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Este libro ha sido hechizado por The Secret Circle.

Fue
realizado sin fines de lucro y no pretende perjudicar al
Autor (a). Las Brujas de este círculo no reciben
compensación económica alguna por la traducción,
corrección o edición del mismo. The Secret Circle nace con
la finalidad de dar a conocer nuevas historias a lectores de
habla hispana. Por seguridad no menciones nuestra labor ni
la de otros grupos de traducción en las redes sociales de los
autores.

Apoyemos a los autores adquiriendo sus libros en idioma


original
Serie Mayim Merman 1
AMBER DARK

Durante seis meses, no he sido capaz de dejar ir el dolor


causado por mi ex al abandonarme. He comido galones de helado,
he llorado mucho y ni siquiera he tenido sexo desde entonces.
Y ahora, estoy en una discoteca, y un chico súper sexy me
está coqueteando. ¡Whoa!
¿Quién es este tipo cuya sucia boca está haciendo que rompa
mis propias reglas? Mayim, ese es él.
Y esta noche, ya no soy más la nerd que se queda en casa el
fin de semana. Voy a satisfacer mis deseos más secretos... con un
extraño.

Nota: Este libro contiene escenas de sexo caliente, muchas


palabrotas y un montón de placer excitante. El sexo es consentido,
y debes tener 18 años o más para leerlo.
¡Australia! Finalmente, llegué después de una semana nadando
desde Nueva Zelanda.

Soy un tritón, o cualquier otra estúpida palabra que quieras usar. Si


quieres que me vea como ese actor con tatuajes y músculos, puedo
hacerlo. Pero yo soy el verdadero. Soy mitad hombre, mitad pez,
creado a través del amor.

Y no, no es asunto tuyo saber quiénes son mis padres o cómo fui
concebido o nací. Todo lo que necesitas saber es que en el océano mi
pecho es el de un hombre con una larga cola de pez. Y cuando estoy
en tierra, me veo como un hombre, con polla y todo. Sí, es larga,
dura, gruesa; y me encanta follar.

Ahora mismo estoy cansado. Ha sido un largo viaje, y he nadado sin


parar, solo haciendo pausas para comer.

El puerto de Sídney es profundo y hay muchos lugares en los que


puedo dormir. También necesito descansar con aire y caminar en la
superficie, así que pasaré tiempo en una de las muchas pequeñas
islas inhabitadas que hay alrededor de la bahía. Esa es una de las
razones por las que vine, es fácil para pasar desapercibido. Las
numerosas playas que hay en el puerto me hace más fácil el
moverme entre la superficie y el agua.

Amo a las mujeres y me encanta follar. Y cuando digo follar, me


refiero a follarlas hasta que no puedan caminar.

Con mi fuerza de tritón, puedo tener sexo toda la noche si quiero y


nunca me cansaría. He estado buscando una sirena pero no he
encontrado a mi alma gemela...aún.

Me encanta dar placer a las mujeres a las que sus perdedores


maridos u holgazanes novios les han negado eso.

Con las mujeres, no hago el amor. No les doy más de una noche.

No soy alguien de relaciones.

Pero... Me tomo el tiempo para recordarles a cada una de ellas su


valor.

Para aquellas que están cargando con problemas de inseguridad, un


buen polvo basta para recordarles su autoestima y orgullo.

Yo hablo y escucho.

Le recuerdo a cada mujer lo hermosa que es, y me aseguro de que lo


vea.

Al ser un tritón, no solo tengo la habilidad especial de evitar que las


mujeres humanas tengan pensamientos sensibles acerca de la
protección a la hora de follar, no puedo transmitir enfermedades ni
embarazarlas.

Solo puedo embarazar a una sirena.

He estado buscando a mi compañera durante años y una vez que la


encuentre, no habrá nadie más en mi vida.

Nosotros, los tritones, somos compañeros de por vida.

Sídney Harbor es agradable, la vida salvaje es amigable y hay mucho


para comer. Toda esa natación y las folladas me obligan a comer...
muchísimo. Entonces, un gran puerto con comida es un buen lugar
para vivir.

Después de unos días de comer y descansar, iré a la superficie y veré


si alguien me necesita.
Es viernes por la noche y estoy exhausta. Ha sido una larga semana
de enseñanza, y he lidiado con numerosas rabietas-de-cinco- años,
aprendiendo, cantando y vómito. Sí, me han vomitado, por eso
siempre guardo un juego de ropa de repuesto en mi auto.

Enseñar a niños pequeños es una gran alegría, me encanta. Pero esta


semana ha sido difícil al haber un virus gastrointestinal en la
escuela.

Estoy tan tentada de quedarme en casa y hacer un maratón de


películas románticas, pero mi amiga Sarah me ha fastidiado toda la
semana y solo para callarla, he hecho un esfuerzo y aquí estoy, con
ella y otras personas, bailando en un club nocturno.

Es una noche temática de los 80, y cada uno de nosotros vestimos


con faldas ra-ra1 y crop-tops. Mi cabello, el cual me llega a los
hombros porta un estilo de los años 80, mis ojos están cubiertos con
una sombra color azul y mis labios resaltan con un lápiz labial rosa
flúor.

1La falda rah-rah (o ra-ra) es una falda corta en capas con volantes que se
originó entre las porristas y luego convirtió en una tendencia de moda popular
entre las adolescentes a principios de la década de los 80
Estoy segura que me veo ridícula, en cambio, mis amigos me dicen
que me veo sexy. Pero no les creo. No soy tan guapa. Y estoy bien
con eso.

Hemos tomado cócteles, ha habido muchas risas y ahora estamos


bailando. El volumen de la música es muy alto y siento que reverbera
en mí.

—Necesitas tener sexo— me grita Sarah, por encima de The B- 52s


Love Shack. — ¿Cuándo fue la última vez que lo hiciste?

Pongo los ojos en blanco. No quiero decirle. Han pasado seis meses.
Seis meses desde que Nick me dejó, y mi vida sexual se secó.

He llorado por él, lo he acechado en sus redes sociales y mi corazón


se ha roto desde nuestra ruptura. ¿Cómo pudo dejarme así? Pensé
que las cosas entre nosotros eran serias.

—Hay muchos chicos calientes, solo ve y conoce a uno. Yo cuidaré de


ti. Y si quieres enloquecer, ten una aventura de una noche— alienta.

—Nunca he tenido una aventura de una noche. Solo he tenido sexo


con hombres con los que he estado en una relación, y eso se reduce a
dos. —Realmente patético. Pero nunca he sido alguien que sea
directa con respecto al sexo. He tenido demasiado miedo como para
confesar que me encantaría probar algo fetichista y diferente.
—Ese tipo de allá es caliente —Ella me empuja y hace un gesto hacia
la barra. —Ve a conocerlo, si no quieres tener sexo, solo baila y
diviértete. Será bueno para ti.

Miro al chico guapo quien inmediatamente me roba el aliento.


Fácilmente podría ser un modelo o un actor con sus pómulos
cincelados y apariencia seductora. Ignoro la agitación en mi vientre y
digo: —Él podría ser un bicho raro.

—Estoy aquí y cerca por si me necesitas. Y si se siente correcto,


siempre puedes tener sexo en el baño o en la parte de atrás. —pone
los ojos en blanco. —Mantén tu teléfono celular cerca y envíame un
mensaje de texto si me necesitas.

