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Resúmen Psicología de La Personalidad

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Resumen Psicología de la Personalidad

Tema 1: Introducción a la Psicología de la Personalidad


1.1- Concepto de Personalidad
La definición de personalidad depende exclusivamente de la corriente psicológica
que la define, aunque los académicos coinciden en la complejidad del concepto.
Según BERMÚDEZ (2011) la personalidad es «la organización relativamente estable
de aquellas características estructurales y funcionales, innatas y adquiridas bajo las
especiales condiciones de su desarrollo, que conforman un equipo peculiar y
definitorio de conducta con la que cada individuo afronta las situaciones».
Esta definición pone de manifiesto dos conceptos importantes:
 La relativa estabilidad
 Se trata de un constructo que nos diferencia unos a otros
A su vez, todas las definiciones coinciden en una serie de elementos:
 Es un constructo hipotético
 No implica connotaciones de valor
 Incluye una serie de elementos internos relativamente estables a lo largo del
tiempo
 Incluye otros elementos de carácter cognitivo, motivacional o afectivo que
determinan la conducta
 La conducta es manifiesta y una experiencia privada
 La conducta se verá influida por una serie de rasgos de carácter innato, así
como rasgos o atributos adquiridos durante el proceso de socialización
 La personalidad es diferenciadora entre los individuos
 El individuo buscará adaptar su conducta al entorno
En resumen, la personalidad hace referencia a la forma de pensar, sentir y percibir
de un individuo, que constituye su auténtica identidad, y que está integrada por
elementos relativamente estables tanto innatos como adquiridos y que, por tanto,
determinan la conducta de éste.
1.2- La psicología de la personalidad como disciplina
A lo largo de la historia el estudio de la personalidad siempre estuvo muy presente.
Fue Hipócrates uno de los primeros autores que intentó definir de manera concreta lo
que era la personalidad, introduciendo el concepto de temperamento. Según este
autor, existían cuatro humores que, en conjunto o de manera aislada determinaban el
temperamento de las personas.
Los humores definidos eran sangre, flema, bilis negra y bilis amarilla, que
determinaban, respectivamente, los temperamentos sanguíneos, flemáticos, coléricos
y melancólicos. Hipócrates estudió la correlación entre estos humores, el tipo de
temperamento, sus cualidades, y las estaciones del año.
Posteriormente, a principios del siglo XX, se empezaron a desarrollar los primeros
«tests mentales» que intentaban medir, seleccionar y diagnosticar a las personas.
Algunos utilizaron soldados de las dos grandes guerras, aunque el estudio de la
psicología de la personalidad no cobró protagonismo hasta la segunda mitad del siglo
XX.
El desarrollo de la psicología de la personalidad estuvo muy vinculado a dar
respuestas a los problemas clínicos como consecuencia de la vuelta de los soldados a
casa de la Segunda Guerra Mundial. En estos primeros momentos, el estudio científico
se centró en estos puntos:
 Procesos motivacionales como clave para entender la conducta
 Comprensión de la conducta a través del estudio de la totalidad de la persona
 Integración de las teorías propuestas hasta el momento
 La persona funcionaba como una totalidad
El objetivo principal de la psicología de la personalidad tradicional se puede resumir
en el estudio de:
 La globalidad de la persona
 La dinámica de la motivación humana
 La identificación de las diferencias individuales

