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Concepto y Naturaleza de las Obligaciones

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Obligaciones: concepto

Art 724 la obligación es una relación jurídica (entre personas humanas o jurídicas publicas o privadas) en virtud de la
cual el acreedor (sujeto activo)tiene el derecho de exigir al deudor (sujeto pasivo) una determinda prestcion (objeto)
parasatisfacer un interés licito causa fuente)y,ante el incumplimiento (mora) a obtener forzadamente la satisfacción
de dicho interés (causa fin) sea este patrimonial (pago) o extrapatrimonial

NATURALEZA JURÍDICA DE LA OBLIGACIÓN:

1.Doctrina subjetiva Fue sustentada inicialmente por Savigny, quien sostuvo que el derecho subjetivo era un poder o
señorío de la voluntad. En un primer momento, esto se pensó sobre la propia persona del deudor. La obligación
como sujeción personal; la persona del deudor como asiento de la relación obligatoria.

Esta valoración dejó de tener relieve cuando opera la evolución del concepto de obligación, pone como acento el
patrimonio del deudor antes que en su persona misma. Es decir, el poder del acreedor recae sobre ciertos actos o
comportamientos del deudor que, como consecuencia del vínculo obligatorio, resultarían sustraídos de su ámbito de
libertad natural plena para quedar bajo el poder del titular del derecho de crédito.

2. Doctrina objetiva sostenida por ihering. centraron la cuestión en torno al crédito y procuraron definirla buscando
su objeto en el patrimonio del deudor. Se han planteado diversas formulaciones; por un lado, el objeto del derecho
del acreedor en el valor de la cosa debida; por otra parte, el bien debido, o bien el patrimonio del deudor en sí. En
suma, derecho sobre el patrimonio para obtener la prestación o su correspondiente indemnización.

3. Doctrina del débito (deuda) y la responsabilidad (garantía): Se distinguen dos momentos en la obligación: el que
transcurre desde su nacimiento hasta que opera el incumplimiento y el que se genera a partir de ese momento. En
la primera etapa (deuda), el acreedor posee un control limitado de gestión patrimonial, pues el deudor tiene la libre
disponibilidad de su patrimonio y su administración. En esta situación opera el control de gestión en el periodo de
deuda se transforma en un verdadero derecho de agresión patrimonial cuando opera el incumplimiento, momento
en el que se ingresa en la faz de garantía o responsabilidad, que se materializa en los bienes del deudor y que se
orienta a satisfacer compulsivamente el interés del acreedor de manera específica o por equivalente económico.

Punto c: DERECHOS REALES DIFERENCIA CON PERSONALES.

Los reales son relaciones entre personas con cosas. Se ejercen erga omnes, es decir, contra todos, son absolutos., de
manera tal que toda la comunidad los debe respetar. Por ser absolutos. Y al ser necesario su conocimiento y respeto por
la comunidad, necesitan de cuanto publicidad. Estos nacen de la ley, enumerados en el código. Son de dos tipos: de uso
y goce o de garantía. Tienen publicidad, es decir, todo el mundo los conoce.

De uso y goce: Ej el derecho real de dominio, de condominio (más de un dueño), habitación, usufructo (derecho del
usufructuario que se extingue con su muerte), uso.

Dentro de los derechos reales se encuentra el derecho de preferencia y persecución. El primero es aquel que se resume
en la frase “en el tiempo mejor en el derecho”. El que primero obtiene el derecho real, es el preferido ante todos los
demás. El de persecución es el derecho de perseguir la cosa.

a la prescripción, pueden adquirirse mediante la prescripción adquisitiva, es decir, por posesión durante el plazo
previsto legalmente.

Los mismos son perpetuos, en el sentido de que el titular del derecho no los pierde por su inacción.

En relación a su protección, se logra mediante las acciones reales, y mediante el ejercicio de los derechos de
persecución y preferencia.
Los derechos personales son entre personas, siempre hay un acreedor y un deudor (sujeto activo y pasivo) y son
relativos, ya que solo pueden ser oponibles entre las partes. Al ser relativos, en principio no requieren de publicidad.
Estos nacen de la voluntad de las partes y para ser cumplidos. No tienen que afectar los contratos a las normas de orden
público o normas inderogables, es decir, ponen límites a la voluntad de las partes. En general los contratos contienen
normas supletorias, es decir, lo que las partes no acordaron lo suplen ellas.

Aquí no hay preferencias, todos los acreedores tienen igualdad, salvo en caso de medida de embargo a favor de un
acreedor.

En cuanto a la prescripción, pueden extinguirse mediante la prescripción liberatoria.

En cuanto a su duración, son temporarios, se extinguen con el cumplimiento de la obligación

en Erelación a la protección, se logra mediante el ejercicio de acciones personales.

Crítica, la más importante fue la de la doctrina personalista o obliciones pasivamente universal, siendo planiol su mayo
exponente. En base a la postura kantiana se impugnó la idea de una relación entre persona y una cosa que propicia a la
doctrina clásica, y dijo que las relaciones jurídicas son siempre entre personas y no entre cosas y no con relación a ellas,
partiendo de esta postura se estableció que los derechos real es aquel que se establece entre el sujeto activo y toda la
comunidad que tiene la obligación negativa de obstenerce a perturbar el derecho real. Esta teoría concibe al derecho
real a

Monismo realista :Se procuró diluir la distinción entre derecho real y de crédito mediante la absorción de este último
por el primero. El derecho de crédito no sería una relación entre personas sino entre patrimonios, edificada a partir de
la premisa de que el patrimonio del deudor es la prenda común de los acreedores.

✔ Situaciones especiales: Obligación propter rem.

Las obligaciones ambulatorias, son caracterizadas por corresponder a quien detenta una relación de señorío con una
cosa; que nacen, se desplazan y se extinguen con dicha relación.

Son situaciones intermedias entre los derechos personales y los derechos reales. Las mismas participan de las
circunstancias propias de la titularidad real o posesoria de la cosa, sin que intervenga la voluntad de las partes, es decir
que todo ocurre por aplicación de la ley.

La doctrina y la jurisprudencia reconocieron obligaciones de este tipo en el caso de títulos del portador, donde el
derecho de exigir al deudor el pago de su importe, recae sobre el tenedor. También en la obligación del dueño de una
cosa perdida de recompensar al hallador y pagarle los gastos hechos en aquella.

Falta derecho a la cosa (ius an rem) el es que asiste al acreedor de una obligación de dar, ante de que la cosa sea
entregada al deudor. Ejemplo el comprador tiene derecho a la cosa vendida y en consecuencia, antes de la entrega
tiene derecho a solicitar medidas cautelares que asegure la entrega, tales como embargo secuestro etc. (art 1170:
boleto de compraventa de inmueble y 1171 oponiblilidad del boleto en el concursode quiebra.

scripta rem trasmisión por causa de merte.

Punto f: elementos de la obligación

Sujetos: activo y pasivo

Los sujetos son las personas humanas o jurídicas vinculadas en la relación jurídica obligacional.

Toda obligación debe tener, necesariamente, un acreedor (sujeto activo), titular del derecho de crédito, y un deudor
(sujeto pasivo), sobre quien pesa el deber de prestación. Nada impide que la obligación pueda presentar pluralidad de
sujetos en alguno de los extremos de la relación o en ambos. Acreedor y deudor deben ser sujetos distintos, pues nadie
puede ser acreedor o deudor de sí mismo. Es una exigencia lógica, ligada al carácter de bipolaridad que tiene la
obligación.

Es indispensable que esa dualidad de crédito y deuda se mantenga durante toda la vida de la obligación. Si se
desvanece, se extingue la obligación.

Los sujetos de una obligación deben ser capaces, determinados o determinables y distintos entre sí.

Quiénes pueden ser sujetos. Las personas humanas y las personas jurídicas, públicas o privadas, pueden ser sujeto
activo o pasivo de relaciones obligatorias.

Capacidad. Para que la obligación constituida sea válida se exige que el sujeto tenga capacidad de derecho para ser
acreedor o deudor {capacidad de derecho: titular de derechos y deberes jurídicos

La situación es diferente cuando las obligaciones surgen de la ley; en tal caso es el propio ordenamiento jurídico quien
dispone las condiciones para que una persona quede emplazada como acreedor o deudor, con independencia de su
capacidad de ejercicio.

Determinación. Los sujetos deben estar determinados al tiempo de contraerse la obligación o, al menos, ser
determinables en un momento ulterior. La indeterminación absoluta obsta a su existencia.

Se encuentran determinados cuando desde el nacimiento de la obligación es posible individualizarlos, identificándolos


plenamente, y determinables cuando, pese a no estar nominativamente designados al momento de la génesis
obligacional, ello resulta posible en virtud de circunstancias ulteriores que deben operar con anterioridad o en forma
simultánea con el pago.

Pluralidad de sujetos, descripción de supuestos

OBLIGACIÓN ORIGINARIA, cuando la obligación nace con una multiplicidad de sujetos en calidad de acreedores o
deudores.

OBLIGACIÓN SOBREVENIDA, Cuando un tercero pasa a ser acreedor por la falta de éste. Ejemplo: si en una obligación
que tiene sólo un acreedor y un deudor, muere el primero y deja tres herederos que lo suceden en su derecho.

Objeto: objeto de las obligaciones y objeto de los contratos El objeto es la prestación, o sea, el plan o proyecto de
conducta futura del deudor para satisfacer un interés del acreedor. Es una conducta que tiene por finalidad satisfacer el
interés del acreedor. Conducta e interés forman el objeto de la obligación, por lo que no es posible prescindir de
ninguno de ellos.

Requisitos del objeto de la prestación y del interés

ART. 725.-REQUISITOS. La prestación que constituye el objeto de la obligación debe ser material y jurídicamente
posible, lícita, determinada o determinable, susceptible de valoración económica y debe corresponder a un interés
patrimonial o extra patrimonial del acreedor.

Posibilidad. Es materialmente imposible cuando contraría las leyes de la naturaleza o de la física. Es jurídicamente
imposible cuando a ella se opone un obstáculo legal.

Cuando la imposibilidad es sobreviniente la obligación nace como tal, aunque puede devenir ulteriormente ineficaz, sea
por causas imputables a alguna de las partes o por circunstancias fortuitas.

La imposibilidad debe ser absoluta; tiene que impedir de manera definitiva, irreversible, que la prestación pueda ser
objeto de la obligación.
Es preciso que la imposibilidad sea objetiva, es decir que se produzca con total prescindencia de las condiciones
particulares del obligado. Por el contrario, cuando es meramente subjetiva no afecta la existencia de la obligación.

Para que afecte el objeto de la obligación, impidiendo que ésta nazca, la imposibilidad debe ser originaria, absoluta y
objetiva.

Licitud. El objeto de la obligación debe ser lícito, esto es, conforme con el ordenamiento jurídico integralmente
considerado, lo cual incluye el orden público, la moral y las buenas costumbres.

Determinación. La prestación debe estar determinada al momento de nacer la obligación o, al menor, ser determinable
en un momento ulterior. Es nula la obligación que tenga un objeto absolutamente indeterminado. La determinación es
plena en su origen mismo. Patrimonialidad e interés. La prestación debe necesariamente tener contenido patrimonial y
ser susceptible de apreciación pecuniaria, pues de lo contrario no sería posible la ejecución forzosa a expensar del
patrimonio del deudor.

ARTICULO 725.-Requisitos. La prestación que constituye el objeto de la obligación debe ser material y jurídicamente
posible, lícita, determinada o determinable, susceptible de valoración económica y debe corresponder a un interés
patrimonial o extrapatrimonial del acreedor.

Vínculo jurídico: concepto

El vínculo jurídico es el elemento no material que liga a ambos polos de la relación jurídica. Recae sobre las partes de la
relación obligatoria y no comprende a los terceros. Permite precisar cualitativa y cuantitativamente hasta dónde llega el
poder del acreedor y la limitación de la libertad jurídica del deudor.

Atenuaciones

El favor debitoris lleva a consagrar en ciertos casos una presunción favorable al deudor, particularmente cuando
existen dudas acerca de si está o no obligado, o respecto de los alcances, mayores o menores, de su obligación.

El principio del favor debitoris tiende a la protección de la parte débil en la relación jurídica. En las obligaciones de hacer
y no hacer no se admite que la ejecución forzosa pueda comprender la realización de actos que importen violencia
sobre la persona del deudor. El principio de la buena fe actúa frecuentemente atenúa el vínculo obligacional, haciendo
que la obligación se cumpla de acuerdo a lo pactado, o lo dispuesto por la ley o de conformidad con los usos y buenas
costumbres

CAUSA FUENTE Conjunto de fenómenos aptos para generar una relación jurídica obligatoria. Constituye un elemento
esencial y externo de la obligación.

CAUSA FIN: Es el fin inmediato por el ordenamiento jurídico que ha sido determinante de la voluntad. Integra los
motivos exteriorizados cuando sean lícitos y hayan sido incorporados al acto en forma expresa o tácitamente si son
esenciales para ambas partes. Constituye un elemento esencial del acto jurídico.

La noción de “causa” admite varias aceptaciones.

Causa fuente refiere al conjunto de fenómenos aptos para generar una relación jurídica obligatoria. Esta es la causa a la
que nos referimos cuando hablamos de la causa como elemento esencial y externo de la obligación. Causa fin es el
propósito inmediato autorizado por el ordenamiento jurídico que ha sido determinante de la voluntad. La causa fin es
un elemento esencial del acto jurídico (art. 282 y 1012 del CCyC) pero no de la obligación (es siempre la misma para
cada tipo de contrato). Y la causa motivo son los móviles subjetivos que las partes tuvieron en cuenta cuando
celebraron un acto jurídico. Estos motivos, en ciertas condiciones, pueden integrar la causa fin. El elemento externo de
la obligación es la «causa fuente» La causa que interesa al derecho de las obligaciones es la causa fuente. Las
obligaciones no nacen del aire ni en forma espontánea. Requieren de una causa fuente que le dé vida. La causa fuente
es el presupuesto de hecho al cual el ordenamiento le otorga idoneidad para generar obligaciones. El artículo 726 del
CCy C dice que no hay obligación sin causa: sin que derive de algún hecho idóneo para producirla

ARTICULO 726.- Causa. No hay obligación sin causa, es decir, sin que derive de algún hecho idóneo para producirla, de
conformidad con el ordenamiento jurídico.

ARTICULO 727.- Prueba de la existencia de la obligación. Presunción de fuente legítima. La existencia de la obligación no
se presume. La interpretación respecto de la existencia y extensión de la obligación es restrictiva. Probada la obligación,
se presume que nace de fuente legítima mientras no se acredite lo contrario.

Efectos de la obligación

La buena fe: qué es y qué significa La buena fe es un principio general de los derechos, que prescribe que el ejercicio de
los derechos debe estar regidos por una conducta correcta y leal (buena fe lealtad). El CCyC regula el deber de buena fe
en numerosas normas, al hablar del vínculo obligacional (art. 729 del CCyC), al regular el ejercicio de los derechos (art. 9
del CCyC), al referirse al modo en que se celebran, interpretan y ejecutan los contratos (art. 961 del CCyC).

De este postulado emerge también el deber consiguiente de no actuar de modo apresurado, torpe, no diligente o
irreflexivo. Quienes integran un vínculo obligacional (art. 729) o quienes están unidos por un contrato (art. 961 del
CCyC) deben comportarse de manera diligente, previendo las consecuencias de su conducta, cumpliendo
acabadamente la prestación adeudada y evitando causador daños. Deben actuar con cuidado y previsión.

¿Dónde está regulada? ARTICULO 729.- Buena fe. Deudor y acreedor deben obrar con cuidado, previsión y según las
exigencias de la buena fe. ARTICULO 961.- Buena fe. Los contratos deben celebrarse, interpretarse y ejecutarse de
buena fe. Obligan no sólo a lo que está formalmente expresado, sino a todas las consecuencias que puedan
considerarse comprendidas en ellos, con los alcances en que razonablemente se habría obligado un contratante
cuidadoso y previsor.

¿Y qué son los actos propios? Como derivado del principio de la buena fe aparece otro principio: el de los actos propios.
Según este postulado, una persona actúa de mala fe -y por lo tanto, de modo reprochable- cuando se comporta
contradiciéndose con el modo en que se comportó previamente, con lo que hizo o dejó de hacer. Una persona debe ser
coherente y no actuar de modo errático. Como consecuencia de esta teoría, el ejercicio de un derecho puede verse
frustrado si ello implica que su titular se ponga en contradicción con sus propios comportamientos anteriores.

Efectos consecuencia jurídicas derivadas de la obligación.

Distinción conlos efectos de los contratos.

Los contratos tienden a crear, modificar, regulr, trasferir o extinguir relaciones jurídicas patrimoniales.

Obligciones es colocar al deudor en la necesidad de cumplir (por si o por otro) lo prometido, y si ello no ocurre, darle
lugar al acreedor los medios legales para que obtenga lacorrespondiente indemnización.

las obligaciones pueden nacer de un contrato, pero también pueden tener otros orígenes: hechos ilícitos, la ley etc.

Tiempo de producción:

➢ Efecto inmediato: Se produce desde el nacimiento de la obligación.

➢ Efecto diferido: El efecto queda diferido en el tiempo porque existe en la obligación algún plazo o condición que
posterga el derecho del acreedor.

➢ Efecto instantáneo: El efecto se agota de una sola vez, con el cumplimiento de una única prestación. No opera
intervalo de tiempo alguno (ej: obligación del comprador de entregar la cosa vendida)
➢ Efecto permanente: Los efectos se prolongan en el tiempo (ej: obligación de pagar mensualmente el precio del
alquiler).

Entre quienes se producen:

Los efectos de las obligaciones son siempre de carácter relativo.

¿Qué significa eso? Que solo producen efectos a los que son parte del vínculo (acreedor y deudor) y también a sus
sucesores. Por ello, y salvo excepciones que veremos más adelante en el estudio de la materia, las obligaciones no
afectan a terceros. Es razonable dado que mal podría un sujeto C verse afectado por la relación obligacional que
vincula a A y B, con quienes nada tiene que ver.

PUNTO B: EFECTOS CON RELACIÓN AL ACREEDOR:

➔ Efectos principales: Consisten en que el acreedor satisfaga su interés en la obligación, ya sea recibiendo lo que se
le prometió (pago en especie) o un valor equivalente.

Se clasifican en:

◆ Normales: Consiste en que el acreedor cobre exactamente lo que se le ha prometido. Puede producirse:

● Por cumplimiento voluntario del deudor: Cuando el deudor cumple voluntaria y espontáneamente con lo
prometido.

● Por cumplimiento forzado: Si el deudor no cumplió voluntariamente, la ley da al acreedor los medios legales para
obligarlo a cumplir (art. 730, inc. a). Los medios legales son por ej., la iniciación de demanda, la traba de embargos,
la existencia de multas, etc.

● Hacérselo procurar por otro, a costa del deudor (art. 730, inc. b): Tiene lugar cuando lo que se debe dar son cosas
inciertas (fungibles o no) y, por supuesto, sumas de dinero.

◆ Anormales: Es la indemnización. Si todo lo anterior (cumplimiento voluntario, cumplimiento forzado o


cumplimiento por otro), no fue posible, le queda al acreedor el derecho a obtener del deudor el pago de las
indemnizaciones correspondientes (art. 730, inc. c). El incumplimiento de los auxiliares (dependientes o ayudantes)
de los que se vale el deudor para cumplir las obligaciones se equipara al del propio deudor (art. 732).

Costas en litigios por incumplimiento de la obligación: Art. 730 ult. parr.

➔ Efectos secundarios: Tienden a proteger el crédito del acreedor y el patrimonio del deudor, evitando maniobras
del deudor para no cumplir. Abarcan: las medidas precautorias o cautelares (embargos, inhibiciones, etc), la acción
subrogatoria, la acción revocatoria, la acción de simulación, etc.

Los límites al derecho de crédito:

1. Está dado por la naturaleza de la prestación debida, cuya ponderación requiere apreciar las circunstancias de
persona, tiempo y lugar.

2. La función económica y social para la cual le ha sido reconocido su derecho (art.10)

3. El principio de la buena fe, que constituye el marco en el cual se despliegan las relaciones obligatorias.

4. El orden público de protección se erige también en un factor limitativo del derecho de crédito, imponiendo
conductas imperativamente en importantes ámbitos del derecho privado y acotando la extensión de ciertas
prerrogativas. Cargas del acreedor: Las cargas implican la necesidad de realizar determinados actos para evitar que
sobrevengan contingencias perjudiciales. El no cumplimiento de la carga ocasiona inconvenientes o perjuicios en la
tutela de un interés propio.
La carga opera como presupuesto necesario para que pueda ejercitarse un derecho o una facultad del acreedor

Deberes del acreedor:

➢ Cooperación: ○ Puede estar referida a la persona misma del acreedor (ej., viajero que debe presentarse en el
lugar y hora indicada). a la prestación en sí propia (ej. recepción de la cosa en la obligación de dar).

Puede radicar en suministrar los medios precisos para el cumplimiento, instantáneo o periódico (ej.entregar dinero
al mandatario para que pague). Puede consistir en informar al deudor particularmente en aquellos casos en los
cuales, para poder cumplir, éste necesite contar con el conocimiednto de ciertas cuestiones que se encuentran sólo
en el ámbito del acreedor. ○ Puede tener lugar en diferentes fases del negocio y de la vida de la obligación
(determinación de la prestación cuando no está fijada).

➢ Deber de liberar al deudor: (arts. 731, 880 y concs.), comprende el otorgamiento del recibo pertinente en debida
forma (art. 897). La no entrega del mismo es asimilada a la negativa del acreedor a recibir el pago, siendo dicha
actitud idónea para constituirlo en mora creditoris y abrir las vías del pago por consignación.

Qué son las astreintes?

Las astreintes son un mecanismo para compeler, forzar, incentivar al deudor a que cumpla. Son condenaciones
conminatorias de carácter pecuniario que los jueces aplican a quienes no cumplen con un deber jurídico que emana
de una resolución judicial.

(1) Son una condena a pagar dinero

(2) Se aplica a quienes no cumplen un deber emanado de una resolución judicial.

(3) El acreedor de esa sanción es el titular el derecho incumplido.

4) Se devengan a lo largo del tiempo: no es una sanción única sino que puede fijarse por día o períodos de tiempo
determinados durante los cuales dure la resistencia del deudor.

(5) La ley establece algunas pautas para definir la magnitud de la sanción (se fijan en proporción al caudal
económico del deudor y pueden ser dejadas sin efecto o reajustadas si el deudor desiste de su actitud o justifica
todo o parte de su proceder).

¿Y por qué existen y dónde están reguladas?

En la medida en que no hay prisión por deudas, tampoco la hay por incumplir una sentencia judicial en el marco de
controversias regidas por el derecho privado. De allí que las astreintes son un mecanismo ideal para vencer la
resistencia del deudor a cumplir una manda judicial. Importan, además, asignarle valor, reivindicar y asegurar el
respeto porlas órdenes judiciales.

Código Civil y Comercial Código Procesal Civil y Comercial

ARTICULO 804.- Sanciones conminatorias. Los ARTÍCULO 37°: Sanciones conminatorias. Los jueces y tribunales
jueces pueden imponer en beneficio del podrán imponer sanciones pecuniarias compulsivas y
titular del derecho, condenaciones progresivas tendientes a que las partes cumplan sus mandatos,
conminatorias de carácter pecuniario a cuyo importe será a favor del litigante perjudicado por el
quienes no cumplen deberes jurídicos incumplimiento. Las condenas se graduarán en proporción al
impuestos en una resolución judicial. Las caudal económico de quien deba satisfacerlas y podrán ser
condenas se deben graduar en proporción al dejadas sin efecto, o ser objeto de reajuste, si aquél desiste de
caudal económico de quien debe satisfacerlas su resistencia y justifica total o parcialmente su proceder.
y pueden ser dejadas sin efecto o reajustadas
si aquél desiste de su resistencia y justifica
total o parcialmente su proceder.

PUNTO C: EFECTOS CON RELACIÓN AL DEUDOR:

Consisten en ciertos derechos a favor del deudor:

1. Derecho a exigir la colaboración del acreedor: Cuando sea necesaria para cumplir con la obligación y la que actúe
con cuidado, previsión y según las exigencias de la buena fe (arts. 729 y 9).

2. Derecho a pagar y a quedar liberado luego del pago (art. 731): El deudor no sólo debe pagar, sino que también
tiene derecho a pagar. Si el acreedor se niega a recibirle el pago, el deudor puede pagar por vía judicial (pago por
consignación). Habiendo pagado puede exigir “recibo”.

3. Derecho a repeler las acciones del acreedor: Si la obligación se halla extinguida o modificada por una causa legal
(art. 731): ej.: si el deudor ya pagó o la obligación prescribió, puede repeler la demanda de pago del acreedor.

Reconocimiento (Art. 733): Es el acto por el cual el deudor:

A. Admite-reconoce que tiene una obligación anterior


B. . crea una obligación, constituyendo una promesa autónoma de deuda.
● Naturaleza jurídica. Acto jurídico unilateral: La doctrina mayoritaria sostiene que se trata de un acto jurídico. Un
acto voluntario lícito que tiene como fin inmediato producir consecuencias jurídicas (el reconocimiento tiene como
fin inmediato: reconocer la existencia de una obligación anterior o crear una nueva). Un sector minoritario entiende
que se trata de un simple acto lícito.
● Carácter: ○ Unilateral: Para su formación basta con la voluntad del que reconoce ○ Declarativo y constitutivo: El
reconocimiento sirve para declarar la existencia de una obligación anterior y también para crear una obligación
(promesa autónoma de deuda).
● Formas: El reconocimiento puede:
○ Hacerse por actos entre vivos o por disposición de última voluntad ○ Hacerse por instrumento privado o por
instrumento público ○ ser

■ Expreso: Ej.: cuando el deudor manifiesta expresamente en un documento que reconoce la existencia de una
obligación anterior. La obligación que se reconoce debe estar determinada (art. 725), expresandose por ej, la causa
de la obligación original (contrato, hecho ilícito, etc), lo que se debe (ej.; 1000 pesos, 10 bicicletas) y la fecha en que
fue contraída la obligación.

