Módulo 1
Módulo 1
DIRECTIVO
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Ministerio de Educación y Cultura
REPÚBLICA DEL PARAGUAY
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LA GESTIÓN ESCOLAR Y EL ROL DIRECTIVO
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Presidente de la República
Horacio Manuel Cartes Jara
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FICHA TÉCNICA
Equipo Elaborador
Dr. Luis Ortíz Jiménez
Docente Investigador de la Universidad de Almería
Asesor Internacional
Dr. José Antonio Torres González
Coordinación de Edición
Dirección de Comunicación Institucional
Liliana Ghiglione
Andrés Deggeller
Archivo Fotográfico
Archivo Ministerio de Educación y Ciencia
Archivo Universidad Autónoma de Asunción
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LA GESTIÓN ESCOLAR Y EL ROL DIRECTIVO
Este módulo pretende dar respuesta a los siguientes interrogantes
Fundamentación:
La gestión escolar y liderazgo dos ideas que deberían caminar juntas y que no siempre
sucede así. El trabajo de director se centra en hacer de la escuela un proyecto y gestar su
mejora. Es un asunto complejo y multidimensional. Se requiere un saber hacer, un poder
hacer y un querer hacer que no pueden agotarse en una actuación meramente técnica o de
operatividad básicamente política sino que, incluyendo las dimensiones técnica y política, se
plantea la gestión escolar como una práctica crítica y profundamente vital cuyo sentido último
es hacer de una escuela una buena escuela.
El rol del equipo directivo es generar las condiciones para que la enseñanza y el
aprendizaje tengan lugar. Es trabajar en pos de construir una buena escuela: una escuela de
calidad, inclusiva y que mejore constantemente.
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Objetivos:
• Identificar problemáticas y desafíos de la escuela media y de la gestión directiva.
• Comprender las responsabilidades y funciones que implica el rol directivo.
• Identificar que competencias requiere la función directiva y cómo se forman.
• Analizar situaciones institucionales desde un pensamiento crítico, reflexivo y prospectivo.
• Indagar y conocer teorías y enfoques de gestión educativa.
• Relevar, sistematizar y socializar buenas prácticas de gestión.
• Elaborar un plan / proyecto / actividad de mejora de la gestión escolar.
Competencias:
Técnico-Pedagógica curricular:
Comunitaria:
Administrativa:
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CONTENIDO TEMÁTICO
1. Presentación ……………………………………………………………………………………………………………… 11
2. Gestión educativa en la escuela del siglo XXI ……………………………………………………………… 15
2.1. Breve historia ………………………………………………………………………………………………… 16
3. Gestión y liderazgo: Consideraciones generales …………………………………………………………… 20
3.1. El concepto de liderazgo actual ……………………………………………………………………… 20
3.2. Estilos de liderazgo ………………………………………………………………………………………… 23
3.3. Tipos de liderazgo ………………………………………………………………………………………… 29
4. Importancia del papel del gestor escolar: ¿dónde estamos y hacia dónde vamos? ……… 30
5. Educación e Innovación en las sociedades postmodernas …………………………………………… 31
5.1. Gestión e Innovación ……………………………………………………………………………………… 34
5.2. Gestión de la innovación educativa ………………………………………………………………… 36
5.3. El cambio en las organizaciones educativas …………………………………………………… 42
5.4. Visión del liderazgo desde una perspectiva de género …………………………………… 46
6. Identificación de las características de las “buenas escuelas” ……………………………………… 55
6.1. Planes de gestión en las escuelas eficaces ……………………………………………………… 59
7. La evaluación para la mejora de la calidad de los centros educativos …………………………… 62
7.1. La evaluación orientada a la toma de decisiones de mejora …………………………… 63
7.2. La gestión de la calidad ………………………………………………………………………………… 66
7.3. Estrategias para la mejora de la calidad: la autoevaluación …………………………… 72
8. Acción: Propuesta de Actividades ………………………………………………………………………………… 74
9. Bibliografía ………………………………………………………………………………………………………………… 75
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1. PRESENTACIÓN
Tal y como dijo María Zambrano somos tiempo, y estamos anclados en el momento
histórico que nos ha tocado vivir. Crisis económica, social, de valores, en este escenario es
necesario reinventar la escuela (Pérez Gómez, 2012), y para alcanzar esta nueva escuela es
imprescindible de la participación de los docentes. Santos Guerra aporta la idea de que existen
dos tipos de profesores y profesoras, los denomina tipo A y tipo B. Los primeros son personas
que se esfuerzan por una mejora constante en su trabajo y están comprometidos con el mismo,
por el contrario los segundos, son meros cumplidores de su horario “Son mercenarios que se
ocupan de poner la mano al final del mes, aunque no hayan puesto pasión en la tarea ni les
haya importado un comino la suerte que corran sus alumnos/as”. También nos comenta el
autor, como los segundos ponen trabas a las propuestas de mejora de los primeros. Aunque
de forma simplificada, nos dibuja una realidad muy palpable, la innovación la impulsan los/las
docentes, y se hace necesario que sean del tipo A y además que impliquen, y arrastren a los
tipo B a participar y a formar parte de nuevos proyectos, de nuevas propuestas, de trabajar
cohesionados, de impulsar la escuela.
Narra Santos Guerra (s/f) , en un post de su blog, la siguiente anécdota:
Esta vivencia personal, que describe el autor, nos refleja la idea que ha estado instalada
en nuestra forma de pensar, en nuestra forma de actuar y de comportarnos ante un jefe,
un superior, no sólo en el ámbito sino en muchos otros campos (deportivos, académicos,
políticos, religiosos…). En la era de los cambios de las transformaciones, las organizaciones han
demandado otro tipo de dirigentes, de líder.
Etimológicamente la palabra líder proviene del término anglosajón “lead” que significa
conducir, guiar. Es decir que sin necesidad de profundizar, sólo atendiendo al significado de la
palabra “líder” nos aporta una visión de las cualidades básicas que deben tener las personas
que dirigen una organización.
La mutación del término está encaminada, hacia una persona, que empuja al grupo,
no a través de la manipulación o de un abuso de la autoridad que le es concedida, sino como
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autoridad que es aceptada por el resto del grupo, y que no necesariamente emana, del que
dirige por derecho, sino que es muy frecuente encontrarse con líderes informales que tienen
una gran influencia, y son seguidos para impulsar proyectos.
Expresa Pérez Gómez (2012, p. 54), “las enseñanzas de la vida y las costumbres del
pasado no son suficientes para afrontar los desafíos del presente y las exigencias del futuro”
Si el momento histórico que nos ha tocado vivir, está vinculado a realidades y retos
más complejos, abocados a no seguir utilizando las mismas técnicas, los mismos procesos. Es
importante también apreciar estos cambios sociales como una oportunidad de mejora, y de
transformación positiva. El cambio, como prioridad permanente, ofrece un emergente ejercicio
del liderazgo en el sector educativo.
Cita Santos Guerra (s/f), un artículo de Perrenaud “La escuela no sirve para nada” que
nos plantea una reflexión sobre los resultados de la escuela tradicional, desde un punto de vista
crítico, y que demanda una transformación educativa en cuanto a los aspectos éticos.
Bin Laden y los terroristas son personas muy instruidas. Como muchos tiranos
y fanáticos. Como la mayor parte de quienes organizan el crimen. Como los
dirigentes de las multinacionales que juegan con el dinero de los accionistas y
se burlan de los usuarios tanto como del bien público. Entre los doce dignatarios
nazis que decidieron crear los campos de exterminio más de la mitad tenían
un doctorado. Los acontecimientos que agitan el mundo prueban una vez más
que un elevado nivel de formación no garantiza nada en el orden de la ética.
Estamos en época de cambios, pero también de reflexión de los resultados
obtenidos, desde un punto de vista autocrítico, sin culpar de todo esto
alalumnado, al sistema, a la Admistración…Y caminar hacia una formación de
personas que sean capaces de habitar el mundo, donde construyamos una
escuela, donde los objetivos básicos sean como señala Santos Guerra (s/f):
La escuela tiene dos cometidos básicos. El primero consiste en desarrollar
la solidaridad y el respeto al otro sin los cuales no se puede vivir juntos ni
construir un orden mundial equitativo. Mediante el segundo pretende construir
herramientas para hacer el mundo inteligible y ayudar a comprender las causas
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y las consecuencias de la acción, tanto individual como colectiva, tanto propia
como ajena.
En la escuela actual, donde existe una estrecha relación entre preparar para la vida,
refiriéndonos al aspecto laboral de la vida, donde es necesario estar preparado para un futuro
trabajo, que en realidad esa preparación lo único que nos va a servir es para competir con
nuestros contrincantes. ¿Cómo se ha llegado a la construcción de esta escuela?
En una entrevista Miguel Ángel Santos hace el siguiente comentario en relación a lo
expuesto:
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educar a nuestros hijos para que sean capaces de renovar y ampliar nuestras
instituciones democráticas. Meireu P. (2010, p. 55)
Por ello las recetas del pasado tanto en las escuelas como en la familia han quedado
obsoletas, aunque nos puede tentar la idea, vencer la nostalgia de los tiempos pasados, pero
no se puede volver atrás. Aunque la escuela haya perdido su papel informador, puede caminar
hacia otros objetivos:
Una situación educativa es justamente eso: una pared que ofrece suficientes
agarres como para que el niño pueda escalarla por si mismo, unos consejos y
un acompañamiento que lo ayudan a sortear los obstáculos, un seguro que le
permite correr riesgos sin ponerse en peligro, una ocasión de superarse y, al
final, sentirse orgullosos de superarse y, al final, sentirse orgullosos de los ha
logrado (Meireu 2010, p.85)
Esos agarres deben servir para ayudar a educar a esos hijos/as (alumnos/as) que vamos
a dejarles al mundo, a ser capaces de construir valores no basados en la cultura del éxito fácil,
tal y como refleja Santos Guerra, en su artículo “ La cigarra posmoderna”, donde realiza una
versión actualizada del relato de La Fontaine, y deja entrever la filosofía del éxito en la que
descansa el mundo de la información, dejando sin valor o sin darle representación a aquellos
que consiguen el triunfo a través del esfuerzo. “Sólo se entrevista a los ricos, a los poderosos y a
los famosos. Sólo se conoce la vida de los ganadores.” Por ello el papel de escuelas y familias se
incrementa en este sentido, hacia el descubrimiento de los engaños y falsas percepciones que
se han engendrado en la sociedad posmoderna.
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¿Qué tipo de gestión se está ejerciendo en las escuelas de hoy? ¿Qué tipos de docentes
son los que forman los equipos directivos, los claustros, en definitivas las escuelas?
¿Cómo es ejercida la función gestora?, ¿con autoridad o con poder? ¿Qué motiva a los/
las docentes acceder a puestos directivos?
¿A qué tareas se les dedica más tiempo a tareas como coordinar, impulsar, alentar o a la
burocracia y el control? ¿Ser director/a implica convertirse en un/a profesional más negativo,
en pasar de estar entusiasmados a “querer tirar la toalla”?
Dar respuesta a estas cuestiones, intentar indagar que competencias, tanto profesionales
como personales tienen los directores/as, y que acciones son las necesarias para llegar a un
liderazgo que sea impulsor de la innovación, ha sido la motivación principal para realizar este
trabajo.
Para ello vamos a desarrollar el marco teórico, a partir de las diferentes definiciones de
gestión educativa y su equiparación al papel de liderazgo que existen hasta el momento.
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De esta forma los centros escolares construyen un conjunto de rituales donde sus actores
tienen predeterminado un papel que en nada impactan en la vida cotidiana, convirtiendo
la escuela en un espacio surrealista, diferente o distinto a los sucesos que acontecen en la
sociedad que le su razón de ser.
