Gestion de Riegos.
Gestion de Riegos.
Para la Administración
del Riesgo de Crédito.
Gerencia de Investigación y Planificación Normativa y Gerencia de Régimen Informativo
Banco Central de la República Argentina.
INDICE.
I. Introducción.
II. Técnicas de Medición del Riesgo de Crédito: Credit Scoring y Modelos de Cartera.
IV.a. Datos.
IV.b. Almacenamiento de la información.
IV.c. Extensión temporal de las bases de datos.
IV.d. Validaciones.
IV.e. Dinámica de los flujos de información.
V. Conclusiones.
Referencias bibliográficas.
En los últimos años la industria bancaria comenzó a utilizar técnicas más sofisticadas para realizar el
análisis de riesgo de crédito, tanto a nivel individual en el originen y seguimiento de sus clientes, como
de manera global, en el cómputo de las posibles pérdidas que sus carteras de créditos pueden
experimentar. Prueba de ello es la proliferación de técnicas de credit scoring, empleadas en la
evaluación de riesgo individual de deudores o solicitantes de crédito y de modelos de cartera de riesgo
de crédito que brindan medidas “económicas” de previsiones y requerimientos de capital.
En este contexto, la Etapa 1 de este estudio tiene como objetivo realizar un análisis de los sistemas de
información necesarios en las entidades financieras para la utilización de metodologías modernas de
medición y administración de riesgo de crédito.
II. Técnicas de medición del riesgo de crédito: credit scoring y modelos de cartera.
Como se comentó en la introducción, las técnicas de credit scoring permiten evaluar el riesgo de
crédito de cada deudor (o potencial deudor) individualmente considerado.
Aprovechando los avances realizados en las últimas décadas en dicho campo, a partir de mediados de
los 90s comenzó a difundirse la utilización de los modelos de cartera de riesgo de crédito (modelos de
cartera). Estos modelos parten de la evaluación del riesgo de crédito individual que brindan las
técnicas de credit scoring, pero también incorporan los efectos de diversificación del riesgo y de
factores sistémicos sobre la calidad de la cartera. A continuación se comentan las características
básicas de las técnicas mencionadas.
Las técnicas de credit scoring se emplean para evaluar el riesgo de crédito a nivel individual de un
deudor o solicitante de crédito. Se definen como los “métodos estadísticos utilizados para clasificar a
los solicitantes de crédito, o incluso a quienes ya son clientes de la entidad evaluadora, entre las
clases de riesgo „bueno‟ y „malo‟” (Hand y Henley (1997)). Con la información contenida en las
solicitudes de crédito y en otras fuentes, el scoring permite tomar la decisión de otorgar o no un crédito
(es el caso del application scoring) o realizar el seguimiento del deudor (behavioral scoring). Si bien
estas técnicas se aplican a clientes de todo tamaño, su uso está más difundido para la cartera minorista.
Aunque el juicio humano es el más eficaz para tratar los casos excepcionales, los métodos de credit
scoring, por ser automáticos, son más eficientes y sus predicciones más objetivas y consistentes2, por
lo que se puede analizar y tomar decisiones sobre una gran cantidad de solicitudes de crédito en poco
tiempo y a un bajo costo. La literatura sugiere que las diversas técnicas de credit scoring arrojan
resultados similares, por lo que la conveniencia de usar una u otra depende de las características
particulares del caso. De todos modos, los modelos probit, las regresiones lineal y logística, el análisis
discriminante y los árboles de decisión son los métodos más usados en la industria.
Investigación y Planificación Normativa -Régimen Informativo –BCRA 3
Una herramienta similar al credit scoring, en general empleada para evaluar empresas corporativas, es
el rating crediticio. Esta metodología puede estar basada en el juicio del analista, en sistemas expertos
o en métodos estadísticos; cualquiera sea el método empleado el resultado de la evaluación se traduce
en la asignación de un rating de una escala alfanumérica, que tiene un determinado nivel de riesgo
asociado.
b. Modelos de cartera.
En la última década y de alguna manera continuando los avances realizados en credit scoring, la
investigación sobre pérdidas en las carteras se materializó en la publicación de diversos modelos, de
los cuales CreditMetrics, CreditRisk+ y Portfolio Manager son los más conocidos3. El objetivo
principal de estos desarrollos es mejorar la administración del negocio bancario, a través de medidas
de riesgo y de retorno ajustado por riesgo. Así, permiten obtener estimaciones rigurosas de las
pérdidas esperada e inesperada y, en consecuencia, contar con fundamentos económicos para las
necesidades de previsionamiento y capital.
Hay dos enfoques para medir el riesgo de crédito. En los modelos basados en la realización del evento
de default exclusivamente, la pérdida ocurre si el deudor incurre en default, para lo cual se emplean
estimaciones de probabilidad de default obtenidas con alguna técnica de credit scoring. La alternativa
son los modelos mark-to-market, que le asignan a cada exposición la probabilidad de tener distintas
calificaciones de riesgo futuras, cada una con un valor económico asociado (cuanto peor es la
calificación, menor es su valor económico futuro). Comparando los distintos valores futuros de una
exposición con su valor actual, se tienen las distintas posibles pérdidas de cada exposición, cada una
con una probabilidad asociada, que combinadas en el modelo permiten obtener una distribución de
pérdidas para toda la cartera.
