Diccionario Español de Términos Literarios Internacionales
CONSEJO SUPERIOR DE INVESTIGACIONES CIENTÍFICAS
Madrid, 2015
Diccionario Español de Términos Literarios Internacionales (DETLI)
Dirigido por Miguel Ángel Garrido Gallardo
rêverie [ensueño]. La palabra francesa rêverie procede del francés antiguo
resverie, conectada con el verbo resver (soñar) de origen dudoso.(ing.
daydream, revery, reverie, revelry (medieval); it. sogno ad occhi aperti; al.
Träumerei, Phantasie; port. sonho.
Imagen o relato psíquico placenteros, fruto del deseo y de la
capacidad fantástica del sujeto, quien se encuentra en un estado de
distanciamiento de la realidad.
Muy próximas, y a menudo actuando como sinónimos, se encuentran
las palabras francesas “songe” y “fantaisie”; las españolas “sueño” y
“fantasía”; las inglesas “dream”, “fantasy” y “oneirism”; las alemanas
“Wahn” y “Täuschung”; las italianas “fantasticheria” y “chimera”; y las
portuguesas “ilusão” y “ficção”.
Al lenguaje coloquial pertenecen las expresiones inglesas “air castle”,
“castle in Spain” y “castle in the air”, que aluden a lo fantasioso e irrealista
de la “rêverie”, y son fácilmente traducibles a las otras lenguas, que poseen
similares perífrasis.
En este trabajo, preferimos casi siempre traducir “rêverie” por
“ensueño”, que implica actividad parcialmente consciente (y no por
“sueño”, bisémico, que más a menudo remite a un estado fisiológico de
inconsciencia, de dormición). En el ensueño, el sujeto, aunque está
despierto, se separa durante un tiempo breve de lo que le rodea (está
“abstraído”); su contacto con la realidad se vuelve borroso, y la realidad es
parcialmente sustituida por una fantasía visionaria, cuyo contenido suele
ser feliz y versar sobre los deseos del sujeto (esperanzas, ambiciones…),
que él imagina en trance de realizarse.
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Isabel Paraíso
Como puede apreciarse, “rêverie” o ensueño es una palabra altamente
polisémica, que forma campo semántico con otras varias, no tiene
significado propio inmutable, y su comprensión varía según las épocas y
las diversas disciplinas.
Dejando de lado muchos usos de la palabra “rêverie” (como forma
métrica medieval francesa, como título de diversas composiciones
musicales –desde Debussy hasta Elton John-, como título de varias
películas, etc.), vamos a centrarnos en su utilización en Literatura, y
también en Psicoanálisis y Psicología.
LA “RÊVERIE” EN LITERATURA
Frente a la amplísima presencia que tienen los sueños y visiones en
el mundo bíblico, clásico y medieval, el ensueño como tema literario surge
tardíamente, con Jean-Jacques Rousseau y su obra Les rêveries du
promeneur solitaire (1776-1778). Obra inacabada y publicada
póstumamente, la exploración de sí mismo que emprende Rousseau en ella
constituye una innovación literaria, porque va más allá de otros géneros
preexistentes: “memorias”, “confesiones” y “ensayos”. Con ella, inaugura
Rousseau la escritura del “yo”. Centra la atención sobre sí mismo,
disecciona sus particularidades, y se abandona al placer de la
rememoración. Porque la “rêverie” es básicamente un refugio contra la
realidad hostil. Acosado y herido por todos (en su percepción paranoide), el
“paseante solitario” se refugia en la “rêverie”: en el vagabundeo deleitoso
por los senderos de sus recuerdos:
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ensueño
“Je consacre mes derniers jours à “Consagro mis últimos días a
m’étudier moi-même et à préparer estudiarme a mí mismo y a preparar de
d’avance le compte que je ne tarderai antemano la cuenta que no tardaré en
pas à rendre de moi. Livrons-nous tout dar de mí. Librémonos por entero a la
entier à la douceur de converser avec dulzura de conversar con mi alma, ya
mon âme puisqu’elle est la seule que que ella es lo único que los hombres no
les hommes ne puissent m’ôter.” pueden quitarme.”
En el Romanticismo, el sueño y la “rêverie” se convierten en elemento
central de la Estética, la Literatura y la Teoría literaria, como nos ha
mostrado Albert Béguin (1901-1957) en su bellísimo libro L’âme
romantique et le rêve (1939). Los románticos alemanes –y después los
ingleses, franceses, españoles, etc.- conciben el sueño (“rêve”) como clave
para explorar las regiones desconocidas del alma, y como vía de acceso a
una realidad superior. De ahí que en sus escritos manifiesten la nostalgia
por otra existencia más alta, y un sentimiento de extrañeza ante el mundo,
como si solamente en sueños pudiéramos entrever la dimensión verdadera
de nuestro ser.