Una emoción de excitación me recorre. Siempre quise tener sexo al


aire libre, pero mi ex, Nick, estaba horrorizado ante la idea. Prefería
la posición del misionero, en casa y en una cama.

Soy bastante tranquila, pero por mucho que me guste el sexo


regular, he deseado probar algo un poco diferente.

Secretamente he fantaseado con tener sexo contra una pared, en


público, pero cuando se lo confesé, la frente de Nick se arrugó de
horror y sus ojos se entrecerraron. — ¿De verdad? — él había dicho
con recelo. — ¡Enseñas a niños pequeños!
Me hizo sentir inadecuada y avergonzada. Desde entonces, me he
guardado mis fantasías para mí misma.

Una deliciosa necesidad de excitación revolotea en mi vientre. Me


encantaría que me follen. La gente tiene esta idea preconcebida de
mí de que solo porque soy callada y maestra, no debería decir la
palabra con F. Pero también soy una mujer que quiere a un hombre
que la complazca, al igual que haga todo por mí. Que me complazca
en todo lo que quiera y que no me mire como si fuera una ramera.
Pero estoy muy nerviosa. ¿Qué pasa si encuentro un chico y él se ríe
de mí, como Nick? Mis nervios me están frenando, simplemente no
puedo hacerlo.

Suelto un suspiro frustrado y me recuerdo a mí misma que puedo


aliviar mis frustraciones sexuales con una divertida noche de baile y
algo de placer más tarde con mi vibrador. Mi vibrador y yo hemos
estado en términos muy amigables últimamente.

Un golpecito en el hombro hace que gire. Y veo al chico guapo, que


había estado mirando con Sarah, parado frente a mí. No puedo
respirar, es muy atractivo. Mis pezones hormiguean y mi coño
palpita, nunca había pasado... hasta ahora.

¿Quién es él? ¿Por qué alguien tan guapo quiere hablar con alguien
tan común como yo? Hay mujeres mucho más atractivas en el club.
—Soy Mayim —dice. —Me encantaría bailar contigo. Asiento, porque
sinceramente, ¿quién diría que no?

—Te veías muy feliz bailando, sonriendo, divirtiéndote con tus


amigos. Quería conocerte.

—Uhm, bueno, gracias. —digo, sonando como una adolescente


nerviosa. Es tan guapo y la forma en que sus ojos color aguamarina
me encienden, hace que mis dedos se retuerzan en mis zapatillas.

Bien, definitivamente estoy interesada en bailar con Chico Caliente.


—Soy Summer.

—Encantado de conocerte, Summer— responde mientras me guía,


como un caballero, a un lado de la pista de baile, donde hay menos
gente.

Me sostiene cerca, sus manos abarcan mi cintura y levanto mis


brazos alrededor de su cuello. Estamos bailando cerca pero se siente
reconfortante, y sus manos descansan suavemente sobre mí, aunque
no manoseándome. Su cuerpo se balancea con la música mientras
me sostiene, y lo estoy disfrutando.

Me hace girar. Nada elaborado, pero es divertido. Me río y él sonríe


de vuelta. Es una sonrisa cálida que me hace sentir feliz.

La canción termina, otra comienza, y todavía estamos bailando.


Sin duda tiene sus propios movimientos y no tiene complejos para
bailar.

Capto la atención de mi amiga y nos enviamos una señal de


aprobación. Hasta aquí todo bien. Chico Caliente no solo es un buen
bailarín, sino que también disfruta estar conmigo.

Me acerca y me dice al oído—Eres hermosa, me encanta que seas


alta.

Respiro hondo. Mi altura siempre ha sido un problema para mí.

Un poco menos de seis pies, generalmente soy más alta que la


mayoría de los hombres que he conocido. No he usado tacones en
años.

Soy alta, pero él es más alto que yo y eso me gusta. La parte superior
de mi cabeza solo llega a su hombro.

—Gracias— digo.

Lo miro y me quedo admirando sus pómulos definidos, labios


carnosos y cabello oscuro. Lleva puesto un traje. No es un atuendo
de los años 80, sino algo de hoy que lo hace ver como si acabara de
salir de una pasarela de un diseñador de alto nivel.

Sus hombros son anchos, su cintura esbelta y su traje lo abraza de


una manera que me hace querer ver lo que hay debajo.
Tengo esta cosa por chicos con traje. Me enciende... y este tipo ha
hecho que mi libido aumente de deseo.

Me sostiene cerca. Es como si no le importara que sea una noche


temática y que esté fuera de lugar. Todos están moviéndose en la
pista de baile disfrutando de las canciones de los 80, y sin embargo,
su atención se centra únicamente en mí.

Su mirada me hace sonrojar, y todavía no puedo creer que de todas


las mujeres guapas aquí, él me haya elegido. Capturo la mirada de
Sarah, nuevamente, y ella me da otro pulgar hacia arriba antes de
volver su atención al chico lindo con el que está bailando.

Suenan un par de canciones y luego trato de hacerle algunas


preguntas educadas para conocerlo.

Él comparte conmigo que trabaja en la industria pesquera, le


encanta comer mariscos, no bebe alcohol, no consume drogas, es
soltero y le encanta nadar en el océano. Mis pestañas revolotean en
respuesta.

Soltero. Caliente. ¿Interesado en mí? Estoy más que interesada.

Le digo que soy maestra, y también soltera, y que he tomado dos


cócteles esta noche porque quería divertirme y volverme un poco
loca con mis amigos. Él asiente.

—Estar con amigos es importante—. Ladea la cabeza hacia Sarah.


Toma mi mano en la suya. —Summer, eres hermosa y sexy— Él hace
una pausa. —Mientras bailamos pude sentir esa vibrante energía
sexual en ti. No te han complacido en mucho tiempo.

Los latidos de mi corazón se aceleran. ¿Sarah le dijo algo? ¿Cómo


sabe él eso?

Sus brazos me sostienen cerca mientras me susurra al oído— Estoy


disfrutando bailar contigo, hablar contigo, pero para ser honesto,
solo quiero follarte.

Mi mandíbula cae. Nunca he conocido a nadie como él. Nadie ha


sido tan descarado conmigo. No sé si sentirme horrorizada o
excitada.

— ¿Disculpa? —Parpadeo, preguntándome si escuché bien.

—Me escuchaste. Prefiero follarte que hablar. Quiero hacerte venir,


muchas veces. —hace una pausa. —Siento una conexión entre
nosotros pero... si esto no es para ti, está bien. Podemos quedarnos y
bailar, y tú puedes irte a casa, sola. Pero te digo honestamente, me
encantaría complacerte... muchas veces.

Su aliento es cálido contra mi cuello y, a pesar de ser un extraño, me


siento segura junto a él. Hay una energía sobre él que es muy alfa,
pero siento que no me hará daño. Nunca he tenido a un hombre
hablándome tan descaradamente, no sé si es normal que las mujeres
elijan a un tipo como este. Pero lo que sí sé es que estoy interesada,
más que interesada.

—Hazle saber a tu amiga que te cuidaré. Volveremos a tu casa para


follar. Puede usar las redes sociales para seguirte, o puedes enviarle
mensajes para hacerle saber que estás bien.