Más allá de sus características particulares, todos los modelos manejan conceptos similares como
riesgo diversificable y no diversificable, factor sistémico, probabilidad de default, pérdida dado el
default (severidad de la pérdida), etc.
Por otro lado, además de los factores objetivos antes mencionados, el banco puede emplear un criterio
subjetivo y considerar un crédito en default aún sin que haya habido un incumplimiento objetivo de la
obligación, por ejemplo si otro acreedor le solicitó la quiebra aldeudor.
En el caso particular de Basilea II,5 hay default cuando se observa al menos una de las siguientes
situaciones:
El atraso de 90 días ha sido el parámetro objetivo universalmente aceptado como indicador de cartera
irregular. Sin embargo, esta definición no está exenta de argumentaciones, ya que, por ejemplo,
puede suceder que un banco tenga una gestión de cobro y un esquema de tasas de penalidad que
conduzca a que el banco no tenga pérdidas derivadas de los créditos que lleguen a 90 días de atraso.
Para asegurar un nivel de capitales adecuado y un “campo de juego equilibrado”, el Comité de Supervisión
Bancaria de Basilea introdujo en 1988 el Acuerdo de Capitales que hoy está vigente (Basilea I), por el cual los
bancos internacionalmente activos de los países miembros del Comité (G10 + España y Luxemburgo) deben
tener capital por al menos un 8% de sus activos ponderados por riesgo para cubrirse de las pérdidas por riesgo
de crédito. Los ponderadores dependen del tipo de deudor y del tipo de deuda, y pueden tomar 5 posibles
valores: 0%, 10%, 20%, 50% o 100%.
Aunque en principio fueron exigibles sólo para algunos bancos de unos pocos países, estas reglas contribuyeron
a homogeneizar la regulación prudencial en casi todos los sistemas financieros, convirtiéndose en un
benchmark para evaluar la solvencia de las entidades financieras. Con el tiempo, sin embargo, la propuesta de
Basilea I fue tornándose obsoleta frente al avance de la actividad bancaria, que encontraba mecanismos para
eludir la regulación, básicamente debido a la simpleza de sus reglas (por ej. a través de la titulización).
Recogiendo la experiencia de la industria bancaria en relación al uso de modelos de cartera, en 2004 el Comité
publicó, luego de un proceso de consulta iniciado en 1999, un nuevo marco de capital: International
Convergence of Capital Measurement and Capital Standards: a Revised Framework. El nuevo marco presenta
una estructura dividida en secciones, denominadas pilares. El Pilar I muestra las técnicas disponibles para
calcular las exigencias por riesgo de crédito, operacional y de mercado, mientras que el Pilar II brinda pautas
cualitativas para el control de los riesgos y la adecuación del capital por parte de las entidades y los
Investigación y Planificación Normativa -Régimen Informativo –BCRA 5
supervisores, y el Pilar III describe la información que las entidades deberán dar al público sobre sus riesgos y
su capital.
La evaluación del riesgo de crédito difiere según se trate de grandes deudores (empresas no PyME,
bancos y soberanos) y deudores minoristas (consumo y vivienda, y PyMEs), tanto en la información
analizada como en las metodologías empleadas, pero siempre comprende la capacidad de repago. Las
técnicas de credit scoring empleadas con este propósito expresan el resultado de su evaluación de
distintas maneras: un puntaje, la asignación a un segmento o grupo determinado según el riesgo, un
rating o una PD (como es el caso de la regresión logística). Esta última es la probabilidad de que el
deudor (o potencial deudor en el caso de un solicitante de crédito) incumpla el pago de su crédito
durante un horizonte temporal dado, generalmente establecido en un año. Aunque no siempre el credit
scoring da como resultado directo una PD, obtenerla de manera indirecta es una tarea relativamente
sencilla, por ejemplo aproximándola con la tasa de default histórica observada en cada rango del
sistema de ratings, puntaje o segmento al cual el scoring asigne al deudor.
Para hacer credit scoring de empresas o asignarles un rating, los diversos modelos utilizados por la
industria o desarrollados en trabajos teóricos emplean información de balance, reexpresada a través
de ratios financieros6. Sin embargo, el análisis de riesgo crediticio de grandes deudores con técnicas
automatizadas no está tan difundido como con los deudores minoristas, por lo que el juicio humano
sigue siendo el método más empleado, incluso para asignarles un rating. Los analistas de riesgo
analizan la capacidad de pago (utilizando para ello balances y el flujo de caja proyectado), su
En el caso de los modelos de credit scoring para deudores minoristas, los desarrollos académicos7
emplean en general variables socioeconómicas: edad, estado civil, cantidad de personas a cargo,
tiempo de permanencia en el domicilio actual y en el empleo actual, nivel educativo, si es propietario
de su casa, ratio de gastos mensuales promedio a ingresos mensuales promedio, tipo de ocupación, si
tiene tarjeta de crédito, cuenta corriente o caja de ahorro, número de consultas en los credit bureaus y
cómo está calificado en ellos, entre otras. De los modelos utilizados en la industria, uno de los más
utilizados es el bureau score de Fair, Isaac and Company: myFico®. Este scoring, sin embargo, no
utiliza variables socioeconómicas sino que usa la historia de pagos, los montos adeudados, cantidad de
créditos, etc.