Con el inicio del siglo XX se empieza cuestionar la forma cómo están organizadas las
escuelas, y si su organización contribuye a la adquisición de las competencias que requiere
el contexto en que se desarrolla el alumno, así como el papel que juega el liderazgo en el
éxito escolar, concluyéndose que la estructura escolar constituye un impedimento real, dado
que no apoya el aprendizaje efectivo de los educandos. De esto deviene un movimiento de
reestructuración de los centros escolares en todo el mundo. La reestructuración escolar tiene
un ciclo que va de lo que queremos a lo que podemos alcanzar, es una especie de interjuego
entre nuestras esperanzas y aspiraciones puestas en práctica en una realidad presente. Esto
es un rediseño de futuro donde juega un papel importante el pasado y el presente de los
centros educativos que se manifiesta en condiciones concretas. Este conjunto de condiciones
están motivando una cierta reconversión, rediseño o “reestructuración” del lugar y papel
de la escuela, tal como quedó configurada en el proyecto ilustrado de la modernidad. Esta
reconversión afecta a elementos nucleares del sistema, como son los modos de enseñanza y
aprendizaje, los roles y responsabilidades, y muy especialmente las relaciones con padres y
comunidades, que confluyen en lo que se ha dado en llamar movimiento de reestructuración o
reconversión del sistema escolar (Bolívar, 2008).
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Regularmente el movimiento de reforma pide flexibilidad en la estructura organizativa, lo
cual resulta saludable para el contexto político, sin embargo, ha traído consecuencias negativas
para la mayoría de la población, pues si bien se ha podido avanzar en dirección a la eficiencia y
la eficacia, la deshumanización del proceso educativo alcanza niveles demasiado elevados, de
tal forma que la lógica pedagógica ha sido subsumida por la política o la ideología. Dicho de otra
forma, la profesión docente ha sido subordinada a proyectos educativos diferenciados para
facilitar la elección de clientes, con distinta capacidad de consumo; lejos de una ciudadanía que
se esfuerza con su sistema escolar por lograr una mayor igualdad (Escudero, 1994).
El caso es que por este camino no se han podido resolver los problemas principales
de los centros educativos, sobre todo aquellos que tienen que ver con la función social que
la sociedad le ha asignado. Es claro que las reestructuraciones en el mundo empezaron en la
década de los ochenta en los países desarrollados y el tema de la convivencia positiva cada día
se ve más lejos.
Sin embargo, las cosas pueden seguir el rumbo de “cambiar para no cambiar” al ir
al encuentro de la laxitud para trasladar la responsabilidad a los gobernados y legitimar un
liderazgo político en decadencia. Resulta innegable que los estándares, las comparaciones
internacionales y la rendición de cuentas públicas sólo han producido mayor competencia, pero
no han contribuido al aprendizaje exitoso de los alumnos. Se presume que la competencia hará
posible la calidad de los aprendizajes, habida cuenta que en la lucha por ofrecer el servicio se
logrará la mejora. Dicho de otra forma, es la libertad del mercado en educación lo hace posible
la calidad del servicio. Exactamente igual que en la economía.
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En la realidad el nuevo modelo de organización de los centros escolares reflejan una
mezcla rara de los aspectos principales del fenómeno educativo: descentralización que se
adapta al contexto, corresponsabilidad ética, competencias para enfrentar la vida, etc.
En toda reestructuración intervienen los sujetos que tienen relación directa con el
servicio educativo: directivos, profesores, padres de familia y alumnos. Según Bolívar, (2008), en
relación a ellos aparecen cuatro dimensiones nucleares componentes de la “reestructuración”:
• descentralización y gestión basada en la escuela,
• elección de centros
• incremento de la capacitación del profesorado,
• reconstrucción del currículum por los centros.
En el caso de la primera dimensión se refiere al poder que debe tener la escuela para
organizarse a partir de la decisión los agentes o sujetos escolares, con lo cual se habla de cierto
grado de autonomía que ha de conducir a la corresponsabilidad. En este renglón el liderazgo
juega un papel determinante en la medida en que delega a otros tal capacidad de organización,
buscando multiplicarse hacia otros al tiempo que establece alianzas con fuerzas externas a la
escuela.
El liderazgo puede contar con dos expectativas a partir de las condiciones prevalecientes:
un liderazgo para mantener el estado de cosas actuales (burocrático) o un liderazgo para el
cambio (transaccional y/o transformador). En el caso del primero es el que ha tenido vigencia
en toda la modernidad, en tanto que el segundo ha empezado a aparecer desde la década de
los ochenta en el marco del movimiento de reestructuración.
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El líder de los centros educativos debe tener claro las condiciones objetivas y subjetivas
con las que trabaja, es decir, contar con un pleno conocimiento contextual e interno al centro
escolar, y ante todo la cultura de los sujetos o agentes con los que trata cotidianamente, pues
en el caminar está obligado a mediar o negociar con las fuerzas internas de la escuela y con
las fuerzas externas que le impone el contexto social y organizativo de la institución. No será
raro que el líder vaya a entrar en contacto con burócratas incrustados entre los profesores,
las autoridades educativas, el ayuntamiento o en los padres de familia, y con todos ellos debe
hacer negociaciones que le permitan crear las condiciones para avanzar en dirección de la
transformación del centro escolar que dirige.
Dos características se imponen a este tipo de liderazgo: convicción del camino a seguir
y elevada sensibilidad para relacionarse con todos los sujetos que intervienen en el accionar
del centro escolar. Con éstas se estaría garantizando el tránsito hacia la transformación de la
entidad educativa.
Cinco características encuentro en el liderazgo transformador:
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estarían adquiriendo las competencias prudentes para desarrollarse en el
contexto económico, social y cultural.
Desde los estudios realizados por Maquiavelo, en el siglo XVI, que consideraba que
el liderazgo eficaz sería aquel que lograse mantener un flujo adecuado de información
fiable sobre aquellos asuntos sobre los que hay que tomar una decisión y al mismo tiempo
mantener el respeto suficiente para autorizar que se lleven a cabo las decisiones, pasando por
las aportaciones realizadas en el siglo XIX, en el que comienzan a estudiarse de manera más
sistemática los diversos elementos que construyen el proceso de liderazgo, hasta el siglo XX
donde los estudios se centran en profundizar en figuras históricas, considerando el liderazgo
como un rasgo innato de la personalidad. Visión de liderazgo que no es seguida por numerosas
investigaciones.
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• Liderazgo como una función del entorno y de las situaciones, cuyo interés se centra
en la búsqueda de las características particulares del contexto que tienen mayor
impacto sobre la conducta del líder, el aislamiento, la búsqueda y el control de las
variables situaciones específicas determinantes.
• El nuevo liderazgo. Bajo esta denominación se recogen los enfoques explicativos
más recientes que intentan recuperar aquello que es valioso de los distintos modelos
anteriores, destacando los estudios sobre el liderazgo transformacional, distribuido
y sostenible.
Aparece aquí una nueva faceta de especial importancia, la influencia del líder en el grupo,
porque es ahí donde nace y toma sentido la función de liderazgo, como persona o personas
que dinamizan el grupo. El concepto se despega de esa teoría de liderazgo basada en rasgos de
la personalidad. Si no que el grupo atribuye, según el momento y la actividad a determinados
sujetos. Compartimos la opinión de Lorenzo, en el siguiente sentido:
“El liderazgo se encarna, por tanto, en personas distintas que no nacen líderes
y en situaciones o contextos distintos”. ”Actualmente no se entiende como
una atribución individual o ambiental. El liderazgo se conceptualiza como una
función, una cualidad y una propiedad que reside en el grupo y que dinamiza
la organización”. (Lorenzo M, 2004, p. 195)
21
El informe de la OCDE (2009, p. 75) desarrolla esta idea como una de las estrategias
claves, que va a permitir una mejora del liderazgo escolar.
Hargreaves y Fink (2008, p. 93), desarrollan las conclusiones sobre liderazgo transformador
que han tenido mayor importancia para el liderazgo distribuido:
• Los efectos del liderazgo sobre el aprendizaje del alumnado son pequeños pero
importantes desde la perspectiva de la educación.
• El profesorado considera que aquellos centros en los que ellos facilitan un liderazgo
de mayor influjo son más eficaces e innovadores.
• Distribuir una buena parte de la actividad directiva a los profesores/as ejerce
un influjo positivo sobre la eficiencia de los/las docentes y la integración del
alumnado.
• Las prácticas de liderazgo transformador son útiles en casi todas las situaciones
de cualquier organismo.
• El liderazgo transformador “depende de reconocer las características y los retos
exclusivos de determinados tipos de contextos de unos organismos y de la forma
de reaccionar ante ellos”.
• El liderazgo del profesor/a produce un efecto importante sobre la participación
del alumnado, muy superior a los efectos del liderazgo del director/a después de
tener en cuenta las circunstancias familiares de los alumnos y alumnas.
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Bolman y Deal (1995), consideran que hay cuatro perspectivas o miradas de la
organización, que los distintos líderes y “gerentes” adoptan, en general separadamente, o
priorizando sólo alguna, o como máximo dos de ellas. Lo reflejamos en el siguiente esquema
del profesor Ortiz, L (2011).
“Un líder que integrara todas estas perspectivas configuraría un estilo ideal para el
desarrollo de sus funciones” (Ortiz, 2011).
Se entiende que tiene
una visión global de la
ESTRUCTURAL ARQUITECTO estructura.
Pueden ser pequeños
tiranos, burócratas.
Cree en la gente.
RECURSOS
CATALIZADOR Dan apoyo y comparten
HUMANOS
información.
Distribuyen el poder.
DEFENSOR LIDERAZGO POLÍTICO
Persuasivos y negociadores.
INTERPRETA LA Descubre la misión de la
PROFETA
EXPERIENCIA organización y la comparte.
Fuente: Ortiz (2011)
Esta visión de liderazgo, desde las diferentes perspectivas, nos acerca a una idea de
líder que tiene en cuenta a sus colaboradores, dando especial importancia a las relaciones que
fluyen entre ellos y la organización. Podríamos decir que es pionero en darle relevancia a los
aspectos informales, y en atender los sentimientos y opiniones de sus miembros. Por otro lado,
el componente político no se puede obviar, considerando la organización como una entidad
donde nacen conflictos y donde se desarrollan luchas de poder entre los integrantes de la
misma.
La perspectiva estructural, que configura según Bolman y Deal (1995) la “cultura
organizacional”, que crea un espacio de creencias, valores, climas, ritos y símbolos
inconscientes, que son de un alto grado de significatividad y cargados de gran influencia dentro
del funcionamiento de la organización.
Toda esta simbología, la retratan los autores con la metáfora que compara a la
organización con un teatro, ejemplificando esta idea con una anécdota que había transcurrido
en una organización que a través de un programa había obtenido éxito en el logro de sus
resultados.
El éxito obtenido por la organización era atribuido por sus miembros a la cuidadosa
planificación, y al cumplimiento del cronograma propuesto. Sin embargo, un estudio posterior,
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reflejó que en realidad la ejecución no había coincidido con lo planificado, e incluso se
resolvieron cuestiones de forma improvisada y de forma distinta a la planificada. Los resultados
de la investigación mostraron que en contra de lo que los propios miembros creían el éxito
radicó en que ellos gracias a la planificación, tenían un sentimiento de pertenecer a un proceso
importante. Es decir que gracias a la creencia de que existía esa planificación, se logró el
resultado de los objetivos, como consecuencia indirecta de que el proceso estaba planificado.
Los autores nos transmiten su especial forma de percibir toda la actividad organizativa,
como si tratase de una obra de teatro, en el sentido de que procesos tales como reuniones,
evaluaciones, o la preparación de documentos como actas, cronogramas entre otros permiten
a los miembros desarrollar un sentido de pertenencia que les hace ganar confianza y de forma
indirecta sirven para el logro de unos objetivos.
