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CONDE LUCANOR Cuadro Resumen

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CONDE LUCANOR

Parte I – Aprobacion del Artículo

Datos del Articulo Academico

Año de Nombre de la
Título del artículo DOI
publicación Revista

CUENTO RESUMEN DE CUENTO FRASE DE CUENTO


4
5. La zorra y el cuervo Con verdades a medias es engañado. Ser realista Quien te encuentra bellezas que no tienes,
siempre busca quitarte algunos bienes.
6. Las golondrinas quien por un simple indicio descubre el peligro que corre y pone Los males al comienzo debemos arrancar,
soluciones para evitarlo. porque una vez crecidos, ¿quién los atajará?
7.
7. La señora con la olla el prudente se atiene a las realidades y desdeña las fantasías En realidades ciertas os podéis confiar,
de miel en la cabeza Vos, señor conde, si queréis que lo que os dicen y lo que pensáis mas de las fantasías os debéis alejar
sean realidad algún día, procurad siempre que se trate de cosas
razonables y no fantasías o imaginaciones dudosas y vanas. Y
cuando quisiereis iniciar algún negocio, no arriesguéis algo muy
vuestro, cuya pérdida os pueda ocasionar dolor, por conseguir un
provecho basado tan sólo en la imaginación.
8. Limpiar hígado Vender un terreno para dar a otros que no necesitan Si no te piensas bien a quién debes prestar,
sólo muy graves daños te podrán aguardar.
9 Dos caballos con el Confianza, en muchas ocasiones debemos soportar, perdonar y Estando vuestras tierras protegidas de daño,
león auxiliar a nuestros parientes y vecinos para que nos defiendan evitad las argucias que urden los extraños.
contra los extraños. Pero si viereis que vuestro enemigo es de tal
condición que, desde que le hayáis ayudado y sacado del peligro, al
tener sus tierras a salvo, se levantará contra vos y no podréis confiar
en él, no sería muy sensato que le ayudarais sino que debéis
apartaros de él
10 había otros más pobres que él, teniendo Por padecer pobreza nunca os desaniméis,
Lo que menos motivos para desesperarse. Con este porque otros más pobres un día encontraréis.
ocurrió a un consuelo, luchó por salir de su pobreza y, Pobreza, riqueza, orden social, designio divino,
hombre que ayudado por Dios, salió de ella y otra vez consuelo,
por pobreza y volvió a ser rico. No pudieron juntos trabajar para salir de la
falta de otro aunque Dios ha hecho el mundo según su pobreza???
alimento voluntad y ha querido que todo esté bien, no
comía ha permitido que nadie lo posea todo. ha
altramuces dado bienes y honra

11 al cuento de Jorge Luis Borges, “El brujo Cuanto más alto suba aquel a quien ayudéis,
menos apoyo os dará cuando lo necesitéis.
Lo que sucedió a un
deán de Santiago con postergado”, de Historia universal de la
don Illán, el mago de
Toledo
Infamia.
12 limentos, no corre peligro, aunque el lugar no esté muy bien No sientas miedo nunca sin razón
Lo que sucedió a la fortificado. Y si por un miedo injustificado abandonáis los puestos y defiéndete bien, como un varón.
zorra con un gallo más avanzados de vuestro señorío, estad seguro de que os irán Habla de no dudar, la inseguridad puede ser fatal, mas bien seguir
quitando los otros hasta dejaros sin tierra; porque como demostréis trabajando en nuestras fortalezas
miedo o debilidad, abandonando alguna de vuestras tierras, mayor Poder, astucia, engaño, lealtad,
empeño pondrán vuestros enemigos en quitaros las que todavía os
queden.
13 unos hombres que le hacen daño y luego se arrepienten de Procúrate siempre muy bien guardar
ello, mientras que él no sabe cómo tratarlos. Patronio le del que al hacerte mal muestra pesar.
"Lo que cuenta un ejemplo que le ocurrió a un hombre cuando cazaba
perdices. Este las atrapó en una red y debido al viento tenía
EL concepto de personas en muy importantes y en otras no tanto

sucedió a un lágrimas en los ojos. Unas creían que no las quería matar pero
tenía que hacerlo, y por eso lloraba; mientras que otra, la más
hombre que sabia, daba gracias a Dios de no haber caído en la red y rezaba
cazaba para que ni ella ni sus amigas cayeran en un futuro. nos
alejemos de las personas que nos hacen daño aún mostrando
perdices" pena por ello.

