MÉTODO CRÍTICO
1) ¿QUIÉN ESCRIBIÓ EL LIBRO? Jeremías dictó a Baruc su secretario.
2) ¿CUÁNDO FUE ESCRITO? 604 a 580 a.C.
3) ¿A QUIÉN FUE ESCRITO? Judá
4) ¿DE DÓNDE FUE ESCRITO? Jerusalén
MÉTODO HISTÓRICO
1) ¿CUÁL ES EL TRASFONDO HISTÓRICO DEL LIBRO? El profeta Jeremías vivió
un una época triste en la historia del pueblo hebreo. Durante esta época, el pueblo
del reino del sur, o Judá, fue llevado por Nabucodonosor a la cautividad en
Babilonia, aunque Jeremías quedó en Jerusalén. Él escribió con autoridad en
cuanto a la seguridad del juicio de Dios sobre un pueblo pecaminoso como
también de la grandeza del amor divino.
MÉTODO LITERARIO
1) ¿QUE GENERO DE LITERATURA ES EL LIBRO? Profecía, no cronológica, Drama
(con una carta en una de sus partes)
MÉTODO PANORÁMICO
1) ¿CUÁL ES LA IDEA PRINCIPAL DEL LIBRO? El desarrollo y cumplimiento de varias
profecías, a Israel y a naciones vecinas. La misericordia de Dios hacia Israel, sus justos
juicios; y su plan de restauración. Mostrando a Dios marcando el ciclo de los
acontecimientos de la historia; con el cumplimiento exacto de cada profecía, tomando la
idea telescópica.
2) ¿CUÁL FUE LA RAZÓN PRINCIPAL POR LA CUAL SE ESCRIBIÓ ESTE LIBRO?
Anuncio de Juicios a Israel y a naciones vecinas.
PALABRAS CLAVE EN JEREMÍAS (RV1960) escuchar (oír), volver (volverse,
convertirse, arrepentirse), ramera, adulterio (s), maldad (malvado, iniquidad, pecado),
corazón, abandonar, sanar (sanidad), pacto
ÉNFASIS: La infidelidad de Judá a Dios terminará en su destrucción; si cumplen las
promesas de Deuteronomio, Dios tiene deparado un futuro radiante para su pueblo: un
tiempo de restauración y un nuevo pacto; el corazón de Jehová para con su pueblo
revelado por medio del corazón de Jeremías.
CARACTERÍSTICAS PARTICULARES: Este libro es una combinación de historia, poesía
y biografía. Jeremías a menudo utiliza el simbolismo para comunicar su mensaje.
CÓMO LEER JEREMÍAS
¿Alguna vez has luchado entre saber y hacer la voluntad de Dios? No eres el único. La
travesía de obediencia de Jeremías revela los desafíos que vivió al buscar entender y
cumplir los propósitos de Dios para su vida. Aun después que tomó la decisión de
obedecer a Dios, muchas presiones y persecuciones lo llevaron a preguntarse si había
hecho lo correcto. En el proceso, Jeremías luchó con algunas de las preguntas más
difíciles de la vida, interrogantes que nosotros también podemos enfrentar. Leer Jeremías
nos da la oportunidad de adquirir conocimiento y perspectiva acerca de lo que significa
servir a Dios aún en tiempos difíciles. Nos ayuda a descubrir sabiduría práctica para cada
día, mientras buscamos seguir a Dios en medio de la oposición.
Jeremías comparte con nosotros gran parte de su historia, más que la mayoría de los
profetas. Su transparencia nos ayuda a ver no solo sus desafíos, sino también sus
sentimientos acerca de estas experiencias. Él se identificó con el corazón quebrantado de
Dios para con su pueblo, y a su vez, Dios se indentificó con el sufrimiento de Jeremías.
Esto dificulta reconocer quién está hablando en ciertos momentos. ¿Qué están
describiendo las palabras, las emociones de Dios, las de Jeremías, o de ambos?
Jeremías advirtió a Judá acerca del futuro juicio de Dios con discursos apasionados, a
menudo bañados de lágrimas. Estas palabras fueron difíciles de decir, pero nunca fueron
declaradas con dureza. Evidencian el dolor de Dios, mientras Él trató incansablemente de
alcanzar a un pueblo rebelde y fue forzado a traer juicio sobre sus persistentes pecados.
