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Conflictos en Tierras Ejidales y Comunales

Civil

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Documento TMX2.632.

243

Doctrina
Fecha: 10/10/2023
Autores: Rafael Rodríguez Rodríguez

TEXTO:

TOMO I
CAPÍTULO VI. CONFLICTOS RELACIONADOS CON LA TENENCIA DE LAS TIERRAS
EJIDALES Y COMUNALES
Introducción
Dentro de los asuntos de la competencia de los tribunales unitarios agrarios, que se
encuentran establecidos en el artículo 18 de la Ley Orgánica de los Tribunales
Agrarios, en la fracción V, están los conflictos relacionados con la tenencia de las
tierras ejidales y comunales
Vista sólo de una manera literal tal hipótesis, podríamos pensar que se trata de un
simple enunciado, cuya acción no representa mayor problema para resolver, sin
embargo, durante el desarrollo de este trabajo, doy a conocer al lector, que, durante
mi experiencia como colaborador de estos tribunales desde su nacimiento, en el año
de 1992, en realidad se pueden presentar diversas aristas que hacen compleja la
determinación que se adopte para su resolución
Así mismo se trata lo relativo a qué, otras hipótesis de la competencia de los
tribunales unitarios están inmersas en estos conflictos, pues, de hecho, lo primordial
en éstas, es decir, lo que se persigue, es el lograr demostrar el mejor derecho a poseer
las tierras controvertidas
Una vez que son abocados los temas del marco jurídico de la citada fracción V, los
elementos de la acción y partes que integran la relación jurídico procesal, se hace
referencia a un caso que al ser secretario de Estudio y Cuenta y también como
Magistrado, ha llamado mayormente mi atención, y que se refiere a tierras ejidales en
zonas urbanas, visto desde un enfoque de la Teoría del Derecho Natural. Y de esta
manera llegar a las conclusiones a las que he llegado en el desarrollo de este tema
Reflexión personal sobre la génesis de los conflictos relacionados con la
tenencia de las tierras del régimen agrario

1
En los estudios que he realizado, entre otros, en la materia de "Teoría del Estado" o
"Ciencia Política", no puedo dejar de hacer la analogía con el derecho agrario que
ocupa mi atención en todo momento
De esta manera, es preciso mencionar que coincido con la corriente teórica de los
"Contractualistas en los tiempos modernos" Thomas Hobbes (inglés 1588-1679), John
Locke (inglés 1632-1704) y Juan Jacobo Rousseau (pensador ginebrino 1721-1778),
que a pesar de ciertas diferencias, coincidían al tratar de encontrar dentro del Estado
los elementos que a su parecer explican su origen y justificación, en que la naturaleza
del hombre, al estar dotado por un cuerpo material, tiende a su propia conservación,
volviéndolo egoísta y busca lo que le es útil, encontrando en la sociedad humana
primitiva un estado de lucha, "el hombre es el lobo del hombre" (Thomas Hobbes), un
primitivo estado de naturaleza; situación en que reina la igualdad, y en esa misma ley
natural, por simple razón, el hombre sabe que tiene derecho a defender sus privilegios
fundamentales a la vida, salud, libertad y posesión, pero éste era juez de su propia
causa, motivando que al ejecutar sus decisiones de reparación cuando otro violara
tales privilegios, se realizaran muchas injusticias, lo que hizo necesario, con acuerdo
de todos, una sociedad política que recibiese el poder soberano encomendado a un
grupo de personas para que preservaran esos derechos fundamentales; señalando
Locke que en el derecho de la ley natural no existía seguridad absoluta porque falta en
él una autoridad común que dirima las controversias, un juez conocido e imparcial con
autoridad para determinar todas las diferencias según la ley establecida
Juan Jacobo Rousseau, pensó que en esa sociedad primitiva, encontrándose los
hombres en un plano de perfecta igualdad con los demás, llegó el momento que
empezó a reflexionar y transformar el mundo a su alrededor, empezando con el
cultivo de la tierra y de esta manera fue naciendo la cultura y con ella la propiedad y la
desigualdad entre los hombres, y por ello la necesidad de crear artificialmente la
sociedad política, para dar vida al estado. (cita Porrúa, Francisco)
Así, encontramos los elementos esenciales del Estado: población, territorio y poder
(dentro de éste, el gobierno)
Partiendo de esta corriente teórica, en nuestro país al crearse la sociedad política, se
dieron diversas culturas de gran esplendor, qué si tratáramos de estudiar cada una de
ellas con relación al tema que nos ocupa, éste seguramente se extendería demasiado,
sin que sea el propósito
Por ello, basta a mi parecer solo hacer referencia al pueblo azteca, en el que
encontramos, conforme a los estudios de los historiadores, notorios vínculos con las
instituciones agrarias contemporáneas, principalmente en las tierras del calpulli, que
se dividían en parcelas cuyo usufructo era individual para el sostenimiento de las
familias que las detentaban, además que eran transmitibles por herencia entre los
miembros de una misma familia. Asimismo, se dice que las tierras del calpulli se
dividían en parcelas llamadas tlalmilli.125

2
Dentro de las características del régimen normativo del calpulli, que aún se encuentra
en nuestra legislación vigente, conservando algunos de los usos y costumbres,
podemos encontrar:
- El titular de la parcela la usufructuaba de por vida, con la facultad de transmitirla a
sus herederos
- No era permitido el acaparamiento de parcelas
- No era lícito otorgar parcela a quien no era del calpulli, ni enajenarla a otro barrio
- El titular de una parcela no podía ser desposeído de ella, sino por causa
justificada.126
Cuestiones que conforme a sus características y en caso de controversia, en la
actualidad podrían encuadrarse en la fracción V del artículo 18 de la Ley Orgánica de
los Tribunales Agrarios, es decir, como conflictos relacionados con la tenencia de las
tierras ejidales y comunales
Por otra parte, en la cuestión procesal, entre otras cosas se puede decir que el
procedimiento entre los aztecas era oral, pero se levantaba un testimonio de todo lo
actuado a manera de expediente que quedaba en poder del juzgado, como si se tratara
de archivos judiciales; las audiencias podían ser públicas o privadas; la carga de la
prueba era para el acusador; la prueba podía ser testimonial, confesional,
presuncional o documental; en ocasiones se aceptaban los careos; la inspección ocular
y la reconstrucción de hechos; ya tenían la noción de días y horas hábiles; la máxima
duración de un proceso era de ochenta días y los casos más graves eran resueltos con
mayor celeridad.127
Al respecto y solo como una reflexión, todos los involucrados de alguna manera en la
impartición de justicia agraria y más aún, quienes intervienen en la elaboración de
leyes en la materia, y en específico en la cuestión procesal, debemos buscar
mecanismos de un verdadero procedimiento ágil, evitando formalismo innecesarios
que solo conllevan a que los litigantes los utilicen como argucias jurídicas con el
objeto de retrasar a su conveniencia el procedimiento, evitando con ello el principio
de una justicia pronta y expedita
Marco jurídico
Conforme a las hipótesis que se puedan presentar en los tribunales agrarios en los
conflictos relacionados con la tenencia de las tierras ejidales y comunales a que hace
referencia la fracción V del artículo 18 de la Ley Orgánica de los Tribunales Agrarios,
se pueden aplicar prácticamente aquellas disposiciones jurídicas relacionadas con
nuestra materia, de las cuales mencionaré algunas de ellas que en el momento se
vienen a la mente, pues para el tema no pretendo osar el limitarlas, a saber:
- Sin lugar a dudas el artículo 27 Constitucional, como máxima ley de la Nación y de la
cual emanan las leyes secundarias y demás disposiciones jurídicas aplicables a la rama
que nos ocupa, siendo que en su fracción XIX, dispone las medidas necesarias por

3
parte del estado para la expedita y honesta impartición de la justicia agraria y de esta
manera se garantice la seguridad jurídica en el campo mexicano, siendo ello de
jurisdicción federal, como las "...cuestiones...relacionadas con la tenencia de la tierra
de los ejidos y comunidades...", tema que debe quedar patente, pues puede englobar la
mayor parte de las restantes fracciones del citado artículo 18 de la Ley Orgánica de los
Tribunales Agrarios; como también en esa fracción se crea los tribunales agrarios,
para resolver tales conflictos
- La Ley Agraria, principal ley secundaria en cuanto las disposiciones del artículo 27
Constitucional, en temas como la protección de la propiedad de las tierras ejidales y
comunales, así como de grupos indígenas (fracción VII); y relacionadas con la
impartición de justicia en la materia, siendo que entre otras cosas, en su artículo 163,
hace referencia a que son juicios agrarios los que tienen por objeto sustanciar, dirimir
y resolver las controversias que susciten con motivo de la aplicación de las
disposiciones contenidas en ella
- Ley Orgánica de los Tribunales Agrarios, con la cual, entre otras cosas, se sostiene la
competencia de los tribunales unitarios para conocer del asunto puesto a su
jurisdicción, siendo que en la fracción V de su artículo 18, hace referencia a los
conflictos relacionados con la tenencia de las tierras ejidales y comunales
- Por supuesto la legislación supletoria de la Ley Agraria, que conforme a sus artículos
2 y 167, son la legislación civil federal y, en su caso mercantil, y en materia adjetiva, el
Código Federal de Procedimientos Civiles
Solo por citar un ejemplo, en tratándose de un conflicto relacionado con la tenencia de
las tierras ejidales o comunales, un mejor derecho a poseer en el que inmerso en la
controversia se encuentra un contrato de compraventa, mediería, arrendamiento o
algún otro cuya nulidad se reclama y por lo cual resulte necesario estudiar y aplicar
disposiciones del Código Civil Federal; hipótesis en la que asimismo se podría
encuadrar la litis, no solo en la fracción V del artículo 18 de la Ley Orgánica de los
Tribunales Agrarios, sino también en la VIII relativa a nulidades resultantes de actos o
contratos que contravengan las leyes agrarias; e incluso en la fracción VI, si el asunto
es entre ejidatarios, comuneros, posesionarios o avecindados
Válgase el comentario anterior para hacer notar la inmersión que encuentro de la
fracción VI, en la V que nos ocupa
Por otra parte, al disponer de manera genérica la fracción V "de los conflictos
relacionados con la tenencia de las tierras ejidales y comunales", se puede afirmar,
que no solo hace referencia a conflictos de carácter individual, sino colectivos, en que
se podrían encontrar inmersos núcleos de población ejidal o comunal; así conforme a
la "óptica" del asunto, se podrían ver inmersas otras hipótesis del artículo 18 de la Ley
Orgánica de los Tribunales Agrarios, además de la V, como podría ser las fracciones I,
II, IV, IX, XI y XIII, y de las demás que pudiera encuadrar (fracción XIV) es decir:
De las controversias por límites de terrenos entre dos o más núcleos de población
ejidal o comunal, y de estos con pequeños propietarios, sociedades o asociaciones

