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Viacrucis Guion 2025

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VIACRUCIS

REPRESENTACION 2025 |2

ACTO I
-Negarse A Si Mismo Y Cargar La Cruz-
Jesús: Escuchen bien, si alguno quiere seguirme, que se niegue a sí mismo, que tome su
cruz y me siga. Pues, quién quiera asegurar su vida la perderá, y quien pierda su vida por
mí, la ganara. ¿De qué le sirve al hombre ganarse al mundo entero si se pierde a si mismo?
Sepan que, si alguno de ustedes se avergüenza de mí y de mis palabras, también el hijo del
hombre se avergonzara de el cuando venga con la gloria de su padre, rodeado por sus
ángeles.
ACTO II
-Las Bienaventuranzas-
(Jesús camina hacia el lugar y se sienta para comenzar y mirando a sus discípulos y el
pueblo)
Jesús: Dichosos ustedes los pobres, porque de ustedes es el Reino de Dios. (Pausa)
Dichosos ustedes los que ahora tienen hambre, por serán saciados. (Pausa) Dichosos
ustedes los que lloran ahora, porque al fin reirán. (Pausa) Dichosos serán ustedes cuando
los hombres los aborrezcan y los expulsen de entre ellos, (Pausa) y cuando los insulten y
maldigan por causa del Hijo del hombre. (Pausa) Alégrense ese día y salten de gozo,
porque su recompensa será grande en el cielo. Pues así trataron sus padres a los profetas.
(Pausa)
Pero ¡Ay de ustedes, los ricos, ¡porque ya tienen ahora su consuelo!
¡Ay de ustedes, los que se harta ahora, porque después tendrán hambre!
¡Ay de ustedes, los que ríen ahora, porque llorarán de pena!
¡Ay de ustedes, cuando todo el mundo los alabe, porque de ese modo trataron sus padres
a los falsos profetas!
Pero a ustedes que me están escuchando les digo, "Amen a sus enemigos, hagan el bien a
los que los aborrecen, bendigan a quienes los maldicen y oren por quienes los difaman. Al
que te golpee en una mejilla preséntale la otra; al que te quite el manto, déjalo llevarse
también la túnica. Al que te pida, dale; y al que se lleve lo tuyo, no se lo reclames. Traten a
los demás como quieran que los traten a ustedes; porque si aman sólo a los que los aman,
¿qué hacen de extraordinario?
VIACRUCIS
REPRESENTACION 2025 |3

Acto III
-Jesús Y Los Niños-
Apóstol Pedro: Maestro, ¿Quién es más grande en el Reino de los Cielos?
Jesús: (Llamando a un niño, lo puso en medio de ellos y les dijo) Yo les aseguro a ustedes
que, si no cambian y no se hacen como los niños, no entrarán en el Reino de los cielos. Así
pues, quien se haga pequeño como este niño, ése es el más grande en el Reino de los
cielos. Y el que reciba a un niño como éste en mi nombre, me recibe a Mí. Cuidado con
despreciar a uno de estos pequeños, pues yo les digo que sus ángeles, en el cielo, ven
continuamente el rostro de mi Padre, que está en el cielo. (En estas últimas palabras
invita a todos los niños para que se acerquen a Él)
(Los Discípulos tratan de impedir que los niños se acerquen a Jesús.)
Apóstol Juan: No se acerquen porque el Maestro viene cansado.
(Y Él llamando a los niños les dice)
Jesús: Dejen que los niños vengan a mí y no se lo impidan, porque de los que son como
ellos es el reino de Dios. Les aseguro que el que no recibe el reino de Dios como un niño,
no entrará en él. (después les impone las manos y hace esta oración)
¡Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a
los sabios y entendidos, y las has revelado a la gente sencilla! Gracias, Padre, porque así te
ha parecido bien.
El Padre ha puesto todas las cosas en mis manos, nadie conoce la Hijo si no el Padre, y
nadie conoce al Padre si no el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quera revelar. Vengan a Mí,
todos los que están fatigados y agobiados por la carga, y yo los aliviaré. Tomen mi yugo
sobre ustedes y aprendan de Mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontrarán
descanso, porque mi yugo es suave y mi carga ligera
ACTO IV
-La Samaritana-
(Se van los discípulos y solo va al pozo Jesús)
Jesús: ¿Mujer, me darías un poco de agua?
Samaritana: Tu eres judío y yo soy samaritana, ¿Cómo me pides a mí que te de agua para
beber?
VIACRUCIS
REPRESENTACION 2025 |4

Jesús: Si supieras lo que dios puede dar, y conocieras al que te está pidiendo agua, tú le
habrías pedido a él, y él te habría dado agua que da vida.
Samaritana: Señor, ni siquiera tienes con que sacar agua, y el pozo es muy hondo, ¿de
dónde, vas a sacar esa agua que da vida? ¿Acaso eres tú superior a nuestro padre Jacob,
que nos dejó este pozo, del cual bebieron el, sus hijos y su ganado?
Jesús: Todo el que beba de esta agua volverá a tener sed, pero el que beba del agua que
yo le daré, no volverá a tener sed jamás, sino que, dentro de él, esa agua se convertirá en
un manantial del que brotara vida eterna.
Samaritana: Señor, dame de esa agua para que no vuelva a tener sed ni siga viniendo aquí
a sacarla.
Jesús: Ve a llamar a tu esposo, y vuelve acá
Samaritana: No tengo esposo.
Jesús: Bien haz dicho que no tienes esposo. Es cierto que has tenido 5, y el que ahora
tienes no es tu esposo. En esto ha dicho la verdad.
Samaritana: Señor me doy cuenta de que tú eres profeta. Pero, si me permites hacerte
una pregunta: ¿Por qué insisten ustedes los judíos que Jerusalén es el único lugar donde
se debe adorar? Nuestros antepasados adoraron en este monte, pero ustedes los judíos
dicen que el lugar donde debemos adorar está en Jerusalén.
Jesús: ¡Créeme, mujer, que se acerca la hora en que no nos preocuparemos por el lugar a
donde adorar al padre! Pues el lugar para adorar no es lo que es importante, sino como le
adoramos. La adoración debe espiritual y real pues dios es espíritu y debemos tener la
ayuda de su espíritu para adorar como debemos. El padre quiere este tipo de adoración.
Pero ustedes samaritanos conocen tan poco acerca de él, adoran con los ojos cerrados por
decir algo. Nosotros los judíos sabemos todo acerca de él, pues la salvación llega al
hombre a través de la raza judía.
Samaritana: Bueno, al menos sé que el mesías va venir ¿Sabes? Al que le llaman cristo, y
cuando el venga él nos explicara todas las cosas.
Jesús: ¡Yo soy el mesías!
(Se acercan los discípulos y pedro dice)
Apóstol Pedro: Maestro, come algo de la comida que trajimos.
Jesús: No, yo tengo una comida que ustedes no conocen.
Apóstol Juan: (Hablando con los otros discípulos) ¿Alguien más le trajo comida?
VIACRUCIS
REPRESENTACION 2025 |5

Jesús: Mi alimento viene de hacer la voluntad de dios que me envió y de finalizar su obra.
Piensan que el trabajo de cosechar no comenzara hasta que termine el verano, ¿En 4
meses más? ¡Abran sus ojos y vean a su alrededor! Los campos de almas humanas
maduros a nuestro alrededor y ellos están listos para ser cosechados. Ya el segador recibe
su salario y recoge el fruto para vida eterna. Ahora tanto el sembrador como el segador se
alegran juntos. Porque como dice el refrán: “Uno es el que siembra y otro el que cosecha”.
Yo los he enviado a ustedes a cosechar lo que no les costó ningún trabajo. Otros se han
fatigado trabajando, y ustedes han cosechado el fruto de ese trabajo, vamos.
ACTO V
-La Mujer Adúltera-
Apedreador 1: Matemos a pedradas a esta mujer por adúltera.
Adúltera: No me maten. por piedad.
Apedreador 2: Matémosla por ramera.
Adúltera: No me golpeen.
Apedreador 3: Calla ramera (la abofetea).
Adúltera: (Dice sollozando) Piedad.
Apedreador 4: Es una cualquiera.
Adúltera: Déjenme vivir.
Apedreador 5: por andar incitando a los hombres al pecado.
Sanedrín: Esperen, ahí viene Jesús de Nazaret, pongámoslo a prueba.
Todos: (Al unísono) Está bien.
Sanedrín: (Acercándose a Jesús le dice) Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en
adulterio, y según la ley de moisés debe morir apedreada ¿tú qué opinas?
(Jesús se acerca a la mujer y no dice nada, solamente la observa y se mantiene en silencio)
Sanedrín: (Ante el silencio de Jesús se desespera y murmura entre sí. Y enojado dice)
¡rabino te hemos preguntado ¿cuál es tu justicia? ante esta mujer que se ha sido
sorprendida en adulterio!
Jesús: (Suavemente pregunta) ¿Cuáles son las acusaciones contra esta mujer?
Apedreador 1: Es una ramera.
VIACRUCIS
REPRESENTACION 2025 |6

Apedreador 2: Se le ha sorprendido en adulterio.


Apedreador 3: Es una prostituta.
Apedreador 4: Es una cualquiera.
Apedreador 5: Incita los hombres al pecado.
Apedreador 1: Es una hija del pecado.
Sanedrín: Va en contra de nuestros principios y leyes. Jesús: ¿Esas son las razones por la
cual la apedrean?
Apedreadores: ¿Se te hace poco?
(Jesús mirando a cada uno de ellos a los ojos. Al final se acerca a la mujer y les dice)
(Jesús toma una piedra, levantándose y quiere arrojarla a la mujer. Se la da a un fariseo)
Aquel que se sienta libre de pecado, que arroje la primera piedra. Los apedreadores al oír
aquello sueltan las piedras y poco a poco se retiran)
Jesús: (Le dice a la mujer) Mujer ¿dónde están los que te juzgaban?
Adúltera: Se han marchado señor.
Jesús: Si ellos no te han juzgado. tampoco yo te juzgo. Vete a tu casa y no peques más.
Adúltera: (Se arrodilla ante Jesús y le dice) Gracias, señor. (Sale al final de los apóstoles)
Jesús: Vamos.
ACTO VI
-El Ciego De Jericó-
Bartimeo: (Sentado y levantando los brazos dice) ¡Jesús, hijo de David, ten misericordia de
mí!
(Todos lo ignoran y nadie le presta atención)
Bartimeo: (Vuelve a repetir levantando los brazos) ¡Jesús, hijo de David, ten misericordia
de mí!
(2 apóstoles se acercan con bartimeo y lo toman de las manos diciéndole)
Apóstol Juan: Ten confianza, Jesús te llama ¡Levántate!
(Bartimeo se levanta y los 2 apóstoles lo conducen hacia Jesús)
Jesús: ¿Qué quieres que te haga?
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REPRESENTACION 2025 |7

Bartimeo: Que recobre la vista, maestro.