Esta es la razón por la cual aun en medio de una destrucción inminente descubrimos
promesas de esperanza acerca de la redención futura de Judá.
Jeremías, al igual que muchos profetas del Antiguo Testamento, no se enfocó tanto en
predecir el futuro sino en predicar a sus contemporáneos, tratando de llevarlos de regreso
a una relación de amor con Dios. Los profetas sirvieron como comentaristas culturales,
recordando a su sociedad los estándares del pacto (Deu 27-30). Estos adviertieron al
pueblo del juicio próximo con la esperanza de que quizá se arrepintieran y aprovecharan
la misericordia de Dios. Los profetas entendieron que la interacción de la justicia y la
misericordia de Dios está diseñada para atraer a las personas de regreso a una relación
de pacto con Él mismo.
Aunque este pensamiento es la base de toda la tradición profética, tal vez es más
claramente demostrado en el encuentro de Jeremías con Dios en la casa del alfarero (Jer
18:1-12). Dios le explica a Jeremías que cuando Él habla de juicio, no es una situación
irrevocable. Él siempre habla de juicio con la esperanza de que el pueblo se vuelva y
cumpla con las condiciones que le permitan a Él demostrar misericordia. Este es el
principio: Dios siempre hace justicia, pero Él siempre está buscando cada oportunidad
para mostrar misericordia.
Después de haber visto cómo este principio funcionó en la historia de su propio pueblo
rebelde, Jeremías reflexionaría en cómo la misericordia de Dios trasciende su propio
juicio. Él escribió, «¡El fiel amor del Señor nunca se acaba! Sus misericordias jamás
terminan. Grande es su fidelidad; sus misericordias son nuevas cada mañana... Aunque
trae dolor, también muestra compasión debido a la grandeza de su amor inagotable. Pues
él no se complace en herir a la gente o en causarles dolor.» (Lam 3:22-23, 32-33).
TÍTULO: Este libro deriva su título del autor humano, quien comienza con "las palabras de
Jeremías..." (1:1). Jeremías relata más de su propia vida que cualquier otro profeta,
contando de su ministerio, las reacciones de sus auditorios, sus pruebas y sus
sentimientos personales. Su nombre quiere decir: "Jehová arroja", en el sentido de
establecer un cimiento, o: "Jehová establece, coloca, o envía".
Siete otros Jeremías aparecen en las Escrituras (2R 23:31; 1Cr 5:24; 1Cr 12:4; 1Cr
12:10; 1Cr 12:13; Neh 10:2; Neh 12:1), y Jeremías el profeta es nombrado por lo menos
nueve veces fuera de su libro (2Cr 35:25; 36:12; 36:21, 22; Dn 9:2; Esd 1:1; Mt 2:17;
16:14; 27:9). El Antiguo y Nuevo Testamento citan a Jeremías por lo menos siete veces:
(1) Dn 9:2 (25:11, 12; 29:10); (2) Mt 2:18 (31:15); (3) Mt 27:9 (18:2; 19:2, 11; 32:6-9); (4)
1Co 1:31 (9:24); (5) 2Co 10:17 (9:24); (6) He 8:8-12 (31:31-34); y (7) He 10:16-17 (31:33,
34)
TEMAS:
1. Arrepentimiento. Jeremías llamó al pueblo de Dios a arrepentirse y a regresar a
Dios para evitar el juicio divino (p.ej 7:1-15). El pueblo respondió de forma negativa
(5:20-25; 8:4-7), y, como consecuencia algunos de los oráculos declararon que el juicio
venidero era seguro, sin posibilidad de arrepentimiento (6:16-21).
2. Juicio. Jeremías anunció que la rebelión al pacto de Judá traería juicio (11:1-
13:27). El profeta señaló que el pueblo había quebrantado el pacto con su idolatría
(2:11; 7:30; 9:13-14; 10:1-16; 16:10-13; 22:9; 29:10; 44:2-3, 8, 17-19, 25), con sus
intentos de salvarse a sí mismo mediante alianzas militares (2:36) y con su injusticia y
violaciones éticas (7:5-11; 9:3-11; 17:19-27; 21:11-22:30). Su pecado no quedará sin
castigo (5:20-29).
