

El derrame pericárdico ocurre como un trasudado (hidropericardio), exudado, piopericardio,


hemopericardio, o una mezcla de estos. Los grandes derrames generalmente indican una
enfermedad más seria y son comunes con neoplasias, tuberculosis, hipercolesterolemia, pericarditis
urémica, mixedema y parasitosis.

Según el tamaño encontrado en el ecocardiograma se clasifican en:

 Pequeño: espacio libre de ecos en diástole < de 10 mm.


 Moderado: al menos ≥ 10 mm en forma posterior
 Grandes: ≥ 20 mm.
 Muy grandes: ≥ 20 mm con compresión del corazón

El taponamiento cardiaco es una emergencia médica y su diagnóstico es de gran importancia


clínica. La enfermedad pericárdica de casi cualquier etiología puede producir taponamiento
cardiaco por acumulación de derrame e incremento en la presión intrapericárdica. El «taponamiento
quirúrgico» (hemorragia) puede sobrepasar rápidamente los mecanismos compensatorios. El
«taponamiento médico» que se desarrolla lentamente, acumula primero un derrame entre 500 y
2.000 mL
Diagnóstico

El diagnóstico es clínico, basado en la historia y examen físico. Puede hacerse con dos de los
siguientes criterios: 1. dolor toracico (85-90% de los casos), típicamente agudo y pleurítico, que
mejora en sedestación y con inclinación hacia delante. 2. frote o roce pericardico (<33% de los
casos), un crujido superficial a la auscultación que se aprecia mejor con el diafragma del
fonendoscopio, apoyado contra el borde esternal izquierdo; que puede o no estar presente; pero
cuando lo está, es patognomónico. 3. cambios electrocardiograficos específicos (hasta el 60% de los
casos). Y 4. derrame pericárdico (hasta el 60% de los casos, generalmente leve), su presencia no
debe ser utilizado como piedra angular del diagnóstico de pericarditis.
Las pruebas de laboratorio pueden ayudar a dilucidar la causa subyacente.

Pruebas de laboratorio

Las pruebas de laboratorio no confirman el diagnóstico, pero ayudan a determinar una etiología
específica.
El análisis de sangre inicial debería limitarse a las siguientes pruebas:

 Hemograma completo con diferencial.


 Velocidad de sedimentación globular, proteína C –reactiva (PCR). No son específicas, pero
pueden ser de valor en el seguimiento del curso de la enfermedad y la respuesta al
tratamiento.
 Nitrógeno ureico en sangre, creatinina.
 Troponina I (troponinas plasmáticas estan elevadas en 35 % a 50 % de los pacientes con
pericarditis, e indican la participación del miocardio, es decir , miopericarditis ) .

Las siguientes pruebas pueden ser útiles cuando se sospechan etiologías específicas de pericarditis:
 VIH
 PPD
 Anticuerpos antinucleares
 Factor reumatoide.

Estudio de líquido pericárdico

 La pericardiocentesis está indicada en pacientes con fisiología de taponamiento, en los


pacientes con pericarditis purulenta, cuando se sospecha un origen neoplásico y en
pacientes con derrame pericárdico idiopático significativo que no ha resuelto por 3 meses.
El líquido debe ser analizado para el recuento rojos y glóbulos blancos, citología, glucosa,
lactato deshidrogenasa, proteína, pH, nivel de triglicéridos, y cultivos. Reacción en cadena
de polimerasa o niveles elevados de actividad de la adenosin de aminasa son útiles cuando
se sospecha pericarditis tuberculosa.

 La biopsia pericárdica puede ser útil en el derrame pericárdico recurrente si el diagnóstico


sigue siendo difícil de lograr. También debe considerarse siempre que se sospeche
malignidad o tuberculosis.

 Pericardioscopia Otra herramienta valiosa para el diagnóstico específico de pericarditis,


con la cual se puede observar directamente el espacio pericárdico y extraer líquido para su
estudio y tomar biopsias para análisis histoquímica. Se describió y se realizó esta técnica
por primera vez en el mundo en 1982, en Colombia. El primer estudio se hizo en una
paciente con metástasis al pericardio. También se realizó por primera vez la toma de
biopsias bajo visión directa

Estudios de imagen

 Ecocardiograma para detectar y determinar la cantidad de derrame pericárdico (presente


en el 50 % y el 60 % de los pacientes) o una ausencia de derrame. Ayuda a descartar
taponamiento cardíaco, sugiere una posible etiología de la pericarditis, y también ayuda a
evaluar cualquier miocarditis aguda asociada. Es la prueba de imagen por excelencia para
los pacientes con sospecha de enfermedad pericárdica, debido a que puede detectar de
manera precisa el derrame pericárdico y el taponamiento cardiaco.