Basilea II8, por otro lado, introdujo el concepto de “sistema de rating”, que comprende “...todos los
métodos, procesos, controles, y sistemas de recolección de datos y de tecnología de información
necesarios para la evaluación del riesgo de crédito, la asignación de ratings internos de riesgo, y la
cuantificación de estimaciones de default y de pérdida.”. En este contexto, requiere que las
entidades financieras le asignen a cada empresa, banco o soberano un rating, que debe tener una
PD asociada. Dada la diversidad de técnicas existentes para medir el riesgo de crédito y asignar ratings,
el Comité sólo ha dado criterios generales que los sistemas de rating para aquellos deudores deben
cumplir. Por otro lado, la estimación de la PD asociada a cada rating se puede realizar con diversas
metodologías: i. el promedio simple de las PDs de los deudores en dicho rating, estimadas con
modelos estadísticos de default; ii. la tasa de default histórica observada en dicho rating; iii. mapeo a
escalas de ratings externas que cuenten con probabilidades de default asociadas a cada rating, donde
los criterios usados para calificar sean similares en ambos casos. Estas estimaciones de PD deben
basarse siempre en la experiencia a largo plazo.
Respecto a los deudores minoristas, en cambio, los ratings son reemplazados por la asignación de las
exposiciones a segmentos de riesgo. Cada exposición se asigna a un segmento en función, por
ejemplo, de las características de riesgo del deudor (score del deudor, tipo de deudor, aspectos
demográficos como edad, ocupación, etc.), las características de riesgo del producto y del colateral o
garantía, y los días de atraso. La segmentación de la cartera minorista debe asegurar que las
exposiciones dentro de cada segmento sean homogéneas en cuanto al riesgo, y para cada segmento
debe estimarse una PD, LGD y EAD.
Esta variable corresponde al monto legalmente adeudado a la entidad financiera al momento del
default. La EAD dependerá de distintos factores, como por ejemplo el tipo de producto, la calidad del
cliente, la utilización media y el tipo de contrato. Para algunas financiaciones casi no existe este riesgo.
Los créditos amortizables se repagan siguiendo un esquema contractual, de manera que los montos
futuros son conocidos de antemano, excepto en los casos de pre-pago.
En general se toma, para las partidas dentro del balance, una estimación de EAD que no puede ser
inferior al valor del préstamo otorgado. Es decir, se ignoran las cancelaciones aunque éstas estén
pautadas contractualmente.
Por otro lado, las líneas auto-renovables permiten al deudor su utilización cuando lo desea, según sus
necesidades y sujetas a un límite fijado por el banco, y la EAD sería el porcentaje del límite de
En general todos los ítems fuera de balance pueden generar exposiciones futuras, en algunos casos
estas exposiciones futuras son altamente probables (como cuando el banco esta comprometido a
prestar hasta un monto límite), mientras que en otros casos son menos probables de convertirse en
exposiciones (como las garantías otorgadas a terceros donde el tercero sólo reclama si el obligado no
paga).
Según las definiciones dadas por Basilea II9, la EAD de una partida dentro o fuera de balance es la
posición bruta (sin deducir previsiones específicas ni cargos imputados a pérdida) esperada de la
facilidad a la fecha de default. La definición que ha adoptado el Comité de Basilea para la EAD es
bastante conceptual y poco informativa respecto de las definiciones específicas que deben utilizarse en
su estimación. Así, Basilea II define que la EAD que los bancos asignen a cada facilidad, en el caso del
IRB Avanzado, deberá ser la EAD promedio de largo plazo, ponderada por monto incumplido, para
facilidades y préstamos similares y calculada durante un período de tiempo suficientemente
prolongado y con un margen de prudencia dada la posibilidad de errores en la estimación. Los
criterios utilizados en la estimación interna deberán ser plausibles e intuitivos, y reflejar los factores
que el banco considera determinantes para la EAD.
Para las partidas fuera del balance, en el caso del IRB Básico se deben aplicar Factores de Conversión
del Crédito (CCF) definidos por el Comité, mientras que en el caso del IRB Avanzado los CCF
resultarán de estimaciones propias. Estas estimaciones deben reflejar la posibilidad de que el deudor
decida utilizar la facilidad acordada, antes y después de la fecha de manifestación del default.
Entre otras cosas, el banco deberá ser capaz de proporcionar un desglose de su historial de EAD en
función de sus factores determinantes, implantar sistemas y procedimientos adecuados para el
seguimiento de la utilización de las facilidades, de los importes dispuestos respecto de las líneas de
crédito comprometidas y de las variaciones de dicho importe por prestatario y por rating.
LGD es la porción de la EAD que se perdería si se produjera el default. Depende de las garantías
asociadas, la capacidad de recupero a partir de los otros activos del deudor, gastos asociados al proceso
de recupero y ejecución de las garantías y el costo de oportunidad por los intereses perdidos. En
general, se pueden seguir criterios subjetivos u objetivos para la estimación de la LGD. El primero
consiste en el juicio de los expertos, quienes en función de su experiencia y conocimiento indican el
valor promedio esperable de la LGD. Los criterios objetivos, por otro lado, ofrecen más alternativas y
emplean datos numéricos de recuperos pasados en la estimación, y pueden ser implícitos o explícitos.