3. Restauración. La visión profética de Jeremías extendió más allá el juicio, a la
restauración. Jeremías 30:1.-33:26 (llamado el “libro de la consolación”) describe un
nuevo pacto (31:31-33). Infinitamente mejor que aquellos que lo habían precedido.
Aunque estos oráculos de salvación lograrán un cumplimiento preliminar con la derrota
de Babilonia y el regreso del pueblo en 538 a.C., Jesús mismo finalmente cumpliría el
nuevo pacto (1Co 11:25; 2Co 3:6; Heb 9:15; 12:24).
Estructura de Jeremías
Título: “Profeta identificado con el corazón de Dios”
Versículo Clave: 1:10
“Mira que te he puesto en este día sobre naciones y sobre reinos, para arrancar y para
destruir,
para arruinar y para derribar, para edificar y para plantar”
Autor y fecha
Jeremías quien sirvió como sacerdote y también como profeta, fue el hijo de un
sacerdote llamado Hilcías (no el sumo sacerdote de 2 R 22:8 quien descubrió el Libro de
la Ley). Él era de la pequeña villa de Anatot (1:1), llamada hoy día Anata, a unos 4,8 km al
NE de Jerusalén en la porción de tierra que la tribu de Benjamín heredo. Cómo una
lección visual a Judá, Jeremías permaneció soltero (16:1-4). Él fue asistido en el
ministerio por un escriba llamado Baruc, a quien Jeremías dictaba y quien copiaba y tenía
custodia sobre los escritos compilados de los mensajes del profeta (36:4, 32; 45:1).
Jeremías ha sido conocido como "el profeta que lloraba" (9:1; 13:17; 14:17), viviendo una
vida de conflicto debido a sus predicciones de juicio por parte de los babilonios invasores.
Él fue amenazado, juzgado por su vida, colocado en un cepo, forzado a huir de Joacín,
públicamente humillado por un falso profeta y arrojado a una cisterna.
Jeremías tuvo un ministerio dirigido en la mayoría de los casos a su propio pueblo en
Judá, pero que en ocasiones se expandió a otras naciones. Apeló a sus compatriotas a
que se arrepintieran y evitaran el juicio de Dios por medio de un invasor (caps. 7, 26). Una
vez que la invasión se hizo realidad después de que Judá rehusó arrepentirse, él les rogó
que no resistieran al conquistador babilonio para prevenir la destrucción total (cap. 27).
También llamó a los delegados de otras naciones a que dieran oído a su consejo y se
sometieran a Babilonia (cap. 27) y predijo juicios de Dios sobre varias naciones (25:12-38,
caps 46-51).
La fecha de su ministerio, el cual cubrió cinco décadas, va desde el año 13 del rey de
Judá, Josías, notado en el 1:2 (627 a.C.), hasta más allá de la caída de Jerusalén en
manos de Babilonia en el 586 a.C.(Jer 39, 40, 52). Después del 586 a.C., Jeremías fue
forzado a ir con un remanente que huía de Judá a Egipto (Jer 43, 44). Posiblemente
estuvo ministrando en el 570 a.C. (44:30). Una nota rabínica dice que cuando Babilonia
invadió Egipto en el 568/67 a.C. Jeremías fue llevado cautivo a Babilonia. Él pudo haber
vivido hasta el punto de escribir la escena de conclusión del libro alrededor del 561 a.C.
en Babilonia, cuando el rey de Judá Joaquín, cautivo en Babilonia desde 597 a.C., se le
permitieron libertades en sus últimos días (52:31-34). Jeremías, sí aún estaba vivo para
ese entonces, tenía entre 85 a 90 años de edad.
Contexto Histórico de Jeremías
Los detalles de contexto de los tiempos de Jeremías son mostrados en 2 Reyes 22-25
y 2 Crónicas 34-36. Los mensajes de Jeremías muestran cuadros de: 1) el pecado de su
pueblo; 2) el invasor a quién Dios enviará; 3) los rigores del sitio; y 4) las calamidades de
destrucción. El mensaje de Jeremías de juicio inevitable por idolatría y otros pecados fue
predicado en un período de cuarenta años (alrededor del 627-586 a.C. y más allá de esa
fecha). Su profecía se llevó a cabo durante los reinados de los últimos cinco reyes de
Judá (Josías 640-609 a.C., Joacaz 609 a.C., Joacín 609-598 a.C., Joaquín 598-597 a.C. y
Sedequías 597-586 a.C.)
