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Enfoque de Género en el Desarrollo

Patriarcado y influencia

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Fecha: 20/06/2024

Que persigue el
enfoque de género en
el proceso de
desarrollo
Fecha: 20/06/2024

Que persigue el
enfoque de género en
el proceso de
desarrollo

Docente:
 Lic. Mildred del Socorro
Rivera Dumas

Elaborado por:
 Nelmaris Franieska Murillo
Taleno
 Yulner José Lira Gonzalez
 Darvin Rubenisacc
Meneses Aragón
 José Andrés Amador
 Ana Valeria Duarte García
 Lenox Lewis Duarte
Vargas
 Marcos Aurelio Báez
I. Introducción

En el ámbito del desarrollo, el enfoque de género emerge como un paradigma


fundamental que busca transformar las estructuras sociales, económicas y políticas
para promover la igualdad de oportunidades y derechos entre hombres y mujeres.
Este enfoque reconoce las desigualdades históricas y sistémicas basadas en el
género que limitan el pleno desarrollo de individuos y comunidades, y se propone
como un instrumento clave para abordar dichas disparidades y fomentar la equidad
de género en todos los aspectos de la vida.

El enfoque de género en el proceso de desarrollo persigue múltiples objetivos


interrelacionados. En primer lugar, busca visibilizar y cuestionar las normas, roles y
estereotipos de género que perpetúan la discriminación, la exclusión y la violencia
contra las mujeres y otros grupos marginados. Asimismo, promueve la participación
activa y equitativa de mujeres y hombres en la toma de decisiones, tanto a nivel
individual como comunitario, institucional y político, reconociendo la diversidad de
experiencias y necesidades de género.

Además, el enfoque de género en el desarrollo se orienta hacia la garantía de los


derechos humanos de las mujeres, incluido el acceso a la educación, la salud, el
trabajo digno, la propiedad de tierras y recursos, así como la protección frente a la
violencia de género. Busca también fomentar la autonomía económica de las
mujeres, fortaleciendo su capacidad de generar ingresos, acceder a recursos
productivos y participar en mercados laborales inclusivos y equitativos.

En este sentido, el enfoque de género en el proceso de desarrollo se presenta como


una herramienta indispensable para promover sociedades más justas, inclusivas y
sostenibles, donde mujeres y hombres puedan participar de manera equitativa en la
construcción de un futuro más igualitario y próspero para todos. Su implementación
efectiva requiere de políticas públicas, programas y acciones con enfoque de
género, así como de un compromiso firme de los gobiernos, la sociedad civil, el
sector privado y la comunidad internacional para avanzar hacia la plena realización
de los derechos humanos y la igualdad de género en todas sus dimensiones.

1
II. Justificación

El enfoque de género en el proceso de desarrollo es fundamental debido a las


persistentes desigualdades de género en la sociedad, que impactan negativamente
la calidad de vida de las personas. En Nicaragua, al igual que en muchos otros
países, tanto mujeres como hombres enfrentan obstáculos que restringen su acceso
a recursos y oportunidades. Esta investigación tiene como objetivo identificar estas
barreras y proponer soluciones efectivas para fomentar la igualdad de género, lo
cual es indispensable para lograr un desarrollo equitativo y sostenible.

Esta investigación tiene como objetivo examinar la incorporación del enfoque de


género en los programas y políticas de desarrollo en Nicaragua. Se pretende
evaluar las practicas vigentes, destacar las estrategias exitosas y señalar las áreas
que requieren mejoras. Mediante este análisis, se busca proporcionar
recomendaciones concretas que puedan ser empleadas por los formuladores de
políticas, organizaciones no gubernamentales y otros actores involucrados en el
desarrollo, garantizando que sus iniciativas sean más inclusivas y equitativas

Esta investigación está orientada hacia a investigadores y académicos interesados


en profundizar su conocimiento sobre el tema, así como a la sociedad civil en
general, con el propósito de sensibilizar y educar sobre las desigualdades de género
y sus efectos en el desarrollo. En última instancia, se aspira a contribuir a la
construcción de una sociedad más justa e igualitaria en Nicaragua, donde las
diferencias de género no sean un impedimento para el progreso y
bienestar de todos.

2
III. Objetivos

III.1. Objetivo general

Analizar el impacto y la relevancia del enfoque de género en el proceso de


desarrollo para promover la equidad y la inclusión en diferentes contextos.

III.1.1. Objetivos Específicos

Identificar las barreras y desigualdades de género presentes en los procesos de


desarrollo en distintas comunidades y regiones.

