UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE DURANGO
MEDICINA GENERAL
“Síndrome metabólico”
Alumno: Alex Emiliano Gómez Villalobos
Docente: Julia Gonzalez Vargas
Asignatura: Aprendizaje por competencias
Grado y Grupo: 4 semestre grupo “E”
Fecha de entrega: 24 de Mayo del 2024
El objetivo de este trabajo de investigación es proporcionar una visión integral sobre
el síndrome metabólico, abordando su definición, causas, factores de riesgo,
métodos de diagnóstico y estrategias de manejo y prevención. Además, se
analizarán las implicaciones clínicas y socioeconómicas de esta condición,
destacando la importancia de una detección temprana y un enfoque
multidisciplinario para su tratamiento.
¿Qué es el síndrome metabólico?
El síndrome metabólico es una serie de desórdenes o anormalidades metabólicas
que en conjunto son considerados factores de riesgo para desarrollar diabetes y
enfermedad cardiovascular. Hoy en día, se considera a esta patología como una
agrupación de factores de riesgo de origen metabólico (obesidad abdominal,
dislipidemia, glucemia elevada y presión arterial alta) que se observa con frecuencia
en la práctica clínica.
Patologías asociadas al síndrome metabólico:
1-Diabetes Mellitus Tipo 2:
La resistencia a la insulina, una característica central del síndrome metabólico,
desempeña un papel crucial en el desarrollo de la diabetes tipo 2. La hiperglucemia
crónica resultante de la resistencia a la insulina y la disfunción de las células beta
del páncreas conducen a la aparición de esta enfermedad.
2-Enfermedades Cardiovasculares (ECV):
El síndrome metabólico incrementa significativamente el riesgo de enfermedades
cardiovasculares debido a la presencia simultánea de hipertensión arterial,
dislipidemia (niveles elevados de triglicéridos y colesterol HDL bajo), y obesidad
abdominal. Estas condiciones favorecen el desarrollo de aterosclerosis, que es el
principal mecanismo subyacente en muchas ECV, incluyendo infartos de miocardio
y accidentes cerebrovasculares.
3-Hipertensión Arterial:
La hipertensión es tanto un componente como una consecuencia del síndrome
metabólico. La obesidad y la resistencia a la insulina pueden contribuir a la
disfunción endotelial y a la activación del sistema renina-angiotensina-aldosterona,
aumentando así la presión arterial.
4-Dislipidemia:
Los pacientes con síndrome metabólico suelen presentar una combinación de
niveles elevados de triglicéridos y niveles bajos de colesterol HDL. Esta dislipidemia
aterogénica contribuye al desarrollo de placas arteriales y a la progresión de la
aterosclerosis.
5-Obesidad Abdominal:
La obesidad central o visceral es una característica distintiva del síndrome
metabólico. La grasa abdominal está metabólicamente activa y libera ácidos grasos
libres y citoquinas proinflamatorias que exacerban la resistencia a la insulina y
promueven un estado inflamatorio crónico.
6-Esteatosis Hepática No Alcohólica (EHNA):
La resistencia a la insulina y la dislipidemia asociadas con el síndrome metabólico
contribuyen a la acumulación de grasa en el hígado, lo que puede progresar a
esteatosis hepática no alcohólica y, eventualmente, a cirrosis hepática.
7-Síndrome de Ovario Poliquístico (SOP):
Las mujeres con síndrome de ovario poliquístico a menudo presentan resistencia a
la insulina, obesidad y dislipidemia, lo que las coloca en un mayor riesgo de
desarrollar síndrome metabólico.
Criterios diagnósticos para el síndrome metabólico:
De acuerdo a las definiciones de la NCEP-ATP III y consiste en la presencia de 3 de
los 5 parámetros:
1-Perímetro de cintura >94cm en hombres (hispanos) y > 88cm en mujeres
2-Triglicéridos ≥ 150 mg/dl
3-c-HDL < 40mg/dl en hombres ó < 50 mg/dl en mujeres:
4-PA ≥ 130/85 mm/Hg
5-Glucemia ayunas ≥ 100 mg/dl o en tratamiento para glucemia elevada
Tratamiento:
Inicialmente es imprescindible el establecimiento y mantenimiento de un estilo de
vida saludable a través de una dieta apropiada, la práctica de ejercicio físico regular,
alcanzar el peso ideal y, obviamente, el abandono del hábito tabáquico.
Dieta: de tipo mediterráneo (basada en el consumo preferente de cereales,
vegetales y aceite de oliva, y la ingestión moderada de vino).
Actividad física: El ejercicio físico aeróbico regular debe recomendarse a los
sujetos con SM en ausencia de complicaciones mayores para ello. El ejercicio
mejora todos los componentes del SM, además, contribuye a la pérdida de peso. La
recomendación más establecida es la del ejercicio aeróbico moderado a intenso al
menos 30 minutos al día, e idealmente, más de una hora al día.
Hábito tabáquico: Si es fumador el objetivo es su abandono completo.
También se puede utilizar la farmacoterapia en algunos casos específicos de esta
patología, como lo puede ser la dislipidemia, hipertensión arterial, diabetes mellitus
tipo 2, etc.
La prevención del síndrome metabólico es fundamental para reducir la carga de
enfermedades crónicas y mejorar la salud pública global. Dado que el síndrome
metabólico es un conjunto de condiciones interrelacionadas que aumentan
significativamente el riesgo de enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2 y
otras complicaciones graves, su prevención debe abordarse de manera integral y
multifacética. Para prevenir el síndrome metabólico, es crucial adoptar un enfoque
proactivo centrado en la modificación de los estilos de vida.
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