 Electrocardiograma (EKG): los cambios varían con la etapa evolutiva de pericarditis y se


pueden observar en la imagen:

 Fase aguda: depresión del segmento PR y elevación difusa del segmento ST


(particularmente evidente en las derivaciones precordiales), que puede ser
distinguido de infarto agudo al miocardio por la falta de cambios recíprocos y la
ausencia de ondas Q. Puede verse elevación del PR en la derivación aVR.

 Fase intermedia: retorno de los segmentos PR y ST a la línea de base e inversión de


la onda T en las derivaciones que previamente mostraban elevación del segmento
ST.

 Fase tardía: la resolución de los cambios en la onda T.


Fuente: Diagnosis and Management of Acute Pericardial Syndromes.
Rev Esp Cardiol. 2005;58:830-41 - Vol. 58 Num.07
 Radiografía de tórax es realizada principalmente para descartar anormalidades del
mediastino o campos pulmonares que pueden causar dolor en el pecho. La silueta cardiaca
puede estar aumentada en pacientes con derrame pericárdico ≥200 ml.

 Resonancia magnética: se observa edema y aumento del contraste pericárdico. Puede ser
útil en pacientes con pericarditis constrictiva crónica, recurrente y cuando se sospecha
malignidad. La RM puede discriminar de manera precisa entre enfermedades
miopericárdicas mixtas, como las formas inflamatorias mixtas (p. ej., miopericarditis o
perimiocarditis) y el daño pericárdico tras infarto de miocardio. En pacientes con
pericarditis constrictiva, la RM es especialmente importante en el diagnóstico de las
presentaciones atípicas, como las que cursan con pericardio mínimamente engrosado o
pericarditis efusivoconstrictiva, y de las formas potencialmente reversibles o transitorias de
pericarditis constrictiva. Comparte las ventajas de la TC, pero permite una caracterización
tisular mejor y la posibilidad de valorar las consecuencias funcionales.

 Medicina nuclear: la tomografía por emisión de positrones (PET), sola o preferiblemente


en combinación con TC (PET/TC). Es útil para identificar pericarditis tuberculosa que
produce un patrón de mayor captación de fluorodesoxiglucosa que las formas idiopáticas,
sin embargo, es un reto identificarlas a través de este medio.

Pericarditis aguda

Manejo clínico y tratamiento

Debido al curso generalmente benigno de las causas más comunes de pericarditis (viral, idiopatica),
y al éxito bajo de los estudios, no es mandatorio la búsqueda de etiologías en todos los pacientes.
Por otro lado, las causas especificas no viral, no idiopática, se asocian a cursos clínicos tórpidos con
restricción, taponamiento y recurrencia. Los factores de riego asociados a mal pronóstico en la
pericarditis se han clasificado en mayores y menores. Los primeros producto de un análisis
multivariado y los últimos basados en opiniones de expertos y revisiones bibliográficas.

 Factores de riesgo mayores: fiebre alta (> 38 °C o > 100,4 °F), curso subagudo (síntomas
que duran bastantes días sin un claro inicio agudo), evidencia de derrame pericárdico
importante (espacio diastólico libre de ecos > 20 mm), taponamiento cardiaco y ausencia de
respuesta al tratamiento con fármacos antiinflamatorios no esteroideos (AINES) los
primeros 7 días

 Factores de riesgo menores: la pericarditis asociada a miocarditis (miopericarditis),


inmunodepresión, traumatismo y tratamiento con anticoagulantes orales.

Los pacientes que tengan al menos un predictor de mal pronóstico, ya sea factor de riesgo mayor o
menor y/o presentación clínica que haga sospechar de una etiología, por ejemplo, tuberculosis, debe
ser ingresado al servicio de hospitalización para estudios de extensión y manejo de la casusa
especifica.
Los pacientes sin estas características se les puede dar manejo ambulatorio con tratamientos
antinflamatorios empíricos y seguimiento en una semana para valorar la respuesta al tratamiento.

