EL BIEN COMUN
DOCENTE
HERNAN QUUISPE MAMANI
INTEGRANTES DE GRUPO
APAZA ESPINOZA ALEX
HEIDAN JHAMIL MAMANI CEREZO
LIZETH FLORES ADUVIRI
LEYDY YERALDIN TAPIA QUISPE
MIRIAM VILLCA
CURSO
6TOB
EL BIEN COMÚN
1. Definición del bien común
Por bien común se entiende “el conjunto de aquellas condiciones de la vida social que permiten a los
grupos y a cada uno de sus miembros conseguir más plena y fácilmente su propia perfección” esto
nos explica que es el bien común en las personas ya que la mayora de las personas no sabe de esto
así que nos ayuda a ser mejores personas.
El bien común no consiste en la simple suma de los bienes particulares de cada sujeto del cuerpo
social esto nos permite más comunicación con la gente . Siendo de todos y de cada uno, es y
permanece común, porque es indivisible y porque solo juntos es posible alcanzarlo, acrecentarlo y
custodiarlo. Entre el bien particular y el bien común existen condicionamientos, pero no
necesariamente oposición: el bien particular no se consigue si no se orienta al bien común, y el bien
común se realiza alcanzando el bien particular de cada uno.
Como el actuar moral del individuo se realiza en el cumplimiento del bien, así el actuar social alcanza
su plenitud en la realización del bien común. El bien común se puede considerar como la dimensión
social y comunitaria del bien moral.
El bien común está siempre orientado hacia el progreso de las personas, al que debe subordinarse el
progreso social
2. Responsabilidad de todos
La persona no puede realizarse aisladamente, es decir, prescindir de su ser «con» y «para» los demás.
Esta verdad le impone no una simple convivencia en los diversos niveles de la vida social y relacional,
sino también la búsqueda incesante, de manera práctica y no sólo ideal, del bien, es decir, del sentido
y de la verdad que se encuentran en las formas de vida social existentes. Ninguna forma expresiva de
la sociabilidad —desde la familia, pasando por el grupo social intermedio, la asociación, la empresa
de carácter económico, la ciudad, la región, el Estado, hasta la misma comunidad de los pueblos y de
las Naciones— puede eludir la cuestión acerca del propio bien común, que es constitutivo de su
significado y auténtica razón de ser de su misma subsistencia.
La dignidad de la persona humana implica la búsqueda del bien común. El bien común es un deber de
todos los miembros de la sociedad: ninguno está exento de colaborar, según las propias capacidades,
en su consecución y desarrollo. Cada cual debe preocuparse por suscitar y sostener instituciones que
mejoren las condiciones de la vida [Link] participación se realiza ante todo con la dedicación a
las tareas cuya responsabilidad personal se asume: por la atención prestada a la educación de su
familia, por la responsabilidad en su trabajo, cada persona participa en el bien de los demás y de la
sociedad.
Los ciudadanos deben, en cuanto sea posible, tomar parte activa en la vida pública. La participación
de todos en la promoción del bien común implica, como cualquier deber ético, una conversión,
renovada sin cesar, de los miembros de la sociedad para acabar con el fraude y otros subterfugios
incompatibles con las exigencias de la justicia. Es preciso ocuparse del desarrollo de instituciones que
mejoran las condiciones de la vida humana.
2. Responsabilidad de todos
La persona no puede realizarse aisladamente, es decir, prescindir de su ser «con» y «para» los demás.
Esta verdad le impone no una simple convivencia en los diversos niveles de la vida social y relacional,
sino también la búsqueda incesante, de manera práctica y no sólo ideal, del bien, es decir, del sentido
y de la verdad que se encuentran en las formas de vida social existentes. Ninguna forma expresiva de
la sociabilidad desde la familia, pasando por el grupo social intermedio, la asociación, la empresa de
carácter económico, la ciudad, la región, el Estado, hasta la misma comunidad de los pueblos y de las
Naciones puede eludir la cuestión acerca del propio bien común, que es constitutivo de su significado
y auténtica razón de ser de su misma subsistencia.
1. La dignidad de la persona humana implica la búsqueda del bien común. El bien común es un
deber de todos los miembros de la sociedad: ninguno está exento de colaborar, según las
propias capacidades, en su consecución y desarrollo. Cada cual debe preocuparse por
suscitar y sostener instituciones que mejoren las condiciones de la vida humana.
2. La participación se realiza ante todo con la dedicación a las tareas cuya responsabilidad
personal se asume: por la atención prestada a la educación de su familia, por la
responsabilidad en su trabajo, cada persona participa en el bien de los demás y de la
sociedad.
3. Los ciudadanos deben, en cuanto sea posible, tomar parte activa en la vida pública. La
participación de todos en la promoción del bien común implica, como cualquier deber ético,
una conversión, renovada sin cesar, de los miembros de la sociedad para acabar con el fraude
y otros subterfugios incompatibles con las exigencias de la justicia. Es preciso ocuparse del
desarrollo de instituciones que mejoran las condiciones de la vida humana.