■ Tácito: Tiene lugar por cualquier hecho del deudor que manifieste su voluntad de admitir la existencia de la
obligación (ejs: pedir plazo para cumplir, constituir garantías, hacer pagos parciales, etc).
● Efectos:
○ Sirve como prueba de la obligación original: Ej. en el caso de que por alguna razón falte el documento que la
contenía.
○ Interrumpe la prescripción en curso: Si la prescripción ya se cumplió, la obligación original sólo subsiste como
deber moral. Para otros autores, implica una renuncia del deudor a la prescripción operada
El reconocimiento no puede agravar la prestación original, ni modificarla en perjuicio del deudor, salvo que hubiese
una nueva y lícita causa de deber. (Art. 735)
El pago
El art. 865 del CCyC define el pago como “el cumplimiento de la prestación que constituye el objeto de la
obligación”. Ya se trate de una obligación de hacer, no hacer, o de dar, tiene por fin disolver el vínculo jurídico entre
el acreedor y deudor, satisfaciendo éste último el interés del primero.
Funciones del pago:
1. Función jurídica: Importa el modo natural de realización de las expectativas de ambas partes: satisfacción del
interés del acreedor, extinción de la deuda y liberación del deudor. 2. Función económica: El pago es un instrumento
adecuado para la transformación del patrimonio, que en forma permanente renueva su contenido a través de
créditos y deudas. Cada deuda que se paga produce como efecto la eliminación de un ingrediente del pasivo.
Elementos del pago.
-Sujetos: quien paga es el “solvens” y quien recibe lo pagado “accipiens”.
Objeto: aquello que se paga mediante un acto positivo (dar o hacer) o negativo (no hacer).
Causa fuente: la deuda anterior es el antecedente que determina el pago. Esto quiere decir que la causa fuente que
determina el pago puede ser un contrato o un hecho ilícito.
Causa fin: la extinción de la deuda, es el objetivo que persigue el pago.

Naturaleza jurídica: distintas teorías (art. 866 CCC).


Existen distintas acepciones:
El pago como acto o negocio jurídico: La mayoría de la doctrina toma esta postura. Supone un hecho humano
voluntario licito, que tiene por fin inmediato extinguir una obligación. Es unilateral ya que sólo depende de la
voluntad del deudor.
El pago como hecho jurídico: en este sentido, el pago seria un acontecimiento que, conforme al ordenamiento
jurídico produce la extinción de la obligación, pero sin que deba mediar necesariamente un acto voluntario, o bien
una finalidad extintiva inmediata esencial. Esta noción se adaptaría mejor al pago como cumplimiento de una
obligación de no hacer, o incluso de hacer, en los casos en que se puede cumplir aun sin tener clara la conciencia de
las consecuencias propia de la actuación.
El pago como acto debido: El pago integraría una categoría especial de hechos humanos que se caracterizan por ser
prescriptos por la ley, de modo tal que el sujeto no es jurídicamente libre de cumplir o no cumplir. Sus críticos
señalan que calificar al acto como debido, en realidad no define su esencia, pues bien podría ser a su vez un acto
jurídico especie dentro de aquella categoría.
Posturas ecléticas: de acuerdo a estas posiciones, el pago no respondería a una esencia única, dependiendo de qué
tipo de pago se trate. El CCyC adhiere a la postura de que el pago es un acto jurídico.
Animus solvendi: es la intención de pagar o cumplir que debe existir en el deudor.

Requisitos generales de validez:


A. Que el que hace el pago y el que lo recibe sean capaces (art. 875)
B. Que el que paga sea titular del derecho o cosa que transmite (art. 878)
C. Que el pago no se realice en fraude de otros acreedores (art. 876)
D. Que el crédito sea expedito (art. 877)

P UNTO B: SUJETOS DEL PAGO:


El deudor es el sujeto pasivo de la relación obligacional, pero es el sujeto activo del pago, porque es él quien debe
pagar. El acreedor, sujeto activo de la relación obligacional, es sujeto pasivo del pago, porque es él quien debe
cobrar.
Legitimación activa. Personas que pueden pagar:
el deudor, pero también pueden hacerlo los terceros (interesados o no interesados), salvo que en la obligación se
hayan tenido en cuenta las condiciones especiales del deudor (art. 881) en cuyo caso solo el deudor podrá cumplir la
prestación.
● El deudor no solo tiene el deber de pagar, sino que tiene derecho a hacerlo, él goza del “ius solvendi”. El derecho
a pagar también corresponde a los herederos del deudor (si este fallece) y a sus representantes (si él es incapaz). Si
hay varios deudores y la obligación es indivisible cualquiera de ellos deberá hacer el pago total. Si es divisible, cada
deudor paga su parte.
● Por terceros (art. 881):
Interesados (art. 881): Al igual que el deudor, gozan del ius solvendi y pueden hacer el pago aún cuando se oponga
el deudor, el acreedor o ambos conjuntamente.
No interesados: No tienen ningún interés en la obligación, y que no sufren daño alguno si la obligación no se
cumple. Puede pagar pero carece de derecho a ello (ius solvendi), puede pagar en la ignorancia y aún en contra de la
voluntad del deudor, pero no puede hacerlo si el acreedor se opone a recibir el pago.
Efectos que produce la ejecución de la prestación por un tercero: Si un tercero paga, el deudor no queda liberado, ya
que continúa obligado hacia el tercero que pagó.
El Código establece qué acciones tiene el tercero contra el deudor:
A. Si pago con asentimiento del deudor: Se considera que hay un mandato (arts. 882 y 739).
B. Si pagó en ignorancia del deudor: Se considera que hay una gestión de negocios y el tercero puede repetir todos
los gastos que la gestión le ha ocasionado con los intereses, desde el día que los hizo. Cuenta con las acciones del
gestor de negocios y con la acción subrogatoria (art. 882 y 739).
C. Si pago contra la voluntad del deudor: Puede ejercer la acción de “enriquecimiento sin causa” (arts. 883 y 739).
RELACIONES DEL TERCERO CON EL ACREEDOR: El acreedor no puede oponerse al pago hecho por un tercero, salvo
que se trate de obligaciones de hacer y se hubieran tenido en cuenta las condiciones especiales del deudor.
Hecho el pago, éste es definitivo e irrepetible, pero tiene varias excepciones y procede la repetición:
● El pago fue hecho por error (ej. el tercero creía que era el deudor)
● Si el tercero es incapaz
● Si el pago fue hecho sin causa (ej. el tercero pagó algo que el deudor ya había pagado)

AL PAGO SE LE APLICAN LAS REGLAS DE LOS ACTOS JURÍDICOS. RELACIONES DEL DEUDOR CON EL ACREEDOR:
Cuando paga el deudor, la relación entre deudor y acreedor finaliza, pues el crédito se extingue y el deudor queda
liberado. Pero cuando el que paga es un tercero, el deudor no queda liberado, ya que él seguirá siendo deudor del
tercero que ha pagado.
El deudor podrá oponerse al reclamo del tercero pagador, alegando vicios de la deuda original, como ser la
inexistencia o nulidad de la misma.

Deberes del solvens (el que paga):


➔ Obrar de buena fe: Debe obrar con cuidado, previsión y según las exigencias de la buena fe. Es decir, cumplir de
acuerdo a lo que se entendió o debió entenderse (art. 729). Ej. entregar exactamente lo pactado, cumplir en el lugar
y tiempo convenidos, no perjudicar a otros acreedores, etc.
➔ Obrar con cuidado y previsión: En todos los casos en que exista una duda razonable sobre el derecho del acreedor
a recibir el pago, el solvens debe actuar con cuidado y previsión; con prudencia y la prudencia en estos casos indica
que se consigne el pago, judicial (art. 904) o extrajudicialmente (art. 910). Si el deudor paga mal, puede perjudicar a
otros acreedores y también se puede perjudicar él mismo, ya que quien paga mal puede verse obligado a pagar de
nuevo.
➔ Comunicación: El deudor debe comunicar al acreedor determinadas circunstancias relativas a la obligación. Ej, el
locatario debe dar aviso al locador de los daños que haya sufrido la cosa locada.
➔ Deberes complementarios: El deudor está obligado a realizar todo aquello que expresa o implícitamente esté
comprendido en la deuda y en su cumplimiento.
Legitimación pasiva.

Personas que pueden recibir el pago (art. 883):


De esta norma surgen las personas que están legitimadas para recibir el pago. A cualquiera de ellas que se les pague,
el pago es válido y cancela la deuda.

AL ACREEDOR, SUS REPRESENTANTES, SU CESIONARIO O SUBROGANTE: El pago debe hacerse a la persona a cuyo
favor estuviese constituida la obligación, o sea, al acreedor. (arts. 816 y 808)
Los representantes del acreedor también pueden recibir el pago: Pueden ser representantes legales (ej.
representante de un incapaz, de un menor, etc) o convencionales (ej. cuando de un contrato surge que alguien está
autorizado a cobrar por el acreedor).
TERCEROS HABILITADOS:
1. Tercero indicado (art. 883 c): Esta figura es una especie de mandato, pero mientras éste es revocable, el tercero
indicado en el título no puede ser removido. El acreedor tiene derecho a reclamarle al tercero el valor de lo que ha
recibido, conforme a los términos de la relación interna entre ambos (art. 884 a).
2. Poseedor del título de crédito al portador o endosado en blanco (art. 883 d): Si alguien presenta al cobro un título
de crédito (ej. letra de cambio, cheque, pagaré, etc) al portador, a él deberá pagarle el deudor, salvo que éste sepa
que el título es robado o hurtado, o que tenga graves sospechas de que no pertenece a quien lo presenta. (art. 884
b)
3. Acreedor aparente (art. 883 e): Es la persona que a los ojos de todos ostenta la calidad de acreedor, aunque en
realidad no lo sea (ej. heredero aparente). El pago hecho al acreedor aparente es válido y libera al deudor, siempre
que de parte de éste haya habido buena fe y que de las circunstancias resulta verosímil el derecho invocado. El
acreedor tiene derecho a reclamarle al tercero el valor de lo que ha recibido fundándose en las reglas del pago
debido (art. 884 d)
EFECTOS DEL PAGO A TERCEROS NO AUTORIZADOS:
El pago hecho a un tercero no autorizado no libera al deudor; dicho pago no es oponible al acreedor y el deudor
deberá pagar de nuevo (quien paga mal, paga dos veces). (art. 885) Hay que tener en cuenta las excepciones: El pago
será válido y producirá efectos en la medida en que el acreedor se haya beneficiado. También será válido si el
acreedor ratifica al acreedor no autorizado.

Deberes del “accipiens” (el que recibe el pago):


● Obrar de buena fe (art. 729): Debe tratar de no perjudicar injustamente al deudor ni a los otros acreedores, si los
hubiera. La falta de buena fe en el accipiens puede determinar que el mismo se vea obligado a devolver lo que ha
cobrado.
● Aceptación: Así como el deudor tiene el deber de pagar, el acreedor tiene el deber de aceptar el pago, de lo
contrario se puede configurar la “mora del acreedor”, dando derecho al deudor a consignar el pago.
● Cooperación: Al deudor le es casi imposible cumplir si el acreedor no coopera. Ej. acreedor que no concurre al
lugar convenido para la entrega de la cosa.

PUNTO C: OBJETO DEL PAGO:


El pago produce sus tres efectos fundamentales: satisfacción del interés del acreedor, extinción de la obligación y
liberación del deudor (art. 880).
Art. 867: El objeto del pago debe reunir los requisitos:
1. IDENTIDAD: El acreedor no está obligado a recibir y el deudor no tiene derecho a cumplir una prestación distinta a
la debida (art. 868).
a. Si la obligación es de dar: el deudor debe entregar al acreedor la misma cosa a cuya entrega se obligó.
b. Si la obligación es de hacer: el acreedor no podrá ser obligado a recibir en pago la ejecución de otro hecho, que
no sea el de la obligación.
c. Si la obligaciones es de no hacer: El deudor no puede pretender cumplir absteniéndose de realizar un hecho
distinto.
2. INTEGRIDAD: El acreedor no está obligado a recibir pagos parciales. Si la obligación es en parte líquida y en parte
ilíquida, el deudor puede pagar la parte líquida (art. 869). El pago debe ser íntegro. Cuando se debe una suma de
dinero con intereses, el pago no se considerará íntegro, pagandose “el capital más los intereses” (art. 870).
d. Excepciones: Este principio puede ser dejado de lado y el deudor puede realizar pagos parciales: Por voluntad de
las partes, Si la deuda es en parte líquida y en parte ilíquida, el acreedor puede pedir que se le pague antes la parte
líquida. Si hay varios deudores o cofiadores de una deuda divisible (y no solidaria), el acreedor deberá aceptar los
pagos parciales que le hagan cada uno de ellos. . Si hay compensación, el que deba la cantidad mayor sólo deberá
pagar lo que resta. En los casos de cheques sin fondos, o de letra de cambio o pagaré, el acreedor deberá aceptar
pagos parciales. Por disposición de la ley.
Pago a mejor fortuna: Aplicandose en este supuesto las reglas de las obligaciones sujetas a plazo indeterminado.
3. LOCALIZACIÓN (lugar del pago): Para ser eficaz, el pago debe ser hecho en el lugar apropiado. El lugar determina la
competencia judicial e indica la ley aplicable en el ámbito del derecho privado. Si han designado el lugar del pago
(expresa o tácitamente), el pago debe efectuarse en el lugar designado. Si no hay lugar designado, hay que
distinguir:
Regla general: El lugar de pago es el domicilio del deudor a tiempo del nacimiento de la obligación. En caso de
mudanza de ambas partes, se puede exigir en el domicilio actual o en el anterior.
Si se trata de dar cosa cierta: El pago debe hacerse en el lugar donde la cosa se encuentra habitualmente.
Si se trata de obligaciones bilaterales de cumplimiento simultáneo: El lugar de pago es donde debe cumplirse la
prestación principal.
Excepción: Las partes pueden libremente fijar el domicilio de pago en ejercicio de la autonomía privada.
4. PUNTUALIDAD (tiempo de pago): El pago debe ser hecho en el tiempo apropiado. (Art. 871): Si la obligación es de
exigibilidad inmediata: En el momento de su nacimiento (ej. compraventa al contado). Si hay un plazo determinado
cierto o incierto: El día de su vencimiento Si el plazo es tácito: En la fecha que conforme a los usos y a la buena fe
debe cumplirse. Si el plazo es indeterminado: En el tiempo que fije el juez, a solicitud de cualquiera de las partes,
mediante el procedimiento más breve que prevea la ley local. El pago anticipado es el que se realiza antes del
vencimiento de la obligación y no da derecho a exigir descuentos (art. 872).

Cláusula de “pago a mejor fortuna”: El acreedor, contemplando la mala situación económica del deudor, suele
aceptar que éste pague “cuando pueda” o “cuando mejore de fortuna” o “cuando tuviere medios para hacerlo”. En
estos casos, se aplican las reglas de las obligaciones de plazo indeterminado, el juez fijará el plazo en que el deudor
debe cumplir (art. 889). El deudor debe demostrar que su estado patrimonial le impide pagar. El juez puede
autorizar el pago en cuotas (art. 890). Este tipo de cláusula se presume que ésta establecida en forma personal
(intuitu personae) en beneficio exclusivo de ese deudor, por lo cual si el deudor muere el beneficio no pasa a los
herederos; para ellos será una obligación pura y simple (art. 891).
PUNTO D: CAUSA DEL PAGO:
➔ Causa fuente: Es la deuda anterior que sirve como antecedente al pago
➔ Causa fin: Es pagar y extinguir la deuda. Cuando se realiza un pago “sin causa”, procede la repetición porque hay
un enriquecimiento indebido del acreedor.

PUNTO G: PRUEBAS DEL PAGO: Art. 894 a 899 CCC): Carga de la prueba: principio y excepciones. Medios de prueba:
el recibo: concepto, derecho a exigirlo, contenido, alcances liberatorios; presunciones legales.
Dado que el pago debe ser probado, resulta de interés determinar sobre quien recaer la carga de su prueba. En las
obligaciones de dar y de hacer, la carga de la prueba recae sobre quien invoca el pago que generalmente será el
deudor, pues es él quien pretende la liberación.
En cambio, en materia de obligaciones de no hacer, es el acreedor quien debe probar que se ha violado el deber de
abstención, pues a él podrá interesarle invocar el cumplimiento (ARTICULO 894).
El pago puede acreditarse por cualquier medio, salvo que los interesados o la ley hubieren previsto el empleo de uno
determinado, o la aplicación de ciertas formalidades.
Pero sin duda, el medio habitual y más idóneo para la prueba del pago es el recibo. Se trata del instrumento público
o privado en el que el acreedor reconoce haber recibido el pago de la prestación debida (ARTICULO 896).
El deudor tiene derecho a exigir un recibo, como constancia de la liberación correspondiente (ARTICULO 897) y en el
caso de negativa, podrá constituir en mora al acreedor y consignar judicialmente el pago. También el acreedor podrá
exigir un recibo que pruebe la recepción (ARTICULO 897) debidamente firmado por el deudor, que le permitirá hacer
valer ciertos efectos del pago, como el reconocimiento de la obligación, y consecuentemente la interrupción de la
prescripción.
Sobre los alcances del pago y el contenido de los recibos, se reconocen algunas reglas de interpretación (ARTICULO
899).
Art.899: “Presunciones relativas al pago: Se presume, excepto prueba en contrario que:
A- Si se otorga un recibo por saldo, quedan canceladas todas las deudas correspondientes a la obligación por la cual
fue otorgado;
B- Si se recibe el pago correspondiente a uno de los periodos, están cancelados los anteriores, sea que se deba una
prestación única de ejecución diferida cuyo cumplimiento se realiza mediante pagos parciales, que se trate de
prestaciones sucesivas que nacen por el transcurso del tiempo;
C- Si se extiende recibo por el pago de la prestación principal, sin los accesorios del crédito, y no se hace reserva,
éstos quedan extinguidos;
D- Si se debe daño moratorio, y al recibir el pago el acreedor no hace reserva a su respecto, la deuda por ese daño
está extinguida.”
PUNTO F: GASTOS DEL PAGO: El principio general dice que salvo que las partes establezcan lo contrario, los
gastos del pago deben ser soportados por el deudor, ya que lo lógico es que el acreedor reciba íntegro lo debido
sin ninguna disminución.

PUNTO H: EFECTOS DEL PAGO: Efectos principales: (arts. 880, 881, 882 CCC) Extinción del crédito: principios y
excepciones. El pago produce los siguientes efectos:
1) Extinción del crédito y liberación del deudor:
2) Reconocimiento de la obligación:
El pago importa el reconocimiento de la obligación en los términos del art 733 y en consecuencia interrumpe el curso
de la prescripción. (ARTICULO 2545).
3) Confirmación de la obligación viciada:
El pago valido constituye un acto de confirmación de la obligación, que permite purgar vicios existentes desde su
origen, siempre que éstos motivaren nulidades de carácter relativo (conforme los ARTICULOS 387 y 388). De este
modo, de haber contraído una obligación una persona menor de edad, no habilitada al efecto y sin representación
suficiente, que luego pagaré lo debido, siendo ya mayor de edad, el vicio inicial del acto quedará superado por el
efecto confirmatorio del pago.

PUNTO I: IMPUTACIÓN DEL PAGO:


¿Qué la imputación del pago?
La imputación de pago es un conjunto de reglas que dan solución a un problema que se gesta entre acreedor y
deudor cuando existen varias obligaciones de la misma naturaleza pendientes de cumplimiento y tiene lugar un pago
que no alcanza a satisfacerlas a todas. La pregunta en tal caso es: frente a un pago insuficiente para cancelar todas
las obligaciones, ¿cuáles de ellas será extinguida y en qué medida?
En qué circunstancias se aplican las reglas de la imputación del pago
Las reglas de la imputación del pago se aplican cuando se verifican cuatro presupuestos:

a) Existen varias obligaciones pendientes de pago. Si no hay varias obligaciones no existe problema a solucionar.
b) Esas obligaciones deben vincular a las mismas personas como acreedor y deudor.
c) Las prestaciones deben ser todas de la misma naturaleza (homogéneas entre sí). No ocurriría tal cosa si Juan le
debe a Diego 10.000 pesos (obligación de dar dinero), la reparación de un televisor (obligación de hacer) y la
devolución de un inmueble que le prestó (obligación de dar para restituir a su dueño).
d) El pago que realiza el deudor es insuficiente para satisfacer todas las prestaciones pendientes de pago.

Un ejemplo Diego le debe a Fausto $120.000 por la compra de una computadora; le debe también $20.000 de
alquileres atrasados de su vivienda y otros $3.000 por un préstamo que le hizo para pagar una multa de tránsito.
Ante el reclamo de Fausto para que sean canceladas las deudas, Diego entrega solo $80.000 que no logran cancelar
el total debido ($143.000).
El problema: ¿Qué deuda se considera cancelada y en qué porción?
La solución: las reglas de la imputación del pago.

Lo primero a definir: quién imputa (arts. 900 a 903del CCyC)


ARTICULO 900.- Imputación por el deudor. Si las obligaciones para con un solo acreedor tienen por objeto
prestaciones de la misma naturaleza, el deudor tiene la facultad de declarar, al tiempo de hacer el pago, por cuál de
ellas debe entenderse que lo hace. La elección debe recaer sobre deuda líquida y de plazo vencido. Si adeuda capital
e intereses, el pago no puede imputarse a la deuda principal sin consentimiento del acreedor

¿Quién decide cómo imputar el pago?


Por aplicación del principio favor debitoris, la ley le asigna al deudor la prerrogativa de imputar el pago que realiza
(que, recordemos, es insuficiente para afrontar todas las obligaciones exigibles de la misma naturaleza que tiene
frente a su acreedor). Es una declaración de voluntad unilateral y recepticia, por lo que solo produce efectos cuando
el acreedor conoció su voluntad o pudo conocerla.
Hasta cuándo puede imputar el deudor
Puede imputar hasta el momento mismo en que realiza el pago (“al tiempo de hacer el pago...”). Si no ejercita su
derecho, la facultad pasa a ser del acreedor.
Límites a la facultad del deudor
Primer límite: si hay deudas líquidas e ilíquidas, el deudor no puede imputar el pago a las ilíquidas. La razón es que la
iliquidez es la imposibilidad de saber concretamente cuánto se debe (por depender ello de un cálculo llamado
liquidación con el cual se establece concretamente la suma debida) y por ello no se puede saber si el pago la cubre
total o parcialmente.
Segundo límite: el deudor no puede imputar el pago a una deuda sometida a un plazo no vencido, cuando éste fue
establecido a favor del acreedor o de ambos (no podría el deudor perjudicar esa prerrogativa del acreedor
imponiéndole un pago). Es posible hacerlo, en cambio, cuando el plazo ha sido establecido en beneficio del deudor,
ya que él mismo renuncia a ese derecho y paga la deuda cuando quiera.
Tercer límite: cuando el deudor debe capital e intereses, el deudor no puede imputar su pago a capital sin
consentimiento del acreedor (porque el pago no sería íntegro y llevaría la presunción de la extinción de los intereses
por aplicación de lo normado en el art. 899.c del CCyC). En tal caso, se imputa en primer término a intereses a menos
que el acreedor voluntariamente de recibo por cuenta de capital (art. 903).

ARTICULO 901.- Imputación por el acreedor. Si el deudor no imputa el pago, el acreedor se encuentra facultado a
hacerlo en el momento de recibirlo, conforme a estas reglas: a) debe imputarlo a alguna de las deudas líquidas y
exigibles; b) una vez canceladas totalmente una o varias deudas, puede aplicar el saldo a la cancelación parcial de
cualquiera de las otras.
Si no imputa el deudor, imputa el acreedor. Si el deudor no ejerce su derecho de imputar, el acreedor pasa a tener la
facultad de hacerlo (su derecho, por ello, es subsidiario). ¿Cuándo debe imputar? Cuando recibe el pago, también es
un acto unilateral pues de él solo depende. Tiene también límites previstos en el art. 901 del CCyC: debe imputar a
alguna de las deudas líquidas y exigibles y, una vez canceladas una o varias de esas deudas, puede aplicar el saldo a
cancelar parcialmente las otras.
En el ejemplo de Fausto y Diego: En el ejemplo en el que Diego le debe a Fausto $120.000 por la compra de una
computadora; le debe también $20.000 de alquileres atrasados de su vivienda y otros $3.000 por un préstamo que le
hizo para pagar una multa de tránsito, Fausto no puede imputar los $80.000 que Diego le paga y destinarlos a
cancelar parcialmente la deuda por la computadora. Debe, entonces, imputar el pago a la cancelación total de la
deuda de alquileres y del préstamo ($23.000) y recién allí los $57.000 restantes puede imputarlos al pago parcial de
la deuda

Imputación legal, modificación de la imputación del pago e intereses (arts. 902 y 903 CCyC)
ARTICULO 902.- Imputación legal. Si el deudor o el acreedor no hacen imputación del pago, se lo imputa: a) en
primer término, a la obligación de plazo vencido más onerosa para el deudor; b) cuando las deudas son igualmente
onerosas, el pago se imputa a prorrata. ARTICULO 903.- Pago a cuenta de capital e intereses. Si el pago se hace a
cuenta de capital e intereses y no se precisa su orden, se imputa en primer término a intereses, a no ser que el
acreedor dé recibo por cuenta de capital.
Imputación legal

Cuando ni el deudor ni el acreedor imputan, es la ley la que decide cómo resolver el problema. Las reglas son
sencillas y están contempladas en el art. 902 del CCyC: primero se imputa a la obligación de plazo vencido más
onerosa para el deudor y si fueran igualmente onerosas, el pago se imputa a prorrata.