Promover la participación activa de mujeres y hombres en la toma de decisiones y


en la planificación de iniciativas de desarrollo, fomentando la igualdad de
oportunidades.

Sensibilizar a la sociedad acerca de la importancia de incorporar el enfoque de


género para alcanzar resultados sostenibles y equitativos.

3
IV. Marco teórico

IV.1. Definición de género

El término "género" se refiere a las categorías sociales y culturales que definen las
características y roles que se esperan de las personas en función de su sexo
biológico. A diferencia del sexo, que se refiere a las diferencias biológicas entre
hombres y mujeres, el género abarca una amplia gama de identidades y roles que
las sociedades atribuyen a las personas, como masculino, femenino, no binario,
entre otros.

El género también incluye la manera en que los individuos se identifican y cómo


expresan esa identidad a través de su comportamiento, vestimenta, y otros
aspectos. Es un concepto dinámico que puede variar considerablemente entre
diferentes culturas y a lo largo del tiempo.

Es una noción que tiene una multiplicidad de usos y aplicaciones según el ámbito en
el que sea utilizada, indica una de las formas de agrupación de los seres vivos,
según aquellas características que pueden compartir varios de ellos entre sí (Porto
& Gardey, 2024).

Son categorías en que se organizan mentalmente a la realidad de las cosas y los


seres, de acuerdo con cierto tipo de propiedades comunes. Así también de los roles
sociales, a partir tradicionalmente de la dicotomía masculino/femenino (Editorial
Etecé, 2023).

“Corresponde a la clasificación de personas o cosas de acuerdo con el conjunto de


características comunes que poseen” (Rodríguez, 2023).

Basado en los conceptos previamente mencionados, se puede considerar que la


definición de género es la categoría mental que contiene una cantidad múltiple de
aplicaciones, que es utilizada para organizar y clasificar la realidad de los seres
teniendo en cuenta sus características en común, siendo la herramienta conceptual

4
organizativa para entender y estructurar la percepción que poseemos acerca de
nuestra identidad sea de la manera tradicional (masculino/femenino) o
contemporáneo (otros).

IV.1.1. Diferencia Género – Sexo

Cuando se habla de sexo se hace referencia a como se compone el ser humano


biológicamente en ese caso si el cromosoma con el que se nace es XY se considera
de sexo femenino, y si el cromosoma es XX se considera del sexo masculino. No
obstante, si se presenta el caso de que posean ambas características de ambos
sexos (ambos genitales), se considera intersexual. En cambio, el género es un
término alusivo directamente con la identidad y expresión personal, haciendo
alusión al cómo te sientes, como te ves y el cómo te comportas (Panicello, 2022).

El “género” hace referencia a la construcción social de mujeres y hombres, de


feminidad y masculinidad, que varía en el tiempo y el espacio y entre las culturas
mientras que el “sexo” abarca las características que están biológicamente
determinadas, incluidas los rasgos cromosómicos, genéticos, anatómicos,
reproductivos y fisiológicos, clasificando así a los seres vivos en macho/hombre y
hembra/mujer. También, el término “género” se utiliza como solo una forma educada
de decir “sexo” y esto puede influir también en las formas en que los prejuicios
culturales sobre hombres y mujeres se han infiltrado en teorías científicas, teniendo
consideración en la importancia de esta variable, es necesario que los
investigadores y revisores estén conscientes de que no se puede usar el “sexo” y el
“género” indistintamente, ya que presentan importantes diferencias. Entre ello, ser
importante el aspecto sociocultural para el estudio, en el que se incluye el registro
de datos tanto el sexo al nacer como la identidad de género actual, ampliando el
número de opciones de respuesta más allá de “masculino” y “femenino”, y
reconociendo así la diversidad en la expresión de género (Silva, 2019).

Teniendo en cuenta las anteriores conceptualizaciones existe una clara distinción


entre la terminología sexo y la terminología de género, entre sus principales
características se dice que el sexo hace referencia a las características biológicas
que definen a ser humano como hombre o mujer tomando los cromosomas XX y XY
respectivamente para diferenciarlos, no obstante, estos pueden combinarse y ser
5
parte de lo que se conoce como intersexualidad. Por otro lado, el género es aquella
construcción social y cultural que denota directamente con la identidad, expresión y
comportamiento humano independiente del sexo, este abarca los roles,
oportunidades y características que la sociedad considera apropiados para las
personas, se tiene en cuenta que es fluido, varía a lo largo del tiempo y es distinto
entre las culturas.
IV.1.2. Que es la igualdad de genero

La igualdad de género, para UNICEF, significa que mujeres, hombres, niñas y niños
deban gozar, por igual, de los mismos derechos, recursos, oportunidades y
protecciones.