La condición espiritual de Judá se caracterizaba por la adoración abierta de ídolos (cap
2). El rey Acaz, precedido por su hijo Ezequías mucho antes de Jeremías en los días de
Isaías, había establecido un sistema de sacrificios de niños al dios Moloc en el Valle de
Hinom afuera de Jerusalén (735-715 a.C.) Ezequías guió reformas y limpieza (Is 36:7),
pero su hijo Manasés continuó promoviendo el sacrificio de niños junto con la idolatría
abierta, la cual continuó hasta el tiempo de Jeremías (7:31; 19:5; 32:35). Muchos también
adoraron a la "reina del cielo" (7:18; 44:19). Las reformas de Josías que llegaron a su
punto culminante en el 622 a.C., forzaron una reprensión de las peores prácticas de
manera externa, pero el cáncer mortal del pecado era profundo y volvió a florecer
rápidamente una vez más después de un avivamiento superficial. La falta de sinceridad
religiosa, la deshonestidad, adulterio, injusticia, tiranía en contra de los necesitados y la
calumnia prevaleciente como la norma, no la excepción.
Políticamente, importantes acontecimientos ocurrieron en los días de Jeremías. Asiria
vio su poder desvanecerse gradualmente; después Asurbanipal murió en el 626 a.C.
Asiria se volvió tan débil que en el 612 a.C. su aparente capital invencible, Nínive, fue
destruida (Nahum). El Imperio Neobabilonio bajo Nabopolasar (625-605 a.C.) se convirtió
en la potencia militar con victorias sobre Asiria (612 a.C.), Egipto (609-605 a.C.), e Israel
en tres fases (605 a.C., como en Daniel 1; 597 a.C., como en 2 Reyes 24:10-16; y 586
a.C., como en Jeremías 39, 40, 52).
Mientras que Joel y Miqueas habían profetizado antes del juicio de Judá, durante el
reinado de Josías, los principales profetas de Dios fueron Jeremías, Habacuc, y Sofonías.
Más adelante, contemporáneos de Jeremías, Ezequiel y Daniel, jugaron papeles
proféticos prominentes.
Situación de Jeremías
Esfuerzo final de Dios para salvar a Jerusalén.
Jeremías vivió unos 100 años después de Isaías.
Isaías había salvado a Jerusalén de Asiria.
Jeremías quiso salvarla de Babilonia, pero no puedo.
Jeremías fue llamado al oficio profético en 626 a.C. Jerusalén fue parcialmente destruida,
606 a.C. y nuevamente en 597 a.C.; incendiada y asolada definitivamente, 586 a.C.
Jeremías vivió durante terribles 40 años, el “ocaso de la monarquía” y “estertores de
muerte de la nación”; una figura solitaria, patética, el último mensajero de Dios a la Ciudad
Santa ya incurable y fanáticamente apegada a los ídolos, clamando sin cesar que si ella
se arrepentía Dios la salvaría de Babilonia.
La Situación Interna
El reino del norte había caído, y gran parte de Judá. Había sufrido una derrota tras
otra, hasta que solamente quedaba Jerusalén, que persistía en ignorar las repetidas
amonestaciones de los profetas, y se endurecía en su idolatría y en su maldad. Estaba a
punto de darse la hora del juicio.
La Situación Internacional
Disputaban la supremacía mundial Asiria, Babilonia y Egipto. Desde hacía 300 años
Asiria, en el valle superior del Eufrates y con Nínive por capital, había regido el mundo,
pero ahora se debilitaba.
Babilonia, en el sur del mismo valle, se fortaleza. Egipto, 500 Km. al suroeste, en el valle
del Nilo, y que mil años antes había sido potencia mundial y luego había decaído, se
volvía ambicioso de nuevo.
