0% encontró este documento útil (0 votos)
38 vistas24 páginas

Delitos contra la propiedad: Hurto y agravantes

Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
38 vistas24 páginas

Delitos contra la propiedad: Hurto y agravantes

Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

UNIDAD TEMÁTICA N.

º 6

40. Delitos contra la propiedad. Bien jurídico protegido.

Consideraciones generales: aquí se sancionan conductas que afectan a cualquier derecho patrimonial (derechos reales,
posesión, tenencia, derechos personales, créditos, y hasta la mera pertenencia originada en título vicioso o ilícito, frente a
terceros son derecho a poner fin a tal pertenencia inválida o ilegítima). Esta ha sido la postura sumida por la inmensa
mayoría de la doctrina, encontrando ecos en los fallos de la Corte Suprema de Justicia de la Nación.

El objeto de los delitos: Creus expresa; “los bienes mencionados en los distintos delitos contra la propiedad son los que
poseen la característica de ser apropiables por determinada personas con exclusión de otras, en cuanto tienen naturaleza
económica, aunque su valor sea exiguo con relación al cambio”.

Las acciones típicas: Soler coincide con que estos tipos penales exigen como resultado la disminución del patrimonio del
sujeto pasivo, ya sea reduciendo su activo o aumentando su pasivo.

41. Hurto simple y hurtos agravados.

Art.162 (Hurto simple)

Tipo objetivo:

Sujeto activo: puede ser cualquiera, siempre y cuando no ejerciera ya la tenencia de la cosa, lo que impediría su
desapoderamiento.

Sujeto pasivo: puede ser cualquier persona.

Acción típica: consiste en apoderarse, concepto que implica, en primer lugar, el desapoderamiento de quien ejercía la
tenencia de la cosa -quitarla de su esfera de custodia (ámbito en el cual el tenedor puede disponer de la cosa)-, lo cual no
requiere el traslado de la cosa por parte del agente ni su remoción- ya que la cosa puede ser consumida en el lugar-, ni que
el sujeto pasivo estuviera en contacto físico con ella. En segundo lugar, es necesario el apoderamiento material de la cosa
por parte del agente, de modo que, ahora él, cuente con la posibilidad de realizar actos de disposición, el
desapoderamiento sin apoderamiento podrá constituir, a lo sumo, una tentativa de hurto.

Ilegitimidad: Zaffaroni, Alagia y Slokar han entendido que el apoderamiento ilegítimo es un elemento normativo de recorte,
y que cumple la función de contemplar una definición que conceptualmente requiere el componente de falta de
aquiescencia o acuerdo del sujeto pasivo, tomando en cuenta que la propiedad, a diferencia de otro bienes jurídicos, es
considerada indiscutiblemente renunciable, por lo que el consentimiento libre del titular elimina la tipicidad de la conducta
del agente.

Objeto de la acción: el objeto del apoderamiento es una cosa, la cosa debe ser mueble, también tiene que ser total o
parcialmente ajena. (la doctrina exige que la cosa tenga un valor patrimonial, lo cual implica, fundamentalmente, que se
trate de una cosa que esté incorporada al patrimonio de alguien, para lo cual debe ser susceptible de apropiación).

Tipo subjetivo: no es suficiente la voluntad de desapoderar al tenedor, también es necesario que el sujeto activo quiera
someter la cosa al propio poder de disposición (apoderarse), lo que algunos traducen en la exigencia del animus rem sibi
habendi (querer tener la cosa como verdadero dueño). (exige dolo directo).

Consumación y tentativa: el hurto se consuma con el total apoderamiento de la cosa. Los actos ejecutivos del iter criminis
comienzan con la simple penetración en la esfera de custodia de la cosa, aunque no se haya alcanzado a perpetrar el
desapoderamiento; por ejemplo; el “ocultamiento de mercaderías entre las ropas…dentro de un supermercado” o
“haberse introducido en un automóvil ajeno”.

Art.163 (Hurto agravado)


Inc.1 (Hurto campestre)

Referencia del lugar: Fontán Balestra lo define como todo lugar ubicado fuera de radios poblados, por lo cual, el titular de
la tenencia de los objetos no puede ejercer una vigilancia continua directa o inmediata, o una particular defensa de ellos.

Objetos de la acción: *Hurto campestre propiamente dicho: así se ha designado al hurto de productos separados del suelo
dejados en el campo, sin perjuicio de que todo este inciso habla de hurtos campestres y que el abigeato también lo sea. A
la vez, los productos tienen que hallarse separados del suelo al momento del apoderamiento y dejados en el campo, en el
mismo sentido que se explicara al principio, es decir, en una situación en la que el tenedor no puede ejercer una vigilancia
inmediata sobre él.

*Hurto de maquinarias, instrumentos de trabajo o productos agroquímicos: es razonables que la enunciación no sea
taxativa -en ninguna de las dos normas- porque surgen especialidades nuevas en forma más o menos constante

Al igual que en los otros dos tipos penales, la maquinaria, los instrumentos o los productos agroquímicos tienen que haber
sido dejados en el campo, sin importar las razones.

*Hurto de elementos de los cercos: esta agravante no obedece tanto a la situación del cerco sino a la función que cumple
como custodia (aunque sea simbólica) del ganado, los cultivos, etc; si el cerco ya estaba roto no podía cumplir con su
cometido, por lo que será hurto simple.

La ley incluye todo tipo de cerco, resultando ejemplificativa la mención al alambre.

Inc.2 (Hurto calamitoso)

Referencias de ocasión: el sentido de la agravante consiste en compensar con una sanción mayor la indefensión que sufren
los bienes, en este caso con motivo de ciertas circunstancias particulares que afectan al sujeto pasivo. El desastre se
concibe como todo daño de magnitud que afecta o hace correr peligro a un número indeterminado de bienes o personas
de una sociedad o comunidad, entre los cuales, la ley enumera a modo de ejemplos: el incendio, la explosión, la
inundación, el naufragio y el accidente ferroviario.

Por conmoción pública se entiende toda situación de perturbación pública, o sea, generalizada a una sociedad o comunidad
procedente de actividades tumultuarias producidas por grupos más o menos extensos de personas, aunque no alcancen a
tener las características de asonada o de motín.

El concepto de infortunio abarca toda situación de padecimiento físico (enfermedad, lesión, etc) o moral (desgracias de
índole afectiva, como la muerte de un ser querido), que normalmente influye sobre el tenedor del objeto, aminorando la
vigilancia que suele ejercer sobre él.

El infortunio puede obedecer a causas extrañas al sujeto pasivo o no, provocadas por el agente o no, ser previsible o no,
haber sobrevenido poco antes del apoderamiento o preexistir a él; pero sí tiene que ser particular del damnificado, ya que
es el quien tiene que reducir las defensas sobre la cosa para que se dé pie a la mayor punibilidad.

Aspecto subjetivo: en cualquiera de los hurtos no sólo debe cometerse en ocasión de los eventos indicados, sino que
también tiene que mediar, por parte del sujeto activo, aprovechamiento de tales circunstancias, en respuesta a quienes
sostenían que éste no era un requisito en los casos de incendio, explosión, inundación, naufragio, accidente ferroviario,
asonada o motín. Se ha tenido por hurto simple al desapoderamiento “de un radio de un automóvil colisionado tiempo
antes, porque el sujeto activo ignoraba el infortunio que padecía la víctima”.

Inc.3 (Hurto con ganzúa o llave falsa)

Presupuesto típico: la agravante en el genéricamente obedece a la mayor actividad -modus operandi- que debe desplegar
el autor para vencer los obstáculos o defensas que se oponen al apoderamiento. El obstáculo es el cerramiento del lugar
donde se encuentra la cosa o de la atadura que la une a otros objetos o que de otro modo impide o dificulta su
apoderamiento, debiendo mediar una cerradura con la llave echada.

Creus opina que también se da la calificante cuando el instrumento se emplea para salir del lugar con la cosa, pues es la
acción que permite tener al apoderamiento por consumado.

Referencias de medio: la ganzúa es un instrumento que, sin ser llave, está destinado a actuar sobre el mecanismo de la
cerradura para abrirla o librarla, sin dañarla. La llave falsa u otro instrumento semejante son aquellos distintos a los que se
usan legítimamente para abrirla. La llave verdadera no es solo el instrumento con forma de llave, sino cualquier elemento
que sea usado por las personas legitimadas para abrir la cerradura.

La llave hallada también es la verdadera, pero cuando el autor o un tercero la encontraron después que el tenedor la
extraviara.

Aspecto subjetivo: es un tipo doloso en el que es necesario que el autor conozca que el elemento con el que está
accionando la cerradura no es el mismo que se usa habitualmente, o que la llave que le entregaron ha sido sustraída,
encontrada o no devuelta a su tiempo.

Inc.4 (Hurto con escalamiento)

Presupuesto típico: la sanción se ve agravada como reflejo del mayor esfuerzo que realiza el sujeto activo para vencer los
obstáculos o defensas que se oponen al apoderamiento, aquí ingresando o escapando por una vía no destinada al efecto.

Referencia de modo: el término escalamiento da la idea de ascenso, la doctrina coincide en que también comprende el
descenso, y tanto el escalamiento externo de la casa como el interno, siempre y cuando lo lleve a cabo el agente y no sea
para hacer subir o bajar una cosa.

Para medir si hubo escalamiento es por el vencimiento de la particular defensa predispuesta.

Aspecto subjetivo: es un tipo doloso. Núñez requiere que el escalamiento se realice para perpetrar el hurto; el agente debe
haber escalado con la finalidad de hurtar.

Inc.5 (Hurto de mercadería transportada)

Referencia de ocasión: más que la mercadería, esta figura tiene por objeto proteger el transporte. El legislador entendió
que debía protegerse con mayor intensidad la carga, atento a que muchos tramos de las rutas son despoblados y, por lo
tanto, sin posibilidad de control policial; la única protección es el propio transportista, quien, además, está obligado a dejar
su vehículo sin vigilancia directa cuando hace sus escalas.

Inc.6 (Hurto de vehículos)

Objetos de la acción: el término vehículo se entiende por todo medio que sirva para el transporte por tierra, aire o agua,
realizado por fuerzas animales o mecánicas. No caen dentro de ese concepto los que el hombre arrastra o empuja por sí
mismo, como la carretilla o el coche para llevar al bebé; si son vehículos la bicicleta o triciclo, porque disponen de un
mecanismo que multiplica la fuerza empleada y porque no son empujadas ni arrastradas.