Me estremezco de necesidad. ¿Sexo con un extraño guapo? Sí por


favor. Realmente quiero esto. Siempre he sido la buena chica, pero la
idea de dejarme ir y hacer algo nuevo y emocionante hace que mi
coño se queje de anticipación.

—Pero antes de que volvamos a tu casa, voy a follarte en el callejón,


detrás del club... porque quieres eso, ¿no? —Su voz es profunda y
sexy. Sus dedos rozan la piel desnuda cerca de mi cintura y tiemblo
de necesidad. Mi vientre se llena de calor y mis bragas se humedecen
de necesidad.

El callejón. Un lugar afuera. Un lugar en el que no debería querer


tener sexo... pero no puedo evitar estar excitada. Siempre quise tener
sexo en un lugar público. Ha sido una fantasía mía.

Se inclina hacia adelante y besa mi cuello. —Dios, hueles bien. No


puedo esperar para hacerte venir. —Mi piel se pone de gallina y estoy
muy excitada, lista para que me tome en la pista de baile. Hay algo
especial en él. Simplemente no sé qué es. ¿De dónde vino? ¿Por qué
me eligió?

No me importa. Lo quiero tanto que mi piel está en llamas. Mis


pequeños pechos se tensan contra el encaje del sujetador, y lo deseo
de una manera que nunca antes había deseado a un hombre.

Esta noche será la primera de muchas. Lo miro y sonrío.

Él me devuelve la sonrisa y luego baja su boca a la mía. Sus labios


rozan los míos, casi dulcemente.

Y eso es todo. No me importa si me voy a casa con un extraño o si


voy a tener mi primera aventura de una noche o si voy a cometer mi
primer acto de indecencia.

Deseo mucho a este chico. Quiero sentir su polla en mí. Quiero gritar
mientras me hace venir.

Rápidamente escribo un mensaje a Sarah, haciéndole saber que voy


con Mayim a mi casa.

Ella responde con un emoticono sonriente y de corazón.

—Vamos. —digo, tomando su mano grande en la mía. Su piel es


cálida y sus dedos son callosos, pero me siento segura. Y literalmente
corremos más allá de todos los bailarines, hacia la salida en la parte
trasera del club.
Encontramos la puerta, la empujo y, en un momento, estamos
afuera, en un callejón. Me guía a un lugar oscuro pero que no está
completamente protegido de miradas indiscretas.

Mayim se inclina hacia adelante y me besa. No como el dulce beso


que me dio en el club, sino de una forma en que he estado queriendo
desde que lo conocí. Su boca devora la mía. Su lengua se desliza y
pelea con la mía mientras sus manos agarran mis hombros.

—Eres tan jodidamente caliente. —dice, antes de que su lengua se


deslice por la piel de mi hombro hasta mi oreja. Chupa la parte
carnosa, dándole un pequeño mordisco antes de lamer mi oreja y sus
manos acarician mis pechos.

—Tus tetas. —dice, mirando mis pequeños senos. Quiero cubrirlos,


pero su mirada hambrienta no me deja.

—Son magníficas. —dice mientras sus dedos pellizcan mis pezones.

Gimo cuando el dolor y el placer me atraviesan.

—Eso es, Summer. Quiero oírte gritar. —se inclina y susurra. —Sabes
que quieres ser mala... incluso si es solo por una noche.

¿Cómo sabe él eso? ¿Tengo la palabra "perdedora" tatuada en la


frente?
—Deja de pensar. Estás perdiendo el tiempo cuando podría hacerte
venir —dice. Me arranca la blusa y el sujetador, y luego se inclina y
chupa mis pezones. Su lengua prodiga sobre ellos y pronto estoy
jadeando de necesidad.

Sus dedos se deslizan hacia abajo y me quita la falda y las bragas. Me


quedo solo con mis zapatos, y estamos afuera. Cualquiera puede ver.

—Joder, eres caliente.

Se quita la chaqueta y la coloca sobre mis hombros. —No quisiera


que tu hermosa piel se estropeara. —Luego captura mi boca en un
beso que es ardiente, exigente, y me hace rogar por su polla.

—Te necesito. —lloriqueo.

—Lo sé. —En segundos sus pantalones y ropa interior están


alrededor de sus tobillos y todo lo que puedo ver es su larga y gruesa
polla. Me estremezco de necesidad. Mi boca se hace agua, quiero
chuparla, tan mal.

Él capta mi mirada y sonríe. —Puedes hacer eso luego.

La parte racional de mi cerebro se ha convertido en papilla. Puede


que esté tomando la píldora, pero no tengo otros pensamientos
sobre la protección, mi enfoque gira en torno a Mayim
complaciéndome.
Sus manos rodean mi cintura y me sostiene contra la pared. Con
facilidad, se las arregla para maniobrarme, de repente golpea su
gigante polla contra mí y lloro de placer. Estoy tan mojada que
puede entrar en mí con un fuerte empujón. Se siente increíble. —
Más duro, más. —lloro en su oído.

Eso parece encenderlo porque lo siguiente que siento es a él


llenándome tan duro, que estoy a punto de desmoronarme. Mis
piernas están alrededor de su cintura, estoy contra la pared, estamos
afuera y cualquiera puede vernos y todo en lo que puedo pensar es
en su magnífica polla en mi coño.

Se retira y luego se hunde en mí. Es tan bueno, quiero más. —Sí, sí.
—grito.

Empieza a bombear con más fuerza, y mis oídos se llenan con los
sonidos de mi respiración agitada y yo alentándolo a seguir. Nunca
antes había sentido algo tan bueno.

Besa mi cuello, luego lo lame y muerde, todo el tiempo mientras me


bombea. Quiero correrme. No quiero que se detenga.

Puedo sentirme apretarme a su alrededor.

—Eso es, grítalo. Quiero oírte venir. — dice Mayim mientras me da


un fuerte empujón. —Vamos, bebé, puedo sentir tu coño caliente
apretarse. Córrete para mí.
Él bombea aún más fuerte; el placer es tan intenso que apenas puedo
respirar. Los músculos de mi coño se contraen, siento las olas de un
orgasmo acumulándose, y luego veo estrellas bailando frente a mí. Y
me vengo, una y otra vez. Grito su nombre, sin importarme si
alguien nos escucha o nos ve.

¿Él también se corrió? No lo sé. No me importa

La intensidad de mi orgasmo me hace flotar y de repente, soy como


una muñeca de trapo que necesita apoyo.

—Eres jodidamente caliente cuando te corres. No puedo esperar


para hacerlo de nuevo. — dice, capturando mi boca en un beso
exigente.
Summer es jodidamente caliente. Y ella no tiene idea de lo excitado
que estoy. Mi polla está dura y todo lo que quiero es hacerla venir de
nuevo.

Toda esa frustración enojada y hambrienta que sé que ha estado


llevando durante los últimos meses la ha convertido en una jodida
dinamita. No es de extrañar que me atrajera su energía.

Estaba en el club, mirando, buscando a la que me necesitaba. Claro,


había muchas mujeres a las que les encantaría follarme la polla, pero
no me interesaban. Era Summer quien me necesitaba.

La aparto de mi polla aún dura, y ella está parada frente a mí,


desnuda excepto por la chaqueta de mi traje. Se la quito de los
hombros para poder mirar su sexy cuerpo.

