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Fecha: 10/10/2023 Autores: Claudia Dinorah Velazquez Gonzalez

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Documento TMX2.632.

227

Doctrina
Fecha: 10/10/2023
Autores: Claudia Dinorah Velá zquez Gonzá lez

NOTAS PREVIAS:

Presentación Tomo III


Los Tribunales Agrarios y la editorial Tirant lo Blanch presentan una trilogía en
materia agraria, la cual consta de 3 obras, la primera sobre las acciones en materia
agraria, la segunda sobre el proceso del juicio agrario y la tercera sobre sentencias
relevantes. Se trata de proporcional al lector una mirada sobre la justicia agraria
derivado de la aplicació n de un nuevo marco jurídico agrario vigente desde el 7 de
enero de 1992
En México, de acuerdo con la Estadística Agraria del Registro Agrario Nacional al 31
de diciembre de 2022, hay 29,813 ejidos y 2,416 comunidades que ocupan 99,732,295
hectá reas,1 en esta se concentran el 60% de las á reas naturales protegidas de
jurisdicció n federal del país, en consecuencia, en estas se concentra la biodiversidad,
lo que ubica a México en el 5º lugar con mayor biodiversidad a nivel mundial.2 Esta
riqueza en biodiversidad también expresa una riqueza cultural en los nú cleos agrarios
ya que muchos de sus habitantes tienen conocimientos tradicionales que han
acumulado y desarrollado durante siglos, mismos que resultan ser de una vital
trascendencia para erradicar y combatir la crisis climá tica que enfrenta el mundo
actual. Las 2/3 partes de los litorales del país colindan con ejidos y comunidades. El
70% de los bosques y selvas de este capital natural tan importante para mitigar el
cambio climá tico también está en ejidos y comunidades.3
La propiedad ejidal y comunal está en manos de 5.3 millones4 de titulares de derechos
agrarios que, en gran medida, son los responsables de la administració n y cuidado de
los recursos naturales, de la protecció n y generació n de los servicios ecosistémicos
como el agua, el oxígeno y de la producció n de alimentos
Por todo lo anterior, las acciones encaminadas a fortalecer la vida interna, la
organizació n y la protecció n de la riqueza tradicional y cultural de los nú cleos
agrarios, resulta fundamental para la estabilidad econó mica y la paz en el medio rural
En este sentido, los Tribunales Agrarios por disposició n del Artículo 27 Constitucional
imparten justicia agraria --rá pida, honesta y completa-- y contribuyen a propiciar
mejores condiciones para los habitantes del campo al otorgar certidumbre jurídica de
la tierra donde viven y trabajan contribuyendo --mediante la emisió n de sentencias-- a

1
desarrollar sus actividades productivas y econó micas de la mejor manera, a fortalecer
la vida interna de las familias, a utilizar sus tierras mediante tratos apegados a
derecho y en condiciones justas para las partes, y a tomar las mejores decisiones
respecto del aprovechamiento de los recursos naturales, estratégicos para el
desarrollo del país
En el juicio agrario se dirimen y resuelven las controversias que se suscitan con
motivo de la aplicació n de la legislació n agraria y supletoria, aplicable a cada caso en
concreto. Una vez sustanciado el procedimiento, el Tribunal Unitario Agrario o, en su
caso, el Tribunal Superior Agrario, deben emitir su sentencia, la cual, como lo dispone
el artículo 189 de la Ley Agraria, se dictará a verdad sabida, sin necesidad de sujetarse
a reglas estrictas sobre la valoració n de las pruebas, apreciando los hechos y los
documentos en conciencia, fundando y motivando la decisió n
En este orden de ideas, en la obra podrá apropiarse del conocimiento que se genera
mediante trece sentencias relevantes en materia agraria y derechos humanos, mismas
que han emitido los Tribunales Unitarios Agrarios a través de treinta añ os de
impartició n de justicia agraria, resolviendo las controversias aquí analizadas --todas
sentencias firmes y ejecutadas--, y permita, a la vez, la completa ejecució n o
cumplimiento del fallo. Lo anterior conlleva la obligació n de examinar con
exhaustividad las prestaciones y hechos de la demanda, la contestació n con sus
excepciones y defensas, en sí todas las cuestiones atinentes al proceso que ha sido
puesto a su conocimiento, llevando a cabo un encadenamiento y valoració n de los
medios probatorios, considerando el contexto en el que se da la controversia para
decidir cual derecho
El Derecho, la materia agraria es diná mica. Conforme la sociedad avanza, las
controversias agrarias no se pueden resolver bajo pautas generales. Se requiere
considerar los precedentes y actualizaciones que generen resoluciones
jurisdiccionales --permitiendo fortalecer y otorgar justicia y paz--, que conlleva al
fortalecimiento del tejido social
En este acumulado de sentencias se observa la aplicació n de los elementos
fundamentales que propician la má xima protecció n y garantía de los derechos
humanos de todas las personas involucradas en un juicio --especialmente mujeres,
niñ os, niñ as y adultos mayores, personas y ejidos y comunidades pertenecientes a
pueblos indígenas--, viéndose reflejada la perspectiva de género mediante el ejercicio
argumentativo de las y los juzgadores impartidores de justicia, así como la perspectiva
intercultural y del desarrollo urbano, en todas se vincula la aplicació n de los derechos
humanos a la seguridad jurídica en los derechos de propiedad ejidal y comunal
La Magistrada Numeraria al Pleno del Tribunal Superior Agrario Claudia Dinorah
Velá zquez Gonzá lez, refiere a una sentencia emitida en juicio agrario 190/1999 por el
Tribunal Unitario Agrario del Distrito 18: una determinació n que contribuyó a dar
certeza jurídica a la propiedad y tenencia de la tierra de los pueblos indígenas. El
Comisariado de Bienes Comunales de Tepoztlá n demandó diversas personas físicas y
morales la restitució n de sus tierras, así como la cancelació n de las escrituras materia
de la nulidad absoluta. Tras diversos recursos de revisió n y juicios de amparo, el
2
asunto llegó a la Segunda Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nació n.
Finalmente, la Segunda Sala confirmó el fallo de los Tribunales Agrarios
El Magistrado en retiro de Tribunal Unitario Agrario Rubén Treviñ o Castillo, observa
una sentencia de derechos de pueblos y comunidades indígenas (Artículo 2°
constitucional), restitució n de tierras comunales. Se trata de un conflicto entre el
derecho de propiedad y el derecho de posesió n en comunidades indígenas de Oaxaca.
La ponderació n de derechos fundamentales, que resolvió la demanda de una
comunidad indígena mixteca acerca de la restitució n de sus tierras comunales,
mismas que les fueron reconocidas y tituladas por Resoluciones Presidenciales de
fechas 12 de mayo de 1948 y 19 de mayo de 1954, alegando que éstas les fueron
invadidas en el añ o de 1909 por comuneros de otro nú cleo agrario. Para tal efecto,
considerando que los nú cleos de població n involucrados pertenecen al grupo indígena
mixteco, se analiza el contexto en que se desarrolla y resuelve jurídicamente el
conflicto, incluida la competencia del Tribunal Unitario Agrario, así como las
características y particularidades de la Regió n Mixteca en Oaxaca, la divisió n
geográ fica entre sus pueblos, su lengua y cultura
El Magistrado Numerario de Tribunal Unitario Agrario Antonio Luis Betancourt
Sá nchez, realiza el aná lisis de cuatro sentencias relativas al derecho humano a la
igualdad en materia agraria, donde destaca el método de juzgar con perspectiva de
género. Se trata de un caso de sucesió n en el que la accionante, en la demanda, se
presenta como concubina por carecer de acta de matrimonio civil, no obstante haber
presentado el certificado de matrimonio eclesiá stico. Otro caso es entre ejidatario y
concubina, en el que una nueva reflexió n sobre las constancias de autos, y siguiendo el
Protocolo para Juzgar con Perspectiva de Género emitido por la Suprema Corte de
Justicia de la Nació n, se advirtió que ambas partes se encontraban en estado de
vulnerabilidad. Un tercer caso es el de un hermano y una hermana, donde ella le
entregó en 1998 un milló n de pesos para que le comprara una parcela en la
comunidad. É l la adquirió a su nombre porque --segú n dijo--, no se podía poner a
nombre de ella hasta que se delimitaran formalmente las tierras del ejido, lo cual
ocurrió en el añ o 2006. Le dijo entonces que ya estaban a su nombre, sin que fuera
cierto: el hermano abusó y puso la parcela a su nombre, no obstante que los trabajos y
pagos que hacía eran por encargo de la hermana, quien trabajaba en la Ciudad de
México como trabajadora del hogar y le dio el dinero que ahorró durante veinte añ os,
con la ilusió n y creencia de que ya tenía una parcela a su nombre, por lo que el
Tribunal Unitario Agrario declaró nula el acta de asamblea de delimitació n, destino y
asignació n de tierras ejidales en donde se había asignado al hermano para asignar a
favor de la actora
Un caso má s relativo al tema de juzgar con perspectiva de género es el de un
concubinato entre dos personas del mismo sexo (masculino), en cual se reconoció al
demandado el cará cter de concubino del extinto ejidatario al haber demostrado el
cará cter de concubino del extinto ejidatario toda vez que se acreditó que hizo una vida
en comú n con el de cujus, por má s de treinta añ os

3
El Magistrado Numerario de Tribunal Unitario Agrario Luis Eduardo Zuart Vallejo,
analiza una sentencia atinente al derecho humano a la igualdad de hombres y mujeres
(Artículo 4º constitucional); aná lisis integral de una sentencia relativa a los derechos
de las mujeres campesinas para el usufructo de la Unidad Agrícola Industrial para la
Mujer (UAIM). Se trata de un grupo de mujeres campesinas, agraviadas en su forma de
organizació n para producir y salir adelante. Al dirimir la controversia planteada, ésta
debería resolverse con perspectiva de género, atendiendo a que el grupo que
conforma la parte actora estaba constituido por mujeres en una situació n de
desventaja o desequilibrio ante el conjunto mayoritario de hombres que conforman la
asamblea general de ejidatarios del poblado demandado
El Magistrado Numerario de Tribunal Unitario Agrario Francisco Marcos Herná ndez
Baez, describe el principio de indivisibilidad de parcelas ejidales, frente al derecho
humano a la educació n de los niñ os, niñ as y adolescentes en comunidades indígenas.
En la sentencia, el juzgador observa la situació n de vulnerabilidad en que se encuentra
un grupo de niñ os, niñ as y adolescentes indígenas en estado de pobreza, que resentirá
los efectos del sentido que otorgue el fallo respectivo. Todos los ó rganos de gobierno
tienen la obligació n de actuar aplicando el principio del interés superior de la niñ ez, a
fin de respetar, proteger y promover el pleno ejercicio de sus derechos humanos de
acceso a la justicia, sin discriminació n motivada por origen étnico, edad, condició n
social, así como sus derechos fundamentales de libre determinació n y autonomía de
su pueblo, del que se deriva el derecho a preservar y enriquecer sus lenguas,
conocimientos y todos los elementos que constituyan su cultura e identidad
La Magistrada Numeraria de Tribunal Unitario Agrario Rosalba Herná ndez Cornejo,
estudia cinco fallos que versan acerca de la Regulació n sobre Asentamientos
Humanos, respecto a la acció n que consiste en la nulidad del acta de asamblea de
delimitació n y destino y asignació n de tierras prevista en el artículo 56 de la Ley
Agraria, declarando en estas la no acreditació n de los elementos de la acció n. Uno de
los principales objetivos al promulgarse la Ley Agraria vigente, así como al crearse los
Tribunales Agrarios, consiste en que, con las sentencias firmes de Tribunales Agrarios,
las partes gozará n de seguridad en la tenencia de su tierra y de su patrimonio. De esta
manera --quizá de manera minú scula--, otorgar paz y tranquilidad a sus poseedores
cuando se trate de una superficie que en tanto no se reconozca a favor de su legítimo
titular, sea considerada como un asentamiento humano irregular. Por esa razó n se
deben preponderar las necesidades de sus poseedores al atender la regulació n de un
asentamiento humano, quedando en segundo lugar los alcances de ordenamiento
territorial y de desarrollo urbano que impliquen
Los precedentes aquí presentados son decisiones jurisdiccionales que tienen el
propó sito de resolver con justicia la solució n definitiva de las controversias
planteadas, atendiendo al principio de equidad. La mirada de la persona que juzga hoy
es má s amplia, para resolver hay que considerar el contexto, las partes que
intervienen, su eventual vulnerabilidad, si existen relaciones asimétricas de poder, los
derechos humanos en juego y un marco jurídico nacional e internacional que
garantice la protecció n má s amplia, para erradicar la desigualdad y la injusticia. En ese
horizonte se ubica el propó sito de la justicia agraria

4
Lic. Maribel Concepció n Méndez de Lara
Magistrada Presidenta del Tribunal Superior Agrario

1 Registro Agrario Nacional. "Situació n Agraria Nacional". 2022. Disponible en:


http://www.ran.gob.mx/ran/inf_intnal/RAN_Info_interes_nal-2022.pdf (consultado el
27 de marzo de 2023)
2 Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales. "Día Internacional de la
Diversidad Bioló gica". 2022. Disponible en:
https://www.gob.mx/semarnat/es/articulos/dia-internacional-de-la-diversidad-
biologica-302770?idiom=es#:~:text=M%C3%A9xico%20ocupa%20el%20quinto
%20lugar,10%20mil%20especies%20cada%20a%C3%B1o (consultado el 27 de
marzo de 2023)
3 Registro Agrario Nacional. "Nota técnica sobre la Propiedad Social". 2016.
Disponible en:
http://www.ran.gob.mx/ran/indic_bps/NOTA_TECNICA_SOBRE_LA_PROPIEDAD_SOC
IAL_v26102017 (consultado el 27 de marzo de 2023)
4 Registro Agrario Nacional. "Situació n Agraria Nacional". 2022. Disponible en:
http://www.ran.gob.mx/ran/inf_intnal/RAN_Info_interes_nal-2022.pdf (consultado el
27 de marzo de 2023)

TEXTO:

TOMO III
CAPÍTULO I. SENTENCIA EMITIDA AL JUICIO AGRARIO 190/1999. JUZGAR
RESPECTO DE DERECHOS DE PROPIEDAD DE EJIDOS Y COMUNIDADES
INDÍGENAS (ARTÍCULO 27 CONSTITUCIONAL)
Nota introductoria
Si tuviéramos que definir la historia del derecho agrario en determinados momentos
relevantes uno de ellos sería sin duda, la creació n de los Tribunales Agrarios quienes a
lo largo de treinta añ os, derivado de la promulgació n del decreto de reformas al
artículo 27 Constitucional fracció n XIX, de fecha tres de enero de mil novecientos
noventa y dos, así como la expedició n de la Ley Agraria reglamentaria a dicho
precepto normativo, estableció la línea sobre la cual se regiría y aun se rige la
actuació n de los mismos tribunales en materia de impartició n de justicia, lo que ha
contribuido y permitido de forma significativa el cumplimiento efectivo de la tan
anhelada justicia social, siendo dable afirmar por tanto que la necesidad de existencia
e importancia de dichos ó rganos jurisdiccionales, queda fuera de toda duda