Así también lo resolvió alguna jurisprudencia: “la agravante…comprende a todos los vehículos que imponen la necesidad de
ser dejados en ciertos lugares, entre ellos la bicicleta, porque si bien es cierto que por su tamaño parece guardable en
ciertas ocasiones, no lo es en todos los caos en que el propietario la deja en la vereda para cumplir una diligencia y queda
en situación de desamparo”.

Referencia de lugar: la incorporación, como una forma de hurto calificado, de la sustracción “del vehículo que se encuentre
en la vía pública acoge el principio de política criminal según el cual, a mayor desprotección forzosa por el dueño de la cosa
mueble se incrementa la amenaza penal”; esa mayor desprotección es el motivo de la agravante.
Art.163 bis (agravante)

Fundamento de la agravante: está basada en la calidad especial que el tipo exige al sujeto activo.

El tipo no exige que el delito sea cometido en ocasión de estar cumpliendo funciones, basta integrar una de las fuerzas
mencionadas para aplicar esta agravante, sin que sea relevante que el numerario esté fuera de servicio, de licencia, o en un
área propia de otra fuerza.

42.- Robo simple y robos agravados.

Art.164 (Robo simple)

Tipo objetivo.

Sujeto activo: puede ser cualquier persona.

Sujeto pasivo: puede ser cualquier persona.

Acción típica: como es una figura calificada del hurto, guaran vigencia todas las explicaciones realizadas acerca de los
elementos objetivos y subjetivos del tipo penal contenido en el art.162.

Referencias de modo: la fuerza es la que el agente dirige a superar la resistencia que le opone la cosa misma u otros
reparos relacionados con ella, con el fin de lograr el apoderamiento. La cosa opone resistencia en sí misma cuando, por sus
características, requiere una actividad del sujeto activo que va más allá del esfuerzo necesario para transportarla o
simplemente removerla del lugar donde estaba; y opone resistencia por sus reparos cuando estos son los que exigen del
agente aquella actividad (ej, cortar una cadena que ata la cosa a la pared).

La doctrina coincide mayormente en que la fuerza debe ser destructiva (romper, cortar, deformar, cualquier acción que
provoca una modificación permanente y anormal (superior a la que realiza el legítimo tenedor de la cosa); puede ser
desplegada a través de un esfuerzo físico o por medio de mecanismos u otros procedimientos dañadores, pero debe
tratarse de una actividad realizada por el agente o por un tercero que actúa por él o participa en su hecho.

La violencia es el despliegue de energía física que utiliza en este caso el sujeto activo para vencer materialmente la
resistencia que el sujeto pasivo o un tercero opone o puede oponer al apoderamiento. La violencia puede recaer sobre el
mismo sujeto pasivo del robo o sobre un tercero que se oponga o pueda oponerse físicamente al apoderamiento o a la
consolidación de él.

Momento de la fuerza y de la violencia: la violencia que se emplea antes de la ejecución califica el hecho de robo cuando se
la utiliza para facilitar el apoderamiento, y se la realiza antes de llevar a cabo el primer acto ejecutivo; requiere una
conexión ideológica: que el autor la haya asumido con miras a posibilitar o hacer menos difícil el apoderamiento. La
violencia que se emplea con posterioridad al apoderamiento debe reunir dos caracteres: uno objetivo, que esos medios
sean empleados inmediatamente después de cometido el hecho (sin solución de continuidad), y otro subjetivo, que el
autor emplee el medio con posterioridad a la consumación del apoderamiento para procurar su impunidad.

Tipo subjetivo: se trata de un tipo doloso. Tanto la fuerza como la violencia tienen que estar vinculadas objetiva y
subjetivamente con el apoderamiento, en alguna de las circunstancias enunciadas en la parte final de la norma.

Art.165

Particularidades de la estructura típica.

Modo de comisión: pueden agravarse tanto los desapoderamientos cometidos con fuerza en las cosas, como aquellos con
violencia en las personas.
Resultado: se entiende que alude al resultado “muerte” como ocurrido con motivo u ocasión del robo y, como carece de
otras precisiones, ni siquiera resultaría necesario que el agente hubiera ejercido violencia sobre la persona, toda vez que la
muerte puede sobrevenir también si emplea fuerza sobre las cosas; tampoco sería indispensable una relación de causalidad
con sustento subjetivo en el autor, entre la fuerza o la violencia y la muerte.

La muerte también puede ser consecuencia de la resistencia emprendida por la persona asaltada o un tercero, por lo que
mal podría exigirse dolo de homicidio. Esta construcción ha llevado a afirmar que los homicidios pueden ser tanto de
carácter doloso como culposo, al costo de incluir casos en los que resulta difícil imputárselos al sujeto activo si no es por su
responsabilidad objetiva, y violando el principio de culpabilidad.

Aspecto subjetivo: el robo es naturalmente doloso. Corresponde esta calificación cuando el agente se propuso el robo y, al
cometerlo, se presentaron circunstancias ajenas al plan escogido, que dan lugar al homicidio.

Consumación y tentativa: esta figura queda consumada cuando media el apoderamiento propio de todo robo y la
ocurrencia de la muerte, pero se ha entendido que dándose esta última en las circunstancias típicas señaladas, el tipo se
tiene por consumado, pese a que el robo haya quedado en tentativa. Lo que tipifica esta conducta es que las muertes estén
relacionadas a un atentado a la propiedad.

Participación: como cada partícipe sólo puede responder en la medida de su dolo, quienes no hayan convergido
intencionalmente con ese modo de perpetración responderán por el tipo básico (art.164).

En cambio, sí puede negar la convergencia aquel que estaba dispuesto a ejercer violencia física sobre la víctima, pero
ignoraba que otro portaba el arma con la que causó la muerte de aquélla.

Art.166

Inc.1 (robo calificado por lesiones)

Modo de comisión: se diferencia del tipo penal contenido en el art.165 en que la estricta referencia a la violencia excluye
las lesiones provocadas por el uso de fuerza en las cosas.

Resultado: las lesiones graves o gravísimas que han sido causadas por las violencias ejercidas para realizar el robo, es decir,
por el sujeto activo, en cualquiera de las circunstancias enunciadas en la parte final del art.164.

La agravante comprende las lesiones culposas y las dolos no preordenadas al robo, ya que el hecho de que la violencia
tenga que estar preordenada no implica que la lesión también lo esté.

Consumación y tentativa: no se aplica esta figura si las lesiones quedaron en tentativa, aunque se trate de lesiones
preordenadas (art.92).

Inc.2 (robo con armas, primer párrafo, primera parte)

Modo de comisión: el robo no se configura por la fuerza en las cosas, sino que se circunscribe a la violencia en las personas;
por lo que siempre debe haber una persona que haya sido intimidada. Es que el motivo de la agravación estriba en el modo
de comisión del desapoderamiento, atendiendo al mayor poder intimidante con el que cuenta el sujeto activo y al peligro
que constituye para el agraviado. “Pero en cualquier caso, tiene que tratarse de un arma. Por ello, para que un
determinado objeto pueda ser asimilado al concepto de arma, no solamente es requisito excluyente el poder intimidante
que ejerce sobre la víctima (un arma de juguete también podría crear una importante intimidación en la víctima y, sin
embargo, es a todas luces ilógico que pueda considerársela arma), sino que también es necesario que concurra un poder
vulnerante, es decir que la eventual utilización del objeto por el propio agente, analizada ex ante a su efectivo empleo,
constituya para el agraviada un peligro real y concreto”.

Referencia de medio: en el concepto típico de arma se comprende a las arma se comprende a las armas propias (las
específicamente destinadas para el ataque o defensa de las personas), a las impropias equiparadas a las propias (las
fabricadas con otro destino, pero que ocasionalmente se emplean para producir un daño, ej, un cuchillo de cocina), y a las
verdaderamente impropias que, por sus características, se adecuen a las razones de ser de la agravante, como serían
ciertas herramientas de punta o filo o los objetos de gran poder contundente.

Los agresivos químicos contenidos en rociadores, espolvoreadores, gasificadores o análogos, como los llamados “gas
pimienta” o “gas paralizante”, que conforme el art.5, inc.3 del decreto 395/75 son armas de uso civil, en tanto son
fabricados ex profeso para ser empleados en la agresión o defensa de las personas, con considerados armas propias.

Modos de empleo del arma: para que se dé la agravante el robo debe haber sido cometido con armas, lo que significa que
el arma debe haber sido utilizada por el agente en una efectiva acción violenta o intimidatoria para doblegar o evitar la
resistencia de la víctima de esa acción.

Inc.2 (primer párrafo, segunda parte)

Se justifica la agravación de la pena en la situación de indefensión de la víctima o de la cosa (circunstancia de lugar), a la


que se suma el mayor poder vulnerante de la actuación de la banda (pluralidad de los agentes).

Modos de comisión: aquí el robo puede haberse configurado tanto por la violencia en las personas como por la fuerza en
las cosas.

Referencia de lugar: el despoblado típico implica los lugares donde la víctima tiene grandes dificultades para proveerse del
auxilio de terceros, o donde el apoderamiento de la cosa se ve facilitado por la impunidad con que se lo puede perpetrar.

Así, se consideró que la sustracción perpetrada en una construcción ubicada fuera del ejido urbano, pero que poseía a poca
distancia instalaciones con personal permanente, no fue cometida en despoblado, pues los autores no se valieron de una
circunstancia de desamparo o desolación, razón de ser de tal calificante.

Referencia de modo: Creus expresa que no exige otra cosa que una pluralidad de partícipes ejecutivos de por lo menos 3
sujetos, aunque no se den los demás requisitos típicos del art.210.

Inc.2 (segundo párrafo)

Motivo de la agravación: el tipo objetico calificado por el uso de arma de fuego presume que, de ese uso, se deriva tanto un
peligro para la vida de las personas como una mayor entidad intimidante para ellas. En consecuencia, el peligro y la mayor
intimidación son inescindibles en el planteo jurídico, como fundamento de la agravación del contenido injusto del hecho;
por ello, cuando el autor emplea un arma descargada existe mayor intimidación pero ningún peligro para la vida o la
integridad física de la persona. Tampoco se aplica este tipo penal si el arma de fuego no es el objeto “intimidante” y se usa
meramente como arma impropia.