Aparece una nueva dimensión del concepto de líder, para dar respuesta a las nuevas
necesidades de las organizaciones. Es necesario establecer una división en diferentes niveles,
para solucionar problemas y situaciones complejas, que nos separan del concepto tradicional
de líder como “héroe”, no se puede esperar la resolución por parte de una sola persona. Por ello
nos presenta Senge, P (1996) como uno de los mayores obstáculos las viejas ideas instaladas
sobre liderazgo.
La evolución del concepto debe ir dirigida hacia un liderazgo transformador, que permite
fluir la producción de conocimientos a través de la comunicación y la cooperación, y que deje
de lado un poder jerárquico basado en la autoridad. En definitiva se trata de nuevas formas
de trabajo y entender la organización, basándose en un liderazgo que actúe para obtener y
compartir información, creando un ambiente de confianza, flexible que genere rendimientos
basados en el trabajo en equipo. Senge, P. (1996) distingue las siguientes etapas o fases:
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asociadas al papel del liderazgo son:
• Compartir información.
• Ofrecer apoyo.
• Asignar a los miembros resistentes en equipos de contagio.
• Comprensión de los procesos de aprendizaje individual y grupal.
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• Dirigen sus vidas de formas equilibrada
Se mantienen socialmente activos, también intelectualmente, y físicamente. Están
interesados en una amplia gama de cuestiones, lectura, noticias etc... Sus acciones y
actitudes son adecuadas a cada situación: equilibradas, mesuradas, moderadas y prudentes.
Para ellos, el único fracaso real es el no haber extraído la experiencia de cada fracaso.
• Ven la vida como una aventura
Ven en sus actuaciones algo estimulante, y que el descubrimiento de ese nuevo
territorio les hará evolucionar. Tienen confianza en si mismos y en los demás miembros del
grupo, y además transmiten esa confianza Están interesados en las personas saben escuchar,
y aprenden de la gente. Uno de sus principios fundamentales es la flexibilidad, adquiriendo
características específicas según el grupo, adaptándose a los cambios.
• Son sinérgicos
Son capaces de aprovechar todo el potencial de sus colaboradores. En las situaciones
que intervienen, son capaces de mejorarla, con trabajo duro y altas dosis de creatividad y
novedad, aportan una gran productividad. Aprovechan el trabajo en equipo, desarrollando
sus puntos fuertes y complementándolo con los puntos fuertes de los demás, Saben delegar,
proporcionar autoridad a sus colaboradores para que desarrollen las funciones que les son
asignadas, confía en ellos comparte la responsabilidad y establece los mecanismos de control
necesarios.
• Se ejercitan para la autorrenovación
Finalmente, se ejercitan de forma regular en las cuatro dimensiones de la personalidad
humana: física, mental, emocional y espiritual. Consiguiendo así una personalidad fuerte y
equilibrada que le va a permitir, desarrollar sus objetivos.
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TIPOS DE LIDERAZGO CONCEPTOS
Es el liderazgo cuya conducta está dirigida, por
Centrado en principios.
ciertos principios básicos que son el norte de toda
(Covey, 1995).
actuación.
Intuitivo. Es un liderazgo preocupado por una vuelta al
(La Sarget,1977) autentico auténtico humanismo.
Transcultural. Liderazgo preocupado y preparado para trabajar
(Kreitner y Kiniki,1996) en organizaciones con varias culturas.
Global. En contextos multiculturales los líderes deben
(Kreitner y Kinini,1996) desarrollar habilidades globales.
Líder como entrenador. Concibiendo al directivo como un facilitador
(Duncan y Oates,1994) (entrenador) en lugar de controlador.
Conducen adecuadamente a su organización
Estratégico. ente los avatares de los “entornos
(Ansoff,1997) turbulentos” y cambiantes de nuestro
tiempo.
Visionario. El líder desarrolla su propia visión del
(Nanus,1994) centro educativo.
El liderazgo busca la realización continua de
De liberación.
transiciones hacia la mejora de cada miembro
(Noer,1997)
en sí mismo.
Liderazgo emocional.
Es una metáfora similar a la de Goleman. Es
(Fernández y
un “director de emociones”
otros,2001)
Trabaja la creatividad y con
Líder Creativo.
creatividad preocupándose de la
(Dilts, 1998)
innovación institucional.
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Un liderazgo basado en el mando(acciones
Liderazgo estratégico. directas sobre las personas);la comunicación y
(Bou,2004) la estrategia (reglas del juego que el líder debe
dominar)
Liderazgo clarividente.
En él predomina la visión de futuro.
(Sharma, 2003)
La literatura deja patente, las numerosas propuestas que además han ido creciendo
a partir del año 2004. Pero debemos plantearnos una cuestión, acotando las respuestas al
entorno especifico al cual nos estamos refiriendo en este trabajo:
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3.3. TIPOS DE LIDERAZGO.
Existen diversas formas de comportamiento de los líderes frente a sus seguidores para
ejercer el liderazgo. Las distintas formas de ejercer la autoridad y utilizar los tipos de poder dan
lugar a diferentes estilos de liderazgo.
Desde los primeros estudios sobre este tema, se ha tratado de elaborar una clasificación de
las distintas formas en que se ejerce el liderazgo. Así, algunos autores distinguen:
• Líder formal: El que deriva de una autoridad formal, que representa el poder de
recompensa, o castigo. Su objetivo es mantener la estructura formal del grupo, a cumplir
la legislación y a establecer un orden.
• Líder informal: Aquel cuyo margen de decisión depende del grupo, se crea una
autoridad informal, que emana del poder de referencia (los demás integrantes del
grupo se identifican con el líder), y el poder de experto. Se encargan de mantener el
clima afectivo y el equilibrio emocional del grupo.
Los trabajos más conocidos son los que diferencian los estilos de liderazgo en función
de la utilización del mando. Entre las clasificaciones más difundidas está la que
distingue tres estilos básicos.
• Estilo autoritario o autocrático: Es un sistema de liderazgo en el cual la responsabilidad
es siempre líder. El dirigente autocrático necesita mantener siempre el control del grupo,
decide las actividades, realizada las asignaciones de trabajo y hace que se cumplan. El
ambiente de trabajo que se crea es poco gratificante.
• Estilo democrático participativo. En este sistema de liderazgo la responsabilidad reside
en el grupo. El líder democrático trata de proporcionar dirección al grupo haciendo uso
de las discusiones para resolver los problemas y así tomar las decisiones necesarias por
si mismo. En el ambiente se respira confianza, aunque esto no garantiza la eficiencia.
• Laissez-faire (dejar hacer): el sistema es anárquico. En el la responsabilidad se distribuye
entre los miembros del grupo cada uno por separado. El líder no participa en grupo
dejando que este actúe como quiera. Esto lleva a una situación caótica por lo que se
cuestiona si realmente se trata de un estilo de liderazgo.
Los diferentes estilos de ejercer el liderazgo han ido evolucionando a la par que se ha ido
desarrollando las diversas formas de entender el cambio y la mejora escolar. Esta evolución
la refleja Bolívar (2013), donde sitúa el momento actual como el de reestructuración escolar,
estableciendo la meta del cambio, a través de un rediseño de los centros escolares que posibiliten
la mejora, es necesario la creación de roles que promuevan dicha mejora. Nos plantea el autor
como el liderazgo debe ser transformacional que implique un cambio cultural.
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4. IMPORTANCIA DEL PAPEL DEL GESTOR ESCOLAR:
¿DÓNDE ESTAMOS Y HACIA DONDE VAMOS?
En una reciente entrevista a Ken Robinson2 expone que según su experiencia, la mayoría
de sistemas educativos están desfasados y son anacrónicos. Se crearon en el pasado en una
época distinta para responder a retos diferentes. Nacen para satisfacer las necesidades de
una Economía Industrial, donde se formaba para adaptarse a la cadena productiva. Tenía
un sistema lineal basado en la repetición. Pero los cambios acontecidos en el mundo en los
últimos cincuenta años, donde esa sociedad industrial se ha transformado en la Sociedad de la
información y del conocimiento, necesitan responder a otras demandas sociales basadas en la
motivación y la creatividad.
Por otro lado también nacen exigencias para los docentes que deben desarrollar
competencias que les permitan dominar estos nuevos lenguajes, relaciones, intereses y
expectativas, que hacen necesaria el desarrollo de nuevas pedagogías. Los líderes escolares
necesitan dominar todo este cúmulo de vivencias, de transformaciones sociales, para que
puedan guiar, supervisar y a la vez evaluar la práctica de su equipo educativo. En todo este
entramado la figura del director/a, tiene un gran protagonismo puesto que es el que puede
favorecer la formación profesional, e integrar todas estas prácticas en la vida cotidiana de la
escuela, beneficiando la innovación educativa.
2
Entrevista de programa redes “El sistema educativo es anacrónico” (04/03/2012) [Link]
[Link]/television/20110304/redes-sistema-educativo-anacronico/[Link], sitio consultado en marzo 2012
El trabajo realizado por la OCDE (2009) “Mejorar el liderazgo escolar” desarrolla tres
causas que dificultan y actúan como barrera en el desarrollo de un liderazgo eficaz, retos a los
cuales deben enfrentarse las escuelas para resolver este desafío con éxito:
• Las funciones de los directores se están intensificando. Con los nuevos
Reglamentos, se les ha concedido una mayor responsabilidad a los directores de centros
escolares, más trabajo de mayor complejidad hace cada vez más insostenible que recaiga la
carga en una sola persona, se hace necesario que se distribuya el trabajo y las responsabilidades.
• La profesión está envejeciendo. La edad media del líder escolar en los países de
la OCDE tiene 51 años de edad y se retirará dentro de los próximos cinco a diez años. Por lo que
una mejora de liderazgo escolar, va aparejada al desarrollo de unos proyectos que permitan la
continuidad independientemente de que la persona impulsora no continúe en ellos.
• Las condiciones de trabajo son poco atractivas. Muchos países enfrentan
números decrecientes de solicitudes para puestos de dirección. En España, una gran mayoría
de puestos tienen que ser designados por la propia Administración. Todo esto va asociado
a la imagen negativa de un puesto que a menudo se considera que tiene una carga excesiva
30
de trabajo, que ofrece formación y preparación insuficiente, salarios inadecuados y malas
condiciones de trabajo. Y un sentimiento de que no van correlacionados la carga de trabajo
con los incentivos adicionales ofrecidos.
31
Hasta que un día al despertar el hombre que se maravillaba con los relatos
de su compañero vio la cama de su amigo vacía. Había perecido durante la
noche y su cuerpo había sido retirado. Pasado unos días, el amigo solitario
pidió que le trasladaran a la cama cerca de la ventana. Cuando lo hicieron se
percató de que lo único que se podía ver a través de la ventana era una enorme
pared. Intrigado, preguntó a la enfermera ¿por qué su compañero de cuarto le
contaba cosas inexistentes?
La enfermera respondió: “Su ex compañero de habitación era ciego. No podía
ver nada. Me imagino que se lo contaba para hacerle la vida más agradable”.
Wilfredo Rimari Arias, (2006)
Sin duda, para poder alcanzar esta visión, esta transformación profunda el proceso de
innovación, es clave para que se produzca ese cambio de mirada. Quizás es humano buscar
soluciones enrevesadas a respuestas a veces no tan complicadas. la referencia que hace Gimeno,
(2004) en su Libro “La educación obligatoria: Su sentido educativo y social” cita a Rousseau en
su libro Emilio, Muestra la educación como el medio de construir seres humanos plenos, una
forma de hacer hombres felices (Gimeno, 2004, p. 5)
Hay veces que nos planteamos “¿innovación? En educación está todo inventado”,
sorprende esa visión, ese sentir, que casi con total seguridad es compartido por más compañeros/
as de profesión, la justificación de este comentario es que la realidad en la escuela es otra, el
día a día es otra cosa, la teoría y la práctica con los niños/as y con lo problemas cotidianos, son
otra cosa. Ahí se encontraba otra clave, que nos las han transmitido la mayoría de profesores,
la necesidad de conectar esa práctica docente con la teoría, la investigación con las prácticas
educativas, porque desde esa práctica es donde van a emanar, las cuestiones trascendentales y
donde se podrá generar teoría válida para hincar procesos de innovación.