5
Durante el caminar y trayectoria como juzgadora en los Tribunales Agrarios, me ha
permitido ser testigo desde una visió n jurídica y crítica, del cambio evolutivo que ha
sufrido la sociedad lo que conlleva, al reconocimiento de nuevas perspectivas sobre
las cuales se ha ido adaptando el sistema jurídico mexicano y en específico sobre el
derecho social que alude a uno de los grupos con mayor vulnerabilidad en nuestro
país, lo que ha obligado a juzgar atendiendo a los diversos escenarios y diagnó sticos
de necesidades de ejidos, comunidades y de quienes los conforman mismos que han
atravesado por los procesos de cambio en tiempo y espacio
En el presente caso, se expondrá como parte de esa experiencia en la impartició n de
justicia agraria lo relativo a la sentencia emitida en el juicio agrario 190/1999,
correspondiente a uno de los tribunales unitarios agrarios sobre el que asumí la
titularidad, y en donde lo resuelto, versó sobre derechos de propiedad de una
comunidad agraria con origen indígena quien reclama de diversas personas morales
la nulidad de documentos y la restitució n de sus tierras, juicio que por la naturaleza de
quienes la componen y conforme a la ubicació n de su propiedad ha trascendido
incluso para ser materia de aná lisis por la má xima autoridad judicial como lo es la
Suprema Corte de Justicia de la Nació n, quien ha confirmado el fallo emitido por los
Tribunales Agrarios
Antecedentes
Una comunidad agraria demandó a través de su Comisariado de Bienes Comunales a
diversas personas una física y otras morales dentro de ellas Notaría Pú blica,
instituciones financieras, bancarias, inmobiliarias y deportivas, Registro Pú blico de la
Propiedad, así como a la entonces Secretaría de la Reforma Agraria hoy Secretaría de
Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano, lo siguiente:
Prestaciones
a) La nulidad absoluta y cancelació n de las escrituras que fueron otorgadas sobre la
superficie de las que son propietaria
b) Como consecuencia de la nulidad, la restitució n de las fracciones del terreno
comunal mismas que está n comprendidas dentro de los terrenos legalmente
reconocidos por su Resolució n Presidencial a dicha comunidad
c) La entrega material y legal de la posesió n con todos sus usos, costumbres,
servidumbres y lo que se haya construido sobre las fracciones que forman un solo
polígono, cuyas colindancias y linderos generales se definieron en la demanda y
derivado de la secuela procedimental
d) La cancelació n de la escritura materia de la nulidad absoluta reclamada, testimonio
en el que dio fe de la operació n de cesió n de derechos reales, en la vía de dació n en
pago que realizaron dos individuos a favor de las personas morales, dació n en pago
viciada de nulidad absoluta, al encontrarse otorgada sobre un bien inmueble que ya
había sido objeto de una acció n agraria revistiendo el cará cter de imprescriptible,
inembargable e inalienable

6
e) La cancelació n de las cuentas catastrales que se encuentran abiertas a nombre de
los particulares y/o representantes de las empresas e instituciones demandadas por
tener como origen una ilegal cesió n de derechos reales que sobre una parte del
territorio comunal y por la vía de la dació n en pago fue promovida en favor de una de
las personas morales demandadas siendo esta una inmobiliaria
f) La cancelació n de los registros descritos en el capítulo de conceptos de su escrito
inicial de demanda
Hechos
La comunidad agraria, a manera de justificar prestaciones, señ aló como hechos los
siguientes:
- Que sus antecesores, vecinos del Municipio elevaron al C. Gobernador del Estado una
solicitud de dotació n de tierras, misma que fue complementada con una acció n de
restitució n que promovieron. Dicha solicitud fue publicada en el Perió dico Oficial del
Estado
- Ambos procedimientos fueron resueltos favorablemente mediante Resolució n
Presidencial dentro de la cual establece en sus puntos resolutivos que eran de
restituirse un nú mero determinado de hectá reas, ademá s de reconocerse como
propiedad del mismo Municipio la superficie a que se hace menció n en el
considerando cuarto, estableciéndose de igual forma en el resolutivo séptimo del
documento mencionado, que dicha resolució n debe de considerarse como título
comunal para el efecto de amparar y defender la extensió n total de los terrenos que la
resolució n comprende, misma que fue entregada provisionalmente y deslindadas,
mediante acta que al efecto se levantó por el Sub-auxiliar de la Comisió n Agraria
Mixta, sin que en el plazo de 5 añ os a partir de la ejecució n de su Resolució n
Presidencial se presentara ningú n trá mite de exclusió n y sin que hasta la fecha haya
dictamen alguno del Cuerpo Consultivo Agrario que resolviera en ese sentido; por lo
que con fundamento en el Reglamento para la Tramitació n de los expedientes de
Confirmació n y Titulació n de Bienes Comunales de fecha 6 de enero de 1958 y
publicado en el Diario Oficial de la Federació n el 8 de febrero del mismo añ o, no surtía
ningú n efecto ni perjudica a la comunidad indígena las opiniones emitidas por el
entonces Jefe del Departamento de Asuntos Agrarios y Colonizació n, respecto de
diversas superficies correspondientes a nuestro territorio comunal
- Que, sin que el nú cleo agrario fuera enterado, se registró una cesió n de derechos
reales sobre una parte de su territorio comunal, por la vía de la dació n en pago
promovida por dos personas en favor de otra moral (inmobiliaria), situació n que a
todas luces resulta contraria a derecho en virtud de lo establecido por los artículos
112, 145 y 171 de la Ley de Dotaciones y Restituciones de Tierras y Aguas,
Reglamentaria del Artículo 27 de la Constitució n del 23 de abril de 1927; los artículos
75 y 90 de la Ley que Reforma la de Dotaciones y Restituciones de Tierras y Aguas del
23 de abril de 1927; los artículos 78, 92 y 93 de la Ley que refunde en la de Dotaciones
y Restituciones de Tierras y Aguas las reformas y adiciones de la misma, contenidas en
el decreto del 17 de enero de 1929 y del 21 de marzo de 1929; los artículos 1 y 32 por

7
el cual se modifica la Ley Reglamentaria sobre repartició n de Tierras Ejidales y
Constitució n del Patrimonio Parcelario Ejidal del 26 de diciembre de 1930; los
artículos 72, 79 y 117 del Có digo Agrario de 1934, los artículos 119, 120, 121, 122 del
Có digo Agrario de 1942 y los artículos 52 y 53 de la Ley Federal de Reforma Agraria,
toda vez que dichos actos tuvieron como objeto un bien inmueble previamente
titulado a nuestro nú cleo agrario, por lo que todos los actos de particulares o de
cualquier autoridad Federal, Estatal o Municipal celebrados sobre el mismo resultan
inexistentes y nulos de pleno derecho
- Que, ante el Segundo Notario del 1er. Distrito Judicial en el Estado, se celebró el
contrato de Fideicomiso traslativo de dominio, de Administració n, Inversió n y
Garantía con el fin de dar comienzo con el Desarrollo Inmobiliario (Deportivo,
Bancario, Inmobiliario, Financiero), mismas partes que resultaron demandadas
- Que se dio el caso de que, sobre las fracciones del terreno reclamado en restitució n,
los demandados bajo el argumento de que eran dueñ os de la extensió n aludida
procedieron a ocupar ilegalmente el mismo, por el cual el despojo se materializó a
partir de dicho momento, con base en unas supuestas escrituras pú blicas que ningú n
valor pueden tener al estar otorgadas sobre la tierra comunal de su nú cleo agrario
- Que su comunidad, tiene un origen indígena Olmeca, Ná huatl y Tlahuica por lo que
consideran sagrado nuestro territorio, razó n por la cual su comunidad se opuso y se
opone y se opondrá a que los demandados, alegando un derecho que no tienen,
pretendan utilizar la superficie que ilegalmente detentan para la construcció n de un
centro deportivo, dada la importancia histó rica y religiosa que revisten para ellos esas
tierras, má xime que pertenecen a los Bienes de su comunidad Indígena y que tienen
las características de ser inembargables, intransferibles e imprescriptibles
Contestación de demanda excepciones y defensas
Las demandadas personas morales, dieron contestació n a la demanda en la que
medularmente señ alaron que los hechos narrados por la actora resultaban ser
parcialmente ciertos ya que no obstante, que hayan tramitado la solicitud de dotació n,
en realidad se solicitó la restitució n por lo que su Resolució n Presidencial ú nicamente
tenía efectos de restituirle una determinada superficie y para reconocer como de
propiedad del propio municipio, otra, má s nunca para dotar de tierras a ningú n grupo
de població n, ni aú n para el municipio, ya que reconocimiento, restitució n y dotació n
son conceptos a todas luces diferentes de acuerdo a las leyes vigentes en aquel
entonces y ahora por consecuencia también implican condiciones jurídicas totalmente
distintas
Asimismo señ alaron que lo afirmado por la actora en cuanto a que "...Ambos
procedimientos (el de dotació n y el de restitució n) fueron resueltos favorablemente
mediante Resolució n Presidencial, no corresponde a la realidad, ya que la solicitud de
dotació n de tierras que en primer término promovió el grupo de vecinos del
municipio y la misma se consideró improcedente segú n el dictamen correspondiente,
el que posteriormente fue ratificado por la debida resolució n del C. Gobernador del
Estado, y que fue resuelto en definitiva en el resolutivo primero de la Resolució n

8
Presidencial, tal como se señ ala en el Resultando Sexto y Resolutivo Primero de la
misma
- Que lo señ alado cobraba trascendencia porque la legislació n de la época, es decir, la
"Ley que refunde en la de Dotaciones y Restituciones de Tierras y Aguas, las reformas
y adiciones de la misma, contenidas en Decreto del 17 de enero de 1929", que no
contemplaba el reconocimiento y titulació n de bienes comunales" y por lo tanto no
hay efectos específicos en dicha Ley sobre este tipo de reconocimiento
- Que la apreciació n de la comunidad actora es infundada en cuanto a que afirmó que
la extensió n de terrenos que la resolució n del nú cleo agrario comprende, fue
entregada provisionalmente y deslindada, sin que en el plazo de cinco añ os a partir de
la ejecució n de la Resolució n Presidencial se presentara ningú n trá mite de exclusió n,
motivo por el que las resoluciones de exclusió n emitidas por el Jefe del Departamento
de Asuntos Agrarios y Colonizació n "...no surten ningú n efecto ni perjudica a la
comunidad indígena que representamos...", a lo que adujeron, no ser correcto ya que
no mencionó la disposició n legal en la que se basó para señ alar que el plazo de cinco
añ os para promover algú n trá mite de exclusió n y que este corrió a partir de la fecha
de ejecució n de la resolució n
- Que entre la ejecució n de la resolució n y la medició n y deslinde definitivo corrió un
lapso de veinticinco añ os antes de la expedició n y publicació n del Reglamento para la
Tramitació n de los Expedientes de Confirmació n y Titulació n de Bienes Comunales
que es de fecha 6 de enero de 1958, y que debe aclararse fue publicado en el Diario
Oficial de la Federació n el día 16 de febrero del mismo añ o e inició su vigencia el día
16 del mismo mes y añ o, de acuerdo a su Artículo Quinto Transitorio y no el 8 de
febrero como lo señ ala la actora por lo que era imposible que se diera inicio a un
trá mite de exclusió n con posterioridad a la ejecució n de la resolució n si en aquella
fecha no existía reglamentació n que señ alara el procedimiento para llevarlas a cabo;
pero sobre todo si la legislació n de la época, es decir, la "Ley que refunde en la de
Dotaciones y Restituciones de Tierras y Aguas, las reformas y adiciones de la misma,
contenidas en Decreto del 17 de Enero de 1929", no contemplaba, como ya
mencionamos, el reconocimiento y titulació n de bienes comunales, luego entonces
mucho menos podía incluir el procedimiento de exclusió n de propiedades
particulares, iniciando su vigencia el 16 de febrero de 1958 el Reglamento y sería a
partir de entonces que se actualizaría el derecho de los propietarios particulares a
partir de la publicació n de dicha reglamentació n para solicitar las exclusiones; por
consecuencia, a partir del inicio de vigencia del multicitado Reglamento de
Tramitació n de Expedientes de Reconocimiento y Titulació n de Bienes Comunales
corría el término de los cinco añ os; y en el caso, las exclusiones fueron solicitadas en
los añ os de 1961 y 1962, es decir, dentro del término de cinco añ os a partir de que el
reglamento referido se publicó en el Diario Oficial de la Federació n
- Que sobre las solicitudes de certificació n de que sus predios no eran ejidales o
comunales y sus efectos, aclaraban, que el trá mite se realizó para que sus predios no
tuvieran sobre de duda en cuanto a su naturaleza de propiedades particulares y que se

9
expidiera una certificació n de exclusió n que declaró que los bienes que legalmente se
habían adquirido, no eran ejidales ni comunales
- Que conforme al hecho nú mero uno la actora señ ala que "...no surte ningú n efecto ni
perjudica a la comunidad indígena que representamos las opiniones emitidas por el
entonces Jefe del Departamento de Asuntos Agrarios y Colonizació n, respecto de
diversas superficies correspondientes a nuestro territorio comunal...", aclararon que
estos documentos donde constan las exclusiones no son opiniones, sino verdaderas
resoluciones administrativas con plena validez legal que fueron expedidos por una
autoridad competente en ejercicio de sus facultades y debidamente fundadas y
motivadas bajo la forma que el caso exigía
- Que los actos está n debidamente motivados porque son auténticas propiedades
particulares reconocidas, cuyos antecedentes de propiedad son inmemoriales y se
encuentran documentados segú n el origen de las adquisiciones a partir de las
adquisiciones que hiciera la inmobiliaria de la cual señ alaron ser causahabientes
directos
- Que todos los predios particulares, objeto de demanda, desde tiempos inmemoriales
habían venido siendo reconocidos como tales por los vecinos y pobladores del lugar,
como se asienta en diversas actas, como fue la del 24 de enero de 1962 en que cada
uno de los propietarios particulares expuso pú blicamente y bajo protesta de decir
verdad, el origen y transmisiones de cada uno de sus predios y el acta del 18 de marzo
de 1962 en que también se reconoce el cará cter de pequeñ os propietarios de los
terrenos de su propiedad, y que coexisten en el Municipio, con otras de cará cter
urbano como de cará cter rural, tal como se podrá apreciar en la fotografía aérea que
como prueba se ofrecieron en su contestació n
- Que los antecedentes de propiedad fueron exhibidos por los dueñ os de ellos y por
sus causahabientes y fueron objeto de aná lisis por parte de la autoridad, segú n consta
en dictá menes de la Direcció n General de Asuntos Jurídicos girados al Jefe del
Departamento de Asuntos Agrarios y Colonizació n contenidos en oficios, en los que
también constan los reconocimientos pú blicos que se hicieron de todos los predios
como propiedades particulares y que amparan las superficies que involucran las
reclamadas
- Que está debidamente fundada conforme a lo señ alado por los artículos 66 y 306 del
Có digo Agrario de 1942 vigente en esa época, la exclusió n por ello, solicitaron al
Departamento de Asuntos Agrarios y Colonizació n se procediera a certificar la
exclusió n de sus predios por ser pequeñ as propiedades y dicha dependencia con base
en los artículos señ alados expidiera las resoluciones de exclusió n que se mencionan
de manera específica en el cuerpo de las mismas con los debidos fundamentos
estando debidamente expedida por autoridad competente ya que el Jefe del
Departamento de Asuntos Agrarios y Colonizació n emitió las exclusiones con base en
las facultades que la ley le concedía
- Que ante las afirmaciones de la actora no está tomando en cuenta que las
propiedades ya era reconocidas por los vecinos con muchos añ os de antelació n, como