Los métodos objetivos implícitos usan información histórica para “despejar” una LGD implícita en las
pérdidas usando información de: la pérdida por riesgo de crédito y la exposición observada al
momento del default. Los explícitos, por otro lado, asignan a las exposiciones que no están en default
la LGD observada promedio de exposiciones similares que sí entraron en default, calculadas utilizando
valores de mercado o spreads de deuda en default (aplicable a títulos de deuda) o registrando el valor
Investigación y Planificación Normativa -Régimen Informativo –BCRA 8
presente del recupero, neto de los gastos incurridos10.
Según los requerimientos mínimos previstos en Basilea II11, cada banco deberá estimar una LGD para
cada facilidad o segmento, que refleje la ocurrencia de una coyuntura económica desfavorable. Ésta
no podrá ser inferior a la LGD promedio de largo plazo (ponderada por monto de incumplimiento)
calculada a partir de la pérdida generada por los incumplimientos observados dentro de la muestra,
para cada tipo de facilidad. Más allá de las diversas alternativas disponibles, para ser elegibles para un
IRB, las estimaciones deben fundamentarse en tasas de recupero históricas y, en la medida de lo
posible, no basarse exclusivamente en el valor de mercado estimado del colateral, ya que los bancos
pueden tener dificultades para tomarlo y/o liquidarlo. El banco también deberá considerar cualquier
dependencia que pudiera existir entre el riesgo del prestatario y el riesgo del colateral o del proveedor
del colateral y, en caso que ésta sea significativa, disminuir la consideración del colateral como
mitigador de riesgo.
La LGD es una de las variables más complejas de medir entre los parámetros necesarios para un
modelo de portafolio. En primer lugar, los bancos deberán hacer cambios en la forma de asignar los
recuperos a los distintos créditos respecto de lo que era la práctica habitual, cuando en muchos casos se
perdía la identificación de los recuperos con los créditos que los originaron, por ejemplo, porque se
tercerizaba el proceso. Aparte de eso, el factor tiempo es uno de los que más contribuye a dificultar la
medición de la LGD, ya que el proceso de recupero de un crédito y sus garantías puede ser muy largo,
excediendo los cinco años por ejemplo en el caso de créditos hipotecarios, por lo cual pasan a pesar
mucho el cómputo de los gastos asociados y del costo del tiempo. Adicionalmente, desde el punto de
vista conceptual se trata de una variable que en principio es de difícil modelización, con una
distribución empírica muy especial, concentrada en valores muy bajos (cercanos al 0%) o muy altos
(cercanos al 100%).
En función de las distintas metodologías utilizadas para la medición del riesgo de crédito y las
variables empleadas en cada una de ellas, se evaluaron las características que, en principio, debería
tener un sistema de información diseñado para utilizar dichas metodologías de medición de riesgo
crediticio.
III.a. Datos
A continuación se detallan, de manera preliminar, los datos que pueden tener intervención en
el cómputo o estimación de las variables mencionadas en la sección anterior.
14
Comité de Supervisión Bancaria de Basilea, op. cit.
La actualización de los datos a almacenar puede ser aleatoria (sin una frecuencia predeterminada) o
sistemática, dependiendo del tipo de información que se desea conservar. Es aleatoria cuando los
datos a conservar son generados a partir de un evento en particular que le da origen (ej. alta del
crédito, pago, no pago, recupero, etc), y se caracteriza por no tener una frecuencia predeterminada.
Esta información se emplea luego en estimaciones de PD, LGD, EAD y de correlaciones en las tasas
de default.
Cuando la información se actualiza sistemáticamente, se asocia a una frecuencia específica (ej. en el
caso de los nuevos créditos o de los créditos vigentes en buena condición de pago: calificación del
deudor, monto de deuda, tasa de interés, etc.). Esta información también es necesaria para obtener
estimaciones precisas de la PD.
Mientras que una base de datos representativa de los deudores puede obtenerse con la información
interna del banco o, cuando esta es insuficiente, compartiendo información a través de un pool de
datos, lograr que tenga la longitud necesaria requiere que los bancos almacenen la información de sus
operaciones activas. Según Basilea II13, por ejemplo, la estimación de los parámetros LGD y EAD para
grandes empresas, soberanos y bancos deberá basarse en un período que cubra al menos un ciclo
económico completo y no sea inferior a siete años, mientras que para minoristas, las estimaciones
deberán basarse en un período mínimo de cinco años. Sin embargo, si computar la LGD observada
requiere recolectar información que se extiende por un plazo promedio de 5 años (el tiempo que toma
recuperar una operación incumplida), requerir 5 años de historia de esta variable significa 10 años de
datos en total.
IV. d. Validaciones
Comparar periódicamente las estimaciones de PD, LGD y EAD con las respectivas realizaciones. Por
ejemplo, si los scores o rangos del score tienen una PD estimada asociada, se puede comparar estas
PD estimadas con las las respectivas tasas observadas de incumplimiento. Las comparaciones deberán
emplear datos de períodos históricos largos, y actualizarse con una periodicidad mínima anual;
15
Comité de Supervisión Bancaria de Basilea, op. cit.