Sin embargo, la realidad sigue evidenciando que niñas, adolescentes y mujeres en


su diversidad enfrentan aún hoy mayores desventajas por razón de su género. Las
desigualdades históricas que han enfrentado las mujeres en este sentido siguen
teniendo impactos intergeneracionales que alcanzan a la niñez actual.

Eso impide que se avance en el goce de condiciones de igualdad y en construir


nuevas relaciones sociales y entornos saludables y justos para niños, niñas y
adolescentes.

Apoyar el empoderamiento de niñas, adolescentes y mujeres

El empoderamiento de las niñas, adolescentes y mujeres es clave para romper con


el ciclo de discriminación y violencia. Cuando una sociedad consigue que las
mujeres –en toda su diversidad – alcancen su plena autonomía económica, física y
política, asegura que se cumplan sus derechos en igualdad de condiciones y, por
tanto, garantiza también que niños, niñas y adolescentes tengan un desarrollo
pleno.

De hecho, las normas de género afectan a los niños y los hombres porque ejercen
influencia en la forma como viven y actúan y en cómo esta información se transfiere
de una generación a la otra.

Tal y como lo establece la Convención sobre los Derechos del Niño (CDN), la
Convención para la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación Contra las
Mujeres (CEDAW por sus siglas en inglés), y la Convención sobre los Derechos de
las Personas con Discapacidad (CDPD), es crucial reconocer y proteger los

6
derechos de niñas, adolescentes y mujeres para transformar los patrones de
conducta y redefinir las relaciones de género.

Adicionalmente, como estrategia, proteger los derechos de todos y todas resulta


clave a la hora de superar las desigualdades de género que afectan a millones de
niñas, niños y adolescentes en la región de América Latina y el Caribe (UNICEF,
2020).

Es un principio constitucional que estipula que hombres y mujeres son iguales ante
la ley”, lo que significa que todas las personas, sin distingo alguno tenemos los
mismos derechos y deberes frente al Estado y la sociedad en su conjunto
(Secretaria de gobernación , 2015).

¿Qué es la igualdad de género? Según la UNESCO, la igualdad de género se define


como la igualdad de derechos, responsabilidades y oportunidades de las mujeres y
los hombres, y las niñas y los niños. La igualdad no quiere decir que hombres y
mujeres sean lo mismo, sino que los derechos, las responsabilidades y las
oportunidades no pueden depender del sexo. ¿Cómo puedes contribuir tú al cambio
social para contribuir a la igualdad de género?

Aunque todos los agentes sociales son importantes para alcanzar la igualdad de
género, desde nuestro ámbito particular podemos hacer esfuerzos diarios para
contribuir a los cambios necesarios para que esa igualdad sea real.

¿Qué puedes hacer tú?

 Educar en base al valor de la igualdad. Si los niños y niñas se perciben como


iguales, en el momento en el que crezcan contribuirán a mantener esa igualdad y a
respetarse mutuamente. Por lo tanto, desde la infancia es importante una educación
basada en la igualdad evitando estereotipos de género.

 Utilizar un lenguaje no sexista. Cuando hablamos o escribimos, no nos damos


cuenta del uso que hacemos del lenguaje y de cómo, en ocasiones, abusamos del
masculino genérico en nuestra forma de hablar o escribir. Cuidando el uso de este
tipo de lenguaje ayudaremos a evitar que las mujeres sean ocultadas y a lograr la
igualdad en el trato entre mujeres y hombres.

7
 Fomentar la igualdad en el trabajo. En el caso en que tengas una empresa o
dirijas un equipo de personas formado por hombres y mujeres, facilita que exista
una igualdad real de oportunidades, que los salarios sean iguales en puestos
iguales, con independencia del género, y que todas las personas tengan acceso a la
formación en igualdad de condiciones.

 Apoyar la asunción de responsabilidades por igual. El cuidado de los hijos e hijas o


las tareas domésticas deben ser repartidas por igual entre hombres y mujeres de
forma que el reparto de responsabilidades sea equitativo (UNESCO, 2021).

IV.1.3. Que es la equidad de genero

La equidad de género hace referencia a la dignidad y los derechos que poseen


todas las personas. Este término refiere al derecho que poseen hombres y mujeres
de recibir un trato justo, más allá del género y a la lucha por garantizar el acceso de
todos a oportunidades en el ámbito social, económico, político y doméstico.