Como a mediados del ministerio de Jeremías, Babilonia triunfó. Quebrantando el poderío
de Asiria en 607 a.C., y dos años después aplastó a Egipto en la batalla de Carquemis,
605 a.C. Rigió al mundo durante 70 años, los mismos 70 del cautiverio de los judíos.
El Mensaje de Jeremías.
Desde el comienzo, 20 años antes de que el conflicto se decidiera, Jeremías insistió
incesantemente en que Babilonia triunfaría. A través de todas sus quejas amargas e
incesantes contra la maldad de Judá, recurren a cada momento estas ideas:
1. Judá será destruida por la Babilonia victoriosa.
2. Si Judá se aparta de su maldad, de alguna manera Dios la salvará de ser destruida
por Babilonia.
3. Más adelante, cuando ya no parece quedar esperanza del arrepentimiento de Judá,
si tan solamente por vía de conveniencia política se somete a Babilonia, Judá se salvará
de ser destruida.
4. Destruida Judá, se recuperará sin embargo, y aún regirá al mundo.
5. Babilonia, destructora de Judá, será destruida ella misma, para no volver a
levantarse jamás.
La Osadía de Jeremías
Incesantemente, Jeremías aconsejó a Jerusalén a que se rindiera al rey de
Babilonia; tanto, que sus enemigos le acusaban de ser traidor. Nabucodonosor quiso
premiarlo por haber así aconsejado a su pueblo; no solamente perdonándole la vida, sino
también ofreciéndole cualquier honor que quisiera aceptar, aun un puesto honroso en la
corte de Babilonia (39:12). Sin embargo Jeremías clamaba una y otra vez, que al destruir
al pueblo de Dios el rey de Babilonia cometía un crimen nefando por el cual Babilonia
sería después asolada para siempre (caps. 50, 51).
Hallazgo arqueológico confirma la Biblia
Recientemente, el Museo Británico anunció el descubrimiento de una extraordinaria y muy
significativa inscripción cuneiforme entre su gran colección de tablillas mesopotámicas.
Muchos aclaman este hallazgo como otra asombrosa prueba de la veracidad del Antiguo
Testamento, y sin duda que lo es.
Mientras buscaba informes financieros entre algunos documentos babilónicos,
Michael Jursa, profesor visitante de Viena, se topó con el nombre de un funcionario de la
corte del rey Nabucodonosor de Babilonia. Este nombre también figura en el libro de
Jeremías como uno de los oficiales del rey, aunque al deletrearse es un poco diferente.
La tablilla, de más de 2500 años de antigüedad, estuvo en la colección del museo
desde 1920, pero se ignoraba su importancia. Ahora se sabe que identifica a Nabu-
sharrussu-ukin como el jefe eunuco de Nabucodonosor. Esto corresponde al nombre
hebreo Nebo Sarsequín mencionado en Jeremías 39:3 (Nueva Versión Internacional). En
realidad, esta nueva información ayuda a resolver un problema de traducción en el
versículo. La mayoría de las Biblias no contienen este nombre de manera explícita. Por
ejemplo, la versión Reina-Valera menciona los nombres en Jeremías 39:3 como “Nergal-
sarezer, Samgar-nebo, Sarsequim el Rabsaris, Nergal-sarezer el Rabmag”.
Aquí, Samgar ha sido identificado como el nombre de un lugar relacionado con
Nergal-sarezer en vez de formar parte de un nombre compuesto con Nebo, que lo sigue
en esta versión. Pero en algunas traducciones más actuales, el nombre aparece como
Nebo Sarsequín. Y de hecho este nuevo descubrimiento confirma que efectivamente es el
nombre correcto de uno de los oficiales principales del rey Nabucodonosor. Los
detractores de la Biblia que alegan que el libro de Jeremías es un relato ficticio escrito
siglos después del período babilonio, se ven en serios apuros para explicar la exactitud
con que se registraron los nombres de personas extranjeras de relativamente poca
importancia.