Fuente de creación, la “rêverie”, melancólica a menudo, es creadora
de mundos. Lleva a la meditación, y nos sitúa ante los misterios de la
existencia humana. Afirma Béguin en el Prólogo de su libro:
“Rêves des nuits et rêves plus “Sueños de las noches y
mystérieux encore qui sueños más misteriosos aún que me
m’accompagnent tout au long de la acompañan a todo lo largo del día,
journée, si proches de la surface tan próximos de la superficie que al
qu’au moindre choc ils y affleurent, menor choque afloran; hay en ellos
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Isabel Paraíso
il y a là une existence dont d’autres una existencia cuya presencia
signes encore manifestent la permanente y fecunda se manifiesta
présence permanente et féconde. también por otros signos. Tengo la
J’ai l’impression que cela vient de impresión de que esto viene de más
plus loin que moi-même, d’une allá de mí mismo, de una
réminiscence ancestrale ou d’une reminiscencia ancestral o de una
région qui n’est pas celle de mon región que no es la de mi ser
être individuel.” individual.”
El ensueño, la poesía, el mito emocionan porque hablan de algo ligado
misteriosamente a uno mismo y a la humanidad. Invitan a penetrar en los
abismos del inconsciente, a adentrarse en las revelaciones.
Más adelante, el Simbolismo de un Rimbaud, por ejemplo, o el
Surrealismo, volverán a buscar en la “rêverie” una aventura espiritual, y en
lo irracional las intuiciones fundamentales del hombre.
EL « FLUIDO DE CONCIENCIA » (« STREAM OF
CONSCIOUSNESS »)
Es la plasmación del mecanismo de la « rêverie » en la narrativa
experimental moderna. El « stream of consciousness » es el flujo continuo,
desordenado y fragmentario de sensaciones, recuerdos, pensamientos, etc.,
de un personaje, cuando éste se encuentra en estado de semiconsciencia. El
prototipo es el larguísimo monólogo interior de Molly Bloom en
duermevela, en el último capítulo del Ulysses de James Joyce. Se cree que
el sintagma « stream of consciousness » para designar este procedimiento
literario, tomado de la Psicología, se debe a la novelista inglesa May
Sinclair (Mary Amelia St. Clair, 1863-1946), ligada al « Modernism »
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ensueño
anglosajón y gran admiradora de Freud. Otros autores, como R. Humphey
(1965), opinan que el creador de la denominación « stream of
consciousness » fue el filósofo y psicólogo funcional William James,
hermano del novelista Henry James.
LA “REVERIE” EN PSICOANALISIS Y PSICOLOGIA
Sigmund Freud (1856-1939), el creador del Psicoanálisis, gran
estudioso de la actividad onírica (La interpretación de los sueños, 1900),
examina también la “rêverie” en su trabajo El poeta y la fantasía, 1908. La
ensoñación o fantasía (alem. “die Phantasie”) realiza, de modo imaginario
y deformado, un deseo del sujeto, que puede ser tanto consciente como
inconsciente. La fantasía constituye un mundo separado del real y
controlado por el sujeto. Además, la fantasía tiene una función
compensatoria de las frustraciones de la vida. (Esto mismo lo realza
también en La novela familiar del neurótico, 1909: Los ensueños “sirven a
la realización de deseos y a la rectificación de las experiencias cotidianas”).
La fantasía está tejida con “el hilo del deseo”. Y los deseos son de dos
tipos: ambiciosos y eróticos. De ahí que el ser humano no suela comunicar
sus fantasías a los demás y se avergüence de ellas. Solamente un tipo de
persona, el escritor, sí comunica sus fantasías a los demás -y encima
consigue la aprobación social-, alejándolas convenientemente de su fuente
pulsional. Así la fantasía remite directamente a “la elección del tema
poético”.
También en “El interés del Psicoanálisis para la Estética” (1913)
vuelve Freud sobre este punto. Para que se convierta en arte, la obra
literaria, que es realización de fantasías, necesita una “transformación que
mitiga lo repulsivo de tales deseos, encubre el origen personal de los
mismos y ofrece a los demás atractivas primas de placer, ateniéndose a
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Isabel Paraíso
normas estéticas”. El arte es “un dominio intermedio entre la realidad, que
nos niega el cumplimiento de nuestros deseos, y el mundo de la fantasía,
que nos procura su satisfacción”. En el campo del arte conserva toda su
energía la aspiración a la omnipotencia que tiene la Humanidad primitiva.
El arte es una “realidad” convencionalmente reconocida, en la cual, y
merced a la ilusión artística, pueden los símbolos y los productos
sustitutivos provocar afectos reales.
En el ser humano normal, la exagerada actividad fantasística –afirma
también Freud en El poeta y la fantasía- no es buena: la multiplicación y
exacerbación de las fantasías propician la aparición de neurosis e incluso de
psicosis.