La palabra género abarca varias definiciones que tienen relación entre sí. El género
es un estado mental en el que persona se autodetermina como hombre o mujer. La
equidad de género también alcanza al género no binario, formado por aquellas
personas que no se autodeterminan como hombre ni como mujer.

La gran diferencia entre géneros en relación a la toma de decisiones o el poder


causa debilidad social y política. Actualmente, se busca implementar en la sociedad
una mayor equidad de género hacia las mujeres ya que es el género más
discriminado.

El movimiento que reivindica los derechos de las mujeres surgió a partir de los años
70 cuando comenzaron a reclamar una equidad de género que equipare el acceso
de las mujeres a la salud, educación y participación política al que en ese entonces
solo tenían los hombres.

En 1995 se realizó en Beijing la Conferencia Mundial sobre la Mujer, en la que


varias agencias internacionales e instituciones gubernamentales y no
gubernamentales fomentaron el uso de estrategias para concientizar a la sociedad
acerca de las desigualdades de género, reguladas a nivel local e internacional.

8
¿Por qué es importante la equidad de género?

La equidad de género es un derecho del ser humano. Todas las personas poseen
derechos y deberes por el solo hecho de ser persona. Garantizar los derechos de
las personas de todos los géneros es indispensable para la construcción de
sociedades justas y equitativas.

El desarrollo de las estrategias para la promoción de equidad entre los géneros


busca que todas las personas puedan tener la oportunidad de acceder a los
diferentes espacios, bienes y servicios que soliciten.

Las mujeres no siempre gozan de los mismos derechos que los hombres debido a
diferencias estructurales y a la distribución desigual de poder. Los hombres y las
mujeres deben tener igual participación en la toma de decisiones, en el acceso a la
educación y a una vida profesional. Para reducir las diferencias del sistema político,
social y económico, cada uno debe poder expresar sus ideas, prioridades y
opiniones.

Las desigualdades en el trato a las personas según el género provocan situaciones


de violencia, abuso y destrato, generando un desequilibrio individual y social. Las
sociedades y comunidades deben desarrollar diferentes estrategias que brinden
igualdad de oportunidades, tanto a hombres como mujeres, para ser personajes
activos de la comunidad, con igual acceso a recursos, gestión y toma de decisiones.

Para lograr un equilibrio y un correcto desarrollo en la sociedad, es elemental que se


respete la contribución de todas las personas de cualquier género, cumpliendo el rol
de ciudadanas y ciudadanos, individuos sociales y generadores de recursos.

9
Ejemplos de equidad de Género:

Acceso a la política. Tanto hombres como mujeres tienen igualdad de derecho para
ocupar cargos públicos. Sin embargo, la esfera política es uno de los escenarios en
los que se debe atender la lucha por la equidad de género. El número de líderes
mujeres en cargos políticos (presidencias, cámaras de diputados, senadores,
jueces, intendentes y gobernadores) en todo el mundo es mucho menor al de los
hombres. Esto genera una falta de pluralidad y una discriminación de género. Es
importante promover la participación de la mujer en la vida política para inclinar la
balanza hacia la equidad de género.

Acceso a la educación. Recibir educación es uno de los derechos humanos


fundamentales. No debe existir discriminación de género, ni raza, ni cultura para
acceder a ella. Existen aún muchos países en el mundo en los que el acceso a la
educación aún no está garantizado.

Acceso al trabajo. Todas las personas tienen derecho a acceder a las mismas
oportunidades de trabajo sin importar el género. Sin embargo, aún existe una
brecha salarial y diferencias en el acceso a puestos directivos entre hombres y
mujeres. La equidad de género lucha para conseguir que las mujeres cuenten con
los mismos derechos que los hombres en el ámbito laboral.

Lucha contra la violencia. La violencia es una de las mayores violaciones a los


derechos humanos, tanto a hombres como mujeres. La violencia hacia el género
femenino es uno de los mayores problemas sociales que enfrentan las mujeres.

10
IV.1.4. Equidad de género e igualdad de género

Aunque se suelen usar los conceptos de equidad y de igualdad como sinónimos,


existe una diferencia entre ambos. Por un lado, la igualdad de género se refiere a
dar igual trato a todas las personas independientemente de su género, ya que todos
poseen los derechos humanos fundamentales.

Por otro lado, la equidad de género busca que se consideren, cuando corresponda,
las diferencias entre géneros para dar a cada uno lo que le corresponde. Esto
implica el acceso a determinados derechos o responsabilidades.

