Bienvenido 12 de Mayo del 2020
Visitas : 1105911
Hoy: 155
2016 / alquimia-el-polvo-de-proyeccion.html
2020
2019 Alquimia El Polvo De Proyeccion
2018
2017 Surge la Alquimia aparentemente con Hermes Trismegisto
2016
2015
2014 ALQUIMIA
2013 EL POLVO DE PROYECCIÓN
2012
2011 Surge la Alquimia aparentemente con Hermes Trismegisto (el tres veces grande),
2010 filósofo griego del cual deriva el término de “Hermetismo” o “Alquimia” y se lo
2009
2008 considera discípulo directo del Dios Thot de quien recibe y le enseña los
2007 principios básicos del Arte.
2006
Hermes Trismegisto Thot
Hermes Trismegisto escribió numerosos manuscritos que fueron destruidos, los
que se recuperaron se incorporaron en un conjunto de textos que se denominó
“Corpus Hermético” y que con otros conocimientos aportados por sus discípulos
y seguidores fueron compilados en un tratado del siglo II AC por Bolos de Andes
y constituye el punto de partida de la Alquimia occidental. Se lo considera el
autor de la famosa “Tabla Esmeralda”.
Citaremos algunas personalidades cultores y escritores sobre el tema: María “La
Judía”, Zósimo de Panopolis (siglo IV), Alberto el Magno (1193-1280) filósofo
alemán de la Orden de Santo Domingo (Tomás de Aquino fue uno de sus
discípulos), Rogelio Bacón (1213-1294) doctor en teología, franciscano
conocedor de los idiomas griego, árabe y hebreo, Raymundo Lulio (1293-1315)
alquimista y cabalista español, Paracelsos (1493-1511) seudónimo de
Theophrastus Bombastus von Hohenheim, Abraham “el judío”(siglo XVI).
La etimología de la palabra Alquimia, según la mayoría de los autores deriva de
la palabras del idioma griego Al y Kymia que se las traducen como “tierra negra”
en alusión a Egipto, origen de la Ciencia. Algunos lo derivan de Chyma que
significa fundir.
Para la transmisión de ideas y conceptos, de todo mecanismo de conocimiento, se
requiere la utilización de símbolos. Cada orden de cosas requiere su idioma
propio. Sin lenguaje no hay comunicación.
Así el pensamiento requiere de palabras; el sentimiento de gestos; la estética de
la forma, el color, el sonido.
Las cuestiones del Alma necesitan el auxilio del Símbolo.
El Hermetismo encierra una “gnosis”eminentemente cerrada, oculta, de ahí la
necesidad de utilizar un lenguaje abstracto. Por ello la primera dificultad que se
nos presenta para abordar con seriedad la tradición alquímica y su verdadera
esencia es la forma como vertían sus conocimientos en los escritos.
Ejemplo de ello son algunas de las frases usadas comúnmente por los adeptos a
la Alquimia: “Haced que lo volátil se haga fijo”; “Tomad al dragón verde y
unidlo a su hijo”; “Observad al pelicano que alimenta a sus hijos”, “Separad tres
partes de nuestro azufre y mezclad una de ella con el mercurio de los sabios, para
bañarlo más tarde en nuestra agua o magnesia”; “El casamiento del Sol y la
Luna, del Azufre y el Mercurio, el Rey y la Reina”, etc.
Inicialmente el propósito de la Alquimia fue el cambiar los metales bajos en oro
puro, pero esotéricamente su objetivo era simultáneamente la transmutación de
aspectos del Alma, de su interior, y lograr el “Oro Espiritual”.
Por supuesto que damos por entendido que en este sentido se comprende que la
Alquimia no es química, aunque algunos cultores en la aplicación práctica de
sus trabajos y técnicas elaboraron diversos elementos utilizados en ella como ser
hornillos, retortas, redomas, etc. y que hayan obtenido logros químicos como ser
el ácido bórico por Blaise de Vigenere, el fósforo por Brandt, las sales de
antimonio por Basilio Valentín, la acetona por Tulio, el sulfato sódico por
Glauber y Von Hoten describió el estado gaseoso con el anhídrido carbónico.