Se sonroja y trata de cubrirse las tetas. —Para. —Aparto su mano.

—Quiero mirarte. —Mi mano acaricia mi polla dura. Como tritón


puedo follar toda la noche y nunca cansarme, y también quiero estar
desnudo. Odio usar ropa, pero es una necesidad para poder
mezclarme con los humanos.

—Volvamos a tu casa. —sugiero. Ella sonríe y asiente. — Necesito


vestirme.

—Lo que sea. —Miro la parte de atrás de la chaqueta de mi traje, está


rasgada por haber sido frotada contra la pared. La arrojo al
contenedor de basura más cercano mientras ella se arregla y me
visto.

—No te molestes en ponerte la ropa interior. —Ella levanta la ceja y


me da una sonrisa que hace que mi polla se endurezca aún más. —
Vamos.

Nos la arreglamos para tomar un taxi rápidamente, y camino a su


casa, nos sentamos juntos. Deslizo mis manos a lo largo de su muslo,
y luego ella abre sus piernas, dándome acceso. Mis dedos acarician
los labios de su coño, están húmedos. Froto mi dedo a lo largo de
ellos y entonces ella se muerde el labio. Estoy tan excitado que
quiero follarla en el asiento trasero, incluso si tenemos audiencia, el
taxista. Pero espero.

Quito mi dedo, lamiéndolo para saborear sus jugos. Magnífico. Voy a


follarla con la lengua tan pronto como pueda. Voy a comerla y
hacerla venir y venir.
Estar tan cerca de ella me permite sentir lo que quiere.

Finalmente llegamos a su casa. Le doy algo de dinero al conductor y


salimos tan rápido como podemos. Me acerca hacia ella y la beso de
nuevo. Esta vez ella responde como un gato salvaje, besándome,
frotándose contra mí, arañando mi pecho.

Sonrío. Esta es la Summer que quiero ver. No una mujer aburrida


que se acuesta boca arriba mientras su perdedor ex hace
movimientos sexuales.

A la mierda, ella se merece algo mejor.

En cuestión de segundos, estamos en su apartamento, y quiero


llevarla al piso pero no puedo, gracias a mi erección. Así que le
permito que me guíe a su habitación donde le arranco la blusa y la
falda.

Sin sujetador y sin bragas. Ella esta desnuda. Le quito los zapatos y
luego la acuesto en la cama, como un banquete.

—Voy a comerte. —le digo, antes de quitarme la ropa. Los estúpidos


pantalones habían estado sofocando mi polla. Ahora estoy desnudo,
parado frente a ella, acariciando mi polla. —Eres hermosa.

—Mis senos son demasiado pequeños y Ni…


—No quiero escuchar el nombre de ese perdedor. ¿Está bien? — Le
digo bruscamente. —Es un idiota por no ver lo hermosa que eres
¿Apuesto a que nunca te hizo venir con su boca?

—No. — Ella se lamió los labios. —Él…

Levanto mi mano, mi palma frente a ella. —No menciones su


nombre. —Acaricio mi polla un poco más mientras la miro. Y luego
me arrodillo delante de ella.

La atraigo hacia mí para que su trasero esté en la base de la cama e


inmediatamente me encuentro mirando su dulce coño. Huele muy
bien Le doy una larga probada a su raja y ella grita.

Coloco sus piernas sobre mis hombros y mi boca se adhiere a su


coño. Mi lengua se desliza hacia arriba y hacia abajo por los labios de
su coño y ella grita mi nombre. La chupo, mientras mis manos
ahuecan sus senos. Mis dedos provocan sus pezones hasta
convertirlos en piedrecitas y su respiración viene en ráfagas rápidas.

Mis manos ahuecan su trasero, la levanto un poco para que sus


piernas se abran y aprieto mi lengua contra ella.

—Me estás follando con tu lengua. —ella grita.

Su coño tiembla de necesidad, y sigo deslizando mi lengua dentro y


fuera. Sus manos bajan. —Eso es, Summer, tócate.
Sus dedos acarician la parte superior de su coño, mientras yo
continúo chupándola y pasando mi lengua por ella. Su respiración es
rápida pero no estoy listo para que se venga. Además, quiero mirar.

Me deslizo junto a ella y empiezo a chuparle las tetas. Su cabeza está


presionada contra la cama y sus ojos están cerrados.

—Mírame. —le digo. Ella abre los ojos y lame sus labios.

—Tócame.

Sus manos dejan su coño mojado y sus dedos se deslizan a lo largo


de mi polla. —Eso es.

Mis dedos acarician su coño hinchado que está goteando. Lamo mis
dedos, disfrutando su sabor. Luego regreso para poder follarla con
los dedos.

Sus ojos se abren de sorpresa y se muerde el labio inferior.

Cuando comienzo a bombear mis dedos en su dulzura, ella agarra mi


polla y me acaricia con fuerza. Yo sonrío. Amo lo que está haciendo.

Nos miramos el uno al otro, complaciéndonos con nuestras manos y


puedo ver que está a punto de correrse. Retiro mis dedos y ella grita:

— ¡No, estoy a punto de acabar!

—Todavía no, cariño. —le digo mientras mis dedos tocan


suavemente sus labios.
La beso en los labios, mi boca se mueve sobre la de ella. Ella me
devuelve el beso y nuestras lenguas entran en un duelo. La beso a lo
largo de su hombro y luego le chupo las tetas. Ella es tan ardiente y
tan receptiva conmigo, todo lo que quiero hacer es follarla hasta que
no pueda caminar. Pero me detengo.

Me muevo por su cuerpo, presionando besos calientes hasta su coño.


Estoy de vuelta donde empecé, arrodillado delante de ella.

Usando mis dedos, la acaricio y ella jadea. Y luego la pruebo, como lo


hice antes. Usando mis dedos y lengua, la llevo al clímax, y no puedo
evitar sonreír mientras grita mi nombre.

Los jugos fluyen de su coño mientras se aprieta alrededor de mis


dedos, y lo lamo. —Sabes tan bien.

Su orgasmo la deja gastada y se desploma contra la cama. Su piel


está húmeda y respira pesadamente. —Eso fue increíble.

Yo sonrío. Así es como Summer debe ser tratada, como la diosa que
es.

La dejaré descansar un poco y luego la voy a follar, como se merece


ser follada.

Me pongo de pie y me inclino sobre Summer antes de presionar mi


boca contra la de ella, se está quedando dormida. Veo que sus
párpados se vuelven pesados y luego se cierran. Presiono mi boca
suavemente contra la de ella, antes de susurrarle al oído: —Duerme,
mi dulce Summer.

Ella murmura algo a cambio, que suena como —No te vayas—. De


ninguna manera voy a ir, pero estoy caliente y hambriento.
Encuentro una manta cerca que ella usa como decoración de la cama
y cubro el cuerpo desnudo de Summer. Permito que mi mirada se
deleite con su gloriosa piel, sus muslos delgados y sus senos
pequeños. Es hermosa y se me hace agua la boca pensando en volver
a complacerla. Me obligo a parar. Ella necesita descansar y yo
necesito mojarme.

Pero mi estómago retumba. Necesito comer.

La dejo durmiendo en la cama y me dirijo a su cocina para ver si hay


algo que pueda comer.

Escaneo su despensa y mi nariz se arruga por la falta de comida.

Necesito algo de alimento.