Jesús: Vete, tu fe te ha salvado.
(Bartimeo abre los ojos y dice)
Bartimeo: ¡Milagro! ¡Milagro! ¡Ya veo! ¡Ya veo!
Jesús: Todo aquel que crea en mí, sanara, vamos.
ACTO IX
-Resurrección De Lázaro-
Enviado: Señor, señor, Martha y María me han enviado, Lázaro está agonizando y
quisieran que fueras a verlo, acompáñame y te llevare. Antes de que se meta el sol
llegaremos.
Jesús: Ve tú, yo iré después…
Enviado: ¡Pero señor, está muy enfermo, ¿no vas a venir?
Jesús: Iré cuando sea necesario.
Enviado: ¡Me dijeron, …… me dijeron que eras su amigo!
Apóstol Pedro: Pero señor, nos has hablado mucho de él.
Apóstol Juan: Si es necesario ve.
(Todos van hacia el sepulcro)
Martha: Señor…, si hubieras estado aquí hace 3 días…, no habría muerto, pero sé que aun
ahora, cualquier cosa que pidas a dios, él te lo concederá, porque yo creo que eres el
cristo, el hijo de dios que ha venido a darnos la vida eterna.
Jesús: ¿Dónde lo has puesto mujer?
Martha: Ven y observa.
María: Señor, señor, rece y rece para que llegaras y evitaras que lázaro muriera.
Jesús: Quiten la piedra.
Pueblo: Ey, ayúdenme, vamos, pronto.
(4 personas retiran la piedra, mientras Jesús se acerca lentamente, y estas personas se
alejan tapándose la boca y la nariz debido a los olores que expide del sepulcro)
VIACRUCIS
REPRESENTACION 2025 |8

(Jesús, se postra en cuclillas y boca abajo orando, levanta su rostro lentamente mirando al
sepulcro y observando al cielo dice)
Jesús: Padre, gracias por escuchar mi plegaria, los que están alrededor mío podrán creer
que soy la resurrección y la vida y aquellos que creen en mí no morirán nunca. (se levanta
lentamente mirando al sepulcro, levanta sus brazos y dice con voz potente) ¡Lázaro,
levántate y anda!
(Lázaro sale del sepulcro y la gente presente se asombra haciendo expresiones y algunas
se arrodillan)
Jesús: Todo el que cree en mí, aunque muerto este, volverá a la vida.
ACTO X
-El Ultimo Gran Discurso-
Jesús: (Enojado) ¡Fuera, fuera, fuera! Escrito esta: mi casa será llamada casa de oración,
más ustedes la han convertido en una cueva de ladrones, ¡fuera! ¡fuera!
Los escribas y fariseos se han sentado en la catedra de moisés. Todo lo que ellos les digan,
háganlo y guárdenlo. Pero no hagan como ellos porque ellos dicen y no hacen.
Hay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, que cierran con llave las puertas de los
cielos, ciertamente, ustedes no entran, pero tampoco dejan entrar a los demás.
Ustedes, que son semejantes a sepulcros blanqueados, que por fuera tienen bella
apariencia, pero por dentro están llenos de gusanos y de osamenta de muerto y de toda
inmundicia. Lo mismo que ustedes, que por fuera parecen ser buenos ante los hombres y
justos, pero por dentro están llenos de hipocresía de iniquidad, serpientes, raza de
víboras. ¿Cómo podrán escapar a la condenación de los infiernos?
Jerusalén, Jerusalén, tú que matas a los profetas y apedreas a los que son enviados,
cuantas veces he querido reunirte como una gallina reúne a sus polluelos bajo sus alas y
no has querido.
Sanedrín: ¿Quién eres tú, para decirnos esto? Nosotros enseñamos la ley no tú. ¿Qué
señal nos das de tu autoridad?
Jesús: Destruyan este templo y yo en 3 días lo reconstruiré.
Sanedrín: 46 años se llevó para construir este templo, y tú en tan solo 3 días lo quieres
levantar ¡ja, ja, ja, ja!
Sanedrín: ¿Con que derecho haces estas cosas? ¿Quién te lo ha encargado?
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REPRESENTACION 2025 |9

Jesús: Yo también les voy hacer una pregunta. Si me contestan, yo también les diré con
qué autoridad hago esto. Háblenme de Juan el “Bautista”, este asunto ¿De dónde venía,
de dios, o de los hombres?
Sanedrín: (Dirigiéndose al consejo) Si decimos que este asunto venia por obra de Dios, nos
dirá: ¿Por qué no le creyeron? Y si decimos que era cosa del pueblo. ¡cuidado con el
pueblo! Pues todos consideraban a "El Bautista" como un profeta.
Sanedrín: (Gritan al unísono volviéndose a Jesús) ¡no lo sabemos!
Jesús: Pues yo tampoco les diré con qué autoridad hago este tipo de cosas. En verdad, en
verdad les digo, que todo esto caerá sobre esta generación, y su santuario quedara
desierto, y no me volverán a ver hasta que digan: ¡Bendito el que viene, en el nombre del
señor! (Dirigiéndose a los apóstoles) vamos.
Aarón Sanedrín: (Dirigiéndose a Judas, después de que Jesús y sus discípulos se habían
retirado) ¿Eres tú Judas Iscariote?
(Judas asiente)
Sanedrín: (Continua después de una pausa) Pensar que antes eras un hombre rico. mírate
ahora sigues a un fanático...
Judas: Cuando mi maestro restaure el reino de Israel habrá riquezas para todos.
Sanedrín: Mi pobre amigo no solo perdiste tu dinero, si no tu inteligencia, ¿has puesto
atención a lo que tu maestro dice? Él no habla sobre un reino aquí en la tierra; el habla
sobre algo allá arriba (Apuntando al cielo) un reino en las nubes.
Judas: A que te refieres (Le da la espalda al fariseo) llegará el día en que yo esté a su lado.
Aarón Sanedrín: Judas, es difícil pararse sobre una nube, aún para un rey.
Judas: (Enojado) ¡respeta al hijo de Dios! (Alejándose) Yo voy a rezar por ti Aarón, Rezaré.
ACTO XI
-La Tentación del Denario-
Sanedrín: Ahí viene Jesús de Nazaret con sus discípulos, tentémoslo para que caiga en
nuestra trampa.
Sanedrín: Maestro, sabemos que enseñas tu doctrina públicamente en el templo y en las
sinagogas, donde acuden todo el pueblo judío. Y también sabemos que nada hablas en
secreto y sin temor a nada, ni a nadie.
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Sanedrín: Ya que eres tan veras y que aceptas el camino de Dios con la más pura verdad
como lo dice mi compañero, dinos: ¿es lícito a los judíos, pueblo de Dios, pagar el tributo
al Cesar? ¿O no? (Pausa, y le gritan: "Responde”)
Jesús: ¡Por qué me quieren hacer caer en su trampa, hipócritas!, enséñenme la moneda
con el que se paga el tributo.
Sanedrín: Vamos muéstrasela. (Dirigiéndose al administrador del sanedrín)
Sanedrín: Es tan pobre que no conoce las monedas, toma. (Entregándole la moneda a
Jesús)
Jesús: (Lo dice elevando la moneda) ¿De quién es esta imagen? ¿Y la inscripción que
aparece en el denario?
Sanedrín: (Al mismo tiempo dicen) ¡Del Cesar!
Jesús: (Les arroja la moneda) Entonces dar al Cesar lo que es del Cesar y a Dios lo que es
de Dios.
Sanedrín: (Retirándose, junto con el consejo) Vamos a darle cuentas al sumo pontífice
Caifás, de lo que ha ocurrido.
ACTO XII
-Conspiración Del Sanedrín-
(Entran de dos en dos. haciendo el saludo)
Sanedrín: Compañeros, Caifás anda furioso e inquieto por lo de ese Jesús de Nazaret,
estoy sorprendido de lo que ese hombre hace.
Sanedrín: ¡Estas sorprendido! ¡Ese hombre es un blasfemo!, se hace llamar el hijo de Dios
y por esa razón debemos matarlo! (Riñen todos diciendo: "Sí, tiene que morir" ya que
Nicodemo y José de Arimatea, dicen lo contrario)
Nicodemo: ¿Para qué nos habrá llamado Caifás a consejo?
Sanedrín: Para planear como agarraremos a Jesús de Nazaret, es un peligro para todo el
pueblo, hasta se ha hecho llamar el Hijo de Dios y eso va en contra de nuestra religión y
nuestros principios.
José de Arimatea: Pero, no ha hecho nada malo para que merezca la pena de muerte. es
un hombre extraordinario, creo que lo que ha hecho no merece tal pena, hace ver a los
ciegos, hace caminar a los paralíticos y cura a leprosos, creo que no es razón para matarlo.
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Sanedrín: (empujando a José de Arimatea) ¿Ahora tú lo defiendes?, que no vez que está
en contra de nuestra religión, es un mentiroso, un blasfemo, como un hijo de un
carpintero se hace llamar el hijo de dios, ese hombre está loco ¡Debe morir! (Vuelven a
reñir diciendo “si, debe morir”)
Caifás: (Entrando al consejo, saludando y tomando asiento) Salve compañeros, los he
reunido con el único fin de dar solución a este problema que es Jesús de Nazaret. He
escuchado sus conversaciones y sus opiniones con respecto a ese hombre y veo que hasta
el mismo consejo está dividido ¿Por qué razón? ¿Qué tiene ese hombre de extraordinario,
que ha turbado y provocado desacuerdo y discordia entre el mismo consejo del Sanedrín?
Sanedrín: Señor Caifás, ese hombre debe morir, el pueblo lo admira, y los romanos están
molestos con el pueblo judío, por culpa de ese hombre, creen que el pueblo judío se
revelará a los romanos, y eso pone en peligro al pueblo.
Nicodemo: No veo razón para acusar y aprender a ese hombre, no ha hecho nada malo y
si los romanos están molestos, que ellos lo hagan, ¿nosotros para que manchar nuestras
manos con su sangre?
Sanedrín:(Empujándolo dice) ¡Pero maestro Nicodemo!, no has comprendido que, por ese
hombre, los romanos nos pueden matar a todos los judíos.
Nicodemo: Ese Jesús de Nazaret, solo habla de paz de amor y de caridad, creo que por eso
no es razón para matarlo.
Sanedrín: ¿Pero no saben cómo nos ha llamado? Dice que los Fariseos somos unos
hipócritas con Dios, que no entramos al cielo, ni dejamos entrar a los demás. ¡Que somos
sepulcros blanqueados, que por fuera somos buenos pero que por dentro somos unos
enjambres de gusanos! Además, se hace llamar el hijo de Dios y por esa razón ¡debemos
matarlo! (Todos dicen riñendo "Sí, debemos matarlo)
José de Arimatea: Señor Caifás, no creo que esa sea una razón para matar a ese hombre.
Lo único que sucede es que se siente ofendido en su amor propio, este compañero.
(Comienzan a reñir y aventarse entre los defensores y los contrarios)
(Pausa)
Caifás: Calma, calma no se turben, ni usen la violencia, ese Jesús de Nazaret. es un peligro
para el pueblo, con el simple hecho de hacerse llamar el hijo de Dios, es una buena razón
para aprenderlo, acusarlo de blasfemia y así matarlo. Mueve la gente para donde él
quiere, el pueblo lo admira, Es un gran mago y hace cosas extraordinarias, pero está en
contra de nuestros principios y nuestra religión. ¡Y eso no lo tolero!
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Sanedrín: Ha causado desordenes en las sinagogas, eso no es posible, es un lugar sagrado,