Modos de comisión: como esta figura es una agravante del robo con armas (inc.2, primer párrafo, primera parte), el
comentario desarrollado en aquel tipo se hace extensivo a éste.

Referencia de medio: suele definirse al arma de fuego como aquella que dispara proyectiles por medio de un mecanismo
basado en la ignición de sustancias que producen gases que los impulsan. Molinario sostiene, en este sentido, que se
caracteriza por impulsar un proyectil a través de un tubo, que comúnmente se denomina “caño”, y que el impulso se
origina en la deflagración de pólvora o de algún otro producto cuya combustión produzca un súbito aumento de volumen,
que es el que impulsa el proyectil.

Al exigir el uso de un “arma de fuego”, ha de descartarse el arma simulado o falsa arma que, aunque pueda resultar apta
para aumentar la intimidación de la víctima, no tiene idoneidad para hacer correr peligro a su persona.

Modos de empleo del arma: la característica de esta modalidad es que haya intimidación, y no violencia concreta, si bien
también puede estar presente.
Aspecto subjetivo: es un tipo doloso. También es necesario que el arma de fuego lo sea para el sujeto activo, quien debe
haberla usado con fines intimidatorios, es decir, tiene que haber querido hacerle creer al sujeto pasivo que su vida corría
peligro.

Inc.2 (tercer párrafo, primera parte)

Motivo de la agravación: existe una mayor intimidación que en el robo simple, pero ningún peligro para la vida o la
integridad física de la persona, por ello, aquí la pena es menor que la del robo con armas básico.

Modos de comisión: debe haber una persona que sea intimidada, pero a diferencia de aquél, no es necesario que concurra
un poder vulnerante para aplicar este tipo penal.

Referencia de medios: la aptitud intimidante que posee un arma es el fundamento de la figura agravada con independencia
de la efectiva capacidad vulnerante que se acredite en relación con ese elemento y no puede negarse el carácter de arma,
so pretexto de una inidoneidad funcional, al objeto que ha servido para alcanzar la finalidad de la acción delictual.

Modos de empleo del arma: al igual que en el robo con armas (inc.2, primer párrafo, primera parte), el arma debe haberse
utilizado en una efectiva acción intimidatoria en las mismas formas enumeradas cuando se comentó dicho delito.

Aspecto subjetivo: es un tipo doloso, porque esta naturaleza es común a todos los robos, pero la redacción descuidada
provoca no poca incertidumbre.

Inc.2 (tercer párrafo, segunda parte)

Modos de comisión: corresponde hacer remisión a lo dicho en el robo con arma cuya aptitud para el disparo no haya
podido acreditarse (inc.2, tercer párrafo, primera parte).

Referencia de medio: el legislador ha entendido que, en estos casos, basta con que la víctima sea intimidada.

Modos de empleo del arma: en esta cuestión también se aplica lo expresado en el tipo anterior.

Aspecto subjetivo: es un tipo doloso, el sujeto activo sabe que su arma no representa peligro para la víctima pero la usa
para aumentar la intimidación.

Art.167 (inc.1 robo en despoblado)

Modos de comisión: aquí el robo puede haberse configurado tanto por la violencia en las personas como por la fuerza en
las cosas.

Referencia de lugar: en este agravante se aplica con la sola circunstancia del lugar en que el robo se perpetra, y ese robo
puede ser cometido por un único sujeto activo o por varios, siempre que no constituyan una banda.

Inc.2 (robo despoblado y en banda)

Modos de comisión: al igual que en el tipo penal contenido en el art.166 inc.2, pueden agravarse tanto los
desapoderamientos cometidos con violencia en las personas, como aquellos con fuerza en las cosas.

Referencia de lugar: el lugar poblado se define por antítesis al concepto de despoblado, por lo que comprende, por un lado,
a los lugares situados dentro de los radios poblados de las ciudades, pueblos o caseríos aunque carezcan de edificación o se
hallen desolados por ausencia de gente.

Referencia de modo: el tipo también requiere la actuación de una banda.

Inc.3 (Robo con perforación o fractura)


Su mayor sanción se sustenta en que la actividad que debe realizar el agente para superar las defensas predispuestas
también es mayor, y en que con su acción viola el domicilio del sujeto pasivo, afectando su intimidad y pueden crearse
eventualmente peligro para las personas.

Modos de comisión: aquí se agrava un modo de fuerza en particular que, como es obvio, debe ejercerse sobra las cosas.
Estas acciones de fuerza del sujeto son las que deben vulnerar o poner en peligro el bien jurídico en cuestión (violación de
la intimidad del domicilio y peligro para los habitantes, según Creus).

Referencias de modo: la fuerza que exige todo robo debe ser ejercida, en este caso, de los modos y sobre las defensas
enunciadas en el tipo, de modo que no es necesario el ejercicio de otras fuerzas durante el apoderamiento.

Aspecto subjetivo: se requiere el conocimiento de que la casa está habitada. A su vez, el dolo requiere la voluntad de usar
la perforación o fractura para perpetrar el apoderamiento.

Consumación y tentativa: la perforación o la fractura realizadas con finalidad de apoderamiento, sin haberlo conseguido,
deja el hecho en tentativa de robo calificado que, tanto como el delito consumado, absorbe el de daño.

Inc.4 (Robo en circunstancias de hurtos calificados)

Momento de la fuerza o la violencia: Núñez consideraba que las circunstancias que califican el hecho como robo (fuerza o
violencia) y las circunstancias calificativas del hurto (art.163) que concurren para agravar aquél, deben coincidir “en el
mismo contexto del apoderamiento y no en contextos independientes, aunque estén vinculadas” tal coincidencia no se
presenta como una exigencia típica.

Aspecto subjetivo: todos son tipos dolosos.

Art.167 ter (Abigeato)

Delitos contemplados: este artículo prevé el abigeato simple (párrafo 1, primera parte), el abigeato en ocasión del
transporte de ganado (párrafo 1, segunda parte) y el abigeato de cinco o más cabezas de ganado cuando se las transporte
en un medio motorizado (párrafo 2).

Abigeato simple (párrafo 1, primera parte).

Sujeto activo y pasivo: puede ser cualquier persona.

Acción típica: como es una figura calificada del hurto, guardan vigencia todas las explicaciones realizadas acerca de los
elementos objetivos y subjetivos del tipo penal contenido en el art.162, a las que se hace remisión. En efecto, se trata de un
hurto agravado en razón del objeto.

Objeto de la acción: se trata del hurto de animales que normalmente debían ser arreados o conducidos para llevárselos,
cuadrúpedos de cierta talla. Es ganado mayor el vacuno y el equino (caballar, asnal y mular), y ganado menor, el ovino,
caprino y porcino.

Referencia de lugar: la sustracción del ganado debe haberse hecho de un establecimiento rural.

Tipo subjetivo: se trata de un tipo doloso que no presenta ninguna particularidad subjetiva, por lo que corresponde hacer
remisión a lo expresado en el hurto simple (art.162).

Abigeato en ocasión del transporte de ganado (párrafo 1, primera parte)

Referencia de la ocasión: esta figura repite las circunstancias descriptas en el hurto de mercadería transportada (art.163,
inc.6), por lo que, en definitiva, se ha agravado esta última figura en razón de la calidad del objeto sustraído (menos de
cinco cabezas de ganado), lo cual resulta inexplicable.

Abigeato de cinco o más cabezas de ganado cuando se las transporte en un medio motorizado (párrafo 2).
Objeto de la acción: para que opere esta agravante, el apoderamiento debe ser de cinco más cabezas de ganado.

Referencia de medio: también, debe haberse utilizado un medio motorizado para su transporte, bastando que se haya
usado en algún tramo parcial de la ejecución, ya sea un instante previo a la consumación, durante o para perfeccionar el
apoderamiento.

Art.167 quater (agravantes)

Delitos contemplados: este artículo dedicado a los abigeatos agravados prevé los siguientes tipos penales: el robo de
ganado (inc.1); el abigeato con falsificación de marcas o señales (inc.2); el abigeato con falsificación de documentos (inc.3);
el abigeato con la participación de una persona dedicada a la actividad ganadera (inc.4); el abigeato con la participación de
un funcionario público (inc.5); y el abigeato cometido por tres o más personas (inc.6).

Robo de ganado (inc.1)

Referencia de modo: el abigeato se agrava por el uso de fuerza sobre las cosas o por el ejercicio de violencia sobre las
personas, “sea que la violencia tenga lugar antes del robo para facilitarlo, en el acto de cometerlo o después de cometido
para procurar su impunidad”.

Abigeato con falsificación de marcas o señales (inc.2)

Referencia de modo: la marca es la impresión que se efectúa sobre el animal e un dibujo o diseño, por medio de hierro
candente, de marcación en frío, o de cualquier otro procedimiento que asegure la permanencia en forma clara e indeleble
que autorice la Secretaría de Agricultura y Ganadería. La señal es un corte, o incisión, o perforación, o grabación hecha a
fuego, en la oreja del animal”.

Abigeato con falsificación de documentos (inc.3)

Referencia de modo: aquí se agrava por la falsificación o el uso de distintos documentos falsos.

Abigeato con la participación de una persona dedicada a la actividad ganadera (inc.4)

Participación: no es delicta propia porque no exige que el autor reúna alguna cualidad especial, sino que la agravante se
aplica además de cuando es autor, naturalmente cuando apenas “participare en el hecho una persona que se dedique a la
crianza, cuidado, faena, elaboración, comercialización o transporte de ganado o de productos o subproductos de origen
animal”. La exigencia de haber participado “en el hecho” excluye a los encubridores y a los que presten una ayuda posterior
que no fuera cumpliendo promesa anterior al hecho.

Abigeato con la participación de un funcionario público (inc.5)

Participación: este tipo tampoco exige ninguna calidad especial necesariamente en el autor aunque también puede recaer
en él, naturalmente, sino que el desapoderamiento se agrava por la mera condición personal de uno d ellos partícipes: la
de ser funcionario público; pero no alcanza con su mera participación, como podría ser la de cualquier otra persona, sino
que debe haberla prestado en función de su cargo conforme a las modalidades típicas, es decir, “violando los deberes a su
cargo o abusando de sus funciones” de modo que facilite directa o indirectamente su comisión.