Cuando pensamos en el término innovación en un nivel coloquial, la idea que nos surge
es la de novedoso, algo distinto, en un sentido creativo y sobre todo con una gran vinculación
a las nuevas tecnologías. ¿Pero en el ámbito académico a que nos referimos con innovación?
El término innovación en un contexto educativo, ha nacido y se ha puesto de moda como
32
consecuencia directa del momento de crítica que afronta la escuela, en la que se enfrenta a
diferentes retos en un marco de incertidumbre, que precisa una puesta en marcha hacia una
transformación muy profunda.
Describe Carbonell, J (2001, p. 55) una definición bastante aceptada que define
innovación:
Esta amplia definición, que toca diferentes cuestiones y propone una reestructuración
integral, multidimensional, no sólo en cuanto a currículo, prácticas educativas, sino también
en la organización y micro política de los centros. Cambio es una acepción ligada al término
innovación, ¿pero es suficiente el cambio para que se produzca una innovación?
En este sentido quiero hacer referencia a una definición de innovación que Pulido, (2012,
p.34) nos presenta: “Innovar no es sólo hacer cosas distintas sino cosas mejores”
Creo que arroja luz para comprender la amplitud del concepto innovación, que aporta un
valor añadido muy interesante. No es suficiente el introducir cambios, sino que estos cambios
deben mejorar, transformar en un sentido positivo.
En esta dirección Carbonell, (2001, p. 56) señala que “la innovación educativa se asocia
a la renovación pedagógica. Y también al cambio y a la mejora, aunque no siempre un cambio
implica mejora: toda mejora implica cambio”
33
¿Por qué se realizan estas prácticas a un nivel estético? Estas actuaciones que estarían
totalmente aceptadas en un plan estratégico de marketing, son una muestra de la situación
de sometimiento de las escuelas a la economía de mercado. Donde nos encontramos con
organizaciones que compiten en el mercado, por tener más demanda y prestigio. Estos cambios
del continente y no del contenido, están diseñados para realizar una “adaptación Express” a la
sociedad del conocimiento, forzada quizás por la presión administrativa, ante el esfuerzo que
están realizando por la construcción de un escuela 2.0.
“Uno de los principales enemigos de la innovación auténtica son las innovaciones forzadas
(por la vía formal, burocrática o administrativa) (Zabalza, 2004, p. 8)
Está claramente aceptado que las innovaciones que parten desde abajo, desde el
propio colectivo docente, tienen más posibilidades de éxito y continuidad que las que emanan
desde arriba. También se tacha de cierta inercia del profesorado que a veces necesitan ciertos
estímulos externos para remover a las escuelas. Es aquí donde cobra vital importancia la figura
de líder dentro de los centros, como elemento clave para el impulso de proyectos innovadores,
que sean el motor de cambio que permita que la innovación sea potente y exitosa.
Toda organización que pretenda permanecer en el tiempo, debe adaptarse a los cambios,
debe renovarse y actualizarse constantemente. En el mundo educativo también es necesaria
esta adaptación a los cambios, todo este proceso se le denomina innovación.
Pero sería necesario delimitar que entendemos por innovación en el ámbito educativo,
para poder seguir avanzando en la importancia que la función directiva desempeña para que se
produzcan estos procesos de cambios o mejoras. Cuando pensamos en el término innovación
en un nivel coloquial, la idea que nos surge es la de novedoso, algo distinto, en un sentido
creativo y sobre todo con una gran vinculación a las TIC. ¿Pero en el ámbito académico a qué
nos referimos con innovación? El término en un contexto educativo, ha nacido y se ha puesto
de moda como consecuencia directa del momento de crítica que afronta la escuela, en la que
se enfrenta a diferentes retos en un marco de incertidumbre, que precisa una puesta en marcha
hacia una transformación muy profunda.
En este sentido es destacable el matiz que introduce Zabalza (2004) cuando indica que
innovar no es sólo hacer cosas distintas sino cosas mejores. Esto nos sitúa en la amplitud
del concepto, no es suficiente introducir cambios, sino que estos cambios deben mejorar,
transformar en un sentido positivo. También en esta línea sostiene Carbonell (2001) “La
innovación educativa se asocia a la renovación pedagógica. Y también al cambio y a la mejora,
aunque no siempre un cambio implica mejora: toda mejora implica cambio”. (p. 17)
34
Es evidente que se realizan cambios en múltiples aspectos de la vida escolar, el más
llamativo en los últimos tiempos la introducción de recursos basados en las TIC. ¿Pero estos
cambios son innovaciones?, ¿Implican una mejora en la práctica? En los centros se desarrollan
proyectos de innovación, la mayoría centrados en la introducción de las TIC, ejemplo claro que
muestra que en una gran medida se introducen ordenadores en el aula, pizarras digitales, y
sin embargo se siguen utilizando de la misma forma que un libro de texto. Es decir, que en el
trasfondo, todo sigue igual, porque los métodos, las formas no varían seguimos haciendo lo
mismo, lo más cómodo, lo de siempre.
Está claramente aceptado que las innovaciones que parten desde el propio colectivo
docente, tienen más posibilidades de éxito y continuidad que las que emanan desde arriba.
También se tacha de cierta inercia del profesorado que a veces necesitan ciertos estímulos
externos para remover a las escuelas.
Tomando como punto de partida esta metáfora de las escuelas como locomotora,
podríamos afirmar que uno de los combustibles indispensables es la innovación. El siguiente reto
que se presenta en la escuela es el de construir estructuras sólidas, que ajusten las necesidades
concretas a cambios radicales en los conceptos que están instalados de forma permanente.
Los cambios los realizan las personas que componen estas organizaciones, principalmente los
docentes que deben implicar ya no solo al resto de compañeros/as sino a la globalidad de la
Comunidad Educativa. La figura de líder está estrechamente vinculada a la innovación, porque
se materializa en personas, capaces de desarrollar las competencias de liderazgo.
Por las características peculiares de la escuela, que son espacios vivos, donde suceden
infinidad de situaciones que escapan a la planificación, nos encostramos tal y como expresa
Gairín, & Rodríguez-Gómez (2015, p.77), que en relación a la mejora educativa. “La mejora
educativa aparece así como un reto permanente que se plantea en los centros y el sistema
educativo”.
35
Es aquí donde cobra vital importancia la figura de líder dentro de los centros, como
elemento clave para el impulso de proyectos innovadores, que sean el motor de cambio que
permita que la innovación sea potente y exitosa.
Esta visión de reto que debe afrontar el liderazgo para el cambio, la planteó De Vicente
et al (1996), cuando nos dice que el logro de equipos directivos que trabajen conjuntamente
hacia una visión de escuela basada en teorías del cambio educativo, siendo el papel del líder
fundamental a un nivel organizativo.
36
Dicha búsqueda ha sido espoleada sin duda por la “desilusión hacia las concepciones
del gran-hombre respecto al liderazgo y hacia las estructuras organizativas burocráticas”. En
efecto, las concepciones clásicas del liderazgo lo presentan como un fenómeno individual, muy
dependiente de las características de los sujetos y frecuentemente asociado al desempeño de
cargos formales de la organización.
Además, al poner el foco sobre las actividades y los procesos por encima de la jerarquía
y la autoridad, el liderazgo distribuido trata de salvar el recurrente dualismo líder seguidores
y las imágenes de superioridad y subordinación a él asociadas. Se asume, en definitiva, que el
liderazgo puede proceder de cualquier lugar dentro de la organización, y que más que estar
vinculado a un estatus o posición determinada, tiene que ver con la dinámica de trabajo que
grupos e individuos despliegan en un contexto organizativo específico.
37
Una de las cuestiones más interesantes de la retórica del liderazgo distribuido es su
vocación de comprender cómo funciona el fenómeno de la influencia en las escuelas. Es verdad
que una parte importante de los trabajos sobre éste tópico hacen lo que marca la tradición
del campo: tratar de convencernos de que ésta es la forma adecuada de liderar los procesos
educativos. Sin embargo, frente a ese enfoque normativo, un número significativo de ellos
adoptan un enfoque analítico-descriptivo. Este enfoque ha generado una importante literatura
de investigación sobre las propiedades y las complejidades de la distribución del liderazgo en
las instituciones escolares: fuentes, focos, funciones, interacciones, contextos, resultados.
Otras investigaciones también hallaron que los participantes atribuían liderazgo a muy
diferentes fuentes en sus centros escolares, no sólo al director. También en lo que se refiere al
liderazgo formal algunos estudios han hallado una variedad de fórmulas organizativas. Podemos
observar como el liderazgo individual coexistía con el de parejas, tríos y otras formaciones
similares. También (Bolivar & otros, 2013) encontramos tres modelos alternativos de dirección:
escuelas con dos co-directores, con directores rotativos, y una pequeña escuela sin director
en donde los profesores se dividían las tareas de éste. Y señalaron algunos beneficios de estos
modelos: una atención más directa hacia las prácticas pedagógicas, más atención a los servicios
que prestan apoyo a la escuela, y gran disponibilidad para profesores, alumnos y padres.
Pero la distribución del liderazgo en la práctica alcanza incluso más allá de las paredes
de las escuelas.
Otra de las preocupaciones de las investigaciones sobre el liderazgo desde una perspectiva
distribuida es cómo éste se distribuye en la práctica y qué efectos tiene en la organización. Se
han sugerido una gran variedad de patrones de distribución, fruto del uso de distintos criterios
clasificatorios. Gronn (2002, citado por Bolivar, 2013) distinguió entre patrones holísticos, que
suponen interdependencia y coordinación entre diversos líderes que comparten objetivos, y
patrones aditivos, que no suponen alineamiento estratégico alguno. Además, los patrones
holísticos pueden adoptar, según él, tres formas: colaboración espontánea -grupos de individuos
que se coaligan para juntar su experiencia y alinear sus conductas mientras dura una tarea y
38
luego se desintegran-; relaciones intuitivas de trabajo -individuos que trabajan y se relacionan
juntos de una manera más sistemática-; y práctica institucionalizada - estructuras formalizadas
de trabajo colaborativo-.
Anderson, Moore y Sun, (2009, citado por Bolivar, 2013) encontraron también dos
patrones, uno que abarcaba todo el ámbito escolar (school-wide) y otro relativamente
circunstancial y referido a actividades específicas (goal-specific) Por su parte Spillane (2006,
citado por Bolivar, 2013) distinguió tres disposiciones para distribuir las responsabilidades:
• división del trabajo: diferentes líderes realizan por separado distintas tareas,
• co-liderazgo o líder-plus: múltiples líderes realizan juntos tareas vinculadas entre sí;
• liderazgo en paralelo -múltiples líderes realizan las mismas tareas pero en contextos
diferentes-.
• En colaboración -dos o más líderes realizan conjuntamente la misma práctica en el
mismo contexto-,
• Colectivo -dos o más líderes realizan tareas independientes en diferentes contextos para
conseguir los mismos fines
• distribución coordinada acciones independientes de dos o más líderes realizadas de
manera secuencial
La tipología que proponen Leithwood et al (2007, citado por Bolivar, 2013) se organiza
alrededor de cuatro patrones: * (1) alineamiento planificado, (2) alineamiento espontáneo, (3)
desajuste espontáneo, y (4) desajuste anárquico.
39
• pragmático,
• estratégico,
• incremental,
• oportunista,
• cultural.
Lo más interesante es que MacBeath piensa que el liderazgo existe bajo diferentes
sistemas de actividad (activity systems) y que los líderes más exitosos operan con todas ellas, en
alguna medida ycombinación que se ajusta adecuadamente a su propio sistema de actividad,
es decir, tanto a la situación como al estadio de desarrollo de la escuela.
