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Los Sacramentos de Curación

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LOS SACRAMENTOS DE CURACIÓN

(Catecismo de la Iglesia Católica 1420 – 1532)

1420 Por los sacramentos de la iniciación cristiana, el hombre recibe la vida nueva de Cristo. Ahora bien, esta vida
la llevamos en "vasos de barro" (2 Co 4,7). Actualmente está todavía "escondida con Cristo en Dios" (Col 3,3). Nos
hallamos aún en "nuestra morada terrena" (2 Co 5,1), sometida al sufrimiento, a la enfermedad y a la muerte. Esta
vida nueva de hijo de Dios puede ser debilitada e incluso perdida por el pecado.
1421 El Señor Jesucristo, médico de nuestras almas y de nuestros cuerpos, que perdonó los pecados al paralítico y
le devolvió la salud del cuerpo (Cf. Mc 2,1-12), quiso que su Iglesia continuase, en la fuerza del Espíritu Santo, su
obra de curación y de salvación, incluso en sus propios miembros. Ésta es la finalidad de los dos sacramentos de
curación: del sacramento de la Penitencia y de la Unción de los enfermos.

LA UNCIÓN DE LOS ENFERMOS

1499 "Con la sagrada unción de los enfermos y con la oración de los presbíteros, toda la Iglesia entera
encomienda a los enfermos al Señor sufriente y glorificado para que los alivie y los salve. Incluso los anima a
unirse libremente a la pasión y muerte de Cristo; y contribuir, así, al bien del Pueblo de Dios" (LG 11).

La enfermedad en la vida humana

1500 La enfermedad y el sufrimiento se han contado siempre entre los problemas más graves que aquejan la vida
humana. En la enfermedad, el hombre experimenta su impotencia, sus límites y su finitud. Toda enfermedad
puede hacernos entrever la muerte.
1501 La enfermedad puede conducir a la angustia, al repliegue sobre sí mismo, a veces incluso a la desesperación
y a la rebelión contra Dios. Puede también hacer a la persona más madura, ayudarla a discernir en su vida lo que
no es esencial para volverse hacia lo que lo es. Con mucha frecuencia, la enfermedad empuja a una búsqueda de
Dios, un retorno a él.

Un sacramento de los enfermos (Fundamento bíblico)

Esta unción santa de los enfermos fue instituida por Cristo nuestro Señor como un sacramento del Nuevo
Testamento, verdadero y propiamente dicho, insinuado por Mc (Cf. Mc 6,13), y recomendado a los fieles y
promulgado por Santiago, apóstol [ St 5,14-15]"¿Está enfermo alguno entre vosotros? Llame a los presbíteros de la
Iglesia, que oren sobre él y le unjan con óleo en el nombre del Señor. Y la oración de la fe salvará al enfermo, y el
Señor hará que se levante, y si hubiera cometidos pecados, le serán perdonados" (St 5,14-15).

La gracia especial del sacramento de la Unción de los enfermos tiene como efectos:
 la unión del enfermo a la Pasión de Cristo, para su bien y el de toda la Iglesia;
 el consuelo, la paz y el ánimo para soportar cristianamente los sufrimientos de la enfermedad o de la vejez;
 el perdón de los pecados si el enfermo no ha podido obtenerlo por el sacramento de la penitencia;
 el restablecimiento de la salud corporal, si conviene a la salud espiritual;
 la preparación para el paso a la vida eterna.

La unción de los enfermos "no es un sacramento sólo para aquellos que están a punto de morir. Por eso, se
considera tiempo oportuno para recibirlo cuando el fiel empieza a estar en peligro de muerte por enfermedad o
vejez"

Si un enfermo que recibió la unción recupera la salud, puede, en caso de nueva enfermedad grave, recibir de
nuevo este sacramento. En el curso de la misma enfermedad, el sacramento puede ser reiterado si la enfermedad
se agrava. Es apropiado recibir la Unción de los enfermos antes de una operación importante. Y esto mismo puede
aplicarse a las personas de edad avanzada cuyas fuerzas se debilitan.

Sólo los sacerdotes (presbíteros y obispos) pueden administrar el sacramento de la Unción de los enfermos; para
conferirlo emplean óleo bendecido por el Obispo, o, en caso necesario, por el mismo presbítero que celebra.

El Papa Francisco recientemente se refirió a este sacramento: Es el “que nos hace sentir de cerca la compasión de
Dios por el hombre” y que en el pasado se llamaba extremaunción porque se entendía como consuelo espiritual
en la inminencia de la muerte. “Hablar en cambio de "unción de los enfermos " -ha dicho el pontífice- nos ayuda a
ampliar nuestra visión a la experiencia de la enfermedad y del sufrimiento en el horizonte de la misericordia de
Dios”.