Abigeato cometido por tres o más personas (inc.6)

Referencia de modo: no se exige otra cosa que una pluralidad de partícipes ejecutivos (presencia activa y cumpliendo actos
de ejecución) de por lo menos tres sujetos.

La escala penal: la severa penalidad prevista en este artículo ha sido objeto de cuestionamientos, que llevaron a que la
jurisprudencia declarara su inconstitucionalidad, en particular por estimarse que el mínimo legal (cuatro años de privación
de libertad) refleja una ostensible falta de proporcionalidad en relación con la ofensa al bien jurídico.
43.- Extorsión. Distintas figuras.

Consideraciones sobre el bien jurídico: aparecen comprometidos dos bienes jurídicos: la propiedad y la libertad. Enseña
Núñez que la extorsión, en sus distintas figuras, ataca la libre determinación de la persona, pero la ofensa a la libertad es
sólo un medio para consumar la ofensa a la propiedad. La doctrina mayoritaria concuerda en que en las hipótesis de
extorsión el desplazamiento de la cosa se produce por la actividad de la misma víctima, pero con su voluntad viciada por
coerción. En la extorsión hay un ataque a la libertad de la persona, que se lleva a cabo mediante una intimidación (propia o
engañosa) y que tiene por fin impedir la libre determinación en cuanto a la disposición de sus bienes o de los que están a su
cuidado, no siendo ese ataque a la libertad un fin en sí mismo, sino un medio para atacar la propiedad.

Extorsión común (párrafo 1)

Sujeto activo: no se requieren caracteres especiales, entendiendo al tipo legal como delicta comunia, vale decir que puede
ser cometido por cualquiera.

Sujeto pasivo: puede ser cualquier persona.

Acción típica: la acción típica es la de obligar a otro a entregar, enviar, depositar o poner a disposición (del autor o de un
tercero).

Así, se obliga a quien tiene una voluntad contraria que el agente debe vencer. Enseña Creus que debe existir relación causal
entre la intimidación desplegada por el sujeto activo y la disposición de la víctima. De ello se desprende que de haber
disposición por parte de la víctima no determinada por la intimidación, se estará fuera del tipo de la extorsión.

Resultado: la extorsión es un delito de resultado; basta con el daño patrimonial para concretarse el delito. Entregar implica
un dar, enviar es hacer llegar a través de cualquier medio alguno de los elementos típicos (cosas, dinero, documentos)
depositar es poner en un lugar físico cualquier de esos elementos, poner a disposición implica colocar al objeto en
posibilidad de ser dispuesto.

Elementos normativos: los objetos de las acciones típicas pueden ser cosas, dinero o documentos que produzcan efectos
jurídicos. Por dinero debe entender a la moneda de curso legal y corriente en el país.

Medios comisivos: los medios comisivos propios de la extorsión común son la intimidación o intimidación propia y la
simulación de autoridad pública o falsa orden de la misma, a lo que la doctrina llama también intimidación engañosa. Tales
medios deben ser usados por el sujeto activo de manera ilegítima, vale decir, sin derecho a hacerlo.

Se llama intimidación propia la ejercida por medio de una amenaza, cuyo objeto se llevaría a cabo en caso de que la víctima
no cumpliera con el mandato ilegítimo del agente.

El término intimidación excluye típicamente al menos para el primer párrafo del artículo la violencia como medio comisivo.
Quedan encuadradas en la extorsión común, la intimidación pura (sin aplicación de violencia física) y la violencia
intimidatoria (violencia compulsiva que opere por la vía psíquica), siempre que ésta no se ejerza de manera inmediata e
ininterrumpida con respecto a la decisión lesiva del patrimonio del sujeto pasivo.

Tipo subjetivo: se trata de una figura dolosa; exige el conocimiento de la ilegitimidad de la exigencia llevada a cabo por el
sujeto activo. El aspecto conativo requiere, a su vez, el dolo directo de utilizar la intimidación para obligar a la víctima a
desapoderarse del objeto, no bastando la producción del resultado cuando la intimidación estaba dirigida o otros fines.

Consumación y tentativa: este delito comienza a ejecutarse cuando se efectúan las amenazas constitutivas de la
intimidación o la formulación de la falsa invocación de autoridad u orden de la misma; se entiende que a partir de ese
momento es que cesan los actos preparatorios. Y se sostiene que basta que el extorsionado se haya desprendido de la cosa
para que la extorsión se tenga por consumada, es decir que se consuma cuando el sujeto pasivo se ha desapoderado de la
cosa, sin que sea indispensable que el agente o el tercero hayan llegado a apoderarse de ella, o que se realice el beneficio
ilícito. Sin embargo, Núñez ha dicho que la extorsión se consuma cuando el autor obtiene de la víctima la prestación
apetecida.

Extorsión de documentos (párrafo 2)

Acción típica: la acción típica consistirá en obligar, pero este tipo penal requiere que la exigencia vaya dirigida a que el
sujeto pasivo suscriba o destruya un documento.

Suscribir implica colocar la firma, destruir un documento consiste en quitarle utilidad para el fin que fue creado impidiendo
que la víctima pueda hacerlo valer.

Objetos del delito: son documentos de obligación o de crédito. La suscripción de documentos que produzcan efectos
patrimoniales sin ser de obligación o de crédito, podrá corresponder al tipo del art.168, párrafo primero, siendo
indispensable, para que se adecue a la figura del segundo párrafo, que acredite una deuda o un crédito.

Medios comisivos: como dos de ellos son los mismos que los mencionados en la extorsión común (intimidación propia e
intimidación engañosa), corresponde agregar la violencia. La violencia extorsiva, que asimilable a la violencia del robo, se
caracteriza porque tiene por finalidad lograr que el sujeto pasivo suscriba o destruya un documento de obligación o de
crédito, ya sea en el mismo acto o ulteriormente.

Aspecto subjetivo: se trata también de una figura dolosa, específicamente el dolo directo de utilizar la violencia extorsiva
para que el sujeto pasivo suscriba o destruya un documento de obligación o crédito.

Consumación y tentativa: una parte de la doctrina ha optado por sostener que el delito se consuma cuando la víctima
suscribe el documento de obligación o de crédito, o en su caso, lo destruye. Para otros, en cambio, hay que diferenciar el
supuesto de que se trate. Así de estarse frente a un caso donde se pretende la suscripción del documento, no basta que la
víctima haya firmado, sino que es necesario que la pieza haya salido del poder del firmante, puesto que recién ahí es
cuando opera el riesgo de afectación del bien jurídico. Si se trata del caso de destrucción de documentos, se consumará el
delito cuando se haya destruido el documento.

Para Donna, se admite la tentativa, configurándose ésta cuando el sujeto activo ha llevado a cabo todos los medios
comisivos, sin perjuicio de lo cual no ha logrado la suscripción o la destrucción del documento, y hasta que no comience el
riesgo a la propiedad, en el caso de suscripción.

Art.169

Sujeto activo: el chantaje no requiere particularidades especiales en el sujeto activo.

Sujeto pasivo: el honor que se amenaza o el secreto que se va a violar pueden pertenecer a un tercero distinto del sujeto
que recibe la amenaza.

Acción típica: la acción será la de obligar a otro a entregar, enviar, depositar, o poner a disposición (propia o de un tercero)
cosas, dinero o documentos que produzcan efectos jurídicos, así como la de obligar a otro a suscribir o destruir
documentos de obligación o de crédito.

Medios comisivos: sostiene Creus que lo que distingue esta figura de las anteriores es el medio comisivo; la intimidación se
encuentra aquí constituida por amenazas de sufrir imputaciones contra el honor o de violación de secretos. La amenaza,
como bien explica Núñez, puede consistir en el anuncio a un tercero, de manera verbal o escrita, incluso por signos, de
manera directa o indirecta, expresa o disimulada, de hacer una imputación contra la personalidad de alguien o de revelar
un secreto. La imputación contra el honor puede ser verdadera o no. En cuanto al primer supuesto imputaciones contra el
honor basta que la víctima determine que se trata de un ataque contra su honor, sin necesidad de que sea una amenaza
pormenorizada. Agrega Creus que, pudiendo la amenaza ser de cualquier especie, no requiere la ley otras características
específicas.
Tipo subjetivo: requiere el conocimiento de que la imputación que se anuncia en la amenaza extorsiva es agraviante contra
el honor, o del carácter secreto del hecho que se va a revelar o divulgar. El aspecto volitivo requiere que la amenaza de
imputaciones contra el honor o de violación de secretos esté destinada a que el sujeto pasivo entregue, envíe, deposite,
ponga a disposición del agente o de un tercero, cosas, dinero o documentos; o bien suscriba o destruya documentos. Se
requiere pues, dolo directo.

Art.171 (sustracción extorsiva de cadáveres)

Este delito se denomina en la actualidad sustracción extorsiva de cadáveres y ha sido colocado entre las extorsiones, pro
entenderse que la intención del sujeto no se dirige a hacerse dueño del cadáver, sino a utilizar su sustracción como medio
para ejercer una violencia moral para ejecutar un delito contra la propiedad.

Sujeto activo: cualquier persona puede ser sujeto activo de este delito (delicta comunia)

Sujeto pasivo: será quien se lo compela a pagar la devolución, pudiendo también ser cualquier persona.

Acción típica: la acción típica es la de sustraer, lo que implica quitar el cadáver del lugar donde se encontraba. No se
requiere aquí que el agente guarde el cadáver para su posterior devolución, e incluso se acepta que el sujeto activo se haya
deshecho del mismo, siempre que se mantenga la finalidad requerida por el tipo penal.

Objeto del delito: el objeto de la sustracción debe ser un cadáver. Así, entiende Creus que debe tratarse de los restos de
una persona que haya vivido. Núñez sostiene que los restos de un feto que no alcanzó conformación humana no
constituyen objeto del delito. Si bien la ley no distingue entre cadáver humano y animal, los antecedentes de la figura
llevan a la conclusión de que se trata de un cadáver humano.

Tipo subjetivo: requiere el conocimiento de que se sustrae un cadáver y la voluntad de sustracción. En esta figura como en
la de secuestro extorsivo, se requiere una finalidad ulterior que es la de pedir un pago por la devolución el cadáver.

Consumación y tentativa: el hecho se consuma con la mera sustracción del cadáver. Habrá tentativa cuando los actos
ejecutivos no hayan llegado a quitar el cadáver del lugar donde se encontraba.