Parte II – Analisis del Artículo

Problema que aborda


el articulo
fue escrito entre 1330 y 1340, en un siglo que forma parte de lo que la historiografía
reconoce como la Baja Edad Media española. Es un período en el que todavía rige la
división del orden social en nobleza, sacerdocio y campesinado, y en el que emerge la
burguesía como actor social que desestabiliza este orden. El burgués tiene riquezas,
pero no posee títulos como el noble ni tiene vínculo con la tierra como el labrador,
por lo que se coloca en un lugar complejo dentro de la organización medieval. Su
participación en el aumento de la producción industrial y de la actividad comercial
repercute en que empiece a importar más el prestigio social y el refinamiento en los
gustos que las distinciones otorgadas por nacimiento o la posesión de tierras.
En este contexto, la literatura de Don Juan Manuel viene a defender el orden social
establecido que peligra con desaparecer. Como actor que pertenece al estamento
más alto de la sociedad, Don Juan se propone transmitir las virtudes del sistema,
como los valores caballerescos de la cortesía, la galantería, la liberalidad o la
protección al débil, valores que chocan con los intereses lucrativos de la burguesía. En
este sentido, la función principal de su literatura es didáctica: su objetivo es recurrir a
la ficción para enseñar lo necesario para tener una vida valiosa y asegurar así la
salvación del alma. Esta enseñanza está dirigida, en particular, a la nobleza joven, que
debe prepararse para la vida pública. escribir en lengua vulgar (el romance), participa
en el proceso de secularización de la cultura, por el que el conocimiento deja de ser
propiedad exclusiva del orden eclesiástico. Asimismo, este proceso hace que el
cristianismo empiece a ser una religión más accesible para todos. En la enseñanza de
Don Juan Manuel, los asuntos mundanos se entrelazan con los asuntos religiosos.
El Conde Lucanor está compuesto de cinco partes. La primera y más conocida
consiste en 51 ejemplos, nombre con el que Don Juan Manuel define a las historias
que utiliza Patronio para dar consejos al Conde Lucanor. En las siguientes partes, las
enseñanzas de los ejemplos atraviesan diferentes grados de abstracción: en la
segunda, Patronio condensa los ejemplos en forma de máximas o refranes; en la
tercera, acude a juegos retóricos que oscurecen más lo enseñado; y en la cuarta,
explica lo narrado en un razonamiento aún más complejo. La quinta parte consiste en
un discurso doctrinal religioso de Patronio.
El libro comienza con una suerte de anteprólogo y con un prólogo en el que Don
Juan indica sus intenciones didácticas. En el anteprólogo, Don Juan explicita el modo
en que su literatura aúna las cuestiones mundanas con las espirituales, al sostener
que escribió el libro “deseando que los hombres hiciesen tales obras en este mundo
que fuesen provechosas para sus honras, haciendas y estados, y estuviesen más cerca
del camino de salvación de sus almas” (p.11). También afirma que su propósito es que
sus enseñanzas sean aprovechadas por aquellos “que no fueren ni muy letrados ni
muy sabios” y que por ello “escribió todos sus libros en castellano [romance]” para
“los legos y los de no mucho saber, como lo es él” (pp.11-13), expresión con la que
apela a la humildad como estrategia para convencer a quienes lo leen.
En el prólogo, Don Juan Manuel da inicio a lo que será el principal recurso
argumentativo de su prosa: la analogía. Primero postula que, así como todos los
hombres tienen las mismas cosas en las caras, pero todos tienen caras distintas entre
sí, así también varían sus intenciones y sus voluntades, aunque todos quieran y
deseen servir a Dios. Esta argumentación justifica el uso del ejemplo como
enseñanza, porque Patronio resuelve los problemas del Conde Lucanor por medio de
historias que plantean escenarios distintos en apariencia, pero semejantes en cuanto
al dilema moral que plantean. A continuación, Don Juan afirma que todos aprenden
mejor aquello que les gusta más y que por eso un médico suministra una medicina
agregando algo dulce para que no sea desagradable a quien lo toma. De la misma
manera, él acude a ficciones que son como dulces que hacen más agradables los
consejos.
Todas las historias de El Conde Lucanor son reelaboraciones de relatos anteriores.
Provienen de compilaciones de cuentos antiguos como Calila y Dimna, Las mil y una
noches o las Fábulas de Esopo, así como también de relatos de tradición oral,
proverbios o sermones. En la Edad Media, la literatura original, como la entendemos
modernamente, no tiene lugar: una historia tiene valor por las veces en que fue
contada y recuperada. No obstante, sí hay lugar para la reapropiación y la
modificación, lo que hace Don Juan Manuel al dejar su marca individual en las
historias.
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Paolini, Daniela. Podhorcer, Sacha ed. "El conde Lucanor Guía de Estudio". GradeSaver, 9 March
2023 Web. 26 May 2024
Patronio
Patronio es el consejero del Conde Lucanor. Mientras el Conde representa el poder,
Patronio representa el saber, dos fuerzas necesarias para la preservación del orden en
la Edad Media. Patronio se pone en el lugar de quien sabe interpretar mejor una
situación determinada y transmitir sus consejos por medio de una situación diferente,
pero análoga a la anterior. En este sentido, traduce las enseñanzas abstractas en
ejemplos que sean fáciles de comprender para su aconsejado. El consejero Patronio
manifiesta independencia en su juicio, porque no siempre le dice al Conde lo que
este quiere oír, sino lo que es cierto, prudente y conveniente para aquel.
Don Juan Manuel
El autor de El Conde Lucanor aparece al final de cada relato poniendo en escena el
momento en que decide colocar el ejemplo en su libro. De esta forma, encarna a un
personaje oculto que estaría escuchando el diálogo entre el Conde Lucanor y
Patronio. Asimismo, es el encargado de extraer la enseñanza en abstracto o la
moraleja de cada ejemplo, a través de versos rimados que sintetizan los consejos de
Patronio. Para analizar algunos aspectos autobiográficos del libro, ver la sección: “Las
marcas autorales de Don Juan Manuel en El Conde Lucanor”.
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Paolini, Daniela. Podhorcer, Sacha ed. "El conde Lucanor Personajes". GradeSaver, 9 March 2023
Web. 26 May 2024.