La equidad pone foco en la idea de justicia. Por ejemplo: equidad de género es dar
a las mujeres una licencia de maternidad acorde a las implicancias del proceso de
embarazo.

La equidad de género busca llevar a la práctica la teoría que expone la igualdad de


género. La equidad de género encabeza la lucha por la inserción de cambios en los
distintos ámbitos sociales respecto al rol de las personas. (EDITORIAL ETC, 2020)

11
IV.2. La sociedad patriarcal y su impacto en la cultura

La sociedad patriarcal es un sistema social en el que los hombres tienen un poder


determinante sobre las mujeres, tanto en el ámbito público como en el privado. Se
trata de un sistema que legitima la superioridad masculina y oprime a las mujeres en
los diferentes aspectos de su vida.

En la actualidad, el movimiento feminista utiliza el concepto de patriarcado para


describir a las sociedades que perpetúan la desigualdad estructural entre varones y
mujeres. Este sistema desigual se manifiesta a través de diversas formas, como la
violencia física, verbal o emocional, la limitación de oportunidades para las mujeres,
las restricciones políticas o la desigualdad salarial.

Desde hace varias décadas, se desarrollan debates sobre la utilización del término
patriarcado para definir a las sociedades actuales. Quienes se oponen al feminismo
critican el uso del término porque no contemplan las desigualdades estructurales
que oprimen a las mujeres. Sin embargo, la Organización de las Naciones Unidas
(ONU) reconoce que el patriarcado es un sistema de dominación social que se
encuentra arraigado en muchas culturas del mundo y que perpetúa la discriminación
contra las mujeres (Kiss, 2024).

Según Talcott Parsons (1984: 307), la cultura patriarcal consiste en sistemas de


símbolos pautados u ordenados que son objeto de la orientación de la acción con
componentes, los cuales son internalizados tanto por las personalidades de actores
individuales como por las pautas institucionalizadas de sistemas sociales; dicho en
otras palabras, las sociedades aprenden un sistema complejo que es transmitido y
aprendido a partir de símbolos, que permiten un mantenimiento de patrones.

Las sociedades fundamentan toda su historia con base en una cultura, la cual les
brinda identidad y orden; sin una cultura establecida, éstas no serían posibles.
Ahora bien, el orden que ha predominado desde tiempos ancestrales en casi todas

12
las sociedades es el modelo patriarcal, organizado bajo lo masculino, en cuyo eje se
desprenden conductas que muestran la dominación masculina sobre la mujer o
cualquier individuo que no entre en el rol establecido (Martinez Rivera & Diaz Del
Angel, 2021).

IV.2.1. Características de la sociedad patriarcal

Todos los sistemas patriarcales están definidos por una serie de características
comunes:

En primer lugar, es un sistema histórico, tiene un inicio en la historia y no es natural.


Esto resulta de fundamental importancia puesto que, por una parte, da cuenta de la
exclusión histórica que han vivido las mujeres al negárseles la posibilidad de
registrar su historia y por otra, permite concebir la posibilidad de cambio en la
situación de las mujeres.

Se fundamenta en el dominio del hombre ejercido a través de la violencia sexual


contra la mujer, institucionalizada y promovida a través de la familia y el Estado. Se
ha utilizado temor y violencia para controlar este dominio, instalándola en los
cuerpos de las mujeres quienes quedan sujetas al control sexual y reproductivo de
los varones, en particular de aquel que se atribuye su dominio.

Aunque existen hombres en relaciones de opresión en todo sistema patriarcal, las


mujeres de cada uno de esos grupos oprimidos mantienen una relación de
subordinación frente al varón. El hecho de que se trate fundamentalmente de un
sistema de dominio que se ejerce sobre las mujeres no implica que todos los
hombres gocen de los mismos privilegios. De ahí que su subordinación se define
siempre en función del varón independientemente de la categoría que él o ella
tengan.

En el patriarcado las justificaciones que permiten la mantención del dominio sobre


las mujeres tienen su origen en las diferencias biológicas entre los sexos. Las
religiones en un principio como las ciencias médicas con posterioridad han
contribuido a la creación de un sin fin de argumentos que avalan los privilegios de
los varones en nuestras sociedades. Hombres sabios y religiosos de acuerdo a la
historia patriarcal han estigmatizado a la mujer como un ser inferior y sucio por sus

13
flujos menstruales, le han negado su calidad de humana al señalarla como criatura
sin alma, con inmadurez emocional, legitimando la violencia en su contra por ser el
instrumento del diablo (Facio, 2002).