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se prueba con diversas escrituras que obran en el expediente de exclusió n abierto en
el Departamento de Asuntos Agrarios y Colonizació n, ahora Secretaría de la Reforma
Agraria, de acuerdo a los antecedentes de propiedad de compraventa segú n datos del
Registro Pú blico de la Propiedad que también obran en el expediente, estas
resoluciones de exclusió n fueron emitidas tomando como antecedente también, las
actas de reuniones de Cabildo del Palacio Municipal en las que se contó entre otros,
con la presencia de los propietarios particulares, representantes de las autoridades
agrarias, representantes del pueblo y la comunidad actora en la que se asentó que el
pueblo reconocía la bondad de las operaciones de compraventa efectuadas por las
sociedades anó nimas mencionadas en virtud de que, los vendedores, en realidad,
resultaba ser pequeñ os propietarios de los terrenos adquiridos por dichas sociedades
y los han poseído y usufructuado como consecuencia de los traspasos efectuados por
sus antecesores como herederos de los mismos
- Que, por todo ello, no son anulables las escrituras con base en la existencia de la
Resolució n Presidencial que acredite la titulació n de terrenos al Municipio, ya que
dichas propiedades estaban en todo tiempo sujetas al régimen de propiedad
particular y en todo caso, excluidas por resoluciones del entonces Jefe del
Departamento de Asuntos Agrarios y Colonizació n
- Que las escrituras, las que les dieron causahabiencia y las subsecuentes, son
perfectamente vá lidas y se encuentran apegadas a derecho, desde sus antecedentes
que datan de tiempos inmemoriales y que fueron documentados como se detalló
ampliamente en el punto 1 de Hechos y cuya propiedad fue ratificada por las
exclusiones multicitadas
- Que en ningú n momento se puede decir que se hayan violado las disposiciones
contenidas en los Artículos 112, 145 y 171 de la Ley de Dotaciones y Restituciones de
Tierras y Aguas del 23 de abril de 1927, Reglamentaria del Artículo 27 de la
Constitució n, ya que el artículo 112 se refiere a las condiciones bajo las que se podrá
afectar una finca con fines de dotació n de tierras (nunca se habla de reconocimiento o
restitució n de tierras) y los motivos por los que no se dará efecto a enajenaciones,
fraccionamientos y en general a cambios en el régimen de propiedad de una finca que
deriven de operaciones posteriores a la fecha de publicació n de la solicitud agraria;
puesto que en todo momento, cada uno de los predios que ahora son propiedad del
suscrito y/o mi representada, fueron individualmente reconocidos en esa época como
pequeñ as propiedades particulares, y que incluso por efectos del artículo 105 de ese
mismo ordenamiento, dadas sus superficies quedaban exceptuadas de afectació n
ejidal
- Que no existe transgresió n a los artículos 145 y 171, ya que muchas propiedades
datan de fechas anteriores a la resolució n en comento y siempre fueron, han sido y
son actualmente, poseídas por sus auténticos propietarios porque esa posesió n se ha
reconocido en innumerables ocasiones por los propios vecinos de la comunidad
- Que tampoco se transgreden los Artículos 75 y 90 de la Ley que reforma la de
Dotaciones y Restituciones de Tierras y Aguas del 23 de abril de 1927; 78, 92 y 93 de
la "Ley que refunde en la de dotaciones y restituciones de tierras y aguas, las reformas
11
y adiciones de la misma, contenidas en decreto de 17 de enero de 1929" del 27 de
marzo de 1929
- Que las escrituras cuya nulidad se reclama, tampoco resultaban contrarias a lo que
señ alaban los Artículos 1 y 32 del decreto que modifica la Ley Reglamentaria sobre
repartició n de tierras ejidales y constitució n del patrimonio parcelario ejidal" del 26
de diciembre de 1930. De igual forma, sucede con los artículos 72, 79 y 117 del Có digo
Agrario de 1934, ya que se referían a bienes de sujetos agrarios que en el caso no
existen, pero, ademá s, porque dicha legislació n no fue aplicable en el momento del
acto ni mucho menos al momento de tal juicio
- Que no se viola el contenido de los artículos 52 y 53 de la Ley Federal de Reforma
Agraria, pues los antecedentes de los predios propiedad de los demandados, datan de
tiempos inmemoriales y han sido objeto de reconocimientos como propiedades
particulares tanto de diversas autoridades administrativas, judiciales y el propio
pueblo, ademá s de que fueron excluidas de la Resolució n Presidencial que tituló al
Municipio
- Que sus escrituras no se encuentran afectadas por ninguna de las nulidades a que se
refieren los artículos que invoca la actora, ni les son aplicables a dichos documentos
ninguna de esas disposiciones, puesto que las suyas son de origen propiedades
particulares y excluidas del título que los actores pretenden exhibir como comunal
- Que para que exista despojo, se requiere en primer lugar que se tenga posesió n con
base en un justo título y en el caso los actores representaron una comunidad que no
ha sido beneficiada con ningú n reconocimiento y en consecuencia, la Resolució n
Presidencial que exhiben como base de su acció n, no puede oponerse a sus títulos de
propiedad, pues los promoventes no acreditan ninguna propiedad de la supuesta
comunidad por sobre sus propiedades, pero sobre todo, nunca han tenido posesió n
que se les hubiera arrebatado debiendo en el caso haber acreditado la forma de
despojo lo que no realizaron
- Que son causahabientes de mú ltiples pequeñ os propietarios que desde tiempo
inmemorial mantuvieron propiedad y posesió n y que fue documentada con mucha
antelació n a la fecha en que segú n la actora fue despojada, aunque en realidad nunca
ha tenido posesió n ni derechos de propiedad respecto de esos predios
- Que el uso del derecho de propiedad, pretendieron llevar a cabo la construcció n de
un desarrollo inmobiliario, para lo cual se promovió una importante inversió n en la
zona a través de la participació n de un grupo de inversionistas con los que se
constituyó el Fideicomiso (deportivo) para cuyo efecto se obtuvieron los permisos,
licencias y autorizaciones necesarias, pero ante la oposició n de un grupo de
pobladores y los problemas sociales que se presentaron en la zona, no obstante los
gastos erogados en proyectos, obras, negociaciones y gestiones administrativas por
má s de dos añ os, los integrantes del Fideicomiso decidieron cancelar el proyecto
- Que es falso que en la actualidad se pretenda utilizar la superficie para la
construcció n de un campo deportivo, sino má s bien parece que, después de varios

12
intentos de impedirnos el uso y disfrute de su propiedad para llevar a cabo la
inversió n en el lugar; se trata de reabrir un asunto que lamentablemente para dicha
inversió n y el empleo que se perdieron, ya no hay inversionistas interesados en
llevarla a cabo, ni empresa, Fideicomiso o persona física o moral que pretenda su
construcció n
- Que la comunidad actora, ha pretendido despojarles de sus propiedades, las que han
defendido con éxito por haber demostrado en el respectivo procedimiento penal, su
calidad de pequeñ os propietarios, como consta en la sentencia definitiva recaída sobre
el expediente penal respectivo dictada por la Juez Segundo de lo Penal del Primer
Distrito Judicial en el Estado y que má s recientemente, se instauró denuncia de hechos
ante la Direcció n General de Averiguaciones Previas del Estado por otro intento de
despojo, habiéndose levantado de manera previa, fe de hechos que donde se hace
constar los actos realizados por personas ajenas en los predios de su propiedad
Las codemandadas persona física y morales, opusieron como excepciones la falta de
personalidad de la parte actora, al no acreditar a decir de las mismas la propiedad la
comunidad accionante; asimismo, la falta de legitimació n activa y pasiva
Pruebas
Como pruebas para acreditar su acció n la comunidad actora ofreció :
- Documentos que integran su carpeta bá sica conformada por su correspondiente
Resolució n Presidencial mediante la cual se le restituyó y se le reconocieron como
propiedad la superficie de terreno comprendida entre los linderos que se
mencionaron en el considerando cuarto de dicha resolució n
- Copia certificada del acta de deslinde, mediante la cual se dio cumplimiento a la
Resolució n Presidencial, incluyendo hoja aclaratoria al acta de posesió n
- Copia certificada del plano definitivo de reconocimiento y titulació n de bienes
comunales
- Oficio de fecha trece de diciembre de mil novecientos noventa y nueve, expedido por
el Delegado del Registro Agrario Nacional del Estado, mediante el cual informó que
uno de los predios se encuentra dentro del nú cleo agrario
- Copia certificada de la escritura otorgada ante el Notario Pú blico Titular de la
Notaría nú mero 2, del Primer Distrito Judicial del Estado, que se refiere al contrato de
Fideicomiso traslativo de dominio, de Administració n, Inversió n y Garantía, realizado
por la demandada inmobiliaria, representada por su Delegado Fiduciario, respecto de
63 inmuebles que se describen
- Testimonial
- Pericial topográ fica
- Inspecció n judicial

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- Confesional
- Copia certificada de la escritura otorgada ante la fe de la Notaría Nú mero 2, del
Primer Distrito Judicial del Estado, mediante la cual se hizo constar la formalizació n y
protocolizació n de un convenio judicial que contiene la cesió n de derechos reales de
propiedad y posesió n que por vía de dació n en pago celebraron los codemandados
- Documento en el que se describen 63 predios objeto del referido convenio judicial de
dació n en pago
- Certificació n de notas marginales relativo a 88 predios que en dicho documento se
describen
- Copia certificada de la escritura pú blica mediante la cual el Notario Pú blico titular de
la Notaría Nú mero 2, del Primer Distrito Judicial del Estado, hace constar la
transmisió n de propiedad de un inmueble en concepto de reversió n, que otorga la
codemandada institució n bancaria, en su cará cter de Fiduciaria así como de la persona
moral (club deportivo) a favor de la codemandada inmobiliaria, en su cará cter de
Fideicomitente "A" del propio Fideicomiso; en el cual se señ ala como antecedente una
escritura pú blica de fecha siete de enero de mil novecientos noventa y cinco
- Copia certificada de la escritura pú blica otorgada ante la fe del titular de la Notaría
Nú mero 2, del Primer Distrito Judicial del Estado
- Copia certificada de la escritura pú blica otorgada ante la fe del titular de la Notaría
Nú mero 2, del Primer Distrito Judicial del Estado
- Instrumental de actuaciones
- Presuncional legal y humana
Asimismo, por cuanto hace a las personas morales codemandadas ofrecieron como
medios de prueba:
- Original del Perió dico Oficial, en el cual se publicó que se iniciaba de oficio
expediente por concepto de Reconocimiento y Titulació n de Bienes Comunales, del
nú cleo de població n actor
- Copia simple del oficio que remite el Director de lo Contencioso del Registro Agrario
Nacional, al Magistrado del Tribunal Unitario Agrario, a través del cual informó que en
los archivos de ese ó rgano registral no se localizó el censo de comuneros de la
comunidad actora
- Copia simple de la resolució n aprobada por el Primer Tribunal Colegiado en el juicio
de amparo directo civil 386/98, mediante el cual se otorgó el amparo y protecció n de
la justicia federal a la persona moral (inmobiliaria), contra la sentencia pronunciada
por la Primera Sala Civil del Tribunal Superior de Justicia en el Estado, en el toca civil
43/96-V

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- Copia certificada del oficio donde el Jefe del Departamento de Asuntos Agrarios y
Colonizació n, comunica que se excluían de los terrenos comunales, los predios que en
dicho documento se describen
- Copia certificada del oficio que envió el Jefe del Departamento de Asuntos Agrarios y
Colonizació n, informando que las diversas superficies de terreno que en dicho
documento se describían estaban excluidas de la propiedad comunal de la actora
- Copia certificada del oficio que envió el Jefe del Departamento de Asuntos Agrarios y
Colonizació n, mediante el cual le informó que eran de excluirse de la propiedad
comunal de la actora, los predios que en dicho oficio se citan
- Copia certificada del oficio que envió el Jefe del Departamento de Asuntos Agrarios y
Colonizació n mediante el cual le informó que los predios que se describían en dicho
oficio estaban excluidos de los terrenos de la actora
- Copia certificada del oficio que envió el Jefe del Departamento de Asuntos Agrarios y
Colonizació n, mediante el cual le informó que eran de excluirse los predios que en
dicho documento se citaban, de los terrenos comunales; copia certificada de la
resolució n emitida por el Primer Tribunal Colegiado del Décimo Octavo Circuito, en el
juicio de amparo directo civil 75/97, en el que se asienta que se negó el amparo y
protecció n de la justicia federal al quejoso, respecto del acto reclamado a la Sala
Auxiliar del Tribunal Superior de Justicia en el Estado, y Juez Segundo Civil en el
Estado, consistente en la sentencia dictada en el toca civil 360/96-16
- Copia certificada del oficio suscrito por el Delegado Agrario en el Estado, mediante el
cual le informa a los representantes legales de las personas morales (inmobiliaria)
que se encontró que sí obraban antecedentes de los procedimientos de exclusió n y de
las resoluciones emitidas por el Jefe del entonces Departamento de Asuntos Agrarios y
Colonizació n hoy Secretaría de la Reforma Agraria, en la comunidad agraria actora
- Copia certificada del acta de asamblea celebrada en el poblado de antecedentes,
donde la comunidad actora aprobó el acuerdo de reconocer la bondad de las
operaciones de compraventa efectuadas por los codemandados, porque los
vendedores eran pequeñ os propietarios de los terrenos adquiridos por dichas
sociedades; a su vez los apoderados de las sociedades mencionadas se obligaban a
poner a disposició n de la Secretaria de Recursos Hidrá ulicos la suma de $ 125,000.00
para la terminació n de las obras iniciadas por dicha dependencia para el
abastecimiento de agua potable a la població n; y a construir para beneficio del
poblado un tanque de almacenamiento con capacidad de 200 mil litros de agua
potable proveniente de los pozos que las empresas estaban perforando para su
servicio; también se obligaban a adquirir e instalar la tubería necesaria para surtir de
agua potable; copia certificada del acta de reunió n de cabildo de la Presidencia
Municipal en donde se asentó que las personas que en dicho documento se citan
habían celebrado contrato de compraventa de los inmuebles de los cuales eran
propietarios, y que habían recibido de conformidad el producto de esas operaciones
contenidas en las escrituras que se mencionan