Una de las dificultades que desde hace mucho tiempo han enfrentado los críticos
de la Biblia tiene que ver con las numerosas menciones de nombres aparentemente
insignificantes, insertados aquí y allá. Algunos especulan que fueron agregados sólo para
que los relatos parecieran auténticos. Otros sugieren que ciertos personajes importantes
de historias posteriores fueron incluidos solapadamente en algunos relatos antiguos para
cumplir una función poética. De ser así, ¿cómo se explica la alusión a alguien como Nebo
Sarsequín, una figura de poca monta de un país extranjero y que tiene un nombre difícil
que nunca vuelve a ser mencionado, y que resulta ser correcto? Es obvio que el autor del
libro de Jeremías estaba muy familiarizado con los detalles de los tiempos en que escribió
y que se preocupó de ser preciso.
La conclusión lógica es que este libro fue indudablemente escrito por Jeremías en
tiempos de la conquista de Judá por parte de los babilonios, bajo Nabucodonosor. Este
descubrimiento es solamente el más reciente de muchos hallazgos arqueológicos que
confirman la exactitud del libro de Jeremías. Una reciente excavación en Jerusalén dejó al
descubierto una bula, que es un grabado en arcilla endurecida, con la impresión del sello
que lleva el nombre de Jucal hijo de Selemías, hijo de Sevi. Esta persona, un funcionario
de la corte del rey Sedequías, es mencionado en Jeremías 37:3 y 38:1-4.
Otra bula, encontrada a corta distancia de la ya mencionada, tiene grabado el
nombre de Gemarías hijo de Safán, el escriba real (36:10). Y antes de ésta, se
encontraron dos notables bulas que llevan el nombre del escriba de Jeremías, Baruc hijo
de Nerías.
Todas estas personas existieron de verdad, como lo atestigua Jeremías. Estos
hechos demuestran que el libro de Jeremías relata historia verdadera, al igual que todo el
resto de la Biblia. BN
Jeremías Características Literarias
Jeremías es el autor que escribe el libro más largo de la Biblia, es por lo tanto, la
pieza literaria en contener más palabras, aunque muchos de sus capítulos se escribieron
en prosas (caps. 7; 11; 16; 19; 21; 24-29; 32-45), incluye el apéndice (cap. 52). La gran
mayoría de las secciones de la obra son predominantemente poéticas de la más alta
calidad del A.T, según Luis Alfonso Schokel. Hay muchos pasajes de esta obra que son
joyas imposible de reproducir (p.ej., 2:13, 26-28; 7:4, 11, 34; 8:20, 22; 9:23-24; 10:6-7, 10,
12-13; 13:23; 15:20;17:5-9; 20:13; 30:7, 22; 31:3; 15, 29-30, 31-34; 33:3; 51:10).
La repetición poética fue utilizada por Jeremías con gran destreza (véase, p.ej.,
4:23-26; 51:20-23). Jeremías combinaba la poesía con fragmentos largos de narrativa
descriptiva y autobiografía. También utilizó los criptogramas (25:26; 51:1, 41). En ciertas
ocasiones las interpolaciones, citas textuales, son típicas del estilo de Jeremías.
Al igual que su contemporáneo Ezequiel, Jeremías es prolífico en el uso de
símbolos para comunicar su mensaje, como en el caso del cinturón inservible (13:1-11); la
vasija de barro maltratada (19:1-12); un yugo destruido (cap.27); las grandes rocas (43:8-
13). Este valor dado a uso didáctico de los símbolos también se ve en la manera en que el
Señor le ordena a Jeremías abstenerse de casarse y tener hijos (16:1-4); no entrar a la
casa donde había un funeral, un festín (16:5-9) y comprar un terreno en su pueblo natal,
Anatot (32:6-15). De esta misma manera el Señor utilizó ayudas visuales para darle
mensajes claros a Jeremías: la arcilla (18:1-10); dos canastas de higos (cap. 24).
(Biblia de Estudio NVI. p.1165)
Gobernantes y Profetas de la época de Jeremías
Retos de Interpretación
Varias preguntas surgen, tales como:
1. ¿Cómo puede uno explicar que Dios prohíba la oración por los judíos (7:16) y que
diga que aun la mediación de Moisés y Samuel no podrían evitar el juicio (15:1)?
2. ¿Llevó a cabo Jeremías un viaje de varios cientos de kilómetros al río Eufrates o
enterró su cinto cerca 13:4- 7?
3. ¿Cómo pudo él pronunciar cosas tan severas acerca del hombre que anunció su
nacimiento (20:14-18)?
