EL FEMICIDIO
El Femicidio se trata de una de las formas mas extremas de violencia hacia las mujeres,
es el asesinato cometido por un hombre hacia una mujer a quien considera de su
propiedad. El concepto de femicidio fue desarrollado por la escritora estadounidense
Carol Orlock en 1974 y utilizado públicamente en 1976 por la feminista Diana Russell,
ante el Tribunal Internacional de los Crímenes contra las Mujeres, en Bruselas.
Éste trabajo se propone encontrar posibles soluciones que contribuyan a la
erradicación del delito de Femicidio que ha venido predominando como algo
naturalizado en Argentina?
En ese sentido, lo primero que hay que decir es que es fundamental contar con
operadores policiales, judiciales, abogados y abogadas, capacitados en Perspectiva de
Género que puedan detectar cuando, nos enfrentamos a casos de Femicidios y que los
mismos, no sean descartados por malas interpretaciones, los cuales, bajo el ropaje de
tratarse de crímenes pasionales o casos de emoción violenta, son descartados sin una
seria investigación.
Es importante también decir que los Femicidios pueden ocurrir en distintas
circunstancias que dan cuenta de situaciones de discriminación o agresiones previas a
las cuales son sometidas las víctimas por el hecho de ser mujeres o personas con
identidad de género femenino. Entre las circunstancias mas habituales en las que se
repiten este tipo de violencias, que pueden llegar a culminar con la comisión de un
homicidio y/o investigación al suicidio, se encuentran: los casos de violencia de género
en el marco de las relaciones interpersonales (parejas, ex parejas, algún otro familiar o
conocido). Las agresiones sexuales en la vía pública y la explotación sexual… ante casos
de femicidios, dado que generalmente se producen como culminación de un período
de múltiples violencias, es importante incorporar los testimonios de vecino/as y
allegados/as que se encuentran en el lugar del hallazgo de la forma mas literal posible.
El agente policial a cargo de la investigación deberá registrar en el acta de prevención
toda la información y comentarios espontáneos que permitan dilucidar acciones
previas de violencia contra la víctima…
Actualmente, las mujeres que integran un colectivo vulnerable por la desigualdad
estructural histórica, ha generado una visualización de la problemática de género muy
favorable en términos de divulgación.
El caso conocido como ``Wanda Taddei´´, el cual condenó a prisión perpétua por
homicidio calificado agravado por el vínculo a Eduardo Arturo Vazquez, quien fuera su
cónyuge, puso de manifiesto la necesidad de incorporar la figura del Femicidio como
tipo penal, sin embargo, lo cierto es que al momento de los hechos, no existía en la
regulación dicha figura que tipificaba la conducta del hombre que mata a la mujer
cuando mediare violencia de género.
Los hechos fueron descriptos de la siguiente manera``… el día 10/02/10, en horas de la
madrugada- alrededor de las 03:00 hs- Eduard Arturo Vásquez ingresó a su domicilio…
y luego de mantener una discusión con quien fuera si cónyuge Wanda Taddei, arrojó
alcohol sobre el cuerpo de ésta, y mediante el empleo de un encendedor, generó un foco
ígneo que afetó principalmente a la nombrada, el cual fue sofocado mediante la
actividad del acusado, quien a esos fines, se valió de una manta que cubría el futón
sufriendo- a su vez- quemaduras en ambos brazos. Luego Vasquez trasladó a Taddei…
a la guardia del hospital Santojanni donde recibió las primeras atenciones.. horas mas
tarde fue derivada al Hospital de Quemados donde permaneció internada hasta el
21/02/10, fecha en la que falleció a causa de las quemaduras graves que sufriera y
neuropatía….
Mediante la reforma que introdujo la ley 26.791, en diciembre de 2012 se modificó el
artículo 80 del Código Penal, que abarca distintos agravantes para las penas por
homicidios calificados. A través del inciso 11° se incorporó el femicidio. La
norma impone prisión perpetua al hombre que mata a una mujer en contexto de
violencia de género, es decir, a aquellos que utilizan la herramienta del patriarcado
para dar muerte a las mujeres.
La reforma operó como un llamado de atención sobre lo que estaba pasando, como lo
evidencian los casos que han surgido y que han sido tratados públicamente. En
realidad no es novedoso que mujeres mueran en contextos de violencia de género, lo
que ha pasado es que en estos últimos años las mujeres se animaron a contarlo, a
denunciarlo. El lado positivo es que la Argentina se haya preocupado y
responsabilizado internacionalmente por proteger a mujeres que son víctimas de actos
de violencia. Pero por otro lado, que la respuesta sea la pena perpetua parece ser que
es negativo. La postura de los legisladores es la de querer tapar el sol con un dedo
(“Me estoy ocupando de los casos de violencia de género, por eso los hombres que
maten van a tener prisión perpetua”), cuando en realidad lo que sucede pasa por otro
lado, requiere otro tipo de medidas. El mensaje de los legisladores se debe a la presión
de la sociedad. No es una reforma pensada y entendida desde la base de “buscar la
mejor opción”, sino que se la utiliza para tapar los problemas.
La Convención de Belem do Pará y distintos tratados que se han incorporado en los
últimos años nos dan la posibilidad de empezar a visualizar los problemas. Eso es muy
importante, porque se ha empezado a generar ruido: se dice, se habla. Pero si después
se van a dictar perpetuas, se rompe el equilibrio de lo que queremos realmente:
¿resolver el conflicto o encerrar para mostrar?
