TÍTULO: EL DÍA MÁGICO EN LA PISCINA DE ESTRELLAS
Había una vez en el lugar más divertido del mundo, la ciudad de Burbujitas,
una niña llamada Luisa que amaba el agua y las aventuras. Luisa siempre soñaba
con nadar como los delfines y saltar las olas más altas. Un día, mientras paseaba
por el parque, descubrió una piscina gigante con aguas cristalinas y luces brillantes:
¡la Piscina de Estrellas Olímpica!
Introducción
Luisa no podía creer lo que veían sus ojitos brillantes. Se acercó a la entrada
de la piscina y vio a muchos niños y niñas con trajes de baño coloridos y gorros
chispeantes. Una señora muy amable, la entrenadora Marina, le dio la bienvenida y
le dijo que en esa piscina mágica iba a haber una competencia de natación muy
especial.
Luisa estaba emocionada y decidió unirse a la competencia. La piscina
estaba rodeada de estrellas brillantes que parecían sonreír, y Luisa sabía que ese
sería un día mágico.
Desarrollo:
Los días previos a la competencia, Luisa practicó sus movimientos en el
agua. Aprendió a nadar como un pececito veloz y a hacer piruetas bajo el agua. La
entrenadora Marina le enseñó a hacer saltos espectaculares y a mantenerse en
línea recta como un rayo de sol. Luisa se sentía como una sirena valiente
explorando su reino mágico.
Llegó el día de la competencia y la Piscina de Estrellas estaba llena de risas
y alegría. La piscina brillaba con luces de todos los colores y las olas parecían bailar
al ritmo de la música. Los papás y mamás de los nadadores estaban en las gradas,
agitando banderas y aplaudiendo con emoción.
Luisa se puso su gorro chispeante y su traje de baño de arcoíris. Se sentía
como una auténtica nadadora olímpica. La entrenadora Marina le dio ánimos y le
recordó que lo más importante era disfrutar y divertirse en el agua.
Cuando llegó su turno, Luisa saltó al agua con una sonrisa tan grande como
el sol. Nadó como un delfín travieso, y se sumergió en el agua como una exploradora
valiente. Cada brazada estaba llena de emoción y magia, y Luisa sentía que las
estrellas la acompañaban en cada movimiento.
El público aplaudía y vitoreaba con entusiasmo. Las estrellas en el cielo
parecían brillar aún más intensamente, como si estuvieran felices por la alegría que
Luisa estaba compartiendo con todos. La competencia continuó con muchos más
niños y niñas demostrando sus habilidades acuáticas, pero Luisa sabía que el agua
la había llevado a un lugar mágico y único.
Desenlace:
Cuando terminó la competencia, la entrenadora Marina llamó a todos los
nadadores al centro de la piscina. Les entregó medallas brillantes y gorros de
estrellas a cada uno. Luisa recibió su medalla con una sonrisa que iluminaba todo
su rostro. Era una medalla mágica que no solo representaba su destreza en el agua,
sino también la diversión y el espíritu de amistad que había compartido con los
demás nadadores.
Después de la competencia, los niños y niñas disfrutaron de un picnic junto
a la piscina. Comieron sandía fresca, sándwiches de mermelada y compartieron
risas y cuentos de sus aventuras acuáticas. Luisa se hizo amiga de muchos nuevos
compañeros de juego, y juntos prometieron seguir explorando los misterios del
agua.
Al final del día, la Piscina de Estrellas Olímpica se iluminó con fuegos
artificiales, creando un espectáculo de colores que reflejaba la magia de la natación.
Luisa se acostó en el césped, miró el cielo lleno de estrellas y susurró un
agradecimiento por el día mágico que había vivido.
Y así, en la ciudad de Burbujitas, la Piscina de Estrellas se convirtió en un
lugar legendario, recordado por todos los niños y niñas como el escenario de las
más increíbles y mágicas competencias de natación. Y cada vez que veían el brillo
de una estrella en el cielo, recordaban la diversión, la amistad y la magia que
encontraron en el agua.