Jesús enseñó a sus discípulos a tener su misma predilección por los enfermos y los que sufren y les transmitió la
capacidad y la tarea de seguir dando en su nombre... consuelo y paz a través de la gracia especial de este
sacramento. Sin embargo, esto no debe hacernos caer en la búsqueda obsesiva del milagro o en la presunción de
que podemos obtener siempre la curación, pero sí darnos la seguridad de la cercanía de Jesús al enfermo,
también al anciano -porque todos los mayores de 65 años pueden recibir este sacramento- por el que Jesús
mismo se acerca”.

“Pero cuando uno está enfermo -ha comentado el Papa- y se dice llamamos al sacerdote para que venga, se
empieza a pensar: No porque da mala suerte o porque el enfermo se va a asustar. Hay un poco la idea de que
cuando uno está enfermo y llega el sacerdote acto seguido vienen las pompas fúnebres ¡pero no es verdad! El
sacerdote viene para ayudar al enfermo o al anciano por eso es tan importante esa visita. Hace falta llamar al
sacerdote y decirle: “Venga, dele la unción y bendígalo”. Es Jesús mismo el que llega para consolar al enfermo,
para darle fuerza y esperanza, para ayudarlo; también para perdonarle los pecados. Pero el consuelo más grande
viene del hecho de que es el mismo Señor Jesús, el que se hace presente en el Sacramento y nos toma de la
mano, nos acaricia como hacía con los enfermos y nos recuerda que le pertenecemos y que nada - ni siquiera el
mal y la muerte - puede separarnos de Él”.
“¿Tenemos la costumbre de llamar al sacerdote para que dé a nuestros enfermos -no digo de gripe, de algo que
dura tres o cuatro días, sino de una enfermedad seria- y a nuestros ancianos este sacramento, esta fuerza de Jesús
para salir adelante? ¡Hagámoslo!”, ha concluido el Pontífice

EL SACRAMENTO DE LA PENITENCIA Y DE LA RECONCILIACIÓN

1422 "Los que se acercan al sacramento de la penitencia obtienen de la misericordia de Dios el perdón de los
pecados cometidos contra Él y, al mismo tiempo, se reconcilian con la Iglesia, a la que ofendieron con sus
pecados. Ella les mueve a conversión con su amor, su ejemplo y sus oraciones" (LG 11).

Fundamento Bíblico: Juan 20, 23-24


¿Cuáles son los frutos del sacramento o de la reconciliación?
 La reconciliación con Dios, por la que devuelve la Gracia y perdona los pecados.
 La reconciliación con la Iglesia.
 La remisión de la pena eterna contraída por los pecados mortales.
 La remisión en parte, de las penas temporales consecuencia del pecado.
 Darnos la paz y la serenidad de la conciencia y el consuelo espiritual.
 Aumentarnos la Gracia y nos da fuerza para no pecar.

¿Qué es necesario para hacer una buena confesión?


1. Examen de conciencia: Recordar todos los pecados.
2. Contrición de corazón: Sentir dolor de los pecados, arrepentimiento.
3. Propósito de enmienda: Prometer a Dios no volver a pecar.
4. Confesión de boca: Decir los pecados al confesor, íntegramente.
5. Satisfacción de obra: Cumplir la penitencia (oraciones u obras que nos pida hacer el confesor).

El Papa Francisco recientemente habló sobre el sacramento de la reconciliación:

“El sacramento de la reconciliación es un sacramento de sanación. Cuando yo voy a confesarme, es para sanarme: sanarme el
alma, sanarme el corazón por algo que hice no está bien. El ícono bíblico que los representa mejor, en su profundo vínculo, es
el episodio del perdón y de la curación del paralítico, donde el Señor Jesús se revela al mismo tiempo médico de las almas y
de los cuerpos (Mc 2,1-12 / Mt 9,1-8; Lc 5,17-26). Significa estar envueltos en un abrazo afectuoso: es el abrazo de la infinita
misericordia del Padre. Recordemos aquella bella, bella Parábola del hijo que se fue de casa con el dinero de su herencia,
despilfarró todo el dinero y luego, cuando ya no tenía nada, decidió regresar a casa, pero no como hijo, sino como siervo.
Tanta culpa había en su corazón, y tanta vergüenza. Y la sorpresa fue que cuando comenzó a hablar y a pedir perdón, el
Padre no lo dejó hablar: ¡lo abrazó, lo besó e hizo una fiesta! Y yo les digo, ¿eh? ¡Cada vez que nos confesamos, Dios nos
abraza, Dios hace fiesta! Vayamos adelante por este camino. Que el Señor los bendiga”.
CURSILLO DE CRISTIANDAD - LOS SACRAMENTOS DE CURACIÓN

(Catecismo de la Iglesia Católica 1420 – 1532)