Luego encuentro unas latas pequeñas de atún y en su refrigerador


algunas bandejas de ensalada. Lo como todo, así como toda la fruta.
Todo lo demás es desagradable para mí, así que lo dejo.

Regreso a la habitación y la encuentro aún dormida, así que me


acuesto a su lado y le susurro palabras al oído que le recuerdan lo
hermosa que es y cómo merece ser amada y cuidada. Y luego, como
no puedo evitarlo, le cuento sobre Paul. Mis instintos de tritón y mi
proximidad a ella me permiten ver la energía a su alrededor.

—Un buen tipo va a entrar en tu vida, te hará feliz. Deja de


concentrarte en el perdedor de tu ex, te mereces algo mejor. —Sí,
Paul ha estado alrededor por un tiempo, padre de una de las niñas
que ella enseña. Es callado, reservado, pero amable, y cuidará de
Summer.

La veo dormir y cuando pasa una hora, siento que es hora de


despertarla. Beso su cuello y mordisqueo su oreja con mis labios. —
Summer, despierta.

Ella abre los ojos y me mira. —Pensé que eras un sueño erótico que
tuve. —Levanta la mano y pasa los dedos por el costado de mi cara.

—Estás aquí. —me sonríe y mi polla se pone rígida.

—¿Tuviste una buena siesta? —Pregunto, antes de bajar la manta,


exponiendo su cuerpo desnudo. Me inclino para que mi lengua se
mueva cada uno de sus pezones y luego me turno para chuparlos
hasta que estén duros y parezcan pequeñas piedrecitas. Su
respiración se acelera y sus manos llegan a mi cabeza. Me encanta la
forma en que me toca, sus dedos acariciando mi cuero cabelludo.

—¿De dónde vienes? ¿Por qué elegirme a mí? —La escucho suspirar
mientras presto atención a sus senos.
La miro y sonrío. —Estaba solo esta noche, te vi y tu belleza me
atrajo.

Su frente se arruga con incredulidad. —No soy tan hermosa.

—Lo eres para mí, y cualquier tipo que no lo piense es un tonto. —Le
acaricio el cuello y presiono suaves besos a lo largo hasta que siento
su cuerpo relajarse. —Me sentí atraído hacia ti, como tú hacia mí.

—Nunca antes había tenido una aventura de una noche. —me


confiesa.

Sonrío, sé eso. Y es poco probable que vuelva a hacerlo. Pero ella


necesitaba esta noche. Es mi forma de ayudarla a dejar atrás el
pasado para que pueda aceptar lo que realmente se merece, un
hombre que la ame.

Habrá desafíos con su hija, una hijastra, pero puedo sentir que
resolverán sus problemas juntos. Por eso es tan bueno que la energía
de Summer me atrajera al club.

Cuando termine con ella, estará lista cuando Paul encuentre el coraje
de invitarla a salir, y ella dirá que sí. Ella encontrará una manera de
salir con él a pesar de que él es un padre en la escuela. Ella usará su
coraje interno para que esto suceda. Su estúpido ex había aniquilado
ese lado magnífico de ella con sus palabras imprudentes, proceder
egoísta y sexo insípido.
—Me alegra que me hayas elegido, ha sido increíble. —comienza a
decir.

—Todavía no hemos terminado. —le recuerdo.

—Vamos. —La ayudo a ponerse de pie y ella está gloriosamente


desnuda delante de mí. —Quiero mojarme contigo.
¿Quién es este tipo tan caliente? Es como si todos mis sueños de
navidad se hicieran realidad.

Nunca he disfrutado tanto del sexo como con él. ¿Quién iba a saber
que el sexo oral podría ser tan increíble? Yo no tenía idea y me siento
tonta. Tengo casi treinta años y tengo que reflexionar que mi vida
sexual ha sido bastante tranquila hasta ahora. Me doy cuenta de que
mis mejores orgasmos vinieron de mi vibrador, no de mis novios.

Aprieto los dientes con frustración y reconocimiento, sintiéndome


decidida a no dejar que vuelva a suceder. No más novios perdedores
para mí.

Hay algo en Mayim que me hace querer hacer cosas que nunca antes
había hecho. Pero es surrealista, como una fantasía o algo así.

El tipo está construido como un Dios griego, con hombros anchos,


vientre plano y un torso esculpido que me hace pensar que pasa
horas en el gimnasio. Es alto y fuerte. Una fantasía total, pero esta
noche es mío y ya no me importa por qué me eligió, estoy agradecida
de que lo haya hecho.

Me lleva a mi baño y su polla ya está dura.

Uno de los beneficios de mi apartamento de alquiler es el gran baño


privado. El área de la ducha es abierta y hay mucho espacio para los
dos. Abre la ducha y la pone fría. Me estremezco. —No voy a tomar
una ducha fría.

Me da una sonrisa tan sexy que me dan ganas de subirme a él y


montar esa erección suya.

—Dame un momento. —dice mientras está parado bajo la explosión


de agua fría.

Se queda allí, aún erecto, mirándome mientras el agua baja por su


magnífico cuerpo.

Inclinando la cabeza hacia atrás, deja que el agua corra por su


cabello y luego se pasa las manos por la cara.

Una mirada de pura satisfacción cruza sus ojos, y parece que está
disfrutando de estar bajo un chorro de agua fría.

Sus ojos se cierran momentáneamente y sigo mirando la cascada de


agua que baja por su duro cuerpo. No se enjabona, solo se queda
parado bajo la ráfaga de agua fría.
Luego se endereza, toca el grifo, antes de alejarse. —Ven, cariño— Él
extiende su mano hacia mí, invitándome a unirme a él.

— ¿Te gusta mojarte? —Pregunto antes de morderme el labio.

—Más de lo nunca sabrás. — Sonríe y siento que me humedezco de


necesidad.

El agua está agradablemente tibia y él me anima a que me pare


debajo de ella, mientras toma mi gel de baño con aroma a jazmín y
se lo pone en las manos.

El primer toque de sus manos en mi espalda me hace temblar de


anhelo. Sus dedos acarician mi piel y se deslizan gracias a la espuma.
Sus manos ahuecan suavemente mis pechos antes de besarme.

Su boca es ardiente y exigente. No hay nada dulce en la forma en que


me besa. Le devuelvo los besos hambrientos, y un dolor de necesidad
se acumula en mi vientre.

Sus dedos viajan hacia abajo y se mueven a lo largo de mi coño. Una


mano está ahuecando mi pecho y con otra me está tocando mientras
él continúa besándome haciéndome jadear de necesidad.

—Eres tan sexy. —dice.


Nunca he tenido sexo en la ducha, así que me pregunto cómo
funciona esto. El espacio es lo suficientemente generoso para los
dos, pero ¿cómo? ¿Dónde?

Sus dedos me acarician íntimamente y quiero más. Le muerdo la


oreja. Él dice: —Me encanta cuando eres como un gato salvaje, me
excita.

—Puedo notarlo— le digo mirando su erección. El tipo ha estado


duro la mayor parte del tiempo que he estado con él, ¿nunca se
cansa?

—Voy a follarte ahora—dice.

Aparentemente no se cansa. Y no me importa.

Nos paramos uno frente al otro, y mis manos se extienden para


tocarlo. Se muerde el labio. —Jodidamente amo que me toques. —
susurra mientras mis dedos recorren su longitud.

