0% encontró este documento útil (0 votos)
6K vistas539 páginas

Shatter Me Libros Complementarios

Cargado por

paulitalucero27
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
6K vistas539 páginas

Shatter Me Libros Complementarios

Cargado por

paulitalucero27
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

DESTROY ME [SHATTER ME § 1.

5]

The Juliette's Chronicles Nº1

Vamos conociendo qué piensa y qué siente


Juliette. Pero ¿qué ocurre con Warner? ¿Es capaz
de algo más que sentir indiferencia, odio y placer
ante el sufrimiento?
Dejemos que nos lo cuente él mismo.

Traductor: No Oficial
Autor: Taheret Mafi
ISBN: 9780062208194
Generado con: QualityEbook v0.70
DESTROY
ME
Sinopsis

EN Shatter Me de Tahereh Mafi, Juliette escapó del Reestablecimiento


seduciendo a Warner… y luego disparándole en el hombro. Pero como
aprenderá en Destroy Me, no es tan fácil deshacerse de Warner…
De vuelta a la base y recuperándose de su herida casi fatal, Warner
debe hacer todo lo posible para mantener a sus soldados bajo control y
suprimir cualquier mención de una rebelión en el sector. Aún tan
obsesionado con Juliette como siempre, su primera prioridad es
encontrarla, traerla de vuelta, y deshacerse de Adam y Kenji, los dos
traidores que la ayudaron a escapar. Pero cuando el padre de Warner, el
Supremo Comandante del Reestablecimiento, llega para corregir los
errores de su hijo, está claro que tiene planes diferentes para Juliette.
Planes que Warner simplemente no puede permitir.

Narrada después de Shatter Me y antes de Unravel Me, Destroy Me es


una novela contada desde la perspectiva de Warner, el despiadado líder
del Sector 45.
Título Original: Destroy Me
Copyright © 2012 by Tahereh Mafi
Epub Edition © AUGUST 2012
ISBN: 9780062208194
Prólogo

ME han disparado.
Y resulta que una herida de bala es más incómoda de lo que había
imaginado.
Mi piel está fría y húmeda; estoy haciendo un esfuerzo hercúleo para
respirar. La tortura está ahogando mi brazo derecho y haciéndome difícil
concentrarme. Tengo que apretar mis ojos y mis dientes, y forzarme a
prestar atención.
El caos es inaguantable.
Varias personas están gritando y muchas de ellas están tocándome, y
quiero que aparten sus manos quirúrgicamente. Continúan gritando
"¡Señor!" como si aún estuvieran esperando que yo les diera órdenes,
como si no tuvieran idea de qué hacer sin mi instrucción. La
comprensión me agota.
—Señor, ¿puede escucharme? —Otro grito. Pero esta vez, una voz
que no detesto. —Señor, por favor, ¿puede escucharme…?
—He recibido un disparo, Delalieu —me las arreglo para decir. Abro
mis ojos. Miro en los suyos acuosos—. No me he vuelto sordo.
De repente el ruido desaparece. Los soldados se callan. Delalieu me
mira. Preocupado. Suspiro.
—Llévame de vuelta —le digo, moviéndome, sólo un poco. El mundo
se tambalea y se estabiliza a la vez—. Alerta a los médicos y ten mi cama
preparada para nuestra llegada. Mientras tanto, levanta mi brazo y
continúa aplicando presión directa a la herida. La bala ha roto o
fracturado algo, y esto requerirá de consulta.
Delalieu no dice nada por un momento muy largo.
—Es bueno ver que está bien, señor. —Su voz es una cosa nerviosa y
temblorosa—. Es bueno ver que está bien.
—Eso fue una orden, Teniente.
—Por supuesto —dice él rápidamente, con la cabeza inclinada—.
Seguro, señor. ¿Cómo debería dirigir a los soldados?
—Encuéntrala —le digo. Se me está volviendo más difícil hablar.
Tomo un pequeño respiro y paso una mano temblorosa por mi frente.
Estoy sudando de una manera excesiva que no se me escapa.
—Sí, señor. —Se mueve para ayudarme a levantar, pero agarro su
brazo.
—Una última cosa.
—¿Señor?
—Kent —digo, mi voz ahora irregular—. Asegúrate de que lo
mantengan vivo para mí. Delalieu levanta la mirada, sus ojos se
estrechan.
—¿Al soldado Adam Kent?
—Sí. —Sostengo su mirada—. Quiero lidiar con él por mi propia
cuenta.
Capítulo 1

DELALIEU está parado al pie de mi cama, con la tablilla con


sujetapapeles en la mano. La suya es mi segunda visita esta mañana. La
primera fue de mis médicos, que confirmaron que la cirugía fue bien.
Dijeron que siempre y cuando me quedara en cama esta semana, las
nuevas drogas que me habían dado deberían acelerar mi proceso de
curación. También dijeron que debería estar pronto en condiciones de
retomar las actividades diarias, pero estaré obligado a usar un cabestrillo
durante al menos un mes.
Les dije que era una teoría interesante.
—Mis pantalones, Delalieu. —Estoy incorporándome, intentando
estabilizar mi mente contra las náuseas de esas nuevas drogas. Mi brazo
derecho me es fundamentalmente inútil ahora.
Levanto la mirada. Delalieu me está mirando, sin pestañear. La nuez
de Adán oscila en su garganta.
Ahogo un suspiro.
—¿Qué pasa? —Uso mi brazo izquierdo para estabilizarme contra el
colchón y me obligo a ponerme en posición vertical. Cuesta cada onza de
energía que me queda, y estoy aferrándome a la estructura de la cama.
Rechazo el esfuerzo de Delalieu para ayudarme; cierro mis ojos contra el
dolor y el mareo—. Cuéntame lo que ha pasado —le digo—. No hay
razón de prolongar las malas noticias.
Su voz se quiebra dos veces cuando dice: —El soldado Adam Kent ha
escapado, señor.
Mis ojos proyectan un blanco brillante y vertiginoso tras mis
párpados.
Aspiro profundamente y trato de pasar mi mano buena por mi pelo.
Está grueso, seco y apelmazado con lo que debe ser la suciedad mezclada
con mi propia sangre. Estoy tentado de golpear la pared con mi otro
puño.
En su lugar me tomo un momento para serenarme.
De repente, soy muy consciente de todo lo que me rodea en el aire,
los olores y los pequeños ruidos y los pasos fuera de mi puerta. Odio esos
rugosos pantalones de algodón que me han puesto. Odio que no esté
usando calcetines. Quiero ducharme. Quiero cambiarme.
Quiero meterle una bala en la columna a Adam.
—Pistas —demando. Me muevo hacia mi baño y hago una mueca de
dolor contra el frío aire cuando golpea mi piel; aún estoy sin camisa.
Intentando mantener la calma—. Dime que no me has traído esta
información sin pistas.
Mi mente es un almacén de emociones humanas organizadas
cuidadosamente. Casi puedo ver mi cerebro mientras funciona,
archivando pensamientos e imágenes. Bloqueo las cosas que no me
sirven. Me focalizo sólo en lo que hay que hacer: los componentes
básicos de supervivencia y la infinidad de cosas de las que me debo
encargar durante el día.
—Por supuesto —dice Delalieu. El miedo en su voz me remuerde la
conciencia; lo desecho—. Sí, señor —dice—, pensamos que sabemos a
dónde podría haber ido, y tenemos razones para creer que el soldado
Kent y la… y la chica… bueno, con el soldado Kishimoto, también
huido, tenemos razón en creer que están todos juntos, señor.
Los cajones en mi mente están golpeándose para abrirse. Recuerdos.
Teorías. Susurros y sensaciones.
Los empujo a un precipicio.
—Por supuesto que sí. —Sacudo la cabeza. Me arrepiento de ello.
Cierro mis ojos contra la repentina inestabilidad—. No me des
información que ya he deducido por mí mismo, —me las arreglo para
decir—. Quiero algo concreto. Dame una pista sólida, Teniente, o déjame
hasta que tengas una.
—Un vehículo —dice rápidamente—. Hubo un informe por el robo
de un vehículo, señor, y fuimos capaces de rastrear una localización no
identificada, pero entonces desapareció del mapa. Es como si dejara de
existir, señor.
Levanto la vista. Le doy mi completa atención.
—Seguimos los rastros que dejó en nuestro radar —dice él, hablando
de manera más calmada ahora—, y nos condujeron a una extensión de
tierra aislada y estéril. Pero hemos rastreado la zona y no encontramos
nada.
—Eso es algo al menos. —Me froto la nuca, luchando contra la
debilidad que siento en lo profundo de mis huesos—. Te encontraré en la
sala L en una hora.
—Pero, señor —dice él, con sus ojos dirigiéndose a mi brazo—,
necesitará asistencia…, hay un proceso…, requerirá de un ayudante de
convalecencia.
—Retírate.
Él vacila.
Entonces.—Sí, señor.
Capítulo 2

ME las arreglo para bañarme sin perder la conciencia. Era más un baño
con esponja, pero lo siento mejor que nada. Tengo un extremadamente
bajo umbral para el desorden; ofende a mi esencia. Me ducho
regularmente. Hago seis comidas al día. Dedico dos horas de cada día a
entrenar y al ejercicio físico. Y detesto estar descalzo.
Ahora, me encuentro desnudo, hambriento, cansado, y descalzo en
mi armario. No es para nada ideal.
Mi armario está separado en varias secciones. Camisas, corbatas,
pantalones, chaquetas y botas. Calcetines, guantes, bufandas, y abrigos.
Todo está ordenado por colores, luego por tonalidades de color. Cada
pieza de ropa que contiene está meticulosamente elegida y arreglada para
tener las medidas exactas de mi cuerpo. No me siento como yo mismo
hasta que estoy totalmente vestido; es parte de quien soy cómo comienzo
el día.
Ahora, no tengo la mínima idea de cómo se supone que me vista.
Mi mano tiembla mientras alcanzo la pequeña botella azul que me
dieron esta mañana. Pongo dos de las pastillas de forma cuadrada en mi
boca y les permito disolverse. No estoy seguro de lo que hacen; sólo sé
que ayudan a reponer la sangre que he perdido. Así que me inclino
contra la pared hasta que mi cabeza se despeja y me siento más fuerte.
Esta, una tarea tan fácil. No fue un obstáculo que anticipara.
Me pongo primero los calcetines; la simple idea requiere más
esfuerzo que dispararle a un hombre. Brevemente, me pregunto lo que
los médicos deben haber hecho con mi ropa. Mi ropa, me digo a mí
mismo, sólo mi ropa; estoy concentrándome sólo en la ropa de ese día.
Nada más. Ningún otro detalle.
Botas. Calcetines. Pantalones. Suéter. Mi chaqueta militar con sus
muchos botones.
Los muchos botones que ella rompió.
Es un pequeño recuerdo, pero es suficiente para aguijonearme.
Trato de luchar contra él, pero persiste, y cuanto más trato de ignorar
el recuerdo, más se multiplica en un monstruo que no puede ser
contenido. Ni siquiera me doy cuenta de que me he caído de nuevo
contra la pared hasta que siento el frío escalando por mi piel; estoy
respirando muy fuerte y entrecerrando mis ojos de nuevo contra la
repentina ráfaga de mortificación.
Sé que ella estaba aterrorizada, horrorizada, incluso, pero no pensé
nunca que estos sentimientos fueran dirigidos directamente hacia mí. La
había visto implicarse mientras pasábamos tiempo juntos; parecía más
cómoda mientras las semanas pasaban. Más feliz. Relajada. Me permití
creer que ella había visto un futuro para nosotros; que quería estar
conmigo y simplemente pensé que era posible.

Nunca había esperado que su recién encontrada felicidad fuera una


consecuencia de Kent.
Paso mi mano sana a lo largo de mi rostro; cubro mi boca. Las cosas
que le dije.
Una respiración contenida.
La manera en que la toqué.
Mi mandíbula se tensa.
Si no hubiera nada excepto atracción sexual estoy seguro de que no
sufriría tal insoportable humillación. Pero yo quería mucho más que su
cuerpo.
Por una vez, obligo a mi mente que no imagine nada más que
paredes. Paredes. Paredes blancas. Bloques de cemento. Cuartos vacíos.
Espacios abiertos.
Construyo paredes hasta que comienzan a derrumbarse, y entonces
me fuerzo a colocarlas en su lugar. Construyo y construyo y permanezco
inmóvil hasta que mi mente se aclara, descontamina y no contiene nada
más que una pequeña habitación blanca. Una sencilla luz cuelga desde el
techo.
Clara. Prístina. Ininterrumpida.
Parpadeo de vuelta a la inundación del desastre presionando contra el
pequeño mundo que he construido; trago fuerte el miedo acechando
sigilosamente en mi garganta. Empujo la pared de regreso, provocando
más paz en la habitación hasta que finalmente respiro. Hasta que soy
capaz de levantarme.
A veces desearía poder alejarme de mí mismo durante un tiempo.
Quiero dejar este raído cuerpo atrás, pero mis cadenas son demasiadas,
mis cargas demasiado pesadas. Esta vida es todo lo que queda de mí. Y sé
que no seré capaz de encontrarme en el espejo durante el resto del día.
Estoy de repente asqueado de mí mismo. Tengo que salir de esta
habitación lo más rápido posible, o mis propios pensamientos me
declararan la guerra. Tomo una precipitada decisión y durante el resto
del día, presto poca atención a lo que llevo puesto. Me pongo unos
pantalones ligeros y salgo sin camisa. Deslizo mi brazo bueno en la
manga de una chaqueta y permito a mi otro hombro cubrir el cabestrillo
que llevo en mi brazo dañado. Me veo ridículo, expuesto así, pero ya
encontraré una solución mañana.
Primero, tengo que salir de aquí.
Capítulo 3

DELALIEU es la única persona aquí que no me odia.


Él aún pasa la mayoría del tiempo en mi presencia encogido de
miedo, pero de alguna manera no tiene interés en ascender a mi
posición. Puedo sentirlo, aunque no lo entiendo. Él probablemente es la
única persona en el edificio que se alegra de que no esté muerto.
Levanto una mano para mantener lejos al soldado que se apresura
hacia adelante cuando abro la puerta. Me toma una intensa cantidad de
concentración evitar que mis dedos tiemblen mientras limpio el leve
brillo de transpiración en mi frente, pero no me permitiré ni un
momento de debilidad. Estos hombres no temen por mi seguridad; sólo
quieren un vistazo de cerca del espectáculo en el que me he convertido.
Quieren un vistazo en mi primera línea de la rotura de mi cordura. Pero
no deseo ser cuestionado.
Mi trabajo es dirigir.
Me han disparado; pero no será mortal. Hay cosas que deber ser
arregladas; yo las arreglaré.
Esta herida será olvidada.
Su nombre no será dicho.
Mis dedos se contraen y relajan mientras me dirijo a la Habitación L.
Nunca antes me di cuenta de cuán largo es el pasillo y cuántos soldados
se alinean en la entrada. No hay indulto en sus curiosas mirada ni
decepción de que no muriera. Ni siquiera tengo que mirarles para saber
lo que están pensando. Pero saber cómo se sienten me vuelve más
decidido a vivir una larga vida.
No daré a nadie la satisfacción de mi muerte.
***
—No.
Hago señas al servicio de café y té para que se alejen por cuarta vez.
—No tomo cafeína, Delalieu. ¿Por qué siempre insistes en servirla
con mis comidas?
—Supongo que siempre espero que cambies de opinión, señor.
Levanto la vista. Delalieu tiene una extraña y temblorosa sonrisa. No
estoy totalmente seguro, pero creo que acaba de hacer un chiste.
—¿Por qué? —Alcanzo una rebanada de pan—. Soy perfectamente
capaz de mantener mis ojos abiertos. Sólo un idiota confiaría en la
energía de un grano de café o unas hierbas para mantenerse despierto
todo el día.
Delalieu ya no sonríe.
—Sí —dice—. Cierto, señor. —Y baja la vista a su comida. Yo miro
sus dedos alejarse de la taza de café.
Pongo el pan de vuelta en mi plato.
—Mis opiniones —le digo, tranquilamente esta vez— no deberían
tan fácilmente desechar las tuyas. Mantén tus convicciones. Brinda
argumentos claros y lógicos. Incluso si estás en descuerdo.
—Por supuesto, señor —susurra. No dice nada durante unos
segundos. Pero entonces lo veo alcanzar su taza de café de nuevo.
Delalieu.
Él, creo, es mi única vía de conversación.
Él fue originalmente asignado a este sector por mi padre, y se le ha
ordenado permanecer aquí hasta que ya no sea capaz de nada. Y aunque
probablemente tiene cuarenta y cinco años, insiste en permanecer
directamente debajo de mí. He conocido el rostro de Delalieu desde que
era un niño; solía verle en los alrededores de nuestra casa, sentado en los
muchos encuentros que tenían lugar cada año antes de que El
Reestablecimiento tomara el mando.
Había una infinita cantidad de encuentros en mi casa.
Mi padre estaba siempre planeando cosas, encabezando discusiones y
susurrando conversaciones. Nunca me fue permitido ser parte de ello.
Los hombres de esos encuentros están dirigiendo el mundo ahora, así que
cuando miro a Delalieu no puedo evitar preguntarme por qué él nunca
aspiró a más. Era parte del régimen desde el comienzo, pero de alguna
manera parece contentarse con morir justo como está ahora. Elige
permanecer servil, incluso cuando le doy la oportunidad de expresarse;
rechaza ser ascendido, incluso cuando le ofrezco un sueldo más alto.
Y aunque aprecio su lealtad, su dedicación me enerva. No parece
desear más que lo que tiene.
No debería confiar en él. Y sin embargo, lo hago.
Pero he comenzado a cambiar de opinión por la falta de sociable
conversación. No puedo mantener nada sino una fría distancia de mis
soldados, no sólo porque todos desearían verme muerto, sino también
porque tengo una responsabilidad como su líder de tomar decisiones
objetivas. Me he sentenciado a una vida de solicitud, una donde no tengo
iguales, y no me importa sino mi propia vida. Aspiré a erigirme como un
líder temido, y he tenido éxito, nadie cuestionará mi autoridad o dará
una opinión contraria. Nadie me hablará como si no fuera nada excepto
el comandante en jefe y regente del Sector 45. La amistad no es algo que
haya experimentado nunca. Ni como niño, ni ahora.
Sin embargo.
Hace un mes, encontré la excepción de la regla. Hubo una persona
que me miró directamente a los ojos. La misma persona que me ha
hablado sin miedo; alguien que no ha temido mostrar enojados,
verdaderos y crudos sentimientos en mi presencia; la única que alguna
vez se atrevió a desafiarme, a elevarme la voz.
Cierro los ojos lo que se siente como la décima vez hoy. Aflojo mi
puño en torno al tenedor, dejándolo caer en la mesa. Mi brazo ha
comenzado a latir con fuerza de nuevo, y alcanzo las pastillas metidas en
mi bolsillo.
—No debería tomar más de ocho de esas durante veinticuatro horas,
señor.
Abro el bote y meto tres más en mi boca. Desearía de verdad que mi
mano dejara de temblar. Mis músculos se sienten demasiado apretados,
demasiado tensos. Estirados.
No espero a que las pastillas se disuelvan. Las muerdo, triturándolas a
pesar de su sabor amargo. Hay algo acerca del nauseabundo sabor
metálico que me ayuda a concentrarme.
—Cuéntame sobre Kent.
Delalieu golpea los dedos en su taza de café. El servicio de la cena ha
dejado la habitación bajo mi petición: Delalieu no recibe ayuda mientras
empieza a recoger la comida. Me reclino en la silla, mirando la pared
justo detrás de él, haciendo mentalmente un recuento de los minutos que
he perdido hoy,
—Deja el café.
—Yo…, sí, por supuesto, lo siento, señor…
—Detente.
Delalieu deja caer la servilleta enrollada. Sus manos se congelan en su
lugar, cerniéndose sobre su plato.
—Habla.
Veo su garganta moverse mientras traga, duda.
—No lo sabemos, señor —susurra—. El edificio debería haber sido
imposible de encontrar, y mucho menos de quebrantar. Había sido
forzado y oxidado. Pero cuando lo encontramos —dice—, cuando lo
encontramos, estaba… la puerta había sido destruida. Y no estamos
seguros de cómo lo hicieron.
Me levanto.
—¿A qué te refieres con destruida? Él niega con la cabeza.
—Fue… muy extraño, señor. La puerta había sido… aplastada. Como
si algún tipo de animal le hubiera clavado las garras. Había sólo un
agujero abierto y desigual en medio del marco.
Me levanto de golpe demasiado rápido, agarrando la mesa en busca
de apoyo. Estoy sin aliento ante el pensamiento de ello, ante la
posibilidad de lo que debía haber pasado. Y no puedo evitarlo, pero me
permito el doloroso placer de volver a recordar su nombre una vez más
porque sé que debe haber sido ella. Ella debía haber hecho algo
extraordinario y yo no estaba allí para presenciarlo.
—Busca un transporte —le digo—. Te encontraré en el Cuadrante en
exactamente diez minutos.
—¿Señor?
Ya he salido por la puerta.
Capítulo 4

DESGARRADO desde el centro. Como un animal. Es verdad. Para un


observador desprevenido sería la única explicación, pero incluso
entonces no tendría ningún sentido. Ningún animal vivo podría clavar
sus garras a través de muchos centímetros de acero reforzado sin amputar
sus propios miembros.
Y ella no es un animal.
Ella es una criatura suave y mortal. Tierna, tímida y aterradora. Está
completamente fuera de control y no tiene idea de lo que es capaz. Y
aunque ella me odia, no puedo dejar de estar fascinado por ella. Estoy
encantado por su fingida inocencia; celoso, incluso, del poder que ejerce
tan inconscientemente. Quiero mucho ser una parte de su mundo.
Quiero saber lo que pasa por su cabeza, sentir lo que ella siente. Parece
un enorme peso a llevar.
Y ahora está ahí fuera, en alguna parte, desencadenada en la sociedad.
Qué hermoso desastre.
Paso los dedos por los bordes dentados del agujero, con cuidado de no
cortarme. No hay diseño en él, ninguna premeditación. Sólo un fervor
angustiado tan evidente en el rasgado caótico para abrir la puerta. No
puedo evitar preguntarme si sabía lo que estaba haciendo cuando sucedió
esto, o si fue inesperado para ella como en el día en que rompió ese muro
de hormigón para llegar a mí.
Tengo que reprimir una sonrisa. Me pregunto cómo debe recordar
ese día. Cada soldado con el que he trabajado entró en una simulación
sabiendo exactamente qué esperar, pero a propósito le oculté esos
detalles. Creí que la experiencia debía ser lo más diluida posible, esperaba
que los elementos falsamente realistas dieran autenticidad al suceso. Más
que nada, quería que ella tuviera la oportunidad de explorar su verdadera
naturaleza, de ejercer su fuerza en un espacio seguro, y dado su pasado,
conocí a un niño que sería el perfecto gatillo. Pero nunca podría haber
previsto tales resultados revolucionarios. Su actuación fue más de lo que
tenía esperado. Y a pesar de que quería hablar sobre los efectos con ella
más tarde, cuando la encontré estaba ya planeando su escape.
Mi sonrisa se tambalea.
-¿Le gustaría entrar, señor? —La voz de Delalieu me devuelve al
presente—No hay mucho para ver dentro, pero es interesante observar
que el agujero es lo suficientemente grande para que alguien pase
fácilmente por ahí. Parece claro, señor, cuál era la intención.
Asiento con la cabeza, distraído. Mis ojos catalogan cuidadosamente
las dimensiones del agujero, trato de imaginar lo que debe de haber sido
para ella, estar aquí, tratando de pasar. Deseo tanto ser capaz de hablar
con ella acerca de todo esto.
Mi corazón se retuerce tan de repente.
Me recuerda, una vez más, que ya no está conmigo. Ella ya no vive en
la base.
Es mi culpa que ella se haya ido. Me permití creer que por fin estaba
haciéndolo bien y afectó a mi juicio. Debería haber estado prestando más
atención a los detalles. A mis soldados. Perdí de vista mi propósito y mi
meta más grande, la única razón por la que la llevé a la base. Fui
estúpido. Descuidado.
Pero la verdad es que yo estaba distraído.
Por ella.
Era tan terca e infantil cuando llegó por primera vez, pero a medida
que pasaban las semanas parecía haberse resuelto, me parecía menos
ansiosa, de alguna manera menos aterrorizada. Tengo que seguir
recordándome a mí mismo que sus mejoras no tenían nada que ver
conmigo.
Tenían que ver con Kent.
Una traición que de alguna manera parecía imposible. Que ella me
dejara por un idiota robótico, insensible como Kent. Sus pensamientos
son tan vacíos, tan sin sentido, es como conversar con una lámpara de
escritorio. No entiendo lo que podría haberle ofrecido, lo que
posiblemente podría haber visto en él, salvo una herramienta para
escapar.
Ella todavía no ha comprendido que no hay futuro para ella en el
mundo de la gente común. No pertenece a la compañía de aquellos que
nunca la van a entender. Y tengo que recuperarla.
Sólo me doy cuenta de que he dicho la última parte en voz alta
cuando Delalieu habla.
—Tenemos tropas en todo el sector buscándola —dice—. Y hemos
alertado a los sectores vecinos, sólo en caso de que su grupo cruce sob…
—¿Qué? —Giro alrededor, con mi voz algo tranquila, cosa peligrosa
—. ¿Qué acabas de decir? Delalieu se ha vuelto de un tono blanco
enfermizo.
—¡Estuve inconsciente durante sólo una noche! Y ya ha alertado a los
otros sectores de esta catástrofe…
—Pensé que le gustaría encontrarlos, señor, y pensé que si trataban
de buscar un refugio en otra parte…
Me tomo un momento para respirar, para reunir mis pensamientos.
—Lo siento, señor, pensé que sería más seguro…
—Ella está con dos de mis propios soldados, teniente. Ninguno de los
dos son lo suficientemente estúpidos como para guiarla hacia otro sector.
No tienen ni el espacio ni las herramientas necesarias para obtener la
autorización con el fin de poder cruzar la línea del sector.
—Pero…
—Ellos han estado fuera un día. Están muy mal heridos y necesitados
de ayuda. Están viajando a pie y con un vehículo robado que es
fácilmente rastreable. ¿Cómo de lejos —le digo, la frustración irrumpe en
mi voz— podrían haber ido?
Delalieu no dice nada.
—Usted ha dado una alerta nacional. Usted lo ha notificado a
múltiples sectores, lo que significa todo el país lo sabe ahora. Lo que
significa que las capitales han recibido el rumor. ¿Qué significa eso? —
Torno mi única mano buena en un puño—. ¿Qué cree que significa eso,
teniente?
Por un momento, parece incapaz de hablar.
Entonces.
—Señor —jadea—, por favor, perdóneme.
Capítulo 5

—REÚNE a las tropas en el Cuadrante mañana a las diez en punto —le


digo a modo de despedida—. Voy a tener que hacer un anuncio acerca de
los acontecimientos recientes, así como lo que está por venir.
—Sí, señor —dice Delalieu.
Él no levanta la vista. Él no me ha mirado desde que salimos de la
bodega.
Tengo otras cosas de qué preocuparme.
Sin contar con la estupidez de Delalieu, hay un número infinito de
cosas de las que me debo encargar en este momento. No podemos
permitirnos más dificultades, y no puedo estar distraído. No por ella. Ni
por Delalieu. Ni por nadie. Tengo que concentrarme.
Este es un mal momento para ser herido.
Noticias de nuestra situación ya han llegado a un nivel nacional. Los
civiles y los sectores vecinos son conscientes de nuestro alzamiento
menor, y tenemos que aplacar los rumores, tanto como sea posible. De
alguna manera tengo que desactivar las alertas que Delalieu ya ha
enviado y al mismo tiempo eliminar cualquier esperanza de rebelión
entre los ciudadanos. Ya están demasiado dispuestos a resistir, y
cualquier chispa de la controversia será reavivar su fervor.
Muchos ya han muerto y todavía no parecen entender que la
posición en contra del Reestablecimiento sólo trae más destrucción. Los
civiles deben ser pacificados.
No quiero guerra en mi sector.
Ahora más que nunca, tengo que estar en control de mí mismo y de
mis responsabilidades. Pero mi mente está dispersa, mi cuerpo cansado y
herido. Durante todo el día he estado a centímetros de derrumbarme, y
no sé qué hacer. No tengo ni idea de cómo solucionarlo. Esta debilidad es
ajena a mi ser.
En sólo dos días, una chica ha logrado paralizarme.
He tomado aún más de estas repugnantes pastillas, pero me siento
más débil de lo que estaba esta mañana. Pensé que podía ignorar el dolor
y la incomodidad de un hombro herido, pero la complicación se niega a
disminuir. Ahora estoy totalmente dependiente de lo que van a pasar en
estas próximas semanas de frustración. Medicina, médicos, horas en la
cama.
Todo esto por un beso.
Es casi insoportable.
—Voy a estar en mi oficina durante el resto del día —le digo a
Delalieu—. Haz que mis comidas sean enviadas a mi habitación, y que no
me molesten a menos que haya alguna novedad.
—Sí, señor.
—Eso es todo, Teniente.
—Sí, señor.
***
No me doy cuenta de lo mal que me siento hasta que cierro la puerta
de la habitación detrás de mí. Me tambaleo hacia la cama y agarro el
marco para evitar caerme. Estoy sudando de nuevo y decido quitarme el
abrigo extra que llevaba en nuestra excursión. Me quito la chaqueta que
había arrojado cuidadosamente sobre mi hombro lesionado esta mañana
y caigo de espaldas sobre la cama. De repente estoy congelado. Mi mano
buena tiembla cuando alcanzo el botón médico.
Tengo que hacer que cambien el vendaje de mi hombro. Tengo que
comer algo sustancial. Y más que cualquier otra cosa, necesito
desesperadamente tomar una ducha de verdad, lo que parece del todo
imposible.

Alguien está de pie junto a mí.


Parpadeo varias veces, pero sólo puedo distinguir las líneas generales
de su figura. Un rostro sigue enfocándose y desenfocándose hasta que
finalmente me doy por vencido. Mis ojos se cierran Mi cabeza está
latiendo. El dolor punzante pasa a través de mis huesos y subiendo por
mi cuello; niebla roja, amarilla y azul se confunden detrás de mis
párpados. Capto retazos de la conversación en torno a mí.
—Parece haber desarrollado una fiebre…
—Probablemente lo sedó…
—¿Cuántas ha tomado?
Ellos me van a matar, me doy cuenta. Esta es la oportunidad perfecta.
Estoy débil e incapaz de defenderme y alguien finalmente ha venido a
matarme. Esto es todo. Mi momento. Ha llegado. Y de alguna manera
parece que no puedo aceptarlo.
Registro las voces, un sonido inhumano escapa de mi garganta. Algo
duro golpea mi puño y se estrella contra el suelo. Manos drásticas sujetan
mi brazo derecho y lo atan en su lugar. Algo se aprieta alrededor de mis
tobillos y muñeca. Estoy golpeando contra estas nuevas ataduras y
moviéndome desesperadamente en el aire.
La oscuridad parece estar presionando contra mis ojos, mis oídos, mi
garganta. No puedo respirar, no puede oír o ver claramente y la asfixia
del momento es tan aterradora que estoy casi seguro de que he perdido la
cabeza.
Algo frío y cortante pellizca mi brazo
Sólo tengo un momento para reflexionar sobre el dolor antes de que
me envuelva.
Capítulo 6

-JULIETTE —susurro—¿qué estás haciendo aquí?


Estoy a medio vestir, preparándome para mi día, y es demasiado
pronto para los visitantes. Estas horas justo antes de cuando sale el sol
son mis únicos momentos de paz, y nadie debería estar aquí. Parece
imposible que adquiriera el acceso a mis aposentos privados.
Alguien debería haberla detenido.
En cambio, ella está de pie en mi puerta, mirándome. La he visto
tantas veces, pero esto es diferente, me está causando dolor físico mirarla.
Pero de alguna manera todavía me siento atraído hacia ella, queriendo
estar cerca de ella.
—Lo siento mucho —dice ella, y está retorciéndose las manos,
mirando a otro lado de mí—. Lo siento tanto, tanto.
Me doy cuenta de lo que lleva puesto.
Es un vestido de color verde oscuro con mangas ajustadas; un corte
simple hecho de algodón elástico que se adhiere a las suaves curvas de su
figura. Complementa las manchas de color verde en sus ojos de una
manera que no podía haber previsto. Es uno de los muchos vestidos que
elegí para ella. Pensé que podría disfrutar de tener algo agradable después
de estar enjaulada como un animal durante tanto tiempo. Y no lo puedo
explicar, pero me da una extraña sensación de orgullo ver que ella
llevaba algo que escogí yo mismo.
—Lo siento —dice por tercera vez.
Estoy más impresionado por lo imposible que es que ella esté aquí. En
mi dormitorio. Viéndome sin camisa. Su cabello es tan largo que cae por
la mitad de la espalda, tengo que apretar los puños contra esta insufrible
necesidad de pasar mis manos por él. Ella es tan hermosa.
No entiendo por qué sigue pidiendo disculpas.
Cierra la puerta detrás de ella. Está caminando hacia mí. Mi corazón
está latiendo rápidamente ahora, y no se siente natural. Yo no reacciono
de esta manera. No pierdo el control. La veo todos los días y logro
mantener cierta apariencia de dignidad, pero algo está mal; esto no es
correcto.
Ella toca mi brazo.
Ella está pasando los dedos a lo largo de la curva de mi hombro, y es
el roce de su piel contra la mía lo que me da ganas de gritar. El dolor es
insoportable, pero no puedo hablar; estoy congelado en mi lugar.
Quiero decirle que se detenga, que se vaya, pero partes de mí están en
guerra. Estoy feliz de tenerla cerca aun si duele, incluso si no tiene
ningún sentido. Pero me parece que no puedo llegar a ella; no puedo
abrazarla como siempre lo he querido.
Ella me mira.
Me busca con sus extraños ojos verde-azulados y me siento culpable
de pronto, sin entender porqué. Pero hay algo en la forma en que me
mira que siempre me hace sentir insignificante, como si ella fuera la
única que se diera cuenta de que estoy totalmente vacío por dentro. Ella
encontró las grietas en este disfraz que estoy obligado a usar todos los
días, y me petrifica.
Que esta chica sepa exactamente cómo romperme.
Ella apoya su mano contra mi clavícula.
Entonces, agarra mi hombro, clava los dedos en mi piel como si
estuviera tratando de arrancarme el brazo. La agonía es tan cegadora que
esta vez realmente grito. Caigo de rodillas ante ella y agarra mi brazo,
retorciéndolo hasta que estoy agitado por el esfuerzo de mantener la
calma, luchando por perderme en el dolor.
—Juliette —jadeo—, por favor…
Ella pasa su mano libre por mi pelo, empuja mi cabeza hacia atrás, así
que estoy obligado a mirarla a los ojos. Y entonces se inclina a mi oído,
con sus labios casi tocando mi mejilla.
j
—¿Me amas? —susurra.
—¿Qué? —exhalo—. ¿Qué estás haciendo…?
—¿Todavía me amas? —pregunta de nuevo, con sus dedos ahora
trazando la forma de mi cara, la línea de mi mandíbula.
—Sí —le digo—. Sí, todavía lo hago…
Ella sonríe.
Es una sonrisa tan dulce e inocente que estoy realmente sorprendido
cuando aprieta su agarre alrededor de mi brazo. Ella tuerce mi hombro
hacia atrás hasta que estoy seguro de que está siendo arrancado de la
clavícula. Estoy viendo puntos cuando dice.
—Casi he terminado.
—¿El qué? —pregunto, frenético, tratando de mirar a su alrededor—.
¿Que has terminado casi…?
—Sólo un poco más y me iré.
—No, no, no te vayas, ¿a dónde vas…?
—Vas a estar bien —dice ella—. Te lo prometo.
—No —estoy jadeando—, no…
De repente, ella me da un tirón hacia adelante, y me despierto tan
rápido que no puedo respirar.
Parpadeo varias veces sólo para darme cuenta de que he despertado
en mitad de la noche. Una negrura absoluta me saluda desde las esquinas
de la habitación. Mi pecho está comprimido, y mi brazo está unido y
fuerte, y me doy cuenta de que mis analgésicos han desaparecido. Hay un
pequeño control debajo de mi mano, pulso el botón para reponer la dosis.
Me toma unos minutos hacer que mi respiración se estabilice. Mis
pensamientos lentamente se alejan del pánico.
Juliette.
No puedo controlar una pesadilla, pero en mis momentos de vigilia su
nombre es el único recuerdo que me permito.
La humillación que lo acompaña no me permite mucho más que eso.
Capítulo 7

-BUENO, esto no es vergonzoso. Mi hijo, atado como un animal.


Estoy medio convencido de que estoy en otra pesadilla. Pestañeo para
abrir los ojos lentamente, pero puedo sentir el peso real de cada una de
las ataduras en mi muñeca izquierda y ambos tobillos. Mi brazo herido
sigue atado y en cabestrillo por encima de mi pecho. Y aunque el dolor
en mi hombro está presente, está disminuido a un suave zumbido. Me
siento más fuerte. Incluso mi cabeza se siente más clara, más aguda de
algún modo. Pero luego siento el sabor ácido y metálico en mi boca y me
pregunto cuánto tiempo he estado en la cama.
—¿De verdad creías que no me iba a enterar? —pregunta, asombrado.
Se mueve más cerca a la cama, sus pasos reverberando justo por
dentro de mí.
—Tienes a Delalieu lloriqueando disculpas por interrumpirme,
rogando a mis hombres para que lo culpen por la inconveniencia de esta
visita inesperada. No me queda duda de que asustaste el viejo por hacer
su trabajo, cuando la verdad es que me hubiera dado cuenta incluso sin
sus alertas. Este —dice—, no es la clase de desastre que puedes permitir.
Eres un idiota por pensar de otro modo.
Siento un pequeño tirón en mis piernas y me doy cuenta de que está
soltando mis ataduras. El toque de su piel contra la mía es abrupta e
inesperada, y desata algo profundo y oscuro dentro de mí, lo suficiente
para hacerme sentir físicamente enfermo. Pruebo vómito en la parte
posterior de mi garganta. Me cuesta todo mi autocontrol no alejarme de
él.
—Siéntate, hijo. Deberías estar lo suficientemente bien ahora para
funcionar. Fuiste muy estúpido para descansar cuando se suponía, y
ahora has hipercorregido. Tres días has estado inconsciente, y llegué
hace veintisiete horas. Ahora ponte de pie. Esto es ridículo.
Sigo mirando al techo. Apenas respirando.
Él cambia de táctica.
—¿Sabes? —dice cuidadosamente—, en verdad escuché una historia
interesante sobre ti.-. Se sienta en el borde de mi cama; el colchón
rechina y ruge bajo su peso. —¿Te gustaría escucharla?
Mi mano izquierda ha comenzado a temblar. La aprieto rápido bajo
las sábanas de la cama.
—Soldado 45B-76423. Fletcher, Seamus.- hace una pausa - ¿El
nombre te suena familiar?
Aprieto mis ojos cerrados.
—Imagina mi sorpresa—dice él—, cuando escuché que mi hijo
finalmente había hecho algo bien. Que finalmente había tomado la
iniciativa y se había deshecho de un traidor que había estado robando de
nuestros complejos de almacenamiento. Escuché que le disparaste justo
en la frente. —Una risa—. Me felicité a mí mismo, me dije que
finalmente habías entrado en razón, que finalmente habías aprendido
cómo gobernar adecuadamente. Estaba casi orgulloso.
—Es por eso que fue un shock enorme escuchar que la familia de
Fletcher seguía viva. —Junta sus manos—. Impactante, por supuesto,
porque tú, de todas las personas, deberías conocer las reglas. Los traidores
vienen de familias traidoras, y una traición significa la muerte para todos.
Él posa su mano en mi pecho.
Estoy construyendo muros de nuevo en mi mente. Muros blancos.
Bloques de cemento. Habitaciones vacías y espacio abierto.
No existe nada dentro de mí. Nada permanece
—Es divertido —continúa, ahora pensativo—, porque me dije a mí
mismo que esperaría a discutir esto contigo. Pero de algún modo, este
momento parece tan adecuado, ¿no es verdad? —Puedo escucharlo
sonreír—. Para decirte justamente cuán enormemente… decepcionado
estoy. Aunque no puedo decir que estoy sorprendido —suspira—. En
sólo un mes has perdido dos soldados, no pudiste retener una chica
clínicamente loca, derrocado un sector entero y alentado rebelión entre
los ciudadanos. Y de algún modo, no estoy sorprendido en absoluto.
Sus manos se mueven; se quedan en mi clavícula.
Paredes blancas, pienso.
Bloques de hormigón.
Habitaciones vacías. Espacio abierto.
Nada existe dentro de mí. Nada se queda.
—Pero lo peor de todo esto —dice él—, no es que te las hayas
arreglado para humillarme al desobedecer mis órdenes que finalmente
me las arreglé para establecer. Ni siquiera es que de alguna manera
conseguiste que te disparasen en el proceso. Sino que le mostraste
simpatía a la familia de un traidor —dice él, riéndose, su voz es una cosa
feliz y animada—. Esto es imperdonable.
Mis ojos ahora están abiertos, pestañeando ante las luces
fluorescentes encima de mi cabeza, enfocadas en el blanco de las
bombillas nublando mi visión. No me moveré. No hablaré.
Su mano se cierra alrededor de mi garganta.
El movimiento es tan rudo y violento que casi estoy aliviado. Una
parte de mí siempre espera que él lo haga; que tal vez esta vez en verdad
me dejará morir. Pero nunca lo hace. Nunca dura.
La tortura no es tortura cuando hay cualquier esperanza de alivio.
Suelta todo muy rápido y consigue exactamente lo que quiere. Me
alzo, tosiendo, silbando y finalmente haciendo un sonido que reconoce
su presencia en esta habitación.
Ahora todo mi cuerpo está temblando, mis músculos en shock por el
asalto y por quedarme quieto por tanto tiempo. Mi piel está sudando fría;
mis respiraciones son elaboradas y nerviosas.
—Eres muy afortunado —dice él, sus palabras suaves. Ahora está de
pie, a no más que centímetros de mi rostro—. Tan afortunado de que
estoy aquí para corregir las cosas. Tan afortunado de que tengo tiempo
para corregir este error.
Me congelo.
La habitación da vueltas.
—Fui capaz de rastrear a su esposa —dice él—. La esposa de Fletcher
y sus tres hijos. Escucho que envían sus saludos. —Una pausa—. Bueno,
eso fue antes de que tuviera que matarlos, así que supongo que en verdad
no importa ahora, pero mis hombres me dijeron que decían hola. Parece
que ella te recuerda —dice, riéndose suavemente—. La esposa. Ella dice
que fuiste a visitarlos después de que ocurrieron todos estos…
inconvenientes. Siempre estabas visitando los complejos. Preguntado por
los civiles.
Susurro la única palabra que puedo manejar.
—Sal.
—¡Ese es mi muchacho! —dice él, ondeando una mano en mi
dirección—. Un idiota patético y sumiso. Algunos días estoy tan
asqueado por ti que no sé si dispararte yo mismo. Y luego me doy cuenta
de que te gustaría eso, ¿verdad? ¿Para ser capaz de culparme por tu caída?
Y pienso que no, es mejor hacer que muera por su propia estupidez.
Miro hacia delante de manera ausente, dedos flexionados contra el
colchón.
—Ahora dime —dice él—, ¿qué le pasó a tu brazo? Delalieu parece
saber tan poco como los demás.
No digo nada.
—¿Demasiado avergonzado para admitir que te disparó uno de tus
propios soldados entonces?
Cierro mis ojos.
—¿Y qué pasa con la chica? —pregunta él—. ¿Cómo escapó? Escapó
con uno de tus hombres, ¿verdad?
Agarro la sábana tan fuerte que mis manos empiezan a temblar.
—Dime —dice él, inclinándose hacia mi oído—. ¿Cómo tratas con un
traidor como ese? ¿Vas a visitar su familia, también? ¿Ser amable con su
esposa?
Ni quise decirlo en voz alta, pero no me pude detener a tiempo.
—Voy a matarlo.
Él se ríe en voz alta tan de repente que es casi un graznido. Golpea
una mano contra mi cabeza y revuelve mi cabello con los mismos dedos
que acaba de cerrar alrededor de mi garganta.
—Mucho mejor —dice—. Muchísimo mejor. Ahora levántate.
Tenemos trabajo que hacer.
Y pienso sí, no me importaría hacer la clase de trabajo que quitaría a
Adam Kent de este mundo.
Un traidor como él no merece vivir.
Capítulo 8

ESTOY en la ducha durante tanto tiempo que realmente pierdo la


noción del tiempo. Esto nunca ha sucedido antes.
Todo está apagado, desequilibrado. Estoy dudando de mis decisiones,
dudando de todo lo que pensé que creía, y por primera vez en mi vida,
estoy sincera y dolorosamente cansado hasta los huesos.
Mi padre ya está aquí.
Estamos durmiendo bajo un techo olvidado de Dios mismo, una cosa
que no esperaba volver a experimentar. Pero estoy aquí, permaneciendo
en la base, en sus aposentos privados hasta que se sienta lo
suficientemente seguro como para irse. Lo que significa que va a arreglar
nuestros problemas por causar estragos en el Sector 45. Lo que significa
que me reducirá hasta convertirme en su marioneta y mensajero, porque
mi padre nunca le da la cara a nadie, excepto a aquellos a los que está a
punto de matar.
Él es el Comandante Supremo del Reestablecimiento, y prefiere
dictar anónimamente. Viaja a todas partes con el mismo grupo selecto de
soldados, se comunica sólo a través de sus hombres y sólo en
circunstancias extremadamente raras alguna vez sale de la capital.
La noticia de su llegada al Sector 45 se ha extendido probablemente
alrededor de la base por ahora, y probablemente ha aterrorizado a mis
soldados. Debido a su presencia, real o imaginaria, sólo ha significado una
cosa: tortura.
Ha pasado tanto tiempo desde que me he sentido como un cobarde.
Pero esto, esto es una bendición. Este momento, esta ilusión de
fortaleza. Estar fuera de la cama y en condiciones de bañarme, es una
pequeña victoria. Los médicos envolvieron mi brazo herido en una
especie de plástico impermeable para la ducha, y por fin estoy lo
suficientemente bien para estar de pie por mi cuenta. Mi náusea se ha
asentado, el vértigo se ha ido. Finalmente soy capaz de pensar con
claridad, y sin embargo, mis opciones todavía parecen tan confusas.
Me he obligado a mí mismo a no pensar en ella, pero estoy
empezando a darme cuenta de que no soy lo suficientemente fuerte, no
por el momento, y especialmente no mientras todavía estoy buscándola
activamente. Se ha convertido en una imposibilidad física.
Hoy tengo que volver a su habitación.
Tengo que buscar entre sus cosas por cualquier pista que pueda
ayudarme a encontrarla. Las literas y taquillas de Kent y Kishimoto ya se
han limpiado, no se encontró nada incriminatorio. Pero ordené a mis
hombres dejar su habitación —la habitación de Juliette— exactamente
como estaba. A nadie más que a mí se le permite volver a entrar en ese
espacio. No hasta que haya tenido la primera mirada.
Y esto, según mi padre, es mi primera tarea.
***
—Eso es todo Delalieu. Te haré saber si necesito ayuda.
Últimamente ha estado siguiéndome incluso más de lo habitual. Al
parecer, él vino a verme cuando no me presente para la asamblea que
había convocado hace dos días y tuvo el placer de encontrarme
completamente delirante y fuera de mi mente. Él se las arregló para
echarse la culpa de todo a sí mismo.
Si fuera cualquier otra persona, lo hubiera degradado.
—Sí, señor. Lo siento, señor. Y por favor, perdóneme… yo nunca
quise causarle más problemas…
—Ustedes no están en peligro por mi parte, teniente.
—Lo siento mucho, señor —susurra. Sus hombros se caen. Su cabeza
baja.
Sus disculpas me hacen sentir incómodo.
—Tenga a las tropas formada a las 13:00 horas. Y todavía necesito
hacerles frente sobre estos últimos acontecimientos.
—Sí, señor —dice. Él asiente con la cabeza una vez, sin levantar la
vista.
—Puede irse.
—Señor. —Él deja caer su saludo y desaparece.
Yo me quedo solo frente a su puerta.
***
Es curioso, como me había convertido acostumbrado a visitarla a ella
aquí, como me daba una extraña sensación de confort el saber que ella y
yo vivíamos en el mismo edificio. Su presencia en la base cambió todo
para mí, la semana que pasó aquí fue la primera vez que disfruté de la
vida en estos barrios. Esperaba su temperamento. Sus rabietas. Sus
argumentos ridículos. Yo quería que ella me gritara, la hubiera felicitado
si alguna vez me hubiera dado una bofetada en la cara. Yo siempre la
empujaba, jugando con sus emociones. Quería conocer la chica real
atrapada detrás del miedo. Quería liberar de su mundo cuidadosamente
construido con restricciones.
Porque mientras ella podría ser capaz de fingir timidez dentro de los
límites de aislamiento, aquí, en medio de caos, la destrucción, sabía que
ella se había convertido en algo completamente diferente. Sólo estaba
esperando. Cada día, pacientemente esperando comprender el alcance de
su propio potencial, sin darme cuenta que la había confiado al soldado
que podría alejarla de mí.
Debería pegarme un tiro por ello.
En su lugar, abro la puerta.
El panel se desliza detrás de mí mientras cruzo el umbral. Me
encuentro solo, de pie, en el último lugar que ella tocó. La cama está
desordenada y sin hacer, las puertas de su armario están abiertas, la
ventana partida temporalmente cerrada con cinta adhesiva. Hay un
hundimiento, un dolor nervioso en el estómago al que elijo no hacerle
caso.
Concéntrate.
Entro en el cuarto de baño y examino los artículos de tocador, los
armarios, incluso el interior de la ducha.
Nada.
Camino de vuelta a la cama y paso la mano por la colcha arrugada, las
almohadas abultadas. Me permito un momento para apreciar la evidencia
de que estuvo una vez aquí y luego tiro de la cama. Sábanas, fundas de
almohadas, edredón, funda del edredón y lanzo todo al suelo. Escudriño
cada centímetro de las almohadas, el colchón y el armazón de la cama, y
otra vez no encuentro nada.
El velador. Nada.
Debajo de la cama. Nada.
Los artefactos de iluminación, el fondo de pantalla, cada pieza de
ropa en su armario.
Nada.
Es sólo cuando estoy dirigiéndome hacia la puerta que algo atrapa mi
pie. Miro hacia abajo. Ahí, atrapado justo debajo de mi bota, un
rectángulo grueso y desteñido. Un cuaderno pequeño y modesto que
podría caber en la palma de mi mano.
Y estoy tan aturdido que por un momento no puedo ni moverme.
Capítulo 9

¿CÓMO podría haberlo olvidado?


Este cuaderno estaba en su bolsillo el día que ella estaba escapando.
Lo encontré antes de que Kent pusiera un arma en mi cabeza, y en algún
momento del caos, debió haberlo dejado caer. Y me doy cuenta de que
debería haberlo estado buscando esto todo este tiempo.
Me inclino para recogerlo, cuidadosamente sacudiendo los trozos y
pedazos de vidrio de las páginas. Mi mano es inestable, mi corazón late
en mis oídos. No tengo idea de que puede contener esto. Fotografías.
Notas. Pensamientos garabateados y medio formados.
Podría ser cualquier cosa.
Volteo en cuaderno en mis manos, mis dedos memorizando su
superficie desgastada y rasposa. La cubierta es de una sombra de café
apagado, pero no puedo descifrar si se ha manchado por la suciedad o los
años, o si siempre fue su color. Me pregunto por cuánto tiempo lo ha
tenido. Dónde podría haberlo adquirido.
Me tambaleo hacia atrás, la parte posterior de mis piernas golpeando
su cama. Mis rodillas se debilitan y me agarro del borde del colchón.
Tomo una temblorosa respiración y cierro mis ojos.
He visto secuencias de su tiempo en aislamiento, pero fue
esencialmente inútil. La iluminación siempre es demasiado leve; la
pequeña ventana hizo poco por iluminar las esquinas oscuras de su
habitación. A menudo era una forma indistinguible; una sombra oscura
que a veces ni siquiera se notaba. Nuestras cámaras sólo eran buenas para
detectar movimiento, y tal vez en un momento de suerte cuando el sol la
golpeaba en el ángulo adecuado pero rara vez se movía. La mayor parte
de su tiempo se la pasaba sentada quieta, muy quieta en su cama o en una
esquina oscura. Casi nunca hablaba. Y cuando lo hacía, nunca lo hacía
con palabras. Hablaba sólo en números.
Contando.
Ahora algo tan surrealista sobre ella, sentada ahí. Ni siquiera podía
ver su rostro; no podía discernir la silueta de su figura. Incluso en ese
entonces me fascinaba. Que pudiera parecer tan calmada, tan quieta. Se
sentaría en un sólo lugar por horas, sin moverse, y yo siempre me
preguntaba qué pasaba por su mente, qué podría estar pensando, cómo
podía posiblemente existir en ese mundo solitario.
Más que nada, quería hablarle.
Estaba desesperado por oír su voz.
Siempre había esperado que ella hablara en un lenguaje que pudiera
comprender. Pensé que empezaría con algo simple. Tal vez algo
inteligible. Pero la primera vez que la atrapamos hablándole a la cámara,
no pude apartar la mirada. Me senté ahí, transpirando, los nervios a tope
mientras ella tocó con una mano la pared y contó.
4.572
La observé contar. 4.572.
Tardó cinco horas.
Sólo después me di cuenta de que ella estaba contando sus
respiraciones.
No pude dejar de pensar en ella después de eso. Estuve distraído
mucho tiempo antes de que ella llegara a la base, preguntándome
constantemente qué podría estar haciendo o si estaba hablando de nuevo.
Si ella no estaba contando en voz alta, ¿estaba contando en su cabeza?
¿Alguna vez pensaba en letras? ¿Oraciones completas? ¿Estaba enojada?
¿Triste? ¿Por qué parecía tan serena para una chica que me habían dicho
que era un animal completamente volátil y trastornado? ¿Era un truco?
Había visto cada trozo de papel documentando los críticos momentos
de su vida. Había leído cada detalle en sus informes médicos y fichas
policiales; había revisado quejas escolares, notas de los médicos, su
sentencia oficial del Reestablecimiento e incluso el cuestionario de asilo
mandado por sus padres. Sabía que había sido retirada de la escuela a los
catorce. Sabía que había pasado por varias pruebas y había sido forzada a
tomar varias drogas experimentales peligrosas y había tenido que pasar
por terapia de electroshock. En dos años había entrado y salido de nueve
centros diferentes de detención juvenil y había sido examinada por más
de cincuenta diferentes doctores. Todos la describían como un monstruo.
La llamaban una peligrosa amenaza para la humanidad. Una chica que
había arruinado nuestro mundo y apenas había empezado desde que era
una pequeña. A los dieciséis, sus padres sugirieron que fuera encerrada.
Entonces así fue.
Nada de esto tenía sentido para mí.
Una chica marginada por la sociedad, por su propia familia, tenía que
contener tantas sensaciones. Rabia. Depresión. Resentimiento. ¿Dónde
estaba eso?
Ella no era nada como los demás presos del asilo, los que estaban
realmente perturbados. Unos pasaban las horas lanzándose hacia la
pared, rompiéndose los huesos y fracturándose el cráneo. Otros estaban
tan trastornados que rasguñarían su propia piel hasta que sangrara,
literalmente rompiéndose a pedazos. Algunos tenían conversaciones
enteras con ellos mismos en voz alta, riéndose, cantando y discutiendo.
La mayoría se arrancaba su ropa, contentos con dormir y estar de pie
desnudos en su propia mugre.
Ella era la única que se bañaba regularmente o incluso lavaba su ropa.
Comía sus comidas con calma, siempre acabándose lo que fuera que le
dieran. Y pasaba la mayoría de su tiempo mirando hacia afuera por la
ventana.
Había estado encerrada por casi un año y no había perdido su sentido
de la humanidad. Quería saber cómo suprimía tanto; cómo había logrado
tanta calma exterior. Había pedido perfiles de los otros prisioneros
porque quería comparaciones. Quería saber si su comportamiento era
normal.
No lo era.
Observé el perfil sin pretensiones de esta chica que no podía ver y no
conocía, y sentí una increíble cantidad de respeto por ella. La admiré,
envidié su compostura, la firmeza de su rostro ante todo lo que había sido
obligada a soportar. No creo que entendiera exactamente qué era lo que
estaba sintiendo en ese momento, pero sabía que la quería
completamente para mí.
Quería conocer sus secretos.
Y luego un día, ella se puso de pie en su celda y caminó hacia la
ventana. Era temprano por la mañana, justo cuando el sol estaba
saliendo; atrapé un destello de su rostro por primera vez. Ella presionó su
palma en la ventana y susurró una palabra, sólo una vez.
Perdóname.
Presioné el botón de rebobinar muchas veces.
Nunca le podría decir a nadie que había desarrollado una nueva
fascinación con ella. Tenía que hacer una pretensión, una diferencia
exterior, una arrogancia hacia ella. Ella iba ser nuestra arma y nada más,
sólo un innovador instrumento de tortura.
Un detalle del que me importaba poco.
Mi búsqueda me había llevado a sus archivos por puro accidente.
Coincidencia. No la había buscado en una búsqueda de un arma; nunca
lo había hecho. Mucho antes de que la hubiera visto en la cámara, y
mucho, mucho antes de que le hablara, había estado buscando algo más.
Por algo más.
Mis motivos eran personales.
Utilizarla como un arma era una historia que le había dado a mi
padre; necesitaba una excusa para tener acceso a ella, para ganar la
autorización necesaria para estudiar sus archivos. Era una charada que fui
forzado a mantener frente a mis soldados y cientos de cámaras que
monitoreaban mi existencia. No la traje a la base para explotar su
habilidad.
Y ciertamente no esperaba enamorarme de ella en el proceso.
Pero las verdaderas y reales motivaciones estarían enterradas dentro
de mí.
Me desplomo en la cama. Pongo una mano en mi frente, la arrastro
por la longitud de mi cara. Nunca debería haber enviado a Kent a
quedarse con ella si me hubiera tomado el tiempo de ir yo. Cada
movimiento que hice fue un error. Cada esfuerzo calculado fue un
fracaso. Sólo quería verla interactuar con alguien. Me pregunté si ella
g g
parecía diferente; si había roto las expectativas que ya había formado en
mi mente simplemente al tener una conversación normal.
Pero verla hablar con alguien más me volvió loco. Estaba celoso.
Ridículo. Quería me conociera a mí; quería que me hablara a mí. Y lo
sentí en este momento, esa inexplicable y extraña sensación de que ella
podría ser la única persona en el mundo que en verdad me podría
importar.
Me forcé a sentarme. Me arriesgué a mirar al cuaderno todavía
agarrado en mi mano.
La perdí.
Ella me odia.
Ella me odia y yo la rechazo y puede que nunca más la vuelva a ver, y
es completamente mi culpa. Este cuaderno puede ser todo lo que me
queda de ella. Mi mano todavía está cernida encima de la cubierta,
tentándome a abrirlo y encontrarla de nuevo, incluso si es por un
pequeño rato, incluso si es sólo en papel. Pero una parte de mí está
aterrorizado.
Esto puede no terminar bien. Esto puede ser algo que no quiero ver.
Y que me ayude, si resulta siendo una clase de diario en cuanto a sus
pensamientos y sentimientos sobre Kent, puede que simplemente me tire
por la ventana.
Golpeo mi puño contra mi frente. Tomo una respiración profunda y
tranquilizadora. Finalmente, lo abro. Mis ojos van a la primera página.
Y sólo en ese momento comienzo a comprender el peso de lo que he
encontrado.

Sigo pensando que necesito permanecer calmada, todo


está en mi cabeza, que todo va a estar bien y que alguien va a
abrir la puerta en este momento, alguien va a dejarme salir de
aquí. Sigo pensando que va a pasar, porque las cosas como
estás simplemente no suceden. No suceden. Las personas no
son olvidadas así. No son abandonadas de esta forma.
Esto simplemente no pasa.
Mi rostro está embadurnado de sangre de cuando me
lanzaron al suelo, mis manos siguen temblorosas mientras
escribo esto. Este bolígrafo es mi único escape, mi única voz,
ninguna otra mente más que la mía para ahogarse y todas las
lanchas de socorro han sido tomadas y todos los chalecos
salvavidas estaban rotos y no sé nadar, no puedo nadar no
puedo nadar y se está poniendo difícil. Se está volviendo tan
difícil. Es como si hubiera un millón de gritos atrapados dentro
de mi pecho pero tengo que mantenerlos dentro porque cuál es
el punto de gritar si nunca serás escuchado y nadie jamás me
escuchará aquí. Nadie me escuchará de nuevo.
He aprendido a quedarme mirando a los objetos.
Las paredes. Mis manos. Las aberturas de las paredes. Las
líneas de mis dedos. Las sombras de gris en el concreto. La
forma de mis uñas. Escojo un objeto y lo miro durante lo que
deben ser horas.
Mantengo el tiempo en mi cabeza al contar los segundos
mientras pasan. Mantengo los días en mi cabeza al anotarlos.
Hoy es el día dos. Hoy es el día dos. Hoy es el día dos.
Hoy
Hace tanto frío. Hace tanto frío hace tanto frío.
Por favor por favor por favor

Azoto la portada para cerrar el libro.


Estoy temblando de nuevo, y esta vez no puedo detenerme. Esta vez
los temblores vienen desde lo más profundo de mi interior, de una
comprensión profunda de lo que estoy sosteniendo en mis manos.
Este diario no es del tiempo que pasó aquí. No tiene nada que ver
conmigo, o Kent, o nadie en absoluto. Este diario documenta sus días
pasados en el asilo.
Y de repente este pequeño y abatido cuaderno significa más para mí
de lo que he tenido en toda mi vida.
Capítulo 10

NI siquiera sé cómo me las arreglo para regresar a mis habitaciones tan


rápido. Todo lo que sé es que he quitado los seguros hacia mi habitación,
abierto la puerta de mi oficina sólo para encerrarme dentro, y sé que
estoy sentado aquí, en mi mesa, pilas de papeles y material confidencial
fuera de mi camino, mirando a la cubierta dañada de algo que estoy casi
atemorizado de leer. Hay algo tan personal sobre este diario; parece que
ha sido formado por los sentimientos más solitarios, los momentos más
vulnerables de la vida de una persona. Ella escribió lo que fuera que sea
que esté en esas páginas durante algunas de las horas más oscuras de sus
diecisiete años y estoy a punto de conseguir exactamente lo que siempre
he querido.
Una mirada a su mente.
Y aunque la anticipación me está matando, también estoy bastante
consciente de cuán mal puede salir esto. De repente ni siquiera estoy
seguro de querer saberlo. Y sin embargo quiero. Definitivamente quiero.
Así que abro el libro y le doy vuelta hacia la página siguiente. Día
tres.

Hoy empecé a gritar

Y esas cuatro palabras me golpean más fuerte que la peor clase de


dolor físico.
Mi pecho está alzándose y cayendo, mis respiraciones salen muy
fuertes. Tengo que forzarme a seguir leyendo.
Pronto me doy cuenta que las páginas no tienen un orden. Ella
parece haber vuelto a empezar al principio después de que llegó al final
del cuaderno y se dio cuenta que se le había acabado del espacio. Ella
escribe en los márgenes, encima de otros párrafos, en letra diminuta y
casi ilegible. Hay números esparcidos por todas partes, algunas veces el
mismo número repitiéndose una y otra y otra vez. Algunas veces la
misma palabra escrita y re-escrita, en un círculo y subrayada. Y en casi
cada página hay frases y párrafos casi completamente tachados.
Es un caos completo.
Mi corazón se encoge al darme cuenta de esto, esto es la prueba de lo
que debió haber experimentado. Había hecho hipótesis sobre lo que
podría haber sufrido todo ese tiempo, encerrada en tales condiciones tan
oscuras y terribles. Pero verlo por mí mismo, deseo que no fuera cierto.
Y ahora, incluso aunque trato de leer en orden cronológico, me
encuentro incapaz de seguir el método que utilizó para numerar todo; los
sistemas que creó en estas páginas es algo que sólo ella sería capaz de
descifrar. Sólo puedo hojear el libro y buscar pedazos que estén casi
coherentemente escritos.
Mis ojos se congelan en un pasaje particular.

Es una cosa extraña, no conocer nunca la paz. Saber que


sin importar a donde vayas, no hay un santuario. Que la
amenaza de dolor siempre esté a un susurro de distancia. No
estoy a salvo encerrada en estas 4 paredes, nunca estuve a
salvo al dejar mi casa, y ni siquiera me pude sentir a salvo esos
14 años que viví en casa. El asilo mata a gente todos los días,
el mundo ya ha empezado a enseñarme el miedo, y mi hogar
es el mismo lugar donde mi padre me encerró en mi habitación
cada noche y mi madre me gritó por ser la abominación que
estuvo obligada a criar.
Siempre dijo que era mi rostro.
Había algo sobre mi rostro, dijo ella, que no podía soportar.
Algo con respecto a mis ojos, la forma en que la miraba, el
hecho de que tan siquiera existiera. Siempre me decía que
dejara de mirarla. Siempre lo gritaba. Como si fuera a atacarla.
Deja de mirarme, gritaba. Simplemente deja de mirarme,
gritaba.
Le prendió fuego a mi mano una vez.
Sólo para ver si se quemaba, dijo. Sólo para revisar si era
una mano normal, dijo.
Tenía 6 años en ese momento.
Lo recuerdo porque fue en mi cumpleaños.

Tiro el cuaderno al suelo.


Me siento de inmediato, tratando de tranquilizar mi corazón. Paso
una mano por mi cabello, mis dedos atrapándose en las raíces. Estas
palabras me son muy cercanas, demasiado familiares. La historia de una
niña abusada por sus padres. Encerrada y desechada, es muy cercano a mi
mente.
Nunca había leído algo así antes. Nunca había leído nada que me
pudiera hablar directamente a los huesos. Y sé que no debería. Lo sé, de
alguna manera, que no ayudará, que no me enseñará nada, que no me
dará pistas de dónde podría haber ido ella. Ya sé que ésta lectura sólo me
volverá loco.
Pero no puedo evitar alcanzar su diario una vez más. Lo tengo abierto
otra vez.

¿Ya estoy loca?


¿Ya ocurrió?
¿Cómo voy a saberlo?

Mi intercom chirría tan de repente que me caigo de la silla y tengo


que agarrarme de la pared detrás de mi escritorio. Mis manos no dejarán
de temblar; mi frente está bañada de sudor. Mi brazo vendado ha
comenzado a arder y mis piernas de repente son demasiado débiles para
ponerme de pie. Tengo que concentrar toda mi energía en sonar normal
mientras acepto el mensaje que entra.
—¿Qué? —digo.
—Señor, simplemente me pregunté si todavía, bueno, la asamblea,
señor, a menos de que no sea un buen momento, siento mucho
interrumpirlo, no debería haberlo molestado
—Oh por el amor de Dios, Delalieu. —Trato de sacar el temblor de
mi voz—. Deje de disculparse. Estoy en camino.
—Sí, señor —dice él—. Gracias, señor.
Desconecto la línea.
Y luego agarro el cuaderno, lo meto en mi bolsillo y salgo por la
puerta.
Capítulo 11

ESTOY de pie en el borde del patio por encima del Cuadrante, con vista
a los miles de rostros mirando hacia mí. Estos son mis soldados. De pie en
fila india con sus uniformes de asamblea. Camisas negras, pantalones
negros, botas negras.
No hay armas.
El puño izquierdo apretado contra su corazón.
Hago un esfuerzo para centrarme, y preocuparme, por la tarea en
cuestión, pero por alguna razón no puedo dejar de ser muy consciente
del cuaderno escondido en mi bolsillo, la forma en que presiona contra
mi pierna y me tortura con sus secretos.
Yo no soy yo.
Mis pensamientos están enredados en palabras que no son mías.
Tengo que tomar una respiración fuerte para aclarar mi mente, aprieto y
aflojo mi puño.
—Sector 45 —digo, hablando directamente a la malla cuadrada del
micrófono.
Se desplazan a la vez, dejando caer su mano izquierda y en su lugar
colocan el puño derecho en el pecho.
—Tenemos una serie de cosas importantes que discutir hoy —les
digo—, la primera de los cuales es fácilmente aparente. —Señalo mi
brazo. Estudio cuidadosamente sus elaborados rostros inexpresivos.
Sus pensamientos traidores son tan obvios. Ellos piensan que soy
poco más que un niño trastornado. Ellos no me respetan, no me son
leales.
Están decepcionados de que yo esté delante de ellos; enojados,
incluso disgustados, de que no esté muerto por la herida.
Pero me temen.
Y eso es todo lo que necesito.
—Fui herido —les digo—, mientras estaba buscando a dos de
nuestros soldados desertores. El soldado Adam Kent y el soldado Kenji
Kishimoto quienes colaboraron en la huida en un esfuerzo por secuestrar
a Juliette Ferrars, nuestra más reciente transferencia y crítica posesión
para el Sector 45. Ellos han sido acusados por el delito de usurpar y
detener a la Srta. Ferrars en contra de su voluntad. Pero, y lo más
importante, han sido justamente condenados por traición contra el
Reestablecimiento. Cuando sean encontrados, van a ser ejecutados en el
acto.
El terror, me doy cuenta, es uno de los sentimientos más fáciles de
leer. Incluso en el rostro estoico de un soldado.
—En segundo lugar —digo, más lentamente esta vez—, en un
intento de acelerar el proceso de estabilización del Sector 45, los
ciudadanos, y el resultante caos de estas recientes interrupciones, el
Comandante Supremo del Reestablecimiento se nos ha unido en la base.
Él llegó —les digo—, hace treinta y seis horas.
Algunos hombres han dejado caer sus puños. Se olvidan de ellos
mismos. Sus ojos están asustados. Petrificados.
—Van a darle la bienvenida —les digo. Se dejan caer de rodillas.
Es extraño, manejar este tipo de poder. Me pregunto si mi padre está
orgulloso de lo que ha creado. Que sea capaz de poner a miles de
hombres adultos de rodillas, con sólo unas pocas palabras, con sólo el
sonido de su título. Es un tipo horrible, una especie de cosa adictiva.
Cuento hasta cinco en la cabeza.
—Levántense.
Lo hacen. Y luego se marchan.
Cinco pasos hacia atrás, hacia delante, de pie en su lugar. Levantan el
brazo izquierdo, doblan los dedos en puños y caen sobre una rodilla. Esta
vez, no los hago pararse.
—Prepárense, señores —les digo—. No vamos a descansar hasta que
Kent y Kishimoto sean encontrados y la Srta. Ferrars haya regresado a la
base. Voy a hablar con el Comandante Supremo en estas próximas
veinticuatro horas, nuestra nueva misión pronto será definida
claramente.
»Mientras tanto ustedes deben entender dos cosas: en primer lugar,
vamos a reducir la tensión entre los ciudadanos y esforzarnos en
recordarles sus promesas de nuestro nuevo mundo. Y en segundo lugar,
tengan la certeza de que vamos a encontrar a los soldados Kent y
Kishimoto. —Me detengo. Mirando alrededor, centrándome en sus
rostros—. Que su destino les sirva a ustedes como ejemplo. No invitamos
traidores al Reestablecimiento. Y no los perdonamos.
Capítulo 12

UNO de los hombres de mi padre está esperando afuera de mi puerta.


Miro en su dirección pero no lo suficiente para distinguir sus facciones.
—Diga su mensaje, soldado.
—Señor —dice él—, me han ordenado que le informe que el
Comandante Supremo requiere su presencia en sus cuarteles para cenar a
las veinte cien horas.
—Considere su mensaje recibido. —Me muevo para desbloquear mi
puerta.
Él da un paso hacia adelante, bloqueando mi camino.
Me doy la vuelta para enfrentarlo.
Él está parado a escasos centímetros de mí: un acto implícito de
irrespeto; un nivel de confianza que ni siquiera Delalieu se permite. Pero
a diferencia de mis hombres, los psicópatas que rodean a mi padre se
consideran afortunados. Ser un miembro de la guardia de élite del
Comandante Supremo es considerado un privilegio y un honor. No le
responden a nadie que no sea él.
Y ahora mismo, este soldado está tratando de probar que tiene mayor
rango que yo. Está celoso de mí. Piensa que soy indigno de ser el hijo del
supremo comandante del Reestablecimiento. Prácticamente está escrito
en su rostro.
Tengo que detener el impulso de reírme mientras miro sus fríos ojos
grises y el hueco negro que es su alma. Tiene sus mangas enrolladas por
encima de sus codos, sus tatuajes militares claramente definidos y
mostrándose. Las bandas concéntricas de tinta negra alrededor de sus
antebrazos son en rojo, verde y azul, el único signo en su persona que
indica que es un soldado de un rango sumamente elevado. Es un
enfermizo ritual de marcado del que siempre he rehusado tomar parte.
El soldado sigue mirándome.
Inclino mi cabeza en su dirección, alzo mis cejas.
—Me han requerido —dice él—, para esperar la aceptación verbal de
esta invitación.
Me tomo un momento para considerar mis opciones, que son
ninguna.
Yo, como el resto de las marionetas en este mundo, soy
completamente sumiso de la voluntad de mi padre. Es una verdad con la
que estoy completamente forzado a aceptar cada día: que nunca seré
capaz de defenderme del hombre cuyo puño está apretado alrededor de
mi columna.
Me hace odiarme.
Encuentro los ojos del soldado de nuevo y me pregunto, por un
instante, si tiene nombre antes de darme cuenta que ni siquiera pudiera
importarme menos.
—Considérelo aceptado.
—Sí, lo sé
—Y la próxima vez, soldado, no se parará a menos de cinco pies de
distancia de mí sin primero pedir permiso.
Él parpadea, asombrado.
—Señor, yo…
—Está confundido. —Lo corto—. Asume que su trabajo con el
Comandante Supremo le confiere inmunidad a las reglas que gobiernan
la vida de los otros soldados. Aquí, usted está equivocado.
Su mandíbula se tensa.
—Nunca olvide —digo, ahora en voz baja—, que si quisiera su
trabajo, yo podría tenerlo. Y nunca olvide que el hombre al que sirve con
entusiasmo es el mismo hombre que me enseñó a disparar un arma
cuando yo tenía nueve años.
Sus fosas nasales se abren. Mira hacia adelante.
—Entregue su mensaje, soldado. Y luego memorice este: no me hable
de nuevo.
Ahora sus ojos están enfocados en un punto directamente detrás de
mí, sus hombros rígidos. Espero.
Su mandíbula sigue tensa. Lentamente levanta su mano en saludo.
—Puede retirarse —digo.
***
Cierro la puerta y me inclino contra esta. Sólo necesito un momento.
Estiro la mano para alcanzar la botella que dejé en mi mesa de noche y
saco dos píldoras cuadradas; las lanzo a mi boca, cerrando mis ojos
mientras se disuelven. La oscuridad de detrás de mis párpados es un
alivio bienvenido.
Hasta que el recuerdo de su rostro se fuerza en mi consciencia.
Me siento en mi cama y dejo caer mi cabeza en mi mano. No debería
estar pensando en ella ahora mismo. Tengo horas de papeleo para
arreglar y el estrés adicional de la visita de mi padre para contener.
Cenar con él debería ser un espectáculo. Un espectáculo destroza
almas. Aprieto mis ojos cerrados fuertemente y hago un débil esfuerzo
para construir las paredes que seguramente despejarían mi mente. Pero
esta vez, no funcionaron. Su rostro sigue apareciendo, su diario
atormentándome desde su lugar en mi bolsillo. Y comienzo a darme
cuenta de que una pequeña parte de mí no quiere alejar los pensamientos
de ella. Una parte de mí disfruta la tortura.
Esta chica me está destruyendo.
Una chica que ha pasado el último año en un asilo para locos. Una
chica que me intentaría disparar si la beso. Una chica que escapó con
otro hombre sólo para alejarse de mí.
Por puesto esta es la chica de la cual me enamoraría.
Cierro una mano sobre mi boca.
Estoy volviéndome loco.
***
Me quito las botas. Me subo por la cama y permito que mi cabeza
golpee las almohadas de debajo de mí.
Ella durmió aquí, pienso. Durmió en mi cama. Se despertó en mi
cama. Ella estuvo aquí y yo la dejé escapar.
Fallé.
La perdí.
Ni siquiera me doy cuenta que he sacado el cuaderno de mi bolsillo
hasta que lo estoy sosteniendo frente a mi rostro. Mirándolo. Estudiando
la cubierta desteñida en un intento por entender donde pudo haber
adquirido tal cosa. Debió haberlo robado de algún lugar, aunque no
puedo imaginarme dónde.
Hay tantas cosas que quiero preguntarle. Tantas cosas que deseo
poderle decir. En cambio, abro el diario y leo.

Algunas veces cierro mis ojos y pinto estas paredes de un


color diferente.
Imagino que estoy usando medias calientes y sentada junto
al fuego. Me imagino que alguien me ha dado un libro para
leer, una historia para que me aleje de la tortura de mí propia
mente. Quiero ser alguien más en otro lugar con algo que llene
mi mente. Quiero correr, sentir el viento jalando mi cabello.
Quiero pretender que esto es sólo una historia dentro de
una historia. Que esta celda es sólo una escena, que estas
manos no me pertenecen, que esta ventana lleva a algún lugar
hermoso si simplemente pudiera romperla. Pretendo que esta
almohada está limpia, pretendo que esta cama es suave.
Pretendo y pretendo y pretendo hasta que el mundo se vuelve
tan impresionante detrás de mis párpados que ya no lo puedo
contener. Pero luego mis ojos se abren y estoy agarrada
alrededor de mi garganta por un par de manos que no dejarán
de sofocarme Sofocarme sofocarme.
Mis pensamientos, pienso, pronto serán escuchados.
Mi mente, espero, pronto será encontrada.

El diario cae de mi mano hacia mi pecho. Paso mi mano libre por mi


rostro, por mi cabello. Froto la parte posterior de mi cuello y me levanto
tan rápido que mi cabeza golpea el cabezal y estoy agradecido por eso.
Me tomo un momento para apreciar el dolor.
Luego recojo el libro
Y vuelvo la página.

Me pregunto que están pensando. Mis padres. Me pregunto


dónde estarán. Me pregunto si ahora estarán bien, si ahora son
felices, si finalmente obtuvieron lo que quisieron. Me pregunto
si alguna vez mi mamá tendrá otro hijo. Me pregunto si alguien
será lo suficientemente amable para matarme, y me pregunto
si el infierno es mejor que esto. Me pregunto cómo se ve mi
rostro ahora. Me pregunto si alguna vez volveré a respirar aire
fresco.
Me pregunto tantas cosas.
Algunas veces me quedo despierta durante días
simplemente contando todo lo que puedo encontrar. Cuento las
paredes, las grietas en las paredes, mis dedos de las manos y
los pies. Cuento los resortes en la cama, los hilos de las
sábanas, los pasos que doy para cruzar la habitación y volver.
Cuento mis dientes y los cabellos individuales en mi cabeza y
los números de los segundos que puedo contener mi
respiración.
Pero algunas veces me canso tanto que olvido que ya no se
me permite desear más, y me encuentro deseando la única
cosa que siempre he querido. Con lo único que siempre he
soñado.
Deseo todo el tiempo un amigo.
Lo sueño. Me imagino cómo sería. Sonreír y que me
sonrían. Tener una persona para confiar; alguien que no me
lance cosas o ponga mis manos en el fuego o me golpee por
haber nacido. Alguien que escuche que fui abandonada y trate
de encontrarme, alguien que nunca esté asustado de mí.
Alguien que sepa que nunca traté de herirlos.
Me encojo en una esquina de esta habitación y entierro mi
cabeza en mis rodillas y me balanceo hacia atrás y adelante
hacia atrás y adelante hacia atrás y adelante y deseo y deseo y
deseo y sueño con cosas imposibles hasta que me he dormido
por llorar.
Me pregunto cómo sería tener un amigo.
Luego me pregunto quién más está encerrado en este asilo.
Me pregunto de dónde vienen los otros gritos.
Me pregunto si vienen por mí.

Trato de mantenerme concentrado, diciéndome que esto son sólo


palabras vacías pero estoy mintiendo. Porque de algún modo, sólo leer
estas palabras es demasiado; y el pensar en su dolor me está causando una
cantidad de agonía insoportable.
Saber que ella experimentó esto.
Fue abandonada por sus propios padres, marginada y abusada toda su
vida. La empatía no es una palabra que haya conocido, pero ahora me
está ahogando, llevándome a un mundo que nunca sabía que podía
entrar.
Y aunque siempre había creído que ella y yo compartíamos tantas
cosas, no sabía cuán profundo podía sentirlo.
Me está matando.
Me pongo de pie. Comienzo a pasear por mi habitación hasta que
finalmente tengo el impulso de seguir leyendo.
Luego tomo una profunda respiración.
Y vuelvo la página.

Hay algo hirviendo dentro de mí.


Algo que nunca me había atrevido a sacar, algo que estoy
atemorizada de reconocer. Hay una parte de mí reclamando
ser libre de la jaula en la que he sido atrapada, golpeando en
las paredes de mi corazón, rogando por ser libre.
Rogando por dejarse ir.
Cada día me siento como si estuviera volviendo vivir la
misma pesadilla. Abro mi boca para gritar, para pelear, para
mover mis puños pero mis cuerdas vocales están cortadas, mis
brazos son pesados y pesan como si estuvieran atrapados en
cemento mojado y grito pero nadie puede escucharme, nadie
puede alcanzarme y estoy atrapada. Y me está matando.
Siempre tuve que hacerme la sumisa, servil, retorcida en
una fregona pasiva y suplicante sólo para hacer que todos se
sintieran a salvo y cómodos. Mi existencia se ha vuelto una
pelea para probar que soy inofensiva, que no soy una
amenaza, que soy capaz de vivir entre otros humanos sin
herirlos.
Estoy tan cansada estoy tan cansada estoy tan cansada
estoy tan cansada y algunas veces estoy tan enfadada…
No sé qué me está pasando.

—Dios, Juliette —jadeo.


Y caigo de rodillas.
***
—Llama por transporte de inmediato.
Necesito salir. Necesito salir de inmediato.
—¿Señor? Quiero decir, sí, señor, por supuesto… pero dónde…
—Tengo que visitar las barracas —digo—. Debo hacer mis rondas
antes de mi reunión esta tarde.
Esto es a la vez verdad y mentira. Pero estoy dispuesto a hacer
cualquier cosa en este momento que pueda sacar mi mente de este diario.
—Oh, ciertamente, señor. ¿Le gustaría que lo acompañara?
—Eso no será necesario, Teniente, pero gracias por la oferta.
—Yo, s-señor —vacila—. Por supuesto, es m-mi placer, señor,
asistirlo.
Buen Dios, me he olvidado de mis sentidos. Nunca le doy las gracias a
Delalieu. Probablemente le he dado un paro cardíaco a este pobre
hombre.
—Estaré listo para irme en diez minutos. —Lo corto.
Se detiene de repente. Luego.
—Sí, señor. Gracias, señor.
Estoy presionando mi puño contra mi boca mientras la llamada se
desconecta.
Capítulo 13
Nosotros teníamos casas. Antes.
De todos los tipos diferentes. Casas de 1 piso. Casas de 2
pisos. Casas de 3 pisos.
Comprábamos adornos de jardín y luces centelleantes,
aprendimos a andar en bicicleta sin las ruedas de
entrenamiento.
Compramos vidas confinadas dentro de 1, 2, 3 pisos ya
construidos, pisos atrapados dentro de estructuras que no
podíamos cambiar
Vivimos en aquellos pisos por un tiempo.
Nosotros seguimos el relato establecido para nosotros, la
prosa inmovilizada en cada metro cuadrado de espació que
habíamos adquirido. Estábamos contentos con los giros de la
trama que sólo redirigieron suavemente nuestras vidas.
Firmamos en la línea punteada por las cosas que no sabíamos
que nos importaban. Comimos las cosas que no deberíamos,
gastamos dinero cuando no podíamos, perdimos de vista la
tierra que teníamos que habitar y perdimos perdimos perdimos
todo. Comida. Agua. Recursos.
Pronto los cielos fueron grises con contaminación química,
y las plantas y animales estaban enfermos por modificación
genética, y las enfermedades se arraigaban a sí mismas en
nuestro aire, nuestra comida, nuestra sangre y huesos.
La comida desapareció. Las personas estaban muriendo.
Nuestro imperio cayó en pedazos. El Reestablecimiento dijo
que nos ayudaría. Salvaría. Reconstruiría nuestra sociedad. En
lugar de eso ellos nos desgarraron a todos nosotros.

DISFRUTO viniendo a los compuestos.


Es un extraño lugar para buscar refugio, pero hay algo sobre ver
tantos civiles en este vasto, abierto espacio que me recuerda lo que estoy
destinado a hacer. Estoy tan a menudo confinado entre las paredes del
cuartel general del Sector 45 que olvido las caras de esos que están
luchando y esos por los que estamos luchando.
Me gusta recordar.
Casi todos los días visito cada grupo en los compuestos; saludo a los
residentes y les pregunto sobre sus condiciones de vida. No puedo dejar
de sentir curiosidad sobre qué debe de ser la vida para ellos ahora.
Porque mientras el mundo cambió para todos los demás, siempre se
mantuvo igual para mí. Reglamentado. Aislado. Sombrío.
Hubo un tiempo cuando las cosas eran mejores, cuando mi padre no
estaba siempre tan enojado. Yo tenía unos cuatro años entonces. Él solía
dejar que me sentara en su regazo y buscara es sus bolsillos. Yo podía
quedarme lo que quisiera siempre y cuando mi argumento fuera lo
suficientemente convincente. Esa era su idea de un juego.
Pero todo eso era antes.
Envuelvo mi abrigo con más fuerza alrededor de mi cuerpo, siento el
material presionar contra mi espalda. Me estremezco sin querer.
La vida que conozco es la única que importa. La asfixia, el lujo, las
noches sin dormir y los cadáveres. Siempre fui enseñado a concentrarme
en el poder y dolor, ganando e infringiendo.
Nada me aflije.
Tomo todo.
Es la única manera que se cómo vivir en este cuerpo maltrecho. Vacío
mi mente de las cosas que me infectan y agobian mi alma, y tomo todo lo
que puedo de las pequeñas simpatías que vienen en mi camino. No sé lo
que es vivir una vida normal; no sé cómo simpatizar con los civiles que
perdieron sus casas. Yo no sé qué debe de haber sido para ellos antes de
que El Reestablecimiento se hiciera cargo.
Así que disfruto visitar los compuestos.
Disfruto viendo como otras personas viven; me gusta que la ley los
obliga a responder mis preguntas. No tendría otra manera de saber, de lo
contrario.
Pero mi tiempo se ha acabado. Presté poca atención al reloj antes de
salir de la base y no me di cuenta que tan pronto el sol va a ponerse. La
mayoría de los civiles están regresando a casa a retirarse por la noche, sus
cuerpos inclinados, acurrucados contra el frío mientras ellos caminan
arrastrando los pies hacia los grupos de metal que comparten con al
menos otras tres familias.
Estas casas improvisadas son construidas a partir de contenedores de
transporte de doce metros; están apilados uno junto al otro y uno encima
del otro, puestos juntos en grupos de cuatro y seis. Cada contenedor ha
sido aislado; adaptado con dos ventanas y una puerta. Escaleras para los
niveles de arriba adheridas a cada lado. Los techos están revestidos con
paneles solares para proveer electricidad gratis para cada agrupamiento.
Es algo de lo que estoy orgulloso.
Porque fue idea mía.
Cuando estábamos buscando refugio temporal para los civiles, sugerí
restaurar los viejos contenedores que recubren los muelles de cada
puerto alrededor del mundo. No sólo son baratos, fácilmente reciclables,
y altamente personalizables, pero son apilables, portátiles, y construidos
para resistir a los elementos. Requieren mínima construcción, y con el
equipo correcto, miles de viviendas pueden estar listas en cuestión de
días.
Le tiré la idea a mi padre, pensando que podría ser la opción más
eficaz, una solución temporal que sería mucho menos cruel que tiendas
de campaña; algo que ofreciera un verdadero, seguro refugio. Pero el
resultado fue tan eficaz que El Reestablecimiento no vio necesidad de
actualizar. Aquí, en tierra que solía ser un vertedero, hemos apilado
miles de contenedores, grupos de desteñidos, cubos rectangulares que
son fáciles de monitorear y seguir la pista.
A las personas todavía se les dice que estas casas son temporales. Que
un día van a regresar a los recuerdos de su vida anterior, y que las cosas
van a ser brillantes y hermosas de nuevo. Pero todo eso es una mentira.
El Reestablecimiento no tiene planes para moverlos.
Los civiles son enjaulados en este suelo regulado; estos contenedores
se han convertido en sus prisiones.
Todo ha sido numerado. El pueblo, sus casas, su nivel de importancia
para El Reestablecimiento.
Aquí, ellos se han convertido en parte de un enorme experimento.
Un mundo en el que ellos trabajan para apoyar las necesidades de un
régimen que les hace promesas que nunca se cumplen.
Esta es mi vida.
Este triste mundo.
La mayoría de los días me siento tan enjaulado como estos civiles, y
eso es probablemente el porqué siempre vengo aquí. Es como correr de
una prisión a otra; una existencia en la que no hay alivio, no hay refugio.
Donde incluso mi propia mente es un traidor.
Debería de ser más fuerte que esto.
He estado entrenando hace poco más de una década. Cada día trabajo
para afilar mis fuerzas físicas y mentales. Yo soy un metro setenta y seis y
77 kilos de músculo. He sido construido para sobrevivir, para maximizar
aguante y energía, y estoy más cómodo cuando estoy sosteniendo una
pistola en mi mano. Puedo limpiar, desarmar, y rearmar más de 150
diferentes tipos de armas de fuego. Puedo dispararle a un objetivo a
través del centro desde casi cualquier distancia. Puedo romper la tráquea
de una persona sólo con el borde de mi mano. Puedo paralizar
temporalmente a un hombre sin nada más que mis nudillos.
En el campo de batalla, soy capaz de desconectarme a mí mismo de
los movimientos que me han enseñado a memorizar.
He desarrollado una reputación como de un frío e insensible
monstruo que no teme a nada y se preocupa por menos.
Pero todo esto es muy engañoso.
Porque la verdad es, que yo no soy más que un cobarde.
Capítulo 14

EL sol se está poniendo. Pronto no voy a tener más remedio que volver
a la base, donde voy a tener que quedarme quieto y escuchar a mi padre
hablar en lugar de dispararle un tiro en la boca abierta.
Así que a ganar tiempo.
Puedo observar desde lejos mientras los niños corren alrededor
cuando sus padres los llevan a sus casas. Me pregunto acerca de cómo
algún día tendrán la edad suficiente para darse cuenta de que las tarjetas
de registro del Reestablecimiento que llevan son en realidad tarjetas de
seguimiento para cada uno de sus movimientos. Que el dinero que sus
padres ganan por trabajar en cualquier fábrica está clasificado en esta,
estrechamente monitorizado. Estos niños crecerán y comprenderán
finalmente que todo lo que hacen es grabado, cada conversación
diseccionada por los rumores de rebelión. No saben que se crean perfiles
para todos los ciudadanos, y que cada perfil está lleno de documentación
sobre sus amistades, relaciones y hábitos de trabajo, incluso la forma en
que eligen pasar su tiempo libre.
Sabemos todo sobre todos.
Demasiado.
Tanto, de hecho, que rara vez recuerdo que estamos tratando con
personas reales, vivas hasta que las veo en los campos. He aprendido de
memoria los nombres de casi todas las personas en el Sector 45. Me gusta
saber quién vive dentro de mi jurisdicción, soldados y civiles por igual.
Así es como yo sabía, por ejemplo, que el soldado Seamus Fletcher,
45B-76.423, estaba golpeando a su esposa y niños cada noche.
Sabía que él estaba gastando todo su dinero en alcohol, sabía que
había estado matando de hambre a su familia. Estuve monitoreando los
RESTANTES dólares que gastaba en nuestros centros de suministro y
observé cuidadosamente a su familia en los campos. Sabía que sus tres
hijos estaban por debajo de la edad de diez años y no habían comido en
las últimas semanas, sabía que en repetidas ocasiones habían estado en
los campos médicos por huesos rotos y puntos de sutura. Sabía que había
golpeado a su hija de nueve años, en la boca y partido el labio, fracturado
su mandíbula, y roto sus dos dientes delanteros, y sabía que su esposa
estaba embarazada. También sabía que él la golpeó con tanta fuerza una
noche que perdió a su hijo al día siguiente.
Lo sabía, porque estaba allí.
Había estado parando por cada residencia, visitando a los civiles,
haciendo preguntas sobre su salud y situaciones de vida en general.
Quería saber acerca de sus condiciones de trabajo y si algún miembro de
su familia estaba enfermo y tenía que estar en cuarentena.
Ella estaba allí ese día. La esposa de Fletcher. Su nariz rota estaba tan
destrozada que sus dos ojos se habían hinchado. Su cuerpo era tan
delgado y frágil, su color tan pálido que creí que podría romperse por la
mitad con sólo sentarse. Pero cuando le pregunté acerca de sus heridas,
ella no me miró a los ojos. Dijo que se había caído, que a causa de su
caída, había malogrado el embarazo y se logró romper la nariz en el
proceso.
Asentí con la cabeza. Agradecí su cooperación para responder a mis
preguntas. Y entonces convoqué una asamblea.
Soy muy consciente de que la mayoría de mis soldados roban
nuestros centros de almacenamiento. Yo superviso nuestro inventario de
cerca, y sé que los suministros faltan todo el tiempo. Pero permito estas
infracciones para que no alteren el sistema. Unos pocos panes extra o
barras de jabón mantienen a mis soldados de un mejor espíritu; trabajan
más duro si están saludables, y la mayoría están apoyando a sus cónyuges,
hijos y parientes. Entonces se trata de una concesión que permito.
Pero hay algunas cosas que no perdono.
No me considero un hombre moral. No filosofo sobre la vida o me
causo molestias con las leyes y principios que rigen a la mayoría de las
personas. No pretendo saber la diferencia entre lo correcto y lo
incorrecto. Pero si vivo con un cierto tipo de código. Y a veces, creo, que
tienes que aprender a disparar primero.
Seamus Fletcher estaba asesinando a su familia. Y le disparé en la
frente porque pensé que sería más amable que rasgarlo en pedazos con la
mano.
Pero mi padre me recogió de donde Fletcher murió. Mi padre tenía a
sus tres hijos y su madre muerta, todo por culpa de ese bastardo borracho
del que habían dependido para proveerse. Él era su padre, su marido, y la
razón por la que todos murieron de una manera brutal y prematura.
Y algunos días me pregunto por qué insisto en seguir vivo.
Capítulo 15

UNA vez que estoy de vuelta en la base, me dirijo hacia abajo. Ignoro los
soldados y su saludo cuando paso, prestando poca atención a la mezcla de
curiosidad y recelo en sus ojos. Ni siquiera me doy cuenta de que me
dirigía en esta dirección hasta que llegué a la sede, pero mi cuerpo parece
saber más lo que necesito en este momento de lo que mi mente lo hace.
Mis pisadas son pesadas, el sonido constante de mis botas se hace eco a lo
largo del camino de piedra mientras llego a los niveles más bajos.
No he estado aquí en casi dos semanas.
La habitación ha sido reconstruida desde mi última visita, el panel de
vidrio y el muro de concreto han sido sustituidos. Y hasta donde yo sé,
ella fue la última persona que utilizó este sitio.
Yo mismo la traje aquí.
Empujo a través de un conjunto de puertas giratorias dobles en el
vestuario que se encuentra adyacente a la plataforma de simulación. Mis
manos buscan un interruptor en la oscuridad, los tonos de luz parpadean
una vez que vuelve a la vida. Un zumbido sordo de electricidad vibra a
través de estas vastas dimensiones. Todo está en silencio, abandonado.
Así es como me gusta.
Tiro tan rápido como este brazo herido me permite. Todavía me
quedan dos horas antes de que mi padre me espere para la cena, así que
no debería sentirme tan ansioso, pero mis nervios no están cooperando.
Todo parece estar alcanzándome al mismo tiempo. Mis fracasos. Mi
cobardía. Mi estupidez.
A veces estoy tan cansado de esta vida.
Estoy de pie descalzo sobre este piso de concreto en nada más que un
cabestrillo para el brazo, odiando la forma en que esta lesión
constantemente me ralentiza. Agarro los pantalones cortos escondidos en
mi armario y tiro de ellos lo más rápidamente posible, apoyado contra la
pared. Cuando por fin estoy en posición vertical, golpeo el cierre del
casillero y camino hacia la habitación contigua.
Choco con otro interruptor, y la cubierta operativa principal zumba a
la vida. Las computadoras pitan y parpadean mientras el programa vuelve
a calibrar; paso los dedos por el teclado.
Utilizamos estas habitaciones para generar simulaciones.
Manipulamos la tecnología para crear entornos y experiencias que
existen en su totalidad en la mente humana. No sólo somos capaces de
crear el marco, sino que también podemos controlar los detalles
minuciosos. Los sonidos, los olores, la confianza falsa, la paranoia. El
programa fue diseñado originalmente para ayudar a los soldados del tren
para misiones específicas, así como para ayudarlos a superar los miedos
que de lo contrario los paralizarían en el campo de batalla.
Yo lo uso para mis propios fines.
Solía venir aquí todo el tiempo antes de llegar a la base. Este fue mi
espacio seguro, mi único escape del mundo. Sólo deseo que no viniera
con un uniforme. Estos pantalones cortos son de almidón e incómodos, el
poliéster y la picazón es irritante. Pero los pantalones cortos están
revestidos con un químico especial que reacciona con la piel y la
información alimenta a los sensores, además ayuda a colocarme en la
experiencia, y me permitirá correr por millas sin chocar contra las
paredes reales, físicas en mi entorno real. Y para que el proceso sea lo
más eficaz posible, tengo que estar usando casi nada. Las cámaras son
hipersensibles al calor del cuerpo, y funcionan mejor cuando no están en
contacto con materiales sintéticos.
Espero que este detalle sea corregido en la próxima generación del
programa.
El mainframe me pide información, rápidamente introduzco un
código de acceso que me otorga la autorización para levantar una historia
de mis simulaciones anteriores. Miro por encima de mi hombro mientras
el equipo procesa los datos, miro a través del recién reparado espejo de
dos vías que ve hacia la cámara principal. Todavía no puedo creer que
ella rompió una pared entera de vidrio y hormigón y logró alejarse ilesa.
Increíble.
El equipo emite un sonido dos veces, me giro de nuevo a su
alrededor. Los programas en mi historia están cargados y listos para ser
ejecutados.
Su archivo está en lo alto de la lista.
Respiro profundo, tratando de quitarme de encima el recuerdo. No
me arrepiento de ponerla en medio de una experiencia tan horrible, no
sé si ella alguna vez se permitió finalmente perder el control, para
finalmente habitar su propio cuerpo, si no hubiera encontrado un
método eficaz de provocarla. En última instancia, realmente creo que la
ayudé, tal como pretendía hacerlo. Pero desearía que no me hubiera
apuntado con un arma a la cara y que saltara por una ventana poco
después.
Tomo otra respiración lenta, estabilizadora.
Y selecciono la simulación por la que vine aquí.
Capítulo 16

ESTOY en la cámara principal. Enfrentándome a mí mismo.


