Derecho Administrativo
El Patrimonio del Estado
German García Hernández
27 de mayo del 2024
EL Patrimonio del Estado
El concepto de patrimonio, en términos generales, se refiere al conjunto de
bienes, derechos, poderes, deudas, cargas y obligaciones de una persona,
todos ellos evaluables en términos monetarios. Desde una perspectiva
personalista, el patrimonio es considerado una universalidad jurídica que es
distinta de los derechos y obligaciones específicos que la componen. Esta
universalidad puede aumentar o disminuir en función de diversos factores.
Es importante notar que el concepto de patrimonio varía entre el derecho
privado y el derecho público. En el ámbito del derecho público, el concepto se
asemeja más al enfoque económico, donde el patrimonio de una persona se ve
como su riqueza estática. Este punto de partida estático es la base sobre la
cual se desarrolla y fluctúa la riqueza en movimiento, según la explicación del
profesor italiano Gustavo Ingrosso.
Dentro del ámbito doctrinal, algunos expertos entienden el patrimonio del
Estado como el conjunto de bienes que pertenecen al ente estatal. En este
contexto, Gustavo Ingrosso define el patrimonio estatal como "el conjunto de
las cosas que son objeto y materia de posesión estática por parte del Estado".
Esto implica que el patrimonio del Estado no solo incluye los bienes tangibles e
intangibles que posee, sino también aquellos que se encuentran bajo su control
y administración de manera estable y continua.
En resumen, mientras que en el derecho privado el patrimonio se centra en los
activos y pasivos de un individuo o entidad, en el derecho público se enfatiza la
posesión y gestión de bienes por parte del Estado, vista desde una perspectiva
más estática y económica. Este enfoque permite entender cómo se maneja y
desarrolla la riqueza estatal a lo largo del tiempo, proporcionando una base
firme desde la cual se pueden realizar actividades y políticas económicas.
Publicada el 3 de julio de 1942, la primera versión de la Ley General
de Bienes Nacionales, consideró como bienes del dominio público, en los
términos de su artículo 20:
l. Los de uso común;
II. Los señalados en los párrafos cuarto y quinto del artículo 27
constitucional;
III. Los inmuebles destinados por la Federación a un servicio público
y los equiparados a éstos, conforme a la presente ley;
IV. Cualesquiera otros inmuebles declarados por ley inalienables e
imprescriptibles;
v. Las servidumbres cuando el predio dominante sea alguno de los
anteriores; y
VI. Los muebles de propiedad federal que por su naturaleza
normalmente no sean sustituibles, como los expedientes de las
oficinas y archivos públicos, los libros raros, las piezas históricas o
arqueológicas, las obras de arte de los museos, etc.
La nueva Ley General de Bienes Nacionales, publicada en el Diario Oficial de
la Federación de 20 de mayo de 2004, hace consistir su objeto, en establecer,
en primer término, los bienes que constituyen el patrimonio de la nación;
además, determina el régimen de dominio público de los bienes de la
Federación y de los inmuebles de los organismos descentralizados de carácter
federal; la distribución de competencias entre las dependencias
administradoras de inmuebles; las bases para la integración y operación del
Sistema de Administración Inmobiliaria Federal y Paraestatal, incluyendo la
operación del Registro Público de la Propiedad Federal; las normas para la
adquisición, titulación, administración, control, vigilancia y enajenación de los
inmuebles federales y los de propiedad de las entidades paraestatales, y la
normativa para regular la realización de avalúos sobre bienes nacionales.
Los bienes pertenecientes al Estado se pueden incrementar a través de
procedimientos de derecho privado como son los contratos civiles de
compraventa y de donación, o por medio de procedimientos de derecho
público, dentro de los cuales figuran, además de los contratos administrativos
de obra pública de los que me he ocupado en el capítulo sexto de este libro, los
procedimientos de expropiación, extinción de dominio y decomiso.
Formas del estado de conseguir
patrimonio
Expropiación forzosa
En sentido amplio, la expropiación se puede entender como la acción de quitar
a alguien la propiedad de lo que le pertenece, por lo que incluye el robo y el
despojo, pero en un sentido más restringido, el Diccionario de la Real
Academia la explica como privar a una persona de la titularidad de un bien o de
un derecho, dándole a cambio una indemnización; su legitimación requiere que
se realice por causa de utilidad pública.
Por medio del procedimiento de derecho público de la expropiación forzosa, el
Estado adquiere la propiedad de un bien, sin necesidad de la anuencia de su
propietario [toda vez que es un acta de soberanía], mediante la indemnización
correspondiente. Como explica Gabino Fraga: "La expropiación viene a ser,
como su nombre lo indica, un medio por el cual el Estado impone a un
particular la cesión de su propiedad por existir una causa de utilidad pública y
mediante la compensación que al particular se le otorga por la privación de esa
propiedad.
Extinción de Dominio
En Colombia, su Constitución de 1991 prohíbe en el artículo 34 la confiscación,
empero permite declarar, por sentencia judicial, extinguido el dominio sobre los
bienes adquiridos mediante enriquecimiento ilícito, en perjuicio del Tesoro
Público o con grave deterioro de la moral social. Consecuentemente el artículo
1 de la Ley 333 de 1996, por la cual se establecieron las normas de extinción
de dominio sobre los bienes adquiridos en forma ilícita, entendía por extinción
del dominio, la pérdida de este derecho en favor del Estado, sin
contraprestación ni compensación de naturaleza alguna para su titular.
Decomiso
Es dable decir que decomisar es privar a alguien de un bien como
consecuencia de la relación del mismo con un delito o falta administrativa. El
decomiso es considerado actualmente una sanción impuesta por un órgano
jurisdiccional, consistente en la privación permanente de un bien relacionado
con un delito, como pueden ser las armas o los vehículos utilizados para su
comisión, o las utilidades que derivan del mismo. Como explica Raúl
Plascencia Villanueva, las características del decomiso son: "a) sólo puede ser
decretado por la autoridad judicial; b) los bienes materia del decomiso se
aplican a favor del Estado; c) Se aplica como pena en virtud de la comisión de
un delito; d) sólo se aplica a bienes objeto, producto o instrumento del delito; y
e) es una pena accesoria"