44.- El delito de estafa.

Art.172 (Estafa)

Sujeto activo: la estafa es un delito común, es decir que no requiere calidad especial alguna en el autor, por lo que puede
ser cualquier persona.

Sujeto pasivo: cabe hacer una distinción. La víctima del fraude es la persona que padece el error causado por el ardid o
engaño del autor de la estafa. El ofendido por la defraudación es la persona perjudicada en su propiedad a causa de la
disposición patrimonial realizada por la víctima del fraude a raíz de su error. Ambas calidades pueden recaer en la misma
persona o en personas distintas.

En tal sentido, se resolvió que el delito de estafa no exige que los actos constitutivos del ardid hubieran recaído personal o
directamente sobre el sujeto pasivo que, en definitiva, habría de efectuar la disposición patrimonial viciada, sino que, por el
contrario, la inducción a error, aun dirigida a terceros, configura eficazmente la debida relación entre los tres elementos de
ese delito: el ardid, el error y la disposición patrimonial perjudicial.

Dado que la estafa exige la presencia de un error en la víctima y un acto de disposición voluntario, presupone en el sujeto
pasivo la posibilidad psíquica de tener una noción correcta sobre el objeto de que se trata, lo que excluye a los incapaces.
En estos casos la conducta debe estudiarse a la luz del art.174 inc.2, pues no habrá error sino aprovechamiento de tal
situación. Pero no debe descartarse la estafa cuando la acción recae sobre personas que sólo tienen algunas insuficiencias
psíquicas, siempre y cuando cuenten con una suficiente capacidad de disposición que pueda ser objeto de un engaño; pues
es común en este delito que la inmadurez o determinados defectos psíquicos sean utilizados por el autor como parte de la
maniobra engañosa.

Acción típica: la acción típica es la de defraudar, la que entraña un acto de desapoderamiento mediante la inducción a una
disposición patrimonial ajena e injusta lograda con ardid o engaño. El vocablo “defraudación” es una expresión genérica
dentro de la cual está comprendida la estafa misma; estafar es defraudar de una manera determinada.

Resultado: es un delito de daño efectivo, pues exige una disposición privativa de propiedad. La disposición de propiedad
debe ser pecuniariamente perjudicial.

Ardid o engaño: la estafa se caracteriza por el medio del cual se vale el autor para causar la lesión a la propiedad ajena, es
decir, el fraude. La estafa es la defraudación causada por el autor, valiéndose de cualquier ardid o engaño.

Donna señala que existen dos criterios acerca de cómo concebir el engaño, un criterio limitado y otro amplio. El primero
exige que el medio tenga una cierta entidad, una actividad que se manifieste en especial maquinación o puesta en escena
por parte del autor; es la llamada teoría de la “mise en scene” que, a su vez, distingue entre mentira o artificio verbal y
artificio material. La posición amplia, en cambio, entiende que es suficiente cualquier forma de engaño que sea idóneo para
inducir a error a la víctima, no exigiéndose el despliegue de alguna maniobra o actividad fraudulenta exterior.

Casos de ardid o engaño expresamente enumerados en la ley: en orden a los medios que pueden emplearse para la
comisión de este delito, la expresión “cualquier otro ardid o engaño”, que utiliza la figura en estudio, indica que la
enumeración no es taxativa.

_nombre supuesto_ el autor se vale de un nombre supuesto cuando, para simular que es otra persona, se presenta ante la
víctima con un nombre que no es su nombre real o el que habitualmente usa (seudónimos, alias o apodo).

_calidad simulada_ supone que el autor se atribuye una condición que no posee, por ejemplo, un estado civil, una
nacionalidad, la condición de empleado, etc; pero se excluyen los modos de ser inherentes a la persona misma, como el
sexo, la edad, las condiciones físicas.

_falsos títulos_ se vale de falsos títulos quien afirma poseer una capacidad profesional que no tiene, tratándose de una
simulación de la calidad.

_influencia mentida_ el autor defrauda valiéndose de este medio cuando obtiene de un tercero una disposición patrimonial
pecuniariamente perjudicial, mediante la promesa de hacer valer ante un tercero, para un fin cualquiera, un poder,
valimiento o autoridad, a sabiendas de que no lo posee.

_abuso de confianza_ se incluyen aquí las defraudaciones realizadas por el autor abusando del error de la víctima generado
por la confianza que tiene en el autor, le abona por segunda vez lo ya pagado, así como todos los caos en que el
defraudador se vale de la confianza depositada en él y abusa de la fe que se le tiene como cocontratante de buena fe, en la
concertación o ejecución de un negocio determinado.

_apariencia de bienes, crédito, empresa o negociación_ para aparentar no basta manifestar mentirosamente, sino que se
requiere suscitar falsas representaciones acerca de la existencia de bienes, crédito, empresa o negociación, de manera que
el sujeto juzgue por sí mismo y se decida sobre la base de esas apariencias. El crédito al que alude la ley se refiere a la
posibilidad de recibir respaldo o ayuda económica de un tercero. Empresa se refiere a toda organización de tipo
económico, comprendiendo los establecimientos y oficinas comerciales o industriales, y también a las organizaciones
menores con fines caritativos. Negociación se refiere a una transacción de carácter comercial.

_silencio y mentira_ el ardid o engaño también puede realizarse por acciones u omisiones; ello involucra el problema del
silencio como engaño.

Error: es un estado psicológico provocado por el autor del delito, quien induce a la víctima a la realización de la disposición
patrimonial perjudicial; es un conocimiento viciado de la realidad, un defecto en la representación sobre los hechos. El
error debe ser causado por el engaño del autor, y es el que provoca la colaboración del sujeto pasivo; actúa de nexo entre
aquél y la disposición de propiedad.

Tipo subjetivo: es un delito que requiere dolo directo, exige el conocimiento del carácter perjudicial de la disposición que se
pretende y la voluntad de usar el ardid o engaño para inducir en error a la víctima, a fin de que la realice.

45.- Defraudaciones especiales.

Art.173 (inc.1 “defraudación en la sustancia, calidad o cantidad de las cosas entregadas”)

Presupuesto típico: el tipo requiere la existencia de un contrato u otro título jurídicamente válido, por medio del cual una
parte se encuentra obligada a dar algo a la otra. Además de obligatorio, el contrato o título debe ser oneroso porque, si no
lo es, el defecto de la sustancia, calidad o cantidad no perjudica al receptor.

Sujeto activo: autor sólo puede ser el que está obligado a dar por el contrato u otro título.

Sujeto pasivo: necesariamente debe ser la contraparte en el contrato u obligación referida.

Acción típica: la acción típica es defraudar. El fraude, en este caso, se comete mediante la entrega de cosas de inferior
sustancia, calidad o cantidad que las debidas, y debe estar constituido por algún ardid o engaño y el consiguiente error de
la víctima, como ocurre en la estafa. No se trata de la simple diferencia entre lo debido y lo entregado, sino de la vigencia
de un engaño que induce a la víctima en error, suscitando en ella la falsa creencia de que recibe lo debido.

Para que la ley intervenga protegiendo al acreedor de la obligación de entregar, es necesario que haya existido algún vicio
oculto o disimulado; la ley penal no interviene en los casos de recepción negligente.

Objeto del delito: por cosa debe entenderse todo objeto material susceptible de tener un valor, y a diferencia del art.162 se
ha dicho que puede ser mueble e inmueble.

La entrega de la cosa defectuosa puede ser a título de dominio o de cualquier otro que sólo confiere el derecho a su uso y
goce.

Resultado: se trata de un delito de resultado, pues exige la presencia de daño efectivo. El perjuicio se determina por la
diferencia en menos entre lo que realmente se entrega y lo que se debía entregar, ya sea porque la sustancia -naturaleza-
es distinta, la calidad es diferente o porque la cantidad de lo entregado no es la debida. Tiene que ser una inferioridad que
se traduzca pecuniariamente, porque tal disminución debe afectar las cosas en su valor como propiedad, y no sólo su
utilidad circunstancial o las eventuales preferencias del adquirente. La valuación depende de cada tiempo y lugar; es
relativa.

Tipo subjetivo: es un delito dolo, admitiendo sólo el dolo directo.

Consumación y tentativa: el delito se consuma por el defecto en la entrega y el cumplimiento de la obligación correlativa; el
incumplimiento de ésta excluye el perjuicio.

Inc.2 “retención indebida u omisión de restituir a su debido tiempo”

Presupuesto típico: el tipo exige que el anterior tenedor de la cosa la haya entregado al agente en virtud de un título que
produzca obligación de entregarla o devolverla.

Sujeto activo: puede serlo solamente quien haya recibido el objeto material en virtud de alguno de los títulos mencionados
en el texto legal, tratándose para Donna de un delito especial.

Sujeto pasivo: para Donna, es el propietario de la cosa retenida ilegítimamente, no siendo necesario que quien transfiere la
posesión y quien sufre el perjuicio sean la misma persona.
Situación típica: para que se pueda corroborar la omisión, es necesario que el sujeto activo haya recibido la cosa en virtud
de alguno de los títulos mencionados en el texto legal, los que producen la obligación de entregar o devolverla luego.

Omisión: consiste en negarse a restituir (incumplir la obligación de entregar la cosa a un tercero distinto de aquel que la
había entregado al agente) o no restituir (incumplir la obligación de devolver la cosa a quien se la entregara al agente).

Posibilidad de realizar la conducta debida: al igual que en todos los delitos omisivos, es un requisito típico que el sujeto
activo haya podido realizar la conducta que no realizó.

Objeto del delito: el objeto material del delito de retención indebida es cualquier cosa mueble, incluidos dinero y efectos,
tal como menciona expresamente el inciso en análisis.

Resultado y nexo de evitación: Núñez sostiene que el autor incurre en esta figura cuando, no habiendo entregado o
devuelto el bien según lo dispuesto por el título de entrega, se niega ilegítimamente a hacerlo con perjuicio patrimonial
para el dador u otra persona.

Referencias: existe en este tipo penal una clara referencia de tiempo.

Tipo subjetivo: para Donna, el delito exige dolo directo, que se traduce en el conocimiento de la cosa es ajena y se ha
recibido con la obligación de restituirla, y la voluntad de no hacerlo sabiendo que se perjudica el patrimonio ajeno.