4
De la restitución de tierras, bosques y aguas a los núcleos de población o a sus
integrantes, contra actos de autoridades administrativas o jurisdiccionales, fuera de
juicio, o contra actos de particulares
En estas dos primeras hipótesis, se da el caso que los pequeños propietarios (o
particulares), sociedades o asociaciones, en reconvención reclaman el mejor derecho a
poseer, en base a la legalidad que aducen revisten sus documentos y por ende la
improcedencia de las pretensiones del actor en el principal
De juicios de nulidad contra resoluciones dictadas por las autoridades agrarias que
alteren, modifiquen o extingan un derecho o determine la existencia de una
obligación; cuando por esa determinación se haya dado pauta a un conflicto por la
tenencia de las tierras ejidales o comunales
De las omisiones en que incurra la Procuraduría Agraria y que depare en perjuicio a
ejidatarios, comuneros, sucesores de ejidatarios o comuneros, ejidos, comunidades,
pequeños propietarios, avecindados o jornaleros agrícolas, a fin de proveer lo
necesario para que sean eficaz e inmediatamente subsanadas, y qué por tal razón,
también se hubiese propiciado el conflicto por la tenencia de esas tierras ejidales o
comunales
De las controversias relativas a los contratos de asociación o aprovechamiento de
tierras ejidales, a que se refiere el artículo 45 de la Ley Agraria; como podría ser el
caso de una demanda de recisión de contrato, por el incumplimiento del mismo, y por
ello se suscite el mejor derecho a la posesión de las tierras que fueron objeto de éste
De la ejecución de los convenios a que se refiere la fracción VI del artículo 185 de la
Ley Agraria, así como de la ejecución de laudos arbitrales en materia agraria, previa
determinación de que se encuentran apegados a las disposiciones legales aplicables;
cuando el convenio de que se trate, al no ser cumplido, trae como consecuencia
asimismo el conflicto a que hace referencia la fracción V del artículo que nos ocupa
De esta manera se podrían aplicar u observar diversas leyes y reglamentos a saber
En tratándose de tierras ejidales en zonas urbanas, leyes, reglamentos e incluso planes
vigentes en materia de asentamientos humanos, la Ley General de Asentamientos
Humanos, Ley de Desarrollo Rural Sustentable; y otras como el Reglamento de la Ley
Agraria en Materia de Ordenamiento de la Propiedad Rural
Reglamento de la Ley Agraria en Materia de Certificación de Derechos Ejidales y
Titulación de Solares
Ley de Expropiación; Ley de Aguas Nacionales; Reglamento de esta Ley, entre otras
posibles
He señalado la legislación de aguas, pues aun y cuando solo la fracción V hace
referencia a "tenencia de las tierras", no debemos olvidar que en el devenir del
derecho agrario (positivo), ha hecho referencia a "tierras, montes y aguas", siendo que
en la legislación vigente, en su capítulo II "de las tierras ejidales" en su Sección

5
Primera trata de estas tierras ejidales y en su Sección Segunda, dispone de las aguas
del ejido, que en su artículo 53 dispone que "La distribución, servidumbres de uso y de
paso, mantenimiento, contribuciones, tarifas, trasmisiones de derecho y demás
aspectos relativos al uso de volúmenes de agua de los ejidos estarán regidas por lo
dispuesto en las leyes y normatividad de la materia
Como comentario al respecto, recuerdo que como Secretario de Estudio y Cuenta en el
Tribunal Superior Agrario, en la ponencia del Magistrado Luis Ángel López Escutia, se
presentó un proyecto, que fue aprobado por el Pleno, en la que la litis consistió en
determinar respecto de un conflicto por límites suscitado entre dos núcleos de
población ejidal, cuyo lindero que delimitaba a los mismos, consistía en el cauce de un
río, siendo que éste con el paso del tiempo, fue cambiando, y con ello el ejido
demandado iba ganando terreno, por lo que fue necesario atender las disposiciones de
la Ley de Aguas Nacionales, en lo relativo al cambio de causes de río, determinando el
Tribunal Superior Agrario confirmar la determinación del Tribunal Unitario Agrario,
en el sentido de la existencia de un conflicto por límites, y la procedencia de la
restitución de tierras a favor del actor, tomando en consideración que aún y cuando en
la resolución presidencial, acta de posesión y deslinde y plano definitivo
efectivamente se señalaba como límite natural entre ambas partes un río, se debería
estar a la superficie efectivamente dotada a cada uno de ellos, la cual tenía que ser
respetada, aun y cuando hubiese estado cambiando dicho cause
Partes que integran la relación jurídico-procesal
Retomando el comentario en el sentido de que en la hipótesis que nos ocupa,
conflictos relacionados con la tenencia de las tierras ejidales y comunales, pueden
presentarse múltiples aristas según las prestaciones reclamadas por las partes en el
juicio agrario, podemos encontrar prácticamente inmersos en la relación jurídico
procesal, a todos los sujetos agrarios, como autoridades agrarias y otras más, como
veremos a continuación
Comenzaremos el tema, señalando que el artículo 135 de la Ley Agraria hace alusión a
lo que considero son sujetos en materia agraria, al disponer entre otras cosas, que la
Procuraduría Agraria está encargada de la defensa de los derechos de los ejidatarios,
comuneros, sucesores de ejidatarios o comuneros, ejidos, comunidades, pequeños
propietarios, avecindados y jornaleros agrícolas
Tomando en consideración que en esta obra en que tengo el honor de participar,
"Treinta Años de Justicia Agraria", no solo va dirigida a los justiciables, autoridades
agrarias, tanto jurisdiccionales como administrativas, abogados e investigadores, sino
también a instituciones educativas, en las que se encuentran docentes y alumnos de
distintas disciplinas que de alguna manera tienen injerencia en la materia agraria, me
veo en la necesidad de realizar una breve explicación de tales sujetos agrarios:
Ejidatarios y comuneros
El artículo 12 de la Ley Agraria, de una manera clara y sencilla dice que son ejidatarios
los hombres y mujeres titulares de derechos ejidales, es decir, que cuentan con algún

6
título con que amparen esta calidad, que puede ser un certificado de derechos
agrarios; certificado parcelario o de derechos comunes o con la sentencia o resolución
relativa del Tribunal Agrario (artículo 16 de la Ley Agraria), como puede ser en una
acción de prescripción adquisitiva prevista por el artículo 48 de la misma ley, ya sea
en la vía de jurisdicción voluntaria o controvertida, en la que por cierto la litis puede
encuadrar en la fracción V del artículo 18 que nos ocupa, pues al pretender el actor la
adjudicación de derechos agrarios de determinada parcela en contra de su titular,
existe conflicto relacionado con la tenencia de las tierras ejidales o comunales, cuando
a su vez el demandado aduce un mejor derecho a poseer y por ende la devolución y
entrega de la misma
Es de comentarse que, si bien los citados artículos 12 y 16 de la Ley Agraria solo hacen
alusión a "ejidatario", así como muchos otros artículos, también se debe entender que
se refieren a "comunero", pues basta observar lo establecido por el diverso artículo
107, en el sentido de que son aplicables a las comunidades todas las disposiciones que
para los ejidos prevé la Ley Agraria, en lo que no contravengan lo dispuesto en su
capítulo V
Asimismo, se estima hacer una breve referencia de lo que es un certificado de
derechos agrarios y un certificado parcelario
El Certificado de Derechos Agrarios nace después del triunfo de la Revolución
Mexicana, en donde se instituyeron diversas acciones con el objeto de dotar de tierras
a los campesinos, como lo es la dotación de tierras, montes y aguas, ampliación de los
mismos, nuevos centros de población ejidal, en las que una vez que culminaron con la
resolución presidencial, la entrega de esas tierras y aguas con el acta de posesión y
deslinde y la elaboración del plano definitivo (carpeta básica), se expidieron dichos
documentos, con el formato que mejor pareciera a las autoridades agrarias en turno, y
la mayoría de ellos firmados por el Presidente de la República, al ser la máxima
autoridad agraria (anexos 1 y 2)
El certificado parcelario o de tierras de uso común, prácticamente se implementaron y
expidieron posterior a las reformas en materia agraria al artículo 27 Constitucional,
publicadas en el Diario Oficial de la Federación, el 26 de febrero de 1992 con el
Programa de Certificación de Derechos Ejidales o Comunales (PROCEDE o
PROCECOM, respectivamente), con el objeto de dar mayor certidumbre a la titularidad
de esos derechos, pues incluso, en el reverso del certificado parcelario, aparece el
plano de la parcela que ampara el mismo, con sus datos técnicos, como medidas y
colindancias y cuadro de construcción; y en el diverso certificado de tierras de uso
común, se establece el porcentaje de tierras que corresponde a su titular (anexos 3 y
4)
Es de hacer notar, que la Ley Agraria sin hacer referencia a algún otro documento con
el que se acredite la titularidad de derechos agrarios, también existe el certificado de
reconocimiento de miembro de comunidad cuyos bienes fueron titulados por
resolución presidencial, y con el que se actualiza los derechos individuales de la
misma, y que por supuesto también deben quedar debidamente inscritos en el
Registro Agrario Nacional (anexo 5)
7
Sucesores de ejidatarios y comuneros
Son aquellos que de alguna manera tienen expectativa para heredar los derechos
agrarios del ejidatario o comunero ya fallecido, en términos de los artículos 17 y 18 de
la Ley Agraria, pudiendo ser en su orden: el cónyuge; la concubina o concubinario, uno
de los hijos del ejidatario o comunero; uno de sus ascendientes; y cualquier otra
persona (en el caso de la fracción V del artículo 18, la persona de que se trate tiene
que depender económicamente del ejidatario que no haya hecho designación de
sucesores)
Ejidos y Comunidades
Hablar de ejidos y comunidades, conforme al enfoque de que se trate podría ser tema
demasiado extenso, por lo que para efectos del tema que nos ocupa basta decir:
El ejido en el derecho mexicano es fruto de la revolución, es decir, como
anteriormente se dijo, se crearon diversas acciones agrarias para dotar de tierras,
montes y aguas a los núcleos de población cuya actividad primordial era el cultivo,
constituyendo una institución legal, teniendo como objetivo esencial la explotación de
sus recursos; y puede estar formado por tierras para el asentamiento humano, zona
parcelada y tierras para el uso común, que coadyuven a satisfacer las necesidades de
la familia e incluso colectivas; como también pueden ser ocupadas para otras
actividades, como lo son la unidad agrícola industrial de la mujer, la parcela escolar, o
bien, la unidad productiva para el desarrollo integral de la juventud, a la que ya hace
referencia la legislación agraria vigente
Por su parte la comunidad agraria tiene antecedentes mucho más remotos que el
ejido, es decir, prácticamente lo podemos encontrar en las tierras del calpulli que no
pertenecían a nadie en particular, sino a la entidad social (comunidad), con intereses
comunes
Nuestra Constitución reconoce la personalidad jurídica de las comunidades agrarias y
también se instituyeron acciones agrarias como consecuencia de la revolución
mexicana, como la restitución, como elemental justicia, con el objeto de que los
núcleos de población puedan recuperar sus tierras, montes y aguas comunales que
injustamente fueron despojados
Al respecto, podemos hacer mención que en el punto 6 del "Plan de Ayala", se
estableció:
"Como parte adicional del Plan que invocamos, hacemos constar: que los terrenos,
montes y aguas que hayan usurpado los hacendados, científicos o caciques, a la
sombra de la tiranía y de la justicia venal, entrarán en posesión de esos bienes
inmuebles desde luego los pueblos o ciudadanos que tengan sus títulos
correspondientes de esas propiedades, de las cuales han sido despojados, por mala fe
de nuestros opresores, manteniendo a todo trance con las armas en la mano, la
mencionada posesión; y los usurpadores que se consideren con derechos a ellos, lo
deducirán ante tribunales especiales que se establezcan al triunfo de la
revolución".128
8
Véase como el anhelo revolucionario del General Emiliano Zapata para el
establecimiento de tribunales especiales, no se vio realizado sino hasta las citadas
reformas al artículo 27 Constitucional con las que se dio nacimiento a los tribunales
agrarios, en particular en la fracción XIX del mismo, al disponer: "Con base en esta
Constitución, el Estado dispondrá las medidas para la expedita y honesta impartición
de la justicia agraria, con el objeto de garantizar la seguridad jurídica en la tenencia de
la tierra ejidal, comunal y de la pequeña propiedad... ...Para estos efectos y, en general,
para la administración de justicia agraria, la ley instituirá tribunales dotados de
autonomía y plena jurisdicción...". (el subrayado es mío)
Véase como en todo momento nuestra Constitución invoca "justicia agraria" y no
Derecho Agrario; se dice lo anterior, pues considero que quienes nos encargamos de
sustanciar, dirimir y resolver conflictos agrarios, debemos tener presente que el
Derecho Positivo, no es siempre justo; tema que seguiremos abordando con
posterioridad
Asimismo, se creó la acción de "Reconocimiento y Titulación de Bienes Comunales"
cuya procedencia puede ser por posesión de manera "inmemorial" o con documentos,
como lo son, "los títulos primordiales", que se otorgaron en la época de la conquista
Pequeños Propietarios
Se refiere a personas físicas o morales cuyas propiedades agrícolas, ganaderas o
forestales se rigen por el derecho común; pero lo que interesa en la legislación agraria
es cuando estas personas rebasan los límites de la pequeña propiedad, siendo por ello
que, en el tema, el artículo 115 de la Ley Agraria, en principio se reitera el postulado
del artículo 27 Constitucional, en el sentido de que quedan prohibidos los latifundios,
desarrollando posteriormente las extensiones de tierras de que se puede ser
propietario dependiendo a lo que se dediquen en la clase de cultivos; así como
también atiende la hipótesis de qué sucede si se rebasa esa pequeña propiedad
Asimismo, lo que interesa a la legislación agraria son las tierras de sociedades cuyo
capital social debe distinguirse con una serie especial de acciones o partes sociales
identificadas con la letra "T" y que en caso de liquidarse la sociedad solo los titulares
de dichas acciones o partes sociales tendrán derecho a recibir tierra en pago de lo que
les corresponda en el haber social (Artículo 127 de la Ley Agraria)
Aun cuando en la fracción V del artículo 18 de la Ley Orgánica de los Tribunales
Agrarios, se haga referencia a los conflictos relacionados con la tenencia de las tierras
ejidales y comunales, se dan casos en que se pueden ver involucrados pequeños
propietarios, cuando ejidatarios y comuneros estimen que invaden sus tierras o parte
de ellas
En los casos antes mencionados, no se debe pasar inadvertido qué si la parte actora se
trata de un núcleo de población ejidal o comunal, en que se vean afectados los
intereses colectivos, la litis se debe enmarcar en la fracción II de la citada Ley Orgánica
de los Tribunales Agrarios, pero también se puede encuadrar en la fracción V que nos