4. ¿Se relaciona la maldición sobre la línea real de Jeconías a Cristo (22:30)?
5. ¿Cómo debe uno de interpretar las promesas del regreso de Israel a su antigua
tierra (caps.30-33)?
6. ¿Cómo cumplirá Dios el nuevo pacto con relación a Israel y la iglesia (31:31-34)?
Un reto frecuente es entender los mensajes del profeta en su contexto de
tiempo correcto, ya que el libro de Jeremías no siempre es cronológico, sino en
orden cambiante, moviéndose de atrás para adelante y viceversa en el tiempo para
tener un efecto temático. En contraste, Ezequiel, normalmente coloca su material en
orden cronológico.
Temas históricos y teológicos
El tema principal de Jeremías es el juicio sobre Judá (caps. 1-29) con
restauración en el reino mesiánico futuro (23:3-8; 30-33). Mientras que Isaías
enfocó muchos capítulos a una gloria futura para Israel (Is. 40-66), Jeremías dio
mucho menos espacio a este tema. Debido a que el juicio de Dios era inminente él
se concentró en problemas de la actualidad mientras buscó volver a la nación de
regreso del punto en el que no podía regresar.
Un tema secundario es la disposición de Dios a liberar y bendecir a la
nación solo si el pueblo se arrepentía. Aunque este es un énfasis frecuente, es
mostrado de una manera muy vívida en la casa del alfarero (18:1-11). Otro enfoque
es el plan de Dios para la vida de Jeremías, tanto en su proclamación del mensaje
de Dios como en su compromiso para cumplir toda su voluntad (1:5-19; 15:19-21).
Otros temas incluyen:
1. El anhelo de Dios porque Israel sea tierna para con Él, como en los días
del primer amor (2:1-3)
2. Las lagrimas de siervo de Jeremías, como "el profeta que lloraba" (9:1;
14:17)
3. La relación íntima que Dios tenía con Israel y que Él anhelaba mantener
(13:11)
4. Sufrimiento, como en las pruebas de Jeremías (11:18-23; 20:1-18) y la
suficiencia de Dios en todo problema (20:11-13)
5. El papel vital que la Palabra de Dios puede jugar en la vida (15:16)
6. El lugar de la fe al esperar restauración del Dios para quien nada es
demasiado difícil (Cap. 32, especialmente v v.17, 27)
7. Oración por la coordinación de la voluntad de Dios con la acción de Dios
para restaurar a Israel a su tierra (33:3, 6-18)
Vista Panorámica de Jeremías
Jeremías, cuyo nombre significa “el Señor levanta,” es el profeta del Nuevo Pacto (30:1–
33:25). En el tiempo de Dios este pacto se cumplirá a favor de Israel. Será escrito en el
corazón (31:33), a veces considerada la parte donde la persona toma las decisiones.
Jeremías, el escritor del libro (1:1), durante su ministerio con frecuencia hizo un contraste
entre el glorioso futuro de Israel y su desobediencia a Dios. A través de asuntos y
ocurrencias de la vida diaria, Dios hacía que Jeremías viera significados simbólicos. El vio
los planes de Dios para la nación en el florecer de un almendro (1:11–12), en una olla
hirviente (1:13–16), en un alfarero a su rueda (18:1–4) y en una cisterna (38:6–13). El
impacto de muchos de sus sermones fue aumentando por el uso de demostraciones
objetivas, tal como ponerse un cinturón arruinado (13:1–11), el romper vasijas (19:10–11)
y el uso de un yugo (27:1–22). En su “sermón del templo” (7:1–8:3 y 26:1–24), Jeremías
indicó que la fe sólo debe ponerse en Dios y no en objetos externos, ni siquiera en el
templo mismo.
De los profetas del Antiguo Testamento, Jeremías es quien da más detalles personales.
El comparte sus pensamientos y emociones profundas. Al comienzo del libro dice que
es de los sacerdotes (1:1). Siendo sacerdote, amaba a Jerusalén y al templo, y si se
perdieran, sería una doble tragedia para él. Frecuentemente Jeremías fue perseguido por
las instituciones oficiales de Jerusalén, e incluso por su propia familia. En medio de todas
estas dificultades Jeremías estaba consciente de la protección y guía de Dios.