por esta razón y por muchas más debemos matarlo. (Riñen diciendo “Si, tiene que morir”)
Sanedrín: Caifás, tomémoslo y matémoslo. creo que esa es la mejor solución, vale la pena
que un hombre muera por mucha gente y no todo el pueblo en manos de los romanos.
Caifás: Pero si lo tomamos entre la gente, la gente se nos echará encima y eso es muy
peligroso para nuestra reputación.
Sanedrín: Ese hombre debe morir, porque también dice que el perdona los pecados, los
pecados los perdona solo dios y no un estúpido, asqueroso como ese hijo del carpintero.
Caifás: Así que además de hacerse llamar Hijo de Dios vivo, dice que ¿tiene el poder de
perdonar los pecados? (Pausa) ¡Eso es blasfemia!, eso no debemos tolerar, ¿Cómo que un
asqueroso, como Él, puede perdonar los pecados? Debemos matarlo por blasfemo.
Sanedrín: Eso es imposible mi señor Caifás; siempre anda rodeado de gente y si
esperamos a encontrarlo solo, jamás lo agarraremos.
Caifás: Tienes razón, pero ya llegará esa hora, ¡Pensemos!, ¡Pensemos! ¿Cómo lo
prenderemos? (Pausa y entra Malco)
Malco: Salve, noble Consejo, en la puerta esta uno de los seguidores de Jesús, llamado
Judas, que pide permiso para hablar ante ustedes.
Caifás: Hazlo pasar.
Judas: (Inclinando un poco la cabeza dice) Salve señor Caifás y Salve Noble Consejo.
Caifás: Salve, amigo Judas, ¿Qué te trae por aquí? ¿Acaso tu Maestro te despreció? (todos
se burlan)
Judas: Vengo a hacerles una propuesta: ¿Cuánto me dan si les entrego a Jesús?
Caifás: ¡Mientes! Eres un vil mentiroso, miles de veces hemos querido agarrarlo y de una
hora a otra se nos escapa. De modo que quiere sorprendernos un discípulo del falso
profeta... (Judas lo interrumpe)
Judas: No, no miento, doy mi palabra de judío que yo sé en realidad dónde pueden
detenerlo hoy mismo.
José de Arimatea: Pero Judas, tú siempre has estado con Él ¿qué te llevó a tomar esta
decisión?
Judas: Es que estoy cansado de la vida que llevo como apóstol de ese carpintero, siempre
andamos errantes, fatigados y perseguidos.
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Nicodemo: Y ¿qué es lo que esperabas?


Judas: Yo esperaba que el Maestro tuviera un reino temporal y poder tener un empleo
brillante y lucrativo, pero eso no parece realizarse,
Sanedrín: Pero ¿cómo lo podemos aprehender? ¿No tiene hombres armados con Él?
Judas: No, está solo con sus once discípulos, El mismo está decaído y los once son muy
cobardes.
Caifás: Tú ¿sabes dónde está?; ¿en dónde podemos aprehenderlo?
Judas: Si, sé dónde lo pueden detener. Y es ahora o nunca, porque en otra ocasión ya no
se los podré entregar; pues Jesús se les escapará, volverá con un gran ejército de
partidarios y se hará proclamar rey,
Caifás: Y ¿qué esperas para decirnos?
Judas: No se los diré hasta que me digan cuánto me dan si se los entrego.
Nicodemo: Judas, ¿Te das cuenta de lo que estás haciendo?
Sanedrín: Démosle cien monedas de oro. (todo el Sanedrín dice: "No eso es mucho
dinero”)
Sanedrín: Yo digo que le demos cincuenta monedas de plata.
José de Arimatea: ¿por unas cuantas monedas vas a vender a tu Maestro?
Sanedrín: Démosle treinta monedas de plata, que es lo que vale un esclavo hebreo,
aunque es mucho, pero que les parece. (Sanedrín dice: "Esta bien")
Nicodemo: (Dirigiéndose a Judas) Piensa bien en el pecado que estas cometiendo Judas,
te puedes arrepentir, ¡No lo hagas! (Se orillan los dos defensores juntándose)
Caifás: Esta bien Judas, aquí hay treinta monedas de plata, pero dinos ¿Dónde podemos
agarrar a ese desgraciado de Jesús de Nazaret?
Judas: Hoy es el día de comer la pascua y se tiene la costumbre de que cada año, después
de celebrar la pascua. va al huerto de los olivos a orar, hoy por la noche de seguro estará
ahí, ahí mismo pueden tomarlo preso.
Caifás: Hay de ti Judas si nos estas mintiendo, ¡Mas te valiera no haber nacido!
Judas: No miento, doy mi palabra de judío que digo la verdad. (Todos se burlan)
(Judas se retira)
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Caifás: Compañeros del sanedrín, preparemos todo para aprehender a ese que se hace
llamar el hijo de Dios. hoy por la noche en el huerto de los olivos. (Pausa) Ya ven como
soluciono todo... Ja, ja, ja. ja.
(Todos dicen al unísono "Si, señor Caifás)
ACTO XIII
-La Ultima Cena-
(Jesús se quita el manto y se pone a lavarle los pies a cada discípulo y finaliza con pedro, él
le dice)
Pedro: Señor ¿Cómo vas a lavarme tu a mí los pies?
Jesús: Lo que estoy haciendo, no lo puedes comprender ahora, pero lo comprenderás más
tarde.
Pedro: Jamás permitiré que me laves los pies.
Jesús: Si no te lavo los pies, no tendrás parte conmigo en mi reino.
Pedro: Señor, no solo los pies, sino también las manos y la cabeza.
Jesús: El que se ha bañado sólo necesita lavarse los pies, porque está completamente
limpio, y ustedes están limpios, aunque no todos.
Jesús: (Dice a sus discípulos) Siéntense, poco tiempo queda, en que permaneceremos
juntos. En verdad, en verdad les digo, que uno de ustedes que come el pan conmigo, en
este momento me entregara.
(Juan fue el primero que se levantó y dijo)
Juan: Maestro, ¿seré yo por desgracia ese miserable que tú dices?
Jesús: Tú, no eres.
(Juan regresa a tomar asiento y pedro se levanta y le dice)
Pedro: ¿Acaso soy yo? ¿Acaso me toca a mí esta desgracia? ¿Seré yo ese traicionero?
(Los demás Apóstoles, comienzan a preguntar a Jesús, ¿Seré yo? ¿Acaso yo?)
(Judas llega a la mesa y toma el asiento vacío)
Jesús: Uno de ustedes, el hijo del hombre se va, según dice la escritura, por el mismo,
pero hay de aquel quien ha entregado al hijo del hombre, más le valiera no haber nacido.
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Jesús: (Judas antes de que Jesús diga esto mete la mano en el plato como si ya fuera
profetizado) El que mete conmigo la mano en el plato ese es el que me entregará. Pero
hay de aquel porque quien seré entregado, más le valiera no haber nacido.
Judas: (Desesperado) Seré yo por ventura. ese quien tú dices.
Jesús: Tú lo has dicho Judas (Todos gritan: ¡Es Judas, es Judas!) Lo que has de hacer; hazlo
ya.
(Judas sale de la sala, para ir al sanedrín, pasa por el lugar del apóstol Pedro)
Pedro: (Tomándolo del brazo fuertemente) Judas ¿qué vas a hacer?, ¿Por qué? (Judas lo
mira con tristeza)
Jesús: (Cuando pedro se levanta a quererlo golpear, dice Jesús) Pedro, déjalo ir, pues así
está escrito.
(Judas se va gritando ¡soy un miserable, soy un miserable!)
Jesús: ¡Padre, ha llegado la hora, glorifica a tu hijo, para que tu hijo te glorifique a ti!
(Todos comienzan a despedirse entre los apóstoles y también de Jesús)
Jesús: (Toma el pan y lo bendice diciendo) Tomen y coman, todos de él, porque este es mi
cuerpo que será entregado por ustedes (Parte el pan y lo reparte a los discípulos) (Toma el
cáliz y lo llena de vino y lo bendice diciendo) Tomen y beban todos de él, porque esta es mi
sangre, que será derramada por el bien de muchos.(Continua Jesús después de una breve
pausa) Yo les digo que ya no beberé más el fruto de la vida, ni comeré más del fruto del
trigo, hasta el día que lo beba con ustedes en el reino de mi padre, ya se acerca la hora en
que se dispersaran y me dejaran, pero yo no estoy solo, porque el Padre está conmigo.
confíen, yo he venido al mundo. Ya se acerca la hora.
(Jesús sale tristemente, de la sala y lo sigue Pedro)
Pedro: Maestro, ¿A dónde te diriges?
Jesús: A donde yo voy, no puedes seguirme ahora, pero me seguirás más tarde.
Pedro: Maestro, yo no me separare de ti, yo daría la vida por ti.
Jesús: (Alegremente) ¡Pedro, en verdad harías eso por mí!
Pedro: (Dice esto abriendo los brazos) Claro maestro. (Se dan un afectuoso abrazo)
(Después de una pausa dice Jesús)
Jesús: Pedro, yo te digo que antes de que cante el gallo, tú me abras negado tres veces.
(Pausa) Se hace tarde, acompáñenme que voy a orar.
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ACTO XIV
-La Oración Del Huerto Y La Tentación De Satanás-
(Jesús se detiene antes de llegar y les dice)
Jesús: Velen y oren a fin de no caer en tentación, y ustedes, Pedro, Santiago y Juan
síganme.
(Caminan un poco, entonces quedan un poco cerca del huerto y Jesús les dice)
Jesús: Ustedes que me han seguido por todas partes, ustedes solo pueden ver mi
debilidad sin dudar. Esperen aquí en este lugar, les servirá esta noche de tienda.
Juan: Pues que, ¿nos dejas señor?
Jesús: Yo voy hacia allá (extendiendo su mano hacia el huerto).
(Jesús va a la piedra, se arrodilla y dice)
Jesús: ¡Padre! (Pausa) ¡Padre mío! (Pausa) si te es posible, ¡aparta de mi este cáliz, pero
que no se haga mi voluntad, si no la tuya padre bendito!
(Se le aparece un ángel y le presenta la corona de espinas, el levanta sus manos
queriéndola tocar, pero el ángel la levanta, y Jesús cae a la piedra llorando, pausa, llega
otro ángel y le presenta la cruz, el vuelve a levantar sus manos queriéndola tocar, pero el
ángel la levanta, y Jesús cae a la piedra llorando, pausa, salen 2 ángeles y uno va a
consolar a Jesús y el otro le presenta el cáliz para que lo tome y el ángel después de poco
tiempo se lo quita, se van los 2 ángeles)
(Sale otro ángel y le dice)
Ángel: Hijo de los hombres, escucha la voz del que tiene la llave de la eternidad; oye la
palabra de aquel que enfrenta la furia de los mares y torna en céfiro blando el devastador
aliento del huracán; escucha el acento del que da la luz el sol fruto de los campos, aroma a
las flores; oye la palabra del ser infinito que presta llamas al infierno y poder a la muerte, y
si existe bajo la azul inmensidad una criatura que quiera morir por el género humano, si
hay un hombre que se atreva a soportar la muerte más dolorosa que sufrió ser alguno
desde el justo Abel hasta el presente, si hay una criatura que quiera aparecer ante la
presencia de Dios, que corresponda, el eterno lo espera.
Jesús: Señor, mi cuerpo se halla dispuesto al sacrificio perezca mi carne en pedazos, si mi
dolorosa muerte ha de salvar al género humano.
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(Cambia de color rojo las luces, comienza la pirotecnia y aparece Satanás)