El adepto
Elementos de la Alquimia
Algunos advenedizos pseudo alquimistas fueron llamados “sopladores de
carbón” dado que su finalidad ambiciosa es lograr exclusivamente oro puro.
Los adeptos verdaderos reunían la doble condición de cultivar la Ciencia, quizás
puramente material, pero simultáneamente la “química del sí mismo” o mejor
dicho del Alma, de la Conciencia, modificando su nivel.
Alquimia es la Ciencia y el Arte de la formación, del comportamiento y la
transformación de toda clase de cuerpos. Cuando se ocupa del Hombre lo hace en
forma integral, espíritu-psico-físico.
La sublimación, la clarificación y decantación, la destilación o filtrado de
materiales no fundibles, la calcinación, la fijación de “lo volátil” y la
solidificación (cristalización) mediante el fuego, la transmutación de lo duro y
quebradizo en fundible.
Así como los cuatro estados vibratorios de la naturaleza, los estados terroso,
acuoso, fogoso y gaseoso, tienen origen inicial por la reversión de los cuatro
elementos, el ser humano reduce la sustancia de los cuatro elementos sintetizados
en los tres reinos inferiores de la naturaleza al que suma el suyo como “mamífero
racional” al volver a su quinta esencia original.
Así como el principio fue Uno, también en esta Obra procede del Uno, lo que se
llama “reversión de los elementos”
El Arte Iniciático está destinado a elevar al hombre mediante una serie de
purificaciones y procesos propios de la manifestación de la Luz interior.
Puede ser que en el simbolismo hermético se hallen paradojas aparentes, pero su
finalidad es la misma, lograr el “elixir de la vida” o la “piedra filosofal” y el
“polvo de proyección”.
Los verdaderos adeptos alquimistas hablan en cuanto al proceso de
transformación la necesidad de una “Vaso filosófico” de “Huevo filosófico”
donde debe encerrarse “herméticamente” la materia de la Obra”. El vaso se lo
ubica sobre un “athanor” (o braserito) en el cual debe mantenerse un “fuego
húmedo” cuyo calor se gradúa cuidadosamente de acuerdo a las necesidades.
El “vaso filosófico” es una matriz o retorta desde el punto de vista físico y
material, pero evidentemente desde el punto de vista esotérico se refiere al
hombre en cuyo interior se realiza el proceso alquímico de transformación. Es
decir materia, vaso, fuego y piedra filosofal siempre resulta de la “única y sola
cosa”: el hombre y su Conciencia.
Es un proceso húmedo.
Elías Ashmole (Alquimista, Rosacruz y Masón) dramatizó este gradual proceso
de perfeccionamiento y las vicisitudes que en él sufre la materia a través de la
“piedra bruta”. La Masonería lo hace a través del simbolismo de la “piedra bruta”
original que debe sufrir las etapas de desbastado, escuadrado y pulido hasta
alcanzar la elevada forma de una “piedra cúbica”.
Únicamente de esta forma puede ser utilizada como sostén y ornamento del
místico Templo de la humanidad.
Es un proceso seco.
Tallando la piedra Resbis
En la Alquimia occidental los elementos de la “Obra” en un principio son
el “Azufre, el Mercurio y la Sal”. Los sabios sintetizan en tres frases
purificación por la “Sal”, coagulación por el “Mercurio” y fijación por el
“Azufre”.
El “Azufre” corresponde a la energía interior que parte de lo más interno
del Ser. Su acción se contrapone al “Mercurio” que desde lo externo penetra
en todas las cosas. Es una lucha para liberarnos de la materia y otra por
ligarnos a ella. Se equilibran por medio de la “Sal”, el principio de
cristalización, de consolidación.