1.3- Modelos teóricos y elementos clave en el estudio de la psicología de la


personalidad.
Todas las teorías que han intentado explicar la personalidad a lo largo de la historia
se pueden englobar en tres modelos teóricos diferentes:
 Modelo internalista: Conducta determinada principalmente por factores
personales. El análisis de las variables personales se realiza mediante metodología
clínica y/o correlacional. Sus hipótesis fundamentales son:
o El comportamiento de un individuo viene determinado por variables
personales.
o El comportamiento se muestra estable y consistente.
o La metodología es clínica y/o correlacional.
o Un predictor válido de la conducta son las variables personales de cada
persona.
 Modelo situacionista: Conducta determinada principalmente por factores
ambientales. Parte de las causas que dirigen la conducta de la persona están fuera de
ésta. Lo fundamental será, entonces, conocer estos factores externos para establecer
las predicciones conductuales. La metodología que usa es experimental donde las
hipótesis están definidas y se verifican a través de la manipulación de las variables
externas. Sus hipótesis fundamentales son:
o El comportamiento es importante en sí mismo y no se entiende como un
estado interno.
o El comportamiento es aprendido.
 Modelo interaccionista: Conducta determinada principalmente por una
interacción entre factores ambientales y personales, superando las limitaciones de los
modelos anteriores. Sus postulados son:
o La conducta como un proceso bidireccional entre la persona y la situación.
o La persona como un agente activo e intencional.
o Las variables personales más importantes son las cognitivas.
o La importancia del significado psicológico que el individuo asigna a la
situación.

Tema 2: Personalidad y diferencias


2.1- La perspectiva biológica y la genética de la conducta
La genética conductual es la disciplina que se ocupa del estudio de las influencias
genéticas sobre las características conductuales, que abarcan tanto la conducta
observable como las características de la personalidad.
La investigación del aporte genético siempre parte del estudio de dos grupos de
personas con diferentes grados de similitud genética y ambiental. Por un lado, tenemos
los gemelos idénticos o monocigóticos que comparten el 100% de los genes. Por otro
lado, los gemelos dicigóticos, los hermanos, los padres y los hijos biológicos comparten
el 50% de los genes. Por último, los hermanos adoptados, padres e hijos adoptados, no
comparten genes.
Pero ¿Qué es un gen? Un gen son porciones de una molécula llamada ácido
desoxirribonucleico (ADN), donde se encuentran las instrucciones concretas para la
activación y el control bioquímico de una persona. En la cadena de ADN se encuentran
las instrucciones para que se produzca la síntesis de proteínas.
El genotipo es el conjunto de todos los genes de un organismo, mientras que el
fenotipo son el conjunto de rasgos que se muestran. La expresión del genotipo da
lugar al fenotipo.
Los seres humanos, al igual que otros organismos, tienen dos copias (alelos) de cada
gen. Estas copias no son exactamente iguales, diferenciándose en su secuencia de ADN,
lo que da lugar a modificaciones concretas en la función del gen. Estos alelos pueden
ser dominantes o recesivos. Los alelos dominantes son aquellos que se expresan con
un único alelo, mientras que los recesivos necesitan ambos.
En lo que respecta al ambiente, las personas que se crían juntas comparten una
mayor semejanza ambiental. Estas influencias pueden ser compartidas o no
compartidas. Las compartidas son aquellas que se deben al hecho de compartir la
misma familia, clase social, nivel económico, religión, o valores. Las no compartidas son
aquellas que hacen referencia a ambientes distintos que pueden experimentar los
niños, aunque se críen en la misma familia.
Existen dos tipos de influencia ambiental:
 Común o familiar: aquella que explica nuestras semejanzas.