Este caso al igual que otro conmocionó la opinión pública porque se trató de una
muerte producida por un hombre contra una mujer ( su esposa ) de una forma
absolutamente violenta que nos lleva a reflexionar sobre las relaciones de pareja en las
cuales mas allá que en este caso no se haya calificado como femicidio, la exposición del
caso. Al menos permitió la visualización del problema.
Mas adelante con el caso ``Claudia Schaefer´, el cual también conmocionó a la
población, porque marcó un antes y un después, se puede hablar de Femicidio ya
como figura de delito doloso porque la muerte de Claudia Schaefer produjo como
consecuencia una acción voluntaria por parte del acusado, además la muerte de
Claudia se produjo mediando violencia de género por parte de Fernando Farré,
sabiendo que la Violencia de Género comprende cualquier acción o conducta contra la
mujer basada en una relación desigual de poder, que le cause la muerte, daño o
sufrimiento físico, sexual o psicológico, tanto en el ámbito público como en el privado,
que tenga lugar dentro de la familia o unidad doméstica o en cualquier relación
interpersonal.
El hecho ocurrió el 21 de agosto de 2015, día en el cual, el empresario degolló y mató
de 74 puñaladas a su ex mujer en su casa de un country llamado Martindale de Pilar
mientras acordaban la división de bienes. En medio de la negociación, la pareja
comenzó a discutir en la cocina. Claudia se dirigió al vestidor para sacar su ropa de la
propiedad cuando Fernando Farré la sorprendió por la espalda con un cuchillo, el cual,
tomó de la cocina y la apuñaló, con lo cual Claudia murió por una herida en el cuello
que llegó hasta la columna vertebral. Es importante explicar que Claudia era víctima de
violencia de género hacía 10 años hasta que un día ella misma se acercó a la oficina de
Violencia Doméstica de la Corte Suprema para explicitar los detalles de todo lo que
venía sufriendo durante ese período de tiempo. Farré era celoso, violento y depresivo
y con esas características particulares de su personalidad hostigaba a su pareja, entre
otras cosas le decía a ella lo siguiente ‘’ Sos una montaña de ropa carenciada que tiras
20 lucas en perfumes cuando podrías pagar la educación de tus hijos que la tengo que
pagar yo’’, le gustaba menospreciar a su mujer de manera constante.
La defensa de los derechos de las mujeres que se ha logrado en los últimos años tiene
que ver con una evolución natural. Viene de la mano de los grupos feministas que han
entendido que hay situaciones en las cuales hay que poner un pie de igualdad, tanto
en lo que tiene que ver con las tareas domésticas como en las actividades públicas.
Históricamente, lo público ha sido para los hombres y lo privado para las mujeres: en
casa, atrás, no se nos ve; en cambio al hombre hay que verlo públicamente. Me parece
que es una evolución lógica, entendible y esperable porque hemos empezado a darnos
cuenta de que se necesita distribuir los roles.
Los delitos que se incorporaron al Código Penal, dentro de los cuales se encuentra el
femicidio, prevén pena perpetua. Parece que los legisladores le están diciendo a la
sociedad: “Quédense tranquilos, que al aumentar la pena, estos problemas de género
se van a reducir”. ¿Es esa la respuesta? La experiencia demuestra no serlo. Porque el
encierro no genera nada más que violencia. Lo que sucede es que tenemos, un sistema
judicial a veces deficiente, con lo cual creemos que encerrando podremos resolver el
conflicto. Y en realidad lo que hay que hacer es revisar culturalmente, desde la
educación, desde la salud, cuáles son los componentes de una vida ciudadana en
condiciones de igualdad.
El derecho penal no es la respuesta, no hay que criminalizar y ampliar la punibilidad,
eso nunca sirvió para nada. La primera reacción de una mujer que ha sido víctima de
violencia de género es sentirse aliviada cuando el sujeto ingresa a la cárcel. El
problema es que ese sujeto en algún momento será liberado, y para entonces -
producto del encierro- habrá cultivado tanto odio, tanto resentimiento, tanta
violencia, que no saldrá resocializado para generar vínculos desde lo afectivo y desde
el respeto. Saldrá con ánimos de venganza. Esto es lo que nos demuestran las cárceles.
Lo que hay que hacer es buscar herramientas estatales y políticas públicas que
permitan a las mujeres tener acceso a fuentes de información y consulta, a
herramientas que les permitan poner límites a relaciones que son patológicas. Se
pueden tomar medidas alternativas que tengan que ver con espacios públicos de
seguimiento, de contención, y así flexibilizar el encierro. Se necesitan espacios
estatales que permitan salidas laborales. Hay medidas procesales y también edilicias a
través de las cuales el Estado podría buscar opciones para minimizar el encierro, que lo
único que genera es más violencia.
Como conclusión, entonces, es importante trabajar el tema de la igualdad desde
edades muy tempranas con los niños y niñas para terminar de una vez por todas con
este grave problema de desigualdad estructural entre el hombre y la mujer y que dicha
problemática no desencadene una situación de violencia de género que conlleve a un
femicidio. Por otro lado la capacitación permanente de operadores y operadoras
policiales va a permitir evitar este tipo de descenlaces cada vez mas frecuentes, saber
interpretar la problemática, entonces va a poder erradicar lentamente este flagelo que
tiene como protagonistas a nosotras, las mujeres.