Esta es una simulación muy simple. No cambié mi ropa o mi pelo o
siquiera el suelo alfombrado de la habitación. No hice nada excepto crear
un duplicado de mí mismo y darle a él un arma.
Él no dejará de mirarme.

Uno.

Inclina la cabeza
—¿Estás listo? —Pausa—. ¿Estás preocupado?
Mi corazón se acelera.
Él alza su brazo. Sonríe un poco.
—No te preocupes —dice—. Ya casi hemos terminado.

Dos.

—Sólo un poco más y te dejaré —dice, apuntando el arma


directamente a mi frente.
Las palmas de mis manos están sudando. Mi pulso acelerándose.
—Estarás bien —miente—. Te lo prometo.

Tres.
Boom.
Capítulo 17

—¿ESTÁS seguro de que no tienes hambre?—pregunta mi padre,


todavía masticando—. Esto está realmente bueno.
Me muevo a un lado en mi lugar. Concentrado en los pliegues
planchados de los pantalones que estoy usando.
—¿Hm? —pregunto. En realidad pude escucharlo sonreír.
Soy muy consciente de los soldados cubriendo las paredes de esta
habitación. Él siempre los mantiene cerca, y siempre en constante
competencia entre ellos. Su primera asignación fue determinar quién de
los once era el eslabón más débil. El que tuviera el argumento más
convincente era luego obligado a deshacerse de su blanco. Mi padre
encuentra estas prácticas divertidas.
—Me temo que no estoy hambriento. La medicina —miento—, me
quita el apetito.
—Ah —dice él. Lo escucho poner sus cubiertos en la mesa—. Claro.
Qué inconveniente.
No digo nada.
—Déjennos solos.
Dos palabras y sus hombres se dispersan en cuestión de segundos. La
puerta se desliza cerrada detrás de ellos.
—Mírame —dice.
Miré hacia arriba, mis ojos cuidadosamente desprovistos de emoción.
Odio su cara. No puedo soportar mirarlo por mucho tiempo; no me gusta
experimentar el impacto completo de cuán inhumano es él. No lo tortura
lo que hace o cómo vive. De hecho, lo disfruta. Ama el torrente de poder;
piensa de sí mismo como una entidad invencible.
Y en algunos aspectos, no está equivocado.
He llegado a creer que el hombre más peligroso en el mundo es el que
no siente ningún remordimiento. El que nunca se disculpa y por lo tanto
no busca el perdón. Porque al final son nuestras emociones las que nos
hacen débiles, no nuestras acciones.
Me doy la vuelta.
—¿Qué encontraste? —pregunta, sin preámbulos.
Mi mente inmediatamente va al diario que he guardado en mi
bolsillo, pero no hago ningún movimiento. No me atrevo a echarme para
atrás. La gente rara vez se da cuenta que miente con sus labios y dice la
verdad con sus ojos todo el tiempo. Pon un hombre en una habitación
con algo que está escondiendo y luego pregúntale dónde lo ha escondido:
te dirá que no lo sabe, que tienes al hombre equivocado; pero siempre va
a mirar a su posición exacta. Y justo ahora sé que mi padre está
observándome, esperando a ver a donde podría mirar y qué podría decir
después.
Mantengo mis hombros relajados y tomo una lenta e imperceptible
respiración para estabilizar mi corazón. No respondo.
Finjo estar perdido en mis pensamientos.
—¿Hijo?
Miro hacia arriba. Fingiendo sorpresa.
—¿Sí?
—¿Qué encontraste? ¿Cuando buscaste en su habitación hoy?
Exhalo. Sacudo mi cabeza mientras me inclino hacia atrás en mi silla.
—Vidrio roto. Una cama desaliñada. Su armario, abierto de par en
par. Ella tomó sólo unos pocos artículos de tocador y algunos pares extra
de ropa y ropa interior. Nada más estaba fuera de lugar.
Nada de esto es una mentira.
Lo escucho suspirar. Empuja lejos su plato. Siento el contorno del
cuaderno quemando contra mi muslo.
—¿Y dices que no sabes a dónde podría haber ido?
—Yo sólo sé que ella, Kent y Kishimoto deben de estar juntos —le
digo—. Delalieu dijo que ellos robaron un auto, pero el rastro
desapareció abruptamente en el borde de un campo estéril. Hemos
tenido tropas patrullando durante días, buscando en la zona, pero no han
encontrado nada.
—¿Y dónde —dice—, planeas buscar ahora? ¿Piensas que ellos
podrían haber cruzado hacia otro sector? —Su voz está apagada.
Entretenida.
Miro arriba a su cara sonriente.
Solamente me está haciendo estas preguntas para probarme. Él tiene
sus propias respuestas, su propia solución ya preparada. Quiere verme
fallar contestando incorrectamente. Está tratando de probar que sin él,
yo tomo las decisiones equivocadas.
Se está burlando de mí.
—No —le digo, mi voz firme, estable—. No creo que ellos hagan algo
tan estúpido como cruzar hacia otro sector. No tienen el acceso, los
medios, o la capacidad. Probablemente estén muertos para ahora. La
chica probablemente es la única sobreviviente, y no puede haber ido
lejos porque no tiene idea de cómo guiarse por estas áreas. Ella las ha
desconocido desde hace mucho tiempo; todo en este medio ambiente es
extraño para ella. Además, no sabe conducir, y si de alguna manera
lograra robar un vehículo, recibiríamos aviso de propiedad robada.
Considerando su estado de salud general, su propensión a la falta de
esfuerzo físico, y su falta de acceso a comida, agua, y atención médica,
probablemente se derrumbó en un radio de cinco millas de ese supuesto
campo estéril. Tenemos que encontrarla antes de que se congele hasta la
muerte.
Mi padre se aclara la garganta.
—Sí —dice él—, esas son teorías interesantes. Y tal vez bajo
circunstancias ordinarias, podrían realmente ser válidas. Pero no estás
recordando el detalle más importante.
Encuentro su mirada.
—Ella no es normal —dice, recostándose en su silla—. Y ella no es la
única de su especie.
Mi ritmo cardiaco se acelera. Parpadeo demasiado rápido.
—Oh vamos, ¿en serio no habías sospechado? ¿Hiciste alguna
hipótesis? —ríe—. Parece estadísticamente imposible que ella sea el
único error fabricado por nuestro mundo. Tú sabías esto, pero no querías
creerlo. Y yo vine aquí a decirte que es verdad. —Inclina su cabeza hacia
mí. Sonríe con una gran, vibrante sonrisa—. Hay más de ellos. Y ellos la
han reclutado.
—No —respiré.
—Ellos se infiltraron en tus tropas. Vivieron en medio de ustedes en
secreto. Y ahora robaron tu juguete y huyeron con él. Sólo Dios sabe
cómo ellos esperan manipularla para su propio beneficio.
—¿Cómo puedes estar seguro? —pregunto—. ¿Cómo sabes que
tuvieron éxito en llevársela con ellos? Kent estaba medio muerto cuando
lo dejé…
—Presta atención, hijo. Te estoy diciendo que ellos no son normales.
Ellos no siguen tus reglas; no hay lógica que los una. No tienes idea de las
rarezas de las que ellos podrían ser capaces. —Una pausa—. Además, ya
he sabido por cierto tiempo que un grupo de ellos existían
clandestinamente en esta área. Pero en todos estos años siempre se
mantuvieron contenidos. Ellos no interfirieron con mis métodos, y pensé
que era mejor dejarlos morir por su cuenta sin infectar a nuestros civiles
con pánico innecesario. Tú entiendes, por supuesto —dice él—. Después
de todo, difícilmente pudiste contener incluso a uno solo de ellos. Son
cosas monstruosas para la vista.
—¿Tú lo sabías? —Estoy en pie ahora. Tratando de mantener la
calma—. ¿Tú sabías de su existencia, todo este tiempo, y aún así no dijiste
nada? ¿No dijiste nada?
—Parecía innecesario.
—¿Y ahora? —exijo
—Ahora parece pertinente.
—¡Increíble! —Lanzo mis manos al aire—. ¡Que me hayas retenido
esa información! Cuando sabías mis planes para ella….cuando sabías las
molestias que había tomado para traerla a aquí…
—Cálmate —dice. Estira sus piernas; descansando el tobillo de una
en la rodilla de la otra—. Vamos a encontrarlos. Este campo estéril del
que Delalieu habló… ¿el área dónde el automóvil ya no era detectable?
Ese lugar es nuestro objetivo. Ellos deben estar situados bajo tierra.
Debemos encontrar la entrada y destruirlos en silencio, desde el interior.
Luego tendremos que castigar al culpable de entre ellos, y evitar que el
resto se rebele e inspire un alzamiento en nuestro pueblo.
Se inclina hacia delante.
—Los civiles escuchan todo. Y justo ahora ellos están vibrando con
una nueva especie de energía. Se sienten inspirados porque alguien fue
capaz de escapar, y de que tú fuiste herido en el proceso. Eso hace que
nuestras defensas parezcan débiles y fácilmente penetrables. Debemos
destruir esta percepción corrigiendo el desequilibrio. El miedo va a
devolver todo a su lugar adecuado.
—Pero ellos han estado buscando —le digo—. Mis hombres. Cada día
han recorrido el área y no han encontrado nada. ¿Cómo podemos estar
seguros de que vamos a encontrar algo en absoluto?
—Porque —dice él—, tú vas a guiarlos. Cada noche. Después del
toque de queda, mientras los civiles duermen. Vas a parar tus búsquedas
diurnas; no les darás a los ciudadanos otra cosa para hablar Actúa en
silencio, hijo. No muestres tus movimientos. Yo me quedaré en la base y
supervisaré tus responsabilidades a través de mis hombres; voy a dictar a
Delalieu según sea necesario. Y mientras tanto, debes encontrarlos, para
que pueda destruirlos lo más rápidamente posible. Este sin sentido ha
sido suficientemente largo —dice él—, y ya no estoy sintiéndome
amable.
Capítulo 18
Lo siento. Lo siento tanto. Lo siento lo siento tanto lo siento
mucho lo siento tanto. Lo siento lo siento tanto lo siento. Lo
siento. Lo siento tanto. Lo siento lo siento lo siento tanto lo
siento tanto lo siento tanto. Lo siento mucho. Lo siento mucho.
Lo siento lo siento lo siento lo siento lo siento tanto lo siento, lo
siento tanto lo siento. Lo siento mucho. Lo siento tanto Lo
siento tanto, así lo siento, estoy tan Lo siento. Lo siento mucho.
Lo siento estoy tan lo siento. Lo siento mucho. Lo siento tanto
Lo siento tanto, lo siento mucho, lo siento mucho. Lo siento
tanto Lo siento tanto. Lo siento tanto lo siento. Lo siento
mucho. Lo siento tanto lo siento, lo siento lo siento tanto, por
favor perdóname.
Fue un accidente.
Perdóname Por favor, perdóname

ES poco lo que permito a cualquiera descubrir sobre mí. Es incluso aún


menos lo que estoy dispuesto a compartir sobre mí mismo. Y de muchas
cosas nunca he hablado, esta es uno de ellos.
Me gusta tomar baños largos.
He tenido una obsesión por la limpieza desde que puedo recordar.
Siempre he estado tan sumido en la muerte y la destrucción que creo que
he compensado en exceder por mantenerme virgen tanto como me sea
posible. Puedo tomar duchas frecuentes. Me cepillo y paso hilo dental
tres veces al día. Puedo recortar mi propio cabello cada semana. Me lavo
las manos y las uñas antes de irme a la cama y justo después de
despertarme. Tengo una enfermiza preocupación por usar sólo la ropa
recién lavada. Y cada vez que estoy experimentando cualquier nivel
extremo de emoción, lo único que calma mis nervios es un largo baño.
Así que eso es lo que estoy haciendo ahora mismo.
Los médicos me enseñan cómo hundir mis brazos lesionados en el
mismo plástico que utilizaron antes, así que soy capaz de hundirme bajo
la superficie sin problemas. Sumerjo mi cabeza durante un largo tiempo,
conteniendo la respiración mientras exhalo por la nariz. Siento como las
pequeñas burbujas suben a la superficie.
El agua caliente me hace sentir sin gravedad. Llevándose la carga,
siento que necesito un momento para aliviar mis hombros de este peso.
Para cerrar mis ojos y relajarme.
Mi cara se sale a la superficie.
No abro mis ojos; sólo mi nariz y mis labios encuentran oxígeno en el
otro lado. Puedo tomar respiraciones pequeñas, incluso para ayudar a
estabilizar mi mente. Es tan tarde que no sé la hora que es; todo lo que sé
es que la temperatura ha bajado considerablemente, y el aire frío hace
cosquillas en mi nariz. Es una sensación extraña, tener el 98 por ciento
de mi cuerpo flotando a una temperatura, dándole bienvenida al calor,
mientras mi nariz y labios se contraen por el frío.

Hundo mi rostro debajo del agua otra vez.


Podría vivir aquí, creo. Vivir donde la gravedad no sabe mi nombre.
Aquí soy libre, sin ataduras por las cadenas de esta vida. Soy un cuerpo
diferente, una cáscara diferente, y mi peso es llevado por las manos de los
amigos. Muchas noches he deseado poder conciliar el sueño en esta hoja.
Me hundo más profundo.
En una semana toda mi vida ha cambiado.
Mis prioridades, cambiaron. Mi concentración, destruida. Todo lo
que me importa en este momento gira en torno a una persona, y por
primera vez en mi vida, no soy yo. Sus palabras se han grabado en mi
mente. No puedo dejar de imaginarme como debe de haber sido ella, no
puedo dejar de pensar lo que debe de haber experimentado. Encontrar su
diario me ha paralizado. Mis sentimientos hacia ella se han disparado
fuera de control. Nunca he estado tan desesperado por verla, hablar con
ella.
Quiero que sepa que ahora lo entiendo. Lo que no podía entendía
antes. En realidad Ella y yo somos lo mismo; y de muchas maneras más
de las que pudo haber imaginado.
Pero ahora ella está fuera de mi alcance. Se ha ido a algún lugar con
extraños que no la conocen y no van a cuidar de ella como me gustaría.
Ella se ha ido a otro lugar extraño en el entorno exterior sin tiempo de
transición, y estoy preocupado por ella. Una persona en su situación, con
su pasado, no se recupera de la noche a la mañana. Y ahora, una de las
dos cosas va a suceder. Ella se cerrará completamente en sí misma, o va a
explotar.
Me siento muy rápido, liberándome del agua, jadeando por aire.
Retiro mi cabello mojado fuera de mi rostro. Me recuesto contra la
pared de azulejos, permitiendo que el aire fresco me calme, para aclarar
mis pensamientos.
Tengo que encontrarla antes de que se rompa. Nunca he querido
cooperar antes con mi padre, nunca quise estar de acuerdo con sus
motivos o sus métodos. Pero en este caso, estoy dispuesto a hacer
cualquier cosa para recuperarla.
Y estoy ansioso por cualquier oportunidad de romper el cuello de
Kent. Ese bastardo traidor. El idiota que piensa que se ha ganado una
chica bonita. Él no tiene idea de quién es.
Ni idea de lo que está a punto de llegar a ser. Y si él piensa que
remotamente puede estar a su altura, es aún más idiota de lo que
pensaba.
Capítulo 19

—¿DÓNDE está el café? —pregunto, mis ojos escaneando la mesa.


Delalieu deja caer su tenedor. El utensilio repica contra la vajilla china.
Él alza la mirada, sus ojos muy abiertos.
—¿Señor?
—Me gustaría probarlo —le digo, con intención de esparcir
mantequilla en mi tostada con mi mano izquierda. Dirijo una mirada en
su dirección—. Siempre está hablando sobre su café ¿verdad? Pensé
que…
Delalieu salta de la mesa sin una palabra. Sale disparado por la puerta.
Me rio silenciosamente en mi sitio.
***
Delalieu carga el té y la bandeja de café junto a él y la coloca en mi
silla. Sus manos tiemblan mientras vierte el líquido oscuro en una taza de
té, lo pone en un platillo, lo pone en la mesa y lo empuja en mi
dirección.
Espero hasta que se sienta de nuevo antes de tomar un sorbo. Es una
bebida extraña y obscenamente amarga; nada en absoluto de lo que había
esperado. Lo miro, sorprendido al descubrir que un hombre como él
comenzara su día fortaleciéndose con un líquido tan potente y de sabor
tan asqueroso.
—Esto no es terrible —le digo.
Su rostro se rompe en una sonrisa tan amplia, tan beatifica, me
pregunto si me ha escuchado mal. Prácticamente está radiante cuando
dice:
—Tomo el mío con crema y azúcar. El sabor es mucho mejor d…
—Azúcar. —Bajo mi taza. Presiono mis labios, contengo una sonrisa
—. Le añades azúcar. Por supuesto que sí. Eso tiene mucho más sentido.
—¿Le gustaría un poco, señor?
Alzo mi mano. Niego con mi cabeza.
—Llame de nuevo a las tropas, teniente. Vamos a ponerle fin a las
misiones en el día e instalar el lanzamiento en la noche, después del
toque de queda. Usted permanecerá en la base —le digo—, donde el
supremo dictará las ordenes por medio de sus hombres; cumpla cualquier
demanda como se requieran. Guiaré el grupo yo mismo. —Me detengo.
Sostengo su mirada—. No habrá más conversaciones respecto a lo que ha
ocurrido. Nada para que los ciudadanos vean o hablen. ¿Comprende?
—Sí, señor —dice, su café olvidado—. Enviaré las órdenes ahora
mismo.
—Bien.
Se pone de pie.
Asiento.
Se va.
Estoy comenzando a sentir verdadera esperanza por primera vez
desde que ella se fue. Vamos a encontrarla. Ahora, con esta nueva
información, con todo un ejército contra el grupo de rebeldes ajenos a lo
que sucede, parece imposible que no ganemos.
Tomo una profunda respiración. Tomo otro sorbo de su café.
Me sorprende darme cuenta de cuánto disfruto del sabor amargo de
este.
Capítulo 20

ÉL me está esperando cuando regreso a mi habitación.


—Las órdenes han sido emitidas —le digo, sin mirar en su dirección
—. Nos vamos a movilizar esta noche —demando—. Así que si me
disculpas, tengo otros asuntos con los que lidiar.
—¿Qué se siente —me pregunta— al estar tan lisiado? —Él está
sonriendo— ¿Cómo puedes soportar mirarte a ti mismo, saber que has
sido incapacitado por sus propios subordinados?
Me detengo en la puerta contigua a mi despacho.
—¿Qué quieres?
—¿Cuál —dice— es tu fascinación con esa chica?
Mi columna se pone rígida.
—Ella es para ti más que sólo un experimento, ¿no? —dice.
Me doy la vuelta lentamente. Él está de pie en medio de mi
habitación, con las manos en los bolsillos, sonriéndome como si estuviera
disgustado.
—¿De qué estás hablando?
—Mírate a ti mismo —dice—. Ni siquiera he dicho su nombre y te
caes a pedazos. —Niega con la cabeza, todavía está estudiándome—. Tu
rostro esta pálido, tu única mano funcional se tensó. Estás respirando
muy rápido, y todo tu cuerpo está tenso. —Una pausa—. Te has
traicionado a ti mismo, hijo. Crees que eres muy inteligente —dice-, pero
te estás olvidando quien te enseñó tus trucos
Voy de caliente a frío a la vez. Trato a abrir el puño y no puedo.
Quiero decirle que está equivocado, pero de repente me siento inestable,
deseando haber comido más en el desayuno, y luego deseando no haber
comido nada en absoluto.
—Tengo mucho trabajo que hacer. —Me las arreglo para decir.
—Dime —dice—, si no te importaría que ella muriera junto con los
otros.
—¿Qué? —La palabra nerviosa, temblorosa escapa de mis labios antes
de tiempo.
Mi padre baja los ojos. Cierra y aplaude con sus manos.
—Me has decepcionado de muchas maneras —dice, con voz
engañosamente suave—. Por favor, no dejes que esta sea otra.
Por un momento me siento como si existiera fuera de mi cuerpo,
como si estuviera mirándome desde su perspectiva. Veo mi cara, mi
brazo herido, estas piernas que de pronto parecen ser incapaces de llevar
mi peso. Comienzan a formarse grietas a lo largo de mi cara, todo el
camino hasta mis brazos, mi torso, mis piernas.
Me imagino que esto es lo que se siente al desmoronarse.
No me doy cuenta de que ha dicho mi nombre hasta que lo repite dos
veces más.
—¿Qué quieres de mí? —le pregunto, sorprendido de escuchar lo
tranquilo que sueno—. Has entrado en mi habitación sin permiso, estás
aquí y me acusas de cosas que no tengo tiempo para comprender. Estoy
siguiendo tus reglas, tus órdenes. Saldremos esta noche, vamos a
encontrar su escondite. Puedes destruirlos como mejor te parezca.
—¿Y tu chica? —dice, inclinando su cabeza hacia mí—, ¿tu Juliette?
Me estremezco al oír su nombre. Mi pulso se acelera tan rápido que
se siente como un susurro.
—Si fuera a dispararle tres agujeros en su cabeza, ¿cómo te haría
sentir eso? —Me mira. Observándome—. ¿Decepcionado, ya que habrías
perdido a tu proyecto favorito? ¿O devastado, ya que has perdido a la
chica que amas?
El tiempo parece ir más despacio, fundiéndose a mí alrededor.
—Sería un desperdicio —le digo, ignorando el temblor que siento
muy dentro de mí, y amenaza con volcarme—, por perder algo en lo que
he invertido tanto tiempo.
Él sonríe.
—Es bueno saber que lo ves de esa manera —dice—Pero los
proyectos son, después de todo, fáciles de reemplazar. Y estoy seguro de
que seremos capaces de encontrar una mejor, una manera más práctica
de usar tu tiempo.
Parpadeo hacia él lentamente. Parte de mi pecho se siente como si
colapsara.
—Por supuesto. —Me oigo decir.
—Sabía que lo entenderías. —Él me palmea en el hombro lesionado
mientras se va. Mis rodillas están a punto de doblarse.
—Fue un buen esfuerzo, hijo. Pero ella nos costó mucho tiempo y
dinero, y ha probado ser completamente inútil. Así que vamos a disponer
de muchos inconvenientes a la vez. Vamos a considerar sus daños
colaterales. —Me lanza una última sonrisa antes de caminar junto a mí y
salir por la puerta.

Vuelvo a caer contra la pared.


Y me derrumbo en el suelo.
Capítulo 21
Contén las lágrimas lo suficientemente a menudo y
comenzarán a sentirse como ácido
Es ese terrible momento cuando estás sentada quieto tan
quieto tan quieto porque no quieres que te vean llorar no
quieres llorar pero tus labios no dejarán de temblar y tus ojos
están hasta el borde llenos de súplica y te ruego y doy las
gracias y estoy arrepentido y agradecido y tengo misericordia y
quizás esta vez sea diferente pero siempre es lo mismo. No
hay nadie a quién recurrir en busca de comodidad.
Enciende una vela por mí, solía susurrarle a nadie.
Alguien. Nadie.
Si estás allí.
Por favor dime que puedes sentir este calor.

***
ES el quinto día de nuestras patrullas, y aún, nada.
Dirijo el grupo todas las noches, marchando al silencio de esos fríos
paisajes de invierno. Buscamos en pasadizos ocultos, pozos de registro
camuflados… cualquier indicación de que podría haber otro mundo bajo
nuestros pies.
Y todas las noches volvemos a la base sin nada.
La inutilidad de estos días se ha apoderado de mí, ha entorpecido mis
sentidos, estableciéndome en una especie de aturdimiento del que no he
sido capaz de salir. Todos los días me despierto buscando una solución a
los problemas que me he impuesto, pero no tengo idea de cómo arreglar
esto.
Si ella está allí fuera, él la encontrará. Y la matará.
Sólo para enseñarme una lección.
Mi única esperanza es encontrarla primero. Tal vez podría
esconderla. O decirle que huya. O fingir que ya está muerta. O tal vez
convencerlo de que ella es diferente, mejor que los otros; que merece
continuar viviendo.
Sueno como un patético y desesperado idiota.
Soy de nuevo un niño, escondiéndose en esquinas oscuras y rezando
para que él no me encuentre. Esperando que esté de buen humor. Que
tal vez todo esté bien. Que tal vez mi madre no esté gritando esta vez.
Cuán rápido puedo volver a la otra versión de mí mismo en su
presencia. Me he entumecido.
He estado haciendo mis tareas con una especie de dedicación
mecánica; requiere esfuerzo mínimo. Moverse es bastante simple. Comer
es algo a lo que me he acostumbrado.
No puedo dejar de leer su cuaderno.
Mi corazón en realidad duele, de alguna manera, pero no puedo parar
de pasar las páginas. Me siento como si me estuviera golpeando contra
una pared invisible, como si mi rostro hubiera sido vendado en plástico y
no pudiera respirar, no pudiera ver, no pudiera escuchar ningún sonido
excepto a mi propio corazón latir en mis oídos.
He querido pocas cosas en mi vida.
No le he pedido nada a nadie.
Y ahora, todo lo que estoy pidiendo es otra oportunidad. Una
oportunidad de verla de nuevo. Pero a menos que pueda encontrar una
manera de detenerlo, esas palabras serán todo lo que alguna vez tendré
de ella.
Esos párrafos y oraciones. Esas cartas.
Me he obsesionado. Llevo su cuaderno conmigo a cualquier lado que
voy, paso todos mis momentos libres intentando descifrar las palabras
garabateadas en los márgenes, desarrollando historias que vayan junto
con los números que ha anotado.
También he notado que falta la última hoja. Está arrancada.
No puedo evitar sino preguntarme porqué. He hojeado el libro
cientos de veces, en busca de otras secciones donde pudieran estar las
páginas perdidas, pero no he encontrado ninguna. Y de alguna manera
me siento engañado, sabiendo que hay un trozo que me he perdido. Ni
siquiera es mi diario; no es de mi incumbencia en absoluto, pero he leído
sus palabras tantas veces que las siento como mías. Prácticamente las
puedo recitar de memoria.
Es extraño estar en su cabeza sin ser capaz de verla. Siento como que
está aquí, justo enfrente de mí. Siento como que ahora la conozco
íntimamente, de manera tan privada. Estoy a salvo en compañía de sus
pensamientos; me siento bienvenido, de alguna manera. Comprendido.
Tanto que algunos días me las arreglo para olvidar que ella es la única
que puso este agujero de bala en mi brazo.
Casi olvido que aún me odia, a pesar de cuánto me he enamorado de
ella.
Y me he enamorado.
Tanto.
He golpeado el suelo. Desaparecido a través de allí. Nunca en mi vida
he sentido esto. Nada así. He sentido vergüenza y cobardía, debilidad y
fuerza. He conocido el terror y la indiferencia, el odio a mí mismo y el
disgusto general. He visto cosas que no pueden ser ocultas.
Y sin embargo no he conocido nada como este sentimiento terrible,
horrible y paralizante. Me siento lisiado. Desesperado y fuera de control.
Y continúa poniéndose peor. Todos los días me siento enfermo. Vacío y
de alguna manera afligido.
El amor es un bastardo sin corazón.
Estoy volviéndome loco.
***
Caigo sobre mi cama, completamente vestido. Abrigo, botas, guantes.
Estoy tan cansado de quitármelos. Esos movimientos nocturnos me han
dejado muy poco tiempo para dormir. Me siento como si hubiera estado
viviendo en un constante estado de cansancio.
Mi cabeza golpea la almohada y parpadeo una vez. Dos veces.
Me derrumbo.
Capítulo 22

SENTÁNDOSE en mi cama, se inclinó hacia atrás sobre sus codos, sus


piernas estiradas frente a ella, cruzadas en los tobillos. Y mientras alguna
parte de mi comprendió que debía estar soñando, en alguna otra, una
abrumadoramente dominante parte de mí se negaba a aceptar esto. Parte
de mí quería creer que ella realmente estaba aquí, a pulgadas de mí,
vistiendo este corto, ajustado vestido negro que sigue deslizándose arriba
de sus muslos. Pero todo acerca de ella parece diferente, extrañamente
vibrante; los colores son todos equivocados. Sus labios más llenos,
sombreados profundamente de rosa; sus ojos parecen más amplios,
oscuros. Está usando zapatos que sé que ella nunca usaría. Y lo más
extraño de todo, está sonriéndome.
—Hola —susurra.
Una sola palabra, pero mi corazón se acelera. Estoy avanzando
lentamente lejos de ella, tambaleándome hacia atrás y casi golpeando mi
cabeza contra la cabecera de la cama, cuando me doy cuenta de que mi
hombro ya no está herido. Me miro abajo hacia mí mismo. Mis brazos
son totalmente funcionales. Vistiendo nada más que una camiseta blanca
y mi ropa interior.
Ella cambia las posiciones en un instante, apoyándose en sus rodillas
para gatear hacia mí. Se sube sobre mi regazo. Ahora a horcajadas sobre
mi cintura. De repente respirando demasiado rápido. Sus labios en mi
oreja. Sus palabras son tan suaves.
—Bésame —dice.
—Juliette…
—Vine todo el camino hasta aquí. —Aún sonriéndome. Una sonrisa
extraña, el tipo con la que nunca me honraría. Pero de algún modo, justo
ahora, ella es mía. Mía y perfecta y ella me quiere, y no voy a luchar con
ello.
No quiero hacerlo.
Sus manos tirando de mi camiseta, llevándola sobre mi cabeza.
Lanzándola al piso. Inclinándose adelante y besando mi cuello, sólo una
vez, tan lentamente. Mis ojos cayendo cerrados. No hay suficientes
palabras en este mundo para describir lo que estoy sintiendo.
Siento sus manos moverse por mi pecho, mi estómago; sus dedos
corriendo a lo largo de los bordes de mi ropa interior. Su cabello cayendo
adelante, rozando mi piel, y tengo que apretar mis puños para evitar
sujetarla a mi cama.
Cada terminación nerviosa de mi cuerpo está despierta. Nunca me
había sentido tan vivo o tan desesperado en mi vida, y estoy seguro que si
ella pudiera escuchar lo que estoy pensando ahora mismo, saldría
corriendo por la puerta y no volvería nunca más.
Porque la quiero.
Ahora.
Aquí.
En todos lados.
No quiero nada entre nosotros.
Quiero su ropa fuera y las luces encendidas y quiero estudiarla.
Quiero sacarla fuera de su vestido y tomarme mi tiempo con cada
pulgada de ella. No puedo evitar la necesidad de sólo mirar fijamente;
para conocerla a ella y a sus rasgos, la pendiente de su nariz, la curva de
sus labios, la línea de su mandíbula. Quiero pasar mis dedos a través de la
suave piel de su cuello y rastrear todo el camino hacia abajo. Quiero
sentir su peso apretando contra mí, envolviéndose a mi alrededor.
No puedo recordad la razón del por qué esto no puede ser correcto o
real. No puedo concentrarme en ninguna cosa a parte del hecho de que
está sentada sobre mi regazo, tocando mi pecho, mirando dentro de mis
ojos como si pudiera realmente quererme.
Me pregunto si en realidad morí.
Pero sólo cuando me inclino, se inclina hacia atrás, sonriendo antes
de alcanzar detrás de ella, sin romper nunca el contacto de sus ojos
conmigo.
—No te preocupes —susurra—. Está casi terminado.
Sus palabras parecen tan extrañas, tan familiares.
—¿Qué quieres decir?
—Sólo un poco más y me iré.
—No. —Estoy parpadeando rápido, alcanzándola—. No, no te
vayas… ¿a dónde irás…?
—Estarás bien —dice—. Lo prometo.
—No…
Pero ahora ella está sosteniendo un arma.
Y apuntándola hacia mi corazón.
Capítulo 23
Estas cartas son todo lo que queda.
26 amigos para contar mis historias.
26 cartas son todo lo que necesito. Puedo unirlas para crear
océanos y ecosistemas.
Puedo armarlas entre sí para formar planetas y sistemas
solares. Puedo usar letras para construir rascacielos y
ciudades metropolitanas pobladas por personas, lugares,
cosas e ideas que son más reales para mí que estas 4
paredes.
No necesito nada más que letras para vivir. Sin ellas no
existiría. Ya que estas palabras que escribo son la única
prueba que tengo de que sigo viva.

ESTÁ extraordinariamente fría esta mañana.


Sugerí hacer un más pequeño, más discreto viaje a los recintos
interiores el día de hoy, sólo para ver si alguno de los civiles parecía
sospechoso o fuera de lugar. Estoy comenzando a preguntarme si Kent y
Kishimoto y todos los demás están viviendo entre la gente en secreto.
Deben, después de todo, tener alguna fuente de alimentos, agua…, algo
que los ate a la sociedad; dudo que puedan cultivar algo bajo tierra. Pero,
por supuesto, todo esto son suposiciones. Ellos podrían muy bien tener
una persona que puede producirles alimentos de la nada.
Rápidamente me dirijo a mis hombres, dándoles instrucciones para
que se dispersen y no llamen la atención. Su trabajo hoy consiste en ver a
todo el mundo, e informar de sus hallazgos directamente a mí.
Una vez que se han ido, me quedo mirando a mi alrededor y estoy a
solas con mis pensamientos. Un lugar peligroso para estar.
Dios, parecía tan real en mi sueño.
Cierro mis ojos, deslizando una mano por mi cara, mis dedos
permanecen contra mis labios. Podía sentirla. Yo realmente podía
sentirla. Incluso pensar en ello ahora hace que mi corazón se acelere. No
sé lo que voy a hacer si sigo teniendo sueños tan intensos sobre ella. No
seré capaz de funcionar en absoluto.
Respiro hondo para calmarme y centrarme. Dejo que mis ojos vaguen
naturalmente, y no puedo dejar de estar distraído por los niños
corriendo. Parecen tan alegres y despreocupados. De un modo extraño,
hace que me ponga triste porque no serán capaces de encontrar la
felicidad en esta vida. No tienen idea de lo que han perdido, ni idea de lo
que el mundo solía ser.
Algo roza la parte trasera de mis piernas.
Oigo un extraño, dificultoso jadeo; me doy la vuelta.
Es un perro.
Un perro cansado, hambriento, tan delgado y frágil que parece que
podría ser derribado por el viento. Pero está mirándome. Sin miedo. Su
boca abierta. Lengua colgando.
Me dan ganas de reír a carcajadas.
Echo un vistazo alrededor rápidamente antes de levantar al perro en
mis brazos. No necesito darle a mi padre tampoco más razones para
castrarme, y no me fío que mis soldados no denuncien algo como esto.
Sólo me gustaría jugar con un perro.
Ya puedo oír las cosas que mi padre me diría.
Llevo la criatura gimiendo a una de las viviendas desocupadas
recientemente - acabo de ver a las tres familias salir al trabajo - me
agacho detrás de una de las vallas. El perro parece lo suficientemente
inteligente como para entender que ahora no es el momento de ladrar.
Me saco el guante y meto a mano en el bolsillo por la danesa que
tomé en el desayuno esta mañana, no tuve la oportunidad de comer algo
antes de nuestro temprano comienzo hoy. Y aunque no tengo la menor
idea de lo que comen exactamente los perros, le ofrezco la danesa de
todos modos.
El perro casi me muerde la mano.
Se traga la danesa en dos bocados y comienza a lamer mis dedos,
saltando contra mi pecho de emoción, revolviendo finalmente en el calor
de mi abrigo abierto. No puedo controlar la risa fácil que se escapa de mis
labios, no quiero hacerlo. No he sentido ganas de reír en mucho tiempo.
Y no puedo evitar sorprenderme de que tal pequeño poder lo ejercen los
animales con nosotros sin pretenderlo, rompen tan fácilmente nuestras
defensas.
Paso la mano a lo largo de su piel en mal estado, sintiendo que sus
costillas sobresalen en ángulos agudos, incómodos. Pero el perro no
parece importarle su estado de muerto de hambre, al menos no en este
momento. Su cola se está meneando duro, y sigue tirando de mi abrigo
para mirarme a los ojos. Estoy empezando a desear haber metido todas
las danesas en mi bolsillo esta mañana.
Algo se rompe.
Oigo un suspiro.
Me giro alrededor.
Salto, alerta, buscando el sonido. Parecía muy cerca. Alguien me vio.
Alguien…
Una civil. Y ella está caminando lejos, su cuerpo presionado contra la
pared de una unidad cercana.
—¡Hey! -grito—Tú, la de ahí…
Ella se detiene. Mira hacia arriba.
Casi colapso.
Juliette.
Ella me mira. Está realmente aquí, mirándome fijamente, con los ojos
muy abiertos y en pánico. Mis piernas son de repente de plomo. Estoy
clavado en el suelo, incapaz de articular palabras. No sé ni por dónde
empezar. Hay tantas cosas que quiero decirle, tanto que nunca le he
dicho, y estoy muy feliz de verla… Dios, estoy tan aliviado…
Ha desaparecido.
Me giro alrededor, desesperado, preguntándome si realmente he
empezado a perder contacto con la realidad. Mis ojos van a la tierra, el
pequeño perro sigue sentado allí, esperando por mí, y lo miro,
boquiabierto, preguntándome qué demonios acaba de pasar. Sigo
mirando hacia atrás, al lugar que yo pensaba que la vi, pero no veo nada.
Nada.
Me paso una mano por el pelo, tan confuso, tan horrorizado y
enojado conmigo mismo que estoy tentado a arrancarme la cabeza.
¿Qué me está pasando?
Extractos de los archivos de
Warner

¿QUIERES saber más sobre Warner? Echa un


vistazo a su diario privado, y también a los
archivos confidenciales del Restablecimiento.
Diario- Día 1
Ella está en verdad durmiendo en mi cama. Finalmente le di la
oportunidad perfecta de mostrar sus habilidades y ella se desmayó. La
diminuta y frágil cosita, debo asegurarme de que coma más, simplemente
colapsó en mis brazos. He visto mi parte justa de personas horrorizadas a
mis diecinueve años, emociones que compiten en los rostros de mis
enemigos moribundos, en mis propios hombres, incluso en mí mismo.
Pero el tipo de terror y miedo paralizante en su rostro era tan inesperado
como para ser destacable.
Jenkins, sí, yo esperaba que quizás estuviera ligeramente preocupado
por su propio bienestar. Pero esta chica. La locura acerca de la que he
sido informado estaba en toda su cara justo en ese momento.
Ella me deja perplejo.
Cada archivo que he leído de ella, todos los registros, informes, todos
los incidentes archivados, afirman que es cruel y delirante. Pero no lo es.
Ella no parece comprender el alcance de sus habilidades, no puede ver el
potencial ilimitado que podría tener, ella ni siquiera parece interesada.
Ella no se parece en nada a cómo era descrita. Pensé que estaba
reclutando a una servicial guerrera, alguien dispuesta a darse rienda
suelta, y estaba equivocado salvajemente. Esto va a ser mucho más difícil
de lo que esperaba.
También debe tenerse en cuenta que las fotos que se encuentran en
sus registros médicos son ridículas. Son una tergiversación de esta chica
como para ser risible. Ella está asustada y rota, sí. Pero también está
enojada y es deslumbrantemente bella. Estoy seguro de que nunca he
visto una criatura tan hermosa en mi vida. Esto viene como una sorpresa,
en realidad, estaba preparado para ser al menos ligeramente repelido por
ella. Por desgracia, no sólo su belleza me distrae inmediatamente, tan
extraños ojos verde azulados, sino que me doy cuenta de una dulzura en
su rostro que temo que en realidad podría ser sincera. Todavía no estoy
seguro de si es sólo una fachada inteligentemente diseñada para engañar
a sus enemigos (lo dudo), pero no puedo correr riesgos con su seguridad.
He decidido que ella no puede, bajo ninguna circunstancia, tener
permitido comunicarse con mis hombres. Han sido aislados durante
mucho tiempo, una generosa sonrisa de una chica hermosa arruinaría al
mejor de ellos. Y por eso precisamente es por lo que decidí que su
incidente con Jenkins tenía que ser público. Tenía que asegurarme de
que los hombres supieran exactamente de lo que ella era capaz; a ellos no
se les permite pensar en ella como una chica dulce y vulnerable, no
quiero que ella sea acosada mientras está aquí. Estoy seguro de que será
mucho más seguro para ella si es temida, si piensan que es un monstruo
salvaje e incontrolable. Es mejor para ella de esa manera. Yo no creo que
ella me escuchase si yo fuera a enseñarle simplemente a ser cruel con los
soldados.

Una observación tardía (ver abajo)*

Ella es una criatura muy obstinada.


Discutimos por sus vestidos y zapatos y se niega a comer su comida,
como una especie de niña caprichosa. Se desmorona ante la vista de una
decoración lujosa y no parece contenta de tener una verdadera cama en
la cual dormir. Es absurdo. ¿Quién sino un niño se opondría a comida y
ropa? ¿Qué ser racional niega una comida caliente y un armario lleno de
ropa? Cada vez es más evidente para mí que no sólo no sabe cómo luchar,
sino que ni siquiera sabe cómo luchar por las cosas correctas. Comida y
ropa son elementos básicos y necesarios; una sola vez se me ocurrió que
iba a ser infeliz comiendo alimentos sólidos o no estando dispuesta a
cambiarse la misma ropa andrajosa que ha usado durante casi un año.
Esa no es la mentalidad de un ser humano vicioso.
Esa es la mente de una niña rota que piensa que está mostrando
resistencia al negarse los componentes más básicos de supervivencia:
Alimentos para darle energía. Ropa para proteger su cuerpo. Sueño para
revivir su espíritu. Ella no piensa como una luchadora. No sabe cómo
equiparse, cómo tomar ventaja de su entorno con el fin de dominar a sus
oponentes. Si estuviera pensando como un depredador, estaría tratando
de salir de aquí, habría usado la cena como una oportunidad para destruir
o desarmar a tantos de mis hombres como fuera posible. Ella no se habría
sentado a una mesa llena de comida, negándose a hablar, negándose a
comer, negándose a responder a mis preguntas, como si fuera una niña
herida mortalmente ofendida a la que se ha ordenado comer sus verduras
y llevar un vestido bonito para la cena .

Ella es, en una palabra, inofensiva.


Sólo la he conocido durante menos de un día, así que espero que mis
observaciones posteriores prueben que estas primeras hipótesis están
equivocadas, pero me parece muy claro que ella no tiene idea de lo que
es capaz. Tanto es así, de hecho, que estoy confundido en cuanto a cómo
ella incluso llegó a este punto. Ella no es más peligro para la sociedad que
un par de tijeras encerradas en un cajón. ¿Cómo pudieron sus padres
mirarla con miedo? ¿Cómo podrían ellos, por qué, llevarla a las
autoridades? ¿Cómo no vieron los doctores que probablemente tenía más
miedo de sí misma que ellos? Ella ha tenido una vida escandalosamente
injusta. Prejuzgada. Maltratada.
Encerrada y catalogada como loca sin razón alguna. Ella pudo haber
matado a ese pequeño niño, pero hasta yo puedo ver ahora que muy
probablemente fue un accidente. La puse a prueba, le di la oportunidad
de abrazar su auténtica naturaleza, ser el terror que está acusada de ser y
en su lugar se puso de pie gritando delante de mí, con lágrimas corriendo
por su rostro, viéndose como si el dolor que ha venido guardando en
realidad pudiera matarla.
Estoy sorprendido por mi reacción a ella.
Sorprendido de que mis manos tiemblen un poco mientras escribo
esto, que quiera abandonarme a mi propia rabia, a esta ira ciega que
siento al saber que se ha cometido una gran injusticia con ella. Ella es tan
inocente. Tan pequeña. Pero veo la herida, el dolor cociendo a fuego
lento bajo la superficie de su piel, esa obstinación feroz que me da
esperanza. Con el tiempo, estoy seguro de que puedo extraer cualquier
emoción de ella. Yo puedo ayudarla. Puede ser mucho más de lo que han
hecho con ella. Años de abuso, negligencia y crueldad infundados
crearon esta chica acobardada, pero puedo tratar de deshacer el daño.
Será más trabajo de lo que había imaginado, pero creo que al final valdrá
la pena.
Ella tiene mucho potencial, como un poder tremendo y
extraordinario del que no es consciente, y voy a enseñarle cómo usarlo.
Ella ha sido tratada injustamente por el mundo, y la ira que siente, sin
duda, (y me esforzaré para sacarla de ella) será el combustible que va a
necesitar para defenderse, para vengarse de una manera satisfactoria. Ella
va a ser perfecta, y perfectamente adaptada a mis necesidades. Lo sé.

Pero tengo un montón de trabajo que hacer.

* (Una observación tardía, algo irrelevante, pero que se me ocurrió,


no obstante: No parece posible que ella haya tenido ninguna experiencia
con el género opuesto. Esto, agravado por una vida de degradación y
aislamiento, me lleva a creer que no tiene ninguna idea sobre la
magnitud de sus atractivos físicos. Esta es una debilidad que debe ser
remediada de alguna manera, ella podría utilizar esta información a su
favor, debe ser capaz de entender y utilizar cada herramienta en su
arsenal. Encontraré una manera de trabajar en esto.)
FRACTURE ME

Juliette's Chronicles 2.5 Nº0

Traductor: No Oficial
Autor: Taheret Mafi
ISBN: 9780062284839
Generado con: QualityEbook v0.75
FRACTURE
ME
TAHEREH MAFI
Resumen:
COMO OMEGA Point se prepara para lanzar un asalto total contra
los soldados de restablecimiento estacionadas en Sector 45, la
concentración de Adam no podía estar más lejos de la próxima
batalla. Se ha recuperado de su ruptura con Juliette, asustado por la
vida de su mejor amigo, y tan preocupado como siempre por la
seguridad de su hermano James. Y al igual que Adam empieza a
preguntarse si esta vida es realmente para él, el sonido de las
alarmas. Es tiempo para la guerra

Copyright © 2013 by Tahereh Mafi


EPub Edition © DECEMBER 2013
ISBN Original: 9780062284839
Traducción No Oficial
—¿ADDIE? ADDIE, despierta, Addie
Me doy la vuelta con un gruñido y un estirón, froto ambos ojos
con la palma de mi mano. Es demasiado temprano para esta
mierda.
—Addie.
Aun medio dormido, tomo a James por el cuello y lo tiro hacia
abajo, empujando su cabeza debajo de la manta. El grita y me rio,
envolviéndolo en las sabanas hasta que no puede salir.
—Detenteeeee— se queja, sus pequeños puños golpeando
contra las sábanas. — Addie, déjame salir.
—Oye-¿cuantas veces tengo que decirte que dejes de llamarme
así?
James trata de golpearme a través de la manta. Lo levanto y le
doy la vuelta en mis brazos, y el grita, sus piernas pateando
salvajemente.
—Eres muy malo— se queja, revolviéndose en mi agarre.— Si
Kenji estuviera aquí, él nunca te dejaría…
En ese momento, me congelo, y James puede sentirlo. Él se
queda en silencio en mis brazos, y lo dejo ir. Se desenreda a sí
mismo de mis sábanas, y nos miramos el uno al otro.
James parpadea. Su labio inferior tiembla y lo muerde.
—¿Crees que esté bien?— Niego con la cabeza.
Kenji se encuentra todavía en el ala médica. Nadie sabe a ciencia
cierta lo que pasó, pero la gente ha estado hablando. Susurrando.
Miro hacia la pared. James todavía está hablando, pero estoy
demasiado distraído para prestar atención.
Es difícil para mí creer que Juliette podría lastimar así a alguien.
—Todo el mundo dice que se fue— James está diciendo ahora.
Esto lo entiendo.
—¿Qué?— Me vuelvo, alarmado. —¿Cómo?
James se encoge de hombros.
—No lo sé. Dijeron que salió de su habitación.
—¿De qué estás hablando? ¿Cómo iba a salir de su habitación?
James se encoge de hombros otra vez.
—No creo que él quisiera estar aquí.
—Pero, ¿qué?— arrugo mi cara, confundido. —¿Eso quiere decir
que se siente mejor? ¿Alguien te dijo que se sentía mejor?
James frunce el ceño.
—¿Quieres que él se sienta mejor? Pensé que no te caía bien…
Suspiro. Paso una mano por la parte de atrás de mi cabello.
—Por supuesto que me cae bien. Sé que no siempre
congeniamos, pero es realmente cerrado aquí, y él siempre tiene
tantas malditas opiniones.
James me lanza una mirada extraña. —Así que… ¿no quieres
matarlo? Siempre estás diciendo que quieres matarlo.
—No hablo en serio cuando digo cosas así— trato de no rodar
mis ojos. —Él y yo hemos sido amigos desde hace mucho. Estoy
realmente preocupado por él.
—Está bien— dice James cuidadosamente. —Eres raro, Addie.
No puedo evitar reírme un poco.
—¿Porque soy raro? Y oye, deja de llamarme Addie. Sabes
cuánto odio eso.
—Sí, y aun no sé por qué— me corta. —Mamá siempre solía
llamarte Addie.
—Bueno, mamá está muerta, ¿no?— Mi voz se endurece. Mis
manos se cierran, y cuando veo la expresión del rostro de James,
me lamento al instante por ser tan duro. Libero mis puños. Tomo una
respiración profunda.
James traga saliva.
—Lo siento— dice en voz baja.
Asiento con la cabeza, mirando hacia otro lado.
—Sí. Yo también — Me pongo una camisa sobre mi cabeza. —
Así que Kenji se ha ido, ¿eh? no puedo creer que se vaya de esa
manera.
—¿Por qué se iría Kenji?— pregunta James —.Pensé que habías
dicho que ni siquiera sabias si…
—Pero pensé que habías dicho…
Nos detenemos. Mirándonos fijamente.
James es el primero en hablar.
—Dije que Warner se ha ido. Todo el mundo dice que escapó
ayer por la noche.
Solo el sonido de su nombre y ya estoy cabreado.
—Quédate aquí—, le digo, señalando a James y agarrando mis
botas.
—Pero…
—¡No te muevas hasta que yo vuelva!— Grito antes de abrir la
puerta. Ese hijo de puta. No puedo creer esto.

Estoy golpeando a la puerta de Castillo, cuando Ian me ve en su


camino por el pasillo.
—No está ahí—, dice Ian, sin dejar de caminar.
Tomo su brazo.
—¿Es cierto? ¿Warner realmente salió?
Ian suspira. Mete las manos en los bolsillos. Finalmente, él
asiente.
Quiero romper la pared de un puñetazo.
—Me tengo que ir a ponerme mi traje— dice Ian, alejándose. —Y
tú también deberías hacerlo. Salimos después del desayuno.
—¿Hablas en serio?—, Le digo—. ¿Aún tenemos que salir a
luchar, incluso pasando toda esta mierda?
—Por supuesto que tenemos—, me regaña Ian. —Sabes que no
podemos esperar más. El Supremo no va a reprogramar sus planes
de lanzar un ataque contra la población civil. Es demasiado tarde
para echarse atrás.
—Pero ¿qué pasa con Warner?— Exijo—. ¿No vamos a tratar de
encontrarlo?
—Quizás—. Ian se encoge de hombros—. A ver si puedes
encontrarlo en el campo de batalla.
—Jesús —Estoy tan lleno de rabia que casi no puedo ver bien—,
podría matar a Castillo por permitir que esto sucediera por ser tan
condenadamente suave con él.
—Cálmate, hombre.— me interrumpe Ian. —Tenemos otros
problemas. Y oye… —me agarra del hombro. Me mira a los ojos—,
no eres el único que está enojado con Castillo. Pero ahora no es el
momento.
Yo lo sacudo, lanzándole una mirada sombría, y se va de vuelta
por el pasillo.
James tiene todo tipo de preguntas cuando regreso, pero todavía
estoy tan enojado que no estoy dispuesto a tratar con él.
No parece importarle; James es terco como el infierno. Me estoy
poniendo las pistoleras y asegurando mis armas en su lugar y el no
da marcha atrás.
—Pero entonces, ¿qué fue lo que dijo?— pregunta. — ¿Después
de que dijiste que deberíamos encontrar a Warner?
Ajusto mis pantalones, aprieto los cordones de mis botas.
James golpea mi brazo.
—Adam—. Golpea el brazo de nuevo. — ¿Sabía dónde estaba
Castillo?— Otro golpecito—. ¿Dijo a qué hora tenían que salir hoy?
— Más golpeteo. —Adam cuando vas a…
Lo levanto y chilla; lo pongo en un rincón de la habitación.
—Addie…
Le lanzo una manta sobre la cabeza.
James grita y lucha con la manta hasta que se las arregla para
quitársela y tirarla. Se pone rojo de la cara y sus puños están
cerrados; finalmente está enojado.
Me echo a reír. No puedo evitarlo.
James esta tan frustrado que tiene que escupir las palabras
cuando habla.
—Kenji dice que tengo tanto derecho a saber lo que está
pasando aquí abajo como todos los demás. Kenji nunca se enoja
cuando le hago preguntas. Nunca me ignora. Nunca es malo
conmigo, y tu estas siendo m-malo conmigo, y no me gusta cuando
te r-ríes de mí.
La voz de James se quiebra, y es cuando miro hacia arriba. Me
doy cuenta de que las lágrimas corren por sus mejillas.
—Oye—, le digo, alcanzándolo al cruzar la habitación—. Oye,
oye.— Agarro sus hombros, me dejo caer sobre una rodilla.
—¿Qué está pasando? ¿Por qué las lágrimas? ¿Qué pasó?
—Te vas—. Hipó James.
—Oh, vamos—, Suspiro. —Tú sabías que me iba, ¿recuerdas?
¿Recuerdas cuando hablamos de esto?
—Vas a morir—. Otro hipido.
Levanto una ceja.
—No sabía que podías predecir el futuro.
—Addie…
—Oye…
—¡Yo no te llamo Addie frente a otra persona!—, protesta James,
antes de que tenga oportunidad de hacerlo—. No sé por qué estás
tan enojado. Dijiste que te gustaba cuando mamá te llamaba Addie.
¿Por qué yo no puedo?
Suspiro de nuevo mientras me muevo hacia mi pie,
desordenando su cabello en mi camino. James hace un sonido
estrangulado y se aleja de un tirón.
—¿Cuál es el problema? — pregunto. Levanto una pierna de mi
pantalón para meter una semiautomática en la funda que tengo
debajo—. He sido soldado por un largo tiempo. Siempre has sabido
los riesgos. ¿Cuál es la diferencia de repente?
James está en silencio el tiempo suficiente para darme cuenta.
Miro hacia arriba.
—Quiero ir contigo, — dice, limpiándose la nariz con una mano
temblorosa. — Quiero pelear, también.
Mi cuerpo se pone rígido.
—No vamos a tener esa conversación.
—Pero Kenji dijo…
—¡Me importa un culo de rata lo que dijo Kenji! Eres un niño de
diez años—, le digo. — no vas a pelear en ninguna guerra. Ni
caminar en cualquier campo de batalla. ¿Me entiendes?
James me mira fijamente.
—Dije: ¿Me entiendes? — camino hasta él, agarro sus brazos.
James se estremece un poco.
—Sí—, susurra.
—Sí, ¿qué?
—Sí, señor—, dice, mirando al suelo ahora.
Estoy respirando tan fuerte que mi pecho se agita.
—Nunca más—, digo en voz baja ahora—. Nunca más vamos a
tener esta conversación. Nunca.
—Está bien, Addie.
Trago saliva.
—Lo siento, Addie.
—Ponte los zapatos. — Me quedo mirando la pared. —Es hora
de desayunar.
—HOLA. —
Juliette está de pie junto a mi mesa, me mira como si estuviera
nerviosa. Como si nunca hubiéramos hecho esto antes.
—Oye—, le digo.
Sólo ver su rostro todavía hace que me duela el pecho, pero la
verdad es que no tengo ni idea de lo que está pasando entre
nosotros. Le prometí que iba a encontrar una manera de
solucionarlo, y he estado tratando como el infierno, realmente lo
hago, pero después de anoche, no voy a mentir: Estoy un poco
asustado. Tocarla es más grave de lo que pensé que era.
Podría haber matado a Kenji. Todavía no estoy seguro de que no
lo hizo.
Pero incluso después de todo esto, todavía quiero un futuro con
ella. Quiero saber que un día vamos a ser capaces de asentarnos
en algún lugar seguro y estar en paz. Todavía no estoy listo para
renunciar a ese sueño. No estoy dispuesto a renunciar a nosotros.
Muevo con la cabeza hacia un asiento vacío.
—¿Quieres sentarte?— Ella lo hace.
Nos sentamos en silencio un rato, ella hurga en su comida, yo en
la mía. Solemos comer la misma cosa cada mañana: una cucharada
de arroz, un plato de caldo de verduras, un trozo de pan duro como
una piedra, y, en los días buenos, una pequeña taza de budín. No
es sorprendente, pero hace el trabajo, y usualmente estamos
agradecidos por l ello. Pero hoy ninguno de los dos parece tener
apetito.
O voz.
Suspiro y miro hacia otro lado. No sé por qué es tan difícil hablar
con ella esta mañana - tal vez es la ausencia de Kenji -, pero las
cosas se sienten diferentes entre nosotros últimamente. Quiero
estar con ella tan desesperadamente, pero estar con ella nunca se
ha sentido más peligroso de lo que hace ahora. Cada día nos
sentimos más separados. Y a veces creo que entre más duro trato
de aguantar, ella trata de separase más.
Ojalá James se diera prisa y tomara su desayuno. Tenerlo aquí
podría hacer esto más fácil. Me siento y miro alrededor de la
habitación, sólo para descubrir que habla con un grupo de sus
amigos. Trato de llamar su atención, pero él se está riendo de algo y
ni siquiera se fija en mí. El chico es algo increíble. Es un chico
bastante sociable -y tan popular por aquí - que a veces me pregunto
de dónde lo sacó. En muchas maneras él es exactamente lo
opuesto a mí. Le gusta estar con un montón de gente; me gusta
mantener alejada a la mayoría de la gente.
Juliette es la única excepción a esa regla.
Miro hacia ella y noto los bordes rojos alrededor de los ojos como
dardos a través del comedor. Ella parece tan despierta y cansada y
parece que no puede quedarse quieta; su pie está tocando rápido
bajo la mesa y sus manos tiemblan un poco.
—Hey ¿estás bien? — le pregunto.
—Sí, absolutamente—, dice ella con demasiada rapidez. Pero
sacude la cabeza.
—Tú, um, ¿dormiste lo suficiente anoche?
—Sí—, dice ella, repitiendo la palabra varias veces. Lo hace de
vez en cuando - repetir la misma palabra una y otra vez. No estoy
seguro si es consciente de ello.
—¿Has dormido bien? — me pregunta. Sus dedos tamborilean
contra la mesa, luego contra sus brazos. Sigue mirando alrededor
de la habitación. Ella ni siquiera espera a que responda antes de
que diga:
—¿No has oído nada acerca de Kenji aun?—
Es cuando lo entiendo.
Por supuesto que no está bien. Por supuesto que ella no
consiguió conciliar el sueño la noche anterior. Anoche casi mata uno
de sus amigos más cercanos. Ella sólo había empezado a confiar en
sí misma y no tener miedo de sí misma, y ahora está de vuelta a
donde comenzó. Mierda. Ya me siento mal por haberlo mencionado.
—No, todavía no. —Me estremezco. — Pero—, le digo, con la
esperanza de cambiar de tema, —He oído que las personas están
bastante molestas con Castillo por lo que pasó con Warner—. Me
aclaro la garganta. — ¿Oíste que salió de aquí?
Juliette deja caer su cuchara.
Esta traquetea al suelo y ella parece no darse cuenta.
—Sí—, dice en voz baja. Ella está parpadeando a su taza de
agua, sosteniendo la servilleta en la mano, plegando y replegándola.
—La gente estaba hablando de ello en los pasillos. ¿Saben cómo
escapó?
—No lo creo. — frunzo el ceño ante ella.
—Oh. —Dice eso un par de veces, también.
Suena rara. Asustada, incluso. Juliette siempre ha sido un poco
diferente de los demás -ella era como un loco gatito asustadizo
cuando la vi por primera vez en la celda- pero había estado
mejorando en los últimos meses. Una vez que ella finalmente
comenzó a confiar en mí, las cosas cambiaron. Evolucionó. Había
empezado a hablar (y comer) más e incluso se puso un poco
arrogante. Me encantó verla volver a la vida, me encantó estar con
ella, observándola encontrarse a sí misma.
Creo que esta experiencia con Kenji realmente hizo retroceder.
Puedo decir que ella solo está a medias aquí, porque sus ojos
están desenfocados y sus manos se mueven mecánicamente. Lo
hace mucho. Es como si a veces desapareciera, retirándose a un
rincón de su cerebro y se quedara allí un rato, pensando en algo de
lo que nunca volverá a hablar. Está actuando muy parecido a su
antiguo yo en este momento, y en este momento está comiendo el
arroz frío de su plato un grano a la vez, contando cada bocado por
lo bajo.
Estoy a punto de intentar hablar con ella de nuevo cuando James
finalmente regresa a la mesa. Me pongo de pie inmediatamente,
agradecido por la oportunidad de sacudirme la incomodidad.
—Hey amigo, ¿por qué no vamos a tener una despedida
apropiada?
—Oh—, dice James, deslizando la bandeja sobre la mesa. —Está
bien, seguro. —Él me mira antes de mirar a Juliette, quien ahora
está masticando un grano de arroz con mucho cuidado.
—Hola—, le dice.
Juliette parpadea unas cuantas veces, su cara se rompe en una
amplia sonrisa al momento en que lo nota. La cambian, esas
sonrisas. Y esos son los momentos que me matan un poco.
—Hola—, dice ella, súbitamente tan feliz que uno pensaría que
James había colgado la luna para ella—. ¿Cómo estás? ¿Has
dormido bien? ¿Quieres sentarte? Estaba consiguiendo un poco de
arroz, ¿te gustaría un poco de arroz?
James ya está sonrojado. Probablemente comería su propio pelo
si ella se lo pidiera. Ruedo los ojos y me lo llevo, diciéndole a
Juliette que estaremos de vuelta.
Ella asiente. Miro por encima de mí hombro mientras nos
alejamos y notamos que ella no parece importarle sentarse sola por
un rato. Apuñala algo en su plato y falla, y eso es lo último que veo
de ella antes de que giremos la esquina.
—¿QUÉ está pasando? ¿Por qué tenemos que hablar? —Más
preguntas de James. Es una maldita máquina de preguntas—. ¿Va
todo bien? ¿Puedes decirle a Juliette que no se coma mi desayuno?
—Él estira el cuello para echarle un vistazo, aún sentado en la mesa
—. A veces se come mi pudín.
—Oye—, le digo, agarrándolo por los hombros. —Mírame.
James se vuelve hacia mí.
—¿Qué pasa, Addie? — Él busca en mis ojos—. No vas a morir
realmente, ¿verdad?
—No lo sé—, le digo—. Quizás sí, quizás no.
—No digas eso—, dice en voz baja, dejando caer su mirada. —
No digas eso. No es bueno hablar de esa manera.
—James…
Él mira hacia arriba otra vez, lentamente esta vez.
Me dejo caer de rodillas y lo jalo cerca, apoyando mi frente contra
la suya. Estoy mirando al suelo y sé que él también. Puedo oír
nuestros corazones corriendo en el silencio.
—Te quiero— le digo finalmente—. Lo sabes, ¿verdad? siempre
eres lo primero. Todo lo que hago es cuidar de ti. Para protegerte.
Para procurarte…
James asiente.
—Tú eres primero—, le digo—. Siempre eres tú primero y todos
los demás segundos. Y eso nunca va a cambiar. ¿De acuerdo?
James vuelve a asentir. Una lágrima cae en el suelo entre
nosotros.
—Está bien, Addie.
—Ven aquí—, le susurro, atrayéndolo a mis brazos—. Vamos a
estar bien.
James se aferra a mí, actuando más como un niño de lo ha
hecho en mucho tiempo, y estoy feliz de verlo.
A veces me preocupa que esté creciendo demasiado rápido en
este mundo de mierda, y aunque sé que no puedo protegerlo de
todo, sigo tratando. Ha sido la única constante en mi vida durante
tanto tiempo como puedo recordar; creo que me hubiera destrozado
si le hubiera pasado algo.
Nunca amaré a nadie de la forma en que amo a este chico.
DESPUÉS del desayuno, el comedor está prácticamente vacío.
James tuvo que regresar al Cuarto Seguro con los otros niños -y los
ancianos- quedándose atrás, y todo el mundo está a punto de salir.
Algunas familias todavía están diciendo sus últimos adiós. Juliette y
yo hemos estado evitando el contacto visual por unos pocos minutos
ahora. Ella está mirando a sus manos, estudiando sus dedos como
si estuviera asegurándose de que siguen ahí.
—Maldición. ¿Quién se murió?
Santo infierno. Esa voz. Ese rostro.
Imposible.
—Mierda. Santa Mierda—. Me recupero.
—Me alegro de verte también, Kent. — Kenji sonríe ampliamente
y asiente hacia mí. Se ve fatal. Los ojos cansados, cara pálida, las
manos temblando apenas un poco mientras se aferra a la mesa. Y
lo peor es que él ya está con el traje puesto, como si realmente
pensara que está para salir al campo de batalla.
—¿Estás listo para patear algunos traseros hoy?
Todavía estoy mirándolo con asombro, tratando de encontrar una
manera de responder, cuando Juliette salta y prácticamente lo ataja.
Sólo un abrazo, de verdad, pero ¡caramba!.
Un poco demasiado pronto para eso, creo.
—Wow… oye… gracias, si…eso es… uh — Kenji se aclara la
garganta. Trata de ser amable, pero está claro que está tratando de
alejarse de Juliette, y sí, ella se da cuenta. Su cara se cae y
palidece, con los ojos muy abiertos. Ella esconde sus manos detrás
de su espalda, a pesar de que lleva puesto guantes.
Realmente no hay ninguna amenaza obvia a Kenji en este
momento, pero entiendo su vacilación.
El tipo casi se muere. Trató de detener una pelea a la vez que
Juliette lo hizo, y bam, cayó en un instante. Daba miedo como el
infierno, y aunque sé que Juliette no tenía intención de hacerlo, no
hay realmente otra explicación. Tenía que haber sido ella.
—Sí, bueno, tal vez deberías esperar un rato antes de tocarme,
¿sí?— Kenji está sonriendo de nuevo, buen tipo, pero nadie le creyó
—. Todavía no estoy muy estable en mis pies. —Juliette se ve tan
mortificada que me rompe el corazón. Ella está esforzándose al
máximo para estar bien, para hacer que toda esta mierda funcione,
pero a veces es como si el mundo no se lo permitiera. Los éxitos
siguen llegando, y ella sigue haciendo daño. Lo odio.
Tengo que decir algo.
—No fue ella —le digo a Kenji. Le dirijo una mirada aguda. Déjala
en paz, articulo—. Sabes que ni siquiera te tocó.
—No lo sé, en realidad—, dice Kenji, haciendo caso omiso de mis
consejos más sutiles para cambiar de tema—. Y no es que este
culpándola. Solo estoy diciendo que tal vez ella está proyectando y
no lo sabe, ¿de acuerdo? Porque la última vez que lo comprobé, no
creo que tengamos alguna otra explicación para lo que pasó la
última noche. Es seguro que no eras tú—, me dice—, y mierda, por
todo lo que sabemos, si Warner fuera capaz de tocar a Juliette
podría ser sólo una casualidad. No sabemos nada de él todavía. —
Una pausa. —¿Cierto? A menos que Warner haya sacado una
especie de conejo mágico de su culo mientras yo estaba ocupado
estando muerto ayer por la noche.
Frunzo el ceño. Miro hacia otro lado.
—Correcto—, dice Kenji—. Eso es lo que pensé. Entonces. Creo
que es mejor si, a menos que sea absolutamente necesario, me
mantengo alejado. —Se vuelve a Juliette. — ¿Bien? Sin ofensa,
¿verdad? Quiero decir que casi me muero. Creo que podrías
ponerme las cosas fáciles.
—Sí, por supuesto—, Juliette dice en voz baja. Ella trata de reír
pero sale todo mal. Ojalá pudiera llegar a ella, me gustaría poder
envolverla en mis brazos. Quiero protegerla - Quiero ser capaz de
cuidar de ella, pero parece imposible ahora.
—Entonces, como sea—, dice Kenji. — ¿Cuándo nos vamos?
Eso llama mi atención.
—Estás loco—, le digo—. Tú no vas a ninguna parte…
—Mierda que no…
—¡Apenas puedes mantenerte en pie!
—Prefiero morir allá afuera que sentarme aquí como una especie
de idiota.
—Kenji…— intenta decir Juliette.
—Heeeeey, oí muy alto por la red que Warner consiguió sacar
anoche su culo de mierda de aquí. — Kenji nos mira—. ¿Cómo
pasó?
—Sí—, le digo, mi estado de ánimo oscuro—. ¿Quién sabe
siquiera? Nunca pensé que fuera una buena idea mantenerlo como
rehén aquí. Era una idea aún más estúpida confiar en él.
Kenji levanta una ceja.
—Así que primero insultas mi idea, y luego insultas la de Castillo,
¿eh?
—Eran malas—, le digo, negándome a dar marcha atrás. —Malas
ideas. Ahora tenemos que pagar por ellas—. Fue idea de Kenji
tomar a Warner como rehén, e idea de Castillo dejarlo salir de su
habitación. Y ahora todos estamos sufriendo. A veces pienso que
todo este movimiento está dirigido por una banda de idiotas.
—Bueno, ¿cómo iba yo a saber que Anderson estaría tan
dispuesto a dejar a su propio hijo pudrirse en el infierno?
Me estremezco involuntariamente.
El recuerdo de mi padre y lo que estaría dispuesto a hacer a su
propio hijo es demasiado para mí esta mañana. Me trago la bilis que
avanza poco a poco hasta mi garganta.
Kenji se da cuenta.
—Oh, oye. Lo siento, no quise decirlo de esa manera.
—Olvídalo, — le digo. Me alegro de que Kenji no esté muerto,
pero a veces todo lo que realmente quiero hacer es patear su
trasero. —Tal vez deberías volver al ala médica. Nos vamos pronto.
—Yo no voy a ninguna parte, excepto fuera de aquí.
—Kenji, por favor… — Juliette de nuevo.
—No.
—Estás siendo irracional. Esto no es una broma — le dice—. Va
a morir gente hoy…
Kenji se ríe de ella.
—Lo siento, ¿estás tratando de enseñarme acerca de las
realidades de la guerra?— Sacude la cabeza. — ¿Te olvidas de que
yo era un soldado en el ejército de Warner? ¿Tienes alguna idea de
cuántas locuras de mierda hemos visto? —Hace un gesto hacia mí.
—Sé exactamente qué esperar hoy. Warner estaba loco. Si
Anderson es hasta dos veces tan malo como su hijo, entonces es
cierto que va a ser un baño de sangre. No puedo dejarlos a ustedes
chicos colgados así.
Juliette se queda inmóvil, sus labios apenas entreabiertos, los
ojos muy abiertos y horrorizados. Su reacción parece un poco
exagerada.
Definitivamente hay algo mal con ella hoy.
Sé que parte de lo que está sintiendo tiene que ver con Kenji,
pero de repente no estoy seguro si hay algo más. Algo que no me
está diciendo.
No puedo leerla con claridad.
Por otra parte, siento que no he sido capaz de leerla con claridad
desde hace un tiempo.
—¿Era realmente tan malo…? —pregunta Juliette.
—¿Quién?— Kenji y yo preguntamos a la vez.
—Warner—, dice. — ¿Era realmente tan cruel? —
Dios, ella está tan obsesionada con él. Tiene cierta fascinación
extraña con su torcida vida que no entiendo, y me vuelve loco.
Puedo sentir que me estoy enfureciendo, molesto -celoso, incluso-
aunque es ridículo. Warner ni siquiera es humano, yo no debería
estar comparándome con él. Además, ella no es su tipo en absoluto.
Probablemente se la comería viva.
Kenji, sin embargo, no parecen tener mi problema. Se está riendo
tan fuerte que prácticamente jadea.
—¿Despiadado? Juliette, el chico está enfermo. Es un animal.
Creo que ni siquiera sabe lo que significa ser humano. Si hay un
infierno por ahí, supongo que fue diseñado especialmente para él.
Cojo un resquicio del rostro de Juliette justo antes de escuchar
una ráfaga de pasos al final del pasillo.
Nos miramos los unos a los otros, pero miro a Juliette un par de
segundos más, deseando poder leer su mente.
No tengo idea de lo que está pensando o por qué todavía se ve
tan horrorizada. Quiero hablar con ella en privado- Saber lo que está
pensando, pero luego Kenji asiente hacia mí, y sé que tengo que
aclarar mis ideas.
Es hora de partir.
Todos nos ponemos en marcha.
—Hey, así que ¿sabe Castillo lo que estás haciendo? — le
pregunto a Kenji—. No creo que vaya a estar conforme con que
salgas hoy…
—Castillo quiere que yo sea feliz—, dice Kenji. —Y no voy a ser
feliz si me quedo aquí. Tengo trabajo que hacer. Gente que salvar.
Señoritas que impresionar. El respeta eso.
—¿Qué pasa con todos los demás?— le pregunta Juliette. —
Todo el mundo estaba muy preocupado por ti. ¿Los has vista ya
siquiera? ¿Para al menos decirles que estás bien?
—Nah—, dice Kenji. —Probablemente cagarían un ladrillo si
supieran que iba para arriba. Pensé que sería más seguro
mantenerlo tranquilo. No quiero asustar a nadie. Y Sonya y Sara -
pobres niñas- pasaron el infierno. Es mi culpa que estén tan
cansadas, y todavía están hablando de salir hoy. Quieren luchar a
pesar de que van a tener un montón de trabajo que hacer una vez
que hayamos terminado con el ejército de Anderson. He estado
tratando de convencerlas de quedarse aquí, pero pueden ser tan
malditamente tercas. Necesitan guardar su fuerza— dice—, y ya
han desperdiciado demasiada en mí.
—No es un desperdicio— dice ella.
—Coooomo seeea— dice Kenji—. ¿Podemos irnos por favor? Sé
que están todos a la caza de Anderson — me dice—, pero
¿personalmente? Me encantaría atrapar a Warner. Atravesar de un
balazo a ese inútil pedazo de mierda y terminarlo.
Estoy a punto de reír -por fin alguien que está de acuerdo
conmigo- cuando veo a Juliette doblarse. Se estabiliza a sí misma
con suficiente rapidez, pero está parpadeando rápido y respirando
agitada, los ojos hacia el techo.
—Hey, ¿estás bien? — la hago a un lado y estudio su rostro. Ella
asusta la mierda de mí a veces. Me preocupo por ella casi tanto
como por James.
—Estoy bien—, dice demasiadas veces. Asiente y mueve la
cabeza una y otra vez—. Es sólo que no dormí lo suficiente anoche,
pero voy a estar bien.
Vacilo.
—¿Estás segura?
—Estoy segura—, dice ella. Y entonces agarra mi camisa, los
ojos desorbitados. —Hey, sólo ten cuidado ahí fuera, ¿de acuerdo?
Asiento con la cabeza, más confundido por lo segundo.
—Sí. Tú también.—
—¡Vamos vamos vamos! — Kenji nos interrumpe. —Hoy es
nuestro día para morir, señoras.
Me relajo y lo empujo un poco. Es bueno tenerlo de vuelta para
romper con la monotonía de este lugar.
Kenji me da un puñetazo en el brazo.
—Así que ahora estás abusando del niño lisiado, ¿eh?
Me río, perdió la cabeza.
—Guarda tu angustia para el campo de batalla, hermano —
Sonríe—. Vas a necesitarla.
ESTÁ lloviendo como el infierno.
Hace frío y todo está húmedo y fangoso y de mierda y no me
gusta esto. Miro ceñudo a Kenji y Juliette, celoso de sus trajes de
fantasía. Esas cosas están hechas para darles protección contra
este loco clima invernal. Debí de haber pedido uno.
Ya estoy congelándome el culo.
Estamos en el claro, el tramo árido en la entrada de Punto
Omega, y casi todos los demás se han dispersado. Nuestra única
defensa es la guerra de guerrillas, así que hemos sido divididos en
grupos .yo, un enfermo-que apenas-puede -caminar -recto Kenji, y
Juliette (quien oficialmente se ha encerrado en su propia cabeza
hoy); este es nuestro equipo.
Sí, definitivamente estoy preocupado.
De todos modos, al menos Kenji está haciendo lo suyo: ya somos
invisibles. Pero ahora es el momento de encontrar la acción y
unirnos. El sonido de los disparos repiquetean alto y claro, así que
ya tenemos una dirección en la cual movernos. Nadie habla, pero ya
sabemos las reglas: luchamos para proteger a los inocentes, y
luchamos para sobrevivir. Eso es todo.
La lluvia desdibuja las cosas. Está cayendo más fuerte y rápida
ahora, furiosa contra mi cara y nublando mi visión. Casi no puedo
ver bien. Trato de limpiar el agua de mis ojos pero es inútil. Hay
demasiada.
Sé que nos estamos acercando a los asentamientos, así que al
menos eso es algo. El contorno de los edificios se enfoca y me
siento emocionarme. Estoy armado hasta los dientes y dispuesto a
luchar, listo para hacer lo que sea necesario para acabar con el
Reestablecimiento, pero no voy a mentir: estoy todavía un poco
preocupado de que tenemos una desventaja.
Juliette nunca ha hecho esto antes.
Si dependiera de mí, ella estaría de vuelta en la base con James,
donde sé que estaría a salvo, pero ella no me escucharía ni aunque
se lo pidiera. Kenji y Castillo siempre están soplando humo por el
culo cuando no deberían hacerlo, y ¿honestamente? Es peligroso.
No es bueno para ella hacerla creer que puede hacer este tipo de
cosas cuando en realidad, probablemente esto la matará. Ella no es
un soldado, no sabe cómo luchar; y no tiene ni idea de cómo usar
sus poderes, no realmente, lo que pone las cosas aún peor. Es
básicamente como darle a un niño un cartucho de dinamita y decirle
que camine hacia el fuego.
Así que sí, estoy preocupado. Estoy realmente preocupado de
que le vaya a pasar algo. Y tal vez a nosotros, por extensión.
Pero nadie me escucha nunca, así que aquí estamos.
Suspiro y sigo adelante, irritado, hasta que oigo un grito
desgarrador en la distancia. Alerta roja. Kenji me aprieta la mano y
le aprieto de vuelta para hacerle saber que lo entiendo.
Los asentamientos están en línea recta, y Kenji nos empuja hacia
adelante hasta que estamos de pie al ras de la pared trasera de una
unidad. Hay suficiente pendiente en el techo para mantener la lluvia
fuera. Es sólo mi suerte de mierda que estamos haciendo esto en un
día lluvioso. Mi ropa está tan húmeda que siento como que me he
hecho en mis pantalones.
Kenji me codea, sólo un poco, y estoy poniendo atención de
nuevo. Oigo el sonido de un portazo de una puerta al abrirse y me
pongo rígido; Busco mi pistola automática. Se siente como que he
pasado por esto un millón de veces antes, pero nunca es algo a lo
que me acostumbraré.
—Este es el último de ellos, — grita una voz. — Ella estaba
escondida por aquí.
Un soldado está arrastrando a una mujer fuera de su casa y ella
no deja de gritar. Mi corazón se acelera, y agarro mi arma con más
fuerza. Es enfermizo, la forma en que algunos de los soldados tratan
a los civiles. Entiendo que están bajo órdenes -realmente lo hago-
pero la pobre mujer está pidiendo misericordia y él la está
arrastrando del pelo y gritándole que se calle.
Kenji apenas respira a mi lado. Echo un vistazo en dirección a
Juliette antes de darme cuenta que todavía estamos invisibles, y en
lo que vuelvo la cabeza, capto un reflejo de otro soldado. Él trota del
otro lado del campo y hace una señal al primero. No es el tipo de
señal que estaba esperando.
Mierda.
—Mézclala con todos los demás, —está diciendo ahora el otro
soldado—. Y luego vamos limpiar esta área. —De repente se ha ido,
doblando la esquina, y nadie se queda excepto nosotros, uno de los
soldados, y la señora que está de rehén. Otros soldados deben
haber reunido a los civiles que quedaban antes de llegar aquí.
Entonces, la mujer se descompone. Ella se vuelve
completamente histérica y no parece estar en control de su cuerpo.
Se ha vuelto totalmente animal, chillando y arañando y agitando,
tropezando con sus propios pies. Está preguntando por su esposo y
su hija y casi tengo que cerrar los ojos. Es difícil de ver estas cosas
cuando yo ya sé lo que va a suceder. La guerra nunca se hace más
fácil cuando no estás de acuerdo con lo que está pasando. A veces
me dejo emocionarme por ir a la batalla -tengo que convencerme de
que estoy haciendo algo que vale la pena- pero la lucha contra otro
soldado es mucho más fácil que tratar con una mujer que está a
punto de ver a su hija recibir un disparo en la cabeza.
Juliette probablemente va a vomitar.
La acción esta tan cerca de nosotros ahora que instintivamente
presiono mi espalda contra la pared, olvidando de nuevo que somos
invisibles. El soldado agarra a la mujer y golpea su cuerpo contra el
exterior de la unidad, y nos siento a los tres colectivamente
asustarnos por un segundo, calmándonos justo a tiempo para ver al
soldado presionar el cañón de su pistola en el cuello de la mujer y
decir:
—Si no te callas te voy a pegar un tiro justo ahora—. Qué imbécil.
La señora se desmaya.
Al soldado no parece importarle. Él la saca fuera de la vista -en la
misma dirección en la que se fue su compañero- y es nuestra señal
para seguir-Puedo oír a Kenji maldiciendo por lo bajo. Él tiene un
estómago flojo, ese tipo. Él siempre era blando cuando se trataba de
estas cosas. Lo conocí por primera vez en una de nuestras rondas;
cuando volvimos, Kenji perdió la cabeza. Completamente perdido.
Lo pusieron en confinamiento solitario por un tiempo, y después de
eso él mantuvo sus crisis emocionales al mínimo. La mayoría de los
soldados saben que no deben quejarse en voz alta. Debería haber
sabido entonces que Kenji no era realmente uno de nosotros.
Me estremezco contra el frío.
Todavía estamos siguiendo al soldado, pero es difícil permanecer
demasiado cerca de él con este clima. La visibilidad se disparó, y el
viento sopla la lluvia con tanta fuerza que es casi como si
estuviéramos atrapados en un huracán.
Esto se va a poner feo muy rápido.
Luego, una pequeña voz:
—¿Qué crees que está pasando?
Juliette.
Por supuesto que ella no tiene idea de lo que está pasando, ¿por
qué iba a hacerlo?
La cosa más inteligente que hacer sería esconderla en alguna
parte. Mantenerla a salvo. Fuera de peligro. Un eslabón débil puede
llevar todo hacia abajo con él, y no creo que este sea el momento de
estar asumiendo riesgos. Pero Kenji, como es habitual, no parece
estar de acuerdo. Al parecer, no le importa hacer tiempo para darle
un tutorial a Juliette sobre estar en guerra en el Sector 45.
—Los están reuniendo—, explica Kenji—. Están creando grupos
de personas para matarlos a todos de una vez.
—La mujer…—, dice Juliette.
—Sí—. Kenji la interrumpe. —Sí—, dice Kenji nuevo. — Ella y
cualquier otro que piensen que podría estar relacionado con las
protestas—, dice. — Ellos no sólo matan a los incitadores. Matan a
sus amigos y a los miembros de su familia, también. Es la mejor
manera de mantener a la gente a raya. Nunca deja de asustar la
mierda de los pocos que quedan con vida.
Tengo que saltar antes de Juliette haga más preguntas. Esos
soldados no van a esperar pacientemente por nosotros hasta que
lleguemos, tenemos que hacer un movimiento ahora, y necesitamos
un plan.
—Tiene que haber una manera de sacarlos de ahí—, le digo. —
Tal vez podamos eliminar a los soldados a cargo.
—Sí, pero escuchen, saben que voy a tener que soltarlos,
¿verdad?— pregunta Kenji. —Estoy perdiendo fuerza, mi energía se
desvanece más rápido de lo normal. Así que serás visible. Serás un
objetivo más claro.
—Pero, ¿qué otra opción tenemos?— Juliette pregunta.
Ella es como la segunda venida de James. Lo siento por mi arma,
flexionando y desenrollando mis dedos alrededor de ella. Tenemos
que irnos.
Tenemos que movernos ahora.
—Podríamos tratar de eliminarlos al estilo francotirador— dice
Kenji—, no tenemos que participar en combate directo. Tenemos
esa opción—. Él hace una pausa. —Juliette, nunca antes has
estado en este tipo de situación. Quiero que sepas que respeto tu
decisión de permanecer fuera de la línea de fuego. No todo el
mundo tiene estómago para lo que podríamos ver si seguimos a
esos soldados. No hay vergüenza ni culpa en eso.
Sí. Bien. Que se quede detrás, donde no saldrá herida.
—Voy a estar bien—, dice ella. Maldigo por lo bajo.
—Solo-bien, pero no tengas miedo de usar tus habilidades para
defenderte—, dice Kenji. Él parece un poco nervioso acerca de ella,
también. —Sé que estás indecisa acerca de no querer herir a las
personas o lo que sea, pero estos tipos no van a andar jugando.
Ellos tratarán de matarte.
—Correcto—, dice Juliette—. Sí. Vamos.
JULIETTE no debería ver esto.
Seis soldados han detenido a casi treinta civiles -una mezcla de
hombres, mujeres y niños- y van a matarlos. Es básicamente de un
pelotón de fusilamiento. Ellos sólo pasan por la fila, pop pop pop, y
luego arrastran los cadáveres lejos. Los ponen en un incinerador. Lo
limpian, agradable y simple.
Es repugnante.
No estoy seguro que están esperando los soldados, sin embargo.
Tal vez necesitan la aprobación final desde algún lugar, pero hay un
ligero retraso mientras hablan entre ellos. Está lloviendo tan
jodidamente fuerte, que podría tener algo que ver con eso.
Sinceramente, podrían incluso no ser capaces de ver dónde están
disparando. Deberíamos tomar ventaja de esta oportunidad. Este
clima podría terminar ayudándonos al final.
Entorno los ojos contra la lluvia y echo un vistazo más de cerca a
la gente, tratando de no perder la cabeza.
No lo están haciendo muy bien, ni yo tampoco, para ser honesto.
Algunos son bastante histéricos, y me hace preguntarme cómo lo
haría yo en una situación como esa. Tal vez me gustaría ser como
ese hombre del medio, de pie allí sin absolutamente ninguna
expresión en su rostro. Él se ve casi como si hubiera aceptado lo
que va a suceder, y de alguna manera, su certeza me golpea aún
más fuerte que las lágrimas.
Resuena un disparo.
Maldita sea.
Un tipo en el extremo izquierdo cae al suelo y estoy temblando de
ira. Estas personas necesitan nuestra ayuda.
No podemos simplemente pasar el rato y ver a treinta personas
inocentes desarmadas que mueren cuando podríamos encontrar
una manera de salvarlos. Se supone que debemos estar haciendo
algo, pero estamos aquí por alguna estúpida razón que no puedo
entender, porque Juliette tiene miedo o Kenji está enfermo y creo
que la verdad es que solo somos un simple grupo de adolescentes
de mierda, dos de los cuales apenas pueden aguantarse de pie o
disparar un arma, y es inaceptable. Estoy a punto de decir algo -
estoy a punto de gritar algo- en realidad, cuando Kenji suelta mi
mano.
Sobre el maldito tiempo.
Cargamos hacia enfrente y mi arma ya está lista y apuntando.
Veo al soldado que disparó el primer tiro y sé que tengo que
disparar, no hay espacio para la duda. Tengo suerte: cae
instantáneamente.
Cinco soldados más que despachar -soldados que espero no
reconocer- y estoy haciendo mi mejor esfuerzo, pero no es fácil. Fue
pura suerte la que tuve con ese primer objetivo; es casi imposible
disparar bien con este tiempo. No puedo ni ver por dónde voy,
mucho menos a dónde estoy disparando, pero me dejo caer al suelo
justo a tiempo para evitar una bala perdida. Al menos la lluvia está
haciendo más difícil para ellos el eliminarnos, también.
Kenji está haciendo milagros hoy.
Ahora es invisible, y trabaja rápido. Se queda atento a pesar de
estar lesionado, y él es sólo un parte del viento, acabando con tres
soldados de una sola vez. Quedan dos soldados y se distraen por la
danza de Kenji sólo el tiempo suficiente para que yo los deseche.
Uno más a la izquierda y estoy a punto de despacharlo también,
cuando veo que Juliette le disparara por la espalda.
No está mal.
Kenji reaparece justo en ese momento y él comienza a dar gritos
a los civiles para que nos sigan de nuevo a las viviendas, y Juliette y
yo nos unimos, haciendo lo que podemos para llegar a un lugar
seguro lo más pronto posible. Hay unos pocos recintos aun en pie, y
deben ser suficientes. Los civiles pueden entrar y resguardarse de la
batalla, así como de la tormenta que se avecina en el cielo. Y a
pesar de su conmovedora gratitud, no podemos detenernos el
tiempo suficiente para hablar con ellos. Tenemos que establecerlos
de nuevo en sus hogares, y luego seguir adelante.
Es lo que siempre hago.
Siempre en movimiento.
Echo un vistazo a Juliette mientras corremos, preguntándome
cómo es que está aguantando, y por un segundo estoy confundido,
no sé si está llorando o si es sólo la lluvia bajando por sus mejillas.
Espero que esté bien, sin embargo. Me mata verla lidiar con esto.
Ojalá que no tuviera que hacerlo.
Estamos corriendo de nuevo, a la carga a través de los recintos,
ahora que hemos dejado a los civiles de nuevo en sus hogares. Esta
fue sólo una parada en el camino a nuestro destino final, ni siquiera
hemos llegado a la campo de batalla, donde los hombres y las
mujeres de Punto ya están tratando de detener a los soldados del
restablecimiento de masacrar a civiles inocentes. Las cosas se van
a poner mucho peor.
Kenji está tirando de nosotros a través del paisaje medio
demolido. Sé que nos estamos acercando a la acción ahora porque
aquí hay mucha más devastación: bloques cayendo a pedazos y la
mitad ardiendo, sus contenidos esparcidos por todas partes. Sofás
rasgados y lámparas rotas, ropa y zapatos y cuerpos caídos que
pasar por encima. Los asentamientos se sienten como si pudieran
estirarse para siempre, y cuanto más lejos vamos, más feo se pone.
—¡Estamos cerca! —Le grito a Kenji.
Él asiente con la cabeza, y me sorprende que siquiera me haya
escuchado.
Oigo un sonido familiar.
—¡Los tanques! — lo llamo. —¿Has oído eso?
Kenji me lanza una mirada sombría y asiente.
—¡Vamos a movernos!—, dice, haciendo un gesto con la mano —
¡No estamos muy lejos ahora!
Es una lucha para llegar a la pelea, el viento silba con fuerza en
nuestros oídos y golpea fuertemente contra nuestras caras, las
furiosas gotas de lluvia desuellan nuestra piel, empapándonos el
pelo. Estoy congelado hasta los huesos, pero no hay tiempo para
molestarme por ello. Tengo adrenalina, y tendrá que ser suficiente
por ahora.
La tierra tiembla bajo nuestros pies como abrasivos, haciendo un
sonido de explosión en pleno auge en el cielo. En un instante, el
horizonte se enciende en fuego, en la distancia rugen las llamas.
Alguien está soltando bombas, y eso quiere decir que ya estamos
jodidos. Mi corazón está latiendo fuerte y rápido, y nunca lo voy a
admitir en voz alta, pero estoy empezando a ponerme nervioso.
Echo un vistazo a Juliette nuevo. Sé que esta probablemente
asustada, y quiero asegurarle -decirle que todo va a salir bien- pero
ella no se ve como creo. Ella está en otro mundo, sus ojos fríos y
agudos, se centran en el fuego en la distancia. Se ve diferente, un
poco de miedo, incluso. De alguna manera, eso me preocupa aún
más.
Le estoy poniendo tanta atención que casi me tropiezo, el suelo
es resbaladizo bajo los pies y estoy hasta los tobillos de barro.
Libero mis piernas mientras nos obligamos a continuar, el arma
constante en mis manos, y me concentro. Eso es todo.
Aquí es donde todo está a punto de ponerse muy serio, y sé lo
suficiente sobre la guerra para ser honesto conmigo mismo: Podría
caminar hacia ese campo de batalla con un corazón que late y ser
arrastrado con uno muerto.
Tomo una respiración profunda mientras nos acercamos, tres
chicos invisibles caminando a través de los recintos. Hacemos
nuestro camino a través de las unidades caídas, vidrios rotos de
ventanas rotas; eludimos la basura esparcida y tratamos de no
escuchar el sonido de la gente gritando. Y no sé sobre el resto de
nosotros, pero estoy haciendo mi mejor esfuerzo para luchar contra
el deseo de dar la vuelta y correr de regreso a donde comenzamos.
De repente James es la única persona en mi mente.
MIERDA.
Esto es aún peor de lo que esperaba. Hay cuerpos caídos por
todas partes, colapsados y apilados juntos y sangrado unos sobre
otros. Es casi imposible distinguir los brazos de las piernas, los
enemigos de los aliados. La sangre y la lluvia están mezclados e
inundando el suelo, y de repente mis botas están manchadas de
barro y la sangre de alguien más, vivo o muerto, no lo sé.
Toma sólo una fracción de segundo para que los combatientes
enemigos se den cuenta de que somos nuevos en el campo de
batalla; cuando lo hacen, no dudan. Ya estamos bajo la mira, y miro
hacia atrás justo a tiempo para echar un vistazo a Juliette y Kenji,
que siguen caminando hacia adelante, antes de sentir algo fuerte
golpearme en la espalda. Me doy la vuelta, y después de un crujido
seco, mi soldado tiene una fractura de mandíbula. Se dobla y trata
de alcanzar su arma y le gano golpeándolo. Ahora está caído y
fuera de combate, y estoy listo para pasar al siguiente.
Estamos todos tan juntos que el combate cuerpo a cuerpo parece
inevitable; me agacho para evitar un gancho de derecha y de paso
golpear al soldado rival en el intestino, agarrando un cuchillo de mi
cinturón antes de seguir adelante. Entra, sube, gira, y está acabado.
Arranco mi cuchillo de su pecho mientras cae. Alguien arremete
hacia mí desde atrás y me volteo a verlo cuando de repente él está
tosiendo sangre y cae sobre sus rodillas.
Kenji me salvó el culo.
Él está en movimiento y se mueve bien, no dejando que su lesión
lo paralice todavía. Estamos luchando juntos, él y yo, y puedo sentir
sus movimientos junto a mí. Gritamos advertencias el uno al otro,
ayudándonos cuando podemos, y en realidad estamos haciendo las
cosas bien, haciendo nuestro camino a través de la locura, cuando
oigo a Kenji gritar mi nombre, con voz asustada y urgente.
De repente soy invisible y Kenji está gritándome algo sobre
Juliette y yo no sé qué es lo que está pasando pero me estoy
volviendo loco y sé que ahora no es el momento de hacer
preguntas. Luchamos en nuestro camino de regreso, hacia adelante
y directo hacia la carretera; la voz de pánico de Kenji me dice que
vio a Juliette bajar y ser arrastrada lejos, y eso es todo lo que
necesito oír. Estoy en parte furioso y en parte aterrorizado, y los dos
están teniendo una batalla entre ellos en mi mente.