El conde Lucanor Temas


El orden social medieval
Uno de los temas centrales de El Conde Lucanor es la conservación del orden social. En la Edad Media, la
sociedad se divide en tres estamentos o estados: nobles, eclesiásticos y campesinos. Los nobles son los que controlan,
ordenan y protegen los asuntos terrenales; los eclesiásticos son los que se ocupan de los asuntos espirituales; y los
campesinos son los que labran y cultivan la tierra. Don Juan Manuel pertenece al primer orden, y su propósito
en El Conde Lucanor es educar a otros nobles como él para que aprendan cómo actuar según el lugar que ocupan
en la sociedad. Por esta razón es que el personaje que aprende de su consejero es un Conde, y que varios de los
cuentos –como los de los ejemplos III, XXX y XXXII– ponen el foco en reyes, que vendrían a ocupar el cargo
máximo de la nobleza, lo que representa el máximo ejemplo a seguir para cualquier noble. Una de las enseñanzas
que Don Juan Manuel quiere transmitir con respecto a la conservación del orden social tiene que ver con que a
cada estamento le corresponden diferentes obligaciones. No es lo mismo lo que debe hacer un religioso –como el
ermitaño del Ejemplo III o el deán del Ejemplo XI– que lo que debe hacer un noble, al que le toca participar en
guerras y cuidar de la gente a su cargo.
La hacienda, las riquezas y el estado
Una de las preocupaciones principales del Conde Lucanor tiene que ver con cómo asegurar la preservación o el
aumento de la hacienda, de las riquezas y del estado, es decir, de su posición dentro de la pirámide social. Estos tres
aspectos no solo le permiten mantener su condición de noble, sino que también están directamente relacionados con el
poder territorial y económico de la nobleza. El Conde consulta varias veces a Patronio sobre alguna situación o
convenio que parecería beneficiar el incremento de su hacienda, de su riqueza o de su estado –como sucede en los
ejemplos V, VII, X, XI, XXXII–, y lo que Patronio siempre le aconseja es que no debe dejarse llevar por falsas
promesas que podrían generar el efecto contrario, poniendo en peligro su patrimonio y su jerarquía. En este tema, se
pone en juego la enseñanza del buen criterio para dilucidar qué es lo que más conviene hacer para no dejarse estafar y
no perder aquello que mantiene el orden social en términos concretos y materiales.
La honra
La honra es otra cosa que los nobles deben cuidar para mantener su estado. Menos concreta o material que la hacienda
o la riqueza, la honra es uno de los valores caballerescos que más destacan en las historias de El Conde Lucanor,
como ocurre con los ejemplos III, V, X, XI, XXIX o XXXII. En las enseñanzas de Don Juan Manuel, poner en riesgo
la hacienda y las riquezas viene aparejado con poner en riesgo la honra y viceversa, porque una pérdida del poder a
través de uno puede hacer menguar o perder el otro. La honra tiene que ver con cómo te ven los demás de acuerdo
con cómo actúas, de modo que se relaciona directamente con el lugar que ocupa cada uno en el entramado social. En
algunos casos, el cómo te ven se vincula más con apariencias que con verdades, de lo que Don Juan Manuel se hace
cargo con algunos ejemplos que tratan sobre la preservación de la honra por medio de ocultamientos o engaños. Tal
es el caso del Ejemplo XXIX, donde la historia del zorro que se hace pasar por muerto revela que, en ocasiones, es
mejor fingir que no se sufrió un agravio o una pérdida para así conservar una buena imagen frente al resto, lo que
permite preservar mejor la honra.
La vanidad
La vanidad es una de las cualidades negativas que podría afectar a los nobles que, al poseer riquezas y un buen estado,
pueden caer fácilmente en la arrogancia de creerse mejores o superiores que los demás. En este sentido, ser vanidoso
es algo reprochable que también puede hacer peligrar el estado, pero sobre todo la honra, porque quienes pecan de
vanidad son los que más corren el riesgo de entregarse a esperanzas vanas o de ser víctimas de algún engaño. Esto se
trata en cuentos como los de los ejemplos V y VII, en los que la vanidad tiene que ver con suponer que uno tiene más
honra o más riquezas de lo que en verdad tiene; o en relatos como el del Ejemplo III, en el que se reprocha a quienes
solo consideran lo que les parece bueno de acuerdo con su criterio y que no comprenden que existen otras formas de
hacer acciones buenas, de acuerdo con el lugar que se ocupa en el orden social.
La salvación del alma
Si bien El Conde Lucanor trata en muchos casos de problemas y asuntos mundanos, no deja fuera de su
consideración la manera en que mejor se sirve a Dios, lo que en última instancia tiene que ver con cómo ganar el cielo
y salvar el alma. En los ejemplos III y X se obtiene la gracia de Dios aceptando lo que este dispone, que, una vez más,
tiene que ver con el ordenamiento de la sociedad en el mundo medieval. En los consejos de Patronio, queda claro que
hay que aceptar las diferencias de riquezas y de obligaciones que le toca a cada uno según el lugar que ocupa en el
orden social. Comprender esto es, de acuerdo con las enseñanzas de Don Juan Manuel, lo que permite dirigir mejor
las buenas acciones y compensar por los errores cometidos.