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- Copia certificada del acta de reunió n de cabildo de la Presidencia Municipal en donde
se asentó el Administrador General de la demandada inmobiliaria y sus apoderados
legales, así como el Presidente Municipal, Síndico Procurador y Regidor de Hacienda,
junto con los miembros del Comisariado de bienes comunales de la comunidad actora,
se procedía a la entrega de $ 100,000.00 mil pesos, que la primera de los mencionados
depositaba al Ayuntamiento Municipal y Comisariado, para completar la suma de $
175,000.00 pesos como donativo para beneficio del pueblo y en cumplimiento al
convenio celebrado
- Copia certificada de la resolució n pronunciada en el toca civil nú mero 43/96-4,
mediante la cual se dejó insubsistente la sentencia dictada por esa sala el dictada por
el Juez Primero Civil del Primer Distrito Judicial en el Estado, relativo al juicio
ordinario civil promovido por la codemandada persona moral inmobiliaria, en contra
de tres sujetos en lo individual
- Copia certificada de la escritura otorgada ante la fe del Notario Pú blico Nú mero 2 del
Primer Distrito Judicial del Estado, en el que consta el contrato de Fideicomiso
Traslativo de Dominio, de Administració n, Inversió n y Garantía
- Copia certificada de la escritura en donde se hizo constar la formalizació n y
protocolizació n de un convenio judicial que contiene la cesió n de derechos reales de
propiedad y posesió n que por vía de dació n en pago celebraron respecto de los
inmuebles que en dicha escritura se describen
- Copia certificada de la escritura otorgada ante la fe del Notario Pú blico Nú mero 2, en
donde se hace constar la protocolizació n del acta de asamblea general extraordinaria
de accionistas
- Copia certificada del acta notarial en la cual el Notario Pú blico Nú mero 2, hizo
constar que se constituyó en el inmueble que está compuesto de una serie de
pequeñ as propiedades unidas entre sí y que se forma por la fusió n de diversos
inmuebles, y que después de recorrerlo certificaba que se encontraba totalmente
desocupado y sin que existan construidas manifestaciones de ocupació n física y
material
- Copia certificada de la escritura en donde consta la transmisió n de propiedad de un
inmueble en concepto de reversió n que otorga la demandada persona moral
(bancaria), en su cará cter de fiduciaria del fideicomiso, a favor de la (inmobiliaria),
realizada respecto de todos y cada uno de los inmuebles que se relacionan en la
escritura que nos ocupa; primer testimonio de la escritura pú blica otorgada ante la fe
del Notario Pú blico Nú mero 2
- Escrito de denuncia que presentó ante la Procuraduría General de Justicia del Estado,
por hechos que pudieran constituir el delito de despojo
- Copia certificada de la resolució n que se pronunció en el expediente penal 314/991-
1
- Testimonio de la escritura pú blica otorgada ante la fe del Notario Pú blico Nú mero 2

16
- Copia certificada del convenio que se refiere a la aportació n voluntaria y ú nica para
la realizació n de obras de beneficio social para el pueblo actor, realizada por la
demandada (inmobiliaria) por lo que se hizo entrega de la cantidad de $ 75,000.00 al
Presidente Municipal, Regidor de Hacienda y Síndico Procurador del propio
Ayuntamiento y a los integrantes del Comisariado de Bienes Ejidales y Comunales,
quienes recibieron en su cará cter de representantes del pueblo, y se comprometió la
inmobiliaria citada en primer término al pago de $ 100,000.00, así como donar un
predio rú stico, para la construcció n de un parque deportivo
- Copia simple del listado de antecedentes de la compraventa de diversos predios
realizada segú n datos del Registro Pú blico de la Propiedad; fotografía aérea en tinta
azul del polígono del inmueble materia del juicio agrario
- Testimonial
- Confesional del Comisariado de Bienes Comunales
- Copia certificada del recibo sin fecha en donde se asentó que los integrantes del
Comisariado de Bienes Comunales y Ejidales, recibían de la Presidencia Municipal del
poblado, la cantidad de $ 6,710.83 pesos, como aportació n econó mica para la
construcció n del camino de acceso a los campos ejidales, misma que se tomó de los
fondos existentes en los bonos del ahorro nacional que se manejan
mancomunadamente entre la Presidencia Municipal y el Comisariado citado
- Copia certificada del recibo en donde consta que el Comité Promejoras, recibió de la
Presidencia Municipal, y del Comisariado Ejidal, la cantidad de $ 50,000.00 para llevar
a efecto el proyecto de electrificació n y alumbrado pú blico segú n presupuesto
elaborado por la Compañ ía de Luz y Fuerza que se anexa
- Acta de acuerdo que se realizó en la cual se dio a conocer el estado que guardaba el
dinero otorgado con motivo de la indemnizació n efectuada por la Inmobiliaria
- Copia certificada del recibo para el proyecto de electrificació n y alumbrado pú blico
- Copia certificada del recibo del dinero recibido por el Director de la Escuela y el
Patronato de la misma escuela, por la cantidad de $ 221,280.07 pesos; copia
certificada del recibo que recibe el Patronato de la Escuela Preparatoria por la
cantidad de $ 221,280.07 pesos
- Copia certificada del acta en donde consta la entrega de cuatro bonos que tienen un
valor total de $ 221,280.28 pesos, a favor de la Escuela Preparatoria Federal por
Cooperació n, que proviene de la indemnizació n efectuada por la inmobiliaria
- Copia certificada del aviso ú nico para tomar los acuerdos sobre los terrenos ejidales
y comunales y el donativo que hizo la inmobiliaria
- Copia certificada del recibo sin fecha en donde consta que el Comisariado Ejidal,
recibió de la Presidencia Municipal la cantidad de $6,710.83 pesos

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- Copia certificada de la escritura pú blica otorgada ante la fe del Notario Pú blico
Nú mero 2, en la que consta el poder notarial
- Copia certificada de diversas constancias del toca civil 43/96-4, derivado del
expediente civil 2007/93, dentro de las cuales se encuentra la resolució n dictada en el
toca civil 43/96-4, por la Primera Sala del Tribunal Superior de Justicia, en
cumplimiento de ejecutoria pronunciada por el H. Primer Tribunal Colegiado del
Décimo Octavo Circuito en el amparo directo 386/98, promovido, en la cual se
confirmó la sentencia emitida por la Sala antes referida
- Pericial topográ fica; copia certificada de diversos legajos del expediente
administrativo sobre reconocimiento y titulació n de bienes comunales de la
comunidad actora, en donde constan entre otros documentos, escrituras mediante los
cuales se transmitieron diversos predios que se localizan en el poblado, así como
oficios expedidos por el Jefe de Asuntos Agrarios y Colonizació n, donde consta la
exclusió n de diversos predios de la propiedad comunal de dicha comunidad
- Presuncional legal y humana
- Instrumental de actuaciones
- Copias certificadas de escrituras pú blicas a nombre de la demandad persona moral
(institució n bancaria y financiera)
Con fundamento en lo previsto en el artículo 186 de la Ley Agraria, se ordenó el
desahogo y glosó al sumario el siguiente material probatorio: Pericial topográ fica
tercero en discordia; Copia certificada de las constancias que forman parte del
expediente administrativo de exclusió n registrado, en el cual se localiza la resolució n
en donde se determinó que era improcedente la exclusió n del predio; precisá ndose
que el resto de los documentos se refieren al trá mite que se hizo sobre dicho predio
Determinación (Sentencia) del Tribunal Unitario Agrario
Una vez agotadas todas las etapas procesales, el Tribunal Unitario Agrario, dictó
sentencia en el sentido de declarar procedentes las prestaciones de la comunidad
actora; asimismo, e inconforme con ello, las demandadas personas física y moral
(inmobiliaria), promovieron sendos recursos de revisió n1 ante el Tribunal Superior
Agrario, el que fuera declarado improcedente por materia y, en contra ello, el
demandado físico promovió amparo directo2 y, al haber sido negado, promovió
amparo directo en revisió n3 el que fue resuelto concediendo el mismo, emitiendo el
Tribunal Superior, nueva sentencia en la revisió n la que fue resuelta confirmando la
sentencia de primer grado, determinació n que fue impugnada nuevamente4
concediendo el amparo y protecció n a los quejosos y, en cumplimiento a lo
determinado el Tribunal Superior de la materia, emitió nueva sentencia en la que
ordenó al de primer grado reponer procedimiento respecto de actuaciones procesales
y no de fondo por lo que una vez purgados los requerimientos al corresponder el
tribunal de primera instancia, dictó una nueva sentencia definitiva el dieciocho de
agosto de dos mil quince, en el mismo sentido de procedencia a las acciones
ejercitadas por la comunidad, en la que se resolvió medularmente lo siguiente:
18
a) La acreditació n por parte de la comunidad actora, de los hechos constitutivos de sus
pretensiones; y, la parte demandada, no demostraron sus defensas y excepciones
b) Declaró que devenían nulos los actos jurídicos materia de la controversia; I.- La
escritura pú blica de formalizació n y protocolizació n del convenio judicial relativo a la
cesió n de derechos reales de propiedad y posesió n por vía de dació n de pago de los
predios en litigio, realizadas a favor de la persona moral demandada; II.- Las
escrituras pú blicas de formalizació n de los contratos de compraventa celebrados,
entre una de las empresas demandadas y el demandado en lo individual persona
física, respecto de dos predios materia de litis; III.- La escritura pú blica que refiere el
contrato de fideicomiso traslativo de dominio de administració n, inversió n y garantía,
constituido por las personas morales (inmobiliaria, institució n bancaria e institució n
financiera); IV.- La escritura pú bica que refiere el contrato de transmisió n de los
inmuebles controvertidos en concepto de reversió n, otorgado por la persona moral
demandada (institució n bancaria), a favor de la codemandada persona moral
(inmobiliaria), por haber controvertido normas prohibitivas de orden pú blico, en
perjuicio de la comunidad actora
c) Declaró procedente restitució n de los terrenos que reclamó la comunidad actora y
como consecuencia de ello, condenó a los demandados persona física y morales, a
restituir a la comunidad agraria, por conducto de sus integrantes del Comisariado de
Bienes Comunales, los 89 predios materia de litis, cuyos nombres, medidas,
colindancias y superficie se precisaron en el dictamen pericial y anexos emitido por el
perito de los demandados, con todos sus usos, costumbres y servidumbres, por formar
parte de los bienes comunales reconocidos por Resolució n Presidencial, a favor del
nú cleo agrario
d) Declaró procedentes las excepciones de falta de legitimació n pasiva, y con base en
ello, absolvió de la instancia a la persona moral (institució n deportiva) y persona
física, por estar imposibilitados jurídicamente, para responder el cumplimiento de las
obligaciones reclamadas por la comunidad agraria, al carecer de legitimació n pasiva;
asimismo declaró inoperante la excepció n de falta de legitimació n opuesta por la
institució n bancaria y por procedentes las excepciones de falta de personalidad de la
parte actora así como la excepció n de exclusió n invocadas por el demandado en lo
individual y persona moral demandada
e) Determinó que una vez que causara estado la sentencia, enviar copia certificada de
la misma así como de las escrituras pú blicas donde se contienen los actos jurídicos
impugnados, que devinieron nulos, al Registro Pú blico de la Propiedad y del Comercio,
para proceder a la cancelació n de las inscripciones respectivas; al Director de la
Receptoría de Rentas del Municipio correspondiente, para los efectos de cancelar las
cuentas catastrales relativas a los predios a restituir al nú cleo actor y, al Notario
Pú blico demandado, a fin de proceder a hacer las anotaciones marginales de
cancelació n de los testimonios pú blicos referidos, en los protocolos correspondientes
a su cargo, al tratarse de terrenos comunales y no de propiedad privada como
injustificadamente se asentó en los actos jurídicos declarados nulos; y, como
consecuencia, informar al tribunal en un término perentorio, del cumplimiento a