IV.3. Violencia contra la mujer

La violencia contra las mujeres y las niñas es una de las violaciones más
generalizadas de los derechos humanos en el mundo. Se producen muchos casos
cada día en todos los rincones del planeta. Este tipo de violencia tiene graves
consecuencias físicas, económicas y psicológicas sobre las mujeres y las niñas,
tanto a corto como a largo plazo, al impedirles participar plenamente y en pie de
igualdad en la sociedad. La magnitud de este impacto, tanto en la vida de las
personas y familias como de la sociedad en su conjunto, es inmensa. Las
condiciones que ha creado la pandemia –confinamientos, restricciones a la
movilidad, mayor aislamiento, estrés e incertidumbre económica– han provocado un
incremento alarmante de la violencia contra mujeres y niñas en el ámbito privado y
han expuesto todavía más a las mujeres y las niñas a otras formas de violencia,
desde el matrimonio infantil hasta el acoso sexual en línea. En esta sección de
preguntas frecuentes se ofrece una descripción general de los numerosos tipos de
violencia (y de otros términos de uso común) que cualquier activista que trabaje en
el campo de la igualdad de género debe manejar con soltura.

IV.3.1. Violencia de género

La violencia de género se refiere a los actos dañinos dirigidos contra una persona o
un grupo de personas en razón de su género. Tiene su origen en la desigualdad de
género, el abuso de poder y la existencia de normas dañinas. El término se utiliza
principalmente para subrayar el hecho de que las diferencias estructurales de poder
basadas en el género colocan a las mujeres y niñas en situación de riesgo frente a
múltiples formas de violencia. Si bien las mujeres y niñas sufren violencia de género
de manera desproporcionada, los hombres y los niños también pueden ser blanco
de ella. En ocasiones se emplea este término para describir la violencia dirigida

14
contra las poblaciones LGBTQI+, al referirse a la violencia relacionada con las
normas de masculinidad/feminidad o a las normas de género.

IV.3.2. Violencia contra mujeres y niñas

La violencia contra las mujeres y las niñas se define como todo acto de violencia
basado en el género que tenga o pueda tener como resultado un daño o sufrimiento
físico, sexual o mental para la mujer, así como las amenazas de tales actos, la
coacción o la privación arbitraria de la libertad, tanto si se producen en la vida
pública como en la vida privada. La violencia contra las mujeres y niñas abarca, con
carácter no limitativo, la violencia física, sexual y psicológica que se produce en el
seno de la familia o de la comunidad, así como la perpetrada o tolerada por el
Estado.

Sobreviviente de violencia

Este término se refiere a cualquier persona que haya experimentado violencia


sexual o de género. Su significado es similar al de “víctima”, aunque suele preferirse
“sobreviviente” frente a este último porque implica resiliencia.

Consentimiento

“No” es “no”, “sí” es “sí”. El consentimiento es un acuerdo entre personas para la


realización de actos sexuales o para contraer matrimonio. Debe otorgarse de
manera libre y activa; una persona que sea menor de edad o que se encuentre bajo
la influencia de las drogas, o el alcohol no puede dar su consentimiento. El
consentimiento es específico, lo que significa que el otorgado a una persona no
implica que se conceda a otras; también es reversible, es decir, puede revocarse en
cualquier momento.

IV.3.3. Tipos de violencia contra las mujeres

Violencia contra mujeres y niñas en el ámbito privado

15
Este tipo de violencia, también llamada maltrato en el hogar o violencia de pareja, es
cualquier patrón de comportamiento que se utilice para adquirir o mantener el poder
y el control sobre una pareja íntima. Abarca cualquier acto físico, sexual, emocional,
económico y psicológico (incluidas las amenazas de tales actos) que influya en otra
persona. Esta es una de las formas más comunes de violencia que sufren las
mujeres a escala mundial.

La violencia contra mujeres y niñas en el ámbito privado puede incluir:

Violencia económica

Consiste en lograr o intentar conseguir la dependencia financiera de otra persona,


manteniendo para ello un control total sobre sus recursos financieros, impidiéndole
acceder a ellos y prohibiéndole trabajar o asistir a la escuela.

Violencia psicológica

Consiste en provocar miedo a través de la intimidación; en amenazar con causar


daño físico a una persona, su pareja o sus hijas o hijos, o con destruir sus mascotas
y bienes; en someter a una persona a maltrato psicológico o en forzarla a aislarse
de sus amistades, de su familia, de la escuela o del trabajo.