En una línea similar, que elude la búsqueda de un patrón de liderazgo ideal, Gronn
(2009, citado por Bolivar, 2013) sugiere el concepto de hibridación como una posible evolución
del liderazgo en las escuelas, un concepto que ya usaron Day, Gronn y Salas (2006; citado
por Bolivar, 2013). Entiende que el liderazgo en la práctica debe ser considerado focalizado y
distribuido, a la vez y alternativamente, antes que distribuido. La razón es que en una misma
escuela hay periodos y contextos en que el liderazgo tiende a concentrarse y otros en los que
tiende a distribuirse, es decir, que ambos esquemas o patrones tienden a co-existir.
Con este concepto, Gronn (2009, citado por Bolivar, 2013) trata de hacer de abogado de
“una comprensión más naturalista y orgánica del liderazgo” y basa su enfoque en el concepto de
emergencia: los cambios pueden ocurrir mediante planes y acciones deliberados, pero también
pueden emerger a partir de “las consecuencias no intencionadas e imprevistas de numerosas
decisiones y acciones acumuladas previamente, o incluso de la inacción de parte de los agentes
implicados”. Esta posición, que nos recuerda al concepto de ecología de la acción en Morin
(1998, p. 115) entronca con la tradición sistémica, sin que él lo mencione explícitamente. Del
mismo modo, la justificación que encuentra en la evolución del liderazgo educativo hacia formas
cada vez más híbridas estaría ligada a la perspectiva de los sistemas complejos que hemos
expuesto, se trataría de un modo de gestionar la incertidumbre y la complejidad creciente de la
tarea en las organizaciones actuales y, especialmente, en las educativas.
40
organizativo. También Hargreaves & Fink (2008, p. 114) y Harris (2008) han señalado que la
extensión del liderazgo por todo el centro es una de las claves necesarias para conformar
una comunidad profesional de aprendizaje. En definitiva, esas nuevas configuraciones de la
división del trabajo y del liderazgo en las organizaciones educativas pueden verse como “los
equivalentes funcionales de los nodos de una red de un sistema cognitivo integrado ocupando
un espacio infinito de información” (Gronn, 2009, citado por Bolivar, 2013).
Sin embargo, los estudios sobre el liderazgo en las organizaciones educativas tienen aún
una asignatura pendiente que, sólo en parte, comienza a considerar la perspectiva del liderazgo
distribuido. Se trata de la inserción del análisis del liderazgo en una perspectiva más amplia y
más compleja sobre la forma que adopta el poder en las organizaciones. En efecto, el silencio
en torno al poder es endémico en la teoría organizativa. La tendencia ha sido la de situar al
poder en oposición a la autoridad, reforzando así la distinción clásica entre la organización
formal y la informal; y la de elaborar una concepción causal del poder (A tiene poder para que B
haga algo) que descansa en la posesión de recursos valiosos en un determinado contexto, y que
es consistente con la epistemología positivista que busca explicar los hechos en términos de las
relaciones objetivas que mantienen entre sí. Además, al definir el poder como algo disfuncional
o irracional, que se opone a la autoridad y la jerarquía necesarias para el mantenimiento del
orden, los discursos funcionalistas han reforzado la idea de que éstas representan el estado
natural y necesario de las cosas, trasladando cualquier consideración sobre el poder a los
márgenes de la vida organizativa en lugar contemplarlo como un elemento nuclear de la misma.
Parecería razonable esperar, por tanto, que el análisis del poder se instalara como un
elemento central de las interpretaciones sobre los procesos a través de los cuales tiene lugar la
dispersión o distribución del liderazgo. También deberíamos esperar quizás que la perspectiva
del liderazgo distribuido nos condujera a una reflexión más profunda sobre las barreras y las
posibilidades que se abren para un funcionamiento más democrático de los centros educativos.
Sin embargo, hasta la fecha esta perspectiva suele agotarse en el reconocimiento de que las
estructuras actuales de las organizaciones educativas o ciertas dinámicas micropolíticas no
facilitan la distribución del liderazgo.
41
Además la micropolítica puede reducir la aceptabilidad de algunos expertos. Por otro
lado, como han apuntado Bolivar & otro (2013) a los profesores líderes hay que colocarlos
en una posición en la que sus compañeros puedan confiar en ellos. Si por el contrario se les
encargan muchas tareas de supervisión o de control, no podrán conseguir esa confianza y su
liderazgo será puesto en entredicho.
Además, el liderazgo distribuido no representa algo más cómodo sino más exigente para
los líderes formales. Se requiere que coordinen y supervisen todo ese liderazgo más disperso,
que desarrollen capacidades en los seguidores para ejercer dicho liderazgo, y que proporcionen
la retro-alimentación adecuada en relación a los esfuerzos de aquellos. En definitiva, distribuir
el liderazgo no es una prescripción buena en sí misma y sí un asunto arriesgado que sólo se
justifica con las condiciones adecuadas y si la calidad de las actividades de liderazgo contribuye
a que los docentes proporcionen una enseñanza más eficaz a sus alumnos.
En todo caso, como afirma Bolivar (2013, p. 118), el del liderazgo distribuido es actualmente
un concepto “teóricamente rico y empíricamente pobre”, por lo que hay un amplio consenso
dentro del campo acerca de la necesidad de más investigación empírica que profundice en
aspectos aun débilmente conocidos. Por ejemplo: ¿Cuáles son los procesos mediante los
que se distribuye el liderazgo?; ¿Qué diferentes formas adopta esa distribución?; ¿Cómo se
pueden desarrollar formas eficaces o productivas de distribución del liderazgo?; ¿Qué clase de
intervenciones podrían propiciar la emergencia de patrones más coordinados de distribución?;
O bien ¿bajo qué condiciones o en qué etapas del trabajo escolar es mejor aumentar la
distribución del liderazgo que mantener el control en manos de los líderes formales?.
Esta búsqueda no puede ser más necesaria en la actualidad puesto que como la propia
Harris (2008, p. 23) ha señalado “las organizaciones contemporáneas necesitan la colaboración
y el trabajo en equipo a una escala nunca requerida antes”.
Hay razones organizacionales para ello, destacando las dificultades existentes a corto
plazo para evaluar los frutos del cambio y, caso de la escuelas/liceos municipales, el peso de
su estructura funcionada y burocrática. También las hay de carácter sociológico, como su ser
un tanto temático, escasamente amenazado por algún tipo de competencia, excepto cuando
surgen establecimientos particulares subvencionados o disminuye la matricula. Además de
éstas y otras razones los fenómenos de cambio producen procesos psicológicos, individuales
y grupales, retardadores del mismo. Todo acontecimiento nuevo, externo o interno, produce
en las personas y organizaciones diversos tipos de reacción, lo que lleva también respuestas
diferenciadas.
42
Es comprensible que una situación nueva pueda verse, al menos en un principio,
como una amenaza por los cambios que implica, por las adaptaciones que exige, por la
incertidumbre que introduce, etc., si lo nuevo se ve como amenaza, será lógico que surjan
sentimientos de temor más o menos profundos que repercutirán en comportamientos
defensivos, Esta reacción ante lo nuevo probablemente produzca situaciones de
estancamiento, que tenderán a cerrar a la persona y a la organización en sí mismas.
La diferencia entre uno y otro proceso la marca la flexibilidad, y de la que puede ser
un buen ejemplo la postura que ofrece el Director y su Equipo de Gestión en el caso de la
“historia real” que presentamos al iniciar la segunda unidad.
Dice Gairin (1988) que la función de la Dirección en el cambio de las Escuelas es triple:
• “Ser un medio para obtener la infraestructura”, en la medida en que provee los
recursos materiales, económicos y personales.
• “Ser un soporte técnico” en la medida en que organiza funcionalmente esos recursos
en orden a la innovación.
• “Ser un elemento de promoción de la moral del grupo referente al cambio”, en tanto
que da seguridad, motiva y facilita el sentimiento de pertenencia a un grupo que se
autorrealiza.
43
Quizá esto no sea suficiente: el Director puede ir más allá, puede convertirse, él
mismo, en promotor del cambio, dependiendo de la idiosincrasia y la etapa de madurez de la
organización que dirige. Así, surge una tercera dimensión de la Dirección escolar, aquella que
promueve un continuo proceso de adaptación a la realidad cambiante, o, lo que es lo mismo,
la Dirección como liderazgo.
Dadas las dificultades que conlleva cualquier proceso de cambio, no todos los
Directores ven con claridad la necesidad de afrontarlo, no haciéndose eco de aquella frase
de Willy Brandt: “El que quiera vivir seguro el día de mañana debe luchar por conseguir
reformas hoy«, o aquel otro dicho empresarial que viene a resumirse en lo siguiente: 1o peor
que puede ocurrir en una organización es no hacer nada en los periodos felices, dado que
todo funciona bien, y no poder hacer nada en los momentos críticos por haber perdido toda
oportunidad.”
Este directivo está muy atento a los acontecimientos del presente, pero con la
vista puesta en el futuro. Le preocupa, ante todo, tener a su grupo en marcha, aunque no
irreflexivamente y por activismo vacío de contenido, sino mediante una pedagogía de acción-
reflexión; valora las iniciativas, se apoya en la creatividad reflexiva, no olvida la solidaridad
ante los problemas que el cambio plantea y asume su responsabilidad en el proceso.
44
• Marcar los ámbitos y objetivos en que habrá de tener lugar el cambio. (¿Qué cambiar?).
• Establecer una metodología adecuada, en consonancia con la naturaleza de los procesos
de cambio y con la situación organizativa especifica de su establecimiento educacional
(Metodología).
• Verificar los fenómenos que desencadena y los resultados obtenidos como paso previo
para tomar nuevas decisiones (Evaluación).
¿Qué cambiar?
45
En esta elección, no se tendrá en cuenta sólo el elemento estructura (importancia
del área o tarea seleccionada), sino que incorporará consideraciones de carácter situacional
(lo más importante que y ahora para esta organización concreta) y de carácter relacional
(aspectos con mayor capacidad de integración, más motivantes, más propicios para la mejora
del clima, etc.).
Por último, no debemos olvidar algunos obstáculos de carácter táctico que, dificultan
las tareas de innovación en los establecimientos educacionales:
Entendemos que, desde la relación dialéctica que se establece entre los centros educativos
y el entorno social en el que se inscriben, la institución educativa construye y reconstruye la
cultura social y sus subculturas. Por ello, las posiciones adoptadas por las personas, hombres
y mujeres, que desde la dirección asumen la responsabilidad de liderar la construcción de una
cultura y un entorno de aprendizaje, serán de suma relevancia para el desarrollo social de una
cultura de aprendizaje y orientación hacia el conocimiento, la cual debiera construirse desde
los valores del diálogo, la colaboración, la inclusión y la equidad.
En la actualidad, una organización para poder desarrollarse no tiene más remedio que
aprender a cambiar continuamente, sin perder consistencia interna. A las organizaciones
capaces de hacerlo se les reconoce como “organizaciones que aprenden”. Las organizaciones
46
comprometidas con el éxito están abiertas a ese aprendizaje constante y el cambio es reconocido
como fuente y oportunidad de aprendizaje.
47
Debiéramos asumir, entonces, que el propio estudio e investigación sobre el “género” y
la “diferencia”, desarrollados en el ámbito de las ciencias sociales, están también impregnados
por esta perspectiva y esta “mirada” intersubjetivamente construida. Entenderíamos, así,
que los propios conceptos de “género” y “diferencia” son definidos culturalmente, y que se
construyen y reconstruyen al tiempo que el contexto social en que se desarrollan.
