Hola, amigos de veritas radio, soy la Dra.
Jennifer Sánchez Dávila, y hoy en
salud para todos hablaremos sobre:
Hepatitis
La hepatitis es una inflamación del hígado que puede causar una serie de
problemas de salud y puede ser mortal. Las cinco cepas principales del virus
de la hepatitis son las de los tipos A, B, C, D, y E.
Todas ellas causan enfermedad hepática, y se diferencian en aspectos
importantes, sobre todo en los modos de transmisión, la gravedad de la
enfermedad, la distribución geográfica y los métodos de prevención ya que
algunos tipos son prevenibles mediante la vacunación.
En particular, los tipos B y C provocan enfermedad crónica en cientos de
millones de personas y, en su conjunto, son la causa más común de
defunciones relacionadas con cirrosis hepática, cáncer y hepatitis viral.
Muchas personas con hepatitis A, B, C, D o E tienen solo síntomas leves o
ningún síntoma en absoluto. Los síntomas de las hepatitis A, B y C pueden
incluir fiebre, malestar, pérdida del apetito, diarrea, náuseas, malestar
abdominal, orina oscura e ictericia (coloración amarillenta de la piel y la
esclerótica ocular).
En algunos casos, el virus también puede causar una infección crónica del
hígado que, después, puede evolucionar hacia una cirrosis (cicatrices
permanentes en el hígado) o cáncer de hígado. Esos pacientes corren riesgo
de muerte.
La hepatitis D solo se desarrolla en personas infectadas previamente con
hepatitis B; no obstante, la infección doble con los tipos B y D puede desarrollar
una forma más grave y dar lugar a peores resultados sanitarios, entre ellos una
evolución más rápida de la cirrosis.
La hepatitis E comienza con fiebre leve, disminución del apetito, náuseas y
vómitos durante varios días. Algunas personas también pueden sufrir dolor
abdominal, escozor (sin lesiones cutáneas), erupción en la piel o dolor articular.
También pueden experimentar ictericia, orina oscura y heces pálidas, así como
un hígado levemente agrandado y blando (hepatomegalia) y, en ocasiones,
insuficiencia hepática aguda.
Existen vacunas seguras y eficaces disponibles para prevenir la infección con
el virus de la hepatitis B. Esas vacunas también previenen el desarrollo de la
hepatitis D y, aplicada en el momento del parto, reduce enormemente el riesgo
de transmisión de la madre al niño. La infección crónica de tipo B se puede
tratar con agentes antivirales. El tratamiento puede retrasar la previamente de
la cirrosis, reducir la incidencia del cáncer de hígado y mejorar la supervivencia
a largo plazo. Solo una parte de las personas con infección crónica por
hepatitis B necesitarán tratamiento. No hay tratamientos específicos para las
hepatitis B y E, que por lo general no suelen requerir hospitalización.
El virus de la hepatitis C puede provocar enfermedad aguda y crónica. Algunas
personas se recuperan por sí solas; otras desarrollan una infección o diferentes
complicaciones que ponen en peligro sus vidas, por ejemplo, cirrosis o cáncer.
No hay vacunas para la hepatitis C. Los medicamentos antivirales pueden curar
más del 95% de los casos de hepatitis C, con lo que se reduce el riesgo de
defunción por cirrosis y cáncer del hígado, pero el acceso a los medios
diagnósticos y al tratamiento sigue siendo limitado.
El virus de la hepatitis A es muy común en países de ingresos bajos y
medianos debido a las limitaciones de acceso a fuentes fiables de agua potable
y el mayor riesgo de contaminación alimentaria. Existe una vacuna disponible
para prevenir la hepatitis A. La mayor parte de las infecciones con el virus de la
hepatitis A son leves, y la mayoría de las personas se recuperan plenamente y
desarrollan inmunidad contra futuras infecciones. Sin embargo, aunque es poco
común, esas infecciones pueden ser graves y poner en peligro la vida, debido
al riesgo de insuficiencia hepática.
Entonces, ya saben que es importante vacunarse para evitar las infecciones
por hepatitis más graves, y tener un buen saneamiento para evitar la hepatitis
más simple. Recuerden siempre acudir al médico en caso de presentar algún
signo o síntoma y no se automediquen porque hay más riesgo de daño al
hígado.
Eso es todo por hoy, amigos, gracias por su atención. Nos escuchamos la
siguiente semana.