1420 Por los sacramentos de la iniciación cristiana, el hombre recibe la vida nueva de Cristo. Ahora bien, esta vida la llevamos en "vasos de
barro" (2 Co 4,7). Actualmente está todavía "escondida con Cristo en Dios" (Col 3,3). Nos hallamos aún en "nuestra morada terrena" (2 Co
5,1), sometida al sufrimiento, a la enfermedad y a la muerte. Esta vida nueva de hijo de Dios puede ser debilitada e incluso perdida por el
pecado.
1421 El Señor Jesucristo, médico de nuestras almas y de nuestros cuerpos, que perdonó los pecados al paralítico y le devolvió la salud del
cuerpo (Cf. Mc 2,1-12), quiso que su Iglesia continuase, en la fuerza del Espíritu Santo, su obra de curación y de salvación, incluso en sus
propios miembros. Ésta es la finalidad de los dos sacramentos de curación: del sacramento de la Penitencia y de la Unción de los enfermos.

LA UNCIÓN DE LOS ENFERMOS

1499 "Con la sagrada unción de los enfermos y con la oración de los presbíteros, toda la Iglesia entera encomienda a los enfermos al Señor
sufriente y glorificado para que los alivie y los salve. Incluso los anima a unirse libremente a la pasión y muerte de Cristo; y contribuir, así, al
bien del Pueblo de Dios" (LG 11).

Un sacramento de los enfermos (Fundamento bíblico)

Esta unción santa de los enfermos fue instituida por Cristo nuestro Señor como un sacramento del Nuevo Testamento, verdadero y
propiamente dicho, insinuado por Mc (Cf. Mc 6,13), y recomendado a los fieles y promulgado por Santiago, apóstol [ St 5,14-15] "¿Está
enfermo alguno entre vosotros? Llame a los presbíteros de la Iglesia, que oren sobre él y le unjan con óleo en el nombre del Señor. Y la oración
de la fe salvará al enfermo, y el Señor hará que se levante, y si hubiera cometidos pecados, le serán perdonados" (St 5,14-15).

La gracia especial del sacramento de la Unción de los enfermos tiene como efectos:
 la unión del enfermo a la Pasión de Cristo, para su bien y el de toda la Iglesia;
 el consuelo, la paz y el ánimo para soportar cristianamente los sufrimientos de la enfermedad o de la vejez;
 el perdón de los pecados si el enfermo no ha podido obtenerlo por el sacramento de la penitencia;
 el restablecimiento de la salud corporal, si conviene a la salud espiritual;
 la preparación para el paso a la vida eterna.

La unción de los enfermos "no es un sacramento sólo para aquellos que están a punto de morir. Por eso, se considera tiempo oportuno
para recibirlo cuando el fiel empieza a estar en peligro de muerte por enfermedad o vejez"

Si un enfermo que recibió la unción recupera la salud, puede, en caso de nueva enfermedad grave, recibir de nuevo este sacramento. En el
curso de la misma enfermedad, el sacramento puede ser reiterado si la enfermedad se agrava. Es apropiado recibir la Unción de los
enfermos antes de una operación importante. Y esto mismo puede aplicarse a las personas de edad avanzada cuyas fuerzas se debilitan.

Sólo los sacerdotes (presbíteros y obispos) pueden administrar el sacramento de la Unción de los enfermos; para conferirlo emplean óleo
bendecido por el Obispo, o, en caso necesario, por el mismo presbítero que celebra.

EL SACRAMENTO DE LA PENITENCIA Y DE LA RECONCILIACIÓN

1422 "Los que se acercan al sacramento de la penitencia obtienen de la misericordia de Dios el perdón de los pecados cometidos contra Él
y, al mismo tiempo, se reconcilian con la Iglesia, a la que ofendieron con sus pecados. Ella les mueve a conversión con su amor, su ejemplo
y sus oraciones" (LG 11).

Fundamento Bíblico: Juan 20, 23-24

¿Cuáles son los frutos del sacramento o de la reconciliación?


 La reconciliación con Dios, por la que devuelve la Gracia y perdona los pecados.
 La reconciliación con la Iglesia.
 La remisión de la pena eterna contraída por los pecados mortales.
 La remisión en parte, de las penas temporales consecuencia del pecado.
 Darnos la paz y la serenidad de la conciencia y el consuelo espiritual.
 Aumentarnos la Gracia y nos da fuerza para no pecar.

¿Qué es necesario para hacer una buena confesión?


1. Examen de conciencia: Recordar todos los pecados.
2. Contrición de corazón: Sentir dolor de los pecados, arrepentimiento.
3. Propósito de enmienda: Prometer a Dios no volver a pecar.
4. Confesión de boca: Decir los pecados al confesor, íntegramente.
5. Satisfacción de obra: Cumplir la penitencia (oraciones u obras que nos pida hacer el confesor).

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