19
dicho mandamiento judicial, conforme al plazo que se otorgue en el procedimiento de
ejecució n
Argumentación de la determinación, análisis del caso e impacto en la aplicación
del derecho agrario
La determinació n señ alada, se basó principalmente en las siguientes consideraciones
mismas que incluso fueron materia de pronunciamiento en parte al momento de ser
atendido el asunto por la má xima autoridad de amparo,5 las que se recopilan en
síntesis a continuació n:
- La litis consistía en resolver si se debían anular las escrituras pú blicas que fueron
combatidas y que a su vez fueron ofrecidas por las personas tanto física como morales
demandadas, y si debían restituirse las tierras que se estimaron comunales
- En primer término, se analizó la excepció n de falta de personalidad, pues los
demandados alegaron que no podía dá rsele el cará cter de comunidad agraria al
Municipio de donde pertenece la misma. El Tribunal concluyó que la Resolució n
Presidencial otorgó un derecho para disfrutar en comú n de ciertas tierras, a los
vecinos del Municipio, sin que ello implique reconocer posesió n alguna en favor del
mismo, ya que el nú cleo agrario se encuentra integrado por los vecinos del poblado en
cuestió n
- Se destacó que la Resolució n Presidencial, el acta de deslinde y el plano definitivo
correspondiente, son documentos inmodificables y que forman parte de la carpeta
bá sica de la comunidad y sobe los cuales, no existía dato de que hubiera sido materia
de impugnació n en algú n momento, razó n por la que se determinó , gozan de plena
eficacia jurídica
- Se estableció que la comunidad agraria actora, no es una organizació n de hecho, ya
que la Resolució n Presidencial reconoció a ésta la propiedad de sus tierras, razó n por
la cual, los contratos que se realizaron sobre tales predios, incluyendo la constitució n
del fideicomiso, infringieron la Ley Agraria, al versar sobre terrenos comunales no
sujetos al comercio
- Por lo que ve a los oficios de exclusió n que exhibieron los demandados, se analizó de
manera necesaria que la Resolució n Presidencial señ ale la posibilidad de excluir
ciertas porciones del terreno; que la solicitud de exclusió n debe presentarse a los
cinco añ os, contados a partir del procedimiento de reconocimiento y titulació n de
bienes comunales; acreditar la legítima propiedad o posesió n, cuando menos cinco
añ os antes a la fecha de la solicitud del nú cleo agrario; que las tierras se encuentren en
explotació n agrícola; que las tierras se encuentren efectivamente dentro de los
terrenos comunales; la tramitació n del procedimiento administrativo que prevé la
normativa; y la localizació n de la tierra con las características antes indicadas, a partir
de la investigació n de la Delegació n Agraria
- Determinó que, en el caso concreto, el actuar del Departamento de Asuntos Agrarios
y Colonizació n, no cumplió con tales requisitos citados en el pá rrafo que antecede, ya
que los oficios son una mera opinió n o incluso un dictamen, que no es vinculante por
20
no tratarse de una resolució n administrativa, al no haberse seguido el procedimiento
respectivo, en el cual el nú cleo agrario tuviese la oportunidad de intervenir
- Señ aló que no fue inadvertido que los demandados exhibieron copias de dos
resoluciones dictadas por el Primer Tribunal Colegiado en el Estado de Morelos --en
los juicios de amparo 75/97 y 386/98--, en las cuales se hizo referencia a alguno de
los oficios de exclusió n. Sin embargo, dado el principio de relatividad de las sentencias
de amparo, no es posible considerar que la mera cita de los oficios constituya un
reconocimiento erga omnes que deba ser acatado en todos los asuntos
- Respecto de las testimoniales ofrecidas por los demandados, el Tribunal consideró
que los testigos fueron omisos en ciertos datos, superficiales para acreditar la
posesió n de los predios y dogmá ticos al carecer de explicaciones. Aunado a ello,
existen ciertas contradicciones sobre la antigü edad de la posesió n y la ubicació n de
algunos predios en concreto
- Que, para el aná lisis, el Tribunal agrupó a los predios materia de litigio en tres
grupos: (i) un primer grupo de trece predios respecto de los cuales se invoca posesió n
lisa y llana por má s de treinta añ os sin exhibir documentació n alguna; (ii) un segundo
sector compuesto por sesenta y cuatro predios con documentació n de fecha posterior
a la Resolució n Presidencial; y (iii) un tercer grupo compuesto por doce predios con
documentació n previa a la Resolució n Presidencial
- Que con relació n al primer grupo, se consideró que las testimoniales no fueron
suficientes para acreditar la posesió n invocada; en torno al segundo sector, las
documentales ofrecidas no desvirtú an el contenido de la Resolució n Presidencial al
ser posteriores a ésta; y sobre el tercer grupo, se estimó que los documentos previos a
la Resolució n Presidencial eran ú nicamente contratos privados de compraventa que
no se encontraban debidamente requisitados, al no haberse inscrito en el Registro
Pú blico de la Propiedad y, por tanto, resultó procedente la nulidad de los actos
jurídicos amparados en las escrituras pú blicas combatidas, en tanto los derechos
sobre los bienes agrarios son inalienables, imprescriptibles, inembargables e
intransmisibles; naturaleza agraria que se encuentra debidamente acreditada en el
caso concreto
- Se desatacó dentro del aná lisis que, la Resolució n Presidencial tiene, de manera
simultá nea, el cará cter de reconocimiento y restitució n, lo cual se complementa con el
acta de deslinde; asimismo, los demandados actualmente se encuentran en posesió n
de los predios, que pericialmente fueron identificados como coincidentes con los
señ alados en la resolució n en comento y en su respectiva acta de deslinde; por lo que
se concluyó que era procedente la restitució n de los predios materia del litigio, ello
robustecido por el hecho de que en términos del artículo 49 de la Ley Agraria, no es
necesario comprobar la fecha y forma del despojo para que se demuestre la privació n
ilegal de la posesió n de las tierras
- Determinó que no podría establecerse otra determinació n contraria a lo señ alado
por el simple hecho de que se encontrara pendiente de resolució n un procedimiento
de reconocimiento y titulació n de bienes comunales que fue iniciado en mil

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novecientos sesenta y ocho, pues la Resolució n Presidencial de la comunidad actora,
no podría dejar de surtir efectos por esa sola circunstancia, en especial porque en la
prá ctica sí ha generado consecuencias de derecho
- Finalmente, determinó que resultó improcedente la excepció n de falta de
legitimació n pasiva que invocó la persona moral institució n bancaria demandada, ya
que sí se encontraba relacionada con la ejecució n de la sentencia, lo cual también
acontecía con el Notario Pú blico también demandado
Cabe destacar que, la ú ltima sentencia emitida por el tribunal de primer grado de
dieciocho de agosto de dos mil quince, fue impugnada por el demandado en lo
individual y en representació n de la codemandada persona moral (sociedad de capital
variable), mediante el recurso de revisió n ante el Tribunal Superior Agrario, que fuera
radicado bajo el nú mero 518/2015-18, resolviendo confirmar la sentencia recurrida
bajo los siguientes argumentos que de igual forma fueron pronunciados al momento
de atender el asunto en parte por la autoridad de amparo y que la misma recopilara de
la sentencia emitida en el antes citado recurso de revisió n, como a continuació n se
expone
- Primeramente, y atendiendo los agravios hechos valer por los recurrentes sobre los
cuales manifestaron fue incorrecto que se sostuviera que los actores contaban con
capacidad como nú cleo agrario, ya que no se tomó en cuenta que las tierras restituidas
por la Resolució n Presidencial, fueron adjudicadas al Municipio al que pertenece la
comunidad, y no así a los vecinos solicitantes; al respecto, el tribunal Superior Agrario
sostuvo que era infundado tal planteamiento, ya que por una parte, la capacidad de los
actores derivaba de lo que establecía el artículo 27, fracció n VI, de la Constitució n
Federal promulgada el cinco de febrero de mil novecientos diecisiete
- Lo anterior se determinó en tal forma al sostener que en la sentencia se explicó que
ese precepto de manera categó rica establecía la capacidad de los pueblos y demá s
corporaciones para disfrutar en comú n de las tierras, bosques y aguas que les
pertenecieran o de aquellas que les fueran restituidas conforme a la ley de seis de
enero de mil novecientos quince. Ademá s, se destacó que la referida Resolució n
Presidencial resolvió una solicitud de dotació n y restitució n de tierras formulada por
los vecinos del Municipio al que pertenece la comunidad, quienes pretendían
recuperar tierras que consideraban les pertenecían, y a la vez ser beneficiados con
otras, con las cuales pudieran satisfacer sus necesidades agrarias. De esta manera,
determinó que el Municipio no fue quien solicitó la restitució n de tierras como
indebidamente lo señ aló la parte recurrente, ya que incluso no existía legislació n
agraria alguna que contemplara que los municipios, como entes de la organizació n
política del Estado, tuvieran capacidad para solicitar y resultar beneficiados por
acciones agrarias
- Asimismo, destacó que histó ricamente las resoluciones presidenciales de dotació n y
restitució n de tierras, siempre han tenido la finalidad de beneficiar a los entes
agrarios, razó n por la cual, era equivocado el planteamiento de los recurrentes en el
sentido de que la Resolució n Presidencial de mérito benefició al Municipio, y no así a
los vecinos solicitantes, por lo que se estimó vá lido que se reconociera la personalidad
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a los integrantes del Comisariado de Bienes Comunales del poblado actor, por
representar al ente agrario que solicitó y resultó beneficiado por la Resolució n
Presidencial de mérito
- Aunado a lo anterior, precisó que las tierras señ aladas se entregaron al Comité
Particular Administrativo --y no así al Presidente Municipal--, a quien se le impuso la
obligació n de organizar la explotació n comunal conforme lo indicaba el artículo 27,
fracció n IV, constitucional. Por tanto, determinó que el tribunal de origen no realizó
una indebida aplicació n de la circular nú mero 19, aprobada por la Comisió n Nacional
Agraria en sesió n de quince de marzo de mil novecientos diecisiete, pues en ella
efectivamente se señ aló que los terrenos con que se constituyen los ejidos no son
municipales, sino que su dominio corresponde a los pueblos, en términos del numeral
27 constitucional; circular en la que incluso se precisó que los ayuntamientos no
debían tener injerencia alguna en la administració n de los ejidos a título de dominio y
para usos agrícolas. En consecuencia, estimó que no era obstá culo que la circular en
comento hiciera menció n a los derechos de los ejidos, sin hacer referencia a las
comunidades y sin pasar por alto que su origen es diverso, puesto que ambos son
entes sociales diferentes al Municipio. Ademá s, indicó que conforme al artículo 115,
fracció n II, de la Constitució n Federal, los municipios no tienen conferida facultad
alguna para administrar terrenos en calidad de beneficiarios por motivo de alguna
acció n agraria, pues solamente intervienen en la administració n municipal para
brindar los servicios pú blicos dentro de su jurisdicció n a sus habitantes
- Ademá s, indicó que de conformidad con lo dispuesto en el artículo 27, fracció n VII,
primer pá rrafo, de la Constitució n Federal, los municipios tienen capacidad para
adquirir y poseer todos los bienes inmuebles necesarios para proveer servicios
pú blicos; sin embargo, dentro de éstos no se encuentra comprendida la explotació n
agrícola, forestal o pecuaria de predios rú sticos
- En otro aspecto, destacó también el contenido de la circular nú mero 27 de la
Comisió n Nacional Agraria, mediante la cual se contemplaba que las comunidades
podían acreditar su categoría política mediante resolució n emitida por el gobierno
local, de donde se advirtió que la comunidad actora, en la época de los hechos, tenía la
categoría política de Municipio. No obstante, lo anterior reiteró que la solicitud que
dio origen a la Resolució n Presidencial no la realizó el ayuntamiento, sino sus vecinos,
quienes fueron beneficiados con la devolució n de diversas tierras
- Destacando, que la ejecució n de esa Resolució n Presidencial fue entendida con los
integrantes del Comité Particular Administrativo del poblado actor, a quienes se les
entregó la superficie de tierra que ordenaba la mencionada resolució n, conforme lo
establecía el artículo 92 de la Ley que Refunde en la de Dotaciones y Restituciones de
Tierras y Aguas
- Sostuvo que era infundado el segundo agravio hecho valer por la parte recurrente,
en el que se manifestó que indebidamente la sentencia se fundó en disposiciones que
no se referían a la dotació n y restitució n de tierras, sino a confirmació n o
reconocimiento de bienes comunales, pues se aclaró que el tribunal de primera
instancia invocó , solamente a mayor abundamiento, el contenido de los artículos 2 del
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Reglamento Agrario y 11 de la Ley que Refunde en la de Dotaciones y Restituciones de
Tierras y Aguas
- Asimismo, al analizar de manera conjunta los agravios tercero y cuarto hechos valer
por los recurrentes, en los que señ alaron éstos que los actores no tenían personalidad
jurídica, ya que la Resolució n Presidencial no otorgó derecho alguno a los vecinos del
Municipio, aunado a que hubo una valoració n deficiente de las pruebas con las que se
pretendía declarar la nulidad de las escrituras pú blicas; argumentos de agravio que
fueron calificados de infundados, pues la autoridad revisora indicó que si bien la
Resolució n Presidencial no señ aló textualmente la existencia de la comunidad, lo
cierto es que los solicitantes fueron los vecinos de dicho lugar, por lo que de una sana
interpretació n jurídica consideró que fue a los solicitantes a quienes se les restituyó y
reconoció la propiedad de diversas superficies de tierras como correctamente lo
analizó la autoridad de primer grado, enfatizando que en el cuarto resolutivo de la
resolució n aludida se indicó que los vecinos del Municipio tendrían la obligació n de
conservar, restaurar y propagar los bosques y arbolados contenidos en los terrenos
que se les dotaron, mientras que en el resolutivo quinto se les conminó a conservar en
buen estado los caminos respectivos, de ahí que no existiera duda que los
beneficiarios de esa Resolució n Presidencial hubieren sido los vecinos de la
comunidad, y no así el Municipio
- Luego, la autoridad de la revisió n, señ aló que en el resolutivo octavo de la Resolució n
Presidencial se hizo referencia al Comité Particular Administrativo de la hoy
comunidad, como representante de los solicitantes y nunca en representació n o como
parte del Municipio explicando que para ello, no era un impedimento la falta de un
comisariado de bienes comunales, pues en términos del artículo 32, en relació n con lo
previsto en el diverso 107 de la Ley Agraria, se acreditaba la personalidad jurídica al
poblado actor y, en consecuencia, al comisariado de bienes comunales, má xime que
contaban con las credenciales expedidas por el Registro Agrario Nacional, que les dio
el reconocimiento para actuar en consecuencia y cuya elecció n no fue combatida
jurídicamente
- La autoridad revisora, desestimó los argumentos en los que se controvirtió la
valoració n del acervo probatorio y en el que se adujo la aplicació n retroactiva de la ley
pues sostuvo que era irrelevante que la actora fuera una comunidad de hecho o de
derecho, debido a que la ley les otorga la misma protecció n desde tiempo inmemorial
por lo que indicó que no le asistía la razó n a los recurrentes en cuanto a la valoració n
de un acta de asamblea, ya que no se le dio valor probatorio dado que no satisfacían
los requisitos exigidos por el Có digo Agrario de mil novecientos cuarenta y dos, pues
no se ofrecieron como pruebas las convocatorias correspondientes, aunado a que la
asamblea no podía reconocer el cará cter de propiedad particular de los predios en
conflicto porque la ley prohibía toda forma de contrato que tuviera como objeto
sustraer los bienes del régimen comunal
- No obstante a la desestimació n de los argumentos antes citados, el Tribunal Superior
Agrario, concedió la a la parte recurrente ú nicamente por cuanto hace a la omisió n de
analizar el contenido de un acta de asamblea; sin embargo, también determinó que