Ahueco sus bolas y luego, con el cremoso gel de baño, lubrico mi


mano para poder deslizarla. Empiezo despacio, mis dedos trazan su
dura polla. Él se eleva sobre mí, y sus manos se presionan contra la
pared de la ducha sobre mi cabeza.

Me está dando una mirada tan ardiente que casi me derrito de


necesidad.
Me encanta la sensación de su dura longitud; se siente tan bien que
lamo mis labios con anticipación.

Aparta mis manos y luego me presiona contra la pared. Muerde y


chupa el lóbulo carnoso antes de pasar su lengua por el borde de mi
oreja. Con sus manos, me levanta contra la pared. Los azulejos
enfrían mi piel caliente, pero mi enfoque está en Mayim.

—Pon tus piernas alrededor de mi cintura, eso es. —indica. — Ahora


inclina la pelvis.

Sigo su orden y luego me ayuda a empalarme con él. Respiro


profundamente mientras me llena. Se siente tan bien.

Me aferro a él, mis manos agarran su cuello. Estamos cara a cara y


solo nos miramos, su polla llenándome.

Luego comienza a moverse, y yo empiezo a gemir de placer.

Es como cuando tuvimos sexo en el callejón. Pero esto es mucho


mejor. El agua fluye entre nosotros mientras él me penetra con
fuerza.

—Eso es muy bueno. —grito.

Él continúa bombeando en mí y me deslizo de arriba hacia abajo


contra pared. Es tan bueno pero necesito más. No puedo tocarlo
porque tengo que agarrarlo del cuello.
Me besa con fuerza, su lengua me folla la boca de la misma manera
que su polla está follando mi coño, y me derrito por la necesidad.

Lentamente, me levanta y me baja al suelo, mis piernas tiemblan.

No estoy satisfecha y quiero tocarme, la necesidad de correrme es


tan fuerte.

Cierra el agua, toma una toalla y seca suavemente mi piel. Él


permanece húmedo, el agua gotea sobre el piso del baño.

Después de secarme el cabello con una toalla, se la pasa por la cara y


el cuerpo antes de llevarme a la habitación.

Él se acuesta en la cama y me extiende la mano. —Móntame.

Mi lengua cruza mis labios mientras miro su polla. Él me espera,


mientras me muevo sobre la cama y me siento a horcajadas sobre él.

Sus manos suben a masajear mis senos. Su piel es fría al tacto y se ve


revitalizado después de la ducha.

Bajo sobre su polla y se siente tan bien. Me inclino para besarlo y


luego deslizo mi cuerpo hacia arriba y hacia abajo. —Tu polla es mía,
quiero disfrutar de ella.

Me da una sonrisa sexy. —Es toda tuya.

Me muevo para poder subir y bajar sobre su polla. Es increíble e


incluso mejor que mi vibrador.
Se recuesta en la cama solo mirándome, como un voyeur, pero la
sonrisa en sus labios permanece. Le encanta el espectáculo. Sigo
disfrutando, acariciándolo para tener el control. Es tan bueno pero
me contengo, no estoy lista para venirme.

Luego vuelvo a bajar, pero esta vez muy, muy lentamente,


centímetro a centímetro por su gloriosa polla, hasta que estoy
empalada. Él me llena por completo y respiro hondo. Empiezo a
sacudirme contra él, ansiosa por más. Mis dedos se mueven hacia el
sur para darme más placer. Me follo su dura polla mientras me toco.
Mi piel está en llamas, y los gemidos salen de mi boca llenando el
aire.

Mis ojos se abren y veo que él me sigue mirando. Está totalmente


hipnotizado por mí usándolo para complacerme.

Sus manos se levantan para agarrar mis caderas. —Eso es, Summer,
folla mi polla. Es tan caliente verte haciéndolo.

Mis dedos se mueven como locos mientras me masturbo, mientras lo


cabalgo. Es demasiado, la intensa emoción me consume y puedo
sentir la excitación ir en aumento.

Lo monto más fuerte mientras el placer se arremolina en mi vientre,


y luego lloro cuando me vengo. Estrellas plateadas bailan frente a
mis ojos mientras el mayor orgasmo se apodera de mí y grito su
nombre.

Me corro una y otra vez.

Colapso contra su duro pecho, mi respiración es rápida, mientras


trato de frenar mi corazón acelerado.

Los segundos pasan, tal vez minutos. Estoy agotada.

Mi corazón todavía está acelerado y estoy tragando aire para mis


pulmones codiciosos.

Mis piernas están temblorosas y mi piel está húmeda por la


transpiración.

Sigo colapsada sobre su duro pecho, esperando que mi respiración


vuelva a la normalidad y mi corazón se desacelere. Toma tiempo. Y
finalmente miro su hermoso rostro, y su mirada está sobre mí.
Luego me doy cuenta de que sus dedos me acarician la espalda de
arriba hacia abajo. Y todavía estoy empalada en su dura polla.

—¿Todavía sigues duro? —Pregunto con incredulidad. ¿Qué hombre


puede mantener una erección por tanto tiempo?

—¿Sabes cuánto disfruté viéndote darte placer? No deberías


detenerte, como lo hiciste en el pasado. —Él roza sus labios contra
los míos, eso es dulce, y un fuerte contraste con el enérgico maratón
sexual de las últimas horas.

Me levanto, necesito acostarme después de esos orgasmos múltiples.


Los músculos de mis piernas se sienten tan sólidos como el papel
maché mojado, y realmente necesito algo de tiempo para
recuperarme de la intensidad de mis orgasmos.

Nos acostamos de lado uno frente al otro. — ¿Cómo sabes lo que hice
o no hice en el pasado? —Una sensación de preocupación sube por
mi columna vertebral. — ¿Es esto una especie de montaje?

Él se ríe por lo bajo, y sus dedos se alzan y me quitan algunos pelos


de la cara, colocándolos detrás de mí oreja. —Summer, somos
extraños. No me conoces y yo no te conozco. Estaba en el club y te vi
por primera vez. Te deseaba tanto.

—Entonces, ¿cómo supiste sobre mi pasado? —Siento mi frente


arrugarse de preocupación.

Ambos estamos desnudos, y tiro una sábana sobre mi piel fría,


usándola como una barrera entre nosotros.

—Summer, no te voy a mentir. Me he follado a muchas mujeres.


Amo el sexo. Amo a las mujeres —Hace una pausa. —Tengo
experiencia cuando se trata de estas cosas. —Me da una sonrisa que
hace que el aliento se enganche en mi garganta. Es tan guapo que
todavía no puedo creer que me haya elegido esta noche. Pero no me
importa Tuve la noche de satisfacción sexual más increíble y me hizo
darme cuenta de que no debía comprometer mi vida sexual por un
novio.

—¿Me dices? —Mi voz es necesitada y tengo curiosidad por saber


cómo me ve.

—La forma en que respondiste a mi toque, el entusiasmo crudo y el


deleite que vi en tu rostro me dijeron que no estás acostumbrada a
que te den placer. Eres increíble y totalmente caliente. No lo olvides.
—Me besa dulcemente y, de repente, el cansancio que me pesaba
contra la cama se fue. —Dime lo que más amaste.

—¿Por qué? —Pregunto.