Consumación y tentativa: una vez producida la mora o la negativa, la omisión quedará consumada; antes de ese momento
no hay consumación del delito, aunque el autor haya realizado actos de apropiación sobre la cosa, a menos que esos actos
lo hayan constituido en mora según las reglas civiles.

Para Creus y Soler la tentativa es imposible.

Inc.3 “defraudación por suscripción engañosa de documento”

Sujeto activo: es un delito común que puede ser cometido por cualquier persona.

Sujeto pasivo: para que la víctima pueda revestir tal carácter, debe tener la posibilidad psíquica de adquirir una noción
correcta sobre el objeto de que se trata; una disminución sensible de esa capacidad, pero que no le impida actuar con
discernimiento y voluntad en lo concerniente al acto concreto, no es suficiente para excluir el delito.

Acción típica: es un tipo de estafa caracterizada especialmente por el fraude: es necesario que el agente despliegue un
engaño para obtener la firma de un documento apto para defraudar, y que el engañado suscriba por error un documento.

El engaño debe inducir a error al sujeto pasivo sobre el carácter del documento o sobre su contenido. La figura exige que
con el fin de defraudar a un tercero, se le haga firma con engaño un documento publico o privado, es decir, que se le haga
estampar la firma inducido en error respecto del sentido, concepto o trascendencia del documento.

Resultado: se discute en doctrina si se trata de un delito de daño efectivo, es decir, si requiere la producción de un perjuicio
patrimonial, o si se trata de un delito de peligro, en el que resulta suficiente con la suscripción del documento, tema que se
verá al analizar el momento consumativo del delito.

El daño patrimonial deben surgir de lo documentado: no encuadra en esta figura, sino en el art.172, el perjuicio a la
propiedad ajena causado mediante el uso engañoso de un documento de otra especie.

Tipo subjetivo: requiere dolo directo en el autor, quien, con el fin de defraudar, hace firmar el documento al sujeto pasivo
mediante engaño.

Consumación y tentativa: para algunos autores, esta defraudación se configura cuando el autor hace firmar el documento
con engaño y luego lo usa.

Inc.4 “abuso de firma en blanco”


Presupuesto típico: el delito requiere la preexistencia de una firma en blanco en poder del agente. Para Creus, la firma en
blanco puede estar constituida por un pliego firmado en blanco, o por un documento firmado que sólo ha sido
parcialmente extendido, no siendo típico aquel cuyas omisiones no tengan influencia patrimonial.

Sujeto activo: no requiere caracteres especiales.

Sujeto pasivo: es aquel que entrega el documento con su firma a otro, otorgando en confianza a éste el derecho de llenado
conforme las indicaciones efectuadas. También puede serlo un tercero, siempre que el firmante tenga la facultad jurídica
de obligarlo.

Acción típica: se entiende es la de abusar. Ello ocurre cuando el agente extiende algún documento distinto al mandato que
se le otorgó al entregarle el pliego en blanco, o completa el parcialmente extendido con cláusulas distintas de las que había
dispuesto incluir el firmante.

Objeto del delito: puede tratarse de cualquier documento, sea público o privado, siempre que por su naturaleza pueda
producir efectos jurídicos.

Resultado: el delito es de daño efectivo requiriéndose en todos los casos un perjuicio o daño real, ya sea para el signatario
o el tercero, debiendo surgir de lo documentado abusivamente.

Tipo subjetivo: esta figura requiere dolo directo.

Inc.5 “defraudación por sustracción”

Sujeto activo: es un caso de delicta propia. Solo podrá ser autor el propietario de la cosa mueble que se sustrae.

Sujeto pasivo: es el tenedor legítimo de la cosa (ej, quien alquiló un automóvil)

Acción típica: es la de sustraer. Esta expresión no sólo abarca conductas de apoderamiento propias del hurto (mediante
una acción furtiva), sino todas aquellas mediante las cuales se priva al sujeto pasivo de la tenencia legítima de la cosa, ya
sea para desplazarla a una distinta esfera de custodia o, cuando menos, para colocarla fuera de aquélla.

Objeto del delito: puede serlo cualquier cosa mueble.

Resultado: como en todas las demás defraudaciones se exige un perjuicio efectivo, consistente, en este caso, en la
frustración en todo o en parte del derecho del legítimo tenedor.

Tipo subjeto: se exige dolo directo. El autor debe conocer la legitimidad de la tenencia ejercida por la víctima y querer
privarla de la cosa mueble.

Consumación y tentativa: esta figura se consuma cuando el sujeto pasivo no puede ejercer su derecho sobre la cosa. Es
aceptable la tentativa, toda vez que cualesquiera de las acciones posibles son susceptibles de ser realizadas mediante
distintas etapas ejecutivas antes de llegar a la consumación.

Inc.6 (“otorgamiento de contrato simulado o falsos recibos”)

Presupuesto típico: para que el acto simulado pueda originar el perjuicio es necesario que, al menos, uno de los otorgantes
del contrato simulado, o el dador o aceptante del recibo falso, tenga una relación jurídica con el sujeto pasivo que permita
que el engaño pueda perjudicarlo.

Sujeto activo: la doctrina está de acuerdo en que aquí se precisan al menos dos actores: los que contratan, o el que firma el
recibo y el que lo acepta.

Sujeto pasivo: puede serlo cualquier persona, siempre que sea sujeto de la relación jurídica apuntada.
Acción típica: es la de otorgar el contrato simulado o el falso recibo.

Objeto del delito: pueden ser objeto de esta figura los contratos simulados. Asimismo, pueden serlo los recibos falsos.
Tanto el contrato como el recibo deben ser genuinos, pero simulados.

Resultado: explica Donna que este delito exige que el contrato simulado o el falso recibo se otorgue en perjuicio de otro,
no bastando la posibilidad de que suceda ese perjuicio. El delito es de daño efectivo.

Tipo subjetivo: se requiere dolo directo para simular el contrato o el recibo.

Consumación y tentativa: al igual que en las defraudaciones vistas con anterioridad, éste también se consuma cuando se
produce el perjuicio patrimonial. Es admisible la tentativa en el segundo caso: el otorgamiento es el acto de la tentativa; se
consuma cuando se cobra el crédito creado.

Inc.7 “administración fraudulente”

Presupuesto típico: el sujeto activo debe tener asignado el cuidado del patrimonio ajeno; las fuentes de esa relación con la
propiedad de otro pueden ser: a) la ley, b) una disposición de la autoridad, c) un acto jurídico.

La jurisprudencia reconoció, a los fines de la configuración del tipo penal, la posibilidad de que el mandato fuera tácito.

Sujeto activo: Donna sostiene que es un delicta propia, dado que supone el quebramiento de un deber de cuidado del
patrimonio ajeno, derivado de alguna de las relaciones comprendidas por él.

Sujeto pasivo: puede ser cualquier persona, ya sea física o jurídica.

Objetos del delito: pueden ser los bienes o intereses pecuniarios total o parcialmente ajenos.

Acción típica: es la de violar los deberes en función del manejo, administración o custodia de los bienes ajenos, que ejerce
el agente, esto es, exceder arbitrariamente las facultades conferidas mediante actos no permitidos o incumplir las
obligaciones acordadas.

Resultado: puede ser el de perjudicar los intereses confiados o el de obligar abusivamente al titular de éstos.

Tipo subjetivo: la administración fraudulenta admite sólo dolo directo, la conducta tiene que ser emprendida con la
voluntad expresa de dañar al patrimonio administrado.

Consumación y tentativa: el delito se consuma con su efectiva causación, es decir, cuando se ha producido la disposición
económica perjudicial. Se admite la tentativa.

Inc.8 “defraudación por sustitución, ocultación o mutilación de proceso, expediente, documento u otro papel importante”

Sujeto activo: puede serlo cualquier persona.

Sujeto pasivo: puede serlo cualquier persona.

Acción típica: la acción típica es la de defraudar mediante sustitución, ocultación o mutilación.

Sustituye el que cambia una prueba por otra diferente; mutila el que elimina parcialmente una prueba; oculta el que hace
desaparecer los instrumentos que acreditan una determinada circunstancia, o incumple con la obligación de presentarlos
cuando la ley, la convención, o un hecho precedente suyo se la impone; este último caso es un supuesto de comisión por
omisión.

Estos tres supuestos de supresión total o parcial de un instrumento probatorio son también formas específicas e ardid y,
como tales, representan los medios de los cuales se debe valer el agente en este tipo para provocar el error en el sujeto
pasivo.
Objeto del delito: los objetos pueden ser procesos, expedientes o documentos, para demostrar que esta lista no es taxativa
el legislador agregó “u otro papel importante”, con lo que se amplía a todo instrumento que tenga una significación
patrimonial. Es indiferente que el documento sea verdadero o falso.

Resultado: es un delito de daño efectivo, pues exige que el engaño mencionado se traduzca en una disposición privativa de
propiedad.

Tipo subjetivo: se admite sólo el dolo directo, dado que el sujeto activo debe actuar con la voluntad de realizar las acciones
para inducir en error a una persona, que puede ser el titular del patrimonio o un tercero con facultades para disponer de
aquél, con el fin de perjudicar.

Consumación y tentativa: el tipo penal se consuma con el perjuicio causado por el autor, y no con la supresión del
instrumento, por lo que la realización de las acciones con el fin de defraudar, sin que haya llegado a producirse el perjuicio
patrimonial, deja el hecho en grado de tentativa.

Inc.9 “estelionato”

La figura objeto de estudio prevé dos supuestos: 1) la venta o gravamen como libres, de bienes litigiosos, embargados o
gravados; y 2) la venta, gravamen o arrendamiento, como propios, de bienes ajenos; a su vez, cada uno de tales supuestos
puede cometerse a través de distintas acciones típicas.

Sujeto activo: autor solo puede ser quien venda, grave o arriende la cosa, de manera que tiene que tener alguna relación
con ella.

Sujeto pasivo: no requiere caracteres especiales.

Acciones típicas: son las de vender, gravar o arrendar una cosa como libre o propia.

La de vender es la de quien se obliga a transferir a otro la propiedad de una cosa por un precio. No es indispensable que se
haya efectuado la tradición de la cosa, ya que la venta a que se refiere el Cód. Penal es el respectivo contrato, no la
adquisición perfecta del derecho real.