¿Puede modificarse la imputación del pago?


La imputación de pago no puede modificarse por decisión de una de las partes. Sería posible, sin embargo, que por
un acuerdo de partes, y siempre que no perjudique derechos de terceros, se modifique la imputación ya realizada.

Cuando se debe capital e intereses (art. 903)


Si el deudor debe capital e intereses, el pago no puede imputarse a la deuda principal sin que lo consienta el
acreedor. Imputar al capital puede traer aparejada la presunción de la extinción de los intereses por aplicación de la
regla del art. 899 inciso “c” del CCyC. De allí que el art. 903 disponga que si el pago se hace a cuenta de capital e
intereses y no se precisa el orden, se imputa primero a intereses y el resto a capital, salvo que el acreedor dé recibo
por cuenta de capital.
ARTICULO 899.- Presunciones relativas al pago. Se presume, excepto prueba en contrario que: c) si se extiende
recibo por el pago de la prestación principal, sin los accesorios del crédito, y no se hace reserva, éstos quedan
extinguidos;
Ejemplo: Ana le debe $3000 a María y, a esa fecha, también le debe $1000 de intereses moratorios. Si pretendiera
pagar con $1000 y María se los aceptara, ese dinero no puede imputarse al capital sino a los intereses. Para
imputarlo a capital María debiera otorgar un recibo que expresamente así lo indique, renunciando tácitamente a los
accesorios.

PUNTO J: PAGO POR CONSIGNACIÓN: (arts. 904 a 913del CCyC)

¿Qué es el pago por consignación?

Es la vía que la ley le otorga al deudor de una obligación para poder efectuar el pago mediante el depósito (judicial o
extrajudicial) y, consecuentemente, obtener su liberación. Se aplica en casos específicos en los cuales el deudor está
impedido de pagar de modo normal, sea porque el acreedor no puede o no quiere aceptar el pago, o cuando
queriendo y pudiendo aceptarlo, el solvens no puede efectuar un acto solutorio seguro y valido por causas que le
son ajenas.

¿Cuál es el fundamento?

El deudor no solo debe pagar sino que tiene derecho a pagar y obtener su liberación. La consignación es una
herramienta para superar las dificultades que el deudor tiene para ejercer su derecho a cancelar la obligación.

Un ejemplo: Carlos le debe $10.000 a Pablo a pagar en una fecha determinada. Ya en los dias previos del momento
del pago Carlos no podía encontrar a Pablo en ningíun lado; no le respondía el teléfono. La fecha acordada tampoco
apareció. Las consecuencias que las partes previeron para la mora son muy onerosas (intereses punitorios, en
particular) por lo que Carlos, para evitarlas, decide consignar lo que le debe a Pablo.

Cuáles son los caracteres del pago por consignación


Es excepcional, dado que siempre supone una situación anormal y conflictiva. Hay de fondo una dificultad para el
deudor que se encuentra frente a un accipiens que no puede o no quiere recibir el pago.

Debe respetar los principios generales del pago. La consignación solo es válida en la medida en que el depósito
respete las circunstancias de pago pactadas. Se aplican los principios de identidad, integridad del pago, so pena de
no producir efectos.

Es facultativa, dado que es una potestad u opción para el deudor, que no está obligado a hacerla.

Admite dos modalidades:

¿Cuándo procede la consignación judicial?

La consignación es judicial cuando interviene un juez o una jueza del Poder Judicial. Es decir, es la que se realiza
acudiendo a un proceso judicial. Para que esta vía sea procedente deben verificarse alguno de los escenarios que
prevé –de modo no taxativo- el art. 904 del CCyC:

(1) Cuando el acreedor fue constituido en mora: tal es el caso en el que el acreedor con su conducta imposibilita la
ejecución de la prestación. La mora se produce cuando el deudor efectúa una oferta de pago y se rehúsa
injustificadamente a recibirlo.

(2) Cuando hay incertidumbre sobre la persona del acreedor: si el deudor tiene dudas razonables sobre la titularidad
del crédito puede consignar. Por ejemplo, tiene que pagarle al heredero de una persona fallecida y aun no se sabe
quiénes son.

(3) Dificultad del deudor para hacer un pago seguro. Por ejemplo, porque el acreedor es incapaz y no tiene
representante legal; o tiene capacidad restringida y el apoyo no está presente o falleció. O el caso del acreedor que
se niega a restituír el pagaré en el cual está documentada la deuda.

4) Otros casos: por ejemplo el acreedor ausente; no se sabe dónde está ni es posible ubicarlo

Requisitos de admisibilidad

• ARTICULO 905.- Requisitos. El pago por consignación está sujeto a los mismos requisitos del pago. El pago por
consignación está sujeto a los requisitos del pago: para que tenga efecto cancelatorio debe respetar lo convenido
por las partes en cuanto a la persona (debe pagar el deudor o el tercero interesado y debe recibirlo o tercero
designado para recibir el pago), objeto (debe respetar el principio de integridad e identidad), modo (cumplir en la
modalidad pactada) y tiempo (no puede ser ni tardía, ni prematura, como ocurriría si hay plazo en beneficio de
ambos o del acreedor).

Qué obligaciones pueden consignarse judicialmente?

Solo las obligaciones de dar, sea de dinero, de cosas ciertas o incluso inciertas. No puede consignarse cuando la
obligación es de hacer o de no hacer. Podría aceptarse en las obligaciones donde hay una obra pero el resultado
debe entregarse (un artesano que debe entregar su artesanía)

¿Quién paga los gastos de la consignación?

Si el juez hace lugar a la consignación del deudor, las costas -o gastos- del juicio de consignación los paga aquél que
con su conducta ocasionó la necesidad de acudir a tribunales para poder pagar: o sea, el acreedor. Esta solución no
está explícitamente prevista en el Código Civil y Comercial (el Código de Vélez sí la contemplada), pero se trata de la
aplicación de un principio general propio del derecho procesal (los gastos los paga el vencido).

¿Cuáles son las consecuencias que genera la consignación judicial?


El pago por consignación es un pago, por lo que los efectos son los propios del pago: (a) extingue la obligación y sus
accesorios; (b) cesa el curso de los intereses y (c) traslada los riesgos de la prestación consignada al acreedor en
mora.

Desde qué momento se producen esos efectos?

• Si el acreedor aceptó la consignación, sea expresa o tácticamente, la consignación surte efectos desde que se
notificó la demanda (art. 907 del CCyC).

• Si la consignación fue defectuosa, el acreedor la objeta de modo justificado (por ejemplo, por ser el pago
insuficiente) y el deudor subsana con posterioridad sus efectos, la extinción de la deuda se produce desde la fecha
de notificación de la sentencia que la admite (sería el caso que el deudor consigna $5000 y el acreedor dice que la
deuda era de $6.000 y luego durante el proceso el deudor deposita otros $1.000 más los intereses que se hubieren
devengado).

• Finalmente, si el acreedor la rechaza pero su conducta es injustificada, la consignación surte efectos desde el día en
que es realizada el depósito o, de mínima, cuando es notificada la demanda (así opinan los autores, pues este
escenario no está regulado en el CCyC).

¿Qué hay que hacer para consignar?

Consignar judicialmente significa que el deudor debe contratar a un abogado o abogada e iniciar un juicio de
consignación, interponiendo una demanda ante un tribunal competente y poniendo el objeto debido a disposición
del juez para que se lo atribuya al acreedor dando fuerza de pago, generando los efectos propios de este último
(liberación del deudor, etcétera). El acreedor responderá la demanda aceptando o controvirtiendo la consignación y,
en su caso, el juez o la jueza dictarán sentencia resolviendo el conflicto. La modalidad precisa dependerá del tipo de
prestación .

¿Puede el deudor moroso consignar? (art. 908 del CCyC)

Sí, puede. El deudor que ya está en mora también puede consignar cuando el acreedor se niega a recibir el pago
(por caso, para alegar el incumplimiento total y absoluto). El art. 908 del CCyC le permite consignar pero debe
hacerlo, además, con todos los accesorios derivados de su estado de mora y hasta la fecha en que consigna (es decir,
deberá pagar no solo el capital sino también los intereses moratorios o punitorios devengados hasta ese día).

Modalidad según el tipo de prestación

a) Si la prestación consiste en una suma de dinero, se requiere su depósito a la orden del juez interviniente, en
el banco que dispongan las normas procesales. En nuestra provincia es el Banco de la Provincia de Buenos
Aires. Debe ser realizado por persona con legitimación para pagar (deudor o tercero interesado) y con
animus solvendi, sin condicionar o hacer reservas de ningún tipo.
a bis) cuando se trata de una cosa cierta (ej. una pintura, una bicicleta, etc.), algunos autores dicen que
primero hay que realizar la intimación judicial para que el acreedor reciba el pago y en su caso, se deposita
en otra parte con autorización del juez o la jueza. Si se trata de un inmueble (el inquilino que quiere devolver
la vivienda) se depositan las llaves). Pizarro y Vallespinos dicen que esa intimación ya no es necesaria.
b) si se debe una cosa indeterminada a elección del acreedor y éste es moroso en practicar la elección, una vez
vencido el término del emplazamiento judicial hecho al acreedor, el juez autoriza al deudor a realizarla; Si la
elección la hace el deudor, el deudor elige y deposita (es un caso, obviamente, más sencillo).
c) si las cosas debidas no pueden ser conservadas o su custodia origina gastos excesivos, el juez puede autorizar
la venta en subasta, y ordenar el depósito del precio que se obtenga. El Código, en este punto, sigue la
orientación de los Códigos más modernos (Alemania, Italia y Suiza).
ARTÍCULO 909.- Desistimiento. El deudor tiene derecho a desistir de la consignación antes de que la acepte el
acreedor o de que haya sido declarada válida. Con posterioridad sólo puede desistir con la conformidad expresa del
acreedor, quien en ese caso pierde la acción contra los codeudores, los garantes y los fiadores.

¿Puede el deudor desistir de la consignación?

Sí, puede aunque depende del momento en el que pretende desistir y el avance del proceso de consignación. El art.
909 del CCyC regula esta cuestión. La norma regula dos escenarios distintos.

(1) Cuando la consignación fue realizada por el deudor y no fue aceptada por el acreedor, lo consignado aún no salió
del patrimonio del deudor y lo depositado le sigue perteneciendo. Por lo tanto, puede revocar su decisión unilateral
y desistir del pago judicial. No se produce ningún efecto del pago y la relación obligatoria continuará en el estado en
que se encontraba.

(2) Cuando la consignación ya fue aceptada por el acreedor o declarada válida por sentencia, el deudor solo puede
desistir y llevarse lo depositado con la conformidad del acreedor, dado que allí lo consignado tiene carácter de pago
y sería irrevocable unilateralmente. Cuando el acreedor acepta que el deudor retrotraiga su voluntad, el acreedor no
podrá aprovecharse de las garantías o de las obligaciones que mantenía con codeudores o fiadores (o sea: el
acreedor puede aceptar que el deudor desande el camino del pago, pero esa decisión no afecta a los codeudores o
fiadores del deudor, quienes para ellos ese pago ya produjo efectos liberatorios)

Consignación extrajudicial (arts. 910 a 913 del CCyC)

Consignación extrajudicial La consignación extrajudicial es un procedimiento que realiza el deudor con intervención
de un escribano de registro (es decir, no solo quien tiene título universitario de escribano, sino que además se
desempeña como titular o adscripto de un registro y ejerce su función fedataria con autorización estatal). Es un
mecanismo más rápido y con menos costos en comparación con la vía judicial. Es una especie del género pago por
consignación (persigue, en esencia, los mismos efectos que la judicial) y es también facultativa.

La consignación extrajudicial como novedad del CCyC

La consignación extrajudicial es una novedad del Código Civil y Comercial. Es una vía instrumental que permite la
liberación del deudor sin acudir a un tribunal de justicia.

¿Y en qué difiere la consignación extrajudicial de la judicial?

Las diferencias más importantes con la consignación judicial son tres: (a) que solo puede acudirse a la extrajudicial
cuando la obligación es dineraria (art. 910 del CCyC). Las obligaciones de dar no son consignables, (b) que requiere la
intervención de un escribano público con registro; (c) no puede utilizarla un tercero con ius solvendi.

Requisitos de admisibilidad.

(1) Que se verifique alguno de los escenarios que habilitan la consignación judicial: los regulados en el art. 904 del
CCyC: acreedor en mora; incertidumbre sobre la persona del acreedor, imposibilidad de realizar un pago seguro y
válido por causa no imputable, etétera.

(2) Que se trate de una obligación de dar dinero

(3) Que el deudor esté en estado de cumplir la prestación. Los terceros con ius solvendi no pueden utilizar esta vía
[Pizarro– Vallespinos].

(4) Que el pago reúna todos los requisitos que hacen a su exactitud (identidad, integridad, localización espacial y
temporal).

¿Cuándo no procede? (art. 904 del CCyC)


No se puede acudir a la consignación extrajudicial si antes del depósito el acreedor optó por la resolución del
contrato o demandó el cumplimiento de la obligación. La idea es no dirimir un pago en un ámbito privado cuando
otros aspectos de la relación habida entre las partes ya está siendo -o va a ser- debatida en un proceso judicial.

¿Cómo es el procedimiento de consignación extrajudicial?

El procedimiento tiene tres etapas:

a) Primero, el deudor debe notificar previamente al acreedor, en forma fehaciente, del día, la hora y el lugar en que
será efectuado el depósito.

b) Luego, el deudor realiza el depósito de la suma debida con más los intereses devengados hasta el día del depósito;
lo deposita ante un escribano de registro.

c) El depósito debe ser notificado fehacientemente al acreedor por el escribano dentro de las cuarenta y ocho horas
hábiles de realizado; si es imposible practicar la notificación (por ejemplo, no se conoce el domicilio del acreedor, o
no se lo logra hallar para comunicarle el depósito), el deudor debe consignar judicialmente.

¿Qué puede hacer el acreedor? (Arts. 911 y 912 del CCyC)

Una vez que el acreedor es notificado por el deudor del día, hora y lugar en el que se hará el depósito, puede dentro
de los cinco días hábiles:

a) aceptar el procedimiento y retirar el depósito, estando a cargo del deudor el pago de los gastos y honorarios del
escribano. Esta solución es contraintuitiva y en buena medida injusta: es el acreedor que al aceptar la consignación
reconoce que fue su conducta la que generó la necesidad de acudir a un escribano. Debiera ser el acreedor y no el
deudor quien soporte en este caso los gastos de honorarios [Pizarro-Vallespinos].

b) rechazar el procedimiento y retirar el depósito, estando a cargo del acreedor el pago de los gastos y honorarios
del escribano. Tal sería el caso en el que luego en juicio reclamará un importe mayor por considerar insuficiente lo
que retiró, o exigir la repetición de lo pagado por gastos y honorarios por considerar que no estaba en mora o ambas
cosas. De ello debe hacer reserva de su derecho, so pena de considerar liberatorio desde el día del depósito. Para
demandar tiene un término de 30 días de caducidad, computados desde la reserva (art. 912 del CCyC).

c) rechazar el procedimiento y el depósito, o no expedirse. En ambos casos el deudor puede disponer de la suma
depositada para consignarla judicialmente. La norma nada dice, pero se entiende que en este caso es el deudor
quien debe pagar los honorarios del escribano por la vía frustrada que decidió intentar.

Mora:

Punto a: La mora del deudor Art.s 886 a 888 del CCyC

¿Qué es la mora del deudor?

La mora es el incumplimiento material jurídicamente relevante. Pizarro y Vallespinos la definen como el retraso
imputable al deudor que no quita la posibilidad de cumplimiento tardío. Es una situación dinámica y transitoria en la
que el deudor o bien cumplirá en forma tardía, o bien hará ofertas reales de cumplimiento, o bien renuncia del
acreedor a los derechos que emergen de la mora o bien por incumplimiento absoluto (sobrevenido al estado de
mora)

Requisitos de la mora del deudor

Los tres elementos que configuran la mora

Para que la mora se configure como tal, es necesario que estén presentes tres elementos:
El retardo o demora en el cumplimiento [elemento material] Este recaudo se verifica cuando el deudor no realiza el
comportamiento que le adeuda al acreedor en el tiempo en que debía verificarse. El retraso es transitorio dado que
la obligación todavía puede ser cumplida por el deudor. ¿Alcanza el retardo parar configurar la mora? Según la
doctrina más moderna, no: no hay mora sin retardo, pero puede haber retardo sin mora (dado que esta última
requiere un factor de imputación subjetivo u objetivo, y en algunos casos, también una interpelación).

• ¿Qué efectos produce la simple demora sin mora?: el derecho del acreedor a pedir el cumplimiento tardío
específico de lo debido; la facultad del acreedor de suspender el cumplimiento de su prestación en un contrato
bilateral, la iniciación del cómputo de un plazo de caducidad, etc.

Imputabilidad del retardo al deudor

Para que exista mora no alcanza únicamente el retardo o elemento material: se necesita que esa demora sea
imputable -objetiva o subjetivamente- al deudor para provocar los efectos que de ella derivan. Se aplica aquí un
factor de atribución subjetivo (dolo o culpa) u objetivo (garantía, equidad, deber de seguridad, etc.). La mora
objetiva es la más frecuente y el factor de atribución subjetivo queda reducido a los casos de obligaciones de
medios.

• En las obligaciones de medios, el deudor se libera probando su no culpa; es decir, que adoptó la diligencia debida.

• En las de resultado, el deudor debe probar la ruptura del nexo causal: caso forutito, culpa de la víctima, de un
tercero por quien no debe responder, o imposibilidad de cumplimiento.

Constitución en mora (sistemas) El deudor debe ser constituido en mora, algo que se produce automáticamente por
el transcurso del tiempo, o mediante un requerimiento expreso del acreedor.

Sistemas de constitución en mora Art.s 886 a 888 del CCyC

Sistema de la mora automática (mora «ex re») Se produce por el solo paso del tiempo, sin que sea necesario que el
acreedor realice ningún requerimiento o interpelación al deudor. Este sistema es el que opera por defecto, y el otro
sistema es excepcional.

¿Cómo regula el CCyC a la mora?

Nuestro Código Civil y Comercial adopta en el art. 886 a la mora automática como principio rector. Operado el
vencimiento de la obligación, el deudor estará en mora sin que sea necesaria interpelación o requerimiento alguno.

¿Y qué casos quedan comprendidos?

Este sistema se aplica principalmente en obligaciones de exigibilidad inmediata, las sujetas a un plazo determinado
cierto (se conoce de antemano cuándo vence) o incierto (no se sabe de antemano cuándo ocurrirá el hecho futuro y
necesario). También es aplicable a los ilícitos (art. 1748 del CCyC).

Las dos excepciones a la mora automática

El art. 887 del CCyC regula dos excepciones al sistema de la mora automática:

1. Las obligaciones sujetas a un plazo tácito.

2. Las obligaciones sujetas a un plazo indeterminado propiamente dicho

La primera excepción: obligaciones de plazo tácito (art. 887.a del CCyC)

Las obligaciones sujetas a plazo tácito son aquellas en la que el plazo no está expresamente determinado, pero
resulta (es decir, se puede inferir) tácitamente de la naturaleza y circunstancias de la obligación, en la fecha que
conforme a los usos y la buena fe debe cumplirse.
• ¿Qué solución se adopta en este caso? El gran problema en este supuesto es que la ley no dice cuál es la solución:
solo dice que no se aplica la mora automática pero nada más (no dice, por ejemplo, que hay que interpelar). La
doctrina mayoritaria considera que en estos casos el acreedor debe interpelar al deudor para constituirlo en mora.

• Ejemplo: Los autores dan el ejemplo de una compraventa de un vehículo en el que el rodado va a ser entregado
por el vendedor el día que el acreedor lo exija, por lo que es obvio que, una vez que el adquirente del vehículo fija la
fecha de cumplimiento, recién allí se estará en condiciones de constituir al deudor en mora.

• Otros autores dan el caso del depositante que puede exigir la cosa antes del vencimiento, o el comodato en el que
el comodante también puede pedir la restitución de la cosa en cualquier momento. Se requiere en ambos casos,
para que haya mora, una interpelación

La segunda excepción: obligaciones sujetas a plazo indeterminado propiamente dicho (art. 887.b del CCyC)

Un plazo es indeterminado cuando las partes no lo fijaron expresamente. Y es indeterminado propiamente dicho
cuando la indeterminación es absoluta (no hay ninguna pauta del cual extraerlo o inferirlo) y se requiere la
intervención de un juez para fijarlo. Tal el caso donde se tomó en cuenta un acontecimiento no forzoso con la
finalidad de diferir los efectos del acto, pero sin condicionarlos, como ocurre con el pago a mejorfortuna.

• ¿Qué solución se adopta en este caso? En este supuesto, el juez a pedido de parte lo debe fijar mediante el
procedimiento más breve que prevé la ley local, salvo que el acreedor opte por acumular las acciones de fijación de
plazo y cumplimiento, en cuyo caso el deudor queda constituido en mora en la fecha indicada por la sentencia para
el cumplimiento de la obligación.

¿Y si no está claro si es de plazo tácito o indeterminado propiamente dicho? En caso de duda: entre las dos
excepciones (plazo tácito o indeterminado propiamente dicho), se presume iuris tantum que es de plazo tácito.

La interpelación Art.s 886 a 888 del CCyC

Sistema de la mora por interpelación (mora «ex persona») Esta modalidad requiere un acto del acreedor
denominado interpelación para que el deudor quede constituido en mora.

¿Qué es la interpelación?

La interpelación es una declaración de voluntad, unilateral, no formal y recepticia, que facultativamente el acreedor
le dirige al deudor, por la cual le reclama en forma categórica el cumplimiento de una prestación exigible. Es una
intimación; un requerimiento.

Es:

• Potestativa, dado que el acreedor no está obligado a ejercitarla y es un derecho que integra su crédito. Puede o no
usarla en su interés.

• Unilateral, dado que se perfecciona co la sola voluntad del acreedor que emite la declaración.

• Recepticia, dado que está destinada a ser conocida por su destinatario y solo produce sus efectos desde el
momento en que llega a conocimiento del deudor.

• No formal, no está sujeta a forma ni solemnidad de ningún tipo, puede por ende serrealizada judicial o
extrajudicialmente, en forma escrita o verbal.

• Exigencia categórica de cumplimiento, debe contener una manifestación expresa, positiva, circunstanciada,
categórica, coercitiva e inequívoca en virtud de la cual el acreedorle reclama a su deudor el cumplimiento de aquello
que adeuda.
Forma de la interpelación La interpelación puede ser:

• JUDICIAL cuando se realiza mediante la intervención de un Tribunal de Justicia, lo que ocurre, por ejemplo, cuando
la intimación de pago es realizada por un oficial de justicia al notificar una demanda ejecutiva u ordinaria.

• EXTRAJUDICIAL cuando es efectuada sin intervención de autoridad judicial. Es la forma más frecuente: por
ejemplo, una carta documento que garantiza luego su sencilla acreditación. También puede utilizarse un telegrama
colacionado, un acta notarial, etc

Requisitos intrínsecos de la interpelación

Los requisitos intrínsecos son aquellos que definen el contenido propiamente dicho de la interpelación:

1. Debe ser un reclamo categórico, dado que no es una mera invitación o pedido simple de cumplimiento, menos
aún una sugerencia o recordatorio. 2. Debe ser un requerimiento adecuado en objeto modo y tiempo. 1. Debe
reclamarse la prestación debida (y no otra distinta);
2. . Debe serformulada después de que la prestación se torne exigible; y
3. Debe remitirse al domicilio del deudor o al lugar que permita su efectivo conocimiento;
4. Debe exigir el tipo de cumplimiento que fue pactado o que determina la ley y debe, además, tratarse de un
cumplimiento posible (no puede, por ejemplo, pedírsele que cumpla en las próximas 5 horas hábiles).
5. Finalmente, debe ser circunstanciado dado que debe indicar la información sobre el tiempo y el lugar donde
debe verificarse la prestación.

Requisitos extrínsecos de la interpelación

La interpelación requiere:

• La cooperación del acreedor, para que el deudor pueda cumplir (por caso, presentándose en el lugar para recibirla
prestación);

• De tratarse de obligaciones recíprocas, el acreedor que interpela no debe estar en mora o, en su caso, debe ofrecer
al deudor cumplir con la prestación correlativa, salvo que sea a plazo y todavía no esté vencido.

Ejemplo de interpelación por carta documento en obligación de plazo tácito Restitución de una cosa prestada
cuando las partes no pactaron el plazo de devolución (comodato precario)

¿Qué efectos produce la mora?