Yo sabía que esto iba a suceder.


Yo sabía que ella nunca debería haber venido con nosotros. Yo
sabía que ella debería haberse quedado atrás. Ella no está hecha
para esto, no es lo suficientemente fuerte como para estar en el
campo de batalla. Habría estado mucho más segura si se hubiera
quedado atrás. ¿Por qué nadie me escucha?
Maldita sea.
Me dan ganas de gritar.
Cuando llegamos a la carretera, Kenji me tira hacia atrás, y
aunque nos quedamos sin aliento y casi sin poder hablar, podemos
vislumbrar a Juliette siendo cargada en la parte trasera de un
tanque, su cuerpo inerte y pesado mientras la arrastran dentro.
Se acabó en cuestión de segundos. Ya se están alejando.
Juliette se ha ido.
Grietas abiertas en mi pecho.
Kenji tiene una mano firme sobre mi hombro y me doy cuenta que
estoy diciendo —Oh Dios, oh Dios— una y otra vez cuando Kenji
tiene la decencia de remover algo de sentido en mí.
—Componte de tu mierda — dice—. ¡Tenemos que ir tras ella!
Mis piernas están inestables, pero sé que tiene razón.
—¿Dónde crees que se fueron?
—Probablemente están transportándola de vuelta a la base.
—Maldita sea. ¡Por supuesto! Warner…
—La quiere de vuelta. — Asiente Kenji. —Ese fue probablemente
el equipo que envió a recogerla. — Él maldice en voz baja. —Lo
único bueno de esto es que sabemos que no quiere verla muerta.
Aprieto los dientes para no perder la razón.
—Muy bien, entonces, vamos.
Dios, no puedo esperar para poner mis manos en ese psicópata.
Voy a disfrutar matándolo. Despacio. Con cuidado. Cortándole a
pedazos un dedo cada vez.
Pero Kenji vacila, y lo miro fijamente.
—¿Qué? — le pregunto.
—No puedo proyectar, hermano. Mi energía se disparó—.
Suspira—. Lo siento. Mi cuerpo está totalmente ausente en estos
momentos.
Mierda.
—¿Plan de contingencia?
—Podemos evitar las carreteras principales—, dice. —Tomar el
camino de vuelta y regresar a la base por nuestra cuenta. Sería más
fácil de realizar el seguimiento del tanque, pero si lo hacemos,
estarás a la vista. Es tu decisión.
Frunzo el ceño.
—Sí, voto por el plan que no me hace morir al instante.
Kenji sonríe.
—Está bien, entonces. Vamos a regresar a nuestra chica.
—Mi chica — le corrijo—. Ella es mi chica.
Kenji resopla mientras nos dirigimos en la dirección de los
asentamientos.
—Cierto. Menos la parte en la que ella no es realmente tu chica.
Ya no.
—Cállate…
—Uh -huh…
—Lo que sea.
NOS toma un tiempo volver a la base, porque tenemos que ser
híper conscientes de mi visibilidad. Somos más lentos, más
prudentes y cuidadosos en tomar nuestro tiempo para escondernos
en el interior y alrededor de las unidades abandonadas cada cien
metros más o menos, sólo para asegurarse de que no hay moros en
la costa en cada esquina. Pero cuando por fin estamos por
acercarnos a la base, la mierda se pone en marcha.
No éramos los únicos tomando la ruta de vuelta.
Castillo, Ian, Alia, y Lily enloquecieron cuando nos vieron,
estaban escondidos dentro de un bloque que pensábamos
seguramente estaba vacío. Saltaron a nosotros desde detrás de una
cama, lo que me hizo casi mearme en los pantalones.
Sólo tuvimos un momento para explicar lo que había sucedido
antes de que Castillo empezara a compartir su propia historia.
Tienen a Brendan y a Winston de vuelta, los arrebataron del
Sector 45 del mismo modo que habían planeado originalmente, pero
ambos se encontraban en mal estado cuando Castillo los encontró.
—Creemos que se pondrán bien—está diciendo Castillo—, pero
tenemos que llevarlos con las chicas lo antes posible. Espero que
sean capaces de ayudar…
—Las chicas están en el campo de batalla—, dice Kenji, los ojos
muy abiertos. —No tengo ni idea dónde. Insistieron en luchar hoy.
El rostro de Castillo cae, y aunque él no lo dice en voz alta, está
claro que está de repente muy preocupado.
—¿Dónde están ahora? — pregunto — ¿Brendan y Winston?
—Ocultos—, dice Castillo.
—¿Qué? — Kenji mira a su alrededor—. ¿Por qué? ¿Por qué no
los llevas de vuelta a Punto?
Castillo palidece.
Es Lily quien habla.
—Escuchamos rumores en la base mientras estábamos
sacándolos — dice ella—. Rumores de lo que los soldados van a
hacer a continuación.
—Se están movilizando para un asalto aéreo—, corta Ian —
Acabamos de escuchar que van a bombardear Punto Omega.
Todavía estábamos tratando de averiguar lo que debíamos hacer
cuando oímos a alguien acercarse, y saltamos aquí — asiente
alrededor de la unidad — para ocultarnos.
—¿Qué? — Kenji entra en pánico. —Pero, ¿cómo te…
—Es definitivo—, dice Castillo. Sus ojos se ven profundos y
torturados. Aterrorizado. —He oído las órdenes yo mismo. Tienen la
esperanza de que si golpean con suficiente poder de fuego, todo
bajo tierra acabara por derrumbarse sobre sí mismo.
—Pero señor, nadie sabe la ubicación exacta de Punto Omega,
no es posible
—Lo es—, dice Alia. Nunca la había oído hablar antes, y estoy
sorprendido por la suavidad de su voz. —Ellos torturaron a algunos
de los nuestros.
—En el campo de batalla—, dice Ian—. Justo antes de matarlos.
Kenji parece que podría vomitar.
—Tenemos que ir ahora mismo—, dice, con la voz alta y aguda.
—Tenemos que sacar de allí a todos, a todos los que dejamos atrás.
Sólo entonces me doy cuenta.
—James —.
No reconozco mi propia voz. El horror, el pánico, el temor que
inunda mi cuerpo es algo que nunca he sentido - nunca antes
conocida. No de esta manera.
—¡Tenemos que ir por James!— Estoy gritando, y Kenji está
tratando de calmarme, pero esta vez no puedo escuchar. No me
importa si tengo que ir solo, sacaré a mi hermano de allí.
—¡Vamos! — Ladro a Kenji. —Tenemos que conseguir un tanque
y volver a la base, tan pronto como sea posible…
—Pero ¿qué pasa con Juliette? — pregunta Kenji—. Tal vez
podamos separarnos. Puedo volver a Punto con Castillo y Alia. Te
puedes quedar aquí con Ian y Lily.
—No. Tengo que ir por James. Tengo que estar allí. Tengo que
ser el que lo saque…
—Pero Juliette…
—Tú mismo dijiste que Warner no va a matarla; va a estar bien
allí por un tiempo. Pero ahora van a volar Punto Omega, y James -y
todos los demás- van a morir. Tenemos que ir ahora.
—Tal vez pueda quedarme aquí y buscar a Juliette, y ustedes
pueden ir…
—Juliette va a estar bien. Ella no está en ningún peligro
inmediato aquí. Warner no va a hacerle daño.
—Pero…
—¡Kenji, por favor!— Estoy desesperado y no me importa. —
Necesitamos la mayor cantidad de personas en Punto Omega como
sea posible. Hay un montón de personas que se quedaron atrás, y
que no tienen ninguna oportunidad si no llegamos a ellos ahora.
Kenji me mira fijamente por un momento más antes de que
asienta con la cabeza.
—Ustedes vayan por Brendan y Winston —le dice a Castillo y a
los otros tres—. Kent y yo vamos a comandar un tanque y verlos de
regreso aquí. Haremos todo lo posible para volver a Punto lo más
pronto posible.
En un segundo todo el mundo se ha ido, agarro a Kenji del brazo.
—Si algo le pasa a James…
—Vamos a hacer todo lo posible, lo prometo.
—Eso no es lo suficientemente bueno para mí, tengo que ir a
buscarlo, tengo que ir ahora.
—Ahora mismo no se puede ir, — Kenji chasquea. — Guarda tu
estupidez para más tarde, Kent. Ahora, más que nunca, necesitas
mantener el control. Si enloqueces y regresas a Punto a pie sin
tener en cuenta tu propia seguridad, estarás muerto incluso antes de
llegar allí, y se perderá cualquier oportunidad de salvar a James
¿Quieres mantener vivo a tu hermano pequeño? Asegúrate de no
matarte a ti mismo mientras estas tratando de salvarlo.
Siento que mi garganta se cierra.
—Él no puede morir—, le digo, mi voz quebrada. —No puedo ser
la razón de su muerte, Kenji. No puedo…
Kenji parpadea rápidamente, obligando a volver su propia
emoción.
—Lo sé, hombre. Pero no puedo pensar así ahora mismo.
Tenemos que seguir en movimiento…
Kenji sigue hablando, pero yo difícilmente lo oigo. James. Oh
Dios. ¿Qué he hecho?
NO tengo idea de cómo nos acomodamos todos dentro de este
tanque. Somos ocho personas atascadas en el hacinamiento,
sentados en el regazo, y a nadie le importa. La tensión es tan
espesa que es prácticamente su propia persona, ocupando un
asiento que no tenemos de sobra. Apenas puedo pensar con
claridad.
Estoy tratando de respirar, tratando de mantener la calma, y no
puedo.
Los aviones ya están encima de nuestras cabezas, y me siento
enfermo de una manera que no sé cómo explicarlo. Es más
profundo que mi estómago. Más grande que mi corazón. Más
abrumadora que sólo mi mente. Es como si el miedo me hubiese
tomado, llevando mi cuerpo como un traje viejo.
Miedo es todo lo que tengo ahora.
Creo que todos lo sentimos. Kenji está conduciendo este tanque,
todavía capaz, de alguna manera, de funcionar haciendo frente a
todo esto, pero nadie más se mueve. Sin hablar. Ni siquiera respirar
demasiado fuerte.
Me siento tan mal.
Oh Dios, oh Dios.
Conduce más rápido, quiero decir, pero luego, en realidad, no lo
sé. No sé si quiero ir de prisa o despacio. No sé lo que va a doler
más. Vi a mi propia madre morir y, de alguna manera, no me dolió
tanto como esto.
Entonces vomito.
Todo sobre el tapete del piso.
El cadáver de mi hermano de diez años de edad.
Estoy seco y agitado, limpiándome la boca con mi camisa.
¿Le dolerá cuando muera? ¿Lo sentirá? ¿Lo mataran al instante,
o va a ser empalado -herido, de alguna manera- y morirá
lentamente? ¿Va a morir desangrado solo? ¿Mi hermano de diez
años?
Me aferro rápido al salpicadero, tratando de calmar mi corazón,
mi respiración. Es imposible. Las lágrimas están cayendo
rápidamente ahora, mis hombros temblando, mi cuerpo se rompe.

Los aviones se hacen más fuertes a medida que se acercan.


Puedo escucharlos ahora. Todos podemos.
Aún no llegamos.
Escuchamos las bombas estallar lejos en la distancia, y ahí es
cuando lo siento: los huesos dentro de mí se fracturan, pequeños
terremotos que me rompen.
El tanque se detiene.
No hay más futuro. No hay nada ni nadie que encontrar, y todos
lo sabemos. Las bombas siguen cayendo y escucho las explosiones
haciéndose eco de los sonidos de mi propio llanto, fuerte y jadeante
en el silencio. No me queda nada ahora.
No queda nada.
Nada tan valioso como mi propia carne y sangre. Dejo caer mi
cabeza en mis manos cuando un grito perfora el silencio.
—¡Kenji! ¡Mira!
Es Alia, gritando desde el asiento trasero mientras se lanza a la
puerta y salta. La sigo con mis ojos y sólo entonces veo lo que vio, y
me toma sólo unos segundos antes de que esté a la puerta y más
allá de ella, cayendo de rodillas delante de la única persona que
nunca pensé que vería, nunca más.
ESTOY casi demasiado abrumado para hablar.
James está de pie frente a mí, llorando, y no sé si estoy soñando.
—¿James?— Oigo a Kenji decir. Miro hacia atrás para ver que
casi todo el mundo ha salido del tanque ahora—. ¿Eres tú, amigo?
—Addie, lo s-siento, — él hipó. — Sé que d-dijiste, d-dijiste que
se suponía que no tenía que pelear, pero no podía quedarme atrás y
tuve que i-irme.
Lo pongo en mis brazos, aferrándome a él firmemente, casi sin
poder respirar.
—Quería p- pelear con ustedes—, balbucea. —No q-quería ser
un bebé. Quería a-ayudar.
—Shhhh—, le digo—. Está bien, James. Está bien. Estamos bien.
Todo va a estar bien.
—Pero Addie—, dice, — no sabes lo que p-pasó. Me había ido
sólo un poco de tiempo y entonces vi los a-aviones…
Lo callo de nuevo y le digo que está bien. Que sabemos lo que
pasó. Que está a salvo ahora.
—Lo siento, no he podido a-ayudarte—, dice, tirando hacia atrás
para mirarme a los ojos, sus mejillas manchadas de color rojo y con
rayones de lágrimas—. Sé que me dijiste que no debería, pero yo
realmente q-quería a-ayudar.
Lo recojo, acunando su cuerpo en mis brazos mientras lo llevo de
vuelta al tanque, y sólo entonces me doy cuenta que la mancha
húmeda en la parte delantera de sus pantalones no es de la lluvia.
James debe haber estado aterrorizado. Debe haber tenido más
miedo de lo que se imaginaba y aun así, escapó de Punto Omega
porque quería ayudar. Porque quería luchar junto a nosotros.
Podría matarlo por ello.

Pero, maldita sea, si no es una de las personas más valientes


que he conocido.
UNA vez que estamos de vuelta en el tanque, nos damos cuenta
de que no tenemos idea de qué hacer.
No hay lugar a donde ir.
La profundidad de lo que ha pasado sólo ha comenzado a
atacarnos. Y sólo porque yo era capaz de salvar una buena noticia
de los restos no significa que no quedara un montón por llorar.
Castillo está prácticamente en estado de coma.
Kenji es el único que está todavía tratando de mantenernos vivos.
Él es el único que tiene aún algún sentido de autoconservación, y
creo que es por Castillo. Porque nadie nos está liderando ya, y
alguien tiene que establecerse.
Pero incluso con Kenji haciendo todo lo posible para
mantenernos concentrados, pocos de nosotros están respondiendo.
El día ha llegado a su fin mucho más rápido de lo que podríamos
haber esperado, y el sol se pone rápido, hundiéndolo todo en la
oscuridad.
Estamos cansados, estamos rotos, y ya no podemos funcionar. El
sueño, al parecer, es lo único que va a venir.
JAMES se agita en mis brazos.
Estoy despierto en un instante, parpadeando rápido y mirando
alrededor para encontrar que todos los demás aún duermen.
Vistazos del sol abren el horizonte dejando salir la luz, y la mañana
esta tan quieta y tranquila que parece imposible que algo haya
estado mal.
La realidad, sin embargo, regresa muy rápidamente.
Hay ladrillos en mi pecho, presión en mis pulmones, dolores en
mis articulaciones, y el metal en mi boca -recordatorios del día, la
noche más larga, y el chico acurrucado en mis brazos.
La muerte y la destrucción. Mechas de esperanza.
Kenji nos llevó a un lugar remoto y utilizó lo último de su fuerza
para hacer el tanque invisible durante la mayor parte de la noche,
era la única manera en que podíamos esperar en la batalla y lograr
dormir por unas pocas horas. Todavía no estoy seguro de cómo es
que ese chico está funcionando. Definitivamente, de alguna manera,
es más fuerte de lo que alguna vez le he dado crédito.
El mundo que nos rodea esta extrañamente tranquilo. Me muevo
un poco y James está alerta, y haciendo preguntas al momento en
que su boca abre sus bisagras. Su voz altera a todo mundo,
despertándolos sorprendidos. Uso la parte de atrás de mi mano para
frotarme los ojos y acomodar a James en mi regazo, abrazándolo
cerca. Dejo caer un beso en la parte superior de su cabeza y le digo
que se calle.
—¿Por qué?—, pregunta.
Cubro su boca con mi mano.
Él la golpea alejándola.
—Buenos días, solecito— Kenji parpadea en nuestra dirección.
—Buenos días—, le digo de vuelta.
—No estaba hablando contigo —dice, tratando de sonreír—,
estaba hablando con el sol.
Sonrío en respuesta, no muy seguro de hacia dónde vamos con
esto. Hay tanto de qué hablar, y tanto de lo que no queremos hablar,
que no sé si alguna vez hablamos en absoluto. Echo un vistazo
atrás a Castillo y observo que está despierto y mirando por la
ventana. Lo saludo.
—¿Has dormido bien? — Le pregunto.
Castillo me mira fijamente.
Echo un vistazo a Kenji.
Kenji mira por la ventana, también.
Suspiro.
Todo el mundo hace su camino de regreso al presente, lento pero
seguro. Una vez que estamos todos en condición semi productiva -
Brendan y Winston incluidos-Kenji no pierde el tiempo.
—Tenemos que decidir a dónde vamos a ir—, dice—. No
podemos correr el riesgo de estar en la calle demasiado tiempo, y
no estoy seguro de cuánto tiempo o que tan bien voy a ser capaz de
proyectar. Mi energía está regresando, pero poco a poco, y entra y
se va. No es algo en lo que pueda confiar en estos momentos.
—También tenemos que pensar en la comida—, dice Ian
atontado.
—Sí, estoy bastante hambriento—, añade James.
Aprieto sus hombros. Todos nos estamos muriendo de hambre.
—Correcto—, dice Kenji—. Así que, ¿alguien tiene alguna idea?
Todos guardamos silencio.
—Vamos, chicos—, dice. — Piensen. Algún escondite, algún
lugar seguro, algún lugar donde pensaron que era seguro por una
vez…
—¿Qué hay acerca de nuestra vieja casa? —pregunta James,
mirando a su alrededor.
Me siento más derecho, sorprendido de que no se me hubiese
ocurrido.
—Cierto, por supuesto — le digo—. Buena idea, James —
revuelvo su pelo. — Eso funcionaría.
Kenji golpea su puño en el volante.
—¡Sí!—, Dice en voz alta—. Bien. Excelente. Perfecto. Gracias a
Dios.
—¿Pero, y si vienen por nosotros?— pregunta Lily—. ¿No sabe
Warner sobre su antiguo lugar?
—Sí—, le digo. —Pero si creen que todos los de Punto Omega
están muertos, no van a pensar en venir a buscarme. O a cualquiera
de nosotros.

En ese momento, el coche va a punto muerto.


El elefante en la sala ha hecho acto de presencia, y ahora nadie
sabe qué decir. Todos miran a Castillo esperando instrucciones
sobre la mejor manera de proceder, pero él no dice una palabra.
Está mirando directamente hacia delante a nada en absoluto, como
si estuviera paralizado.
—Vamos, — Alia dice en voz baja. Ella es la única que me
responde, y me ofrece su sonrisa. Decido que me gusta por eso. —
Debemos asegurar el refugio tan pronto como sea posible. Y tal vez
encontrarle a James algo de comer.
Le sonrío radiante. Conmovido de que hable en nombre de
James.
—Tal vez podamos encontrar algo que todos nosotros podamos
comer—, corta Ian, enfadado. Frunzo el ceño, pero no puedo
culparlo. Mi estómago ha hecho algunas manifestaciones propias.
—Deberíamos tener un montón de comida en la casa— le digo.
—Se ha pagado hasta el final del año, por lo que tendremos casi
todo lo que necesitamos de agua, electricidad, un techo sobre
nuestras cabezas, pero va a estar apretado, y va a ser temporal.
Vamos a tener que llegar a una solución a largo plazo pronto.
—Suena bien, — Kenji me dice .Voltea a mirar a todos—.
¿Estamos todos de acuerdo aquí?
Hay un murmullo de consentimiento y eso es todo lo que
necesitamos, realmente, antes de ponernos en camino a mi antiguo
hogar. De vuelta al principio.
El alivio me inunda.
Estoy tan agradecido de ser capaz de llevar a James casa. Para
dejarle dormir en su propia cama. Y aunque sea mejor que decirlo
en voz alta, una pequeña parte de mí está feliz porque nuestro
tiempo en Punto Omega ha terminado oficialmente. Hay un lado
positivo en todo esto, y es que Warner cree que estamos todos
muertos. Y a pesar de que él tiene a Juliette ahora, no va a tenerla
para siempre. Ella estará a salvo hasta que podamos encontrar una
manera traerla de vuelta, y hasta entonces no va a venir por
nosotros. Podemos encontrar una manera de vivir lejos de toda la
violencia y la destrucción.
Además, estoy cansado de luchar. Estoy cansado de salir
corriendo y tener siempre que arriesgar mi vida y preocuparme
constantemente por James. Sólo quiero ir a casa. Quiero cuidar de
mi hermano. Y nunca, en la vida, nunca más quiero sentir lo que
sentí anoche.

No puedo arriesgarme a perder a James, nunca más.


LAS carreteras están casi totalmente abandonadas. El sol está alto
y el viento esta penetrantemente frio y aunque la lluvia ha cesado, el
aire huele como a nieve, y tengo la sensación de que va a ser duro.
Envuelvo a James con más fuerza en mis brazos, temblando contra
el frío que viene de muy dentro de mi cuerpo. Se ha dormido de
nuevo, su pequeño rostro enterrado en el hueco de mi cuello. Lo
abrazo más cerca de mi pecho. Con la oposición destruida, no hay
necesidad de tener muchas -si alguna- de las tropas en el campo.
Probablemente ahora están limpiando los cuerpos, limpiando el
desorden y poniendo las cosas en orden tan pronto como sea
posible. Es lo que siempre hacíamos.
La batalla era necesaria, pero la limpieza era igual de crucial.
Warner solía perforar esa casa: nunca les dimos a los civiles
tiempo para llorar. Nunca pudimos darles la oportunidad de hacer
mártires a sus seres queridos. No, era mejor hacer a los muertos tan
insignificantes como fuera posible.
Todo el mundo tenía que volver a trabajar de inmediato.
Así que muchas veces yo era parte de esas misiones. Siempre
he odiado a Warner, odiado el Reestablecimiento y todo lo que
representa, pero ahora me siento con más fuerza sobre todo. El
pensar que había perdido a James hizo algo por mí la noche
anterior, y el daño es irreparable. Pensé que sabía lo que era perder
a alguien cercano a mí, pero no, no realmente. La pérdida de un
padre es insoportable, pero de alguna manera, el dolor es tan
diferente al de perder a un hijo. Y James, para mí, en muchos
sentidos, se siente como mi propio hijo. Yo lo levanté. Me hice cargo
de él. Lo protegí. Le di de comer y lo vestí. Le enseñé casi todo lo
que sé. Es mi única esperanza en toda esta devastación - la única
cosa por la que vivo. Estaría perdido sin él.
James le da a mi vida un propósito.
Y no me di cuenta de esto hasta ayer por la noche.
Lo que el Reestablecimiento hace -separar a los padres de sus
hijos, separar matrimonios, básicamente desgajar familias- lo hace a
propósito. Y la crueldad de estas acciones no me había golpeado
realmente hasta ahora.

No creo que pueda ser parte de algo así de nuevo.


NOS metemos al estacionamiento subterráneo sin ningún
problema, y una vez que estamos dentro, me permito exhalar.
Sé que estaremos a salvo aquí.
Los nueve de nosotros trepamos fuera del tanque y nos
quedamos alrededor por un momento. Brendan y Winston se aferran
el uno al otro, aun recuperándose de sus heridas. No estoy
exactamente seguro de lo que pasó con ellos, porque nadie habla
de ello, pero no creo que me guste saberlo. Alia y Lily ayudan a
Castillo a bajar del tanque mientras Ian les sigue de cerca. Kenji
está de pie junto a mí. Sigo sosteniendo a James en mis brazos, y
solo lo bajo cuando me pide que lo haga.
—¿Están listos para subir? — pregunto—.¿Ducha? ¿Comer un
poco para desayuno?
—Eso suena muy bien, hombre, — dice Ian.
Todos están de acuerdo.
Encabezo la marcha, James aferrándose a mi mano.
Es una locura, la última vez que estuvimos aquí estábamos
huyendo de Warner. Juliette y yo. Fue la primera vez que conoció a
James, la primera vez que sentimos que podíamos tener una vida
juntos. Y luego Kenji se presentó y redirigió el curso de todo. Niego
con la cabeza, recordando. Se siente como si hubiera sido hace un
millón de años, de alguna manera. Tanto ha cambiado. Yo era
prácticamente un tipo diferente en ese entonces. Me siento mucho
más viejo y duro y enojado ahora. Difícil de creer que fue hace sólo
unos meses.
La puerta principal todavía está en mal estado desde que Warner
y sus chicos la rompieron al abrir, pero nos conformamos.
Tiro del mango y luego empujo, duro, y la puerta se balancea
hacia adentro. De repente todos estamos cruzando el umbral.
Estoy mirando alrededor, sorprendido de ver todo casi
exactamente como lo dejamos. Algunas cosas están tiradas y el
lugar necesita una seria limpieza, pero servirá. Va a ser un gran
lugar seguro para vivir por un tiempo. Empiezo a mover los
interruptores y las habitaciones pequeñas parpadean con vida, luces
fluorescentes tarareando de manera constante en el silencio. James
se dirige en dirección a su dormitorio, y yo compruebo los armarios
en busca de productos enlatados y artículos no perecederos,
todavía tenemos un montón de paquetes envueltos para el Automat
.Doy un suspiro de alivio.
—¿Quién quiere desayunar?— pregunto, sosteniendo un par de
paquetes.
Kenji cae de rodillas, gritando:
—¡Aleluya!— en el proceso; Ian prácticamente me derriba. James
viene corriendo de su habitación gritando, — YO, YO, YO, YO
QUIERO, YO QUIERO—, y Lily se ríe como loca. Alia sonríe y se
recarga contra la pared mientras Brendan y Winston colapsan en el
sofá, gimiendo de alivio.
Castillo es el único que permanece en silencio.
—Muy bien, todo el mundo—, dice Kenji. — Adam y yo vamos a
repartir la comida, y el resto de ustedes pueden turnarse para lavar
los platos. Además, odio ser super obvio, pero hay sólo un baño, y
todos tenemos que compartir, así que por favor tengan en cuenta
eso. Adam tiene algunos suministros, pero no demasiados, por lo
que vamos a ahorrar, ¿de acuerdo? Recordemos que estamos
viviendo de raciones ahora. La consideración es crucial.
Hay un consentimiento general y un montón de asentimientos, y
todo el mundo se entretiene con un tipo diferente de preparación.
Todo el mundo excepto Castillo, quien se sienta en el sillón
individual y no se mueve. Parece estar pasándolo peor que Brendan
y Winston, quienes resultan tener un dolor físico real.
Todavía estoy mirándolos cuando Ian se separa del grupo para
preguntarme si tengo algo para ayudar a vendar a Brendan y
Winston. Le aseguro que voy a utilizar lo que sea de los suministros
que tengo para arreglarlos lo mejor que pueda. Siempre tengo un
poco de equipo médico en casa, pero no es extenso, y no soy un
médico.
Pero sé lo suficiente. Creo que seré capaz de ayudar. Esto anima
a Ian significativamente.
Sólo una vez que Kenji y yo estamos ocupados preparando la
comida en la cocina que él menciona el tema más acuciante. El que
yo todavía no estoy seguro de cómo resolver.
—Entonces, ¿qué vamos a hacer con Juliette?— pregunta Kenji,
echando un paquete del Automat en un tazón.
—Ya estoy preocupado de que esperemos tanto tiempo para ir
tras ella.
Me siento palidecer. No sé cómo decirle que no tenía planes
inmediatos para volver.
Ciertamente no pelear, no después de lo que pasó con James.
—No lo sé—, le digo. —No estoy seguro de lo que podemos
hacer.
Kenji me mira fijamente, confundido.
—¿Qué quieres decir? Tenemos que sacarla de allí. Lo que
significa que tenemos que hacerle una salida, lo que significa que
tenemos que planear otra misión de rescate. —me dispara una
mirada. — Pensé que era obvio.
Me aclaro la garganta.
—Pero ¿qué pasa con James? ¿Y Brendan y Winston? ¿Y
Castillo? No lo estamos haciendo muy bien por aquí. ¿Está bien
dejarlos aquí y…?
—Viejo, ¿de qué diablos estás hablando? ¿No estás enamorado
de esa chica? ¿Dónde está el fuego bajo tu trasero? Pensé que
estarías muriendo por llegar a ella en este momento.
—Lo estoy—, le digo con urgencia. — Por supuesto que lo estoy.
Sólo estoy preocupado, es demasiado pronto desde que
bombardearon Punto que yo solo…
—Cuanto más esperemos, peor se va a poner. — Kenji sacude la
cabeza. —Tenemos que ir tan pronto como sea posible. Si no lo
hacemos, va a estar atrapada allí para siempre, y Warner la utilizará
como su monstruo de tortura. Probablemente la matará en el
proceso sin quererlo.
Me agarro del borde de la mesa y miro directamente al fregadero.
Mierda.
Mierda mierda mierda.
Me doy la vuelta ante el sonido de la voz de James, escucho por
un momento mientras se ríe de algo que Alia dijo. Mi corazón se
contrae sólo de pensar en alejarme de él otra vez. Pero yo sé que
tengo una responsabilidad con Juliette. ¿Qué iba a hacer si yo no
estuviera allí para ayudarla? Ella me necesita.
—Está bien — suspiro—. Por supuesto. ¿Qué tenemos que
hacer? —
DESPUÉS del desayuno, que era en realidad más cerca de la
comida, acuesto a Brendan y Winston un poco, los pongo en el
suelo para que puedan tener un descanso adecuado. James y yo
habíamos recogido un alijo considerable de andrajosas mantas y
almohadas en los últimos años, por lo que hay suficientes para
todos, y gracias a Dios por eso, porque hace frío del demonio.
Incluso envolvimos una manta sobre los hombros de Castillo. Él
apenas se mueve, pero le obligamos a comer, así que al menos
tiene un poco de color en sus mejillas.
Con Brendan y Winston acostados, Ian, Alia y Lily alimentados y
cómodos, James sano y salvo y Castillo descansando, Kenji y yo
estamos finalmente listos para iniciar algunos nuevos planes.
—Voy a salir—, dice Kenji. — Subir a la base e infiltrarme. Prestar
atención a los rumores y susurros de lo que está pasando, tal vez
incluso encontrar a Juliette, asegurarle de que vamos por ella
pronto.
Asiento.
—Eso es un gran comienzo.
—Una vez que sepa más de lo que está pasando, podemos
hacer un plan en concreto, y traerla de vuelta a casa.
—Tan pronto como ella esté de vuelta, — le digo—, vamos a
tener que movernos de nuevo.
—Probablemente, sí.
Asiento con la cabeza un par de veces.
—Está bien. De acuerdo— Trago saliva. — Esperaré aquí hasta
que regreses.
—Suena bien. — Kenji sonríe, y luego se va. Desaparecido. La
puerta principal se abre de golpe y con la misma se cierra, y estoy
mirando a la pared y tratando de no enloquecer demasiado sobre lo
que va a suceder después.
Otra misión. Lo que significa una nueva oportunidad de arruinarlo
todo y conseguir que nos maten.
Y luego, si tenemos éxito, nos premiamos con más huidas, más
inestabilidad, más caos.
Cierro los ojos.
Amo a Juliette. En serio. Quiero ayudarla y apoyarla y estar ahí
para ella. Quiero que tengamos un futuro juntos. Pero a veces me
pregunto si alguna vez va a pasar.
Esto no es fácil de admitir, pero una parte de mí no quiere poner
en riesgo otra vez a James - huir de nuevo- Por una chica que
rompió conmigo. Una chica que se alejó de nosotros.

Ya no sé qué es lo correcto.
No sé si mi lealtad está con James o con Juliette.
KENJI está de vuelta después de sólo un par de horas. Su cara
pálida, su mano temblorosa. Está respirando duro y sus ojos están
desenfocados y se sienta en el sofá sin decir palabra y ya estoy
entrando en pánico.
—¿Qué pasó? — le pregunto.
—¿Qué está pasando?—, Dice Lily.
—¿Estás bien, hermano? — Esto de Ian.
Lo atacamos con preguntas y él no responde. Mira fijamente, sin
pestañear, una réplica de Castillo, quien está sentado en una silla
frente a él.
Finalmente, después de un largo momento de silencio, habla.
Tres palabras.
—Juliette está muerta.
Caos.
Vuelan preguntas y los gritos son sordos y todos están
sorprendidos, horrorizados, enloquecidos.
Estoy sorprendido.
Mi cerebro se siente paralizado, sin poder procesar o digerir esta
información. ¿Por qué? Quiero preguntar.
¿Cómo? ¿Cómo? ¿Cómo es posible?
Pero no puedo ni hablar. Estoy congelado por el horror. Afligido.
—No fue Warner quien vino tras ella—, dice Kenji, las lágrimas
cayendo rápidamente por su rostro. —Fue Anderson. Eran hombres
de Anderson. Hicieron el anuncio hace apenas un par de horas—,
dice, atragantándose con las palabras. —Ellos dijeron que
bombardearon Punto Omega, capturaron a Juliette, y la mataron
esta misma mañana. El Supremo ya se ha ido de nuevo a la capital.
—No, — jadeo.
—Deberíamos haber ido tras ella, — Kenji está diciendo. —
Debería haberme quedado atrás - Debería haber tratado de
encontrarla, es culpa mía—, dice, con las manos en su pelo,
luchando por contener las lágrimas. — Es mi culpa que esté muerta.
Yo debería haber ido tras ella.
—No es tu culpa—, le dice Ian, corriendo y agarrando sus brazos.
—No te atrevas a echarte la culpa.
—Hemos perdido una gran cantidad de personas— dice Lily—.
Personas queridas para nosotros que no pudimos salvar. Esto no es
tu culpa. Te lo prometo. Hicimos lo que pudimos.
Todo el mundo consuela a Kenji ahora, tratando de asegurarle
que no hay necesidad de culparse. Nadie tiene la culpa de todo
esto.
Pero no puedo estar de acuerdo.
Tropiezo hacia atrás hasta que golpeo la pared, recargándome en
ella como apoyo. Yo sé a quién culpar. Sé quién tiene la culpa.

Juliette está muerta por mi culpa.


La autora

TAHEREH tiene 24 años y nació en algún lugar de Connecticut. Es


la menor de cuatro hermanos.
Se graduó en una universidad pequeña de artes liberales a dos
millas de la costa de Laguna Beach. Ha estudiado 8 idiomas
diferentes, y pasó un verano en Barcelona, España, donde tuvo la
oportunidad de estudiar la literatura española en su forma nativa.
Ha viajado por todo el mundo, pero actualmente vive en el
Condado de Orange, California.
Cuando no es posible encontrarla leyendo un libro, es que está
leyendo envoltorios de caramelos, cupones y recibos viejos.
(Shatter Me #4.5)
La traducción presentada a continuación está hecha de parte de una
fan para otros fans de habla hispana, realizada sin ninguno ánimo
de lucro. Al ser el trabajo de una sola persona puede presentar
algunos errores, pero confío en que el producto final sea del agrado
de todos aquellos quienes se animen a leerlo.

La historia corta presentada a continuación sirve para conocer a uno


de los personajes más queridos de esta saga, nuestro amado Kenji
Kishimoto. A su vez cumple la función de nexo entre Restore Me y
Defy Me, el siguiente libro ha ser publicado en abril de este año en
su idioma original, por lo que recomiendo encarecidamente su
lectura. Confío en que no se arrepentirán.

Sin nada más para decir les deseo una muy buena lectura.
Sinopsis:

El personaje favorito de los fanáticos, Kenji Kishimoto, narra esta


apasionante novela cómica de la exitosa serie Shatter Me de
Tahereh Mafi, ambientada en los explosivos eventos de Restore Me.

Juliette todavía se está recuperando de la traición de Warner y Kenji


está tratando de equilibrar su amistad con ella con sus
responsabilidades como líder de la resistencia contra el
Restablecimiento. Las cosas se ponen aún más interesantes cuando
surge una persona inesperada del pasado de Omega Point.

El final de Restore Me dejó a los lectores boquiabiertos y esta


novela repleta de la firma y el gran corazón de Kenji es la historia
perfecta para los fanáticos hasta que Defy Me, el impactante quinto
libro de la serie Shatter Me, llegue a las estanterías en abril de 2019.
Capitulo Uno

Ya estoy despierto cuando suena la alarma, pero todavía no he


abierto los ojos.

Estoy demasiado cansado. Mis músculos están tensos, aún


dolorosamente doloridos por una dura sesión de entrenamiento
intenso hace dos días y mi cuerpo se siente pesado. Muerto.

Me duele el cerebro.

La alarma es aguda y persistente. La ignoro. Estiro los músculos de


mi cuello y gimo, en voz baja. El reloj no deja de chirriar. Alguien
golpea, fuerte, contra la pared cerca de mi cabeza y oigo la voz
apagada de Adam gritándome para que apague la alarma.

—Cada mañana —,grita—. Haces esto todas las mañanas. Lo juro


por Dios, Kenji, uno de estos días voy a entrar y destruir esa cosa.

—Está bien —,murmuro, sobre todo para mí—. Todo bien. Cálmate.

— Apágala.

Respiro hondo, entrecortado. Golpeo ciegamente al reloj hasta que


deja de sonar. Finalmente conseguimos nuestras propias
habitaciones en la base pero todavía parece como que no puedo
encontrar la paz. O la intimidad. Estas paredes son finas como el
papel y Adam no ha cambiado nada. Todavía es malhumorado.

No tiene sentido del humor. Generalmente está irritado. A veces no


recuerdo por qué somos amigos.

Con un poco de esfuerzo, me arrastro hacia arriba, a una posición


sentada. Me froto los ojos, hago una lista mental de todas las cosas
que tengo que hacer hoy y luego, de forma horriblemente repentina

Recuerdo lo que pasó ayer.

Jesús.

Tanto drama en un día que apenas puedo mantener todo en orden.

Al parecer, Juliette tiene una hermana hace mucho tiempo perdida.


Al parecer, Warner torturó a la hermana de Juliette. Warner y Juliette
se separaron. Juliette salió corriendo gritando. Warner tuvo un
ataque de pánico. La ex novia de Warner apareció. Su ex novia lo
abofeteó. Juliette se emborrachó. No, espera... J se emborrachó y
se afeitó la cabeza. Y luego vi a Juliette en ropa interior, una imagen
que todavía estoy tratando de borrar de mi mente, y después, como
si todo eso no fuera suficiente, después de la cena de anoche, hice
algo muy, muy estúpido.

Dejo caer la cabeza en mis manos y me odio a mí mismo,


recordando. Una nueva ola de vergüenza me golpea fuerte y respiro
hondo otra vez. Me fuerzo a levantar la vista. Para aclarar mis
pensamientos.

No todo es horrible.

Ahora tengo mi propia habitación, una pequeña, pero mi propia


habitación con una ventana. y una vista de las unidades industriales
de aire acondicionado. Tengo un escritorio. Una cama. Un armario
básico. Todavía tengo 5

que compartir el baño con algunos de los otros chicos, pero no


puedo quejarme. Una habitación privada es un lujo que no he tenido
en mucho tiempo. Es bueno tener un espacio al final de la noche
para estar a solas con mis pensamientos. Algún lugar para colgar
las caras felices que me obligo a colocarme incluso cuando tengo un
día de mierda.

Estoy agradecido.
Estoy agotado, saturado de trabajo y estresado, pero estoy
agradecido.

Me obligo a decirlo en voz alta. Estoy agradecido. Me tomo unos


momentos para sentir. eso. Reconocerlo. Me obligo a sonreír, a
aflojar la tensión en mi cara que de lo contrario se inclinaría
demasiado fácil hacia la ira. Le susurro un rápido agradecimiento a
lo desconocido, al aire, a los fantasmas solitarios espiando en mi
conversaciones privadas con nadie Tengo un techo sobre mi cabeza
y ropa en mi espalda Y la comida me espera cada mañana. Tengo
amigos. Una familia improvisada. Soy solitario pero no estoy solo. Mi
cuerpo funciona, mi cerebro funciona, estoy vivo. Es una buena
vida. Tengo que hacer un esfuerzo consciente para recordar eso.
Elegir ser feliz todos los días. Si no lo hubiera hecho, creo que mi
propio dolor me hubiera matado hace mucho tiempo.

Estoy agradecido.

Alguien llama a mi puerta (dos golpes agudos) y me pongo de pie de


un salto, sorprendido. El golpe es inusualmente formal; la mayoría
de nosotros ni siquiera nos molestamos con la cortesía.

Me coloco un par de pantalones deportivos y, tentativamente, abro


la puerta. Warner.

Mis ojos se abren cuando lo miro de arriba a abajo. No creo que


haya aparecido en mi puerta antes y no puedo decidir qué es más
raro: el hecho de que esté aquí o el hecho de que se vea tan
normal. Bueno, normal para Warner. Se ve exactamente como
siempre lo hace .Brillante. Pulido. Extrañamente tranquilo y
compuesto para alguien a quien su novia lo dejó el día anterior.
Nunca sabrías que es el mismo tipo que, a raíz de eso, encontré
tirado en el suelo teniendo un ataque de pánico.

—Uh, hey. —Me quitó el sueño de la garganta—. ¿Qué está


pasando?
—¿Acabas de despertar? —dice, mirándome como si fuera un
insecto.

—Son las seis de la mañana. Todos en esta ala se despiertan a las


seis de la mañana. No tienes que verte tan decepcionado.

Warner mira a mi lado, a mi habitación, y por un momento, no dice


nada. Entonces, silenciosamente: —Kishimoto, si considerara los
estándares mediocres de otras personas como una métrica
suficiente para medir mis propios logros, nunca hubiera ascendido a
nada. —Él mira hacia arriba, se encuentra con mis ojos—. Deberías
exigir más de ti mismo Eres totalmente capaz.

—¿Estás...? —Parpadeo, aturdido—. Lo siento, ¿esa fue tu idea de


un cumplido?

Me mira fijamente, su rostro impasible. —Vístete.

Yo levanto mis cejas. —¿Me llevas a desayunar?

—Tenemos otros tres invitados inesperados. Acaban de llegar.

— Oh. —Doy un paso inconsciente hacia atrás—. Oh, mierda.

—Sí.

—¿Más hijos de los comandantes supremos?

Warner asiente.

—¿Son peligrosos? —Pregunto.

Warner casi sonríe, pero se ve infeliz. —¿Estarían aquí si no fuera


así?

—Correcto. —Suspiro—. Buen punto.

—Encuéntrame abajo en cinco minutos y te informaré.


—¿Cinco minutos? —Mis ojos se abren—. Uh-uh, de ninguna
manera. Necesito tomar una ducha. Ni siquiera he desayunado...

—Si te hubieras levantado a las tres, habrías tenido tiempo para


todo eso y más.

—¿Tres de la mañana? —Lo miro boquiabierto—. ¿Estás loco ?

Y cuando dice, sin ningún asomo de ironía—

—No más de lo habitual.

—me queda muy claro que este tipo no está bien.

Suspiro fuerte y me alejo, odiándome a mí mismo por haber notado


siempre este tipo de cosa y odiándome aún más por mi constante
necesidad de investigar. No puedo evitarlo. Castle me lo dijo una
vez cuando era un niño: me dijo que yo era inusualmente
compasivo. Nunca lo había pensado así, con palabras, con una
explicación, hasta que me lo había dicho. Siempre odié eso de mí
mismo, que no pudiera ser más duro. Odiaba llorar tan fuerte
cuando veía un pájaro muerto por primera vez. O que solía llevar a
casa a todos los animales callejeros que encontré hasta Castle.
Finalmente me dijeron que tenía que parar, que no teníamos los
recursos para mantenerlos a todos. Tenía doce años. Me hizo
dejarlos ir y lloré durante una semana. Odiaba que llorara. Odiaba
que no pudiera evitarlo. Todos piensan que supuestamente no me
debe importar una mierda... que no debería, pero lo hago. Siempre
lo hago.

Y me importa una mierda este gilipollas, también.

Así que respiro hondo y digo: —Oye, hombre... ¿Estás bien?

—Estoy bien. —Su respuesta es rápida. Fría.

Podría dejarlo ir.


Él me está dando una salida. Debería tomarla. Debería tomarla y
pretender que no noto la tensión en su mandíbula o la mirada cruda
y roja alrededor de sus ojos. Tengo mis propios problemas, mis
propias cargas, mi propio dolor y frustración, y además, nadie
alguna vez pregunta sobre mi día. Nadie insiste conmigo, nadie
nunca se molesta en mirar por debajo de la superficie de mi sonrisa.
Entonces, ¿por qué debería importarme?

No debería.

Déjalo en paz, me digo.

Abro la boca para cambiar de tema. Abro la boca para seguir


adelante, y, en cambio, me oigo decir:

—Vamos, hermano. Ambos sabemos que eso es una mierda.

Warner mira hacia otro lado. Un músculo salta en su mandíbula.

—Tuviste un día duro ayer —, le digo—. Está bien tener una


mañana difícil, también.

Después de una larga pausa, él dice: —He estado despierto por un


rato.

Dejo escapar un suspiro. No es nada que no estuviera esperando.


—Lo siento —,le digo—. Lo entiendo.

Él mira hacia arriba Se encuentra con mis ojos. —¿Es así?

—Sí. Lo hago."

—No creo que lo hagas, en realidad. De hecho, espero que no. No


te querría que supieras como me siento ahora mismo. No desearía
eso para ti.

Eso me golpea más fuerte de lo que espero. Por un momento no sé


qué decir.
Decido mirar al suelo.

—¿La has visto ya? —Pregunto.

Y luego, tan silenciosamente que casi me lo pierdo—

—No.

Mierda. Este niño está rompiendo mi corazón.

—No sientas pena por mí —,dice, sus ojos brillan cuando se


encuentran con los míos.

—¿Qué? Yo no... no estoy...

—Vístete —,dice Warner bruscamente—. Te veré abajo.

Parpadeo, sobresaltado. —De acuerdo —,le digo—. Bien. Okey.

Y luego se va.
Capitulo Dos

Me quedo en la puerta por un minuto, pasándome las manos por el


pelo y tratando de convencerme de moverme. He desarrollado un
dolor de cabeza repentino. De alguna manera, me he convertido en
un imán para el dolor. Dolor ajeno. Mi propio dolor. La cosa es que
no tengo a nadie a quien culpar sino a mí mismo. Hice las preguntas
que me llevaron aquí. Me preocupo demasiado. Lo hago mi
problema cuando no debería y siempre parece que recibo mierda
por eso.

Sacudo la cabeza y luego... me desvanezco

Lo único que Warner y yo parecemos tener en común es que a


ambos nos gusta desahogarnos en el gimnasio. El otro día empujé
demasiado peso y no me estiré después y ahora estoy pagando por
ello. Apenas puedo levantar mis brazos.

Respiro hondo, arqueo la espalda. Estiro mi cuello. Trato de desatar


los nudos en mi hombro. Escucho a alguien silbar en el pasillo y
levanto la vista. Lily me guiña un ojo de una manera obvia,
exagerada, y ruedo mis ojos. Realmente me gustaría estar
halagado, porque no soy lo suficientemente modesto como para
negar que tengo un buen cuerpo, pero a Lily no podría importarle
menos. En cambio, ella hace esto, se burla de mí por caminar
alrededor sin camisa, casi todas las mañanas. Ella e Ian. Juntos.
Los han estado saliendo discretamente desde hace un par de
meses.

—Luces bien, hermano. —Ian sonríe—. ¿Eso es sudor o aceite de


bebé? Estás tan brilloso.

Lo dejo ser.

—Sin embargo, esos boxers morados realmente están funcionando


en ti —, dice Lily—. Bonita elección. Se adaptan a tu tono de piel.
Le disparo una mirada incrédula. Puede que no esté usando una
camisa, pero estoy definitivamente, miro hacia abajo, usando
pantalones de chándal. Mi ropa interior no está en ninguna parte a la
vista. —¿Cómo es posible que el color de mis boxers?

—Memoria fotográfica —,dice, tocándose la sien.

—Lil, eso no significa que tengas visión de rayos X.

—¿Estás usando ropa interior de color morado? —La voz de


Winston, y un distintivo olor a café, llega desde el pasillo—. Eso es
inspirador.

—Está bien, púdranse, todos ustedes.

—Hey ... Whoa ... pensé que no se te permitía usar lenguaje


obsceno. —

Winston aparece a la vista, sus botas pesadas contra el piso de


concreto. El está peleando contra una risa cuando dice—: Pensé
que tú y Castle tenían un acuerdo.

—Eso no es cierto —,le digo, señalándolo—. Castle y yo estuvimos


de acuerdo en que podría decir mierda tanto como quisiera.

Winston levanta las cejas.

—De todos modos , —murmuro—, Castle no está aquí ahora,


¿verdad? Así que apoyo mi declaración original. Púdranse, todos
ustedes.

Winston se ríe, Ian sacude la cabeza y Lily finge parecer ofendida


cuando-9

—Definitivamente estoy aquí ahora mismo y escuché eso —,dice


Castle desde su oficina.

Me estremezco.
Solía jurar profusamente cuando era adolescente, mucho peor que
ahora, y eso realmente solía molestar a Castle. Decía que le
preocupaba que nunca encontrara una forma de articular mis
emociones sin enojo. Quería que me relajara cuando hablaba, que
usara palabras específicas para describir cómo me sentía en lugar
de gritar enojadas obscenidades. Parecía tan preocupado por eso
que acepté atenuar mi idioma. Pero hice esa promesa hace cuatro
años, y por mucho que amo a Castle, a menudo lo lamento.

—¿Kenji? —Castle de nuevo. Sé que está esperando una disculpa.

Miro por el pasillo y veo su puerta abierta. Estamos todos apretados


entre nosotros, incluso con los nuevos alojamientos. Warner
básicamente tuvo que reinventar este piso, y tomó mucho trabajo y
sacrificio, así que, de nuevo, no me quejo.

Pero aún así.

Es difícil no sentirse molesto por la abrumadora falta de privacidad.

—Mi culpa —,le grito de vuelta.

De hecho, puedo escuchar a Castle suspirar, incluso desde el otro


lado del pasillo.

—Una conmovedora muestra de remordimiento —,dice Winston.

—Está bien, se acabó el show. —Los ahuyento a todos—. Tengo


que ducharme.

—Sí, así es —,dice Ian, levantando una ceja.

Sacudo la cabeza, exhausto. —No puedo creer que los aguante


idiotas.

Ian se ríe. —Sabes que estoy jugando contigo, ¿verdad? —Cuando


no respondo él dice: —En serio, te ves bien. Deberíamos ir al
gimnasio más tarde. Necesito alguien que me supervise.

Asiento con la cabeza, solo un poco apaciguado, y murmuro un


adiós. Me dirijo a mi habitación para agarrar mi neceser, pero
Winston me sigue dentro, se apoya contra el marco de la puerta. Es
justo en ese momento que me doy cuenta de que está sosteniendo
una taza de papel para llevar.

Mis ojos se iluminan. —¿Eso es café?

Winston se aleja de la puerta, horrorizado. —Es mi café.

—Entrégalo.

—¿Qué? No.

Estrecho mis ojos hacia él.

—¿Por qué no puedes conseguir el tuyo? —,dice, empujando sus


gafas por el puente de su nariz—. Esta es sólo mi segunda taza.
Sabes que se necesitan al menos tres antes de que incluso este
medio despierto.

—Sí, bueno, tengo que estar abajo en cinco minutos o Warner va a


asesinarme y no he desayunado todavía y ya estoy agotado y yo de
verdad-10

—Bien. —La cara de Winston se oscurece cuando la entrega—. Tú


monstruo.

Yo tomo la copa —Soy una maldita alegría.

Winston murmura algo asqueroso por lo bajo.

—Oye —,tomo un sorbo del café—, por cierto... ¿tú, eh...?

El cuello de Winston se pone rojo de repente. Él desvía sus ojos. —


No.
Levanto mi mano libre. —Oye, sin presión ni nada. Sólo estaba
preguntando.

—Todavía estoy esperando por el momento adecuado —,dice.

—Guay. Por supuesto. Estoy emocionado por ti, eso es todo.

Winston mira hacia arriba. Me dispara una sonrisa incierta.

Winston ha estado enamorado de Brendan durante mucho tiempo,


pero yo soy el único quien lo sabe. Winston nunca pensó que
Brendan estaría interesado porque, por lo que sabemos, solo había
salido con mujeres, pero hace unos meses Brendan estaba
vinculado, brevemente, a este otro tipo de Punto, y fue entonces
cuando Winston me habló de todo el asunto. Me pidió que lo
guardara para mí mismo, dijo que quería ser el que hablara de eso
cuando se sintiera bien y que había estado intentando reunir el
coraje para decirle algo a Brendan desde entonces. Los problemas
son que Winston cree que es un poco viejo para Brendan y le
preocupa que, si Brendan lo rechaza, podría arruinar su amistad.
Así que ha estado esperando por el momento adecuado.

Lo palmeo en el hombro. —Estoy feliz por ti, hermano.

Winston deja escapar una risa entrecortada y nerviosa que no se


parece a él. —No estés demasiado feliz por el momento —,dice. Y
luego sacude la cabeza como para aclararla. —De todas formas —
disfruta del café. Tengo que ir por otro.

Levanto la taza de café en un gesto que dice gracias y adiós y


cuando me doy la vuelta para recoger mis cosas para una ducha
rápida, mi sonrisa se desliza. De algún modo no puedo dejar de
recordar, todo el tiempo, mi propia soledad.

Termino el café en un par de tragos rápidos y profundos y tiro la


taza. Silenciosamente llego hasta la ducha, mis movimientos
mecánicos mientras abro el agua. Enjabono. Enjuago. Lo que sea.
Estoy congelado por un momento, observando al agua
acumulándose en mis manos volteadas. Suspiro, presiono mi frente
contra la baldosa fría y resbaladiza mientras el agua caliente golpea
mi espalda. Siento un poco de alivio cuando mis músculos
comienzan a relajarse, el calor y el vapor liberando los nudos de
tensión debajo de mi piel. Intento centrarme en el lujo de esta
ducha, en mi gratitud por este milagro de agua caliente, pero mis
menos graciosos pensamientos me siguen dando vueltas,
picoteando mi corazón y mi mente como buitres emocionales.

Estoy muy feliz por mis amigos. Los amo, incluso cuando me hacen
enojar. Me importan ellos. Quiero su alegría. Pero todavía duele un
poco cuando se siente como que, por todas partes a las que miro,
todos parecen tener a alguien.

Todos menos yo.

Es una locura lo mucho que desearía que no me importara. Deseo,


todo el tiempo, que no me importaran este tipo de cosas, que
pudiera ser como Warner, una fría e implacable isla; o incluso como
Adam, que ha encontrado su felicidad en la familia, en su relación
con su hermano, pero no soy como ninguno. En cambio, soy un
gran y crudo corazón sangrante y me paso los días fingiendo no
notar que quiero más. Que necesito más.

Tal vez sueña extraño decirlo, pero sé que podría amar como la
mierda a alguien. Lo siento, en mi corazón. Esta capacidad de amar.
Ser romántico y apasionado. Como si fuera una super poder que
tengo. Un don, incluso.

Y no tengo a nadie con quien compartirlo.

Todos piensan que soy una broma.

Corro mis manos por mi cara, cerrando los ojos mientras recuerdo
mi interacción con Nazeera anoche.
Ella se me acercó , trato de recordarme.

Nunca me acerque a ella. Ni siquiera intenté hablar con ella otra


vez, no después de ese día en la playa cuando dejó en claro que no
estaba ni siquiera un poco interesada en mí. Aunque no es como si
hubiera tenido la oportunidad de hablar con ella después de eso, de
todas formas; todo se volvió una locura después de eso. J recibió un
disparo y todo el mundo estaba tambaleándose y entonces toda esa
mierda con Warner y Juliette sucedió y ahora aquí estamos.

Pero anoche solo estaba ocupándome de mis propios asuntos,


todavía tratando de averiguar qué hacer con el hecho de que
nuestra comandante suprema estaba marinándose lentamente en
media pinta del mejor whisky de Anderson, cuando Nazeera se me
acercó. De la nada. Fue justo después de la cena, demonios, ella ni
siquiera estaba presente en la cena, y acababa de aparecer, como
una aparición, arrinconándome mientras salía del comedor.
Literalmente me arrinconó en una esquina y me preguntó si era
verdad, que tenía el poder de la invisibilidad.

Ella se veía tan enojada. Yo estaba tan confundido. No sabía cómo


lo sabía y no sabía por qué le importaba, pero allí estaba ella, justo
delante de mí, exigiendo una respuesta y no vi el daño en decirle la
verdad.

Así que dije que sí, era cierto. Y ella se vio repentinamente más
enojada.

—¿Por qué? —Dije.

—¿Por qué qué? —Sus ojos brillaban, grandes, anchos y eléctricos


con sentimiento. Ella llevaba una capucha de cuero y las luces de
una araña cercana brillaban en el diamante perforando cerca de su
labio inferior. No pude dejar de mirar su boca. Sus labios estaban
ligeramente separados. Llenos. Suaves.

Me obligué a mirar hacia arriba. —¿Qué?


Ella entrecerró los ojos. —¿De qué estás hablando?

—Pensé... lo siento, ¿de qué estamos hablando?

Se dio la vuelta, pero no antes de que viera la expresión de


incredulidad en su rostro. Podría haber sido indignación, también. Y
entonces, a la velocidad del rayo, se dio la vuelta. —¿Estás
fingiendo ser tonto todo el tiempo? ¿O siempre hablas como si
estuvieras borracho?

Me quedó helado. Dolor y confusión se arremolinaron en mi cabeza.


Dolor por el insulto y confusión de...

Sí, no tenía idea de lo que estaba pasando.

—¿Qué? —dije de nuevo—. No hablo como si estuviera borracho.

—Me estás mirando como si estuvieras borracho.

Mierda, ella era bonita.

—No estoy borracho —,le dije. Estúpidamente. Y luego negué con la


cabeza y recordé estar enojado, después de todo, me había
insultado y yo dije: —De todos modos, tú eres la que vino tras de mí,
¿recuerdas? Comenzaste esta conversación. Y no sé por qué estás
tan enojada... Demonios, ni siquiera sé por qué te importa. No es mi
culpa de que pueda ser invisible. Sólo me sucedió.

Y luego ella se quitó la capucha lejos de su cara y su cabello se


sacudió, oscuro y sedoso y pesado, y dijo algo que no escuché
porque mi cerebro se estaba volviendo loco, como ¿debería decirle
que puedo ver su cabello? ¿Ella sabe que puedo ver su cabello?
¿Ella quería que yo viera su cabello? ¿Se volvería loca, ahora
mismo, si le dijera que puedo ver su cabello? Pero entonces,
también, por si acaso no se suponía que estuviera viendo su cabello
en este momento, no quería decirle que podía ver su cabello porque
temía que ella lo cubriera de nuevo y, si estuviera siendo honesto,
realmente estaba disfrutando la vista.

Ella chasqueó los dedos en mi cara.

Yo parpadee —¿Qué? —Y luego, al darme cuenta de que había


usado demasiado esa palabra esta noche añadí un: —¿Hmm?

—No me estas escuchando.

—Puedo ver tu cabello —,le dije, y señalé.

Ella respiró hondo, irritada. Parecía impaciente. —No siempre cubre


mi cabello, sabes.

Negué con la cabeza. —No —,dije tontamente—. No sabía eso.

—No podría, incluso si quisiera. Es ilegal, ¿recuerdas?

Yo fruncí el ceño. —Entonces, ¿por qué has estado cubriendo tu


cabello? ¿Y

por qué te esfuerzas tanto por ello?

Se quitó la capucha de los hombros y se cruzó de brazos. Su


cabello era largo y oscuro. Sus ojos eran profundos. Había una luz,
color miel, brillante, contra su piel morena. Ella era tan hermosa que
me estaba asustando.

—Conozco a muchas mujeres que perdieron el derecho a vestirse


así bajo el Restablecimiento. Había una gran población musulmana
en Asia, ¿sabías eso?

Ella no espera a que yo responda.

—Tuve que mirar, silenciosamente, cuando mi propio padre envió


los decretos para desnudar a las mujeres. Los soldados las
desfilaron por las calles y rasgaron las ropas de sus cuerpos.
Arrancaron las bufandas de sus cabezas y las avergonzaron
públicamente. Fue violento e inhumano y me vi obligada a dar
testimonio. Yo tenía once años —,susurró—. Lo odiaba. Odiaba a mi
padre por hacerlo. Por hacerme ver. Así que trato de honrar a esas
mujeres, cuando puedo. Para mí es un símbolo de resistencia.

—Eh.

Nazeera suspiró. Parecía frustrada, pero luego... se rió. No fue una


risa divertida, fue más como un sonido de incredulidad, pero pensé
que era un progreso. —Acabo de decirte algo realmente importante
para mí —,dijo—, ¿y todo lo que puedes decir es eh?

Pensé sobre ello. Y luego, con cuidado:

—¿No?

Y de alguna manera, por alguna razón desconocida, ella sonrió.


Rodó sus ojos mientras lo hacía, pero su rostro se iluminó y se vio
repentinamente más joven, más dulce, y no podía dejar de mirarla.
No sabía lo que había hecho para ganarme ese vistazo de su rostro.
Probablemente no hubiera hecho nada para ganármelo.
Probablemente se estaba riendo de mí.

No me importaba

—Yo, uh, creo que eso es realmente genial —,dije, recordando decir
algo. Reconocer la importancia de lo que ella había compartido
conmigo.

—¿Crees que es genial? —Ella levantó una ceja.

—Ya sabes. —Asentí con la cabeza en dirección a su cabeza—.


Toda tu...

cosa. Esa historia. Ya sabes.


Fue entonces cuando ella se rió de verdad. En voz alta. Se mordió
el labio para cortar el sonido y negó con la cabeza cuando dijo,
suavemente: —No estás jugando conmigo, ¿o sí? Eres muy malo en
esto.

Parpadeé hacia ella. No pensé que entendí la pregunta.

—Eres terrible al hablar conmigo —,dijo—. Te pongo nervioso.

Me puse blanco —Yo no... quiero decir, no diría que...

—Creo que tal vez he sido un poco dura contigo —,dijo ella y
suspiró. Miró hacia otro lado. Se mordió el labio de nuevo—. Pensé
que la primera noche que te conocí estabas tratando de ser un
gilipollas. ¿Sabes? —Ella se encontró con mis ojos—. Como que
pensé que estabas jugando juegos mentales conmigo. Siendo
caliente y frío a propósito. Insultándome un minuto, invitándome a
salir al siguiente.

—¿Qué? —Mis ojos se ensancharon—. Nunca haría eso.

—Sí —,dijo en voz baja—. Creo que me estoy dando cuenta de eso.
La mayoría de los chicos que he conocido han sido manipuladores,
burlones condescendientes, mi hermano incluido. Así que supongo
que no esperaba que fueras tan… honesto.

—Oh. —Fruncí el ceño. No estaba seguro de si ella quería que eso


fuera un cumplido. ¿Gracias?

Ella se rió de nuevo. —Creo que deberíamos empezar de nuevo


—,dijo y le tendió la mano como para sacudir la mía—. Soy
Nazeera. Encantada de conocerte.

Tentativamente, tomé su mano. Contuve la respiración. Su piel era


suave, sedosa contra mi palma callosa. —Hola —,le dije—. Soy
Kenji.
Ella sonrió. Fue una sonrisa feliz y genuina. Tuve la sensación de
que esa sonrisa iba a matarme. De hecho, estaba bastante seguro
de que toda esta situación iba a matarme.

—Ese es un gran nombre —,dijo, dejando caer mi mano—. Eres


japonés,

¿correcto?

Asentí.

—¿Lo hablas?

Negué con la cabeza

—Sí. Es dificil. Hermoso pero dificil. Estudié japonés durante unos


años —

ella explicó—, pero es un lenguaje difícil de dominar. Todavía tengo


solo un Dominio rudimentario sobre él. En realidad viví en Japón,
bueno lo que solía ser Japón, por un mes. Hice un recorrido
bastante extenso por el continente asiático re-mapeado, en realidad.

Y luego creo que ella me hizo otra pregunta, pero me quedé sordo
de repente. Había perdido mi cabeza Me hablaba del país donde
nacieron mis padres

—un lugar que realmente que significa algo para mí— y ni siquiera
podía concentrarme. Se tocó mucho la boca. Pasó su dedo por el
borde de su labio inferior un montón. Tenía la costumbre de
golpetear, a menudo, sobre la perforación de diamante allí y no
estoy seguro de que fuera consciente de que lo estaba haciendo.
Pero era casi como si ella estuviera diciéndome, dirigiéndome, a
mirar su boca. No pude evitarlo. Estaba pensando en besarla.
Estaba pensando en muchas cosas. Ponerla contra la pared.
Desnudarla lentamente. Pasar mis manos por su cuerpo desnudo.
Y entonces, de repente...

Tomando una ducha fría.

De repente, su sonrisa se desvaneció. Su voz era suave, un poco


preocupada cuando dijo: —Oye, ¿estás bien?

No estoy bien.

Ella estaba demasiado cerca. Estaba demasiado cerca y mi cuerpo


estaba definitivamente reaccionando de forma exagerada hacia ella
y no sabía cómo calmarme. Apagarme.

—¿Kenji?

Y entonces ella me tocó el brazo. Tocó mi brazo y luego pareció


sorprendida de que lo hubiera hecho, se limitó a mirar su mano en
mi bíceps y me obligué a quedarme quieto, me obligué a no mover
un músculo mientras sus dedos rozaban mi piel y una ola de placer
inundaba mi cuerpo tan rápido que me sentí repentinamente
borracho.

Ella dejó caer la mano y miró hacia otro lado. Me miró de nuevo.

Se veía confundida.

—Mierda —,dije en voz baja—. Creo que podría estar enamorado


de ti.

Y luego, con una sacudida sísmica de terror, el sentido fue golpeado


lateralmente dentro de mi cabeza. Volví a mi propia piel. Pensé que
podría 15

morir. Pensé que podría en realidad morir de vergüenza. Quería.


Quería fundirme en la tierra. Evaporarme. Desaparecer.

Jesús, casi lo hice.


No podía creer que había dicho las palabras en voz alta. No podía
creer que fui traicionado por mi propia maldita boca de esa forma.

Nazeera me miró, aturdida y todavía procesando, y de alguna


manera, a través de nada menos que de un milagro, logré
recuperarme.

Me reí.

Me reí. Y luego dije, con perfecta indiferencia: —Estoy bromeando,


obviamente. Creo que estoy agotado. De todos modos, buenas
noches.

Me las arreglé para caminar, no correr, de regreso a mi habitación, y


pude conservar lo que quedaba de mi dignidad. Espero.

Por otra parte, quién demonios sabe.

Voy a tener que volver a verla, probablemente muy pronto, y estoy


seguro de que ella me hará saber si debo hacer planes para volar
directamente al sol.

Mierda.

Apago el agua y me quedo allí, todavía empapado. Y luego, porque


me odio, respiro hondo y abro el agua fría durante diez dolorosos
segundos.

Funciona. Despeja mi cabeza Refresca mi corazón.

Hago mi camino fuera de la ducha.

Me arrastro por el pasillo, forzando a mis piernas a doblarse, pero


todavía me estoy moviendo como si estuviera herido. Miro el reloj en
la pared y maldigo por lo bajo. Voy tarde. Warner me va a matar.
Realmente necesito pasar una hora estirando mis músculos todavía
están demasiado tensos, incluso después de una ducha caliente,
pero no tengo tiempo. Y luego, con una mueca, me doy cuenta de
que Warner tenía razón. Un par de horas extra para mí mismo esta
mañana me habría hecho mucho bien.

Suspiro pesadamente y me muevo hacia mi habitación.

Estoy usando mis pantalones deportivos, pero solo tengo una toalla
alrededor de mi cuello porque tengo demasiado dolor como para
usar una camiseta. Me imagino que tal vez pueda robar una con
botones de Winston, algo que me pueda poner y quitar más
fácilmente que uno de mis suéteres, cuando escucho la voz de
alguien. Miro hacia atrás, distraído, y en esos dos segundos pierdo
de vista a dónde voy y choco con alguien.

Alguien.

Las palabras vuelan de mi cabeza. Así.

Idas.

Soy un idiota.

—Estás mojado —,dice Nazeera, arrugando la nariz mientras salta


hacia atrás—. Por qué estás-16

Y luego la miro, observo mientras mira hacia abajo. Hacia arriba.


Escanea mi cuerpo, despacio. La observo apartar la mirada y
aclarar su garganta y de repente ella no puede encontrarse con mis
ojos.

La esperanza florece dentro de mi pecho. Desbloquea mi lengua.

—Oye —,le digo.

—Oye. —Ella asiente. Cruza sus brazos— Buenos días.

—¿Necesitas algo?
—¿Yo? No.

Lucho contra una sonrisa. Es extraño verla nerviosa. —Entonces,


¿qué estás haciendo aquí?

Ella entrecierra los ojos hacia algo detrás de mí. —¿Tú… um,
siempre deambulas alrededor sin camiseta?

Yo levanto mis cejas. —¿Aquí? Sí. Casi todo el tiempo.

Ella asiente de nuevo. —Lo recordaré. —Cuando no digo nada, ella


finalmente se encuentra con mis ojos—. Estaba buscando a Castle
—,dice en voz baja.

—Su oficina está por allí, —indico con mi cabeza—, pero es


probable que esté en la planta baja por ahora.

—Oh —,dice ella—. Gracias.

Ella todavía me está mirando. Todavia me está mirando y está


causando que mi pecho se contraiga. Doy un paso hacia adelante
casi sin darme cuenta. Preguntándome, solo preguntándome. No sé
lo ella que está pensando. No sé si logré joder todo anoche Pero por
alguna razón, ahora mismo ...

Ella está mirando a mi boca.

Sus ojos se mueven hacia arriba, se encuentran con los míos, y


luego vuelve a mirar mi boca. Me pregunto si ella sabe que lo está
haciendo. Me pregunto si ella tiene alguna idea de lo que está
haciéndome. Mis pulmones se sienten muy pequeños. Mi corazón
se siente ligero y absurdamente pesado al mismo tiempo.

Cuando Nazeera se encuentra con mis ojos otra vez, ella toma una
respiración repentina y aguda. Estamos tan cerca que puedo sentir
su exhalación contra mi pecho desnudo y estoy abrumado por una
desorientadora necesidad de besarla. Quiero empujarla dentro de
mis brazos y besarla y por un momento realmente creo que ella
podría dejarme. Sólo la idea envía algo estremecedor a lo largo de
mi columna vertebral, una sensación vertiginosa que inspira a mi
mente a saltar demasiado lejos, demasiado rápido. Puedo
imaginármelo con una aterradora claridad: la fantasía de tenerla en
mis brazos, sus ojos oscuros y pesados de deseo. Puedo imaginarla
debajo de mí, sus dedos cavando en mis omóplatos mientras grita...

Jesucristo.

Me obligo a darme la vuelta. Casi me abofeteo a mi mismo en la


cara.

Yo no soy este chico. No soy un niño de quince años que no puede


mantener sus pantalones puestos. No lo soy.

—Yo, uh, tengo que vestirme —,le digo, e incluso puedo escuchar la
inestabilidad en mi voz—. Te veré abajo.

Pero luego la mano de Nazeera está en mi brazo otra vez y mi


cuerpo se pone rígido, como si estuviera tratando de contener algo
más allá de mí mismo. Es salvaje. Deseo como nunca he conocido
antes. Intento recordarme que eso es todo lo que es, que es como J
dijo, ni siquiera conozco a esta chica. Solo estoy pasando por algo.
No sé qué, o por qué, pero estoy simplemente obsesionado. Ni
siquiera la conozco.

Esto no es real.

—Oye —,dice ella.

Me quedo quieto.

—¿Sí? —Casi no estoy respirando. Tengo que obligarme a dar la


vuelta una pulgada, encontrarme con sus ojos

—Quería decirte algo. Anoche. Pero no tuve la oportunidad.


—Oh. —Frunzo el ceño—. Está bien. —Hay algo en su voz que
suena casi como el miedo y me aclara la cabeza en un instante—.
Dime.

—No aquí —,dice ella—. Ahora no.

Y de repente estoy preocupado. —¿Algo está mal? ¿Estás bien?

—Oh, no, quiero decir, sí, estoy bien. Es solo que... —Ella vacila. Me
ofrece una media sonrisa y un encogimiento de hombros—. Sólo
quería decirte algo. No es nada importante. —Ella mira hacia otro
lado, se muerde el labio. Se muerde mucho ese labio inferior, me
doy cuenta—. Bueno, es importante para mí, supongo.

—Nazeera —,le digo, disfrutando el sonido de su nombre en mi


boca.

Ella mira hacia arriba

—Me estás asustando un poco. ¿Estás segura de que no puedes


decírmelo ahora mismo?

Ella asiente. Me dispara una sonrisa tensa. —No hay necesidad de


enloquecer, lo prometo. Realmente no es un gran problema. ¿Tal
vez podamos hablar más tarde esta noche?

Mi corazón se contrae de nuevo. —Por supuesto.

Ella asiente una vez más. Decimos adiós.

Pero cuando miro hacia atrás, ni un segundo después de que


comencé a alejarme, ella ya se había ido

Desaparecida.
Capitulo Tres

Warner está definitivamente enojado.

Llego súper tarde y Warner me está esperando, posado con cuidado


sobre una rígida silla en una sala de conferencias en la planta baja,
mirando hacia una pared.

Me las arreglé para agarrar un panecillo en mi camino hacia abajo y


me limpio rápidamente la cara, esperando no haber dejado
evidencia alrededor de mi boca. No sé cómo se siente Warner sobre
los muffins, pero supongo que no es un fan.

—Oye —,digo y sueno sin aliento—. ¿Qué me perdí?

—Esto es mi culpa —,dice, agitando una mano alrededor de la


habitación. Ni siquiera me mira.

—Quiero decir, ya sé que es tu culpa —,digo rápidamente—, pero,


solo para ser más claros, ¿de qué estamos hablando?

—Esto —,dice. Finalmente, me mira—. Esta situación.

Espero.

—Es mi culpa —,dice, haciendo una pausa dramática—, por pensar


que podría apoyarme en ti.

Hago un esfuerzo para no poner los ojos en blanco. —Está bien,


está bien, cálmate. Estoy aquí ahora."

—Llegas treinta minutos tarde.

—Hermano.

Warner se ve repentinamente cansado. —Los hijos de los


comandantes supremos de África y Sudamérica están aquí. Están
esperando en la habitación contigua.

—¿Sí? —Levanto una ceja—. Entonces, ¿cuál es el asunto? ¿Qué


necesitas de mí?

—Necesito que estés presente —,dice bruscamente—. No estoy


seguro de saber exactamente por qué están aquí, pero todo
pensamiento racional apunta a una guerra inminente. Sospecho que
están aquí para espiarnos y enviar un mensaje a sus padres. Han
enviado a sus hijos para pretender cierto aire de camaradería. Un
sentimiento de nostalgia. Tal vez piensan que pueden apelar a
nuestra nueva y joven comandante con otras caras jóvenes En
cualquier caso, creo que es importante para nosotros mostrar un
fuerte y unido frente.

—Así que no J, entonces, ¿eh?

Warner mira hacia arriba. Parece aturdido y por un segundo veo


algo así como dolor en sus ojos. Parpadeo y es una estatua de
nuevo. —No —, dice—

. Todavía no la he visto Y es más importante que nunca que ellos no


lo sepan. —Él toma un respiro—. ¿Dónde está Castle? Él también
tiene que estar aquí.

Me encojo de hombros. —Pensé que ya estaba aquí abajo.

—Lo vi hace un momento. Lo recogeré.

Me siento en una silla. —Guay.

Warner camina hacia la puerta y luego duda. Lentamente, se vuelve


hacia mí. —Estás teniendo problemas de nuevo.

Miro hacia arriba, sorprendido. —¿Qué?


—Enamorado. Estás teniendo problemas en tu vida amorosa. ¿Es
por eso que llegaste tarde?

Siento que la sangre se drena de mi cara. —¿Cómo diablos sabes


algo como eso?

—Apestas a eso. —Él asiente con la cabeza hacia mí, mi cuerpo—.


Estás prácticamente emanando agonía amorosa.

Lo miro fijamente, aturdido. Ni siquiera sé si vale la pena negarlo.

—Es Nazeera, ¿no? —, dice Warner. Sus ojos son claros, libres de
juicio.

Me obligo a asentir.

—¿Ella devuelve tus afectos?

Le disparo una mirada beligerante. —¿Cómo diablos se supone que


deba saber?"

Warner sonríe. Es la primera emoción real que muestra en toda la


mañana.

—Sospeché que ella podría haberte eviscerado —,dice—. Pero


admito que pensé que lo haría usando un cuchillo.

Me quedo sin palabras: —Ja.

—Ten cuidado, Kishimoto. Me parece necesario recordarte que ella


fue criada para ser letal No la haría enojar.

—Genial —,murmuro, dejando caer mi cabeza en mis manos—. "Me


siento muy bien por esto. Gracias por la charla.

—También debes saber que hay algo que está escondiendo.

Mi cabeza se levanta. —¿Qué quieres decir?


—No lo sé, exactamente. Sólo sé que ella está escondiendo algo.
Todavía no sé lo que es. Pero te aconsejaría que actuaras con
cautela.

Me siento repentinamente enfermo, mi frente se aprieta por el


pánico. Me pregunto por su mensaje críptico anterior. Qué era lo que
ella quería decirme anoche. Lo que todavía podría decirme, esta
noche.

Y entonces me doy cuenta...

—Espera un segundo. —Frunzo el ceño—. ¿Acabas de darme


consejos sobre citas?

Warner inclina la cabeza. Un destello de una sonrisa otra vez. —

Simplemente estoy devolviendo el favor.

Me río, sorprendido. —Gracias hombre. Lo aprecio.

Él asiente.

Y luego, con un elegante giro, abre la puerta y la cierra detrás de él.


El tipo se mueve como un príncipe. Siempre está vestido como un
príncipe. Botas brillantes y trajes a medida y mierda.

Suspiro, irracionalmente irritado.

¿Estoy celoso? Maldita sea, tal vez sí estoy celoso.

Warner siempre parece estar tan compuesto. Él siempre es frío y


fresco. Siempre tiene una línea, una respuesta. Una cabeza clara.
Apuesto a que nunca luchó como yo con una chica. Nunca tuvo que
trabajar tan duro...

Guau.

Soy un idiota.
No sé cómo logré olvidar que su novia rompió literalmente con él. Yo
estuve ahí. Vi las consecuencias. El tipo tuvo un ataque de pánico
en todo el piso. Él estaba llorando.

Suspiro, fuerte, y paso ambas manos por mi cabello.

Sé que debería hacerme sentir mejor, pero solo me hace sentir peor
el darme cuenta de que Warner es tan propenso a fracasar en las
relaciones como yo. Me hace pesar que no tengo una oportunidad
con Nazeera.

Ugh, odio todo.

Espero un par de minutos para que Warner y Castle regresen, y


mientras estoy esperando, saco otro muffin de mi bolsillo. Me lo
como, rasgando deprisa enormes pedazos y empujándolos a ciegas
en mi boca.

Cuando Castle entra por la puerta, casi me ahogo con las migas del
muffin pero resuello a través de un rápido hola. Castle frunce el
ceño, claramente desaprobando mi estado general y pretendo no
darme cuenta. Agito e intento tragar lo último del panecillo Mis ojos
están lagrimeando un poco.

Warner entra, cierra la puerta detrás de ellos. —¿Por qué insistes en


comer como un animal? —,me responde bruscamente.

Frunzo el ceño, empiezo a hablar, y él me corta con una mano.

—No te atrevas a hablarme con la boca llena.

Trago demasiado rápido y casi me ahogo, pero fuerzo el resto del


muffin hacia abajo. Me aclaro la garganta antes de decir: —¿Sabes
qué? Estoy cansado de esta mierda. Siempre te burlas de mi forma
de comer y no es justo.

Warner trata de hablar y lo interrumpo.


—No —,le digo—. No me alimento como un animal. Solo sucede
que estaba hambriento. Y tal vez deberías pasar algunos años
muriendo de hambre antes de pensar en burlarte por la forma en
que como, ¿de acuerdo, gilipollas?

Es sorprendente lo rápido que sucede pero algo cambia en la cara


de Warner. No por la tensión en su mandíbula o el surco en su
frente. Pero, por un momento, la luz se apaga de sus ojos.

Gira casi exactamente cuarenta y cinco grados lejos de mí. Y su voz


es solemne cuando dice: —Nos están esperando en la habitación de
al lado.

—Acepto tus disculpas —,le digo.

Warner me mira de nuevo. Mira hacia otro lado.

Castle y yo lo seguimos fuera de la habitación.

Está bien, tal vez me perdí de algo, pero estos nuevos niños no
parecen tan aterradores. Hay un conjunto de gemelos, un niño y una
niña, que hablan entre ellos muy rápido en español y un alto hombre
negro con acento británico. Haider y 21

Nazeera y Lena están notoriamente ausentes, pero todos están


siendo educados y fingen no notarlo. Todos son muy bonitos, en
realidad. Especialmente Stephan, el hijo del comandante supremo
de África. El parece genial. Recibo menos vibras de asesinos en
serie de él que de los otros niños. Pero lleva puesto un brazalete en
su mano izquierda, algo plateado engastado con gruesas y pesadas
piedras rojas que parecen rubíes y no puedo dejar de sentir que he
visto algo así antes. Sigo mirando fijamente, tratando de averiguar
por qué se siente familiar, cuando, de repente-Juliette aparece.

Al menos, creo que es Juliette.

Ella se ve como una persona diferente.


Entra en la habitación con un atuendo en el que nunca la he visto,
negro de de pies a cabeza, se ve bien, hermosa como siempre, pero
diferente. Ella luce más fuerte. Más enojada. No pensé que me
gustaría el pelo corto en ella, anoche era un trabajo chapucero y
descuidado, pero ella debe haberlo arreglado esta mañana. El corte
es un recortado uniforme todo a lo largo. Un corte simple y elegante
rapado liso.

Ella lo hace funcionar.

—Buenos días —,dice ella y su voz es tan hueca que, por un


momento, estoy atónito. Se las arregla para hacer que esas dos
palabras suenen mezquinas y es tan diferente a ella que me asusta.

—Maldición princesa —,le digo en voz baja—. ¿Eres realmente tú?

Ella me mira solo por un segundo, pero se siente más como si


mirara a través de mí y algo sobre la expresión fría y venenosa en
sus ojos rompe mi corazón como nada más.

No sé qué le pasó a mi amiga.

Y luego, como si esta mierda no pudiera ser más dramática, Lena


atraviesa la puerta como una maldita debutante. Probablemente
estaba esperando tras bastidores por el momento adecuado para
hacer su entrada. Para sacar a Juliette de su juego.

No funciona

Miro, como a través del agua, cuando Juliette se encuentra con


Lena por primera vez. Juliette está rígido y superior y estoy
orgulloso de ella por ser fuerte, pero no puedo reconocerla en el
momento

J no es así.

Ella no es fría de esta forma.


La he visto enojarse, diablos, la he visto perder la cabeza, pero
nunca ha sido cruel Ella no es mala. Y no es que crea que Lena se
merece algo mejor. porque no lo hago. No doy una mierda por Lena.
Pero esto, esta pantalla, está tan fuera del carácter para Juliette que
debe significar que ella está sufriendo incluso más de lo que
pensaba. Más de lo que podría haber imaginado. Como que el dolor
la ha desfigurado.

Lo sabría. La conozco.

Warner podría matarme si supiera que me siento así, pero la verdad


es que conozco a Juliette mejor que nadie. Mejor que él.

La matemática es simple: J y yo hemos sido cercanos, por más


tiempo.

Ella y yo hemos pasado por más mierda juntos. Hemos tenido más
tiempo para hablar sobre cosas reales juntos. Ella es mi amiga más
cercana.

Castle también ha estado ahí para mí, pero es como un padre para
mí, y no puedo hablarle con él o con cualquier otra persona como lo
hago con Juliette. Ella es diferente Ella me entiende. Le doy un
montón de mierda por ser emocional todo el tiempo, pero amo cuán
empática es. Me encanta cómo ella siente las cosas tan
profundamente que a veces incluso la alegría logra herirla Es quien
es ella. Ella es todo corazón.

¿Y esta... esta versión de ella que estoy viendo ahora mismo?

Es una mierda.

No puedo aceptarlo porque sé que no es real. Porque sé que


significa que algo está mal.

De repente, una oleada de voces enojadas rompe mi ensueño.


Levanto la vista justo a tiempo para darme cuenta de que Lena ha
dicho algo desagradable. Valentina, una de los gemelos, se vuelve
hacia ella y me obligo a prestar más atención cuando dice

—Debería haberte cortado las orejas cuando tuve la oportunidad.

Mis cejas se disparan por mi frente.

Doy un paso adelante, confundido, y miro alrededor de la habitación


en busca de una pista, pero una tensión extraña e incómoda ha
reducido a todos al silencio.

—Uh, lo siento —,le digo, aclarándome la garganta—. ¿Me estoy


perdiendo de algo?

Más silencio.

Es Lena quien finalmente ofrece una explicación, pero sé mejor que


confiar en ella cuando dice: —A Valentina le gusta jugar a fingir.

Nicolás, el otro gemelo, la rodea en un instante, respondiéndole


furiosamente en español. Valentina palmea a su hermano en el
hombro. —No —, dice ella—, ¿sabes qué? Está bien. Deja que
hable. Lena cree que me gusta fingir —

,dice una palabra en español— No voy a fingir —más palabras en


español.

La boca de Stephan se abre en lo que parece ser shock, pero Lena


simplemente rueda sus ojos, así que no tengo idea de lo que acaba
de pasar.

Arrugo la frente. Es una conversación frustrante para seguir.

Pero cuando miro a Juliette me doy cuenta, con alivio, que no soy el
único que se siente así. J tampoco entiende de lo que están
hablando. Ni tampoco Castle. Y justo cuando pienso que Warner
debe estar confundido, también, comienza a hablar con Valentina en
español fluido.

De repente mi cabeza da vueltas.

—Maldita sea, hermano —,le digo—. Tú también hablas español,


¿eh? Voy a tener que acostumbrarme a esto.

—Todos hablamos muchos idiomas —,me dice Nicolás. Todavía


luce un poco irritado, pero estoy agradecido por la explicación—.
Tenemos que ser capaces de comunicarnos —

Juliette lo interrumpe enfadadamente. —Escuchen, chicos, no me


importan sus dramas personales. Tengo un dolor de cabeza masivo
y un millón de cosas que hacer hoy y me gustaría comenzar.

Ja.

Por supuesto. Juliette tiene resaca.

Apuesto a que nunca ha tenido resaca. Y si esto no fuera, como,


una situación de vida o muerte, creería que era algo gracioso.

Nicolás dice algo suavemente en respuesta a ella y luego deja caer


su cabeza en un mini-arco.

Yo cruzo mis brazos No confío en el

—¿Qué? —Juliette lo mira, confundida—. No sé lo que eso significa.

Nicolás le sonríe. Dice algo más en español, y para ahora es obvio


que está jodiendo con ella, y casi le doy una patada en la cara.

Warner se acerca a él antes que yo. Le dice algo a Nicolás, algo


más que no entiendo, pero de alguna manera esto hace que Juliette
se enoje más.

Qué mañana tan rara.


Escucho a Nicolás decir: —Estamos encantados de conocerte —,en
inglés, y estoy oficialmente tan jodidamente confundido que creo
que debería irme.

Juliette dice: —¿Supongo que todos asistirán al simposio hoy?

Otra maldita inclinación de parte de Nicolás. Más palabras en


español.

—Eso es un sí —,traduce Warner.

Eso parece molestarla. Ella se gira, se vuelve para mirarlo. —¿Qué


otros idiomas hablas? —,dice con los ojos destellando y Warner se
paraliza tan de repente que mi corazón duele por él.

Este momento es demasiado real.

Warner y Juliette están tan llenos de mierda hoy. Pretenden ser tan
duros, tan fresco y compuestos y luego... esto . Juliette le dice una
cosa y Warner se convierte en un idiota. Él la está mirando,
demasiado atontado como para hablar, y ella está sonrojada,
viéndose acalorada y molesta solo porque él la está mirando.

Jesús.

Me pregunto si Warner tiene alguna idea de cómo se ve ahora,


mirando fijamente a Juliette como si todas las palabras fueron
empujadas fuera de su cabeza, y luego, con una sacudida, me
pregunto si era así como me veía cuando estaba hablando con
Nazeera.

Un estremecimiento involuntario corre a través de mí.

Finalmente, Stephan saca a Warner de su miseria. Él se aclara la


garganta y dice: —Nos enseñaron muchos idiomas desde muy
pequeños. Fue crítico que los comandantes y sus familias supieran
cómo comunicarse entre ellos.
Juliette baja la mirada, se recompone. Cuando se vuelve hacia
Stephan, su rostro perdió la mayor parte de su sonrojo, pero todavía
se ve un poco manchada.

—Pensé que El Restablecimiento quería deshacerse de todos los


idiomas —, Juliette dice—. Pensé que estaban trabajando hacia un
lenguaje único y universal

— Sí, Madam Suprema —,dice Valentina. (Conozco la palabra sí.


Significa sí.

No soy un completo idioto.) —Eso es verdad —,dice ella—. Pero


primero tuvimos que ser capaces de hablar el uno con el otro, ¿no?

Y entonces—

No sé por qué, pero algo acerca de la respuesta de Valentina abre


algo dentro de Juliette. Ella luce casi como si misma otra vez. Su
cara pierde su tensión. Sus ojos están muy abiertos, casi tristes.

—¿De dónde eres? —,dice en voz baja, y su voz es tan


despreocupada que me da esperanza, esperanza de que la
verdadera J todavía esté allí, en algún lugar—. Antes de que el
mundo fuera re-mapeado —,dice ella—, ¿cuáles eran los nombres
de sus países?

—Nacimos en Argentina —,dicen las gemelas.

—Mi familia es de Kenia—,dice Stephan.

—¿Y se han visitado entre ustedes? —Juliette se gira, escanea sus


caras—

¿Viajan a los continentes de los otros?

Ellos asienten.

—Guau —,dice ella—. Eso debe ser increíble.


—Usted también debe visitarnos, Madam Suprema —,dice Stephan
sonriendo—. Nos encantaría que se quede con nosotros. Después
de todo —, dice—, usted es una de nosotros ahora.

Y así como así, la sonrisa de Juliette se ha ido.

Su cara se cierra. Persianas cerradas. Ella vuelve a la cáscara fría


de una persona que era cuando entró y su voz es severa cuando
dice: —¿Warner, Castle, Kenji?

Me aclaro la garganta. —¿Sí?

Escucho a Castle decir: —¿Sí, señorita Ferrars?

Miro a Warner, pero él no dice una palabra. Él solo la mira fijamente.

—Si hemos terminado aquí, me gustaría hablar con ustedes tres a


solas, por favor.

Miro de Warner a Castle, esperando que alguien diga algo, pero


ninguno lo hace.

—Uh, sí —,digo rápidamente—. No, uh, no hay problema. —Le


lanzo una mirada a Castle, como ¿Qué demonios? Y él salta con un
—Ciertamente.

Warner todavía la está mirando. Él no dice nada Casi lo golpeo.

Juliette parece estar de acuerdo con mi línea de pensamiento


porque ella se aleja, luciendo extremadamente enojada mientras ella
se va, y comienzo a seguirla por la puerta cuando siento una mano
en mi hombro. Una mano pesada.

Miro directamente a los ojos de Warner y, no voy a mentir, es una


experiencia desorientadora. Este tipo tiene unos ojos salvajes.
Pálidos verde hielo. Es un poco desconcertante

—Dame un minuto con ella —,dice.


Asiento con la cabeza. Doy un paso atrás. —Sí, lo que sea que
necesites.

Y se ha ido. Oigo que él la llama y me quedo allí incómodamente,


mirando la puerta abierta e ignorando a los otros niños en la
habitación. Cruzo mis brazos.

Aclaro mi garganta

—Entonces es verdad —,dice Stephan.

Me vuelvo, sorprendido. —¿Qué quieres decir?