Los vicios de la corte
Algunos ejemplos nos permiten detectar algunas críticas que Don Juan Manuel realiza al poder de la realeza de su
época, en especial a la corte de Alfonso XI. Las críticas consisten en cuestionar la ambición política, como la del deán
de Santiago del Ejemplo XI; revelar malos usos del poder, como los del Rey Abenabet en el Ejemplo XXX; o
denunciar los engaños que imperan en la corte, como el caso del Rey que es burlado por tres hombres en el Ejemplo
XXXII.
La ética y la moral
El Conde Lucanor es un conjunto de cuentos moralizantes, por lo que la transmisión de la moralidad medieval,
sostenida por los principios éticos de la nobleza, es un tema transversal a toda la obra. En ocasiones, la ética y la
moral se transmiten por medio de personajes que son modelos a seguir, como el Rey Ricardo de Inglaterra con su
salto de fe del Ejemplo III o el hombre que come altramuces del Ejemplo X, que muestra cómo la aceptación lleva al
camino de la buena ventura. Otras veces el ejemplo se da por contraste a través de personajes inmorales o que tienen
actitudes reprobables, como el deán de Santiago del Ejemplo XI, que trata desconsideradamente a Don Illán, o el Rey
del Ejemplo XXXII, que por temor termina siendo víctima de tres hombres burladores. En última instancia, los
consejos de Patronio buscan transmitir la mejor manera de actuar y comportarse dentro del entramado social de la
época.
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Paolini, Daniela. Podhorcer, Sacha ed. "El conde Lucanor Temas". GradeSaver, 9 March 2023
Web. 26 May 2024
En el “Prólogo” a El Conde Lucanor, Don Juan Manuel anticipa lo que hará en la primera parte reproduciendo a
pequeña escala la modalidad de enseñar a través de ejemplos. “Para que lo entendáis mejor os daré algunos ejemplos”
(p.13), dice para explicar la idea, en principio contradictoria, de que todos los hombres son distintos y a la vez
iguales. El punto de encuentro en la diferencia es lo que da cohesión a la sociedad medieval española: la fe cristiana.
Servir a Dios es el propósito al que todos deben aspirar, pero la forma en que se sirve a Dios varía de acuerdo con el
lugar que se ocupa en el orden social y de persona en persona. En este punto, Don Juan decide ejemplificar con
personas que pertenecen al orden de los campesinos, cuyo rol es servir a su señor a través del trabajo. Aquí, el
ejemplo se aleja del destinatario principal del libro de Don Juan Manuel, el joven noble que debe aprender a actuar y
a comportarse según su rango. No obstante, el ejemplo es útil para explicar que cada hombre tiene su rol en el mundo
y que respetar ese rol es lo que los acerca a cumplir el objetivo espiritual en común. Otra cosa que todos comparten y
que justifica la empresa de Don Juan Manuel es que los hombres aprenden mejor aquello que más les gusta, y que por
eso él ha decidido utilizar “palabras agradables y adecuadas” (p.15) que hacen más amenas las enseñanzas. De esta
manera, el libro El Conde Lucanor se justifica como algo que permite reunir las diferencias de los hombres a
través del gusto por la literatura, lo que hace que el relato de historias se invista de un propósito moral.
Y vos, señor Conde Lucanor, pues decís que queréis servir a Dios y hacerle enmienda de los
enojos que le causasteis, no querráis seguir ese camino que es de ufanía y está lleno de vanidad.
Y pues Dios os dio pueblos en tierra en que le podéis servir contra los moros, tanto por mar como
por tierra, haced cuanto podáis para que estéis seguro de lo que dejáis en vuestra tierra, y
quedando seguro de esto, y habiendo hecho enmienda a Dios de los yerros que le hicisteis, para
que estéis en verdadera penitencia, y para que de los bienes que hicisteis e hiciereis hayáis de
todos modos merecimiento; hecho esto, podéis dejar todo lo demás, y estar siempre al servicio de
Dios, y acabar así vuestra vida.
Patronio, Ejemplo III, p.25
Esta cita del Ejemplo III pone en escena el modo de argumentar de Patronio después de haber contado la historia con
la que da su consejo a su señor, el Conde Lucanor. Antes de contar la historia, Patronio había remarcado que lo
aconsejaría “según el estado que tenéis” (p.19), y esto es importante para la conclusión a la que llega con su relato. El
Conde está preocupado no solo por servir a Dios, sino también por enmendar los errores que ha cometido ante él, por
eso Patronio advierte que el Conde puede equivocarse, creyendo que lo mejor sería tomar vida de religioso y
“encerrarse tras muro alto” (p.27). Lo que debe hacer el Conde es lo contrario: hacer uso de sus tierras y de las
personas atadas a ella para pelear contra los moros. En la concepción medieval, dar esa lucha significa servir a Dios y
defender el cristianismo, por eso es tanto o más importante que tener una vida de reclusión y penitencia como la del
ermitaño del cuento. Esta acción, que corresponde con lo que debe hacer como “caballero de Dios” (p.25), es la
fundamental y la primera, antes de realizar cualquier otro bien o castigo. De esta manera, vemos cómo Patronio
destaca lo que le parece clave del pedido del Conde y que constituye la enseñanza principal de la historia.