El ácido acetil salicílico (ASA) o los AINES, son el pilar del manejo. Para la elección del fármaco
se tendrá en cuenta la historia del paciente, comorbilidades y experiencia del médico.

La colchicina está recomendada a dosis bajas y ajustadas por el peso para mejorar la respuesta al
tratamiento médico y prevenir recurrencias. Los corticoides deben considerarse como segunda
opción para pacientes con contraindicaciones y falta de respuesta a ASA o AINE; en este caso,
deben usarse con colchicina y a dosis de bajas a moderadas (prednisona 0,2-0,5 mg/kg/día. La dosis
inicial debe mantenerse hasta la resolución de los síntomas y la normalización de la PCR y después
retirarla gradualmente.

Las medidas no farmacológicas incluyen: restricción de la actividad física. Para los pacientes
deportistas hasta que se resuelvan los síntomas, se normalicen la PCR, EKG y ecocardiograma.
Para los no deportistas hasta que resuelvan los síntomas y se normalice la PCR. En términos
generales y por consenso de expertos, se ha definido una restricción mínima de tres meses.

Fuente: Guía ESC 2015 sobre el diagnóstico y tratamiento de las enfermedades del pericardio. Un informe del Grupo de
Trabajo del Comité de Guías de la Sociedad Española de Cardiologí[Link], J., Revista Española de Cardiología,
Volume 68, Issue 12, 1068-1074. Copyright © 2015 Sociedad Española de Cardiología

Pronóstico

El curso clínico de la pericarditis aguda es variable. El 60 % de los pacientes tienen una


recuperación completa dentro de una semana, y casi el 80 % tienen una recuperación completa
dentro de 3 semanas. El 18% por ciento de los pacientes puede tener pericarditis recurrente y puede
aumentar hasta el 50% después de una primera recurrencia en pacientes no tratados con colchicina,
sobre todo si están tratados con corticoides. Los pacientes con presencia de factores de riesgo
mayores tienen peor pronóstico.

Pericarditis incesante y crónica

El término incesante se ha adoptado para casos con síntomas persistentes sin una clara remisión
después del episodio agudo, con síntomas que persisten más de 4-6 semanas (que suele ser el
tiempo aproximado del tratamiento antiinflamatorio convencional y su disminución progresiva). El
término crónico se refiere generalmente para las pericarditis que duran más de 3 meses.

Pericarditis recurrente

Causas y diagnostico

El diagnóstico de recurrencia se establece según los mismos criterios usados para la pericarditis
aguda. Las causas son:

 Tratamiento inadecuado del primer episodio de pericarditis


 Etiología viral en un 20% de los casos
 Indeterminada en la mayoría de los pacientes inmunocompetentes, y en estos casos se
supone que es inmunomediada.

La PCR, la tomografía computarizada (TC) y la RM proporcionan hallazgos confirmatorios en caso


de duda diagnostica.

Tratamiento

- ASA o AINES más colchicina 0,5 mg una vez al día si el peso corporal es < 70 kg o 0,5 mg
dos veces al día si es ≥ 70 kg, durante al menos 6 meses.

- Si no respuesta adicionar corticoides a dosis bajas-moderadas (prednisona 0,2-0,5


mg/kg/día) como triple terapia, con indicaciones específicas (enfermedades inflamatorias
sistémicas, síndromes tras pericardiotomía, gestación) o contraindicaciones para AINE
(alergia verdadera, úlcera gástrica reciente o sangrado gastrointestinal, tratamiento
anticoagulante oral cuando el riesgo de sangrado se considere alto o inaceptable) o
intolerancia o enfermedad persistente a pesar de recibir dosis adecuadas

- Evitar uso de corticoides si no se ha descartado infecciones (bacterianas, tuberculosis)

- Retirar de manera muy lenta (1,0-2,5 mg a intervalos de 2-6 semanas).

- Respuesta completa (desaparición de los síntomas y normalización de PCR), retirar cada


fármaco de a uno en uno de manera gradual y lenta (varios meses).
- Otros fármacos inmunosupresores como ciclofosfamida, ciclosporina, metotrexato,
hidroxicloroquina y agentes antifactor de necrosis tumoral Azatioprina, IGIV
(inmunomoduladoras pero también antivirales) y anakinra (antagonista recombinante del
receptor IL-1β), pueden considerarse en casos probados de pericarditis recurrente,
dependiente de corticoides, sin infección, que no responden a la colchicina. Esta decisión
debe ser tomada multidisciplinariamente con inmunólogos o reumatólogos, ya que no hay
datos sólidos basados en la evidencia.