—Realmente se aman. —Él asiente con la cabeza hacia la puerta


abierta—.

Esos dos.

—Sí —,digo, confundido—. Es verdad.

—Hemos oído hablar de eso, por supuesto —,dice Nicolás—. Pero


es interesante ser testigo en persona.

—¿Interesante? —Levanto una ceja—. Interesante ¿cómo?

—Es bastante conmovedor —,dice Valentina y suena como si lo


dijera en serio.

Castle se me acerca entonces. —Ha pasado al menos un minuto


—,dice en voz baja.

—Bien. —Asiento con la cabeza—. Bueno, nos veremos más tarde


niños, le digo a la habitación—. Si ustedes chicos aún no han
desayunado, siéntanse libre de tomar algunos muffins de la cocina.

Están buenos. Yo comí dos.


Capitulo Cuatro

Casi tropiezo tratando de detenerme en el lugar cuando salimos al


pasillo. Warner y Juliette no han ido muy lejos y están muy juntas,
claramente teniendo una conversación acalorada, importante.

—Deberíamos salir de aquí —,le digo a Castle—. Necesitan espacio


para hablar.

Pero Castle no responde de inmediato. Los mira fijamente con una


intensa mirada en su rostro y, por primera vez en mi vida, lo veo de
manera diferente.

Como si no lo conociera.

Después de todo lo que Warner me dijo ayer, sobre cómo Castle


siempre supo Juliette tenía una historia complicada, sabía que era
un activo crítico, sabía que había sido adoptada, sabía que sus
padres biológicos la habían donado al Restablecimiento y que me
había enviado a mí en una misión secreta para recogerla— Me he
sentido un poco extraño. No mal, exactamente. Simplemente
extraño. Todo esto no es para mí una revelación suficiente como
para perder completamente la fe Castle. Él y yo hemos pasado por
mucho para que yo dude de su amor.

Pero me siento apagado.

Inestable.

Quiero preguntarle por qué me ocultó todo esto. Quiero exigir una
explicación. Pero, por alguna razón, no me atrevo a hacerlo. No
todavía, de todos modos. Creo que quizás tengo miedo de escuchar
las respuestas a mis propias preguntas. Me preocupa lo que podrían
revelar sobre mí .
—Sí —,Castle finalmente dice, el sonido de su voz reenfocando mis
pensamientos —. Tal vez deberíamos darles el espacio que
necesitan.

Le disparo una mirada incierta. —No crees que sean buenos juntos,
¿eh?

Castle se vuelve hacia mí, sorprendido. —Al contrario —,dice—.


Creo que son afortunados de haberse encontrado en este mundo
infernal. Pero si quieren una oportunidad de felicidad, tendrán que
seguir sanando. Individualmente. —Se da la vuelta de nuevo.
Estudia sus figuras en la distancia—. Me preocupan, a veces, por
los secretos entre ellos. Quiero que hagan el duro trabajo de
succionar el veneno de sus pasados.

—Asqueroso.

Castle sonríe. —De hecho. —Él envuelve su brazo alrededor de mi


hombro. Aprieta —. Mi mayor deseo para ti —,dice—, es que te
veas como yo lo hago: como un joven brillante, apuesto y compasivo
que haría cualquier cosa por la gente que ama.

Me alejo, sorprendido. —¿Que te hizo decir eso?

—Es solo algo que me he estado recordando a mí mismo de decir


en voz alta. —Suspira—. Quiero que entiendas que Nazeera es una
chica muy, muy afortunada de ser el objeto de tus afectos. Me
gustaría que te dieras cuenta de eso. Ella está dotada y es hermosa,
sí, pero tú...

—Espera. ¿Qué? —De repente siento náuseas—. ¿Cómo …?

—Oh —,dice Castle, con los ojos muy abiertos—. Oh, ¿era un
secreto? No me di cuenta que era un secreto. Mis disculpas.

Yo murmuro algo asqueroso.


Él ríe. —Tengo que decir que si estás interesado en mantenerlo para
ti mismo, quizás quieras cambiar tus tácticas.

—¿Qué quieres decir?

Él se encoge de hombros. —No te ves a su alrededor. Tus


sentimientos son obvios para todo el mundo. Desde cualquier lugar.

Dejo caer mi cabeza en mis manos con un gemido.

Y cuando finalmente levanto la vista, listo para responder, la escena


me delante de mí me distrae por lo que me olvido de hablar.

Warner y Juliette están teniendo un momento .

Un momento bastante apasionado, aquí mismo, en el salón. Me doy


cuenta, mientras los veo, que nunca los he visto besarse antes.
Estoy congelado. Un poco aturdido. Y sé que debería, como, mirar
hacia otro lado, quiero decir, ¿sé dentro de mi cabeza que debería?
¿Que es la cosa decente por hacer? Pero estoy algo así como
fascinado.

Claramente tienen una química loca.

Su relación nunca tuvo mucho sentido para mí, no podía entender


cómo alguien como Warner podría ser un socio emocional para
cualquier persona, mucho menos para alguien como Juliette: una
niña que come, duerme y respira emoción. Rara vez lo vi exteriorizar
cualquier cosa. Me preocupaba que Juliette le estuviera dando
demasiado crédito, que aguantó demasiado de su mierda a cambio
de... ni siquiera sé qué. ¿Un sociópata con una extensa colección de
abrigos?

Sobre todo, me preocupaba que ella no estuviera recibiendo el tipo


de amor que se merecía.

Pero ahora, de repente...


Su relación tiene sentido. De repente, todo lo que ella me ha dicho
sobre él tiene sentido. Todavía no creo entender a Warner, pero es
obvio que algo en ella enciende un fuego dentro él. Él se ve vivo
cuando ella está en sus brazos. Humano como nunca lo había visto
antes.

Como si estuviera enamorado.

Y no solo enamorado, sino más allá de la salvación. Cuando ambos


se separan lucen un poco alocados, pero Warner luce
especialmente desquiciado. Su cuerpo está temblando. Y cuando de
repente ella sale corriendo por el pasillo, sé que esto no terminará
bien.

Mi corazón duele. Por ambos.

Observo a Warner caer contra la pared, hundiéndose en la piedra


hasta que sus extremidades se rinden. Se desploma sobre el suelo.

—Voy a hablar con él —,dice Castle y la mirada devastada en su


rostro me sorprende—. Ve a buscar a la señorita Ferrars. Ella no
debería estar sola ahora mismo.

Tomo una respiración fuerte. —Lo tengo. —Y luego—: Buena


suerte.

Él sólo asiente.

Tengo que golpear la puerta de Juliette unas cuantas veces antes de


que finalmente la abra. Ella solo abre una pulgada, dice: —No
importa —,y luego trata de cerrarla.

Cojo la puerta con mi bota.

—¿No importa qué? —Inclino mi hombro en la puerta y con un


pequeño empujón, me las arreglo para apretar mi camino dentro—.
¿Qué está pasando?
Ella camina a través de la habitación, tan lejos de mí como puede.

No entiendo esto. No entiendo por qué me está tratando así. Y abro


la boca para decir exactamente eso cuando ella dice:

—No importa, no quiero hablar con ninguno de ustedes. Por favor


vete. O

tal vez todos se pueden ir al infierno. En realidad no me importa.

Me estremezco. Sus palabras aterrizan como golpes físicos. Ella me


habla como si yo fuera el enemigo y no lo puedo creer. —¿Estás...
espera, estás hablando en serio ahora?

—Nazeera y yo nos vamos al simposio en una hora —,me dice con


brusquedad. Ella todavía no me mira—. Tengo que alistarme.

—¿Qué? —En primer lugar, ¿cuándo diablos se convirtió en la


mejor amiga de Nazeera? Y segundo—: ¿Qué está pasando, J?
¿Qué sucede contigo?

Se da la vuelta, su cara es una caricatura impresionante. Ella se ve


amotinada. — ¿Qué está mal conmigo? Oh, ¿como si no lo
supieras?

La fuerza de su ira me hace retroceder un paso. Me recuerdo que


esta chica probablemente podría matarme con un movimiento de su
mano si quisiera. —

Quiero decir que yo escuché sobre lo que pasó con Warner, sí, pero
estoy bastante seguro de que acabo de verlos a ustedes chicos
haciéndolo en el pasillo, así que, uh, estoy realmente confundido...

—Me mintió , Kenji. Me mintió todo este tiempo. Sobre tantas cosas.
Y

también lo hizo Castle. Así que tú...


—Espera, ¿qué? —Esta vez la agarro del brazo antes de que tenga
la oportunidad de alejarse otra vez—. Espera, no te mentí sobre
mierda. No me mezcles en este lío. No tuve nada que ver con nada
de esto. Demonios, todavía no he descubierto qué decirle a Castle.
No puedo creer que me haya ocultado todo esto.

Juliette se queda súbitamente quieta. Sus ojos se abren, brillando


con lágrimas no derramadas. Y entonces, finalmente, entiendo que
ella pensó que yo también la había traicionado.

—¿No estabas involucrado en todo esto? —Ella susurra—. ¿Con


Castle?

—Uh-uh. De ninguna manera. —Doy un paso adelante—. No tenía


ni idea de nada de esta locura hasta que Warner me lo contó ayer.

Ella me mira fijamente, todavía insegura.

Y no puedo evitarlo; ruedo mis ojos.

—Bueno, ¿cómo se supone que debo confiar en ti? —,dice ella, con
la voz quebrada—. Todos me han estado mintiendo…

—J —,digo—, vamos. —Sacudo la cabeza con fuerza. No puedo


creer que tenga que decir esto. No puedo creer que ella dudara de
mí, que no me había hablado de esto antes—. Tú me conoces —,le
digo—. Sabes que no miento. Ese no es mi estilo.

Una sola lágrima se escapa por el costado de su cara y la vista es al


mismo tiempo desgarradora y tranquilizadora. Esta es la chica que
conozco. La amiga que amo. Ella es todo corazón.

Ella susurra: —¿Lo prometes?

—Oye. —Extiendo mi mano—. Ven aquí, niña.


Todavía luce un poco escéptica, pero da los pasos necesarios hacia
adelante y la atraigo, tirando de ella contra mi pecho y apretando
con fuerza. Ella es tan pequeña. Como un pajarito con huesos
huecos. Nunca sabrías que es técnicamente invencible. Que ella
probablemente podría derretir la piel de mi cara si quisiera. Aprieto
poco más fuerte, corro una mano arriba y abajo de su espalda en un
reconfortante gesto familiar y la siento finalmente relajarse. Siento el
momento exacto en que la tensión abandona su cuerpo, cuando se
derrumba completamente contra mi pecho. Sus lágrimas empapan a
través de mi camisa, cálidas e implacables.

—Vas a estar bien, —le susurro—. Lo prometo.

—Mentiroso.

Sonrío. —Bueno, hay un cincuenta por ciento de posibilidades de


que esté en lo correcto.

—¿Kenji?

—¿Mm?

—Si me entero de que me estás mintiendo sobre algo de esto, te


juro por Dios que te arrancaré fuera todos los huesos de tu cuerpo.

Casi me ahogo con una repentina y sorprendida risa. —Uh, sí, está
bien.

—Lo digo en serio.

—Uh-huh. —Le acaricio la cabeza. Tan mullida.

—Lo haré.

—Lo sé, princesa. Lo sé.

Nos acomodamos en un cómodo silencio, los dos seguimos


sosteniéndonos y estoy pensando en lo importante que es esta
relación para mí, lo importante que Juliette es para mí, cuando ella
dice de repente:

—Kenji?

—¿Mm?

—Van a destruir el Sector 45.

—¿Quién?

—Todo el mundo.

El shock endereza mi columna vertebral. Me alejo, confundido. —


¿Todos quiénes?

—Todos los demás comandantes supremos —,dice Juliette—.


Nazeera me dijo todo.

Y entonces, de repente, lo entiendo.

Su nueva amistad con Nazeera.

Este debe ser el secreto que Warner dijo que ella estaba
escondiendo: Nazeera debe ser una traidora al Restablecimiento. O
es eso o ella nos ha estado mintiendo a todos.

Sin embargo, esto último no parece probable.

Tal vez estoy siendo estúpidamente optimista, pero Nazeera


prácticamente me lo dijo la otra noche con todo su discurso sobre el
uso de un símbolo de resistencia y sobre odiar a su padre y sobre
honrar a las mujeres que él avergonzó.

Tal vez el gran secreto de Nazeera es que ella realmente está aquí
para ayudarnos. Tal vez no hay nada que temer. Tal vez la mujer es
simplemente perfecta.
De repente estoy sonriendo como un idiota. —¿Así que Nazeera es
una de los buenos, eh? ¿Ella está en nuestro equipo? ¿Tratando de
ayudarte?

—Oh, Dios mío, Kenji, por favor enfócate…

—Solo digo. —Levanto mis manos, retrocedo un paso—. La chica


está tan buena como el infierno, es todo lo que estoy diciendo.

Juliette me mira como si hubiera perdido la cabeza, pero ella se ríe.


Resopla, suavemente, y barre lejos algunas lágrimas olvidadas.

—Así que. —Asiento con la cabeza, animándola a hablar—. ¿Cual


es el asunto? ¿Los detalles? ¿Quiénes están viniendo? ¿Cuándo?
¿Cómo? ¿Etcétera?

—No lo sé —,dice Juliette, sacudiendo la cabeza—. Nazeera


todavía está tratando de descubrirlo. ¿Ella piensa que tal vez en la
próxima semana más o menos? Los chicos están aquí para
monitorearme y enviar información de vuelta, pero vienen al
simposio, específicamente, porque los comandantes quieren saber
cómo los otros líderes del sector reaccionarán al verme. Nazeera
dice que cree que la información ayudará a informarnos sobre sus
próximos movimientos. Supongo que tenemos tal vez una cuestión
de días.

Mis ojos se abren dolorosamente. Un asunto de días no era lo que


esperaba oír. Esperaba meses. Semanas, como mínimo.

Esto es malo.

—Oh —,le digo—. Mierda.

—Sí". Juliette me lanza una mirada atribulada—. Pero cuando ellos


decidan destruir al sector 45, su plan es también hacerme
prisionera. El Restablecimiento quiere llevarme de vuelta, al parecer.
Lo que sea que eso signifique.
—¿Llevarte de vuelta?

—Frunzo el ceño—. ¿Para qué? ¿Más pruebas? ¿Tortura? ¿Qué


quieren hacer contigo?

—No tengo ni idea —,dice Juliette, sacudiendo la cabeza—. No


tengo ni idea de quiénes son estas personas. Mi hermana
aparentemente todavía está siendo 31

evaluada y torturada en algún lugar. Así que estoy bastante segura


de que no me llevarán de vuelta para una gran reunión familiar,
¿sabes?

—Guau. —Miro hacia otro lado. Suelto un suspiro—. Eso es un


drama de otro nivel.

—Sí.

—Entonces, ¿qué vamos a hacer? —,digo.

Juliette me estudia por un segundo. Sus ojos se juntan. —Quiero


decir, no lo sé, Kenji. Vienen a matar a todos en el Sector 45.
Realmente no creo tener elección.

Yo levanto mis cejas. —¿Qué quieres decir?

—Quiero decir, estoy bastante segura de que tendré que matarlos


primero.
Capitulo Cinco

Salgo de la habitación de Juliette aturdido. No parece correcto que


tanta mierda horrible debe estar, como, permitida en tan corto
espacio de tiempo. Debería haber un lugar seguro en el universo en
algún lugar, algo que se bloquea automáticamente en casos de
extrema estupidez humana. Tal vez una palanca de emergencia. Un
botón, incluso.

Esto es ridículo.

Suspiro, sintiéndome repentinamente mal del estómago.

Supongo que tendremos que esperar para discutir sobre todo esto
esta noche, después del simposio, el cuál será un show de mierda
en sí mismo. No parece haber un punto para asistir al simposio
ahora, pero Juliette dijo que no quería echarse atrás, no a esta
altura del juego, se supone que todos debemos ser amables y
actuar como si todo fuera normal. Seiscientos líderes del sector se
reunirán en la misma sala y se supone que debemos ser agradables
y actuar como si todo fuera normal. No lo entiendo. No es un secreto
para nadie que nosotros, como sector, hemos traicionado a todo el
establecimiento, así que no entiendo por qué siquiera nos
molestamos en fingir. Pero Castle dijo que mantener estas
pretensiones significa algo para el sistema, por lo que tenemos que
seguir adelante. No afrontar la mierda ahora es básicamente como
condenar al resto del continente. Sería una declaración de guerra.

Honestamente, la ridiculez de todo esto sería casi graciosa si no


pensara que probablemente todos vamos a morir.

Qué día.

Veo a Sonya y Sara en mi camino de regreso a mi habitación y


asiento como un saludo rápido pero Sara me agarra del brazo.
—¿Has visto a Castle? —,dice ella.

—Hemos estado tratando de ponernos en contacto con él durante


una hora

—,dice Sonya.

La urgencia en sus voces envía un repentino pinchazo de miedo a


través de mi cuerpo y el agarre que Sara todavía tiene en mi brazo
no está ayudando. Tampoco es propio de ellas el estar tan ansiosas;
desde que las conozco, estas dos siempre han sido amables y
generalmente tranquilas, a través de todo.

—¿Qué está mal? —digo—. ¿Qué está pasando? ¿Hay algo que
pueda hacer para ayudar?

Sacuden la cabeza al mismo tiempo. —Tenemos que hablar con


Castle.

—La última vez que lo vi, estaba abajo, hablando con Warner. ¿Por
qué no lo llaman? Siempre lleva puesto el auricular.

—Lo hemos intentado —,dice Sony—a. Varias veces.

—¿Al menos pueden decirme de qué se trata? Solo para que no


tenga un ataque al corazón?

Los ojos de Sara se ensanchan. —¿Has estado experimentando


dolores en el pecho?

—¿Te has sentido inusualmente letárgico? —,Sonya interviene.

—¿Falta de aliento? —Sara de nuevo.

—¿Qué? No. Chicas, deténganse, lo dije como una forma de decir.


En realidad no voy a tener un ataque al corazón. Solo estoy... estoy
preocupado.
Sonya me ignora. Ella revuelve en el bolso de mensajero que lleva
consigo en caso de emergencias y extrae un pequeño frasco de
medicina. Ella y Sara son gemelas y nuestras curanderas residentes
y son una combinación interesante de gentileza pero
extremadamente serias. Son médicas con modales perfectos para
tratar a los pacientes y nunca dejan que se ignore cualquier mención
de dolor, enfermedad o lesión. Una vez, en los tiempos de Punto,
dije casualmente que estaba enfermo y cansado de estar bajo tierra
todo el tiempo y las dos me obligaron a meterme en una cama y
exigieron que les diera una lista de mis síntomas. Cuando
finalmente fui capaz de explicar que había estado bromeando, que
"enfermo y cansado" era algo que la gente dice a veces, no
creyeron que fuera gracioso. Estuvieron irritadas conmigo durante
una semana después de eso.

—Toma esto con contigo, como medida de precaución —, dice


Sonya y presiona el frasco azul cilíndrico en mi mano—. Como
ustedes saben, Sara y yo hemos estado trabajando en esto por un
tiempo, pero esta es la primera vez que sentimos que podría estar
listo para el campo. Eso —,dice, asintiendo al frasco en mi mano—,
es un lote de prueba pero no hemos tenido ningún problema con
ello. En realidad, pensamos que podría estar listo para la
producción.

Eso llama mi atención.

Miro con asombro el frasco en mi mano. Es pesado. De cristal. —De


ninguna manera —les digo suavemente—. ¿Lo lograron? —Miro
hacia arriba, mirándolas a los ojos.

Ellas sonríen exactamente al mismo tiempo.

Estas dos han estado trabajando en la creación de píldoras


curativas durante tanto tiempo como llego a recordar. Querían
darnos algo para llevar en el camino, en el medio de la batalla, para
mantenernos en marcha si y / o cuando no estuvieran cerca.
—¿James trabajó en esto en absoluto?

Sonya sonríe más ampliamente. —Él ayudó.

—¿Sí? —Yo también sonrío—. ¿Cómo va su entrenamiento? ¿Todo


bien?

Ellas asienten. —Estamos a punto de ir a recogerlo, en realidad


—,dice Sara—. Para su sesión de la tarde. Es un estudiante rápido.
Se está habituando a sus poderes muy bien.

Casi sin darme cuenta, me levanto un poco más alto, inflo mi pecho
como un pavo real. No sé qué derecho tengo de sentirme propietario
de ese niño pero estoy tan orgulloso de él.

Sé que tiene un gran futuro por delante.

—Está bien, entonces —levanto el frasco— gracias por esto. Voy a


llevármelo conmigo porque —agito el frasco—, esto es increíble.
Pero no se preocupen. En serio. No voy a tener un ataque al
corazón.

—Bien —,dicen las dos.

Sonrío. — ¿Así que quieren que le diga a Castle que lo están


buscando?

Ellas asienten.

—¿Y no van a decirme de qué se trata la urgencia?

Sara y Sonya intercambian miradas.

Yo levanto una ceja.

Finalmente, Sara dice:

—¿Recuerdas cuando le dispararon a Juliette?


—Le dispararon hace tres días, Sara. —Le ofrezco una mirada de
incredulidad. "No es probable que lo olvide.

Sonya interviene y dice: —Sí, pero, lo que no sabes, lo que nadie


más que Warner y Castle saben, es que algo le pasó a Juliette
cuando le dispararon. Algo que no pudimos curar,

—¿Qué? —digo bruscamente—. ¿Qué quieres decir?

—Había algún tipo de veneno dentro las balas —,explica Sara—.


Alguna cosa que le estaba dando alucinaciones.

La miro, horrorizado.

—Hemos estado estudiando las propiedades del veneno durante


días, tratando de obtener un antídoto —,dice ella—. En cambio,
descubrimos algo…

inesperado. Algo aún más importante.

Después de un momento de silencio, no puedo soportarlo más.

— ¿Y? —digo, gesticulando con mi mano para que continúen.

—Realmente queremos contarte todo —,dice Sonya—, pero


tenemos que hablar con Castle primero. Él necesita ser el primero
en saberlo. —Ella vacila—.

Sólo puedo decirte que creemos que hemos descubierto algo que se
corresponde directamente con los tatuajes en el cadáver del
asaltante de Juliette.

—Ese tipo que Nazeera asesinó —, le digo, recordando—. Ella


salvó la vida de Juliette.

Ellas asienten.

Otra pinchazo de miedo me atraviesa.


—Está bien —,les digo, tratando de mantener mi voz ligera,
constante. No quiero enloquecerlas con mis propias preocupaciones
—. Bueno. Le diré a Castle que se reúna con ustedes de inmediato
¿Estarán en el ala médica?

Ellas asienten de nuevo.

Y luego, mientras me alejo, Sara me llama.

Me doy la vuelta

—Dile... —Ella vacila de nuevo, y luego parece tomar una decisión


—. Dile que acerca del Sector 241. Dile que creemos que es un
mensaje. De Nouria.

—¿Qué? —Me congelo en el lugar, incrédulo—. Eso es imposible.

—Sí —,dice Sara—. Lo sabemos.

Tomo las escaleras.

No tengo tiempo para esperar el ascensor, y además, mi cuerpo


está demasiado lleno de energía nerviosa en este momento como
para quedarse quieto. Tomo las escaleras dos, tres a la vez, volando
incluso mientras mantengo una mano sobre la barandilla para
estabilizarme.

No pensé que este día podría volverse más loco.

Nouria.

Mierda.

No sé cómo reaccionará Castle al escuchar su nombre. No ha


escuchado una palabra de Nouria en años. No desde... bueno, no
desde que los chicos fueron asesinados. Castle me dijo que le dio
espacio a Nouria porque pensó que ella necesitaba tiempo. Él pensó
que volverían a encontrarse una vez más después de que ella se
recuperara. Pero después de que se erigieron los sectores, se hizo
casi imposible contactar a los seres queridos. Internet fue una de las
primeras cosas que El Restablecimiento se llevó, y sin él, el mundo
se convirtió, en un instante, en un lugar más grande y aterrador.
Todo era más difícil. Todos se sentían impotentes. No creo que
nadie se haya dado cuenta de cuánto. Confiábamos en internet para
literalmente todo hasta que se apagaron las luces. Las
computadoras y los teléfonos fueron retirados. Destruidos. Los
hackers fueron encontrados y ahorcados públicamente.

Las fronteras se cerraron sin previo aviso.

Y luego el Restablecimiento destrozó familias. A propósito. Al


principio fingieron que lo estaban haciendo por el bien de la
humanidad. Ellos lo llamaron una nueva forma de integración.
Dijeron que las relaciones raciales estaban en su peor momento
porque todos estábamos tan aislados unos de otros y esa parte del
problema era porque la gente había construido estas extensas
unidades familiares: el Restablecimiento se refería a las grandes
familias como dinastías y estas dinastías solo reforzaban la
homogeneidad dentro de comunidades homogéneas. Dijeron que la
única manera de arreglar esto era romper dichas dinastías.
Implementaron algoritmos que les ayudaron a manufacturar la
diversidad mediante la reconstrucción de comunidades con
proporciones específicas.

Pero no pasó mucho tiempo antes de que dejaran de fingir que les
importaba una mierda por las comunidades diversas. Pronto, incluso
las pequeñas infracciones serían suficientes para que fueras llevado
lejos de tu familia. Llegabas tarde al trabajo un día y algunas veces
te enviaban, o lo que es peor, a alguien que amabas, a través del
planeta. Tan lejos nunca serías capaz de encontrar tu camino de
regreso.

Eso es lo que le pasó a Brendan. Fue arrancado de su familia y


enviado aquí, al Sector 45, cuando tenía quince años. Castle lo
encontró y lo acogió. Lily también. Ella es de lo que solía ser Haití.
La apartaron de sus padres cuando ella 36

sólo tenía doce años. La pusieron en un hogar grupal con una


tonelada de otros niños desplazados. Eran orfanatos glorificados.

Me escapé de uno de esos orfanatos cuando tenía ocho años.

A veces pienso que por eso me preocupo tanto por James. Me


siento conectado a él, en cierto modo. Cuando estábamos en la
base juntos, Adam nunca me dijo que su pequeño hermano
prácticamente vivía en uno de esos orfanatos. No fue hasta ese día
cuando estábamos escapando, cuando James y yo tuvimos que
escondernos juntos mientras Adam y Juliette trataban de encontrar
un auto y me di cuenta de dónde estábamos. Me tomó echar un
vistazo alrededor a esos terrenos y vi ese lugar por lo que era.

Todos esos niños.

James tuvo más suerte que los otros niños, no solo tenía un
pariente vivo, sino que tenía un pariente viviendo cerca, uno que
podía permitirse el lujo de mantenerlo en un apartamento privado.
Pero cuando le pregunté a James sobre su

"escuela" y sus "amigos" y sobre Benny, la mujer que se suponía


debía traerle sus comidas del gobierno en forma regular, recibí todas
las respuestas que necesitaba.

James dormía en su propia cama por la noche, pero pasaba sus


días en un orfanato, con otros niños huérfanos. Adam le pagó a
Benny un poco más para mantener un ojo en James, pero en última
instancia, su lealtad era a un cheque de pago. Al final del día, James
era un niño de diez años que vivía solo.

Tal vez todo esto es por lo que siento que entiendo a Adam. Por qué
lucho por él incluso cuando es un imbécil. Él luce como un tipo
enojado, explosivo, y algunas veces realmente es un imbécil, pero
debe ser difícil ver a tu hermano pequeño vivir solo en un recinto
para niños torturados, abandonados. Mata lentamente tu alma el ver
a un niño de diez años sollozar y gritar en medio de la noche porque
sus pesadillas siguen empeorando y, no importa lo que hagas,
parece que no puedes hacerlo mejor.

Viví con Adam y James durante meses. Vi el ciclo todas las noches.
Y

observé, cada noche, como Adam trataba de calmar a James. Como


él arropaba a su hermanito en sus brazos hasta que salía el sol.
Creo que James finalmente lo está haciendo mejor, pero a veces no
estoy seguro de que Adam se recuperará de los golpes que ha
hecho con los que ha lidiado. Es obvio que tiene trastorno de estrés
postraumático. No creo que ni siquiera duerma nunca más. Piensa
que está perdiendo lentamente la cabeza

Y a veces me pregunto...

Si tuviera que vivir con eso todos los días, me pregunto si eso
también me volvería loco. Porque no es el dolor lo que es
insoportable. Es la desesperanza. Es la desesperanza lo que te
hace temerario.

Lo sabría.

Solo me tomó dos horas en el orfanato antes de darme cuenta de


que ya no podía confiar los adultos, y para cuando Castle me
encontró durante mi fuga, un niño de nueve años tratando de
mantenerse caliente dentro de un carrito de compra al costado de la
carretera, estaba tan desilusionado con el mundo que 37

pensé que nunca me recuperaría. Tomó mucho tiempo para que


Castle ganara mi confianza por completo; al principio, pasé todo mi
tiempo libre escogiendo puertas cerradas y escabulléndome entre
sus cosas cuando pensaba que no estaba mirando. El día que me
encontró, sentado en su armario inspeccionando el contenido de un
viejo álbum de fotos, estaba tan seguro de que recibiría un bate
sobre mi espalda que casi me cago en mis pantalones. Estaba
aterrorizado, inconscientemente parpadeando dentro y fuera de la
invisibilidad. Pero en lugar de gritarme, se sentó a mi lado y me
preguntó sobre mi familia; solo le había dicho que estaban muertos.
Él quería saber ahora si se le contaría lo que paso. Sacudí la
cabeza repetidamente. No estaba listo para hablar. No creí que
alguna vez estaría listo para hablar.

Él no se enojó.

Ni siquiera parecía importarle que hubiera saqueado sus


pertenencias personales. En su lugar, tomó el álbum de fotos de mi
regazo y me habló de su propia familia.

Era la primera vez que lo vi llorar.


Capitulo Seis

Cuando finalmente encuentro a Castle, él no está solo. Y no está


bien.

Nazeera, Haider, Warner y Castle están saliendo de una sala de


conferencias al mismo tiempo y solo los hermanos parecen no estar
a punto de vomitar.

Todavía sigo respirando con dificultad, acabo de correr seis tramos


de escaleras y sueno sin aliento cuando digo: —¿Qué está
pasando? —Señalo con la cabeza a Warner y Castle—. ¿Por qué
ustedes dos se ven tan asustados?

—Vamos a discutirlo más tarde —,dice Castle en voz baja. Él no me


mira.

—Me tengo que ir —,dice Warner y se echa a correr. Por el pasillo y


lejos, muy lejos.

Lo veo irse.

Castle también está a punto de escabullirse, pero le agarro del


brazo. —Oye

—le digo, forzándolo a encontrarme con mis ojos—. Las chicas


necesitan hablar contigo. Es crítico.

—Sí —,dice y suena tenso—. Acabo de ver todos sus mensajes.


Estoy seguro que puede esperar hasta después del simposio.
Necesito un minuto para...

—No puede esperar. —Mantengo su mirada—. Es crítico.

Finalmente, Castle parece captar la gravedad de lo que estoy


tratando de transmitir. Sus hombros se ponen rígidos Sus ojos se
estrechan.
—Nouria —,le digo.

Y Castle se ve tan aturdido que me preocupa que pueda caerse.

—No le traería un mensaje de mierda, señor. Vaya. Ahora. Están


esperando en el ala médica.

Y luego él también se ha ido.

—¿Quién es Nouria?

Levanto la mirada para ver a Haider estudiándome con curiosidad.

—Su gato —,le digo.

Nazeera contiene una sonrisa. —¿Castle recibió un mensaje


urgente de su gato?

—No sabía que tenía un gato —,dice Haider, frunciendo el ceño. Él


tiene un acento ligero, a diferencia de Nazeera, pero su inglés es
impecable—. No he visto ningún animal en la base. ¿Se les permite
tener animales como mascotas en el Sector 45?

—Nah. Pero no te preocupes, es un gato invisible.

Nazeera intenta y no logra hacer retroceder una risa. Ella tose,


fuerte. Haider la ve, confundido, y observo por el momento en que
se de cuenta de que he bromeando con él. Y entonces-Me mira
fijamente. — Hemar.

—¿Qué dijiste?

—Él simplemente te llamó un imbécil —,explica Nazeera.

—Guau. Agradable.

— Hatha shlon damaghsiz —,le dice Haider a su hermana—.


Vámonos.
—Está bien, espera, eso sonaba como si fuera un cumplido.

—No. —Nazeera sonríe más—. Él acaba de decir que eres un


idiota.

—Guay. Bueno, me alegro de haber aprendido todas estas palabras


importantes en árabe.

Haider sacude la cabeza, indignado. —Esto no fue una lección.

Lo miro por un momento, genuinamente desconcertado. —Tu


hermano no tiene sentido del humor, ¿eh? —le digo a Nazeera.

—No es bueno con la sutileza —,dice ella, todavía sonriéndome—.


Tienes que golpearlo en la cabeza con una broma o él no lo
entiende.

Pongo una mano sobre mi corazón. —Guau, lo siento mucho. Eso


debe ser tan difícil para ti.

Ella se ríe pero rápidamente se muerde el labio para matar el


sonido. Y

suena seria cuando ella dice: —No tienes idea.

Haider frunce el ceño. —¿De qué están hablando?

—¿Ves lo que quiero decir? —,dice ella.

Me río, mirándola a los ojos durante un segundo demasiado largo.


Haider me dispara una mirada asesina

Tomo eso como mi señal para irme.

—Está bien, sí —,le digo, y respiro rápidamente—. Mejor me voy. El


simposio comienza en ... —Echo un vistazo a mi reloj; mis ojos se
ensanchan—
treinta minutos. Mierda. —Miro hacia arriba—. Adiós.

Esta cosa es una escena.

Hay alrededor de seiscientos comandantes y regentes, oficiales del


mismo rango de Warner, en la audiencia, y el lugar está repleto. La
gente sigue acomodándose, tomando sus asientos y Juliette está
arriba en el podio. Nuestro grupo está de pie detrás de ella, en el
escenario, y no voy a mentir, se siente una poco arriesgado. Somos
objetivos perfectos para cualquier psicópata que pueda aparecer
con un arma. Por supuesto, hemos tomado precauciones, se
supone que no se debe permitir a nadie aquí. con cualquier tipo de
arma, pero eso no significa que no pueda suceder. Pero todos
nosotros estuvimos de acuerdo en que permanecer unidos de esta
forma enviaría el mensaje más fuerte. Las chicas permanecieron en
la base, decidimos que sería mejor para ellas mantenerse a salvo
durante suficiente tiempo como para salvarnos si resultamos heridos
y James y Adam están PEA. Castle dijo que Adam no quiere
participar en nada ni remotamente hostil nunca más. No a menos
que tenga que hacerlo.

Lo entiendo.

En mis momentos menos caritativos podría llamarlo un cobarde,


pero lo entiendo. Optaría por permanecer fuera, también, si pudiera.
Simplemente no siento que pueda.

Todavía hay demasiado por lo que estoy dispuesto a morir.

De todas formas. Juliette es bastante invencible, así que mientras


ella la mantenga su energía encendida, debería estar bien. El resto
de nosotros somos 40

vulnerables, pero a la primera señal. de peligro se supone que


debemos dispersarnos. Estamos demasiado superados en número
como para luchar; la mejor posibilidad de sobrevivir es dispersarnos,
dispersarnos los más lejos posible.
Ese es el plan.

Ese es todo el maldito plan.

Casi no tuvimos tiempo de hablar sobre el plan, porque todo ha sido


tan descabellado últimamente, pero Castle nos dio una charla rápida
antes de que J

subiera al escenario, y eso fue todo. Eso fue todo lo que íbamos a
conseguir. Una buena suerte rápido y espero que no mueras.

Definitivamente estoy nervioso.

Cambio de peso, sintiéndome repentinamente inquieto, mientras la


multitud se detiene. Es un mar de rostro militares, las icónicas
franjas rojas /

verdes / azules del Restablecimiento engalanadas en todos los


uniformes. Sé que son personas normales, con sangre y tripas y
huesos, pero parecen máquinas. Y

voltean sus cabezas hacia arriba al mismo tiempo, los ojos


parpadean al unísono cuando Juliette comienza a hablar.

Es espeluznante como el infierno.

Siempre hemos sabido que nadie fuera del Sector 45 aceptaría


voluntariamente que Juliette es su nueva comandante suprema,
pero es escalofriante ser testigo en persona. Claramente no tienen
respeto por Juliette y mientras habla sobre su amor por las
personas, por los hombres y mujeres trabajadores cuyas vidas
fueron resquebrajadas en partes, puedo verlos esforzándose por
contener su ira. Hay una razón por la que muchos todavía son leales
al Restablecimiento y la prueba de ello está aquí, en esta sala.
Estas personas son remuneradas de mejor forma. Se les dan
beneficios, privilegios. Nunca lo hubiera creído si no lo hubiera visto
con mis propios ojos, pero una vez que ves lo que la gente está
dispuesta a hacer por un plato de arroz extra, no puedes negarlo.

El Restablecimiento mantiene felices a sus superiores. No tienen


que mezclarse con las masas. Consiguen mantener sus mejores
galas y viven en casas reales en territorios no regulados.

Estos hombres y mujeres se burlan de Juliette mientras habla, ellos


no quieren su versión del mundo. No quieren perder su rango y los
privilegios que ese rango les permite. Todo lo que ella está diciendo
sobre los fracasos del Restablecimiento, sobre la necesidad de
comenzar de nuevo y devolver a las personas sus hogares, sus
familias, sus voces…

Sus palabras son una amenaza para su sustento.

Así que realmente no me sorprende en absoluto cuando la multitud


decide que han tenido suficiente. Siento que su inquietud se vuelve
más salvaje a medida que ella continua hablando y cuando alguien
se levanta de repente y le grita, se burla de ella, me preocupa que
esto no va a terminar bien. Juliette se mantiene fresca, sigue
hablando incluso mientras más de ellos se ponen de pie y le gritan.
Agitan los puños y piden que la retiren del podio, exigiendo que sea
ejecutada por traición, exigiendo que sea encarcelada, por lo
menos, por hablar en 41

contra del Restablecimiento, pero su voz difícilmente se puede


escuchar por sobre la multitud.

Y entonces ella comienza a gritar.

Esto es malo. Esto es muy, muy malo y mis instintos me dicen que
entre en pánico, que esto solo terminará en derramamiento de
sangre. Estoy tratando de mirar alrededor y aún mantener mi
compostura, pero cuando Warner me llama la atención sé, de
inmediato, que lo entiende. Ambos estamos pensando lo mismo:
Abortar la misión.
Malditamente salir de aquí lo antes posible.

Y entonces-

—Esto fue una emboscada. Dile a tu equipo que corra. Ahora.

Me doy la vuelta en un movimiento exagerado, tan asustado que


casi pierdo mi equilibrio. Estoy escuchando a Nazeera. Estoy
escuchando a Nazeera . Estoy seguro de que estoy escuchando su
voz. El problema es que no la veo por ninguna parte.

¿Me estoy muriendo? Debo estar muriendo.

— Kenji. Escúchame.

Me congelo en el lugar.

Puedo sentir el calor de su cuerpo contra el mío. Puedo sentirla su


boca en mi oreja, el suave susurro de su aliento contra mi piel.
Jesús. Sé cómo funciona esto Yo inventé esta mierda.

—Eres invisible —,le digo, tan silenciosamente que apenas muevo


mis labios.

Siento el cosquilleo de su cabello contra mi cuello cuando ella se


inclina más cerca y tengo que suprimir el impulso de temblar. Es tan
extraño. Tan extraño estar sintiendo tantas emociones a la vez.
Terror, miedo, preocupación, deseo. Es confuso. Y su mano está en
mi brazo cuando ella dice: —Tenía la esperanza de poder explicar
más tarde. Pero ahora ya sabes. Y ahora tienes que correr.

Mierda.

Me dirijo a Ian, que está de pie a mi izquierda, y le digo: —Es hora


de correr, hermano. Vámonos.

Ian me mira, sus ojos se ensanchan por una fracción de segundo, y


luego él agarra la mano de Lily y grita: —Corre, CORRE…
El sonido de un disparo se abre paso en un momento de silencio.

Se siente como en cámara lenta. Se siente como el mundo se


ralentiza, gira de lado y gira de nuevo sobre su eje. De alguna
manera creo que puedo ver la bala mientras se mueve, rápido y
fuerte, justo hacia la cabeza de Juliette.

Golpea su objetivo con un ruido sordo.

Apenas estoy respirando. Estoy más allá de fingir que no estoy


aterrorizado. La mierda acaba de volverse real, súper rápido, y no
tengo idea de lo que va a pasar. Sé que necesito moverme, necesito
salir de aquí antes de que las cosas empeoren, pero... no sé por
qué, pero no puedo convencer a mis piernas para que trabajen. No
me puedo convencerme de mirar lejos.

Nadie puede.

La multitud se ha quedado mortalmente quieta después de todo. La


gente está mirando a Juliette como si no creyeran los rumores.
Como si quisieran saber si era realmente cierto que esta chica de
diecisiete años pudo asesinar al más intimidante déspota que esta
nación ha conocido y luego pararse frente a una multitud y
descascarar una bala de su frente después de un intento de
asesinato, mirando a todo el mundo como si la experiencia no fuera
más molesta que aplastar una mosca.

Supongo que ahora saben que los rumores eran ciertos.

Pero Juliette se ve repentinamente más que molesta. Ella se ve


sorprendida y furiosa mientras mira fijamente la bala en ruinas en la
palma de su mano. Desde este punto de vista luce como una
moneda mutilada. Y luego, disgustada, la arroja al suelo. El sonido
del metal golpeando la tierra es delicado. Elegante.

Y entonces-
Eso es. Todos se vuelven locos.

La gente pierde sus malditas cabezas. La multitud está en pie,


rugiendo amenazas y obscenidades y todos sacan armas de sus
cuerpos y estoy pensando:

¿De dónde diablos las sacaron? ¿Cómo lograron traspasar tantas


de ellas? ¿Quién es nuestro topo?

Más disparos rompen el aire.

Maldigo en voz alta y me muevo para taclear a Castle al suelo y


luego lo oigo. Lo oigo antes de que verlo. El sorprendido jadeo. El
pesado golpe. Las reverberaciones del bajo mis pies

Brendan está en el suelo.

Winston está sollozando. Desesperadamente, empujo a mis


compañeros de equipo, cayendo de rodillas para evaluar la herida.
Brendan ha recibido un disparo en el hombro. El alivio sacude mi
cuerpo. Él va a estar bien Le lanzo el frasco vidrio con pastillas a
Winston y le digo que fuerce unas pocas por la garganta de
Brendan, le digo que aplique presión sobre la herida y le recuerdo
que Brendan va a estar bien, que solo tenemos que llevarlo a Sonya
y Sara y entonces recuerdo.

Recuerdo.

Conozco a esta chica.

Levanto la vista, en pánico y grito: —Juliette, NO...

Pero ella ya ha perdido el control.


Capitulo Siete

Ella esta gritando

Ella solo está gritando palabras , creo. Son solo palabras. Pero ella
está gritando, gritando a todo pulmón, con una agonía que parece
casi una exageración y está causando devastación que nunca creí
posible. Es como si ella solo —implosionó.

No parece real.

Quiero decir, sabía que Juliette era fuerte, y sabía que no habíamos
descubierto la profundidad de sus poderes, pero nunca imaginé que
ella sería capaz de esto.

De esto:

El techo se está partiendo. Las corrientes sísmicas están


retumbando por las paredes, a través de los pisos, rechinando mis
dientes. El suelo retumba bajo mis pies. Las personas se congelan
en su lugar incluso mientras se agitan, la habitación vibra a su
alrededor. Los candelabros giran demasiado rápido y las luces
parpadean siniestramente. Y luego, con una última vibración, tres de
las enormes lámparas de araña se desprenden del techo y e
rompen al chocar contra el suelo.

El cristal vuela por todas partes. La habitación pierde la mitad de su


luz y, de repente, es difícil ver exactamente lo que está pasando.
Miro a Juliette y la veo mirar fijamente, con la mandíbula floja,
congelada al ver la devastación, y me doy cuenta de que ella debe
haber dejado de gritar hace un momento. Ella no puede detener
esto. Ya puso la energía en el mundo y ahora—

Tiene que ir a alguna parte.


Los estremecimientos ondean con renovado fervor a través de las
tablas del suelo, rasgando nuevas grietas en las paredes y en los
asientos y en las personas.

Realmente no lo creo hasta que veo la sangre. Parece falso, por un


segundo, todos los cuerpos flácidos en los asientos con sus pechos
abiertos como mantequilla. Parece una puesta en escena, como una
mala broma, como una mala producción teatral. Pero cuando llega
la sangre, pesada y viscosa, filtrándose a través de la ropa y la
tapicería, goteando a lo largo de manos congeladas, sé que nunca
nos recuperaremos de esto.

Juliette acaba de asesinar a seiscientas personas a la vez.

No hay recuperación de esto.


Capitulo Ocho

Me abro paso a través de los cuerpos quietos, aturdidos y sin


respiración de mis amigos. Escucho los suaves e insistentes
gemidos de Winston y los constantes de Brendan, asegurando que
la herida no es tan mala como parece, que va a estar bien, que ha
pasado por algo peor que esto y lo sobrevivió-

Y sé que mi prioridad en este momento tiene que ser Juliette.

Cuando la alcanzo, la atraigo hacia mis brazos y su cuerpo frío e


insensible me recuerda la vez que la encontré parada sobre
Anderson, con un arma apuntando a su pecho. Estaba tan
aterrorizada, tan sorprendida, por lo que había hecho que apenas
pudo hablar. Parecía que había desaparecido dentro de sí misma en
algún lugar, como que había encontrado una pequeña habitación en
su cerebro y se había encerrado dentro. Tomó un minuto para
convencerla de que volviera a salir.

Ni siquiera había matado a nadie esa vez.

Intento volver a inculcarle algo de sentido, rogándole que regrese a


sí misma, que se apresure a volver a su mente, al momento
presente.

—Sé que la mierda es una locura en este momento, pero necesito


que salgas de esto, J. Despierta. Sal de tu cabeza Tenemos que
salir de aquí.

Ella no parpadea.

—Princesa, por favor —,le digo, sacudiéndola un poco—. Tenemos


que irnos, ahora...

Y cuando ella todavía no se mueve, me doy cuenta que no tengo


más remedio que moverla yo mismo. Empiezo a arrastrarla hacia
atrás. Su cuerpo flácido es más pesado de lo que esperaba y hace
un pequeño y sibilante sonido que es casi como un sollozo. El miedo
chispea mis nervios. Asiento a Castle y a los demás para que se
vayan, para seguir adelante sin mí, pero cuando echo un vistazo
alrededor, buscando a Warner, me doy cuenta de que no puedo
encontrarlo por ningún lado.

Lo que sucede a continuación quita el aliento de mis pulmones.

La habitación se inclina. Mi visión se oscurece, se aclara y luego se


oscurece solo en los bordes en un momento vertiginoso que dura
apenas un segundo. Me siento inestable. Tropiezo.

Y entonces, de repente ...

Juliette se ha ido.

No figurativamente. Ella se ha ido literalmente. Desaparecido. Un


segundo ella estaba en mis brazos, y al siguiente, estoy agarrando
al aire. Parpadeo rápido, convencido de que estoy perdiendo mi
cabeza, pero cuando miro alrededor de la habitación, veo que los
miembros de la audiencia comienzan a moverse. Sus camisas están
rotas y sus caras rasguñadas, pero nadie parece estar muerto. En
su lugar, comienzan a ponerse de pie, confundidos, y tan pronto
como comienzan a arrastrarse alrededor, alguien me empuja, fuerte.
Miro hacia arriba para ver a Ian insultándome, diciéndome que me
mueva mientras aún tenemos una oportunidad, y trato de retroceder,
trato de decirle que perdimos a Juliette, que no he visto a Warner, y
él no me oye, simplemente me obliga a avanzar, fuera del escenario
y cuando escucho el murmullo de la multitud crecer a un rugido, sé
que no tengo otra opción.

Tengo que irme.


Reveal Me
by
Tahereh Mafi

Reveal Me

by

Tahereh Mafi
Sinopsis:
¡Esta novela complementaria de la exitosa serie Shatter Me de
Tahereh Mafi del New York Times está narrada por el personaje
favorito de los fanáticos Kenji Kishimoto!

Las revelaciones explosivas en Defy Me han dejado a los lectores


tambaleándose y desesperados por respuestas. Esta pequeña y
última novela de la serie traerá a los lectores de vuelta al mundo de
Shatter Me antes de que la última entrega de la novela llegue a las
tiendas en 2020.
Capítulo 1
Perdí el apetito.

No creo haber perdido el apetito.

Pero estoy mirando un pastel perfectamente bueno en este


momento, y por alguna razón, no puedo comerlo. Me siento
mareado.

Sigo golpeando el pastel con los dientes de mi tenedor, cada vez un


poco más duro, y ahora está medio derrumbado y el glaseado tiene
cicatrices. Mutilado, nunca quise desfigurar un trozo de pastel
inocente, es absolutamente criminal desperdiciar comida,
especialmente un pastel, pero hay algo relajante en el movimiento
repetitivo y la suave y gentil resistencia de la esponja de vainilla.

Lentamente, arrastro mi mano libre por mi cara.

He tenido peores días. Mayores pérdidas. Noches de mierda. Pero


de alguna manera esto se siente como un nuevo tipo de infierno.

La tensión se acumula en mis hombros, uniéndose para generar un


dolor sordo y punzante que se extiende por mi espalda. Trato de
exhalar, trato de estirar el estrés de mis músculos, pero nada ayuda.

No sé cuánto tiempo he estado sentado aquí, encorvado sobre un


trozo de pastel sin terminar. Horas, tal vez.

Echo un vistazo al comedor medio vacío. ¿Habitación? ¿Tienda?

Definitivamente una tienda de campaña.

Entrecierro los ojos ante las largas vigas de madera encaladas que
sostienen el techo. Quizás carpa adyacente. Hay un lienzo de color
crema que envuelve todo en el exterior, pero es obvio que desde el
interior, este es un edificio sólido e independiente. No sé por qué se
molestan con las tiendas. Espero que sirvan para algún tipo de
propósito práctico, porque de lo contrario parece tonto. Todo lo
demás es bastante sobrio. Las mesas se ensamblan con losas de
madera sin terminar, suavizadas por el tiempo. Las sillas son
simples. Madera. Muy básico. Agradable, sin embargo; Todo está
bien. Este lugar se siente más nuevo, más limpio y más brillante que
todo lo que teníamos en Omega Point. Es como un camping
elegante.

El santuario.

Apuñalé el pastel otra vez. Ya es tarde, pasada la medianoche, y


mis razones para estar aquí son cada vez más tenues por minutos.
Casi todos están liberados, raspando sillas, arrastrando los pies,
abriendo y cerrando puertas. Warner y Juliette (¿Ella? Todavía se
siente raro) están aquí en alguna parte, pero eso es probablemente
porque ella está tratando de alimentarlo con su propio pastel de
cumpleaños. O tal vez lo está comiendo voluntariamente. Lo que
sea. Cuando realmente siento pena por mí mismo, lo odio más de lo
habitual.

Aprieto los ojos cerrados. Estoy tan cansado.

Sé que debería irme, dormir un poco, pero no puedo obligarme a


abandonar el cálido resplandor de esta habitación por la fría soledad
de mi tienda. Es muy brillante aquí. Es obvio que Nouria, la hija de
Castle y la cabeza de esta resistencia, está realmente a la luz. Es su
especialidad. Su superpoder. Pero también está en todas partes.

Luces de cuerda colgadas del techo. Linternas que recubren las


paredes y puertas. Hay una enorme chimenea de piedra contra una
pared, pero está llena de luz cálida, no de fuego. Se siente
acogedor.

Además, huele a pastel aquí.


Durante años, todo lo que hice fue quejarme de tener que compartir
mi privacidad con las personas, pero ahora que tengo mi propio
lugar, un pequeño hogar independiente para mí, no lo quiero. Echo
de menos las áreas comunes en Omega Point y el Sector 45. Me
gustaba ver amigos cuando abría la puerta.

Me gustaba escuchar sus voces estúpidas y desconsideradas


cuando intentaba conciliar el sueño.

Entonces.

Todavía estoy aquí.

Aún no estoy listo para estar solo.

En cambio, he estado sentado aquí toda la noche viendo a la gente


emparejarse y desaparecer. Lily e Ian.

Brendan y Winston. Sonya y Sara. Nouria y su esposa, Sam. Castle


detrás.

Todos sonriendo.

Parecen esperanzados. Aliviados. Celebrando la supervivencia y los


raros momentos de belleza en el derramamiento de sangre. Yo, por
otro lado, quiero gritar.

Dejo caer mi tenedor, clavando las palmas de mis manos en mis


ojos. Mi frustración se ha ido acumulando durante horas y
finalmente está comenzando a alcanzar su punto máximo. Lo siento,
siento que cierra sus manos alrededor de mi cuello.

Ira.

¿Por qué soy el único que tiene miedo en este momento? ¿Por qué
soy el único con este pozo de nerviosismo en mi intestino? ¿Por qué
soy el único que hace la misma pregunta una y otra vez?
¿Dónde diablos están Adam y James?

Cuando finalmente llegamos al Santuario, nos recibió la fanfarria, la


alegría y el entusiasmo. Todos actuaban como si fuera una gran
reunión familiar, como si hubiera esperanza para el futuro, como si
todos estuviéramos bien.

A nadie parecía importarle que Adam y James estuvieran


desaparecidos.

Yo era el único que contaba. Yo era el único que miraba por la


habitación, buscaba en los ojos de caras desconocidas, miraba por
las esquinas y hacía preguntas. Al parecer, yo era el único que no
creía que estuviera bien extrañar a dos de mis compañeros de
equipo.

"No quería venir, hombre. Ya lo sabes.”

Esta…

Esta fue la explicación de mierda con la que Ian trató de


alimentarme antes.

"Kent dijo que ya no se iría", dijo Ian. "Él literalmente nos dijo que
hiciéramos nuestros planes sin él, y tú estabas sentado allí cuando
lo dijo". Ian me entrecerró los ojos. "No te mientas sobre esto. Adam
quería quedarse con James y tratar de obtener inmunidad. Lo
escuchaste. Déjalo."

Pero no puedo.

Seguí insistiendo en que la situación se sentía mal. La forma en que


todo sucedió, se sintió mal. Algo no está bien, seguía diciendo, y
Castle seguía diciéndome, gentilmente, como si estuviera hablando
con una persona loca, que Adam es el guardián de James, que no
es asunto mío, que no importa cuánto amo a James. No puedo
elegir lo que le pasa.
Lo que nadie parece recordar es que Adam lanzó esa tonta idea de
quedarse atrás y pedir inmunidad antes de saber que Anderson
todavía estaba vivo. Antes de escuchar a Delalieu decir que
Anderson había hecho planes secretos para Adam y James. Esto
fue antes de que Anderson apareciera y asesinara a Delalieu y nos
metieran a todos en un manicomio.

Algo está mal.

No creo por un segundo que Adam hubiera querido quedarse en el


Sector 45, y arriesgar la vida de James, si hubiera sabido que
Anderson iba a estar allí. Adam puede ser un imbécil a veces, pero
ha pasado toda su vida tratando de proteger a ese niño de diez años
de su padre. Preferiría morir antes que poner a James cerca de
Anderson, especialmente después de enterarse de los nebulosos
planes de Anderson para ellos. Adam no lo haría; él no lo
arriesgaría. Yo se esto. Lo sé en mi alma.

Pero nadie quería escucharlo.

"Vamos, hombre", dijo Winston suavemente. "James no es tu


responsabilidad. Pase lo que pase, no es tu culpa. Tenemos que
seguir adelante."

Era como si estuviera hablando un idioma extranjero. Gritando a una


pared. Todos pensaron que estaba exagerando. Ser demasiado
emocional. Nadie quería escuchar mis miedos.

Finalmente, Castle dejó de responder mis preguntas. En cambio,


comenzó a suspirar mucho, como lo hizo cuando yo tenía doce años
y me sorprendió tratando de esconder perros callejeros en mi
habitación. Me lanzó una mirada justo antes de irse esta noche, una
mirada que claramente decía que sentía pena por mí, y no sé qué
demonios se supone que debo hacer con eso.

Incluso Brendan, amable y compasivo, sacudió la cabeza y dijo:


“Adam tomó su decisión. Ha sido difícil para todos nosotros
perderlos, Kenji, pero hay que dejarlo ir”.

A la mierda eso.

No lo dejé pasar.

No lo dejaré ir.

Miro hacia arriba, dirigiéndome hacia los restos del enorme pastel
de cumpleaños de Warner. Está desprotegido, sentado en una mesa
en el centro de la habitación, y me golpea un repentino impulso de

atravesarlo. Mis dedos se flexionan nuevamente alrededor del


tenedor, un impulso inconsciente que no me molesto en examinar.

No estoy enojado porque estamos celebrando el cumpleaños de


Warner. Sinceramente, no lo estoy. Es agradable, lo entiendo, el
amigo nunca ha tenido un cumpleaños antes. Pero en este
momento no estoy de humor para celebrar. En este momento me
gustaría perforar ese pedazo de pastel de mierda y tirarlo a la pared.
Me gustaría levantarlo y tirarlo a la pared y luego...

El calor eléctrico se dispara por mi columna vertebral y me pongo


rígido, incluso mientras miro, como a kilómetros de distancia,
mientras una mano se enrosca alrededor de mi puño. La siento
tirando, tratando de sacar el tenedor de mi mano. Y luego la
escucho reír.

De repente me siento más mareado.

"¿Estás bien?", Dice ella. "Estabas sosteniendo esta cosa como un


arma". Parece que podría estar sonriendo, pero no lo sabría.
Todavía estoy mirando al espacio, mi visión reduciéndose a la nada.

Nazeera logró liberar el tenedor de mi mano y ahora estoy sentado


aquí, mis dedos congelados abiertos, todavía buscando algo.
La siento sentada a mi lado.

Incluso desde aquí, puedo sentir su calor, su presencia. Yo cierro


mis ojos. No hemos hablado realmente, ella y yo. De todos modos,
no se trata de nosotros. No se trata de cuán fuerte late mi corazón
cuando está cerca, y definitivamente no se trata de cómo ha
inspirado todos los sueños inapropiados que infestan mi mente. De
hecho, desde esa breve escena en mi habitación, no hemos
discutido nada que no fuera estrictamente profesional, y no estoy
seguro de por qué lo haríamos. No tiene sentido.

Besarla fue estúpido.

Soy un idiota, Nazeera probablemente está loca, y lo que sea que


pasó entre nosotros fue un gran error.

Ella sigue jugando con mi cabeza, confundiendo mis emociones, y


trato de recordarme a mí mismo, intento convencerme de que
entiendo la lógica, pero por alguna razón mi cuerpo no lo entiende.
Por la forma en que mi biología reacciona a su mera presencia, uno
pensaría que estaba sufriendo un derrame cerebral.

O un aneurisma.

"Hey". Su voz es seria ahora, la sonrisa se fue. "¿Qué pasa?"

Sacudo la cabeza

"No me sacudas la cabeza". Ella se ríe. “Asesinaste tu pastel, Kenji.


Obviamente algo está mal".

En eso, doy vuelta una pulgada. La miro por el rabillo del ojo.

En respuesta, ella pone los ojos en blanco. "Oh, por favor", dice,
apuñalando con mi tenedor, mi tenedor, en el pastel colapsado.
“Todos saben que amas la comida. Siempre estas comiendo.
Raramente dejas de comer el tiempo suficiente para hablar.
Parpadeo hacia ella.

Ella raspa un poco de glaseado del plato y levanta el tenedor, como


una paleta, antes de meterlo en su boca. Y solo después de que ella
lamió la cosa limpia digo:

"Ese tenedor estaba en mi boca".

Ella duda. Se queda mirando el pastel. "Pensé que no estabas


comiendo esto".

"Ya no lo como", digo. "Pero tomé un par de bocados".

Y hay algo en la forma en que se endereza, algo en la forma


mortificada en que dice: "Por supuesto que sí", mientras baja el
tenedor, que abre el puño alrededor de mi columna vertebral. Su
reacción es tan juvenil, como si aún no nos hubiéramos besado,
como si ya no supiéramos cómo es probar las mismas cosas al
mismo tiempo, que no puedo evitarlo. Me empiezo a reír.

Un momento después, ella también se está riendo.

Y de repente me siento casi humano otra vez.

Suspiro, perdiendo algo de la tensión en mis hombros. Descanso los


codos sobre la mesa de madera y dejo caer la cabeza entre las
manos.

"Hey", dice en voz baja. "Puedes decirme, ya sabes".

Su voz está cerca. Caliente. Respiro hondo "¿Te diré qué?"

"Dime que está mal."

Me río de nuevo, pero esta vez el sonido es amargo. Nazeera es la


última persona con la que quiero hablar. Debe ser una especie de
broma cruel que, de todas las personas que conozco, ella es la que
finge preocuparse.
Suspiro mientras me siento, frunciendo el ceño en la distancia.

Veo a Juliette al otro lado de la habitación (cabello largo castaño y


sonrisa eléctrica) en menos de un segundo. En este momento, mi
mejor amiga tiene ojos solo para su novio, y estoy molesto y
resignado ante el hecho. No puedo culparla por reclamar un poco de
alegría esta noche; Sé que ella ha pasado por el infierno.

Pero ahora también la necesito a ella.

Ha sido una noche difícil, y quería hablar con ella antes, preguntarle
qué piensa sobre la situación con Adam y James, pero solo había
llegado a la mitad de la habitación cuando Castle me hizo
retroceder. Me hizo prometer que la dejaría sola esta noche. Dijo
que era importante para J tener tiempo a solas con Warner. Quería
que tuvieran unos momentos de paz, una noche ininterrumpida para
recuperarse de todo lo que habían pasado. Puse los ojos en blanco
con tanta fuerza que casi se me cayeron de la cabeza.

Nadie me da una noche ininterrumpida para recuperarme de toda la


mierda por la que he pasado. A nadie realmente le importa mi
estado emocional; nadie más que J, si soy sincero.

Sigo mirándola, mis ojos queman agujeros en su espalda. Quiero


que ella me mire. Sé que si ella pudiera verme, sabría que algo
andaba mal y que vendría aquí. Sé que ella lo haría. Pero la verdad
es que no es solo Castle el que me impide arruinar su noche;
Después de todo lo que han pasado, ella y Warner realmente
merecen una reunión adecuada. También creo que si tratara de
alejarla de Warner ahora mismo, trataría de asesinarme de verdad.

Pero a veces me pregunto

¿Qué hay de mí?

¿Por qué mis sentimientos no importan? Otras personas


experimentan una gama completa de emociones sin juzgar, pero no
puedo ser más que feliz sin incomodar a la mayoría de las personas.

Todos están acostumbrados a verme sonriendo, siendo tonto. Soy el


tipo divertido, el tipo tranquilo. Soy el único con el que todos pueden
contar para reírse. Cuando estoy triste o enojado, nadie sabe qué
hace conmigo. He intentado hablar con Castle o Winston, incluso
con Ian, pero nadie ha hecho clic conmigo como lo hace J. Castle
siempre hace todo lo posible, pero no aprueba revolcarse. Me da
treinta segundos para quejarme antes de ofrecerme un discurso
motivador, diciéndome que sea fuerte. Ian, por otro lado, tiene
picazón cuando le digo demasiado. Trata de ser comprensivo, pero
luego pierde la primera oportunidad que tiene. Winston escucha. Es
un buen oyente, al menos. Pero luego, en lugar de responder a lo
que acabo de decir, se turna para hablar de todas las cosas con las
que ha estado lidiando, y aunque entiendo que también necesita
desahogarse, al final me siento diez veces peor.

Pero con Juliette..

¿Ella?

Con ella, es diferente. Nunca me di cuenta de cuánto me faltaba


hasta que realmente nos conocimos.

Ella me deja hablar. Ella no me apura. Ella no me dice que me


calme o me alimenta con líneas de mierda o me dice que todo
estará bien. Cuando trato de sacar cosas de mi pecho, ella no hace
la conversación sobre sus propios problemas. Ella comprende.
Puedo decir. Ella no tiene que decir una palabra. Puedo mirarla a los
ojos y saber que ella lo entiende. Le importa una mierda sobre mí de
una manera que nadie más lo ha hecho. Es lo mismo que la
convierte en una gran líder: realmente se preocupa por las
personas. Ella se preocupa por sus vidas.

"¿Kenji?"
Nazeera está tocando mi mano nuevamente, pero esta vez me
alejo, sacudiéndome torpemente en mi asiento. Y cuando finalmente
miro hacia arriba, a sus ojos, estoy sorprendido.

Ella parece genuinamente preocupada.

"Kenji", dice de nuevo. "Me estás asustando”.


Capítulo 2
Sacudo la cabeza mientras estoy de pie, haciendo todo lo posible
para no parecer molesto.

"No es nada", le digo, pero todavía estoy mirando al otro lado de la


habitación cuando lo digo.

J se está riendo de algo que ese chico lindo acaba de decirle, y


luego él sonríe, y ella le devuelve la sonrisa, y ella todavía está
sonriendo cuando él se inclina y le susurra algo al oído y observo,
en tiempo real, cómo su rostro gira. Rojo. Y luego la está tocando,
besándola aquí, justo en frente de todos y...

Me alejo bruscamente.

Definitivamente no se suponía que debía ver eso.

Técnicamente, no están justo en frente de todos. No hay todos. Hay


como cinco personas en esta sala. Y J

y Warner están tan lejos de todos como pueden, escondidos en un


rincón de la habitación. Estoy bastante seguro de que solo violé su
privacidad.

Sí, definitivamente debería irme a la cama.

"Estás enamorado de Ella, ¿verdad?"

Eso me despierta.

Me giro. Nazeera me mira como si pensara que es una especie de


genio, como si finalmente descubriera los misterios secretos de
Kenji.

Como si fuera tan fácil de entender.


"No sé por qué no lo había visto antes", dice ella. "Ustedes tienen
una relación tan extraña e intensa". Ella niega con la cabeza. "Por
supuesto que estás enamorado de ella".

Jesús. Estoy demasiado cansado para esto.

Paso junto a Nazeera, rodando los ojos a medida que avanzo. "No
estoy enamorado de ella".

"Estoy bastante seguro de saber."

"No sabes nada, ¿de acuerdo?" Me detengo. Giro para mirarla. "No
sabes una mierda sobre mí. Igual que no sé una mierda sobre ti".

Sus cejas vuelan por su frente. "¿Que se supone que significa eso?"

"No hagas eso", le digo, señalándola. "No finjas ser tonta".

Y salgo por la puerta, a mitad de camino por el camino débilmente


iluminado que conduce a mi tienda, cuando escucho su voz
nuevamente.

"¿Todavía estás enojado conmigo?", Dice ella. “¿Sobre el asunto


con Anderson?”

Me detengo tan de repente que casi me tropiezo. Me doy la vuelta y


ahora la estoy mirando y no puedo evitarlo: me río a carcajadas y
suena loco. ¿La cosa con Anderson? ¿En serio? ¿Te refieres a lo
que apareció, de vuelta de entre los muertos y listo para
asesinarnos a todos porque le dijiste dónde estábamos? ¿O te
refieres a lo que mató a Delalieu? O espera, tal vez te refieres a lo
que nos puso a todos en un manicomio para que nos pudriéramos
hasta la muerte, o tal vez es lo que me ataste, amordazaste,
drogaste y me arrastraste a un avión con él hasta el otro lado del
maldito mundo?
Ella se mueve a la velocidad del rayo, parándose frente a mí en
segundos. Y luego, la furia hizo temblar su voz: “Hice lo que hice
para salvar tu vida. Estaba salvando todas tus vidas. Deberías estar
agradeciéndome, y en lugar de eso, estás parado aquí gritándome
como un niño, cuando yo solo salvé a todo tu equipo de una muerte
segura. Ella sacude la cabeza. "Eres increíble. No tienes idea de lo
que arriesgué para que eso suceda, y no es mi culpa si no puedes
entenderlo".

El silencio se interpone entre nosotros, nos separa.

"¿Sabes lo que es gracioso?" Sacudo la cabeza, miro el cielo


nocturno. "Esto", le digo. "Esta conversación es graciosa".

"¿Estas borracho?"

"Detente". Me doy vuelta y la nivelo con una mirada oscura. “Deja de


subestimar mi mente. ¿Crees que soy demasiado tonto para
entender la mierda más básica sobre una misión de rescate? Por
supuesto que entiendo”, digo enojado. “Entiendo que tenías que
hacer algunas cosas sombrías para hacer que nuestro escape
ocurriera. No estoy enojado por eso. Estoy enojado ahora porque no
sabes cómo comunicarte”.

La veo cuando cambia su cara. El fuego se apaga de sus ojos; La


tensión deja sus hombros. Y luego ella parpadea. .

Confusa.

"No entiendo", dice Nazeera en voz baja.

El sol ha estado muerto durante horas, y el oscuro y sinuoso camino


está iluminado solo por linternas bajas y la luz difusa de las tiendas
cercanas. Ella está bañada en eso. Brillante. Más hermoso que
nunca, que es aterrador, para ser sincero. Sus ojos son grandes y
brillantes y me está mirando como si fuera solo una niña y yo solo
soy un chico y no somos solo un par de tontos que se dirigen
directamente al sol.

Como si no somos los dos asesinos, más o menos.

Yo suspiro. Paso una mano por mi cabello. La pelea ha abandonado


mi cuerpo y de repente estoy tan exhausto que no estoy seguro de
poder seguir de pie.

"Tengo que ir a la cama", le digo, y trato de pasar junto a ella.

"Espera…"

Me agarra del brazo y casi me salgo de la piel ante la sensación. Me


alejo, nervioso, pero ella da un paso adelante y de repente estamos
tan cerca que prácticamente puedo sentir su respiración. La noche
es tranquila y fresca, y ella es todo lo que puedo ver en esta
parpadeante oscuridad. Respiro, inspirándola, algo sutil, algo dulce,
y el recuerdo me golpea tan fuerte que me quita el aire de los
pulmones.

Sus brazos alrededor de mi cuello.

Sus manos en mi cabello.

La forma en que me inmovilizó contra la pared, la forma en que


nuestros cuerpos se derritieron, la forma en que pasó las manos por
mi pecho y me dijo que era hermoso. Los suaves y desesperados
sonidos que hizo cuando la besé.

Ahora sé cómo se siente tenerla en mis brazos. Sé lo que es


besarla, lamer la curva de sus labios, sentir su jadeo contra mi
cuello. Todavía puedo saborearla, sentir su forma, fuerza y
suavidad, bajo mis manos.

Ni siquiera la estoy tocando y es como si estuviera sucediendo de


nuevo, cuadro por cuadro, y no puedo dejar de mirarla a la boca
porque ese maldito piercing de diamantes sigue captando la luz, y
por un momento, por un momento, casi pierdo la cabeza y la beso
de nuevo.

Mi cabeza está llena de ruido, sangre corriendo a mis oídos.

Ella me vuelve loco. Ni siquiera sé por qué me gusta tanto. Pero no


tengo control sobre cómo reacciona mi cuerpo cuando está cerca.
Es salvaje e ilógico y me encanta. Lo odio.

Algunas noches me quedo dormido corriendo las cintas (sus ojos,


sus manos, su boca) Pero las cintas siempre terminan en el mismo
lugar.

"Nunca funcionaría, ¿sabes? No estamos. . "Ella hace un


movimiento entre nuestros cuerpos. "Somos muy diferentes,
¿verdad?"

"¿Kenji?"

Correcto. Sí. Mierda, estoy cansado.

Doy un paso atrás. El aire frío de la noche es agudo y vigorizante, y


cuando finalmente encuentro sus ojos nuevamente, mi cabeza está
despejada.

Pero mi voz suena extraña cuando digo: "Debería irme".

"Espera", dice Nazeera nuevamente, y pone su mano sobre mi


pecho.

Pone su mano sobre mi pecho.

Me puso la mano encima como si fuera mi dueño, como si me


detuvieran y conquistaran tan fácilmente.

Una llama de indignación despierta vida dentro de mí. Es obvio que


está acostumbrada a obtener lo que quiere. O eso, o ella lo toma por
la fuerza.

Quito su mano de mi pecho. Ella no parece darse cuenta.

"No entiendo", dice ella. "¿Qué quieres decir con que no sé cómo
comunicarme? Si no te dije nada sobre la misión, fue porque no
necesitabas saberlo".

Pongo los ojos en blanco.

"¿Crees que no necesitaba saber que le habías avisado a


Anderson? ¿Crees que todos nosotros no necesitábamos saber que
estaba (a) vivo y (b) en camino a asesinarnos? ¿No pensaste en
advertirle a Delalieu que cerrara la boca el tiempo suficiente para
evitar ser asesinado?” Mi frustración es una bola de nieve. "Podrías
haberme dicho que nos ibas a echar al manicomio temporalmente.
Podrías haberme dicho que ibas a drogarme, no necesitabas
noquearme, secuestrarme y dejarme pensar que estaba a punto de
ser ejecutado. Habría venido voluntariamente ", le digo, mi voz cada
vez más fuerte. "Te hubiera ayudado, maldita sea".

Pero Nazeera no se conmueve. Sus ojos se enfrían. "Claramente no


tienes idea de lo que estoy tratando", dice en voz baja, "Si realmente
crees que fue así de simple. No podía arriesgarme.. ”

"Y claramente no tienes idea de cómo trabajar en un grupo", le digo,


interrumpiéndola. "Lo que no te hace más una responsabilidad".

Sus ojos se abren de rabia.

“Vuelas sola, Nazeera. Vives según un código moral que no


entiendo, lo que básicamente significa que haces lo que quieras y
cambias tus lealtades cuando te parece correcto o conveniente. A
veces te cubres el cabello, y solo cuando crees que es seguro,
porque es rebelde, pero no hay ningún compromiso real.
En realidad, no te alineas con ningún grupo, y aún haces lo que tu
padre te dice que hagas hasta que decides, por un momento, que
no quieres escuchar a El Restablecimiento.”

"Eres impredecible", le digo. "Por todo el lugar. Hoy estás de nuestro


lado, pero ¿qué pasa mañana?"

Sacudo la cabeza. “No tengo idea de cuáles son tus verdaderas


motivaciones. Nunca sé lo que realmente estás pensando. Y nunca
puedo bajar la guardia a tu alrededor, porque no tengo forma de
saber si me estás usando. No puedo confiar en ti".

Ella me mira fijamente, aún como una piedra, y no dice nada por lo
que parece un siglo. Finalmente, ella da un paso atrás. Sus ojos son
inescrutables.

"Deberías tener cuidado", dice ella. "Es un discurso peligroso para


darle a alguien en quien no puedes confiar".

Pero no lo estoy comprando. No esta vez.

"Mierda", le digo. "Si me ibas a matar, lo habrías hecho hace mucho


tiempo".

“Podría cambiar de opinión. Aparentemente soy impredecible. Por


todo el lugar."

"Lo que sea", murmuro. "Ya terminé aquí."

Sacudo la cabeza y me he ido, ya caminando, cinco pasos más


cerca del sueño y la tranquilidad, cuando ella grita enojada:

"¡Me abrí! Bajé la guardia a tu alrededor, incluso si no puedes


hacerlo por mí".

Eso me detiene en seco.


Me giro. "¿Cuándo?", Le grité, levantando mis manos con
frustración. “¿Cuándo has confiado en mí?

¿Cuándo te has abierto a mí? Nunca. No, solo haces lo tuyo, lo que
sea y como quieras, las consecuencias son malditas, y esperas que
todos estén de acuerdo. Bueno, yo lo llamo mierda, ¿de acuerdo?
No me gusta".

"¡Te conté sobre mis poderes!", Llora, con las manos en puños a los
costados. "¡Te dije todo lo que sabía sobre Ella y Emmaline!"

Solté un suspiro largo y exhausto. Doy unos pasos hacia ella, pero
solo porque ya no quiero gritar.

"No sé cómo explicar esto", digo, estabilizando mi voz. "Quiero decir,


lo estoy intentando. Realmente lo estoy. Pero no sé cómo. . Me
gusta, escucha, entiendo que decirme que puedes ser invisible fue
un gran problema. Lo entiendo. Pero hay una gran diferencia entre
compartir información clasificada con un gran grupo de personas y
realmente abrirte a mí. No.. no quiero . . "Me interrumpí, apretando
los dientes con demasiada fuerza. "¿Sabes qué? No importa."

"No, adelante", dice ella, su propia ira apenas contenida. "Dilo. ¿Qué
no quieres?

Finalmente, me encuentro con sus ojos. Son brillantes. Enojados. Y


no sé qué sucede exactamente, pero mirarla me suelta algo en el
cerebro. Algo desagradable. Sin filtro.

"No quiero esta versión esterilizada de ustedes", le digo. "No quiero


la persona fría y calculadora que tienes que ser para todos los
demás. Esta versión de ti es cruel, insensible y leal a nadie. No eres
una buena persona, Nazeera. Eres mala, condescendiente y
arrogante. Pero todo eso sería tolerable, lo juro, si sintiera que
tienes un corazón allí en alguna parte. Porque si vamos a ser
amigos, si vamos a ser cualquier cosa, necesito poder confiar en ti.
Y no confío en las amistades de conveniencia. No confío en las
máquinas”.

Demasiado tarde, me doy cuenta de mi error.

Nazeera parece aturdida.

Parpadea y parpadea, y durante un largo y atroz segundo su


exterior pedregoso da paso a una emoción cruda y temblorosa que
la hace parecer una niña. Ella me mira y de repente se ve pequeña,
joven, asustada y pequeña. Sus ojos brillan, húmedos de
sentimiento, y toda la imagen es tan desgarradora que me golpea
con fuerza, como un puñetazo en el estómago.

Un momento después, se fue.

Se da vuelta, cierra los sentimientos, vuelve a ponerse la máscara.

Me siento congelado.

Me equivoqué en una escala cósmica y no sé cómo solucionarlo. No


sé qué protocolo seguir. Tampoco sé cómo o cuándo, exactamente,
me convertí en un imbécil de grado A, creo que salir con Warner
todo el tiempo no me ha hecho ningún favor.

No soy este chico. No hago llorar a las chicas.

Pero tampoco sé cómo deshacer esto. Quizás si no digo nada. Tal


vez si me quedo aquí, parpadeando en el espacio exterior, puedo
hacer retroceder el reloj. No lo sé. No sé lo que va a pasar. Solo sé
que debo ser una verdadera mierda, porque cualquiera que pueda
hacer llorar a Nazeera Ibrahim es probablemente una especie de
monstruo. Ni siquiera pensé que Nazeera pudiera llorar. No sabía
que ella todavía hacía eso.

Así de estúpido soy.


Acabo de hacer llorar a la hija del comandante supremo de Asia.

Cuando finalmente se enfrenta a mí, las lágrimas se han ido pero su


voz es fría. Hueca. Y es casi como si ni siquiera pudiera creer que
está diciendo las palabras cuando dice: "Te besé. ¿Creías que yo
también era una máquina entonces?

Mi mente se queda repentinamente en blanco. "¿Tal vez?"

Escucho su fuerte respiración. El dolor cruza por su rostro.

Dios mío, soy peor que estúpido.

Soy un mal ser humano.

No tengo idea de lo que me pasa. Necesito dejar de hablar. No


quiero estar haciendo esto. No estar aquí.

Quiero volver a mi habitación e irme a dormir y no estar aquí. Pero


algo está roto: mi cerebro, mi boca, mis controles motores
generales.

Peor: no sé cómo salir de aquí. ¿Dónde está el botón de expulsión


para escapar de conversaciones con mujeres aterradoras y
hermosas?

Ella dice: "¿Honestamente crees que haría algo así? ¿Crees que te
besaría así? ¿Solo para manipularte?"

Parpadeo hacia ella.

Siento que estoy atrapado en una pesadilla. La culpa, la confusión,


el cansancio y la ira se fusionan, intensificando el caos en mi
cerebro hasta el punto del dolor y de repente, incomprensiblemente,
mi cabeza se sale.

Desesperado, estúpido.
No puedo dejar de gritar.

"¿Cómo se supone que debo saber lo que harías o no harías para


manipular a alguien?", Grito. "¿Cómo se supone que sepa algo de
ti? ¿Cómo puedo llegar a estar en la misma habitación que alguien
como tú?

Toda esta situación.. ". Todavía estoy gritando. Todavía estoy


tratando de descubrir cómo calmarme.

"Quiero decir, no solo sabes cómo asesinarme de mil maneras


diferentes, sino que, considerando el hecho de que eres, como, la
mujer más hermosa que he visto en mi vida, quiero decir, sí, tiene
mucho más sentido que estuvieras jugando conmigo que creyendo
en un universo alternativo donde realmente me encuentras atractivo
".

"¡Eres increíble!"

"Y claramente estás loca".

Su boca se abre. Literalmente se abre. Y por un segundo se ve tan


enojada que creo que podría arrancarme la garganta del cuerpo.

Yo retrocedo.

"Está bien, lo siento, no estás loca, pero hace veinte minutos me


acusabas de estar enamorado de mi mejor amiga, así que, para ser
justos, creo que mis sentimientos están justificados".

"¡La estabas mirando como si estuvieras enamorada de ella!"

"¡Jesucristo, mujer, te miro como si estuviera enamorado de ti!"

"Yo.. espera. ¿Qué?"

Aprieto los ojos cerrados. "Nada. No importa. Tengo que irme."


"Kenji…"

Pero ya me fui.
Capítulo 3
Cuando regreso a mi habitación, cierro la puerta y me hundo contra
ella, hundiéndome en el suelo en un montón triste y patético. Dejo
caer la cabeza en mis manos y, en un momento discordante, creo
que. .

Desearía que mi mamá estuviera aquí.

La sensación me deja de lado tan rápido que no puedo detenerlo a


tiempo. Crece rápidamente, girando fuera de control: la tristeza
genera tristeza, la autocompasión me rodea sin piedad. Todas mis
experiencias de mierda, cada desamor, cada desilusión, eligen este
minuto para abrirme, comer en mi corazón hasta que no quede
nada, hasta que el dolor me coma vivo.

Me desmorono bajo el peso de la misma.

Agacho la cabeza sobre las rodillas y me rodeo las espinillas con los
brazos. Los golpes de dolor se despliegan en mi pecho, los dedos
rompen mi caja torácica y se cierran alrededor de mis pulmones.

No puedo recuperar el aliento.

Al principio, no siento las lágrimas corriendo por mi cara. Al principio


solo escucho mi respiración, áspera y jadeante, y no entiendo el
sonido. Levanto la cabeza, aturdido, y rio a carcajadas, pero se
siente extraño, estúpido. Soy estúpido. Presiono mis puños contra
mis ojos y aprieto los dientes, volviendo las lágrimas a mi cráneo.

No sé qué me pasa esta noche.

Me siento fuera de balance. Dolor por algo. Estoy perdiendo de vista


mi propósito, mi sentido de dirección. Siempre me digo a mí mismo
que estoy luchando todos los días por la esperanza, por la salvación
de la humanidad, pero cada vez que sobrevivo solo para regresar a
una pérdida y devastación aún mayor, algo se desata dentro de mí.
Es como si la gente y los lugares que amo son los elementos que
me mantienen erguido; sin ellos, solo soy chatarra.

Suspiro, largo y tembloroso. Deja caer mi cara en mis manos.

Casi nunca me permito pensar en mi madre. Casi nunca. Pero en


este momento, algo sobre la oscuridad, el frío, el miedo y la culpa,
mi confusión sobre Nazeera...

Desearía poder hablar con mi madre, que ella estuviera aquí para
abrazarme, guiarme. Desearía poder arrastrarme a sus brazos como
solía hacerlo, desearía poder sentir sus dedos contra mi cuero
cabelludo al final de una larga noche, masajeando la tensión.
Cuando tenía pesadillas, o cuando papá se había ido demasiado
tiempo buscando trabajo, ella y yo nos quedábamos juntos,
abrazados. Me aferraba a ella y ella me sacudía suavemente,
pasando sus dedos por mi cabello, susurrando chistes en mi oído.
Ella era la persona más divertida que he conocido. Tan inteligente.
Tan fuerte.

Dios, la extraño.

A veces la extraño tanto que creo que mi pecho se está


derrumbando. Siento que me estoy hundiendo en el sentimiento,
como si nunca pudiera recuperar el aire. Y a veces pienso que
podría morir allí, en esos momentos, ahogado violentamente por la
emoción.

Pero entonces, milagrosamente, centímetro a centímetro, el


sentimiento disminuye. Es un trabajo lento e insoportable, pero
finalmente la catarata desaparece y, de alguna manera, estoy vivo
nuevamente. Solo otra vez.

Aquí, en la oscuridad, con mis recuerdos.


A veces me siento tan solo en este mundo que ni siquiera puedo
respirar.

Castle recuperó a su hija. Mis amigos han encontrado a sus


compañeros. Perdimos a Adam. James. Perdí a todos los demás de
Omega Point, también. Todavía me golpea a veces. Todavía me
golpea cuando me olvido de enterrar los sentimientos lo
suficientemente profundo.

Pero no puedo seguir así. Me estoy desmoronando y no tengo


tiempo para desmoronarme. La gente me necesita, dependen de mí.

Tengo que arreglar mi mierda.

Me arrastro hacia arriba, apoyando la espalda contra la puerta


mientras encuentro mi equilibrio. He estado sentado en la oscuridad,
en el frío, con la misma ropa que he estado usando durante una
semana.

Estaré bien; Solo necesito un cambio de ritmo.

James y Adam probablemente estén bien.

Tienen que estarlo.

Me dirijo al baño, golpeo los interruptores de luz a medida que


avanzo y abro el agua. Me quito estas ropas viejas, prometiendo
prenderles fuego tan pronto como pueda, y abro algunos cajones,
revisando las comodidades y los básicos de algodón que Nouria dijo
que se almacenarían en nuestras habitaciones.

Satisfecho, entro en la ducha. No sé cómo obtuvieron agua caliente


aquí, y no me importa.

Esto es perfecto.
Me apoyo en la baldosa fría mientras el agua caliente me golpea en
la cara. Finalmente me hundo en el suelo, demasiado cansado para
estar de pie.

Dejo que el calor me hierva vivo.


Capítulo 4
Pensé que la ducha realizaría algún tipo de cura restauradora, pero
no funcionó tan bien como esperaba. Me siento limpio, lo que vale
algo, pero aún me siento mal. Como, físicamente mal. Creo que
tengo un mejor manejo de mis emociones, pero... no lo sé.

Creo que estoy delirando. O es una descompensación por el


horario. O ambos.

Eso tiene que ser.

Estoy tan agotado que pensarías que me habría quedado dormido


en el momento en que mi cabeza golpeara la almohada, pero no
tuve tanta suerte. Pasé un par de horas acostado en la cama,
mirando al techo, y luego caminé un rato en la oscuridad, y ahora
estoy aquí otra vez, arrojando un par de calcetines a la pared
mientras el sol hace movimientos perezosos hacia la luna.

Hay un rayo de luz arrastrándose por el horizonte. Los inicios del


amanecer. Estoy mirando la escena a través del cuadrado de mi
ventana, todavía tratando de descubrir qué demonios me pasa,
cuando un golpe repentino y violento en mi puerta envía un disparo
directo de adrenalina a mi cerebro.

Estoy de pie en segundos, con mi corazón latiendo, con mi cabeza


latiendo. Me pongo la ropa y las botas tan rápido que casi me mato
en el proceso, pero cuando finalmente abro la puerta, Brendan
parece aliviado.

"Bien", dice. "Estás vestido".

"¿Qué pasa?", Pregunto automáticamente.

Brendan suspira. Se ve triste, y luego, por un segundo:


Se ve asustado.

"¿Qué pasa?", Pregunto de nuevo. La adrenalina se está moviendo


a través de mí ahora, apagando mi miedo. Me siento más tranquilo.
"¿Qué pasó?"

Brendan duda; mira algo sobre su hombro. "Solo soy un mensajero,


amigo. Se supone que no debo decirte nada".

"¿Qué? ¿Por qué no?"

"Confía en mí", dice, mirándome a los ojos. "Ayudará escuchar esto


del propio Castle".
Capítulo 5
"¿Por qué?" Es lo primero que le digo a Castle.

Irrumpí por la puerta con tal vez un poco de fuerza, pero no puedo
evitarlo. Estoy enloqueciendo. "¿Por qué tengo que escuchar esto
directamente de ti?" "¿Que está pasando?"

Apenas puedo mantener la ira fuera de mi voz. Casi no puedo evitar


imaginar cada posible peor de los casos. Cualquier cantidad de
cosas horribles podrían haber merecido arrastrarme fuera de la
cama antes del amanecer, y hacerme esperar incluso cinco minutos
adicionales para descubrir qué demonios está pasando, es cruel.

Castle me mira fijamente, su rostro sombrío, y respiro hondo, miro a


mi alrededor y mantengo el pulso.

No tengo idea de dónde estoy. Esto parece una especie de... sede.
Otro edificio. Castle, Sam y Nouria están sentados en una larga
mesa de madera, encima de la cual hay papeles dispersos, planos
empapados de agua, una regla, tres navajas y varias tazas de café
viejos.

"Siéntate, Kenji".

Pero todavía estoy mirando alrededor, esta vez buscando a J. Ian y


Lily están aquí. Brendan y Winston también.

No J. No Warner. Y nadie está haciendo contacto visual conmigo.

"¿Dónde está Juliette?", Pregunto.

"Te refieres a Ella", dice Castle suavemente.

"Lo que sea. ¿Por qué no está ella aquí?


"Kenji", dice Castle. "Por favor siéntate. Esto es bastante difícil sin
tener que manejar tus emociones también. Por favor."

"Con el debido respeto, señor, me sentaré después de saber qué


demonios está pasando".

Castle suspira profundamente. Finalmente dice:

"Tú tenía razón."

Mis ojos se abren, mi corazón aún martillea en mi pecho.


"¿Discúlpeme?"

"Tenías razón", dice Castle, y su voz capta la última palabra. Aprieta


y abre los puños. “Sobre Adam. Y

James.

Pero estoy sacudiendo la cabeza. "No quiero tener razón. Estaba


exagerando. Están bien. No me escuches", le digo, sonando un
poco loco. "No tengo razón. Nunca tengo razón".

"Kenji".

"No."

Castle mira hacia arriba, me mira directamente a los ojos. Se ve


devastado. Más que devastado.

"Dime que esto es una broma", le digo.

"Anderson ha tomado a los muchachos como rehenes", dice,


mirando a Brendan y Winston. Ian. El fantasma de Emory. "Lo está
haciendo de nuevo".

No puedo manejar esto.


Mi corazón no puede manejar esto. Ya estoy demasiado cerca del
borde de la crisis. Esto es demasiado.

Demasiado.

"Estás equivocado", insisto. "Anderson no haría eso, no a James.


James es solo un niño, no le haría eso a un niño. ."

"Sí", dice Winston en voz baja. "Él lo haría."

Lo miro con los ojos desorbitados. Me siento estúpido. Siento que mi


piel está demasiado apretada.

Demasiado floja. Y estoy mirando a Castle nuevamente cuando


digo:

"¿Cómo lo sabes? ¿Cómo puedes estar seguro de que esto no es


otra trampa, como la última vez?"

"Por supuesto que es una trampa", dice Nouria. Su voz es firme


pero no cruel. Ella mira a Castle antes de decir: "No estoy segura de
por qué, pero mi papá está haciendo que esto suene como una
simple situación de rehén. No lo es. Ni siquiera estamos seguros de
lo que está sucediendo todavía.

Definitivamente parece que Anderson está reteniendo a los niños


como rehenes, pero también está claro que está sucediendo algo
mucho más grande detrás de escena. Anderson está tramando algo.
Si no fuera así, no habría..."

"Creo", dice Sam, apretando la mano de su esposa, "Lo que Nouria


está tratando de decir es que creemos que Adam y James juegan
un pequeño papel en todo esto".

Echo un vistazo entre ellos, confundido. Hay tensión en la habitación


que no estaba allí hace un momento, pero mi cabeza se siente
demasiado llena de arena para darse cuenta. "No creo que entienda
a lo que te refieres", le digo.

Pero es Castle quien lo explica.

"No son solo Adam y James", dice. "Anderson actualmente tiene la


custodia de todos los niños, específicamente, los hijos de los
comandantes supremos".

Y estoy a punto de hacer otra pregunta antes de darme cuenta:

Soy el único que hace preguntas en este momento. Echo un vistazo


alrededor de la habitación, a las caras de mis amigos. Se ven tristes
pero decididos. Como si ya supieran cómo termina esta historia, y
están listos para enfrentarla.

Me conmovió la revelación. Y no puedo mantener el borde de mi voz


cuando digo: "¿Por qué fui el último en ser informado sobre esto?"

Mi pregunta es seguida por un silencio perfecto. Miradas acosadas.


Expresiones nerviosas.

Entonces finalmente:

"Sabíamos que sería difícil para ti", dice Lily. Lily, a quien nunca le
importan mis sentimientos. "Acabas de estar en esta loca misión, y
luego tuvimos que disparar a tu avión desde el cielo. Honestamente,
no estábamos seguros de sí deberíamos decírtelo de inmediato".
Duda. Y luego, dirigiendo una mirada irritada a las otras damas en la
habitación: "Pero si te hace sentir mejor, Nouria y Sam tampoco nos
lo dijeron de inmediato".

"¿Qué?" Mis cejas suben por mi cabeza. "¿Qué diablos está


pasando? ¿Cuándo recibió la noticia por primera vez?

La sala vuelve a quedarse en silencio.


"¿Cuándo?"

"Hace catorce horas", dice Nouria.

"¿Hace catorce horas?" Mis ojos se abren hasta el punto de dolor.


“¿Sabías esto hace catorce horas y solo me lo cuentas ahora?
¿Castle?"

Él sacude su cabeza.

"También me lo ocultaron", dice, y a pesar de su comportamiento


tranquilo, noto la tensión en su mandíbula. No me mira a los ojos.
Tampoco mira a Nouria.

La realización amanece con una velocidad repentina y


sorprendente, y finalmente entiendo: hay demasiados cocineros en
esta cocina metafórica.

No tenía idea de qué tipo de mierda complicada acababa de


encontrar, pero está claro que Nouria y Sam están acostumbradas a
administrar este lugar por su cuenta. Hija o no, Nouria es la cabeza
de esta resistencia, y no importa cuánto le guste tener a su padre
cerca, no está dispuesta a ceder el control. Lo que aparentemente
significa que ella va a evitar que acceda a información clasificada
antes de que lo considere necesario. Lo que significa. . Diablos, creo
que significa que Castle ya no tiene autoridad real.

Mierda.

"Así que sabías sobre esto", le digo, mirando de Nouria a Sam. “Lo
sabías cuando aterrizamos aquí ayer; entonces sabías que
Anderson estaba reuniendo a los niños. Cuando comimos pastel y
cantamos feliz cumpleaños a Warner, sabías que James y Adam
habían sido secuestrados. Cuando pregunté, una y otra y otra vez,
por qué demonios Adam y James no estaban aquí, lo sabías y no
dijiste nada..
"Cálmate", dice Nouria bruscamente. "Estás perdiendo el control".

"¿Cómo pudiste mentirnos así?" Exijo, sin molestarme en mantener


la voz baja. "¿Cómo pudiste pararte allí y sonreír cuando sabías que
nuestros amigos estaban sufriendo?"

"Porque teníamos que estar seguros", me dice Sam. Y luego


suspira, pesadamente, quitándose los mechones de su cabello rubio
de la cara. Hay manchas moradas debajo de sus ojos que me dicen
que no soy el único que ha estado perdiendo el sueño últimamente.
“Anderson hizo que sus hombres alimentaran esta información
directamente bajo tierra. Lo plantó en nuestras redes a propósito, lo
que me hizo dudar de sus motivos desde el principio.