9
ocupa, pues no se debe soslayar que esencialmente se trata de conflictos relacionados
con la tenencia de las tierras ejidales o comunales
Avecindados
El artículo 13 de la Ley Agraria define a las personas que pueden gozar de tal figura
jurídica, señalando que lo son aquellos mexicanos mayores de edad que han residido
por un año o más en las tierras del núcleo de población ejidal y que han sido
reconocidos como tales por la asamblea ejidal o el Tribunal Agrario competente; y que
gozan de los derechos que dicha ley les confiere (como puede ser el comprar derechos
parcelarios, conforme lo establece el artículo 80 de la Ley Agraria)
Jornaleros Agrícolas
La Ley Agraria también dispone en su artículo 79, que el ejidatario puede aprovechar
su parcela no solamente de manera directa o por conducto de otros ejidatarios, sino
también puede conceder su uso o usufructo a terceros mediante aparcería, mediería,
asociación, arrendamiento o cualquier acto jurídico no prohibido por la ley
Toda vez que la Ley Agraria solo hace referencia a dichas figuras jurídicas resulta
necesario qué al dirimir algún conflicto relacionado con ellas, se acuda de manera
supletoria a la Legislación Civil Federal
De esta manera, tiene lugar la aparcería agrícola cuando una persona da a otra un
predio rústico para que lo cultive, a fin de repartirse los frutos en la forma que
convengan, o a falta de convenio, conforme a las costumbres del lugar, en el concepto
de que al aparcero nunca podrá corresponderle por solo su trabajo menos del 40% de
la cosecha (ver artículos del 2739 al 2751)
Por lo que hace al contrato de mediería, es de mencionar que como tal no se encuentra
regulado en el Código Civil Federal, pero se puede mencionar que este se entiende en
que los frutos de la superficie de que se trate se repartirán en partes iguales entre los
contratantes, es decir, entre el titular de los derechos parcelarios y el "mediero"
Cuando varios individuos convinieren en reunirse, de manera que no sea enteramente
transitoria, para realizar un fin común que no esté prohibido por la Ley y que no tenga
carácter preponderantemente económico, constituyen una asociación; esto es a lo que
hace referencia el artículo 2670 del citado Código Civil Federal, que a su vez en el
diverso 2688 dispone que por el contrato de sociedad, los socios se obligan
mutuamente a combinar sus recursos o sus esfuerzos para la realización de un fin
común, de carácter preponderantemente económico, pero que no constituya una
especulación comercial
En los asuntos en materia agraria, por experiencia personal el vocablo asociación
como tal no se aplica en los mismos, y sí el de sociedad; sin embargo, no debemos
soslayar que el artículo 45 de la Ley Agraria hace referencia a que las tierras ejidales
pueden ser objeto de cualquier contrato de asociación o aprovechamiento celebrado
por el núcleo de población ejidal, o por los ejidatarios titulares, según se trate de
tierras de uso común o parceladas, respectivamente; y que los contratos que

10
impliquen el uso de tierras ejidales por terceros tendrán una duración acorde al
proyecto productivo correspondiente, no mayor a treinta años prorrogables
Por cuanto hace al arrendamiento, el artículo 2398, dice que hay arrendamiento
cuando las dos partes contratantes se obligan recíprocamente, una a conceder el uso o
goce temporal de una cosa, y la otra, a pagar por ese uso o goce un precio cierto;
también dispone en el artículo siguiente, que la renta o precio del arrendamiento
puede consistir en una suma de dinero o en cualquiera otra cosa equivalente, con tal
que sea cierta y determinada; y en los artículos 2453 al 2458, trata lo relativo al
arrendamiento de fincas rústicas
Solo como un dato respecto a este tópico, es de comentarse que dichos contratos para
la explotación de tierras por conducto de terceros, es decir, que no sea por medio de
sus titulares, fue permitido a raíz de las últimas reformas que en materia agraria se
hicieron al artículo 27 Constitucional, y por ende con la aparición de su Ley Agraria
secundaria, pues la legislación anterior prohibía dichos actos jurídicos, pues solo
basta invocar el artículo 55 de la Ley Federal de Reforma Agraria, en el que
precisamente hacía patente la prohibición de la celebración de contratos de
arrendamiento, aparcería y, de cualquier acto jurídico que tienda a la explotación
indirecta o por terceros de los terrenos ejidales y comunales; cuestión que es
reiterada en los diversos 75 y 76, en el sentido de que los derechos del ejidatario
sobre la unidad de dotación y, en general, los que correspondan sobre los bienes del
ejido a que pertenezca, serán inembargables, inalienables y no podrán gravarse por
ningún concepto; y que son inexistentes los actos que se realicen en contravención de
este precepto; y solo estaban exceptuados de ello la mujer con familia a su cargo,
incapacitada para trabajar directamente la tierra por sus labores domésticas y la
atención a los hijos menores que de ella dependieran, siempre que vivieran en el
núcleo de población; los menores de 16 años que hayan heredado los derechos de un
ejidatario; los incapacitados; y cultivos o labores que el ejidatario no pudiera realizar
oportunamente, aunque dedicara todo su tiempo y esfuerzo; pero ello con la condición
de que los interesados solicitarían la autorización correspondiente a la asamblea
general, la cual debía ser por escrito y para el plazo de un año, renovable previa
comprobación de la excepción aducida
También existe la coercibilidad, en el artículo 77 de la misma Ley Federal invocada,
para cuando el ejidatario empleara trabajo asalariado sin estar dentro de dichas
excepciones, con la pérdida de los frutos de la unidad de dotación, los cuales
quedarían a beneficio de los individuos que la hubiesen trabajado personalmente y a
su vez estaban obligados a resarcir las cantidades que por avío hubiesen percibido y la
parte proporcional del crédito refaccionario cuya inversión hubiesen utilizado
Además de los señalados con anterioridad, en un juicio agrario también pueden ser
parte en conflictos relacionados con la tenencia de las tierras ejidales o comunales,
aquellos que se les denomina Colonos o Colonias Agrícolas y Ganaderas a que hace
referencia el artículo octavo transitorio de la Ley Agraria, las cuales "podrán optar por
continuar sujetas al régimen establecido en el Reglamento de Colonias Agrícolas y

11
Ganaderas o por adquirir el dominio pleno de sus tierras, en cuyo caso se regirán por
la legislación civil de la entidad en que se encuentren ubicadas"
Las Colonias Agrícolas y Ganaderas corresponden a un régimen de propiedad rural
establecido por la legislación agraria anterior a 1992, que tenía como finalidad la
colonización de tierras y su aprovechamiento, mediante la creación de colonias y el
incremento de la producción agrícola y ganadera
Generalmente se expedía un decreto de colonización y con posterioridad los
interesados adquirían los lotes sujetos a este régimen para formar la colonia, la cual
contaba con una protección especial respecto de las acciones de dotación de tierras, y
están constituidas como personas morales. En la actualidad, el Reglamento de la Ley
Agraria en Materia de Ordenamiento de la Propiedad Rural, en sus artículos 131 a
155, establece las disposiciones aplicables a ese tipo de propiedad
En base a ello, podemos entender como colono al sujeto agrario titular de derechos en
dichas colonias y su calidad se acredita con el título respectivo, constancia del
Registro como colono emitida actualmente por la Secretaría de Desarrollo Agrario
Territorial y Urbano o el documento que compruebe la adquisición de derechos por
cualquier medio legal establecido en el derecho común, sin perjuicio de terceros;
también pueden ser titulares de lotes de colonias, los campesinos que hubieren
poseído y explotado las tierras de que se trate, de manera pacífica, continua y publica,
durante un periodo de cinco años si la posesión es de buena fe o de diez si fuera de
mala fe.129
También pueden formar parte en esos conflictos los adquirentes particulares de
terrenos nacionales, conforme al artículo 161 de la Ley Agraria, y que sean dedicados
a la actividad agropecuaria
No debo soslayar que en varios asuntos que se dirimen en los tribunales agrarios,
como parte también pueden figurar diversas dependencias como la Comisión Federal
de Electricidad, Secretaría de Comunicaciones y Transportes, Comisión Nacional del
Agua, Petróleos Mexicanos, Secretaría de la Defensa Nacional, Instituto Mexicano del
Seguro Social, Secretaría de Educación Pública, entre otras, en donde las instalaciones
propias de su actividad como torres de energía eléctrica y cableados, carreteras,
presas, escuelas y clínicas se ubiquen en tierras ejidales o comunales y generalmente
no fueron objetos de un procedimiento expropietario, ni permitida su ocupación por
otro medio legal, como por la asamblea de ejidatarios; y de esta manera podríamos
hacer mención de otras dependencias o personas morales de diversa índole, como
alguna empresa telefónica
Efectivamente, podemos enunciar incluso a los fideicomisos, al existir criterio
jurisprudencial, que forma parte de este tema, en el sentido de que cuando se intentan
acciones en las que se involucran la nulidad de aportación de derechos ejidales y la
compraventa posterior en ejecución de un fidecomiso respecto de esos bienes, su
análisis y resolución corresponderá al Tribunal Unitario Agrario, puesto que los
derechos ejidales subyacen sobre la posterior venta que de ellos se haga, con
independencia de que la resolución de la compraventa sea de carácter mercantil; y de