Satanás: Mírame aquí por segunda vez, vengo a ofrecerte mi protección, tu hora se
aproxima. Piensas morir por salvar las inequidades del género humano.
Jesús: Si, mi sangre lavará el pecado que invade a la humanidad, mi cruz será la llave de la
redención.
Satanás: (Ríe) así cae Sobre tus hombros El crimen blasfemo de Caín.
Jesús: Si.
Satanás: Escucha la sangrienta historia de esa raza que quieres salvar con tu sangre
inocente, y dime después si es digna de tan Heroico sacrificio. crucemos sin detenernos
por un inmenso mar de sangre que cubre las inmensas olas en el diluvio universal. El
castigo de Dios está cercano, los rostros de la cólera divina se reflejan aún en la tierra. (ríe)
siguiendo la historia del pueblo elegido por Dios, nos encontramos con el incesto de las
hijas de Lot, con la rabia de Esaú contra su hermano Jacob, con la atroz perfidia de Leví y
Simeón, con la infame venta de José el soñador, El ruido de las cadenas los lamentos de
dolor no cesan nunca, adonices cortó los pies y manos a 50 hombres y los ató abajo de la
mesa y diciendo que aquellos lamentos le ayudarían a hacer la digestión. Dalila modelo de
Perfidia vendió a su esposo Sansón, Eli pierde a Israel por su torpeza, Saúl es devorado por
la envidia, atalía degolló a los primogénitos de Judá, Anas es incestuoso, Asalón traidor y
Adonaí fratricida, Salomón su padre llora amargamente sus últimos años la pérdida de sus
hijos. La virtud huye avergonzada de las naciones elegidas. ¿Y por esa raza de sépitos
fratricidas de verdugos y asesinos vas a sacrificarte?
Jesús: Dios mío cúmplase tu voluntad.
Satanás: la guerra civil devasta La Judea, el estandarte vencedor de Pompeyo recorre las
tribus saqueando a los indefensos descendientes de Jacob. Por último, Herodes el Grande
cae sobre Israel como un azote con su terrible cuchilla nada respeta la sangre corre a su
mismo Palacio la de sus mujeres y la de sus hijos se mezclan con las de las inocentes
melenitas la misma de su oprimido pueblo, el mismo templo de Sión se mancha con la del
justo Zacarías y con la tuya ¡Oh Jesús! se manchará la Cumbre del Gólgota por culpa de
ésos asesinos.
Jesús: Dios mío cúmplase tu voluntad.
Satanás: Y por esa raza vas a sacrificarte
Jesús: Si.
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Satanás: (Ríe) Pues para convencerte no te bastan los crímenes célebres que han
perpetrado esa raza maldita, qué para recordarte la infamia de los hombres se necesitan
mil días con sus noches, pero aprovecharé el tiempo ya has escuchado la historia
predilecta del pueblo elegido por dios. Ahora te iré revelando la historia de los otros
países que a veces ciegos por su ambición sepultan numerosos ejércitos en los arenosos
desiertos del Ártico. Alejandro anhelas derrota a Darío, pero el puñal de dosabadai corta
el hilo de su existencia. ¿Y si diriges tus ojos a la moderna República de Roma qué
hallarás? Sangre como en todas partes. Rómulo mata a su hermano remock, Julio César
muere a manos del más querido de sus amigos, Marco Antonio y Lety sacrifican a sus
parciales, Pero reinan juntos, y Tiberio el señor de Roma manda a sacrificar a las madres
por el solo delitos de haber llorado a sus hijos, pero el plazo va a terminar y no puedo
detenerme a narrarte los crímenes de nerón y canícula y de cómodo, y de otros ilustres
que serán mañana unos asesinos. Isaías el profeta que hace cerca de nueve siglos
profetizó la dolorosa muerte que te espera. ¿Y tú qué me tienes que decir Jesús?
Jesús: Dios mío hágase como deseas.
Satanás: ¡Nooooo! odia a esa raza.
Jesús: ¡No! Moriré por ella.
Satanás: ¡Jerusalén! ¡Jerusalén! Prepárate para apreciar la muerte del justo, tu dolor será
inmenso, tu agonía dolorosa, tu muerte cruel, pero tu sangre purificará todo el género
humano, y ustedes apóstoles de Jesús cuya fe inquebrantable los lleve en voz de los pasos
del divino maestro, ustedes serán la semilla cristiana que se esparcirá por toda la faz de la
Tierra, pero su muerte será terrible, cruel y dolorosa.
Jesús: Aléjate Satanás pues escrito está adorarás al Señor tu Dios y a él adorarás.
Satanás: ¡Nooooo, maldito necio! (Satanás se retira de la escena)
Jesús: (Regresa con los apóstoles y les dice) ¡Basta! Ha llegado la hora en que el hijo del
hombre será entregado en manos de los pecadores, levántense, que el traidor está cerca.
ACTO XV
-La Aprehensión de Jesús-
Malco: (Dirigiéndose a Judas le dice) Judas, como sabremos, en la oscuridad de la noche,
¿A quién es el que debemos de aprehender?
Judas: No se preocupen, aquel a quien yo bese en la mejilla, ese es, pero agárrenlo con
seguridad para que no se escape.
(Se van al huerto de los olivos, junto con el consejo de sanedrín)
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Sanedrín: ¡Preparados pueblo de Judea, para agarrar y matar a ese Jesús de Nazaret,
quien se hace llamar, rey de los judíos y el mismo hijo del Dios vivo! (Todos comienzan a
gritar "Sí, vamos al huerto de los olivos")
(Judas entra por delante de los soldados y el sanedrín detrás de ellos, Jesús queda delante
de sus apóstoles y estos últimos acomodados atrás)
Judas: (Haciendo una reverencia) Salve maestro, la paz sea contigo (Besa a Jesús en la
mejilla) (Todos gritan: "Es el")
(Pausa)
Jesús: Judas, ¿con un beso entregas al hijo del hombre y a tu maestro? Lo que has de
hacer hazlo pronto. (Judas, se retira triste y cabizbajo)
Jesús: (Dirigiéndose a los soldados y al sanedrín) ¿A quién buscan?
Sanedrín: ¡A Jesús de Nazaret! ese que se hace llamar el rey de los judíos y el hijo del Dios
vivo.
Jesús: Yo soy Jesús de Nazaret (Cuando los soldados y el sanedrín escuchan esto, se caen
de miedo, pero cuando se reponen, les vuelve a preguntar) Les he preguntado qué ¿A
quién buscan?
Todos: (Al unísono) ¡A Jesús de Nazaret!
Jesús: Ya les dije que yo soy. Si me buscan a mí, dejen ir pues a estos. Han venido a
buscarme como si fuera un ladrón con espadas y garrotes, todos los días estuve en medio
de ustedes enseñando en el templo y en las sinagogas y no me aprehendieron, más esto
tenía que suceder para que se cumplieran las escrituras. (Los apóstoles siguen ahí, y
comienzan a sacar sus espadas)
Sanedrín: ¿Cuáles escrituras? Aprehenderlo
(Cuando dice esto, los soldados lo siguen, que es donde comienzan: los golpes, aventones,
después de una breve pelea, Pedro asustado le corta una oreja a un soldado y Jesús le
dice)
Jesús: (En esta frase es cuando se detiene la pelea) ¡Pedro! envaina tu espada, ¿que no
sabes, que el que a hierro mata a hierro muere? ¿Acaso no he de beber el cáliz, que mi
padre me ofrece? (Se agacha y le vuelve a poner la oreja al soldado, y cuando los fariseos
ven esto gritan: "Brujo, es un brujo")
Malco: (Se va con Pedro para abofetearlo y le dice) ¡Maldito galileo!
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Sanedrín: He aquí al blasfemo, que se hacer llamar el rey de los judíos, ¡este es el rey!
Hasta sus discípulos corrieron asustados. Ja, ja, ja, ja.
Sanedrín: ¡Muera Jesús de Nazaret! llevémoslo a Caifás, para que lo condene a muerte,
¡Que muera el rey de los judíos! (Todos comienzan a burlarse, y a decir "Llevémoslo a
Caifás ")
Sanedrín: (Arrimando a compañeros del sanedrín) ¡Arrímense! Para que vean al que se
hace llamar rey de los judíos (Todos hacen reverencia y se burlan)
Sanedrín: ¡Maten a ese loco! ¿Cómo va hacer nuestro rey? Y ¿El hijo de Dios al mismo
tiempo? (Todos gritan "Sí, mátenlo ")
Sanedrín: (Jesús pasando cerca de Judas) Aquí tienes Judas, las treinta monedas de plata
que te has ganado sabiamente. (Les arroja las monedas a los pies de Jesús y Judas va y las
recoge desesperadamente)
ACTO XVI
-Jesús Con Caifás-
(Caifás, sentado en la silla principal con una actitud burlona, Jesús es escoltado por los
soldados)
Malco: (Entrando al consejo, y levantando su mano derecha) ¡Salve Caifás! Aquí traemos a
Jesús de Nazaret.
Caifás: Hazle pasar, ¡rápido!
José de Arimatea: ¡Suéltalo que no es un asesino! (Los 2 desamarran a Jesús)
Caifás: Rabí, te hemos traído aquí, para que puedas defenderte por ti mismo. Te han
acusado de blasfemia, en vista de ello, queremos que reflexiones antes de contestar a
todas nuestras preguntas...
(Pausa) (Primera negación de Pedro)
Rebeca: Tú eres uno de los discípulos de Jesús, yo te vi con él, en el templo.
Pedro: Te equivocas mujer, ese hombre ni siquiera lo conozco.
(Pausa)
Caifás: Mi primera pregunta es la siguiente: ¿de qué naturaleza, es tu doctrina y la que tus
discípulos predican por toda Judea?
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Jesús: (Contestando suavemente, dirigiéndose a todo el consejo) Siempre he hablado