Como señala la OIT (Cinterfor/OIT, 2004), es el conjunto de arreglos a partir de los cuáles
una sociedad transforma la sexualidad biológica en producto de la actividad humana, lo que
fundamenta el sistema sexo-género. Desde esta perspectiva:
• el Sexo sería el conjunto de características físicas, biológicas y corporales con las que
nacen los hombres y mujeres, siendo éstas naturales y esencialmente inmodificables;
• mientras que el Género haría referencia al conjunto de características psicológicas, sociales
y culturales, socialmente asignadas a las personas, las cuáles se van transformando con
el tiempo y son, por tanto, históricas y modificables.
El Género es, por tanto, un elemento constitutivo de las relaciones sociales, es una
construcción social que supone un conjunto de acuerdos tácitos o explícitos elaborados
por una comunidad determinada en un momento histórico, y que incluye los procesos de
enseñanza-aprendizaje. Los roles de género son comportamientos aprendidos en una sociedad,
comunidad o grupo social determinado, que hacen que sus miembros perciban como masculinas
o femeninas ciertas actividades, tareas y responsabilidades, y las jerarquicen y valoren de
manera diferenciada. Considerar como “naturales” los roles y las capacidades implica creer que
son inmutables; mientras que reconocer y descubrir que estas características son asignaciones
culturales es lo que permite transformarlas.
Sin embargo, Cobo (2002) nos recuerda cómo la categoría de género no es culturalmente
neutra y contiene muchos supuestos específicos de su tiempo, analizando cómo han evolucionado
desde las raíces de esta noción en el siglo XVII hasta las diversas posiciones adoptadas a finales
del siglo XX al redefinir las relaciones entre el sexo y el género. Cavana (2002) distingue tres
maneras o perspectivas de entender y analizar el concepto diferencia de géneros:
48
• Desde el punto de vista patriarcal: dominante desde el comienzo del pensamiento
filosófico hasta el siglo XX, la diferencia de género es definida necesariamente como
algo negativo e inferior. Así los primeros escritos feministas han tenido como objetivo la
superación de este concepto negativo de diferencia, defendiendo la igualdad.
• Desde el punto de vista del llamado “feminismo de la diferencia”: en lugar de criticar el
concepto de diferencia tan acentuado en el pensamiento patriarcal, se ha centrado en
la diferencia sexual para, a partir de ahí, establecer un programa de liberación de las
mujeres hacia su auténtica identidad, dejando fuera o en segundo plano la referencia al
varón.
• Desde el punto de vista del feminismo materialista: se parte de la realidad empírica de
la diferencia de las mujeres, y se rechaza la búsqueda de la diferencia (de la “mística de
la feminidad”), entendiendo que la cuestión de las relaciones de poder entre los géneros
no puede dejarse de lado al tratar la diferencia.
Por otra parte, la “discriminación” consiste en aplicar un trato distinto y perjudicial a las
personas o colectivos basado en sus características (sea de sexo, raza, color), lo cual entraña
un menoscabo en la igualdad de oportunidades y de trato. Al visibilizar e interpretar las
discriminaciones, la perspectiva de género permite, mediante la implementación de estrategias
y metodologías, intervenir para superarlas y avanzar en una verdadera equidad de género
(Cinterfor/ OIT, 2004).
En relación con la situación de las mujeres en los puestos de dirección, las Tendencias
Mundiales del Empleo analizadas por la OIT (2003) informan de que en el período más reciente
el índice de progreso ha sido lento e irregular. El nivel de participación femenina general en
estos cargos oscila entre el 20 y el 40% en 48 de los 63 países incluidos en la muestra del período
2000-02; lo cual representa un incremento de entre un 1 y 5% en los cinco últimos años.
El más reciente Informe (OIT Ginebra, 2004) elaborado a partir de los últimos datos
provenientes del Anuario de Estadísticas del Trabajo (OIT, 2003), para actualizar los impactantes
datos aportados por el Informe inicial “Romper el techo de cristal. Las mujeres en puestos de
dirección” (Wirth, 2001), confirman las mismas tendencias entonces apuntadas:
• Los hombres son mayoría entre los directivos, altos ejecutivos, y en los niveles superiores
de los empleos profesionales; mientras que las mujeres permanecen aún concentradas
en las categorías inferiores de los puestos directivos.
• Se han establecido reglas, a la vez visibles e invisibles, en torno a la norma “masculina”
a la que las mujeres a veces encuentran difícil adaptarse. Los colegas masculinos y
femeninos y los clientes no consideran automáticamente a las mujeres como iguales
49
de los hombres, las mujeres deben generalmente trabajar mucho más duramente que
los hombres para probarse a sí mismas, y en ocasiones deben adaptarse más que lo
necesario a los estilos y actitudes “masculinos” de trabajo.
• Además, las mujeres tienden a ser excluidas de las redes informales dominadas por los
hombres dentro de las empresas, que son esenciales para el desarrollo de la carrera
profesional.
• El problema se ve exacerbado por la suposición de los empleadores respecto a que las
mujeres, inversamente a los hombres, no son capaces de consagrar toda su energía y su
tiempo al trabajo remunerado debido a sus responsabilidades familiares.
• Por consiguiente, las mujeres no poseen las mismas oportunidades que los hombres
para ejercer los empleos de responsabilidades más altas, y que favorecen el progreso
en sus carreras profesionales.
• Se constata, no obstante que, una vez que las mujeres alcanzan los niveles superiores
de dirección, las actitudes hacia ellas no difieren mayormente de aquellas dirigidas a los
hombres.
Se plantea entonces la autora si, ante la degradación que sufren los sectores de actividad
“feminizada”, ésta se produce por estar mayoritariamente ocupados por mujeres, o bien cuando
las mujeres acceden a ellos es porque han perdido ya parte de su prestigio y recompensas..
A este respecto recuerda cómo la profesión médica y la enseñanza resultan paradigmáticas.
Cuando el ejercicio de la medicina deja de ser mayoritariamente liberal, para pasar a ser
asalariados integrados en la medicina hospitalaria, el número de mujeres que ingresan en esta
profesión es tan elevado que en muchos países supera ya el 50%. El caso de la enseñanza lo
analizaremos posteriormente.
Para Cobo (2002) la estratificación por género no sólo señala la desigual distribución salarial
de varones y mujeres, sino también el diferente reparto del poder político y social. La sociedad
se muestra escindida entre quienes el poder (los hombres) y quienes no lo tienen o tiene muy
poco (las mujeres). La estratificación de los géneros significa una distribución desigual de los
recursos que confieren prestigio y oportunidades de educación y formación. Subyacente a
todos los sistemas de estratificación está la desigualdad de poder y autoridad, que son en sí
mismos recursos escasos y apreciados. Así, el patriarcado ha mantenido a las mujeres alejadas
50
del poder ya que el poder no se tiene, se ejerce; no es una esencia o una sustancia; es una red
de relaciones debido a su naturaleza dispersa. El poder nunca es de los individuos, sino de los
grupos (...) El poder, al ser un sistema de relaciones, se implanta en el espacio de los iguales,
entendiendo por espacio de los iguales una red de fuerzas políticas constituidas por quienes
ejercen el poder y se reconocen a sí mismos como sus titulares legítimos. (Cobo, 2002, p.63)
En este mismo sentido, Nicolson (1977) concluye también cómo las mujeres y los hombres
tienen, a este respecto, diferentes experiencias profesionales y, a veces, son necesarios
muchos años para que la mujer llegue a reconocer esto y a descubrir las implicaciones que
tiene para su vida laboral; al estar el poder de las organizaciones profesionales en manos
de los hombres, pesa sobre las mujeres la carga de tener que comprender esa cultura con
sus restricciones y de desarrollar estrategias para afrontarlo. Subirats (1977) se interroga,
entonces, sobre qué hacer, más allá de detectar el problema, planteando cómo
“ las mujeres necesitamos saber manejar mejor las pautas que rigen en la
organizaciones complejas. Pero no sólo: hoy son también las organizaciones las
que deben cambiar y, por consiguiente, los hombres que trabajan en ellas (...) son
ahora las normas colectivas las que deben hacerse suficientemente anchas para
que quepamos en ellas cómodamente.” (Subirats, en el Prólogo a Nicolson, 1977)
Los datos aportados por el Informe del Instituto de la Mujer (1995) sobre la presencia
de la mujer en la educación en España apuntan en esta misma dirección: masiva en preescolar
(95,81%), mayoritaria en educación primaria (65,35%) y Educación Especial (81,3%), casi paritaria
en Enseñanzas Medias-Secundaria (48,75%) y Educación de Adultos (40,90%), descendiendo en
la Universidad (31,9%). En el estudio de Guerrero Salón (1993) los datos coinciden prácticamente
pero matiza cómo en las Enseñanzas Medias los varones representan un porcentaje del 49,1%
en Bachillerato y el 61,5% en Formación Profesional.
51
Tras una amplia revisión, de más de ochenta estudios empíricos realizados sobre
dirección en el ámbito educativo, García Olalla (1998) concluye que aparece un Perfil medio
de las características personales y profesionales de los cargos directivos en este ámbito,
definido por las siguientes características:
• Con una edad media de cuarenta años, pudiendo ser algo superior entre los directores y en
el nivel de Primaria.
• Con una mayor probabilidad del sexo masculino, especialmente entre los directores y
proporcionalmente en primaria, respecto a la población general del profesorado.
• Con una amplia experiencia docente, con un promedio de 18 años y mayoritariamente
superior a diez años; siendo mayor entre los directores y en el nivel de primaria.
• Mayoritariamente ejerciendo su primer mandato del ejercicio (en torno al 60%), con una
experiencia media en el cargo de cuatro años, y apreciándose una mayor estabilidad entre
los directores y en el nivel de primaria.
• Habiendo sido mayoritariamente miembros del Consejo Escolar, como representantes del
profesorado, y con una alta probabilidad de haber ejercido otros cargos de coordinación y
dirección previamente, e incluso habiendo rotado por todos ellos en algunos casos.
• Con mayor probabilidad de afiliación sindical que el resto del profesorado.
• Con una titulación académica fundamentalmente asociada al nivel de formación requerido
para el acceso a la enseñanza según el nivel educativo, aunque con una cierta presencia de
licenciados en primaria.
• Impartiendo la docencia en los cursos más altos del nivel educativo y en asignaturas
consideradas como troncales en el currículum.
• Con una probabilidad media baja de haber participado en cursos de formación específica
para el ejercicio de las funciones directivas, y mucho menor de haberlo hecho antes del
acceso al cargo; pero con una disposición favorable a participar en cursos de ciclo prolongado.
Más concretamente, al referirnos al género, los datos aportados por los estudios empíricos
apuntan hacia un mayor número de hombres que de mujeres ocupando cargos directivos, a la
inversa del porcentaje mayoritario de mujeres en la profesión docente. También se apunta hacia
relaciones diferentes en función del nivel educativo y el cargo desempeñado. Sintetizaremos, a
continuación, algunos datos disponibles a este respecto.
• Respecto la Participación global en la dirección en función del género, los estudios
52
informan unánimemente de una presencia mayoritaria de los varones, que se sitúa entra
el 65 y el 75% de las muestras, según los estudios.
• Teniendo en cuenta el nivel educativo resulta curioso comprobar cómo la proporción de
mujeres docentes en la población general y la de directoras es inversamente proporcional
según los niveles educativos En un estudio de Gairín (1991), tratándose de directivos de
todos los niveles educativos, los hombres duplican a las mujeres en EGB y BUP, mientras
que en FP es cuatro veces mayor. En otra muestra de Gimeno (1995): en Primaria frente
a un 63,2% de docentes mujeres, hay un 26% de directoras y un 74% de directores;
en Bachiller, frente a un 50,9% de profesores, hay un 22% de directoras y un 78% de
directores; en FP, frente a un 38,5% de docentes mujeres un 15,6% de los directores son
mujeres y un 84,4% varones.