En el Psicoanálisis moderno encontramos un uso distinto de la palabra
“rêverie” en la obra del psicoanalista británico Wilfred Ruprecht Bion
(1897-1979), creador de la Psicoterapia de Grupo (1961). Partiendo de
Melanie Klein y desarrollando ideas propias, Bion entiende la “rêverie”
materna como capacidad de la madre para sentir lo que está sucediendo en
el interior del niño. Es un acto de fe en el proceso inconsciente, y resulta
esencial para su racionalización (“alpha-function”).
En el siglo XX, la Psicología Cognitiva ha buscado estudiar
científicamente los ensueños. Así Jerome L. Singer (Yale University) y
John S. Antrobus (City College of New York), en las décadas de 1960 y 70,
crean un Cuestionario de Ensueños (“daydreams”), el “Imaginal Processes
Inventory” (IPI). Entre otros autores, los psicólogos Leonard Giambra y
George Huba aplican el IPI y encuentran que las imágenes de la ensoñación
varían en función de tres elementos: si los ensueños son intensos y
deleitosos, si contienen sentimientos de culpabilidad o de miedo, y si el
sujeto se hunde en ellos o no.
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ensueño
ENSUEÑOS COLECTIVOS
Frente a la perspectiva individual que Freud adopta ante el sueño y el
ensueño, su discípulo Carl Gustav Jung (1875-1961) contempla sueño y
ensueño desde la perspectiva de lo colectivo, de la Humanidad. Dentro de
su completa teoría psicológica, que hemos expuesto en otro lugar (1995:
35-44), ocupa un puesto central su concepto de “arquetipo”. El
“inconsciente colectivo”, de hecho, es el depósito de los arquetipos, que
mueven a los hombres sin que ellos se percaten. Los arquetipos son
“imágenes primordiales”, experiencias psíquicas de la Humanidad que se
plasman en “símbolos” comunes para todos los hombres: la Madre, la
pareja Animus/Anima, la cuaternidad, etc.
El filósofo epistemólogo francés Gaston Bachelard (1884-1962),
dentro de su enfoque fenomenológico y recogiendo elementos de la
Psicología de Jung, ha estudiado la ensoñación de la materia: cómo la
Humanidad (poetas de todos los tiempos, legisladores, filósofos, el hombre
común, etc.) experimenta y ha experimentado los elementos que rodean su
existencia: el fuego, el agua, el aire, la tierra, el espacio que habita, el
tiempo, etc. Aspira a detectar los “complejos” que impiden al ser humano
el conocimiento objetivo. Bachelard nos presenta el significado que las
distintas manifestaciones de los elementos tienen para el inconsciente del
hombre. Por ejemplo, en L’eau et les rêves (1943) busca “simpatizar con el
ensueño creador de los poetas”, y nos presenta las asociaciones
inconscientes que establecemos entre infancia y manantial, entre feminidad
adolescente y arroyo, o entre el mar, Madre y Eternidad, o bien entre las
aguas pantanosas, la mujer maléfica y la muerte. La lectura de los libros de
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Isabel Paraíso
Bachelard, magníficamente escritos, es un placer además de un
enriquecimiento intelectual.
BIBLIOGRAFÍA
BACHELARD, Gaston, La psychanayse du feu, Paris, N.R.F., 1938, L’eau
et les rêves. Essai sur l’imagination du movement, Paris, Corti, 1943, L’air
et les songes. Essai sur l’imagination du mouvement, Paris, Corti, 1944, La
terre et les rêveries de la volonté. Essai sur l’imagination des forces, Paris,
Corti, 1948, La terre et les rêveries du repos. Essai sur les images de
l’intimité, Paris, Corti, 1948, La poétique de l’espace, Paris, P.U.F., 1957,
La poétique de la rêverie. Paris, P.U.F., 1965; BÉGUIN, Albert: L'âme
romantique et le rêve. Essai sur le romantisme allemand et la poésie
française, Cahiers du Sud, 1937; ed. revisada: París, José Corti, 1939. Trad.
esp., El alma romántica y el sueño, México, FCE, 1978; BION, Wilfred R.,
Experiences in Groups, London, Tavistock, 1961; FREUD, Sigmund,
Obras Completas, 3 vols., Madrid, Biblioteca Nueva, 1948-1968;
HUMPHREY, Robert, Stream of consciousness in the modern novel,
Berkeley & Los Angeles, University of California Press, 6th. printing, 1965;
JUNG, Carl Gustav, Arquetipos e inconsciente colectivo, Buenos Aires,
Paidós, 4ª ed. 1991; PARAÍSO, Isabel, Literatura y Psicología, Madrid,
Síntesis, 1995; RAYMOND, Marcel, Romantisme et rêverie, Paris, José
Corti, 1978; ROUSSEAU, Jean-Jacques, Les rêveries du promeneur
solitaire (1702), Paris, Livre de Poche, 2001.
Isabel PARAÍSO
Universidad de Valladolid.
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