abiertamente en el templo y en las sinagogas, donde se reúnen todos los judíos. Nada he
hablado en secreto. ¿Qué me preguntas a mí? pregunta a los que me han escuchado,
¿Qué es lo que yo les enseño?, ellos son mis mejores testigos; ellos saben lo que le he
dicho.
Malco (Abofeteándolo) ¿Así le contestas a tu sumo pontífice? ¡Perro asqueroso!
Jesús: Yo no te hago injuria, si hable mal demuéstrame en que, y si no ¡Por qué me has
golpeas!
Sanedrín: Existen testigos de sus blasfemias.
Caifás: quiero escuchar para así poder juzgar
(Pausa)
Sanedrín: Este afirmo que destruiría nuestro templo y lo reconstruiría en tres días.
Nicodemo: Sr. Caifás, no se refería al templo material si no al espiritual, lo que pasa es que
su corazón manchado de pecado no los dejó comprender su mensaje.
Sanedrín: ¿Quién sabe, cuántos seguidores de este asqueroso, han originado rumores
como este, para que los romano se nos echen encima?
(Segunda negación de Pedro) (Pausa)
Malco: Tú también, eres uno de los discípulos de Jesús. Tú estabas con él cuándo lo
aprehendimos en el Huerto de los Olivos.
Pedro: ¡Te equivocas! yo ni siquiera conozco a ese dichoso hombre del que hablan, yo
solo ando por aquí de curioso.
(Pausa)
Sanedrín: Este hombre afirmo que no deberíamos pagar tributo al Cesar.
José de Arimatea: Eso no es cierto señor Caifás, el no dijo que no pagáramos el tributo al
Cesar, si no que diéramos al Cesar lo que era del Cesar y a Dios lo que era de Dios.
Sanedrín: Va en contra de la ley de Moisés, ya que permite el adulterio, pues no permitió
que le aplicáramos la ley a la adultera para que muriera apedreada como dicen las santas
escrituras.
Nicodemo: Eso tampoco es cierto, él dijo que el que estuviera libre de pecado, que
arrojara la primera piedra. Y todos nos retiramos del lugar y no hubo uno solo que
condenara a esa mujer.
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Sanedrín: Se dice llamar el hijo del Dios vivo, ¡el ungido! ¡el elegido de Dios para
salvarnos! (Pausa) ¡no creo que este asqueroso! hijo de un pobre carpintero de Nazaret.
sea el elegido, pues el hijo de Dios saldrá de casta noble, bajara de los cielos con grandes
súbditos, este solo tiene unos asquerosos discípulos que no le sirven de nada. ni siquiera
para salvarlo ja, ja, ja. (Todos se ríen, menos los dos defensores)
Sanedrín: Este hombre no puede ser nuestro rey (abofeteándolo dice) maldito galileo, hijo
del demonio.
Sanedrín: Se proclama rey de los judíos, ¡Y eso no es posible...! como que un andrajoso
demacrado, va hacer nuestro rey, ¡no! ¡Claro, que no! Escucha bien maldito galileo
(escupe a los pies de Jesús) nosotros reconocemos como único rey a Herodes, Y al Cesar de
Roma, y no a un mugroso carpintero como tú.
Sanedrín: Señor Caifás, es un mago pues utiliza su magia en forma maligna, pues cura a
enfermos, sana paralíticos, hacer ver a los ciegos, convierte el agua en vino y por ahí he
escuchado que hasta resucita a los muertos. ¡Para mí que este hombre es el mismo
demonio! (lo vuelve a empujar).
Caifás: En conclusión, Jesús de Nazaret, te conjuro por el Dios vivo, que me digas, si en
verdad ¿Eres el cristo? ¿El hijo del Dios vivo?
(Pausa)
Jesús: (Contesta suavemente) Si te contesto que sí, no me lo creerías. Y si te lo preguntara
a ti, no me contestarías. ¡Tú, lo has dicho! Y se los digo a todos ustedes, que desde hoy
verán al hijo del hombre sentado a la derecha del padre y venir sobre las nubes del cielo
con sus ángeles y arcángeles.
Caifás: (Desgarrando sus vestiduras) ¡Blasfemia! ¡Blasfemia! a blasfemado, maldito
blasfemo (lo abofetea) ¡Qué necesidad tenemos ya de testigos, i Todos han escuchado su
blasfemia! ¿Qué les parece?
Sanedrín: (todos dicen al unísono menos los defensores) ¡Es Reo de muerte!
Caifás: Sí, es reo de muerte, el solo se está condenando a muerte, por proclamarse el rey
de los judíos. ¡Para esta blasfemia no hay perdón; solo la muerte! (pausa). ¡vamos!
¡Vamos con el procurador Poncio Pilato para que lo condene a muerte!
Sanedrín: ¡Muere perro asqueroso! ¡Por hacerte llamar, el hijo de Dios, y el rey de los
judíos!
(Tercera negación, de Pedro)
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Rahab: Oye yo a ti te conozco, tú eres Simón, hijo de Juan, uno de los seguidores de Jesús.
¿No es así?
Pedro: Mujer, te juro que yo no conozco a ese hombre, ni siquiera sé quién es.
(Jesús y Pedro se ven lentamente, se escucha el audio del canto del gallo, Pedro se
entristece y se va)
ACTO XVII
-Jesús Ante Poncio Pilato-
(Soldados, pueblo y Sanedrín gritan: ¡Que salga el gobernador!, ¡justicia, justicia!, ¡que
salga, Pilato! ¡Queremos ver a Pilato...!)
(Pausa)
(Centurión sale acompañado de dos capitones romanos, y dice levantando el brazo
Derecho)
Abenader: ¿Por este hombre tanto alboroto? responderán ante roma si es necesario.
Sanedrín: Se le ha juzgado y le hemos hallado culpable.
Sanedrín: Es reo de muerte, según nuestra ley.
Abenader: (molesto) Díganme, desde que fecha, el imperio romano les ha devuelto el
derecho a los hebreos, para derramar sangre de un justo.
Caifás: Sabemos que no tenemos tal derecho, pero por lo mismo lo traemos ante Poncio
Pilato, El, si tiene el poder para matarlo, porque ha blasfemado contra nuestro Dios, y se
ha declarado que él es, el elegido el liberador para salvarnos.
Abenader: Ja, ja, ja, ja... (Pausa) Óyelos bola de cerdos asquerosos, traidores e imbéciles.
Ahora si son justos a las leyes romanas, morirán como los ricos; pero azotes como los
burros (Lo dice con ironía)
Sanedrín: Centurión, pedimos que Jesús de Nazaret sea juzgado ante el gobernador
Poncio Pilato, para que lo juzgue y lo condene a muerte, con la muy recta y honesta
justicia de roma.
Abenader: Ja, ja, ja... ¡Óyelos! (dirigiéndose a uno de los capitanes que lo acompaña) ¡más
sabios que nuestra diosa Minerva! ¡Está bien! Entregarle aquí, y les ordeno que caminen
delante de nosotros, porque no se sabe de sus intenciones, ya que son unos reptiles y
unos chacales repugnantes. ¡Ah! Y tengan mucho cuidado con las lanzas y las espadas,
pues son muy peligrosas. ¡Adelante!
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Sanedrín: (A un tiempo) ¡No podemos!


Abenader: (Desconcertado) ¿Por qué no? Cuando alguien acusa a otra persona, se debe
de presentar ante el procurador, con el acusado. ¡Esta es la ley de Roma!
Caifás: Ya te hemos dicho que no podemos entrar a la casa de un pagano, porque es
inmundo a nuestros ojos y corazones. Además, ya nos hemos purificado para la pascua.
Abenader: Ja, ja, ja, ja... Desgraciados, se contaminan si entran, hipócritas son unos
mugrientos. Y díganme, no se contaminan y no se ensucian sus manos de criminales, al
querer matar al único judío que vale la pena, que no es un traidor y un chacal como
ustedes. (Pausa) Está bien, entréguenle aquí, no den un paso más, o nuestras lanzas
traspasaran sus asquerosos cuerpos.
(Los dos capitanes que acompañan al Centurión, llevan a Jesús ante Pilato)
Pilato: ¡Abenader! ¿Qué escándalo es ese?, ¿qué es lo que ocurre?
Abenader: Pilato, los escribas y fariseos, te traen un reo para que lo juzgues.
Pilato: (Lo observa y pregunta) (pausa) ¿Se trata de este?
Abenader: Así es, señor.
Pilato: Que vengan los acusadores.
Abenader: Según ellos, dicen que no pueden entrar a la casa de un pagano, ya que se han
purificado para sus fiestas.
Pilato: Ja, ja, ja, ja... Mejor, así no tendremos la gran necesidad de ríos de esencias, ni de
perfumes, para limpiar su olor repugnante. ¡Y que no entren! pues este Jesús de Nazaret,
puede ser un pretexto para algún atentado. (Pausa) (Sale y se dirige al pueblo) hebreos
hablen y sean breves, ya que son sospechosos, por haber perturbado mi reposo nocturno
con sus gritos y amenazas, además, por haber obligado a que se le abrieran las puertas a
la fuerza.
Caifás: Pilato, hemos venido a presentar a Roma y a cuyo divino monarca representas.
Nuestro veredicto es de muerte ¡contra ese Jesús de Nazaret!
Pilato: ¿De qué lo acusan? (Pausa) En mi opinión me parece bueno e inofensivo.
Sanedrín: Si no fuera un verdadero malhechor, no te lo hubiéramos traído. Este individuo
ha sacudido nuestra religión y principios pues se dice ser el hijo de Dios, que perdona los
pecados, que destruye nuestro templo y lo edifica en tres días, ha cometido un gran delito
contra nuestras leyes.
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Pilato: ¿Y para eso vinieron a molestarme? Pues tómenlo ustedes y júzguenlo según sus
leyes.
Sanedrín: Nosotros no podemos matar a nadie, no somos estudiosos de la ley, además. el
derecho hebreo, no es nada comparado con la ley de roma. Como ignorantes que somos,
y fieles súbditos al Cesar, te lo traemos ante ti (Énfasis en el nombre) Poncio Pilato.
Pilato: ¿Y desde cuando a estas fechas son fieles a Roma? (Pausa) ¡Son unos maestros de
la mentira, la hipocresía y la traición! Y por eso hoy necesitan de roma, solo para
deshacerse de este, que lleva por nombre Jesús de Nazaret, que, por haberles dicho la
verdad, se sintieron ofendidos. ¡Ya que son una bola de escorpiones! (Pausa) raza de
víboras! (Pausa) ¡He comprendido! Digan, digan ¿cuál es el delito que ha cometido contra
sus leyes?
Sanedrín: Hemos descubierto que introducía el desorden en nuestra nación, además nos
dijo, que no es lícito pagar tributo al Cesar. Se hace llamar el Mesías y el elegido de Dios
para salvarnos.
Pilato: (Dirigiéndose a Jesús) Entonces ¿eres tú, el rey de los judíos, esperado por el
pueblo?
Jesús: ¿Dices eso par tu cuenta? ¿O porque otros te lo han dicho de mí?
Pilato: ¿A caso yo soy judío? ¡Claro que no!, a mí qué me va con tu reino y tu nación. Tus
jefes y pontífices, te han entregado a mí, para que te juzgue ¿Qué has hecho? Sé que eres
justo, leal y a las leyes. (Con inquietud) ¡Habla! ¿En verdad aspiras al reino?
Jesús: Mi reino no es de este mundo, si mi reino fuera de este mundo, mis soldados y
súbditos, habían luchado; para no caer en manos de los judíos. Pero no temas, pues mi
reino no es de este mundo. Tú sabes que no aspiro al poder.
Pilato: Lo sé, me lo han dicho. Pero... ¡No niegas ser rey!
Jesús: Tú lo has dicho, yo soy rey, para eso nací y para eso vine al mundo, para dar
testimonio de la verdad. Quien ama la verdad, escucha mi voz.
Pilato: ¿Qué es la verdad? ¿Eres filósofo acaso? ¡Esto no te sirve para nada ante la
muerte! (Pausa) (Dirigiéndose al pueblo) Ya he examinado a este hombre (Sanedrín
comienza a gritar "Vaya, tanto tiempo ") (Pausa) ¡Por Júpiter! No encuentro, ninguna
culpa en este hombre.
(Pausa)
Mujer 1: ¡es un rebelde!
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Sanedrín: ¡Es un blasfemo!