La mora produce ciertas consecuencias que el deudor moroso debe asumir. Entre ellas podemos mencionar:

1. El acreedor cuenta con las acciones de responsabilidad contra el deudor incumplidor, por lo que puede:

1. Pretender la ejecución forzada en forma específica de la prestación (art. 730 inc. a)

2. Hacer ejecutar la prestación por otro a costa del deudor (Art. 730 inc. b)

3. Reclamar la satisfacción de su interés por medio de un equivalente pecuniario (el id quod interés o contravalor
económico de la prestación debida; art. 730 inc. c)

4. Demandar la indemnización del daño moratorio (art. 1747 del CCyC)

Siempre puede acumular la ejecución (forzada, por otro o indirecta) con la indemnización de los daños. (efectos de la
mora del deudor)
1. Traslación de los riesgos. La mora traslada los riesgos del contrato que se fijan definitivamente en el incumplidor.
Por ejemplo, en las obligaciones de dar, los riesgos que pueda sufrir la cosa que debe entregarse deben ser
soportados por el deudor moroso (quien no puede invocar fuerza mayor o caso fortuito).
2. El acreedor puede solicitarla resolución del contrato. Cuando un contrato tiene prestaciones recíprocas, se
entiende implícita la facultad de resolver las obligaciones que de ellos emergen cuando uno de los contratantes
no cumple su compromiso.
3. El deudor no puede invocar la teoría de la imprevisión, regulado en el art. 1091 del CCyC. Si el deudor ya
estuviese en mora, las consecuencias de la alteración extraordinarias que la norma menciona ya no le son ajenas.
4. Cláusula penal, la mora importa el presupuesto esencial para que opere la cláusula penal (art. 792 del CCyC).
¿Cuándo cesa la mora?
1) El pago efectuado por el deudor (voluntario o por consignación). El pago pone fin al estado de mora y cesa
los efectos que de ella genera. El pago, como tal, debe ser total, comprensivo de la prestación y también de
la indemnización del daño moratorio (intereses, si fuera una obligación dineraria).
2) La denominada “purga de la mora”: el deudor realiza una oferta real de pago al acreedor, efectiva e íntegra,
que el acreedor-si se niega injustificadamente a recibirla- puede estar en mora. (eximición de los efectos de
la mora)
3) Por la renuncia que el acreedor hace a valer los efectos que produce la mora. Puede ser expresa o tácita
pero debe ser inequívoca y apreciada con criterio restrictivo. Por ejemplo, si el acreedor voluntariamente le
brinda un nuevo plazo para cumplir
4) Cuando se configura la imposibilidad absoluta de cumplimiento. O sea, cuando la prestación deviene
imposible luego de que el deudor se encontraba en mora, y por lo tanto el acreedor pierde interés en su
cumplimiento tardío. Cuando ello ocurre, la obligación principal modifica su objeto y se transforma en la de
pagar indemnización de daños.

Mora del acreedor


Qué es la mora del acreedor?
El acreedor incurre en mora cuando el deudor le formula una oferta de pago que cumple todos los requisitos
(identidad, integridad, puntualidad y localización) y se rehúsa injustificadamente a recibirlo.
Se produce cuando se verifican cuatro recaudos:
• El acreedor no coopera, conducta que obstaculiza el cumplimiento por parte del deudor
• Esa falta de cooperación le es imputable, sea a título de dolo o culpa.
• Debe existir un ofrecimiento real de pago del deudor, que cumple con las exigencias del pago reguladas en el art.
867 del CPCCBA.
• Una injustificada resistencia del acreedor a recibir ese pago ofertado..
¿Qué efectos produce?
• El acreedor es responsable por los daños moratorios sufridos por el deudor
• Los riesgos que soportaba el deudor para conservar la cosa se trasladan al deudor (soporta los costos de pérdida o
deterioro)
• Se suspende el curso de los intereses compensatorios convenidos durante el plazo de la obligación que estaban a
cargo del deudor.
• Si la prestación deviene de imposible cumplimiento estando el acreedor en mora, la obligación se extingue sin
responsabilidad para el deudor.
¿Cuándo cesa?
• Cuando el acreedor acepta el pago luego de haber sido constituido en mora
• Cuando el deudor renuncia expresa o tácitamente a hacer valer los efectos que le genera la mora del acreedor
• Cuando se produce una imposibilidad de cumplir la prestación, aunque el deudor igualmente puede reclamar
daños y perjuicios.
• Cuando la obligación se extingue por considerarse válido el pago por consignación que hace el deudor.
Caso fortuito y teoría de la imprevisión

Caso fortuito: (art. 955 y 1730 CCyC) El caso fortuito es un hecho que no ha podido ser previsto o que, habiendo sido
previsto, no ha podido ser evitado. El caso fortuito o fuerza mayor exime de responsabilidad al autor del hecho ilícito
extracontractual (excepto disposición en contrario; art. 1730) y libera al deudor sin responsabilidad cuando el caso
produce la imposibilidad sobreviniente, objetiva, absoluta y definitiva de la prestación (art. 955).
En el campo obligacional (contractual) provoca consecuencias fundamentales:
1. extingue la obligación por imposibilidad sobrevenida, sin responsabilidad del deudor (art. 955)
2. exime al deudor de responsabilidad por incumplimiento (art. 1730)
La causa de la no realización de la prestación debida (y de su imposibilidad sobreviniente) se desplaza al casus (caso
fortuito), no siendo razonable ni justo mantener al deudor obligado a cumplir una prestación que ha devenido
imposible fortuitamente ni descargar sobre él consecuencias resarcitorias derivadas de ese hecho.
En el ámbito extracontractual, el caso fortuito exime al responsable al obstar a la configuración del indispensable
vínculo de causalidad entre su conducta y el daño.

Caracteres del caso fortuito:


➔ Imprevisible: Se trata de una cuestión de hecho, el cual debe ser objetivamente imprevisible para el agente,
según la experiencia de vida, conforme al curso normal y ordinario de las cosas. Por ej., un movimiento sísmico de
cierta intensidad, puede ser imprevisible en Mar del Plata o en Rosario, no así en San Juan.
◆ En materia extracontractual: La imprevisibilidad debe ser juzgada al momento de producirse el hecho dañoso.
◆ En el ámbito de incumplimiento obligacional: Al nacimiento de la obligación
➔ Inevitable (o irresistible): Supone que conforme al curso normal y ordinario de las cosas, resulte no susceptible de
ser contrarrestado por el sujeto. Es el rasgo más relevante y decisivo del casus. Para evaluar la inevitabilidad o
irresistibilidad del hecho habrá que tomar en cuenta las circunstancias del caso.
➔ Actual: Se trata de una actualidad lógica. Por ej., el de la cosa vendida que se pierde por un hecho fortuito antes
de la fecha prevista para la entrega, supuesto en el cual el vendedor queda liberado de la obligación porque el hecho
fortuito provoca el incumplimiento, aunque éste, en verdad, se consume con posterioridad.
➔ Ajeno o extraño al presunto responsable o al deudor: El hecho dañoso debe ser fuera del ámbito de actuación del
deudor, no debe ser imputable a él. Por ej., el estallido de una caldera, daños causados por la actividad de
dependientes o auxiliares, etc.
➔ Sobrevenido: En materia de incumplimiento obligacional es preciso que el hecho sea sobreviniente al nacimiento
de la obligación. Si fuese genético, la obligación no habría llegado a existir por ausencia de uno de sus presupuestos
esenciales.
➔ Obstáculo absoluto e insuperable para el cumplimiento de la obligación: Se trata de una imposibilidad material o
jurídica objetiva, referida al contenido intrínseco de la prestación, con prescindencia de los aspectos puramente
subjetivos del deudor, salvo que estos últimos conciernan directamente al objeto de la relación, como ocurre con las
prestaciones intuitu personae. La imposibilidad debe ser absoluta y definitiva

TEORIA DE EXNER: El caso fortuito como noción idéntica a la falta de culpa: El caso fortuito es ausencia de reproche
subjetivo al incumpliente o al sindicado como responsable en materia aquiliana. Conforme a este razonamiento, el
incumplimiento es imputable al deudor por dolo o culpa, o no lo es, en cuyo caso estamos en el terreno del caso
fortuito o fuerza mayor. Una concepción netamente subjetiva del casus que se configura cuando el deudor emplea la
diligencia debida y a pesar de ello no obtiene el resultado, lo cual marca una clara identidad entre caso fortuito y
falta de culpa.
Debe mediar caso fortuito: Mientras la prestación sea posible el deudor permanece obligado por lo que el único
límite para su responsabilidad está dado por la imposibilidad de pago generado por el casus. El deudor queda
liberado de la obligación y exonerado de toda responsabilidad civil.
La imposibilidad no debe ser imputable al deudor: Para que opere la extinción de la obligación por imposibilidad
sobrevenida de la prestación es preciso que esta no sea imputable al deudor (art 955 y 1732).
Ausencia de responsabilidad por caso fortuito: No hay extinción obligacional por imposibilidad sobrevenida de la
prestación cual el deudor responde legal o convencionalmente por el caso fortuito (art 1733 inc. a). La asunción
legal o convencional del casus determina que el deudor soporte sus consecuencias operando la transformación de la
obligación incumplida en la de pagar daños y perjuicios.

Prueba de la imposibilidad sobrevenida: Pesa sobre el deudor la alegación y prueba de los extremos que configuran
la imposibilidad sobrevenida de cumplimiento de la prestación (art 1724 in fine).
EFECTOS QUE PRODUCE LA IMPOSIBILIDAD SOBREVENIDA DE LA PRESTACION:
➔ Imposibilidad sobrevenida no imputable al deudor: Provoca la extinción de la obligación y la disolución del
vínculo entre acreedor y deudor (art 955 y 1732). La extinción opera no solo sobre la obligación sino también sobre
su causa generadora quedando disuelto el contrato con ambas partes. La imposibilidad sobrevista actúa como causa
de resolución contractual.
➔ Imposibilidad por causas imputables al deudor: Si la obligación sobrevenida es imputable al deudor, la obligación
no se extingue, tan solo modifica su objeto ministerio legis, en pagar daños y perjuicios (art 955). La misma solución
se produce cuando el deudor se hace responsable convencionalmente por la imposibilidad fortuita de la prestación o
debe asumir tal consecuencia por mandato legal (art 1733 incs. A b y c).
Cesación de la imposibilidad sobrevenida: En caso de operar la cesación de la imposibilidad sobrevenida y el
consecuente desvanecimiento del impedimento se restablece la virtualidad de la obligación. La imposibilidad que era
considerada definitiva, asume el carácter de temporaria. Por ende, el deudor estará obligado a cumplir salvo que su
obligación deba al presente considerarse definitivamente extinguida en relación con el título de la obligación o a su
contenido y siempre que el acreedor tenga interés de cumplimiento.

PUNTO D: IMPREVISIÓN: Art. 1091 PUNTO D: IMPREVISIÓN: Art. 1091


Qué es la teoría de la imprevisión
La teoría de la imprevisión, o también llamada de la excesiva onerosidad sobreviniente, es una herramienta legal
que permite solucionar problemas de desequilibrios negociales graves motivados por alteraciones extraordinarias de
las circunstancias que existían al momento en que el negocio fue celebrado, cuando ello genera que la obligación a
cargo de uno de los contratantes sea excesivamente onerosa. Está regulada en el artículo 1091 del Código Civil y
Comercial

Antecedentes y aplicaciones
El Código Civil de Vélez (Ley 340) no tenía institución alguna que permitiera la adecuación o revisión del contrato. A
inicios de la década de 1960 la doctrina reclamaba la incorporación de la teoría de la imprevisión, cosa que se haría
finalmente en la reforma de 1968 (Ley 17711), modificando el art. 1198.
La teoría de la imprevisión fue fundamental para lograr soluciones en relaciones contractuales completamente
desequilibradas por los procesos inflacionarios e hiperinflacionarios de la década del 70 (Rodrigazo), 80 y 90 (previo
a la Convertibilidad). Muchas de las soluciones extraordinarias que previó el legislador luego de la crisis del 2001
(incluyendo las leyes de pesificación) debieron ser encuadradas a la luz de la imprevisión, o fueron entendidas como
soluciones particulares derivadas de esta teoría.
¿En qué contratos es posible invocar la imprevisión?
La teoría de la imprevisión no aplica a todos los contratos, sino a: Los contratos onerosos, conmutativos de ejecución
diferida o permanente.
• Son onerosos dado que proporcionan una ventaja a uno de los contratantes a cambio del sacrificio que realiza
para obtenerla (no obtengo algo sino a través de un esfuerzo o sacrificio correlativo).
• Debe ser un contrato oneroso conmutativo, lo que significa que la existencia y entidad de esa ventaja y sacrificio
sean palpables desde el momento mismo en que se celebra el negocio (y no depende de ningún alea o factor de
azar). Los beneficios y sacrificios de otra parte están claros desde el inicio.
• Además, debe ser de ejecución diferida (o sea, de duración en el tiempo, donde hay un intervalo entre la
celebración y el cumplimiento) o de ejecución permanente (el tiempo lo insume la prestación contractual, desde que
comienza a ejecutarse hasta que concluye).
Los contratos aleatorios de ejecución diferida o permanente, cuando la excesiva onerosidad resulte de causas
extrañas a su propia alea. El contrato es aleatorio cuando la relación entre la ventaja y el sacrificio depende de
acontecimientos inciertos (por caso, la renta vitalicia). Para que opere la imprevisión la excesiva onerosidad debe
provenir de un elemento ajeno a ese riesgo o incertidumbre. Este es un escenario sumamente excepcional

En qué casos NO se aplica


El instituto de la imprevisión no se aplica a contratos onerosos que no son de ejecución diferida o de duración;
contratos aleatorios cuando el alea es la que determina la excesiva onerosidad y contratos gratuitos (solución
criticada por la doctrina dado que debiera protegerse no solo a quien obtiene una compensación a cambio del
cumplimiento sino también a quien hace una liberalidad)

Requisitos para invocar la imprevisión


Una alteración extraordinaria de las circunstancias existentes al tiempo de su celebración. Muchos autores agregan
que esa alteración debe ser también imprevisible, porque sino debe considerarse contemplada en el riesgo propio
de todo contrato.
Esa alteración debe ser sobreviniente. Aquí la diferencia con la lesión: el negocio nace con un equilibrio razonable y
luego se altera por el hecho extraordinario e imprevisible.
La alteración extraordinaria debe ser ajena a la parte afectada. La circunstancia anómala y sobreviniente que altera
el equilibrio negocial debe ser ajena -o no imputable- a la parte afectada (aquella cuya prestación devino
excesivamente onerosa). No puede invocarla quien ya está en mora (PizarroVallespinos

El hecho debe ser ajeno al riesgo asumido por la afectada. Todo contrato paritario presupone la asunción y
distribución de riesgos. Las partes podrían incluso asumir expresamente algunos riesgos que, naturalmente, podrían
considerarse imprevisibles y extraordinarios. Ello impide la invocación de la imprevisión.

Excesiva onerosidad sobreviniente. La alteración debe generar que la prestación de una de las partes devenga
excesivamente onerosa. No basta con que sea más grave o "cara" la prestación, sino que debe ser EXCESIVAMENTE y
GROSERAMENTE onerosa (Pizarro y Vallespinos dicen que debe ser desmesurada, exorbitante, intolerable, etc.). La
ventaja debe superar mucho al sacrificio, o a la inversa, alterando la ecuación negocial originalmente contemplada.
Eso significa que aumenta el valor del sacrificio permaneciendo inalterado el de la ventaja, o se mantiene igual el
sacrificio y disminuye la ventaja, o ambos se alteran en sentido inverso.

Efectos
Qué efectos produce la aplicación de la imprevisión Dice el artículo 1091 que la parte afectada «tiene derecho a
plantear extrajudicialmente, o pedir ante un juez, por acción o como excepción, la resolución total o parcial del
contrato, o su adecuación». O sea, los efectos de la aplicación de la teoría pueden ser:
1. Pedir resolución del contrato. La parte perjudicada puede pedir la resolución total o parcial del contrato
cuyo cumplimiento se torno excesivamente oneroso. Puede plantear esto como como una acción
(reclama al juez o jueza que declare resuelto el negocio) o como una defensa (excepción) cuando la otra
parte reclama su cumplimiento.
• 1.a. Restituciones. De proceder la resolución del contrato, las partes deben restituirse lo que mutuamente
recibieron, quedando el afectado eximido de cumplir su prestación (la que devino excesivamente onerosa). Los
efectos de la resolución operan para el futuro, y no alcanza a los efectos ya cumplidos.
• 1.b. Suspensión de los efectos del contrato. La demanda de resolución por imprevisión suspende los efectos del
contrato y si el juez o la jueza hace lugar la sentencia retrotrae sus efectos al momento en que se promovió el
reclamo
2. Pedir el reajuste o adecuación del contrato. El afectado por el hecho sobreviniente (o incluso un tercero
a quien le hayan conferido derechos o asignadas obligaciones resultantes del contrato) puede reclamar
no solo la resolución del contrato sino también el reajuste. Puede hacerlo como acción o defensa frente
a un reclamo de cumplimiento. Se trata de un pedido para que el juez o jueza modifique el contenido de
la prestación de modo de que no sea ruinoso para el deudor; no se trata de convertir un mal negocio a
uno bueno ni de hacer perfecto a un contrato que no lo era. La clave es la prudencia y el realismo:
limitarse a eliminar la injusticia que generó el hecho extraordinario. Se evalúa caso por caso

Caso fortuito e imprevisión Algunas diferencias...

Si bien hay alguna similitud entre el caso fortuito y el hecho que puede motivar la imprevisión ("alteración
extraordinaria de las circunstancias"), existen diferencias sustanciales:

1) En cuanto a la naturaleza del hecho: el caso fortuito es tal cuando es el hecho imprevisible, inevitable y ajeno al
deudor o agente. Lo que motiva la imprevisión, en cambio, es un cambio de las circunstancias existentes al momento
en que se celebró un contrato. Ese cambio tiene que ser sobreviniente, imprevisible (aquí, tal vez la similitud) y
extraordinario. Pero cuidado: en la imprevisión el hecho debe generar un efecto concreto: una gran dificultad para
cumplir la prestación convenida (sin que sea imposible, como ocurriría con el caso forutito).

2) En cuanto al ámbito de aplicación de la figura: el caso fortuito se aplica a cualquier vínculo obligacional, salvo
disposición legal en contrario. La imprevisión tiene un marco mucho más acotado: se aplica solo a contratos
conmutativos de ejecución diferida o permanente o a contratos aleatorios cuando la excesiva onerosidad resulta de
causas ajenas a su propia álea.

3) En cuanto a los efectos:

3.1. Sea la responsabilidad por el incumplimiento de una obligación o por incumplir el deber genérico de no dañar
(hecho ilícito extracontractual), el caso fortuito libera al deudor. En el primer caso, el deudor se libera si el "casus"
genera la imposibilidad de cumplimiento (art. 955 CCyC); en el segundo, el caso fortuito rompe el nexo causal que
existe entre el hecho del agente y el daño ocasionado.

3.2. La imprevisión no libera al deudor sino que lo faculta a pedir la nulidad total o parcial del negocio o su
readecuación.

Cláusula penal La indemnización convencional

¿Qué es la cláusula penal?

El artículo 790 del CCyC define a la cláusula penal como aquella por la cual una persona, para asegurar el
cumplimiento de una obligación, se sujeta a una pena o multa en caso de retardo o no ejecutar la obligación. La
cláusula penal, entonces, funciona como un modo de valuar convencionalmente el daño antes del incumplimiento
de la obligación: las partes dicen cómo va a resarcir el deudor el incumplimiento de su obligación.

• Un ejemplo: Ana le alquila a María un inmueble y acuerdan que se lo va a devolver el 2 de septiembre de 2021 y
que, por cada día de retardo en esa devolución, María pagará $1000.

En qué puede consistir la cláusula penal La cláusula penal

puede consistir en cualquier tipo de prestación: la entrega de una suma de dinero, de una cosa o la realización de
una actividad o abstención. Puede ser una única prestaciones o varias prestaciones escalonadas, sea a favor del
acreedor o incluso de un tercero. «A debe devolverle un libro a B pasado mañana; si no lo hace, le pagará $30 por
día a C» [art. 791]

Tipos de cláusula penal según el tipo de incumplimiento:


1) CLÁUSULA PENAL COMPENSATORIA [frente al incumplimiento absoluto y definitivo]: es aquella que ha
sido prevista por las partes para el supuesto de incumplimiento absoluto y total de la obligación, por lo
que el monto previsto en ella sustituye id quod interest a cualquier otro resarcimiento posible. Salvo
pacto en contrario, no es posible que el acreedor reclame la cláusula penal y además otro resarcimiento
(aunque haya sufrido más daños que los que la cláusula puede reparar).
• Salvo que haya un pacto en contrario, no puede al acreedor acumular ambas prestaciones: la principal ya
definitivamente incumplida y la pena.
2) CLÁUSULA PENAL MORATORIA [frente al incumplimiento relativo]: es aquella prevista para el
incumplimiento relativo de la obligación, sea por mero retardo, mora o cumplimiento defectuoso. Esta
cláusula penal se acumula a la prestación principal (art-. 797). O sea: el acreedor puede pedirle al deudor
que cumpla lo que debe y que, además, le pague la cláusula penal (como pasa con el ejemplo del
alquiler). La pena siempre sustituye al daño moratorio, pero en este caso no sustituye a la prestación
principal.

Dos ideas clave que deriva de la clasificación:

De la clasificación entre cláusula penal moratoria y compensatoria surgen dos ideas muy importantes:

1) Que la acumulación de la pena con el cumplimiento de la prestación solo es posible con la cláusula penal
moratoria. No cuando es compensatoria salvo pacto en contrario 2) La cláusula penal compensatoria usualmente es
un pago único, en tanto que la moratoria importa prestaciones periódicas, duraderas, que se devengan por día o
año.

A veces no es tan fácil distinguirlas

En la práctica, uno y otro tipo de cláusula penal pueden operar de modo similar. A veces un incumplimiento se
verifica de modo relativo en un inicio y luego se transforma en absoluto y definitivo, por lo que puede devengarse un
tipo de cláusula al inicio (moratoria) y luego devengarse la otra (compensatoria).

Funciones de la cláusula penal

La función compulsiva se verifica por que la cláusula penal es una pena privada que crea en el deudor una
motivación especial para cumplir y evitar su aplicación. Esto se verifica cuando el monto de la pena es superior al
resarcimiento que podría obtener en juicio por los daños derivados del incumplimiento.

incumplimiento. La función indemnizatoria se verifica cuando las partes, a través de ella, pretenden liquidar
convencionalmente los daños previstos en el incumplimiento de la obligación. No solo permite al acreedor percibirla
sin necesidad de acreditar un daño efectivamente sufrido, sino que esa pena le impide reclamar otro daño (art. 793
del CCyC).

Algunos autores hablan también de una función resolutoria. Dado que si se pacta una cláusula penal compensatoria,
el acreedor puede demandar la prestación principal incumplida o bien reclamar el monto establecido en la cláusula
penal. Si hace esto último es evidente que está poniendo fin a la obligación principal. Otros autores -como Pizarro y
Vallespinos- dicen que eso no es así y que la cláusula penal compensatoria confirma y no resuelve el negocio, y lo
que ocurre es que la pena sustituye a la prestación original.

Caracteres de la cláusula penal:


ACCESORIA, dado que se pacta en forma subordinada al cumplimiento de una obligación principal que pretende
asegurar. A ellas se les aplica también las reglas de las obligaciones accesorias (art. 856 y 857 del CCyC). Por ello, la
nulidad de la CP no causa la nulidad de la principal. Luego, si la obligación principal está sujeta a alguna condición o
plazo, también se extienden a la cláusula penal.
• Hay un supuesto en que la cláusula penal no es accesoria: cuando ha sido pactada para asegurar el cumplimiento
de una obligación que al concertar la accesoria, no podía exigirse judicialmente (art. 803 del CCyC). Esta norma tenía
sentido en el CC viejo donde estaban reguladas las obligaciones naturales pero genera perplejidad en el nuevo CCyC.
Esta norma para algunos prueba que las obligaciones naturales existen, otros dicen que es inaplicable y Pizarro y
Vallespinos afirman que se trata de una obligación principal no exigible (porque está sujeta a un plazo suspensivo o a
una condición suspensiva).

SUBSIDIARIA, dado que posee el mismo carácter secundario que la indemnización de daños y es sustitutiva de la
obligación principal (compensatoria), no pudiéndose acumular a ella a menos que la pena se haya pactado por el
mero retardo en la ejecución (moratoria). En esta última -prevista para el incumplimiento relativo, todavía posible y
jurídicamente útil— el acreedor puede pedir la prestación y la pena, dado que ésta pretende resarcir el daño
moratorio (y no sustituir al valor económico de la prestación principal). Es CONDICIONAL, porque su reclamo está
subordinado al incumplimiento relativo o absoluto de la prestación principal.

PREVENTIVA, dado que se acuerda antes de que ocurra la situación indeseada para el acreedor, fijando las
consecuencias que se derivarán del incumplimiento.

DEFINITIVA si la CP se torna exigible es para el acreedor un derecho incorporado a su patrimonio. Es de


interpretación restrictiva. Solo hay acuerdo en la medida en que surja claramente que fue estipulada y debe ser
interpretada y aplicada con criterio restrictivo.

RELATIVAMENTE INMUTABLE dado que —en principio— el monto de la CP no es susceptible de modificación. El


acreedor no puede reclamar otro daño (aunque haya sufrido uno mayor) y el deudor no puede liberarse pagando
menos (alegando que el daño del acreedor fue menor).

SUBSIDIARIA, dado que posee el mismo carácter secundario que la indemnización de daños y es sustitutiva de la
obligación principal (compensatoria), no pudiéndose acumular a ella a menos que la pena se haya pactado por el
mero retardo en la ejecución (moratoria). En esta última -prevista para el incumplimiento relativo, todavía posible y
jurídicamente útil— el acreedor puede pedir la prestación y la pena, dado que ésta pretende resarcir el daño
moratorio (y no sustituir al valor económico de la prestación principal).

CONDICIONAL, porque su reclamo está subordinado al incumplimiento relativo o absoluto de la prestación principal.
Es PREVENTIVA, dado que se acuerda antes de que ocurra la situación indeseada para el acreedor, fijando las
consecuencias que se derivarán del incumplimiento. Es DEFINITIVA si la CP se torna exigible es para el acreedor un
derecho incorporado a su patrimonio. Es de interpretación restrictiva. Solo hay acuerdo en la medida en que surja
claramente que fue estipulada y debe ser interpretada y aplicada con criterio restrictivo.

RELATIVAMENTE INMUTABLE dado que —en principio— el monto de la CP no es susceptible de modificación. El


acreedor no puede reclamar otro daño (aunque haya sufrido uno mayor) y el deudor no puede liberarse pagando
menos (alegando que el daño del acreedor fue menor).

¿Cuándo debe pactarse la cláusula penal?