"Anderson parece haber descubierto que su equipo se refugió con


otro grupo rebelde", dice ella. "Pero él no sabe cuál de nosotros lo
protege. Me imaginé que solo estaba tratando de atraernos, a la
intemperie, así que quería verificar la información antes de difundirla
más. No queríamos dar los siguientes pasos sin estar seguros, y no
pensamos que sería bueno para la moral difundir información
hiriente que, en última instancia, podría ser falsa".

"Esperaste catorce horas para difundir información que podría haber


sido cierta", lloro. "¡Anderson ya podría haber decidido matarlos!"

Nouria niega con la cabeza. "No es así como funciona una situación
de rehenes. Ha dejado en claro que quiere algo de nosotros. No
mataría sus propias fichas de negociación".

De repente me quedo quieto. "¿Qué quieres decir? ¿Qué quiere de


nosotros?" Entonces, mirando a su alrededor otra vez:" ¿Y por qué
demonios no está Juliette aquí ahora? Ella necesita estar
escuchando esto.

"No hay razón para perturbar el sueño de Ella", dice Sam, "Porque
no hay nada que podamos hacer en este momento. Le
informaremos por la mañana".
"Al diablo con eso", le digo enojado, olvidándome de mí mismo. "Lo
siento, señor, sé que ya no estamos en Point, pero tiene que hacer
algo. Esto no está bien, J lideró una maldita resistencia: no quiere
que la mimen ni la protejan de esta mierda. Y cuando descubra que
no le dijimos se enojará”.

"Kenji…"

"De todos modos, todo esto es una especie de mierda", digo, con
las manos atrapadas en el pelo. “Un farol. Más mentiras. No hay
forma de que Anderson tenga a todos los otros niños. Obviamente,
está tratando de meterse con nuestras cabezas, y está funcionando,
porque sabe que nunca podríamos estar seguros de si realmente los
ha tomado como rehenes. Todo esto es un juego mental
complicado”, digo.

"Es la jugada perfecta".

"No lo es", dice Brendan, poniendo su mano sobre mi hombro. Sus


cejas se juntan con preocupación. "No es un juego mental".

"Por supuesto que. ."

"Sam los vio", dice Nouria. "Tenemos pruebas".

Me pongo rígido "¿Qué?"

"Puedo ver a través de largas distancias", dice Sam. Ella trata de


sonreír, pero se ve cansada. “Muy, muy largas distancias. Pensamos
que si Anderson iba a llevar a los niños a cualquier lugar, lo haría en
algún lugar cerca de su base de operaciones, donde tiene soldados
y recursos a su disposición. Y cuando Ella nos dijo que Evie estaba
muerta, me sentí aún más segura de que regresaría a América del
Norte, donde necesitaría controlar los daños y mantener su poder
sobre el continente. En el caso de que otro grupo rebelde intentara
aprovecharse de la agitación repentina, tendría que estar aquí,
ejercer su poder, mantener el orden. Así que me concentré en el
Sector 45 mi búsqueda. Me llevó casi catorce horas hacer un barrido
adecuado, pero estoy segura de que he encontrado pruebas
suficientes para respaldar sus afirmaciones".

"¿Qué demonios? ¿Estás segura de que has encontrado suficiente


evidencia? ¿Qué clase de tontería vaga es esa? ¿Y por qué eres tú
quien decide qué. .”

"Mira tú tono, Kishimoto", dice Nouria bruscamente. “Sam ha estado


trabajando sin parar tratando de resolver esta situación.
Reconocerás su autoridad aquí, donde les hemos ofrecido refugio, y
le darás tu gratitud y tu respeto".

Sam coloca una mano tranquilizadora en el brazo de Nouria. "Está


bien", dice Sam, aun mirándome.

"Simplemente está molesto".

"Estamos todos molestos", dice Nouria, entrecerrando los ojos hacia


mí. La ira le da un brillo repentino y etéreo que hace que su piel
oscura parezca casi bioluminiscente. Por un momento, no puedo
mirar hacia otro lado.

Sacudo mi cabeza rápidamente para aclararlo.

"No estoy tratando de ser irrespetuoso", le digo. "Simplemente no


entiendo por qué estamos comprando esto. "Evidencia suficiente" no
suena convincente, especialmente cuando Anderson sacó
exactamente esta misma mierda antes. ¿Recuerdas cómo resultó
eso? Si no fuera por J, quien salvó todos nuestros traseros ese día,
estaríamos muertos. Ian definitivamente estaría muerto en este
momento.

"Sí", dice Castle pacientemente, "Pero estás olvidando un detalle


importante".

Inclino mi cabeza hacia él.


“Anderson sí tenía a nuestros hombres. Nunca mintió sobre eso".

Aprieto la mandíbula. Mis puños. Todo mi cuerpo se convierte en


piedra.

"La negación es la primera etapa del dolor, hermano".

"Vete a la mierda, Sánchez".

"Eso es suficiente", dice Castle, poniéndose de pie con fuerza


repentina. Se ve lívido, la mesa vibra bajo sus dedos extendidos.
"¿Qué te pasa, hijo? Esto no es como tú: este comportamiento
enojado, imprudente e irrespetuoso. Tus duros juicios no están
haciendo nada para ayudar a la situación actual".

Aprieto los ojos cerrados.

La ira explota en la oscuridad detrás de mis párpados, los fuegos


artificiales se acumulan y me rompen.

Mi cabeza da vueltas.

Mi corazón está girando.

Una gota de sudor me recorre mi espalda y tiemblo,


involuntariamente.

"Bien", espeto, abriendo los ojos. “Pido disculpas por mi


comportamiento irrespetuoso. Pero solo voy a hacer esta pregunta
una vez más antes de ir a buscarla: ¿Por qué demonios no está
Juliette aquí, ahora?

Su silencio colectivo es la única respuesta que necesito.

"¿Qué está pasando realmente?" Digo enojado. "¿Por qué estás


haciendo esto? ¿Por qué la dejas dormir, descansar y recuperarse
tanto? ¿Qué no me estás diciendo a mí?
"Kenji". Castle suena repentinamente diferente. Sus ojos están
juntos, su frente arrugada por la preocupación. "¿Te sientes bien?"

Parpadeo. Tomo una respiración repentina y constante. "Estoy bien",


le digo, pero por un segundo las palabras suenan extrañas, como si
me atraparan en un eco.

"Hermano, no te ves bien".

¿Quién dijo que?

Ian?

Me giro hacia su voz, pero todo parece deformarse mientras me


muevo, los sonidos se doblan por la mitad.

"Sí, tal vez deberías dormir un poco".

Winston?

Me giro de nuevo, y esta vez todos los sonidos se aceleran,


avanzan rápidamente hasta que chocan en tiempo real. Mis oídos
comienzan a sonar. Y luego miro hacia abajo, dándome cuenta
demasiado tarde de que me tiemblan las manos. Me tiemblan los
dientes. Parloteo. Me estoy congelando. "¿Por qué hace tanto frío
aquí?"

Brendan de repente está parado a mi lado. "Déjame llevarte de


regreso a tu habitación", dice. "Tal vez tú. ."

"Estoy bien", miento, alejándome de él. Puedo sentir mi corazón latir


demasiado rápido, el movimiento es tan rápido que es borroso,
prácticamente una vibración.

Eso me asusta.

Necesito calmarme. Necesito recuperar el aliento. Necesito


sentarme o apoyarme contra algo.
El agotamiento me golpea como una bala entre los ojos. De repente,
ferozmente, clavando sus garras en mi pecho y arrastrándome hacia
abajo. Me tambaleo hacia una silla, parpadeando lentamente. Mis
brazos se sienten pesados. Mi ritmo cardíaco comienza a disminuir.
Soy líquido.

Mis ojos caen cerrados.

Al instante, una imagen de James se materializa en mi mente:


hambriento, magullado, golpeado. Solo y aterrorizado.

El horror envía una descarga eléctrica a mi corazón, me devuelve a


la vida.

Mis ojos se abren de golpe.

"Escucha". Mi garganta está seca. Trago fuerte. "Escucha", digo de


nuevo, "Si esto es cierto, si James y Adam realmente están siendo
tomados como rehenes por Anderson en este momento, entonces
tenemos que irnos. Tenemos que irnos ahora mismo. Justo en el
infierno ahora...

"Kenji, no podemos", dice Sam. Ella está parada frente a mí, lo que
me sorprende. "No podemos hacer nada ahora". Está pronunciando
las palabras lentamente. Con cuidado, como si estuviera hablando
con un niño.

"¿Por qué no?"

"Porque aún no sabemos exactamente dónde están". Nouria, esta


vez. "Y porque tienes razón: todo esto es una especie de trampa".

Me está mirando como si sintiera lástima por mí, y me envía otro


golpe de ira a través de la sangre. "No podemos entrar en esto sin
preparación", dice ella. “Necesitamos más tiempo. Más información."
"Vamos a recuperarlos", dice Castle, dando un paso adelante. Deja
caer sus manos sobre mis hombros y me mira a la cara. "Te juro que
los recuperaremos. James y Adam estarán bien. Solo tenemos que
formar un plan primero”.

"No", digo enojado, separándome. "Nada de esto tiene sentido.


Juliette necesita estar aquí. Toda esta situación está jodida”.

"Kenji. ."

Salgo de la habitación.
Capítulo 6
Debo estar fuera de mi mente.

Eso tiene que ser. No hay otra razón por la que juraría en la cara de
Castle, gritarle a su hija, pelear contra mis propios amigos y aún
estar de pie aquí al amanecer, presionando el timbre por tercera
vez.

Es como si estuviera pidiendo ser asesinado. Es como si quisiera


que Warner me golpeara en la cara o algo así. Incluso ahora, a
través de la niebla espesa y tonta de mi cabeza, sé que no debería
estar aquí. Sé que no está bien.

Pero soy (a) demasiado estúpido, (b) demasiado cansado, (c)


demasiado enojado, o (d) todo lo anterior, para dar una mierda
sobre su espacio personal o su privacidad. Y luego, como si fuera
una señal, escucho su voz apagada y enojada a través de la puerta.

"Por favor amor. Simplemente ignóralo."

"¿Qué pasa si algo anda mal?"

"Nada está mal", dice. "Es solo Kenji".

"Kenji?" Escucho algún tipo de barajadura, y mi corazón se acelera.


J siempre aparece. Ella siempre aparece. "¿Cómo sabes que es
Kenji?"

"Llámalo una conjetura salvaje", dice Warner.

Toco el timbre de nuevo.

"¡Ya voy!" J. Finalmente.

"Ella no vendrá", grita Warner. "Vete."


"No voy a ninguna parte", le grito. “Quiero hablar con Juliette. Ella.
Jella. Jello. Lo que sea."

"Ella, amor, por favor, déjame matarlo".

Escucho a J reír, lo cual es dulce, en realidad, porque está claro que


ella piensa que Warner está bromeando. Yo, por otro lado, estoy
bastante seguro de que no lo está.

Warner dice algo entonces, algo que no escucho. La sala se queda


en silencio y, por un momento, estoy confundido. Y luego me doy
cuenta de que he sido superado. Warner probablemente la llevó de
vuelta a la cama.

Maldita sea.

"Pero eso es exactamente por qué debería abrir la puerta", la


escucho decir. Más silencio. Entonces susurrando. Un ruido sordo.
"Si necesita hablar conmigo tan temprano en la mañana, debe ser
importante".

Warner suspira tan fuerte que en realidad lo escucho a través de la


pared.

Toco el timbre de nuevo.

Un solo grito ininteligible.

"Hey", grito. “En serio, alguien abra la puerta. Me estoy congelando


el culo aquí afuera".

Más murmullos enojados de Warner.

"Estaré allí", grita Jello.

"¿Qué está tomando tanto tiempo?", Pregunto.


"Estoy tratando de. ." La escucho reír, y luego, con una voz suave y
dulce, claramente dirigida a otra persona: "Aaron, por favor, prometo
que volveré".

"J"

"¡Estoy tratando de vestirme!"

"Oh". Intento realmente, muy duro no imaginarme a los dos,


desnudos, juntos en la cama, pero de alguna manera no puedo
evitar que la imagen se materialice. "Está bien, ew".

Entonces: "Cariño, ¿cuánto tiempo planeas ser amiga de él?"

J se ríe de nuevo.

Hombre, esa chica no tiene idea.

Quiero decir, está bien.. Es cierto que si durante cinco segundos me


detuviera para ponerme en el lugar de Warner, entendería
exactamente por qué quiere matarme tan a menudo. Si estuviera en
la cama con mi chica y un gilipollas necesitado tocara el timbre sin
ninguna razón, excepto que él quería hablar sobre sus sentimientos
con ella, también me gustaría asesinarlo.

Por otra parte, no tengo una niña, y a este ritmo, probablemente


nunca la tendré. Así que no me importa, y Warner lo sabe. Es la
mitad de la razón por la que me odia tanto. No puede alejarme sin
lastimar a J, pero tampoco puede dejarme entrar sin compartirla.
Está en una posición de mierda.

Sin embargo, me funciona.

Y todavía tengo mi dedo sobre el timbre cuando escucho pasos,


cada vez más cerca. Pero cuando la puerta finalmente se abre,
retrocedo bruscamente.
Warner se ve furioso.

Su cabello está despeinado, su bata atada demasiado rápido. Está


sin camisa, descalzo y probablemente desnudo debajo de esa bata,
que es la única razón por la que me obligo a mirarlo a los ojos.

Mierda.

No estaba bromeando ni un poco. Él está, como, realmente enojado.

Y su voz es baja, letal, cuando dice: "Debería haberte dejado morir


de frío en el viejo departamento de Kent. Debería haber dejado que
esos roedores devoren tu cadáver cuidadosamente conservado.
Debería haber. .

"Escucha, hombre, realmente no estoy tratando de. ."

"No me interrumpas".

Mi boca se cierra de golpe.

Respira hondo y constante. Sus ojos son como el fuego. Verde.


Hielo. Fuego. En ese orden. "¿Por qué me haces esto? ¿Por qué?"

"Um. Bien, sé que esto será difícil de entender para un narcisista


como tú, pero esto no tiene nada que ver contigo. J es mi amiga. De
hecho, ella fue mi amiga primero. Éramos amigos mucho antes de
que vinieras.

Los ojos de Warner se abren de indignación. Y antes de que tenga


la oportunidad de hablar, le digo:

"Culpa mía. Lo siento". Levanto mis manos en disculpa. “Me olvidé


por completo del borrado de tu memoria por un segundo. Pero
honestamente, lo que sea. En lo que respecta a mis recuerdos, la
conocí primero.

Y luego, de repente..
Warner frunce el ceño.

Es como si alguien pulsara un interruptor, y el fuego en sus ojos se


apaga. Ahora me está estudiando detenidamente y me está
poniendo nervioso.

"¿Qué está pasando?", Dice. Él inclina su cabeza hacia mí y, un


momento después, sus ojos se abren por la sorpresa. "¿Por qué
estás aterrorizado?"

Jello aparece antes de que pueda responder.

Ella me sonríe, esta cosa grande, brillante y feliz que siempre


calienta mi corazón, y me alivia descubrir que está completamente
vestida. No desnuda, debajo de una bata de baño, pero, como, lleva
un abrigo y zapatos y está lista para salir por la puerta vestida.

Siento que finalmente puedo respirar.

Pero en un instante, su sonrisa se va. Y cuando de repente se pone


pálida, cuando sus ojos se juntan con preocupación, me siento un
poquito mejor. Sé que suena extraño, pero hay algo tranquilizador
en su reacción; significa que al menos algo está bien con el mundo.
Porque lo sabía. Sabía que, a diferencia de todos los demás, ella
vería de inmediato que no estaba bien. Que no estoy bien. No se
necesitan superpoderes.

Y de alguna manera, eso significa todo.

"Kenji", dice ella, "¿Qué pasa?"

Ya casi no puedo mantenerlo unido. Un dolor sordo y punzante está


presionando contra la parte posterior de mi ojo izquierdo; puntos
negros se desvanecen dentro y fuera de mi visión, marcando todo.

Siento que no puedo obtener suficiente aire, como si mi pecho fuera


demasiado pequeño, mi cerebro demasiado grande.
"¿Kenji?"

"Es James", le digo, mi voz sale débil. Incorrecta. “Anderson se lo


llevó. Anderson se llevó a James y Adam.

Los tiene como rehenes”.


Capítulo 7
Estamos de vuelta en la sala de guerra.

Estoy de pie en la puerta con J a mi lado (Warner necesitó un


minuto para elegir un lindo atuendo y trenzar su cabello) y en los
quince minutos que me fui, la atmósfera en esta habitación cambió
dramáticamente. Todo el mundo sigue mirando entre J. Ella y yo,
más bien. Brendan parece cansado.

Winston se ve irritado. Ian se ve enojado. Lily se ve enojada. Sam


se ve enojada. Nouria se ve enojada.

Castle se ve muy enojado.

Me está mirando con los ojos entrecerrados, y nuestros años juntos


me han enseñado lo suficiente sobre el lenguaje corporal de Castle
para saber exactamente lo que está pensando en este momento.

En este momento, está pensando que está más que un poco


decepcionado de mí, que se siente traicionado por mi
incumplimiento de la promesa de dejar de usar la palabra f, que
deliberadamente le falté el respeto y que debería estar castigado
durante dos semanas por gritar. A su hija y su esposa.

Además, está avergonzado. Él esperaba más de mí.

"Lamento haber perdido los estribos, señor".

La mandíbula de Castle se tensa mientras me evalúa. "¿Te sientes


mejor?"

No "Si."

"Entonces hablaremos de esto más tarde".


Miro hacia otro lado, demasiado cansado para despertar el
remordimiento necesario. Estoy demasiado agotado. Agotado.
Escurrido. Siento que mis entrañas han sido raspadas con
herramientas contundentes y oxidadas, pero de alguna manera
todavía estoy aquí. Sigo en pie. De alguna manera, tener a J a mi
lado hace que todo esto sea más tolerable. Se siente bien saber que
hay alguien aquí que está en mi equipo.

Después de un minuto completo de silencio incómodo, J habla.

"Entonces", dice, dejando que la palabra cuelgue en el aire por un


momento. "¿Por qué nadie me habló de esta reunión?"

"No queríamos molestarte", dice Nouria muy dulcemente. "Has


tenido un par de semanas difíciles, pensamos que era mejor no
despertarte a menos que tuviéramos un plan de acción firme".

J frunce el ceño. Puedo decir que está considerando, y dudando, lo


que Nouria le acaba de decir. A mí también me parece una mierda.
Casi nunca hacemos arreglos especiales para dejar que la gente
descanse o duerma después de una batalla, a menos que estén
lesionados. A veces, ni siquiera entonces.

J, en particular, nunca ha recibido un tratamiento especial como este


antes. No la tratamos como a una niña, no la manejamos como si
estuviera hecha de porcelana. Como si todavía pudiera romperse.

Pero Jello decide dejarlo ir.

"Me doy cuenta de que estabas tratando de ser amable", le dice a


Nouria, "Y estoy agradecida por el espacio y la generosidad,
especialmente anoche, por Aaron, pero deberías habernos dicho de
inmediato.

De hecho, deberías habernos dicho en el momento en que


aterrizamos. No importa cuánto hayamos pasado ", dice ella.
"Nuestras cabezas están aquí, en la realidad de lo que estamos
tratando en este momento, y Aaron va a luchar junto a nosotros. Es
hora de que todos ustedes dejen de subestimarlo".

"Espera, ¿qué?" Ian frunce el ceño. "¿Qué tiene que ver subestimar
a Warner con James?"

J niega con la cabeza. “Aaron tiene todo que ver con James. De
hecho ", dice ella, "No puedo entender por qué no fue la primera
persona con la que hablaste sobre esto. Tus prejuicios te están
lastimando.

Sosteniéndote."

Es mi turno de fruncir el ceño. "¿Cuál es el punto de este discurso,


princesa? No veo cómo Warner es relevante para la conversación.
¿Y por qué sigues llamándolo Aaron? Es raro."

"Yo.. Oh", dice ella, y frunce el ceño. "Lo siento. Mi mente. . Mis
recuerdos están quietos. . Me está costando mucho. Ha sido Aaron
para mí mucho más tiempo que Warner".

Levanto una ceja. "Creo que seguiré llamándolo Warner".

"Creo que preferiría eso de ti".

"Bueno. De todas formas. Así que crees que lo subestimamos”.

"Sí", dice ella.

Esta vez, Nouria habla. "¿Y por qué es eso?"

J exhala. Sus ojos son tristes y serios cuando dice:

"Anderson es el tipo de monstruo que tomaría como rehén a un niño


de diez años y lo arrojaría a prisión junto a soldados entrenados.
Hasta donde sabemos, está tratando a James de la misma manera
que trata a Valentina. O a Lena. O a Adam. Es inhumano en un nivel
tan perturbador que apenas puedo permitirme pensarlo. Es difícil
para mí comprender. Pero a Aaron no le cuesta imaginarlo. Él
conoce a Anderson, y el funcionamiento interno de su mente, mejor
que cualquiera de nosotros. Su conocimiento de El Restablecimiento
y Anderson, en particular, no tiene precio."

"Más importante: James es el hermano pequeño de Aaron. Y si


alguien sabe lo que es tener diez años y ser torturado por Anderson,
es Aaron". Ella levanta la vista, mira a Castle directamente a los
ojos.

“¿Cómo puedes pensar que dejarlo fuera de esta conversación fue


una buena idea? ¿Cómo te imaginas que no sería el primero en
preocuparse? Está devastado".

Y luego, como si ella lo conjurara de la nada, Warner aparece en la


puerta. Parpadeo, y Nazeera lo sigue a la habitación. Parpadeo otra
vez, y Haider y Stephan aparecen a la vista.

Es extraño verlos juntos de esta manera, todos ellos pequeños


experimentos científicos. Súper soldados Todos caminan con la
misma postura perfecta, alta y orgullosa, como si fueran dueños del
mundo.

Lo cual, supongo que sí. Al menos, sus padres lo hacen.

Extraño.

No puedo imaginar cómo debe ser criado por padres que te


enseñan que el mundo es tuyo para hacer lo que quieras. Quizás
Nazeera tenía razón. Tal vez somos demasiado diferentes. Tal vez
nunca hubiera funcionado entre nosotros, sin importar cuánto
hubiera querido intentarlo.

Nazeera, Stephan y Haider nos brindan un amplio espacio, de pie a


un lado y sin decir nada, ni siquiera saludando, pero Warner sigue
caminando. Jello se encuentra con él en el medio de la habitación, y
él la abraza a sus brazos como si no se hubieran visto en días. De
alguna manera, me las arreglo para no vomitar. Pero luego la
escucho susurrar algo sobre su cumpleaños, y una ola masiva de
culpa me inunda.

No puedo creer que lo haya olvidado.

Anoche estábamos celebrando el cumpleaños de Warner


prematuramente. Hoy es su cumpleaños apropiado. Hoy. Ahora
mismo. Esta mañana.

Mierda.

Arrastré a J de la cama la mañana de su cumpleaños.

Wow, realmente soy un imbécil.

Cuando se separan, Warner hace un movimiento repentino y casi


imperceptible con la cabeza y Nazeera, Stephan y Haider se dirigen
a la mesa, tomando asiento junto a Ian, Lily, Brendan y Winston.

Un pequeño batallón listo para la guerra. A veces es difícil creer que


todos somos solo un grupo de niños. Definitivamente no se siente
así. Pero estos cuatro, en particular, se ven bastante impactantes.

Warner lleva una chaqueta de cuero. Nunca lo había visto usar una
chaqueta de cuero antes, y no sé por qué. Le queda bien. Tiene un
collar interesante y complicado, y el negro del cuero es rígido contra
su cabello dorado. Pero cuanto más lo pienso, más dudo que la
chaqueta le pertenezca. No teníamos posesiones cuando
aterrizamos aquí, así que supongo que Warner lo tomó prestado de
Haider. Haider, que lleva una de sus camisas de cota de malla de la
firma debajo de un pesado abrigo de lana. Pero todo eso no es nada
en comparación con Stephan, que lleva una chaqueta de campo
dorada que parece piel de serpiente.

Es salvaje.
Estos tipos se ven casi como extraterrestres aquí, entre los
normales del mundo que no usan cota de malla para el desayuno.
Pero incluso puedo decir que Haider se ve como una especie de
guerrero con todo ese metal envuelto en su pecho, y que la
chaqueta dorada realmente estalla contra el marrón de la piel de
Stephan. ¿Pero quién vende esa mierda así? Son como la ropa del
espacio exterior o algo así. No tengo idea de dónde compran estos
tipos, pero creo que podrían ir a las tiendas equivocadas. Por otra
parte, qué demonios sabría. Llevo años usando los mismos
pantalones y camisas rasgadas. Todo lo que una vez tuve estaba
desvaído y mal reparado y un poco demasiado apretado, si soy
sincero. Me consideraba afortunado de tener un buen abrigo de
invierno y un buen par de botas. Eso es.

"¿Kenji?"

Me sobresalto, dándome cuenta demasiado tarde de que me perdí


en mi cabeza nuevamente. Alguien me está hablando. Alguien dijo
mi nombre. ¿De verdad? Echo un vistazo a sus caras, esperando
reconocimiento, pero no obtengo nada.

Miro a J en busca de ayuda, y ella sonríe. "Nazeera", explica,


"Acaba de hacerte una pregunta".

Mierda.

Estaba ignorando a Nazeera. A propósito. Pensé que era obvio.


Pensé que ella y yo teníamos un entendimiento: pensé que
habíamos llegado a un acuerdo silencioso para ignorarnos
mutuamente para siempre, para nunca reconoceré la estupidez que
dije anoche y fingir que no puedo sentir la sangre corriendo en los
lugares equivocados en mi cuerpo cuando ella me toca.

¿No?

Bien entonces.
Mierda.

De mala gana, me giro para mirarla. Ella está usando esa capucha
de cuero otra vez, lo que significa que solo puedo ver sus labios, lo
que parece realmente injusto. Ella tiene una boca preciosa. Llena.
Dulce.

Maldición. No quiero mirar su boca. Quiero decir, lo hago,


obviamente. Pero definitivamente tampoco.

De todos modos, es bastante difícil tener que seguir mirando su


boca, pero su capucha está ocultando sus ojos, lo que significa que
no tengo idea de lo que está pensando en este momento, o si
todavía está enojada conmigo por lo que dije anoche.

Luego. .

"Estaba preguntando si sospechabas algo", dice Nazeera. “Sobre


James. Y Adam."

¿Cómo extrañé eso? ¿Cuánto tiempo pasé mirando al espacio


pensando en dónde hace sus compras Haider?

Jesús.

¿Qué demonios es lo que me pasa?

Sacudí ligeramente la cabeza, con la esperanza de aclararla. "Sí", le


digo. "Me asusté cuando aparecimos aquí y no vi a Adam y James.
También les dije a todos ", digo, lanzando miradas individuales a mis
amigos inútiles, "Pero nadie me escuchó. Todos pensaban que
estaba loco".

Nazeera se quita la capucha y, por primera vez esta mañana, puedo


ver su rostro. Busco en sus ojos, pero no consigo nada. Su
expresión es clara. No hay nada en su tono o postura que me diga
lo que realmente está pensando.
Nada.

Y luego sus ojos se entrecerraron, solo un poquito. "Se lo dijiste a


todos".

"Quiero decir", parpadeo, titubeo, "Le dije a algunas personas. Sí."

"Sin embargo, no nos dijiste a ninguno de nosotros". Hace un gesto


al pequeño grupo de mercenarios.

"No le dijiste a Ella ni a Warner. O al resto de nosotros.

"Castle dijo que se suponía que no debía decirles chicos", digo,


mirando entre J y Warner. "Él quería que pudieran pasar una buena
noche juntos".

J está a punto de decir algo, pero Nazeera la interrumpe.

“Sí, entiendo eso”, dice ella, “Pero ¿él también te dijo que no le
dijeras nada a Haider y Stephan? ¿A mí?

Castle no dijo que debías ocultar tus sospechas al resto de


nosotros, ¿verdad? "

No hay inflexión en su voz. Sin ira, ni siquiera una pizca de irritación,


pero todos se giran de repente para mirarla. Las cejas de Haider
están levantadas. Incluso Warner parece curioso.

Aparentemente, Nazeera está siendo rara.

Pero el agotamiento se ha estrellado contra mí otra vez.

De alguna manera, sé que este es el final. Me he quedado sin vidas.


No más potenciadores. No habrá más estallidos de ira o adrenalina
que me hagan pasar otro minuto. Trato de hablar, pero los cables en
mi cerebro se han desconectado.

Mi boca se abre. Cierra


Nada.

Esta vez, el cansancio me invade con tanta fuerza violenta que


siento que mis huesos se rompen, que mis ojos se derriten, que
estoy mirando el mundo a través del celofán. Todo adquiere un brillo
ligeramente metálico, vidrioso y borroso. Y luego, por primera vez,
me doy cuenta: Esto no parece agotamiento normal.

Sin embargo, es demasiado tarde. Demasiado tarde para darme


cuenta de que podría estar más que muy, muy cansado.

Demonios, creo que podría estar muriendo.

Stephan dice algo. No lo escucho

Nazeera dice algo. No la escucho.

Una parte de mi cerebro que todavía funciona me dice que regrese


a mi habitación y muera en paz, pero cuando trato de dar un paso
adelante, tropiezo.

Extraño.

Doy otro paso adelante, pero esta vez es peor. Mis piernas se
enredan y me tropiezo, solo atrapándome en el último momento.

Todo se siente mal.

Los sonidos en mi cabeza parecen ser cada vez más fuertes. No


puedo abrir los ojos por completo. El aire a mí alrededor se siente
apretado, comprimido, y trato de decir que me siento tan extraño
pero es inútil.

Todo lo que sé es que de repente siento frío. Congelación. Caliente.

Espera. Eso no está bien.

Arrugo la frente.
"¿Kenji?"

La palabra me llega desde muy lejos. Ahora tengo los ojos cerrados
y parece que se quedarán así para siempre. Y luego.. Todo huele
diferente. Como tierra, húmedo y frío. Extraño. Algo me hace
cosquillas en la cara. ¿Césped? ¿Cuándo me salió hierba en la
cara?

"Kenji!"

Oh. Oh. No es genial. Alguien me está sacudiendo con fuerza,


sacudiendo mi cerebro en mi cráneo y algo, un instinto antiguo, abre
las bisagras oxidadas de mis párpados, pero cuando trato de
concentrarme, no puedo. Todo es blando. Pulposo.

Alguien está gritando. Alguien. Espera, ¿cuál es el plural de


alguien? No creo haber escuchado a tanta gente decir mi nombre al
mismo tiempo. Kenji Kenji Kenji Kenjikenjikenji Intento reírme.

Y luego la veo. Ahí está ella. Hombre, este es un lindo sueño. Pero
ahí está ella. Ella me toca la cara. Giro un poco la cabeza y apoyo la
mejilla contra la palma suave de su mano. Se siente increíble
Nazeera.

Tan jodidamente hermosa, creo.

Y luego me fui.

Ingrávido.
Capítulo 8
Cuando abro los ojos, veo arañas.

Ojos y brazos, ojos y brazos, ojos y brazos por todas partes.


Magnificado. De cerca. Mil ojos redondos y brillantes. Cientos de
brazos extendiéndose hacia mí, a mí alrededor.

Cierro los ojos otra vez.

Es algo bueno que no le tenga miedo a las arañas, de lo contrario


creo que estaría gritando. Pero aprendí a vivir con las arañas. Vivía
con ellas en el orfanato, en las calles de noche, bajo tierra en
Omega Point.

Se esconden en mis zapatos, debajo de mi cama, capturan moscas


en los rincones de mi habitación.

Usualmente los empujo afuera, pero nunca los mato. Tenemos un


entendimiento, arañas y yo. Somos geniales.

Pero nunca antes había escuchado arañas.

Y estas cosas son ruidosas. Es mucho ruido discordante, un montón


de tonterías y vibraciones que no puedo separar en sonidos. Pero
luego, lentamente, comienzan a separarse. Encuentro formulación.

Me doy cuenta de que son voces.

"Tienes razón en que es inusual", dice alguien. "Definitivamente es


extraño que haya experimentado algún efecto persistente tanto
tiempo después, pero no es inaudito".

"Esa teoría no tiene sentido. ."


"Nazeera". Eso suena como Haider. “Estos son sus sanadores.
Estoy seguro de que sabrían qué...”

"No me importa", dice bruscamente. “Estoy en desacuerdo. Kenji ha


estado bien estos últimos días, y lo sabría; Estaba con él. Este es un
diagnóstico absurdo. Es irresponsable sugerir que está siendo
afectado por medicamentos que se administraron hace días, cuando
la causa subyacente es, sin lugar a dudas, otra cosa".

Hay un largo tramo de silencio.

Finalmente, escucho a alguien suspirar.

"Puede resultarle difícil de creer, pero lo que hacemos no es mágico.


Nos ocupamos de la ciencia real.

Podemos, dentro de ciertos parámetros, sanar a una persona


enferma o lesionada. Podemos regenerar el tejido y los huesos y
reponer la pérdida de sangre, pero no podemos hacer mucho por
eso... intoxicación alimentaria, por ejemplo. O una resaca. O
agotamiento crónico. Todavía hay muchos males y enfermedades
que aún no podemos curar”. Esa debe ser Sara. O a Sonya. O
ambas. No siempre puedo distinguir sus voces.

“Y en este momento”, dice una de ellas, “A pesar de nuestros


mejores esfuerzos, Kenji todavía tiene estos medicamentos en su
sistema. Tienen que seguir su curso".

"Pero... Tiene que haber algo..."

"Kenji ha estado usando adrenalina pura estas últimas treinta y seis


horas", dice una de las gemelas. "Los altibajos están devastando su
cuerpo, y la falta de sueño lo está haciendo más susceptible a los
efectos de las drogas".

"¿Va a estar bien?", Pregunta Nazeera.


"No, si no duerme".

"¿Qué significa eso?" J. Jella. Jello. Esa es su voz. Ella suena


aterrada. “¿Qué tan serio es el daño? ¿Cuánto tiempo podría tomar
para que se recupere?

Y luego, a medida que mi mente continúa agudizándose, me doy


cuenta de que las gemelas están hablando en conjunto,
completando los pensamientos y oraciones de cada una, por lo que
parece que solo una persona está hablando. Eso tiene más sentido.

Sara: "No podemos saberlo con certeza".

Sonya: "Puede que sean horas, pueden ser días".

"¿Días?" Nazeera otra vez.

Sara: "O no. Realmente solo depende de la fortaleza de su sistema


inmunológico. Es joven y, por lo demás, muy saludable, por lo que
tiene la mejor oportunidad de recuperarse. Pero está muy
deshidratado”.

Sonya: “Y él necesita dormir. No inconsciencia inducida por drogas,


sino sueño real y reparador. Lo mejor que podemos hacer es
controlar su dolor y dejarlo solo".

"¿Por qué le hiciste esto a él?" Castle. Castle está aquí. Pero su voz
es áspera. Un poco asustado. “¿Era necesario? ¿Verdaderamente?"

Silencio.

"Nazeera". Es Stephan.

"Se sintió necesario", dice Nazeera en voz baja. "En el momento."

"Podrías haberle dicho, ya sabes". J otra vez. Ella suena enojada.


"No tenías que drogarlo. Habría estado bien en el avión si le
hubieras dicho lo que iba a suceder”.
"No estabas allí, Ella. No lo sabes. No podía arriesgarme. Si
Anderson tuviera alguna idea de que Kenji estaba en ese avión, si
Kenji hacía un solo sonido, todos estaríamos muertos en este
momento. No podía confiar en que permanecería inhumanamente
inmóvil y en silencio durante ocho horas, ¿de acuerdo?

Era la única manera."

"Pero si realmente lo conocías", dice J, su ira cambia, cada vez más


desesperada. "Si tuvieras alguna idea de cómo es pelear con Kenji
a tu lado, nunca hubieras pensado en él como una responsabilidad".

Casi sonrío.

J siempre aparece. Siempre en el equipo.

"Kenji", sigue diciendo, "No habría hecho nada para comprometer la


misión. Habría sido un activo para ti. Podría haberte ayudado más
de lo que crees. Él.. "

Alguien se aclara la garganta ruidosamente, y estoy decepcionado.


Realmente estaba disfrutando ese discurso.

"No creo que. ." Es una de las gemelas de nuevo. Sara "No creo que
sea útil culpar. Ahora no. Y

especialmente no en este caso.

"En realidad", dice Sonya, y suspira, "Creemos que fueron las


noticias sobre James las que lo llevaron al límite".

"¿Qué?" Nazeera otra vez. "¿Qué quieres decir?"

Sara: "Kenji ama a James. Más de lo que la mayoría de la gente


sabe. No todos se dan cuenta de lo cerca que están:

"Pero solíamos verlo todos los días", dice Sonya. "Sara y yo hemos
estado trabajando con James por un tiempo, enseñándole cómo
usar sus poderes curativos".

Sonya: “Kenji siempre estuvo ahí. Siempre se registraba. Él y James


tienen un vínculo especial.”

"Y cuando estás tan preocupado", dice Sara, "Cuando estás tan
asustado, los niveles extremos de estrés pueden dañar gravemente
nuestro sistema inmunológico".

Huh. Supongo que eso significa que mi sistema inmunológico está


jodido de por vida.

Aun así, creo que me siento mejor. No solo puedo distinguir los
sonidos de sus voces, sino que ahora me estoy dando cuenta de
que hay una aguja en mi brazo y me duele como una perra.

Deben estar dándome líquidos.

Realmente no puedo mantener los ojos abiertos todavía, pero puedo


tratar de obligarme a hablar.

Lamentablemente, mi garganta está seca. Áspera. Como papel de


lija áspera. Parece demasiado trabajo formar oraciones completas,
pero después de un minuto logro pronunciar dos palabras:

"Estoy bien."

"Kenji". Siento que Castle se precipita hacia adelante, toma mi


mano. "Gracias a dios. Estábamos muy preocupados”.

"Está bien", le digo, pero mi voz suena extraña, incluso para mí.
"Como las arañas".

La sala queda en silencio.

"¿De qué está hablando?", Susurra alguien.

"Creo que deberíamos dejarlo descansar".


Sí. Descanso.

Tan cansado.

No puedo moverme más. No puedo formar más palabras. Siento


que me estoy hundiendo en el colchón.

Las voces se disuelven, expandiéndose lentamente en una masa de


sonido ininterrumpido que se convierte en un asalto rugiente y
doloroso en mis oídos y luego...

Ido.

Tranquilo.

Oscuridad.
Capítulo 9
¿Cuánto tiempo ha pasado?

El aire se siente más fresco, más pesado. Intento tragar y, esta vez,
no me duele. Me las arreglo para mirar a través de dos rendijas,
recordando algo sobre las arañas, y descubro que estoy solo.

Abro los ojos un poco más.

Pensé que me despertaría en una tienda de campaña médica o algo


así, pero estoy sorprendido, y aliviado, creo, al descubrir que estoy
en mi propia habitación. Todo está quieto. Silencioso. Excepto por
una cosa: cuando escucho atentamente, puedo distinguir el sonido
distante e inesperado de los grillos.

No creo haber escuchado un grillo en una década.

Extraño.

De todos modos, me siento mil veces mejor ahora que… ¿fue ayer?
No lo sé. Por mucho tiempo que haya pasado, puedo decir
honestamente que me siento mejor ahora, más como yo. Y sé que
eso es cierto porque de repente me muero de hambre. No puedo
creer que no comí ese pastel cuando tuve la oportunidad. Debo
haber estado fuera de mi mente.

Me empujó hacia arriba, sobre mis codos.

Es más que un poco desorientador despertarse donde uno no se


quedó dormido, pero después de unos minutos, la habitación
comienza a sentirse familiar. La mayoría de mis cortinas estaban
cerradas, pero la luz de la luna se derrama a través de una pulgada
de la ventana descubierta, proyectando platas y sombras a través
de la habitación. No pasé suficiente tiempo en esta tienda de
campaña antes de que las cosas se fueran al infierno para mí, por lo
que el interior aún está desnudo y genérico. No ayuda, por
supuesto, que no tenga ninguna de mis cosas. Todo se siente frio.
Exterior. Todas mis pertenencias son prestadas, incluso mi cepillo de
dientes. Pero cuando miro alrededor de la habitación, al monitor
muerto colocado cerca de mi cama, la bolsa intravenosa vacía que
cuelga cerca, y al vendaje nuevo pegado con cinta adhesiva a
través del nuevo hematoma en mi antebrazo, me doy cuenta de que
alguien debe haber decidido que estaba bien. Que iba a estar bien.

El alivio me inunda.

¿Pero qué hago con la comida?

Según la hora que sea, puede ser demasiado tarde para comer;
Dudo que la carpa del comedor esté abierta a todas horas de la
noche. Pero de inmediato, mi estómago se rebela contra la idea. Sin
embargo, no gruñe, solo duele. El sentimiento es familiar, fácil de
reconocer. Las punzadas agudas e impresionantes del hambre son
siempre las mismas.

Los he conocido casi toda mi vida.

El dolor vuelve de nuevo, de repente, con una insistencia que no


puedo ignorar, y me doy cuenta de que no tengo más remedio que
buscar algo. Cualquier cosa. Incluso un pedazo de pan seco. No
recuerdo la última vez que comí una comida adecuada, ahora que lo
pienso. Podría haber estado en el avión, justo antes de que nos
estrelláramos. Quería cenar esa primera noche, cuando llegamos al
Santuario, pero mis nervios estaban tan disparados que mi
estómago básicamente se encogió y murió. Supongo que me he
estado muriendo de hambre desde entonces.

Voy a arreglar eso.

Me empujo todo el camino hacia arriba. Necesito recalibrar.


Últimamente me he estado dejando perder la perspectiva, y no
puedo darme el lujo de hacerlo. Hay mucho que hacer. Hay
demasiadas personas dependiendo de mí.

James necesita que sea mejor que esto.

Además, tengo mucho por lo que estar agradecido. Sé lo que hago.


A veces solo necesito que me lo recuerden. Así que tomo una
respiración profunda y constante en esta habitación oscura y
tranquila y me obligo a concentrarme. Recordar.

Para decir en voz alta: estoy agradecido.

Por la ropa que llevaba puesta y la seguridad de esta habitación.


Por mis amigos, mi familia improvisada, y por lo que queda de mi
salud y cordura.

Dejo caer la cabeza en mis manos y lo digo. Planto mis pies en el


suelo y digo. Y cuando finalmente logro levantarme, respirando con
dificultad, sudando, apoyo las manos contra la pared y susurro:

"Estoy agradecido."

Voy a encontrar a James. Voy a encontrarlo a él, a Adam y a todos


los demás. Voy a hacer esto bien.

Tengo que hacerlo, incluso si tengo que morir en el intento.

Levanto la cabeza y me alejo de la pared, probando


cuidadosamente mi peso en el suelo frío. Cuando me doy cuenta de
que me siento lo suficientemente fuerte como para estar solo,
respiro aliviado. Primero lo primero: necesito ducharme.

Agarro el dobladillo de mi camisa y la levanto, por encima de mi


cabeza, pero justo cuando el collar se engancha en mi cara,
cegándome temporalmente, mi brazo se conecta con algo.

Alguien.
Un jadeo corto y sobresaltado es mi única confirmación de que hay
un intruso en mi habitación.

El miedo y la ira me invaden al mismo tiempo, las sensaciones son


tan abrumadoras que me dejan de repente mareado.

Sin embargo, no hay tiempo para eso.

Arranco la camisa para liberarla de mi cuerpo y al tiro al suelo


mientras me giro, subiendo la adrenalina. Agarro el semiautomático
oculto en la pierna de mi pantalón, atado al interior de mi pantorrilla,
y me pongo las botas más rápido de lo que creía humanamente
posible. Una vez que agarro firmemente el arma, mis brazos se
elevan, afilados y rectos, más estables de lo que me siento por
dentro.

Está lo suficientemente oscuro aquí. Demasiados lugares para


esconderse.

"Muéstrate", grito. "Ahora."

No sé exactamente qué pasa después. No puedo verlo, pero puedo


sentirlo. Viento, curvándose hacia mí en un solo arco fluido, y mi
arma está de alguna manera, imposiblemente, en el suelo. A través
de la habitación. Miro fijamente mis manos abiertas y vacías.
Aturdido.

Solo tengo un momento para tomar una decisión.

Levanto una silla de escritorio cercana y la golpeo con fuerza contra


la pared. Una de las patas de madera se rompe fácilmente y la
sostengo como un arma.

"¿Qué quieres?" Digo, mi mano flexionando alrededor del arma


improvisada. "¿Quién te envió?"

Me patean por detrás.


Una bota pesada y plana cae con fuerza entre mis omóplatos,
empujándome hacia adelante con la fuerza suficiente para que
pierda el equilibrio y la respiración. Aterrizo en cuatro patas, mi
cabeza gira.

Todavía estoy muy débil. No soy suficientemente rápido. Y lo sé.

Pero cuando escucho que la puerta se abre, me siento forzado por


algo más fuerte que yo, algo como lealtad, responsabilidad por las
personas que amo y que necesito proteger. Una inclinación de la luz
de la luna a través de la puerta abierta revela mi arma, todavía
tirada en el suelo, y la agarro con segundos de sobra, de alguna
manera llego a la puerta antes de que tenga la oportunidad de
cerrarse.

Y cuando veo un destello de algo en la oscuridad, no lo dudo.

Yo disparo.

Sé que he echado de menos cuando escucho el sonido sordo y


distante de las botas que se conectan con el suelo. Mi agresor está
huyendo y se mueve demasiado rápido como para haber resultado
herido.

Todavía está demasiado oscuro para ver mucho más que mis
propios pies (las linternas están apagadas y la luna es delgada),
pero el silencio es lo suficientemente perfecto para que pueda
discernir pisadas cuidadosas en la distancia. Cuanto más me
acerco, más puedo rastrear sus movimientos, pero la verdad es que
cada vez es más difícil escuchar algo por encima del sonido de mi
respiración dificultosa. No tengo idea de cómo me estoy moviendo
en este momento. No hay tiempo para detenerse y pensar en ello.
Mi mente está vacía, salvo un pensamiento único:

Detener al intruso.
Casi tengo miedo de considerar quién podría ser. Hay una
posibilidad muy pequeña de que se tratara de una intrusión
accidental, que tal vez sea un civil que de alguna manera entró en
nuestro campamento.

Pero según lo que dijeron Nouria y Sam sobre este lugar, ese tipo
de cosas debería ser casi imposible.

No, parece mucho más probable que, sea quien sea, sea uno de los
hombres de Anderson. Tiene que ser.

Probablemente fue enviado aquí para reunir al resto de los niños


supremos, tal vez yendo de tienda en tienda en la oscuridad de la
noche para ver quién está dentro. Estoy seguro de que no
esperaban que estuviera despierto.

Un pensamiento repentino y aterrador me estremece, casi


haciéndome tropezar. ¿Qué pasa si ya han llegado a J?

No dejaré que eso suceda.

No tengo idea de cómo alguien, incluso uno de los hombres de


Anderson, pudo penetrar en el Santuario, pero si ahí es donde
estamos, entonces esto es cuestión de vida o muerte. No tengo idea
de lo que sucedió mientras estaba medio muerto en mi habitación,
pero las cosas deben haberse intensificado en mi ausencia.
Necesito atrapar este pedazo de mierda, o toda nuestra vida podría
estar en riesgo. Y si Anderson consigue lo que quiere esta noche, ya
no tendrá motivos para mantener a James y Adam vivos.

Si aún están vivos.

Tengo que hacer esto. No importa lo débil que me sienta. No tengo


elección, en realidad no.

Me endurezco, empujando más fuerte, mis piernas y pulmones


ardiendo por el esfuerzo. Quienquiera que sea, están perfectamente
entrenados. Es difícil admitir mis propias deficiencias, pero no puedo
negar que la única razón por la que he llegado hasta aquí es por la
hora: en este momento es tan inquietantemente silencioso que
incluso los ruidos delicados se sienten fuertes. Y este tipo,
quienquiera que sea, sabe cómo correr rápido y aparentemente para
siempre, sin hacer mucho ruido. Si estuviéramos en otro lugar, en
cualquier otro momento, no estoy seguro de poder rastrearlo.

Pero tengo ira e indignación de mi parte.

Cuando entramos en un tramo de bosque espeso y sofocante,


decido que realmente, realmente odio a este tipo. La luz de la luna
no penetra bastante aquí, lo que hará que sea casi imposible
detectarlo, incluso si me acerco lo suficiente. Pero sé que lo estoy
ganando cuando nuestras respiraciones parecen sincronizarse,
nuestras pisadas encuentran un ritmo. Él también debe sentir esto,
porque siento que lo atraviesa, aumentando la velocidad con una
agilidad que me deja asombrado. Estoy dando todo lo que tengo,
pero aparentemente este tipo se estaba divirtiendo. A dar un paseo.

Jesús.

No tengo más remedio que jugar sucio.

No soy lo suficientemente bueno para disparar, mientras corro, a un


objetivo en movimiento que no puedo ver, no soy Warner, por el
amor de Dios, por lo que mi plan de respaldo infantil tendrá que ser
suficiente.

Arrojo el arma. Difícil. Le daré todo lo que tengo.

Es un tiro limpio, sólido. Todo lo que necesito es un tropiezo. Un


momento único e infinitesimal de vacilación. Cualquier cosa para
darme una ventaja.

Y cuando lo escucho, una breve y sorprendida toma de aire, Me


lanzo hacia adelante con un grito y lo derribo al suelo.
Capítulo 10
"¿Qué.. demonios?"

Debo estar alucinando. Mejor, estoy alucinando.

"Lo siento, lo siento, oh Dios mío, lo siento mucho"

Intento levantarme, pero me lancé hacia adelante con todo lo que


tenía, y casi me quedo inconsciente en el proceso. Apenas me
quedan fuerzas para estar de pie. Aun así, me las arreglo para
moverme un poco hacia un lado y, cuando siento la hierba húmeda
contra mi piel, recuerdo que no estoy usando una camisa.

Juro en voz alta.

Esta noche no podría empeorar.

Pero luego, en el espacio de medio segundo, mi mente alcanza mi


cuerpo y la fuerza de la comprensión, de la realización, es tan
intensa que casi me ciega. La ira, ardiente y salvaje, me invade, y es
suficiente para impulsarme y alejarme de ella. Tropiezo hacia atrás,
en el suelo, y me golpeo la cabeza contra el tronco de un árbol.

"Hijo de. ." Me interrumpo con un grito de enojo.

Nazeera se arrastra hacia atrás.

Todavía está plantada en el suelo, con los ojos desorbitados, el pelo


suelto y sin la atadura. Nunca la había visto tan aterrorizada. Nunca
la había visto tan paralizada. Y algo sobre la expresión de dolor en
sus ojos alivia mi ira.

Solo el borde.

"¿Estás loca?", Lloro. "¿Qué demonios estás haciendo?"


"Oh, Dios mío, lo siento mucho", dice ella, y deja caer la cara entre
las manos.

"¿Lo sientes?" Todavía estoy gritando. "¿Tu lo lamentas? Podría


haberte matado".

E incluso entonces, incluso en este horrible e increíble momento,


ella tiene la audacia de mirarme a los ojos y decir: "Lo dudo".

Lo juro por Dios, mis ojos se abren de rabia tanto que creo que me
abrieron la cara. No tengo idea de lo que se supone que debo hacer
con esta mujer.

Ni una puta pista.

"Yo.. yo ni siquiera.. " Me tambaleo, luchando por las palabras


correctas. "Hay tantas razones por las que deberías, en este
momento, enviarte en un boleto de ida a la luna, ni siquiera sé por
dónde empezar". Me paso las manos por el pelo, agarrando
puñados. "¿Que estabas pensando? Por qué, por qué. ." Y
entonces, de repente, se me ocurre algo. Una sensación fría y
enferma se acumula en mi pecho y dejo caer mis manos. La miro a
ella.

"Nazeera", digo en voz baja. "¿Por qué estabas en mi habitación?"

Ella tira de sus rodillas hacia su pecho. Cierra los ojos. Y solo
cuando ya no puedo ver su rostro, cuando presiona la frente contra
las rodillas, dice: "Sinceramente, creo que este podría ser el
momento más vergonzoso de toda mi vida".

Mis músculos se aflojan. La miro, aturdido, confundido, más enojado


de lo que he estado en años. "No entiendo."

Ella sacude la cabeza. Solo sigue sacudiendo la cabeza. "No se


suponía que despertaras", dice ella. "Pensé que dormirías toda la
noche. Solo quería ver cómo estabas, quería asegurarme de que
estabas bien porque todo fue culpa mía y me sentí, me sentí muy
mal...”

Abro la boca. No salen palabras.

"Pero luego te despertaste y no supe qué hacer", dice, finalmente


levantando la cabeza. "No lo hice, no lo hice"

"Mierda", le digo, interrumpiéndola. "Mierda, no sabías qué hacer. Si


realmente estuvieras en mi habitación porque estabas preocupada
por mi bienestar, podrías haberme saludado como una persona
normal. Dirías algo como: "¡Hola, Kenji, soy yo, Nazeera! ¡Solo estoy
aquí para asegurarme de que no estás muerto! "Y yo diría" ¡Vaya,
gracias, Nazeera, eso es muy amable de tu parte! "Y tu. ."

"No es tan simple", dice, sacudiendo la cabeza nuevamente. "Es


solo que no fue tan simple"

"No", le digo con enojo. "Tienes razón. No es tan simple."

Me pongo de pie, me quito el polvo de las manos. "¿Quiere saber


por qué? ¿Quieres saber por qué no es tan simple? Porque tú
historia no cuadra. Dices que entraste a mi habitación para verme,
porque afirmas estar preocupada por mi salud, pero luego, la
primera oportunidad que tienes, pateas a un hombre enfermo en la
espalda, lo derribas al piso y luego lo obligas perseguirte por el
bosque sin camisa.”

"No", le digo, la ira se acumula dentro de mí otra vez. "De ninguna


manera. No te importa una mierda mi salud. Tú ", señalo a ella,
"Estás tramando algo. Primero las drogas en el avión, y ahora esto.
Estás intentando matarme, Nazeera, y no entiendo por qué."

"¿Qué pasó? ¿No terminaste el trabajo la primera vez? ¿Volviste


para asegurarte de que estaba muerto?

¿Fue eso?"
Lentamente, se pone de pie, pero no puede mirarme a los ojos.

Su silencio me está volviendo loco.

"Quiero respuestas", lloro, temblando de furia. "Ahora mismo. Quiero


saber qué demonios estás haciendo. Quiero saber por qué estás
aquí. Quiero saber para quién estás trabajando". Y luego,
prácticamente gritando las palabras:" Y quiero saber por qué
estabas en mi maldita habitación esta noche".

"Kenji", dice en voz baja. "Lo siento. No soy buena en esto. Eso es
todo lo que puedo decirte. Lo siento."

Estoy tan conmocionado por su hiel que en realidad me estremezco


en respuesta.

"En verdad, lo siento", dice de nuevo. Ella se aleja de mí. Poco a


poco, pero aun así, he visto a esta chica correr. "Déjame ir a morir
de humillación en otro lugar, ¿de acuerdo? Lo siento mucho."

“Detente”

Ella se queda quieta de repente.

Intento estabilizar mi respiración. No puedo. Todavía me duele el


pecho cuando digo: "Solo dime la verdad".

"Te dije la verdad", dice ella, con ira en sus ojos. "No soy buena en
esto, Kenji. No soy buena en esto".

"¿De qué estás hablando? Por supuesto que eres buena en esto.
Asesinar personas es, como, el trabajo de tu vida".

Ella se ríe, pero suena un poco histérica. "¿Recuerdas. .", dice ella,
"Cuando te dije que esto nunca podría funcionar?" Ella hace ese
movimiento familiar, ese gesto entre nuestros cuerpos. "¿Recuerdas
aquel día?"
Algo inconsciente, algo primario que no puedo controlar, envía una
aguja afilada de calor a través de mi cuerpo. Incluso ahora.

"Sí”, le digo. "Recuerdo."

"Esto", dice ella, agitando los brazos. "Esto es de lo que estaba


hablando".

Arrugo la frente. Siento que he perdido la noción de la conversación.


"Yo no.. ” Frunzo el ceño de nuevo.

"¿De qué estás hablando?"

"Esto", dice ella, con furia en su voz. "Esto. Esto. No lo entiendes.


No sé cómo, simplemente no hago esto,

¿de acuerdo? Nunca. Traté de decirte ese día que no.. Pero
ahora..." Se interrumpe con un movimiento brusco de la cabeza. Se
da vuelta "Por favor, no me hagas decirlo".

"¿Decir qué?"

"Que eres. ." Ella se detiene. "Que esto.. "

Espero y espero, y aun así, ella no dice nada.

"¿Yo que? ¿Esto qué?"

Finalmente, ella suspira. Se encuentra con mis ojos. "Fuiste mi


primer beso".
Capítulo 11
Podría haber pasado años tratando de descubrir lo que estaba a
punto de decirme, y nunca lo habría hecho bien.

Nunca.

Estoy más que aturdido. Más allá atónito.

Y todo lo que se me ocurre es. .

"Estás mintiendo."

Ella sacude la cabeza.

"Pero..."

Ella sigue sacudiendo la cabeza.

"No entiendo."

"Me gustas", dice en voz baja. "Mucho."

Algo pasa a través de mí, algo aterrador. Una oleada de


sentimientos. Una lamida de fuego. Alegría. Y

luego negación, negación, rápido y duro.

"Mierda."

"No es una mierda", susurra.

"Pero has estado tratando de matarme".

"No." Ella baja la cabeza. "He estado tratando de mostrarte que me


importas".
Solo puedo mirarla, desconcertado.

"Te di una dosis ligeramente más fuerte de esa droga porque estaba
muy preocupada de que despertaras en el avión y te mataran", dice
ella. “Estuve en tu habitación esta noche porque quería asegurarme
de que estabas bien, pero cuando despertaste me puse nerviosa y
desaparecí. Y luego comenzaste a hablar, y las cosas que dijiste
fueron tan hermosas que simplemente"—menea la cabeza—"No lo
sé. La verdad es que no tengo excusa. Me quedé porque quería
quedarme. Me quedé y te miré como una imbécil, y cuando me
atrapaste estaba tan mortificada que casi te mato por eso."

Ella se cubre la cara con las manos.

"No tengo idea de lo que estoy haciendo", dice ella, sus palabras
son tan pequeñas y tranquilas que tengo que acercarme para
escucharlas. "He estado preparada por literalmente cada situación
de alto estrés que la vida puede poner en mi camino, pero no tengo
idea de cómo corresponder adecuadamente las emociones
positivas. Nunca me mostraron cómo. Nunca me enseñaron cómo
hacerlo. Y, como resultado, lo he evitado por completo".

Finalmente, ella se encuentra con mis ojos.

"Siempre he evitado hacer cosas en las que sé que seré mala", dice
ella. “Y con esto, ¿relaciones?

¿Intimidad física? Yo solo.. no lo hago Nunca. Con cualquiera. Es


muy desordenado. Demasiado confuso. Hay demasiado código,
demasiada basura para filtrar y descifrar. Además, la mayoría de las
personas que conozco son imbéciles o cobardes o ambos.
Raramente son genuinos. Nunca dicen lo que realmente piensan. Y
todos me mienten a la cara." Ella suspira. "Excepto por ti, por
supuesto."

"Nazeera..."
"Por favor", dice suavemente. “Esto es muy humillante. Y si te
parece bien, realmente no quiero prolongar esta conversación más
de lo que tengo que hacerlo. Pero juro que después de hoy no
volveré a acercarme a ti. Mantendré mi distancia. Lo prometo.
Lamento haberte lastimado. Nunca quise patearte tan fuerte.

Y ella se va.

Gira sobre sus talones y se aleja, y algo me agarra, algo que se


parece mucho al pánico cuando digo:

"¡Espera!"

Ella se congela.

Corro tras ella, la agarro por la cintura y la giro, y se ve sorprendida,


y luego insegura, y le digo:

"¿Por qué yo?"

Ella se queda quieta. "¿Qué quieres decir?"

"Quiero decir. . Ese día, cuando me besaste. Me elegiste ese día,


¿no? Para tu primer beso.

Después de un momento, ella asiente.

"¿Por qué?" "¿Por qué me elegiste?"

De repente, sus ojos se suavizan. La tensión en sus hombros


desaparece. "Porque", dice en voz baja, "Creo que podrías ser la
mejor persona que he conocido".

"Oh."

Respiro hondo y desigual, pero no me da suficiente oxígeno. El


sentimiento me inunda, tan rápido y caliente que ni siquiera puedo
recordar que me estoy congelando.
Creo que estoy soñando.

Dios, espero no estar soñando.

"¿Kenji?"

Di algo, idiota.

No.

Ella suspira, el sonido llena el silencio. Y luego mira hacia abajo, al


suelo entre nosotros. "Lamento mucho haberte pateado así. ¿Estás
bien?"

Me encojo de hombros y luego me estremezco. "Probablemente no


pueda caminar por la mañana".

Ella levanta la vista. Hay algo parecido a la risa en sus ojos.

"No es gracioso", le digo, pero también estoy empezando a sonreír.


"Eso fue horrible. Y.. Jesús" digo sintiéndome repentinamente
enfermo. "Traté de dispararte por ello".

Ella ríe.

Risas, como si acabara de hacer una broma.

"Hablo en serio, Nazeera. Podría haberte matado".

Su sonrisa se desvanece cuando se da cuenta de que hablo en


serio. Y luego ella me mira, realmente me mira. "Eso no es posible."

Pongo los ojos en blanco, pero no puedo evitar sonreír ante su


certeza.

"Sabes", dice suavemente, "Creo que había una parte de mí que


realmente esperaba que me atraparas".
"¿Si?"

"Sí", susurra. "De lo contrario, ¿por qué no me fui volando?"

Me tomo un segundo para dejar que eso se hunda.

Y entonces. .

Maldición.

Ella está en lo correcto. Nunca tuve una oportunidad contra esta


chica.

"Hey", le digo.

"¿Si?"

"Estás completamente loca, ¿lo sabes?"

"Sí", dice ella, y suspira.

Y de alguna manera, imposiblemente.

Estoy sonriendo.

Cuidadosamente, extiendo la mano, rozando su mejilla con la punta


de mis dedos. Ella tiembla bajo mi toque. Cierra los ojos.

Mi corazón se detiene.

"Nazeera, yo..."

Un grito salvaje, penetrante y espeluznante detiene el momento.


Capítulo 12
Nazeera y yo compartimos una mirada de una fracción de segundo
antes de volver a correr. La sigo a través del bosque, hacia la fuente
del grito, pero casi tan rápido como llegó: el mundo se calla. Nos
apresuramos a una parada repentina y confusa, casi cayendo en el
proceso. Nazeera se da vuelta para mirarme, con los ojos muy
abiertos, pero en realidad no me ve.

Ella está esperando. Escuchando.

De repente, ella se endereza. No sé lo que escuchó, porque no


escuché nada. Pero ya me di cuenta de que esta chica está fuera de
mi alcance; No tengo idea de qué otras habilidades posee. No tengo
idea de qué más es capaz. Pero sí sé que no tiene sentido dudar de
su mente. No cuando se trata de cosas así.

Entonces, cuando ella comienza a correr de nuevo, estoy justo


detrás de ella.

Me doy cuenta de que volvemos al principio, a la entrada del


campamento de Nouria, cuando tres gritos más atraviesan la noche.
Entonces, de repente…

Al menos cien más.

Y luego me doy cuenta de hacia dónde se dirige Nazeera. Fuera.


Fuera del Santuario, en tierra desprotegida donde fácilmente
podríamos ser encontrados, capturados y asesinados. Dudo, viejas
dudas me preguntan si estoy loco por confiar en ella..

"Se sigiloso, Kenji.. Ahora.. "

Y ella desaparece. Respiro profundamente y hago lo mismo.

No pasa mucho tiempo antes de que entienda.


Fuera de la protección del Santuario, los gritos se intensifican, se
elevan y se multiplican en la oscuridad.

Excepto que no está oscuro, no aquí. No exactamente. El cielo está


dividido, la oscuridad y la luz se funden, las nubes caen de lado, los
árboles se doblan, parpadean, se doblan y parpadean. La tierra
debajo de nosotros ha comenzado a arrugarse y agrietarse,
perforando nada y todo. Y entonces. .

El horizonte se mueve.

De repente, el sol está debajo de nosotros, abrasando y cegando y


fracturando la luz como un rayo mientras se desliza por la hierba.

Con la misma rapidez, el horizonte vuelve a su lugar.

La escena es más que surrealista.

No puedo procesar. No se puede digerir. La gente intenta correr


pero no puede. Están demasiado vencidos. Demasiado confundidos.
Hacen unos pocos pasos antes de que algo cambie de nuevo, antes
de que vuelvan a gritar, antes de que todos se vean sumidos en la
oscuridad, en la luz, en la oscuridad, en la luz.

Nazeera se materializa a mi lado. Hemos retirado nuestra


invisibilidad. Parece obvio ahora que ya no hay ningún punto en el
sigilo. Aquí no. No en esto.

Y cuando Nazeera se da vuelta abruptamente y comienza a correr,


ya sé que regresará al campamento.

Tenemos que decirles a los demás.

Excepto que resulta que ya lo saben.

La veo antes de que hayamos regresado. Justo afuera de la


entrada, iluminada por el caos: Juliette.
Está de rodillas, con las manos apretadas alrededor de las sienes.
Su rostro es una imagen de pura agonía, y Warner está agachado a
su lado, pálido y aterrorizado, con las manos sobre sus hombros,
gritando algo que no puedo escuchar.

Y entonces. .

Ella grita.

No otra vez, creo. Por favor, Dios, no otra vez.

Pero esta vez es diferente. Esta vez, el grito está dirigido hacia
adentro; Es una expresión de dolor, de horror, de parodia.

Y esta vez, cuando grita, dice una frase única e inconfundible:

"Emmaline", grita. "Por favor, no hagas esto"

FIN
Próximo Libro de la serie Shatter Me:

“Imagine Me”
Lanzamiento: 31 de Marzo del 2020

Sinopsis:

Juliette Ferrars.

Ella Sommers

¿Cuál es la verdad y cuál es la mentira?

Ahora que Ella sabe quién es Juliette y para qué fue creada, las
cosas se han vuelto más complicadas. Mientras lucha por
comprender el pasado que la atormenta y mira hacia un futuro
más incierto que nunca, las líneas entre lo correcto y lo incorrecto,
entre Ella y Juliette, se desdibujan. Y con los viejos enemigos que
se avecinan, su destino puede no ser suyo para controlar.

Se acerca el día del juicio final para El Restablecimiento. Pero es


posible que no pueda elegir de qué lado luchar.
Sobre la Autora:

Tahereh Mafi es la autora más vendida de New York Times y USA


de la serie Shatter Me.

Ella nació en una pequeña ciudad en algún lugar de Connecticut y


actualmente reside en Santa Mónica, California, con su esposo,
el autor Ransom Riggs. Por lo general, se la puede encontrar con
exceso de cafeína y atrapada en un libro. Shatter Me es su primera
serie, con derechos de televisión optados por ABC Signature
Studios.
Nota Personal
Traducido, Corregido & Diseñado en PDF:

https://ignite-books.blogspot.com/

Maquetado en Epub por:

Arianna Peralta
Machine Translated by Google
Machine Translated by Google
Machine Translated by Google
Machine Translated by Google
Machine Translated by Google

CRÉEME
Machine Translated by Google

TAMBIÉN DE TAHEREH MAFI

SERIE ROMPERME:

Destrózame

Desenrédeme

Enciéndeme

SERIE RESTAURARME:

Restáurame

Desafíame

Imaginame

COLECCIONES DE NOVELA:

Úneme (destrúyeme y fracturame)

Encuéntrame (sómbrame y revélame)

Una extensión de mar muy grande

Una emoción de gran deleite


Machine Translated by Google

CRÉEME

TAHEREH MAFI
Machine Translated by Google

Publicado por primera vez en Gran Bretaña en


2021 por Electric Monkey, parte de Farshore

Una huella de HarperCollinsPublishers


1 Londres Bridge Street, Londres SE1 9GF

farshore.co.uk

HarperCollinsPublishers 1er
piso, edificio Watermarque,
Ringsend Road, Dublín 4, Irlanda

Copyright del texto © 2021 Tahereh Mafi

Los derechos morales del autor han sido afirmados

ISBN electrónico 978 0 0085 1806 6


1

Composición tipográfica de Avon DataSet Ltd, Alcester, Warwickshire

Reservados todos los derechos. Ninguna parte de esta publicación puede reproducirse, almacenarse en un sistema de
recuperación ni transmitirse, de ninguna forma ni por ningún medio, electrónico, mecánico, fotocopia, grabación o de
otro tipo, sin el permiso previo del editor y del propietario de los derechos de autor.

Manténgase seguro en línea. Todas las direcciones de sitios web que figuran en este libro son correctas en el momento de su impresión.
Sin embargo, Farshore no es responsable del contenido alojado por terceros. Tenga en cuenta que el contenido en línea puede
estar sujeto a cambios y los sitios web pueden contener contenido inadecuado para niños. Recomendamos que todos los niños
sean supervisados cuando utilicen Internet.
Machine Translated by Google

UNO

La pared es inusualmente blanca.

Más blanco de lo habitual. La mayoría de la gente piensa que las paredes blancas son

realmente blancas, pero la verdad es que sólo parecen blancas y en realidad no lo son. La mayoría

de los tonos de blanco se mezclan con un poco de amarillo, lo que ayuda a suavizar los bordes

ásperos de un blanco puro, haciéndolo más crudo o marfil. Varios tonos de crema. Clara de huevo,

incluso. El verdadero blanco es prácticamente intolerable como color, por lo que el blanco es casi

azul.

Esta pared, en particular, no es tan blanca como para resultar ofensiva, pero tiene un tono de

blanco lo suficientemente intenso como para despertar mi curiosidad, lo cual es nada menos que

un milagro, en realidad, porque la he estado mirando durante la mayor parte del tiempo. una hora.

Treinta y siete minutos, para ser exactos.

Estoy siendo rehén por costumbre. Formalidad.

"Cinco minutos más", dice. "Prometo."

Oigo el susurro de la tela. Cremalleras. Un escalofrío de...

“¿Eso es tul?”

"¡Se supone que no debes estar escuchando!"

“Sabes, amor, se me ocurre ahora que he vivido la experiencia de ser rehén.


situaciones menos tortuosas que ésta”.

“Está bien, está bien, se acabó. Empaquetado. Sólo necesito un segundo para ponerme mi cl.
—”
Machine Translated by Google

"Eso no será necesario", digo, dándome la vuelta. “Seguramente esta parte, yo


Se le debería permitir mirar”.

Me apoyo contra la pared inusualmente blanca, estudiándola mientras ella me frunce el

ceño, sus labios todavía entreabiertos alrededor de la forma de una palabra que parece haber

olvidado.

"Por favor, continúa", digo, haciendo un gesto con la cabeza. "Lo que sea que estuvieras

haciendo antes".

Ella mantiene su ceño fruncido por un momento más de lo que es honesto, entrecerrando

los ojos en una muestra de frustración que es puro fraude. Ella agrava esta farsa apretando

una prenda de vestir contra su pecho, fingiendo modestia.

No me importa, ni un poquito.

Bebo de ella, de sus suaves curvas, de su piel tersa. Su cabello es hermoso en cualquier

longitud, pero últimamente lo tiene más largo. Largo y rico, sedoso contra su piel y, cuando

tengo suerte, contra la mía.

Lentamente, deja caer la camisa.

Me pongo más erguido.

“Se supone que debo usar esto debajo del vestido”, dice, ya olvidada su falsa ira.

Juguetea con el deshuesado de un corsé color crema, sus dedos se demoran a lo largo del

liguero y las medias adornadas con encaje. Ella no puede mirarme a los ojos. Se ha vuelto

tímida y esta vez es real.

¿Te gusta?

La pregunta tácita.

Supuse, cuando me invitó a este vestidor, que era por razones ajenas a mi contemplación

de las variaciones de color en una pared inusualmente blanca. Supuse que ella quería que

estuviera aquí para ver algo.

Para verla.

Ahora veo que estaba en lo cierto.


Machine Translated by Google

"Eres tan hermosa", digo, incapaz de deshacerme del asombro en mi voz. Lo escucho, el asombro

infantil en mi tono, y me avergüenza más de lo que debería. Sé que no debería avergonzarme de sentir

profundamente. Ser movido.

Aun así, me siento incómodo.

Joven.

En voz baja, dice: “Siento que acabo de estropear la sorpresa. Se supone que no debes ver nada de

esto hasta la noche de bodas.

Mi corazón realmente se detiene por un momento.

La noche de bodas.

Ella cierra la distancia entre nosotros y entrelaza sus brazos alrededor de mí, liberándome de mi

parálisis momentánea. Mi corazón late más rápido con ella aquí, tan cerca. Y aunque no sé cómo supo que

de repente necesitaba la tranquilidad de su contacto, estoy agradecida. Exhalo, acercándola completamente

contra mí, nuestros cuerpos se relajan, recordándose el uno al otro.

Presiono mi cara contra su cabello, aspiro el dulce aroma de su champú, su piel. Sólo han pasado dos

semanas. Dos semanas desde el fin de un viejo mundo. El comienzo de uno nuevo.

Todavía la siento como un sueño para mí.

"¿Esto realmente está sucediendo?" Yo susurro.

Un golpe seco en la puerta me endereza la espalda.

Ella frunce el ceño ante el sonido. "¿Sí?"

"Lamento mucho molestarla ahora, señorita, pero hay un caballero aquí.

deseando hablar con el señor Warner”.

Ella y yo nos miramos a los ojos.

"Está bien", dice rápidamente. "No te enojes".

"¿Por qué debería estar enojado?"


Machine Translated by Google

Ella se aleja para mirarme mejor a los ojos. Sus propios ojos son brillantes

hermoso. Lleno de preocupación. "Es Kenji."

Reprimo un ataque de ira tan violento que creo que me doy un derrame cerebral.

"¿Qué esta haciendo él aquí?" Logré salir. “¿Cómo supo cómo encontrarnos?”

Ella se muerde el labio. "Nos llevamos a Amir y Olivier".

"Veo." Llevamos guardias adicionales, lo que significa que nuestra salida fue publicada en

el boletín de seguridad pública. Por supuesto.

Ella asiente. “Me encontró justo antes de que nos fuéramos. Estaba preocupado—él

Quería saber por qué estábamos regresando a las antiguas tierras reguladas”.

Intento decir algo entonces, para maravillarme en voz alta ante la incapacidad de Kenji para

hacer una deducción simple a pesar de la abundancia de pistas contextuales ante sus ojos, pero

ella levanta un dedo.

“Le dije”, dice, “que estábamos buscando ropa de reemplazo y le recordé que, por ahora,

los centros de suministros siguen siendo los únicos lugares para comprar comida o ropa o” (agita

una mano, frunce el ceño) “. cualquier cosa, en este momento. De todos modos, dijo que

intentaría encontrarnos aquí. Dijo que quería ayudar”.

Mis ojos se abren ligeramente. Siento que se acerca otro golpe. "Dijo que quería ayudar".

Ella asiente.

"Asombroso." Un músculo hace tictac en mi mandíbula. "Y gracioso, también, porque ya ha

ayudado mucho; anoche nos ayudó mucho a los dos al destruir mi traje y tu vestido, obligándonos

a comprar ropa en un..." Miro a mi alrededor, hago un gesto a la nada. una tienda el mismo día

que se supone que nos casaremos”.


Machine Translated by Google

"Aaron", susurra. Ella se acerca de nuevo. Pone una mano en mi


pecho. "Se siente muy mal por eso".

"¿Y tú?" Digo, estudiando su rostro, sus sentimientos. “¿No te sientes muy mal por
eso? Alia y Winston trabajaron muy duro para hacerte algo hermoso, algo diseñado
precisamente para ti...

"No me importa." Ella se encoge de hombros. "Es sólo un vestido".

"Pero era tu vestido de novia", digo, mi voz me falla ahora.

Ella suspira, y en el sonido escucho su corazón romperse, más por mí que por ella
misma. Se da vuelta y abre la enorme bolsa de ropa que cuelga de un
gancho por encima de su cabeza.

“Se supone que no debes ver esto”, dice, sacando metros de tul de la bolsa, “pero creo
que podría significar más para ti que para mí, así que” (se vuelve, sonríe) “yo Te dejaré
ayudarme a decidir qué ponerme esta noche.

Casi gimo en voz alta ante el recordatorio.

Una boda de noche. ¿Quién diablos se casa por la noche? Sólo los desafortunados.
Los desafortunados. Aunque supongo que ahora contamos entre sus filas.

En lugar de reprogramar todo, lo retrasamos unas horas para tener tiempo de comprar
ropa nueva. Bueno, tengo ropa. Mi ropa
no importa tanto.

Pero su vestido. Destruyó su vestido la noche antes de nuestra boda.


Como un monstruo.

Voy a asesinarlo.

"No puedes asesinarlo", dice, todavía sacando puñados de tela de la bolsa.

"Estoy seguro de que no dije tal cosa en voz alta".

“No”, dice, “pero estabas pensando en eso, ¿no?”


Machine Translated by Google

"Con entusiasmo."

"No puedes asesinarlo", dice simplemente. "Ahora no. Jamas."

Yo suspiro.

Ella todavía está luchando por desenterrar el vestido.

“Perdóname, amor, pero si todo esto”—señalo con la cabeza hacia el portatrajes, la


explosión de tul—“es para un solo vestido, me temo que ya sé lo que siento al respecto”.

Ella deja de tirar. Se da vuelta, con los ojos muy abiertos. “¿No te gusta? Tú

Ni siquiera lo he visto todavía”.

“He visto lo suficiente para saber que, sea lo que sea, no es un vestido. Esta es una capa

desordenada de poliéster”. Me inclino alrededor de ella, pellizcando la tela entre mis dedos. “¿No

venden tul de seda en esta tienda? Quizás podamos hablar con la costurera”.

"Aquí no tienen costurera".

"Esta es una tienda de ropa", digo. Le doy la vuelta al corpiño y frunco el ceño ante las

puntadas. “Seguramente debe haber una costurera. No es muy buena, claramente, pero...

“Estos vestidos están hechos en una fábrica”, me dice. “Principalmente por


máquina."

Me enderezo.

"Sabes, la mayoría de la gente no creció con sastres privados a su disposición", dice, con

una sonrisa en sus labios. “El resto de nosotros tuvimos que comprar ropa del perchero.

Prefabricado. Mal ajustado”.

"Sí", digo con rigidez. De repente me siento estúpido. "Por supuesto. Perdóname. El vestido

es muy bonito. Quizás debería esperar a que te lo pruebes. Di mi opinión demasiado

apresuradamente”.

Por alguna razón, mi respuesta sólo empeora las cosas.


Machine Translated by Google

Ella gime y me lanza una única mirada derrotada antes de doblarse.

en la pequeña silla del vestidor.

Mi corazón cae en picado.

Ella deja caer su rostro entre sus manos. "Realmente es un desastre, ¿no?"

Otro golpe rápido a la puerta. "¿Señor? El caballero parece muy ansioso.


t—”

"Ciertamente no es un caballero", digo bruscamente. “Dile que espere”.

Un momento de vacilación. Luego, en voz baja: "Sí, señor".

"Aarón".

No necesito mirar hacia arriba para saber que ella no está contenta con mi mala educación.

Los propietarios de este centro de suministros en particular cerraron toda su tienda y han sido

terriblemente amables. Sé que estoy siendo un idiota. En este momento, parece que no puedo

evitarlo.

"Aarón".

"Hoy es el día de tu boda", digo, incapaz de mirarla a los ojos. “Ha arruinado el día de tu boda.

El dia de nuestra boda."

Ella se pone de pie. Siento que su frustración se desvanece. Transformar. Atraviese la tristeza,

la felicidad, la esperanza, el miedo y, finalmente, la resignación.

Uno de los peores sentimientos posibles en lo que debería ser un día feliz.

La resignación es peor que la frustración. Mucho peor.

Mi ira se calcifica.

"Él no lo ha arruinado", dice finalmente. "Todavía podemos hacer que esto funcione".

"Tienes razón", le digo, acercándola a mis brazos. “Por supuesto que tienes razón.

Realmente no importa. Nada de eso lo hace”.

"Pero es el día de mi boda", dice. "Y no tengo nada que ponerme".


Machine Translated by Google

"Tienes razón." Beso la parte superior de su cabeza. "Voy a matarlo."

Un golpe repentino en la puerta.

Me pongo rígido. Dar vueltas.

"¿Hola, chicos?" Más golpes. “Sé que estás muy enojado conmigo, pero tengo buenas

noticias, lo juro. Voy a arreglar esto. Voy a compensarte”.

Estoy a punto de responder cuando Ella tira de mi mano, silenciando mi respuesta mordaz

con un solo movimiento. Ella me lanza una mirada que dice claramente

Dale una oportunidad.

Suspiro mientras la ira se instala dentro de mi cuerpo, mis hombros caen por el peso. De

mala gana, me hago a un lado para permitirle lidiar con este idiota de la manera que ella prefiera.

Después de todo, es el día de su boda.

Ella se acerca a la puerta. Lo señala, señalando con el dedo la pintura inusualmente blanca

mientras habla. "Será mejor que esto sea bueno, Kenji, o Warner te matará y yo lo ayudaré a

hacerlo".

Y entonces, sin más, estoy

sonriendo de nuevo.
Machine Translated by Google

DOS

Nos llevan de regreso al Santuario de la misma manera que nos llevan a todas partes
estos días: en un SUV negro, todo terreno y a prueba de balas, pero el auto y sus vidrios
muy polarizados solo nos hacen más llamativos, lo cual me preocupa. . Pero claro, como
a Castle le gusta señalar, no tengo una solución preparada para el problema, por lo que
seguimos en un punto muerto.

Intento ocultar mi reacción mientras conducimos por la zona boscosa justo afuera
del Santuario, pero no puedo evitar mi mueca o la forma en que mi cuerpo se bloquea,
preparándose para una pelea. Después de la caída del Restablecimiento, la mayoría de
los grupos rebeldes salieron de su escondite para reincorporarse al mundo.
Pero nosotros no.

La semana pasada despejamos este camino de tierra para el SUV, permitiéndole


ahora acercarse lo más posible a la entrada no marcada, pero no estoy seguro de que
esté ayudando mucho. Una multitud de personas ya se ha apiñado tan cerca de nosotros
que no nos movemos más de un centímetro a la vez. La mayoría de ellos tienen buenas
intenciones, pero gritan y golpean el auto con el entusiasmo de una multitud beligerante,
y cada vez que soportamos este circo tengo que esforzarme físicamente para mantener
la calma. Sentarme tranquilamente en mi asiento e ignorar la necesidad de sacar el
arma de su funda debajo de mi chaqueta.
Difícil.

Sé que Ella puede protegerse a sí misma (lo ha demostrado miles de veces), pero
aun así no puedo evitar preocuparme. Ella se ha vuelto famosa hasta casi­
Machine Translated by Google

grado aterrador. Hasta cierto punto, todos lo hemos hecho. Pero Juliette Ferrars, como
se la conoce en todo el mundo, no puede ir a ninguna parte ni hacer nada sin atraer a una
multitud.

Dicen que la aman.

Aun así, seguimos siendo cautelosos. Todavía hay muchas personas en todo el
mundo a quienes les encantaría traer de vuelta a la vida los restos demacrados de El
Restablecimiento, y asesinar a un héroe querido sería el comienzo más efectivo para tal
plan. Aunque tenemos niveles de privacidad sin precedentes en el Santuario, donde las
protecciones visuales y sonoras de Nouria alrededor del terreno nos otorgan libertades
que no disfrutamos en ningún otro lugar, no hemos podido ocultar nuestra ubicación
precisa. La gente sabe, en general, dónde encontrarnos, y esa pequeña información les
ha estado alimentando durante semanas. Los civiles esperan aquí (miles y miles de
ellos) todos los días.

Por nada más que un vistazo.

Hemos tenido que levantar barricadas. Hemos tenido que contratar seguridad
adicional, reclutando soldados armados de los sectores locales. Esta zona está
irreconocible respecto a lo que era hace un mes. Ya es un mundo diferente. Y siento
que mi cuerpo se solidifica a medida que nos acercamos a la entrada. Ya casi llegamos.

Miro hacia arriba, lista para decir algo.

"No te preocupes." Kenji me mira a los ojos. “Nouria aumentó la seguridad.


Debería haber un equipo de personas esperándonos”.

"No sé por qué es necesario todo esto", dice Ella, todavía mirando hacia el exterior.
ventana. "¿Por qué no puedo detenerme un minuto y hablar con ellos?"

"Porque la última vez que hiciste eso casi te pisotearon", dice Kenji, exasperado.

"Sólo una vez".


Machine Translated by Google

Los ojos de Kenji se abren con indignación y, en este punto, él y yo estamos totalmente
de acuerdo. Me siento y observo mientras cuenta con los dedos. “El mismo día que casi te
pisotearon, alguien intentó cortarte el pelo. Otro día un montón de gente intentó besarte. La
gente literalmente te arroja a sus bebés recién nacidos. Ya he contado seis personas que
se han orinado en los pantalones en tu presencia, lo cual, debo añadir, no sólo es molesto
sino insalubre, especialmente cuando intentan abrazarte mientras todavía se están orinando.

Él niega con la cabeza. “Las turbas son demasiado grandes, princesa. Muy fuerte.
Demasiado apasionado. Todos te gritan en la cara, luchan por ponerte las manos encima.
Y la mitad de las veces no podemos protegerte”.
"Pero­"

"Sé que la mayoría de estas personas tienen buenas intenciones", le digo, tomando su
mano. Se gira en su asiento y me mira a los ojos. “Son, en su mayor parte, amables.
Curioso. Abrumados por la gratitud y desesperados por ponerle rostro a su libertad.

“Lo sé”, digo, “porque siempre observo a las multitudes, buscando en su energía en
busca de ira o violencia. Y aunque la gran mayoría de ellos son buenos”—suspiro, sacudo
la cabeza—“cariño, acabas de ganarte muchos enemigos. Estas multitudes masivas y sin
filtros no están seguras. Aún no. Tal vez no
alguna vez."

Respira profundamente y exhala lentamente. "Sé que tienes razón", dice en voz baja.
“Pero de algún modo me parece mal no poder hablar con las personas por las que hemos
estado luchando. Quiero que sepan cómo me siento. Quiero que sepan cuánto nos
preocupamos y cuánto estamos planeando hacer todavía para reconstruir y hacer las cosas
bien”.

"Lo harás", digo. “Me aseguraré de que tengas la oportunidad de decir todas esas
cosas. Pero sólo han pasado dos semanas, amor. No tenemos la infraestructura necesaria
para que eso suceda”.
Machine Translated by Google

"Pero estamos trabajando en ello, ¿verdad?"

"Estamos trabajando en ello", dice Kenji. "Lo cual, en realidad, no es que esté poniendo

excusas ni nada parecido, pero si no me hubieras pedido que le diera prioridad al comité de

reconstrucción, probablemente no habría dado órdenes de derribar una serie de edificios

inseguros, uno de los cuales incluía El estudio de Winston y Alia, que”—levanta las manos

—“para que conste, no sabía que era su estudio. Y de nuevo, no es que esté poniendo excusas

por mi comportamiento reprensible ni nada por el estilo, pero ¿cómo diablos se suponía que

iba a saber que era un estudio de arte? Estaba oficialmente catalogado en los libros como

inseguro,
marcado para demolición...

"No sabían que estaba marcado para demolición", dice Ella, con un dejo de impaciencia

en su voz. "Lo hicieron en su estudio precisamente porque nadie lo estaba usando".

"Sí", dice Kenji, señalándola. "Bien. Pero mira, yo no lo sabía”.

"Winston y Alia son tus amigos", digo con crueldad. “¿No es tu

¿No es asunto tuyo saber cosas así?

“Escucha, hombre, han sido dos semanas realmente agitadas desde que el mundo se

vino abajo, ¿vale? He estado ocupado."

"Todos hemos estado ocupados".

"Está bien, suficiente", dice Ella, levantando una mano. Ella está mirando por la ventana,

con el ceño fruncido. "Alguien viene."

Kent.

“¿Qué está haciendo Adam aquí?” Ella pregunta. Ella se vuelve para mirar a Kenji.

“¿Sabías que vendría?”

Si Kenji responde, no lo escucho. Estoy mirando por las ventanas muy polarizadas la

escena afuera, viendo a Adam abrirse paso entre la multitud hacia el auto. Parece estar

desarmado. Él grita algo


Machine Translated by Google

el mar de gente, pero no los calmarán de inmediato. Unos cuantos intentos más y se calman.

Miles de rostros se vuelven para mirarlo.

Lucho por entender sus palabras.

Y luego, lentamente, retrocede mientras diez hombres y mujeres fuertemente armados se acercan a

nuestro coche. Sus cuerpos forman una barricada entre el vehículo y la entrada al Santuario, y Kenji salta

primero, volviéndose invisible y abriendo el camino. Él proyecta su poder para proteger a Ella y yo le robo

su sigilo. Los tres, nuestros cuerpos invisibles, nos movemos cautelosamente hacia la entrada.

Sólo una vez que estamos al otro lado, a salvo dentro de los límites del Santuario,

finalmente me relajo.

Un poco.

Miro hacia atrás, como siempre lo hago, a la multitud reunida más allá de la barrera

invisible que protege nuestro campamento. Algunos días simplemente me quedo aquí y estudio

sus caras, buscando algo. Cualquier cosa. Una amenaza aún desconocida, sin nombre.

"Oye, increíble", dice Winston, su voz inesperada me saca de mi ensueño.

Me giro para mirarlo y lo descubro sudoroso y sin aliento.

"Me alegro mucho de que hayan vuelto", dice. “¿Alguno de ustedes sabe algo sobre cómo

arreglar tuberías? Tenemos una especie de problema de aguas residuales en una de las
tiendas y hay que ponerse todos manos a la obra”.

Nuestro regreso a la realidad es rápido.

Y humillante.

Pero Ella da un paso adelante, ya alcanzando la (Dios mío, ¿está mojada?) llave inglesa

en la mano de Winston, y casi no puedo creerlo. envuelvo un brazo


Machine Translated by Google

alrededor de su cintura, tirando de ella hacia atrás. "Por favor amor. Hoy no. Cualquier otro

día, tal vez. Pero no hoy."

"¿Qué?" Ella mira hacia atrás. "¿Por qué no? Soy muy bueno con una llave inglesa.

Oigan, por cierto”, dice, volviéndose hacia los demás, “¿sabían que Ian es secretamente

bueno trabajando en madera?”

Winston se ríe.

"Para ti sólo ha sido un secreto, princesa", dice Kenji.

Ella frunce el ceño. “Bueno, el otro día estábamos arreglando uno de los edificios más

salvables y él me enseñó a usar todo lo que tenía en su caja de herramientas. Le ayudé a

construir un muro”, dice sonriendo.

"Ésa es una extraña justificación para pasar las horas antes de tu

boda sacando heces de un inodoro”. Kent de nuevo. Él se está riendo.

Mi hermano.

Tan extraña.

Se acerca a nosotros, una versión más feliz y saludable de él que jamás haya visto

antes. Le llevó una semana recuperarse después de que lo trajimos aquí, pero cuando

recuperó la conciencia y le contamos lo que pasó... y


Le aseguró que James estaba a salvo: se desmayó.

Y no desperté hasta dentro de dos días.

Desde entonces se ha convertido en una persona completamente diferente. Prácticamente

jubiloso. Feliz para todos. Una oscuridad todavía se aferra a todos nosotros, probablemente

se aferrará a todos nosotros para siempre.

Pero Adam parece innegablemente cambiado.

“Sólo un aviso”, dice, “de que ahora estamos haciendo algo nuevo. Nouria quiere que

salga y haga una desactivación general antes de que alguien entre o salga del recinto. Sólo

como precaución”. Él mira a Ella. "Juliette, ¿te parece bien?"


Machine Translated by Google

Julieta.

Muchas cosas cambiaron cuando llegamos a casa, y esta fue una de ellas. Ella
recuperó su nombre. Lo reclamó. Dijo que al borrar a Juliette de su vida temía que le
estuviera dando al fantasma de mi padre demasiado poder sobre ella. Se dio cuenta de
que no quería olvidar sus años como Juliette ni menospreciar la joven que era, luchando
contra viento y marea para sobrevivir. Juliette Ferrars es quien era cuando la dieron a
conocer al

mundo, y ella quiere que siga siendo así.

Soy el único al que se le permite llamarla Ella ahora.

Es sólo para nosotros. Un vínculo con nuestra historia compartida, un guiño a nuestro pasado, a la

El amor que siempre he sentido por ella, sin importar su nombre.

La observo mientras se ríe con sus amigos, mientras saca un martillo del cinturón de
herramientas de Winston y finge golpear a Kenji con él, sin duda por algo que se merece.
Lily y Nazeera salen de la nada, Lily carga un pequeño bulto de un perro que ella e Ian
salvaron de un edificio abandonado cercano. Ella deja caer el martillo con un grito repentino
y Adam salta hacia atrás alarmado. Toma a la asquerosa bestia en sus brazos, asfixiándola
con besos incluso mientras le ladra con una ferocidad salvaje. Y luego se gira para
mirarme, el animal todavía ladra en su oído, y me doy cuenta de que tiene lágrimas en los
ojos. Ella está llorando por un perro.

Juliette Ferrars, una de las heroínas más temidas y alabadas de nuestro mundo

conocido, llora por un perro. Quizás nadie más lo entendería, pero sé que esta es la
primera vez que sostiene uno. Sin dudarlo, sin miedo, sin peligro de causar daño alguno a

una criatura inocente. Para ella, esto es verdadera alegría.

Para el mundo, ella es formidable.

¿A mi?
Machine Translated by Google

Ella es el mundo. Entonces, cuando arroja a la criatura en mis reacios brazos, la


sostengo firmemente, sin quejarme cuando la bestia me lame la cara con la misma lengua
que usó, sin duda, para limpiar sus cuartos traseros. Me mantengo firme, sin traicionar
nada, incluso cuando una baba caliente gotea por mi cuello. Me quedo quieto mientras sus
pies sucios se clavan en mi abrigo y sus uñas se enganchan en la lana. De hecho, estoy
tan quieto que finalmente la criatura se calma y sus ansiosos miembros se posan contra
mi pecho. Gime mientras me mira fijamente, gime hasta que finalmente levanto una mano, la arrastro
sobre su cabeza.

Cuando la oigo reír, me siento feliz.


Machine Translated by Google

TRES

“¿Avisador?”

"Señor. ¿Warner?

La invocación de mi nombre en estéreo casi me sobresalta; Absorbo esta sorpresa con calma

practicada, soltando con cuidado al perro en el suelo. Empiezo a girar en dirección a las voces

familiares, pero la criatura liberada decide no hacer nada con su libertad, en lugar de eso, levanta

una pata hasta mis pantalones mientras gime, una vez más, su rostro vuelto hacia arriba

implorándome que haga algo.

¿Alimentalo? ¿Acariciarlo?

Entonces ladra y le dedico una única mirada penetrante, después de lo cual se calma, con

los ojos bajos mientras su cuerpo sarnoso cae al suelo, con la cabeza apoyada en sus patas. El

perro se posa tan cerca de mí que su hocico negro choca contra mi bota. Yo suspiro.

"Señor. ¿Warner? Castillo, otra vez.

Él y su hija, Nouria, me miran fijamente, esta última rompiendo los ojos.

contacto sólo para lanzarle a su padre una mirada casi imperceptible de frustración.

Miro entre ellos. Claramente, los dos todavía no han resuelto completamente el asunto.

detalles específicos de sus roles por aquí.