Mujer 2: ¡Empuja al libertinaje!
Sanedrín: ¡Nos incita a la rebelión!
Sanedrín: ¡Niega, el respeto al Cesar!
Sanedrín: ¡Ese! ¡Ese maldito blasfemo! ¡Subleva al pueblo judío con su doctrina, por toda
Judea, hasta los confines de Galilea! (Pausa) ¡La muerte y la cruz a ese Nazareno! (Todos
gritan: "Si, mátalo ")
(Pausa)
Pilato: (Dirigiéndose a Jesús) ¿Eres galileo? (Pausa) ¿Has oído como te acusan? (Pausa)
¡Vamos defiéndete! (Dirigiéndose al pueblo) Como este hombre es galileo, no me
pertenece a mi juzgarlo. (Sanedrín comienza a gritar: "Júzgalo tú, mátalo ") Pertenece al
reino de Herodes, llévenlo él, pues está de visita en la ciudad, que él lo juzgue, pues
reconozco el derecho de tetrarca y de antemano acepto su veredicto. ¡Llévenlo, llévenlo a
Herodes y que él les dé gusto!

ACTO XVIII
-Jesús Ante Herodes-
(Pueblo y Sanedrín gritan una y otra vez ¡Que salga Herodes! ¡Queremos ver a Herodes!)
Malco: Majestad, en la puerta está el sumo sacerdote Caifás, que desea verlo.
Herodes: ¿Ahora qué problema traerá Caifás?, ¡Hazle pasar!
Herodes: Salve pontífice Caifás.
Caifás: (Lo dice hincándosele) Salve Herodes. (Se levanta) dice Pilato que tu como rey
debes juzgar a este hombre.
Sanedrín: Se hace llamar el hijo de dios vivo, quería destruir nuestro templo y se dice
llamar el rey de los judíos.
Herodes: (burlándose) pero este andrajoso es el rey de los judíos.
Sanedrín: Si, ese loco se hace llamar el rey de los judíos.
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Herodes: Pero que gran honor tengo en conocer al rey de los judíos, ja, ja, ja (haciéndole
reverencia) ¡salve o monarca de los judíos!, sabes rey de los judíos. Siempre oí hablar
mucho de ti jamás creí que fueras así, te imaginaba vestido de púrpura, con tu corona de
oro y diamantes, rodeado de grandes placeres, vino, comida, mujeres y un buen ejercito
de súbditos, grandes riquezas, me has decepcionado. ¡Dime!, ¿dónde has dejado todas tus
riquezas? las tienes en otro país, no temas no te las quitare.
(Pausa)
Herodes: (Le dice a una de las doncellas) Sírvanle vino, comida y mujeres a nuestro rey,
¡rápido! (y estruja a una doncella) ¿acaso no te gusta la buena vida rey de los judíos?
Sanedrín: ¡mata a este loco que esperas para enjuiciarlo!
Herodes: ¡Anda! dime donde está tu reino o acaso no le contestas a tu pueblo y un
admirador tuyo como yo. (dice a el pueblo y sanedrín) ¡tienen un rey muy malcriado y
majadero!
Sanedrín: ese loco como va a ser nuestro rey, mátalo, crucifícalo
Herodes: ¡Silencio!
(Pausa)
Herodes: Tanto te he deseado conocer y admirar, tanto que estoy al día me des grandes
actos de magia, dice Herodes, he oído que haces grandes milagros, y sabes utilizar muy
bien, tus poderes mágicos. he sabido que haces ver a los ciegos, curas a los enfermos,
caminar a los paralíticos, conviertes el agua en vino y hasta resucitas a los muertos. Para
mi eres un hombre extraordinario, de verdad que si lo eres (sirviendo agua en el cáliz
Herodes le dice a Jesús haciendo una reverencia mofa) ¡salve rey de los judíos! te ruego
que tus grandes poderes conviertas esta agua en vino y entonces te pasare mí poder mi
cetro y mi corona. ¡Anda! ¡Rápido! ¡que no me escuchas! que la conviertas en vino, ¡pero
ya! no me gusta perder el tiempo, ¡te estoy esperando! ¿así actúas delante de tu
majestad? (Herodes probando el cáliz) ¡Agua! ¡pura agua! (se lo avienta a Jesús y lo
abofetea) ¿dónde está tu magia? ¡donde está tu poder?, ¿te han abandonado tus poderes
mágicos?, ¡No seas necio! ¿de qué sirve mi admiración por ti? (abofeteándolo) ¡eres un
mal educado delante de tu majestad!
Herodina: (Le dice a Herodes) esposo mío, si en verdad tiene gran poder y es el rey de los
judíos, que convierta esta piedra en oro, perlas o diamantes, para que demuestres tus
poderes y si lo haces te perdonare.
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Sanedrín: ¡No! ¡No lo perdones! ¡Condénalo a muerte por blasfemo! ¡Que muera ese
asqueroso! Si lo perdonas ya no eres amigo del pueblo (Pueblo y sanedrín gritan ¡Mátalo,
si mátalo!)
Herodes: ¡Silencio! Anda rey de los judíos demuestra tus poderes, convirtiendo esta
piedra. En perlas, oro, o diamantes ¡rápido! con que ahora no tienes poderes, ¡acaso el
demonio te ha dejado solo! (lo estruja) ¿no me oyes?
(Pausa)
Herodes: (Tomando a doncellas, soldados y sanedrín) ¡Háganle reverencias su rey! ¿Qué
no me escuchan?, ¡Que le hagan reverencias a su rey, ¡Muévanse idiotas! Hagan
reverencias (Pasando de 1 en 1 de las doncellas, le hacen reverencia en forma burlesca).
(Se sienta en la sede enojado)
Herodes: Acércate profeta (Pausa, espera a que se acerque, pero al ver que no se arrima
se enoja) ¡Que te acerques! (Lo empuja un hebreo) no temas, tu siendo un pobre
carpintero de Nazaret y de bajo nacimiento ¿quieres hacerte rey? (Sanedrín se ríe) ¡tú
porque me miras así! ¡porque me miras así maldito nazareno!, ¿me quieres hacer creer
que no me tienes miedo?, ¡pues yo no me trago tus cuentos! (Pausa) ¡Tú! (Dirigiéndose a
uno de los soldados) Ve y dile al procurador Poncio Pilato, que Herodes el tetrarca de
galilea, le devuelve a su prisionero, ¡fuera!, ¡fuera!, fuera de mi palacio mugrosos! ¡espero
que te maten, maldito nazareno! ¡Ja, ja, ja, ja!

ACTO XIX
-Jesús Ante Pilato Por Segunda Vez-
Pilato: (Sale acompañado, de dos soldados) ¿Aquí de nuevo? ¡Maldita raza! Que no se
acerque la plebe y traigan al acusado ¡Vamos, no hay tiempo que perder! (Se dirige al
pueblo con mucho fastidio) Escuchen hebreos, me han traído a este hombre como un
delincuente, lo he examinado ante ustedes y no he encontrado en él, ningún delito y es
por eso que Herodes lo manda de nuevo. ¡No merece la pena de muerte! ¡Roma ha
hablado! (Comienzan a gritar: "No, mátalo ") Pero para no privarlos de sus maravillosas
diversiones, lo mandaré azotar y luego lo liberaré, ya que ni Herodes quiso juzgarlo, ni
condenarlo a muerte, pues yo tampoco lo haré... (Sanedrín comienza a gritar: "Tienes que
matarlo") Yo soy romano y no judío, además, yo no encuentro ninguna culpa en este
hombre como para que merezca la pena de muerte.
Pueblo: grita con fuerza: ¡no, mátalo, crucifícalo, que muera!
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Caifás: Herodes no quiso juzgarlo ni sentenciarlo a muerte ya que dijo: que perdía el
tiempo en condenar a locos, y te daba todo el poder, para que hicieras con él lo que tú
quisieras.
Sanedrín: Sí, debes matarlo por blasfemo, se hace llamar rey de los judíos y el hijo de Dios
vivo, ¡Mátalo! ¡Crucifícalo!
(Pueblo y Sanedrín comienzan a gritar: "Si, mátalo, crucifícalo ")
Caifás: Se te hace poco que se dice llamar hijo de Dios, que perdona los pecados y hasta
ha querido destruir nuestro templo. ¡Es un subordinado y conspirador contra los judíos y
la roma misma!
(Pueblo y Sanedrín comienzan a gritar: "Si, mátalo, crucifícalo ")
Pilato: ¡Silencio! (Pausa) Lo mandare azotar y luego lo pensaré.
(Pueblo y Sanedrín comienzan a gritar: "No, mátalo, crucifícalo por blasfemo")
Pilato: (Pensando y paseándose, pausa) ¿Qué mal ha hecho? No encuentro ninguna culpa
en este hombre. Lo mandare azotar y luego ¡Lo liberare!
(Pueblo y Sanedrín comienzan a gritar: "No, mátalo, crucifícalo por blasfemo', varias
veces)
Pilato: ¡Abenader! ¡Azótenle!
Abenader: ¿Cuántos azotes?
Pilato: Los que quieran ¡Me tienen harto!

ACTO XX
-Flagelación-
(Lo atan a una columna, le rompen las vestiduras y lo empiezan azotar) (Pausa)
Romanos: ¡Dale verdugo! ¿Ya estas viejo?, ¿Ya no puedes? Dale hasta que se le vean lo
huesos. Ya no haces que se retuerza, dale más fuerte, para que escarmiente por querer
ser el rey de los judíos. Que vengan sus ángeles a defenderlo ja, ja, ja, ja... miren como
tratan al profeta, por ser un falso profeta, miren como tratan al hijo de Dios. ja, ja, ja, ja. . .
Verdugo: En mi vida, había visto a un hombre que aguantara tantos azotes como este, y
este ni siquiera se ha quejado.
(Se cambian, los verdugos, pausa)
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Abenader: ¡Basta, no ven que ya no puede!


Todos: ¡No, déjanos divertirnos más!
Abenader: ¡Esta bien!
(Lo desatan de la columna para luego coronarlo)
Debemos sentar a nuestro rey, en su trono ja, ja, ja, ja.
Hay que vestir al andrajoso este, como un verdadero rey. pues ya que se hace llamar
majestad.
(Mientras hacen las reverencias y se ríen, Satanás hablará)
Satanás: (Acercándose a Jesús) ¡Mírate!, cómo te han dejado, te lo advertí, y te hice la
propuesta de que te unieras a mí, cosa que a nadie se lo he ofrecido, pero no quisiste
tener una alianza, mira tu Padre, ese que según está en los cielos, te ha mandado aquí
para que salvaras sus vidas, pero recuerda, nunca nadie lo ha hecho, eres un estúpido, ja,
ja, ja, ja.
¡Salve, perro asqueroso, ja, ja!
¡Salve o monarca de los judíos, ja, ja, ja!
¡Salve maldito nazareno!
Salve emperador, de los romanos y rey de los judíos. ja. ja, ja, ja...
Soldado: pongámosle una corona como rey
(Le vendan los ojos)
Si en verdad eres el hijo de Dios, adivina ¿Quién te pego? (lo abofetea)
Si en verdad eres un profeta adivina ¿Quién te escupió?
¡Salve o monarca de los judíos, ja, ja, ja!
¡Salve, falso profeta, ja, ja, ja!
(Corona) ¡Háganle reverencias a la corona del rey! ¡Háganle reverencias a la corona del
rey!
(Les pregunta a todos los romanos) ¿Lo corono?, (le responden) ¡Si corónalo!, ¿Lo corono?,
(le responden) ¡Si corónalo!
(Le dice a Jesús) Aquí tienes tu corona rey de los judíos. Ja, ja, ja, ja
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Ahora ya pareces un verdadero rey, con tu corona de espinas.