Siempre antes de la inejecución de la obligación. Puede ser al momento de contraer la obligación principal o incluso
después, pero siempre antes del incumplimiento. Si así no fuere ya no tendría sentido, no cumpliría ninguna función
compulsoria ni funcionaría como liquidación de daños. Producido el daño por el incumplimiento, cualquier arreglo
de las partes se asemejará más a una transacción- La cláusula penal puede estar sujeta a modalidades: condición,
plazo y cargo, según el pacto que hagan las partes.
Forma: ¿debe estar escrita? Al no estar prevista una forma especial, la CP queda regida por las reglas generales de la
prueba y de los contratos. Puede ser escrita -en instrumento público o privado-, o puede ser verbal, no obstante la
seguridad de los negocios y la posterior prueba del acuerdo hará siempre conveniente la forma escrita

¿Por qué es “relativamente inmutable”?


Durante la vigencia del Código de Vélez la cláusula penal era absolutamente inmutable, dado que el acreedor solo
podía recibirla con independencia del daño sufrido y los jueces no podían modificarla. Luego de años de críticas la
reforma de la Ley 17.711 consagró la inmutabilidad relativa, posibilitando a los jueces que reduzcan la pena pactada
cuando se verificaban ciertas circunstancias.
Aun cuando la cláusula penal sea reflejo del ejercicio de la autonomía de la voluntad, el pacto como tal siempre
debe estar acorde al orden público, a la buena fe, la moral y las buenas costumbres, motivo por el cual es una
convención no exenta de limitaciones. Por eso la inmutabilidad es relativa: admite excepciones. El Código Civil y
Comercial adopta en este punto el criterio que tenía el Código Civil anterior luego de la reforma introducida por la
ley 17.711

Inmutabilidad relativa de la cláusula penal


¿Cuándo un juez o una jueza pueden revisar y modificar el contenido de una pena? De acuerdo a lo normado en la
parte final del art. 794 del CCyC, la revisión judicial de la pena puede darse cuando existe un desequilibrio razonable
entre la pena y la falta que sanciona (ello apreciado con objetividad) considerando a tal fin 1) el valor de las
prestaciones; 2) demás circunstancias del caso, y siempre que ello genere un resultado: que refleje un abusivo
aprovechamiento del acreedor a la inferioridad del deudor

Requisitos exigidos por la ley para la revisión de la pena

Elemento objetivo

Desproporción entre el monto de la pena y la gravedad del incumplimiento, teniendo en cuenta el valor de las
prestaciones y demás circunstancias del caso

Elementos subjetivos

El primero: la situación de inferioridad del deudor (la ligereza, la necesidad, su inexperiencia). El segundo: que el
acreedor de la pena tome provecho de esa situación de inferioridad

Los casos particulares de cumplimiento parcial e irregular [art. 798 del CCYC]

• Si hubo cumplimiento parcial o irregular. La inmutabilidad de la pena no aplica cuando hay cumplimiento parcial o
irregular de la obligación. Según el art. 798 del CCyC si el deudor cumple parte de la obligación o lo hace de modo
irregular o fuera del lugar o del tiempo, y el acreedor la acepta, la pena debe disminuirse proporcionalmente.

• Si hubo incumplimiento doloso, dicen algunos autores, el deudor no puede limitar su responsabilidad al pago de la
pena. En tal caso el acreedor podría reclamar otros daños

Efectos para el acreedor

Si se trata de una cláusula penal compensatoria, ante el incumplimiento absoluto el acreedor TIENE QUE ELEGIR: o
pide el cumplimiento de la obligación, o pide la multa, pero no puede las dos cosas dado que una sustituye al valor
económico de la otra y a todo otro daño que sufra. Es el acreedor quien elige libremente.

• EXCEPCIÓN a esta regla: que haya pacto en contrario donde se permita acumular la prestación y la pena
compensatoria. Acá la cláusula penal pasa a ser compulsiva y punitoria. El juez deberá evaluar que la situación no se
torne abusiva.
Si se trata de una cláusula penal moratoria, ante el incumplimiento relativo (defectuoso, retardo, mora, etc.), dado
que el cumplimiento es aun posible y útil, el acreedor puede reclamar ambas cosas: la prestación (que todavía es
posible y le interesa) y también la pena, dado que ésta última sustituye al daño moratorio y no a la prestación. Si la
prestación principal deviniera imposible, puede pedir la indemnización por incumplimiento y además la cláusula
penal moratoria

¿Y pueden acumularse una cláusula penal compensatoria con una moratoria?

En principio, sí. Imaginemos el caso en que se pacta una pena moratoria de $3.000 por día de retardo en escriturar
un inmueble y se pacta además una compensatoria por incumplimiento definitivo de U$D5.000. Puede el acreedor
cobrar la cláusula penal moratoria devengada durante los días en que debía escriturarse y luego cobrar la cláusula
penal compensatoria que sustituye a los daños generados por el incumplimiento definitivo. O sea, son acumulables
si el incumplimiento definitivo (devengando la cláusula penal compensatoria) es precedido por un estado previo de
mora (que devenga cláusula penal moratoria)

Cláusula penal y obligaciones de no hacer (art. 795)

El patrimonio como garantía común Arts. 242 y 743 del CCyC

El patrimonio

El patrimonio es un atributo de la personalidad; es una noción intelectual que comprende a los bienes actuales que
posee su titular como también a los que adquiera en un futuro. Es una universalidad (no interesa qué bienes lo
componen; siempre es idéntico a sí mismo); es necesario (toda persona tiene un patrimonio, aunque no tenga
bienes); es único, es inenajenable (se pueden transmitir los bienes, pero no el patrimonio).

Cómo se integra el patrimonio

El patrimonio está compuesto por un activo que son los derechos patrimoniales (aquellos que tienen base en
relaciones jurídicas de contenido económico). Los derechos que carecen de contenido económico (los de la
personalidad, los de familia, etc.), no forman parte del patrimonio. Algunos autores consideran al pasivo como parte
integrante del patrimonio.

¿Para qué sirve hablar de un patrimonio?

Si una persona tiene un departamento, es titular de un fondo de comercio y tiene unas acciones en una empresa,
pueden evaluarse todos esos derechos de modo individual o unificarlos en un único titular bajo una noción de
“patrimonio”. La función de identificar un patrimonio como conjunto de derechos de un mismo titular radica en que
ese patrimonio responderá por las deudas de ese sujeto titular, cualquiera sean los derechos actuales o futuros que
lo compongan.

El concepto: la idea de garantía común

Se dice que el patrimonio del deudor es la garantía común de los acreedores. ¿Qué significa esto? La deuda y la
responsabilidad constituyen dos fases de un mismo fenómeno: el derecho del acreedor que tiene, en una primera
etapa, se plasma en un poder de exigir un determinado comportamiento; producido el incumplimiento, la fase de
responsabilidad otorga al acreedor un poder de agresión patrimonial orientado a satisfacer su interés de modo
específico o por equivalente. O sea: el poder de agresión del acreedor se ejerce no contra la persona del deudor,
sino contra su patrimonio.

Cuál es el fundamento del principio (diversas teorías):


1) La idea de confianza que vincula a las partes de una obligación, donde el deudor no compromete únicamente el
bien objeto de la obligación sino todo su patrimonio. Compromete “todo lo suyo” dice Pothier

2) Otros autores hablan de la garantía del derecho de crédito en sí mismo en cuanto constituye un medio que
asegura su cumplimiento.

3) Otros dicen que es una limitación a la responsabilidad del deudor, dado que se la restringe al ámbito patrimonial
sin afectar su persona y libertad.

4) Finalmente, quienes piensan -como Pizarro y Vallespinos- que se trata de una manifestación de la responsabilidad
patrimonial y universal del deudor, quien responde con todos sus bienes actuales y futuros considerados en su
totalidad.

Cuatro reglas que siguen al principio general:

1) la responsabilidad del deudor es siempre patrimonial. Nunca personal.

2) el deudor responde con todos sus bienes presentes y futuros, salvo aquellos que estén excluidos por ley (Art. 242
y 743 del CCyC). La suerte del acreedor depende del contenido de ese patrimonio (un deudor insolvente no logrará
satisfacer su interés) y sus prerrogativas incluyen facultades para asegurar la capacidad de pago, o impedir que
disminuya o desaparezca.

3) todos los acreedores concurren en situación paritaria frente al patrimonio del deudor, salvo que medien causas de
preferencia.

4) Tratándose de patrimonios especiales autorizados por la ley (por ejemplo, el de la persona declarada ausente con
presunción de fallecimiento durante la prenotación; el de un fideicomiso, el de una sociedad unipersonal), la
garantía comprende todos los bienes que lo integran.

“El patrimonio es la garantía común de los acreedores”

ARTÍCULO 242.- Garantía común. Todos los bienes del deudor están afectados al cumplimiento de sus obligaciones y
constituyen la garantía común de sus acreedores, con excepción de aquellos que este Código o leyes especiales
declaran inembargables o inejecutables. Los patrimonios especiales autorizados por la ley sólo tienen por garantía
los bienes que los integran

ARTÍCULO 743.- Bienes que constituyen la garantía. Los bienes presentes y futuros del deudor constituyen la garantía
común de sus acreedores. El acreedor puede exigir la venta judicial de los bienes del deudor, pero sólo en la medida
necesaria para satisfacer su crédito. Todos los acreedores pueden ejecutar estos bienes en posición igualitaria,
excepto que exista una causa legal de preferencia

Límites al principio general: los bienes inembargables del art. 744 del CCyC

1) Bienes inembargables:
El CCyC determina qué bienes son inembargables e insusceptible de ser ejecutados por los acreedores (Art. 744):
a) las ropas y muebles de uso indispensable del deudor, de su cónyuge o conviviente, y de sus hijos;
b) los instrumentos necesarios para el ejercicio personal de la profesión, arte u oficio del deudor;
c) los sepulcros afectados a su destino, excepto que se reclame su precio de venta, construcción o reparación;
d) los bienes afectados a cualquier religión reconocida por el Estado;
e) los derechos de usufructo, uso y habitación, así como las servidumbres prediales, que sólo pueden ejecutarse en
los términos de los artículos 2144, 2157 y 2178;
f) las indemnizaciones que corresponden al deudor por daño moral y por daño material derivado de lesiones a su
integridad psicofísica (Art. 1746 del CCyC).
g) la indemnización por alimentos que corresponde al cónyuge, al conviviente y a los hijos con derecho alimentario,
en caso de homicidio; esta hipótesis está regulada en el art. 1745 inciso “b”.
h) los bienes declarados inembargables o excluidos por otras leyes, sustanciales o procesales y provinciales. Acá
podemos incluir a:
1) salarios o indemnizaciones laborales que solo admiten embargos parciales de hasta un 10% si la remuneración o la
indemnización no supera el doble del valor de un SMVyM y de hasta un 20% si su cuantía excede esa proporción (art.
120 de la Ley 20744 de contrato de trabajo);
(2) jubilaciones, pensiones y retiros, salvo si la deuda es por alimentos;
(3) bienes gravados a favor del Banco Hipotecario Nacional con el fin de obtener una vivienda propia o inmuebles
adquiridos con préstamos de los organismos de previsión social;
(4) las indemnizaciones por enfermedades y accidentes de trabajo (art. 15 de la Ley 24.557);
(5) en la quiebra, el fallido queda desapoderado de sus bienes existentes a esa fecha y de los que adquiera hasta la
rehabilitación. Sin embargo, quedan al margen de dicho desapoderamiento -y al margen de la ejecución de los
acreedores- los bienes inembargables y las indemnizaciones que corresponden al fallido por daños materiales o
morales a su personas.

¿Y si un bien está afectado a un servicio público?


(art. 243 del CCyC) Si se trata de los bienes de los particulares afectados directamente a la prestación de un servicio
público, el poder de agresión de los acreedores no puede perjudicar la prestación del servicio (e.g., trenes,
colectivos, ambulancias

2) La vivienda familiar La vivienda no es susceptible de ejecución cuando está afectado al régimen previsto por
el CCyC en los artículos 244 a 256 por su totalidad o hasta una parte del valor. Para que ello ocurra debe
estar sometida a publicidad registral. Solo operan las excepciones del art. 249 (expensas comunes,
impuestos, tasas, contribuciones que gravan al inmueble; obligaciones con garantía real sobre el inmueble
constituidas de conformidad a lo normado en el art. 250; obligaciones que tienen origen en construcciones o
mejoras del bien; obligaciones alimentarias a cargo del titular, a favor de sus hijos menores de edad,
incapaces o con capacidad restringida. Los frutos del inmueble (v.gr., los alquileres) son embargables si no
resultan indispensables para satisfacer necesidades de los beneficiarios.
Quiénes son los beneficiarios de esta protección:
el constituyente, el cónyuge o conviviente, sus ascendientes o descendientes y en defecto de ellos, sus
parientes colaterales dentro del tercer grado que convivan con el constituyente (art. 246 y 247). ¿Y si se
subasta? Si se subasta el inmueble por algún acreedor autorizado (e.g., el consorcio, sobre las expensas), el
remanente que pudiera quedar no es embargable ni ejecutable. Se le entrega al deudor

3) El beneficio de competencia
El beneficio de competencia es el que se concede a ciertos deudores para pagar “lo que buenamente
puedan, según las circunstancias y hasta que mejoren de fortuna” (Art. 892). Se funda en razones
humanitarias y de equidad, asentadas en un vínculo familiar o jurídico preexistente. Es una excepción a la
garantía común y a la integridad del pago: sustrae bienes de la ejecución y limita el deber de prestación hasta
lo que puedan cumplir.
A quién se le reconoce:
1) Ascendiente (padre y madre); colaterales hasta el segundo grado (hermano y cuñado), si no han incurrido en
causales de indignidad
2) Cónyuge o conviviente
3) Donante, en cuanto a hacerle cumplir la donación.

Efectos: 1) El deudor debe cumplir la prestación en función de sus concretas posibilidades de pago; 2) El deudor
continúa obligado por el saldo impago hasta que mejore de fortuna y esté en condiciones de pagar toda la deuda.
Por eso el beneficio es un plazo de gracia indeterminado cuyo vencimiento debe fijarlo un juez; 3) El beneficio es
personalísimo e intransmisible; 4) El deudor debe demandar judicialmente la concesión del beneficio, acreditando su
legitimación activa y demás circunstancias; 5) En caso de duda, hay que estarse por su improcedencia.

Medidas de tutela preventiva del crédito

2) Limitaciones que surgen en función del objeto.

2.1. Acreedores quirografarios y privilegiados No todos los acreedores están en pie de igualdad frente al patrimonio
del deudor común. Hay acreedores quirografarios (comunes, que no tienen ninguna preferencia para cobrar) o
privilegiados (que tienen preferencia a percibir su crédito antes que otros).

Esto es fundamental cuando el patrimonio del deudor es insuficiente para cancelar todas las deudas. Y es muy
relevante en materia de quiebra. Cobran primero los privilegiados y luego, si algo les queda, cobran los
quirografarios. Esto se estudia en la unidad de privilegios

Medidas de tutela

Según los efectos que producen sobre el patrimonio del deudor, las medidas de tutela del crédito son:

1) Medidas cautelares: son medidas judiciales dirigidas a evitar la salida de algún bien del patrimonio del
deudor en desmedro de la garantía colectiva de los acreedores. Acá incluimos al embargo, a la IGB, la
indisponibilidad de un bien, la anotación de litis, la prohibición de innovar, las medidas cautelares innovativa,
la intervención judicial, la prohibición de contratar, entre otras.

¿Qué son las medidas cautelares? Son actos procesales que emanan de un órgano jurisdiccional que se adoptan en
el curso de un proceso (o incluso antes) a requerimiento de los interesados o de oficio, con la finalidad de asegurar
bienes o pruebas, de mantener situaciones de hecho o para seguridad de las personas o para satisfacer necesidades
urgentes. Son un anticipo -que puede o no ser definitivo- de la garantía jurisdiccional de defensa de la persona y
bienes. Busca que la sentencia que se dicte en un futuro (y que eventualmente puede reconocer el derecho del
actor) sea ejecutable y útil.
Requisitos de toda medida cautelar: 1) un derecho verosímil (es decir, que el actor acreedor demuestre
sumariamente que tiene altas chances de ganar el proceso); 2) peligro en la demora (el perjuicio que sufrirá si no se
accede a la medida) y 3) contracautela (una garantía para resarcir los daños que la medida puede generar).

¿Qué medidas cautelares existen en la legislación procesal?


1. Embargo 2. Inhibición general de bienes 3. Prohibición de contratar 4. Anotación de litis 5. Prohibición de
innovar 6. Medida cautelar innovativa 7. Intervención judicial 8. Secuestro de bienes

2) Medidas precautorias: Son medidas que tienden a asegurar la existencia y certidumbre del derecho de crédito
aunque no afectan por sí la integración actual o futura del patrimonio del deudor. Ejemplo: documentar el
crédito, reconocimiento de deuda,

confección de balances e inventarios, interrupción de la prescripción por petición judicial, suspensión de la


prescripción por interpelación fehaciente, etc.

¿Qué es la acción subrogatoria o indirecta?

Cuando el deudor de una obligación no ejerce los derechos que tiene frente a sus propios deudores, se perjudica la
posición del acreedor de ese deudor, dado que no puede hacer efectivo el pago del crédito que a él le debe (por
caso, porque es insolvente y sabe que lo que sea que obtenga al hacer un reclamo será objeto de medidas de
agresión patrimonial por parte de sus propios acreedores).
¿Qué solución brinda la ley a este problema?

El art. 739 del CCyC regula la denominada acción subrogatoria, indirecta u oblicua. El acreedor de un crédito cierto,
exigible o no, puede ejercer judicialmente los derechos patrimoniales de su deudor si este es remiso en hacerlo y esa
omisión afecta el cobro de su acreencia. El acreedor no goza preferencia alguna sobre los bienes obtenidos por ese
medio .

Sujetos involucrados en la acción indirecta

a) El acreedor subrogante, que es quien promueve la acción subrogatoria con la finalidad de ejercer los derechos que
el deudor tiene frente a terceros que son, a su vez, sus propios deudores.

b) El deudor subrogado, que es el deudor que no hace nada para cobrar sus créditos frente a sus propios deudores.
Es aquel cuya conducta genera el conflicto

c) El tercero demandado (deudor del deudor). Es el deudor del deudor subrogado.

Fundamento y teorías sobre su naturaleza

El fundamento de esta acción radica en el postulado general del patrimonio como garantía común de los acreedores.
Es una herramienta más del acreedor para percibir su crédito, rompiendo el escollo que genera la inactividad de su
deudor para cobrar sus propios créditos.

Si bien históricamente fue controvertida la naturaleza de esta acción, la doctrina más moderna la considera una
representación legal en interés del representante. Es una institución compleja en la que la propia ley inviste al
acreedor subrogante como representante del deudor subrogado, cuya voluntad es indistinta para el ejercicio de la
acción.

Algo más discutida es la función que se le asigna a esta herramienta. Para muchos es de naturaleza conservatoria
(dado que permite evitar el empobrecimiento del deudor); para otros es ejecutiva (dado que no solo busca lograr el
ingreso de bienes al patrimonio del deudor subrogado sino también cobrarse de ese patrimonio otros créditos) y
otros dicen tiene un propósito mixto.

Caracteres Se trata de una acción individual (la ejerce el acreedor del deudor subrogado, y no se ejerce en procesos
concursales); indirecta (dado que el acreedor subrogante representa legalmente al deudor y reclama frente al
deudor de este último); facultativa (lo obvio: es una herramienta, un derecho o prerrogativa, no una obligación); es
personal (no tiene un derecho real sobre los bienes que incorpora al patrimonio del deudor subrogado) y que no es
de orden público (susceptible de acuerdos privados)

¿Qué derechos se ejercen en la acción subrogatoria?

Por regla general, cualquier derecho de naturaleza patrimonial puede ser ejercitado por medio de la acción indirecta
y se verifica el escenario que justifica la vía (deudor con créditos no cobrados e inacción que afecta el derecho del
acreedor). Puede ejercer derechos personales creditorios o también derechos reales (acciones reivindicatorias,
confesoria, entre otros).

Lo que el art. 741 del CCyC excluye del ejercicio de la acción subrogatoria son:

a) los derechos y acciones que, por su naturaleza o por disposición de la ley, sólo pueden ser ejercidos por su titular
(derechos inherentes a la persona, derechos extrapatrimoniales -e.g., derivados del derecho de familia-, derechos
patrimoniales personalísimos -alimentos-, derechos inembargables, etc.);

b) los derechos y acciones sustraídos de la garantía colectiva de los acreedores;


c) las meras facultades, excepto que de su ejercicio pueda resultar una mejora en la situación patrimonial del deudor
(e.g., la publicación de un libro)

Exigencias para el ejercicio de la acción indirecta

[1] Un acreedor. El actor que ejerce la acción indirecta debe demostrar que tiene un crédito contra el deudor en
quien se subroga. El crédito debe ser cierto, no siendo necesario que sea exigible y líquido.

[2] El interés legítimo de ese acreedor. El acreedor subrogante debe demostrar que tiene un interés legítimo en el
resultado de la acción. Su carácter de acreedor del deudor, y la acción de este último en el cobro de sus propias
deudas, pueden permitir presumir ese interés o propósito de ejercitar el derecho.

[3] Inacción del deudor subrogado. Este es un requisito fundamental, dado que la acción nace como herramienta
para vencer la pasividad del deudor del acreedor en el cobro de lo que a él mismo le deben. Puede ser que el deudor
haya hecho reclamos que luego abandonó, o que nunca los hizo.

Citación del deudor subrogado El art. 740 del CCyC dispone que el deudor debe ser citado para que tome
intervención en el juicio respectivo. La legislación procesal ahonda en esa regulación y dice que el deudor citado
puede:

1°) Formular oposición, fundada en que ya ha interpuesto la demanda o en la manifiesta improcedencia de la


subrogación.

2°) Interponer la demanda, en cuyo caso se le considerará como actor y el juicio proseguirá con el demandado. En
este caso, y en el caso en que el deudor hubiere ejercido la acción con anterioridad, el acreedor puede intervenir
como tercero.

Efectos de la acción subrogatoria

Entre el acreedor subrogante y el tercero demandado.

1) El tercero demandado puede oponer a la demanda todas las defensas que hubiera podido hacer valer frente a su
propio deudor (el subrogado), dado que es como si hubiera sido demandado por este último (art. 742 del CCyC).

2) El reclamo, de prosperar, alcanzará al total del importe del crédito subrogado (el que el tercero tiene frente al
deudor subrogado) y no se ve limitado por el crédito del acreedor subrogante, incluso si este último es menor.

3) El acreedor subrogante no puede disponer del crédito litigado (no puede transar, hacer remisiones, aceptar pagos,
etc.)

Entre el acreedor subrogante y el deudor subrogado

El éxito de la acción no le otorga al acreedor subrogante derecho o preferencia alguna sobre el producido del juicio.
Los bienes obtenidos ingresan directamente en el patrimonio del titular del crédito (deudor subrogado). De allí la
conveniencia de que el acreedor, que hizo todo el esfuerzo, trabe un embargo sobre lo obtenido del ejercicio de la
acción indirecta

Entre el deudor subrogado y el tercero demandado

Dado que el deudor subrogado sigue siendo el titular del crédito controvertido, puede efectuar actos de disposición
sobre él y actuar como lo que verdaderamente es: dueño del crédito. Si fue citado, sea que se haya presentado o no,
la sentencia hace cosa juzgada contra el deudor subrogado

La acción directa Art. 736 a 738 del CCyC

¿Qué es la acción directa?


La acción directa es una acción que tienen los acreedores, en casos específicos, para reclamar en nombre propio al
deudor de su deudor.

El art. 736 del CCyC la describe como la acción del acreedor para percibir lo que un tercero debe a su deudor, hasta
el importe del propio crédito. Es una acción que ejerce en beneficio propio, de interpretación restrictiva y utilizable
únicamente en los casos regulados por la ley.

Caracteres

• Excepcional, dado que solo puede utilizarse en los casos en que la ley la concede

• De interpretación restrictiva (ante la duda de si procede, hay que estarse a la respuesta negativa).

Condiciones para el ejercicio de la acción directa Están regulados en el art. 737 del CCyC:

• El acreedor tiene un crédito exigible frente a su propio deudor.

• Que, además, exista una deuda entre el tercero demandado y el deudor del actor (acreedor).

• Que los créditos sean homogéneos o de la misma naturaleza.

• Que los créditos (el del acreedor frente al deudor, y el del tercero frente al deudor) no deben haber sido objeto de
embargo.

• Que el deudor sea citado al juicio donde se ejercita la acción directa.