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ello no era suficiente para revocar la sentencia impugnada, ya que aquella solo
acreditaba lo que en tal documento se consigna, por lo que no les reconoció pleno
valor, aunado a que esa acta tampoco cumplía con los requisitos de fondo y forma que
exigía el Có digo Agrario de mil novecientos cuarenta y dos
- Por otra parte, y tras el aná lisis de los agravios quinto y octavo que hizo valer el
recurrente, se consideró que no existía violació n a la sentencia de amparo que derivó
del juicio 678/2011, resuelto por el Noveno Tribunal Colegiado de Circuito del Centro
Auxiliar de la Primera Regió n, ni a la sentencia emitida por el Tribunal Superior
Agrario en el recurso de revisió n 257/2008-18, ello al considerar que fue correcto que
se considerara como parte de la litis el alcance de los oficios de exclusió n aportados
como defensa de la parte recurrente; y, con relació n a los agravios sexto y séptimo,
sobre los cuales la parte recurrente se quejó de la valoració n de la prueba testimonial,
y en esencia, adujo que las pruebas se analizaron de manera aislada y no
adminiculada, dichos argumentos fueron calificados como infundados, ya que incluso
el propio revisionista argumentó dentro de sus conceptos de invalidez que había
existido una concatenació n y vinculació n indebida de las pruebas, de donde se
observa que él mismo reconoce que se realizó un aná lisis concatenado de todas las
pruebas ofrecidas y admitidas al juicio, conforme lo establece el artículo 189 de la Ley
Agraria, ello aunado a que ninguno de los documentos aportados son suficientes para
demostrar que los demandados acreditaron sus excepciones y defensas, pues solo se
trataba de una copia del listado de antecedentes registrales de la compraventa de
diferentes predios, así como de diversos comprobantes del pago del impuesto predial
- Asimismo, se destacó que los demandados tampoco acreditaron con ningú n medio
probatorio, haber estado en posesió n de manera personal en las tierras que la
comunidad solicitó en restitució n, cinco añ os antes de la solicitud estimando que la
prueba testimonial ofrecida por la parte demandada era contraria a lo establecido en
el artículo 215 del Có digo Federal de Procedimientos Civiles, pues las respuestas de
los testigos fueron contrarias a los intereses del oferente, por ser contradictorias y
poco precisas, de ahí que no hubiere acreditado contar con una posesió n a título de
dueñ o, cinco añ os antes de la fecha en que se formuló la solicitud
- Posteriormente, reconoció que le asistía la razó n a los recurrentes al señ alar que fue
indebido que el tribunal de primera instancia realizara el estudio de la posesió n de los
predios en controversia conforme al artículo 66 del Có digo Agrario de mil novecientos
cuarenta y dos. En este sentido, la parte recurrente explicó que el referido precepto no
era aplicable al caso en concreto, dado que no se resolvía sobre una acció n de
exclusió n de propiedades particulares, sino sobre la restitució n de diversas tierras. Al
respecto, el tribunal aclaró que los recurrentes al contestar la demanda inicial
hicieron valer, entre otras, la excepció n de exclusió n de bienes; sin embargo, no se
solicitó la exclusió n de predios de propiedad particular enclavada en bienes
comunales, por lo que de forma equivocada se analizó el artículo 66 del Có digo
Agrario de mil novecientos cuarenta y dos, ya que la litis realmente se centraba en
resolver la acció n de restitució n de tierras ejercitada por la comunidad. No obstante,
lo anterior se consideró que la violació n advertida era insuficiente para revocar la
sentencia recurrida, pues en el desarrollo del juicio se ofrecieron diversas pruebas

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que fueron valoradas, en especial las constancias enviadas por el Registro Agrario
Nacional, mediante las que se pretendía resolver sobre la restitució n de las tierras en
conflicto
- Indicó que el tribunal de primera instancia clasificó en tres grupos a los predios en
conflicto señ alando que el primer grupo estaba conformado por trece predios, sobre
los cuales los demandados invocaron la posesió n lisa y llana desde treinta añ os
anteriores a que se suscribieran los testimonios notariales, que se refieren a diversos
contratos de cesió n de derechos posesorios. En este sentido, el tribunal se manifestó
en relació n de que con tales contratos solamente se podían acreditar derechos
posesorios, sin que tuvieran el alcance de demostrar que la propiedad de los trece
predios a los que ahí se hacía referencia, hubieren salido del dominio de la nació n,
como se prevé en el primer pá rrafo del artículo 27 de la Constitució n Federal y agregó
que la posesió n que alegaban tener los demandados como causahabientes, no podía
derivarse de la posesió n de sus causahabientes originales, porque en materia agraria
la posesió n es personal y directa y no se desprende del derecho de propiedad como
una consecuencia jurídica
- De esta manera, reiteró que no era posible reconocer a los demandados el cará cter
de propietarios, sino solo a la comunidad, a quienes se consideró que tenían un mejor
derecho para poseer esos trece predios, al contar con la Resolució n Presidencial, el
acta de posesió n y deslinde, y el plano definitivo que integran la carpeta bá sica de
documentos fundamentales, los cuales --en su conjunto-- constituyen el título de
propiedad de la comunidad actora, y que valorados de conformidad con los numerales
197 y 202 del Có digo Federal de Procedimientos Civiles, acredita su propiedad
comunal; ademá s, indicó que, para la procedencia de la acció n restitutoria, era
necesario demostrar que las tierras efectivamente fueron dotadas a la comunidad
accionante, y que había identidad entre las tierras de que fueron privadas y aquellas
cuya posesió n detentaba la parte demandada, lo que se tuvo por demostrado, bajo la
consideració n de que la ley no exige que se demuestre la posesió n previa y los actos
de desposeimiento
- Con relació n al segundo grupo de tierras clasificado estaba conformado por sesenta y
cuatro predios. El tribunal aclaró que en realidad se trataban de sesenta predios, pues
cuatro se encontraban repetidos, los cuales estaban amparados con escrituras
expedidas posteriores a la emisió n de la Resolució n Presidencial de mérito, las cuales
no acreditaban la propiedad, ya que solo se referían a contratos traslativos de la
posesió n sobre lo cual señ aló que tales escrituras no surtían efectos en materia
agraria, pues los terrenos que amparan, previamente fueron reconocidos como bienes
comunales del poblado actor, como lo establece el artículo 201, fracció n I, de la Ley
Federal de la Reforma Agraria, cuyo correlativo es el artículo 64, fracció n I, del Có digo
Agrario de mil novecientos cuarenta y dos
- En cuanto al tercer grupo de tierras conformado por doce predios, se destacó que
eran anteriores a la citada Resolució n Presidencial; sin embargo, los títulos
correspondientes no se encontraban debidamente requisitados, por no encontrarse
inscritos en el Registro Pú blico de la Propiedad; asimismo, se identificó que cinco

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predios de este ú ltimo grupo fueron materia de contratos privados de compraventas
del añ o mil novecientos cuatro; cinco de abril de mil novecientos veintiuno; veintiocho
de septiembre de mil ochocientos noventa y tres; veintiséis de noviembre de mil
novecientos catorce; y diez de abril de mil novecientos diez, los que no tuvieron valor
suficiente para demostrar la propiedad o posesió n de tales tierras, por no estar
inscritos en el Registro Pú blico de la Propiedad y del Comercio correspondiente, de
conformidad con el artículo 2925 del Có digo Civil del Distrito Federal y Territorio de
Baja California de mil ochocientos ochenta y cuatro, vigente hasta mil novecientos
cuarenta y seis; por ende, estimó que esos contratos privados solamente surtían
efectos entre los contratantes que los celebraron y no surtían efectos contra terceros,
dado que no se encontraban inscritos y no se podían oponer al derecho de bienes
comunales del nú cleo actor, al quedar comprendidos dentro de la citada Resolució n
Presidencial
- Asimismo, consideró correcta la determinació n respecto de tres predios má s que
conformaron el tercer grupo de tierras, ya que sus antecedentes fueron insuficientes
para demostrar los hechos que en ellos se consignaban, porque no acreditaban el
tracto sucesivo entre las partes que celebraron esos contratos
- Luego, respecto de otros cuatro predios parte del grupo tercero, indicó que solo se
exhibieron inscripciones catastrales, manifestaciones de rentas o recibos prediales sin
valor probatorio alguno para acreditar la propiedad. Por tanto, ú nicamente se
demostró la inscripció n en el registro de catastro, debido a que la autoridad municipal
no tiene facultades para constatar el régimen o naturaleza del predio motivo de la
inscripció n, ni tampoco certifica si el inmueble registrado está en posesió n de quien
solicitó el registro; y, en cuanto al predio denominado "pastoría", dijo que no existía
en autos prueba alguna que acreditara la propiedad a favor de los demandados, por lo
que no se desvirtuó la propiedad comunal al estar comprendida en el plano definitivo
de los bienes comunales del poblado actor
- Sostuvo el Tribunal Superior que era fundado pero inoperante el noveno agravio, ya
que si bien fue incorrecto que se aplicara la Ley Federal de la Reforma Agraria, para
determinar la nulidad de escrituras, a pesar de que esa ley entró en vigor hasta el
dieciséis de mayo de mil novecientos setenta y uno, lo cierto es que el contenido de las
disposiciones aplicadas se encontraban también precisadas en los artículos 130, 138 y
139 del Có digo Agrario de mil novecientos cuarenta y dos, pues argumentó que ambas
legislaciones reconocían que los derechos sobre bienes agrarios que adquirieran los
nú cleos de població n eran inalienables, imprescriptibles, inembargables e
intransmisibles, por lo que no podían enajenarse, cederse, transmitirse, arrendarse,
hipotecarse o gravarse, todo o en partes, resultando inexistentes las operaciones,
actos o contratos que se llevaran en contra de las disposiciones de la ley
- Por otra parte, se dijo que no les asistía la razó n a los recurrentes en cuanto a la
alegada indebida aplicació n del artículo 99, fracció n III, de la Ley Agraria, ya que se
estimó que tal precepto solo se citó para sustentar la nulidad de diversas escrituras
que sí eran aplicables al caso, tomando en cuenta las fechas de su emisió n, legislació n

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que ademá s señ ala que las tierras comunales al contar con una protecció n especial
son inalienables, imprescriptibles e inembargables
- En los agravios décimo, décimo primero y décimo segundo, los recurrentes
controvirtieron el aná lisis que hizo el tribunal de primera instancia de los elementos
que dan procedencia a la restitució n, ya que consideraron que fue parcial y que omitió
tomar en cuenta todas las constancias que obraban en autos, argumentos que
determinó infundados al compartir lo sostenido en la sentencia recurrida, puesto que
se habían satisfecho los tres elementos de la acció n de restitució n de tierras
- En el agravio décimo tercero la parte recurrente argumentó que, al abordar el tema
de despojo, indebidamente se señ aló que no era necesario comprobar la fecha ni la
forma del despojo, lo que consideró sí era necesario para declarar fundada la
pretensió n planteada en el juicio. Tal agravio se calificó como infundado al sostener
que en caso de que estén acreditados los tres elementos de la acció n restitutoria,
conforme al artículo 49 de la Ley Agraria no es necesario probar el tiempo, lugar y
modo del despojo
- En el agravio décimo cuarto, los recurrentes señ alaron que fue dogmá tica la
sentencia recurrida, pues se desechó la excepció n de falta de legitimació n sin realizar
pronunciamiento alguno, argumento que se calificó como infundado, pues las
excepciones no fueron desechadas, sino que solo se declararon improcedentes, en
especial la de falta de legitimació n activa y de personalidad jurídica, para lo que sí se
realizó un amplio aná lisis
- En el agravio décimo quinto, se declaró infundado consistente en que la parte
recurrente argumenta que la conclusió n a la que se llegó en la sentencia recurrida es
ilegal, ya que no fue vá lido sostener que estaba probada la naturaleza comunal de las
tierras en litigio, ello es así, pues del resolutivo séptimo de la Resolució n Presidencial
de mérito, se sostuvo que esa determinació n debía considerarse como título comunal.
Ademá s, se indicó que en el acta de deslinde correspondiente se recorrieron los
linderos de la superficie reconocida y restituida, con lo que quedó demostrado que el
poblado actor era el propietario de las tierras en conflicto. Asimismo, se determinó
que el seis de enero de mil novecientos cincuenta y ocho se expidió el Reglamento
para la Tramitació n de los Expedientes de Confirmació n y Titulació n de Bienes
Comunales, de cuyo artículo primero transitorio se advierte que no surtirían efectos
los reconocimientos particulares enclavados en terrenos comunales, cuando éstos no
estuvieran apoyados en un dictamen del cuerpo consultivo agrario, dictado después
de haberse seguido el procedimiento indispensable para identificar, medir y localizar
el predio a excluir. Entonces, como los oficios de exclusió n se emitieron
posteriormente al citado Reglamento, en la tramitació n respectiva era obligatorio el
dictamen del cuerpo consultivo agrario
- Asimismo señ aló que el artículo segundo transitorio del referido reglamento
indicaba que a partir de su entrada en vigor, el Jefe de Departamento de Asuntos
Agrarios y Colonizació n contaba con facultades para revisar aquellos reconocimientos
que se hubieren hecho sin la aprobació n del Cuerpo Consultivo Agrario, respecto de
propiedades enclavadas en terrenos comunales, pero para ello era necesaria la
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petició n de la parte interesada, y en los oficios de exclusió n expedidos por dicha
autoridad, no se aportó dato alguno con el que se corroborara que se hubiere seguido
el procedimiento indicado, incluso, se precisó que el referido artículo segundo
transitorio, establecía a favor de las comunidades agrarias, la posibilidad de oponerse
a las exclusiones de propiedades enclavadas dentro de sus terrenos comunales hechas
al margen del procedimiento establecido, sin la intervenció n del cuerpo consultivo
agrario
- Asimismo, el tribunal revisor concluyó que realmente existía imposibilidad para
excluir propiedades particulares de los terrenos comunales de la actora, por las
razones siguientes: En primer lugar, porque la Resolució n Presidencial en comento les
reconoció a los actores la propiedad de las tierras que ya poseían y les restituyó otras,
lo que no fue impugnado por ningú n medio de defensa, aunado a que en su texto no se
hizo referencia a la existencia de propiedades particulares dentro de los terrenos
comunales. En segundo lugar, porque la legislació n vigente cuando se emitió tal
resolució n, e incluso las posteriores, no reconocen la posibilidad de excluir
propiedades particulares de terrenos comunales, una vez concluido el procedimiento
y dictada la Resolució n Presidencial correspondiente. Sin que sea ó bice a lo anterior,
que el artículo 306 del Có digo Agrario de mil novecientos cuarenta y dos, vigente
cuando se expidieron las resoluciones de exclusió n de propiedades, señ alara que el
procedimiento para recocer la titularidad de los bienes comunales, así como los que
corresponden individualmente a los comuneros, se tenía que hacer conforme a lo
dispuesto por el artículo 66 de ese ordenamiento legal, ya que esa posibilidad de
reconocimiento individual es factible solo a favor de comuneros y no de extrañ os a la
comunidad, y nada má s durante y dentro del procedimiento, el cual culmina con la
emisió n de la Resolució n Presidencial. También se estimó que no era aplicable al caso
el Reglamento para la Tramitació n de los Expedientes de Confirmació n y Titulació n de
Bienes Comunales, razó n por la cual ni siquiera se invocó en los oficios de exclusió n.
En este sentido, se explicó que el artículo 14 de ese reglamento establecía que los
propietarios o poseedores de propiedades incluidas dentro del perímetro de terrenos
comunales ya confirmados, tenían el derecho de pedir el reconocimiento de sus
propiedades, siempre que la Resolució n Presidencial de confirmació n consignara de
manera expresa en sus puntos resolutivos la posibilidad de exclusió n, lo que no
sucedió en la Resolució n Presidencial de la comunidad actora
- Por ú ltimo, respecto del agravio décimo el recurrente adujo que no se había tomado
en cuenta la participació n de la entonces Secretaría de la Reforma Agraria, la que
realizó manifestaciones respecto de los oficios de exclusió n, agravio que fue
desestimado ya que en autos se encontraba su participació n, de donde se advirtió que
al contestar la demanda manifestó que negaba las prestaciones que invocaba la parte
actora, debido a que carecía de atribuciones para intervenir en los procedimientos de
exclusió n; asimismo, determinó no resultar viable lo peticionado por el recurrente en
cuanto que se obligara a esa dependencia a concluir el trá mite de conciliació n entre
las partes, ello puesto que solo se trataba de un programa implementado por esa
institució n para resolver por la vía de la concertació n los conflictos agrarios
suscitados