Con relación a la venta en el primero de los supuestos mencionados -la de bienes litigiosos, embargado o gravados como
libre-, se decidió que la función de intermediaria en la enajenación no convierte a la imputada- socia de una agencia
automotriz- en dueña del automóvil, por lo que la imposibilita realizar el verbo típico -el que vendiere-, pudiendo
configurar el delito de estafa.

Respecto de la venta de cosas -en general- como si fuese propias, se decidió que la venta de cosa hurtada realizada por el
autor del apoderamiento constituye la defraudación prevista por el art.173, inc.9; si el comprador de los bienes es de
buena fe. Y que la venta a un tercero de una máquina impresora, de la que fue desapoderado el titular de un comercio
donde trabaja el hermano del acusado, configura el delito de estelionato.

La de gravar es la de quien constituye sobre la cosa un derecho real de garantía (hipoteca, prenda, anticresis), pero no lo
hace el que sólo constituye una obligación personal sobre la cosa.

La de arrendar es la de quien concede a otro el uso o goce de una cosa, por un precio determinado en dinero.

Objeto del delito: el bien puede tratarse de cosas muebles o inmuebles y, además, debe ser litigioso o estar embargado o
gravado si se trata del primer supuesto típico (bienes litigiosos, etc), y ajeno si se trata del segundo (bienes ajenos).

El bien es litigioso cuando actualmente es motivo de un juicio en el que se discute su dominio o su condición de libre o
gravado.

Está embargado cuando, por un acto jurisdiccional, ha sido individualizada mente afectado al pago de un crédito, sea que
haya sido secuestrado o que el embargo se encuentre asentado en el respectivo registro, es decir que tiene que tratarse de
un embargo efectivamente trabado, no bastando la existencia de un pedido de parte ni la orden del juez, mientras no se
haya cumplido.

Está gravado cuando sobre él un derecho real de garantía, debidamente constituido con las formalidades exigidas por ley
para que el gravamen pueda ser opuesto a terceros.

El bien es ajeno no sólo si su dominio corresponde a otra persona, sino también cuando éste es parcial, por condominio o
comunidad hereditaria, pues las enajenaciones, gravámenes o arriendos de las porciones de los copropietarios o
coherederos realizados como si el bien fuera exclusivamente propio, pueden constituir actos no permitidos por la ley.

Resultado: es un delito de daño efectivo que requiere la producción de un perjuicio patrimonial. Núñez destaca que en el
delito de estelionato por venta de cosas ajenas como propia, el perjuicio es la disposición patrimonial producida
directamente por el medio engañoso utilizado por el vendedor, esto es, el pago del precio.

Tipo subjetivo: se trata de un delito doloso, que admite el dolo eventual, dado que aunque el autor no conozca
efectivamente la condición del bien, alcanza para configurar el tipo, así como la duda sobre la existencia de un gravamen o
la sospecha de algún otro impedimento, siempre que tenga la intención de realizar alguno de los contratos antes
enunciados.

Consumación y tentativa: se consuma cuando el sujeto activo, o un tercero por él, recibe la contraprestación. No basta que
el sujeto pasivo se haya desprendido de aquélla en virtud del negocio engañoso; mientras el agente no la reciba, el delito
quedará tentado.

Inc.10 “defraudación por supuesta remuneración a jueces u otros empleados públicos”.

Sujeto activo y pasivo: no requiere caracteres especiales.

Acción típica: se trata de una defraudación de fraude -no por abuso de confianza-, ya que el engaño que sufre la víctima es
lo que determina la prestación patrimonial.

El engaño consiste en la falsa afirmación de que se debe remunerar al juez o funcionario para obtener o por haber
obtenido algo de la actividad funcional de ellos. Tiene que ser una remuneración supuesta, es decir, la que no sólo no es
debida, sino que además, el agente no está dispuesto a entregar y quiere convertir en provecho propio o de un tercero.

Resultado: el delito se consuma con la entrega de la prestación que no va a ser aplicada a la remuneración. Se dice que si el
agente aplica realmente lo recibido a esa finalidad, el perjuicio desaparece y, por tanto, no se dará el tipo. Sin embargo,
Creus formula estas distinciones: si el sujeto pasivo creyó de buena fe que la remuneración era debida y el agente la aplicó
a un cohecho u otra dádiva ilícita, la defraudación sigue existiendo, porque la prestación no es jurídicamente
compensatoria; pero si el sujeto pasivo sabía que la prestación estaba destinada a una remuneración ilícita, no existirá
defraudación por ausencia de error relevante en la víctima, y si la prestación se hace o trata de hacerse, el eventual sujeto
pasivo pasa a ser autor de cohecho activo.

Tipo subjetivo: es un delito doloso; el autor debe conocer la falsedad de la procedencia de la remuneración y debe tener la
voluntad de invocarla para lograr la prestación de la víctima.

Consumación y tentativa: el delito se consuma cuando el autor recibe la prestación que no será aplicada a la falsa
remuneración, produciéndose el perjuicio patrimonial para el sujeto pasivo. Admite tentativa.

Inc.11 “desbaratamiento de derechos acordados”

Presupuesto típico: el delito requiere la preexistencia de un negocio jurídico, válido y oneroso, en virtud del cual el agente
haya otorgado a otro un derecho sobre un bien, o haya pactado sobre él una obligación de carácter personal. El tipo
requiere que, o el precio haya sido abonado en su integridad o pagado conforme se haya pactado, o la obligación debe
haberse constituido, todo ello para que pueda configurarse la posibilidad de perjuicio.
Sujeto activo: si bien cualquier persona puede acordar derechos, para Soler es un delito especial, pues requiere que el
sujeto activo sea autor de una acción anterior que jurídicamente constituya una obligación válida cuyo cumplimiento
requiere actos ulteriores.

Sujeto pasivo: será el otro contratante, acreedor del derecho.

Acción típica: es la de tornar imposible, incierto o litigioso el derecho sobre un bien o el cumplimiento de una obligación. El
verbo tornar debe interpretarse como un equivalente de mudar o transformar un derecho, lo cual significa que la acción
del sujeto convierte en imposible o litigioso lo que en un momento no lo era.

Resultado: el perjuicio, según enseña Creus, se determina en el hecho de que el sujeto pasivo ve frustrado el derecho sobre
el bien al no poder ejercerlo o al no poder hacerlo con libertad y certidumbre propias del modo en que lo adquirió, o al ver
disminuida la medida o la efectividad de la garantía constituida por el bien, o al no poder exigir normalmente del agente el
cumplimiento de la obligación sobre el mismo bien en las condiciones que se pactaron y con miras a las cuales pagó o
comenzó a pagar. Respecto del cumplimiento de la obligación, el resultado perjudicial se produce cuando la víctima se ve
impedida de cumplir.

Los resultados de las acciones típicas los enuncia la ley: la frustración del derecho sobre el bien consiste en tornarlo
imposible, incierto o litigioso.

Medios comisivos: el autor puede producir tales resultados a través de actos jurídicos o actos materiales.

Elementos normativos: el derecho a que se refiere el texto legal puede ser cualquier derecho real sobre un bien mueble o
inmueble; quedan excluidos los bienes inmateriales.

Tipo subjetivo: para Molinario, las acciones de tornar imposible, incierto o litigioso el derecho sobre un bien o una
obligación, sólo admiten dolo directo; mientras que las acciones del primer tramo (realizar un acto jurídico, o remover,
retener, ocultar o dañar el bien) admiten un dolo eventual.

Consumación y tentativa: la consumación de este delito se verifica en el momento que se torna imposible, incierto o
litigioso el derecho acordado, o el cumplimiento de la obligación en las condiciones pactadas en el acto preliminar, es decir,
cuando tal resultado se produce. Es decir que el hecho se consuma con la realización de las acciones típicas. Por
consiguiente, la tentativa no es admisible, puesto que a la realización de esas acciones le es inherente la frustración del
derecho o la garantía.

Inc.12 “defraudación del titular fiduciario, del administrador de fondo común de inversión y del dador de un contrato de
leasing”

Presupuesto típico: para que se configure cualquiera de estas tres modalidades defraudatorias, es necesario que el sujeto
activo y el pasivo concurran en un contrato, ya sea un fideicomiso, un fondo común de inversión, o un contrato de leasing.

Sujeto activo: pueden serlo fiduciario (es decir, el administrador el fideicomiso -titular fiduciario de los bienes
fideicomitidos-), el administrador de fondos comunes de inversión (encargado de la inversión de los fondos), y el dador de
un contrato de leasing.

Sujeto pasivo: en el contrato de fideicomiso, pueden serlo el fiduciante, el beneficiario y el fideicomisario.

Acción típica: las acciones previstas son disponer, gravar, o perjudicar. El acto de disposición implica el egreso anormal de
bienes y, por lo tanto, una modificación sustancial de la composición del patrimonio.

Resultado: es el perjuicio patrimonial que emana del fraude en el derecho de los contratantes.

Tipo subjetivo: se requiere dolo directo. Para Donna, el dolo debe aparecer con posterioridad a la disposición patrimonial;
caso contrario (es decir, si el dolo está al comienzo de la relación jurídica persiguiendo el fin de engañar), se estaría en
presencia de una estafa.
Consumación y tentativa: al tratarse de una defraudación, para entender consumado el delito se requiere la provocación
de un perjuicio patrimonial. Al ser un delito de resultado, admite tentativa.

Inc.13 “defraudación en la ejecución extrajudicial de inmuebles”

Presupuesto típico: para que pueda producirse el delito se requiere que entre sujeto activo y el pasivo exista una relación
previa, en la que el primero es el acreedor hipotecario del segundo, pero habiéndose ajustado la constitución de la garantía
a las previsiones de la ley 24.441.

Sujeto activo: sólo puede serlo la persona autorizada para ejecutar extrajudicialmente una hipoteca.

Para Creus, es sujeto activo el acreedor hipotecario; quien lo represente no puede ser sujeto activo de este delito, sin
perjuicio de que quede comprendido en otros de carácter defraudatorio.

Sujeto pasivo: es el deudor hipotecario.

Acción típica: consiste en ejecutar extrajudicialmente un inmueble, en forma indebida, lo que puede obedecer a dos
razones: que el deudor no esté en mora, o que se omita el cumplimiento de los recaudos establecidos para la subasta a
través de este procedimiento especial; sólo puede tener lugar en el marco de las llamadas ejecuciones extrajudiciales de
hipotecas en las cuales se hayan emitido letras hipotecarias.