Desde sus inicios, la investigación desarrollada sobre el liderazgo transformacional ha
demostrado su asociación fuerte y positiva con los buenos resultados de la organización (en
términos de eficacia, satisfacción y compromiso), frente a una asociación positiva pero moderada
para el estilo transaccional y negativa para el estilo pasivo de dejar hacer. Como señala Bass
(2000), un líder activo ha de ser a la vez transaccional y transformacional, pero el liderazgo en
las organizaciones que aprenden destaca más por sus factores de carácter transformacional.
No entendemos con ello que el liderazgo transformacional sustituye al transaccional, sino que
se basa en él y lo supera. El liderazgo de la organización debe cambiar a medida que ésta se
desarrolla y madura.
La consistencia del equipo como Agente de cambio ha sido puesta de relieve en diversos
estudios (Bolivar, 2013). Analizando el tipo de funciones que, a partir de los resultados de
la investigación sabemos asumen los cargos y equipos directivos de los centros educativos,
cabría hipotetizar que ejercen un liderazgo aún bastante transaccional (centrado en cuestiones
técnicas y de gestión de recursos) y de animación (de relaciones humanas), más propio de esa
fase inicial señalado por Bass (2000), pero no tanto un liderazgo de creación y mantenimiento
de cultura y de agente de cambio.
53
un ejemplo de conducta para los miembros de la organización, generando una profunda
identificación con el líder y la cultura que representa; su entusiasmo genera un clima de
confianza y respeto en el que las personas pueden sentirse orgullosas de su trabajo y
contribución.
• Pero además, este líder deberá ser capaz de transmitir a los colaboradores esa misión
y visión, haciéndoles partícipes de la misma y dando sentido desde éstas a las distintas
actuaciones; si lo consigue, éstos se identificarán con los objetivos de la institución,
contribuyendo a su consecución e implicándose en su trabajo más allá del mero
cumplimiento de requisitos mínimos; esto caracterizaría la Motivación Inspiracional.
• También sabemos que los miembros sólo van a asumir los objetivos de la organización
como propios si perciben que con ello van a satisfacer sus intereses y necesidades
personales; de modo que el líder habrá de mostrar una máxima Consideración Individual,
desde la cual cada miembro se sienta escuchado en estas necesidades y valorado en
sus contribuciones, posibilidades y recursos, viendo que se le ofrecen oportunidades
ajustadas de desarrollo personal y profesional.
• Aún así, para que la organización evolucione, se desarrolle y crezca, será necesario que
estos esfuerzos de los miembros se orienten hacia la reflexión, la innovación y la mejora;
no será suficiente con que las personas se sientan acogidas y cómodas en su trabajo,
sino que habrá que estimular su creatividad, su racionalidad y su potencial para tomar
iniciativa y responsabilidad, y para afrontar y resolver problemas. Por tanto, habrá que
transmitir y generar también confianza en su capacidad para hacer y pensar, propia de
la Estimulación Intelectual.
Gimeno (1995) analiza, a este respecto, cómo los niveles de enseñanza con menos
status son además en los que la mujer accede menos a puestos directivos. El autor valora
este hecho como una prueba de la relación entre lo que representa la aspiración y el acceso
a los puestos directivos y una serie de circunstancias personales y profesionales ligadas al
género: a la mujer se le valora menos para desempeñar puestos directivos, quizá porque se
le suponga una menor capacidad directiva o de mando, o quizás porque la cultura en que
vive la mujer le lleva a ella misma a aspirar menos a esos puestos, quizá porque su condición
personal de doble mujer trabajadora (en el trabajo y en el hogar) le permita una menor
disponibilidad material para un cargo que implica una intensificación laboral añadida.
En conclusión, se constata que el sexo mayoritario entre los cargos directivos de los
centros educativos es también el masculino, acentuándose esta tendencia entre los directores
y en proporción inversa a la población general del profesorado, especialmente en el nivel
de primaria; a partir de lo cual se puede afirmar que el género sí es una variable que ejerce
influencia en el acceso al cargo.
54
Figura 1: Interpretación del Modelo de Bass (Poblete y García Olalla, 2002)
CONSIDERACIÓN
INDIVIDUAL
MOTIVACIÓN ESTIMULACIÓN
INSPIRACIONAL INTELECTUAL
INFLUENCIA
IDEALIZADA
VISIÓN Y
MISIÓN
DEL
CENTRO
OBJETIVOS
PLANES DE ACCIÓN
55
toma de decisiones compartida. Ese liderazgo se centra en la calidad de la enseñanza. La
Dirección muestra altas expectativas sobre los profesores y tiene recursos para influir en el
mejoramiento de las condiciones de trabajo en escuela/liceo.
• Fomento de la participación y el sentido de eficacia de los profesores: Las normas de
interacción entre los profesores configuran un “clima normativo” de colaboración y
experimentación. Se establecen sistemas de “supervisión” entre pares que ayudan a conocer
mejor los procesos pedagógicos y cómo mejorarlos.
• Protección del tiempo dedicado a la enseñanza: Se evita que existan interrupciones de las
clases, se descarga a los profesores de tareas rutinarias y se protege el horario de clase de
usos ajenos a la enseñanza.
• Establecimiento de un clima de enseñanza-aprendizaje seguro y ordenado: En la escuela/
liceo existen y se aplican de manera consistente unas normas de comportamiento que
son conocidas por todos los miembros. Hay un clima escolar positivo caracterizado por la
inexistencia de castigos y relaciones de tolerancia entre los profesores y los alumnos.
• Existencia de un fuerte apoyo e implicación de las familias: se le concede una gran atención
al trabajo de apoyo escolar que realizan los padres y apoderados hacia sus hijos, fomentando
su incorporación permanente en el proceso de enseñanza-aprendizaje.
• Organización centrada en la escuela: Son escuelas/liceos que poseen un alto grado de
autonomía interna para tomar decisiones y adaptar su organización a las necesidades de
sus alumnos.
56
• Suficiente tiempo destinado a la instrucción.
• Cobertura amplia de contenidos.
• Retroalimentación constante e inmediata a los/as alumnos/as, informativa de su
progreso académico.
• Preguntas que estimulan la participación de todos los/as alumnos/as y que pueden
generar muchas respuestas correctas.
• Tiempo dedicado a conocer a los/as alumnos/as.
• Paciencia y fe en los/as alumnos/as.
• Toma de decisiones
La toma de decisiones es una de las tareas más importantes que tienen los directivos
de un Establecimiento Educacional, pues la organización, el funcionamiento y la gestión de las
instituciones educativas van a depender de capacidad decisoria y de la calidad de las decisiones
tomadas.
La toma de decisiones resulta ser, así, una tarea difícil, en la que puede constatarse con
más claridad la inseguridad y debilidad de los Directivos en un Establecimiento.
57
La no adopción de decisiones puede originar en muchos casos más problemas y conflictos
que una decisión tomada, aunque ésta no haya sido acertada. Recuerdo una frase muy utilizada
por un amigo, en su rol de Alcalde de la comuna de Curicó de que es preferible ponerse rojo una
vez para no aceptar una petición, que rosado muchas veces y decir siempre que sí.
Otro aspecto muy importante en la toma de decisiones afecta a que los directivos
pueden quedar sin autoridad para tomar posteriores decisiones si no hacen el seguimiento a
las decisiones tomadas previamente.
Ante la necesidad o conveniencia de tomar una decisión, un Directivo tiene que analizar
los diversos elementos o variables más importantes que suelen intervenir y que se exponen a
continuación:
• La decisión no siempre es responsabilidad de la Dirección. La toma de decisiones es
responsabilidad o implica a veces a otros profesionales, a otras estructuras o a los docentes.
Una decisión puede ser responsabilidad de un Jefe de Departamento, de un Coordinador de
Ciclo o de programa, etc., no siempre debe o tiene que ser responsabilidad de la Dirección
o del Equipo de Gestión.
Lo primero que debe hacer la Dirección ante la toma de una decisión es analizar quién
o quiénes son los responsables de cada actuación y qué estructura organizativa o
equipos docentes están implicados. Grandes motivos de generación de conflictos en los
establecimientos educacionales son el ámbito de la toma de decisiones, la no clarificación
de las distintas funciones, tareas y responsabilidades, el procedimiento en la toma de las
decisiones y la comunicación a las personas implicadas.
En este aspecto, resulta totalmente necesaria y conveniente la elaboración del Reglamento
Interno, donde quede reflejada y explícita la delimitación de funciones, tareas y
responsabilidades de cada miembro de la comunidad educativa, así como de las diferentes
estructuras o equipos docentes que en la escuela/liceo funcionen.
La toma de decisiones y la división de funciones serán, en todo caso, una de las formas
más adecuadas para implicar a todos los miembros de la comunidad escuela/liceo en la
organización y funcionamiento del establecimiento.
• Responsabilidad de la Toma de Decisión. ¿Quién Decide?
Antes de tomar una decisión, debe analizarse el tipo, ámbito, objetivo y finalidad de la
58
misma, a qué temas o problemas se quiere dar respuesta, qué personas están implicadas y
todas las variables posibles para lograr la mayor efectividad,
• Tipo de Decisión. ¿Qué se Decide?
• Técnica o Estrategia para la Toma de Decisión. ¿Cómo se Decide?
Es importante y necesario seleccionar y analizar la técnica más adecuada para su
utilización por la persona o equipo de personas responsables, sobre todo si se van a realizar
una o varias reuniones para decidir.
• Tiempo. ¿Cuándo se Tiene que Decidir?
La eficacia de una decisión tomada viene determinada no sólo por la calidad de la misma, sino
también por su oportunidad y adecuación al tiempo en que se aplica. Es de gran importancia
saber tanto el momento apropiado de tomar una decisión como el de que ésta se lleve a efecto
y se ponga en práctica.
• Personas Afectadas e Implicadas en la Toma de Decisión.
A la hora de tomar una decisión, conviene tener en cuenta las personas o grupos que están
afectados e implicados en la decisión tomada. La información, la consulta o participación en la
propia toma de decisiones son factores que no hay que olvidar.
• Consecuencias y Repercusiones.
De la misma manera que se analizan las causas, los procedimientos o los responsables en la
toma de decisión, es necesario que se analicen y prevean las consecuencias y repercusiones
que puede traer consigo.
Esta propuesta tiene sentido si contribuye, facilita y hace posible el logro de los fines,
objetivos y perfiles de la propuesta pedagógica.
59
Concretamente esta propuesta debe contemplar:
• Procesos de gestión
• Referencias al clima institucional
• Estructura orgánica
• Relaciones con el entorno.
• Procesos de evaluación interna
60
Grupos de trabajo, sobre todo, constituidos por miembros de diferentes estructuras de
la escuela/liceo que, con carácter temporal, intentan solucionar un problema o desarrollar un
proyecto.
• Mayor adhesión del personal implicado. La adhesión de un equipo provisional suele ser
muy fuerte. Su motivación procede de la tarea... Suelen trabajar con mayor entusiasmo y
dedicación.
• Mejor aptitud para innovar y considerar nuevos enfoques, en tanto que en los estables
existe mayor necesidad de mantener el “statu quo”.
• Mayor y mejor uso de los recursos humanos, tanto por la utilización de las mejores
capacidades de cada uno de los participantes como por las posibilidades de integración
que ofrecen.
61
• Proporciona un enfoque integral para la solución de los problemas, tanto estructurales
como relacionales, tanto del grupo como de la organización en su conjunto.
Así, están, por una parte, aquellos que tienen carácter prescriptivo: Proyectos
Educativos Institucionales de aula, curriculares, etc. Son globalizadores, muy aptos para
centrar las energías de una comunidad escolar; entrañan también graves dificultades de
realización pero resultan claves para el funcionamiento de los establecimientos.