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Anotado lo anterior, es menester señ alar que la esencia del juicio agrario 190/1999,
tiene que ver precisamente con el derecho de propiedad de ejidos y comunidades, en
el caso específico de una comunidad indígena que tiene sus orígenes ancestrales como
ellos mismos lo manifestaron al pertenecer a culturas mesoamericanas
histó ricamente reconocidas, razó n por la que este asunto toma especial relevancia y
trasciende sobre su aplicació n en el derecho agrario; derivado de lo cual, es pertinente
considerar lo siguiente
No hay duda de que la materia agraria ha constituido y forma parte esencial de los
grandes ejes de la historia mexicana, ello tomando en cuenta que por siglos, nuestro
país y hasta hace no mucho tiempo, se ha definido por ejercer una actividad
eminentemente agrícola, sobre lo cual, ha permeado el cambio social derivado de las
luchas por la denominada propiedad de la tierra, situació n que al parecer sobre un
México rural, poco tiene que ver con los problemas y debates contemporá neos pero
que siguen prevaleciendo aú n con el transcurso del tiempo, por lo que la importancia
de ello no debe pasar por omisa
Sobre lo anterior y en relació n con la propiedad de la tierra ejidal y comunal, debe
tomarse en cuenta que la misma, reviste una intrínseca relació n con los procesos de
reforma agraria instaurados a raíz de la lucha revolucionaria en nuestro país
Lo expuesto nos lleva a reconocer la importancia de los pueblos que poseían sus
tierras en forma comunal, segú n les habían sido otorgadas a partir de la conquista
españ ola y --al menos en zonas de població n indígena-- de acuerdo con prá cticas y
costumbres sociales de donde se advierte que los pueblos ante el peligro inminente de
privació n de sus tierras defendían su propiedad comunal, pues esta era
simultá neamente producto y fuente de su cohesió n social e identidad local
Una de esas defensas inició con la Revolució n Mexicana que estalló en el añ o de 1910
lo que la identificó inevitablemente de raíz agraria, má s allá de los conflictos políticos
que en cierta forma, el sistema de ese entonces, se vio finalmente obligado a
reconocerlo de ahí que dichos antecedentes constituyen parte del pasado agrario
reciente en las nuevas leyes fundamentales de la nació n, y sobre esa base se fue
armando la enorme reforma agraria que redibujó el orden de la propiedad rural
mexicana a lo largo del siglo XX
De lo anterior, se dice que, con la Revolució n ante el desmembramiento de las tierras
comunales de los pueblos, la solució n era entonces procurar su reconstitució n ya
fuera por restitució n o nueva dotació n, lo que comenzó a realizarse. Luego, la reforma
derivó en la creació n de nuevas comunidades de població n dotadas de tierra
denominados ejidos, ello con independencia de si habían o no tenido alguna vez
terrenos de cará cter comunal advirtiéndose de esta forma, que la reforma agraria de
la Revolució n se ideó y estructuró , al menos al principio, como un esfuerzo por
revertir el dañ o a los pueblos que, segú n la narrativa histó rica mexicana, habían
causado las desatinadas y corrompidas políticas
Luego, es de precisar con lo anteriormente expuesto en tratá ndose de una comunidad
indígena que si bien se ha tenido avances en el aná lisis del aspecto histó rico de la

30
materia agraria por cuanto a comunidades de dicha índole se refiere, también cierto es
que a la fecha no resultan tantos los estudios e investigaciones en los que se analizan
con profundidad esas formas de tenencia, es decir, la comunal, existente entre los
pueblos indígenas, pues el esfuerzo ha sido en el sentido de centrar el estudio en la
conformació n histó rica de las comunidades agrarias y las acepciones entre el derecho
agrario y el derecho indígena, lo que no debe pasarse por alto ya que la materia exige
para el caso de la resolució n de los asuntos en donde se vean involucradas
comunidades indígenas, que se tenga normatividad eficiente para concatenar el
derecho agrario con el indígena y que de la mano produzcan resultados íntegros de
impartició n de justicia en la que se vea reflejada una hermenéutica jurídica propia a
ese sentido
Atendiendo a lo anterior, es menester señ alar que en el caso concreto que nos ocupa,
el juicio agrario 190/1999, derivó precisamente del derecho que hizo valer una
comunidad agraria de origen indígena, sobre la cual, conforme a las leyes de la
materia, les fue otorgado el derecho sobre tierras por la vía de restitució n y titulació n
de bienes comunales, siendo una casuística sui generis, derechos sobre los cuales se
constituyeron sus derechos legalmente reconocidos
Como puede advertirse de la secuela procedimental, la comunidad indígena actora,
reclamó la nulidad de sendos documentos consistentes en escrituras pú blicas,
contratos, así como inscripciones realizadas en favor de personas morales y físicas
que poseían las tierras cuya naturaleza quedó demostrado es comunal; asimismo y
como consecuencia de ello demandaron la restitució n de esas tierras conforme lo
establece el derecho otorgado por la Ley Agraria vigente en su artículo 49,6 misma
que fue procedente ante la declaració n de nulidad de los precitados documentos por
contravenir lo establecido en la ley de la materia como quedó má s que explicado y
determinado en precedentes
Así, el caso concreto de la comunidad indígena actora toma relevancia en el sentido de
que la misma defendió sus tierras conforme a su derecho de propiedad, mismo que
como ha quedado explicado y expuesto, deriva de un antecedente histó rico y
ancestral, lo que da pie a poder señ alar que lo resuelto cumplió con el espíritu de lo
estatuido en el artículo 27 Constitucional en relació n con la vigente Ley Agraria, en
aras del pleno cumplimiento de la denominada justicia social, sin que pase
desapercibido que el derecho sobre las mismas, de haberse demostrado también pudo
haberse reconocido a los demandados quienes resultaron ser personas ajenas a la
comunidad siendo poseedores de esas tierras pero sin haber justificado con título
suficiente oponible a la Resolució n Presidencial la naturaleza diversa al régimen
comunal
Situació n la anterior que como se observa, fue materia de diversas impugnaciones
pero que, al final, fue confirmada la determinació n por el má ximo ó rgano de
impartició n de justicia en nuestro país como lo es la Suprema Corte de Justicia de la
Nació n, misma que convalidó la conclusió n del ó rgano jurisdiccional en la materia
Tribunal Unitario Agrario así como de la autoridad en la revisió n Tribunal Superior
Agrario, que confirmó la primigenia, lo que deja patente el hecho de reconocer el

31
papel de los juzgadores de apegarse a los principios de derecho y en específico a los
que constituyen la materia agraria en la aplicació n de valores los cuales deben poseer
esa especializació n debidamente definida y sobre la que dependerá la correcta y
debida impartició n de justicia pronta y expedita como lo impele la propia Carta Magna
en nuestro país
Es notorio por tanto, que la resolució n emitida respecto de lo reclamado por la
comunidad agraria, reviste la especial característica de que el juzgador pudo realizar
un examen conforme a derecho y en conciencia de la situació n que involucra no
ú nicamente a lo jurídico, sino aspectos que no escapan de la ó ptica social por lo que el
caso en específico conlleva ya que no debe perderse de vista que la comunidad
indígena que activó el ejercicio del Estado en la impartició n de justicia, cuenta con una
ubicació n especial de su propiedad y que como se vio ha sido producto de diversas
privaciones por parte de particulares quienes sin sustento han pretendido que las
superficies ocupadas sean excluidas de la misma comunidad, lo que en el caso que
reviste nuestra atenció n no sucedió , pues derivado del adecuado procedimiento,
aná lisis, estudio y resolució n, pudo definirse el derecho incuestionable de dicha
comunidad de orígenes indígenas, lo que conlleva a un reconocimiento de la potestad
jurídica que la ley de la materia ha establecido sobre sus juzgadores
Ademá s, conviene puntualizar que otra causa en concordancia de lo anteriormente
dicho resulta ser de relevancia en el sentido de la cantidad de superficies a restituir
consistentes en un aproximado de 89 predios debidamente identificados en la secuela
procedimental y que derivado de lo resuelto fueron devueltos a la comunidad
mediante la correspondiente ejecució n de la sentencia, la que como ya se advirtió en
pá rrafos anteriores, fue materia de aná lisis por la Segunda Sala de la Suprema Corte
de Justicia de la Nació n, quien la confirmó , lo que conlleva a advertir que el asunto
ademá s reviste una característica de impacto eminentemente social al tratarse de una
de las zonas de mayor afluencia e incluso turísticas del país sobre las cuales hubo, hay
y existen aú n asentamientos por particulares que van contrarios al derecho de la
misma comunidad, determinació n que en el presente caso al juzgar conllevó a
considerar esas características y situaciones sobre lo que el impartidos de justicia
debe estar fortalecido y especializado al tener en cuenta la situació n que en su caso
prevalecerá con el dictado de su fallo
Cabe destacar que una situació n considerada importante lo es que en la instauració n
del juicio agrario de que se trata 190/1999, su resolució n e impugnació n a través del
recurso de revisió n en materia agraria que prevé el artículo 198 de la Ley de la
materia, así como derivado de este ante el juicio de amparo directo, existió una
evolució n en cuanto se ha señ alado la sociedad y por consecuencia las leyes han
cambiado, en específico puesto que, al momento de emitir sentencia previa a la que
quedó en definitiva confirmada, la misma fue impugnada a través del recurso de
revisió n aludido, el que fuera improcedente bajo el esquema de que haber aplicado el
criterio de que al haber promovido ademá s de la restitució n de tierras la nulidad de
documentos la comunidad actora, ello era suficiente para declararlo improcedente en
el sentido de que, de lo determinado por la Segunda Sala de Justicia de la Nació n, si
una de las acciones ejercidas no encuadrara en alguna de las hipó tesis del artículo 198