Supuestos legales en los que se admite

1) Sublocación (art. 1216 del CCyC). Al regular el contrato de locación, el locador tiene acción directa contra el
sublocatario para cobrar el alquiler adeudado por el locatario, en la medida de la deuda del sublocatario.
También puede exigirle el cumplimiento de las obligaciones que la sublocación le impone (incluyendo el
resarcimiento por los daños causados por el uso indebido de la cosa). A la inversa, el sublocatario tiene
acción directa para reclamarle al locador el cumplimiento de las obligaciones asumidas en el contrato de
locación. .
2) Sustitución de mandato (art. 1327 del CCyC). En la sustitución de mandato (art. 1327 del CCyC). El
mandatario puede sustituir en otro la ejecución del mandato y es responsable de la elección del sustituto,
excepto cuando lo haga por indicación del mandate. Si se da la sustitución, el mandante tiene acción directa
contra el sustituto aunque no está obligado a pagarle retribución si la sustitución no era necesaria.
3) Gestión de negocios (art. 1784 del CCyC). El gestor de un negocio ajeno está personalmente obligado frente
a terceros, y solo se libera si el dueño del negocio ratifica su gestión, o asume sus obligaciones; y siempre que
ello no afecte a terceros de buena fe. Luego, el art. 1789 dispone que el dueño del negocio queda obligado
frente a los terceros por los actos cumplidos en su nombre, si ratifica la gestión, si asume las obligaciones del
gestor o si la gestión es útilmente conducida.
4) Renta vitalicia (art. 1605 del CCyC). En el contrato oneroso de renta vitalicia, el tercero beneficiario de la
renta (el acreedor de esa renta) tiene, desde la aceptación, acción directa contra el deudor para procurar el
pago.
5) Costas judiciales. Las leyes locales que regulan los honorarios de abogados les reconocen a los profesionales
acción directa contra el condenado en costas. El abogado acciona directamente contra el condenado en
costas vencido en el juicio (el cual no tiene ningún vínculo negocial con el letrado)
¿Qué efectos produce la acción directa?
En el acreedor
1) La notificación de la demanda produce el embargo del crédito a su favor (art. 738.a del CCyC)
2) Lo obtenido por el éxito de su acción directa ingresa directamente en su patrimonio. 3) El éxito del reclamo tiene
como medida su crédito y a la deuda del tercero demandado.
En el tercero deudor demandado:
El deudor del deudor (demandado en la acción directa) tiene la posibilidad de oponer todas las defensas que puede
tener no solo contra su propio acreedor (deudor citado) sino contra el demandante (art. 738.c del CCyC). Puede,
además, pagar al demandante y quedar liberado frente a su deudor. En el deudor: Cuando el actor cobra del tercero
lo que este último le debía al deudor citado, este último se libera respecto de la deuda que mantenía con el
acreedor.

Acción directa Acción indirecta o subrogatoria

Único punto en común Derecho de un acreedor para reclamar Derecho de un acreedor para
al deudor de su deudor reclamar al deudor de su deudor

Cómo se ejercita Se ejerce en nombre propio (el Se ejerce en representación de un


acreedor reclama un crédito propio) crédito ajeno (el acreedor ejerce un
derecho ajeno: el del deudor
subrogado)

A quién beneficia Al acreedor que la ejerce A todos los acreedores del deudor
subrogado

Resultado Lo obtenido ingresa directamente en el Lo obtenido ingresa en el patrimonio


patrimonio del acreedor del deudor subrogado. El acreedor
subrogante no tiene preferencia
alguna.

Condición del crédito Cierto y exigible Cierto, aunque no sea exigible o


líquido

Límite del reclamo El reclamo prospera hasta el monto El reclamo prospera por la totalidad
menor de lo debido por el deudor del de lo que el tercero demandado debe
deudor y lo que le es debido al al deudor subrogado, aunque el
acreedor crédito del acreedor subrogante sea
menor.

Casos en los que se ejercita Supuestos específicos previstos en la En cualquier escenario en el que se
ley den los requisitos legales (acreencia
frente a un deudor inactivo en el
cobro de sus deudas)

Privilegios Teoría general de los privilegios


Un deudor, muchos acreedores El patrimonio del deudor es la garantía común de todos los acreedores. Cuando
concurre un solo acreedor frente al deudor, y su patrimonio es suficiente o tiene capacidad de cumplir sus
obligaciones, la situación no se muestra problemática: cobra la totalidad de su crédito. A veces ante a un mismo
deudor concurren muchos acreedores frente a los cuales el deudor debe responder con todos sus bienes —
presentes o futuros— y en donde cada uno de ellos tendrá el mismo derecho a cobrar que el resto. De nuevo: si el
patrimonio alcanza para todos, no hay problema.
Un deudor, muchos acreedores y un patrimonio que no alcanza El problema aparece cuando el patrimonio del
deudor no es suficiente para desinteresar a todos ellos: no puede pagarles a todos la totalidad de lo que les debe.
Surge entonces una pregunta: ¿en qué orden deben cobrarse los créditos de los acreedores que concurren frente a
un mismo deudor cuyo patrimonio es insuficiente? Existe una regla general, que es que todos cobran en igualdad de
condiciones (par conditio creditorum); pero también aparecen situaciones de excepción, que la propia ley regula.
Aquí hablamos de los privilegios. La teoría general de los privilegios resulta importante porque nos permite definir
en qué modo cobrarán los acreedores, si todos cobrarán de modo igualitario o proporcional o si algunos deben
cobrar la totalidad de su crédito con anterioridad a otros acreedores.
Entonces, ¿qué es un privilegio?
El privilegio es la calidad que le corresponde a un crédito a ser pagado con preferencia a otro. Es la prerrogativa que
la ley le concede a determinados acreedores a cobrar con anterioridad a otros en razón de esa preferencia que les
otorga la ley. Los privilegios atienden objetivamente al crédito, no subjetivamente al acreedor. El privilegio es
siempre una calidad excepcional, dado que —por regla— los créditos carecen de preferencia de cobro (por eso se los
llama comunes o quirografarios), salvo que la ley expresamente prevea un privilegio frente a determinada clase de
acreedores (créditos privilegiados).
O sea:
• La regla: el crédito común o quirografario. No tienen preferencia y cobran en igualdad de condiciones.
• La excepción: el crédito privilegiado. Tienen una preferencia en el cobro concedida por ley
Entonces, ¿cómo se soluciona el problema?
Frente al problema que se genera con una pluralidad de acreedores que concurren a reclamar frente a un mismo
deudor cuyo patrimonio es insuficiente, primero los acreedores privilegiados tendrán preferencia en el cobro
respecto de los acreedores comunes o quirografarios. Si una vez satisfecho los créditos con privilegio, el patrimonio
del deudor restante no fuese suficiente para cancelar la totalidad de los créditos quirografarios, los acreedores
comunes deberán cobrar a prorrata (cobrando en proporción a sus créditos).
¿Cuál es el fundamento de los privilegios?
La doctrina ha propuesto distintas justificaciones para el instituto del privilegio. Se habla, por un lado, de razones de
interés público o de equidad (impidiendo que un acreedor pueda enriquecerse a costa de otro); otros — como
Llambías— hablan del bien común, en tanto que otros invocan razones de justicia social y equidad. Tiende a
pensarse que los privilegios tienen un fundamento variado, dinámico y requiere su evaluación caso por caso. Cada
uno de ellos protege algún valor o tutela alguna situación particular.
Naturaleza jurídica Aunque sobre este punto existe cierto debate (algunos decían, por ejemplo, que el privilegio es
un derecho real), prevalece en la actualidad la idea de que los privilegios son derechos personales que se ejercen
contra otros acreedores del mismo deudor. Son, en definitiva, un derecho personal.

La llamada «subordinación» (art. 2573 CCyC) El CCyC también refiere a los créditos subordinados. ¿Qué son? Son
aquellos en los que se convino postergar el derecho del acreedor hasta el pago total o parcial de todas deudas
presentes o futuras del deudor. La subordinación puede ser pactada también respecto de créditos quirografarios,
por lo que quienes aceptan esta subordinación de sus acreencias pueden cobrar incluso luego del pago de
acreedores comunes

ARTICULO 2575.- Renuncia y postergación. El acreedor puede renunciar a su privilegio. El acreedor y el deudor
pueden convenir la postergación de los derechos del acreedor respecto de otras deudas presentes o futuras; en tal
caso, los créditos subordinados se rigen por las cláusulas convenidas, siempre que no afecten derechos de terceros.

¿Para qué sirve este tipo de acuerdo?


posibilitan a deudores muy endeudados poder conseguir crédito que les facilite salir de situaciones de cesación de
pagos, con el acuerdo de anteriores acreedores que prestan conformidad a la subordinación o posposición de sus
acreencia (Pizarro-Vallespinos).
Caracteres
1. Origen legal exclusivo: los privilegios solamente emanan de la ley. No hay privilegios creados voluntariamente.
2. Son excepcionales: pues se apartan de la regla de trato igualitario a todos los acreedores (par condicio
creditorum).
3. Son de interpretación restrictiva: al ser excepcionales, no corresponde aplicar reglas sobre privilegios de modo
analógico sin que tengan una expresa mención en la ley. En caso de duda sobre la existencia de un privilegio,
debe estarse a que el crédito es quirografario.
4. Son indivisibles y accesorios al crédito: los privilegios carecen de autonomía y siguen la suerte del crédito al que
acceden. El art. 2576 del CCYC dice que los privilegios son indivisibles en cuanto al asiento y en cuanto al crédito,
independientemente de la divisibilidad del asiento o del crédito. Transmitir el crédito incluye la transmisión de
su privilegio.
5. Son objetivos, dado que son concedidos objetivamente por la ley sin atender a las personas titulares de esos
créditos. Se protege a un acreedor de un cierto tipo de crédito en general, no a un acreedor determinado por el
hecho de ser él y no otro.

¿Qué es el «asiento del privilegio»?


Los privilegios se asientan sobre una cosa determinada o sobre un conjunto de cosas las cuales quedan afectadas
al crédito que detenta la preferencia en el cobro. O sea, cuando se habla de “asiento de un privilegio” se hace
referencia a la cosa o conjunto de cosas que quedan afectadas al cobro del crédito, y cuyo producido habrá de
satisfacer la prioridad de cobro perteneciente al acreedor privilegiado

¿Qué pasa si se vende la cosa que constituye el asiento del privilegio?


Si el bien se enajena con anterioridad al momento en que el cobro del crédito pueda hacerse efectivo, opera la
subrogación real y el privilegio se extiende sobre nuevos bienes que se encuentren o ingresen posteriormente al
patrimonio del deudor en reemplazo del que ha sido enajenado.
ARTICULO 2584.- Subrogación real. El privilegio especial se traslada de pleno derecho sobre los importes que
sustituyen los bienes sobre los que recae, sea por indemnización, precio o cualquier otro concepto que permite
la subrogación real.

Para que opere la subrogación real se necesita, entonces:


(1) Que se trate de un crédito con privilegio especial
(2) Que el bien que constituye su asiento salga del patrimonio del deudor o se destruya total o parcialmente
(3) Que en su reemplazo ingrese otro bien, que lo sustituya
4) Vinculación directa e indudable entre el bien que sale del patrimonio o se destruye y el que ingresa en su
reemlazo

Extensión del privilegio


Mucho se ha discutido sobre si el privilegio comprende solo el capital o también los accesorios (intereses y
costas de un proceso judicial). Ese debate pasó a ser historia dado que el art. 2577 del CCYC dice que «el
privilegio no se extiende a los intereses, ni a las costas, ni a otros accesorios del crédito, excepto disposición legal
expresa en contrario».

Clasificación de los privilegios


Los privilegios se clasifican en razón de las cosas que constituyen su asiento. El Código Civil y Comercial
distingue:
• Privilegios sobre cosas muebles e inmuebles: Los privilegios pueden recaer sobre bienes muebles o inmuebles.
Es una clasificación no muy relevante dado que la regulación de los privilegios no cambia según recaigan en uno
u otro tipo de bien. • Privilegios generales y especiales: Esta es, sin duda, la clasificación más importante.
• Los privilegios generales son los que recaen sobre un conjunto de bienes del deudor, en tanto que
• Los privilegios especiales son los que recaen sobre algún bien determinado. Esta clasificación es fundamental
porque el Código Civil y Comercial solo regula los privilegios especiales. En cambio, los privilegios generales, solo
operan y pueden ser invocados en los procesos concursales; son regulados por la Ley 24.522 (Ley de Concursos y
Quiebras)
Privilegios en otras leyes El Código Civil y Comercial solo trata los privilegios especiales. Pero no es la única ley
que los contempla. Hay privilegios especiales en la Ley de Navegación (20.094); en el Código Aeronáutico, en el
Código de Minería; en la Ley de Contrato de trabajo, en la Ley de Entidades Financieras, entre otras.

Por ejemplo:
• Ley de Navegación. Art. 23 - Abono de los gastos realizados. Si los propietarios o representantes legales del
buque artefacto naval o aeronave, o sus restos náufragos, no abonan el importe de los gastos realizados, dentro
del plazo que fije la Autoridad Marítima, deberá efectuarse su venta en subasta pública. Por los gastos de
extracción, remoción, traslado a un lugar autorizado, demolición y/o desguace, el Estado Nacional tendrá un
privilegio especial por sobre todo otro tipo de acreencia, derecho o gravamen preexistente sobre dichos bienes.
• Código Aeronáutico. Art. 54. – El privilegio del acreedor hipotecario se extiende a la indemnización del seguro
por pérdida o avería del bien hipotecado y a las indemnizaciones debidas al propietario por daños causados al
mismo por un tercero, as como a sus accesorios, salvo estipulación expresa en contrario. A los efectos
establecidos en este artículo, los acreedores hipotecarios podrán notificar a los aseguradores, por acto
auténtico, la existencia del gravamen

Diferencias:

Privilegios generales Privilegios especiales

Solo pueden hacerse valer en un caso Pueden ser invocados y hacerse valer tanto en ejecuciones
de concurso o quiebra del deudor individuales como en procesos de ejecución colectiva.

Los créditos con privilegio general cesan Esto no ocurre en el proceso concursal con algunos privilegios
en la producción de intereses a partir de especiales que quedan al margen de esa suspensión.
la apertura del concurso o de la quiebra
del deudor, dado que se produce la
cristalización del pasivo

La subrogación real solo puede tener Opera la subrogación real.


cabida con privilegios especiales, dado
que no puede operar cuando el
privilegio recae sobre una masa de
bienes con abstracción de cada uno de
ellos (privilegio general)

Los privilegios generales tienen un Los privilegios especiales tienen un rango superior al privilegio
rango inferior a los generales. general. Cobrará con anterioridad a un acreedor con privilegio
general

¿Y los quirografarios cómo reparten entre sí?


El sistema de prorrata del art. 2581 del CCyC El artúculo 2581 dispone que los acreedores sin privilegio (o sea, los
quirografarios) concurren a prorrata entre sí, excepto disposición expresa en contrario de este Código.

¿Qué significa a prorrata?


Distribuir algo a prorrata significa dividir proporcionalmente un monto o cantidad entre un número de participantes
en función de una base común. Si varios acreedores quirografarios concurren respecto de un monto común (sea que
no existan otros acreedores privilegiados, o aun cuando los haya y exista un saldo a repartir), cada uno de ellos
cobrará en proporción a su crédito.
¿Y cómo se hace ese cálculo? Para definir esa proporcionalidad hay que determinar la base común, equivalente a la
suma total de las acreencias de los acreedore, para luego analizar qué porción tiene cada uno de ellos sobre ese
total. Es esa la proporción que cada uno se llevará del monto a distribuir.

Veamos un ejemplo:
Imaginemos que luego de que se cobraron todos los acreedores, hay un remanente de $5000 que debe ser
distribuido entre tres acreedores quirografarios. Juan, que tiene un crédito frente al deudor de $15.000; Micaela,
que tiene un crédito de $20.000 y Martín, con uno de $12.000.

- La base total de las acreencias totaliza $47.000. Sobre ese valor, se calculan los porcentajes de cada acreencia. Así,
Juan tiene el 31,9%, Micaela el 42,5% y Martín el 25,5% respecto de ese total. Finalmente, esos mismos porcentajes
se aplican respecto del saldo a repartir. Juan tiene derecho a cobrar el 31,9% de $5000 ($1.595), Micaela cobrará el
42,5% de $5.000 ($2125) y Martín cobrará el 25,5% de $5000 ($1275).
Fuentes de los privilegios El problema: la insolvencia del empleador y el privilegio de los créditos fiscales Un
trabajador había ganado un juicio laboral por un accidente de trabajo. Su empleador quebró y tuvo que verificar su
crédito en la quiebra para intentar cobrar. Cuando hubo de resolverse el proyecto de distribución, el acreedor invocó
privilegios especiales y privilegios derivados del Convenio 173 de la Organización Internacional del Trabajo. La
Cámara Comercial rechazó su planteo, entre otros motivos, por no resultar ese Convenio de la OIT operativo en el
ordenamiento concursal
Inexistencia de privilegio del acreedor en caso de insolvencia del responsable

El problema: la insolvencia del responsable


Ni el Código Civil y Comercial ni la Ley de Concursos y Quiebras (24.522) prevén un privilegio que otorgue una
preferencia de pago al acreedor de una indemnización frente al concurso o quiebra del responsable del daño. Esto
significa que, por ejemplo, la víctima de una mala praxis –e incluso una que resulta con una grave discapacidad- no
tiene preferencia para cobrar frente a otros acreedores de la clínica o institución médica condenada a pagar el
resarcimiento

Derecho de retención Arts. 2587 a 2593 del CCYC


Concepto
El art. 2587 del CCyC dice que “todo acreedor de una obligación cierta y exigible puede conservar en su poder la cosa
que debe restituir al deudor, hasta el pago de lo que él le adeude en razón de la cosa”. El derecho de retención tiene
un doble propósito: medio de garantía, para el acreedor que puede quedarse con la cosa hasta ser pagado de lo que
el deudor le debe con motivo de esa misma cosa; y mecanismo de compulsión o incentivo para que el deudor
cumpla (porque no puede recuperar la cosa hasta que no lo haga).
¿Cuál es su justificación?
La doctrina moderna habla de una exigencia de justicia y equidad, a la vez que repara en la buena fe, impidiendo
que aquel que todavía no pagó lo debido se lleve en sus manos la cosa que motiva el crédito. Sin dudas, es un caso
en la ley civil admite una suerte de justicia por mano propia.

¿Cuál es su naturaleza juridica?


Mucho se ha discutido sobre la naturaleza de esta prerrogativa. Para algunos autores se trataba de un derecho real,
otros hablan de una excepción procesal, otros de una mera facultad o atributo del crédito, en tanto que los autores
tienden a concebirlo hoy como un verdadero derecho personal. Es una ventaja inherente a ciertos derechos
creditorios, inseparable de ellos, que traduce una inequívoca función de garantía y compulsión. Usualmente se
opone como defensa, pero eso no es un dato relevante —dicen Pizarro y Vallespinos— pues muchos derechos se
invocan de esa manera.
Condiciones de ejercicio del derecho de retención
Tenencia de una cosa ajena: “tiene” alguien que por sí o por medio de otra persona, ejerce un poder de hecho sobre
una cosa (corpus) y se comporta como representante del poseedor (sin animus). El tenedor sabe que la cosa es de
otro y tarde o temprano debe restituirla. La tenencia de quien ejerce el derecho de retención debe tener origen lícito
(art. 2587 del CCyC) y que no haya sido recibido en el marco de un negocio a título gratuito, salvo que sea en interés
del otro contratante.
• Además: la tenencia debe recaer sobre cosas muebles o inmuebles que estén en comercio, que sean ajenas (o sea,
de otra persona).

Existencia de un crédito cierto y exigible contra el acreedor a la restitución: debe mediar una relación crediticia entre
el retenedor y el propietario de la cosa, acreedor de la restitución. El retenedor debe probar —verosímilmente— su
crédito cierto y exigible, su carácter impago y el nexo entre uno y el otro.

Conexión entre el crédito y la cosa: el crédito —dice la norma— debe haberse generado “en razón de la cosa”. Esto
incluye a los trabajos o gastos motivados por esa cosa, sino también en ocasión de ella (impuestos, mejoras, etc.).
• Ejemplos: el escribano sobre los títulos de propiedad para cobrar un servicio notarial vinculados a esos títulos; el
que construye un edificio o que hizo mejoras, que puede conservarlo; el arquitecto, sobre los títulos usados para
planos; el transportador sobre la carga transportada; los abogados, cuando retienen el producido de la gestión, con
relación al crédito de sus honorarios.

Caracteres del derecho de retención:


(1) Es accesorio: dado que accede a un crédito incumplido. El derecho de retención no tiene vida propia ni
independiente; depende del crédito al que accede (y seguirá igual suerte) [si se paga el crédito, se extingue el
derecho de retención].
(2) Es legal, porque nace con la ley, que es la que fija las condiciones en las que procede y el modo en que se
ejercita.
(3) No es subsidiario: el acreedor puede ejercer el derecho de retener la cosa aun cuando tenga otras vías procesales
para satisfacer su interés. Es decir, el acreedor no tiene que iniciarle un reclamo judicial al deudor para intentar
cobrar la deuda o supeditar el derecho de retención al resultado de ese juicio.
(4) Es indivisible, tal como lo dice el art. 2592 inc. a). El derecho de retener se ejerce sobre toda la cosa, aun cuando
la deuda sea de una entidad menor o la porción del crédito adeudado sea también menor (es decir: puede retener la
cosa aunque el deudor tenga pendiente un saldo del 50% de la deuda).
(5) Es transmisible: al seguir la misma suerte del crédito principal transmitido este último —por la muerte de su
titular o por un acto entre vivos— el derecho de retención también se transite.
(6) Puede ejercitarse como excepción: en general, el derecho de retención se ejerce como excepción procesal; es
decir, el acreedor que retiene se defiende frente a la pretensión del propietario para que le sea restituida la cosa.
Podría igualmente iniciar un juicio —es decir, invocarlo como acción— frente al deudor para que sea reconocido su
derecho.

Efectos del derecho de retención


con relación al acreedor Los efectos que tiene el derecho de retención respecto del acreedor pueden sintetizarse del
siguiente modo:
(a) Tiene derecho a conservar la cosa hasta que sea pagado de lo que se le debe en razón de ella. Puede embargar y
ejecutar judicialmente la cosa, cobrándose de su producido. En caso de subasta, la retención se ejerce sobre el
producido, con el privilegio correspondiente.
(b) Si la cosa retenida produce frutos, el retenedor puede percibirlos e imputarlos a los intereses de la suma que se
le adeuda.
(c) Puede ejercer acciones posesorias si ha sido desposeído de la cosa contra su voluntad por el propietario o un
tercero.
(d) Tiene, también, algunos deberes como tenedor de una cosa ajena:
(1) no tiene que usar la cosa retenida, salvo pacto en contrario donde se defina el alcance de ese uso;
(2) conservar la cosa y efectuar las mejoras necesarias a costa del deudor;
(3) restituir la cosa al concluir la retención y rendir cuentas al deudor de lo que hubiera percibido como frutos

Efectos del derecho del deudor


El deudor cuya cosa está siendo retenida:
(a) Puede gravar o enajenar la cosa, aunque el adquirente deberá respetar el derecho del retenedor, dado que nadie
puede transmitir un derecho mejor o más extenso que el que tiene.
(b) Puede exigir la restitución de la cosa una vez pagada la deuda o en el caso en que el retenedor abuse de su
derecho y use la cosa o o incumple su deber de conservarla.
(c) El deudor puede dar garantía suficiente y solicitar judicialmente la sustitución del derecho de retención con esa
garantía.
d) Tiene, también, algunos deberes: abstenerse de perturbar la retención legítimamente ejercida por el acreedor y
reembolsar las mejoras necesarias que haya sido necesario hacer por la conservación de la cosa (art. 2591, inc. b)

Efectos frente a terceros


Es posible mencionar consecuencias que el derecho de retención produce respecto de terceros (es decir, personas
que no son ni deudor ni acreedor que retiene):
(1) El derecho de retención puede ser opuesto por el retenedor no solo frente al deudor y sus sucesores sino
también frente a cualquier tercero (e.g. el adquirente de la cosa, si el deudor lo vendió) y los acreedores
quirografarios.
(2) El derecho de retención, frente a los restantes acreedores privilegiados, hace prevalecer el derecho de retención
sobre los privilegios especiales, inclusive el hipotecario si ha comenzado a ejercerse desde antes del nacimiento de
aquellos.
(3) Los acreedores quirografarios del deudor deben respetar el derecho de retención en tanto les sea oponible. Si
bien esos acreedores quirografarios puede embargar y hacer subastar la cosa, el adjudicatario no podrá entrar en
posesión de ella si previamente no se desinteresa al que ejerce la retención (pagándole o dejándole ejercer la
retención sobre el producido de la cosa; art. 2592 inc. c)

¿Cuándo NO procede el derecho de retención?


El derecho de retención no procede en algunos casos en los que la ley así lo dispone: por ejemplo, cuando el que
recibió la cosa lo hizo en virtud de un contrato a título gratuito (por ejemplo, el comodatario —aquel a quien le
prestan una cosa— no puede retenerla, salvo que se traten de gastos extraordinarios que debe pagar el dueño); lo
mismo la posesión de mala fe viciosa que no legitima el derecho de retención sobre los gastos necesarios y el
depositario judicial de los objetos embargados a la orden judicial, que no puede eludir el deber de presentarlos
dentro del día siguiente al de la intimación judicial

¿Cuándo termina el derecho de retención?


El derecho de retención es una prerrogativa accesoria al crédito cuyo cumplimiento quiere asegurar, por lo que la
existencia finaliza cuando se extingue el crédito que pretende asegurar. Así todo, el art. 2593 enuncia otros casos:
a) La pérdida total de la cosa retenida;
b) La renuncia,
c) La entrega o abandono voluntario de la cosa; no renace aunque la cosa vuelva a su poder;
d) Confusión de las calidades de retenedor y propietario (quien retiene termina adquiriendo del deudor la cosa),
salvo disposición legal en contrario;
e) Falta de cumplimiento de las obligaciones del retenedor o si incurre en abuso de su derecho;
f) ¿Y la prescripción? El ejercicio del derecho de retención implica «un tácito reconocimiento de la obligación por el
deudor, interruptivo del curso de la prescripción» (Pizarro, Vallespinos, Llambías).

Conflicto entre retenedor y otros acreedores privilegiados del deudor

El Código Civil y Comercial reconoce al retenedor un privilegio especial sobre la cosa retenida y sobre las sumas
depositadas o seguridades constituidas para liberarla (art. 2582.d). La Ley de Concursos y Quiebras le asigna al
derecho de retención un privilegio especial, por lo que el retenedor tiene una verdadera posición preferente
respecto de los acreedores quirografarios y con privilegio general, tanto se trate de una ejecución individual como de
una quiebra. Cuando se trata de ejecuciones individuales —las únicas que regula el CCyC, dado que las colectivas
quedan aprehendidas por la Ley Concursal— el privilegio del retenedor prevalece sobre todos los privilegios
especiales incluido el del acreedor hipotecario, si ha comenzado a ejercitarse antes de que nazca ese derecho real
(ver privilegios especiales, en filminas anteriores)

Criterios de clasificación de las obligaciones Obligaciones de dar cosa cierta

¿Cómo se clasifican las obligaciones?