Ahora su cetro.
Háganle reverencias al cetro del rey, (contestan ¡Salve al cetro del rey!) (Varias veces)
Aquí tienes tu cetro rey de los judíos (lo estruja, cuando se lo da, lo tumba con fuerza)
Ahora pareces un verdadero rey, con tu corona de perlas y diamantes y tu cetro de oro ja,
ja, ja, ja.
Mírate ahora si pareces un verdadero rey. Pero como eres el rey de los judíos, aquí tienes
tu tributo rey de los judíos ja, ja, ja. ja... (Le avienta el tributo)
Mírate ahora si pareces un verdadero rey. Pero como también has dicho que eres el hijo
de Dios, aquí tienes tu incienso ja, ja, ja, ja. . .
Abenader: ¡Basta! ¡Basta! ¡Idiotas, sus órdenes era castigarlo, no que lo azotaran hasta la
muerte!, ¡Levántelo! ¡Ahora! ¡Llevarlo al calabozo! (Lo dejan preso)

Viernes Santo
ACTO XXI
-Jesús Ante Pilato Por Tercera Vez-
(Pueblo y sanedrín: ¡Que salga Pilato! ¡Queremos ver a Pilato! ¡Sal Pilato!)
Pilato: (Sale acompañado de Jesús) Adelante para que te vea el pueblo. Escuchen hebreos,
vean que lo saco, para que sepan que no encuentro culpa alguna. He aquí al hombre. A
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ver si reconocen a su rey (Sanedrín grita: "Es el mismo) ¡No basta todavía! ¡Dejen que se
valla, es un acto de piedad!
(Pueblo y sanedrín: ¡No!, ¡Mátalo!, ¡Crucifícalo!, ¡Mátalo...!)
Pilato: Abenader, ¿aún existe la tradición de soltar a un reo en la pascua?
Abenader: Así es señor.
Pilato: ¿Cuál es el peor de todos?
Abenader: Barrabás, señor.
Pilato: Traigan a Barrabás (Pausa en lo que traen a Barrabás) Escuchen hebreos, hay entre
ustedes la costumbre de soltar un reo en la pascua. (Pausa) ¿A quién quieren que les
suelte? ¿A Jesús de Nazaret? O al asesino, bandido y sanguinario de Barrabás. (Sanedrín
aconseja al pueblo, para que suelten a Barrabás) Les pregunté que ha quien quieren que
suelte, ¿A Jesús de Nazaret, llamado Mesías o a Barrabás acusado de haber matado a un
soldado romano?
Caifás: ¡Ese no es el Mesías! ¡Es un impostor! ¡Un blasfemo! Deja libre a Barrabás.
(Pueblo y sanedrín: ¡A Barrabás! ¡Suéltanos a Barrabás! ¡Barrabás!)
Pilato: (Decepcionado) Ahí tienen a Barrabás.
Barrabás: Ja, ja, ja, ja ¡Soy libre! ¡Vuelvo a ser libre! Ja, ja, ja...
Pilato: (Pausa) (Titubeando) ¿Qué quieren que haga con Jesús de Nazaret?
Caifás: Que Jesús de Nazaret, muera en la cruz junto con Dimas y Gestas.
(Pueblo y sanedrín: ¡Sí, mátalo!, ¡Crucifícalo!, ¡Mátalo...! ¡Mándalo a la cruz!)
Pilato: Si es así, pues tómenlo ustedes y júzguenlo. No encuentro ninguna culpa en él.
Caifás: ¡Nosotros tenemos una ley, por la cual debe morir, se hace llamar e hijo del Dios
vivo, la ley castiga semejante blasfemia y mentira!
(Pueblo y sanedrín: ¡Sí, mátalo!, ¡Crucifícalo!, ¡Mátalo...! ¡Mándalo a la cruz!)
Pilato: (Se sienta en la silla y mira a Jesús y le dice después de una pausa) Acércate ¿es
verdad lo que dicen esos viejos testarudos? ¿De dónde vienes? ¿Quién es Dios?
Jesús: Dios, es mi padre, él es todo.
Pilato: (Confundido) Explícame ¿Qué es todo? ¿Qué quiere decir el todo, para quien
muere? (Pausa) (Desesperado) ¡Estás loco! ¡Dios no existe, yo lo soy!
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Abenader: Pilato, tu esposa pide permiso para venir a verte.


Pilato: ¡Por todos los dioses! Ahora las mujeres, ¡Que venga!
Claudia: (Entra en compañía de dos doncellas, desesperadamente) ¡Es él! (Viendo a Jesús)
es él, te culpó a ti.
Pilato: ¿A mí, por qué? Mira Claudia, tengo un asunto muy importante qué resolver, los
fariseos me han traído a este hombre, para que lo condene a muerte y...
Claudia: (interrumpiendo) Es de él de quien quiero hablarte.
Pilato: A ti qué te va con este hombre.
Claudia: He tenido un sueño espantoso, en el que se me ha revelado, que este hombre, el
cual tú quieres matar, es el enviado de Dios para salvarnos pues es un hombre justo y
bueno.
(Pilato, se ríe de lo que dice Claudia)
Claudia: (Enojada) acaso dudas de mis palabras.
Pilato: (En tono burlón) Querida Claudia, yo no creo en los sueños (Sigue riendo).
Claudia: (Llorando) A través del sueño, vi las burlas contra este hombre, lo crueles golpes,
le estiraban sus barbas y sus cabellos, Pilato te lo ruego no lo mates, pues si lo condenas a
muerte tendremos la ira de Dios sobre nosotros.
Pilato: ¿Acaso has salido de la ciudadela o alguien, te lo ha contado?
Claudia: (Enfadada) ¡Ya te he dicho que he tenido un sueño!
Pilato: (Dirigiéndose a Jesús) Ahora se me aconseja que evite tu muerte. (Pausa) en
verdad que eras más que un profeta, (Aterrado) ¡Me das miedo! ¡Anda, defiéndete! (Jesús
lo observa en silencio) ¿A mí no me hablas? ¿Qué no sabes, que yo tengo el poder para
dejarte libre o mandarte a la cruz?
Jesús: No tendrías ningún poder sobre mí, si este no se te fuese dado por mi Padre que
está en los cielos, pero quien me entregó a ti, tiene mayor culpa y pecado que tú.
Pilato: ¿Quién es ese Dios de los cielos de quien tanto me hablas? (Dirigiéndose enojado,
a la multitud) ¡Este hombre no es culpable!
Sanedrín: Pilato, si liberas a Jesús de Nazaret, ya no eres amigo del Cesar. Quien se hace
rey; es enemigo de roma y si lo liberas se lo notificaremos al emperador.
(Pueblo y sanedrín: ¡Sí, mátalo!, ¡Crucifícalo! ¡Mándalo a la cruz!)
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Pilato: En una palabra ¿quieren que lo mate? ¿O no?


(Pueblo y sanedrín: ¡Sí, mátalo!, ¡Crucifícalo! ¡Mándalo a la cruz!)
(Pilatos voltea a ver a Jesús, con preocupación, por lo que el pueblo pide)
Pilato: (Decidido) ¡Que se haga! Pero que la sangre de este justo no se le busque en mis
manos. (Pausa) (Jesús con su mirada dirigida al suelo entristecido) (Desesperado) ¡Agua!
(Mientras se lava las manos) Tomo al cielo por testigo, que soy inocente de la sangre de
este justo, allá ustedes.
Caifás: Que caiga su sangre, sobre nosotros y nuestros hijos y todas las generaciones
venideras. Nosotros nos haremos responsables de lo que pueda suceder, (burlándose) no
le tenemos miedo.
Pilato: (Haciendo la señal a unos de los soldados, que sostienen el recipiente con el agua)
¡Que la ira de Dios caiga sobra ustedes!
Pilato: (Dirigiéndose a Abenader, después de escribir en un pergamino) Abenader, haz lo
que piden. Esta es la sentencia, leerla fuerte y clara para que todos la escuchen. (Le
entrega un pergamino)
Abenader: (Pausa) Yo Poncio Pilato, gobernador de toda la provincia de la Judea, por el
imperio romano, declara el tribunal y sobre la audiencia, por acusaciones criminales de los
sacerdotes, escribas y fariseos, la conmoción y clamor del pueblo, contra Jesús llamado
por la plebe Nazareno. Determino que su muerte sea en una cruz, su cuerpo colgado,
junto con dos ladrones que son: Dimas y Gestas, uno a la derecha y otro a la izquierda. En
la cruz y en lo más alto de ella, se pondrá el título de su nombre "Jesús Nazareno, rey de
los judíos" (Pausa) para que todos lo entiendan y sea conocido por todos, se escribirá en
tres lenguas: hebreo, latín y griego. Cúmplase la sentencia, ¡a la cruz!
(Pilato, escribe en una tabla, Jesús Nazareno, en tres lenguas: hebreo, latín y griego, se la
entrega a Abenader quien la levanta para que todos la vean)
Sanedrín: ¡No!, ¡no al rey de los judíos, sino el que se hacía llamar rey de los judíos!
Pilato: Lo que he escrito, escrito queda. (pausa)
Judas: No, no, no, no, Este dinero, ¡este maldito dinero! que tengo en las manos, es fruto
de sangre inocente (Arroja las monedas hacia el pueblo y sanedrín, después de eso corre y
se ahorca)
ACTO XXII
-Viacrucis-
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Primera estación: Jesús es condenado a muerte.


Segunda estación: Jesús toma su cruz y comienza el viacrucis.
(Pueblo grita mofas)
Tercera estación: Jesús cae por primera vez.
Cuarta estación: Jesús se encuentra con su madre.
María: (Llorando) ¡Hijo!, ¡hijo mío! ¿Qué te han hecho?
Jesús: No llores por mí, llora por tus hijos.
Quinta estación: El Cirineo ayuda a Jesús a cargar la cruz.
Longinos: Abenader, este hombre se va debilitando.
Abenader: Busca a un hombre, fuerte que le ayude. Bastantes problemas me han
provocado.
Longinos: (Agarra al Cirineo) Anda tu estas fuerte, ayúdalo.
Cirineo: Si lo romanos hicieron la cruz, que ellos la carguen; yo no voy a pagar lo que otros
hicieron.
Longinos: (molesto) te he dicho que le ayudes.
Cirineo: Está bien, está bien. (Toma un costado de la cruz)
Sexta estación: La Verónica (se acerca y limpia el rostro de Jesús dice)
Verónica: Miren, miren el rostro de Jesús.
Séptima estación: Jesús cae por segunda vez.
Octava estación: Jesús consuela a las mujeres de Jerusalén. (Piadosas)
Jesús: No lloren por mí, lloren por ustedes mismas, y por sus hijos.
Abenader: (furioso) ¿Quién entiende a este pueblo? En la plaza gritaban mátalo,
crucifícalo y aquí están llorando por él. ¡Vamos!
Novena estación: Jesús cae por tercera vez. (Los ladrones empiezan a escandalizar ahí)
ACTO XXIII
-Crucifixión-
(Entran los caballos, luego los soldados, el sanedrín y el pueblo)
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Abenader: Traigan a Dimas para crucificarlo.