Demostrar que los métodos cuantitativos de comparación y otros métodos de verificación no varían de
forma sistemática con el ciclo económico. Las modificaciones introducidas en los métodos y datos
deben documentarse con todo el detalle;
Contar con criterios internos aplicables a situaciones donde desvíos entre PD, LGD y EAD observadas
y estimadas suficientemente significativos lleven a revisar la validez de las estimaciones. Estos
criterios deben tener en cuenta los ciclos económicos y otras variaciones sistemáticas observadas en
los historiales de incumplimiento;
Demostrar que su proceso de verificación interna les permite evaluar, de forma consistente y
significativa, el funcionamiento de los sistemas internos de evaluación y de estimación de riesgos.
A continuación se muestra la dinámica de los flujos de información que está implícita en: i. la
utilización de modelos de cartera para la gestión del riesgo de crédito; y ii. en los distintos enfoques de
medición contemplados en Basilea II.
Los modelos de cartera emplean información de las entidades, extraída de diversos sistemas y bases de
datos internas. Entre las bases involucradas se encuentran: base de datos de deudores, créditos
(incumplidos y normales), cobranzas y garantías; base de datos de scoring (o rating) de deudores de
consumo y comerciales.
Procesos automatizados,
Sistemas integrados,
Revisión de los procesos de cambio en el entorno automatizado,
Ágil funcionamiento para el cálculo de estimaciones,
Adecuados y comprobados métodos de resguardo de la información (tanto de la información
viva como de la histórica).
El Diagrama I resume la dinámica de la información dentro de las entidades que emplean modelos de
cartera en su gerenciamiento del riesgo de crédito.
16
Comité de Supervisión Bancaria de Basilea, op. cit.
Entidad Financiera
AdministraciónAdministración
de la cartera dedecréditos:
la cartera de créditos: MedidasMedidas
económicas de
económicas
•Análisis RAROC •Análisis RAROC previsiones y capital y capital
de previsiones
por:producto,
(Risk Adjusted Return On Capital)(Risk cliente,Onunidad
Adjusted Return depor:
Capital)
negocio
producto, cliente, unidad de negocio
•Risk Based Pricing
•Risk Based Pricing
(fijación del precio basada del
(fijación en elprecio
riesgo)
basada en el riesgo)
Comité de Basilea
Escalade
Escala dePonderadores
Ponderadores
S&P´s
S&P´s
Supervisor
Evaluadora Entidad Financiera
Nacional
Mapeo a escalas de
s
Ponderadores
Datos calificaciones
Calificación dore autorizadas
del deudor
de la Deuda ra
o el Deudor del crédito Revisión
de la garantía de ponderadores
onde
P (información
de DSF, etc.)
17
Comité de Supervisión Bancaria de Basilea, op. cit.
En el IRB Básico cada entidad financiera calcula las PD, mientras que las otras variables (LGD, EAD,
M) están fijadas por el Comité en el documento del Nuevo Acuerdo Marco. Las entidades financieras
requerirán datos históricos de créditos defaulteados y no defaulteados para el cálculo de la
probabilidad de default.
Entidad Financiera
Datos corrientes e
históricos
Supervisor Nacional
Rating PD
Verificaciones
Fórmulas IRB
Fórmulas IRB
++ Comité de Basilea
Rating
LGD,EAD,
LGD, EAD,PD
M
M
En el IRB Avanzado, en cambio, todos los componentes que intervienen en el cómputo de las
exigencias se calculan en las entidades financieras; siendo el esquema de información involucrado
como el que sigue:
Diagrama IV. IRB Avanzado
Entidad Financiera
Datos corrientes
e históricos
Supervisor Nacional
LGD, EAD, M y Rating ( PD)
Verificaciones
FórmulasIRB
Fórmulas IRB Comité de Basilea
15
Comité de Supervisión Bancaria de Basilea, op. cit.
Las técnicas de credit scoring permiten evaluar el riesgo de crédito de cada deudor individualmente
considerado y así posibilitan tomar la decisión de otorgar o no un crédito (en el caso del application
scoring) o realizar el seguimiento del deudor (behavioral scoring). Si bien estas técnicas se aplican a
clientes de todo tamaño, su uso está más difundido para la cartera minorista. Los ratings crediticios, por
otro lado, están más difundidos en la evaluaciónde individual de empresas corporativas.
A partir de mediados de los 90s comenzó a difundirse la utilización de los modelos de cartera, los cuales
parten de la evaluación del riesgo de crédito individual, pero incorporanlos efectos de diversificación del
riesgo y de factores sistémicos sobre la calidad de la cartera. Su objetivo principal es mejorar la
administración del negocio bancario, a través de medidas de riesgo y de retorno ajustado por riesgo. Así,
permiten obtener estimaciones rigurosas de las pérdidas esperada e inesperada y contar con fundamentos
económicos para las necesidades de previsionamiento y capital.
En los modelos de medición del riesgo de crédito intervienen distintas variables y conceptos. La primera
definición relevante es la de “default”, entendido como la falta depago de un préstamo o cualquier otro
tipo de violación de las condiciones del contrato, ya sea por incumplimiento del plazo previsto o del monto
estipulado de pago.
A efectos de medición, resulta relevante el concepto de probabilidad de default (PD), esto es, la
probabilidad de que el deudor incumpla el pago de su crédito durante un horizonte temporal dado,
generalmente establecido en un año. Por otro lado, la exposición al momento de default (EAD)
corresponde al monto legalmente adeudado a la entidad financiera al momento del default y dependerá de
distintos factores, como el tipo de producto, la calidad del cliente, la utilización y el tipo de contrato. Por
su parte, la pérdida dado el default (LGD) es la porción de la EAD que se perdería si se produjera el
default. Depende de las garantías asociadas, la capacidad de recupero a partir de los otros activos del
deudor, gastos asociados al proceso de recupero y ejecución de las garantías y el costo de oportunidad por
los intereses perdidos. En general, se pueden seguir criterios subjetivos (ej. juicio de los expertos) u
objetivos (empleando datos numéricos de recuperos) para la estimación de la LGD.