Violencia emocional

Consiste, por ejemplo, en minar la autoestima de una persona a través de críticas


constantes, en infravalorar sus capacidades, insultarla o someterla a otros tipos de
abuso verbal; en dañar la relación de una pareja con sus hijas o hijos; o en no
permitir a la pareja ver a su familia ni a sus amistades.

Violencia física

Consiste en causar o intentar causar daño a una pareja golpeándola, propinándole


patadas, quemándola, agarrándola, pellizcándola, empujándola, dándole bofetadas,
tirándole del cabello, mordiéndole, denegándole atención médica u obligándola a
consumir alcohol o drogas, así como empleando cualquier otro tipo de fuerza física
contra ella. Puede incluir daños a la propiedad.

16
Violencia sexual

Conlleva obligar a una pareja a participar en un acto sexual sin su consentimiento.


Véase infra para obtener más información sobre la violencia sexual.

IV.4. ¿Cuáles son los indicios de maltrato en una relación?

Feminicidio

El feminicidio se refiere al asesinato intencionado de una mujer por el hecho de


serlo, si bien se puede definir de un modo más amplio como cualquier asesinato de
mujeres o niñas. Existen diferencias específicas entre el feminicidio y el asesinato
de hombres. En la mayoría de los casos, por ejemplo, quienes cometen los
feminicidios son parejas o ex parejas de la víctima, y suponen la culminación de un
proceso de abusos, amenazas o intimidación constantes en el hogar, violencia
sexual o situaciones en las que las mujeres se encuentran en una situación de
inferioridad con respecto a su pareja en términos de poder o disponibilidad de
recursos.

Asesinatos por honor

Consisten en asesinar a un familiar, a menudo una mujer o una niña, alegando que
la persona en cuestión ha traído el deshonor o la vergüenza a la familia. Es
frecuente que estos asesinatos estén relacionados con la pureza sexual y con
presuntas transgresiones por parte de familiares de sexo femenino.

Violencia sexual

Se entiende por violencia sexual cualquier acto de naturaleza sexual cometido


contra la voluntad de otra persona, ya sea que esta no haya otorgado su
consentimiento o que no lo pueda otorgar por ser menor de edad, sufrir una
discapacidad mental o encontrarse gravemente intoxicada o inconsciente por efecto
del alcohol o las drogas.

17
La violencia sexual puede incluir:

Acoso sexual

El acoso sexual abarca el contacto físico no consensuado, por ejemplo, cuando una
persona agarra, pellizca, propina bofetadas o realiza tocamientos de índole sexual a
otra persona. Incluye también otros tipos de violencia no física, como abucheos,
comentarios sexuales sobre el cuerpo o el aspecto de una persona, la solicitud de
favores sexuales, miradas sexualmente sugerentes, acecho o exhibición de órganos
sexuales.

Violación

La violación es cualquier penetración vaginal, anal u oral no consentida por parte de


otra persona utilizando cualquier parte del cuerpo o un objeto. Puede ser una
persona conocida o no por la sobreviviente, ocurrir dentro del matrimonio y de una
relación de pareja, así como durante un conflicto armado.

Violación correctiva

Forma de violación perpetrada contra una persona por su orientación sexual o su


identidad de género. Su finalidad es obligar a la víctima a comportarse de manera
heterosexual o acorde con una determinada visión normativa de la identidad de
género.

Cultura de la violación

La cultura de la violación es el entorno social que permite normalizar y justificar la


violencia sexual. Tiene su origen en el patriarcado y se alimenta de unas
desigualdades y sesgos persistentes en lo que concierne al género y la sexualidad.

Trata de personas

Adquisición y explotación de personas utilizando medios tales como la fuerza, el


fraude, la coacción o el engaño. Este atroz delito atrapa a millones de mujeres y
niñas en todo el mundo, muchas de las cuales padecen explotación sexual.

Mutilación genital femenina

18
La mutilación genital femenina (MGF) incluye procedimientos destinados a alterar de
manera intencionada o causar daños en los órganos genitales femeninos por
razones no médicas. Se clasifica en cuatro grandes tipos, y tanto la práctica como
las motivaciones que subyacen a ella varían según los lugares. La MGF es una
norma social, a menudo considerada como un paso necesario para preparar a las
niñas para la madurez y el matrimonio. Por lo general se debe a creencias
asociadas al género y a su relación con una “expresión sexual adecuada”. Se
clasificó por primera vez como violencia en 1997 a través de una declaración
conjunta de la OMS, el UNICEF y el UNFPA.