 Específica o particular: aquella que explica nuestras diferencias.
Se considera que la influencia ambiental en la generación de rasgos de personalidad
tiende a estar en torno al 60%. Pero ¿Cuál de las dos tiene más peso? Los estudios más
avanzados nos dicen que es la influencia ambiental específica la que influye más en
nuestras diferencias de personalidad. Esta influencia ambiental específica se compone
de sucesos y experiencias individuales, lo que facilitará el efecto multiplicador entre las
influencias genéticas y las ambientales.
En definitiva, en la generación de nuestra personalidad, las influencias genéticas y
las ambientales están muy presentes en porcentajes ligeramente superiores para estas
últimas, y dentro de las ambientales, las influencias familiares o comunes tienen menor
peso que las influencias específicas o particulares.
2.2- Importancia de la epigenética
El término epigenético fue introducido por Waddington para definir las
interacciones entre el genotipo y el fenotipo. Se trata de representar las distintas
trayectorias que un genotipo puede tomar a lo largo del desarrollo del organismo.
En relación con el comportamiento, se está comprobando la importancia de la
interacción gen-ambiente en la conformación de los rasgos de la conducta. También se
ha estudiado como la exposición a determinados ambientes, interacciones sociales y el
ejercicio físico produce cambios sobre el epigenoma y en el comportamiento.
La epigenética permite explicar diferentes rasgos de personas con la misma carga
genética. Estudios de carácter longitudinal indican cómo los factores epigenéticos
influyen sobre la carga genética ya que provocan una gran variabilidad dentro de los
márgenes genéticos.
2.3- Métodos de estudio
Recordemos que cuando hablamos de genética conductual nos referimos al estudio
de la influencia genética sobre las características del comportamiento. Podemos incluir,
como métodos de estudio, los siguientes:
 Cuestionarios como heteroinformes.
 Centrados principalmente en el estudio de las unidades globales como
rasgos.
 En menor medida, centrados en unidades de nivel medio como expectativas,
creencias o metas.
 Siempre parten de dos grupos de personas con diferentes grados de
similitud genética y ambiental.
 Los 3 tipos de diseños para estudiar las influencias genéticas son: los de
gemelos, los de familia y los de adopción.
A partir del cálculo de correlaciones entre dos grupos de personas analizadas, y
mediante procedimientos estadísticos, se estima el coeficiente de heredabilidad, que
refleja la proporción de la varianza de las puntuaciones que se pueden atribuir a
factores genéticos en una muestra.
La estimación genética y ambiental parte de unos supuestos básicos:
 Cuando se comparte un ambiente entre dos personas, éste hace que estas se
parezcan.
 Las diferencias entre dos personas pueden venir dadas por el ambiente no
compartido.
 Existe una relación directa entre la cantidad de genes compartidos y el
parecido en la personalidad de los individuos.
 La mayoría de los estudios no contemplan la interacción entre genes y
ambientes.
En cuanto a los resultados, la mayoría de los estudios muestran una influencia de los
genes en la personalidad de entre el 30 y el 50%.
No obstante, debemos tener en cuenta algunas limitaciones en los estudios:
 Efectos genéticos aditivos: las características de la personalidad, al igual que
los rasgos físicos, está determinada por una multitud de genes, cada uno con
una pequeña aportación, por lo que una configuración determinada de
genes será necesaria para que se desarrollen ciertos fenotipos.
 Efectos del ambiente compartido: que solo se puede tener en cuenta si la
experiencia es percibida de la misma manera, y se reacciona a ella de
manera similar.
 Medida del ambiente: la estimación de la contribución del ambiente se hace
sin utilizar medidas directas del mismo.
 Metodología empleada.