12
esta manera no solo se constreñiría la litis en la fracción VIII de la Ley Orgánica de los
Tribunales Agrarios, sino también en la fracción V que nos ocupa
Elementos de la acción
Al hablar de los elementos de la acción, por supuesto nos referimos a la acepción
jurídica procesal, por lo que en primer lugar se entiende por ésta, como la potestad
que una persona física o moral, hace ejercer su derecho subjetivo procesal, al
encontrarse inmersa en determinada hipótesis prevista en la ley y ante el órgano
jurisdiccional competente para conocer del mismo
El Doctor José Ovalle Favela, al tratar este tema, hace referencia a lo que diversos
procesalistas refieren sobre el mismo, de los cuales, solo mencionaremos a dos; así
tenemos que:
Giuseppe Chiovenda (procesalista italiano), en su libro "Principios de Derecho
Procesal Civil" (Madrid, Reus, 1977, pág. 69) la define como: "el poder jurídico de dar
vida a la condición para la actuación de la ley", y este poder le corresponde frente al
adversario respecto del que se produce el efecto jurídico de la actuación de la Ley
Couture (procesalista uruguayo), considera que la acción es "el poder jurídico que
tiene todo sujeto de derecho, de acudir a los órganos jurisdiccionales para reclamarles
la satisfacción de una pretensión", encontrando su fundamento solo en el derecho de
petición constitucional.130
Ahora bien, si partimos de la base de lo que se establece en la fracción V del artículo
18 de la Ley Orgánica de los Tribunales Agrarios, es decir, de la competencia de los
Tribunales Unitarios para conocer de los conflictos relacionados con la tenencia de las
tierras ejidales y comunales, en primera instancia, el primer dato que podríamos
encontrar en dicha acción es que el asunto es controvertido, es decir, entre dos o más
de los sujetos en materia agraria, o demás antes vistos
Y como elementos de la acción, el actor debe acreditar ser el titular de la superficie de
que se trate, es decir, si es un particular, ya sea ejidatario o comunero, con su
correspondiente certificado de derechos agrarios, certificado parcelario o con la
sentencia relativa al Tribunal Agrario competente, e incluso, con la asignación formal
por parte del órgano supremo del núcleo de población o trasmisión de derechos
debidamente formalizada
De tratarse de un núcleo de población ejidal o comunal, ya sea con su carpeta básica,
es decir con la Resolución Presidencial o del Tribunal Superior Agrario, siendo la
primera si fue un ejido dotado de tierras, ya sea por una acción de dotación,
ampliación, nuevos centros de población ejidal, incorporación de tierras al régimen
ejidal; o por Tribunal Unitario Agrario, en tratándose de reconocimiento y titulación
de bienes comunales; con el acta de posesión y deslinde, así como con el plano
definitivo
En caso de que ninguna de las partes sea titular de derechos de ejidatario o comunero,
se debe acreditar un mejor derecho a poseer la parcela en conflicto analizando su

13
causa generadora, existiendo al respecto la jurisprudencia que asimismo formará
parte integrante del apartado correspondiente, sin que baste que solo se observe el
disfrute fáctico de las parcelas ejidales o comunales en un momento determinado, sino
que es preciso acudir al análisis antes señalado, lo cual es acorde con los artículos 14,
segundo párrafo y 17, primer párrafo de la Constitución Política de los Estados Unidos
Mexicanos, pues de esta manera se impide la violación injustificada del derecho de
posesión de otros
Por supuesto el actor también debe acreditar la posesión por el demandado de la cosa
perseguida
También se debe acreditar la identidad de la parcela controvertida, o sea que no
pueda dudarse cuál es la cosa que el actor pretende se le restituya y a la que se
refieren los documentos fundatorios de la acción, precisando ubicación, superficie y
linderos
No se debe soslayar que no solo dichos elementos tienen que acreditarse en la acción
restitutoria prevista por el artículo 49 de la Ley Agraria y segundo del artículo 18 de la
Ley Orgánica de los Tribunales Agrarios, que se refiere a los casos en que se ven
involucrados los intereses colectivos de los núcleos de población ejidal o comunal, y
que por ello procede el recurso de revisión ante el Tribunal Superior Agrario, en
términos del artículo 198, fracción II de la Ley Agraria, en correlación con el artículo
9° fracción II de la citada Ley Orgánica de los Tribunales Agrarios. Al respecto,
también en el apartado correspondiente aparece la tesis de jurisprudencia "ACCIÓN
RESTITUTORIA EN MATERIA AGRARIA. SUS ELEMENTOS", y en la que se hace alusión
de los citados elementos, y en particular, en el sentido de que quien ejercite la acción
restitutoria debe acreditar, si es un núcleo de población, la propiedad de las tierras
que reclame "...y si es un ejidatario, la titularidad de la parcela que reclama"
Al respecto, también se puede comentar que en la hipótesis de que un ejidatario o
comunero reclame su mejor derecho a la posesión de su parcela a un núcleo de
población ejidal o comunal, y éste a su vez le reconvenga la misma prestación a favor
del núcleo de población, al considerar que forma parte de sus tierras, además de los
elementos esenciales antes señalados, se debe comprobar la "privación ilegal", a que
hace referencia el citado artículo 49 de la Ley Agraria, la cual constituye un
presupuesto para declarar fundada la pretensión planteada en el juicio, es decir, se
trata de una cuestión de fondo el asunto, para el caso de que queden probados
aquellos elementos esenciales
Tierras ejidales en zonas urbanas
Al tratar en mi intervención el tema relacionado a la fracción V del artículo 18 de la
Ley Orgánica de los Tribunales Agrarios, podrían citarse y desarrollarse un sin
número de casos que son resueltos en los Tribunales Unitarios Agrarios, sobre las
controversias inherentes con la tenencia de las tierras ejidales y comunales
Sin embargo, como Secretario de Estudio y Cuenta en el Tribunal Unitario Agrario del
Distrito 10, con sede en ese entonces en Naucalpan de Juárez, estado de México, así

14
como en el Tribunal Superior Agrario y ya como Magistrado en el Tribunal Unitario
Agrario del Distrito 37 con sede en la Ciudad y Estado de Puebla, y hoy en el Distrito
22 con sede en la ciudad de Tuxtepec, Oaxaca, uno de los casos que más me han hecho
reflexionar es aquél que hoy en México, entre las controversias que se dirimen en los
Tribunales Unitarios, se encuentran aquellas que se suscitan en tierras ejidales y
comunales, que se encuentran cercanas o colindantes con las zonas urbanas, o incluso,
en aquellas que ya están dentro de las mismas, lo que hace que en estos conflictos se
presenten diversas aristas difíciles de resolver, atendiendo a los múltiples intereses
que se deben ponderar y sin que exista ley alguna que trate eficazmente esta
problemática
De esta manera y por solo citar una hipótesis, los propios ejidatarios (o comuneros), al
verse bajo el riesgo de que por el crecimiento de una zona urbana, sus tierras sean
invadidas, prefieren fraccionarlas y venderlas a personas ajenas a los miembros del
núcleo de población ejidal, y éstas a su vez, si no las han vendido a otras personas, las
ocupan para vivir en ellas construyendo sus viviendas, siendo todo esto con la
anuencia tácita de la asamblea de ejidatarios, pues incluso transcurren en ocasiones
años, en los que sin haber sido regularizada esa zona de asentamientos humanos que
incluso va creciendo, se sigue permitiendo tal situación, y aun así reclaman, ya sea
como núcleo de población ejidal o comunal, o bien en lo particular, el mejor derecho a
poseer las tierras de que se trate, y como consecuencia la restitución de las mismas
En algunos casos tramitados en el citado Tribunal Unitario Agrario del Distrito 37, la
ocupación de terceros ajenos a un núcleo de población ejidal que prácticamente ya no
existen tierras cuya vocación sea la del cultivo u otros propios para la explotación de
sus tierras, fue incluso con la anuencia expresa de la asamblea, que si bien es cierto, en
el tiempo que fungí como Magistrado en el citado Unitario, no fue posible allegarse del
acta respectiva, también lo es que por confesiones de los propios ejidatarios que
forman parte de esos expedientes, e incluso por el Comisariado Ejidal, se deduce la
existencia de la misma
Al respecto, la Ley Agraria no contempla o prevé dicha hipótesis, sino solamente nos
remite a leyes, reglamentos y planes vigentes en materia de asentamientos humanos;
a los planes de desarrollo urbano municipal y a la Ley General de Asentamientos
Humanos, al señalar en sus artículos 87 y 89, lo siguiente
"Artículo 87. Cuando los terrenos de un ejido se encuentren ubicados en el área de
crecimiento de un centro de población, los núcleos de población ejidal podrán
beneficiarse de la urbanización de sus tierras. En todo caso, la incorporación de las
tierras ejidales al desarrollo urbano deberá sujetarse a las leyes, reglamentos y planes
vigentes en materia de asentamientos humanos."
"Artículo 89. En toda enajenación de terrenos ejidales ubicados en las áreas
declaradas reservadas para el crecimiento de un centro de población, de conformidad
con los planes de desarrollo urbano municipal, en favor de personas ajenas al ejido, se
deberá respetar el derecho de preferencia de los gobiernos de los estados y
municipios establecido por la Ley General de Asentamientos Humanos."