Matrimonio infantil

Cualquier matrimonio en el que uno o ambos cónyuges sean menores de 18 años.


Constituye una violación de la Declaración Universal de Derechos Humanos, que
establece que “[sólo] mediante libre y pleno consentimiento de los futuros esposos
podrá contraerse el matrimonio”. Las niñas tienen una probabilidad mayor que los
niños de casarse siendo menores de edad y, por tanto, de abandonar la escuela y
experimentar otras formas de violencia.

Violencia en línea o digital

La violencia en línea o digital contra las mujeres es cualquier acto de violencia


cometido, asistido o agravado por el uso de la tecnología de la información y las
comunicaciones (teléfonos móviles, Internet, medios sociales, videojuegos,
mensajes de texto, correos electrónicos, etc.) contra una mujer por el hecho de
serlo.

La violencia en línea puede incluir:

 Ciberacoso

Consiste en el envío de mensajes intimidatorios o amenazantes.

 Sexteo o sexting

Envío de mensajes o fotos de contenido explícito sin contar con la autorización de la


persona destinataria.

19
 Doxing

Publicación de información privada o identificativa sobre la víctima.

(ONU, 2023)

V. Conclusiones

La presente investigación ha permitido profundizar en la comprensión de conceptos


clave relacionados con la dinámica de género y las estructuras sociales. En primer
lugar, el término "género" se revela como una construcción social que define roles y
expectativas basadas en el sexo de una persona, trascendiendo las diferencias
biológicas para abarcar aspectos culturales y psicológicos. La equidad de género,
por su parte, se refiere a la justicia en el tratamiento de mujeres y hombres, teniendo
en cuenta sus respectivas necesidades y situaciones, con el objetivo de eliminar las
disparidades injustas.

La igualdad de género, íntimamente ligada a la equidad, busca que hombres y


mujeres tengan las mismas oportunidades y derechos, erradicando cualquier forma
de discriminación. Sin embargo, la sociedad patriarcal, caracterizada por la
dominación masculina en diversas esferas sociales, políticas y económicas, sigue
siendo un obstáculo significativo para alcanzar esta igualdad. Este sistema perpetúa
roles de género estereotipados y fomenta la subordinación de las mujeres, creando
un entorno propicio para la violencia de género.

La violencia contra las mujeres, entendida como cualquier acto de violencia basado
en el género que resulta en daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico, es una
manifestación extrema de la desigualdad y la inequidad de género. Esta violencia es

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tanto un producto como un perpetuador de la estructura patriarcal, afectando
gravemente la vida de las mujeres y limitando su participación plena en la sociedad.

En conclusión, abordar la equidad y la igualdad de género requiere un cambio


profundo en las estructuras sociales y culturales que sostienen la sociedad
patriarcal. Es fundamental promover políticas y prácticas que protejan los derechos
de las mujeres y fomenten una cultura de respeto e igualdad. Solo así será posible
avanzar hacia una sociedad más justa y libre de violencia de género.

VI. Recomendaciones
 Incorporar la educación en igualdad de género** en todos los niveles
educativos, desde la educación infantil hasta la universitaria, para fomentar
una cultura de respeto y equidad desde temprana edad.
 Fortalecer las leyes contra la violencia de género, asegurando que existan
mecanismos eficaces para la denuncia, protección y apoyo a las víctimas.
 Incentivar la participación de las mujeres en la política y en puestos de
liderazgo, implementando cuotas de género cuando sea necesario.
 Fomentar el emprendimiento femenino y el acceso de las mujeres a recursos
financieros y capacitación para iniciar y gestionar negocios.
 Apoyar movimientos y organizaciones feministas y de derechos humanos que
trabajan por la igualdad de género y contra la violencia de género.
 Fomentar la corresponsabilidad en el hogar**, promoviendo que hombres y
mujeres compartan equitativamente las responsabilidades domésticas y de
cuidado.
 Desarrollar programas de prevención de la violencia de género** dirigidos a
hombres, para deconstruir la masculinidad tóxica y promover relaciones
respetuosas y equitativas.

21
 Capacitar a profesionales de la salud, educación y justicia en temas de
género y violencia de género, para que puedan responder de manera
adecuada y sensible.

VII. Bibliografías

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VIII. Anexos

Infografía 1: Genero en entorno social

23
Infografía 2: Respeto afectivo

Infografía 3: Diferencia de genero-sexo

24
Infografía 4: Igualdad y equidad

Infografías 5: Una sociedad patriarcal

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Infografía 6. Lucha contra la violencia a las mujeres

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