2.4- Cultura y personalidad


Como ya se ha estudiado, la cultura es una de las variables ambientales más
influyentes en el desarrollo de la personalidad de un individuo. La definimos como un
conjunto de significados compartido por un grupo determinado, que habla una lengua
común, en un periodo histórico específico y en una región geográfica concreta.
Por esta razón, el 60% de las personas de una misma cultura se comportan en
relación con unos significados de conductas compartidos.
Para la transmisión de los valores culturales, hay que tener en cuenta las siguientes
cuestiones:
 Depende del proceso de socialización.
 La heterogeneidad intracultural.
 La existencia de vínculos probabilísticos que nos lleva a una mayor o menor
adherencia a las normas culturales.
Existen muchas dimensiones de diferenciación cultural, siendo la que más atención
ha recibido la de individualismo-colectivismo, que se refiere al grado en la que una
persona está integrada en un grupo.
En las culturas colectivistas, la unidad básica es el grupo, y hace referencia a un
conjunto de significados y prácticas que propicia que las personas:
 Enfaticen la conexión con su grupo.
 Se describan a sí mismas como pertenecientes a un colectivo más que como
individuos.
 Crean que la conducta social está más determinada por los elementos
externos.
 Enfaticen las metas colectivas.
En las culturas individualistas, la unidad básica es el individuo, y hace referencia a
un conjunto de significados y prácticas que produce en las personas:
 Enfaticen el carácter único e independiente del individuo.
 Se describan a sí mismas mediante atributos personales.
 Crean que la conducta social viene determinada por los atributos personales.
 Den prioridad a sus metas por encima de las del grupo.