En función de las distintas metodologías utilizadas para la medición del riesgo de crédito y las variables
empleadas en cada una de ellas, se evaluaron las características que, en principio, debería tener un sistema
de información diseñado para utilizarlas; detallándose de manera preliminar los datos que pueden tener
intervención en el cómputo o estimación de las variables mencionadas.
-Índice-
Sección 1. Clases.
Sección 2. Condiciones.
Sección 3. Cómputo.
Tabla de correlaciones.
Vigencia:
Versión: 6a. COMUNICACIÓN “A” 5998 Página 1
25/06/2016
B.C.R.A. GARANTÍAS
Sección 1. Clases.
1.1.3. Cauciones de certificados de depósito a plazo fijo emitidos por la propia entidad
financiera, constituidos en las monedas a que se refiere el punto 1.1.1.
1.1.6. Avales y cartas de crédito emitidos por bancos del exterior o bancos multilaterales de
desarrollo que cumplan con lo previsto en el punto 3.1. de las normas sobre “Evaluaciones
crediticias” –requiriendo a ese efecto calificación internacional de riesgo “A” o superior–, que no
sean la casa matriz o controlante y sus subsidiarias y sucursales, o controlados o sucursales de la
entidad local, o que mantengan otras formas de vinculación, cualquiera sea el plazo de la
operación, en la medida en que sean irrestrictos y que la acreditación de los fondos se efectúe en
forma inmediata a simple requerimiento de la entidad beneficiaria.
Vigencia:
Versión: 11a. COMUNICACIÓN “A” 6605 Página 1
01/01/2018
B.C.R.A. Sección 1. Clases. GARANTÍAS
1.1.7. “Warrants” sobre mercaderías fungibles que cuenten con cotización normal y habitual
en los mercados locales o internacionales, de amplia difusión y fácil acceso al conocimiento
público.
1.1.10. Títulos de crédito (cheques de pago diferido, pagarés, letras de cambio y facturas de
cré- dito) descontados con responsabilidad para el cedente, en la medida en que se observen las
siguientes condiciones:
Estos requisitos deberán ser observados considerando el valor nominal de los documentos aún
pendientes de vencimiento y los nuevos documentos que se descuenten, al realizar cada
operación de descuento.
Vigencia:
Versión:11a. COMUNICACIÓN “A” 6531 Página 2
01/07/2018
B.C.R.A. Sección 1. Clases. GARANTÍAS
Cuando el cedente cliente de la entidad financiera sea una cooperativa de crédi- to, mutual que
preste el servicio de ayuda económica u otra persona jurídica no comprendida en el artículo 2° de
la Ley de Entidades Financieras, cuya activi- dad sea el descuento de documentos de terceros, la
entidad financiera deberá requerirle a dicha persona jurídica que manifieste con carácter de
declaración jurada que ha verificado que los instrumentos descontados provienen de opera-
ciones de venta y/o de prestación de servicios correspondientes a la actividad de cada tercero
cedente cliente de la citada persona jurídica, las cuales deberán ser indicadas en anexo a la
aludida declaración jurada.
En todos los casos en que en este punto se menciona a “sujeto/s obligado/s al pago” se está
refiriendo a alguna de las personas firmantes de los documentos que revista esa condición en su
carácter de librador, endosante, aceptante o avalista.
Las empresas emisoras locales deberán cumplir con lo previsto en el punto 2.2.1. de las normas
sobre “Evaluaciones crediticias”.
Los títulos extranjeros deberán corresponder a empresas que cumplan con lo previsto en el punto
3.2. de las normas sobre “Evaluaciones crediticias”, requiriendo a ese efecto que sus papeles de
deuda cuenten con calificación internacional de riesgo “A” o superior.
Vigencia:
Versión: 8a. COMUNICACIÓN “A” 6558 Página 3
5/9/2018
B.C.R.A. GARANTÍAS
Sección 1. Clases.
1.1.14. Títulos de crédito (cheques de pago diferido, pagarés, letras de cambio y facturas de
cré- dito), descontados con responsabilidad para el cedente, en los cuales alguno de los suje- tos
obligados legalmente al pago, que revista esa condición en su carácter de librador, endosante,
aceptante o avalista, reúna al menos una de las siguientes condiciones:
Deberá estar clasificado, en dicha central, “en situación normal” por todas las entidades
financieras y, en el caso de mantener vigentes obligaciones negocia- bles u otros títulos de
deuda, verificar lo dispuesto en el punto [Link].
1.1.15. Garantías otorgadas por sociedades de garantía recíproca o por fondos de garantía
de carácter público inscriptos en los Registros habilitados en el BCRA, cualquiera sea el pla- zo
de la operación, siempre que efectivicen los créditos no cancelados dentro de los 30 días corridos
de su vencimiento.