Y, señor Conde Lucanor, parad mientes que aunque la intención del zorro era la de engañar al
cuervo, sus razones fueron siempre verdaderas, y estad seguro que los engaños y daños mortales
son siempre los que se dicen con verdad engañosa.
Patronio, Ejemplo V, p.31
Patronio introduce esta aclaración en el medio de su relato, para que su interlocutor –y el lector del libro– preste
atención sobre cómo se puede realizar un engaño a través de una verdad. En el cuento, el zorro astuto supo cómo
hacer que el cuervo confíe en él destacando sus mejores atributos, de manera que el cuervo no sospechara de sus
malas intenciones y “[creyera] que era su amigo” (p.31). El riesgo de este consejo está en que el Conde malinterprete
a Patronio que, en rigor, le está diciendo que el hombre que lo halaga lo quiere engañar dándole a entender “que
tenéis mayor poder y mayor honra y más bondad de cuanto vos sabéis que es verdad” (p.33). Que Patronio diga que el
Conde no tiene el poder, la honra y la bondad que aquel hombre dice tener podría ser un agravio de su parte, por eso
aclara no solo que se puede engañar con verdades, sino que también el Conde debe juzgar si le corresponden todos
esos halagos. Así Patronio muestra que es capaz de dar consejos que tal vez no sean los que más agraden al Conde.
Patronio, un hombre me dijo una razón y me mostró de qué manera podría ser, y os digo que
tantas maneras de aprovechamiento hay en ellas, que si Dios quiere que se haga como él me dijo,
será mucho mi provecho, pues tantas son las cosas que nacen las unas de las otras, que al cabo es
además muy gran hazaña.
Conde Lucanor, Ejemplo VII, p.35
Esta cita del Ejemplo VII muestra la manera en que el Conde Lucanor explica la situación a Patronio para pedir su
consejo sin explicitar cuál es “la razón” del hombre y de “qué manera” en concreto lo beneficiaría. Esta forma de
plantear los problemas permite que el ejemplo y la enseñanza dados por Patronio puedan ser aplicados a muchos
casos similares. Es evidente que el hombre está planteando una situación hipotética demasiado buena para ser cierta.
En este caso, que dependa de que Dios quiera que así se cumpla no es tanto una cuestión de fe, sino que implica
proceder de forma imprudente y sin uso de razón. Esto es lo que transmite Patronio al comparar la situación del
Conde con la de Doña Truhana, que se deja llevar por sus fantasías y termina perdiendo lo único que tiene. El
ejemplo es claro respecto a lo que Patronio aconseja a su señor: la “gran hazaña” que ve el Conde Lucanor se asemeja
a las esperanzas vanas de una mujer pobre.
Y vos, señor Conde, debéis saber que el mundo es tal, y aunque Dios Nuestro Señor tiene por
bien que así sea, que ningún hombre tenga cumplidamente todas las cosas; mas en todo lo demás
Dios hace merced y estáis con bien y con honra, si alguna vez os faltasen dineros y estuvieseis en
algún apuro, no desmayéis por ello, y tened por cierto que otros más honrados y más ricos que
vos están asimismo, angustiados, y se darían por satisfechos si pudiesen dar a sus gentes, y les
diesen, aun mucho menos de cuanto vos dais a los vuestros.
Patronio, Ejemplo X, p.41
Esta conclusión de Patronio revela el doble sentido con el que el Conde Lucanor dice que se angustia por la pobreza,
solicitando a su consejero que le dé algún consuelo. Por un lado, Patronio le explica que está en el designio divino
que “ningún hombre tenga cumplidamente todas las cosas”, lo que justifica las diferencias sociales según lo
encomendado por Dios. En este punto, si el Conde se preocupara por caer en la pobreza, debe confiar en que, siempre
que tenga honra, podrá resolver problemas de riquezas o hacienda, porque es lo que al Conde le corresponde; él está
entre los que Dios quiere que estén en lo más alto de la jerarquía social. Por otro lado, si la preocupación del Conde es
qué le corresponde hacer para aliviar la pobreza ajena, Patronio se apoya en la misma premisa –ningún hombre tiene
cumplidamente todas las cosas– para que el Conde acepte la desigualdad social y se contente con dar lo que ya le da a
su gente, porque personas más honradas y ricas que él así lo hacen.
El día que [el deán] llegó a Toledo se fue en derechura a casa de Don Illán, y lo halló que estaba
leyendo en una cámara muy apretada; luego que llegó a él lo recibió bien y le dijo que no quería
que le dijese nada del porqué venía hasta que hubiese comido; y lo cuidó muy bien, y le hizo dar
muy buen aposento y todo lo que hubo menester, y le dio a entender que le agradaba mucho estar
con él.
Cuento de Patronio, Ejemplo XI, pp.43-45
En el cuento del Ejemplo XI, se puede contrastar el modo en que Don Illán trata al deán de Santiago cuando este es su
huésped con el modo en que el deán se comporta con él cuando se invierten los roles. El gran Maestre es generoso y
hospitalario con el deán sin saber lo que aquel quiere, por lo que actúa desinteresadamente. En cambio, mientras el
religioso va escalando en el poder, pidiendo que Don Illán lo acompañe a las distintas ciudades en las que ocupa su
nuevo cargo, vemos que siempre desatiende el pedido del gran Maestre, aunque se encuentra en deuda con él. El