Jeremías vivió durante un tiempo de realineamiento del poder mundial; en su tiempo cayó
el imperio de Asiria, Egipto dejó de ser un gran poder y Babilonia ascendió como imperio.
Durante su ministerio los reyes de Judá frecuentemente confiaron en negociaciones y
acuerdos internacionales en lugar de en Dios. Al comienzo, Jeremías aprobó las reformas
religiosas del rey Josías, pero pronto llegó a ser aparente que a pesar del avivamiento
exterior el pueblo experimentó muy poco cambio espiritual.
Los capítulos 1–25 de Jeremías contienen sus primeras profecías contra Judá; del 26–45
son biográficos. Los capítulos 46–51 son oráculos contra los gentiles; el 52 proporciona
información adicional (cp. 2 R 24:18–25:30) donde se nota el momento histórico de
Jeremías. La siguiente gráfica presenta unos reyes y la fecha de sus mandatos.
El libro de Jeremías es citado con frecuencia en el Nuevo Testamento (cp. 31:15 con Mt
2:17; 7:11; cp. 31:31–34 con Mt 21:13; Mr 11:17; Lc 19:46; Ro 11:27; He 8:8–13).
Jeremías advierte que el pecado trae juicio. El es conocido como el “profeta llorón.”
Las calamidades que él fue inspirado a predecir quebrantaban su propio corazón. En
medio de la penumbra, sin embargo, hay rayos de esperanza (32:17, 27; 33:3).
Referencias Proféticas
Jeremías 23:5-6 presenta una profecía de la venida del Mesías, Jesucristo. El profeta Lo
describe como un Renuevo de la casa de David (v.5; Mateo 1), el Rey que reinaría en
sabiduría y justicia (v.5, Apocalipsis 11:15). Es Cristo, quien finalmente será reconocido
por Israel como su Mesías verdadero, como el que proporcionará la salvación para Sus
escogidos.(v.6; Romanos 11:26)
Importancia en la Biblia
El mayor aporte teológico de Jeremías fue su concepto del nuevo → PACTO ( 31.31–
34 ). Era necesario un nuevo pacto entre Dios y su pueblo porque este último había
violado el anterior. Se necesitaba un pacto nuevo, un pacto de gracia y perdón escrito en
el corazón humano, más que un pacto legal grabado en piedra.
Jeremías veía en lontananza el amanecer de una era de gracia en la persona de
Jesucristo. Desde ese día «no enseñará más ninguno a su prójimo, ni ninguno a su
hermano, diciendo: Conoce a Jehová; porque todos me conocerán, desde el más
pequeño de ellos hasta el más grande, dice Jehová; porque perdonaré la maldad de ellos,
y no me acordaré más de su pecado» ( 31.34 ). Tan importante es Jeremías 31.31–34 en
la teología bíblica que es el pasaje más largo del Antiguo Testamento que se cita en el
Nuevo Testamento ( Heb 8.8–12 ).
El Carácter de Dios en Jeremías
1. Dios llena el cielo y la tierra: 23:24
2. Dios es bueno: 31:12, 14; 33:9, 11
3. Dios es santo: 23:9
4. Dios es justo: 9:24; 32:19; 50:7
5. Dios es bondadoso: 31:3
6. Dios es paciente: 15:15; 44:22
7. Dios es amoroso: 31:3
8. Dios es misericordioso: 3:12; 33:11
9. Dios es omnipresente: 23:23
10. Dios es potente: 5:22; 10:12; 20:11; 37:27
11. Dios cumple sus promesas: 31:33; 33:14
12. Dios es justo: 9:24; 12:21
13. Dios es soberano: 5:22, 24; 7:1-15; 10:12-16; 14:22; 17:5-10; 18:5-10; 25:15-38:
27:5-8; 31:1-3; 42:1-22; 51:15-19
14. Dios es verdadero: 10:10
15. Dios no tiene igual: 10:6
16. Dios es sabio: 10:7, 12; 32:10
17. Dios se aíra: 3:12, 13; 4:8; 7:19, 20; 10:10; 18:7, 8; 30:11; 31:18-20; 44:3