Resultado: se requiere que se produzca un perjuicio efectivo para el deudor hipotecario, consistente en la ejecución del
inmueble.

Tipo subjetivo: solo se admite dolo directo, y las expresiones “a sabiendas” y “maliciosamente” son un claro ejemplo de
ello, el primero de los términos reclama la certeza de que el deudor no se encuentra en mora, y el segundo, que la omisión
de los recaudos especiales establecidos para la subasta debe ser maliciosa, es decir, con la expresa voluntad de provocar un
perjuicio.

Inc.14 “defraudación del tenedor de letras hipotecarias”

Sujeto activo: sólo podrá serlo el tenedor de letras hipotecarias.

Sujeto pasivo: puede serlo tanto el deudor hipotecario como un tercero.

Situación típica: tiene que haberse celebrado una hipoteca.

Omisión: se requiere que el autor no consigne el pago recibido en la letra de cambio.

Resultado y nexo de evitación: señala Donna que, como consecuencia de la omisión descripta por el tipo penal, el sujeto
pasivo queda expuesto a la acción de quien es portador del título, pudiendo éste iniciar el proceso ejecutivo. Sin embargo,
si el tipo exige que la omisión sea “en perjuicio del deudor o de terceros” y la figura constituye una defraudación, no
bastaría el mero peligro de que ello ocurra, requiriéndose que efectivamente la ejecución se concrete.

Posibilidad de realizar la conducta debida: al igual que en todos los delitos omisivos, es un requisito típico que el sujeto
activo haya podido realizar la conducta que no realizó, en este caso, anotar el pago en el cuerpo de la letra hipotecaria.

Tipo subjetivo: el delito es doloso; se admite el dolo eventual.

Consumación y tentativa: esta figura se consuma con la provocación del perjuicio patrimonial al deudor o a un tercero,
quienes son los titulares del bien jurídico afectado. La tentativa es posible.

Inc.15 “defraudación mediante el uso de una tarjeta de compra, crédito o débito, o mediante el uso no autorizado de sus
datos”

Sujeto activo: puede serlo cualquier persona.


Sujeto pasivo: ante todo, puede ser el propietario del comercio o empresa que se vea perjudicado patrimonialmente por el
uso indebido de la tarjeta falsificada, adulterada, hurtada, robada, perdida u obtenida del legítimo emisor mediante ardid o
engaño, o por el uso ilegítimo de los datos de aquella; pero nada obsta que según los casos la misma entidad emisora sea la
damnificada o, incluso, el propio titular de la tarjeta de compra, débito o crédito.

Acción típica: el tipo solo menciona el verbo defraudar, ello hace alusión a una maniobra por la que el sujeto activo provoca
un error en un tercero y, derivado de ese error, se produce un perjuicio patrimonial, tal como ocurre en la estafa genérica
del art.172.

Sin embargo, el concepto aparece aquí ampliado, según el inciso la participación de una persona inducida a error no sería
necesaria en todos los casos. En efecto, quien defrauda mediante el uso de una tarjeta a través de una operación
automática, lo hace sin que el sujeto pasivo o un tercero se vean engañados durante el desarrollo de la maniobra.

Referencias de medios: el fraude a que alude el tipo legal puede darse de dos diferentes formas. Por un lado, puede
defraudarse mediante el uso de una tarjeta de compra, crédito o débito, que haya sido falsificada, adulterada, hurtada,
robada, pérdida, u obtenida del legítimo emisor mediante ardid o engaño. Por otra parte, puede defraudarse mediante el
uso no autorizado de los datos de la tarjeta. Y ambas modalidades de fraude pueden ser llevadas a cabo, incluso, por medio
de una operación automática.

El tipo legal requiere, a su vez, que el fraude se efectúe mediante tarjetas que hayan sido falsificadas, adulteradas,
hurtadas, robadas, perdidas u obtenidas del legítimo emisor mediante ardid o engaño. La falsificación puede consistir en la
imitación de una tarjeta real, sea existente o no, y una tarjeta adulterada será aquella verdadera que fue alterada en
sustancia o contenido. Serán hurtadas o robadas las que hayan sido desapoderas de su legítimo tenedor conforme a las
figuras contenidas en los art.162, 164 y concordante, y perdidas las que hayan sido extraviadas por el usuario.

Tipo subjetivo: el delito exige dolo directo, que supone el conocimiento de que la tarjeta de compra, débito o crédito es
falsificada, adulterada, hurtada, robada, perdida u obtenida del legitimo emisor mediante ardid o engaño, o en su caso de
que se están usando indebidamente los datos correspondientes a aquélla; y la voluntad de emplear aquella o éstos
provocando así un perjuicio patrimonial.

Consumación y tentativa: esta figura, como las demás defraudaciones, se consuma con la producción del perjuicio
patrimonial, consecuencia de la realización de las acciones típicas. Se admite la tentativa en el sentido expuesto al tratar el
art.172.

Inc.16 “defraudación mediante manipulación informática”

Este inciso fue agregado por la ley 26.388, que intentó actualizar una serie de tipos penales a situaciones delictivas que
incluían elementos y modalidades informáticas.

Sujeto activo: puede serlo cualquier persona; indistinto que tenga autorizacion para operar el sistema.

Sujeto pasivo: también puede serlo cualquiera, sea persona física o jurídica. En estos hechos también puede haber terceros
damnificados, como ser una entidad bancaria, una aseguradora o quien haya afrontado el pago del perjuicio.

Acción típica: el tipo solo menciona el verbo defraudar, lo que en principio alude a una maniobra por la que el sujeto activo
provoca un error en un tercero y, derivado de ese error, se produce un perjuicio patrimonial.

Referencias de medios: el fraude a que alude el tipo es consecuencia de la manipulación informática, por medio de la cual
se altera el normal funcionamiento del sistema o la transmisión de datos. La manipulación consiste en cualquier
modificación del resultado de un proceso automatizado de datos, sea introduciendo nuevos datos o alterando los ya
existentes, en cualquiera de las fases de su procesamiento o tratamiento.

La manipulación, asimismo, puede realizarse a través de cualquier técnica.


Objetos de la acción: sistema informático es todo dispositivo separado, o que forma parte de dispositivos interconectados o
emparentados, que asegure mediante la ejecución de un programa, un tratamiento automatizado de datos; el dato es la
información que debe suministrarse a un ordenador, preparada en forma adecuada, para ser usada en sistemas de
computación.

Resultado: el resultado requerido será, como en las demás defraudaciones, el perjuicio patrimonial para el sujeto pasivo.
Aquí se manifiesta en una transferencia electrónica no consentida de un activo patrimonial en beneficio propio o de un
tercero, el acto dispositivo se traduce en un traspaso de dinero contable, de un asiento a otro.

Tipo subjetivo: el delito exige dolo directo, que supone el conocimiento de que la manipulación provocará el perjuicio
económico a un tercero y la voluntad de ocasionarlo.

Consumación y tentativa: se consuma con la producción del perjuicio patrimonial, consecuencia de la realización de la
manipulación informática; y admite la tentativa.

Usura 175.bis

Delitos contemplados: este artículo prevé los siguientes tipos penales: la usura (párrafo 1), la usura por negociación de
crédito usurario (párrafo 2) y la usura agravada (párrafo 3).

Presupuesto típico: los tres tipos contenidos en el artículo reclaman la preexistencia de una prestación otorgada al sujeto
pasivo o a un tercero. Enseña Creus que es la prestación la que se trata de resarcir o asegurar por medio de la conducta
típica. Agrega que no es indispensable que se trate de una prestación dineraria, basta que sea de contenido económico.

Sujeto activo: el sujeto activo es el que otorgó la prestación; no requiere cualidades particulares.

Sujeto pasivo: el sujeto pasivo debe estar necesitado, no tener experiencia en la materia de que se trate, u obrar con
ligereza.

Acción típica: las acciones típicas son hacerse dar o hacerse prometer intereses, o ventajas pecuniarias, o hacerse otorgar
recaudos o garantías. Los intereses o ventajas deben ser, tal como requiere el tipo, notablemente desproporcionados con
la prestación del agente.

Tipo objetivo: el dolo requiere el conocimiento de la situación de ligereza, necesidad o inexperiencia de la víctima y del
carácter desproporcionado de las prestaciones.

Consumación y tentativa: el delito se consuma cuando se recibe la ventaja evidentemente desproporcionada con su
prestación, o se entrega la garantía o recaudo de carácter extorsivos. Esta figura se consuma, asimismo, cuando se
perfecciona el pacto de la ventaja o de constitución de la garantía de manera que sea ésta ejecutable, pues de otro modo
no surge el peligro patrimonial que constituye la razón de ser del delito. Es pacifica la doctrina en sostener que no se
admite tentativa.

Párrafo 2 “usura por negociación de crédito usurario”

Sujeto activo: no requiere ningún carácter especial.

Sujeto pasivo: es el que recibió la prestación; puede ser cualquiera.

Acción típica: las acciones típicas pueden ser adquirir, transferir o hacer valer un crédito usurario. Con la primera de ellas, el
agente se convierte en titular del crédito, con la segunda interviene en el traslado de su titularidad, y en la última requiere
el cumplimiento al deudor o trata de hacerlo efectivo. Se entiende que lo hace valer quien exige su pago de cualquier
forma, incluso por vía judicial.
Tipo subjetivo: el dolo requiere por sobre todas las cosas el conocimiento del carácter usurario del crédito, y la voluntad de
transferirlo, adquirirlo o hacerlo valer. Dado que la operación debe haber sido a sabiendas, el único dolo posible es el
directo.

Consumación y tentativa: se consumará el delito con la mera realización de las acciones típicas. La negociación de crédito
usurario, se consuma cuando se transfiere, se adquiere o se hace valer aquel crédito usurario sin requerirse otro resultado
específico.

Usura agravada (párrafo 3)

El párrafo tercero agrava las penas previstas en los primeros párrafos, en los casos en que el sujeto activo sea prestamista o
comisionista usurario, y se compruebe su profesionalidad o habitualidad. El contenido prohibitivo de esta agravante
obedece a la realización de la actividad usuraria de manera profesional o habitual.

A los fines de determinar la profesionalidad no hace falta demostrar continuidad, pero ella sí hace falta para acreditar la
habitualidad.

También podría gustarte