Existen dos modelos diferenciados en el estudio de la personalidad y de la cultura:


 Psicología cultural:
o Concepción mutua de cultura y personalidad.
o Estudio de los aspectos idiosincráticos de cada cultura.
o Estudio de los procesos psicológicos en contraposición a las
diferencias individuales.
o Metodología experimental.
 Psicología transcultural:
o Cultura y personalidad son identidades diferentes.
o Estudio de aspectos universales de cada cultura.
o Estudio de las diferencias individuales en contraposición a los
procesos psicológicos.
o Metodología a través de cuestionarios estandarizados tradicionales.
Por otro lado, se hace necesario mencionar el self independiente y el self
interdependiente.
El «self» hace referencia a cómo la persona se ve a sí misma, y cómo se evalúa. El
self constituye y determina la experiencia individual, es decir, cómo se percibe el
mundo, cómo se piensa, o cómo se siente.
Sus características son:
 Independiente:
o Independiente, autónoma y completa.
o Límites entre yo y otros.
o Ser único y autosuficiente.
o Descripción con atributos internos.
o Control primario: self constante y cambio de las situaciones.
o Interés en los demás como enriquecimiento.
 Interdependiente:
o Conectado a los demás y con metas comunes.
o Descripción de uno mismo a través de roles.
o Conducta determinada por cambio de rol y situación social.
o Necesidades, deseos y metas de otros.
o Flexibilidad individual ante entorno.
o Relaciones muy importantes, un fin en sí mismas.
o Modestia.
A este respecto, tanto la psicología cultural como la transcultural, evidencian el
impacto del self en las motivaciones, emociones, así como en los rasgos de la
personalidad.
Por un lado, las personas de las culturas individualistas se definen con las
características propias del self independiente, mientras que las personas de las
culturas colectivistas se definen con las características propias del self
interdependiente.
2.5- Diferencias individuales y violencia
En este apartado veremos qué factores pueden llevar a que un individuo cumpla
con los indicadores del comportamiento antisocial más frecuentes, entre los que nos
encontramos:
 Trastornos de conducta.
 Impulsividad.
 Robo.
 Vandalismo.
 Resistencia a la autoridad.
 Maltrato entre iguales.
Estos indicadores están determinados en diferencias individuales propias de cada
persona o externas, es decir, en variables genéticas o ambientales.
Para analizar estos factores, es necesario definir lo que se conoce como factor de
riesgo, es decir, el aumento de la posibilidad de que un resultado negativo afecta a
una población de personas.
Estos factores de riesgo son analizados en dos ámbitos:
 Educación infantil: factores familiares como estilos parentales ineficaces,
baja supervisión y estimulación cognitiva, factores individuales como las
pobres destrezas, bajas habilidades sociales, déficits de atención y dificultad
de aprendizaje, y factores de contexto como la pobreza, la actividad delictiva
de los padres, el abuso por parte de éstos de sustancias tóxicas, estresantes
y conflictos familiares.
 Educación primaria: se añadirán factores escolares y del grupo de iguales
como respuestas ineficaces del profesorado, agresividad en clase, rechazo de
los padres y asociación a iguales desviados.
Por otro lado, se analiza la adolescencia en la que los factores serían muy similares,
y teniendo en cuenta que el efecto de los factores es sinérgico, es decir, mucho mayor
que la suma de estos.
Desde un punto de vista individual, aspectos como el temperamento, la
impulsividad, y los problemas de atención aparecen como predictores del
comportamiento antisocial (sobre todo la impulsividad).
A su vez, factores individuales como una baja inteligencia verbal, un bajo
rendimiento académico, la falta de habilidades para resolver problemas, pobres
habilidades sociales, y un estilo de resolución de conflictos basado en la violencia
contribuirán a los patrones de comportamiento antisociales.
Hay que reseñar los factores familiares, de los que los estudios dilucidan que son
importantísimos variables como la desestructuración familiar, conflictos entre padres,
violencia doméstica, modelos de violencia en el hogar, y estilos de crianza
caracterizados por la coerción, el castigo y la negligencia, falta de afecto, disciplina
inconsistente, ausencia de supervisión y episodios de abuso infantil.
El riesgo fundamental es que el individuo aprende que el comportamiento
agresivo puede ser generalizado a otros ámbitos.
Otro factor que señalar es la victimización del menor, que es otro factor
fundamental predictivo de comportamientos antisociales.
En cuanto a factores contextuales se han estudiado los efectos de los medios de
comunicación y las influencias de la escuela. Dentro de estos factores contextuales se
considera reseñable el grupo de iguales, ya que los jóvenes antisociales suelen tener
otros amigos de similares características, lo que aumenta el refuerzo, el modelado y la
incitación al comportamiento antisocial.