La póliza que cubra el riesgo comercial deberá contemplar la efectivización de los crédi-tos dentro
de los 180 días corridos de su vencimiento y estar emitida por:
ii) del exterior que cumplan con lo previsto en el punto 3.2. de las normas
sobre “Evaluaciones crediticias”, requiriendo a ese efecto calificación internacional de riesgo “A” o
superior.
Vigencia:
Versión: 10a. COMUNICACIÓN “A” 6558 Página 4
5/9/2018
B.C.R.A. Sección 1. Clases. GARANTÍAS
Están constituidas por derechos reales sobre bienes o compromisos de terceros que, fehacien-
temente instrumentados, aseguren que la entidad podrá disponer de los fondos en concepto de
cancelación de la obligación contraída por el cliente, cumpliendo previamente los procedimien-
tos establecidos para la ejecución de las garantías.
1.2.2. Prenda fija con registro en primer grado o con desplazamiento hacia la entidad sobre
vehículos automotores y máquinas agrícolas, viales e industriales (en la medida que sean
registrados en el pertinente registro nacional de la propiedad del automotor y cuen- ten con un
mercado que permita obtener un valor de referencia), o prenda fija con regis- tro sobre ganado
bovino.
1.2.4. Garantías otorgadas por sociedades de garantía recíproca o por fondos de garantía
de carácter público inscriptos en los Registros habilitados en el BCRA, cualquiera sea el plazo de
la operación, en la medida en que no se cumpla el requisito mencionado en el punto 1.1.15.
Vigencia:
Versión: 11a. COMUNICACIÓN “A” 6531 Página 5
01/07/2018
B.C.R.A. Sección 1. Clases. GARANTÍAS
1.2.5. Créditos por arrendamientos financieros (“leasing”) que hubieran sido pactados
conforme a las disposiciones del Código Civil y Comercial de la Nación sobre inmuebles y sobre
vehículos automotores y máquinas agrícolas, viales e industriales (en la medida que sean
registrados en el pertinente registro nacional de la propiedad del automotor y cuenten con un
mercado que permita obtener un valor de referencia).
1.2.6. Seguros de crédito, en la medida que los plazos de efectivización de los siniestros
por riesgo comercial superen los 180 días sin exceder de 270 días contados en forma corrida
desde el vencimiento de los créditos y se observen los demás recaudos previstos en el punto
1.1.16.
1.2.7. Fideicomisos de garantía constituidos de acuerdo con las disposiciones del Código
Civil y Comercial de la Nación (artículo 1666 y siguientes) con el objeto de respaldar el pago de
financiaciones otorgadas para la construcción de inmuebles siempre que, como mínimo, se
verifiquen los siguientes requisitos:
[Link]. El fiduciario tenga amplias facultades para realizar un efectivo control de las
ta- reas previstas en el punto [Link]., como así también para desplazar de sus fun- ciones a las
personas humanas o jurídicas que hayan sido designadas para lle- varlas a cabo y designar sus
reemplazantes, en caso de incumplimiento o mal desempeño de sus funciones.
Vigencia:
Versión: 12a. COMUNICACIÓN “A” 6558 Página 6
5/9/2018
B.C.R.A. GARANTÍAS
Sección 1. Clases.
1.2.8. Prenda o cesión en garantía –incluida la fiduciaria– del boleto de compraventa sobre:
Vigencia:
Versión: 12a. COMUNICACIÓN “A” 6605 Página 7
30/11/2018
B.C.R.A. GARANTÍAS
Sección 1. Clases.
Los contratos que instrumenten las financiaciones deberán establecer claramente que la falta de
contratación de un seguro a favor de los adquirentes de las unidades funciona- les proyectadas,
conforme a lo dispuesto por el artículo 2071 del Código Civil y Comer- cial de la Nación, no privará
a la entidad financiera de ningún derecho emergente de la financiación otorgada.
Cuando se trate de la prenda o cesión en garantía de derechos sobre unidades funcio- nales por
financiaciones otorgadas directamente a los adquirentes, adicionalmente a los requisitos
anteriormente mencionados, se requerirá: i) la presentación de copia autenti- cada por escribano
de los instrumentos por los cuales se constituyeron esos derechos a favor de los respectivos
adquirentes y ii) copia del plano de obra aprobado por la autori- dad competente en el que se
observe que figura la totalidad de las unidades funcionalesproyectadas que se subdividirán.
1.2.11. Hipoteca naval o prenda, registrada en primer grado sobre buques o artefactos
navales
–habilitados o en construcción–, de acuerdo con lo dispuesto por la Ley 20.094 (y sus
modificatorias).
Las garantías no incluidas explícitamente en los puntos precedentes, tales como la hipoteca en
grado distinto de primero y la prenda o caución de acciones o documentos comerciales y los
gravámenes constituidos en el exterior con ajuste a legislaciones distintas de la local –salvo los
casos previstos expresamente–, se considerarán no preferidas.
El importe a considerar será el nivel máximo del valor de ventas totales anuales para la catego- ría
“Micro” correspondiente al sector “Comercio” que determine la autoridad de aplicación de la Ley
24.467 (y sus modificatorias).
Vigencia:
Versión: 17a. COMUNICACIÓN “A” 6898 Página 8
12/2/2020
B.C.R.A. GARANTIAS
Sección 2. Condiciones.