"¿Sí?" —digo, incluso cuando una sensación de inquietud florece en mi pecho.

Castle y Nouria han venido a buscarme para una conversación privada; Puedo sentir esto de

inmediato. Que mi mente recurra a la ira como respuesta es


Machine Translated by Google

irracional, lo entiendo incluso mientras sucede, porque no pueden saber el miedo que

experimento cuando dejo a Ella atrás. Entonces tengo una repentina necesidad de buscar

sus ojos, de alcanzar su mano, y aplasto el impulso incluso cuando mi ritmo cardíaco aumenta,

un síntoma del nuevo pánico que últimamente ha nacido en mi cuerpo.

Estas reacciones comenzaron poco después de nuestro regreso al Santuario; cuando, con la

banda sonora de gritos horrorizados, la figura inerte de Ella fue sacada del avión y colocada

en la tienda médica, donde vivió y durmió durante diez de los catorce días que estuvimos de

regreso. Ha sido, en una palabra, difícil. Y ahora, cuando no puedo verla, mi cerebro intenta

convencerme de que está muerta.

Castle dice: “¿Podríamos secuestrarte por un breve período? algo urgente

ha subido y p...

Nouria hace una pausa en esta declaración con un toque suave hacia ella.
antebrazo del padre. Su sonrisa es forzada.

“Solo necesitaré unos minutos de tu tiempo”, dice, mirando brevemente a alguien

(probablemente a Ella) antes de volver a mirarme a los ojos. "Te prometo que no tomará

mucho tiempo".

Quiero decir que no.

En cambio, digo: "Por supuesto" y finalmente me obligo a mirar a Ella, cuya mirada fija

he estado evitando. Le sonrío mientras mi cerebro intenta anular sus propios instintos, hacer

los cálculos necesarios para demostrar que mis miedos son una manifestación de una

amenaza imaginaria. Cada día que Ella permanece viva y coleando es una victoria, un

conjunto concreto de números para agregar a una columna, todo lo cual me facilita hacer

estos cálculos; Ahora puedo procesar el pánico un poco más rápido que aquellas primeras

noches. Aún así, a pesar de mis esfuerzos por ocultárselo, sentí que Ella me observaba.

Preocuparse.

Incluso ahora mi sonrisa no la ha convencido.


Machine Translated by Google

Ella escudriña mis ojos mientras presiona un ramo de herramientas recién adquiridas
(¿destornilladores?) en los brazos de Kenji. Ella camina hacia mí y rápidamente toma mi
mano y mi audiencia me da un golpe con los ojos en blanco. Es un milagro, entonces, que
el amor de Ella sea más ruidoso; y estoy tan agradecido por la tranquilidad de su toque que

me atraviesa el pecho.

"¿Qué está sucediendo?" le dice a Nouria. “Tal vez pueda ayudar”.

Entonces capto una nota de preocupación de Nouria, e impresionante: nunca toca sus
rasgos. Ella sonríe cuando dice: “Creo que ya tienes suficiente que hacer hoy. Warner y yo
sólo tenemos algunas cosas que debemos discutir. En privado."

Dice esto último en tono burlón, dando a entender que nuestra conversación podría
tener algo que ver con la boda. Miro fijamente a Nouria, que ahora no me mira a los ojos.

Ella aprieta mi mano y me giro para mirarla.

¿Estás bien? ella parece decir.

Ella ha hecho esto mucho últimamente, hablándome con sus pensamientos, sus
emociones.

Por un momento, sólo puedo mirarla fijamente. Un derroche de sentimientos parece


haberse fusionado dentro de mí: el miedo, la alegría, el amor y el terror ahora son
indistinguibles uno del otro. Me inclino y la beso suavemente en la mejilla. Su piel es tan
suave que me siento tentado a quedarme allí, incluso cuando el disgusto emocional de
nuestra audiencia aumenta cada vez más.

Últimamente tengo miedo de tocarla.

De hecho, he hecho poco más que abrazarla desde que huimos de Oceanía. Casi

muere en el vuelo de regreso a casa. Ya estaba débil cuando encontramos a Emmaline,


habiendo gastado la mayor parte de su energía luchando para matar el programa venenoso
que dominaba su mente; Peor aún, se había arrancado el técnico del brazo, dejando una
herida enorme y espantosa. Ella todavía estaba sangrando
Machine Translated by Google

orejas, nariz, ojos y dientes cuando atravesó la luz de Max, arrancando la carne de sus dedos

en el proceso. A estas alturas estaba tan agotada que incluso con los refuerzos de Evie su

cuerpo estaba fallando. Aterrizó mal y se rompió el fémur cuando se soltó de la cámara de

contención de Max, y luego usó las pocas fuerzas que le quedaban para matar primero a su

propia hermana y luego prender fuego a la capital de Oceanía.

Cuando la adrenalina desapareció y vi, por primera vez, el borde de un hueso cortado que

sobresalía a través de la pernera del pantalón... No

vale la pena describir el recuerdo.

Las siguientes horas fueron sombrías; No teníamos curanderos en el vuelo de regreso a

casa, ni analgésicos suficientes, nada más que un botiquín básico de primeros auxilios. Ella

había perdido tanta sangre y sentía un dolor tan insoportable que pronto quedó inconsciente. No

tenía ninguna duda de que moriría antes de que tocáramos tierra.

Que ella sobreviviera a ese horrible viaje en avión fue un milagro en sí mismo.

Cuando finalmente llegamos a la base, Sonya y Sara hicieron todo lo posible para ayudar a

Ella, pero no hicieron ninguna promesa; Incluso cuando las heridas físicas de Ella sanaron, ella

no respondía. Ella era incapaz incluso de abrir los ojos.

Durante días, no estuve seguro de que lo lograría.

“Aarón…”

"Secretos", susurro, obligándome a alejarme. "Nada de que preocuparse


acerca de."

Ella estudia mis ojos. La siento silenciosamente librar la guerra, la felicidad y la duda.

luchando por el dominio.

“¿Buenos secretos?” pregunta esperanzada.

Mi corazón da un vuelco ante la suavidad de su voz, la sonrisa que ilumina sus ojos. Nunca

dejo de preguntarme con qué habilidad compartimenta sus


Machine Translated by Google

emociones, incluso después de tanta brutalidad.

Ella es fuerte donde yo siempre he sido débil.

Perdí la fe en la gente, en el mundo, hace mucho tiempo. Pero no importa cuánto derramamiento de

sangre y oscuridad experimente, Ella nunca parece perder la esperanza en la humanidad. Ella siempre se

esfuerza por construir un futuro mejor. Ella siempre es gentil y amable con sus seres queridos.

Todavía me resulta muy extraño ser una de esas personas.

Siento el zumbido de la creciente impaciencia de Castle y Nouria, y mi resentimiento sólo se hace

más grande; Le genero una nueva sonrisa a Ella y me alejo mientras lo hago, habiendo dejado su pregunta

sin respuesta. No sé qué necesita Nouria de mí, pero temo que sus noticias sean desalentadoras; Sin

duda, la vida de Ella está en riesgo de una forma nueva que no habíamos previsto.

Sólo pensarlo me llena de pavor.

Sin que me lo pidan, siento que me tiemblan las manos; Los meto en mis bolsillos mientras avanzo.

El ladrido vacilante de un perro sarnoso pronto es seguido por el sonido de sus patas golpeando el suelo,

la pequeña bestia gana velocidad mientras se apresura a seguir mi ritmo. Brevemente, cierro los ojos.

Este lugar es un zoológico.

Aunque reconozco la importancia de nuestro trabajo, lamentablemente una gran parte de mi mente

sigue considerando que todos los que están aquí son detestables, todo lo que hay aquí es detestable.

Estoy cansado.

No quiero nada más que escapar de este ruido con Ella. Quiero, por encima de todo, que ella esté a

salvo. Quiero que la gente deje de intentar matarla. Quiero, por primera vez en mi vida, vivir en paz, sin ser

molestado; No quiero que nadie más que mi esposa me requiera.

Me doy cuenta de que éstas son fantasías inalcanzables.


Machine Translated by Google

Castle y Nouria asienten con la cabeza mientras me acerco, indicándome que debo

seguirlos mientras giran por el camino. Ya sé que se dirigen a la oficina de Nouria y Sam,

cariñosamente denominada sala de guerra , donde hemos tenido muchas reuniones similares.

Miro hacia atrás sólo una vez, con la esperanza de echar un último vistazo al rostro de

Ella y, en cambio, me encuentro con Kenji, cuyos pensamientos son tan ruidosos que es

imposible ignorarlos. Experimento un destello de ira; Sé que me seguirá incluso antes de que

se mueva en mi dirección.

Entre él y el perro que me sigue, elegiría al perro.

Aún así, ambas criaturas me pisan los talones ahora, y escucho a Adam reír mientras le

dice algo ininteligible a Winston, los dos sin duda disfrutan del espectáculo que es mi vida.

"¿Qué?" digo bruscamente.

La sombra que se acerca pronto se convierte en carne a mi lado, Kenji iguala mis pasos

por el camino cubierto de maleza, nuestras botas aplastan las malas hierbas agresivas bajo

nuestros pies. Figuras salpican la periferia de mi visión y sus sentimientos me asaltan a

medida que avanzo. Algunos de ellos todavía piensan que soy una especie de héroe y, como

resultado, están consumidos por una devoción idiota hacia una percepción deformada de mi

identidad. Mi cara. Mi cuerpo.

Encuentro estas interacciones sofocantes. Justo ahora, el enfado de Kenji hacia mí es

tan audible que siento que me da dolor de cabeza. Aun así, creo que es mejor enfadarse que

sufrir.

El dolor colectivo de una multitud es casi insoportable.

"Sabes, realmente pensé que serías menos idiota una vez que lleváramos a J a casa",

dice rotundamente. “Veo que nada ha cambiado. Veo que todos los esfuerzos que hice para

defender tu comportamiento de mierda fueron en vano”.

El perro ladra. Lo oigo jadear.


Machine Translated by Google

Vuelve a ladrar.

“¿Entonces simplemente vas a ignorarme?” Kenji exhala, irritado. "¿Por qué?

¿Porque te gusta esto? ¿Por qué siempre eres tan idiota?

A veces estoy tan desesperado por conseguir silencio que creo que podría cometer un

asesinato por un momento de silencio. En cambio, me apago gradualmente, desconectando

tantas voces como puedo. No era tan malo antes de que me obligaran a unirme a este culto

por la paz. En mi vida anterior en el Sector 45 me dejaron solo. En Omega Point, pasé la

mayor parte del tiempo en régimen de aislamiento. Cuando más tarde nos hicimos cargo del

45, conservé la privacidad de mis habitaciones.

Aquí estoy perdiendo la cabeza.

Me bombardean en masa las descargas emocionales de los demás.

No hay respiro del caos. A Ella le gusta pasar tiempo con estas personas, y estas personas

hacen todo en multitudes. Las comidas se toman en una enorme tienda comedor. La reunión

al final del día se hace en comunidad, en la tranquila tienda, donde nunca hay silencio.

Muchas de las cabañas resultaron dañadas o destruidas en la batalla, lo que significa que

actualmente todos comparten espacio (o duermen en áreas comunes) mientras reconstruimos.

Nouria y Sam nos hicieron un favor al reutilizar la habitación de Ella en la tienda médica;

parecía la única alternativa a dormir con todos los demás en un cuartel improvisado. Aún así,

nuestra habitación siempre huele a antiséptico y a muerte. Sólo hay una estrecha cama de

hospital, sobre la cual Ella y yo discutimos todas las noches. Ella insiste, a pesar de mis

inatacables protestas, en que yo me quede en la cama mientras ella duerme en el suelo.

Es la única vez que me enfado con ella.

No me importa el suelo frío. No me importan las molestias físicas. No, lo que odio es

quedarme despierto todas las noches escuchando el dolor y la pena de otros que aún se

están recuperando. Odio que me recuerden constantemente los diez días que pasé parada

en un rincón de nuestra habitación viendo a Ella luchar por volver a la normalidad.


vida.
Machine Translated by Google

Mi necesidad de silencio se ha vuelto debilitante. A veces pienso que si pudiera matar

esta parte de mí, lo haría.

“No me toques”, digo de repente, sintiendo la intención de Kenji de hacer contacto

conmigo (tocarme el hombro o agarrarme el brazo) antes de que suceda. Se necesita mucho

autocontrol para no responder físicamente.

“¿Por qué tienes que decirlo así?” dice herido. “¿Por qué haces que parezca que voy a

disfrutar tocándote? Sólo estoy tratando de llamar tu atención”.

“¿Qué necesitas, Kishimoto?” Pregunto con crueldad. "No estoy interesado en tu

empresa".

Su dolor de respuesta es fuerte; rebota en mi pecho, dejando una vaga impresión. Este

patético nuevo acontecimiento me llena de vergüenza. No quiero desesperadamente que me

importe, y aún así...

Ella adora a este idiota.

Me detengo bruscamente en el camino. El perro golpea mis piernas y mueve


violentamente la cola antes de volver a ladrar. Respiro hondo y miro fijamente un árbol a lo
lejos.

“¿Qué es lo que necesitas?” Pregunto de nuevo, esta vez suavemente.

Lo siento fruncir el ceño mientras procesa sus sentimientos. No me mira cuando dice:

"Sólo quería decirte que lo tengo".

Me pongo rígido ante eso, mi cuerpo se activa con conciencia. Me giro completamente

para enfrentarlo. De repente, Kenji Kishimoto se me aparece vívidamente representado: sus

ojos cansados, su piel bronceada, sus espesas y afiladas cejas negras y su cabello, que

necesita desesperadamente un corte. Hay un hematoma que se desvanece a lo largo de su

sien, su mano izquierda está envuelta en una gasa. Oigo el ruido de las hojas y veo una

ardilla que se esconde entre un arbusto. El perro se vuelve loco.

"¿Tienes qué?" ­digo con cuidado.


Machine Translated by Google

"Oh, ¿ahora estás interesado?" Él encuentra mis ojos, los suyos entrecerrados por la

ira. “¿Ahora vas a mirarme como si fuera un ser humano? ¿Sabes que? A la mierda esto. Ni

siquiera sé por qué hago cosas por ti”.

"No lo hiciste por mí".

Kenji hace un sonido de incredulidad y aparta la mirada antes de volver a mirarme. “Sí,

bueno, ella merece tener un bonito anillo, ¿no? Eres un miserable pedazo de mierda. ¿Quién

le propone matrimonio a una chica sin anillo?

"Quiero recordarte que no estás en condiciones de ejercer superioridad moral", le digo,

y mi voz se vuelve letal, aunque me esfuerzo por mantener la calma. “Habiendo destruido su

vestido de novia”.

"¡Eso fue un accidente!" el llora. “¡Lo tuyo fue un descuido!”

"Tu misma existencia es un descuido".

"Oh, vaya." Él levanta las manos. "Ja ja. Regreso muy maduro”.

“¿Lo tienes o no?”

"Sí. Sí." Se mete las manos en los bolsillos. “Pero, ya sabes, ahora estoy pensando que

debería dárselo yo mismo. Después de todo, fui yo quien hizo todo esto por ti. Yo fui quien le

pidió a Winston que dibujara tu diseño. Fui yo quien encontró a alguien para hacer esa

maldita cosa...

"No iba a abandonar el lugar mientras ella estuviera acostada en una cama de hospital",

digo, tan cerca de gritar que Kenji se sobresalta visiblemente. Da un paso atrás y me estudia
un momento.

Neutralizo mi expresión, pero ya es demasiado tarde.

Kenji pierde su ira mientras permanece allí, suavizándose mientras me mira fijamente.

No experimento nada más que rabia en respuesta.

Él nunca parece entender. Es su constante lástima, su simpatía, no

su estupidez, eso me hace querer matarlo.


Machine Translated by Google

Doy un paso adelante, bajo la voz. “Si eres tan idiota como para pensar que
permitiré que seas tú quien le dé este anillo de bodas, claramente me has
subestimado. Puede que no pueda matarte, Kishimoto, pero dedicaré mi vida a
hacer de la tuya un infierno palpable e interminable.

Él esboza una sonrisa. “No le voy a dar el anillo, hombre. yo no lo haría


Haz eso. Solo estaba jugando contigo”.

Lo miro fijamente. Casi no puedo hablar por querer estrangularlo. “¿Estabas


jugando conmigo? ¿Ésa era tu idea de una broma?

"Sí, está bien, escucha, eres demasiado intenso", dice, haciendo una mueca.
"A Juliette le habría parecido divertido".

"Claramente no la conoces muy bien si así lo crees".

"Lo que sea." Kenji se cruza de brazos. "La conozco desde hace más tiempo
que tú, imbécil".

Ante esto, siento una ira tan aguda que creo que podría matarlo.
Kenji debe ver esto, porque da marcha atrás.

"No, tienes razón", dice, señalándome. “Qué mal, hermano. Me olvidé de todo
eso de borrar la memoria. No quise decir eso. Sólo quise decir... Yo también la
conozco, ¿sabes?

"Te voy a dar cinco segundos para llegar a tu punto".

"¿Ver? ¿Quién dice cosas así? Las cejas de Kenji se fruncen; su ira ha vuelto.
"¿Y eso que significa? ¿Qué me vas a hacer en cinco segundos? ¿Qué pasa si ni
siquiera tengo razón? No, ¿sabes qué? Tengo razón. Mi punto es que estoy harto
de esto. Estoy harto de tu actitud. Estoy harto de poner excusas por tu mal
comportamiento. Realmente pensé que intentarías ser genial por el bien de J,
especialmente ahora, después de todo lo que ha pasado...

"Sé por lo que ha pasado", digo sombríamente.


Machine Translated by Google

"¿Ah, de verdad?" Dice Kenji, fingiendo sorpresa. “Entonces tal vez tú también ya
sepas esto”—hace un gesto dramático con sus manos—“noticia de última hora: ella
es, como, una persona genuinamente agradable. De hecho, a ella le importan una
mierda los demás. Ella no amenaza con asesinar gente todo el tiempo. Y a ella le
gustan mis chistes”.

"Ella es muy caritativa, lo sé".

Kenji exhala enojado y mira a su alrededor, buscando inspiración en el cielo.


“Sabes, lo he intentado, de verdad, pero no sé qué ve ella en ti. Ella es como—ella es
como la luz del sol. Y eres un oscuro, violento
nube de lluvia. El sol y la lluvia no...

Kenji se interrumpe y parpadea.

Me alejo antes de que se dé cuenta. Nada vale la pena escuchar


para él terminar esa frase.

"Oh, Dios mío", dice, su voz suena. "Ay dios mío."

Cojo velocidad.

“Oye, no te alejes de mí cuando esté a punto de decir algo.


impresionante­"

“No te atrevas a decirlo…”

“Voy a decirlo, hombre. Tengo que decirlo”, dice Kenji, saltando hacia delante.
de mí en el camino. Ahora camina hacia atrás, sonriendo como un idiota.

“Me equivoqué”, dice, formando un tosco corazón con las manos.


"El sol y la lluvia forman un arcoíris".

Me detengo de repente. Por un momento, cierro los ojos.

"Quiero vomitar ahora", dice Kenji, todavía sonriendo. "En realidad. Actual
vomitar. Me das asco."

Sólo soy capaz de generar una leve ira en respuesta a esta serie de insultos,
mientras el sentimiento se disipa ante una evidencia irrefutable: la de Kenji.
Machine Translated by Google

Las palabras desmienten sus emociones. Está realmente feliz por nosotros; Puedo sentirlo.

Está feliz por Ella, en particular.

Siento una punzada por eso, por el amor y la devoción que ella inspira en los demás.
Es raro encontrar siquiera una sola persona que desee tu alegría incondicional; ella ha
encontrado muchos.

Ella ha construido su propia familia.

Existo al margen de este fenómeno: hiperconsciente de que eclipso su luz con mi


oscuridad, siempre preocupada de que ella me encuentre deficiente.
Estas relaciones significan mucho para ella; Lo sé desde hace mucho tiempo y he
intentado, por ella, ser más sociable. Para ser más amable con sus amigos. No protesto

cuando me pide reunirme con los demás; Ya no sugiero que comamos juntos y solos. La
sigo y me siento tranquilamente a su lado mientras habla y ríe con personas cuyos
nombres me cuesta recordar. La veo florecer en compañía de aquellos que le importan,
mientras intento ahogar sus voces, matar el ruido en mi cabeza. Me preocupo,
constantemente, que a pesar de mis esfuerzos, no podré ser lo que ella quiere.

Es cierto; Soy insufrible.

Me pregunto si es sólo cuestión de tiempo antes de que Ella descubra este hecho por
sí misma.

Apasionada, la lucha sale de mi cuerpo.

"O me das el anillo o me dejas en paz", digo, escuchando el


cansancio en mi voz. "Nouria y Castle me están esperando".

Kenji registra el cambio en mi tono y cambia de tema, activando en sí mismo una


solemnidad rara vez presenciada. Me mira durante más tiempo del que me siento cómodo
antes de meter la mano en el bolsillo, del que saca un
caja de terciopelo azul oscuro.

Esto me lo ofrece.
Machine Translated by Google

Experimento una inquietante punzada de nervios mientras estudio la caja y recojo el objeto

con temor, cerrando mis dedos alrededor de sus suaves contornos mientras miro a lo lejos,

tratando de recomponerme.

No esperaba sentirme así.

Mi corazón late con fuerza en mi pecho. Me siento como un niño nervioso. Desearía que

Kenji no estuviera aquí para presenciar este momento, y desearía que el contenido de esta caja

me importara menos de lo que realmente me importa, lo cual es imposible.

Es desesperadamente importante para mí que a Ella le guste.

Muy lentamente, me obligo a abrir la tapa, los delicados objetos del interior captan la luz

antes de que haya tenido la oportunidad de examinarlos. Los anillos brillan al sol, refractando el

color por todas partes. No me atrevo a sacarlos de su caso, eligiendo en lugar de eso simplemente

mirar, con el corazón acelerado mientras lo hago.

No pude decidirme entre los dos.

Kenji me dijo que era una estupidez conseguir dos anillos, pero como rara vez me importan

las opiniones de Kenji, lo ignoré. Ahora, mientras miro el decorado, me pregunto si ella me

considerará absurdo. Uno está destinado a ser un anillo de compromiso y el otro a una alianza

de boda, pero ambos son igualmente impresionantes, cada uno a su manera.

El anillo de compromiso es más tradicional; La banda dorada es ultrafina, sencilla y elegante.

Hay una sola piedra central, reutilizada de una antigüedad, y aunque es bastante grande, me

pareció un estudio de contrastes que reflejaba cómo veía a Ella: poderosa y gentil a la vez. El

joyero me había enviado una selección de piedras, cada una extraída de anillos rescatados de

diferentes épocas. Me había fascinado el facetado inusual de un viejo diamante tallado en una

mina. Había sido forjado a mano hace muchísimo tiempo y, como resultado, era un poco

imperfecto, pero me gustó que no estuviera hecho a máquina. El tedioso y doloroso pulido de

una piedra opaca pero irrompible hasta alcanzar un estado de brillo deslumbrante... parecía

apropiado.
Machine Translated by Google

Kenji me había asegurado que existía un diamante de talla princesa , lo que pensó
que sería una elección divertida para Ella, ya que recuerda el ridículo apodo que le dio. Le
dije que no tenía ningún interés en elegir un anillo basándose en una broma; Tampoco
quería que el anillo de bodas de mi esposa le recordara a otro hombre. Además, cuando vi
la forma de la piedra en cuestión, me pareció mal. El cuadrado era demasiado afilado:
todos los bordes eran duros. No me recordó a Ella en absoluto.

Pedí que la piedra antigua se colocara en un engaste de oro pulido ligeramente


filigranado, cuya delgada banda quería que pareciera una ramita orgánica y delicada. Este
diseño coincide con el anillo de bodas: una rama fina y curva en oro, desnuda excepto por
dos pequeñas hojas de esmeralda que crecen en lados opuestos del mismo camino.

“Es realmente hermoso, hombre. A ella le va a encantar”.

Cierro la caja de golpe y vuelvo al momento presente con una sacudida desorientadora.
Miro hacia arriba y descubro que un Kenji contemplativo me ha estado observando
demasiado de cerca; y de repente me siento tan incómodo en su presencia que fantaseo,
por un momento, con desaparecer.

Entonces lo hago.

"Hijo de puta", dice Kenji enojado. Se pasa ambas manos por el cabello, mirando
fijamente el lugar donde me encontraba. Me guardo la caja de terciopelo en el bolsillo y
doy vuelta por el camino.

El perro ladra dos veces.

"Eso es muy maduro, hermano", grita Kenji en mi dirección. "Muy lindo."


Luego, ácidamente, “Y por cierto , de nada . Gilipollas."

El perro, todavía ladrando, me persigue durante todo el camino hasta la sala de guerra.
Machine Translated by Google

CUATRO

La mesa de madera sin barnizar se ha desgastado con el paso de los años, y sus bordes
en bruto han sido pulidos hasta quedar sometidos por las manos callosas de rebeldes y
revolucionarios. Paso mis dedos por los surcos naturales, las líneas descoloridas de la
edad de un árbol muerto hace mucho tiempo. El suave tictac de un reloj colgado indica lo
que ya sé que es cierto: que he estado aquí demasiado tiempo y que cada segundo que
pasa me cuesta más cordura.
“Warner…”

"Por supuesto que no", digo en voz baja.

“Apenas lo hemos discutido. No descartes la idea de plano”.


Dice Nouria, su tono plano hace poco para ocultar su verdadera frustración, hirviendo
demasiado cerca de la superficie. Pero claro, Nouria rara vez es capaz de ocultar cuánto
ella no me agrada.

Me alejo de la mesa y mi silla roza la madera. Probablemente debería preocuparme


con qué facilidad mi mente recurre al asesinato como solución a mis problemas, pero
ahora no puedo analizar estos pensamientos.

Me separaron de Ella por esto.

“Ya conoces mi posición al respecto”, digo, mirando hacia la salida.


"Y no está cambiando".

"Entiendo que. Sé que estás preocupado por su seguridad (a todos nos preocupa su
seguridad), pero necesitamos ayuda por aquí. Tenemos que ser
capaz de alterar un poco las reglas”.
Machine Translated by Google

Entonces encuentro los ojos de Nouria, los míos brillantes de ira. La habitación se desenfoca

a su alrededor y todavía la veo: paredes oscuras, mapas viejos, una débil estantería repleta de una

colección de tazas de café desportilladas. El aire huele viciado. Es deprimente aquí, los rayos de

sol nos cortan a todos por la mitad.

Las cosas no han sido nada fáciles desde que tomamos el poder.

Aquellos que vivieron bien bajo el reinado del Restablecimiento continúan causándonos

problemas: desobedecen misivas, se niegan a abandonar sus puestos y continúan gobernando

sus feudos como si el Restablecimiento todavía estuviera en libertad. Todavía no tenemos recursos

suficientes para localizarlos a todos (la mayoría de los cuales saben que serán arrestados y

procesados rápidamente por sus crímenes) y aunque algunos son lo suficientemente audaces

como para permanecer en sus puestos, otros han sido lo suficientemente inteligentes como para

irse. a esconderse, desde donde han estado contratando mercenarios para llevar a cabo todo tipo

de espionaje e, inevitablemente, asesinatos. Estos ex funcionarios se están reuniendo, reclutando

a ex soldados supremos para su lado e intentando infiltrarse en nuestras filas para rompernos

desde adentro. Quizás sean la mayor amenaza para todo lo que luchamos por llegar a ser.

Estoy profundamente preocupado.

Le digo poco sobre esto a Ella, ya que acaba de volver en sí en los últimos días, pero nuestra

comprensión del mundo es, en el mejor de los casos, tenue. La historia nos ha enseñado que las

revoluciones a menudo fracasan, incluso después de haber ganado, porque los combatientes y los

rebeldes a menudo no están preparados para soportar el peso aplastante de todo por lo que han

luchado, y peor aún: son políticos terribles. Este es el problema que siempre he tenido con Castle,

y ahora con Nouria y Sam.

Los revolucionarios son ingenuos.

No parecen entender cómo funciona realmente el mundo, ni lo difícil que es saciar los

caprichos y deseos de tantos. Es una lucha cada día mantener nuestro liderazgo y pierdo mucho

sueño pensando en el
Machine Translated by Google

Los estragos que inevitablemente causarán nuestros enemigos, el miedo y la ira que
fomentarán contra nosotros.

Aun así, mis propios aliados se niegan a confiar en mí.

"Sé que necesitamos ayuda", digo con frialdad. "No soy ciego. Pero violar las reglas
significa poner en riesgo la vida de Juliette. No podemos darnos el lujo de empezar a traer
en civiles…”

"¡Ni siquiera nos dejarás traer soldados!"

"Eso es evidentemente falso", digo, irritado. "Nunca me opuse a ti


traer soldados adicionales para asegurar los terrenos”.

“Para asegurar el exterior, sí, pero te negaste a dejarnos llevarlos al interior del
Santuario…”

“No rechacé nada . No soy yo quien te dice qué hacer, Nouria.


Para que no lo olvides, esas órdenes vinieron de Juliette...

“Con el debido respeto, señor Warner”, interviene Castle, aclarándose la garganta.


“Todos somos conscientes de cuánto valora la señora Ferrars su opinión. Esperamos que
puedas convencerla de que cambie de opinión”.

Me giro para mirarlo y observo sus mejillas grises y su piel marrón desgastada.
Castle ha envejecido varios años en poco tiempo; Estos últimos meses nos han pasado
factura a todos. “¿Quieres que la convenza de poner su propia vida en riesgo? ¿Has

perdido la cabeza?"

"Oye", me ladra Nouria. "Cuida tu tono".

Siento que me pongo rígido en respuesta; Viejos impulsos me desafían a alcanzar mi


arma. Es un milagro que pueda hablar cuando digo: “Tu primera ofensa fue separarme de
mi prometida el día de mi boda. Que luego me pediría que permita que personas no
autorizadas entren al único espacio seguro.
se le permite estar en todo el mundo conocido...
Machine Translated by Google

"¡No dejarían de ser investigados!" Nouria llora y se pone de pie mientras pierde los
estribos. He notado que brilla un poco cuando está enojada, la luz sobrenatural hace
que su piel oscura sea luminosa.

"Estarías allí para examinarlos", dice, haciéndome un gesto desde el otro lado de la
mesa. “Podrías decirnos si están a salvo. Ese es el objetivo de esta conversación:
conseguir su cooperación”.

“¿Esperas que siga a esta gente, entonces? ¿Veinticuatro horas al día? ¿O


pensaste que era tan simple como hacer una sola deducción y terminar de una vez?

“No serían veinticuatro horas”, dice. “No vivirían aquí


—tendríamos equipos que entrarían para completar proyectos, durante el día—”

“Sólo llevamos en el poder unas semanas. ¿De verdad crees que es prudente
empezar a traer extraños a nuestro santuario interior? Mis poderes no son infalibles. La
gente puede ocultarme sus verdaderos sentimientos”, señalo, endureciendo mi voz, “y
lo han hecho en el pasado. Por lo tanto, soy completamente capaz de cometer errores,
lo que significa que no puedes depender de mí para que sea una defensa infalible contra
entidades desconocidas, lo que significa que tu plan es defectuoso”.

Nouria suspira. “Reconoceré que existe una posibilidad muy, muy pequeña
"Es posible que te pierdas algo, pero realmente siento que podría ser tra..."

"Absolutamente no."

"Señor. Warner”. Castillo, esta vez. Más suave. “Sabemos que esto es mucho pedir.
No estamos tratando de presionarlo indebidamente. Su posición aquí, entre nosotros,
es crítica. Ninguno de nosotros conoce las complejidades del Restablecimiento tan bien
como usted; ninguno de nosotros está tan equipado como usted para desmantelar,
desde adentro, el sistema norteamericano. Valoramos lo que aportas
Machine Translated by Google

nuestro equipo, hijo. Valoramos sus opiniones. Pero hay que ver que nos estamos
quedando sin opciones. La situación es terrible y necesitamos su apoyo”.

“¿Y este era tu plan?” Pregunto, casi tentado a reír. “¿De verdad pensaste que
podrías convencerme con un poco de policía bueno y policía malo?” Miro a Nouria. "¿Y
supongo que eres el policía malo?"

“Tenemos más que hacer que nunca”, dice Nouria enfadada. “Difícilmente podemos
reconstruir nuestras propias cabañas. La gente necesita privacidad y lugares adecuados
para dormir. Necesitamos que las escuelas vuelvan a funcionar para los niños. Necesitamos
dejar de vivir de generadores y cenas automáticas”. Gesticula salvajemente con el brazo
y accidentalmente tira al suelo una pila de papeles. "Estamos luchando por cuidar de
nuestra propia gente. ¿Cómo se puede esperar que cuidemos de la gente de 241, o de
los sectores más allá de ese?"

Ella deja caer su armadura emocional por sólo un segundo, pero lo siento: el
El peso de su dolor es profundo.

“Nos estamos ahogando”, dice en voz baja, pasándose una mano por la cara.
"Necesitamos ayuda. Perdimos a muchos de los nuestros en la batalla. El Santuario se
está cayendo a pedazos y no tenemos tiempo para reconstruirlo lentamente. El mundo
entero nos está mirando ahora. Necesitamos más manos a la obra, más tripulaciones que
vengan y nos ayuden a hacer el trabajo. Si no lo hacemos, fracasaremos incluso antes de haber tenido
una oportunidad de empezar”.

Por un momento me quedo en silencio.

Nouria no se equivoca; El Santuario es un desastre. También lo es el planeta.


Ya envié a Haider, Stephan, Lena y los gemelos de regreso a sus respectivos continentes;
necesitábamos representantes capaces sobre el terreno para evaluar la situación actual
en el extranjero (neutralizar el caos siempre que fuera posible) y nadie estaba mejor
preparado. Nazeera es la única que se quedó atrás, afirmando que Haider estaría bien
solo, que quería quedarse.
Machine Translated by Google

alrededor para mi boda. Podría haberme sentido halagado por esta tontería si no hubiera sabido que

estaba mintiendo.

Quería quedarse aquí para estar con Kenji.

Aún así, he estado agradecido por su presencia. Nazeera es inteligente e ingeniosa y ha sido

de gran ayuda estas últimas semanas. El Santuario tenía bastante que hacer cuando sólo intentaba

mantener viva a su propia gente; ahora el mundo entero nos mira en busca de dirección.

Mirando a Ella en busca de dirección.

Lo que no saben, por supuesto, es que sólo lleva consciente cuatro días. Cuando finalmente

despertó, tenía mucho que hacer (el mundo había estado esperando pruebas de que Juliette Ferrars

había sobrevivido) y, a pesar de mis muchas, muchas protestas, aceptó hacer apariciones limitadas,

emitir declaraciones, comenzar a discutir lo que cómo podría ser el futuro para la gente. Insistió en

que empezáramos de inmediato, que formáramos un comité responsable de diseñar el proyecto de

obras públicas más grande del mundo: reconstrucción de ciudades, escuelas y hospitales. Invertir

en infraestructura.

Creando empleos, remapeando ciudades.

En una escala global.

Aun así, apenas ha habido tiempo para pensar en estas cosas. Pasé la mayor parte de las

últimas dos semanas haciendo lo que pude para mantener viva a Ella mientras intentaba apagar

tantos incendios como fuera posible. En un momento de honestidad, incluso podría estar dispuesto

a admitir que el error de Kenji (derribar el edificio equivocado) fue casi inevitable. Hay una infinidad

de cosas que hacer y nunca hay suficiente gente para hacerlas o para supervisar los detalles.

Lo que significa que a menudo cometemos errores.

A nivel micro, también se nos exige que contribuyamos y reconstruyamos nuestras cabañas.

Corta la hierba. Cocina la comida. Lavar los platos. Ella me arrastró a la cocina.
Machine Translated by Google

tan pronto como pudo, golpeándome el pecho con un par de guantes de goma cuestionables

antes de tirar de un par sucio de los suyos, mientras sonreía al fondo pegajoso de un caldero

con incrustaciones de avena como si fuera un regalo. Si Ella fuera una casa, sería una casa

grandiosa, con muchas habitaciones y puertas, todas las cuales se podían desbloquear

fácilmente y abrirse de golpe.

Si fuera una casa, estaría embrujada.

“Y quisiera recordarte”, dice Nouria, devolviéndome al presente con su voz quebradiza,

“que no eres la única persona en la tierra que alguna vez se ha casado. Lamento que no

puedas soportar estar separado de tu prometida el tiempo suficiente para tener una sola

discusión vital sobre nuestro mundo fallido, pero el resto de nosotros debemos seguir

moviéndonos, Warner, incluso si eso significa quitarle prioridad a tu felicidad personal.

Sus palabras tocan una fibra sensible.

"Demasiado cierto", digo en voz baja. “De hecho, son pocos los que alguna vez han

priorizado mi felicidad personal. No esperaría que tú fueras la excepción”.

Lamento las palabras en el momento en que salieron de mi boca.

Me armo de valor mientras Nouria se tambalea, procesando mi incómodo momento de

honestidad. Ella mira hacia otro lado, la culpa parpadea y lucha contra la irritación. Su ira

finalmente gana la batalla, pero cuando vuelve a mirarme a los ojos, hay una nota de

arrepentimiento allí, en su mirada, y sólo entonces me doy cuenta de que me han engañado.

Hay más.

Respiro imperceptiblemente; El verdadero propósito de esta reunión es sólo


ahora a punto de ser revelado a mí.

“Ya que hablamos del tema”, dice Nouria, lanzando a su padre una mirada ansiosa. "Yo

bien. Lo siento mucho, Warner, pero vamos a tener que posponer la boda”.
Machine Translated by Google

La miro fijamente.

Mi cuerpo se solidifica lentamente, un pánico sordo se abre paso a través de mi


sistema nervioso. Siento varias cosas a la vez: ira, pena, confusión. Una extraña especie
de resignación se eleva sobre todos ellos, coronando un dolor familiar, un miedo familiar:
esa alegría, como el rocío, se evapora de mi vida en el momento en que empiezo a confiar
en el sol.

Entonces esto es todo. Par del curso.

"Posponer la boda", digo, hueco.

“Hoy está resultando ser un mal día para todos”, dice, apresurándose a pronunciar las
palabras. “Están sucediendo demasiadas cosas. Hay un importante problema de aguas
residuales que debemos controlar y que actualmente está consumiendo la mayor parte de
nuestra mano de obra, y todos los demás están inmersos en otros proyectos. No tenemos
suficientes manos para montar o desmontar cosas, y lo intentamos, realmente intentamos
que funcionara, pero no podemos prescindir del generador esta noche. Nuestra electricidad
ha estado en alza y se supone que las temperaturas serán brutales esta noche; No
podemos permitir que los niños se congelen en sus camas”.

"No entiendo. Hablé con Brendan y me ofreció...

“Brendan está agotado. Últimamente confiamos demasiado en él.


Winston ya amenazó con matarme si no lo dejamos dormir esta noche”.

"Veo." Miro la mesa y luego mis manos. Me he convertido en piedra, incluso


mientras mi corazón se acelera en mi pecho. "Necesitaríamos el generador sólo durante una hora".

"¿Una hora?" Nouria se ríe, pero parece nerviosa. “¿Has estado alguna vez en una
boda? ¿Afuera? ¿Por la noche? Necesitarías luces, calefacción y música. Sin mencionar
todo lo que tendríamos que hacer para que la cocina funcionara tan tarde y distribuir la
comida... Nunca llegamos a hacer un pastel...
Machine Translated by Google

"No necesito una boda", digo, interrumpiéndola. Sueno extraño incluso para

Yo mismo, nervioso. “Sólo necesito un oficiante. No tiene por qué ser gran cosa”.

"Creo que podría ser un gran problema para Juliette".

Miro eso.

No tengo una respuesta digna; No puedo hablar por Ella. Nunca le negaría un

boda real si es lo que ella quiere.

De repente, todo parece condenado al fracaso. El día después de que le propuse matrimonio

a Ella, su hermana la atacó, después de lo cual entró en coma y volvió a casa casi muerta. Se

suponía que nos habríamos casado esta mañana, excepto que su vestido estaba destrozado, y

ahora...

“¿Posponer hasta cuándo?”

"No estoy seguro, si soy honesto". Los nervios y la aprensión de Nouria son cada vez más

fuertes. Intento mirarla a los ojos, pero ella sigue mirando a Castle, quien solo niega con la cabeza.

"Esperaba que tal vez pudiéramos mirar el calendario", me dice, "pensar en planificar algo cuando

las cosas estén menos locas por aquí..."

"No puedes hablar en serio".

"Por supuesto que hablo en serio".

"Sabes tan bien como yo", digo enojado, "que no hay garantía de que las cosas se
calmen alguna vez por aquí, o que alguna vez seamos capaces de controlar esta situación..."

"Bueno, ahora es un mal momento, ¿de acuerdo?" Ella se cruza de brazos. "Es solamente un
mal momento."

Miro hacia otro lado. Mi corazón parece estar acelerado en mi cabeza ahora, golpeando

contra mi cráneo. Siento que me estoy disociando (desapego del momento) y lucho por permanecer

presente.
Machine Translated by Google

“¿Es esto algún tipo de venganza perversa?” Pregunto. “¿Estás tratando de impedir mi boda

porque no te dejaré traer civiles? ¿Porque me niego a poner en peligro la vida de Juliette?

Nouria permanece en silencio durante tanto tiempo que me veo obligado a mirar hacia arriba, a

volver a pensar en sí mismo. Ella me está mirando con la mirada más extraña en sus ojos, algo

parecido a la culpa (o el arrepentimiento) que la borra por completo.

"Warner", dice en voz baja. "Fue idea de Juliette".


Machine Translated by Google

CINCO

La pequeña caja de terciopelo pesa mucho en mi bolsillo, cuyos ángulos rectos se clavan en mi muslo

mientras estoy sentado aquí, al borde de un pequeño acantilado, contemplando nuestro propio

cementerio. Esta zona fue construida poco después de la batalla: una


monumento a todas las vidas perdidas.

Se ha convertido en un refugio inesperado para mí.

Ya poca gente pasa por aquí; para algunos, el dolor aún es demasiado reciente; para otros, las

exigencias de su tiempo son demasiadas. De cualquier manera, agradezco el silencio. Era uno de los

únicos lugares para escapar mientras Ella estaba en recuperación, lo que significó que pasé bastante

tiempo familiarizándome con esta vista y con mi asiento: un tramo suave y plano de una enorme roca.

La vista desde esta roca es sorprendentemente tranquila.

Hoy no logra calmarme.

Entonces escucho un sonido; un trino distante y desvaído que mi mente sólo puede describir como

canto de pájaros. El perro levanta la cabeza y ladra.

Miro al animal.

La pequeña y sucia criatura me esperó fuera de la sala de guerra sólo para seguirme hasta aquí.

No he hecho nada para inspirar su lealtad. No sé cómo deshacerme de él. O ella.

Como si sintiera la dirección de mis pensamientos, el perro se gira hacia mí, ahora jadeando

ligeramente, buscando a todo el mundo como si pudiera estar sonriendo. He


Machine Translated by Google

Apenas tuvo tiempo de digerir esto antes de que se alejara para ladrar una vez más al cielo.

Ese chirrido extrañamente familiar, otra vez.

Últimamente he oído el canto de los pájaros con más frecuencia; todos tenemos. Castle, que

siempre ha insistido en que no todo estaba perdido, afirma incluso ahora que los animales no se han

extinguido por completo. Dijo que tradicionalmente, las aves se esconden durante el clima severo, al

igual que los humanos. También buscan refugio cuando experimentan una enfermedad, durante lo que

creen que son los últimos momentos de su vida. Sostiene que las aves se escondieron en masa, ya

sea por miedo o por enfermedad, y que ahora, una vez desaparecidas las manipulaciones climáticas

de Emmaline, lo que queda de ellas ha salido de su escondite. No es una teoría infalible, pero

últimamente se ha vuelto más difícil negarla. Incluso yo me encuentro buscando en el cielo estos días,

esperando vislumbrar a la criatura imposible.

Entonces, un viento frío atraviesa el valle, empujando mi cabello y golpeando mi piel. Con cierto

pesar me doy cuenta de que dejé mi abrigo en la sala de guerra. El perro gime y me golpea la pierna

con el hocico.

De mala gana, apoyo mi mano sobre lo que sin duda es su cabeza infestada de pulgas, y el perro se

calma. Su delgado cuerpo se enrosca formando una bola apretada a mis pies y su cola golpea el suelo.

Yo suspiro.

El día había amanecido brillante esta mañana, el sol libre en el cielo, pero cada hora que pasaba

traía consigo nubes más espesas y un frío ineludible.

Nouria tenía razón; Esta noche será brutal.

Ansioso como siempre estoy por estar separado de Ella, mis impulsos se embotaron después de

reunirme con Castle y Nouria. Confundido. No quería nada más que buscar a Ella; No quería nada más

que estar solo. Terminé


Machine Translated by Google

Aquí arriba, al final, mis pies sosteniéndome cuando mi cabeza no tomaba ninguna decisión,

mirando hacia un valle de muerte, rodeando el desagüe de mi mente. Esta mañana había

sido agitada pero gratificante; lleno de irritación pero también de esperanza. No me había

molestado el tictac del reloj contra el cual había estado marcando el tiempo.

Al final, la tarde ha resultado vacía.

Mi tarde, despejada.

Aparte de los innumerables desastres nacionales e internacionales que siguen sin

resolverse, ya no tengo motivos para apresurarme. Pensé que me casaría esta noche.

Resulta que no lo soy.

Saco la caja de terciopelo de mi bolsillo, la aprieto en mi puño un momento antes de

respirar hondo y luego abro la tapa con cuidado. Miro fijamente el contenido brillante, como

un niño que presencia el fuego por primera vez.


Ingenuo.

Es extraño: de todas las cosas reprensibles que he sabido que soy,

Nunca pensé que fuera estúpido.

Cierro la tapa y guardo la caja en mi bolsillo.

Nouria no mintió cuando dijo que mi boda no se celebraría esta noche.

No mintió cuando me dijo que fue idea de Ella posponerlo. Lo que no entiendo es por qué

Ella nunca me mencionó esto o por qué no dijo nada esta mañana en la tienda de ropa.

Quizás lo más confuso de todo es que no he sentido ninguna vacilación por parte de ella al

respecto. Seguramente, si ella no quisiera casarse conmigo, lo habría sabido.

Aprieto la mandíbula para protegerme del frío.

De alguna manera, a pesar del aullido del viento, el perro parece haberse quedado

dormido y su cuerpo vibra como un pequeño motor a mis pies. me tomo un momento para
Machine Translated by Google

estudia su pelaje marrón irregular y nota, por primera vez, que le falta un trozo de una de sus

orejas.

Exhalo lentamente, apoyo los codos en las rodillas, dejo caer la cabeza

mis manos. La pequeña caja se hunde más profundamente en mi carne.

Estoy tratando de convencerme de ponerme en marcha, de volver al trabajo, cuando siento

que Ella se acerca. Me pongo rígido y luego me enderezo.

Mi pulso se acelera.

La siento mucho antes de verla, y cuando finalmente aparece, mi corazón reacciona,

contrayéndose en mi pecho incluso mientras mi cuerpo permanece inmóvil. Levanta una mano

cuando me ve, el único momento de distracción le costó una pelea con una zarza. Esta zona, como

tantas otras, está cubierta de maleza medio muerta, propicia para un incendio forestal. Ella lucha

por desenredarse, tirando con fuerza para liberar su camisa y rápidamente frunce el ceño cuando

la liberan. Estudia lo que parece ser el borde rasgado de su suéter antes de mirarme. Ella se

encoge de hombros.

De todos modos, no me importaba mucho este suéter, parece decir, y

No puedo evitar sonreír.

Ella se ríe.

Ella está azotada por el viento. Las ráfagas son cada vez más agresivas, azotando su cabello

para que le envuelva la cara mientras se dirige en mi dirección. Apenas puedo ver sus ojos; Sólo

atisbos de sus labios y mejillas, rosados por el esfuerzo. Se pasa el pelo oscuro con una mano y

con la otra empuja las malas hierbas crecidas. Ella aparece suavemente reflejada en esta luz,

suave con un suéter anodino del color del musgo. Vaqueros oscuros. Zapatos de tenis.

La luz cambia a medida que ella se mueve, las nubes luchan por ocultar el sol y ocasionalmente

fallan. Hace que la escena parezca un sueño. ella se ve mucho


Machine Translated by Google

como ella misma en este momento que me sobresalta; es casi como si hubiera salido de
algunos de mis recuerdos favoritos.

"Te he estado buscando por todas partes", dice sin aliento, riendo mientras se
desploma a mi lado sobre la roca. Huele a albaricoque (es un champú nuevo) y su aroma
llena mi cabeza.

Ella me da un golpe en el estómago. "¿Donde has estado?"


"Aquí."

"Muy divertido", dice, pero su sonrisa se desvanece mientras estudia mi cara. Me


resulta difícil encontrar su mirada.

"Oye", dice en voz baja.

"Hola", digo.

"¿Qué ocurre?"

Sacudo la cabeza lentamente. "Nada."

"Mentiroso", susurra.

Cierro mis ojos.

Siento que cambio cuando ella está cerca de mí; el efecto es poderoso. Mi cuerpo se
relaja, mis extremidades se vuelven pesadas. Toda la tensión que llevo parece
desvanecerse, llevándose consigo mi resolución; Me vuelvo casi letárgico por el alivio.
Respiro superficialmente.

"Oye", dice de nuevo, tocando mi cara con sus fríos dedos, rozando mi
mejilla. “¿A quién tengo que matar?”

Me alejo, sonriendo levemente al suelo cuando digo: "¿Le dijiste


Nouria, ¿querías posponer nuestra boda?
El horror de Ella es inmediato.

Ella se sienta y me mira fijamente, el miedo, la conmoción y la ira se fusionan en una


masa única e indistinguible de sentimiento. Aparto los ojos mientras ella procesa
Machine Translated by Google

Mi pregunta, pero su reacción ayuda bastante a mejorar mi espacio mental.

Sólo hasta que ella diga...

"Sí."

Me quedo extrañamente quieto.

"Pero se suponía que Nouria no debía decirte eso".

Entonces la miro. Ella está tratando de ocultarme su pánico. Ella mira hacia otro lado, mira

sus manos. No entiendo que esta pasando y digo


esto en voz alta.

Ella no puede dejar de negar con la cabeza. Ella junta las manos con fuerza. “Nouria

Se suponía que no debía decirte eso. Eso no fue... ella no fue...

"Pero es verdad."

Ella me mira a los ojos. “Es técnicamente cierto, sí, pero ella no debería haber... Ella no

debería haber sido quien te dijera eso. Nouria y yo hablamos de esto hace un par de días. Dije

que si no podíamos... si no podíamos arreglar las cosas a tiempo, tal vez, tal vez podríamos

esperar...

"Oh." Entrecierro los ojos hacia el cielo, buscando el sol.

“Te lo iba a decir yo misma”, dice ahora en voz más baja. “Solo estaba esperando

saberlo. . . más. Sobre cómo podría resultar hoy. Esta mañana hubo algunos contratiempos

inesperados que nos costaron mucho tiempo, pero todavía esperaba que pudiéramos resolverlo

todo. Todo el mundo ha estado trabajando muy duro. Kenji me dijo que existía la posibilidad de

que todavía pudiéramos lograrlo todo hoy, pero si Nouria...

"Veo." Me paso una mano por el pelo y lo arrastro por mi cuello. "Vos tambien

¿Discutiste esto con todos? Todos menos yo."

“Aarón. Lo siento mucho. Esto suena horrible. Lo oigo, me oigo decirlo y oigo lo horrible

que suena”.
Machine Translated by Google

Respiro profunda y temblorosamente. No sé qué hacer con mis brazos ni con mis piernas.

De repente sienten picazón; todos los alfileres y agujas. Quiero arrancarlos de mi cuerpo.

Estoy mirando al suelo cuando digo: “¿Has cambiado de opinión?

¿Acerca de casarte conmigo?

“No”, dice, la palabra y la fuerza emocional detrás de ella son tan potentes que me
veo obligado a mirar hacia arriba. Veo la angustia en sus ojos y también la siento; parece
atormentada por la culpa y la resignación, una combinación inusual de sentimientos que
no puedo analizar. Pero su amor por mí es palpable. Toma mis manos y la sensación se
magnifica, inundando mi cuerpo con un alivio tan agudo que quiero acostarme.

Algo parece aflojarse en mi pecho.

"Te amo", susurra. "Te amo mucho. Sólo quiero hacer esto bien, por los dos. Quiero que

tengas una hermosa boda. Creo que te importa más de lo que crees”.

"No es así", digo, sacudiendo la cabeza. “No me importa, amor. No me importa

sobre nada de eso. Solo te quiero a ti. Quiero que seas mi familia”.

Ella no discute conmigo. En cambio, aprieta mis dedos mientras sus emociones se

vuelven espirales y compuestas. Cierro los ojos contra la fuerza. Cuando finalmente levanto la

vista de nuevo, sus ojos brillan con lágrimas no derramadas.

La vista clava una estaca en mi corazón.

"No", susurro, pasando el dorso de mis dedos por su mandíbula, la piel allí fría y sedosa.

“Pospone la boda todo el tiempo que quiera.

Podemos casarnos cuando quieras, no me importa”.

“Aarón…”

Al principio me muevo lentamente, besando su mejilla y permaneciendo allí, presionando

mi rostro contra la suavidad de su piel. No hay nadie aquí excepto nosotros. Sin pensamientos
Machine Translated by Google

sino el de ella y el mío. Ella toca mi pecho en respuesta, suspirando suavemente mientras

pasa una mano por mi nuca hasta mi cabello.

Mi cuerpo responde antes de que mi mente haya tenido la oportunidad de ponerse al día.

Tomo su rostro entre mis manos y la beso como he querido hacerlo durante días.

Semanas. Le abro la boca y la pruebo, pasando mis manos por su cuerpo ahora, acercándola.

Sus deseos me consumen a medida que evolucionan, dejándome ligeramente intoxicado.

Siempre es un cóctel embriagador experimentarla así, sentir sus emociones en tiempo


real. Cuanto más la beso, más quiere y más desesperadas se vuelven sus necesidades.
Es peligroso; hace que sea difícil pensar con claridad, recordar dónde estamos.

Ella emite un sonido cuando beso su cuello, un suave gemido seguido por el susurro de

mi nombre, y la combinación provoca un disturbio en mi cuerpo. Mis manos están ahora

debajo de su suéter, rozando el satén de su piel, el cierre de su sostén, y ella está alcanzando

el botón de mis pantalones, y puedo escuchar, pero elijo ignorar, la voz distante en mi cabeza.

diciéndome que tiene que haber un lugar mejor para esto: algún lugar más cálido, algún lugar

más suave, algún lugar que no sea un cementerio.

El perro ladra fuerte y Ella se aleja de mí con un grito de sorpresa.

"Oh, Dios mío", dice, apretando una mano contra su pecho. “Yo no— Oh

Dios mío. ¿El perro ha estado aquí todo este tiempo?

Lucho por recuperar el aliento. Mi corazón late con fuerza en mi pecho. "Sí,"

­digo, todavía mirándola.

La atraigo hacia mis brazos, reclamando su boca con una concentración determinada

que hace que el momento sea surrealista, incluso para mí. Ella se sorprende solo por un

segundo antes de que se ablande en mis brazos, se abra y me devuelva el beso. I


Machine Translated by Google

No la había tocado así en mucho tiempo—no hemos estado juntos así en mucho tiempo—

Algo se registra en el fondo de mi mente.

Me separo, luchando una vez más por respirar, esperando que la silenciosa campana de

advertencia en mi cabeza haya sido un error.

"¿Qué ocurre?" Ella dice, sus manos van a mi cara. Ella todavía está lánguida de placer, sus

pensamientos no están diluidos por el ruido que siempre me atormenta. Besa mi garganta, suave y

lenta. Mis ojos se cierran.

"Nada", susurro, deseando más que nunca que tuviéramos un dormitorio.

o incluso una cama adecuada. "Nada. Me pareció oír...

"Ay dios mío. ¿Aquí es donde os habéis estado escondiendo?

De repente me quedo sólido, el hielo ahuyenta el calor de mis venas tan rápido que
casi me estremezco.

"Mierda", susurra Ella.

“Ustedes dos no tienen vergüenza, ¿eh? Ibas a profanar un

¿cementerio? ¿Ni siquiera puedes mantenerte la ropa puesta con este clima helado?

"Kenji", dice Ella en voz baja. La palabra es una advertencia.

"¿Qué?" Se cruza de brazos. “Lo he dicho antes y lo diré de nuevo: asqueroso. Creo que

necesito blanquearme los ojos”.

Ayudo a Ella a ponerse de pie y paso un brazo alrededor de su cintura. "¿Qué deseas?" Le

digo a Kenji, completamente incapaz de controlar mi ira.

“Nada tuyo amigo, gracias. Estoy aquí porque necesito a Juliette”.

"¿Por qué?" Ella y yo preguntamos al mismo tiempo.

Kenji deja escapar un suspiro, mirando hacia otro lado una vez antes de volver a mirar.

Ella. Crípticamente, dice: "Sólo necesito que vengas conmigo, ¿de acuerdo?".

"Oh." Sus ojos se abren un poco. "Bueno."


Machine Translated by Google

"¿Qué ocurre?" Pregunto. "¿Necesitas ayuda?"

Ella niega con la cabeza. Siento su aprensión, pero ella pega una sonrisa.

“No, no es nada, sólo cosas aburridas en un terreno no regulado. De hecho, logramos localizar

a uno de los planificadores urbanos anteriores al Restablecimiento en esta área, y viene a

discutir nuestras ideas.

"Oh", digo.

Ella esconde algo.

Puedo sentirlo, puedo sentir que ella no está siendo del todo sincera. El

Darme cuenta provoca una sensación de hundimiento en mis entrañas que me asusta.

"No me extrañarás, ¿verdad?" Su sonrisa es forzada. “Te sé siempre


Tengo un montón de cosas que hacer”.

"Sí." Miro hacia otro lado. "Siempre hay mucho que lograr".

Una pausa. "Entonces, ¿te veré esta noche?"

"¿Esta noche?" Miro a Ella y luego al sol.

Aún quedan horas antes del anochecer, lo que significa que tiene la intención de irse

todas. Mi mente está invadida por la duda. Primero nuestra boda, ahora esto. No entiendo por

qué Ella no es honesta conmigo. Quiero decirle algo, hacerle una pregunta directa, pero no

aquí, no delante de Kenji...

Las emociones de Ella dan un giro repentino.

Miro hacia arriba y la encuentro mirándome ahora con preocupación, con una palpable
miedo... por mí.

“O puedo quedarme aquí”, dice en voz más baja. "No tengo que ir a ningún lado".

“Uh, sí, princesa, tú sí…”

"Cállate, Kenji."
Machine Translated by Google

“Te necesitamos ahí afuera”, insiste, abriendo los brazos. "Tienes

estar ahí... no podemos simplemente decidir...

"Aaron", dice Ella, colocando una mano sobre mi pecho. “¿Vas a estar bien?”

Me pongo rígido y luego doy un paso atrás.

La pregunta me inspira una reacción que no admiro. Me eriza la simpatía en su voz, la idea de

que pueda pensar que soy incapaz de sobrevivir unas horas solo.

La comprensión me golpea con la fuerza de un mazo:

Ella piensa que estoy destrozada.

"Estaré bien", digo, incapaz de mirarla a los ojos. “Tengo, como dijiste, una gran
trato que hacer”.

"Oh", dice con cuidado. "Bueno."

Todavía puedo sentirla estudiándome, y aunque no sé qué ve en mi rostro, mi expresión parece

haberla convencido de que no me convertiré en polvo en su ausencia. Una aproximación a la verdad.

Un silencio tenso se extiende entre nosotros.

"Está bien, genial", dice finalmente Ella, todo falso brillo. "Entonces, te veré

¿esta noche? O antes... quiero decir, dependiendo de lo rápido que pueda...

Kenji hace un sonido; algo así como una risa ahogada. "Sí, si fuera tú, limpiaría mi agenda".

"Amor", digo en voz baja. "¿Estás seguro de que todo está bien?"

"Absolutamente", dice, esforzándose por sonreír más ampliamente. Ella aprieta mi mano y me

besa brevemente antes de alejarse. "Prometo. Volveré tan pronto como


poder."

Ella sigue mintiendo. Me golpea como un golpe.


Machine Translated by Google

"Oye, perdón por la boda, hombre", dice Kenji, haciendo una mueca. "¿Quién iba a
imaginar que la desventaja de derrocar a un gobierno corrupto era que no tendríamos
absolutamente ningún tiempo libre?"

Trago con fuerza, ignorando el nuevo torno alrededor de mi pecho. "Veo


Todo el mundo ya lo sabe”.

“Sí, quiero decir, fue idea de J posponerlo. Hay mucho que hacer, y tratar de
celebrar la boda por la noche iba a ser muy complicado, y pensó que sería mejor
simplemente...

"Kenji", dice bruscamente. Ella le lanza una mirada que no puedo entender del todo.
descifrar, pero su enfado me sorprende.

"Qué mal, princesa". Kenji levanta ambas manos. "Culpa mía. No me di cuenta de
que era controvertido dejarle saber al novio lo que estaba pasando con su propia boda,
pero supongo que simplemente no sé cómo funcionan las bodas, ¿verdad?
Dice la última parte con nerviosismo, la irritación agriando su expresión.

No tengo idea de lo que está pasando entre ellos.

Ella pone los ojos en blanco, más frustrada con Kenji de lo que nunca la había visto.
Ella prácticamente camina hacia él, abrazándose para protegerse del frío. La escucho
murmurar: "Vas a pagar por eso", antes de que se vayan y los dos desaparezcan en la
distancia sin mirar atrás.
Sin mi.

Me quedo allí tanto tiempo después de que se van que el sol finalmente se mueve
hacia el horizonte, llevándose consigo el calor restante. Me estremezco ligeramente
cuando las temperaturas caen en picado, pero puedo ignorar el frío. Sin embargo,
parece que no puedo ignorar el dolor sordo en mi pecho.

Cuando me desperté esta mañana pensé que este sería el día más feliz de mi vida.
En cambio, a medida que el día se acerca al anochecer—
Me siento vacío.
Machine Translated by Google

El perro ladra de repente, una serie de ladridos agudos seguidos. Cuando me giro
para mirar a la criatura, esta emite un sonido completamente diferente, algo así como un
gruñido, y salta con entusiasmo, levantando sus patas hasta la pernera de mi pantalón. Le
doy una mirada firme al animal, indicándole con el dedo índice que se desenganche
inmediatamente. Se hunde, lentamente, de nuevo sobre sus pies, moviendo la cola.
Otro ladrido.

Suspiro al ver su rostro ansioso y vuelto hacia arriba. "Supongo que no debería estar
desagradecido. Parece que hoy eres el único interesado en mi empresa”.
Un ladrido.

"Muy bien. Puedes venir conmigo”.

El perro se levanta sobre las cuatro patas, jadea y mueve la cola con más fuerza.

“Pero si defecas en cualquier superficie interior, o masticas mis botas, u orinas en mi


ropa, te devolveré afuera. Retendrás tus deposiciones hasta que estés a una distancia
considerable de mí. ¿Está claro?"

Otro ladrido en respuesta.

"Bien", digo, y me alejo.

El perro me persigue tan rápido que su hocico choca contra mis talones. Escucho el
sonido de sus patas golpeando el suelo; Puedo oírlo respirar, olfatear el
tierra.

“Primero”, le digo, “alguien necesita darte un baño. Yo no, obviamente.


Pero alguien”.

El perro da un ladrido agresivo y ansioso ante eso, y me doy cuenta con un sobresalto
de que puedo captar sus emociones. La lectura, sin embargo, es imprecisa; la criatura no
siempre entiende lo que digo, por lo que sus respuestas emocionales son inconsistentes.
Pero ahora veo que el perro comprende verdades esenciales.
Machine Translated by Google

Por alguna razón inexplicable, este animal confía en mí. Más desconcertante:

Mi declaración anterior lo hizo feliz.

No sé mucho sobre perros, pero nunca he oído hablar de ninguno a quien le gustara bañarse.

Aunque se me ocurre entonces que si el animal entendió la palabra baño, alguna vez debió tener

dueño.

Me detengo repentinamente y me vuelvo para estudiar a la criatura: su pelaje marrón

enmarañado, su oreja a medio comer. Se detiene cuando lo hago y levanta una pierna para

rascarse detrás de la cabeza de una manera indigna.

Ahora veo que es un niño.

De lo contrario, no tengo idea de qué clase de perro es este; Ni siquiera sabría cómo empezar

a clasificar su especie. Obviamente es una especie de perro callejero, y es joven o naturalmente

pequeño. No tiene collar. Está claramente desnutrido. Y, sin embargo, una sola mirada a sus

partes inferiores confirmó que el animal había sido castrado. Alguna vez debió haber tenido un

hogar adecuado. Una familia. Aunque probablemente perdió a su dueño hace algún tiempo por

haber sido
reducido a este estado medio salvaje.

Entonces me veo obligado a preguntarme qué pasó.

Me encuentro con los profundos y oscuros ojos del perro. Ambos estamos en silencio, evaluándonos el uno al otro.

“¿Quieres decirme que te gusta la idea de darte un baño?”

Otro ladrido feliz.

"Qué extraño", digo, girando una vez más por el camino. "Yo también."
Machine Translated by Google

SEIS

Cuando pongo un pie en la tienda comedor, ya son las nueve. Ella ya lleva varias horas
fuera y sólo he logrado distraerme un poco de este hecho. Sé intelectualmente que ella
no corre peligro; pero claro, mi mente siempre ha sido mi más feroz adversario. Todas las
incertidumbres acumuladas durante el día han provocado una creciente aprensión en mi
cuerpo, cuya experiencia recuerda la sensación del papel de lija contra mi piel.

Las peores incertidumbres son aquellas que no puedo eliminar ni controlar.

En ausencia de acción me veo obligado a marinar en estos

pensamientos, la ansiedad me desgasta más a cada minuto, corroyendo mis nervios. Esta
excoriación es tan exhaustiva que todo mi cuerpo queda como una herida abierta, tan
cruda que incluso una brisa metafórica se siente como un ataque. El esfuerzo mental
necesario para resistir estos simples golpes me deja peor que irritable y propenso a la ira.
Más que nada, estos esfuerzos agotadores me hacen querer estar solo.

Ya no sé qué está pasando.

Examino la carpa comedor mientras me dirijo hacia la fila inusualmente corta de


servicio, en busca de rostros familiares. El espacio interior ya no es tan grande como
antes; una gran parte de ella ha sido dividida para su uso como arreglos temporales para
dormir. Aún así, la habitación está más vacía de lo que esperaba. Hay
Machine Translated by Google

sólo unas pocas personas ocupan las mesas dispersas del comedor, a ninguna de las cuales

conozco personalmente, salvo una.

Sam.

Está sentada sola con una pila de papeles y una taza de café, completamente

absorta en su lectura.

Me abro paso entre las mesas para pararme en la corta fila de servicio y acepto, después

de una breve espera, mi plato de aluminio con comida. Elijo un asiento en un rincón alejado

de la habitación y me siento con cierta desgana. Esperé todo lo que pude para comer con Ella,

y comer solo se siente un poco como admitir la derrota. Quizás sea sensiblero reflexionar

sobre este hecho, imaginarme abandonado. Aun así, es lo que siento.

Incluso el perro se ha ido.

Me molesta pensar que podría cambiar la relativa tranquilidad de esta habitación por su

caos habitual aunque sólo fuera para tener a Ella a mi lado. Es un pensamiento desconcertante,

que no hace más que magnificar mi anhelo infantil.

Aparto la tapa de aluminio y miro fijamente su contenido: una única masa gelatinosa de

algo parecido a un salteado. Dejo mi tenedor de plástico sobre la mesa y me recuesto en mi

asiento. Nouria tenía razón al menos en una cosa.

Esto es insostenible.

Después de encontrar a alguien que se hiciera cargo del perro, pasé la tarde poniéndome

al día con la correspondencia digital, la mayor parte de la cual requirió recibir llamadas y leer

informes de los niños supremos, todos los cuales enfrentan dilemas diferentes e igualmente

preocupantes. Afortunadamente, Nazeera nos ayudó a establecer una red más sofisticada

aquí en el Santuario, lo que desde entonces ha facilitado el contacto con nuestros homólogos

internacionales. El Santuario ha sido excelente para muchas cosas, pero desde el principio ha

habido escasez de tecnología accesible. Punto Omega, en comparación,


Machine Translated by Google

era el hogar de una tecnología formidable y futurista que era impresionante incluso para los

estándares del Restablecimiento. Me di cuenta de que esta calidad de la tecnología era algo que

había dado por sentado; Resulta que no todos los cuarteles generales rebeldes están construidos

de la misma manera.

Cuando me di cuenta de que el Santuario sería nuestro nuevo hogar permanente, insistí en

que hiciéramos cambios. Fue entonces cuando Nouria y yo descubrimos por primera vez la

profundidad de nuestra aversión mutua.

A diferencia de Sam, Nouria hiere rápidamente; se siente herida con demasiada facilidad por

los desaires percibidos contra su bando (y su liderazgo), lo que ha dificultado impulsar el cambio.

Progreso.

Aun así, presioné.

Tomamos todo el hardware que pudimos del cuartel general militar local, sacrificando lo que

alguna vez fue la carpa de la escuela primaria para armar un centro de comando en funcionamiento,

cuyas capacidades eran completamente desconocidas tanto para Nouria como para Sam, quienes

todavía se niegan a aprender más.


que sus funciones más básicas.

Por suerte para ellos, no necesito ayuda.

Hago mi trabajo la mayoría de los días rodeado de los antiguos jeroglíficos de niños pegajosos;

dibujos con crayones de criaturas indescifrables están pegados con chinchetas en la pared encima

de mi escritorio; Abejas y mariposas de formas toscas revolotean desde el techo. Cuelgo mi

chaqueta en un perchero pintado con los colores del arcoíris y cuelgo la funda de mi pistola en el

respaldo de una pequeña silla amarilla decorada con huellas de manos.

No se me escapa la inquietante dicotomía.

Aún así, entre Nazeera y Castle, quien me sorprendió al revelar que él era el cerebro detrás

de la mayor parte de la tecnología innovadora de Omega Point, estamos


Machine Translated by Google

cerca de diseñar una interfaz que rivalizaría con lo que habíamos construido en Sector
45.

Me sumergí en el trabajo durante horas, sin apenas salir a tomar aire, ni siquiera para comer.

Además de todo lo demás, he estado diseñando un plan, un plan más seguro, que nos ayudaría a

brindar la asistencia que necesitamos y al mismo tiempo mitigar nuestro riesgo de exposición. El de

Ella, sobre todo. Por lo general, este tipo de trabajo es suficiente para mantener mi atención. Pero

hoy, de todos los días, un día que mi mente continúa recordándome que debía ser el día de mi

boda,

No importa lo que haga; Estoy distraído.

Suspiro, apoyando mis manos en mis muslos, demasiado incómodamente consciente de la

pequeña caja de terciopelo todavía guardada en mi bolsillo.

Aprieto y abro los puños.

Vuelvo a examinar el comedor, inquieta por la energía nerviosa. Todavía me sorprende la

facilidad con la que me deshago de mi soledad por el privilegio de la compañía de Ella. La verdad

es que aprendí a disfrutar la mecánica de la vida con ella a mi lado; su presencia hace que mi

mundo sea más brillante y los detalles más ricos. Es imposible no sentir la diferencia cuando ella

ya no está.

Aún así, este ha sido un día extraño y difícil.

Sé que Ella me ama, y sé que lo dice en serio cuando dice que quiere estar conmigo, pero hoy

ha estado lleno no sólo de decepciones sino también de ofuscaciones. Ella me oculta algo y he

estado esperando todo el día a que regrese para poder hacerle, en privado, una única pregunta

aclaratoria que pueda resolver esta incertidumbre. Hasta entonces, es difícil saber cómo sentirnos

o qué creer.

Más simplemente: la extraño.

Me arrepiento incluso de haber renunciado al perro.


Machine Translated by Google

A mi regreso de la tumba, busqué en el lugar un rostro familiar (para encontrar a alguien que

lo llevara) y, a pesar de mis esfuerzos, no pude encontrar a nadie que reconociera. Hay mucho

trabajo por hacer en las áreas fuera del Santuario que antes no estaban reguladas, por lo que no

es sorprendente ver que la gente se ha ido; Sólo me sorprendió encontrarme decepcionado. Lo

único que he deseado durante tanto tiempo ha sido un único momento de tranquilidad, y ahora

que lo tengo en abundancia, no estoy seguro de quererlo.

Darme cuenta me ha sorprendido silenciosamente.

De todos modos, estaba a punto de abandonar la idea de bañar al animal cuando una joven

nerviosa se me acercó, con el rostro tan rojo como su cabello mientras tartamudeaba en voz alta

una sospecha de que podría necesitar ayuda.

Aprecié el esfuerzo de su parte, pero la conversación estuvo lejos de ser ideal.

La niña resultó ser parte de una subsección persistente y ridícula de personas aquí en el

Santuario, un grupo persistente de hombres y mujeres que todavía insisten en tratarme como si

fuera una especie de héroe. Luché contra los soldados supremos de mi padre en un intento fallido

de proteger a Ella, y estos tontos bien intencionados de alguna manera han idealizado este

fracaso; Uno de los peores días de mi vida ahora fosilizado en sus memorias como un día que

hay que celebrar.

Me enferma.

Estas personas me han romantizado en sus mentes, romantizado la idea misma de mi

existencia y, a menudo, me objetivan en el proceso. Cada vez que miraba a esta joven a los ojos,

ella temblaba visiblemente, sus sentimientos eran a la vez indecentes y sinceros, cuya mezcla era

casi demasiado incómoda para contarla.

Pensé que tal vez se sentiría más cómoda si yo miraba fijamente al animal mientras hablaba,

lo cual hice y eso pareció calmarla. Le hablé del perro...


Machine Translated by Google

explicándole que necesitaba un baño y comida, y que ella se ofreció generosamente a cuidarla.

Como no sentí ningún peligro real por parte de la chica, acepté su propuesta.

"¿El tiene nombre?" ella había preguntado.

"Él es un perro", dije, frunciendo el ceño mientras miraba hacia arriba. "Puedes llamarlo perro".

La joven se quedó helada ante eso, ante nuestro repentino contacto visual. Vi cómo sus pupilas

se dilataban mientras luchaba con una combinación emocional que con demasiada frecuencia se

lanzaba en mi dirección: terror abyecto y deseo. Entonces me confirmó lo que siempre supe que era

cierto: que la mayoría de las personas son decepcionantes y deben ser evitadas.

Después de eso no me dijo nada, sólo tomó al reacio y gimoteante animal en sus brazos

temblorosos y se alejó arrastrando los pies. no he visto


cualquiera de ellos desde entonces.

No sería exagerado decir que este día ha sido una completa decepción.

Empujo mi silla hacia atrás y me pongo de pie, tomando el cuenco de aluminio para llevar;

Planeo guardar la masa adyacente a la comida para el perro, en caso de que vuelva a verlo. Miro el

gran reloj de la pared y noto que sólo logré matar otros treinta minutos.

En voz baja, reconozco que debería aceptar este día como si no fuera un acontecimiento y,

como parece poco probable que vea a Ella esta noche, debería irme a la cama. Aún así, estoy

desmoralizado por este giro de los acontecimientos; Tanto es así que me toma un momento darme

cuenta de que Sam está llamando mi nombre.

Giro en su dirección.

Ella me hace señas para que me acerque, pero no tengo ningún interés en mantener una

conversación en este momento. No quiero nada más que retirarme, pudrirme en mis heridas. En cambio yo
Machine Translated by Google

Me obligo a despejar la corta distancia entre nosotros, incapaz de generar ni siquiera un mínimo

de calor mientras me acerco.

La miro fijamente a modo de saludo.

Sam está incluso más agotada de lo que supuse al principio, con los ojos sostenidos por

medias lunas color lavanda. Su piel es más gris de lo que jamás había visto, su corto cabello

rubio lacio, cayendo sobre su rostro.

Tampoco pierde tiempo en formalidades. “¿Has leído los informes de incidentes recientes

de”—mira sus papeles, frotándose un ojo con la palma de su mano—“18, 22, 36, 37, 142 a 223

y 305?”

"Sí."

"¿Has notado lo que todos tienen en común?"

Suspiro y siento mi cuerpo tensarse nuevamente cuando digo: "Sí".

Sam cruza los brazos sobre su pila de papeles y me mira desde su asiento. "Excelente.

Entonces entenderás por qué necesitamos a Juliette para recorrer el continente. Tiene que

hacer apariciones... apariciones físicas...

"No."

"Están provocando disturbios en las calles, Warner". La voz de Sam es inusualmente dura.

"Contra nosotros. No contra El Restablecimiento, ¡contra nosotros!

"La gente es impaciente y desagradecida", digo bruscamente. “Peor aún: son estúpidos.

No entienden que el cambio lleva tiempo. Claramente asumieron que la caída del

Restablecimiento traería paz y prosperidad instantáneas al mundo, y en las dos semanas

desde que estamos en el poder, no pueden entender por qué sus vidas no han mejorado

milagrosamente”.

“Sí, está bien, pero la solución no está en ignorarlos. Estas personas necesitan

esperanza... necesitan ver su cara...

“Ella ha hecho transmisiones televisivas. Ha hecho un par de apariciones locales...


Machine Translated by Google

"No es suficiente", dice Sam, interrumpiéndome. "Escuchar. Todos sabemos que la


única razón por la que Juliette no hace más es por ti. Estás tan preocupado por mantenerla
a salvo que estás poniendo en peligro todo nuestro movimiento.
Ella hizo esto, Warner. Fue su elección asumir El Restablecimiento; fue su elección llevar

esta carga. El mundo la necesita ahora, lo que significa que tienes que arreglar tus cosas.
Tienes que ser más valiente que esto”.

Me pongo rígido ante eso, ante la precisión quirúrgica de su espada.

No dije nada.

Sam exhala ante mi silencio, algo así como una risa. "Tú
Creo que no entiendo lo que es estar con alguien cuya vida es

constantemente en peligro? ¿Crees que no entiendo lo aterrador que es verlos salir por la
puerta todos los días? ¿Tienes idea de cuántos atentados se han realizado contra la vida
de Nouria?

Aún así no digo nada.

"Es realmente jodidamente difícil", dice enojada, sorprendiéndome con su lenguaje.


Sam se pasa ambas manos por el cabello antes de frotarse los ojos nuevamente. "Es
realmente, muy, muy difícil".

"Sí", digo en voz baja.

Ella me mira a los ojos entonces. "Mirar. Sé que no estás haciendo esto a propósito.
Sé que sólo quieres lo mejor para ella. Pero la estás frenando. Nos estás frenando a todos.
No sé exactamente por lo que habéis pasado. Sea lo que sea, debe haber sido grave,
porque Juliette está claramente más preocupada por ti que por ella misma, pero...

"¿Qué?" Arrugo la frente. "Eso no es­"

"Confía en mí. Ella y yo hemos tenido muchas conversaciones sobre esto. julieta

No quiere hacer nada que te asuste. Ella cree que estás procesando algo en este momento
(no me dijo qué) y está convencida de que
Machine Translated by Google

ella no hará nada arriesgado hasta que esté segura de que puedes manejarlo. Lo que significa que

necesito que te ocupes de ello. Ahora."

"Estoy bien", digo, apretando la mandíbula.

"Maravilloso." Sam genera una sonrisa. “Si te va bien, adelante y díselo. Anime a Juliette

a realizar una gira internacional o, como mínimo, una nacional. Juliette sabe hablar con la
multitud; Cuando mira a la gente a los ojos, le creen . Sé que lo has visto. De hecho,

probablemente sepas mejor que nadie que nadie se preocupa más por estas personas que

ella. Ella realmente se preocupa por sus familias, su futuro y, ahora mismo, el mundo necesita

un recordatorio. Necesitan tranquilidad.

Lo que significa que tienes que dejarla hacer su trabajo”.

Siento que mi ritmo cardíaco aumenta. “Nunca le impediría hacer su trabajo. I

Sólo quiero que esté a salvo”.

“Sí, priorizas su seguridad por encima de todo, en detrimento del mundo. Estás tomando

decisiones desde el miedo, Warner. No puedes ayudar a sanar el planeta si solo piensas en lo

que es mejor para una persona


—”

"Nunca me metí en esto de sanar el planeta", digo bruscamente. “Nunca he pretendido

preocuparme por el futuro de nuestra patética civilización, y si alguna vez me tomaste por un

revolucionario, fue tu error. Ahora veo que tengo que dejar algo claro, así que recuerda esto:

felizmente vería el mundo arder en llamas si algo le pasara a ella, y si eso no es suficiente

para ti, puedes irte al infierno”.

Sam empuja su silla hacia atrás tan rápido que produce un chirrido penetrante y

espeluznante que resuena en la tienda comedor casi vacía. Ahora está de pie, haciendo un

agujero en el suelo con el calor de su ira. Los pocos rostros que aún salpican la habitación se

giran para mirarnos; Siento su sorpresa, su creciente curiosidad. Sam es de estatura diminuta,

pero feroz cuando así lo decide.


Machine Translated by Google

Y ahora mismo parece como si estuviera considerando matarme con su cuerpo desnudo.
manos.

"No eres especial", dice. “No eres el único de nosotros que alguna vez ha sufrido.
No eres el único que se queda despierto por la noche preocupándose por la seguridad
de sus seres queridos. No siento ninguna compasión por tu dolor ni por tus problemas”.

"Bien", digo, más que igualar su enojo. "Mientras nosotros


Entendernos unos a otros."

Sam niega con la cabeza y levanta las manos, buscando por un momento como si
fuera a reír. O llorar. “¿Qué diablos ve ella en ti? No eres más que un narcisista insensible
y despiadado. No te importa nadie más que tú mismo. Espero que sepas lo afortunada
que eres de que Juliette tolere tu presencia. Ni siquiera estarías aquí si no fuera por ella.
Estoy seguro que no respondería por ti.

Bajo los ojos, absorbiendo estos golpes con estudiada indiferencia. Mi cuerpo no es
diferente a la luna, lleno de cráteres tan profundos por la brutalidad que es difícil
imaginarlo libre de violencia.

"Buenas noches", digo en voz baja y me doy la vuelta para irme.

Escucho a Sam suspirar y su arrepentimiento aumenta mientras me alejo. "Warner,


espera", dice, llamándome. "Lo siento, eso fue exagerado. Ha sido un día largo, no quise
decir..."
No miro atrás.
Machine Translated by Google

SIETE

Estoy atrapado entre dos finas mantas en el suelo helado de este

habitación del hospital, con los ojos cerrados, fingiendo dormir, cuando escucho el suave chirrido

de la puerta, la presencia familiar de Ella entrando en la habitación.

Son más de medianoche.


Trae consigo un leve olor a algo ligeramente químico, lo que me confunde,
pero más importante: siento su miedo cuando entra de puntillas en el espacio,
todo desplazado por un repentino alivio cuando ve, sin duda, mi cuerpo boca
abajo.
Alivio.
No entiendo.

Se siente aliviada al descubrirme dormido. Se siente aliviada de no tener


que hablar conmigo.
La presión en mi pecho se intensifica.
Escucho los sonidos que hace ella quitándose los zapatos y la ropa en la
oscuridad, preguntándome cuál es la mejor manera de romper el silencio,
preparándome para su sorpresa (y luego decepción) al descubrir que estoy
despierto. Le doy un momento, escuchando los sonidos familiares de las sábanas
crujiendo. Me la imagino trepando a la estrecha cama del hospital, metiéndose
bajo las sábanas, cuando sus emociones cambian sin previo aviso: experimenta
una aguda e impresionante ola de felicidad.
De alguna manera, esto sólo me asusta más.
Machine Translated by Google

Entonces Ella no sólo se siente aliviada, sino feliz de haberme evadido. ella es
feliz de irme a dormir sin que me molesten.

Mi corazón se acelera y el miedo se multiplica. Casi tengo miedo de decir algo ahora,
sabiendo que el sonido de mi voz sólo provocaría la demolición de su alegría. Aún así
tengo que hablar con ella. Necesito saber qué está pasando entre nosotros y me estoy
preparando para decirlo cuando escucho su respiración cambiar.

Ella ya está dormida.

He estado despierto y completamente vestido, hundido en la oscuridad durante horas.


Ella se ha quedado dormida en unos momentos.

Me siento congelado. Atado a este frío suelo por el miedo, alfileres familiares y
agujas cobrando vida en mis extremidades.

Mis ojos se abren de golpe; Parece que no puedo respirar.

No sabía qué hacer con el joyero en mi bolsillo. Tenía miedo de dejarlo en algún lugar,
me preocupaba que lo extraviaran o lo descubrieran.
En cambio, permanece conmigo, marcando mi pierna con su presencia, recordándome
todo lo que siento repentina y terriblemente perdido.

Inconscientemente, busco una pieza de joyería completamente diferente, mis dedos


encuentran la suave piedra del anillo de jade en la oscuridad, la pieza es una parte tan
parte de mí ahora que no puedo recordar cómo luce mi mano sin ella. Hago girar la banda
fría alrededor de mi dedo meñique en un movimiento familiar y repetitivo, preguntándome
si ha sido un error, todos estos años, mantener esta muestra de dolor tan cerca de mi piel.

El anillo había sido un regalo de mi madre; Fue el único regalo que recibí cuando era
niño. Y, sin embargo, los recuerdos asociados con este objeto son tan oscuros y dolorosos
(recordatorios en cada momento de la tiranía de mi padre, el sufrimiento de mi madre, la
traición de mi abuelo)
Machine Translated by Google

Muchas veces he querido guardar bajo llave este recuerdo de mi torturada infancia.
Tocarlo incluso ahora me recuerda a versiones mías (de seis años, luego de siete, ocho,
nueve y así sucesivamente) que alguna vez se aferraron a él desesperadamente incluso
mientras yo gritaba, con un dolor explosivo recorriendo mi espalda, una y otra vez.

Hacía mucho tiempo que no quería olvidar. El anillo siempre me recordó la brutalidad
de mi padre, el odio que me motivó a seguir con vida aunque sólo fuera para fastidiarlo.

Más que eso, es todo lo que me queda de mi madre.

Y, sin embargo, tal vez este anillo me haya atado a mi propia oscuridad, este
símbolo de repetición infinita destinado a evocar, para siempre, las agonías de mi pasado.

A veces temo quedar atrapado para siempre en este ciclo: incapaz de ser feliz,
inseparable de mis demonios.

Cierro los ojos y las escenas del día se repiten como en un bucle automático.
Parezco condenado a revivir los acontecimientos a perpetuidad, buscándolos en busca
de respuestas, de evidencia de cualquier cosa que pueda explicar lo que está sucediendo
en mi vida. Y a pesar de mis mejores esfuerzos por dejarlos fuera, recuerdo la voz de
Sam, luego la de Kenji...

No eres más que un narcisista insensible y despiadado.

Espero que sepas lo afortunada que eres de que Juliette tolere tu presencia.

Estoy harto de tu actitud.

Estoy harto de poner excusas por tu mal comportamiento.

Simplemente no sé qué ve ella en ti.

¿Qué diablos ve ella en ti?


Machine Translated by Google

OCHO

Cuando abro los ojos, la luz se filtra a través de las cortinas entrecerradas,
cegándome. Puedo decir sólo por su posición en la habitación que el sol es
nuevo; la mañana es joven.

No sé cuando me quedé dormido; Ni siquiera sé cómo logré lograr esta


hazaña excepto por puro agotamiento. Mi cuerpo sucumbió a la necesidad incluso
cuando mi mente se negó, protestando por esta decisión con una serie de
pesadillas que comienzan a repetirse mientras me siento y cierro los ojos contra
el resplandor.

Pasé la noche huyendo de un desastre natural indescifrable. Era ese tipo de


elemento onírico vago que sólo tiene sentido en el sueño y no tiene ningún sentido
al despertar.

No podía dejar de correr.

No tuve más remedio que seguir moviéndome por miedo a ser diezmado por
la calamidad inminente, buscando todo el tiempo a Ella, de quien me habían
separado. Cuando finalmente escuché su voz, fue desde lo alto: Ella estaba
sentada en un árbol, lejos del peligro, mirando felizmente las nubes mientras yo
corría por mi vida. El desastre (algo así como un tornado, un tsunami o ambos)
aumentó en intensidad y aumenté la velocidad, incapaz de reducir la velocidad el
tiempo suficiente para hablar con ella, o incluso para trepar al árbol, cuyo tronco
era tan increíblemente alto que no podía. entender cómo lo había escalado.
Machine Translated by Google

En un esfuerzo desesperado la llamé por su nombre, pero ella no me escuchó; Ella se dio

la vuelta, riéndose, y entonces me di cuenta de que Kenji estaba sentado en el árbol con ella.

También lo era Nazeera, quien sin duda los había llevado a ambos a un lugar seguro.

Grité el nombre de Ella una vez más, y esta vez ella se giró al escuchar mi voz y me miró

a los ojos con una sonrisa amable. Finalmente me detuve y caí de rodillas por el sobreesfuerzo.

Ella me saludó con la mano justo cuando me hundían.

Un golpe fuerte en la puerta del hospital me pone de pie en un momento, mi mente se

retrasa incluso cuando mis instintos se agudizan. Sólo entonces me doy cuenta de que Ella no

está aquí. Sus sábanas arrugadas del hospital son la única evidencia de que alguna vez lo fue.

Paso una mano por mi cara mientras me dirijo hacia la puerta, apenas consciente de que

todavía estoy con la ropa que llevaba ayer. Mis ojos están secos, mi estómago vacío, mi cuerpo

agotado.

Estoy agotado.

Abro la puerta, tan sorprendida al ver el rostro de Winston que doy un paso atrás. Rara

vez (o nunca) hablo con Winston. Nunca he tenido ninguna razón específica para que no me

guste, pero claro, él y yo no nos conocemos. yo ni siquiera


Sé si alguna vez he visto su rostro desde una distancia tan cercana.

"Wow", dice, parpadeando hacia mí. "Te ves como una mierda".

"Buen día."

"Bien. Sí. Buen día." Respira hondo e intenta sonreír, ajustándose sus gafas negras sin

más motivo que los nervios.

Winston, me desconcierta descubrir, está muy nervioso por estar cerca de mí.

"Lo siento, simplemente me sorprendió", dice, apresurando sus palabras. “Usualmente

estás realmente... ya sabes, como, arreglado. De todos modos, quizás quieras darte una ducha

antes de irnos.
Machine Translated by Google

Soy tan incapaz de procesar lo absurdo (o la audacia) de esta petición, que le cierro
la puerta en la cara. Gira la cerradura.

Los golpes comienzan inmediatamente después. "Oye", dice, gritando para ser
escuchado. "Lo digo en serio. Se supone que debo llevarte a desayunar esta mañana,
pero realmente yo..."

"No necesito un acompañante", digo, quitándome el suéter. Esta habitación de


hospital es una de las más grandes y cuenta con una combinación de baño y ducha
industrial. "Y no necesito que me recuerdes que me bañe".

“¡No lo dije como un insulto! Maldición." Una risa nerviosa. “Literalmente todos
trataron de advertirme que era difícil tratar contigo, pero pensé que tal vez estaban
exagerando, al menos un poco. Ese fue mi error.
Escucha, te ves bien. No hueles ni nada. Sólo creo que querrás darte una ducha...

"Nuevamente, no necesito tu consejo sobre este asunto". Me estoy quitando los


pantalones y los doblo con cuidado para contener la pequeña caja que aún está atrapada
en el bolsillo. "Dejar."

Abro la ducha, cuyo sonido distorsiona la voz de Winston.

“Vamos, hombre, no hagas esto difícil. Yo era el único que estaba dispuesto a ir a
buscarte esta mañana. Todos los demás tenían demasiado miedo. Incluso Kenji dijo que
hoy estaba demasiado cansado para lidiar con tu mierda.
Dudo entonces.

Abandono el baño, regresando a la puerta cerrada solo con mi boxer.


bragas. “¿Ven a buscarme para qué?”

Siento que Winston se sobresalta ante el sonido de mi voz, tan cerca. Él


se equivoca y solo dice: "Um, sí, en realidad no puedo decírtelo".

Una inquietud aterradora me recorre ante eso. La culpa y el miedo de Winston


es palpable, su ansiedad crece.
Machine Translated by Google

Algo está mal.

Miro por última vez la cama vacía de Ella antes de abrir la cerradura.

Sólo soy vagamente consciente de mi apariencia, de que estoy abriendo la puerta en ropa

interior. Recuerdo rápidamente este hecho cuando Winston hace una doble mirada exagerada al

verme.

Rápidamente desvía la mirada.

"Maldita sea, ¿por qué tuviste que quitarte la ropa?"

"¿Qué está pasando?" Pregunto fríamente. “¿Dónde está Julieta?”

"¿Qué? No sé." Winston ahora está completamente vuelto hacia atrás, pellizcando el puente

de su nariz entre el pulgar y el índice. "Y no tengo permitido contarte lo que está pasando".

"¿Por qué no?"

Él levanta la vista ante eso, mirándome a los ojos por sólo un nanosegundo antes de girarse

bruscamente; un calor moteado le sube por el cuello y le quema los oídos.

“Por favor, por el amor de Dios”, dice, quitándose las gafas para frotarse la cara. “Ponte algo de

ropa. No puedo hablarte así”.

"Entonces vete."

Winston solo niega con la cabeza y cruza los brazos contra el pecho. "No puedo. Y no

puedo decirte qué está pasando porque se supone que es una sorpresa”.

La pelea abandona mi cuerpo en una sola ráfaga, dejándome mareado. "A

¿sorpresa?"

“¿Puedes ir a darte una ducha, por favor? Te espero afuera del MT. Sólo... sólo preséntate

con la ropa puesta. Por favor."

Dejé que la puerta se cerrara de golpe entre nosotros, luego la miré fijamente, mi corazón

latía salvajemente en mi pecho. Hay una ola de alivio por parte de Winston, luego un destello de

felicidad.
Machine Translated by Google

Parece... emocionado.

Finalmente me alejo, me quito la ropa interior y la arrojo a un cesto de ropa cercano


antes de entrar al baño que humea rápidamente. Veo mi reflejo en el espejo hasta el suelo
pegado a la pared, mi cara y mi cuerpo son devorados lentamente por el vapor.

Se supone que es una sorpresa.

Por un momento, parece que no puedo moverme. Me doy cuenta de que mis ojos
están dilatados en esta luz tenue, más oscura. Me veo ligeramente diferente a mí mismo,
mi cuerpo se endurece gradualmente cada día. Siempre he estado tonificada, pero esto es
diferente. Mi rostro ha perdido cualquier resto de suavidad. Mi pecho es más ancho, mis
piernas están más firmemente plantadas. Estos ligeros cambios en la definición de los
músculos, en la

vascularización... Puedo verme envejeciendo.


Nuestra investigación para El Restablecimiento indicó que alguna vez hubo una

época en la que los años veinte se consideraban los mejores años de la juventud. Siempre
me costó visualizar este mundo, uno en el que los adolescentes eran tratados como niños,
donde los veinteañeros se sentían jóvenes y despreocupados, su futuro
sin límites.

Sonaba a ficción.

Y, sin embargo, a menudo he jugado a este juego en la intimidad de mi mente. En


otro mundo, podría vivir en una casa con mis padres. En otro mundo, ni siquiera se
esperaría que tuviera un trabajo. En otro mundo, tal vez no sabría el peso de la muerte, tal
vez nunca habría empuñado un arma, ni habría disparado una bala, ni habría matado a
tanta gente. Los pensamientos son tan absurdos incluso cuando los pienso: que en un
universo alternativo podría ser considerado una especie de adolescente, libre de
responsabilidad.