15
Hipótesis éstas que no tienen relación con el caso que nos ocupa, pues de ninguna
manera son observadas por los núcleos de población ejidal y comunal
Así mismo, se ha observado que incluso por diversos medios, como en el propio
campo, o bien a través de otros como en internet, los ejidatarios promueven la venta
de sus parcelas, como si se tratase de legales y a través de contratos con los que los
"adquirentes", en su mayoría de buena fe, creen que están adquiriendo, la mayor de
veces a plazos, la propiedad de una superficie de tierra como patrimonio. (anexo 6)
Se dice que en su mayoría son adquirentes de buena fe, debido a que otros, con el
conocimiento que se trata de tierras que sólo pueden ser enajenadas conforme a la
Ley de la materia, y qué en cualquier momento, al no cumplir con tales requisitos
legales, podrían ser restituidas a su o sus legítimos titulares, a su vez las revenden a
otras personas
Aun y cuando no pasa inadvertido que la actual legislación agraria sigue conservando
algunos postulados revolucionarios como el del Plan de Ayala, (visto con
anterioridad), en los cuales se luchó por la restitución de tierras, montes y aguas y se
crearon acciones como el de dotación, ampliación de tales recursos para la
explotación de quienes las trabajaran o incluso nuevos centros de población ejidal;
reconocer y titular las tierras de comunidades de hecho; restitución, entre otros; es
decir, que nuestro derecho agrario está conformad por normas protectoras y
reivindicadoras de una clase social "débil económicamente"
Y por ello, estos principios, deben ser salvaguardados por las autoridades, entre ellas
los Tribunales Agrarios, es decir, principalmente proteger las tierras ejidales y
comunales
Sin embargo, ¿qué sucede cuando nos encontramos con otros postulados
constitucionales o derechos fundamentales como el de la vivienda?, pero no
únicamente en el sentido de que "Toda familia tiene derecho a disfrutar de vivienda
digna y decorosa. La Ley establecerá los instrumentos y apoyos necesarios a fin de
alcanzar tal objetivo", como se establece en el artículo 4 Constitucional
Se dice lo anterior, pues aún con los enormes esfuerzos que realiza el Gobierno
Federal, Estatal o Municipal, para lograr dar cumplimiento a tal mandato, no le es
posible; por ello, quienes adolecen de tan anhelado patrimonio, es decir, "un techo
propio para vivir con su familia" (incluidos tal vez menores de edad, incapacitados y
ancianos, a quienes la Ley también protege de manera especial, incluso a raíz de
tratados internacionales) al ver la oportunidad de lograrlo, en su mayoría de buena fe,
luchan por ello
En este tópico, me refiero como se ha visto, a diversas cuestiones como, además de
derechos fundamentales o jurídicas, a teóricas y filosóficas a saber
Si el juzgador solo atendiese las hipótesis normativas agrarias relacionadas con el
caso concreto, como lo son:

16
Que los núcleos de población ejidales o ejidos, además de que tienen personalidad
jurídica y patrimonio propio, son propietarios de las tierras que les han sido dotadas o
de las que hubieran adquirido por cualquier otro título (artículo 9°)
Qué entre los efectos jurídicos del reconocimiento de la comunidad, está la protección
especial a las tierras comunales que las hace inalienables, imprescriptibles e
inembargables (artículo 99, fracción III)
Que corresponde a los ejidatarios el derecho de uso y disfrute sobre sus parcelas
(artículo 14); que en tratándose de comunidad, que implica el estado individual del
comunero y le permite a su titular el uso y disfrute de su parcela (artículo 101)
Y que la propiedad de las tierras de uso común es inalienable, imprescriptible e
inembargable
Que por otro lado, no nos encontramos bajo el supuesto de que la parte demandada
adquirió la tierra que se le reclama conforme al artículo 80 de la Ley Agraria, es decir,
que el ejidatario puede enajenar sus derechos parcelarios a otros ejidatarios o
avecindados del mismo núcleo de población, pues además de que no es ejidatario ni
avecindado, tampoco se dio cumplimiento a todos los requisitos de validez de la
enajenación a que hace referencia el mismo dispositivo legal señalado; como
asimismo no se trata de tierras en las que se haya adoptado el dominio pleno sobre la
o las parcelas de que se trate, y de esta manera se haya llevado a cabo su enajenación,
en términos de los diversos 84, 85 y 86
Como por otra parte, por supuesto no se trata de tierras expropiadas en términos de
ley para el desarrollo urbano o la vivienda (artículo 93, fracción II)
En tales condiciones, si el juzgador solo aplica la teoría positivista de Hans Kelsen, así
como de otros teóricos o filósofos, que coinciden con la misma, sería contundente el
resolver que asiste razón y derecho a la parte actora para tener un mejor derecho a la
posesión y como consecuencia a la restitución de las tierras controvertidas
Es decir, en la Teoría Pura del Derecho de Hans Kelsen, se puede entender al
positivismo jurídico, como aquella teoría que únicamente concibe como "derecho" al
derecho positivo, sin que conceda validez alguna a ningún otro orden social
Es un orden normativo en que, si existe una conducta contraria al derecho, la
consecuencia será un acto coactivo, que es la sanción
También distingue las normas generales de las individuales
La primera de ellas, es decir, la norma jurídica general de un orden jurídico nacional
establecido, es aplicada por quienes Kelsen les llama "órganos colaboradores", y la
sanción es determinada por el órgano competente
La norma jurídica individual y la sanción es ejecutada por el Tribunal, es decir, hace
referencia a prácticamente todo ordenamiento jurídico que encontramos casi
mundialmente, en el que el poder del estado, para lograr una convivencia social
adecuada, formula leyes a través de los órganos implementados para ello, como en
17
nuestro país se le denomina Congreso de la Unión, y que por supuesto son legítimos,
pues entre más legítimos con mayor credibilidad gozarán del pueblo, como quienes
harán valer las disposiciones jurídicas, que en el caso, son los Tribunales, quienes
gozan de imperio para hacer valer sus determinaciones legales
Sin embargo, entre otras cosas más, también expone esta teoría, que la realización de
la idea de la justicia, es incompatible con la doctrina del positivismo jurídico,
"incompatibilidad que suscite aun en el caso de que limite la exigencia a la realización
de un mínimum de moral o de justicia, que debe ser observado por la autoridad que
estatuye el derecho... ... ES ASIMISMO INCOMPATIBLE CON EL POSITIVISMO JURÍDICO
LA TESIS QUE SOSTIENE QUE UNA NORMA JURÍDICA SOLO PUEDE OBLIGAR SI
CORRESPONDE A LOS PRINCIPIOS DE LA ÉTICA SOCIAL"131
También se considera en la teoría que nos ocupa, que la pregunta relativa a cómo debe
ser el derecho, o bien, qué es lo recto o qué es lo justo, está reservada solo a la filosofía
que hace una función de política jurídica
Es decir, con esas ideas, el proceso de positivización del derecho, hizo que se diera una
línea que dividió el derecho positivo y a la moral, y por supuesto al derecho natural,
siendo que este último ya no tiene papel alguno que desempeñar y fue reemplazo por
el mismo derecho positivo, del que se dice cuenta con ventajas de certeza y precisión,
al tratarse de normas creadas por el estado, que constan por escrito y que además se
publican; de esta manera, los jueces ya no se preocupan por la justicia de su decisión,
sino solo por su legalidad, ya que la justicia, está encomendada al legislador
En otras palabras, la justicia del juez consiste en resolver o decir el derecho conforme
a la literalidad de la ley, es decir, al derecho positivo y solo el legislador que crea ese
derecho, es quien se ocupa de que las normas que dicta, estén dotadas de justicia; pero
considero que ello no siempre se logra, pues no debemos olvidar, que según se ha
visto en la práctica, en muchas de las ocasiones, el derecho positivo no siempre es
justo, pues el legislador no puede prever todas las hipótesis que puedan presentarse
en la vida jurídica, correspondiendo a los juzgadores colmar todas las lagunas de ley
que puedan presentarse
De esta manera, como Magistrado afirmo mi posición iusnaturalista para resolver los
asuntos que son puestos a mi jurisdicción
Ha existido un "eterno debate" entre iusnaturalistas e iuspositivistas. Al respecto, al
igual que Rodolfo Vigo,132 comparto plenamente la convicción de Robert Alexy
cuando no duda en sostener que "el problema central de la polémica acerca del
concepto de derecho es la relación entre derecho y moral. A pesar de una discusión de
más de dos mil años, sigue existiendo dos posiciones básicas: la positivista y la no
positivista",133 Con acierto agrega Francisco Laporta que" el problema de las
relaciones entre moral y derecho no es un tema de la filosofía jurídica, sino que es el
lugar donde la filosofía del derecho está".134
Desde la época de los griegos y los romanos, no dudaron en la obvia e inescindible
conexión entre el derecho y el hombre. Así mismo coincido con Kaufmann en esa

18
inescindible vinculación entre lo jurídico y lo humano concluyendo que "la idea de
derecho es una imagen de la idea del hombre".135
El llamado permanente de esta escuela, "El humanismo del derecho", es a no perder
de vista la persona humana con su intrínseca dignidad, dado que si se pierde de vista
al hombre y a su sociedad, nos quedamos con estructuras que resultan ininteligibles al
perder de vista el porqué y el para qué de las misma; y dicha dignidad humana es lo
que al fin de cuentas persiguen los derechos humanos en nuestro país
Fuller ha escrito: "si se me pidiera que señalara un principio básico indiscutible de lo
que puede llamarse derecho natural sustantivo, lo encontraría en el mandato:
Descubre, mantén, y preserva la integridad de los conductos mediante los cuales los
hombres se comunican entre sí lo que perciben, sienten y desean".136
Así mismo Rodolfo Vigo cita a I. M. Hoyos Castañeda, en su obra "Entre la naturaleza y
la dignidad" en las razones del derecho natural, al manifestar que en estos tiempos de
donde resultan tan evidentes la universalidad e inescindibilidad de los derechos
fundamentales del hombre, debe advertirse qué si disolvemos o negamos al ente
"hombre", aquella fórmula se torna en palabras vacías. Es que los derechos
fundamentales se fundan en que el hombre es un "ser digno en sentido absoluto,
dueño de sí y, en consecuencia, portador de unos bienes que le son suyos y que por
otros le son debidos. La persona, por tanto, se presenta ante los demás como un ser
debitorio y exigente"
Uno de los grandes desafíos de la humanidad es definir cuánta protección e igualdad
estamos dispuestos a brindar y a reconocer a los más débiles (sean económicamente,
físicamente, intelectualmente, culturalmente, etc.). Los juristas tenemos una gran
responsabilidad en esa disputa, y el arma privilegiada para la igualdad y la intimidad
es la eticidad indisponible en el derecho, sea bajo el nombre de derecho natural,
justicia, derechos humanos, principios o cualquier otro.137
Por tal razón, estimo que quien resuelve, no solo debe atender las hipótesis jurídicas
que pueden ser aplicables en el caso concreto, sino que debe de atender todas las
circunstancias que se hayan presentado, para determinar de una manera justa,
aplicando la hermenéutica jurídica o el derecho natural, siendo indispensable tener
presente en todo momento, que la fracción XIX del artículo 27 Constitucional, en todo
momento se refiere como postulado en materia agraria a la Justicia, y no al Derecho
Quisiera terminar por el momento, haciendo del conocimiento al lector, que parte de
mi pensamiento y sentir jurídico, se debe al Doctor Sergio García Ramírez, primer
Presidente del Tribunal Superior Agrario, quien en unas palabras que nos dedicó en
reunión de secretarios de estudio y cuenta de todos los tribunales unitarios agrarios
en ese entonces, elocuentemente dijo: "Cuando se encuentren en el dilema de aplicar
el Derecho o la Justicia, no duden de aplicar en todo momento la segunda"
Poder Judicial de la Federación
Precedentes, tesis y jurisprudencias del poder judicial de la federación
vinculados al tema
19
Registro digital: 2007656
Instancia: Tribunales Colegiados de Circuito
Décima Época
Materias(s): Administrativa
Tesis: XXI.1o.P.A.22 A (10a.)
Fuente: Gaceta del Semanario Judicial de la Federación. Libro 11, Octubre de 2014,
Tomo III, página 2889
Tipo: Aislada
PARCELA EJIDAL. SI PARA ACREDITAR EL MEJOR DERECHO A POSEERLA EL
PROMOVENTE DEL JUICIO SOLICITA EL RECONOCIMIENTO DE UN CONTRATO DE
CESIÓN DE DERECHOS, EL TRIBUNAL UNITARIO AGRARIO ESTÁ VINCULADO A
RESOLVER EL ASUNTO PARA SOLUCIONAR EL CONFLICTO POSESORIO SUSCITADO
El artículo 18, segundo párrafo, fracción V, de la Ley Orgánica de los Tribunales
Agrarios dispone como supuesto de competencia de los Tribunales Unitarios Agrarios,
los conflictos relacionados con la tenencia de las tierras ejidales y comunales. En ese
contexto, si el promovente del juicio, para acreditar su mejor derecho a poseer una
parcela ejidal, solicita el reconocimiento de un contrato de cesión de derechos, el
órgano jurisdiccional está vinculado a resolver el asunto para solucionar el conflicto
posesorio suscitado, sin que pueda excusar su pronunciamiento aludiendo al artículo
80 de la Ley Agraria, que establece el trámite administrativo ante el Registro Agrario
Nacional para validar la enajenación de derechos parcelarios, pues el fondo de la
cuestión planteada no es la simple enajenación de una parcela, sino la oposición de un
derecho posesorio a otra persona, con base en un documento con el que se intenta
acreditar el justo título para poseer dicho predio
PRIMER TRIBUNAL COLEGIADO EN MATERIAS PENAL Y ADMINISTRATIVA DEL
VIGÉSIMO PRIMER CIRCUITO
Amparo directo 154/2014. Preciliana Urióstegui Bahena. 24 de julio de 2014.
Unanimidad de votos. Ponente: Jorge Carreón Hurtado. Secretario: Gustavo Salvador
Parra Saucedo
Esta tesis se publicó el viernes 10 de octubre de 2014 a las 09:30 horas en el
Semanario Judicial de la Federación
Registro digital: 2019989
Instancia: Plenos de Circuito
Décima Época
Materias(s): Administrativa