Tema 3: Introducción a la Psicología de la Personalidad


3.1- ¿Qué es la estabilidad de la personalidad?
En el campo de la Psicología, solo podemos dar respuesta a diferentes cuestiones
basándonos en el resultado de investigaciones. En este sentido, diferentes estudios han
tenido en cuenta dos criterios:
 Si se producen cambios o no en los niveles medios de diferentes poblaciones
según va aumentado la edad.
 Si una misma persona va cambiando en las características de personalidad
según va madurando evolutivamente.
En base a esto se utilizan dos metodologías:
 Estudios trasversales: se toman las medidas en un momento concreto de la
vida de un sujeto. Las ventajas de este diseño son la rapidez con la que se
obtienen los datos, y, por lo tanto, los resultados. Sin embargo, estos datos
pueden estar confundiendo las características madurativas y no permiten
descartar factores de contaminación.
 Estudios longitudinales: se toman las mediciones de la personalidad en dos
o más momentos del ciclo vital de un mismo grupo de individuos. Su
principal inconveniente es la extensión temporal que requiere una cantidad
sustanciosa de dinero, siendo complicado controlar la muestra.
Costa y McRae (2006) llevaron a cabo un estudio en el que concluyen que los datos
estadísticos muestran una relativa estabilidad en las puntuaciones de los rasgos de
personalidad evaluados a lo largo del tiempo, basados tanto en datos autoinformes
como en heteroinformes (informes de personas cercanas a la persona evaluada).
Por otro lado, las impresiones subjetivas de cambio de personalidad no coinciden
con los datos obtenidos objetivamente a través de las investigaciones que concluyen
que, no hay grandes cambios en las personas a lo largo del ciclo vital.
Con todo esto, se puede concluir que la personalidad es relativamente estable. Pero
¿sabemos cuándo se adquiere la personalidad tal y como va a ser durante el resto del
ciclo vital? Existen diferentes hipótesis:
 Teorías psicoanalíticas y psicodinámicas: se forma en torno a los 5 años.
 Autores como Bloom: se consolida en torno a los 20 años.
 Costa y McRae: se consolida en torno a los 30 años.
 Roberts y DelVeccio: es una de las más aceptadas. La personalidad se forma
y evoluciona hasta edades posteriores a los 30 años.
En base a lo expuesto, hay autores que defienden periodos críticos en los que se
pueden producir cambios de la personalidad:
 Autores como ECCLES et al., que encuentran que:
o Se pueden producir cambios globales tanto en autoestima como en
autoconcepto durante las fases de transición evolutiva.
o La estabilidad de la autoestima y el autoconcepto parecen aumentar,
en términos generales, durante estos cambios de fase.
o La certeza con la que las personas se evalúan así mismas incrementa
con el tiempo.
 WALTON Y VIETCHBAUER, que plantean una relación directa entre la edad y
los cambios en la personalidad de los individuos.
En general, los cambios de personalidad, a lo largo de la vida, pueden deberse tanto
a transiciones suaves como a situaciones traumáticas, de ahí que no se hable de una
personalidad estable sino de una relativa estabilidad de la personalidad.
3.2- Factores moderadores en el estudio de la estabilidad del comportamiento.
Los factores más estudiados como moderadores en el estudio de la estabilidad de la
personalidad son:
 Intervalo entre las evaluaciones: cuando se estudia la personalidad de una
persona en varias ocasiones, el tiempo entre los estudios puede influir en los
datos finales. Así, cuanto más corto sea este periodo más estable es la
personalidad.
 Fuente de los datos: la estabilidad de la personalidad parece mayor cuando
los datos se recogen mediante el autoinforme.
 Globalidad/especificidad del indicador de personalidad medido: cuando se
evalúan dimensiones globales como la extraversión o la estabilidad
emocional, los datos parecen más estables.
 Edad de la persona en la primera evaluación: cuanto menor sea la persona
en la primera evaluación, menor será la estabilidad.
 Género: algunos estudios han mostrado diferencias en la personalidad entre
mujeres y hombres, aunque estos estudios no tienen en cuenta factores
como la socialización.
 Evaluación grupal vs individual: se demuestra la importancia del entorno en
la que se lleva a cabo la evaluación.
 Diferencias individuales: existen diferencias entre personas en relación con
indicadores de estabilidad.
3.3- Relación personalidad-ambiente.
Como ya se ha explicado, aun manteniéndose relativamente estable, la personalidad
sigue evolucionando a lo largo de toda la vida. La personalidad es ciertamente
producto y al mismo tiempo agente de cambio.
Podemos sacar las siguientes conclusiones:
 La personalidad sigue evolucionando a lo largo del ciclo vital.
 Personalidad como producto y agente activo del cambio.
 Personalidad como potencial de acción y adaptación en interacción con el
medio.
Estas conclusiones nos llevan a asumir el papel activo de la personalidad en nuestro
desarrollo. Esta diferencia de cada individuo tiene un efecto adaptativo, facilitando que
cada uno de nosotros se relacione con el medio que le rodea de manera que obtenga
una interacción positiva.
Por ello, la personalidad también está relacionado con la necesidad que tenemos de
adaptarnos al medio, teniendo mucha relevancia datos de carácter histórico, culturales,
y sociales.
Esto lo demuestran datos de diferentes estudios en relación con los valores medios
poblacionales en extraversión, neuroticismo, y ansiedad, y cómo la evolución de estos
datos puede estar asociada a cambios producidos en la sociedad misma.
Podemos analizar, por tanto, la personalidad como agente de cambio,
relacionándose con las expectativas que la sociedad mantiene acerca de los roles,
valores, actitudes y conductas que cada uno debería desarrollar en las distintas etapas
de la vida.
En palabras de Bermúdez (2013, p. 73), «estos estudios vienen a sustentar la idea de
que la evolución que experimenta la personalidad de un individuo a lo largo de su ciclo
vital está ciertamente condicionada por los eventos y circunstancias socio históricas y
personales que corren paralelos a su ciclo vital. Pero, al mismo tiempo, puede
afirmarse con igual rotundidad que el individuo, con su peculiar idiosincrasia, con sus
potencialidades y recursos y limitaciones, con su personalidad, en una palabra, es
agente, parte activa de su propio desarrollo, en la medida en que el contexto en el que
se desenvuelve la vida de cada persona desde el más pasajero y específico
acontecimiento hasta las diversas expresiones de la superestructura cultural e
histórica, es fuente eficaz de influencia en tanto es contexto subjetivado, asimilado por
el individuo desde la realidad biopsicosocial que le identifica como persona única y
desde la que persigue el logro de los objetivos y planes que guían su particular
trayectoria vital».

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