Extraño.
Machine Translated by Google

¿Hubo alguna vez realmente un mundo en el que los padres hicieran el trabajo que se

esperaba de ellos? ¿Hubo alguna vez una realidad en la que los adultos no fueran asesinados

simplemente por resistir al fascismo, dejando atrás a sus hijos pequeños para criarlos?
¿ellos mismos?

Aquí, casi todos somos un contingente de huérfanos que deambulan (y luego corren) por

este planeta destrozado.

A menudo me imagino cómo sería entrar en una realidad alternativa. Me pregunto cómo

sería dejar el peso de la oscuridad a cambio de una familia, un hogar, un refugio.

Abandono mi reflejo para sumergirme en el agua caliente.

Nunca pensé que estaría cerca de tocar un sueño así; Nunca pensé que sería capaz de

confiar, amar o encontrar la paz. He estado buscando durante mucho tiempo un lugar de

tranquilidad donde habitar, un lugar donde existir sin trabas. Siempre quise una puerta que

pudiera cerrar, aunque fuera por un momento, contra la violencia del mundo. No entendí entonces

que un hogar no siempre es un lugar. A veces es una persona.

Dormiría en el frío suelo de nuestra habitación del hospital por el resto de mi vida si eso

significara quedarme al lado de Ella. Puedo renunciar al silencio. Puedo compartimentar mi

necesidad de espacio. Mi deseo de privacidad.

Pero perderla ...

Cierro los ojos ante la presión del agua, el chorro forja afluentes contra mi cara, mi cuerpo.

El calor es un bálsamo, bienvenido contra mi piel. Quiero quemar los residuos de ayer. Quiero

una explicación de todo lo que pasó... o incluso olvidarlo por completo. Cuando las cosas no

están alineadas entre Ella y yo, no puedo concentrarme. El mundo parece incoloro; Mis huesos

son demasiado grandes para mi cuerpo. Todo lo que quiero, más que cualquier otra cosa, es

salvar la distancia entre nosotros.


Machine Translated by Google

Quiero que esta incertidumbre desaparezca.

Giro la cara hacia el chorro y cierro los ojos mientras el agua me cae en la cara. Respiro

profundamente, aspirando agua y vapor, tratando de estabilizar mi


latido del corazón.

Sé que no debo ser optimista, pero aunque me prohíbo pensarlo, no puedo evitar reflexionar

que la palabra sorpresa rara vez se asocia con algo negativo.

Podría haber sido una mala elección de palabras por parte de Winston, pero su momento de

emoción pareció confirmar esta elección; Podría haber elegido un término más peyorativo si

hubiera querido controlar mis expectativas de decepción.

A pesar de todas mis protestas silenciosas, la esperanza se apodera de mí, me arranca los

restos de mi compostura. Apoyo mi frente contra las frías baldosas, el agua golpea las cicatrices

de mi espalda. Apenas puedo sentirlo, las sensaciones están embotadas por el daño a los nervios.

Cicatriz.

Me enderezo ante un sonido repentino.

Me giro, con el corazón acelerado, ante el suave estremecimiento de la puerta del baño al

abrirse. Ya sé que es ella. Siempre la siento antes de poder verla, y cuando la veo (cuando abre

la puerta del baño y se queda allí, sonriéndome)

Mi alivio es tan intenso que alcanzo la pared y me apoyo contra las frías baldosas. Ella

sostiene dos tazas de café, vestida como suele estar: con un suéter suave y jeans, su cabello

castaño oscuro es tan largo que ahora le roza los codos. Ella me sonríe, luego desaparece en la

habitación exterior y empiezo a seguirla, casi resbalándome por las prisas. Me agarro del marco

de la puerta para estabilizarme y observo cómo ella deja las tazas de café en una mesa cercana.

Se quita los tenis. Se quita los calcetines.


Machine Translated by Google

Cuando se quita el suéter por la cabeza, tengo un pequeño infarto.

Ella está de espaldas a mí, pero tiene la espalda desnuda. Ella no lleva sujetador.

"Estabas profundamente dormida esta mañana", dice, mirándome por encima del

hombro mientras se desabrocha los jeans. “Tenía miedo de despertarte. Salí a buscar un

café, pero la cola para el desayuno era muy larga. Lamento no haber estado aquí”.

Luego se quita los jeans y se los baja hasta las caderas.

Lleva un trozo de encaje disfrazado de ropa interior y observo, inmovilizado, cómo se inclina

para quitarse los últimos vaqueros y tirar de ella.


pies libres.

Cuando ella se da vuelta, me cuesta respirar.

Es tan hermosa que apenas puedo mirarla; Siento como si hubiera entrado en un sueño

extraño, los miedos debilitantes que me atenazaron ayer de alguna manera se olvidan en un

momento. El calor me recorre a una velocidad peligrosa, mi mente es incapaz de captar lo

que mi cuerpo entiende claramente. Hay tantas cosas que todavía necesito decirle, tantas

que recuerdo haber querido preguntarle.

Pero cuando se quita la ropa interior y cruza la puerta abierta del baño, se mete en la ducha

y luego directamente a mis brazos, no recuerdo nada.

Mi cerebro se apaga.

Su cuerpo suave y desnudo se presiona contra cada centímetro del mío y de repente

no quiero nada, nada más que esto. La necesidad es tan grande que realmente siento que

podría romperme.

"Oye, guapo", dice, mirándome. Ella pasa sus manos por mi espalda y luego las baja.

Puedo oír su sonrisa. "Te ves demasiado bien aquí para estar solo".

No puedo hablar.
Machine Translated by Google

Ella toma mi mano, todavía sonriendo, y la apoya contra su pecho antes de guiarla
lentamente por su cuerpo; ella me está mostrando exactamente lo que quiere de mí. Como
ella lo quiere.

Pero ya lo sé.

Sé dónde quiere mis manos. Sé dónde quiere mi boca.


Sé dónde me quiere más que nada.

La tomo en mis brazos y paso su pierna alrededor de mi muslo antes de besarla y


abrirla. Ella es tan suave, resbaladiza y ansiosa en mis brazos, devolviéndome el beso con
una urgencia que me vuelve loco. Inclino su cabeza hacia atrás mientras me separo,
besando su cuello, luego bajo; Lentamente, con cuidado, reemplazando mis manos con mi
boca en todas partes de su cuerpo. Sus sonidos desesperados y angustiados envían
ondas de placer a través de mí, encendiéndome en llamas. Se estira hacia atrás, buscando
apoyo contra la pared de azulejos, arqueando la espalda de placer.

Me encanta la forma en que se pierde conmigo, la forma en que se deja ir, confiando
completamente en mí con sus necesidades, su placer. Nunca me siento más cerca de ella
que cuando estamos tan entrelazados, cuando no hay nada más que apertura y amor.
entre nosotros.

Entonces me toca, me rodea suavemente con la mano y cierro los ojos con fuerza,
apenas capaz de contener el sonido que hago en el fondo de mi garganta. Lo único que
puedo pensar en este momento es que no quiero que esto termine; Quiero estar atrapada

aquí durante horas, su cuerpo resbaladizo contra el mío, su voz en mi oído rogándome,
como está ahora, que le haga el amor.

"Por favor", dice, todavía tocándome. “Aarón…”

Me hundo, sin previo aviso, de rodillas. Ella da un paso atrás, confundida.


por un segundo antes de que sus ojos se abrieran con comprensión.

"Ven aquí, amor".


Machine Translated by Google

Ella duda al principio. Siento su repentina timidez, deseo y timidez chocando, y la


estudio mientras está allí, el brillo de sus curvas húmedas bajo esta luz, su largo cabello
oscuro pintado sobre su piel. Gotas de agua caliente corren por sus pechos y rozan su
ombligo. Está empapada, tan hermosa que apenas sé qué hacer conmigo misma.

Se acerca lentamente a mí, con las mejillas rosadas por el calor y los ojos oscuros
por la necesidad. La intercepto una vez que está parada frente a mí, plantando mis manos
alrededor de sus caderas. La miro a tiempo para verla sonrojarse, un momento de timidez
desapareció en segundos. Pronto ella jadea mi nombre, sus manos en mi cabello, en mi
nuca. Ella ya está tan mojada, tan lista para mí; Verla, saborearla, es demasiado. Siento
que me estoy separando de mi mente mientras la veo perderse. Puedo sentir sus piernas
temblar mientras grita por más, por mí, y cuando llega, ahoga su grito en mi cabello. Me
pongo de pie un momento después, capturando el último de sus gritos con mi boca,
besándola mientras ella tiembla en mis brazos, su respiración entrecortada se hace más
lenta. Ella me alcanza incluso entonces, me toca hasta que estoy ciego de placer. Ella me
empuja, suavemente, contra la pared, besa mi garganta, pasa sus manos por mi pecho,
mi torso, y luego se arrodilla frente a mí, llevándome a su boca.

Hago un sonido torturado, aferrándome a la pared, apenas puedo respirar.


El placer es candente; que lo abarca todo. No puedo pensar en ello. Casi no puedo ver
bien. Y por un momento creo que en realidad he perdido la cabeza, separado de mi
cuerpo.

"Ella", jadeo.

"Te quiero", dice, separándose, sus palabras calientes contra mi piel.


"Ahora por favor­"

Con el corazón todavía palpitando en mi pecho, me hago a un lado.

Cierra la ducha.
Machine Translated by Google

Ella se sobresalta, sorprendida incluso cuando se pone de pie. Paso junto a ella para

tomar una toalla para cada uno de nosotros y ella acepta la suya con cierta confusión,

negándose a secarse.

"Pero­"

La levanto sin decir una palabra y ella chilla, medio riéndose mientras la llevo a la cama

individual de nuestra habitación. La acuesto con cuidado y ella me mira con los ojos muy

abiertos por el asombro, el cabello mojado pegado a la piel y el agua goteando por todas

partes. No podría importarme menos si inundáramos esta habitación.

Me uno a ella en la cama, sentándome con cuidado a horcajadas sobre su cuerpo húmedo

y brillante antes de inclinarme para besarla, esta necesidad es tan brutal que es casi

indistinguible de la angustia. La toco mientras la beso, acariciándola lentamente al principio,

luego más profundamente, más urgente. Ella gime contra mi boca, instándome a acercarme,

levantando sus caderas.

Me muevo dentro de ella con minuciosa lentitud, el placer es tan profundo que parece

cortar mi conexión con la realidad.

"Dios, te sientes tan bien", digo, sin apenas reconocer el sonido entrecortado de mi propia

voz. "No puedo creer que seas mía".

Ella solo gime mi nombre en respuesta, con sus brazos apretados alrededor de mí.

mi cuello mientras ella me acerca más.

Puedo sentir su creciente tormento, su necesidad de liberación tan grande como la mía.

Encontramos un ritmo a medida que nos movemos. Ella engancha sus piernas alrededor de

mi cintura y no deja de besarme; mi boca, mis mejillas, mi mandíbula, cualquier parte de mí

que pueda alcanzar, sus toques febriles interrumpidos sólo por súplicas desesperadas que

me piden más, más rápido, más fuerte. "Te

amo", dice desesperadamente.

"Te amo tanto..." La suelto cuando la siento desmoronarse, perdiéndome en el momento

con un grito ahogado, mi cuerpo se contrae mientras sucumbe a


Machine Translated by Google

ésta, la forma más aguda de placer.

Enterro mi cara en su pecho, escuchando el sonido de su corazón acelerado por sólo un

momento antes de soltarme, por miedo a aplastarla.

De alguna manera, los dos logramos, por poco, apretujarnos juntos en la estrecha cama.

Ella se acurruca a mi lado, presionando su rostro contra mi cuello, y yo alcanzo las insustanciales

mantas, acercándolas a nuestro alrededor. Ella roza mi pecho con las puntas de sus dedos, dibujando

patrones, y esta única acción enciende un calor lento en lo más profundo de mi interior.

Podría hacer esto todo el día.

No me importa lo que pasó ayer. No necesito una explicación. Ya nada de eso parece importar,

no cuando ella está aquí conmigo. No cuando su cuerpo desnudo está envuelto en el mío, no cuando

pasa sus manos por mi piel, tocándome con una ternura que me dice todo lo que necesito saber.

Todo lo que quiero es esto. Su.

A nosotros.

Ni siquiera me doy cuenta de que me he quedado dormido hasta que su voz me despierta sobresaltada.

"Aaron", susurra.

Me toma un momento abrir los ojos, encontrar mi voz. me giro hacia

ella como en un sueño, dándole un suave beso en la frente. "¿Sí, amor?"

"Hay algo que quiero mostrarte".


Machine Translated by Google

NUEVE

La mañana es fresca y serena, todo iluminado por una luz dorada. Toques de rocío salpican

hojas y hierba, el sol todavía se extiende hacia el cielo. El aire es fresco con aromas que no

puedo describir adecuadamente; es una amalgama de fragancias de la madrugada, el olor familiar

del mundo que se estremece al despertar.

Que me dé cuenta de estas cosas es inusual; Está claro, incluso para mí, que mi estado de

ánimo ha mejorado mucho.

Ella está sosteniendo mi mano.

Ha estado optimista esta mañana. Se vistió aún más rápido que yo y me sacó de la puerta

con un entusiasmo que casi me hizo reír.

Winston, a quien descubrimos esperándonos justo afuera de la tienda médica, posee una

variedad de emociones diametralmente opuestas. No dice nada cuando Ella y yo nos acercamos,

primero mirándonos a los dos y luego mirando su reloj.

"Hola, Winston", dice Ella, todavía sonriendo. "¿Qué estás haciendo aquí?"

“¿Quién, yo?” Se señala a sí mismo, fingiendo shock. "Oh nada. Sólo estoy esperando aquí

afuera a este imbécil”—me lanza una mirada sombría—“durante más de un


hora."

"¿Qué? ¿Por qué?" Ella frunce el ceño. "Y no lo llames idiota".

Proceso este intercambio con cierta confusión. No me di cuenta hasta ese momento de

cuánto había esperado que la aparición de Winston en mi puerta tuviera algo que ver con Ella.
Machine Translated by Google

Ahora veo que no es así.

"Winston vino a nuestra habitación esta mañana", le explico. "Me dijo


él tuvo . . . una sorpresa para mí”.

El ceño de Ella se profundiza. "¿Una sorpresa?"

"Hace una hora", añade Winston enojado.

"Sí", digo, mirándolo a los ojos. "Hace una hora."

Aprieta visiblemente la mandíbula. “Realmente eres el peor, ¿lo sabías? Quiero decir, todo

el mundo siempre me dice que eres el peor, no es que alguna vez lo haya dudado, pero vaya,

esta mañana me acaba de demostrar lo completamente ensimismado que estás. No puedo

creer que me haya ofrecido siquiera a venir a buscarlo.


—”

"Winston." La voz de Ella es tranquila, cuidadosamente controlada, pero su ira es fuerte.

Me giro para mirarla, no exactamente sorprendida, pero...

Sí, sorprendido.

Todavía no estoy familiarizado con esta dinámica. Todavía no estoy acostumbrado a que alguien

se ponga de mi lado.

"Mira", dice ella. "Warner podría ser demasiado amable para decir algo cuando
háblale así...

Winston suena por un momento como si se estuviera ahogando.

"­pero yo no. Así que no lo hagas. No sólo porque es horrible, sino porque estás equivocado”.

Winston sigue mirando a Ella, estupefacto. “Lo siento. ¿Crees que es demasiado amable

para decir algo? ¿Crees que la razón por la que Warner se queda callado y mira fijamente a la

gente es porque es demasiado amable? ¿Para decir algo?

Winston me mira. "¿A él?"

Estoy sonriendo.
Machine Translated by Google

Ella está indignada, Winston está furioso y yo estoy sonriendo. Casi riendo.

"Sí", dice Ella, negándose a dar marcha atrás. "Ustedes se sienten demasiado
cómodos intimidándolo".

Winston mira a su alrededor por un momento, a todo el mundo, como si hubiera

entrado en algún universo alternativo. Abre la boca para decir algo, me mira, mira hacia
otro lado y luego se cruza de brazos.

"Ya escuchaste cómo era, ¿verdad?" finalmente le dice a Ella. "¿Cuando estabas
fuera? Ya escuchaste todas las historias sobre cómo h...

"Sí", dice ella, su voz ahora más oscura. "Escuché exactamente lo que pasó".

"¿Y? Entonces, ¿sabes acerca de todas las personas que asesinó y lo horrible que
fue con todos y cómo hizo llorar a un montón de personas aquí y cómo Nouria casi le
disparó por eso, y crees que somos nosotros quienes lo acosamos?
¿Eso es lo que crees que está pasando aquí?

"Claramente."

"Y tú", dice Winston, volviéndose hacia mí, entrecerrando los ojos con una ira apenas
reprimida. “Usted está de acuerdo con esta evaluación de su
¿personaje?"

Sonrío más ampliamente. "Sí."

"Vaya, realmente eres un idiota".


"Winston—"

“¡Me hizo esperar aquí durante una hora! Y esto fue después de que le dije que

Tenía una sorpresa para él, y después de cerrarme la puerta en la cara, varias
veces." Winston niega con la cabeza. “Deberías haberlo escuchado. Él es tan

mordaz... tan grosero...

"Oye, ¿qué diablos está pasando aquí?" Kenji está acechando hacia nosotros.
"¿Y donde has estado?" le dice a Ella. “Todos te estamos esperando
Machine Translated by Google

¡tipo!"

"¿Esperándonos?" Pregunto. "¿Para qué?"

Kenji levanta los brazos con frustración. "Ay dios mío. ¿Aún no se lo has dicho? le dice a Ella.

"¿Que estas esperando? Escucha, al principio pensé que esta idea era tonta, pero ahora se está

volviendo ridícula...

“Se lo iba a decir esta mañana”, dice, tensa. “Simplemente no he

todavía tenía una oportunidad. Hemos estado ocupados…”

"Apuesto a que lo eras, princesa", dice Kenji, con un músculo haciendo tictac en su mandíbula.

"¿Por qué tienes el pelo mojado?"

"Tome una ducha."

"Te duchaste", dice, entrecerrando los ojos. "En realidad."

"Está bien... ¿Qué está pasando?" Pregunto, mirando entre Ella y los demás.

mientras un temor familiar sube por mi columna. "¿Se trata de la sorpresa?"

"¿La sorpresa?" Kenji está confundido sólo un momento antes de que la comprensión aparezca

en sus ojos. Él mira a Winston. "Espera, ¿pensé que te enviamos a buscarlo hace una hora ?"

Winston explota. "Esto es exactamente lo que he estado tratando de decir. Este hijo de puta

me hizo esperar afuera del MT durante una hora, a pesar de que fui muy amable con él, a pesar de

mi mejor juicio..."

"Maldita sea", murmura Kenji enojado, pasándose las manos por el cabello. "Como si hoy no

tuviéramos suficiente actividad". Se vuelve hacia mí. "¿Hiciste que Winston esperara una hora

entera sólo para darte el maldito perro?"

"¿El perro?" Arrugo la frente. “¿El perro es la sorpresa? ¿Cómo es una sorpresa si yo

¿Ya sabes que existe?

"Espera, ¿qué perro?" Ella me mira y luego a los demás. “¿Te refieres al perro de ayer?”
Machine Translated by Google

"Sí." Kenji suspira. “Yara se llevó al perro anoche. Ella lo bañó y lo lavó. Ella le consiguió

un collar y todo. Ella realmente quería que fuera una sorpresa para Warner y nos hizo prometer

que no diríamos nada al respecto. El perro lleva un estúpido lazo en la cabeza ahora mismo”.

Ella se ha puesto rígida a mi lado. “¿Quién es Yara?”

Su leve y casi indetectable nota de celos ( posesividad) sólo

Consolida mi sonrisa en su lugar.

"Conoces a Yara", le dice Kenji a Ella. "¿Pelirrojo? ¿Alto? dirige la escuela

¿grupo? Has hablado con ella...

Kenji ve mi cara y se interrumpe.

“¿Y por qué carajos estás sonriendo? Has arruinado todo nuestro

horario, idiota. Llevamos una hora de retraso en todo ahora, todo porque...

"Para", dice Ella enojada. “Deja de insultarlo. No es un idiota.

No es un idiota. No está ensimismado. No sé por qué ustedes piensan que está bien decir

cualquier cosa terrible que quieran sobre él... a su


cara, como si estuviera hecho de piedra. Todos ustedes lo hacen. Todos lo insultan una y otra vez

Una vez más y él simplemente lo toma, ni siquiera dice nada, y de alguna manera os habéis

convencido de que está bien. ¿Por qué? Es una persona real, de carne y hueso. ¿Por qué

no te importa? ¿Por qué no crees que tiene sentimientos? ¿Qué demonios te pasa?"

Mi sonrisa desaparece en un instante.

Entonces experimento un dolor extraño, una sensación similar a la de disolverse.

lentamente desde el interior. Este sentimiento se agudiza hasta tal punto que me atraviesa.

Me vuelvo para mirar a Ella.

Ella parece sentir el cambio en mí; por un momento, todos lo hacen.

Siento una vaga mortificación ante eso, al darme cuenta de que de alguna manera me he

expuesto. El silencio que precede es breve pero tortuoso, y cuando


Machine Translated by Google

Ella envuelve sus brazos alrededor de mi cintura, abrazándome fuerte incluso en medio de
todo esto, escucho a Winston aclararse la garganta.

Tentativamente, levanto una mano hacia su cabeza y la paso lentamente por su cabello.

A veces me preocupa que mi amor por ella se expanda más allá de las limitaciones de mi

cuerpo, que algún día me mate con su peso.

Kenji desvía la mirada.

Está apagado cuando dice: “Sí. Um, de todos modos, la última vez que revisé, el

El perro estaba en la tienda comedor, desayunando con todos”.

Otro golpe incómodo y Winston suspira. “¿Debería ir a buscar a Yara? Hacer


¿Incluso tenemos tiempo?

"No lo creo", dice Kenji. "Creo que deberíamos decirle que se quede con el perro hasta

después".

"¿Despues de que?" Pregunto, tratando de leer la vorágine de emociones que me rodea.

yo y fallando. "¿Qué está sucediendo?"

Kenji deja escapar un suspiro. Parece agotado. "J, tienes que decírselo".

Ella se aleja de mí, presa del pánico en un instante. “Pero tenía un plan.

Iba a llevarlo allí primero...

“No tenemos tiempo para esto, princesa. Esperaste demasiado y ahora es oficialmente

un problema. Cuéntale lo que está pasando”.

"¿Ahora mismo? ¿Mientras estás parado aquí?

"Sí."

"De ninguna manera." Ella niega con la cabeza. "Al menos tienes que darnos algo de

privacidad".

"Absolutamente no." Kenji se cruza de brazos. “Te he dado mucha privacidad y has

demostrado que no se puede confiar en ti. Si los dejo solos, terminarán en la cama o no

lograrán nada, y ninguna de las dos cosas favorece nuestros objetivos.


Machine Translated by Google

"¿Era esto realmente necesario?" ­digo irritada. “¿Realmente sentiste el


¿Necesitas comentar sobre nuestra vida privada?

“Cuando nos cuesta una hora de nuestras vidas, sí”, dice Winston, moviéndose, en
un acto de solidaridad, para pararse junto a Kenji. Incluso cruza los brazos contra el
pecho, igualando la postura de Kenji.
"Adelante." Él asiente hacia Ella. "Dile."

Ella parece nerviosa.

Winston y Kenji son un público irritado e impaciente; Nos miran fijamente,


implacables, y ni siquiera sé si enojarme por eso, porque la verdad es que yo también
quiero saber qué está pasando. Quiero que Ella me diga qué está pasando.

Miro de ella a ellos, mi corazón late con fuerza en mi pecho. No tengo idea de lo que
está a punto de decir. No tiene idea de si esta revelación será buena o mala, aunque
sus nervios parecen indicar que algo anda mal. Me preparo mientras la veo respirar
profundamente.

"Está bien", dice, exhalando. "Bueno." Otro respiro rápido y recuerda mirarme, esta
vez pegando una sonrisa ansiosa en su rostro.
“Entonces—no quería decírtelo así, pero había estado pensando por un tiempo en cómo
hacer esto de la mejor manera posible, porque quería que todo estuviera bien, ¿sabes?
Adecuado para los dos y, además, no quería que fuera anticlimático. No quería que
sucediera algo tan grande y luego simplemente volviéramos al status quo; quería que se
sintiera especial, como si algo fuera a cambiar, y lamento no haberlo dicho. Antes, se
suponía que iba a ser una sorpresa, pero simplemente no estuvo listo a tiempo, y si te lo
hubiera contado, ya no habría sido una sorpresa, y Kenji siguió insistiendo en que te lo
dijera de todos modos. pero yo solo—por cierto, siento lo de ayer y lo siento por Nouria—
he estado planeando todo esto con ella desde que desperté, prácticamente, pero se
suponía que ella no debía decirle nada.
Machine Translated by Google

contigo, y ella sabe que se suponía que no debía decirte nada, porque ella y yo teníamos un

acuerdo de que yo debía contarte lo que estaba pasando, pero ayer no sabía exactamente

qué iba a pasar y estaba Estamos esperando más información porque todavía estábamos

esforzándonos mucho para que todo funcionara a tiempo, pero sé lo importante que es para

ti...

"Jesús, maldito Cristo", murmura Winston.

Kenji grita: "Ustedes dos se van a casar hoy".

Me giro bruscamente, atónito, para mirarlos.

“Kenji, ¿qué diablos—?”

“Estabas tardando demasiado…”

"¿Nos vamos a casar hoy?" Me vuelvo para encontrarme con los ojos de Ella, mi

corazón late con fuerza ahora por una razón completamente nueva. Una mejor razón. "¿Nos

vamos a casar hoy?"

"Sí", dice ella, sonrojándose ferozmente. "Quiero decir, sólo si quieres".

Entonces le sonrío, sonrío tan ampliamente que empiezo a reír, la incredulidad me hace

extraño incluso para mí.

Casi no reconozco este sonido.

Las sensaciones que se mueven por mi cuerpo en este momento son difíciles de
explicar. El alivio que corre por mis venas es embriagador; Siento como si alguien me
hubiera hecho un agujero en el pecho de la mejor manera posible. Esto es una especie de
locura.

Lo intento, pero no puedo parar de reír.

"Eh", dice Winston en voz baja. "Ni siquiera sabía que su cara podía hacer
eso."

"Sí", dice Kenji. "Es súper extraño la primera vez que lo ves".
Machine Translated by Google

“No puedo apartar la mirada. Intento apartar la mirada y no puedo. Es como si un

El bebé nació con toda la dentición”.

"¡Sí! Exactamente. ¡Es exactamente así!

"Pero agradable también".

"Sí." Kenji suspira. "Agradable tambien."

“Oye, ¿sabías que tenía hoyuelos? No sabía que tenía hoyuelos”.

"Vamos, hombre, esas son noticias viejas..."

“¿Podrían ustedes dos, por favor, quedarse callados por un segundo?” Ella dice,

cerrando los ojos con fuerza. “¿Sólo por un segundo?”

Kenji y Winston hacen gestos de cerrar la boca antes de dar un paso atrás y levantar las manos

en señal de rendición.

Ella se muerde el labio antes de mirarme a los ojos.

"Entonces", dice ella. "¿Qué opinas?" Ella junta y suelta las manos.

“¿Estás ocupado esta mañana? Todavía hay algo que quiero mostrarte... algo en lo que he estado

trabajando durante los últimos...

La tomo en mis brazos y ella se ríe, sin aliento, hasta que me mira a los ojos. Su sonrisa pronto

es reemplazada por una mirada, una suavidad en su expresión que probablemente refleja la mía.

Todavía puedo sentir el contorno de esa cajita de terciopelo contra mi pierna; Lo he estado llevando

conmigo a todas partes, demasiado asustado para dejarlo atrás, demasiado asustado para perder la

esperanza.

"Te amo", susurro.

Cuando la beso, la aspiro, inhalando el aroma de su piel mientras paso mis manos por su

espalda, apretándola con más fuerza. Su respuesta es inmediata; sus pequeñas manos suben por

mi pecho para reclamar mi rostro, abrazándome mientras profundiza el beso, poniéndose de puntillas

mientras lentamente entrelaza sus brazos alrededor de mi cuello.

La luz piloto de mi cuerpo se enciende.


Machine Translated by Google

Me separo de mala gana, y sólo porque recuerdo que tenemos una

audiencia. Aún así, presiono mi frente contra la de ella, manteniéndola cerca.

Estoy sonriendo de nuevo. Como un idiota común.

"Está bien, bueno, eso tomó un giro grave".

"¿Ya se acabo?" pregunta Kenji. “Tuve que cerrar los ojos”.

"No sé. Creo que podría haber terminado, pero si yo fuera tú, mantendría los ojos cerrados un

minuto más por si acaso...

“¿Pueden ustedes dos guardarse sus comentarios para ustedes mismos?” digo, girando hacia

enfrentarlos. “¿Es tan imposible para ti ser feliz simplemente por…”

Las palabras mueren en mi garganta.

Winston y Kenji tienen los ojos brillantes y radiantes, los dos

sin poder reprimir enormes sonrisas.

"Felicitaciones, hombre", dice Kenji en voz baja.

Su sinceridad es tan inesperada que me golpea antes de que haya tenido la oportunidad de

protegerme, y las consecuencias me dejan tambaleante.

Un calor desconocido y abrumador estalla en mi cabeza, en mi pecho,

pinchando el blanco de mis ojos.

Ella toma mi mano.

No puedo evitar estudiar el rostro de Kenji; Me sorprende la amabilidad que hay allí, la

felicidad que no hace nada por ocultar. Se vuelve más obvio por el momento que él ha jugado un

papel más importante en la ejecución de los planes de Ella de lo que podría haber sospechado, y

entonces experimento la verdad, la siento claramente, por primera vez, la comprensión como una

sacudida física.

Kenji realmente quiere que sea feliz.

"Gracias", le digo.
Machine Translated by Google

Él sonríe, pero es sólo un destello de movimiento. Todo lo demás está en su

expresión, en el apretado asentimiento que me da a modo de respuesta.

"En cualquier momento", dice en voz baja.

Hay un momento de silencio, roto sólo por el sonido de Winston olisqueando.

"Está bien, está bien, ese fue un momento realmente hermoso, pero ustedes tienen

que dejarlo antes de que empiece a llorar", dice, riendo incluso mientras se quita las gafas

para frotarse los ojos. "Además, todavía tenemos un montón de trabajo por delante".
hacer."

"Trabajar", digo, buscando el sol en el cielo. "Por supuesto." No pueden ser mucho

más de las ocho de la mañana, pero normalmente estoy en mi escritorio mucho más

temprano. “Tendré que hacer una parada rápida en el centro de mando. ¿Cuánto tiempo

crees que estaremos fuera hoy? Tengo que reprogramar algunas llamadas. Hay materiales

urgentes que se supone que debo entregar hoy, y si yo...

"No es ese tipo de trabajo", dice Kenji, con una extraña sonrisa en su rostro. "Tú

No necesitas preocuparte por eso hoy. Ya se ha solucionado todo”.


"¿Cuidado?" Arrugo la frente. "¿Cómo?"

“Juliette ya notificó a todos anoche. Obviamente no podemos quedarnos sin trabajo por

completo, pero nos hemos repartido las responsabilidades de hoy.

Todos vamos a hacer turnos”. Él duda. “Tú no, dos, obviamente. Sus horarios de ambos

han sido despejados para el día”.

De alguna manera, esto es una sorpresa mayor que todo lo demás.

Si nuestros horarios han sido despejados, eso significa que hoy no fue una decisión

espontánea. Significa que las cosas no se alinearon casualmente en el tiempo para que
esto sucediera.

Esto fue orquestado. Premeditado.

“No creo entender”, digo lentamente. “Por mucho que aprecio el tiempo libre, esto no

debería tomar mucho más de una hora. Sólo necesitamos un


Machine Translated by Google

oficiante y un par de testigos. Ella ni siquiera tiene vestido. Nouria dijo que no había tiempo

para preparar comida, ni un pastel, ni siquiera para disponer de gente que ayudara a

prepararlo, así que no...

Ella aprieta mi mano y la miro a los ojos.

"Sé que habíamos acordado hacer algo realmente pequeño", dice en voz baja. “Sé
que no esperabas mucho. Pero pensé que esto te gustaría más”.

La miro fijamente, estupefacto. "¿ Qué mejor?"

Como si fuera una señal, Brendan asoma su cabeza rubia y blanca por una esquina.

"¡Buenos días a todos! ¿Está bien hacer que todos pasen? ¿O necesitas otro minuto?

Winston se ilumina al verlo y le asegura a Brendan que necesitamos

sólo unos minutos más.

Brendan dice: "Entendido" y rápidamente desaparece.

Me vuelvo hacia Ella, mi mente da vueltas.

Guarde la tarta de cumpleaños con la que me sorprendió el mes pasado, tengo muy poco

en mi vida que me ofrezca un marco de referencia para esta experiencia. Mi cerebro está en

guerra consigo mismo y comprende (aunque es incapaz de comprender) lo que ahora parece

obvio. Ella ha organizado algo elaborado.

En secreto.

Todas sus evasivas anteriores, sus medias verdades y sus explicaciones faltantes.

—mi miedo de que ella me hubiera estado ocultando algo—

De repente todo tiene sentido.

"¿Cuánto tiempo llevas planeando esto?" Pregunto, y Ella visiblemente se tensa por la

emoción, emanando el tipo de alegría que sólo he sentido en presencia de niños pequeños.

Casi me deja sin aliento.


Machine Translated by Google

Ella rodea mi cintura con sus brazos y me mira fijamente. “¿Recuerdas cuando
estábamos en el avión de regreso a casa”, dice, “y la adrenalina desapareció y
comencé a perder la cabeza? ¿Y seguí mirando el hueso que sobresalía de mi
pierna y gritando?

De todas las cosas, esto no era lo que esperaba que dijera.

"Sí", digo con cuidado. No tengo ningún interés en recordar los acontecimientos
de ese viaje en avión. O discutirlos. "Recuerdo."

“¿Y recuerdas lo que te dije?”

Aparto la mirada y suspiro mientras miro a un punto en la distancia. "Tu dijiste tu


No podrías usar un vestido de novia con parte del hueso sobresaliendo”.

"Sí", dice ella, y se ríe. "Guau. Estaba bastante fuera de eso”.

"No es gracioso", susurro.

"No", dice, subiendo sus manos por mi espalda. “No, no es gracioso. Pero era
extraño cómo nada tenía realmente sentido en mi cabeza. Acabábamos de pasar
por un infierno, pero lo único que podía pensar mientras me miraba era lo poco
práctico que era estar sangrando tanto. Te dije que no podía casarme contigo si la
hemorragia no se detenía, porque entonces me mancharía todo el vestido y tu traje
de sangre, y entonces ambos quedaríamos cubiertos de sangre, y todo lo que
tocáramos se ponerse sangriento. Y tú”—respira hondo—“dijiste que te casarías
conmigo en ese momento. Dijiste que te casarías conmigo con los dientes sangrando,
con una pierna visiblemente rota, con sangre seca en la cara, con sangre goteando
de mis oídos.

Me estremezco ante eso, ante el recuerdo de lo que mi padre le hizo pasar. Lo


que le hicieron sus propios padres. Ella sufrió y sacrificó mucho por este mundo,
todo para poner de rodillas al Restablecimiento. Todo porque se preocupaba mucho
por este planeta y la gente que lo habita.

De repente me siento enfermo.


Machine Translated by Google

Lo que odio, quizás más que cualquier otra cosa, es que esto no se detenga. Las
demandas sobre su cuerpo nunca cesan. No parece importar de qué lado de la historia
estemos; Para bien o para mal, todos piden más de ella. Incluso ahora, después de la
caída del Restablecimiento, el pueblo y sus líderes todavía quieren más de ella. No
parece importarles que ella sea sólo una persona, o que ya haya dado tanto. Cuanto
más ella da, más exigen, y más rápidamente se marchita su gratitud, cuyos restos
disecados se convierten en algo completamente distinto: la expectativa. Si fuera por
ellos, seguirían quitándole hasta dejarla seca, y nunca permitiré que eso suceda.

"Aarón".

Finalmente, la encuentro a los ojos. "Quise decir lo que dije, amor."

“Me sentí horrible”.

"Nunca has sido horrible".

“Yo era un monstruo”. Ella sonríe mientras dice esto. “Tenía un corte enorme en
el brazo, la piel de mis manos se había abierto, mi nariz no dejaba de sangrar, mis
ojos no dejaban de sangrar. Incluso tenía un dedo recién suturado. Yo era el monstruo
de Frankenstein. ¿Tu recuerdas? De ese libro…”

“Ella—por favor—No tenemos que hablar de esto—”

“Y no podía dejar de gritar”, dice. “Sentía mucho dolor y estaba tan molesta que
no dejaba de sangrar, y seguí diciendo las cosas más locas, y tú simplemente te
sentaste a mi lado y escuchaste. Respondiste cada pregunta ridícula que te hice como
si no estuviera completamente loca. Por horas. Todavía lo recuerdo, Aarón. Recuerdo
todo lo que me dijiste. Incluso después de desmayarme te escuché, en bucle, en mis
sueños. Fue como si tu voz quedara atrapada en mi cabeza”. Ella hace una pausa.
"Sólo puedo imaginar cómo debió haber sido esa experiencia para ti".
Machine Translated by Google

Sacudo la cabeza. “No se trataba de mí. Mi experiencia no importa...

"Claro que lo hace. A mi me importa. No puedes ser el único que se preocupa


por la persona que amas. Yo también puedo hacer eso”, dice, separándose para
mirarme mejor a los ojos. “Pasas mucho tiempo pensando en qué es lo mejor para
mí. Siempre estás preocupado por mi seguridad, mi felicidad y las cosas que pueda
necesitar. ¿Por qué no puedo hacer eso por ti? ¿Por qué no puedo pensar en tu
felicidad?

"Estoy feliz, amor", digo en voz baja. "Me haces feliz."

Ella aparta la mirada ante eso, pero cuando vuelve a mirarme a los ojos, está
luchando contra las lágrimas. "Pero si pudieras casarte conmigo como quisieras,
elegirías hacerlo de manera diferente, ¿no?"

"Ella", le susurro, tirando de ella de nuevo a mis brazos. “Cariño, ¿por qué lloras?
No me importa tener una boda. No me importa.
Me casaré contigo tal como eres ahora, con la ropa que llevamos puesta, justo donde
estamos”.

"Pero si pudieras hacerlo como quisieras, lo harías de manera diferente".


dice, mirándome. "Lo harías mejor que eso, ¿no?"

"Bueno... Sí..." titubeo. “Quiero decir, si fuera un mundo diferente, tal vez. Si las
cosas fueran diferentes para nosotros, si tuviéramos más tiempo, o más recursos. Y
tal vez algún día tengamos la oportunidad de hacerlo de nuevo, pero ahora todo lo que
—”

"No." Ella niega con la cabeza. “No quiero volver a hacerlo. No quiero que recuerdes
el día de nuestra boda como un marcador de posición para otra cosa, o para lo que pudo
haber sido. Quiero que lo hagamos bien la primera vez. Quiero caminar por un pasillo para
llegar a ti. Quiero que me veas con un bonito vestido. Quiero que alguien nos tome una
foto. Quiero que tengas eso. Mereces tener eso”.
Machine Translated by Google

"Pero cómo­"

Miro hacia arriba, distraído por los sonidos de movimiento, voces. Una multitud de

personas se agolpa y avanza hacia nosotros. Nazeera y Brendan lideran la carga; Lily, Ian,

Alia, Adam, James, Castle, Nouria, Sam y docenas de otros...

Todos llevan cosas en las manos: ramos de flores y bandejas cubiertas de


comida y cajas de colores y ropa de cama doblada y...

Mi presión arterial parece caer en picado al verlo, dejándome peligrosamente mareado.

Respiro profundamente y trato de aclarar mi cabeza. Cuando hablo, apenas reconozco mi

voz.

"Ella, ¿qué hiciste?"

Ella sólo me sonríe, sus ojos brillan de sentimiento.

“¿Cómo encontraste tantas flores? Dónde­"

"Está bien", dice Winston, levantando las manos. Huele dos veces y veo entonces que

tiene los ojos rojos. “No más divulgaciones de secretos. hemos terminado
aquí."

Me doy cuenta de que Kenji aparta la mirada con determinación de todos nosotros.

Entonces se aclara la garganta, todavía mirando al cielo cuando dice: “Por si sirve de

algo, hermano, traté de que ella te lo dijera. No apruebo toda esta tontería de la boda

sorpresa. Se lo dije... le dije que si fuera yo, querría saberlo. Finalmente, Kenji me mira a

los ojos. “Pero ella no quiso escuchar. Dijo que tenía que ser una sorpresa. Le dije: Esta

noche volverás a tu habitación oliendo a pintura, ¡y él lo sabrá! ¡Ese hombre no es idiota! Y

ella estaba como bla, bla, bla, él no lo va a saber, bla, bla, bla, soy la reina del mundo, bla,

bla…”

"Kenji."

"¿Qué?"
Machine Translated by Google

Los puños de Ella están cerrados. Parece como si fuera a darle un puñetazo en la cara.

"Por favor. Para de hablar."

"¿Por qué?" Kenji mira a su alrededor. “¿Qué dije?”

"Pintar", digo, frunciendo el ceño al recordar. "Por supuesto. Anoche pensé que olías a

algo levemente químico. Aunque no estaba seguro de qué era”.

"¿Qué?" Ella dice, abatida. "¿Cómo? Pensé que estabas dormido."

Sacudo la cabeza, sonriendo ahora, aunque sobre todo para su beneficio. La culpa de Ella

es palpable y se multiplica rápidamente.

"¿Para qué era la pintura?" Pregunto.

"¡No!" Winston aplaude. “No lo estamos haciendo bien

¡ahora! ¿Están listos para empezar? Bien. Kenji y yo lideraremos el camino”.


Machine Translated by Google

DIEZ

Ella sostiene mi mano como si fuera un salvavidas y sonríe mientras abrimos un


camino desconocido a través del Santuario. Su felicidad es tan eléctrica que es
contagiosa. Me siento pesado, abrumado por ello. Ni siquiera creo que mi cuerpo lo sepa
qué hacer con tanta cantidad.

Pero verla así...

Es imposible describir lo que me hace verla tan feliz, con una sonrisa tan
amplia que apenas puede hablar. Sólo sé que nunca quiero hacer nada para
detenerlo.

Seguimos a Kenji y Winston, a quienes rápidamente se unieron sus homólogos,


Nazeera y Brendan, mientras que el resto de la multitud los sigue de cerca. Parece
que soy el único de nosotros que no sabe adónde vamos, y Ella todavía se niega
a contarme nada más sobre nuestro
destino.

“¿Al menos podrías decirme si dejaremos el Santuario?” Pregunto.

Ella me sonríe. "Si y no."

Arrugo la frente. “¿Vamos a algún lugar a ver lo que querías mostrar?


¿a mí? ¿O se trata de otra cosa?"

Su sonrisa se hace más grande. "Si y no."

"Ya veo", digo, entrecerrando los ojos en la distancia. "Así que me estás torturando
objetivo."

"Sí", dice, dándome un golpe en el estómago. "Y no."


Machine Translated by Google

Sacudo la cabeza, me río un poco y ella me da un golpe en el estómago de nuevo.

"Ay", digo en voz baja.

Ella sonríe antes de rodear mi cintura con sus brazos y abrazarme mientras
caminamos, sin parecer importarle en absoluto que tropiece cada pocos pasos. Estoy
tan incomprensiblemente feliz que parece haber extraviado la mayoría de mis células
cerebrales. Apenas puedo ordenar mis pensamientos.

Después de un momento, Ella dice: “Sabes, no es muy divertido darte un golpe en


el estómago. En realidad, ni siquiera es posible pinchar músculos duros”. Desliza su
mano debajo de mi camisa y luego baja lentamente por mi torso. "Todo esto funcionaría
mucho mejor si tuvieras algo de grasa corporal".

Tomo un respiro tranquilizador. "Lamento decepcionarte." “Nunca dije que yo


Me decepcioné”, dice, todavía sonriendo. "Amo tu cuerpo."

Sus palabras evocan un calor latente en algún lugar muy dentro de mí. Me tenso
mientras ella dibuja patrones a lo largo de mi piel, sus dedos rozan mi ombligo antes de
subir lentamente de nuevo, trazando líneas con un cuidado insoportable.

Finalmente cubro su mano con la mía.

"Eso", digo, "distrae mucho".

"¿Qué es?" Ya ni siquiera mira el camino que tiene por delante. Uno de sus brazos
está alrededor de mi cintura y el otro está metido descaradamente debajo de mi camisa.
"¿Este?" Ella arrastra su mano por mis abdominales, moviéndose constantemente.
hacia abajo.

"¿Esto te distrae?"
Inspiro. "Sí."

“¿Qué pasa con esto?” dice, mirándome fijamente, la imagen de la inocencia


mientras su mano libre viaja hacia abajo, luego se desliza justo debajo de mi cintura.
"¿Esto te distrae?"
Machine Translated by Google

"Ella."

"¿Sí?"

Me río, pero el sonido me deja sin aliento. Nervioso. Es una lucha mantener el control

necesario para evitar que mi cuerpo anuncie a todos exactamente lo que preferiría estar

haciendo en este momento.

"¿Quieres que me detenga?" ella pregunta.

"No."

Ella sonríe más ampliamente. “Bien, porque…”

“Si ustedes dos van a ser desagradables el día de su boda”, dice Kenji por encima del

hombro, “¿podrían al menos susurrar? Estamos muy cerca de esta multitud, ¿vale? Nadie

quiere escuchar tus conversaciones sucias”.

“Sí”, dice Nazeera, girándose para mirarnos. “Tampoco hay una charla linda. Se

desaconsejan las conversaciones amables cualquier día, pero especialmente el día de tu boda”.

La mano de Ella desaparece de mi cuerpo en un instante.

Se vuelve para mirarlos, el momento casi olvidado; Yo, en cambio, necesito un minuto. El

efecto que tiene sobre mis nervios tarda más en disiparse.

Exhalo lentamente.

"Estoy empezando a pensar que ustedes dos podrían estar convirtiéndose en la misma persona".

Ella dice. "Y no estoy seguro de que lo diga como un cumplido".

Kenji y Nazeera se ríen de eso, Kenji pasa un brazo alrededor de la cintura de Nazeera

mientras caminan, acercándola. Ella se inclina hacia él y le planta un breve beso en la base de

la mandíbula.

Las provocaciones de Kenji se han vuelto inofensivas en las últimas semanas. Su mordisco

es más una costumbre que un daño, ya que no está en condiciones de criticar. Él y Nazeera

son lo más inseparables posible en estos días, los dos se esconden en rincones oscuros en

cada oportunidad disponible. Para ser justos, todos somos


Machine Translated by Google

falta de privacidad en este momento; Muy pocas personas tienen su propia habitación en
este momento, lo que significa que no somos los únicos que realizamos muestras públicas
de afecto.

Sin embargo, Kenji y Nazeera parecen realmente felices.

No conozco a Kenji desde hace mucho tiempo, pero a Nazeera... nunca pensé que la vería

así.

Supongo que ella podría decir lo mismo de mí.

"Sabes, técnicamente, ustedes dos ni siquiera deberían estar juntos en este momento".

Winston dice, girándose para mirarnos. Camina hacia atrás mientras dice: “Los novios no pueden

simplemente pasar el rato juntos el día de su boda.

La tradición lo desaprueba”.

"Excelente punto", añade Brendan. “Y como ambos son almas tan puras e inocentes, no

queremos que se arriesguen a un contacto piel con piel accidental e indecente.


contacto con la piel."

"Sí, creo que puede que sea demasiado tarde para eso", dice Kenji.

"¿En serio?" Brendan y Nazeera dicen al mismo tiempo.

Brendan se ríe, pero Nazeera se da vuelta bruscamente para mirar a Ella, cuyo

Responder sonrojarse casi confirma sus sospechas.

"Vaya", dice Nazeera después de un momento, asintiendo. "Lindo. Tienes prioridades

interesantes”.

"Oh, Dios mío", dice Ella, cubriéndose la cara con la mano. "A veces realmente los odio,

muchachos".

Decido cambiar de tema.

“¿Llegaremos pronto a este misterioso destino?” Pregunto. “Hemos estado caminando

durante tanto tiempo que empiezo a preguntarme si necesitaré


autorización internacional”.
Machine Translated by Google

"¿Este tipo habla en serio?" Winston vuelve a llamar, exasperado. "Ha sido tal vez
cinco minutos."

“Corre dos millas, cuesta arriba, en el calor, en traje, y no suda ni una gota”, dice Kenji.

“No me dejaba descansar ni treinta segundos.

Pero esto... sí, esto es demasiado para él. Tiene sentido."

"Está bien, puedes ignorarlos", dice Ella, tomando mi mano nuevamente. "Estamos

bastante cerca ahora". Siento que su entusiasmo vuelve a crecer y sus ojos se iluminan

mientras mira hacia adelante.

"Entonces, ¿qué cambió ayer?" Le pregunto. “¿Para que todo esto suceda?”

Ella mira hacia arriba. "¿Qué quieres decir?"

“Ayer Nouria me dijo que, por diferentes motivos, básicamente era imposible celebrar

una boda. Pero hoy”—miro a nuestro alrededor, a la masa de personas que sacrifican horas

de su trabajo y de su vida para ayudar a organizar este evento—“esas cuestiones ya no

parecen ser relevantes”.

"Oh", dice Ella, y suspira. "Sí. Ayer fue un desastre. Realmente no quería posponer las

cosas, pero había muchísimos desastres diferentes con los que lidiar. Perder la ropa fue un

obstáculo, pero intentar celebrar la boda por la noche resultó ser una pesadilla logística. Me

di cuenta de que podíamos casarnos anoche y tener que ceder en casi todo, o retrasarlo un

día y tal vez, sólo tal vez, poder hacerlo bien...

"¿Un día?" Arrugo la frente. “Nouria hizo que pareciera que podrían pasar meses antes

podríamos reprogramar. Ella hizo que pareciera funcionalmente imposible”.

"¿Meses?" Ella se pone rígida. “¿Por qué diría eso?”

"Realmente debes haberla cabreado", dice Kenji, y su risa hace eco.

“Nouria sabía que Juliette no habría pospuesto tanto la boda. Probablemente sólo te estaba

torturando”.
Machine Translated by Google

"En realidad." La revelación me hace fruncir el ceño. Entre ella y Sam, parece que me he

creado dos enemigos muy poderosos.

"Oye, lamento que te haya dicho eso", dice Ella suavemente, abrazándome a un lado

mientras caminamos. Paso mi brazo alrededor de sus hombros, sosteniéndola fuerte contra mí.

“Creo que Nouria se inclinó demasiado hacia la historia de portada”, dice. “No tenía idea de

que pensaras que podríamos posponer la boda tan lejos en el futuro. Recién ahora me doy cuenta

de que ayer debió haber sido bastante duro para ti.

"No lo fue", miento, tomando suavemente la parte posterior de su cabeza, mis dedos pasando

por la seda de su cabello. Estudio su rostro mientras ella me mira fijamente, notando entonces

cómo el sol cambia sus ojos; sus iris se ven más verdes con la luz. Azul en la oscuridad. "Estuvo

bien."

Ella no cree esto.

Sus manos rozan mis caderas mientras se aleja, demorándose antes de dejarme

ir. "Estaba tan ocupado tratando de hacer que todo funcionara que ni siquiera..."

Ella se interrumpe y sus emociones cambian sin previo aviso.

"Oye", dice ella. "¿Qué es esto?"

"¿Que es que?"

"Esto", dice, empujando suavemente la pernera de mi pantalón de una manera que

molestar a Kenji durante semanas. "Esta caja."

"Oh."

Me detengo repentina y completamente, con el corazón acelerado mientras la multitud se

agolpa a nuestro alrededor, varios de ellos gritando felicitaciones al pasar.

Alguien coloca una tiara casera en la cabeza de Ella en un momento dado, lo cual ella acepta con

un gesto elegante antes de quitársela discretamente del cabello.

Parecen saber que no deben tocarme.


Machine Translated by Google

A lo lejos oigo a Winston aplaudir. “Muy bien, todos, básicamente estamos aquí. Juliette,

¿podrían Warner y tú... Espera, ¿dónde está Juliette?

"¡Estoy de vuelta aquí!"

“¿Por qué diablos estás ahí atrás?” Kenji llora.

Escucho débiles gruñidos de Winston, más palabras exasperadas de Kenji; A todo esto le

siguen sonidos tranquilizadores de sus parejas. La secuencia sería cómica si estuviera de humor

para reírme.

En cambio, me he convertido en piedra.

"¡Estaremos allí!" Ella los tranquiliza. “Puedes empezar a configurar


¡sin nosotros!"

“¿Establecer sin ti? Si descubro que este era tu plan desde el principio, princesa,

Nazeera te va a patear el trasero”.

“Absolutamente no lo haré”, grita alegremente. "De hecho, apoyo totalmente que ustedes dos

se arranquen la ropa, ¡si eso es lo que tienen planeado!"

“Oh Dios mío, Nazeera…”

"¿Qué?"

“No los animes”, gritan Kenji y Winston al mismo tiempo.

"¿Por qué no?" dice Brendan. "Creo que es romántico".

Discuten un poco más mientras mi mente da vueltas. Siento el contorno de la caja contra mi

pierna con más intensidad que nunca, un punto cuadrado de calor contra mi piel.

Esto está sucediendo fuera de orden.

Me las arreglo para consolarme con el recordatorio de que todo en nosotros se ha desarrollado

de una manera poco convencional; No debería sorprenderme demasiado


Machine Translated by Google

Descubra que también aquí las cosas no van según lo planeado.

Por otra parte, realmente no tenía un plan.

En un escenario ideal, le habría propuesto matrimonio con el anillo; ya debería haberlo tenido

en el dedo. En cambio, ahora nos acercamos rápidamente a nuestra boda real y todavía tengo que

dárselo. Y aunque se me ocurre que podría encontrar una manera de evadir su curiosidad ahora

mismo, no estoy segura de que tenga sentido prolongarla. No tengo idea de adónde vamos. No sé

qué va a pasar después.

Puede que ni siquiera tenga tiempo más tarde para hacerlo correctamente.

Trago con fuerza, tratando de reprimir mi aprensión. No sé

por qué estoy tan nervioso.

Eso no es cierto.

Sé por qué estoy nervioso. Me preocupa que ella lo odie y no sé qué haré si ella lo odia.

Supongo que tendré que devolverlo. Tendré que casarme con ella sin anillo, reconociendo todo el

tiempo que soy un idiota de proporciones astronómicas, uno que ni siquiera pudo elegir un anillo

decente para su prometida.

Esta imaginación me inspira una oleada de pavor tan intenso que cierro los ojos ante su fuerza.

"Aaron", dice Ella, y mis ojos se abren de golpe, devolviéndome a la

presente.

Ella me está sonriendo.

Me doy cuenta de que Ella ya sabe lo que hay en la caja.

De alguna manera, esto me pone más nervioso. Miro a mi alrededor, buscando calma, y

registro un momento demasiado tarde que estamos solos. La multitud se ha dispersado en la

distancia más allá de nosotros, y mientras los miro


Machine Translated by Google

desaparecen, sus cuerpos se hacen más pequeños por segundos, sólo reconozco
Entonces no tengo idea de dónde estamos.

Hago un balance de nuestro entorno: no muy lejos hay calles pavimentadas y aceras, y árboles

marchitos plantados a intervalos regulares. El aire huele diferente, más intenso, y el sol parece más

brillante, libre de densos bosques. Escucho ese trino familiar del canto de los pájaros y vuelvo a

buscar en el cielo, tratando de orientarme. Mi mente busca mapas, planos, información antigua.

Esta zona parece menos salvaje que el Santuario, simplificado. Estoy bastante seguro de que

debemos estar invadiendo un territorio antiguo y no regulado, pero como todavía parecemos estar

dentro de los límites de las protecciones de Nouria, eso no puede ser posible. Las luces que

delimitan nuestro espacio del mundo exterior son claramente visibles.

"¿Dónde estamos?" Pregunto. Por un momento, mis nervios se olvidan. "Este


no es...

"Podemos llegar a eso en sólo un segundo", dice Ella, todavía sonriendo. Deja caer la tiara

casera al suelo y da un paso adelante, pasando su mano lentamente por mi muslo, trazando un

círculo tenue alrededor de la impresión de la caja.

"Pero primero, siento que no tengo más remedio que hacer una broma terrible acerca de encontrar

algo duro en tus pantalones".

Paso una mano por mi cara, vagamente mortificada. "Por favor, no lo hagas".

Ella lucha por hablar en serio y se muerde el labio para no sonreír. ella hace mimica

cerrando la boca y lanzando la llave.

De hecho me río entonces, después de lo cual suspiro, mirando por un momento a la


distancia.

"Entonces. ¿Qué hay en la caja?" pregunta, su alegría es tan brillante que es cegadora. "Lo es
¿para mí?"

"Sí."
Machine Translated by Google

Cuando no hago ningún movimiento para conseguir el objeto, ella frunce el ceño.

"Puedo . . . ¿tenerlo?"

Con gran desgana, saco la pequeña caja de terciopelo de mi bolsillo, apretándola con
fuerza durante tanto tiempo que finalmente toma mi mano. Gentilmente, envuelve sus
pequeños dedos alrededor de mi puño.

"Aarón", dice. "¿Qué ocurre?"

"Nada." Respiro profundamente. "Nada está mal. Yo sólo… Me obligo a abrirle la


palma de la mano, con el corazón todavía latiendo con fuerza. "Espero que te guste."

Ella sonríe mientras toma la caja. "Estoy seguro de que me va a encantar".

“Está bien si no lo haces. No tienes por qué amarlo. Si lo odias puedo


Siempre te consigo algo más...

"Sabes, no estoy acostumbrado a verte tan nerviosa". ella la inclina


dirígete a mí. "Es algo adorable".

"Me siento como un idiota", digo, intentando y sin poder sonreír. “Aunque me alegro
lo encuentras entretenido”.

Abre la caja mientras digo esto, sin darme tiempo para prepararme antes de jadear y
abrir los ojos con asombro. Se cubre la boca con una mano y sus emociones son tan
desenfrenadas que apenas puedo leerlas. Hay demasiadas cosas a la vez: conmoción,
felicidad, confusión...

El esfuerzo por no decir nada casi me cuesta la cordura.

"¿De dónde has sacado esto?" dice, finalmente alejando la mano de su cara. Con
cuidado, saca el anillo de compromiso de su engaste y lo examina de cerca antes de
mirarme. "Nunca había visto algo como esto".

"Lo hice", logro decir, mi cuerpo todavía está tan tenso que es difícil hablar. Ella no ha
dicho si le gusta, lo que significa que el torno alrededor de mi
Machine Translated by Google

el pecho se niega a soltarse.

Aun así, me obligo a recuperar la brillante pieza que tiene, tomando su mano izquierda

entre la mía con gran cuidado. Mis propias manos están milagrosamente firmes mientras

deslizo el anillo en su lugar en su cuarto dedo.

El ajuste, tal como sabía que sería, es perfecto.

Tomé las medidas necesarias mientras ella dormía profundamente, todavía recuperándose

en la tienda médica.

“¿Lo hiciste ?” Ella está mirando su mano, el anillo refracta la luz, haciendo añicos el

color por todas partes. La piedra central es grande, pero no tan llamativa, y le sienta

maravillosamente.

Creo que sí, de todos modos.

La miro mientras estudia el anillo, girando su mano de izquierda a derecha. “¿Cómo lo

hiciste?” ella pregunta. "¿Cuando? Pensé que dentro habría una simple alianza de boda, pero

no pensé...

“Hay un anillo de bodas adentro. Hay dos anillos”. Entonces me mira y veo, por primera

vez, que sus ojos están brillantes por las lágrimas. La vista me atraviesa el corazón pero trae

consigo la esperanza de alivio.

Puede que sea la única vez en mi vida en la que me alegré de verla llorar.

Con gran inquietud, Ella vuelve a abrir la caja de terciopelo y recupera lentamente

desde lo más profundo el anillo de bodas.

Lo levanta hacia el cielo con mano temblorosa, contemplando sus detalles.

La banda de oro cepillado se asemeja a una ramita, tan delicada que parece casi como si

estuviera forjada con hilo. Brilla al sol, las dos hojas de esmeralda brillan contra la rama infinita.

Se lo desliza en el dedo y jadea suavemente cuando se coloca en su lugar. Fue diseñado

para encajar perfectamente contra el anillo de compromiso.


Machine Translated by Google

"Se supone que las hojas son como nosotros", digo, escuchando lo estúpido que es

Suena cuando lo digo en voz alta. Qué perfectamente peatonal.

De repente me odio a mí mismo.

Aun así, Ella no dice nada y no puedo aguantar más la pregunta. "Hacer

¿te gusta? Si no te gusta, siempre puedo...

Cierra la caja de golpe y me rodea el cuello con los brazos, abrazándome con tanta fuerza

que siento la presión húmeda de su mejilla contra mi mandíbula. Ella se retira para salpicarme

la cara con besos, medio riéndose mientras lo hace, secándose las lágrimas con manos

temblorosas.

“¿Cómo puedes siquiera preguntarme eso?” ella dice. “Nunca he tenido algo tan hermoso

en toda mi vida. Me encantan estos anillos. Los amo mucho. Y sé que probablemente no

pensaste en esto cuando las hiciste, porque no lo harías, pero las esmeraldas me recuerdan a

tus ojos. Son impresionantes”.

Parpadeo ante eso, sorprendida. "¿Mis ojos?"

"Sí", dice en voz baja, su expresión se suaviza. “Y tienes razón.

Son como nosotros. Hemos estado creciendo el uno hacia el otro desde lados opuestos del

mismo camino desde el principio, ¿no es así?

El alivio me golpea como un opio.

La atraigo hacia mis brazos, enterrando mi rostro en su cuello antes de besarla,

suavemente al principio, y nuestros toques lentos y abrasadores rápidamente se convierten

en algo completamente distinto. Ella vuelve a pasar su mano por debajo de mi camisa y mi piel

se calienta bajo su tacto.

"Te amo", susurra, besando mi garganta, mi mandíbula, mi barbilla, mis labios.

"Y no quiero quitármelos nunca". Sus palabras van acompañadas de una pasión tan profunda

que apenas puedo respirar. Cierro los ojos mientras el


Machine Translated by Google

las sensaciones crecen y giran en espiral; el frío roce de sus anillos contra mi pecho

golpeando mi piel como una cerilla.

El deseo pronto apaga mi mente.

Cuando nos separamos, respiro con dificultad y un calor fundido corre por mis venas.

Estoy imaginando escenarios demasiado imprácticos para ejecutarlos. Estar con Ella esta

mañana fue como romper un dique; Tenía mucho miedo de tocarla mientras se recuperaba,

y luego me aterrorizaba abrumarla en los días siguientes. Quería asegurarme de que estaba

bien, que se tomara su tiempo para volver a la normalidad, a su propio ritmo, sin que nadie

invadiera su espacio personal.

Pero ahora­

Ahora que está lista, ahora que mi cuerpo recuerda esto, es

De repente es imposible tener suficiente.

"Me alegra mucho que te gusten los anillos, amor", le susurro contra su boca. "Pero

voy a necesitar recuperar la banda".

"¿Qué?" dice, alejándose. Ella mira fijamente su mano, con el corazón roto en un

instante. "¿Por qué?"

"Esas son las reglas". Todavía estoy sonriendo cuando toco su cara, rozando su mejilla

con mis nudillos. “Te prometo que después de darte este anillo hoy,
Nunca pediré que me lo devuelvan”.

Cuando ella todavía no hace ningún movimiento, alcanzo, sin mirar, la caja.

apretado en su puño derecho.

Ella entrega el artículo con gran desgana, suspirando mientras da un paso atrás para

quitarse el anillo de bodas de su dedo. Abro la caja recuperada, se la presento y, después

de que ella vuelve a colocar el anillo en su lugar, cierro la tapa y guardo el objeto de forma

segura en mi bolsillo.

Mi corazón ha crecido diez tamaños en los últimos minutos.


Machine Translated by Google

"Probablemente deberíamos irnos si quieres recuperar esto", le digo, tocando su cintura

y luego acercándola. Mis labios están en su oído cuando le susurro: “Hoy me casaré

contigo. Y luego te haré el amor hasta que no recuerdes tu nombre”.

Ella emite un sonido de sorpresa y jadeo, y sus manos aprietan mi camisa.

Ella me acerca y me besa, mordisqueando mi labio inferior antes de reclamar mi boca,

tocándome ahora con una nueva desesperación; un hambre aún no satisfecha.

Presiona su cuerpo contra mí, duro y suave soldados juntos, y me pierdo en él, en la

intoxicación de saber cuánto quiere esto.


A mí.

Su boca es caliente y dulce, sus extremidades pesadas de placer. Arrastra su mano

por la parte delantera de mis pantalones y hago un sonido de angustia en lo más profundo

de mi pecho. Tomo su rostro entre mis manos mientras ella me toca, besándola más

profundamente, más fuerte, todavía incapaz de encontrar alivio. Parece estar torturándome

a propósito, torturándonos a los dos, sabiendo que no hay nada que podamos hacer aquí,

sabiendo que hay gente esperándonos.

"Ella", jadeo, la palabra prácticamente una súplica mientras me separo, intentando, sin

éxito, enfriar mi cabeza, mis pensamientos. No puedo regresar entre la multitud ahora

mismo, con este aspecto. Ni siquiera puedo pensar con claridad.

Mis pensamientos son salvajes.

No quiero nada más que desnudarla. Quiero caer de rodillas y saborearla, hacerla

perder la cabeza de placer. Quiero que me ruegue antes de hacerla correrse, aquí mismo,

en medio de la nada.

"Realmente no creo que entiendas lo que me haces, amor", digo, tratando de calmarme.

“No tienes idea de lo mucho que te deseo. No tienes idea de lo que quiero hacerte ahora

mismo”.

Mis palabras no tienen el efecto deseado. Ella no se detiene.


Machine Translated by Google

Su deseo parece intensificarse, más a cada segundo. Que ella alguna vez podría
quererme así, que alguna vez podría inspirarle el tipo de necesidad que ella me inspira a
mí.

Todavía parece imposible.

Y es adictivo.

" No tienes idea", dice suavemente, "cómo me haces sentir cuando


Mírame así”.

Respiro profundamente e inestable cuando ella me toca de nuevo, arrastrando mis


manos por su cuerpo antes de deslizar una mano debajo de su suéter, subiendo por la
curva de su caja torácica. Ella jadea mientras rozo la suave y pesada hinchazón de sus
senos, su cuerpo responde en un instante a mi toque.

Su piel aquí, como en todas partes, es como satén.

"Dios", respiro. "Nunca puedo tener suficiente de ti".

Ella niega con la cabeza incluso mientras cierra los ojos, entregándose a mis manos.
"Kenji tenía razón", dice sin aliento. "No podemos quedarnos solos y juntos".

Beso su cuello lentamente, saboreándola allí hasta que gime, no lo suficiente como
para dejar una marca. Entonces me alcanza, sus propias manos agarran el botón de mis
pantalones. En mi delirio dejo que suceda, olvidándome por un momento dónde estamos
o qué tenemos que hacer hasta que siento sus suaves dedos envolverme a mi alrededor,
una mano fría contra mi piel febril, y mi cabeza casi
atrapa fuego.

Estoy a momentos de perder la cabeza. Quiero quitarle el suéter.


Quiero desabrocharle el sujetador. Quiero que se desnude frente a mí antes de que yo...

Esto es una locura.

El sentido común sólo lo recupero a través de una recuperación brutal y agonizante


del autocontrol, lo suficiente como para poner una mano sobre la de ella.
Machine Translated by Google

Obligándome a respirar lentamente.

"No podemos hacer esto aquí", digo, odiándome a mí mismo incluso mientras lo digo. "Aqui no.
Ahora no."

Entonces mira a su alrededor como si saliera de un sueño, y el mundo real vuelve a enfocarse

poco a poco. Aprovecho su distracción para ponerme en orden, atónita al darme cuenta de que

estaba a sólo unos momentos de hacer algo imprudente.

La decepción de Ella es palpable.

"Necesito llevarte a la cama, amor", digo, mi voz todavía áspera por el deseo.

“Necesito horas. Días. Solo contigo."

Ella asiente, su anillo refleja la luz mientras se acerca a mí y se desploma contra mi pecho. "Sí.

Por favor. Realmente espero que no planees quedarte dormido esta noche”.

Me río de eso, el sonido todavía es un poco tembloroso. "Un día tendremos una cama

adecuada", digo, besando su frente. “Y luego dudo que vuelva a dormir alguna vez”.

Ella retrocede de repente.

Sus ojos se abren con algo parecido a comprensión, luego deleite. Casi salta arriba y abajo

antes de tomar mi mano, y con sólo una aguda exclamación de emoción, tira de mí hacia adelante.

“Espera—Ella—”

"¡Todavía tengo algo que mostrarte!" ella llora y se rompe en un


correr.

No tengo más remedio que perseguirla.


Machine Translated by Google

ONCE

Al principio, sólo escucho la risa de Ella, la alegría natural de un momento sin preocupaciones.

Su cabello se agita a su alrededor mientras corre, flotando bajo el sol. Disfruto de esta vista más de lo

que sé cómo explicar; corre a través de los varios metros restantes de terreno no urbanizado hasta el

centro de una calle abandonada, todo con la desinhibición de un niño. Estoy tan fascinado por esta

escena que pasa un momento antes de que registre el grito distante de una bisagra sin engrasar: la

repetición del acero desgastandose. Mis pies finalmente tocan el pavimento mientras la sigo por el

camino abandonado, el impacto de mis botas en el suelo significa el cambio repentino de lugar con

golpes duros y definitivos. El sol cae sobre mí mientras corro, sorprendiéndome con su severidad, la

luz no disminuye por las nubes o la cubierta de árboles. Reduzco la velocidad a medida que el gemido

distante se hace más fuerte, y cuando la fuente de este lamento finalmente aparece a la vista, patino

hasta detenerme repentinamente.

Un patio de recreo.

Oxidado y abandonado, un conjunto de columpios chirriando cuando el viento empuja

alrededor de sus asientos vacíos.

He visto cosas así antes; los parques infantiles eran comunes en una época anterior al

Restablecimiento; Vi muchos de ellos en mis recorridos por el antiguo territorio no regulado. Se

construyeron con mayor frecuencia en áreas donde existían grandes grupos de viviendas. Barrios.
Machine Translated by Google

No se sabía que se encontraran parques infantiles al azar cerca de áreas densamente

boscosas como el Santuario, ni se construyeron sin motivo alguno en medio de la nada.

No es la primera vez que estoy desesperado por entender dónde estamos.

Me acerco a la estructura oxidada, sorprendida al sentir una clara falta de resistencia

cuando entro en el área de juego encantada. El parque infantil está construido sobre un

material que cede un poco cuando camino; parece estar hecho de algo parecido a caucho,

rodeado por lo demás de adoquines de hormigón sujetos a bancos de metal y con la pintura

descascarada en tiras afiladas. Hay largas extensiones de tierra más allá de las fronteras,

donde sin duda alguna vez prosperaron la hierba y los árboles.

Arrugo la frente.

Esto no podría ser parte del Santuario y, sin embargo, no hay ninguna duda de que

todavía estamos dentro de la jurisdicción de Nouria.

Entonces miro a mi alrededor, buscando a Ella.

La veo fugazmente antes de que desaparezca por otra carretera mal pavimentada (el

asfalto viejo y agrietado) y me reprendo en silencio por quedarme atrás. Estoy a punto de

cruzar lo que parecen ser los restos de una intersección cuando de repente ella regresa, su

figura distante aparece a la vista antes de detenerse.

Ella notó que me había ido.

Es un pequeño gesto (me doy cuenta incluso cuando reacciono ante él), pero de todos

modos me hace sonreír. La observo mientras gira, buscándome en la calle, y levanto una

mano para hacerle saber dónde estoy. Cuando nuestras miradas finalmente se encuentran,

ella salta arriba y abajo, haciéndome señas para que avance.

"Date prisa", grita, tapándose la boca con las manos.

Borro la distancia entre nosotros, analizando mi entorno mientras lo hago. Los viejos

letreros de las calles han sido tan completamente destrozados que ahora están renderizados.
Machine Translated by Google

No tiene sentido, pero aún quedan algunos semáforos colgados a intervalos.


También han sobrevivido reliquias del antiguo sistema de altavoces instalado en los
primeros días del Restablecimiento, las siniestras cajas negras todavía pegadas a las

farolas.

Entonces la gente vivía aquí.

Cuando finalmente alcanzo a Ella, tomo su mano y ella inmediatamente tira de mí


hacia adelante, incluso cuando está un poco sin aliento. Correr siempre ha sido más difícil
para Ella que para mí. Aún así, me resisto a su esfuerzo por arrastrarme.

"Amor", digo. "¿Dónde estamos?"

“No te lo voy a decir”, dice, sonriendo. “Aunque tengo un


sintiendo que ya lo has descubierto”.

"Este es un territorio no regulado".

"Sí." Ella sonríe más brillantemente, luego se apaga. "Especie de."

"Pero cómo­"

Ella niega con la cabeza antes de intentar empujarme hacia adelante nuevamente,
ahora con mayor dificultad. “¡Aún no hay explicaciones! ¡Vamos, ya casi llegamos!

Su energía es tan efervescente que me hace reír. La observo un momento mientras


lucha por moverme, su esfuerzo no difiere del de un personaje de dibujos animados. Me
imagino que debe frustrarla no poder usar sus poderes conmigo, pero luego me recuerdo
a mí mismo que Ella nunca haría algo así incluso si pudiera; ella nunca me dominaría sólo
para conseguir lo que quería.
Ella no es así.

Ella es y siempre ha sido una mejor persona de lo que yo seré jamás.

Entonces la observo, sus ojos brillan al sol y el viento le revuelve el pelo. Es una visión
de belleza, con las mejillas enrojecidas por el sentimiento y el esfuerzo.
Machine Translated by Google

"Aaron", dice, fingiendo estar enojada. No creo que sea productivo decírselo, pero lo

encuentro adorable. Cuando finalmente suelta mi mano, levanta los brazos en señal de

derrota.

Sonrío mientras coloco un cabello arrastrado por el viento detrás de su oreja; su fingir

la ira se disipa rápidamente.

"¿Realmente no quieres decirme nada sobre adónde vamos?" Pregunto. “¿Ni una sola

cosa? ¿No puedo hacer ni una sola pregunta aclaratoria?

Ella niega con la cabeza.

"Veo. ¿Y hay alguna razón particular por la cual nuestro destino es tan

¿Un secreto muy bien guardado?

"¡Esa era una pregunta!"

"Bien." Frunzo el ceño y entrecierro los ojos a lo lejos. "Sí."

Ella pone sus manos en sus caderas. "Vas a hacerme otra pregunta, ¿no?"

“Sólo quiero saber cómo logró Nouria atraer territorio no regulado bajo su protección.

También me gustaría saber por qué nadie me dijo que ella tenía planes de hacer tal cosa.

Y por qué­"

"No, no, no puedo responder esas preguntas sin estropear la sorpresa".

Ella deja escapar un suspiro, pensando. “¿Qué pasa si prometo explicarte todo cuando

lleguemos allí?”

"¿Cuánto falta para que lleguemos allí?"

"Aarón".

"Está bien", digo, reprimiendo una risa. "Bueno. No mas preguntas."

"¿Juras?"

"Lo juro."
Machine Translated by Google

Ella lanza una exclamación de alegría antes de besarme rápidamente en la mejilla y


luego vuelve a tomar mi mano. Esta vez, dejé que me arrastrara hacia adelante, siguiéndola,
sin decir una palabra más, por un camino sin señalizar.

La calle se curva a medida que avanzamos, sin querer incluso ahora revelar nuestro
destino. Ignoramos las aceras, ya que aquí no se esperan coches, pero todavía se siente
extraño caminar por el centro de una calle, nuestros pies siguiendo las líneas amarillas
descoloridas de otro mundo, evitando baches mientras caminamos.
ir.

Hay más árboles aquí de los que esperaba, más hojas verdes y parches de hierba viva
de los que pensé que encontraríamos. Son vestigios de otra época, que aún logran
sobrevivir, de alguna manera, a pesar de todo. La débil vegetación parece multiplicarse a
medida que avanzamos, los árboles medio desnudos plantados a ambos lados del camino
picado de viruelas se aferran a las ramas sobre nuestras cabezas para formar un misterioso
túnel a nuestro alrededor. La luz del sol atraviesa las redes de madera de arriba, proyectando
un caleidoscopio de luces y sombras a través de nuestra
cuerpos.

Sé que debemos estar acercándonos a nuestro destino cuando la energía de Ella


cambia, sus emociones son un revoltijo de alegría y nervios. No pasa mucho tiempo antes
de que el camino muerto finalmente se abra a una vista expansiva, y llego a una escena violenta.
detener.

Esta es una calle residencial.

Poco menos de una docena de casas, cada una a varios metros de distancia,
separadas por jardines cuadrados y muertos. Mi corazón late salvajemente en mi pecho,
pero esto no es nada que no haya visto antes. Es una visión de una época pasada; Estas
casas, como tantas otras ubicadas en terrenos no regulados, se encuentran en diversos
estados de deterioro, sucumbiendo al tiempo, el clima y el abandono. Tejados
derrumbándose, paredes tapiadas, ventanas rotas, puertas de entrada colgando de sus bisagras, todo med
Machine Translated by Google

Es como tantos otros barrios del continente, salvo una diferencia extraordinaria.

En el centro hay una vivienda.

No una casa, ni un edificio, sino un hogar, rescatado de los escombros.

Lo han pintado de un tono blanco sencillo y elegante, no demasiado blanco; sus paredes y techo

han sido reparados, la puerta de entrada y las contraventanas son de un verde salvia pálido. La

vista me produce un déjà vu; Me acuerdo inmediatamente de otra casa de otra época, en un lugar

diferente. Azul huevo de Robin.

La diferencia entre ellos, sin embargo, es de alguna manera palpable.

La antigua casa de mis padres era poco más que un cementerio, un museo de la oscuridad.

Esta casa es luminosa y ofrece posibilidades, las ventanas son grandes y brillantes, y más allá de

ellas: gente. Rostros y cuerpos familiares, apiñados en la sala del frente. Si me esfuerzo, puedo

escuchar sus voces apagadas.

Esto debe ser algún tipo de sueño.

El césped necesita agua desesperadamente y el único árbol del jardín delantero se marchita

lentamente bajo el sol. Hay un dúo de contenedores de basura oxidados visibles en un callejón

lateral, donde un gato callejero sorpresa languidece bajo un rayo de sol. No recuerdo la última vez

que vi un gato. Siento como si hubiera entrado en una máquina del tiempo, en la visión de un

futuro que me dijeron que nunca tendría.

"Ella", susurro. "¿Qué hiciste?"

Ella aprieta mi mano; La oigo reír.

Me giro lentamente para mirarla, una gran cantidad de sentimiento surge dentro de mí con un

fuerza tan grande que me asusta.

"¿Qué es esto?" Pregunto, casi incapaz de hablar. "¿Qué estoy mirando?"

Ella respira profundamente y exhala mientras junta las manos.

Está nerviosa, me doy cuenta.

Esto me sorprende.
Machine Translated by Google

“Tuve la idea hace mucho tiempo”, dice, “pero entonces no era viable. Siempre
quise que pudiéramos recuperar estos viejos barrios; Siempre me pareció un desperdicio
perderlos por completo. Todavía vamos a tener que demoler la mayoría de ellos, porque
la mayoría están demasiado dañados para repararlos, pero eso significa que también
podemos rediseñarlos mejor, y significa que podemos vincularlo todo al nuevo paquete
de infraestructura, creando empleos para gente.

"Por cierto, he estado en conversaciones con nuestro urbanista recién contratado".


Ella sonríe con fuerza. “Nunca pude contarte sobre eso ayer. Esperamos reconstruir
estas áreas en fases, dando prioridad al trasplante de discapacitados, ancianos y
personas con necesidades especiales. El Restablecimiento hizo todo lo posible para
enviar a cualquiera que consideraran no apto a los asilos, lo que significa que ninguno
de los complejos que construyeron tenía provisiones para los ancianos o los enfermos
o todos los huérfanos, lo cual, quiero decir, por supuesto, ya sabes todo esto. " Ella mira
fijamente hacia otro lado, abrazándose a sí misma con fuerza. Cuando vuelve a levantar
la vista, me sorprende la potencia de su dolor y gratitud.

“Realmente no creo haberte agradecido lo suficiente por todo lo que has hecho”,
dice, con la voz quebrada mientras habla. “No tienes idea de lo que significó para mí.
Gracias. Mucho."

Se arroja a mis brazos y la abrazo con fuerza, todavía atónita y en silencio. Siento
todas sus emociones a la vez, amor, dolor y miedo, me doy cuenta, por el futuro. Mi
corazón late con fuerza en mi pecho.

Ella siempre ha estado profundamente preocupada por el bienestar de los internos


del asilo. Después de recuperar el Sector 45, ella y yo hablábamos hasta altas horas
de la noche sobre sus sueños de cambio; A menudo decía que lo primero que haría
después de la caída del Restablecimiento sería encontrar una manera de reabrir y dotar
de personal a los antiguos hospitales, en previsión de la transferencia inmediata de asilo.
residentes.
Machine Translated by Google

Mientras Ella estaba en recuperación, lancé esta iniciativa personalmente.

Hemos comenzado a dotar de personal a los hospitales recién abiertos no sólo con

médicos y enfermeras recuperados de los complejos, sino también con suministros y soldados

de los cuarteles generales del sector local de todo el continente. El plan es evaluar a cada

víctima de asilo antes de decidir si necesita tratamiento médico continuo y/o rehabilitación

física. Cualquiera de ellos sano y capaz será entregado nuevamente al cuidado de sus

parientes vivos, o de lo contrario será encontrado


Alojamiento seguro.

Ella me ha agradecido por hacer esto mil veces, y cada vez que lo he hecho

Le aseguré que mis esfuerzos eran, en el mejor de los casos, nominales.

Aún así, ella se niega a creerme.

"No hay nadie en el mundo como tú", dice, y puedo

Prácticamente siento su corazón latiendo entre nosotros. "Estoy muy agradecido por ti".

Estas palabras me provocan un dolor agudo, una especie de placer que me dificulta

respirar. “No soy nada”, le digo. “Si logro ser algo, es sólo gracias a ti”.

"No digas eso", dice, abrazándome con más fuerza. "No hables así de ti mismo".

"Es cierto."

Nunca habría podido hacer las cosas tan rápido para ella si Ella no se hubiera ganado ya

el contingente militar, una hazaña lograda casi exclusivamente a través de rumores y chismes

sobre su trato a los soldados de mi antiguo sector.

Durante su breve mandato en 45, Ella dio a los soldados permiso para reunirse con sus

familias, asignó a aquellos con niños raciones más grandes y eliminó la ejecución como

castigo por cualquier infracción, menor o mayor. Regularmente ignora estos cambios como si

no fueran nada. Para ella, eran casuales.


Machine Translated by Google

declaraciones hechas durante una comida, una mujer joven agitando un tenedor mientras protestaba

contra las dignidades fundamentales que se les niegan a nuestros soldados.

Pero estos cambios fueron radicales.

Su compasión natural incluso hacia los soldados de infantería más bajos le ganó la lealtad de

Ella en todo el continente. Al final, costó poco trabajo convencer a nuestros hombres y mujeres de

infantería norteamericanos de que aceptaran órdenes de Juliette Ferrars; se movieron rápidamente

cuando les ordené que lo hicieran en su nombre.

Sus superiores, sin embargo, han demostrado tener una lucha completamente diferente.

Aun así, Ella aún no ve cuánto poder ejerce ni cuán significativamente su punto de vista cambia

las vidas de tantas personas. En consecuencia, se niega a sí misma cualquier derecho a crédito;

atribuyendo sus decisiones a lo que ella llama “una comprensión básica de la decencia humana”. Le

digo, una y otra vez, lo raro que es encontrar entre nosotros a alguien que haya conservado tal

decencia. Quedan aún menos los que pueden mirar más allá de sus propias luchas el tiempo

suficiente para ser testigos del sufrimiento de los demás; menos aún, ¿quién haría algo al respecto?

él.

Que Juliette Ferrars sea incapaz de verse a sí misma como una excepción es

parte de lo que la hace extraordinaria.

Respiro hondo y tranquilizador mientras la sostengo, todavía estudiando la casa a lo lejos. Oigo

el sonido apagado de la risa, el bullicio del movimiento. Se abre una puerta en algún lugar y luego

se cierra de golpe, desatando sonidos y clamores, y voces cada vez más fuertes.

"¿Dónde quieres estas sillas?" Escucho a alguien gritar, la respuesta es demasiado baja para

ser inteligible.

Los temblores emocionales continúan destrozándome.

Me doy cuenta de que están preparando nuestra boda.

En nuestra casa.
Machine Translated by Google

"No", susurra Ella contra mi pecho. "No es verdad. Te mereces todo lo bueno del
mundo, Aaron. Te amo más cada día y ni siquiera pensé que eso fuera posible”.

Esta declaración casi me mata.

Ella se aleja para mirarme a los ojos, ahora luchando contra las lágrimas, y puedo
Casi no la miro por miedo a que yo haga lo mismo.

“Nunca te quejas cuando quiero comer todas las comidas con todos. Nunca te quejas
cuando pasamos horas en el Q por la noche. Nunca te quejas de dormir en el suelo de
nuestra habitación del hospital, algo que has hecho todas las noches durante las últimas
catorce noches. Pero te conozco. Sé que debe estar matándote”. Respira profundamente
y de repente no puede mirarme a los ojos.

"Necesitas tranquilidad", dice. “Necesitas espacio y privacidad. Quiero que sepas que
lo sé... que te veo. Aprecio todo lo que haces por mí y lo veo, lo veo cada vez que
sacrificas tu comodidad por la mía. Pero también quiero cuidar de ti. Quiero darte paz.
Quiero darte un hogar. Conmigo."

Hay un calor aterrador detrás de mis ojos, un sentimiento que siempre me obligo a
matar a toda costa y que hoy no puedo vencer del todo. Es demasiado; Me siento
demasiado lleno; Soy demasiadas cosas. Aparto la mirada y respiro profundamente, pero
mi exhalación es inestable, mi cuerpo inestable y mi corazón salvaje.

Ella levanta la vista, lentamente al principio, y su expresión se suaviza al ver mi rostro.

Me pregunto qué ve ella en mí entonces. Me pregunto si ella es capaz de ver

a través de mí incluso ahora, y luego me sorprendo por preguntarme. Ella es la única que
alguna vez se ha molestado en preguntarse si soy más de lo que soy.
aparecer.
Machine Translated by Google

Aún así, sólo puedo negar con la cabeza, sin confiar en mí mismo para hablar.

Ella experimenta una aguda punzada de miedo en el silencio que se produce y se muerde el

labio antes de preguntar: “¿Me equivoqué? ¿Lo odias?

"¿Lo odio?" Me separo de ella por completo ante eso, encontrando mi voz sólo cuando un extraño

pánico se apodera de mí, haciéndome difícil respirar. “Ella, yo no. . . No he hecho nada para merecerte.

La forma en que me haces sentir, las cosas que me dices, es aterradora. Sigo pensando que el mundo

se dará cuenta, en cualquier momento, de lo completamente indigno que soy. Sigo esperando que

suceda algo horrible, algo que reinicie la balanza y me devuelva al infierno, al que pertenezco, y

entonces todo esto simplemente desaparecerá. Simplemente desaparecerás. Dios, sólo de pensarlo...

Ella niega con la cabeza. “Tú y yo... Aaron, la gente como nosotros piensa que las cosas buenas

desaparecerán porque así ha sido siempre. Las cosas buenas nunca han durado en nuestras vidas;

la felicidad nunca ha durado. Y de alguna manera sólo podemos esperar lo que hemos experimentado”.

Estoy sosteniendo una ansiedad en toda regla ahora, mi cuerpo traidor se está cerrando.

Me agacho y Ella toma mis manos y me ancla.

La miro a los ojos incluso mientras mi corazón se acelera.

“¿Pero sabes de lo que me he dado cuenta?” ella dice. “Me he dado cuenta de que tenemos el

poder de romper estos ciclos. Podemos elegir la felicidad para nosotros y para los demás, y si lo

hacemos con suficiente frecuencia, se convertirá en nuestra nueva normalidad, desplazando al

pasado. La felicidad dejará de parecer extraña si la vemos todos los días”.

“Ella…”

"Te amo", dice ella. "Siempre te he amado. No voy a ninguna parte."


Machine Translated by Google

Entonces la tomo en mis brazos, apretándola con fuerza contra mí, respirando su familiar

aroma. Cuando ella está aquí, aquí mismo, es mucho más fácil respirar. Ella es real cuando

está en mis brazos.

"Ni siquiera sé cómo agradecerte por esto", le susurro en el pelo, cerrando los ojos

contra el calor en mi cabeza, en mi pecho. “No tienes idea de lo que significa para mí, amor.

Es el regalo más grande que alguien haya dado jamás.


a mí."

Entonces ella se ríe, suave y gentil.

"No me agradezcas todavía", dice, mirando hacia arriba. «La casa todavía necesita

mucho trabajo. El exterior está en bastante buen estado ahora, pero el interior sigue siendo

un desastre. Sólo pudimos tener lista una de las habitaciones a tiempo, pero
era­"

"¿Nosotros?" Me recuesto, frunciendo el ceño.

Ella se ríe a carcajadas ante la expresión de mi cara. “Por supuesto que sí”, dice.

“¿Pensaste que hice todo esto por mi cuenta? Todos ayudaron. Todos dedicaron gran parte

de su tiempo para que esto sucediera para usted”.

Sacudo la cabeza. “Si la gente ayudaba, lo hacían por ti”, señalo.


"Yo no."

"Ellos también se preocupan por ti, Aaron".

“Esa es una mentira muy generosa”, digo, sonriendo ahora.

"No es mentira".

"Es posiblemente la mentira más grande que jamás hayas dicho".

"¡Que no es! Incluso Ian ayudó. Me enseñó a enmarcar una pared, y fue muy paciente,

y ya sabes lo que siente por mí. Incluso Nouria ayudó.

Bueno, especialmente Nouria. No podríamos haber hecho nada de esto sin


Nouria.”
Machine Translated by Google

Esto me parece especialmente sorprendente, dado su manifiesto odio hacia mi


existencia. “¿Ella puso esta área bajo su protección? ¿Sólo para mí?"

Ella asiente y luego frunce el ceño. "Bien. Sí. Quiero decir, más o menos. También es parte de un

plan más amplio”.

Sonrío más ante eso. "De verdad", digo.


La participación de Nouria (y la participación de los demás) marca la diferencia.

mucho más sentido si este proyecto es en realidad una pequeña parte de una iniciativa más

amplia, aunque me lo guardo para mí. Ella parece incapaz de creer cuánto me odian todos

aquí, y no me agrada desengañarla de esto.


noción.

“Vamos a construir un campus para el Santuario”, explica, “y esta es la primera fase.


Hicimos que los exploradores hicieran un montón de visitas al sitio de antemano; estas son

las mejores y más funcionales viviendas de los alrededores, porque algunas de ellas fueron

utilizadas en diversas funciones por la CCR del sector local y sus subordinados”.

Levanto las cejas, fascinada.

Ella nunca me habló de esto. Claramente me ha estado ocultando este proyecto

durante días, lo cual es a la vez preocupante y no. Una parte de mí se siente aliviada de

comprender finalmente la distancia que he sentido entre nosotros, mientras que la otra parte de mí
desearía haber estado involucrado.

"Entonces, sí, hemos recuperado varias docenas de acres de territorio no regulado

aquí", dice. “Todo lo cual, hasta hace un par de semanas, estaba bajo control militar. Pensé

que, mientras necesitemos seguridad absoluta (lo que podría tardar un tiempo), no

podremos vivir como si estuviéramos en prisión. Necesitaremos ampliar el Santuario y darle

a nuestra gente una vida real y viable.

“El camino hacia la recuperación será largo”, añade Ella con un suspiro. “El trabajo va

a ser brutal. Lo mínimo que puedo hacer es darle refugio adecuado, privacidad,
Machine Translated by Google

y comodidades para quienes dedican su vida a su reconstrucción. Primero quiero


reconstruir todas las casas de esta zona. Luego quiero construir escuelas y un hospital

adecuado. Podemos salvaguardar parte del terreno original no urbanizado, convirtiéndolo


en parques. Espero que algún día se convierta en un campus privado, una nueva capital,
mientras reconstruimos el mundo. Y luego, tal vez algún día, cuando las cosas sean más
seguras, podamos derribar nuestros muros y reunirnos con el público en general”.

"Guau."

Me separo de ella un momento para mirar a un lado y a otro de la calle, luego a lo


lejos. Lo que ella está describiendo es una tarea enorme. No puedo creer cuánto espacio
ya pudieron recuperar. “Esta es una idea extraordinaria, Ella. Realmente. Es brillante." La
miro, forzando una sonrisa. "Ojalá hubiera podido ayudar".

“Realmente quería contártelo”, dice, frunciendo el ceño. “Pero no pude decir nada
porque sabía que querrías venir a ver el área, y entonces habrías notado todos los
materiales de construcción, y entonces habrías querido saber por qué tanta gente estaba
trabajando tan duro. en esta casa, y entonces hubieras querido saber quién iba a vivir en
ella...

"No habría hecho tantas preguntas".


Ella me lanza una mirada dura.

"No, tienes razón". Asiento con la cabeza. "Habría arruinado la sorpresa".

"¡EY!"

Me giro ante el sonido de la voz familiar. Kenji viene por el patio lateral de la casa. Él
sostiene una silla plegable en una mano y agita lo que parece ser una ramita de algún tipo
de flor en la otra. “¿Ustedes dos entran o qué? Brendan se queja de perder la luz o
Machine Translated by Google

algo de mierda: dice que el sol estará directamente encima en un par de horas, lo que
aparentemente es muy malo para las fotografías. De todos modos, Nazeera también se
está impacientando; ella dice que J necesita empezar a prepararse pronto”.

Miro a Kenji, luego a Ella, estupefacta. Ella ya luce perfecta.


“¿Cómo prepararse?”

“Tengo que ponerme el vestido”, dice y se ríe.

"Y maquillaje", grita Kenji desde el otro lado de la calle. “Nazeera y Alia
Dicen que necesitan maquillarla. Y algo sobre su cabello.

Me pongo rígido. “¿Tienes un vestido? Pero pensé­"

Ella me besa en la mejilla, interrumpiéndome. "Está bien, puede que queden algunas
sorpresas más durante el día".

"No estoy seguro de que mi corazón pueda soportar más sorpresas, amor".

"¿Qué te parece esto de sorpresa?" Dice Kenji, apoyándose en la silla plegable. “¿Este
hermoso pedazo de mierda aquí?” Señala la ruinosa casa de al lado. "Éste es mío".

Eso borra la sonrisa de mi cara.

"Así es, amigo". Kenji está sonriendo ahora. “Vamos a ser vecinos”.
Machine Translated by Google

DOCE

Ella pronto es arrastrada por un tornado de mujeres (Nazeera, Alia y Lily) que salen
corriendo por la puerta en un enjambre, envolviéndola en sus profundidades antes de
que yo haya tenido la oportunidad de despedirme como es debido.

Hay poco más que un leve chillido de Ella—

Y ella se ha ido.

Me encuentro solo frente a lo que todavía estoy procesando como mi


propia casa, mi mente da vueltas y mi corazón acelera, cuando Kenji se acerca a mí.

"Vamos, hombre", dice, todavía sonriendo. "Tú también tienes cosas que hacer".

Lo miro. "¿Qué tipo de cosas?"