Los tipos obligacionales responden a criterios y parámetros que admiten ser clasificados. Pero todo intento de
sistematizar el contenido de la ley puede ser objeto de nuevas subclasificaciones o incluso críticas de acuerdo al
propósito pedagógico que se persiga. Cada autor tiene su propio criterio de clasificación y todos son igualmente
válidos; lo importante es que la clasificación sirva para comprender la ley y no para complejizar su estudio o
comprensión

Entonces, ¿no hay una clasificación “correcta”?


No. Son todas igualmente válidas. Recordemos a Genaro Carrio:
• "Las clasificaciones no son verdaderas ni falsas, son útiles o inútiles: Sus ventajas y desventajas están sujetas al
interés que guía a quien las formula y a su fecundidad para presentar un campo de conocimiento de una manera
más fácilmente comprensible o más rica en consecuencias prácticas deseables.” “Siempre hay múltiples maneras de
agrupar o clasificar un campo de relaciones o de fenómenos; el criterio para decidirse por una de ellas no está
circunscripto sino por consideraciones de conveniencia científica, didáctica o práctica. Decidirse por una clasificación
no es como preferir un mapa fiel a otro que no lo sea es como optar por el sistema métrico decimal en vez del
sistema de medición de los ingleses (CARRIÓ, Genaro, Notas sobre derecho y lenguaje, Buenos aires: Lexis Nexis,
2006, p. 72 y ss).

1) Según la naturaleza de la prestación debida:


Las obligaciones, atendiendo a la naturaleza de la prestación, se clasifican en
obligaciones de dar, de hacer y de no hacer. En las obligaciones de dar el objeto es la entrega de una cosa o bien;
en las obligaciones de hacer el objeto es la realización de una actividad o conducta que redunda en un hecho o
servicio; y en las obligaciones de no hacer (art. 778) el deudor cumple absteniéndose de realizar un hecho.

Obligaciones de dar, reguladas en los arts. 746 a 772 del CCyC


Obligaciones de hacer, reguladas en los arts. 773 a 777 del CCyC
Obligaciones de no hacer, regulada en el art. 778 del CCyC

2) Según la naturaleza de la prestación debida: De acuerdo al grado de determinación del objeto, las obligaciones
pueden clasificarse en obligaciones de prestación determinada y en obligaciones de prestación relativamente
indeterminada.
Las obligaciones de prestación determinada son aquellas en las que el objeto está individualizado desde la
génesis del vínculo obligacional (e.g., las que vamos a ver seguidamente: las obligaciones de dar cosa cierta).
En cambio, en las obligaciones de prestación relativamente indeterminada, la prestación provisoriamente no
está individualizada en forma precisa al momento en que nace la obligación. Ello ocurre en un momento
posterior, mediante la llamada elección, individualización u opción que realizan las partes o un tercero. Aquí
estudiaremos a las obligaciones facultativas [arts. 786 a 789], las alternativas [arts. 779 a 785], las obligaciones
de género [art. 762 a 763] y las de dar sumas de dinero [arts. 765 a 772].

3) Según el propósito económico y jurídico perseguido


Según la finalidad del tipo obligacional, las obligaciones de dar admiten ser subclasificadas en obligaciones de
dar para constituir derechos reales [arts. 750 a 758], para restituir [arts. 759 a 761], para transferir el uso o la
tenencia de la cosa [art. 749].
4) Según la complejidad del objeto Las obligaciones
pueden clasificarse en simples o en complejas, según la prestación debida sea singular o plural. La pluralidad del
objeto puede estar dispuesta en forma acumulativa o disyuntiva.
En la pluralidad acumulativa, todas las prestaciones debidas integran la pretensión del acreedor (A le debe a B
una computadora y también un celular; cumple entregando ambas cosas y el acreedor tiene igualmente el
derecho a reclamarlas).
El objeto plural es disyunto, en cambio, cuando el objeto de la obligación contiene varias prestaciones pero el
deudor se libera pagando solo una de ellas. Aquí vamos a incluir a las obligaciones facultativas (art. 786 a 789) y
las alternativas (art. 779 a 785)
5) Según se pueda o no dividir el objeto
Las obligaciones pueden clasificarse según la prestación debida admite ser fraccionada. Aquí distinguimos
obligaciones divisibles [art. 805] o indivisibles [art. 813]. Lógicamente el interés de este distingo ocurre cuando
hay pluralidad de sujetos, dado que si hay un solo deudor y un solo acreedor no importa la divisibilidad del
objeto dado que se considerará como si fuera indivisible

6) Según el tipo de interés comprometido Aquí distinguimos obligaciones de medios y obligaciones de resultado.
Las obligaciones de medios son aquellas en las que el deudor cumple con una actividad diligente y apta para
lograr el objetivo perseguido por las partes, aun cuando ese propósito finalmente no se logre (el caso más
gráfico es el médico que hará lo mejor posible para diagnosticar y tratar al paciente, o el abogado o abogada que
hará lo mismo para intentar ganar un pleito).
Las obligaciones son de resultado, en cambio, cuando el objeto consiste en la obtención de un fin que el deudor
le asegura al acreedor y cuya no concreción frustra el interés de este último (por ejemplo, quien no entrega la
cosa que una persona le compró). Las normas que contemplan estas obligaciones están en diversas partes del
Código (art. 774, 1723, entre otros).

7) Según la pluralidad de sujetos en uno u otro polo y la naturaleza del vínculo:

Las obligaciones de un solo deudor y acreedor son obligaciones de sujeto singular. Son obligaciones de sujeto
plural o mancomunadas aquellas en las que hay más de un sujeto en uno u otro polo de la relación (o en ambos).
Esta mancomunación puede ser de dos tipos:
(1) Mancomunación disyuntiva: donde la obligación debe ser cumplida por uno de varios sujetos -art. 853- o a
favor de uno de varios sujetos -art. 854-) o;
(2) Mancomunación conjunta o conjuntiva. Aquí distinguimos:
2.a. Obligaciones simplemente mancomunadas,
2.b. Obligaciones solidarias y
2.c. Obligaciones concurrentes

Obligaciones de dar cosa cierta Arts. 746 a 748 del CCyC


Concepto Las obligaciones de dar cosa cierta
tienen por objeto la entrega de una cosa cierta que se encuentra determinada en su individualidad desde el
instante mismo en que nace la obligación. El deudor cumple cuando entrega esa cosa y, por lo tanto, no tiene
posibilidad de entregar otra

Ejemplo: Micaela le compró a Ana una bicicleta a través de Mercado Libre. Ya le transfirió el dinero y mañana
Ana tiene que entregarle la bici adquirida a Micaela. Laura le compró a Carlos un departamento ubicado en
Sarmiento 1234, 6to “B” de Mar del Plata; al momento del pago del saldo de precio Carlos deberá entregarle el
departamento a la compradora

Se debe una cosa; se debe un resultado


Es una obligación de resultado, por lo que el incumplimiento se juzga a la luz de un factor de atribución objetivo
y el deudor se presume responsable por la sola falta de entrega y puede liberarse únicamente si prueba la
ruptura del nexo causal (e.g., el caso fortuito).

¿Con qué propósito se da una cosa cierta?


Las obligaciones de dar cosa cierta puede tener distintos propósitos, alguno de los cuales tiene una regulación
específica en el Código: dar una cosa constituir o transferir un derecho real, transferir el uso o la tenencia de la
cosa o dar para restituir la cosa al dueño o a quien tiene derecho. Esto lo verán más adelante en las respectivas
unidades.

Deberes del deudor


1) Conservar la cosa en el estado en que se encontraba al momento de contraer la obligación (es decir, desde
que nace la obligación y el momento en que se cumple la entrega). No puede modificarla ni permitir que se
altere (art. 746 del CCyC).
2) Entregar la cosa con sus accesorios, aunque hayan sido momentáneamente separados de ella al tiempo de
contraer la obligación. Las «cosas accesorias» están reguladas en el art. 230 del CCyC (son aquellas cuya
existencia y naturaleza son determinadas por otra cosa de la cual dependen o a la cual están adheridas). Por
ejemplo, de un inmueble, son cosas accesorias los sanitarios, los medidores de luz y gas, los espejos, etcétera.
3) Tratándose de contratos de consumo (Ley 24.240), el proveedor profesional de bienes y servicios debe
proporcionar la consumidor información cierta, clara, comprensible y gratuita sobre todo lo relacionado con el
producto. No solo debe entregar el producto adquirido, sino previamente informar sobre las características, de
modo de que el consumidor pueda elegir libremente y contando con información veraz.

El acreedor, por su parte:


Tiene el deber de recibir la cosa, realizando todo aquello que sea razonablemente esperable para que el pago se
lleve a cabo, de conformidad con la naturaleza de la obligación y los usos y costumbres.

¿Dónde y cuándo se paga?


Donde las partes hubieran acordado. En su defecto, la solución es la del art. 874.a del CCyC (el lugar donde la
cosa se encuentra habitualmente). En cuanto al tiempo, se aplica el art. 871: si la obligación es inmediatamente
exigible, al momento en que nace; si hay plazo cierto, en su vencimiento; si hay plazo tácito, cuando vence según
la naturaleza y circunstancias de la obligación; y si el plazo es indeterminado, en el tiempo que fije el juez a
solicitud de parte

Derecho a inspeccionar la cosa (Art. 747 del CCyC)


El artículo 747 dice que cualquiera de las partes tiene derecho a requerir la inspección de la cosa en el acto de la
entrega. Si se recibe se presume la inexistencia de vicios aparentes y la calidad adecuada de la cosa. Ello no
impide que pueda aplicarse el régimen de saneamiento y vicios redhibitorios por defectos ocultos (que
comprende los vicios ocultos y también los ostensibles pero que requieren cierta preparación técnica o científica
para advertirlos). Por eso se dice que el acreedor no solo tiene el derecho sino tiene también la carga de hacerlo.

¿Y si la cosa no se puede inspeccionar?


ARTICULO 748.- Entrega de cosa mueble cerrada o bajo cubierta. Cuando se entrega una cosa mueble bajo
cubierta y sin inspeccionar al tiempo de la tradición, el acreedor tiene un plazo de caducidad de tres días desde
la recepción para reclamar por defectos de cantidad, calidad o vicios aparentes.

Si la cosa es susceptible de ser inspeccionada, la recepción implicará una presunción de inexistencia de vicios
aparentes. En cambio, si la cosa mueble no es susceptible de ser inspeccionada al momento de la recepción, el
acreedor tiene un plazo de tres días desde el momento de haberla recibido, vencido el cual se produce la
caducidad del derecho de alegar la existencia de defectos de cantidad, calidad o defectos aparentes (art. 748 del
CCyC).

Obligaciones de dar cosa cierta para constituir derechos reales

Constitución y transmisión de derechos reales por acto entre vivos

SISTEMAS DE TRANSFERENCIA Y CONSTITUCIÓN DE DERECHOS REALES POR ACTO ENTRE VIVOS

Sistema Descripción

Para adquirir o constituir un derecho real por acto entre vivos se requiere dos hechos
productores: el título (el acto jurídico que hace las veces de causa mediata de la adquisición,
modificación o extinción de un derecho real y que está revestido de las formalidades exigidas por
la ley); y el modo (la tradición de la cosa: la entrega que el otro recibe y se refleja con un acto
material en el que se otorga un poder de hecho sobre la cosa). Este sistema admite una
Sistema modalidad imperfecta: donde se requiere, además, la inscripción registral para que la transmisión
romanista o del o adquisición sea oponible a terceros.
título y modo

La constitución y transmisión de derechos reales por acto entre vivos opera por el solo
Sistema consentimiento de las partes, no siendo necesaria la tradición de la cosa ni ningún otro hecho
consensualista jurídico. Admite modalidad mitigada (inscripción registral como recaudo de oponibilidad erga
omnes).

Sistema de La mutación real no se produce sin la inscripción registral: el derecho no se adquiere o


adquisición por transmitesin la inscripción.
la sola
inscripción
registral

constitutiva

¿Qué sistema adopta nuestro Código Civil y Comercial? ¿Qué sistema adopta nuestro Código Civil y Comercial?

ADQUISICIÓN DERIVADA Y TRANSMISIÓN DE DERECHOS REALES ENTRE PARTES

Tipo de bien Sistema

Título y modo (tradición). Excepción: prenda con registro (no hay tradición), supuestos de
traditio brevi manu y constituto posesorio, transmisión sucesoria, inscripciones constitutivas
Muebles (e.g. automóviles).

Título y modo (tradición). Excepción: hipoteca (consensualista mitigado)


Inmuebles

ADQUISICIÓN DERIVADA Y TRANSMISIÓN DE DERECHOS REALES OPONIBILIDAD FRENTE A TERCEROS

Tipo de bien Sistema

Muebles Título y modo (tradición), salvo cosas muebles registrables

Inmuebles Inscripción declarativa (sistema del título y modo mitigado)

Otra posible clasificación según la cosa sea mueble o inmueble


¿Qué sistema adopta nuestro Código Civil y Comercial? Arts. 750, 1892 y 1893 del CCyC

Inmuebles Sistema del título y modo mitigado

Título + Modo suficiente Sistema del Título y Modo. El título es el acto jurídico revestido de las formas
Efectos entre partes establecidas por la ley que tiene por finalidad constituir o transmitir el derecho real
(art. 1892 del CCyC).

La tradición posesoria es modo suficiente para transmitir o constituir derechos reales


que se ejercen por la posesión.

Inscripción registral La inscripción en el Registro de la Propiedad Inmueble es requisito necesario para que
declarativa la transmisión sea oponible a terceros. Opera como una inscripción de tipo
Efectos frente a terceros "declarativa" porque con ella no nace el derecho sino que se da a conocer, se publicita
frente a terceros un derecho preexistente que ya nació entre partes.

Excepciones 1) La hipoteca: dado que solo hay título pero no hay modo. La cosa permanece en
poder del propietario. Se trata de un sistema consensualista mitigado.

2) La prenda con registro: el derecho real nace sin tradición dado que la cosa asegurada
permanece en poder del dueño.

3) La traditio brevi manu y en la constituto posesorio que ocurre cuando lcosa tenida a
nombre de otro y luego ese otro le pasa el dominio; o la situación inversa [por ejemplo.
el inquilino que le compra la propiedad alquilada al locador-dueño o a la inversa) .

4) Transmisión sucesoria: no se requiere tradición dado que los herederos forzosos


reciben la herencia sin solución de tiempo

Algunas precisiones conceptuales sobre el sistema de título y modo Arts. 750, 1892 y 1893 del CCyC
¿A qué llamamos «título»?
Título es el acto jurídico que, revestido de las formas exigidas por la ley, tiene aptitud para transmitir o constituir un
derecho real (art. 1892 CCyC)
¿Y qué es la tradición?
La tradición es la entrega material de la cosa que hace el tradens(quien la entrega) al accipiens(quien la recibe). Debe
ser una entrega y una recepción libre y voluntaria, sin oposición de terceros. (art. 1924, 1926 CCyC

Efectos de las obligaciones de dar cosa cierta para constituir o transmitir derechos reales

Efectos de las obligaciones de dar cosa cierta para transmitir derechos reales

Riesgos: pérdidas y deterioros ¿Qué pasa si la cosa se pierde o se destruye


antes de ser entregada? Los frutos ¿Qué ocurre con los frutos que la cosa
Entre partes Vicisitudes entre genera luego del nacimiento de la obligación y antes de ser entregada?
acreedor y deudor Las mejoras ¿Qué pasa si la cosa se modifica en sus cualidades intrínsecas antes
de que sea entregada?

Frente a terceros Vicisitudes del El conflicto del deudor obligado frente a varios pretensores de la misma cosa.
deudor con otros acreedores que
pretenden la misma cosa

Riesgos
¿Qué es un riesgo? Es la probabilidad de que ocurra un evento dañoso. Es una contingencia, un evento que puede
ocurrir o no, pero que si sucede, genera alguna forma de perjuicio

Pérdidas Deterioros

Destrucción física o material de la cosa en forma total. La La cosa experimenta una alteración intrínseca en su
cosa se torna inaprovechable económicamente, se pierde, estructura que si bien no degrada su esencia, la
desaparece o queda fuera del comercio disminuye en su valor económico

Régimen legal: ¿qué pasa si la cosa que se obligó a dar el Régimen legal: ¿qué pasa si la cosa que se obligó a
deudor al acreedor se pierde? dar el deudor al acreedor se deteriora?
Si se pierde por causa no imputables al deudor: obligación Si se deteriora por causa no imputables al deudor:
se extingue por imposibilidad de cumplimiento, sin obligación se extingue por imposibilidad de
responsabilidad (art. 955 y 1732 del CCyC) cumplimiento, sin responsabilidad (art. 955 y 1732
Si se pierde por causa imputable al deudor: la obligación no del CCyC)
se extingue sino que modifica su objeto y se convierte en la Si se deteriora por causa imputable al deudor: el
de pagar el contravalor económico de la cosa más los daños acreedor no está obligado a recibir la cosa
e intereses deteriorada. Puede optar por: 1) aceptar la cosa
como se encuentra, con disminución del precio y
demandar reparación de daños; 2) reclamar la
modificación del objeto de la obligación por el
contravalor económico de la cosa más la
indemnización de los daños (art. 955); 3) exigir una
cosa equivalente, si la hubiere, con más daños y
perjuicio

Naturales Incrementos inseparables que la Régimen legal: autoriza al deudor a exigir un mayor valor. Si el
cosa recibe por hechos de la naturaleza acreedor no lo acepta, la obligación queda extinguida sin
responsabilidad (art. 752 del CCyC)
Artificiales Provienen del hecho del hombre Mejoras necesarias El deudor está obligado a realizar las mejoras
necesarias, sin derecho a percibir su valor (art. 753 CCyC) Mejoras
útiles Mejoras suntuarias Mejoras de mero mantenimiento El
deudor no tiene derecho a reclamar el valor pero puede retirarlas
en tanto no deterioren la cosa (art. 753 CCyC). Misma solución
que las útiles. Si el acreedor desea conservar una mejora suntuaria
(cuyo retiro no deteriora la cosa), debe pagar su costo Idéntica
solución que las mejoras necesarias (art. 1934.b CCyC

Frutos Objetos que un bien produce, de modo renovable, sin que se altere o disminuya su sustancia (art. 233 del
CCyC)

Según su origen Frutos naturales Producciones espontáneas de la naturaleza, sin intervención activa del
hombre (quien solo los recolecta)
Frutos industriales Se producen con la industria del hombre o por la cultura de la tierra.
Frutos civiles Rentas que la cosa produce.

Según su estado Frutos pendientes Art. 1934.a CCyC


Frutos percibidos Art. 1934.b CCyC

Solución común Art. Hasta el día de la tradición los frutos percibidos le pertenecen al deudor; a partir de esa
754 del CCyC fecha, los frutos devengados y los no percibidos le corresponden al acreedor.

Arts. 756 y 757 del CCyC Efectos frente a terceros El conflicto del deudor obligado frente a varios pretensores de la
misma cosa

Deudor obligado frente a varios pretensores


La pregunta: ¿quién tiene derecho preferente a la cosa?

Inmuebles (art. 756 del CCyC) Si varios acreedores son de Muebles (art. 757 del CCyC) Si varios acreedores son
buena fe y a título oneroso, tiene mejor derecho a de buena fe y a título oneroso, tiene mejor derecho a
reclamar la cosa prometida por el deudor reclamar la cosa prometida por el deudor
a) el que tiene emplazamiento registral (título inscripto en a) el que tiene emplazamiento registral precedente, si
el registro) y tradición. se trata de bienes muebles registrables;
b) el que ha recibido la tradición. b) el que ha recibido la tradición, si fuese no
c) el que tiene emplazamiento registral precedente. registrable;
d) en los demás supuestos, el que tiene título de fecha c) en los demás supuestos, el que tiene título de
cierta anterior. (en este último caso, no tiene que ser título fecha cierta anterior.
suficiente: puede ser un simple boleto de compraventa al
que le falta la formalidad exigida por ley)

¿Qué hace el acreedor frustrado? ¿Qué hace el acreedor de título anterior frente a un
(art. 758 del CCyC) acreedor de mala fe que recibió la posesión de la
El acreedor de buena fe frustrado en su derecho (es decir, cosa?
aquel que no recibe la cosa según las reglas enunciadas en la Es decir, qué si alguno de los enlistados en la filmina
filmina anterior) tiene acción contra el deudor de mala fe anterior no recibió la cosa porque la posesión fue
por imposibilidad de cumplimiento y daños y perjuicios. entregada a un acreedor de mala fe de fecha
posterior
La doctrina mayoritaria sostiene que el acreedor de
buena fe de título anterior puede demandar al
acreedor de mala fe que recibió la posesión
invocando la nulidad del acto jurídico por tener un
objeto prohibido(ha tenido por fin perjudicar
derechos de un tercero -arts. 279, 386 del CCyC-)

Obligaciones de dar para restituir, de dar para transferir el uso o la tenencia. Obligaciones de género y relativas a
bienes que no son cosas Arts. 759 a 761

¿De dar para devolver a quién?


El Código de Vélez regulaba estas obligaciones como obligaciones de dar cosa cierta con el fin de restituirla a su
dueño. Ahora se las denomina en el art. 759 como obligaciones de dar para restituir. La pregunta es: ¿para restituir a
quién? ¿al dueño de la cosa? ¿y si no es el dueño pero tiene derecho a que le sea devuelta?
Los tres artículos que regulan este tipo obligacional no son claros: los primeros dos refieren expresamente al dueño,
pero el art. 759 que regula la regla general refiere al acreedor de la devolución, quienquiera que sea, sea o no dueño
(por ejemplo, el sublocador de un inmueble; el poseedor que no es dueño pero tiene derecho a recuperar la cosa de
la que ha sido desposeído).

¿Qué opina la doctrina de esto?


Una parte de la doctrina entiende que las reglas de las obligaciones de dar para restituir (art. 757 a 761) se aplican
exclusivamente al caso en que el acreedor es dueño de la cosa. Cuando no lo es, se aplican el art. 749 que regula la
obligación de transferir el uso o la tenencia. Pizarro y Vallespinos, entre otros, consideran que el art. 759 primer
párrafo prevé una regla general aplicable a cualquier obligación de dar para restituir, sea quien sea el acreedor y
cualquiera sea la causa que invoque a tal fin (sea dueño, poseedor o tenedor). Basta con que tenga un derecho a que
le sea restituida o devuelta la cosa para que las normas sean aplicables
Sobre las relaciones de poder (breve introducción) Muchas de las normas implicadas en este tipo obligacional
refieren a las relaciones de poder que son, básicamente, relaciones de hecho entre una [o más] personas y una [o
más] cosas. La ley regula dos tipos de relación de hecho: la posesión o la tenencia. Hay posesión cuando una
persona, por sí o por medio de otra, ejerce un poder de hecho sobre una cosa y se comporta como titular de un
derecho real, lo sea o no (art. 1909 del CCyC). La posesión siempre requiere de dos componentes: el corpus y el
animus domini.
• El corpus es la posibilidad de disponer físicamente de la cosa. Yo tengo esta pelota en mi poder, juego con ella, la
guardo, no permito que otros la usen, etc.
• El animus domini es el comportamiento de la persona como si fuera titular de un derecho real sin reconocer en
otro un derecho superior al que se está ejerciendo. Siempre se refleja en hechos exteriores. Esa pelota la uso y la
guardo con la convicción de que nadie me la puede sacar porque solo yo tengo derecho a usarla, a guardarla, a
venderla si quisiera y nadie tiene derecho a reclamármela porque es mía.
Las relaciones de poder (continuación...)
La tenencia, en cambio, se da cuando una persona por sí o por medio de otra, ejerce un poder de hecho sobre una
cosa y se comporta como representante del poseedor. Es decir, la tenencia requiere del corpus (tal como la
posesión) pero no tiene animus domini; el poder de hecho sobre la cosa se lo tiene pero se reconoce la posesión en
otra persona, en cuyo nombre se lo ejerce. Yo llevo a la plaza esta pelota, la uso, la conservo, no permito que otros la
toquen, pero sé que el dueño es mi hermano y es él el propietario a quien, más tarde o más temprano, se la tengo
que devolver.
Clasificación de las relaciones de poder
La relación de poder (posesión o tenencia) puede ser legítima o ilegítima.
• Es legítima cuando importa el ejercicio de un derecho real o personal, constituido de conformidad con el
ordenamiento jurídico. Es ilegítima en el caso opuesto. Toda relación de poder se presume legítima hasta que se
pruebe que no lo es (art. 1916 del CCyC).
• Es ilegítima cuando no conlleva un ejercicio de un derecho real o personal.
• Aquí hay una subclasificación:
• La relación de poder ilegítima es de buena fe cuando el sujeto no conoce ni puede conocer que carece de derecho,
es decir cuando por un error de hecho esencial y excusable está persuadido de su legitimidad (Art. 1918). La buena
fe debe entenderse en un sentido de probidad y ausencia de malevolencia. La persona está convencida y cree que su
situación es legítima cuando no lo es. • La relación de poder ilegítima es de mala fe cuando ese elemento subjetivo
no está presente.
Dos datos más:
• La relación de poder ilegítima se presume de buena fe salvo casos especiales (art. 1919).
• La buena o mala fe se determina al comienzo de la relación de poder y se mantiene invariable

Efectos en las obligaciones de restituir


Al regular los efectos entre las partes lo que vamos a preguntarnos es qué ocurre cuando la cosa que debe ser
restituida sufre una pérdida (destrucción total) o deterioro (destrucción parcial), y qué consecuencias ello genera
según esa pérdida total o parcial es o no imputable al deudor. Vamos a analizar también le caso inverso: ¿qué ocurre
si la cosa a devolver recibe mejoras? (¿deben ser indemnizadas?)
Luego, vamos a analizar los efectos frente a terceros. ¿Qué ocurre si la persona que tenía que devolver una cosa la
compromete en venta a un tercero, generando un conflicto entre este último y el acreedor a la restitución? ¿Tiene
derecho a recuperarla?