Las garantías preferidas se consideran tales sólo en tanto no se produzcan circunstancias que,
por afectar la calidad, las posibilidades de realización, la situación jurídica u otros aspectos re-
lativos a los bienes gravados, disminuyan o anulen su valor de realización, gravitando negati-
vamente en la integridad y/o efectividad de la garantía.
Se observará en forma especial y permanente que la calificación crediticia de los terceros obli-
gados legalmente en las situaciones previstas en el punto 1.1., corresponda a los niveles esta-
blecidos, desafectando inmediatamente las operaciones cuando, por modificaciones posterio- res,
las calificaciones resulten menores a los mínimos fijados.
En todos los casos se deberá contar con adecuados resguardos de seguridad y, en todo mo-
mento, la documentación deberá estar a disposición de la Superintendencia de Entidades Fi-
nancieras y Cambiarias para su eventual verificación.
Vigencia:
Versión: 3a. COMUNICACIÓN “A” 6374 Página 1
18/11/2017
B.C.R.A. GARANTIAS
Sección 3. Cómputo.
3.1. Márgenes de
cobertura.
Para su determinación en operaciones cubiertas con garantías preferidas “A” concertadas bajo
figuras distintas del descuento, se tendrá en cuenta el importe de capital e intereses.
Las garantías preferidas se computarán por los porcentajes establecidos en la presente sec- ción.
De tratarse de garantías preferidas “A” sobre financiaciones que superen el año de vi- gencia, al
margen de cobertura se le deducirán 10 puntos porcentuales, excepto las que co- rresponden a
los puntos 1.1.1. y 1.1.3. –en ambos casos, cuando la garantía esté constituida en la moneda de la
operación de crédito–, 1.1.4., 1.1.6., 1.1.10., 1.1.11., 1.1.15. y 1.1.16.
[Link]. En pesos:
[Link]. En pesos:
Vigencia:
Versión: 4a. COMUNICACIÓN “A” 6374 Página 1
18/11/2017
B.C.R.A. GARANTÍAS
Sección 3. Cómputo.
[Link]. Emitidas por empresas que no sean entidades financieras que cumplan las
condiciones requeridas para ser sujeto de crédito: 80 % del valor nominal de los documentos.
[Link]. Emitidas por las restantes empresas no financieras: 50 % del valor nominal
de los documentos.
Vigencia:
Versión: 9a. COMUNICACIÓN “A” 6328 Página 2
23/9/2017
B.C.R.A. GARANTÍAS
Sección 3. Cómputo.
[Link]. Sobre inmuebles para vivienda propia que sean objeto del gravamen en
las restantes financiaciones: 75 % del valor de tasación del bien.
[Link]. Sobre inmuebles para usos distintos de vivienda propia: 50 % del valor de
ta- sación del bien.
3.1.15. Prenda fija con registro en primer grado o con desplazamiento hacia la entidad
(punto 1.2.2.):
3.1.18. Títulos de crédito (punto 1.1.14.): 100 % del valor nominal de los documentos.
Vigencia:
Versión: 16a. COMUNICACIÓN “A” 6297 Página 3
12/8/2017
B.C.R.A. GARANTÍAS
Sección 3. Cómputo.
[Link]. Sobre inmuebles para vivienda: 75 % del valor de tasación del inmueble
(te- rreno más avance de obra).
[Link]. Sobre inmuebles cuyo destino sea para vivienda: 75 % del valor de
tasación del inmueble (terreno más avance de obra, cuando corresponda).
[Link]. Sobre inmuebles cuyo uso sea distinto de vivienda: 50 % del valor de
tasacióndel inmueble (terreno más avance de obra, cuando corresponda).
[Link]. Sobre inmuebles cuyo destino sea para vivienda: 75 % del valor de ese
dere- cho.
[Link]. Sobre inmuebles cuyo uso sea distinto de vivienda: 50 % del valor de ese
de- recho.
Vigencia:
Versión: 12a. COMUNICACIÓN “A” 6605 Página 4
30/11/2018
3.1.24. Instrumentos de deuda referidos en el punto 3.2.9. de las normas sobre
“Financiamientoal sector público no financiero” (punto 1.2.10.): 100 %.
3.1.25. Hipoteca naval o prenda, registrada sobre buque o artefacto naval (punto 1.2.11.):
Cuando las garantías preferidas existentes no cubran la totalidad de la asistencia al cliente, la parte
no alcanzada con esa cobertura tendrá el tratamiento establecido para deudas sin garan-tías
preferidas.
A tales efectos deberá tenerse en cuenta en forma permanente el valor de mercado de aque- llos
activos que cuenten con cotización, según lo contemplado en los puntos 1.1.1., 1.1.2., 1.1.5. y
1.1.13.
Vigencia:
Versión: 4a. COMUNICACIÓN “A” 7644 Página 5
26/11/2022
B.C.R.A. GARANTÍAS
Sección 4. Disposiciones transitorias.
4.1. Hasta el 31.12.17 se considerarán garantías preferidas “A” aquellas que los gobiernos
Nacional, provinciales, de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y/o municipales acuerden a
productores alcanzados por las disposiciones de la Ley de Emergencia Agropecuaria por las
asistencias que las entidades financieras les otorguen, siempre que consistan en cesión en
garantía de sus re- cursos provenientes de la coparticipación federal y/o provincial de impuestos,
fondos de regalías y/u otros de similares características y/o de la recaudación de sus propios
tributos.