punto de contraste más alto es cuando el deán consigue el cargo de mayor honra en la Iglesia, el de Papa, y es
entonces cuando es más ingrato y hostil con Don Illán; lo trata de hereje y brujo, y le deja partir sin ofrecerle comida
para el camino. De esta manera, se cumple la sospecha que tenía Don Illán en un principio: “Los hombres que llegan
a gran estado, cuando todo lo suyo han resuelto según su deseo, olvidan muy pronto lo que otro ha hecho por ellos”
(p.45).
En cuanto el hombre da a entender que no se tiene por maltrecho de lo que contra él han hecho,
no pasa mayor vergüenza; mas en cuanto da a entender que se tiene por maltrecho de lo que ha
recibido, si en adelante no hace lo que debe por no quedar menoscabado, no queda como debía.
Por lo tanto, a las cosas pasaderas, pues no las puede alejar como debiera, mejor es darles pasada.
Mas si el hecho llegare a alguna cosa que sea gran daño o gran mengua, entonces que se aventure
y no lo sufra; pues mejor es la pérdida o la muerte, defendiendo el hombre su derecho, su honra y
su estado, que vivir pasando en estas cosas y sin honra.
Patronio, Ejemplo XXIX, p.55
En esta conclusión del Ejemplo XXIX, extraída del cuento del zorro que se hace pasar por muerto, Patronio da a
entender que, en el tema de la honra, es muy importante cómo nos perciben los demás. Si no se puede evitar que un
tercero nos haga daño, la honra no peligra si uno sabe fingir que el daño que recibe no es tal. Aquí hay un aprendizaje
en el engaño, al que se acude cuando el poder que se tiene no es suficiente para impedir el agravio. Esto demuestra
que la honra es lo más importante que se debe preservar. Por eso, Patronio aconseja que, si no se puede ocultar el
daño recibido, es mejor enfrentar a quien nos daña, aunque esto ponga en riesgo nuestra vida, antes que vivir sin
honra, que es el sostén de todo lo demás.
Otra vez, hallándose Ramayquia en una habitación que daba al río, vio a una mujer que estaba
descalza revolviendo lodo, cerca del río, para hacer adobes; cuando Ramayquia la vio, empezó a
llorar, el Rey le preguntó por qué lloraba, y ella le dijo que porque nunca podía estar a su antojo,
siquiera haciendo aquello que aquella mujer hacía.
Cuento de Patronio, Ejemplo XXX, pp.57-59
En el Ejemplo XXX, el carácter caprichoso de la reina Ramayquia se hace evidente cuando pide algo tan extravagante
como querer echarse al lodo como lo hace una mujer que hace adobes. Es irónico que la Reina vea como algo
deseable una tarea propia de un estado inferior al de la realeza y que la mujer en el lodo, seguramente, no haga por
diversión. El Rey interpreta el capricho en términos más elevados, sustituyendo el agua de río por agua de rosas, y la
tierra que hace el lodo por sustancias dulces y aromáticas. Nada de esto satisface a la Reina, cuyos anhelos sin razón
parecen ser insaciables.
Y vos, señor Conde Lucanor, pues aquel hombre os dice que ninguno de aquellos en quienes vos
fiáis sepa nada de lo que él os dice, estad seguro que piensa engañaros; pues bien debéis entender
que él no tiene mayor razón para querer más vuestro provecho, pues que no tiene con vos tantas
obligaciones, como todos los que viven con vos, que os deben mayores beneficios, porque deban
querer más vuestro provecho y vuestro contento.
Patronio, Ejemplo XXXII, p.67
Es difícil ver la relación directa entre el consejo final de Patronio y la historia del Rey que fue burlado por los tres
hombres del paño. En el cuento del Ejemplo XXXII, no solo el Rey, sino todos sus súbditos, caen en la trampa de los
burladores, porque no quieren revelar una verdad que pondría en peligro su honra. Por lo tanto, es difícil establecer
por el relato en quién se debe confiar, puesto que el único que revela la verdad –el negro– no forma parte del
entramado social. Sin embargo, sí queda claro que no debe confiarse en personas desconocidas que vienen a ofrecer
cosas demasiado buenas para ser ciertas, porque seguro esconden un engaño.
El Conde tuvo este por buen consejo, e hízolo así, y de ello se halló bien.
Y porque Don Juan lo tuvo por buen consejo, hízolo escribir en este libro, e hizo estos versos que
dicen así:
Si al comienzo no muestras quién eres
Nunca podrás después cuando quisieres.
Narrador (Don Juan Manuel), Ejemplo XXXV, p.77
Todos los Ejemplos de El Conde Lucanor terminar igual: con el Conde teniendo por bueno el consejo y actuando
como Patronio le indicó, y con el autor apareciendo para decir que le gustó lo que oyó y que decidió incluir el diálogo
y el cuento en su libro, a los que siempre acompaña con dos versos rimados que sintetizan la enseñanza del ejemplo.
El cuento del Ejemplo XXXV sugiere que los hombres casados con mujeres malas y necias pueden fingir demencia
para controlar a sus esposas y mantener así el orden de sus casas. Patronio luego aconseja al Conde que “con todos los
hombres con quienes tuviereis trato, hagáis de tal modo que siempre les deis a entender de qué manera la han de pasar
con vos” (p.77). Esta enseñanza tiene un trasfondo moralmente incorrecto que se aleja de lo honrado, por eso Don
Juan Manuel realiza una síntesis que se desvía de lo que insinúa el relato, cambiando el engaño por un “mostrarse tal
cual eres”.