—Porque quiero volver a complacerte, pero quiero hacer lo que


quieras, tu elección. —Su boca presiona besos a lo largo de mi cuello
antes de que baje y pase su lengua por un pezón. Él chupa
suavemente hasta que está duro y firme.

Me muerdo el labio, mientras el placer se arremolina en mi vientre.


He perdido la cuenta de la cantidad de orgasmos y estoy tan
cansada, pero la forma en que está usando su lengua está calentando
la sangre en mi vientre.
—Dime, cariño. —me anima a confesar. — ¿Te gustaría que te follara
por detrás? ¿O contra la pared? —Él se mueve hacia arriba y me
susurra al oído: —O podemos salir y despertar a los vecinos contigo
gritando mi nombre. —Sus dedos se deslizan a lo largo de mis senos,
y puedo sentir calor en mi coño. Este tipo es casi demasiado para mí.
Estoy muy caliente. Su voz es como un afrodisíaco. Su lengua lame el
costado de mi oreja, antes de besar la piel detrás de ella, sus dedos
continúan trazando mi pecho con el más ligero toque.

Su boca caliente besa a lo largo de mi hombro, y mi cabeza se


presiona contra la almohada, y me muerdo el labio inferior. Debería
querer dormir. Debería querer descansar, pero todo en lo que puedo
pensar es en Mayim haciéndome venir de nuevo. Me ha presentado
un menú de delicias sexuales y estoy tentada a probar algo nuevo y
diferente.

—Tómate tu tiempo. —murmura. —Estoy disfrutando saborear tu


piel. Eres magnífica.

Su boca se mueve hacia mi vientre, besando todo el camino antes de


llegar a mi cadera. Mis ojos se cierran y mis labios se presionan. Sé
exactamente lo que quiero.

Usando mis codos para sostenerme, lo miro. Su cuerpo desnudo y


tonificado está al lado del mío, y me tomo un momento para
saborearlo. Es una fantasía, y es mío por solo una noche. No hay
arrepentimiento, solo una oleada de agradecimiento por haberme
elegido y por haber tenido la noche de mi vida.

—Has tomado una decisión. —Es una declaración, no una pregunta.


Me mira, sus ojos color aguamarina me hacen arder. —¿Qué será? —
Él sonríe con deleite y yo tiemblo en respuesta.

—Quiero que me folles con la lengua. —le digo. A Nick no le gustaba


el sexo oral, y hasta esta noche, no me di cuenta de cuánto lo amo.
Estoy decidida que con mi próximo novio, habrá mucho sexo oral.

Mis pezones hormiguean de necesidad cuando pienso en Mayim


bajando sobre mí. Apenas puedo contenerme, la anticipación
calienta mi sangre. Mi mirada toma su polla dura, me empuja el
muslo y me hace agua la boca. —Quiero probarte primero.

—Eso me encantaría. —dice, mientras yace en mi cama, con la


cabeza apoyada en las manos y los brazos doblados. Él simplemente
yace allí, con su magnífico cuerpo y su polla erecta, orgullosa y lista.

Me siento y muevo la mano para poder tocarlo. Es como acero suave.


Mis dedos recorren su longitud, y cuando me giro nuestras miradas
chocan. —Tu toque es increíble.

Me vuelvo más audaz. Mis manos ahuecan sus bolas y presiono


suavemente.

—Oh, sí, eso es bueno, Summer. —dice.


Y luego, siendo aún más audaz, bajo mi boca sobre la parte superior
de su polla. Mi lengua se arremolina sobre la cabeza y lo siento
estremecerse debajo de mí. Algo se agita en mi vientre, y su reacción
me excita totalmente.

Me siento como una novata, pero estoy llena de emoción. Lo llevo


más profundo y escucho un silbido brotar de sus labios. No puedo
evitar sonreír.

Su pene es enorme, no podré meterlo toda en mi boca, pero estoy


decidida a complacerlo con mis dedos y lengua. Lamo y chupo su
longitud al tiempo que mis dedos recorren su impresionante polla y
luego ahuecan sus bolas.

Sus manos se levantan y masajean mi cabeza. —Summer, tu boca es


jodidamente caliente. Solo mirarte complacerme es increíble.

Aumento la velocidad y voy más rápido, mi cabeza se mueve hacia


arriba y hacia abajo, llevándolo lo más profundo posible. Estoy tan
excitada que siento que mi coño se humedece.

Cierro la boca sobre él, chupándolo con fuerza, y él grita mi nombre.


—Summer, Summer, Summer.

Ahora está descansando sobre sus codos mirándome. Su enfoque


está totalmente en mí chupando su polla.

Tomo la cabeza de su polla, y giro mi lengua sobre ella, y él gime.


Antes de pasar mi lengua arriba y abajo por su longitud.

Mi mano derecha se mueve hacia mi coño dolorido, y lo encuentro


empapado.

—Tócate mientras me chupas. —dice.

Nunca he hecho algo así y mis ojos se abren de sorpresa.

—Hazlo, así puedo mirar. Eres increíble. —dice con voz ronca.

Cambio mi posición, así puedo tocarme mientras continúo chupando


su polla. Nuestros gemidos llenan el aire, pero estoy decidida a no
venirme todavía. Estoy tan cerca, pero me contengo, aún no estoy
lista.

Mis dedos frotan mi dolorido clítoris, mientras mi boca chupa y


lame. La necesidad de correrme es muy fuerte, estoy a punto de
cambiar mi posición para poder aliviar la creciente presión que crece
en mi vientre.

—Summer, no te corras. —me recuerda.

Me detengo y lo miro. —Lo necesito. No puedo esperar.

Él se sienta, reacomoda nuestras posiciones, así que ahora estoy


acostada en la cama, mi trasero en la base, y él está arrodillado
frente a mí. Coloca mis rodillas sobre sus hombros, y su boca
caliente llega directamente a mi coño. No hay dulzura ni juego
previo. No lo necesito. Estoy tan excitada que tengo que correrme.
Ahora.

Su lengua se desliza hacia adentro y luego hacia afuera. Su caliente


boca se mueve a través de mi coño, lamiéndome y probándome,
antes de que me folle con su lengua. Sus manos se levantan y toman
mis caderas para impedir que me mueva.

Él levanta la vista momentáneamente. —Toca tus tetas mientras te


chupo— dice.

Mis manos ahuecan mis pequeños senos y mis dedos provocan mis
pezones, mientras su lengua y boca me complacen de una manera
que no tenía idea fuese posible.

Mi respiración es errática y mi corazón acelerado.

—Córrete para mí, dulzura, quiero probar tus jugos. —dice antes de
pasar la lengua por mi raja.

No puedo hablar, mi garganta está obstruida por la necesidad. Mi


cabeza está presionada contra la almohada y mis dedos están
apretando mis pezones con fuerza, casi dolorosamente, mientras
Mayim me folla con su lengua.

—Córrete para mí. —repite, mientras su dedo presiona contra ese


lugar secreto que él conoce tan bien. Entre sus dedos y su lengua
volviéndome loca, grito su nombre. Me regaña, mientras mi coño se
aprieta alrededor de sus dedos. —Eso es bueno.

—Mayim. —grito, sin importarme si despierto a mis vecinos. En todo


lo que puedo concentrarme es en el intenso placer que me hace ver
estrellas. Mi orgasmo se apodera de mis músculos y grito su nombre
nuevamente.