El tratamiento debe ir dirigido a la causa identificada en los casos en los que esto es posible. ASA o
AINES, sumado a cochicina mejora la respuesta al tratamiento médico, las tasas de remisión y
previene recurrencias. Se debe tener en cuenta que el uso de corticoides favorece la cronicidad,
mayores tasas de recurrencias (sobretodo con dosis de prednisona de 10-15 mg/día o equivalente) y
efectos secundarios.
Fuente: Guía ESC 2015 sobre el diagnóstico y tratamiento de las enfermedades del pericardio. Un informe del Grupo de
Trabajo del Comité de Guías de la Sociedad Española de Cardiologí[Link], J., Revista Española de Cardiología,
Volume 68, Issue 12, 1068-1074. Copyright © 2015 Sociedad Española de Cardiología

Pronostico

Las complicaciones graves son poco frecuentes en la pericarditis recurrente idiopática. El


taponamiento cardiaco es infrecuente y suele ocurrir al comienzo de la enfermedad. Nunca se ha
documentado pericarditis constrictiva en estos pacientes, a pesar de las numerosas recurrencias, con
un riesgo total menor al 1%. Las tasas de complicaciones están relacionadas con la etiología, y no
con el número de recurrencias.

Pericarditis constrictiva crónica

Engrosamiento y fusión de ambas hojas del pericardio, el predominio es parietal y característicamente


se encuentra rígido, no extensible, y calcificado en un 30-40%.
Debe sospecharse en pacientes con un cuadro de insuficiencia cardiaca derecha (ingurgitación yugular,
hepatomegalia, ascitis, edema y derrame pleural) sin signos de insuficiencia cardiaca izquierda.

Diagnostico
Tríada de sospecha clínica más documentación de fisiología de constricción más una técnica de imagen
que muestre engrosamiento del pericardio.
Datos de fisiología de constricción:

 Ecocardiograma Doppler: muesca protodiastólica (notch) en el tabique interventricular en el


modo M y un marcado predominio diastólico en el flujo de la vena cava inferior y venas
suprahepáticas con inversión en el primer latido de la espiración. Esto también puede ser
observado en los enfermos con miocardiopatía restrictiva. Una técnica de imagen que
permita ver el grosor del pericardio o la presencia de calcificaciones puede aclarar el
diagnostico. Una radiografía de tórax que muestra calcificación del pericardio es suficiente.
Si esta última no es concluyente, la tomografía computarizada (TC) y la resonancia
magnética (RM) pueden medir el grosor del pericardio. La TC muestra engrosamiento del
pericardio (> 4 mm) y, a veces, zonas de calcificación. La TC es superior para detectar
calcificaciones, por lo tanto, es la técnica de elección para este objetivo.

 El cateterismo cardiaco raramente es una exploración necesaria para esta finalidad. El


hallazgo típico es la elevación e igualación de las presiones diastólicas de ambos
ventrículos en modo de dip-plateau, colapso-meseta o signo de la raíz cuadrada. Aunque en
algunas ocasiones las presiones son asimétricas.

Sospecha clínica (triada)


+
Fisiología de constricción
+
Técnica de imagen

(estudio hemodinámico)
Pericarditis constrictiva subaguda

Representan una forma intermedia entre el taponamiento y la constricción clásica. Hay dos tipos, la
fibroelastica y la efusivoconstrictiva.

Fibroelástica

Consiste en una constricción subaguda en la que el pericardio no está completamente rígido e


inextensible, sino algo elástico. Se diferencia de la pericarditis constrictiva «clásica», por la
presencia de un grado de derrame pericárdico concomitante, un pulso venoso yugular en forma de
XY o Xy, (colapso sistólico marcado), en vez de la clásica morfología en xY de la pericarditis
crónica con pericardio rígido. Además, puede estar presente un pulso arterial paradójico, que es
infrecuente en la forma clásica.