Las temáticas de los cuentos son muy distintas, basadas en situaciones y reflexiones
que se puedan aplicar a la vida real y enseñando valores universales: hacer lo que
uno crea correcto sin miedo a las críticas, en el Cuento II, o evitar las fantasías antes de
poderlas basar en hechos reales, en el Cuento VII, por ejemplo. Sus fuentes son
también muy variadas, incluyendo relatos árabes, fábulas clásicas, relatos evangélicos,
y personajes históricos.
En esta lección no vamos a hacer un resumen de cada uno de los cuentos, pero sí es
importante retener las ideas fundamentales de la obra, teniendo en cuenta los dos
prólogos que preceden los cuentos.
El Conde Lucanor empieza no directamente con los cuentos, sino con dos prólogos.
En el primero, Don Juan Manuel se presenta a sí mismo en tercera persona como autor,
y recalca la función didáctica de la obra. Los cuentos no son solo provechosos “para
su honra, su hacienda y estado”, sino que relatan además experiencias conocidas
por los lectores, en castellano (y no en latín).
En el segundo prólogo, Don Juan Manuel explica que, aunque todo el mundo sea
distinto, “cada persona aprende mejor lo que más le gusta”, y comparando su obra con
una medicina, asegura que sus cuentos – tanto si el lector entiende la moraleja o no –
servirán para enseñar directa o indirectamente a través del entretenimiento, y serán de
provecho para todos.
Estructura de los cuentos de El Conde Lucanor
Como el mismo Don Juan Manuel lo escribe, los cuentos que siguen a los prólogos
imaginan “las conversaciones entre un gran señor, el Conde Lucanor y su
consejero, llamado Patronio”. Cada cuento sigue la misma estructura:
 Exposición: El Conde Lucanor pide consejo a Patronio, sabio y humil, sobre un
problema o dilema con el que él o alguien que conoce se ha encontrado.
 Respuesta (cuento): Luego, Patronio utiliza una historia que trata sobre el
problema en cuestión como ejemplo (exempla) para ayudar al conde.
 Moraleja: Finalmente, cada cuento se cierra con dos versos escritos por Don
Juan Manuel que resumen la moraleja de la historia.