20
Tesis: PC.I.C. J/90 C (10a.)
Fuente: Gaceta del Semanario Judicial de la Federación. Libro 67, Junio de 2019, Tomo
V, página 4105
Tipo: Jurisprudencia
COMPETENCIA PARA CONOCER DE LAS ACCIONES DE NULIDAD DEL CONTRATO DE
APORTACIÓN DE TIERRAS EJIDALES A UN FIDEICOMISO Y DEL DE NULIDAD DE LA
COMPRAVENTA EN EJECUCIÓN DE ÉSTE. CORRESPONDE A LOS TRIBUNALES
UNITARIOS AGRARIOS
La Segunda Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, al resolver la
contradicción de tesis 67/2007-SS, sostuvo que conforme a los artículos 27, fracción
VII, de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, 80, 81 y 82 de la Ley
Agraria, el legislador concedió a los ejidatarios facultades para otorgar el uso de sus
tierras, transmitir sus derechos parcelarios entre los miembros del núcleo de
población, obtener de la asamblea ejidal el dominio sobre sus parcelas y el respeto de
su derecho de preferencia en caso de que éstas se enajenen; asimismo, que las
acciones derivadas de la enajenación de una parcela ejidal efectuada por un ejidatario
cuando todavía no adquiría el dominio pleno sobre ese predio, porque el Registro
Agrario Nacional no había efectuado la cancelación de los derechos agrarios
respectivos, ni le había expedido su título de propiedad, deben considerarse acciones
de naturaleza agraria, porque el pronunciamiento que se realice incide directamente
sobre la titularidad de un predio que en esa fecha todavía se encontraba sujeto al
régimen ejidal y, consecuentemente, tales controversias deben ser del conocimiento
de los Tribunales Unitarios Agrarios, en términos de lo establecido por los artículos
27, fracción XIX, constitucional y 18, fracciones V y VIII, de la Ley Orgánica de los
Tribunales Agrarios, concluyendo que la competencia para conocer de las
controversias derivadas de la enajenación de parcelas ejidales realizadas antes de que
el Registro Agrario Nacional efectúe la cancelación de los derechos agrarios y expida
el título de propiedad respectivo, se surte a favor de los tribunales agrarios, porque en
el momento de ser enajenado, el predio todavía estaba considerado dentro del
régimen ejidal y, por tanto, sujeto a las disposiciones de la Ley Agraria. De ahí que,
cuando se intentan acciones en las que se involucran la nulidad de aportación de
derechos ejidales y la compraventa posterior en ejecución de un fideicomiso respecto
de esos bienes, su análisis y resolución corresponderá al Tribunal Unitario Agrario,
puesto que los derechos ejidales subyacen sobre la posterior venta que de ellos se
haga, con independencia de que la resolución de la compraventa sea de carácter
mercantil; en el entendido de que la circunstancia de que el asunto deba resolverlo un
Tribunal Agrario no se traduce en que se divida la continencia de la causa, pues la
fracción VIII del artículo 18 mencionado prevé que tales órganos son competentes
para conocer de las nulidades resultantes de actos o contratos que contravengan las
leyes agrarias. De ahí que si se demanda la nulidad del contrato de compraventa por
las irregularidades cometidas al celebrar el contrato de aportación por contravenir las
leyes agrarias, el Tribunal Unitario Agrario está facultado para conocer de las acciones
de nulidad de ambos actos

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Registro digital: 204624
Instancia: Tribunales Colegiados de Circuito
Novena Época
Materias(s): Administrativa
Tesis: XI.1o.1 A
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta. Tomo II, Agosto de 1995,
página 601
Tipo: Aislada
RECURSO AGRARIO DE REVISIÓN. ES INNECESARIO AGOTARLO, PARA ACUDIR AL
JUICIO DE GARANTÍAS, SI LA RESOLUCIÓN RECLAMADA DECIDIÓ UN CONFLICTO
SOBRE TENENCIA DE TIERRAS EJIDALES
A pesar de que la autoridad responsable haya estimado en su sentencia, que la
controversia planteada ante ella, era de las que menciona el artículo 18, fracción II, de
la Ley Orgánica de los Tribunales Agrarios, que dice: "Los Tribunales Unitarios
Agrarios serán competentes para conocer... II. De la restitución de tierras, bosques y
aguas a los núcleos de población o a sus integrantes, contra actos de autoridades
administrativas o jurisdiccionales o contra actos de particulares", como del expediente
relativo se aprecia que el actor, en su calidad de ejidatario, demandó de otro
campesino del mismo núcleo de población, la entrega de una fracción de terreno, que
formaba parte de la parcela del primero, aduciendo que era inexistente el contrato de
cesión de derechos por medio del cual le había transmitido al segundo el dominio de
esa porción de tierra, ello evidencia que realmente se trató de un conflicto relacionado
con la tenencia de tierras ejidales, de los que contempla la fracción V del artículo 18,
ya invocado, no así de un juicio restitutorio de tierras, bosques o aguas de un núcleo
de población o de alguno de sus integrantes, por lo que la sentencia que le puso fin, no
admitía el recurso ordinario de revisión a que alude el artículo 198 de la Ley Agraria y
el juicio constitucional que se promovió, sin agotar ese recurso, no es improcedente
PRIMER TRIBUNAL COLEGIADO DEL DÉCIMO PRIMER CIRCUITO
Amparo directo 43/95. Ignacio Salcedo Chávez. 20 de junio de 1995. Unanimidad de
votos. Ponente: Joel González Jiménez. Secretario: Epicteto García Báez
Registro digital: 202342
Instancia: Tribunales Colegiados de Circuito
Novena Época
Materias(s): Administrativa
Tesis: XVIII.1o.1 A

22
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta. Tomo III, Mayo de 1996,
página 580
Tipo: Aislada
ACCIÓN RESTITUTORIA AGRARIA. IMPROCEDENCIA DE LA, ENTRE SUJETOS DEL
RÉGIMEN AGRARIO
Conforme a la fracción II del artículo 18 de la Ley Orgánica de los Tribunales Agrarios,
ya reformado, únicamente pueden ser titulares de tal acción, los individuos o núcleos
de población sujetos al régimen agrario, y lo más destacado es que la misma sólo
puede ser ejercida frente a actos de particulares, esto es, personas no sujetas al
régimen agrario, o bien de autoridades administrativas o jurisdiccionales, emitidos
fuera de juicio; de ahí que esa acción es improcedente cuando además del actor,
también el demandado aduce derechos agrarios sobre las tierras en conflicto; por
tanto, si esta última hipótesis se presenta desde la demanda agraria y sobre todo al
fijarse la litis, con independencia de que el actor designe como restitutoria a su acción
y/o pretensión, y de que el demandado nada manifieste al respecto, en ese momento
procesal el Tribunal Agrario debe determinar que la controversia se tramite y
resuelva como un conflicto posesorio interno, de los previstos por las fracciones V y VI
del precepto legal citado, en cumplimiento del deber de suplir la deficiencia de los
planteamientos de derecho efectuados por los sujetos del régimen agrario, que le
impone el artículo 164, último párrafo, de la Ley Agraria; pero si no procede así y en
su sentencia estima que se deben acreditar los elementos que, en su concepto,
integran la acción restitutoria agraria, en lugar de los que configuran la posesoria;
dicha violación procesal trasciende al resultado del fallo e implica que éste vulnere
garantías individuales, por lo que debe concederse el amparo al actor, hoy quejoso,
inclusive en suplencia de la queja, como lo ordena el artículo 227 de la Ley de Amparo,
para que se reponga el procedimiento, tramitando y resolviendo el conflicto como uno
de carácter posesorio
PRIMER TRIBUNAL COLEGIADO DEL DÉCIMO OCTAVO CIRCUITO
Amparo directo 237/95. Laureano Aguilar González. 3 de mayo de 1996. Unanimidad
de votos. Ponente: Alejandro Roldán Velázquez. Secretario: José María Mendoza
Mendoza
Registro digital: 192899
Instancia: Pleno
Novena Época
Materias(s): Administrativa
Tesis: P./J. 125/99
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta. Tomo X, Noviembre de 1999,
página 23