La “Piedra Filosofal” es una “Sal” integralmente purificada que coagula al
“Mercurio” volátil fijándolo al “Azufre” ardiente que es fuertemente
activo,
El sendero del “Oro” comienza con el “Mercurio”, cuya naturaleza propia
es estar en constante movimiento. Por intermedio de cierto procedimiento el
“Mercurio” es aquietado. Una vez logrado esto se convierte en “Plata” (algo
más precioso que el Mercurio), luego la “Plata” tiene que ser fundida y
derretida y el jugo de una hierba (o un polvo) debe ser vertida en la “Plata”
en ese estado (fundida) por lo cual inmediatamente se convierte en “Oro”.
El “Mercurio” representa la naturaleza de la Mente que nunca descansa. El
pensamiento tiene la propiedad o cualidad de asociarse. Cuando uno la
quiere controlar se da cuenta que la mente es igual que el “Mercurio” que
está en constante movimiento.
Si por algún método uno la logra dominar se ha dado el primer importante
paso. La “Plata” debe ser calentada con el ardor proveniente de la divina
esencia presente en el Corazón de los hombres que en lo mundano se
manifiesta como Amor, Tolerancia, Simpatía, Humildad, carencia de
Egoísmo, Vocación de servicio..
La naturaleza iniciática del Hermetismo se destaca si observamos que la
legítima participación en el Arte se hace a través de los “Auxiliares”
clásicos: “Escritura, iniciador-iniciado, instrucción y tiempo y trabajo (el
propio esfuerzo).
La “materia prima” y el instrumento (herramienta) de la “Obra” es lo que
los adeptos denominan “Lapide filosofal” (Lapide en lugar de petra). Como
es filosofal señala claramente una inclinación (u orientación) hacia la
Sabiduría (la Sophia)
Por extensión dentro del ámbito del lenguaje filosófico cualquier sustancia
en que se incorpore la “Palabra”. En el lenguaje en que se expresa una idea
la mente que da forma al pensamiento. Representa el Verbo y su sustancia,
no es una palabra ordinaria sino como ya expresamos inclinada a la
Sabiduría (Aquella que toma cuerpo en el Espíritu).
La Palabra entonces es la sustancia del Poder del Espíritu e instrumento de
la creación. Dentro de la ciencia mántrica (a la cual ya nos hemos referido
en otros artículos) la Palabra, Verbo, Logos, Vak (en sánscrito) es el Poder
creador y transformador.
Se la llama dentro del Hermetismo “Polvo de proyección” y sin ninguna
duda el Verbo lo es, sino de que otra manera el Espíritu (o la Conciencia) se
comunicaría con las criaturas.
Cuando la Palabra ha sido “rectificada” (purificada) y convertida en
filosófica dentro de las reglas del Arte se convierte en antorcha que
enciende e ilumina trasmitiendo Luz a las mentes receptoras, efectuando
una verdadera proyección y multiplicación.
El verdadero adepto a la Alquimia (como todo genuino iniciado) no busca
egoístamente su propia perfección sino que aspira conscientemente
proyectarla sobre los demás “metales” dando así a su “Obra mayor”, la
característica de la Universalidad de su labor
Es decir la “perfección” lo obliga al servicio de los demás, a la Humanidad
íntegra.
Se requiere un “athanor cerebral” capaz de efectuar con energía calórica
procedente de la fisión y fusión de los átomos de las ideas con pasión y
compasión y la Caridad.
Es necesario que las ideas en los procesos de transformación sean capaces
de proyectar realidades psíquicas (imaginadas con claridad. Concretas) a
grupos aunque restringidos (al comienzo) pero con el firme
convencimiento (fundado en la Esperanza y la Fe) que la misma se
extienda, cual “Polvo de Proyección” siendo recibidas por todas las
mentes y corazón sensibles en forma constante y sostenida. De esta manera
estaremos gestando, es decir proyectando y concretando una “inducción
cuántica”, iniciando la transformación, lograr un mundo mejor, más
humanitario y solidario.
Agosto, 2016
.
Lumen de Lumine 2020 Todos los Derechos Reservados.
Programación & Diseño Gráfico Daniel Berniger