BIBLIOGRAFIA
Bibliografía
 Sturm, H.G. (1974). Author and Authority in "El Conde
Lucanor", en Hispanófila, No. 52, pp. 1-9. University of North Carolina at
Chapel Hill for its Department of Romance Studies.
 Hammer, M.F. (2003). Framing the Reader: Exemplarity and ethics in the
manuscripts of "El Conde Lucanor". Los Angeles: University of California.
 Haverbeck, E. (1987). Análisis de El Conde Lucanor, en la Revista
Documentos Lingüísticos y Literarios UACh. Valdivia: Universidad Austral
de Chile

Conclusiones del
articulo
Género: Narrativa, didáctica
GÉNERO Subgénero: Apólogo
Forma de expresión: La prosa

Como se relaciona Ahora vamos a estudiar un poco más a fondo el texto, dividiéndolo en niveles o planos:
este artículo con los Plano métrico. La métrica existente en este poema se encuentra en las dos últimas líneas, de arte mayor,
ODS
que forman un pareado con rima consonante.
Plano fónico-fonológico. La entonación del texto es enunciativa en varias partes del diálogo (‘’Porque
querría saber…..pensáis de ello’’) y tranquila y suave, debido a su intención de manifestar una enseñanza de
forma clara. En cuanto a las figuras retóricas de este plano, se observa similicadencia en la línea 6 ("os
ruego que me digáis lo que pensáis"), dándose por la presencia de la segunda persona del plural.
Plano morfosintáctico. El estilo es sencillo y hace que el texto sea fácil de entender, ya que está dirigido a
gente pobre y con poco nivel cultural. En el cuento de Patronio predominan los verbos, principalmente en
pretérito perfecto simple; mientras que en el resto de la historia predominan los sustantivos ("perdices,
hacienda, enojos,..."), aunque también hay verbos, normalmente en presente ("son"). Estas son
características de textos narrativos como este. Esto nos dice que existe un equilibrio entre el número de
verbos y sustantivos de todo el texto.
Las oraciones son coordinadas y las hay largas y cortas, como las de las líneas 16 y 17 (‘’Ved, amigas, lo que
hace este buen hombre; aunque nos mata, tiene gran pena de nosotras, y por eso está llorando’’). Además,
también podemos observar la existencia de un polisíndeton en la línea 3 como figura retórica (‘’a veces
enojos y daños en mi hacienda y en mis gentes, y cuando están ante mí…’’).
Plano léxico-semántico. Podemos apreciar que se trata de un texto escrito durante la Edad Media debido a
la presencia de términos característicos de dicha época, como ‘’estuvieron caídas’’, ‘’vos’’… A pesar de ir
dirigido a gente con pocos conocimientos está escrito con un lenguaje coloquial.
Una de las familias léxicas que se encuentran en este caso es la que incluye a palabras como ‘’perjudicar’’,
‘’perjuicio’’ y ‘’perjudicase’’.
Las palabras claves son "llorar, sufrimiento, matar…", que hacen referencia a la idea de cómo un
sentimiento de dolor puede enmascarar la verdadera intención de las personas.
Las figuras literarias que están presentes en este nivel podemos observar personificaciones como las de las
líneas 16-17 y 20-22, donde se les atribuye a las perdices unas cualidades propias de personas, como el
hablar o el rogar a Dios, o el catalogarlas como sabias. Hay también repeticiones de palabras (red y redes) y
apóstrofe, cuando las perdices invocan a Dios, lo que hace referencia al teocentrismo de la época. Dentro de
las características de la narración, apreciamos que el narrador se encuentra en tercera persona y es
omnisciente, mientras que el espacio podría ser la casa del conde y el tiempo no estaría definido. Estas
características se deben a la validez de estas palabras en todo lugar y época.
Por otra parte, dentro de la historia que cuenta Patronio el narrador sería él mismo, el espacio sería un
campo cualquiera y el tiempo no está definido, aunque lo más probable es que se encuentre en pasado.
Plano pragmático-textual. Dentro de esta fábula habría dos historias, la que narra el criado, en la que él es
el emisor y su amo el receptor (aunque podría ser cualquiera, ya que no hay un público específico), el canal
es el aire, el código la lengua castellana, y el mensaje sería la moraleja del final. La otra historia sería el
fragmento en sí, Lucanor contándole su problema a Patronio, este narrándole la fábula de las perdices y
este escribiendo finalmente lo que le ha enseñado dicha fábula; donde el emisor sería el autor del libro, don
Juan Manuel, y los receptores nosotros o cualquiera que lea la historia, el canal es un libro y el código la
lengua española y las letras.
Para concluir, hemos de reafirmar que se trata de un texto perteneciente a la Edad Media, más
concretamente a don Juan Manuel, su autor, quien lo publicó en 1335. Posee los rasgos que caracterizan al
libro de El conde Lucanor y a todos los cuentos que se incluyen en él, ya que el tema que trata es diverso si
lo comparamos con otros textos de su época y además lo enfoca desde el punto de vista de un noble, el
conde Lucanor.
El autor pretende desde un principio ofrecer una enseñanza, y es algo que consigue y que reafirma y aclara
al escribirla al final de la historia; por lo que podemos decir que cumple su objetivo.
Lo más importante de todo sería que tanto el diálogo como la narración, la realidad y la ficción, etc se
ponen al servicio de la intención, resultando muy adecuada la forma para el contenido; es decir, todo el
texto se construye para que la enseñanza, rasgo característico de la prosa medieval, llegue a un público
amplio, de cualquier capa social o estamento, incluyendo al lector moderno.
En base a las
conclusiones del
artículo, ¿Cómo
contribuiría la
implementación de
proyectos, basados
en esta investigación,
al desarrollo
sostenible del país?.”
(Indicador ABET: 4.2)

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