(Lo traen y lo crucifican)
Abenader: Traigan a Gestas para crucificarlo.
(Lo traen y lo crucifican)
Abenader: Cumplamos las ordenes de Pilato, traigan a Jesús de Nazaret, para crucificarlo.
(Caifás trae a Jesús, él lo lleva hasta la cruz)
(Al entrar le hacen reverencias los del sanedrín)
(Al llegar Jesús junto a la cruz cae boca arriba)
(Lo despojan de sus vestiduras)
Caifás: ya crucifíquenlo que esperan
Jesús: Grita de dolor siendo clavado
Sanedrín: ¡Dale más recio! ¡dale más recio, que le duela!
(Cuando lo levantan)
Sanedrín: Si en verdad, eres el hijo de Dios, sálvate a ti mismo.
Sanedrín: ¡El hijo de Dios crucificado, en medio de dos ladrones! Ja, ja, ja, ja.
Sanedrín: Si es el rey de los judíos, que descienda ahora de la cruz, y creeremos en él.
(Soldados, sentándose al pie de la cruz, dicen: "Es mía, es mía")
Abenader: ¡Basta! ¡Échensela a la suerte!
Gestas: ¡Que nos ven! ¡Cerdos asquerosos! ¡Nido de alacranes! ¡Lárguense! ¡Lárguense! ¡Y
déjenme morir solo!
Sanedrín: ¡Ya Cállate, maldito ladrón! Muérete en la cruz para que te sirva de
escarmiento.
Jesús: ¡Padre! ¡Padre mío! ¡Perdónalos porque no saben lo que hacen!
Gestas: ¿Qué no saben lo que hacen?, nos crucifican. ¡Padre, perdónalos! ¡Padre
maldícelos!
Fariseo: ¡Ya Cállate ladrón! Muérete en la cruz para que te sirva de escarmiento.
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Dimas: Como pueden faltarle al respeto cuando está orando por ustedes, no ha dicho una
palabra, ha sufrido pacientemente todas sus ofensas, es un profeta, es nuestro rey, ¡es
verdaderamente el hijo de dios!
(El pueblo le comienza a gritar)
Abenader: Ponerle cuñas a la cruz.
(Se suben a ponerle el letrero a la cruz de Jesús)
Sanedrín: ¡No!, ¡No al rey de los judíos, sino el que se hacía llamar el rey de los judíos!
Gestas: (Centurión se queda observándolo) ¿Qué me miras romano? ¡mátame y libérame
de este tormento! ¿Qué esperas? ¡mátame y libérame de este sacrificio!
Abenader: Compárate con este (Señalando a Jesús) el pretende ser tu cristo, tu mesías, tal
vez te libere de este tormento, ja, ja, ja, ja…
Sanedrín: Si es el cristo, el elegido, el hijo de dios vivo, que baje de la cruz y entonces
creeremos en él.
(Pueblo grita mofas)
Sanedrín: ¡sálvate galileo!
Sanedrín: Tu que querías destruir el templo y reconstruirlo en tres días sálvate a ti mismo.
Sanedrín: Baja de la cruz ¡Oh gran rey de los judíos!
Sanedrín: Tu que has curado a otros, no te puedes salvar a ti mismo ¡Oh gran rey de los
judíos!
Sanedrín: ¿Por qué no haces uno de tus grandes milagros? ¡Oh gran cristo! Ja, ja, ja, ja…
Gestas: ¿El cristo? ¿El salvador de qué? Si en verdad tú eres el cristo ¿Por qué no te salvas
y nos salvas a nosotros, también?
Dimas: ¡Gestas! ¡No blasfemes! Tú que estas en el mismo tormento ¿No temes a dios?
Nosotros estamos pagando el digno castigo a nuestras culpas, pero este hombre, nada
malo ha hecho. ¡Señor! ¡Señor! ¡Acuérdate de mí, cuando estés en tu reino nuevamente!
Jesús: Dimas, ¡En verdad, en verdad te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso!
Caifás: (Dirigiéndose a Abenader) Abenader, este hombre tiene que estar muerto y bajado
de la cruz antes de la puesta de sol, lo mismo Dimas y Gestas.
Abenader: ¿Por órdenes de quién?
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Caifás: ¡Es nuestra ley!


Abenader: Es tu ley, mas no la mía. Yo recibo órdenes de Pilato, más no del sanedrín.
¡Soldados, la gente se está acercando demasiado! ¡Hacerlos para atrás! ¡Rápido!
Sanedrín: (Al unísono) ¡Se lo diremos a Pilato!
Gestas: ¡Que nos ven! ¡Bola de cerdos asquerosos! ¡Raza de víboras!, ¡Nido de alacranes!
¡Váyanse, váyanse! ¡Déjenos morir en paz!
Soldado: He perdido todo, no tengo nada, que apostar.
Verdugo: ¿Por qué no se juegan el manto y la túnica del crucificado?
Malco: (Dirigiéndose a Longinos) Que hay. ¿No han muerto todavía?
Longinos: Yo he visto hombres, que han vivido en la cruz tres días atados con cuerdas y
dos con clavos.
Malco: Esto no sucederá, con estos. Serán muertos y bajados de la cruz antes del
anochecer. Se les romperán las piernas, si es preciso, son órdenes de Pilato.
Longinos: ¿Este es el cristo?
Malco: Él se ha declarado el cristo, el enviado de Dios para salvarnos. Por eso los
sacerdotes del sanedrín lo han crucificado. Si los cuerpos quedan después del anochecer
los sacerdotes dicen que mancharían sus fiestas.
Longinos: En mi vida había visto un hombre tan valiente. ni siquiera en el campo de
batalla. ¿Por qué ha sido condenado?
Malco: Dicen que blasfemo contra su Dios, cosa que pocos han hecho.
Longinos: Si la ley de Moisés dice que la muerte de este hombre mancharía el sábado y las
fiestas de la pascua, la ley de Moisés está mal. Yo me encargaré que las órdenes del
procurador Poncio Pilato sean cumplidas al pie de la letra.
Malco: (Dirigiéndose a Abenader) Tienes entre la gente algunos que son atrevidos.
Abenader: Les he visto delante de la gente todo el día, talvez sean parientes del
crucificado, (Acercándose a María y a Juan) ¿Quiénes son ustedes? ¿Y porque están aquí?
Juan: Ella es María, la madre de Jesús de Nazaret, el crucificado.
Abenader: ¿Tú quién eres?
Juan: Yo soy amigo y discípulo del crucificado, mi nombre es Juan.
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Abenader: ¡Adelante!
Jesús: Mujer he ahí a tu hijo, hijo he ahí a tu madre.
Abenader: ¿Dónde está el amigo del crucificado, que desea verme?
Malco: Esta delante de la gente. Conozco a ese hombre es José de Arimatea, un miembro
del sanedrín.
Abenader: (Lo detiene) ¿Qué querías veme? ¿Qué quieres decirme?
José de Arimatea: Conoces bien la ley para estos casos Centurión.
Abenader: Yo solo recibo ordenes de Pilato, mas no del sanedrín, a no ser que vengas
José de Arimatea: (Interrumpiéndolo) ¡No! No vengo como miembro del sanedrín, si no
como amigo de Jesús el que ustedes crucificaron injustamente.
Abenader: (En tono burlón) ¿Sus amigos? ¡Sus amigos, le hubieran servido más, si
hubieran actuado antes!
José de Arimatea: He acordado con su madre darle sepultura santa y he venido a reclamar
su cuerpo.
Abenader: Ve a ponerte de acuerdo con Pilato, para este tipo de cosas.
José de Arimatea: Creí mejor estar primero contigo Centurión, ya que muchos no creen
en este hombre, que es el enviado de Dios para salvarnos, pues les gustaría verlo en una
fosa común.
Abenader: ¡Ve pues! Y ponte de acuerdo con Pilato, pero deberás estar antes del
anochecer, ya que se les romperán las piernas si es preciso.
José de Arimatea: ¡No le romperás las piernas Centurión! se ha escrito acerca de este
hombre, desde antes de ser concebido en el vientre de su madre, que "No le romperán,
ni un solo de sus huesos. "
Jesús: ¡Eloí!, (Pausa) ¡Eloí! (Pausa) Lammá (Pausa) Sabactani.
José de Arimatea: Está diciendo las palabras del rey David, que significan: Dios mío, Dios
mío ¿Por qué me has abandonado?
Caifás: ¿A quién estás llamando? ¿A Elías? ¿A Jeremías? ¿A Isaías? ¿A Moisés? ¿O algún
otro de los profetas? ¡Ya cállate loco y muere en la cruz para que te sirva de escarmiento,
por hacerte llamar el mesías y el hijo del Dios vivo!
Sanedrín: Llama a Elías, pero para que venga a salvarte. ¡Ja, ja, ja, ja!
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Sanedrín: Quien te crees, maldito galileo, para llamar a los profetas.


Sanedrín: ¿Así querías que te tratáramos? ¿Cómo un verdadero rey?, pues déjame te digo
falso profeta, que lo has logrado. ¡Muere blasfemo! ¡Muere mentiroso! Así es como
tratamos a los que quieren ser el rey de los judíos y el hijo del Dios vivo.
Sanedrín: ¡Muere, falso profeta!
Gestas: ¿Por qué no nos dejan morir solos?, ¡Ya lárguense y déjenos morir tranquilos
perros asquerosos!
Sanedrín: Tu que salvaste a tantos y a tantos ahora ¡Demuéstranos falso rey! Sálvate a ti
mismo, ¡Salve rey de los judíos, ja, ja, ja, ja!
Jesús: (En cada Pausa respirar fuertemente) Soy un gusano de la tierra y no un hombre.
(Pausa) Soy el desprecio de los hombres y el desecho de la plebe (Pausa) Todos los que
me miran hacen mofa de mí. (Pausa) Han abierto su boca contra mí, como un león voraz y
rugiente. (Pausa) Me han juzgado de loco. (Pausa) Me identifican como un blasfemo.
(Pausa) Han taladrado mis manos y mis pies. (Pausa) Han contado mis huesos uno por
uno. (Pausa) Todos se pusieron a mirarme lentamente. (Pausa) Se repartieron entre sí,
mis vestiduras y sortearon mi túnica. (Pausa) Todo mi verdor se ha secado, como un vaso
de barro cocido. (Pausa) Mi lengua se ha pegado al paladar (Abenader tomando agua)
¡Tengo sed!
(Casius, moja una esponja con agua y se la pone a una lanza y le da agua)
Caifás: ¡No! ¡No le des agua déjalo que muera de sed, como un perro, para que
escarmiente y no diga que es el hijo de Dios! ¡No, no le des agua!
Sanedrín: Si en verdad, es el hijo de Dios que bajen sus ángeles, le den agua y lo salven.
Magdalena: ¡Maestro! ¡Maestro! ¡Mira lo que han hecho de ti! (Se arrodilla y abraza la
cruz)
Jesús: Todo está consumado. (Siete palabras) (Pausa) ¡Padre! (pausa) ¡Padre! (Pausa) en
tus manos (Pausa) encomiendo (Pausa) ¡mi espíritu!
(Longinos atraviesa el cuerpo con la lanza y Abenader sorprendido dice)
Abenader: ¡Verdaderamente, este era el hijo de Dios!
(Cuadro de la piedad)

~FIN~

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