Me desplomo en la cama, totalmente agotada. No me puedo mover.

Suavemente, quita mis piernas de sus hombros, mueve mi cuerpo


para que esté en la cama y usa un edredón para cubrirme.

Besa mis labios y puedo saborearme. Un recordatorio de lo increíble


que ha sido la noche.

—Mayim, eso fue increíble. —le digo mientras se acuesta a mi lado.


Mi cuerpo está más que exhausto, pero tan satisfecho. —Esta noche
ha sido la experiencia más increíble...— Me quedo sin palabras. El
placer ha sido increíble y me he amado cada segundo.

—Me siento igual. —dice, rozando sus labios contra los míos.

—Tienes mucha más experiencia que yo. —confieso.

—Esta noche también fue increíble para mí. Eres totalmente


caliente, y la forma en que respondiste fue totalmente excitante.

—¿Te vas ahora? —Bostezo


—Pronto. Quiero verte dormir y luego me iré. —Él hace una pausa. —
Realmente disfruté follando contigo. La forma en que te tocaste y
viniste tantas veces fue excitante. No te detengas. Cualquier chico
que no vea la belleza en ti es un tonto, y no vale la pena. —Besa mi
boca.

Mis ojos se vuelven pesados y no puedo mantenerlos abiertos.

Solo quiero dormir.

No recuerdo el momento en que caigo en un sueño profundo, pero lo


hice, y en la mañana cuando me despierto, Mayim se ha ido

He dormido y mi cuerpo está cansado y dolorido, pero me siento


increíble. Tan asombroso que extiendo mi mano para tocarme.
Tiemblo de necesidad y empiezo a darme placer. En un minuto, me
he venido con fuerza contra mis dedos y mi respiración es rápida y
ardiente.

¿Quién podría creer que podría venirme tantas veces en veinticuatro


horas?

Me levanto, agradecida de que sea fin de semana y no tenga que


trabajar. Me doy una ducha caliente para aliviar mis músculos
cansados, me preparo un café antes de enviarle un mensaje de texto
a Sarah para hacerle saber que estoy bien.

Me siento en mi sofá, tomando mi café, recordando la noche.


Mayim fue una fantasía, algo para disfrutar y saborear, pero sabía
que nunca lo volvería a ver. Estar con él había sido intenso, casi
demasiado. Perfecto para una noche pero eso fue todo. No estaba
molesta, estaba agradecida por la oportunidad de ver lo que me
había estado perdiendo. Me merecía el buen sexo y merecía los
orgasmos. Gracias a Mayim, lo sabía ahora.
Seis meses después

Paul y yo estamos caminando de la mano. Su hija, Molly, se adelanta


a nosotros, y giro para darle una sonrisa. Hemos estado saliendo
durante cinco meses, y estoy muy feliz, de hecho, mi corazón está
lleno de alegría.

Unas semanas después de mi noche con Mayim, Paul me invitó a


salir. No puedo creer que nunca lo haya notado. Es hermoso y me
recuerda a Hugh Grant en sus películas anteriores, con su cabello
revuelto, sus lentes y su dulce sonrisa. Es alto, inteligente, un
contador y ha sido padre soltero desde que su esposa murió hace
cinco años.

Aparentemente, le he gustado por años, pero no se sintió cómodo


invitándome a salir. Y por suerte no lo hizo porque seguro yo lo
habría rechazado. Estaba colgada de Nick entonces, pero después de
Mayim, ya no más.
Es un día de verano, cálido, pero no demasiado, y estamos
caminando en el parque.

—Papá, Summer, voy a los columpios. —grita Molly mientras corre


hacia los juegos para niños.

Sonrío, y mi corazón está lleno de amor por esta niña que adoro.

—¿Te he dicho lo hermosa que te ves hoy? — Paul se inclina para


besar mi mejilla. Me encanta que sea más alto que yo, y me encanta
poder usar tacones.

—Puede que lo hayas hecho—. Le doy un guiño descarado. Habíamos


tenido sexo temprano en la mañana, y él me había dicho
innumerables veces lo hermosa que era.

—Esta mañana fue increíble. —le digo. Y lo ha sido. ¿Quién hubiera


adivinado que este tímido hombre mío, que trabajó tan duro para
mantener a su hija, podría ser tan increíble en el sexo? Santo cielo, él
es un tipo tan dulce y cariñoso conmigo.

Pero cuando estamos solos, soy yo quien disfruta de su vientre


plano, sus pectorales fuertes y su polla gruesa y dura. Es el amante
más increíble y es tan generoso en asegurarse de que esté
complacida.

No follamos. Hacemos el amor. Y cada vez se pone aún mejor.


Es el amante más increíble que he tenido, y la mejor parte, le
encanta el sexo oral.

Nuestra posición favorita es la sesenta y nueve, donde nos


complacemos mutuamente. Mis muslos tiemblan pensando en lo
bueno que ha sido.

Estoy totalmente enamorada de Paul. Y no solo por el increíble sexo,


sino porque es amable, generoso y amoroso.

Me envía dulces mensajes de texto, me prepara la cena y me compra


flores cada semana.

Además, todavía tiene tiempo para su hija. Nada es demasiado para


él, ya sea tener una fiesta de té con ella, sus muñecas y peluches,
practicar movimientos de baile con ella o simplemente leerle, es un
padre amoroso y devoto.

Y luego pasamos tiempo, los tres, ya sea haciendo un picnic, viendo


una película o jugando un juego de mesa, siempre me hace sentir
especial e incluida.

Él es el indicado. El tipo de chico con el que quería estar, para


siempre.

—Te amo. —dice, antes de rozar sus labios con los míos.
—Yo también te amo. —respondo. —Estoy tan contenta de que me
hayas invitado a salir.

—Llevaba mucho tiempo queriendo hacerlo, pero tú eras la maestra


de Molly, no quería hacerte sentir incómoda. —admite.

Sé la historia, pero todavía me gusta escucharla. —Pero me invitaste


a salir. —le digo.

—Lo hice. Ese día cuando dejé a Molly en la escuela, después de un


fin de semana, y te veías feliz, muy feliz. Tu piel brillaba y pensé que
habías conocido a alguien. Me preocupaba haberte perdido. —Me da
una sonrisa —Fue en ese momento que decidí arriesgarme y te pedí
una cita.

—La mejor decisión de todas. —digo.

—La mejor decisión de todas—responde con una sonrisa. —Eres lo


mejor que me ha pasado. Te amo tanto, y Molly también. Eres
increíble con ella, tengo mucha suerte de tenerte en mi vida.

—Papá. —grita Molly. —Deja de ser amoroso con Summer, necesito


ayuda.

Nos reímos y compartimos una mirada secreta.

Caminamos hacia dónde está Molly, esperándonos en el columpio.

—¿Puedes empujarme por favor? —ella pregunta.


—Claro, cariño. —dice Paul. Y luego se inclina y susurra:

—Planeo besarte más esta noche cuando Molly esté dormida.

Tiemblo en respuesta, amo esos besos. —No puedo esperar.

Estoy muy feliz y me siento tan bendecida, ahora que Paul y Molly
son parte de mi vida. ¿Cuán afortunada soy?
¡¡No olvides seguirnos para más hechizos!!

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