32
de la Ley Agraria, el recurso de revisió n debía declararse improcedente, situació n que
fue reiterada por la autoridad de amparo al haberse impugnado dicha determinació n
de improcedencia del recurso emitida por el Tribunal Superior, confirmando la misma
bajo esa premisa; no obstante ello, es de manifestar que el cambio evolutivo obedeció
a que, al impugnar a su vez la determinació n del Tribunal Colegiado, ante el amparo
directo en revisió n del que conoció precisamente la Segunda Sala, éste aplicó un
criterio apartá ndose del que había sostenido respecto de la improcedencia del recurso
de revisió n
Al respecto de lo anterior, debe decirse que la Segunda Sala de la Suprema Corte de
Justicia de la Nació n ha establecido cambios sustanciales en la procedencia del recurso
de revisió n en materia agraria; así, conforme lo narrado en el pá rrafo que precede,
para declarar la improcedencia del medio de impugnació n tanto el Tribunal Superior
Agrario, así como el Tribunal Colegiado de Circuito que conoció de la impugnació n de
la sentencia emitida por el primero de los nombrados tomó en cuenta la
jurisprudencia 57/2008, de rubro "REVISIÓ N AGRARIA. ES IMPROCEDENTE CONTRA
LA SENTENCIA DICTADA POR LOS TRIBUNALES UNITARIOS EN CONTROVERSIAS EN
QUE SE HAYAN RESUELTO CONJUNTAMENTE DIVERSAS ACCIONES AGRARIAS, Y
ALGUNA DE ELLAS NO SE UBIQUE EN LOS SUPUESTOS DEL ARTÍCULO 198 DE LA
LEY DE LA MATERIA", la cual fue interrumpida por su propia emisora, en una nueva
reflexió n sobre el tema, al resolver el amparo directo en revisió n 151/2008, en sesió n
de treinta de junio de dos mil diez, dando lugar al criterio jurídico contenido en la tesis
aislada 2ª. LXXXV/2010, de rubro: "REVISIÓ N AGRARIA. PROCEDE CONTRA LAS
SENTENCIAS DE LOS TRIBUNALES UNITARIOS QUE RESUELVAN CONJUNTAMENTE
DIVERSAS ACCIONES Y SÓ LO ALGUNA SE UBICA EN LOS SUPUESTOS DE LOS
ARTÍCULOS 198 DE LA LEY DE LA MATERIA Y 9° DE LA LEY ORGÁ NICA DE LOS
TRIBUNALES AGRARIOS7 (INTERRUPCIÓ N DE LAS JURISPRUDENCIAS 2ª. /J.
55/2008, 2ª. /J 57/2008 y 2ª./J. 200/2008"
La anterior determinació n la apoyó en las siguientes consideraciones:
Reiteró que, en términos de dichos preceptos, antes transcritos, el recurso de revisió n
en materia agraria está limitado a los casos ahí expresamente establecidos, a saber (i)
a cuestiones relacionadas con los límites de tierras suscitadas entre dos o má s nú cleos
de població n ejidales o comunales, o concernientes a límites de las tierras de uno o
varios nú cleos de població n o con uno o varios pequeñ os propietarios, sociedades o
asociaciones; (ii) a la restitució n de tierras ejidales o comunales; o (iii) a la nulidad de
resoluciones emitidas por las autoridades en materia agraria
Dando pie a la tesis: Registro digital: 2004323, Instancia: Segunda Sala, Décima É poca,
Materia(s): Administrativa, Tesis: 2a./J. 96/2013 (10a.), Fuente: Semanario Judicial de
la Federació n y su Gaceta, Libro XXIII, agosto de 2013, Tomo 2, pá gina 1125, Tipo:
Jurisprudencia
"REVISIÓ N EN MATERIA AGRARIA. DICHO RECURSO PROCEDE CONTRA LAS
SENTENCIAS DE LOS TRIBUNALES UNITARIOS QUE RESUELVAN CONJUNTAMENTE
DIVERSAS ACCIONES Y SÓ LO ALGUNA SE UBIQUE EN LOS SUPUESTOS DE
PROCEDENCIA PREVISTA EN LOS ARTÍCULOS 198 DE LA LEY DE LA MATERIA Y 9o.,
33
FRACCIONES I A III, DE LA LEY ORGÁ NICA DE LOS TRIBUNALES AGRARIOS. La
Segunda Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nació n, al resolver el amparo
directo en revisió n 151/2010, interrumpió las jurisprudencias 2a./J. 55/2008, 2a./J.
57/2008 y 2a./J. 200/2008 en las que se establecía la procedencia del recurso de
revisió n previsto en el artículo 198 de la Ley Agraria cuando la controversia versara
exclusivamente sobre las cuestiones mencionadas en dicho precepto, sin incluir la
resolució n conjunta de alguna de ellas con otra acció n respecto de la cual no
procediera el recurso, pues una nueva reflexió n llevó a concluir que bastaba con que
en la sentencia dictada por el Tribunal Unitario Agrario se resolviera alguna cuestió n
de las previstas en los artículos 198 de la Ley Agraria y 9o., fracciones I a III, de la Ley
Orgá nica de los Tribunales Agrarios, para que procediera el recurso de revisió n,
independientemente de haberse involucrado alguna otra acció n contra la que aquél
fuera improcedente, pues lo contrario implicaría privar a los nú cleos de població n
ejidal o comunal de un medio de defensa instituido para salvaguardar sus derechos
colectivos reconocidos constitucionalmente y, por ende, traducidos en una garantía de
derecho social; criterio que dio origen a la tesis aislada 2a. LXXXV/2010 (*) de la
Segunda Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nació n. Posteriormente, en la
contradicció n de tesis 219/2012, este criterio se matizó para especificar que si bien
ésta se basó en la premisa de que no debe privarse a los nú cleos ejidales de un medio
ordinario de defensa que tiende a la protecció n de derechos colectivos, esto no
significa que só lo los nú cleos de població n ejidal o comunal puedan interponer el
recurso, sino que con base en el principio de equidad procesal, es viable este medio de
defensa independientemente de si el recurrente es un nú cleo ejidal o comunal, un
individuo que pertenezca a la clase campesina o alguna persona (física o moral), que
aunque no pertenezca a ésta, sea parte en un juicio agrario, ademá s, se especificó que
si bien la finalidad de las fracciones I y II del artículo 198 de la Ley Agraria es proteger
derechos colectivos, la fracció n III obedece a una ló gica diferente, pues pretende
tutelar la regularidad de la actuació n de la autoridad. De ahí que, siguiendo los
lineamientos de los citados criterios, se estima que procede el recurso de revisió n
previsto en el artículo 198 de la Ley Agraria, cuando en el juicio de origen se reclame
en forma accesoria la restitució n de tierras, en atenció n al principio bá sico de derecho
procesal de no dividir la continencia de la causa"
Para lo anterior, la Segunda Sala de la Suprema Corte de Justicia de La Nació n, acudió
a los diversos trabajos legislativos que les dieron origen, en ese sentido consideró de
especial relevancia la exposició n de motivos relativa a la reforma constitucional al
artículo 27, publicada en el Diario Oficial de la Federació n el seis de enero de mil
novecientos noventa y dos, la exposició n de motivos de la Ley Agraria en vigor, la
exposició n de motivos de la Ley Orgá nica de los Tribunales Agrarios, y el dictamen
elaborado por la Cá mara de Senadores
Lo anterior llevó a establecer que la determinació n de la autoridad de amparo
(Tribunal Colegiado de Circuito) que conoció de la impugnació n de la sentencia que
determinó la improcedencia del recurso de revisió n que dictara el Tribunal Superior
Agrario, respecto del presente asunto, fuera concedido para efectos de que en sentido
contrario, fuera declarado procedente el recurso de revisió n, ello al apartarse de su
propio criterio inicial y adoptar uno nuevo en una reconsideració n al tema de
34
relevancia, lo que conlleva a su vez a establecer que en el caso como un principio
rector que los juzgadores impartidores de justicia, pueden en efecto apartarse de
consideraciones, determinaciones y criterios que apegados a derecho tengan que ser
superados ante el constante cambio de la sociedad y por consecuencia del derecho y lo
que este conlleva para los fines del Estado dentro de los que se encuentran la justicia,
la equidad y el bien comú n
Pronunciamiento del caso por parte de la Suprema Corte de Justicia de la Nación
La sentencia como ya se expuso emitida en el juicio natural 190/1999, de dieciocho de
agosto de dos mil quince fue combatida ante el recurso de revisió n 518/2015-18 del
índice de Tribunal Superior Agrario, mismo quien confirmó el fallo por sentencia de
doce de mayo de dos mil dieciséis y, ante ello, tal determinació n fue impugnada ante el
amparo directo; sin embargo, la Suprema Corte de Justicia de la Nació n, ejerció la
facultad de atracció n 312/2017 bajo la ponencia del Ministro Eduardo Medina Mora I.,
para conocer del juicio de amparo directo 850/2016, del índice del Segundo Tribunal
Colegiado en Materias Penal y Administrativa del Décimo Octavo Circuito, el que se
convirtió en el juicio de amparo D.A. 40/2017, mismo que por ejecutoria de
veinticuatro de octubre de dos mil dieciocho confirmó la sentencia materia de
impugnació n emitida por el Tribunal Superior Agrario y por consecuencia la sentencia
emitida en el juicio natural 190/1999, ello bajo las siguientes premisas:
- La Segunda Sala señ aló , entre otras cuestiones, que los beneficiados por la referida
Resolució n Presidencial eran los pobladores de la comunidad y no el Municipio,
siendo que tal resolució n consistía en un título vá lido de bienes comunales, esto es, de
tierras que fueron otorgadas a la comunidad a fin de que ésta las explotara de manera
agrícola
- Asimismo, se consideró que los oficios emitidos por la autoridad agraria en los añ os
sesenta, no resultaban suficientes para acreditar que tal empresa era la propietaria de
los predios en cuestió n, dado que de su contenido no se advertía con certeza que en
dicha época los integrantes de la comunidad hubiesen accedido a excluir del régimen
agrario algunas porciones de sus terrenos
- Se destacó que tal decisió n fue adoptada con base en los documentos que aportaron
ambas partes en el caso concreto, sin embargo, en el supuesto de que la comunidad
inicie en el futuro juicios agrarios en contra de otras personas que tengan propiedades
en la zona, los tribunales tendrá n que valorar los títulos con que tales habitantes se
ostenten como propietarios, en específico, la manifestació n de voluntad de los
integrantes de la comunidad, en el sentido de transmitir la titularidad de los predios,
así como la formalizació n de las respectivas transmisiones
- De igual manera, se precisó que los integrantes de la comunidad agraria no podrá n
soslayar que tales tierras les fueron asignadas con la finalidad de que las explotaran
de manera agrícola para su subsistencia, ademá s de que la Resolució n Presidencial
que les benefició les impuso también una serie de obligaciones para conservar y
acrecentar las á reas forestales de la zona, por lo que las tierras no podrá n destinarse
para un uso diverso que el agrícola y el forestal

35
- Por lo anterior, toda vez que los referidos oficios no demostraron que la empresa
fuera propietaria de los terrenos en disputa, la Segunda Sala confirmó la
determinació n de los tribunales agrarios, respecto a que dichas tierras debían ser
restituidas a la comunidad agraria actora.8
Conclusiones
Sin duda alguna la anterior determinació n del asunto resultó relevante al contribuir a
dar certeza jurídica a la propiedad y tenencia de la tierra de los pueblos indígenas y
nú cleos agrarios, así como a todo aquel que compromete su interés en el á mbito de la
propiedad social. Es un ejemplo del acontecer diario de la impartició n de Justicia en
materia agraria, sobre la cual, debe descansar el ejercicio del derecho procurando que
la misma sea apegada a los má ximos principios jurídicos, histó ricos y sociales, lo que
eminentemente forjará la íntegra resolució n de juicios en este cará cter, así como el
pleno ejercicio de los juzgadores especializados para tal fin que conlleve al
reconocimiento de los criterios y aspectos que permiten la evolució n social y del
derecho

NOTAS:

1 R.R. 357/2008-18, resuelto en sesió n de dos de abril de dos mil nueve por el Pleno
del Tribunal Superior Agrario, determinando que el recurso de revisió n resultaba
improcedente pues el asunto involucraba de manera simultá nea, una acció n de
nulidad de actos y documentos, así como una acció n de restitució n de tierras;
determinació n que se sustentó en la jurisprudencia 57/2008 de la Segunda Sala de la
Suprema Corte de Justicia de la Nació n, de rubro "REVISIÓ N AGRARIA. ES
IMPROCEDENTE CONTRA LA SENTENCIA DICTADA POR LOS TRIBUNALES
UNITARIOS EN CONTROVERSIAS EN QUE SE HAYAN RESUELTO CONJUNTAMENTE
DIVERSAS ACCIONES AGRARIAS, Y ALGUNA DE ELLAS NO SE UBIQUE EN LOS
SUPUESTOS DEL ARTÍCULO 198 DE LA LEY DE LA MATERIA
2 Resuelto por el Tribunal Colegiado del Centro Auxiliar de la Séptima Regió n por
sentencia de dos de diciembre de dos mil nueve, en el sentido de negar el amparo
3 Que fue del conocimiento de la Segunda Sala de la Suprema Corte de Justicia de la
Nació n bajo el nú mero de amparo directo en revisió n 151/2010, resuelto en sesió n de
treinta de junio de dos mil diez, bajo la Ponencia del Ministro Aguilar Morales, y
resuelto por mayoría de cuatro votos de los Ministros Luna Ramos, Valls Herná ndez,
Franco Gonzá lez Salas y Aguilar Morales, con el voto en contra del Ministro Aguirre
Anguiano, sobre el cual, la Segunda Sala, se apartó de la jurisprudencia 57/2008, en la
que basaron tanto el Tribunal Superior Agrario así como el Tribunal Colegiado de
Circuito para concluir que el recurso de revisió n agrario, en el caso concreto resultaba
improcedente. La Segunda Sala sostuvo entonces como nuevo criterio, que basta que
en la sentencia dictada por el Tribunal Unitario Agrario, se resuelva alguna cuestió n
prevista en los artículos 198 de la Ley Agraria y 9, fracciones I, II y III de la Ley
36
Orgá nica de los Tribunales Agrarios, para que sea procedente el recurso de revisió n,
independientemente de que se hubiese involucrado alguna otra acció n contra la que
no procediera el recurso
4 Tal asunto fue del conocimiento del Noveno Tribunal Colegiado de Circuito del
Centro Auxiliar de la Primera Regió n, resuelto en sesió n de trece de septiembre de dos
mil doce, expediente 678/2011, concediendo el amparo para que el Tribunal Superior
declarara fundados los agravios y ordenara a su vez al tribunal de primer grado,
repusiera el procedimiento sobre verificar el cumplimiento de una prevenció n a la
actora
5 Amparo Directo 40/2017, Segunda Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nació n,
Medina M. 24 octubre de 2018
6 Artículo 49.- Los nú cleos de població n ejidales o comunales que hayan sido o sean
privados ilegalmente de sus tierras o aguas, podrá n acudir, directamente o a través de
la Procuraduría Agraria, ante el tribunal agrario para solicitar la restitució n de sus
bienes
7 "REVISIÓ N AGRARIA. PROCEDE CONTRA LAS SENTENCIAS DE LOS TRIBUNALES
UNITARIOS QUE RESUELVAN CONJUNTAMENTE DIVERSAS ACCIONES Y SÓ LO
ALGUNA SE UBICA EN LOS SUPUESTOS DE LOS ARTÍCULOS 198 DE LA LEY DE LA
MATERIA Y 9o., FRACCIONES I, II Y III, DE LA LEY ORGÁ NICA DE LOS TRIBUNALES
AGRARIOS (INTERRUPCIÓ N DE LAS JURISPRUDENCIAS 2a./J. 55/2008, 2a./J.
57/2008 Y 2a./J. 200/2008). La Segunda Sala de la Suprema Corte de Justicia de la
Nació n interrumpe las jurisprudencias 2a./J. 55/2008, 2a./J. 57/2008 y 2a./J.
200/2008, de rubros: "RECURSO DE REVISIÓ N PREVISTO EN EL ARTÍCULO 198 DE
LA LEY AGRARIA. ES IMPROCEDENTE CONTRA LA SENTENCIA DEL TRIBUNAL
AGRARIO QUE RESUELVE CONJUNTAMENTE SOBRE LA NULIDAD DE RESOLUCIONES
EMITIDAS POR AUTORIDADES EN MATERIA AGRARIA Y RESPECTO DE LA NULIDAD
DE OTROS ACTOS JURÍDICOS.", "REVISIÓ N AGRARIA. ES IMPROCEDENTE CONTRA LA
SENTENCIA DICTADA POR LOS TRIBUNALES UNITARIOS EN CONTROVERSIAS EN
QUE SE HAYAN RESUELTO CONJUNTAMENTE DIVERSAS ACCIONES AGRARIAS, Y
ALGUNA DE ELLAS NO SE UBIQUE EN LOS SUPUESTOS DEL ARTÍCULO 198 DE LA
LEY DE LA MATERIA.", y "REVISIÓ N AGRARIA. ES IMPROCEDENTE CUANDO LA
SENTENCIA RESUELVE SOBRE LA EXCLUSIÓ N DE TIERRAS INCLUIDAS EN UNA
RESOLUCIÓ N DE RECONOCIMIENTO Y TITULACIÓ N A FAVOR DE UNA COMUNIDAD
AGRARIA, AUN CUANDO É STA TAMBIÉ N HAYA DEMANDADO LA RESTITUCIÓ N DE
ESOS TERRENOS.", en las que establece que el recurso de revisió n previsto en el
artículo 198 de la Ley Agraria procede cuando la controversia verse exclusivamente
sobre las cuestiones que en dicho precepto se mencionan, sin incluir la resolució n
conjunta de alguna de ellas con otra acció n respecto de la cual no proceda el recurso,
pues una nueva reflexió n lleva a concluir que basta con que en la sentencia dictada
por el Tribunal Unitario Agrario se resuelva alguna cuestió n de las previstas en los
artículos 198 de la Ley Agraria y 9o., fracciones I, II y III, de la Ley Orgá nica de los
Tribunales Agrarios, para que proceda el recurso de revisió n, independientemente de
que se hubiese involucrado alguna otra acció n contra la que aquél sea improcedente,

37
pues lo contrario implicaría privar a los nú cleos de població n ejidal o comunal de un
medio de defensa instituido para salvaguardar sus derechos colectivos, reconocidos
constitucionalmente y, por ende, traducidos en una garantía de derecho social. Lo
anterior, en la inteligencia de que el Tribunal Superior Agrario debe resolver
íntegramente la litis planteada, esto es, tanto las acciones respecto de las que proceda
el recurso como aquellas en las que no proceda, en atenció n al principio bá sico de
derecho procesal de no dividir la continencia de la causa". Amparo directo en revisió n
151/2010
8 Suprema Corte de Justicia de la Nació n. Cró nicas del Pleno y de las Salas, Segunda
Sala. "PROCEDE LA RESTITUCIÓ N DE TIERRAS A COMUNIDAD AGRARIA"

BIBLIOGRAFIA:

Bibliografía
Amparo Directo 40/2017, Segunda Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nació n,
Medina M. 24 octubre de 2018
ARRIOJA DÍAZ VIRUELL, Luis Alberto "Entre costumbres y leyes: las tierras de comú n
repartimiento en una regió n indígena de México, 1742-1856", en Letras Histó ricas, 10
(2014), pá gs. 39-75
CARRASCO, Pedro (coord.) La sociedad indígena en el centro y occidente de México,
México, El Colegio de México, 1986
Constitució n Política de los Estados Unidos Mexicanos
KOURÍ, Emilio "Los pueblos y sus tierras en el México porfiriano": un legado
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Ley Agraria
Ley Orgá nica de los Tribunales Agrarios
Suprema Corte de Justicia de la Nació n. Cró nicas del Pleno y de las Salas, Segunda Sala.
"PROCEDE LA RESTITUCIÓ N DE TIERRAS A COMUNIDAD AGRARIA"

Tirant Lo Blanch 2024

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