Pericarditis efusivoconstrictiva

Es un cuadro clínico que ilustra el hecho de que los síndromes de taponamiento cardiaco y
pericarditis constrictiva no son excluyentes entre sí, sino que uno puede seguir al otro e incluso
pueden coexistir en un mismo paciente. Estos pacientes se presentan con un cuadro de
taponamiento cardiaco con derrame pericárdico abundante, ingurgitación yugular, colapso X
predominante en el pulso venoso yugular y pulso arterial paradójico.
El ecocardiograma es útil pero la pericardiocentesis es el método que logra el diagnostico con el
registro de las presiones intrapericardica e intracavitaria antes (elevación franca de la presión
intrapericárdica y elevación e igualación de las presiones diastólicas de ambos ventrículos) y
después de dicho procedimiento (presión intrapericárdica baja hasta niveles subatmosféricos, pero
las presiones intracavitarias no se modifican). No obstante, la realización de este procedimiento no
mejora sustancialmente el cuadro y el paciente persiste con ingurgitación yugular, y la forma del
pulso venoso yugular pasa a tener un colapso Y prominente, lo que pone de manifiesto los signos de
constricción. La constriccion la causa principalmente el pericardio visceral por lo tanto el gasto
cardiaco tampoco aumenta.

Los pacientes pueden presentarse con un cuadro puro de taponamiento o con predominio de
taponamiento, pero con un componente de constricción, o con una mezcla de taponamiento y
constricción (pericarditis efusivo-constrictiva) o con constricción, pero con derrame pericárdico
pequeño, y otros con cuadro puro de constricción

Pericarditis constrictiva transitoria

Descrito por primera vez en 1987. Consiste en una fase exudativa con derrame pericárdico
abundante, y a veces taponamiento, y una fase de resolución del derrame que se presenta 1 a 3
semanas después y se presenta con signos de constricción, que desaparecen al cabo de tres meses,
sin manejo con corticoides ni pericardiectomia.
No es un síndrome pericárdico independiente, sino una forma evolutiva que se presenta en la fase
de resolución de algunas pericarditis de diferentes etiologías.
Sospechar este síndrome es importante pues algunos de estos enfermos podrían ser sometidos a una
pericardiectomía innecesaria.
De este modo si en la fase de resolución de una pericarditis aguda idiopática aparecen signos de
constricción, hay que adoptar una conducta expectante, pues es muy probable que la constricción
remita espontáneamente. El 30% de las pericarditis idiopáticas con derrame presentan esta
evolución; el 1% desarrolla una constricción persistente y severa que requiere pericardiectomía. En
las pericarditis purulentas y en las tuberculosas el porcentaje es mayor, 30% y 40-50%
respectivamente evolucionan a una pericarditis constrictiva con necesidad de pericardiectomía.

En la siguiente tabla tomada de la guía de la sociedad europea de Cardiología de 2015 sobre el


diagnóstico y tratamiento de las enfermedades del pericardio se encuentra una propuesta de
esquema diagnóstico para algunas etiologías de pericarditis frecuentes en pacientes de alto riesgo.

Fuente: Guía ESC 2015 sobre el diagnóstico y tratamiento de las enfermedades del pericardio. Un informe del Grupo de
Trabajo del Comité de Guías de la Sociedad Española de Cardiologí[Link], J., Revista Española de Cardiología,
Volume 68, Issue 12, 1068-1074. Copyright © 2015 Sociedad Española de Cardiología
Lecturas recomendadas
1. Guia ESC 2015 sobre el diagnóstico y tratamiento de las enfermedades del pericardio. Rev
Esp Cardiol. 2015;68(12): 1126.e1-e46
2. Van Camp G, Pasquet A, Sinnaeve P, Mairesse GH, De Pauw M, Claeys MJ. Acta Cardiol.
2016 Feb;71(1):7-13
3. Acute pericarditis. Tonini M, Melo DT, Fernandes F. Rev Assoc Med Bras. 2015 Mar-
Apr;61(2):184-90
4. Treatment of acute and recurrent idiopathic [Link]. 2013 Apr
23;127(16):1723-6.
5. Enfermedades pericárdicas. Martin M. LeWinter y William E. Hopkins Braunwald. Tratado
de cardiología, 71, 1636-1657
6. Pericarditis Fred F. Ferri M.D. Ferri's Clinical Advisor 2017, 949-951.e1
7. Pericardial Diseases. William C. Little y Jae K. Goldman-Cecil Medicine, 77, 483-492.e1
8. Pericardial and Myocardial Disease. Nicholas J. Jouriles Rosen's Emergency Medicine,
Chapter 82, 1091-1105.e1
9. Prevention of recurrent pericarditis with colchicine in 2012. Clin Cardiol. 2013
Mar;36(3):125-8

También podría gustarte