Efectos entre las partes:


¿Qué pasa si la cosa se pierde total o parcialmente? No hay normas específicas que regulen el deterioro de la cosa,
total o parcial. Se aplican aquí las pautas generales de imposibilidad de cumplimiento y algunas reglas de las
relaciones de poder (en particular, el art. 1936 que prevé la responsabilidad por destrucción).
1.a. Pérdida de la cosa no imputable al deudor: si la cosa que debe restituirse se pierde por causas no atribuibles o
imputables al deudor, como regla, la obligación se extingue sin responsabilidad. Esta solución admite dos
salvedades:
Si el poseedor de la cosa era de buena fe y existe un provecho subsistente con relación a la cosa, responde hasta la
concurrencia de ese provecho. Por ejemplo, el deudor había alquilado la cosa que se destruye y tenía —y aún tiene
— para cobrar un montón de alquileres atrasados. Sería injusto que no responda por la destrucción de la cosa, pero
no indemnice al propietario al menos con el valor de esos alquileres.
Si el poseedor de la cosa es de mala fe asume las consecuencias fortuitas que le impiden cumplir y debe responder
por la destrucción total o parcial, salvo que pruebe que la cosa se hubiera destruido igualmente en manos del
acreedor.

1.b. Deterioro de la cosa no imputable al deudor. El deudor debe restituir la cosa en el estado que se encuentra, y no
asume allí ninguna responsabilidad dado que la pérdida parcial no le es imputable.
2.a. Pérdida de la cosa imputable al deudor. Aquí la obligación de dar cosa cierta modifica su objeto y se convierte en
la de entregar el contravalor económico de la prestación originaria más los daños y perjuicios.
• El caso en que el inquilino tiene que restituir la propiedad alquilada que se destruyó por su negligencia. Su
obligación de restituir la cosa (ahora, de imposible cumplimiento) se transforma en la de pagar el valor de esa
propiedad más los daños y perjuicios
2.b. Deterioro de la cosa imputable al deudor. El deudor devuelve la cosa en el estado en que se encuentra y debe
indemnizar los perjuicios generados por el deterioro
¿Y si la cosa mejora?
Entre que nace la obligación y se paga (con la devolución de la cosa), la cosa puede experimentar modificaciones
intrínsecas que aumentan su valor. Se trata de una situación opuesta a la que subyace a la pérdida y al deterioro.
Rige en este caso el principio res crescit domino: las cosas aumentan para su dueño.
¿Qué es una mejora? El artículo 751 lo define como el aumento del valor intrínseco de la cosa. Es una alteración
material en la estructura de la cosa y que, a raíz de ella, se incrementa su valor económico. Hablamos de, por
ejemplo, mejorar el techo de una casa, construirle un quincho o una pileta, pintarla, etcétera. Siempre circunstancias
intrínsecas y no extrínsecas (v.g. aumenta de valor porque se revalorizó el barrio).

Mejoras naturales:
son incrementos inseparables que la cosa recibe por hechos de la naturaleza, como el aluvión del art. 1959 o la
avulsión del art. 1961. No son indemnizables por aplicación de la regla de que las cosas crecen para su dueño. No
tiene el deudor derecho a percibir o cobrar nada por devolver la cosa mejorada naturalmente. Mejoras artificiales:
son las que provienen del hecho del hombre y que, a su vez, pueden ser:
2.1. Mejoras necesarias: aquellas cuya realización es indispensable para la conservación de la cosa (reparar el caño
de agua o de gas, arreglar el techo para que no se derrumbe, etc.).
• Régimen legal: las mejoras necesarias son indemnizables. Se indemniza el “costo” de la mejora; o sea, el dinero
efectivamente invertido por el deudor.
• Excepción: cuando el poseedor es de mala fe y las erogaciones fueron necesarias por su culpa. En tal caso, no
puede solicitar el reintegro.
2.2. Mejoras útiles: son las que beneficia a cualquier sujeto de la relación posesoria (art. 1934.e). Es una modificación
material que brinda utilidad o comodidad a quien la aprovecha y aumenta el valor de la cosa. Por ejemplo, pasar
de una cloaca con poso a una de red, o instalar gas, o plantar árboles lindos, etc.
• Régimen legal: son indemnizables al deudor que de buena fe las hizo, pero solo hasta el mayor valor adquirido por
la cosa (art. 1938 del CCyC). Hablamos de buena fe en la realización de las mejoras: es decir, la persona las hace
estando persuadido de que está habilitado para efectuarlas. Pizarro y Vallespinos da el ejemplo de quien construye
en un lote de terreno adquirido mediante un contrato que luego se resuelve por imprevisión.
3. Mejora suntuaria: es aquella que es de mero lujo o recreo o provecho exclusivo para quien la hizo (art.
1934.f).Hablamos acá de decoraciones, comodidades, etc.
• Régimen legal: no son indemnizables en ningún caso. Puede retirarlas el deudor, si con ello no daña la cosa. El
acreedor puede ofrecer pagarlas para quedárselas, en cuyo caso paga el mayor valor económico que esa mejora
generó en el la cosa.
3.1. Mejora de mero mantenimiento, que son las reparaciones de deterioros menores originados por el uso ordinario
de la cosa (art. 1934.c). Arreglar una puerta, tapar un agujerito que dejó un cuadro, cambiar una cerradura, etc.).
• Régimen legal: el mismo sistema que los anteriores. Expensas necesarias: las expensas necesarias, que incluyen
impuestos, tasas, contribución de mejoras, expensas en la propiedad horizontal, pesan sobre el poseedor y no se
reembolsan. O sea, el deudor no se las puede pedir al acreedor a quien le restituye la cosa.
¿Qué ocurre con los frutos?
Recordemos que los frutos son los objetos que un bien produce, de modo renovable, sin alterar o disminuir su
sustancia (Art. 233). Son naturales, industriales o civiles. Los naturales son las producciones espontáneas de la
naturaleza, que se generan sin la intervención activa del hombre, que se limita a recolectarlos (los frutos vegetales,
las crías animales, etc.). Los industriales son aquellos que se producen por la industria del hombre, o por la cultura
de la tierra (la cosecha de trigo, la tala de un monte). Los civiles son las rentas que una cosa produce (el alquiler de
una casa, el interés de un dinero colocado a plazo fijo; el sueldo, el honorario por un trabajo.)
Luego, los frutos son percibidos (cuando han sido separados de la cosa y ya es objeto de una nueva relación
posesoria; si es civil, se trata del devengado y cobrado -art. 1934 inc. “a”-) y el pendiente es el que todavía no fue
percibido (si es civil, fue está devengado pero no cobrado -art. 1934 inc. “b”-). Tres reglas aplicables en las
obligaciones de dar para restituir (art. 1935 del CCyC):
• El poseedor de buena fe hace suyos los frutos percibidos y los naturales devengados no percibidos.
• El poseedor de mala fe debe restituir los percibidos y los que por su culpa deja de percibir.
• Los frutos pendientes, corresponden a quien tiene derecho a la restitución de la cosa
¿Y los productos?
Los productos, recordemos, son los objetos no renovables que separados o sacados de la cosa alteran o disminuyen
su sustancia. El deudor siempre debe restituirlos al acreedor a quien debe devolverle la cosa productora

Efectos con relación a terceros


El deudor de una obligación de dar cosa cierta para restituir puede obligarse a entregar esa misma cosa a un tercero.
Esta situación, sin duda problemática, genera un conflicto entre el dueño de la cosa (acreedor de la obligación de
restitución) y el tercero que también reclama el cumplimiento de lo acordado.
Para dilucidar cómo se soluciona un conflicto de estas características hay que distinguir si hubo o no entrega de la
cosa y si el bien implicado es o no registrable.
1) Si todavía no hubo entrega de la cosa Si ambos acreedores pretenden la entrega frente al deudor (es decir,
este último no la devolvió a su dueño, pero tampoco la entregó todavía al tercero), entonces se aplica la
solución del art. 759 segundo párrafo: «el deudor debe entregarla al dueño, previa citación fehaciente a los
otros que la hayan pretendido».
La solución es razonable: si aun la cosa no se entregó, el conflicto entre quienes la pretenden se resuelve a favor del
dueño. Toda obligación que el deudor asumió frente a terceros sobre un bien que en verdad no le pertenece le son
inoponibles al propietario.
2) Si ya hubo entrega de la cosa
Acá distinguimos si el bien es registrable o no.
Si el bien es mueble no registrable
El artículo 760 regula el caso en que el deudor hace entrega a título oneroso de la cosa mueble no registrable al
tercero, en cuyo caso el acreedor no tiene derecho contra los poseedores de buena fe sino solo cuando la cosa le fue
robada o se le perdió. Solo tiene derecho a reclamarla contra los poseedores de mala fe (recordemos: el poseedor es
de buena fe cuando está persuadido, convencido de la legitimidad de su derecho).
En este punto, se advierte, la ley protege al tercero a quien se le entregó la cosa a título oneroso (o sea, para él
implicó algún esfuerzo patrimonial), siempre que sea de buena fe y la cosa no sea robada o perdida. Ese tercero
debe ser de buena fe, por lo que debe desconocer que su deudor (aquel de quien recibe la cosa) estaba obligado a
su vez a restituir esa misma cosa a otro acreedor.
¿Y si la transferencia a este tercero fue mediando un acto a título gratuito?
En ese caso, tiene preminencia el acreedor propietario. Lo mismo si el tercero fuera de mala fe, porque sabe que la
cosa que le fue dada debía ser restituida al verdadero acreedor

Si el bien es inmueble o mueble registrable


Si la cosa es un inmueble o una cosa mueble registrable (un automóvil, una motocicleta, un buque, una aeronave),
el acreedor tiene acción real contra terceros que sobre ella aparentemente adquirieron derechos reales o que la
tengan en su posesión por cualquier contrato hecho con el deudor (art. 761).
En tal caso, el hecho de que sobre la cosa exista un registro con el cual conocer su situación, impide luego invocar
buena fe por parte del tercero. Siempre supo —o pudo saber, por la publicidad registral— que esa cosa registrable
debía ser devuelta a su verdadero propietario. La solución, además, se justifica en un principio general que dice que
nadie puede transmitir a otro un derecho mejor o más extenso del que tiene. El deudor no era propietario ni titular
de ningún otro derecho real sobre el bien, por lo que no podía transmitir esa calidad a un tercero. Y si lo hizo, era
todo apariencia. El propietario puede siempre recuperarla.
Si el acreedor resultare frustrado en su derecho a que le sea restituida la cosa, siempre puede reclamar daños y
perjuicios al deudor (art. 758 última parte
Obligación de dar para transferir el uso o la tenencia y obligaciones relativas a bienes que no son cosas Arts. 749 y
764 del CCyC

Obligaciones de dar para transferir el uso o la tenencia


ARTICULO 749.- Obligación de dar cosas ciertas para transferir el uso o la tenencia. Remisión. Cuando la obligación
de dar una cosa determinada tenga por objeto transferir solamente el uso o la tenencia de ella, se aplican las normas
contenidas en los títulos especiales.
Esta norma tiene un marco de aplicación muy acotado, pues constituye básicamente una remisión a las reglas que
rigen distintos tipos de contratos que, por su naturaleza, implican que una persona le transfiera a otra el uso o la
tenencia de una cosa: por ejemplo, el depósito, el alquiler, el comodato

Obligaciones relativas a bienes que no son cosas


El artículo 764 del CCyC dice que las reglas de las obligaciones de dar, de dar para constituir derechos reales, de dar
para restituir y de género se aplican “en lo pertinente” en los casos en que la prestación debida conlleva transmitir o
poner a disposición del acreedor un bien que no es una cosa.
¿Qué bien “no es una cosa”? Recordemos que los bienes son objetos materiales o inmateriales susceptibles de valor
económico; la cosa es una especie dentro de ese género, dado que son bienes materiales susceptibles de tener valor
patrimonial. Es el caso de la energía eléctrica o las fuerzas naturales susceptibles de ser puestas al servicio del
hombre, o incluso una idea sobre un determinado modo de producir un bien o servicio (los llamatos intangibles).

Obligaciones de género (arts. 762 y 763 del CCyC)


ARTICULO 762 - Individualización. La obligación de dar es de género si recae sobre cosas determinadas sólo por su
especie y cantidad.

¿Qué es un género?
Es una categoría de cosas integrada por una pluralidad de objetos que reúne determinadas características y
condiciones. El género es un conjunto ideal o abstracto que permite contener a un número ilimitado de casos
individuales. Por eso es imperecedero e inagotable

¿Qué son las obligaciones de género?


Son aquellas cuyo objeto está configurado de manera más amplia, por referencia a un género; o sea, a un sector de
la realidad en el que se hallan insertadas diversas cosas no consideradas individualmente o bien en función de algún
parámetro objetivo determinado por las partes para precisar lo debido.
Ejemplos: Una empresa le encarga a una concesionaria tres camiones marca Mercedes Benz modelo C44 modelo
2021.
Una familia adquiere a un criador cuatro perros bulldog francés menores de 3 meses de edad.

La obligación de la concesionaria y la del criador se define no por la determinación de una cosa cierta y específica,
sino por la designación de una ESPECIE y una CANTIDAD
¿Cuál es su función económica?
Las obligaciones de género permiten al acreedor quedar satisfecho con la obtención de cosas pertenecientes al
género, sin necesidad de que queden en el momento de constitución de la obligación individual y precisamente
determinadas.
Las cosas que integran el objeto de la prestación están determinadas únicamente por su pertenencia a un género;
por eso son homogéneas y fungibles las cosas que integran ese género. Todo individuo de la especie equivale a otro
de la misma especie, por lo que pueden sustituirse por otros de la misma calidad y cantidad.
Caracteres:
1) la determinación del objeto se efectúa teniendo en cuenta el género o especie y el número de individuos del
género que deben ser entregados. La especie debe estar determinada al momento de nacer la obligación; la
cantidad, puede estar determinada o ser determinable.
2) deben ser cosas fungibles, determinadas solo por su especie y cantidad;
3) hasta tanto no opere la individualización, rige el principio de que el género nunca perece por lo que el deudor no
puede invocar la imposibilidad de pago (art. 763: antes de la individualización de la cosa debida, el caso fortuito no
libera al deudor.)
4) una vez producida la individualización, la obligación queda sujeta al régimen de las obligaciones de dar cosas
ciertas (art. 763).

La individualización:
ARTICULO 762 [segundo párrafo] Las cosas debidas en una obligación de género deben ser individualizadas. La
elección corresponde al deudor, excepto que lo contrario resulte de la convención de las partes. La elección debe
recaer sobre cosa de calidad media, y puede ser hecha mediante manifestación de voluntad expresa o tácita.

¿Qué es la individualización?
La individualización es un acto unilateral del deudor o del acreedor (según quién sea el titular de esa facultad) por
medio del cual se individualiza y determina el objeto de la obligación. Producida la elección opera la "concentración"
y la obligación es de dar cosa cierta

¿Quién individualiza?
Por regla, el deudor. Pero puede haber acuerdo de partes que sea el acreedor o un tercero.
¿Cómo se individualiza?: La elección puede ser mediante una manifestación de voluntad expresa o tácita (e.g., el
deudor entrega la cosa y el acreedor la acepta).
¿Hay límites para ejercer esta facultad?:
El art. 762 regula el principio de la calidad media de la cosa: se presupone que todas las cosas comprendidas en el
género son intercambiables entre sí, más allá de posibles diferencias. El acreedor no puede elegir la mejor y el
deudor no puede elegir la peor (la doctrina entiende que esta pauta no es aplicable a relaciones de consumo).
La individualización:
ARTICULO 763. - Período anterior a la individualización. Antes de la individualización de la cosa debida, el caso
fortuito no libera al deudor. Después de hecha la elección, se aplican las reglas sobre la obligación de dar cosas
ciertas.
¿Qué ocurre cuando se produce la elección?
Opera la “concentración” y se aplican las reglas de la obligación de dar cosas ciertas (art. 763 del CCyC). Ya no hay
indeterminación relativa del objeto —que solo era provisoria— y queda transformada en obligación de dar una cosa
cierta y determinada. El caso fortuito deja de pesar sobre el deudor y los riesgos de la cosa subsisten para el deudor
hasta la entrega.

Obligaciones dinerarias de valor y moneda extranjera

Obligaciones de dar dinero

Obligaciones de dar dinero Su estudio comprende a las Obligaciones de dar sumas de dinero Obligaciones en
moneda extranjera (sin curso legal en Argentina)
Obligaciones de valor

¿Qué normas tenemos que tener presente para estudiar esta Arts. 765 a 772 del Código Civil y Comercial. Arts. 7 y
unidad? 10 de la Ley 23.928 (Ley de Convertibilidad)

¿Qué es el dinero?
Derecho de las obligaciones civiles y comerciales
«Es la moneda que autoriza y emite el Estado con la finalidad primordial de servir como unidad de medida del valor
de todos los bienes, como instrumento de cambio y como medio de pago» —
¿Cuáles son sus caracteres?
Cosa mueble | Fungible | Consumible | Divisible | Genérico | De curso legal | Curso forzoso

Funciones del dinero

Económicas Unidad de medida o valor Instrumento de cambio Instrumento de ahorro Factor


determinante en la producción, empleo y precios

Jurídicas Instrumento de pago Objeto de prestación en las deudas de dinero

Políticas y sociales Instrumento para la política Instrumento apto para satisfacer necesidades colectivas

Inflación y obligaciones dinerarias: nominalismo vs. Valorismo

Problema económico La inflación


La inflación es el aumento sostenido del nivel general de los precios.
La inflación se mide mediante un índice cuyo incremento refleja la pérdida del valor real del dinero (cuántos menos
bienes y servicios podemos comprar con la misma cantidad de unidades monetarias). La inflación altera las funciones
del dinero: unidad de cuenta, instrumento de cambio e instrumento de pago.
Problema jurídico ¿cómo operan las obligaciones dinerarias en coyunturas inflacionarias?
¿Cuál es la extensión de la deuda si, desde el momento en que se tornó exigible y el momento en que el deudor
paga, el signo monetario perdió poder adquisitivo?
Nominalismo
El valor nominal es el valor que el Estado le impone a la moneda, con independencia de su valor real o de cambio.
Luego, la deuda de dar sumas de dinero se paga entregando una determinada cantidad nominal de unidades
monetarias, sin importar si su poder adquisitivo se vio menguado con el paso del tiempo.
Puede ser relativo, si es posible apartarse de la regla general al utilizar sistemas de ajustes legales, convencionales o
judiciales. Puede ser absoluto:. donde el nominalismo es inderogable por voluntad de partes
Valorismo
La extensión de las obligaciones dinerarias no se determina por su valor nominal sino en función del poder
adquisitivo de la moneda. Si hay inflación, debe evaluarse el poder de compra de ese dinero, incrementando su
cantidad si fuere necesario al momento del pago
Obligaciones dinerarias La obligación es de dar dinero cuando el deudor debe una cierta cantidad de moneda,
determinada o determinable, al momento de constituirse la obligación. El deudor debe entregar la cantidad
correspondiente a la especie designada (arts. 765 y 766 del CCyC)
Régimen legal Arts. 765 a 771 del CCyC y los artículos aun vigentes de la Ley de Convertibilidad (arts. 7 y 10 Ley
23.928). Principio nominalista y con indexación prohibida.
¿Qué ocurre si el deudor no paga?
Si el deudor incurre en mora debe resarcir al acreedor por el perjuicio ocasionado mediante el pago de intereses
moratorios (art. 768). Es una consecuencia que opera automáticamente y se tarifa en abstracto con independencia
del perjuicio realmente sufrido por el acreedor. Es un daño que se presume: tanto el perjuicio como su relación
causal con el incumplimiento. Hay dos grandes formas de indemnizar el daño moratorio:
1) Presumir que el daño se identifica con las ganancias frustradas que el acreedor pudo haber obtenido depositando
el dinero en plazo fijo (se indemniza mediante la tasa pasiva)
2) Presumir que el daño se identifica con el costo que afrontó el acreedor para reemplazar el capital que el deudor
no le quiere o no le puede pagar (que se indemniza mediante una tasa activa)
¿Puede invocarse la figura de la imposibilidad objetiva y sobrevenida?
No es posible invocar la figura en la medida en que el dinero es fungible y abstracto. Siempre el deudor puede
conseguirlo para pagar lo que debe: “el género nunca perece”. Los incumplimientos de obligaciones dinerarias son
siempre relativos, nunca absolutos.
¿Y si el acreedor sufrió un daño mayor que el que resarcen los intereses? ¿Puede reclamarlo?
El tema es controvertido, pero los autores coinciden en su mayoría que es posible reclamar otros perjuicios. El
interés moratorio es un piso, no un techo. Pero en tal caso ese mayor perjuicio debe ser demostrado.
Obligaciones de valor Régimen legal
La obligación de valor es aquella donde el deudor no debe dinero sino un cierto valor o utilidad que luego será
convertido en una expresión monetaria (una cantidad de dinero). El dinero es lo que se paga pero no lo que se debe
Régimen legal Arts. 772 del CCyC. Antes del CCyC tenían un amplio desarrollo jurisprudencial que se remonta a
mediados de la década de 1950
Ejemplo: La indemnización que una víctima reclama en juicio es un crédito de valor. La sentencia declara el derecho
de la víctima («Victoria tiene derecho a que Diego le pague el costo de una cirugía para curar su rodilla») pero
impone una condena que es dineraria («Condeno a Diego a pagarle a Victoria $100.000 pues eso es lo que cuesta
hoy una cirugía como la víctima necesita»). Es en la sentencia donde opera la "conversión" de la deuda de valor en
dineraria. El juez indicará cuántas unidades monetarias es necesario que Diego [responsable] entregue a Victoria
[víctima] para cubrir el valor reclamado. El juez considerará el valor más actualizado que le sea posible
¿Cuándo y cómo opera la conversión del valor en dinero?
El art. 772 del CCyC no lo dice. Será el momento en que voluntariamente las partes lo hagan o bien cuando un juez o
árbitro dicte su sentencia o laudo al resolver una controversia. La conversión se hace a valores actuales o lo más
actualizados que sea posible.
¿Cuáles son ejemplos de deudas de valor?
Cada vez más créditos son considerados de valor. Por ejemplo, la obligación de prestar alimentos, la contribución del
muro medianero, la indemnización de daños y perjuicios en la órbita extracontractual ( ver ejemplo), la colación, el
pago de indemnización en expropiación, la obligación que deriva del enriquecimiento incausado
Obligaciones en moneda extranjera Régimen legal
La obligación de dar moneda extranjera es aquella donde la deuda consiste en la entrega de una cantidad
determinada o determinable de unidades monetarias extranjeras (dólar estadounidense, libra esterlina, euro, etc.).
Anteproyecto de la Comisión [Dec. 191/2012] ARTÍCULO 765.- Concepto. La obligación es de dar dinero si el deudor
debe cierta cantidad de moneda, determinada o determinable, al momento de constitución de la obligación. Si por el
acto por el que se ha constituido la obligación, se estipuló dar moneda que no sea de curso legal en la República, la
obligación debe considerarse como de dar sumas de dinero
Este era el sistema que había previsto la Ley de Convertibilidad: obligación en moneda extranjera como obligación
dineraria sin posibilidad de cancelar mediante moneda nacional (pago por equivalente)
Proyecto modificado por el Poder Ejecutivo (actual redacción) ARTICULO 765.- Concepto. La obligación es de dar
dinero si el deudor debe cierta cantidad de moneda, determinada o determinable, al momento de constitución de la
obligación. Si por el acto por el que se ha constituido la obligación, se estipuló dar moneda que no sea de curso legal
en la República, la obligación debe considerarse como de dar cantidades de cosas y el deudor puede liberarse dando
el equivalente en moneda de curso legal.
El proyecto finalmente aprobado prevé que las obligaciones de dar moneda extranjera deben considerarse como de
dar cantidades de cosas y se faculta al deudor a pagar en moneda nacional (pago por equivalente).
La remisión a una categoría inexistente
El artículo 765 remite a una categoría de obligaciones que no existe: la de dar cantidades de cosas. Esto abrió un
profundo debate sobre qué reglas aplicarle a las obligaciones de dar moneda extranjera: ¿las de género?, ¿las
dinerarias? ¿las de valor? Aunque es controvertido, la doctrina mayoritaria —y la práctica jurisprudencial— se
orientaron a una solución común: deben regirse bajo las reglas de las obligaciones dinerarias.
De regirse por las reglas de las obligaciones dinerarias (art. 765 a 772) se sigue
1) El régimen de daños es el de las deudas dinerarias (art. 765 a 771) 2) Puede pagarse por consignación (art. 906 inc.
A), sea judicial o extrajudicial (art. 910).
3) La moneda extranjera puede operar como precio en contratos a título oneroso.
4) Puede la moneda extranjera constituir el monto de garantías reales (se satisface la especialidad).
5) Dificultades de este enfoque: la imposibilidad sobreviniente de obtener la moneda extranjera (ej. restricciones al
mercado de cambio).
El deudor tiene la facultad de pagar en moneda nacional.
La doctrina mayoritaria considera que es una norma dispositiva y supletoria de la voluntad de las partes. Puede —y
usualmente es— dejada de lado acordándose que el deudor solo puede liberarse pagando la especie de moneda
prometida (dólar, libra, yen, etc.). Opera como una obligación facultativa (art. 786)

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