Hay proyectos de carácter oficial en múltiples direcciones: Red Enlaces, PME, ACLEs,
de Perfeccionamiento, etc. Ofrecen grandes ventajas, como: están situados en ámbitos
estratégicos para el futuro del sistema educativo, conllevan ayudas especiales y, sobre todo,
aportan a los participantes la formación pertinente.
62
comunidad educativa, el potencial de mejora de la calidad educativa se incrementa.
• La concepción de la evaluación
63
informándoles de los resultados de la evaluación.
La evaluación debe servir, por tanto a:
• Los responsables del programa.
• Los que lo llevan a la práctica.
• Los que se benefician de los servicios del programa.
• Las empresas que emplean a los formados en el programa.
• La sociedad.
Los evaluadores deben informar a todos, sin ocultar información relevante, dado que
dificultaría las posibilidades de mejora y serviría a unos frente a otros. La información evaluativa
debe aportar nuevas luces sobre las concepciones de la naturaleza de los problemas sociales
o sobre la teoría implícita de las actividades de los programas. Los evaluadores al concluir su
trabajo evaluativo, deben informar a todos los que intervienen en el programa sobre cómo
trabaja el programa y cómo mejorarlo en coherencia con los cometidos o fines para los que se
creó junto con las necesidades actuales y futuras detectadas.
Las metas de los programas, y sus objetivos concretos, es el criterio fundamental para
evaluar los programas. Si tenemos un programa educativo fundamentado en la teoría educativa,
o en la teoría social, si es un programa social, tendremos criterios precisos para evaluar el
programa. El criterio es clave para la evaluación. La fundamentación teórica de aquello que
queremos investigar es un elemento importante del proceso de investigación evaluativa, porque
en él deben estar recogidas las metas y los principios y contenidos que orientan la acción.
Las exigencias legales, las exigencias sociales y las necesidades reales, actuales o
potenciales, son igualmente criterios utilizados para comprobar la calidad de un programa, y
su funcionamiento de un programa. Hay programas que se crean por un mandato legal para
solucionar una necesidad, y su evaluación debe comprobar si satisface la necesidad para la que
se ha creado el programa.
64
• Los informes de la evaluación
Las normas que deben guiar la realización de las evaluaciones han sido establecidas en
1981 por el “Joint Committee on Standard for Evaluation of Educational Programs, Projects,
and Materials”, y revisadas en 1994, (“The Program Evaluation Standars”), con el fin de
que las evaluaciones sean útiles, factibles, éticas y exactas, requisitos fundamentales para
que la evaluación cumpla con su objetivo primordial: la toma de decisiones informada que
permita introducir mejoras ajustadas a las necesidades reales que motivaron el diseño del
programa.
• Normas de utilidad: Deben asegurar que sirve a las necesidades de información práctica,
centrada en cuestiones importantes. Los estándares de utilidad guiarán la evaluación
de tal forma que sean relevantes, oportunos y de influencia. Deben facilitar informes
basados en evidencias, sobre aspectos positivos y negativos y debe aportar soluciones
para mejorar.
• Normas de viabilidad: Deben asegurar que la evaluación es realista y prudente. Debe
utilizar procedimientos que no ocasionen demasiados problemas, y que sean eficientes.
Los estándares de viabilidad reconocen que las evaluaciones se realizan en contextos
naturales, sus diseños deben ser operativos y sus gastos, en material, personal o tiempo,
no deben exceder al requerido por las cuestiones de la evaluación.
• Normas de honradez: Para asegurar que la evaluación es conducida legal y éticamente,
basada en compromisos explícitos, que aseguren la necesaria cooperación, la protección
de los de los grupos implicados, y la honestidad de los resultados.
• Normas de precisión: Para asegurar que la evaluación revela y comunica la información
encontrada; describe con claridad el objeto evaluado en su evolución y en su contexto;
revela las virtudes y defectos del plan de evaluación, de los procedimientos y de las
conclusiones (metaevaluación) y proporciona conclusiones válidas y fidedignas. La
información debe ser técnicamente adecuada y los juicios deben ser coherentes con los
datos.
65
La aplicación de los cuatro grupos de normas del Joint Committee asegura que:
La calidad viene determinada por las necesidades y expectativas del cliente, siendo el
foco de la gestión de la institución. Las necesidades para la realización de los procesos, de
los productos, de los servicios deben estar establecidas y especificadas; sin embargo, a veces
existen necesidades que no están explícitas siendo conveniente identificarlas y definirlas
para poder satisfacerlas; con lo que se sorprenderá al cliente con servicios en los que no
había pensado, aportando valor añadido. La satisfacción del cliente es uno de los objetivos
que busca la calidad y para ello hay que cuidar todos los momentos de la gestión del servicio
y/o del producto, esenciales para asegurar la calidad: estudio de las necesidades del cliente,
diseño de los productos y servicios, planificación, realización y distribución.
66
y la sociedad en general, así como todos aquellos con intereses financieros en la
organización. El cliente es el árbitro final de la calidad del producto y del servicio, así
como de la fidelidad del cliente. El mejor modo de optimizar la fidelidad y retención del
cliente y el incremento de la cuota de mercado es mediante una orientación clara hacia
las necesidades de los clientes actuales y potenciales.
• Liderazgo responsable con la Visión, Misión y Estrategias para satisfacer las necesidades
del cliente (V-M-E): El comportamiento de los líderes de una organización comprometida
con la calidad, debe contribuir a la definición de la visión, misión y estrategias para
conseguirlas basándose en la claridad y unidad de propósito, favoreciendo la creación
de un entorno en el cual a la organización y las personas que la integran puedan alcanzar
la excelencia.
• Implicación de las personas en la V-M-E: El potencial de cada una de las personas que
trabajan en una organización se potencia y aflora en la institución cuando se comparten
valores en una cultura de confianza mutua y toma de decisiones compartidas lo cual
anima a la involucración de todos hacia el logro de los objetivos de la organización.
• Enfoque por proyectos: La institución consigue mejores rendimientos cuando trabaja en
torno a proyectos de mejora tendentes a dar respuesta a las necesidades detectadas,
los procesos son planificados y solventados con los recursos necesarios para llevarlos
a cabo, Y cuando las mejoras propuestas se fundamentan en la información fiable que
incluye las percepciones de los miembros de la institución y de los clientes.
• Gestión por sistemas y hechos: Todas las actividades deben estar interrelacionadas y ser
gestionadas sistemáticamente, con la comprensión e implicación de todos los miembros
de la institución. El todo es más que la suma de sus partes. Las decisiones a tomar y los
proyectos consecuentes deben derivarse del conocimiento sistemático y riguroso del
funcionamiento actual de la organización.
• Aprendizaje, innovación y mejora continúa: El rendimiento de una institución se
maximiza cuando está basada en la gestión y contribución compartida del conocimiento
dentro de una cultura de aprendizaje, innovación y mejora continuos. La revisión de
los resultados, en coherencia con los criterios previos utilizados en la definición de los
proyectos y programas, y los elementos que la determinan, como son la misión, la
política y la estrategia, la formación del personal, las colaboraciones y utilización de los
recursos, la determinación de los procesos, la planificación y realización de los mismos y
su evaluación, subraya la importancia de la retroalimentación, basada en la recogida de
información fidedigna que permita introducir cambios en pos de una mejora continua
mediante el aprendizaje organizacional, la innovación y la mejora permanente.
• Enfoque de hechos para la toma de decisiones:
• Relaciones con los proveedores mutuamente beneficiosas y desarrollo de alianzas:
basadas en la utilización de sistemas de certificación de la calidad. La organización trabaja
de un modo más efectivo cuando establece con sus colegas unas relaciones mutuamente
67
beneficiosas basadas en la confianza, en compartir el conocimiento y en la integración,
buscando alianzas externas y aprovechamiento de sus recursos internos en apoyo de su
política y estrategia y del eficaz funcionamiento de sus procesos y de su personal.
• Responsabilidad social: Los intereses de una organización, incluidos los de su personal,
son mejor servidos si se adoptan enfoques éticos que excedan ampliamente las
expectativas y las normativas de la comunidad
• Cultura de la calidad: La calidad se consigue mejorando todos los procesos así como la
vida laboral de la organización
• Sistemas y recursos humanos:
• Un sólo equipo
• Liderazgo orientado a la calidad
• Involucración de todo el personal
• Formación contínua
• Método científico:
• Identificación de los problemas y sus causas
• Implementación de soluciones
• Seguimiento y valoración de resultados
Tres son los conceptos relacionados con la calidad: Mantenimiento de la calidad, Mejora
de la calidad e Innovación de la calidad
• Mantenimiento de la calidad: tiene que ver con el conocimiento de la situación actual
de la institución y conservación de los estándares conseguidos. Antes de iniciar procesos
de mejora, hay que asegurar que todo el personal conoce la misión - y los objetivos a
lograr y sus estándares- y trabaja de acuerdo con ellos.
• Mejora de la calidad: supone puesta en marcha de acciones de mejora constante de los
estándares actuales, mediante la secuencia de:
• Planificar proyectos de mejora en función de las necesidades detectadas
• Implementar las acciones de mejora
• Verificar sus efectos: o logro de estándares y otros efectos
• Actuar en función de los resultados
68
• Valoración de los logros y mantenimiento de lo conseguido
• nicio de un nuevo ciclo
• Innovación de la calidad: actividad sistemática tendente a la creación de productos y/o
servicios nuevos.
• La mejora continua utiliza un método al servicio del objetivo que consiste en:
• Diagnosticar la situación del centro
• Señalar los puntos fuertes y débiles de la organización orientada al logro de la
misión,
• Elaborar propuestas de mejora, objetivas y concretas, a conseguir en un plazo
determinado,
• Arbitrar un seguimiento para ayudar a su implantación y valoración mediante la
autoevaluación
El modelo define unos factores críticos para el buen funcionamiento de una organización,
a los que denomina criterios, y que están integrados por indicadores. La comprobación
69
sistemática de la existencia o no de dichos indicadores en la institución, nos permite tener
un conocimiento objetivo del funcionamiento del centro, para de este modo poder elaborar
proyectos y planes de mejora.
La finalidad del modelo aplicado al ámbito educativo, igual que si se aplica a otro tipo de
organizaciones, es:
• Conocer la realidad del centro, de un modo riguroso, y reflexionar sobre ella, lo que
posibilitará
• Elaborar planes y estrategias de mejora.
El modelo está formado por dos bloques, el de los agentes y el de los resultados. Con el
objetivo puesto en los resultados finales que es la satisfacción de las necesidades del cliente,
concretados en resultados del propio cliente de la institución, el alumno, los resultados en el
personal de la institución y los resultados en la sociedad, es a través del bloque de los agentes,
concretados en el liderazgo de la institución, en su política y estrategia, en el personal de la
institución y en los colaboradores y recursos que contribuyen en la concreción de la realización
de los procesos para consecución de los logros en coherencia con las necesidades del cliente.
70
colaboradores y a la gestión, uso y conservación de los medios materiales al servicio
de las funciones de la organización.
• Procesos: referido a la forma en cómo se identifican los procesos, se planifican, se
gestionan, se aplican, se revisan y se evalúan y se mejoran en coherencia con los
estándares representativos de los proyectos de la institución educativa.
71
7.3. Estrategias para la mejora de la calidad: la autoevaluación
• El ciclo de Deming
72
la mejora, implementarla, verificar sus efectos y actuar en función de los resultados de dicha
verificación. De ese modo, el volante de Deming, se constituye en una estrategia básica de
mejora continua.
73
8. ACCIÓN: PROPUESTA DE ACTIVIDADES
• Construcción de criterios e indicadores para la autoevaluación y seguimiento de buenas
prácticas.
• Elaboración del FODA, conjuntamente con la comunidad educativa, Fortalezas,
oportunidades, debilidades y amenazas.
• Propuesta de modelo de Autoevaluación institucional.
• Elaboración del Plan de Mejora, basado en el objeto de la evaluación, la autoevaluación
y las realidades identificadas.
74
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