"Bueno, antes que nada, esto es para ti", dice, ofreciéndome la pequeña ramita que
noté en su mano antes. “Es para tu solapa. Es como, ya sabes, como un
­a­"

"Sé lo que es un boutonniere", digo con rigidez. Acepto el pequeño spray,


examinándolo ahora con sorpresa. Es una sola gardenia acurrucada contra una elegante
disposición de sus propias hojas brillantes, con los tallos atados con un trozo de cinta
negra, perforada con un alfiler. El paquete es elegante y sorprendentemente fragante.
De hecho, las gardenias son una de mis flores favoritas.

Entonces miro a Kenji, incapaz de ocultar mi confusión.

Él se encoge de hombros. “No me mires, hermano. No tengo idea de qué tipo de


flor es esa. J simplemente me dijo lo que quería”.

"Esperar." Frunzo el ceño ante eso, más confundida por el momento. "¿Tu hiciste esto?"
Machine Translated by Google

"Simplemente hice lo que ella me pidió que hiciera, ¿de acuerdo?" dice, levantando las

manos. "Entonces, si odias la flor, deberías hablar con tu prometida, porque no es mi culpa..."

“¿Pero de dónde vino esta flor? También vi gente con flores antes y no entendí dónde...

"Oh." Kenji deja caer las manos. Me mira fijamente un momento antes de decir: “La antigua

sede del sector. ¿Recuerdan que ustedes siempre tenían estos raros arreglos florales a los 45?

Nunca supimos dónde o cómo se obtenían, pero todos siempre pensaron que era extraño que el

cuartel general pudiera conseguir orquídeas elegantes o lo que fuera, mientras que los civiles no

podían conseguir mucho más que dientes de león. De todos modos, en realidad fue idea de

Juliette. Ella recomendó que localizáramos al florista que solía llevar a cabo órdenes para El

Restablecimiento en esta área. Nos ayudó a conseguir todo lo que necesitábamos, pero las

flores no fueron entregadas hasta anoche. Otra razón por la que J quería posponer”.

"Bien." Estoy atónito. "Por supuesto."

Mi asombro no tiene nada que ver con descubrir que Ella es tan impresionante e ingeniosa

como siempre la supe; No, simplemente soy incapaz de creer que alguien pudiera llegar tan lejos

por mí.

Todavía me estoy tambaleando un poco mientras intento sujetar la flor a mi suéter, cuando

Kenji levanta una mano nuevamente.

"Uh, no hagas eso todavía", dice. "Vamos."

"¿Por qué?"

"Porque, hombre, todavía tenemos cosas que hacer".

Se da vuelta como para irse, pero yo sigo clavado al suelo.

"¿Qué tipo de cosas?" Pregunto.


Machine Translated by Google

"Sabes." Hace un gesto indescifrable, frunciéndome el ceño.


“¿Cosas de boda?”

Me siento tenso. “Si el propósito de mi pregunta aún no le ha resultado evidente,


Kishimoto, permítame ser muy claro ahora: le pido que sea específico”.

Él se ríe de eso. “¿Alguna vez haces algo que alguien te pide sin antes hacer un millón
de preguntas?”
"No."

"Bien." Se ríe de nuevo. "Bueno. Bueno, J probablemente estará peinándose y


maquillándose por un tiempo, lo que significa que puedes ayudarnos a terminar de
instalarnos en el patio trasero. Pero primero, Winston tiene una sorpresa para ti”.

"No gracias."

Kenji parpadea. "¿Qué quieres decir con no, gracias?"

"No quiero más sorpresas", digo, mi pecho se contrae en la parte


muy pensado. "No puedo soportar más sorpresas".

"Escucha, honestamente puedo entender lo que podrías estar sintiendo en este


momento". Él suspira. “Probablemente tu cabeza esté dando vueltas. Intenté decírselo... le
dije que no era una buena idea ofrecerle una boda a una persona, pero da igual. Ella
simplemente hace lo suyo. De todos modos, esta es una buena sorpresa, lo prometo.
Además, puedo darte un pequeño recorrido por tu nuevo lugar”.

Es esta última línea la que me desarraiga de donde estoy.

Hay una serie de escalones cortos que conducen a la casa, y los tomo lentamente, mi
corazón late nerviosamente mientras miro a mi alrededor. Hay un porche delantero
considerable con vigas y barandillas recién pintadas, un área decente para colocar una
mesa y sillas cuando hace buen tiempo. Las grandes ventanas que flanquean la puerta de
entrada están acentuadas con lo que parecen estar en funcionamiento, contraventanas de
color verde salvia pálido, y la puerta de entrada está pintada a juego. Lentamente, abro esta puerta.
Machine Translated by Google

que ha quedado entreabierta, cruzando el umbral ahora con aún mayor temor. El piso de
madera cruje bajo mis pies cuando entro al vestíbulo principal, el clamor y la conmoción
de la habitación se detiene repentina y misteriosamente cuando entro.
ingresar.

Todos se vuelven para mirarme.

El tamborileo en mi pecho golpea con más fuerza y, por un momento, me siento


flotando en este mar de incertidumbre. Me quedo sin palabras, ya que nunca en toda mi
vida estuve preparado para enfrentar un escenario tan extraño.

Intento pensar, entonces, en lo que haría Ella.

"Gracias", digo en el silencio. "Para todo."

La multitud estalla en gritos y vítores ante eso, la tensión desapareció en un instante.


La gente grita felicitaciones en medio del estruendo y, a medida que mis nervios
comienzan a relajarse, puedo distinguir mejor sus rostros individuales; reconozco algunos;
otros no. Adam es el primero en saludarme desde un rincón lejano, y entonces me doy

cuenta de que tiene su brazo libre alrededor de la cintura de un joven.


mujer con cabello rubio.

Otras cosas.

Recuerdo su nombre. Es una chica dolorosamente tranquila, miembro del grupo que
recogió a Ella antes y una de las amigas de Winston. Hoy parece inusualmente brillante
y feliz.
Adán también.

Asiento en respuesta y él sonríe antes de darse la vuelta para susurrar algo al oído
de Alia. Entonces aparece James, casi de la nada, golpeando agresivamente a Adam en
el brazo, después de lo cual los tres entablan una breve y tranquila discusión que termina
con Alia asintiendo fervientemente. Besa a Adam en la mejilla antes de desaparecer en
una habitación justo al final del pasillo, y me quedo mirando la puerta de esta habitación
mucho después de que ella la haya cerrado.
Machine Translated by Google

Ella debe estar ahí.

Durante lo que parece un tiempo peligrosamente largo, me siento paralizado en el


lugar, estudiando las paredes y ventanas imperfectas de una casa que es mía, que será
mía hoy, esta noche, mañana.
No puedo creerlo.

Podría besar su suelo podrido.

"Sígueme", dice Kenji, su voz me saca de mi estupor. Me guía a través de la pequeña


casa como si hubiera recorrido estos caminos cientos de veces, y entonces me doy cuenta
de que así es.

Todos estos días ha estado trabajando en este proyecto. Para Ella. Para mí.

Siento una punzada de culpa aguda y que me distrae.

"¿Hola?" Kenji mueve una mano frente a mi cara. “¿Quieres ver la cocina, o no? Quiero
decir, realmente no lo recomiendo, porque la cocina probablemente necesita más trabajo,
pero bueno, es tu casa”.
"No necesito ver la cocina".

“Genial, entonces iremos directo al grano. Primero Winston, luego el patio trasero.
¿Suena bien? Nunca pareces tener problemas para trabajar con traje, así que no creo que
hoy tampoco sea un problema para ti”.

Yo suspiro. “No tengo ningún problema en ayudar con el trabajo manual, Kishimoto.
De hecho, me hubiera encantado hacerlo antes”.

"Genial, bueno, eso es lo que nos gusta escuchar". Kenji me da una palmada en la
espalda y aprieto los dientes para evitar matarlo.

"Está bien", dice. “Así que no voy a torturarte con más incógnitas, porque no creo que
te gusten las sorpresas. También creo que probablemente seas el tipo de persona a la que
le gusta poder visualizar previamente las cosas (lo que ayuda a controlar la ansiedad de no
saber las cosas), así que te guiaré paso a paso. ¿Suena bien?"
Machine Translated by Google

Me detengo repentinamente y miro a Kenji como si nunca lo hubiera visto.


antes. "¿Qué?"

"¿Qué quieres decir ?"

"¿Cómo supiste que no me gustan las sorpresas?"

"Hermano, estás olvidando que te vi tener un ataque de pánico real".


Se golpea la cabeza. "Sé algunas cosas, ¿de acuerdo?"

Entrecierro los ojos hacia él.

“Está bien, bueno”—se aclara la garganta—“también está esta doctora con la que
estamos trabajando ahora—una de las señoras que dirige las evaluaciones de salida para
los residentes del asilo—y ella es, como, increíblemente inteligente. Tiene todo tipo de
cosas interesantes que decir sobre estos pacientes y todo lo que han pasado. De todos
modos, deberías hablar con ella. Tuvimos un paciente que fue autorizado (sano, bien,
totalmente normal) para ser devuelto a sus familiares, pero este tipo no podía subir a un
avión sin sufrir un gran ataque de pánico. El médico le estaba explicando a Sam que, para
algunas personas, subirse a un avión es aterrador porque tienen que poder confiar en que
el piloto controlará el avión, y algunas personas simplemente no pueden confiar así. No
pueden ceder el control.
De todos modos, me hizo pensar en ti”.

Detesto profundamente esta comparación y se lo digo. “Estoy perfectamente


capaz de subirse a los aviones”, señalo.

“Sí, lo sé, pero... sabes a qué me refiero, ¿verdad? ¿Generalmente?"


"No."

Kenji suspira. “Sólo digo que creo que probablemente te ayude saber exactamente qué
va a pasar a continuación. Te gusta tener el control. No te gusta no saber las cosas.
Probablemente te guste imaginar cosas en tu cabeza antes de que sucedan”.
Machine Translated by Google

“Tuviste una sola conversación con un médico y ahora crees que estás
¿Capaz de psicoanalizarme?

“No estoy…” Kenji levanta los brazos. “Sabes qué, lo que sea. vamos
ir. Winston está esperando.
"Esperar."

Kenji me mira, la irritación escrita en todas sus facciones. "¿Qué?"

“Puede que haya una pequeña pizca de verdad en lo que dijiste. Un grano muy,
muy pequeño”.

"Lo sabía ", dice, señalándome. “Le dije a ella también, pensé, vaya, realmente
deberías hablar con este tipo que conocemos, le vendría bien mucha ayuda para
resolver algunos…”

"No lo hiciste". Un músculo salta en mi mandíbula. "Dime que en realidad no le


dijiste eso".

“Yo también le dije eso. Era una mujer inteligente y creo que podría tener algunas
cosas realmente interesantes que decirte. Ella estaba hablando de algunos de estos
reclusos y los problemas que enfrentaban y yo dije, Dios mío, podrías estar describiendo
a Warner ahora mismo”.

"Ya veo", digo, y asiento. “Debería matarte aquí, ¿no? En mi


propia casa. El día de mi boda. Podría ser tu regalo para mí”.

“¡Esto, aquí mismo!” Él extiende los brazos. "¡Este es un ejemplo perfecto!


¡No sabes cómo resolver problemas sin recurrir al asesinato! ¿Cómo no ves esto como
un problema? Él niega con la cabeza. "No lo sé, hombre, es posible que quieras
considerar..."

Respiro profundamente y miro al techo. "Por el amor de Dios,


Kishimoto. ¿Dónde está Winston y qué quiere de mí?

“¿Alguien dijo mi nombre?” Winston asoma la cabeza por una puerta en


el corredor de adelante. "Entra. Estoy todo listo para ti".
Machine Translated by Google

Le lanzo a Kenji una mirada mordaz antes de retirarme por el pasillo, mirando hacia
la nueva habitación con cierta preocupación. Parece ser una especie de dormitorio, aunque
necesita urgentemente una reforma. Y pintar. Winston ha instalado lo que parece ser un
pequeño centro de mando: una sucia mesa plegable que muestra una selección
ingeniosamente dispuesta de corbatas, pajaritas, gemelos y calcetines. Lo miro fijamente
y empiezo a comprender, pero me distrae un olor extraño y acre que sólo parece
intensificarse cuanto más tiempo permanezco aquí.

“¿Qué diablos es ese olor?” Pregunto, frunciendo el ceño ante los viejos paneles de madera.

"Sí", dice Winston, encogiéndose de hombros. “No lo sabemos. Pensamos que tal vez
hay una rata muerta en la pared. O tal vez un par de ratas muertas”.

"¿Qué?" Lo miro fijamente.

"¡O!" Kenji dice alegremente. "¡O es solo moho!"

“Una alternativa encantadora.”

"Bueno." Winston aplaude, sonriendo. “Podemos hablar de


las ratas mañana. ¿Estás listo para ver tu traje?
“¿Qué traje?”

"Tu traje de boda", dice Winston, mirándome ahora con una expresión extraña en su
rostro. "Realmente no pensaste que te ibas a casar hoy con la ropa que llevas puesta,
¿verdad?"

"No, no es ropa bonita", añade Kenji.

"Para ser justo." Me encuentro con los ojos de Winston. “No he podido predecir nada
de lo que me iba a pasar hoy. ¿Cómo se suponía que iba a saber que habías logrado
salvar mi traje de boda de los escombros?
Nadie me dijo."

"No lo rescatamos de los escombros", dice Winston, riendo. "Te hice uno nuevo".
Machine Translated by Google

Esto me deja brevemente sin palabras. Miro a Winston y luego a Kenji. “¿Me hiciste
un traje nuevo? ¿Cómo? ¿Por qué? ¿Cuando?"

"¿Qué quieres decir?" Winston sigue sonriendo. “No podíamos dejarte llegar
casado sin un traje adecuado”.

“¿Pero cómo encontraste el tiempo? Debes haber...

“¿Has estado despierto toda la noche?” Brendan mete la cabeza en la habitación


y luego entra por completo. “¿Terminar la mayor parte del trabajo a mano? Sí, Winston
estuvo despierto toda la noche por ti. Casi no dormí nada. Por eso no fue muy amable
de tu parte ser tan grosero con él esta mañana.

Miro de Brendan a Winston y a Kenji.

No tengo idea de qué decir, y sólo estoy pensando en cómo responder cuando
Adam y James aparecen en la puerta, dos juegos de nudillos golpeando un rápido
staccato en el marco.

"¡Hola!" Dice James, abandonando la puerta y a su hermano para invadir mi


espacio personal. "¿Te dijeron que soy el único niño permitido en la boda?"

"No."

"Bueno, yo soy. Soy el único niño permitido en la boda. Mis amigos están muy
celosos en este momento porque están todos atrapados en clase”.

"¿Y hubo alguna razón en particular", pregunto con cuidado, "por la cual hicieron
una excepción contigo?"

James pone los ojos en blanco y se abalanza sobre mí, abrazándome por la cintura
en una muestra de seguridad en sí mismo sin precedentes que me deja, brevemente,
paralizado.

"Felicitaciones", dice contra mi suéter. "Estoy muy feliz por ustedes".


Machine Translated by Google

Tengo que recordarme a mí mismo que James no sólo es (biológicamente) mi


hermano, sino también un niño y no merece el rechazo. Le doy unas palmaditas en la
cabeza con un único movimiento rígido que provoca una risa en Kenji, un jadeo en Winston,
un silencio atónito en Brendan y un asombro boquiabierto en Adam.

Me aclaro la garganta y me separo de James tan suavemente como puedo.

"Gracias", le digo.

"De nada", dice, sonriendo. "Gracias por invitarme."


“Yo no invi—”

"¡Entonces!" Adam me interrumpe, intentando y fallando ahora en luchar contra una


sonrisa. "Nosotros, um, acabamos de venir para consultar contigo sobre un par de
detalles". Él mira a James. “¿Verdad, amigo?”

James asiente. "Bien."

“Primero que nada: ¿Alguien te habló de tus votos? ¿Quieres volverte tradicional o
planeas decir algo...?

"Se está volviendo tradicional", dice Kenji, respondiendo por mí antes de que yo
tuviera la oportunidad de responder. "Ya se lo dije a Castle". Se vuelve hacia mí. "Por
cierto, Castle realizará la ceremonia. Lo sabes, ¿verdad?"

"No", digo, mirándolo fijamente. "No sabía eso. ¿Pero qué te hace pensar que no
quiero escribir mis propios votos?

Él se encoge de hombros. “No me pareces el tipo de persona a la que le gusta


pararse frente a una multitud y disparar desde el corazón. Pero me alegro de haberme
equivocado”, afirma. “Si quieres escribir tus propios votos, párate frente a un montón de
personas (la mayoría de las cuales apenas conoces) y dile a Juliette que su cara te
recuerda a un amanecer, no hay problema. Castle es flexible”.

"Preferiría empalarme con una pica".

"Sí." Kenji sonríe. "Es lo que pensaba."


Machine Translated by Google

Kenji se da vuelta para hacerle una pregunta a Adam, algo sobre la logística de la ceremonia, y

estudio la parte posterior de su cabeza, confundida.

¿Cómo? Quiero preguntar. ¿Como supiste?

Winston despliega un portatrajes, lo cuelga en una puerta cercana y abre la cremallera.

a lo largo mientras Brendan desentierra una caja de zapatos de un armario sucio.

Adam dice: "Está bien, todavía tengo algunas preguntas para Warner, pero necesito confirmar con

Castle acerca de los votos, así que volveremos enseguida y encontraré algo".
No te preocupes por la música...

Y siento como si hubiera entrado en una realidad extraña y alternativa, en un mundo al que nunca

pensé que pertenecería. Nunca podría haber anticipado que de alguna manera, en algún lugar de este

tumultuoso camino...

Había adquirido amigos.


Machine Translated by Google

TRECE

El patio trasero es un modesto rectángulo de tierra quemada, la hierba escasa y reseca


muy bien oscurecida por una selección de sillas plegables de madera desgastadas por el
tiempo, la disposición dividida por la mitad por un pasillo artificial, todas ellas frente a un
arco nupcial labrado a mano. Se han clavado en el suelo dos gruesas estacas de madera
cilíndricas de tres metros de alto, y los cinco pies de espacio vacío entre ellas están
cubiertos en la parte superior por una rama de árbol cortada y en bruto, y las uniones
unidas con una cuerda. Esta glorieta de construcción tosca está decorada con una robusta
selección de coloridas flores silvestres; las hojas y los pétalos revolotean con la suave
brisa, infundiendo el aire de la mañana con su fragancia combinada.

La escena es a la vez simple e impresionante, y al verla quedo inmovilizado.

Llevo un traje de tres piezas de color verde oscuro, perfectamente confeccionado,


con camisa blanca y corbata negra. Mi traje original era negro, por pedido; Winston me
dijo que decidió optar por este tono verde intenso porque pensó que se adaptaría a mis
ojos y compensaría mi cabello dorado. Quería discutir con él, pero estaba realmente
impresionado con la calidad de su trabajo y no protesté cuando me entregó un par de
zapatos negros de charol a juego. Distraídamente, toco la gardenia pegada a mi solapa,
sintiendo el peso siempre presente de la caja de terciopelo contra mi muslo.

Hay mesas plegables dispuestas en el extremo opuesto del patio que aún esperan
sus manteles, y a mí me han asignado la tarea de vestirlas.
a ellos. También me han ordenado que me ocupe de las mesas y sillas que deben ser
Machine Translated by Google

dispuestos dentro de las salas de estar y comedor, aún sin amueblar, donde se llevará
a cabo la recepción más tarde esta noche después de un descanso posterior a la
ceremonia, durante el cual nuestros invitados cambiarán de turno de trabajo, se
ocuparán de las cosas en la base y Ella y tendré la oportunidad de tomar fotografías.

Todo esto suena tan perfectamente humano que me enferma.

Como resultado, no he hecho nada de lo que se me pidió. No he podido moverme


de este lugar, mirando el arco de la boda donde pronto tendré que pararme y esperar.

Me aferro al respaldo de una silla, agarrándome con todas mis fuerzas mientras el
peso de las revelaciones del día me inhalan, ahogándome en sus profundidades. Kenji
tiene razón; No disfruto de las sorpresas. Esto es fundamentalmente cierto y, sin
embargo, me gustaría ser el tipo de persona que disfruta de las sorpresas. Quiero vivir
una vida así, poder soportar momentos inesperados de bondad brindados por la
persona que más amo en el mundo. Es sólo que no sé qué hacer con estas experiencias;
mi cuerpo no sabe aceptarlos ni digerirlos.

Estoy tan feliz que es físicamente incómodo; Estoy tan lleno de esperanza que
parece oprimir mi pecho, expulsando el aire de mis pulmones.

Respiro profundamente contra este sentimiento, obligándome a mantener la calma


mientras hago, una y otra vez, la gimnasia mental necesaria para recordarme que mis
miedos son irracionales, cuando siento el acercamiento de un familiar.
energía nerviosa.

Me giro con cuidado para encontrarla, sorprendida de que me haya buscado.

"Oye", dice Sam, tratando de sonreír. Ella está vestida; incluso parece haber
intentado algo parecido a maquillarse, sus párpados brillan bajo la suave luz de la
mañana. "Gran día."
"Sí."
Machine Translated by Google

"Escucha, lo siento". Ella suspira. "No quise arremeter contra ti de esa manera.
anoche. Realmente no lo hice”.

Asiento, luego miro hacia otro lado, mirando a lo lejos. Este patio está separado del
del vecino sólo por una corta y destartalada valla de madera. Kenji sin duda pasará el
resto de nuestras vidas atormentándome desde arriba.

Sam suspira de nuevo, esta vez más fuerte. “Sé que tú y yo no siempre estamos de
acuerdo”, dice, “pero espero que tal vez, si nos conocemos mejor, eso cambie”.

Miro eso y analizo a Sam ahora.

Está siendo sincera, pero su sugerencia me parece poco probable. Entonces noto a
Nouria en mi periferia, acurrucada con su padre y otras tres personas, y desvío mi mirada
en su dirección. Lleva un vestido tubo sencillo en un tono chartreuse que complementa su
piel oscura. Ella parece estar feliz en este momento, sonriendo, lo cual incluso yo me doy
cuenta de que es raro en Nouria estos días.

Sam sigue mi línea de visión, pareciendo entender a dónde han ido mis pensamientos.
“Sé que a veces es un poco dura contigo, pero últimamente ha estado bajo una enorme
presión. Nunca ha tenido que supervisar a tanta gente ni tantos detalles, y El
Restablecimiento ha sido mucho más difícil de deconstruir de lo que pensábamos... ni
siquiera te lo puedes imaginar...

“¿No puedo?” Casi sonrío, incluso cuando mi mandíbula se tensa. “Crees que yo
¿Incapaces de comprender el peso de la carga que asumimos ahora?

Sam mira hacia otro lado. “Yo no dije eso. Eso no es lo que quise decir."

“Nuestra situación es peor que precaria”, le digo. "Y sea lo que sea que pienses de
mí, sea lo que sea que creas que entiendes sobre mí, sólo estoy tratando de ayudar".

Por tercera vez, Sam suspira.


Machine Translated by Google

Ahora, más que nunca, aquellos de nosotros en el Santuario deberíamos ser aliados, pero

Sam y Nouria han llegado a detestarme en las últimas semanas porque los desafío en todo

momento, negándome a estar de acuerdo con sus tácticas o ideología cuando encuentro que le

falta y no está dispuesto a aceptar simplemente para llevarse bien.

Esto les resulta fundamentalmente exasperante y no me importa.

Me niego a hacer cualquier cosa que pueda poner en peligro la vida de Ella y dejar que

nuestro movimiento fracasaría estaría haciendo exactamente eso.

"Quiero que lo intentemos de nuevo", dice Sam, ahora con firmeza mientras me mira a los

ojos. “Quiero que empecemos de nuevo. Hemos estado peleando mucho últimamente y creo que

estarías de acuerdo conmigo en que no es sostenible. Deberíamos estar unidos ahora mismo”.

"¿Unido? Nouria me hizo pensar deliberadamente que no podía casarme. Ella manipuló

voluntariamente la verdad para que la situación pareciera terrible, simplemente para herirme.

¿Cómo pueden esas mezquinas maquinaciones formar una base para la unidad?

“Ella no estaba tratando de herirte. Ella estaba tratando de protegerte”.

“¿En qué realidad alternativa podría ser cierto eso?”

La ira de Sam estalla. "¿Sabes cuál es tu problema?"

"Sí. La lista es larga”.

"Oh, Dios mío", dice, su irritación aumenta. “Este, este es exactamente tu problema. Crees

que lo sabes todo. No cooperas, no haces concesiones y ya has decidido que lo has descubierto

todo. No sabes cómo ser parte de un equipo...

"Tú y Nouria no sabéis cómo aceptar críticas constructivas".

"¿Crítica constructiva?" Sam me mira boquiabierto. “Llamas a tu crítica


¿constructivo?"
Machine Translated by Google

"Eres libre de llamarlo como quieras", le digo con crueldad. “Pero me niego a
permanecer en silencio cuando creo que Nouria y tú estáis tomando decisiones
equivocadas. Regularmente olvidas que fui criado dentro del Restablecimiento, desde
su infancia, y que hay mucho que entiendo sobre la mecánica de las mentes de nuestros
enemigos, más de lo que tú estás dispuesto a saber.
considerar­"

“¿Todo bien por aquí?” pregunta Castle, caminando hacia nosotros. Su sonrisa es
incierto. "No estamos hablando de trabajo en este momento, ¿verdad?"

"Oh, todo está bien", dice Sam con demasiada alegría. “Solo estaba recordándole a
Warner cuánto ha hecho Nouria para mantenerlos a él y a Juliette a salvo el día de su
boda. Un evento en el que creo que todos estamos de acuerdo los haría a ambos
más vulnerables a una amenaza externa”.

De repente me quedo quieto.

"Bueno, sí", dice Castle, confundido. "Por supuesto. Pero eso ya lo sabe, ¿no, señor
Warner? La noticia de su inminente boda empezaba a difundirse y temíamos las posibles
repercusiones tanto para usted como para la señora Ferrars en un día tan feliz.

Todavía estoy mirando a Sam cuando digo en voz baja: "¿Por eso me mintieron
ayer?"

“Nouria pensó que era imperativo que te convenciéramos a ti”, dice Sam con rigidez,
“más que a nadie, de que no te casarías hoy.
Los chicos supremos sabían de la boda antes de irse, y a Nouria le preocupaba que
incluso un vestigio de un intercambio sobre el tema ayer pudiera ser interceptado en sus
comunicaciones diarias, lo cual queríamos asegurarnos de que llevaran a cabo con
normalidad. Las notificaciones que Juliette envió anoche se hicieron en código.
Machine Translated by Google

“Ya veo”, digo, mirando de nuevo a Nouria, que ahora está inmersa en una conversación

con las chicas, Sonya y Sara, quienes sostienen lo que parecen ser pequeñas maletas negras.

Me debería conmover este gesto de protección, pero el hecho de que

Sentir que no se me podía confiar ese plan no ayuda mucho a mejorar mi estado de ánimo.

“Te das cuenta de que simplemente podrías haberme pedido que no dijera nada, ¿no?

Soy perfectamente capaz de tener discreción...

“¿Qué está pasando entre ustedes dos?” Castle frunce el ceño. "Esta no es la energía

que esperaba de ninguno de ustedes en..."

"¿Señor?" Ian está de pie junto a la puerta corrediza (el único punto de acceso a la casa

desde el patio trasero) y le indica a Castle que avance con un gesto agitado. "¿Puedes venir

aquí, por favor? ¿Ahora?"

Castle frunce el ceño y luego nos mira a Sam y a mí. “Habrá mucho tiempo para discutir

asuntos desagradables más tarde, ¿entiendes?

Hoy es un día de celebración. Por todos nosotros."

"Oh, no te preocupes", le dice Sam a Castle. “Todo estará bien, cierto,


¿Warner?

"Quizás", digo, sosteniendo su mirada.

Sam y yo no decimos nada más, y Castle sacude la cabeza antes de alejarse, dejándonos

a los dos solos para disfrutar de un incómodo momento de silencio.

Sam respira profundamente de repente.

"De todos modos", dice en voz alta, mirando a su alrededor en busca de una salida. "Emocionante

día. Mis mejores deseos y todo”.

Mi mandíbula se aprieta. Me ahorré la necesidad de responder a esta débil muestra de

civilidad con el ladrido abrupto y agudo de un perro, acompañado por la tímida amonestación
de un humano.
Machine Translated by Google

Sam y yo nos giramos hacia los sonidos.

Un animal que apenas reconozco está arañando salvajemente la puerta mosquitera,

ladrando (específicamente a mí) a varios metros de distancia. Su pelaje, alguna vez sarnoso

y enmarañado, ahora es de un marrón saludable, con un inesperado toque de blanco; Este

logro se ve socavado por su collar rojo brillante y su ridícula diadema a juego, el indigno

accesorio coronado con un gran lazo carmesí, que se asienta sobre la cabeza del animal. El

autor de este crimen está justo detrás del perro, una joven alta y pelirroja que le ruega

desesperadamente que se calme.

Kenji había dicho que su nombre era Yara.

Ella lucha en vano; la criatura no le presta atención mientras ladra una y otra vez,

mientras toca ansiosamente la puerta mosquitera, mi puerta mosquitera , que sin duda

destruirá si no desiste pronto.

"Déjalo salir", le digo, mi voz suena.

La joven se sobresalta ante eso y rápidamente intenta abrir la puerta mosquitera. Cuando

finalmente logra deslizar el panel para abrirlo, el animal casi se lanza hacia la puerta,

arrastrándola con él.

A mi lado, Sam hace un sonido de disgusto mal ahogado.

"No me di cuenta de que odiabas a los animales", le digo sin mirarla.

“Oh, amo a los animales. Los animales son mejores humanos que las personas
son."

"No estoy en desacuerdo".

"Impactante."

Me vuelvo hacia ella, sorprendido. "¿Porque estas tan enojado?"

Sam suspira y asiente discretamente hacia Yara, quien saluda con entusiasmo incluso

mientras la arrastran en nuestra dirección.

Le levanto las cejas a Sam.


Machine Translated by Google

“Oh, no me mires así”, dice irritada. “No tienes idea de lo que hemos tenido que
afrontar Nouria y yo desde que llegaste. Se puso cien veces peor después de que todos
decidieron que eras una especie de héroe. Fue un momento realmente triste para
nosotros, darnos cuenta de que tantas personas a las que respetábamos eran
sorprendentemente superficiales”.

"Si te hace sentir mejor", digo, respirando mientras levanto una mano en dirección a
Yara, "a mí tampoco me gusta".

"Mierda", dice Sam automáticamente, pero siento su destello de incertidumbre.

Bajo la voz cuando Yara se acerca a nosotros. "¿Te gustaría ser reducido a nada
más que tu huella física, obligado todo el tiempo a absorber el peso de las emociones
indecentes de extraños mientras te evalúan y desnudan?"

Sam se pone rígido a mi lado. Ella se gira para mirarme, con sus sentimientos
dispersos y confusos. La siento reexaminarme.

"¡Hola!" Dice Yara, deteniéndose frente a nosotros.

Es una joven objetivamente amable; Lo reconozco incluso mientras lucho contra una
ola de repulsión. Yara le ha mostrado al animal (y a mí, por extensión) una gran cortesía,
algo que no tenía por qué haber hecho con un extraño en tan poco tiempo. Aún así, sus
sentimientos son a la vez generosos y desconcertantes, algunos de ellos lo suficientemente
fuertes como para hacerme sentir físicamente incómodo.

El perro es lo suficientemente inteligente como para detenerse a mis pies.

Levanta una pata vacilante como para tocarme y le doy una mirada penetrante, tras
lo cual la pata se retira. En el silencio que se produce, el perro me mira con ojos grandes
y oscuros y mueve la cola con furia.

"Fue muy amable de tu parte lavar al animal", le digo a Yara, todavía mirando al
perro. "Se ve mucho mejor ahora".
Machine Translated by Google

"Oh, fue un placer", dice, dudando antes de agregar: "Pareces


—Te ves muy, muy bien hoy”.

Mi sonrisa es tensa.

No quiero sentir lo que ella está sintiendo ahora mismo. no quiero saber
estas cosas, nunca, pero especialmente no el día de mi boda.

Me inclino para mirar al perro a los ojos y paso una mano suave sobre su cabeza,
en la que se inclina con entusiasmo. Me huele, olisquea la palma de mi mano y me
alejo antes de que la bestia decida lamerme. En lugar de eso, decido revisar su cuello;
hay una sola moneda de metal colgando de la correa roja, y la pellizco entre dos dedos
para examinarla mejor.
Dice: PERRO.

"Así es como dijiste que querías llamarlo, ¿verdad?" Yara sigue sonriendo.
"¿Perro?"

Entonces la miro, encontrando los ojos de la joven en contra de mi mejor juicio, y


su sonrisa tiembla.

Sam reprime una risa.

"Sí", digo lentamente. "Supongo que dije algo así".

Yara sonríe. “Bueno, ahora es todo tuyo. Feliz boda y todo”.

Me levanto bruscamente. "¿Qué?"

“Ah, y parece que ya ha sido castrado, así que creo que ya tuvo una familia antes.
Hiciste una gran eleccion. No estoy seguro de qué tipo de perro es (definitivamente es
una especie de raza mixta), pero no es totalmente salvaje y creo que será un buen...

“Me temo que has malinterpretado gravemente la situación. no quiero un


perro. Sólo quería que lavaras al animal y tal vez lo alimentaras...

Sam se ríe abiertamente ahora y me giro para mirarla.


Machine Translated by Google

"¿Crees que es gracioso? ¿Qué se supone que debo hacer con un perro?

“Um, no lo sé”—me lanza una mirada incrédula—“¿darle un hogar amoroso?”

"No seas ridículo".

"Lo... lo siento mucho", dice Yara, con los ojos muy abiertos por el pánico. "Pensé que era tu

perro... no pensé que lo fuera... quiero decir, no obedece a nadie más, y parece muy apegado a ti..."

"No te preocupes, Yara", dice Sam suavemente. "Lo hiciste genial. Warner simplemente no

esperaba que fueras tan generoso, y está como, eh, abrumado por la gratitud en este momento. ¿No

es así, Warner? Ella se vuelve hacia mí. “Yara fue muy amable al recibirlo. . . Perro aquí todo lavado

y listo para el día de tu boda.


¿No era así?

"Muy amable", digo, con la mandíbula tensa.

Yara mira nerviosamente en mi dirección. "¿En realidad?"

Brevemente, la miro a los ojos. "En realidad."

Ella se sonroja.

“Yara, ¿por qué no te aferras a”—ella lucha por contener una sonrisa—“Perro hasta que

¿El final de la ceremonia? Tal vez asegúrese de que le dé algo de comer”.

"Oh, por supuesto." Yara me lanza una última mirada furtiva antes de tirar suavemente de la

correa del animal. El perro se queja ante eso y luego ladra mientras ella lo convence, un pie a la vez,

de regresar a la casa.

Vuelvo mis ojos hacia el cielo. "Esto es imperdonable".

"¿Por qué?" Puedo oír prácticamente oír a Sam sonreír. "Apuesto a que a Juliette le encantaría

tener un perro".

Miro a Sam. “¿Sabías que una vez vi a un perro vomitar y luego comerse su propio vómito?”
Machine Translated by Google

"Está bien, pero­"

“Y luego vomitar. De nuevo."

Sam se cruza de brazos. "Ese era un perro".

“Otro perro una vez defecó justo frente a mí mientras patrullaba un complejo”.

“Eso es perfectamente normal…”

"Después de lo cual rápidamente se comió sus propias heces".

Sam se cruza de brazos. "Está bien. Bien. Eso sigue siendo mejor que las cosas horribles que

he visto hacer a los humanos”.

Una repentina oleada de conmoción me impide responder. La gente está empezando a correr,

pasando a nuestro lado para esparcir flores silvestres en el pasillo cubierto de hierba. Sonya y

Sara, vestidas con vestidos verdes idénticos, toman posiciones junto al arco de la boda, sin sus

maletas negras. En sus manos sostienen violines y arcos a juego, cuya vista me paraliza de nuevo.

Siento ese dolor familiar en mi pecho, algo parecido al miedo.

Está comenzando.

“Pero tienes razón”, le digo en voz baja a Sam, preguntándome, por enésima vez, qué podría

estar haciendo Ella dentro de la casa. "A ella le encantaría tener un perro".

"Espera, lo siento, ¿acabas de decir que tenía razón en algo?"

Dejo escapar un profundo suspiro. Suena casi como una risa.

"Ya sabes", dice Sam pensativamente. “Creo que esto podría ser lo más

agradable conversación que tú y yo hemos tenido alguna vez”.

"Entonces tus estándares son muy bajos".

"Cuando se trata de ti, Warner, mis estándares tienen que ser bajos".
Machine Translated by Google

Me las arreglo para sonreír ante eso, pero todavía estoy distraída. Castle camina ahora

hacia el arco, con una pequeña libreta encuadernada en cuero en la mano y una ramita de

lavanda prendida en la solapa. Él asiente mientras se aleja, y yo solo puedo mirarlo,

sintiendo de repente que no puedo respirar.

"Por cierto, la he visto", dice Sam en voz baja.

Me vuelvo para mirarla.

"Juliette". Sam sonríe. "Ella se ve hermosa".

Estoy luchando por formular una respuesta a esto cuando siento que se acerca una

presencia familiar; Su mano aterriza en mi brazo y, por primera vez,


no te inmutes.

"Oye, hombre", dice Kenji, materializándose a mi lado con un traje sorprendentemente

elegante. "¿Estás listo? No hay mucha fiesta de bodas, así que no haremos una procesión,

lo que significa que J caminará hacia el altar muy pronto.

Nazeera acaba de darnos los diez minutos. . .”

Kenji se calla, distraído como si fuera una señal, por la propia Nazeera. Ella camina

tranquilamente hacia el arco de la boda, alta y firme con un vestido de gasa de color ruborizado.

Ella le sonríe a Castle, quien la reconoce con una sonrisa propia; Nazeera toma una posición

justo al lado del arco, ajustándose la falda mientras se acomoda en su lugar.

Entonces me resulta terriblemente claro exactamente dónde se espera a Ella.

pronto se levantará. Donde se espera que esté pronto.

"Pero no he terminado con los manteles", digo, "ni con los asientos dentro".
—”

"Sí. Me di cuenta de." Kenji respira profundamente y aparta la mirada de Nazeera para

mirarme a los ojos. “De todos modos, no te preocupes. Nosotros nos encargamos de ello.

Parecías muy ocupada, parada durante media hora, mirando a la nada.

No queríamos interrumpir”.
Machine Translated by Google

"Está bien, creo que debería irme", dice Sam, ofreciéndome una verdadera y

sonrisa genuina. “Nouria me está guardando un asiento. Buena suerte ahí fuera”.

Asiento mientras ella se aleja, sorprendida al descubrir que, a pesar del largo camino por

delante, después de todo, podría haber esperanza de una tregua entre nosotros.

"Bueno." Kenji aplaude. “Lo primero es lo primero: ¿necesitas ir al baño o algo así antes

de empezar? Personalmente, creo que deberías ir incluso si no crees que sea necesario,

porque sería muy incómodo si de repente tuvieras que—”

"Detener."

"¡Correcto!" dice Kenji, golpeándose la frente con la mano. "Culpa mía,

hermano, lo olvidé, nunca tienes que usar el baño, ¿verdad?

"No."

"No claro que no. Porque eso sería humano, y ambos lo sabemos.

Eres secretamente un robot”.

Suspiro, resistiendo la tentación de pasarme las manos por el pelo.

“En serio, ¿hay algo que debas hacer antes de subir allí?

Tienes el anillo, ¿verdad?

"No." Mi corazón late furiosamente en mi pecho ahora. "Y si."

"Bien entonces." Kenji asiente hacia el arco nupcial. “Adelante, colócate debajo de esa
flor. Castle te mostrará exactamente dónde situarte...

Me giro bruscamente para mirarlo. “¿No vendrás conmigo?”

Kenji se queda inmóvil ante eso, con la boca ligeramente abierta. Me doy cuenta, un

momento demasiado tarde, de exactamente lo que acabo de sugerir, y todavía no puedo

retractarme de la pregunta y no puedo explicar por qué.

Ahora mismo, no parece importar.


Machine Translated by Google

Ahora mismo no puedo sentir mis piernas.

Kenji, hay que reconocerlo, no se ríe en mi cara. En cambio, su expresión se relaja


micrómetros, sus ojos oscuros me evalúan de esa manera cuidadosa que yo
detestar.

"Sí", dice finalmente. "Por supuesto que iré contigo".


Machine Translated by Google

CATORCE

La luz del sol se refleja en mis ojos, el resplandor cambia, parpadea a través de una red de

ramas desnudas mientras una suave brisa recorre el jardín, agitando hojas, faldas y pétalos

de flores. El aroma de la gardenia pegada a mi solapa flota hacia arriba, llenando mi cabeza

con un perfume embriagador mientras el cuello afilado de mi camisa raspa mi cuello, mi

corbata está demasiado apretada; Junto mis manos frente a mí para evitar ajustarlo, mis

palmas rozan la lana de mi traje, la tela es suave y liviana y todavía de alguna manera

abrasiva, sofocándome mientras estoy aquí con zapatos rígidos hundiéndome lentamente

en la hierba muerta, mirando En un mar de personas vienen a dar testimonio de lo que

podría ser uno de los momentos más públicamente vulnerables de mi vida.

Parece que no puedo respirar.

Parece que no puedo distinguir sus rostros, pero puedo sentirlos, las cápsulas

emocionales individuales que componen los miembros de esta audiencia, el frenesí colectivo

de sus pensamientos y sentimientos que me abruman en un aplastamiento impresionante

que abarrota mis pensamientos ya caóticos. . Siento que empiezo a entrar en pánico (mi

ritmo cardíaco aumenta rápidamente) mientras trato de digerir este ruido, de desconectarme

del aluvión de nerviosismo y excitación de otras personas.

Es una lucha incluso oírme pensar, desenterrar mi propia conciencia.

Intento, desesperadamente, encontrar un ancla en esta locura.

Es casi imposible.
Machine Translated by Google

Sonya y Sara levantan sus violines y comparten una mirada antes de que una de las
hermanas, Sonya, tome la delantera y se lance a la apertura del Canon de Pachelbel en
re. Sara pronto la acompaña, y las notas evocadoras y desgarradoras llenan el aire,
encendiendo En mi pecho hay una llamarada de emoción que sólo intensifica mi aprensión,
tensando mis nervios hasta un grado doloroso. Trago con fuerza y mi pulso se acelera
peligrosamente. Mis manos parecen chispear y desvanecerse con la sensación, picando,
calientes y frías, y las aprieto en puños.

"Oye, hombre", susurra Kenji a mi lado. "¿Estás bien?"

Sacudo la cabeza un centímetro.

"¿Qué ocurre?"

Puedo sentir a Kenji estudiando mi cara.

"Oh, mierda, ¿estás teniendo un ataque de pánico?"

"Todavía no", logro decir. Cierro los ojos, trato de respirar. "Esta muy ruidoso
aquí”.

"¿La música?"

"La gente."

"Bueno. Bueno. Mierda. ¿Entonces puedes sentir todo lo que ellos están sintiendo
ahora mismo? Bien. Mierda. Por supuesto que puede. Bueno. Muy bien, ¿qué debo hacer?
¿Quieres que hable contigo? ¿Qué tal si simplemente hablo contigo? ¿Por qué no te
concentras en mí, en el sonido de mi voz? Desvanezca todo lo demás”.

"No sé si eso funcionará", digo, respirando temblorosamente. "Pero puedo intentarlo."

"Fresco. Bueno. Primero que nada, abre los ojos. Juliette saldrá en un par de minutos
y no querrás perdértelo. Su vestido es increíble”.
Susurra esto, su voz está lo suficientemente alterada como para darme cuenta de que está
tratando de no mover los labios. “Se supone que no debo contarte nada al respecto,
porque, ya sabes, se supone que es una sorpresa, pero como sea, estamos tirando
Machine Translated by Google

sorpresas por la ventana ahora mismo porque esto es una emergencia, y tengo la sensación

de que una vez que la veas tu cerebro hará esa cosa espeluznante de súper concentración

que siempre hace, ya sabes, como cuando ignoras literalmente a todos los que te rodean, y

luego Empezarás a sentirte mejor porque, um, sí”—se ríe, nervioso—“¿sabes qué? Estoy

empezando a darme cuenta justo en este segundo de que, uh, cuando ella está cerca de ti ni

siquiera parece notar a otras personas, así que, um—hasta entonces puedo—sí, solo te la

describiré. porque, como dije, se verá genial. Su vestido es muy, muy bonito, y ni siquiera sé

nada sobre vestidos, así que eso debería decirte algo”.

El sonido de su voz es un extraño salvavidas.

Cuanto más habla, llenando mi cabeza con tonterías fácilmente digeribles, siento que mi

ritmo cardíaco comienza a disminuir, el puño de hierro alrededor de mis pulmones comienza,

lentamente, a aflojarse.

Fuerzo mis ojos a abrir, y la escena se desenfoca brevemente, los latidos de mi corazón

todavía son fuertes en mi cabeza. Miro a Kenji, que mira al frente, con el rostro tranquilo,

como si no pasara nada. Esto me ayuda a conectarme, de alguna manera, y logro

recomponerme el tiempo suficiente para mirar hacia el pasillo cubierto de pétalos.

“¿Entonces el vestido de Juliette es, um, realmente brillante, pero también tiene un

aspecto muy suave? Winston y Alia tuvieron que idear un nuevo diseño en tan poco tiempo”,

explica Kenji, “pero pudieron reutilizar un vestido que ustedes compraron ayer en el Centro

de Suministros. Había mucha tela transparente y esponjosa, no sé cómo se llama...

"Tul."

"Sí. Tul. Sí. Lo que sea. De todos modos, Alia pasó toda la noche, primero que nada,

haciéndolo más bonito y luego cosiendo estas pequeñas cuentas brillantes por todas partes,

pero, de una manera agradable. Es realmente bueno. Y tiene como estos pequeños tules.
Machine Translated by Google

mangas que en realidad no son mangas, se caen del hombro... Oye, ¿esto ayuda?

"Sí", digo, respirando profundamente por primera vez en minutos.

"Genial, entonces—bonitas mangas, y, um, ya sabes, tiene una falda larga y esponjosa
— Está bien, sí, lo siento, hermano, pero ya no tengo descripciones para
El vestido de Juliette, pero... Oh, oye, aquí tienes un dato curioso: ¿sabías que Sonya y
Sara solían ser jóvenes virtuosas, hace mucho tiempo, antes de...
¿Restablecimiento?"

"No."

“Sí, sí, entonces empezaron a tocar el violín cuando recién se les acababan los
pañales. Muy bien, ¿eh? Nazeera nos ayudó a confiscar los violines que usan hoy de
antiguas propiedades del Restablecimiento. Están tocando esta canción de memoria. No
sé cómo se llama, pero estoy bastante seguro de que es algo elegante, de algún viejo
muerto...

"Por supuesto que sabes cómo se llama", digo, todavía mirando al frente.
"Todos lo saben."
"Bueno, no lo sé ".

“Esta es obra del compositor alemán Johann Pachelbel”, explico, luchando por no
fruncir el ceño. “A menudo se le llama Canon en re mayor de Pachelbel, porque estaba
destinado a tocarse en clave de re mayor. ¿No sabes nada de música?

"Sí, ni siquiera sé qué diablos acabas de decir".

“¿Cómo puedes…?”

“Muy bien, cállate, a nadie le importa, la música está cambiando, ¿escuchas eso?
¿Cuando sube así? Eso significa que ella va a salir en cualquier
segundo ahora…”
Machine Translated by Google

El público se levanta casi de inmediato, con una ráfaga de respiraciones y cuerpos

que se ponen de pie, estiran el cuello y, por un momento, no puedo verla en absoluto.

Y entonces, de repente, lo hago.

El alivio me golpea como una ráfaga, dejándome tan repentinamente inestable que me preocupo, porque

un momento, para que no lo logre.

Ella parece hecha de telaraña, brillando mientras brilla en la suave luz.


Su vestido tiene un corpiño brillante y encorsetado que fluye hacia una falda suave y
decadente, sus brazos desnudos excepto delicados trozos de tul fuera de los hombros que rozan
su piel.

Ella es luminosa.

Nunca la he visto usar maquillaje, y no tengo idea de lo que le han hecho en la cara,
excepto que ahora es tan hermosa que parece irreal, su cabello en un elegante arreglo
sobre su cabeza, un largo velo que la adorna. hombros, fluyendo con ella mientras camina.

Ella no parece pertenecer a este mundo, ni a este lúgubre patio trasero, ni a este barrio
ruinoso, ni a este planeta en ruinas.
Ella está por encima de eso. Por encima de todos nosotros. Una chispa de luz se separó del sol.

Un calor peligroso se acumula detrás de mis ojos y me obligo a luchar contra él, a
mantener la calma, pero cuando ella me ve, sonríe y casi pierdo la pelea.

"Te dije que era un vestido bonito", susurra Kenji.

"Kenji."
"¿Sí?"

"Gracias", digo, todavía mirando a Ella. "Para todo."

“En cualquier momento”, dice, con la voz más apagada que antes. “Este es el comienzo
de un nuevo capítulo para todos nosotros, hombre. Para todo el mundo. Este
Machine Translated by Google

La boda está haciendo historia en este momento. ¿Lo sabes bien? Ya nada volverá a ser
igual”.

Ella se desliza hacia mí, casi a mi alcance. Siento mi corazón latiendo con fuerza en
mi pecho, la felicidad amenaza con destruirme. Ahora estoy sonriendo, sonriendo como
el hombre más común y corriente, mirando a la mujer más extraordinaria que he conocido.
nunca conocida.

"Créeme", le susurro. "Sí."


Machine Translated by Google

Sigue leyendo para echar un vistazo a

¡El primer libro de la impresionante serie de fantasía de Tahereh Mafi!


Machine Translated by Google

UNO

ALIZEH COSÍA EN LA COCINA a la luz de las estrellas y del fuego, sentada, como
solía hacer, acurrucada dentro del hogar. El hollín le manchaba la piel y las faldas en
mechones desordenados: manchas a lo largo de la cresta de una mejilla, una capa
de oscuridad aún mayor sobre un ojo. Ella no pareció darse cuenta.

Alizeh tenía frío. No, estaba helada.

A menudo deseaba ser un cuerpo con bisagras, poder abrir una puerta en su
pecho y llenar su cavidad con carbón y luego queroseno. golpear un
fósforo.

Pobre de mí.

Se subió la falda y se acercó al fuego, con cuidado de no destruir la prenda que


aún le debía a la hija ilegítima del embajador de Lojjan. La intrincada y brillante pieza
fue su único pedido este mes, pero Alizeh abrigaba la secreta esperanza de que el
vestido atrajera clientes por sí solo, ya que encargos tan elegantes eran, después de
todo, el resultado directo de una envidia nacida sólo en un salón de baile, alrededor
de una mesa para cenar. Mientras el
Machine Translated by Google

Si el reino permaneciera en paz, la élite real (tanto legítima como ilegítima) continuaría
organizando fiestas e incurriendo en deudas, lo que significaba que Alizeh aún podría
encontrar formas de extraer monedas de sus bolsillos bordados.

Entonces se estremeció violentamente, casi se le escapa un punto y casi cae al


fuego. Cuando era pequeña, Alizeh había tenido un frío tan desesperado que se había
arrastrado hasta el hogar abrasador a propósito. Por supuesto, nunca se le había ocurrido
que el fuego podría consumirla; ella no había sido más que un bebé siguiendo el instinto
de buscar calidez. Alizeh no podría haber conocido entonces la singularidad de su
aflicción, porque la escarcha que crecía dentro de su cuerpo era tan rara que destacó
claramente incluso entre su propia gente, a quienes se pensaba que eran realmente
extrañas.

Fue un milagro, pues, que el fuego sólo hubiera desintegrado sus ropas y obstruido
la pequeña casa con un humo que le quemó los ojos. Un grito posterior, sin embargo, le
indicó al pequeño que su plan había llegado a su fin.
Frustrada por un cuerpo que no se calentaba, lloró lágrimas heladas mientras la rescataban
de las llamas, y su madre sufrió terribles quemaduras en el proceso, cuyas cicatrices
Alizeh estudiaría durante años.

“Sus ojos”, le había gritado la mujer temblorosa a su marido, que había acudido
corriendo ante los sonidos de angustia. "Mira lo que le pasó a sus ojos. Ellos
La mataré por esto…”

Alizeh se frotó los ojos y tosió.

Seguramente había sido demasiado pequeña para recordar las palabras precisas que

habían dicho sus padres; sin duda, el de Alizeh era simplemente el recuerdo de una historia

repetida con frecuencia, una historia tan profundamente grabada en su mente que sólo
imaginaba que podía recordar la voz de su madre.

Ella tragó.
Machine Translated by Google

El hollín se le había quedado atrapado en la garganta. Sus dedos se habían


entumecido. Agotada, exhaló sus preocupaciones hacia el hogar, y la acción dio vida a
otra ráfaga de hollín.

Entonces Alizeh tosió por segunda vez, esta vez con tanta fuerza que se clavó la
aguja de coser en el dedo meñique. Ella absorbió el impacto del dolor con una calma
sobrenatural, desalojando con cuidado la broca antes de inspeccionar la herida.

El pinchazo fue profundo.

Lentamente, casi uno a la vez, sus dedos se cerraron alrededor del vestido que aún
sostenía en la mano, la seda más fina frenando el hilo de su sangre. Después de unos
momentos (durante los cuales miró fijamente hacia la chimenea, por decimosexta vez
esa noche), se soltó el vestido, cortó el hilo con los dientes y arrojó la novedad con
gemas incrustadas en una silla cercana.

Nunca temas; Alizeh sabía que su sangre no se mancharía. Aun así, era una buena
excusa para ceder la derrota, para dejar a un lado la toga. Lo evaluó ahora, tirado como
estaba sobre el asiento. El corpiño se había caído, inclinándose sobre la falda como si
un niño se desplomara en una silla. La seda se acumulaba alrededor de las patas de
madera y los abalorios reflejaban la luz. Una brisa débil sacudió una ventana mal cerrada
y una sola vela se apagó, llevándose consigo el resto de la compostura de la comisión.
El vestido se deslizó más abajo de la silla, una pesada manga se soltó con un silencio,
su reluciente puño rozó la mancha de hollín.
piso.

Alizeh suspiró.

Este vestido, como todos los demás, estaba lejos de ser hermoso. El diseño le
pareció trillado y la construcción sólo pasablemente buena. Soñaba con dar rienda suelta
a su mente, con liberar sus manos para crear sin dudarlo, pero el rugido de la imaginación
de Alizeh era siempre acallado por una desafortunada necesidad de autoconservación.
Machine Translated by Google

Sólo durante la vida de su abuela se establecieron los Acuerdos del Fuego, acuerdos de

paz sin precedentes que permitieron a los genios y a los humanos mezclarse libremente por

primera vez en casi un milenio. Aunque superficialmente idénticos, los cuerpos de genios

habían sido forjados a partir de la esencia del fuego, imbuyéndoles de ciertas ventajas físicas;

mientras que los humanos, cuyos orígenes se establecieron en la tierra y el agua, habían sido

etiquetados durante mucho tiempo como Arcilla.

Los genios habían aceptado el establecimiento de los Acuerdos con un variado alivio, porque

las dos razas habían estado atrapadas en un derramamiento de sangre durante eones, y

aunque la enemistad entre ellas seguía sin resolverse, todas se habían cansado de la muerte.

Las calles habían sido doradas con sol líquido para marcar el comienzo de la era de este

frágil tiempo de paz, con la bandera y la moneda del imperio reinventadas triunfalmente. Cada

artículo real estaba estampado con la máxima de una nueva era:

MERAS

Que la igualdad reine siempre suprema

Resultó que la igualdad había significado que los genios debían rebajarse a la debilidad

de los humanos, negando en todo momento los poderes inherentes de su raza, la velocidad, la

fuerza y la evanescencia electiva nacida en sus cuerpos. Debían cesar de inmediato lo que el

rey había declarado “tales operaciones sobrenaturales” o enfrentar una muerte segura, y Clay,

que se había expuesto como una especie de criatura insegura, estaba muy dispuesto a gritar

trampa sin importar el contexto. Alizeh todavía podía oír los gritos, los disturbios en el

calles—

Ahora se quedó mirando el mediocre vestido.

Siempre se esforzaba por no diseñar un artículo demasiado exquisito, ya que el trabajo

extraordinario era objeto de un escrutinio más severo y muy rápidamente era denunciado como

resultado de un truco sobrenatural.


Machine Translated by Google

Sólo una vez, cada vez más desesperada por ganarse la vida dignamente, Alizeh
había pensado en impresionar a un cliente no con estilo, sino con artesanía. No sólo la
calidad de su trabajo era mucho mayor que la de la modista local, sino que Alizeh podía
confeccionar un elegante vestido de mañana en una cuarta parte del tiempo y había estado
dispuesta a cobrar la mitad.

El descuido la había enviado a la horca.

No había sido el cliente satisfecho, sino la modista rival quien había denunciado a
Alizeh ante los magistrados. Milagro de milagros, había logrado evadir su intento de
llevársela a rastras en la noche y huyó del campo familiar de su infancia en busca del
anonimato de la ciudad, con la esperanza de perderse entre las masas.

Ojalá pudiera deshacerse de las cargas que siempre llevó consigo, pero Alizeh conocía
abundantes razones para mantenerse en las sombras, la principal de ellas el recordatorio
de que sus padres habían perdido la vida en aras de su tranquila supervivencia, y para
comportarse. descuidadamente ahora sería deshonrar sus esfuerzos.

No, Alizeh había aprendido por las malas a renunciar a sus encargos mucho antes de
llegar a amarlos.

Se puso de pie y una nube de hollín la acompañaba, ondeando alrededor de sus


faldas. Tendría que limpiar la chimenea de la cocina antes de que llegara la señora Amina.

por la mañana o probablemente estaría en la calle otra vez. A pesar de sus mejores
esfuerzos, Alizeh había sido arrojada a la calle más veces de las que podía contar. Siempre

había supuesto que hacía falta poco estímulo para deshacerse de lo que ya se consideraba
desechable, pero esos pensamientos no habían servido para nada.
poco para calmarla.

Alizeh cogió una escoba y se estremeció un poco cuando el fuego se apagó. Era
tarde; muy tarde. El constante tic­tac del reloj hizo girar algo en su corazón,
Machine Translated by Google

la puso ansiosa. Alizeh tenía una aversión natural a la oscuridad, un miedo arraigado que

no podía articular del todo. Habría preferido trabajar con hilo y aguja a la luz del sol, pero
pasaba sus días haciendo el trabajo que realmente importaba: fregar las habitaciones y
letrinas de la Casa Baz, la gran propiedad de Su Gracia, la Duquesa Jamilah de Fetrous. .

Alizeh nunca había conocido a la duquesa, sólo había visto a la resplandeciente mujer
mayor desde lejos. Las reuniones de Alizeh eran con la señora Amina, el ama de llaves,
que había contratado a Alizeh sólo a modo de prueba, ya que había llegado sin referencias.
Como resultado, a Alizeh todavía no se le permitió interactuar con los demás sirvientes, ni
se le asignó una habitación adecuada en el ala de sirvientes. En su lugar, le habían dado
un armario podrido en el ático, donde había descubierto un catre, su colchón apolillado y
media vela.

Alizeh había permanecido despierta en su estrecha cama esa primera noche, tan
abrumada que apenas podía respirar. No le importaba ni el ático podrido ni el colchón
apolillado, porque Alizeh sabía que poseía una gran fortuna.
Que cualquier gran casa estuviera dispuesta a emplear un genio era bastante impactante,
pero que le hubieran dado una habitación, un respiro de las calles invernales...

Es cierto que Alizeh había encontrado trabajo durante períodos prolongados desde la
muerte de sus padres y, a menudo, le habían concedido permiso para dormir en el interior
de la casa o en el pajar; pero nunca le habían dado un espacio propio. Esta era la primera
vez en años que tenía privacidad, una puerta que podía cerrar; y Alizeh se había sentido
tan saturada de felicidad que temía hundirse en el suelo. Su cuerpo tembló mientras
contemplaba las vigas de madera esa noche, la maraña de telarañas que cubría su cabeza.
Una gran araña había desenrollado un trozo de hilo y se había agachado para mirarla a los
ojos, y Alizeh se limitó a sonreír, apretando un odre de agua contra su pecho.

El agua había sido su única petición.


Machine Translated by Google

“¿Un odre de agua?” La señora Amina la había mirado con el ceño fruncido, como si hubiera

pidió comer al hijo de la mujer. "Puedes buscar tu propia agua, niña".

"Perdóname, lo haría", había dicho Alizeh, con los ojos en sus zapatos, en el cuero roto

alrededor de la punta que aún no había remendado. “Pero todavía soy nuevo en la ciudad y me ha
resultado difícil acceder a agua dulce tan lejos de casa. hay

No hay ninguna cisterna fiable cerca y todavía no puedo permitirme comprar agua de cristal en el
mercado...

La señora Amina estalló en carcajadas.

Alizeh se quedó en silencio y el calor le subió al cuello. No sabía por qué la mujer se reía de

ella.

“¿Sabes leer, niña?”

Alizeh levantó la vista sin querer, registrando el familiar y temeroso grito ahogado incluso

antes de haber cruzado los ojos con la mujer. La señora Amina dio un paso atrás y perdió la sonrisa.

“Sí”, dijo Alizeh. "Puedo leer."

"Entonces debes intentar olvidar".

Alizeh se sobresaltó. "¿Le ruego me disculpe?"

"No seas tonto." Los ojos de la señora Amina se entrecerraron. “Nadie quiere un sirviente que

sepa leer. Arruinas tus propias perspectivas con esa lengua. ¿De donde dijiste que eras?"

Alizeh se había congelado.

No podía decir si esta mujer estaba siendo cruel o amable. Era la primera vez que alguien

sugería que su inteligencia podría presentar un problema para el puesto, y Alizeh se preguntó

entonces si no era cierto: tal vez había sido su cabeza, demasiado llena como estaba, la que

seguía arrojándola a la calle.

Tal vez, si tuviera cuidado, finalmente podría lograr mantener un puesto para
Machine Translated by Google

más de unas pocas semanas. Sin duda podría fingir estupidez a cambio de
seguridad.

"Soy del norte, señora", había dicho en voz baja.


"Tu acento no es del norte".

Alizeh casi admitió en voz alta que había sido criada en relativo aislamiento,
que había aprendido a hablar como le habían enseñado sus tutores; pero luego
se recordó a sí misma, recordó su posición y no dijo nada.

“Como sospechaba”, había dicho la señora Amina en el silencio. “Deshazte


de ese ridículo acento. Suenas como un idiota, pretendiendo ser una especie de
matón. Mejor aún, no digas nada en absoluto. Si puedes lograrlo, puedes
resultarme útil. He oído que los de tu clase no se cansan tan fácilmente, y espero
que tu trabajo satisfaga esos rumores; de lo contrario, no tendré escrúpulos en
arrojarte de nuevo a la calle. ¿Me he dejado claro?
"Sí, señora."

“Puedes tener tu pellejo de agua”.

"Gracias señora." Alizeh hizo una reverencia y se giró para irse.

"Ah, y una cosa más­"


Alizeh se volvió. "¿Sí, señora?"

“Consíguete un snoda lo antes posible. No quiero volver a ver tu cara nunca


más”.
Machine Translated by Google

DOS

ALIZEH acababa de abrir la puerta de su armario cuando lo sintió, lo sintió como si


hubiera pasado los brazos por las mangas de un abrigo de invierno. Ella vaciló, con
el corazón acelerado, y se quedó enmarcada en la puerta.
Necio.

Alizeh sacudió la cabeza para aclararla. Estaba imaginando cosas, y no era de


extrañar: necesitaba desesperadamente dormir. Después de barrer la chimenea,
también tuvo que frotarse las manos y la cara llenas de hollín, y todo le llevó mucho
más tiempo del que esperaba; Su mente cansada difícilmente podría ser considerada
responsable de sus delirantes pensamientos a esta hora.

Con un suspiro, Alizeh hundió un pie en las profundidades oscuras de su


habitación, buscando a ciegas la cerilla y la vela que siempre mantenía cerca de la
puerta. La señora Amina no le había permitido a Alizeh subir una segunda vela al
piso de arriba por las noches, porque no podía imaginarse la indulgencia ni la
posibilidad de que la muchacha siguiera trabajando mucho después de que se
hubieran apagado las lámparas de gas. Aun así, la falta de imaginación del ama de
llaves no hizo nada para alterar los hechos tal como estaban: a esa altura en una
finca tan grande era casi imposible que la luz distante penetrara. Guarde la inclinación ocasional de
Machine Translated by Google

la luna a través de una ventana turbia del pasillo, el ático se presentaba opaco en la noche; negro

como el alquitrán.

Si no hubiera sido por el brillo del cielo nocturno para ayudarla a navegar los muchos tramos

hasta su armario, Alizeh tal vez no habría encontrado su camino, porque experimentó un miedo tan

paralizante en compañía de la perfecta oscuridad que, cuando se enfrentó a tal destino , tenía una

preferencia ilógica por la muerte.

Rápidamente encontró su única vela, rápidamente encendió la cerilla buscada, una lágrima de

aire y la mecha se encendieron. Un cálido resplandor iluminó una esfera en el centro de su habitación

y, por primera vez ese día, Alizeh se relajó.

En silencio, cerró la puerta del armario detrás de ella y entró de lleno en una habitación apenas

lo suficientemente grande como para albergar su catre.

Así es, a ella le encantó.

Había fregado el armario sucio hasta que le sangraron los nudillos, hasta que le dolieron las

rodillas. En estas antiguas y hermosas propiedades, donde casi todo estuvo construido a la

perfección, y enterrado bajo capas de moho, telarañas y suciedad adherida, Alizeh había descubierto

elegantes pisos en forma de espiga y vigas de madera maciza en el techo. Cuando terminó, la

habitación brillaba positivamente.

Naturalmente, la señora Amina no había ido a visitar el viejo armario de almacenamiento desde

que se lo había entregado a la ayuda, pero Alizeh a menudo se preguntaba qué diría el ama de llaves

si viera el espacio ahora, porque la habitación estaba irreconocible. Pero claro, hacía tiempo que

Alizeh había aprendido a tener recursos.

Se quitó el snoda y desenrolló la delicada lámina de tul que cubría sus ojos. La seda era exigida

a todos aquellos que trabajaban en el servicio, y la máscara marcaba a su portador como miembro

de las clases bajas. El tejido fue diseñado para el trabajo duro, tejido lo suficientemente suelto como

para difuminar sus rasgos sin oscurecer la visión necesaria. Alizeh había elegido esta profesión con
Machine Translated by Google

gran previsión y se aferró todos los días al anonimato que le proporcionaba su posición, rara vez

se quitaba el snoda ni siquiera fuera de su habitación; porque aunque la mayoría de la gente no

entendía la extrañeza que veían en sus ojos, ella temía que algún día la persona equivocada lo

hiciera.

Ahora respiró profundamente, presionando las puntas de sus dedos contra sus mejillas y

sienes, masajeando suavemente el rostro que no había visto en lo que parecieron años. Alizeh

no tenía espejo y sus miradas ocasionales a los espejos de la Casa Baz revelaban sólo el tercio

inferior de su rostro: los labios, la barbilla y la columna del cuello. Por lo demás, era una sirvienta

sin rostro, una entre docenas, y sólo tenía vagos recuerdos de cómo era, o de cómo una vez le

habían dicho que era. Fue el susurro de la voz de su madre en su oído, la sensación de la mano

callosa de su padre contra su mejilla.

Eres el mejor de todos nosotros, había dicho una vez.

Alizeh cerró su mente al recuerdo mientras se quitaba los zapatos y dejaba las botas en su

rincón. A lo largo de los años, Alizeh había reunido suficientes restos de antiguos encargos para

coser ella misma la colcha y la almohada a juego que actualmente colocaba sobre su colchón.

Su ropa la colgaba de clavos viejos envueltos meticulosamente en hilos de colores; Todos los

demás efectos personales los había colocado dentro de una caja de manzanas que había

encontrado desechada en uno de los gallineros.

Se quitó las medias y las colgó (para airearlas) de un hilo tenso. Su vestido fue a uno de los

ganchos de colores, su corsé a otro, su snoda al último. Todo lo que Alizeh poseía, todo lo que

tocaba, estaba limpio y ordenado, porque hacía mucho tiempo que había aprendido que cuando

no se encontraba un hogar, lo forjaban; de hecho, podría crearse incluso a partir de la nada.

Vestida sólo con su camisola, bostezó, bostezó mientras se sentaba en su catre, mientras el

colchón se hundía, mientras se quitaba las horquillas del pelo. El día, y su largo,
Machine Translated by Google

rizos pesados—cayeron sobre sus hombros.

Sus pensamientos habían comenzado a confundirse.

Con gran desgana apagó la vela, juntó las piernas contra el pecho y cayó como un insecto

sin peso. La falta de lógica de su fobia sólo conseguía dejarla perpleja, porque cuando estaba en

la cama y con los ojos cerrados, Alizeh imaginaba que podría conquistar la oscuridad más

fácilmente, y aunque temblaba con un escalofrío familiar, sucumbió rápidamente al sueño. Cogió

su suave edredón y se lo echó sobre los hombros, intentando no pensar en el frío que tenía,

intentando no pensar en nada. De hecho, tembló tan violentamente que apenas se dio cuenta

cuando él se sentó, su peso presionó el colchón a los pies de su cama.

Alizeh reprimió un grito.

Sus ojos se abrieron de golpe, las pupilas cansadas luchando por ampliar su apertura.

Frenéticamente, Alizeh palpó su colcha, su almohada, su colchón raído. No había ningún cuerpo

en su cama. Nadie en su habitación.

¿Había estado alucinando? Buscó a tientas su vela y la dejó caer, con las manos temblorosas.

Seguramente había estado soñando.

El colchón gimió, el peso se movió, y Alizeh experimentó un miedo tan violento que vio

chispas. Empujó hacia atrás, golpeándose la cabeza contra la pared, y de alguna manera el dolor

enfocó su pánico.

Un chasquido agudo y una llama atrapada entre sus dedos apenas visibles.
Iluminaba los contornos de su rostro.

Alizeh no se atrevía a respirar.

Ni siquiera en silueta podía verlo, no correctamente, pero claro... era

no su rostro, sino su voz, lo que había hecho famoso al diablo.

Alizeh lo sabía mejor que la mayoría.


Machine Translated by Google

Rara vez el diablo se presentaba en alguna aproximación de carne; raras fueron sus

comunicaciones claras y memorables. De hecho, la criatura no era tan poderosa como insistía

su legado, porque se le había negado el derecho a hablar como lo haría otro, condenado para

siempre a formular acertijos y sólo se le permitía permiso para persuadir a una persona a

arruinarse, nunca a mandar.

Por lo tanto, no era habitual que alguien afirmara tener conocimiento del diablo, ni tampoco

era con convicción que una persona pudiera hablar de sus métodos, porque la presencia de tal

mal se experimentaba la mayoría de las veces sólo a través de una sensación provocativa.

A Alizeh no le gustaba ser la excepción.

De hecho, reconoció con cierto dolor las circunstancias de su nacimiento: que había
sido el diablo quien había sido el primero en felicitarla en su cuna, cuyas cifras no deseadas
eran tan ineludibles como la humedad de la lluvia. Los padres de Alizeh habían intentado,
desesperadamente, desterrar a esa bestia de su hogar, pero él había regresado una y otra
vez, bordando para siempre el tapiz de su vida con siniestros presentimientos, en lo que
parecía una promesa de destrucción que ella no podía superar.

Incluso ahora sentía la voz del diablo, la sentía como si un aliento se hubiera soltado dentro de ella.

cuerpo, una exhalación contra sus huesos.

Había una vez un hombre, susurró.

"No", casi gritó, presa del pánico. "No otro acertijo, por favor..."

Había una vez un hombre, susurró, que llevaba una serpiente en cada
hombro.
Machine Translated by Google

Alizeh se tapó las orejas con ambas manos y sacudió la cabeza; nunca había tenido

tantas ganas de llorar.

"Por favor", dijo, "por favor, no..."

De nuevo:

Había una vez un hombre

que llevaba una serpiente en cada hombro.

Si las serpientes estuvieran bien alimentadas

su amo dejó de envejecer.

Alizeh cerró los ojos con fuerza y apretó las rodillas contra el pecho. Él no se detendría.

Ella no podía dejarlo fuera.

Lo que comían nadie lo sabía, ni siquiera los niños...

"Por favor", dijo, suplicando ahora. "Por favor, no quiero saber..."

Lo que comieron nadie lo sabía,

incluso cuando a los niños se les

encontró el cerebro arrancado del cráneo,

cuerpos tirados en el suelo.

Ella inhaló profundamente y él desapareció, desapareció, la voz del diablo arrancada

de sus huesos. De repente, la habitación se estremeció a su alrededor, las sombras se

alzaron y se estiraron, y en la luz deformada, un rostro extraño y brumoso la miró. Alizeh se

mordió el labio con tanta fuerza que sintió el sabor de la sangre.


Machine Translated by Google

Era un joven mirándola ahora, uno que ella no reconoció.

Alizeh no tenía ninguna duda de que era humano, pero algo en él parecía diferente
de los demás. En la penumbra, el joven parecía tallado no en arcilla, sino en mármol, con
el rostro atrapado en líneas duras, centrado por una boca suave. Cuanto más lo miraba,
más se aceleraba su corazón. ¿Era este el hombre de las serpientes? ¿Por qué
importaba? ¿Por qué creería alguna vez una sola palabra dicha por el diablo?

Ah, pero ella ya sabía la respuesta a esto último.

Alizeh estaba perdiendo la calma. Su mente le gritó que mirara hacia otro lado
Desde el rostro conjurado, gritó que todo esto era una locura... y aún así.

El calor subió por su cuello.

Alizeh no estaba acostumbrada a mirar demasiado tiempo a ningún rostro, y éste era
tremendamente atractivo. Tenía rasgos nobles, todo líneas rectas y huecos, y una
arrogancia fácil en reposo. Él inclinó la cabeza mientras la contemplaba, sin inmutarse
mientras estudiaba sus ojos. Toda su atención inquebrantable avivó una llama olvidada
dentro de ella, sorprendiendo su mente cansada.

Y luego, una mano.

Su mano, conjurada de un rizo de oscuridad. Estaba mirando directamente a


sus ojos cuando él arrastró un dedo que desaparecía por sus labios.
Ella gritó.
Machine Translated by Google

SIGUE LEYENDO PARA UN AVANCE DE


Machine Translated by Google
Machine Translated by Google

"Una lectura francamente poderosa que no debe perderse".

—Lista de libros ALA (reseña destacada)


Machine Translated by Google

DICIEMBRE

2003
Machine Translated by Google

UNO

La luz del sol era intensa hoy, dedos de calor formando manos sudorosas que sujetaban mi

rostro, me retaban a estremecerme. Yo estaba como piedra, inmóvil mientras miraba fijamente el

ojo de un sol que no parpadeaba, esperando quedar cegado. Me encantó, me encantó el calor

abrasador, me encantó la forma en que me quemó los labios.

Se sentía bien que lo tocaran.

Era un perfecto día de verano fuera de lugar en el otoño, el calor estancado sólo perturbado

por una breve y fragante brisa que no pude encontrar. Un perro ladró; Lo compadecí. Los aviones

zumbaban sobre nuestras cabezas y los envidiaba. Los autos pasaban a toda velocidad y solo

escuchaba sus motores, asquerosas carrocerías de metal dejando atrás sus excrementos y aún

así…

Respiré hondo y lo contuve, con el olor a diésel en mis pulmones, en mi lengua. Sabía a

recuerdo, a movimiento. De una promesa de ir a alguna parte, solté el aliento, a cualquier parte.

Yo, yo no iba a ninguna parte.

No había nada por qué sonreír y aun así sonreí, el temblor en mis labios era una indicación

casi segura de histeria inminente. Ahora estaba confortablemente ciego, el sol había quemado

tan profundamente mis retinas que apenas veía más que orbes brillantes y una oscuridad

reluciente. Me recosté de espaldas sobre el asfalto polvoriento, tan caliente que se me pegó a la

piel.
Machine Translated by Google

Me imaginé a mi padre otra vez.

Su cabeza reluciente, dos mechones de pelo oscuro posados sobre sus orejas como

unos auriculares mal colocados. Su sonrisa tranquilizadora de que todo estaría bien. El

vertiginoso resplandor de las luces fluorescentes.

Mi padre estaba casi muerto otra vez, pero lo único en lo que podía pensar era en que

si moría no sabía cuánto tiempo tendría que pasar fingiendo estar triste por ello. O peor,

mucho peor: que si él moría no tendría que fingir que estaba triste por ello. Tragué un

repentino e inoportuno nudo de emoción en mi garganta. Sentí el revelador ardor de las

lágrimas y cerré los ojos con fuerza, obligándome a levantarme. Ponerse de pie.

Caminar.

Cuando volví a abrir los ojos, un oficial de policía de diez mil pies de altura se cernía

sobre mí. Balbucea por su walkie­talkie. Botas pesadas, un chasquido metálico de algo

mientras ajustaba su peso.

Parpadeé y retrocedí, como un cangrejo, y evolucioné de serpiente sin patas a

Humano erguido, sobresaltado y confundido.

"¿Esto es tuyo?" dijo, sosteniendo una sucia mochila azul pálido.

"Sí", dije, alcanzándolo. "Sí."

Dejó caer la bolsa cuando la toqué, y el peso casi me hace caer hacia adelante. Me

había deshecho del cadáver hinchado por una razón. Entre otras cosas, contenía cuatro

libros de texto enormes, tres carpetas, tres cuadernos y dos libros de bolsillo desgastados

que todavía tenía que leer en inglés. La recogida después de la escuela estaba cerca de un

trozo de césped que yo frecuentaba con demasiado optimismo, con demasiada frecuencia

esperando que alguien de mi familia recordara mi existencia y me ahorrara el camino a

casa. Hoy no ha habido tanta suerte. Había abandonado la bolsa y el césped por el

aparcamiento vacío.

Estática en el walkie­talkie. Más voces, confusas.


Machine Translated by Google

Miré hacia arriba.

Arriba, arriba una barbilla hendida y labios finos, nariz y pestañas escasas, destellos de
ojos azules brillantes. El oficial llevaba sombrero. No pude ver su cabello.

"Recibí una llamada", dijo, todavía mirándome. "¿Vas a la escuela aquí?" Un cuervo
descendió en picado y graznó, ocupándose de mis asuntos.

"Sí", dije. Mi corazón había comenzado a acelerarse. "Sí."

Inclinó la cabeza hacia mí. “¿Qué estabas haciendo en el suelo?”


"¿Qué?"

“¿Estabas orando o algo así?”

Mi corazón acelerado comenzó a desacelerarse. Hundir. No me faltaba cerebro, dos


ojos, la capacidad de leer las noticias, una habitación, este hombre desnudándome la cara
en partes. Conocía la ira, pero el miedo y yo nos conocíamos mejor.

"No", dije en voz baja. "Estaba tumbado al sol".

El oficial no pareció creer esto. Sus ojos recorrieron mi rostro


De nuevo, en el pañuelo que llevaba alrededor de la cabeza. "¿No estás caliente con esa cosa?"

"Ahora mismo. Si."

Casi sonrió. En lugar de eso, se dio la vuelta y escudriñó el estacionamiento vacío.


lote. "¿Dónde están tus padres?"
"No sé."

Una sola ceja se alzó.

“Se olvidan de mí”, dije.

Ambas cejas. "¿Se olvidan de ti?"

"Siempre espero que alguien aparezca", le expliqué. “Si no, camino


hogar."

El oficial me miró durante mucho tiempo. Finalmente, suspiró.


Machine Translated by Google

"Está bien." Le dio un revés al cielo. “Está bien, vete. Pero no vuelvas a hacer esto”, dijo

bruscamente. “Esto es propiedad pública. Haz tus oraciones en casa”.

Estaba sacudiendo la cabeza. “Yo no estaba…” Traté de decir. No lo estaba, quería


gritar. Yo no lo estaba.

Pero él ya se estaba alejando.


Machine Translated by Google

DOS

Fueron necesarios tres minutos completos para que el fuego en mis huesos se apagara.

En el creciente silencio, miré hacia arriba. Las nubes que alguna vez fueron blancas se

habían vuelto gruesas y grises; la suave brisa era ahora una ráfaga helada. El borracho día

de diciembre se había vuelto serio con una rapidez que rayaba en lo extremo y fruncí el ceño

ante la escena, ante sus bordes quemados, ante el cuervo que todavía daba vueltas sobre mi

cabeza, su graznido era un estribillo constante. De repente, un trueno rugió en el


distancia.

El oficial era ahora más que nada memoria.

Lo que quedaba de él se alejaba hacia la luz mortecina, con las botas pesadas y el paso

desigual; Lo vi sonreír mientras murmuraba en su radio.

Un rayo partió el cielo en dos y me estremecí, entrecortadamente, como electrocutado.

No tenía paraguas.

Metí la mano debajo de mi camisa y saqué el periódico doblado de donde lo había

escondido en mi cintura, pegado a mi torso, y lo metí debajo de mi brazo. El aire estaba

cargado con la promesa de una tormenta, el viento sacudía los árboles. Realmente no pensé

que un periódico resistiría la lluvia, pero era todo lo que tenía.

Estos días, era lo que siempre tuve.


Machine Translated by Google

Había una máquina expendedora de periódicos a la vuelta de la esquina de mi


casa y hace unos meses, por capricho, compré una copia del New York Times.
Sentía curiosidad por Adultos que leen el periódico, curiosidad por los artículos allí
que desencadenaban las conversaciones que parecían estar dando forma a mi vida,
mi identidad, el bombardeo a las familias de mis amigos en Medio Oriente. Después
de dos años de pánico y duelo después del 11 de septiembre, nuestro país había
decidido emprender una acción política agresiva: habíamos declarado la guerra a Irak.

La cobertura fue implacable.

La televisión ofrecía una difusión de información deslumbrante y violenta sobre


el tema, del tipo que rara vez podía soportar. Pero la tarea lenta y tranquila de leer
un periódico me convenía. Aún mejor, llenó los agujeros en mi libre
tiempo.

Empecé a meterme monedas de veinticinco centavos en el bolsillo todos los


días y a comprar ejemplares del periódico de camino a la escuela. Leí los artículos
mientras caminaba la milla, el ejercicio de la mente y el cuerpo elevaba mi presión
arterial a alturas peligrosas. Cuando llegué al primer período, había perdido tanto el
apetito como la concentración. Me estaba enfermando con las noticias, harto de
ellas, atiborrándome descuidadamente de dolor, buscando en vano un antídoto en
el veneno. Incluso ahora mi pulgar se movía lentamente sobre la tinta gastada de
viejas historias, de un lado a otro, acariciando mi adicción.

Miré al cielo.

El cuervo solitario que se encontraba en lo alto no dejaba de mirar, el peso de


su presencia parecía deprimir el aire de mis pulmones. Me obligué a moverme, a
cerrar las ventanas de mi mente mientras avanzaba. El silencio era demasiado
acogedor para los pensamientos no deseados; En cambio, escuché el sonido de los
coches que pasaban y el viento que soplaba contra sus carrocerías metálicas. Había
dos personas en particular en las que no quería pensar. Yo tampoco quería
Machine Translated by Google

Pienso en las solicitudes universitarias que se avecinan, en el oficial de policía o en el


periódico que todavía aprieto en mi puño y, sin embargo...

Me detuve, desplegué el papel y alisé las esquinas.

Aldeanos afganos desgarrados por el dolor después de que una incursión estadounidense matara a nueve niños

Mi teléfono sonó.

Lo saqué de mi bolsillo y me quedé quieto mientras escaneaba el número que


parpadeaba en la pantalla. Una espada de sentimiento me atravesó y luego, con la misma
rapidez, se retiró. Número diferente. Un alivio embriagador casi me hizo reír, la sensación
fue mantenida a raya sólo por el dolor sordo en mi pecho. Sentí como si hubieran enterrado
acero real entre mis pulmones.

Abrí el teléfono.
"¿Hola?"

Silencio.

Finalmente se escuchó una voz, apenas media palabra emergiendo de un lío de


estática. Miré la pantalla, mi batería agonizante, mi única barra de recepción. Cuando
cerré el teléfono, una punzada de miedo recorrió mi espalda.

Pensé en mi madre.

Mi madre, mi madre optimista que pensaba que si se encerraba


en su armario no escucharía sus sollozos.

Una única y gorda gota de agua cayó sobre mi cabeza.

Miré hacia arriba.

Pensé en mi padre, un hombre de dos metros de altura envuelto en una cama de


hospital, mirando a media distancia. Pensé en mi hermana.

Una segunda gota de lluvia cayó en mi ojo.


Machine Translated by Google

El cielo se rompió con un repentino crujido y en el segundo intermedio, en el latido anterior al

diluvio, contemplé la quietud. Pensé en tumbarme en medio del camino, quedarme allí para siempre.

Pero luego, llueve.

Llegó apresuradamente, golpeándome la cara, ennegreciendo mi ropa, acumulándose en los

pliegues de mi mochila. El periódico que levanté sobre mi cabeza aguantó cuatro segundos antes

de sucumbir a la humedad, y lo guardé apresuradamente, esta vez en mi bolso. Entrecerré los ojos

bajo el aguacero, reajusté el demonio en mi espalda y me apreté más la fina chaqueta alrededor

del cuerpo.

Caminó.
Machine Translated by Google

EL AÑO PASADO

PARTE I
Machine Translated by Google

Dos golpes fuertes en mi puerta, gemí y me tapé la cabeza con la manta. Anoche me
quedé despierto hasta tarde memorizando ecuaciones para mi clase de física y, como
resultado, dormí unas cuatro horas. La sola idea de levantarme de la cama me daba ganas
de llorar.
Otro golpe fuerte.

"Es demasiado pronto", dije, mi voz amortiguada por la manta. "Irse."

“Pasho”, escuché decir a mi madre. Levantarse.

"Nemikham", le respondí. No quiero.

“Pasho.”

“En realidad, no creo que pueda ir a la escuela hoy. creo que tengo
tuberculosis."

Oí el suave ruido de la puerta al abrirse contra la alfombra y me acurruqué


instintivamente, como un nautilo en su caparazón. Hice un sonido lastimero mientras
esperaba lo que parecía inevitable: que mi madre me arrastrara, físicamente, fuera de la
cama o, al menos, que me arrancara las sábanas.

En cambio, ella se sentó sobre mí.

Casi grité ante el peso inesperado. Era insoportable estar sentado encima mientras
estaba acurrucado en posición fetal; De alguna manera mis huesos apilados me hicieron
más vulnerable al daño. Me revolví, le grité que se soltara de mí y ella simplemente se rió
y me pellizcó la pierna.
Grité.

"Goftam pasho". Dije que levántate.

“¿Cómo se supone que debo levantarme ahora?” Pregunté, sacudiendo las sábanas.
de mi cara. "Me has roto todos los huesos".
Machine Translated by Google

“¿Eh?” Ella arqueó las cejas. “¿Me dices eso? ¿Tu madre —dijo todo esto en farsi
— pesa tanto que podría romperte todos los huesos? ¿Es eso lo que estás diciendo?

"Sí."

Ella jadeó, con los ojos muy abiertos. "Ay, bacheyeh malo". Oh, niño malo. Y
Con un ligero rebote, se sentó más pesadamente sobre mis muslos.

Dejé escapar un grito ahogado. “Está bien, está bien, me levantaré, me levantaré, oh Dios mío.
—”

“¿Mamá? ¿Estás aquí arriba?

Al escuchar la voz de mi hermana, mi mamá se puso de pie. Quitó las mantas de mi


cama y dijo: "¡Aquí!". Luego, a mí, con los ojos entrecerrados:
“Pasho.”

"Estoy pasho­ing, estoy pasho­ing", refunfuñé.

Me puse de pie y miré, por costumbre, el despertador que ya había silenciado media
docena de veces y que casi me da un derrame cerebral cuando vi la hora.
"¡Voy a llegar tarde!"

“Man keh behet goftam”, dijo mi mamá encogiéndose de hombros. Te dije.

"No me dijiste nada". Me volví con los ojos muy abiertos. “Nunca me dijiste qué
Era hora”.

"Te lo dije. Quizás tu tuberculosis te dejó sordo”.

"Guau." Sacudí la cabeza mientras pasaba junto a ella. "Gracioso."

"Lo sé, lo sé, soy heelareeus", dijo con un gesto de su mano.


Volvió a hablar farsi. “Por cierto, hoy no puedo llevarte a la escuela. Tengo cita con el
dentista. Shayda te llevará a ti en su lugar”.

"No, no lo soy", dijo mi hermana, su voz se hizo más fuerte a medida que se
acercaba. Ella asomó la cabeza dentro de mi habitación. "Tengo que irme ahora mismo
y Shadi ni siquiera está vestida".
Machine Translated by Google

"No—Espera—" Me sobresalté mientras luchaba. “Puedo vestirme en cinco minutos


—”

"No, no puedes".

"¡Sí, puedo!" Ya estaba al otro lado del pasillo en nuestro baño compartido, aplicando

pasta de dientes a mi cepillo de dientes como un loco. “Solo espera, está bien, solo…”

"De ninguna manera. No voy a llegar tarde por tu culpa”.

"Shayda, ¿qué diablos..."

"Puedes caminar."

"¡Me llevará cuarenta y cinco minutos!"

“Entonces pregúntale a Mehdi”.

"¡Mehdi todavía duerme!"

“¿Alguien dijo mi nombre?”

Escuché a mi hermano subir las escaleras, sus palabras un poco más redondas de lo

habitual, como si tal vez estuviera comiendo algo mientras hablaba. Mi corazón dio un salto

repentino.

Escupí pasta de dientes en el lavabo y salí corriendo al pasillo. “Necesito que me lleven

escuela”, lloré, con el cepillo de dientes todavía apretado en el puño. "¿Puedes llevarme?"

"No importa. De repente me he quedado sordo”. Se lanzó hacia abajo por el


escaleras.

"Ay dios mío. ¿Qué les pasa a todos en esta familia?

La voz de mi papá resonó hacia arriba. “¡Hombre balsa! ¡Jodafez! ¡Me voy!

¡Adiós!

—¡Khodafez! gritamos los cuatro al unísono.

Escuché que la puerta principal se cerraba de golpe mientras volaba hacia la barandilla y

vi a Mehdi en el rellano de abajo.


Machine Translated by Google

"Espera", dije, "por favor, por favor..."

Mehdi me miró y sonrió con su característica sonrisa devastadora, del tipo que sabía

que ya había arruinado algunas vidas. Sus ojos color avellana brillaron a la luz de la mañana.

"Lo siento", dijo. "Tengo planes".

“¿Cómo tienes planes a las siete y media de la mañana?”

"Lo siento", dijo de nuevo, su forma delgada desapareció de la vista. "Día ocupado."

Mi mamá me dio una palmada en el hombro. "Mikhasti zoodtar pashi." Tú

Podría haberme despertado más temprano.

"Un punto excelente", dijo Shayda, balanceando su mochila sobre un hombro. "Adiós."

"¡No!" Corrí de regreso al baño, me enjuagué la boca, me lavé agua

mi cara. "¡Estoy casi listo! ¡Dos minutos más!

"Shadi, ni siquiera llevas pantalones".

"¿Qué?" Miré hacia abajo. Llevaba una camiseta de gran tamaño. Sin pantalones.

“Espera—Shayda—”

Pero ella ya estaba bajando las escaleras.

“Manam bayad beram”, dijo mi mamá. Yo también tengo que irme. Ella me lanzó una

mirada comprensiva. "Te recogeré después de la escuela, ¿de acuerdo?"

Lo reconocí con un adiós distraído y corrí de regreso a mi habitación. Me puse unos

vaqueros y una camiseta térmica a una velocidad vertiginosa, casi tropezando mientras

agarraba los calcetines, una goma para el pelo, mi bufanda y mi mochila con media

cremallera. Volé escaleras abajo como un loco, gritando lo de Shayda.


nombre.

"Espera", grité. “¡Espera, estoy listo! ¡Treinta segundos!"

Salté sobre un pie mientras me ponía los calcetines y me ponía los zapatos. Me recogí

el pelo, me anudé la bufanda al estilo Jackie O... o, ya sabes, un montón de


Machine Translated by Google

damas persas... y salió corriendo por la puerta. Shayda estaba en la acera, abriendo el seguro

de su auto, y mi mamá se estaba acomodando en su minivan, todavía estacionada en el camino

de entrada. La saludé con la mano, sin aliento mientras gritaba...

"¡Lo hice!"

Mi mamá sonrió y me mostró el pulgar hacia arriba, lo cual yo correspondí


rápidamente. Luego dirigí la potencia de mi sonrisa a Shayda, quien solo puso los ojos
en blanco y, con un profundo suspiro, me permitió el paso en su antiguo Toyota Camry.

Estaba eufórico.

Me despedí de nuevo con la mano de mi madre, que acababa de encender su auto,


antes de depositar mi bolso difícil de manejar en el asiento trasero de Shayda. Mi
hermana todavía estaba abrochándose el cinturón del lado del conductor, arreglando
sus cosas, colocando su taza de café en el portavasos, etcétera, y yo me recosté en la
puerta del lado del pasajero, aprovechando el momento para recuperar el aliento y
disfrutar de mi victoria. .

Demasiado tarde me di cuenta de que me estaba congelando.

Eran finales de septiembre, principios de otoño y aún no me había adaptado a la


nueva temporada. El clima era inconsistente, los días estaban plagados de tramos
cálidos y fríos, y no estaba segura de que valiera la pena arriesgarme a la ira de Shayda
para correr escaleras arriba y agarrar mi chaqueta.

Mi hermana pareció leer mi mente.

"Oye", me ladró desde el interior del coche. “Ni siquiera pienses en eso.
Si vuelves a la casa, me voy”.

Mi mamá, que también leía la mente, de repente frenó su


minivan, bajó la ventanilla.

"Bea", llamó. Aquí. "Atrapar."


Machine Translated by Google

Extendí mis manos mientras ella arrojaba una sudadera enrollada en mi dirección.

Lo cogí, lo evalué y lo levanté al cielo. Era una sudadera con capucha negra estándar, de esas que se

ponen sobre la cabeza. Su única característica distintiva eran los cordones, que eran de un azul vibrante.

"¿De quién es esta?" Yo pregunté.

Mi mamá se encogió de hombros. “Debe ser de Mehdi”, dijo en farsi. “Ha estado en

el coche durante mucho tiempo”.

"¿Mucho tiempo?" Fruncí el ceño. "¿Cuánto tiempo es mucho tiempo?"

Mi mamá se encogió de hombros nuevamente y se puso las gafas de sol.

Olfateé el algodón con sospecha, pero no debía haber estado abandonado en nuestro coche por

mucho tiempo, porque el suéter todavía olía bien. Algo así como colonia. Algo que hizo que mi piel

vibrara de conciencia.

Mi ceño se hizo más profundo.

Me puse la sudadera sobre la cabeza y vi a mi madre desaparecer por el camino de entrada. La

sudadera con capucha era suave y cálida y, en el mejor de los casos, demasiado grande para mí, pero

tan cerca de mi piel, ese aroma tenue y agradable de repente se volvió abrumador. Mis pensamientos

habían comenzado a acelerarse, mi mente trabajaba demasiado para responder una pregunta simple.

Shayda tocó la bocina. Casi tuve un ataque al corazón.

“Entra ahora mismo”, gritó, “o te atropellaré”.


Machine Translated by Google
Machine Translated by Google

También podría gustarte