23
Tipo: Jurisprudencia
COMPETENCIA EN MATERIA AGRARIA. CORRESPONDE AL TRIBUNAL UNITARIO
AGRARIO CONOCER DE LAS ACCIONES QUE SE EJERCITEN SOBRE LA POSESIÓN DE
PREDIOS PRESUNTAMENTE EJIDALES
Con el fin de determinar el órgano jurisdiccional competente para conocer de una
acción sobre posesión de predios, deben tomarse en cuenta el objeto de la demanda,
los planteamientos formulados por las partes, los hechos narrados y los elementos
probatorios con los que se cuente, por lo que si de las constancias de autos se
desprende que una de las partes es un sujeto de derecho agrario y que la acción recae
sobre un presunto predio ejidal, la materia sobre la que versa la pretensión, aunque
en principio sea de naturaleza civil, pudiere quedar comprendida en la agraria y, por
ende, el órgano a quien debe fincársele la competencia es al Tribunal Unitario Agrario
del lugar donde se ubica el predio, en la inteligencia de que la resolución
correspondiente no determina la naturaleza de éste
Competencia 160/95. Suscitada entre el Juzgado Segundo de lo Civil de Tijuana, B.C. y
el Tribunal Unitario Agrario del Distrito Dos en Mexicali, B.C. 16 de octubre de 1995.
Once votos. Ponente: Guillermo I. Ortiz Mayagoitia. Secretario: Manuel de Jesús
Rosales Suárez
Competencia 237/95. Suscitada entre el Juzgado Cuarto de lo Civil en Mexicali, B.C. y
el Tribunal Unitario Agrario del Distrito Dos en Mexicali, B.C. 23 de abril de 1996.
Once votos. Ponente: Juventino V. Castro y Castro. Secretaria: Ma. Elena Leguízamo
Ferrer
Competencia 319/98. Suscitada entre el Juzgado Primero Civil de Primera Instancia
en Chalco, Estado de México y el Tribunal Unitario Agrario del Distrito Veintitrés en
Texcoco, Estado de México. 24 de noviembre de 1998. Unanimidad de diez votos.
Ausente: José de Jesús Gudiño Pelayo. Ponente: Sergio Salvador Aguirre Anguiano.
Secretaria: Clementina Flores Suárez
Competencia 443/98. Suscitada entre el Tribunal Unitario Agrario del Distrito
Veinticuatro en el Distrito Federal y el Juzgado Vigésimo Séptimo de lo Civil en el
Distrito Federal. 11 de febrero de 1999. Unanimidad de ocho votos. Ausentes: José
Vicente Aguinaco Alemán, Guillermo I. Ortiz Mayagoitia y Humberto Román Palacios.
Ponente: Olga María Sánchez Cordero. Secretario: Joel Carranco Zúñiga
Competencia 481/98. Suscitada entre el Juez Civil de Primera Instancia del Quinto
Distrito Judicial en Yautepec, Morelos y el Tribunal Unitario Agrario del Distrito
Dieciocho en Cuernavaca, Morelos, ahora Tribunal Unitario Agrario del Distrito
Cuarenta y Nueve en Cuautla, Morelos. 11 de mayo de 1999. Unanimidad de diez
votos. Ausente: José Vicente Aguinaco Alemán. Ponente: Sergio Salvador Aguirre
Anguiano. Secretaria: Adriana Escorza Carranza
El Tribunal Pleno, en su sesión privada celebrada el veintiséis de octubre en curso,
aprobó, con el número 125/1999, la tesis jurisprudencial que antecede. México,
Distrito Federal, a veintiséis de octubre de mil novecientos noventa y nueve
24
Registro digital: 172454
Instancia: Segunda Sala
Novena Época
Materias(s): Administrativa
Tesis: 2a./J. 96/2007
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta. Tomo XXV, Mayo de 2007,
página 992
Tipo: Jurisprudencia
PARCELA EJIDAL. LA COMPETENCIA PARA CONOCER DE LOS CONFLICTOS
SUSCITADOS POR SU ENAJENACIÓN CORRESPONDE A LOS TRIBUNALES UNITARIOS
AGRARIOS, SI AL MOMENTO DE LA ENAJENACIÓN EL EJIDATARIO NO HA
ADQUIRIDO EL DOMINIO PLENO Y A LOS TRIBUNALES COMUNES SI LA ADQUISICIÓN
YA ERA PLENA, SIN QUE PARA RESOLVERLO PUEDA ATENDERSE A LA FECHA DE LA
PRESENTACIÓN DE LA DEMANDA
Para fincar la competencia del órgano que deba conocer de las acciones derivadas de
la enajenación de una parcela ejidal no se debe observar el régimen jurídico al que
estaba sujeta al momento de presentarse la demanda, sino aquel en que se encontraba
al celebrarse ese acto jurídico, porque este hecho es el que determina la naturaleza de
la acción que se ejerce y la legislación aplicable para resolverla. En este sentido, las
acciones derivadas de la enajenación de una parcela efectuada por un ejidatario
cuando todavía no adquiría el dominio pleno sobre ella, porque el Registro Agrario
Nacional no había hecho la cancelación de los derechos agrarios, ni le había expedido
el título de propiedad respectivo en términos del artículo 82 de la Ley Agraria, deben
considerarse de esta naturaleza, porque el pronunciamiento que se realice incide
sobre la titularidad del predio que en esa fecha se encontraba sujeto al régimen ejidal
y, consecuentemente, la controversia debe ser del conocimiento de los Tribunales
Unitarios Agrarios, en términos de los artículos 27, fracción XIX, de la Constitución
Política de los Estados Unidos Mexicanos y 18, fracciones V y VIII, de la Ley Orgánica
que los rige. Por el contrario, si la enajenación se lleva a cabo después de que el
ejidatario adquirió el dominio pleno sobre la parcela, al ser un acto regulado por el
derecho común, en términos del citado artículo 82, los conflictos que lleguen a
producirse deben resolverse por los órganos jurisdiccionales del mismo orden
Contradicción de tesis 67/2007-SS. Entre las sustentadas por el Cuarto Tribunal
Colegiado del Octavo Circuito y el Segundo Tribunal Colegiado en Materia
Administrativa del Cuarto Circuito. 25 de abril de 2007. Cinco votos. Ponente: Genaro
David Góngora Pimentel. Secretaria: Blanca Lobo Domínguez
Tesis de jurisprudencia 96/2007. Aprobada por la Segunda Sala de este Alto Tribunal,
en sesión privada del nueve de mayo de dos mil siete
Registro digital: 205172
25
Instancia: Tribunales Colegiados de Circuito
Novena Época
Materias(s): Administrativa
Tesis: XII.2o.2 A
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta. Tomo I, Mayo de 1995,
página 332
Tipo: Aislada
AGRARIO. CONFLICTO PARCELARIO. POSESIÓN
En el planteamiento de un conflicto sobre posesión y usufructo de parcela ejidal o de
solar urbano, las autoridades agrarias al resolver deben atender preponderantemente
a dos cuestiones: una consistente en el documento en que se apoye la reclamación, y
otra referente a cuál de las partes tiene la posesión. Lo anterior atento a que si
ninguna tiene derechos agrarios reconocidos por las autoridades agrarias respecto del
terreno en conflicto, entonces deberá resolverse en favor de quien ostentare la
posesión, pero cuando alguna de dichas partes tuviese un derecho reconocido, en tal
caso se resolverá favorablemente a ésta, por ser quien legalmente debe poseer y
usufructuar la parcela o solar de que se trate. Lo precedente con independencia de
que el poseedor fuese el que no contara con tal reconocimiento, y de que considerare
que su posesión le generó derechos sobre el bien correlativo, supuesto en el que
estará en aptitud de gestionar la privación de derechos de la contraparte
SEGUNDO TRIBUNAL COLEGIADO DEL DÉCIMO SEGUNDO CIRCUITO
Amparo directo 27/94. Fernando Peña Montoya. 14 de marzo de 1995. Unanimidad
de votos. Ponente: Virgilio Adolfo Solorio Campos. Secretario: Arturo Villegas Márquez
Nota: Por ejecutoria de fecha 13 de febrero de 2004, la Segunda Sala declaró
inexistente la contradicción de tesis 130/2002-SS en que participó el presente criterio
Registro digital: 178951
Instancia: Segunda Sala
Novena Época
Materias(s): Administrativa
Tesis: 2a./J. 28/2005
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta. Tomo XXI, Marzo de 2005,
página 255
Tipo: Jurisprudencia

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POSESIÓN DE PARCELAS EJIDALES Y COMUNALES. EN LOS CONFLICTOS RELATIVOS,
EL TRIBUNAL AGRARIO DEBE EXAMINAR SU CAUSA GENERADORA, CUANDO LAS
PARTES NO TENGAN TÍTULO AGRARIO QUE AMPARE LOS DERECHOS SOBRE LAS
TIERRAS EN DISPUTA
De acuerdo con el artículo 27 de la Constitución Política de los Estados Unidos
Mexicanos, la protección de los derechos sobre las parcelas ejidales y comunales,
entre ellos, la posesión, está condicionada al cumplimiento de los requisitos para
poder adquirir la calidad de ejidatario o comunero. Por tanto, tratándose de conflictos
sobre posesión y goce de una parcela ejidal o comunal, en que las partes no acreditan
la titularidad formal de los derechos de uso y disfrute respectivos (asignación formal
por parte del órgano supremo del núcleo de población o transmisión de derechos
debidamente formalizada), el Tribunal Agrario debe examinar la causa generadora de
la posesión, es decir, la existencia de título suficiente para dar derecho a poseer, lo
cual puede acreditarse únicamente por los sujetos aptos para ser ejidatarios o
comuneros. Por ende, no basta que dicho Tribunal decida sobre el mejor derecho a la
posesión observando sólo el disfrute fáctico de las parcelas ejidales o comunales en un
momento determinado, sino que es preciso acudir al análisis del mejor derecho de
posesión atendiendo a su causa generadora, lo cual es acorde con los artículos 14,
segundo párrafo y 17, primer párrafo, de la Constitución Federal, pues así se impide la
violación injustificada del derecho de posesión de otros, al mismo tiempo que se
cumple con el mandato consistente en que ninguna persona puede hacerse justicia
por sí misma ni ejercer violencia para reclamar su derecho
Contradicción de tesis 131/2003-SS. Entre las sustentadas por los Tribunales
Colegiados Primero del Décimo Octavo Circuito y Tercero del Sexto Circuito, en contra
del Segundo Tribunal Colegiado del Décimo Octavo Circuito. 21 de enero de 2005.
Cinco votos. Ponente: Margarita Beatriz Luna Ramos. Secretario: Fernando Silva
García
Tesis de jurisprudencia 28/2005. Aprobada por la Segunda Sala de este Alto Tribunal,
en sesión privada del dieciocho de febrero de dos mil cinco
Registro digital: 199184
Instancia: Tribunales Colegiados de Circuito
Novena Época
Materias(s): Administrativa
Tesis: XXI.1o. J/5
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta. Tomo V, Marzo de 1997,
página 666
Tipo: Jurisprudencia
ACCIÓN RESTITUTORIA EN MATERIA AGRARIA, ELEMENTOS DE LA

27
Para que prospere la acción restitutoria en materia agraria, es menester demostrar los
siguientes elementos: a) La titularidad de la parcela que se reclama; b) La posesión
por el demandado de la cosa perseguida; y c) La identidad de la misma, o sea que no
pudiera dudarse cuál es la cosa que la actora pretende se le restituya y a la que se
refieren las documentales fundatorias de la acción
PRIMER TRIBUNAL COLEGIADO DEL VIGÉSIMO PRIMER CIRCUITO
Amparo directo 73/96. Cira Parra de la Rosa. 29 de febrero de 1996. Unanimidad de
votos. Ponente: José Refugio Raya Arredondo. Secretario: Salvador Vázquez Vargas
Amparo directo 355/96. Comisariado Ejidal del Ejido "El Ciruelar", Municipio de
Atoyac de Alvarez, Guerrero. 11 de julio de 1996. Unanimidad de votos. Ponente: José
Refugio Raya Arredondo. Secretario: Salvador Vázquez Vargas
Amparo directo 361/96. Mario Dorantes Rivera. 8 de agosto de 1996. Unanimidad de
votos. Ponente: José Refugio Raya Arredondo. Secretario: Salvador Vázquez Vargas
Amparo directo 428/96. Jesús Santos Oropeza. 29 de agosto de 1996. Unanimidad de
votos. Ponente: José Refugio Raya Arredondo. Secretario: Ignacio Cuenca Zamora
Amparo directo 23/97. Irineo Casimiro Palacios. 13 de febrero de 1997. Unanimidad
de votos. Ponente: Joaquín Dzib Núñez. Secretario: Dionicio O. Ramírez Avilés
Nota: Por ejecutoria de fecha 24 de junio de 2005, la Segunda Sala declaró inexistente
la contradicción de tesis 21/2005-SS en que participó el presente criterio
Registro digital: 197913
Instancia: Tribunales Colegiados de Circuito
Novena Época
Materias(s): Administrativa
Tesis: VI.3o. J/11
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta. Tomo VI, Agosto de 1997,
página 481
Tipo: Jurisprudencia
ACCIÓN RESTITUTORIA EN MATERIA AGRARIA. SUS ELEMENTOS
Gramaticalmente restituir es "devolver lo que se posee injustamente", y reivindicar es
"reclamar una cosa que pertenece a uno pero que está en manos de otro". De lo
anterior resulta que los elementos de la acción restitutoria en materia agraria son los
mismos que se requieren en materia civil para la acción reivindicatoria, ya que ambas
acciones competen al titular o propietario que no está en posesión de su parcela o
tierra, y el efecto de ambas acciones es declarar que el actor tiene dominio sobre la
cosa que reclama y que el demandado se la entregue. Así, quien ejercite la acción

28
restitutoria debe acreditar: a) Si es un núcleo de población, la propiedad de las tierras
que reclama, y si es un ejidatario, la titularidad de la parcela que reclama; b) La
posesión por el demandado de la cosa perseguida, y c) La identidad de la misma, o sea
que no pueda dudarse cuál es la cosa que el actor pretende se le restituya y a la que se
refieren los documentos fundatorios de la acción, precisando ubicación, superficie y
linderos, hechos que demostrará por cualquiera de los medios de prueba reconocidos
por la ley
TERCER TRIBUNAL COLEGIADO DEL SEXTO CIRCUITO
Amparo directo 276/95. Vicente Salazar Díaz. 29 de junio de 1995. Unanimidad de
votos. Ponente: Jaime Manuel Marroquín Zaleta. Secretario: Othón Manuel Ríos Flores
Amparo directo 347/95. Adalid Carrera Gómez. 24 de agosto de 1995. Unanimidad de
votos. Ponente: Olivia Heiras de Mancisidor. Secretaria: María de la Paz Flores
Berruecos
Amparo directo 605/95. Mario Monterrosas Zamora. 8 de febrero de 1996.
Unanimidad de votos. Ponente: Norma Fiallega Sánchez. Secretario: Federico Jorge
Martínez Franco
Amparo directo 361/96. José de la Luz Rodríguez Pérez. 29 de agosto de 1996.
Unanimidad de votos. Ponente: Olivia Heiras de Mancisidor. Secretaria: María de la
Paz Flores Berruecos
Amparo directo 272/97. Esteban Fernández Vázquez y otros. 22 de mayo de 1997.
Unanimidad de votos. Ponente: Filiberto Méndez Gutiérrez. Secretaria: María de la Paz
Flores Berruecos
Nota: Por ejecutoria de fecha 24 de junio de 2005, la Segunda Sala declaró inexistente
la contradicción de tesis 21/2005-SS en que participó el presente criterio
Registro digital: 171053
Instancia: Segunda Sala
Novena Época
Materias(s): Administrativa
Tesis: 2a./J. 181/2007
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta. Tomo XXVI, Octubre de 2007,
página 355
Tipo: Jurisprudencia
RESTITUCIÓN AGRARIA. LA PRIVACIÓN ILEGAL DE LAS TIERRAS Y AGUAS NO ES UN
ELEMENTO CONSTITUTIVO DE LA ACCIÓN RELATIVA, SINO UNA CUESTIÓN DE
FONDO DE LA PRETENSIÓN DEDUCIDA

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Del examen histórico del artículo 27 de la Constitución Política de los Estados Unidos
Mexicanos, en relación con los preceptos 9o., 49, 98, fracción I, 99, fracción I, y 187 de
la Ley Agraria, se desprende que la acción de restitución que pueden ejercitar los
núcleos de población ejidales o comunales tiene una naturaleza real, declarativa y de
condena, si se tiene en cuenta que el actor solicita el reconocimiento de sus derechos
de propiedad sobre tierras o aguas pertenecientes a tales núcleos, y la entrega de los
mismos de quien los posee o de quien también se ostenta propietario de ellos. En ese
orden de ideas, los hechos o elementos constitutivos de esa acción que debe probar en
juicio el actor son: a) la propiedad de los bienes cuya reivindicación se exige, b) la
posesión o detentación de dicho bien por parte del demandado y, c) la identidad entre
las tierras o aguas reclamadas y las que tiene en su poder el demandado. Sin embargo,
la privación ilegal a que alude el artículo 49 de la ley relativa, no constituye en sí
misma un hecho constitutivo de la acción de restitución, sino un presupuesto para
declarar fundada la pretensión planteada en el juicio, porque una vez que se probaron
los elementos constitutivos, el tribunal agrario estará en aptitud de valorar si la
posesión, ocupación o invasión es ilegal o no, dependiendo de las excepciones o
defensas del demandado y de conformidad con la apreciación de las pruebas
aportadas por las partes, por lo que se trata de una cuestión de fondo del asunto
Contradicción de tesis 170/2007-SS. Entre las sustentadas por los Tribunales
Colegiados Segundo, Cuarto, Sexto y Décimo Segundo, todos en Materia
Administrativa del Primer Circuito. 19 de septiembre de 2007. Cinco votos. Ponente:
José Fernando Franco González Salas. Secretario: Israel Flores Rodríguez
Tesis de jurisprudencia 181/2007. Aprobada por la Segunda Sala de este Alto
Tribunal, en sesión privada del diecinueve de septiembre de dos mil siete
Nota: Esta tesis fue objeto de la denuncia relativa a la contradicción de tesis 142/2017
del Pleno de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, desechada por notoriamente
improcedente, mediante acuerdo de 18 de abril de 2017
Conclusiones
PRIMERA. Conforme a los historiadores, los conflictos relacionados con la tenencia de
las tierras, en nuestro país, se han suscitado desde la época prehispánica
SEGUNDA. Según las hipótesis que se puedan presentar en los tribunales agrarios en
los conflictos relacionados con la tenencia de las tierras ejidales y comunales a que
hace referencia la fracción V del artículo 18 de la Ley Orgánica de los Tribunales
Agrarios, se pueden aplicar prácticamente aquellas disposiciones jurídicas
relacionadas con nuestra materia
TERCERA. Conforme las pretensiones de las partes en el juicio, diversas hipótesis a
que hace referencia el artículo 18 de la Ley Orgánica de los Tribunales Agrarios,
podrían estar inmersas en la fracción V del mismo dispositivo legal, como las
fracciones I, II IV y VI
CUARTA. Retomando el comentario en el sentido de que en la hipótesis que nos ocupa,
conflictos relacionados con la tenencia de las tierras ejidales y comunales, pueden
30
presentarse múltiples aristas según las prestaciones reclamadas por las partes en el
juicio agrario, podemos encontrar prácticamente inmersos en la relación jurídico
procesal, a todos los sujetos agrarios, como autoridades agrarias y otras más, como
sociedades mercantiles y asociaciones civiles
QUINTA. Aun cuando la fracción V del artículo 18 de la Ley Orgánica de los Tribunales
Agrarios, sólo hace referencia a conflictos relacionados con la tenencia de las tierras
ejidales y comunales, también puede darse los casos de conflictos relacionados con
sus bosques y aguas
SEXTA. Teniendo en cuenta que en todo momento el artículo 27 Constitucional,
particularmente en su fracción XIX, hace referencia a la "impartición de justicia
agraria", y no de derecho, los juzgadores en la materia, no sólo debemos resolver
conforme la literalidad de la Ley, sino tomando en consideración todas las
circunstancias que se puedan presentar en cada caso concreto, para de esta manera
dar cumplimiento estricto a tal mandato, pero por supuesto apegados a la legalidad
Anexos
Anexos 1 y 2. Certificado de Derechos Agrarios

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32
33
34
Anexos 3 y 4. Certificados Parcelarios y de Uso Común

35
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37
Anexo 5. Certificado de Reconocimiento de Miembro de Comunidad

38
39
Anexo 6. Contrato Privado de Compra-Venta

40
41
42
43
44
NOTAS:

125 LEMUS GARCÍA Raúl, Derecho Agrario Mexicano, Séptima Edición, México,
Editorial Porrúa, S. A. 1991, pág. 70
126 ZORITA, Alonso, Breve y sumaria relación de los señores de la nueva España, Ed.
U.N.A.M, biblioteca del estudiante universitario, México, 1942
127 PÉREZ DE LOS REYES, Marco Antonio, Historia del Derecho Mexicano, Primera
Edición, México, Editorial Oxford, Colección Textos Jurídicos Universitarios. 2016.
Págs. 95-97

45
128 FABILA. Manuel, Cinco Siglos de Legislación Agraria en México (1493-1940),
Procuraduría Agraria, Tomo I, México, D.F., Pág. 194
129 PROCURADURÍA AGRARIA, Ley Agraria y Glosario de Términos Jurídico-Agrarios,
México, D.F., 2014
130 OVALLE FAVELA, José, Teoría General del Proceso. Colección Textos Jurídicos
Universitarios. Ed. Oxford. Cuarta Edición. México, 1999. Págs. 159-160
131 KELSEN, Hans, ¿Qué es el positivismo jurídico? Trad. Mario de la Cueva, pág. 141
132 VIGO, Rodolfo, El iusnaturalismo actual, México, Fontamara, 2007, pág. 150
133 ALEXY, R., El concepto y la validez del derecho, Barcelona, Gedisa, 1997, pág. 13
134 LAPORTA, Francisco, Entre el derecho y la moral, México, Fontamara, 1993, pág. 7
135 KAUFMAN, A. "En torno al conocimiento científico del derecho" en Persona y
Derecho, Pamplona, 1994, núm. 31, pág. 19
136 FULLER, Lon., La moral del derecho, México, Trillas, 1967, pág. 204
137 VIGO, Rodolfo. Op. Cit., pág. 201

BIBLIOGRAFIA:

Bibliografía
A. KAUFMAN, "En torno al conocimiento científico del derecho" en Persona y Derecho,
Pamplona, 1994
FABILA Manuel. Cinco Siglos de Legislación Agraria en México (1493-1940).
Procuraduría Agraria. Tomo I
F. LAPORTA. Entre el derecho y la moral, México, Fontamara, 1993
Hans KELSEN. ¿Qué es el positivismo jurídico? Traducción directa del alemán por
Mario de la Cueva
I. FULLER. La moral del derecho, México, Trillas, 1967
José OVALLE FAVELA. Teoría General del Proceso. Colección Textos Jurídicos
Universitarios. Ed. Oxford. Cuarta Edición. México 1999
Lemus GARCÍA RAÚL. Derecho Agrario Mexicano, séptima edición. México. Editorial
Porrúa, S. A. 1991
PÉREZ DE LOS REYES, Marco Antonio. Historia del Derecho Mexicano. Primera
Edición. México. Editorial Oxford. Colección Textos Jurídicos Universitarios. 2016

46
Procuraduría Agraria. Ley Agraria y Glosario de Términos Jurídico-Agrarios. 2014.
México, Distrito Federal
R. ALEXI. El concepto y la validez del derecho, Barcelona, Gedisa
VIGO, Rodolfo El iusnaturalismo actual, México, Fontamara, 2007
ZORITA, Alonso. Breve y sumaria relación de los señores de la nueva España, Ed.
U.N.A.M, biblioteca del estudiante universitario, México, 1942.

Tirant Lo Blanch 2024

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