El destino universal de los bienes
Entre las múltiples implicaciones del bien común, adquiere inmediato relieve el principio del destino
universal de los bienes: «Dios ha destinado la tierra y cuanto ella contiene para uso de todos los
hombres y pueblos. En consecuencia, los bienes creados deben llegar a todos en forma equitativa
bajo la égida de la justicia y con la compañía de la caridad». (Constitución Pastoral Gaudium et spes,
69). Dios ha dado la tierra a todo el género humano para que ella sustente a todos sus habitantes, sin
excluir a nadie ni privilegiar a ninguno. He ahí, pues, la raíz primera del destino universal de los bienes
de la tierra. Ésta, por su misma fecundidad y capacidad de satisfacer las necesidades del hombre, es
el primer don de Dios para el sustento de la vida humana.
El principio del destino universal de los bienes de la tierra está en la base del derecho universal al uso
de los bienes. Todo hombre debe tener la posibilidad de gozar del bienestar necesario para su pleno
desarrollo.
Charlas de los papas
Pío XI: "Divinis illius magistri"
Toda actividad del Estado, política y económica, está sometida a la realización permanente del bien
común; es decir de aquellas condiciones externas que son necesarias al conjunto
de los ciudadanos para el desarrollo de sus cualidades y de sus oficios, de su vida material, intelectual
y religiosa.
Pío XII: Radio mensaje Navidad 1942
Un sano concepto del bien común abarca todo un conjunto de condiciones sociales que permitan a
los ciudadanos el desarrollo expedito y pleno de su propia perfección.
Juan XXIII: "Mater et Magistra"
En la época actual se considera que el bien común consiste principalmente en la defensa de los
deberes y derechos de la persona humana.
Juan XXIII: " Pacem in terris"
El bien común abarca el conjunto de aquellas condiciones de la vida social, con las cuales los
hombres, las familias y las asociaciones pueden lograr con mayor plenitud y facilidad su propia
perfección.
1. Bien particular y bien común no se contraponen.
No puede haber contraposición entre el bien particular y el bien común. Este es un principio básico
de la antropología que explica el ser del hombre en la singularidad del individuo y
en la dimensión social de la persona.
El conflicto se presenta en la vida práctica cuando se trata de armonizar la esfera privada y la esfera
publica o en los casos
en los que entran en colisión los derechos personales con las exigencias de la sociedad.
Cuando se presentan esos dos conflictos la solución no viene por la simplificación de anular una
dimensión del hombre, sino por el esfuerzo de salvar las dos. Como en sea Juan Pablo
II: "La persona se ordena al bien común porque la sociedad a su vez está ordenada a la persona y a su
bien, estando ambas subordinadas al bien supremo, que es Dios." Discurso Contraponer bien
particular a bien público es optar por una
antropología insuficiente y es poner los cimientos de un desorden social.
Esta afirmación no va en contra de la disputa acerca de la primacía del bien común, puesto que es
una discusión en el terreno teórico. Aún en esos casos no debe haber contraposición,
puesto que incluso el bien común debe respetar la ley
natural que rige la conducta singular del individuo.
2. Igualdad de los particulares ante el bien común.
Los ciudadanos situados en el mismo plano, no pueden ser privilegiados frente a otros, ante el bien
común y en la misma escala de valores. Se condenan favoritismos y se defiende la
igualdad de oportunidades y de derechos. Este principio condena el tráfico de influencias y mantiene
la igualdad de todos los ciudadanos ante a ley.
Dice el Concilio Vaticano II: "Los partidos políticos deben promover todo lo que crean que es
necesario para el bien común; pero nunca es lícito anteponer el propio interés al bien común."
3. Limitaciones de los derechos de los ciudadanos ante las demandas del bien común.
No confundir el bien común con un bien colectivo, puesto que el bien común mira por igual al
individual que a la colectividad, pero en ocasiones el bien común demanda que el bien
particular, ceda ante las exigencias de la colectividad.
Pío XI: "Quedando siempre a salvo los derechos primarios y fundamentales, como el de la propiedad,
algunas veces el bien común impone restricciones a estos derechos" En este
último caso el propietario debe ser recompensado convenientemente.
4. Gradualidad en la aplicación del bien común.
El bien común debe redundar en beneficio del conjunto de los ciudadanos, pero no del mismo modo
ni en el mismo grado.
Han de ser beneficiados los más débiles y los más necesitados. Un trato por igual puede comportar
una grave injusticia. Cierto igualitarismo social puede comportar una injusticia social generaliza.
5. El bien común abarca a todo el hombre.
El bien común no se concreta solo en los bienes económicos, sino en la riqueza de la persona, las
necesidades de la familia y en el bien de las sociedades intermedias.
Ante el bien común se distinguen:
¨ Necesidades más urgentes: bienes de subsistencia física (Vivienda)
¨ Necesidades más importantes: educación, valores
éticos o religiosos, protección de la familia. Aunque las urgentes deben ser atendidas pronto, no
deben hacer olvidar las verdaderamente importantes. Se debe hacer esto sin omitir aquello.
6. Valores concretos que integran el bien común .
Cada autor cataloga estos bienes según la propia ideología, además de que cada poca demanda
nuevas concreciones conforme a las necesidades que su suscitan.
Se citan los siguientes:
¨ Defensa y protección del territorio propio
uso de la lengua, justa regulación jurídica, la independencia de la justicia del poder legislativo, la
enseñanza, los servicios públicos (transporte, vivienda, asistencia sanitaria, comercio, agua potable,
energía eléctrica,etc.; garantizar la atención en la enfermedad, viudedad, vejez,desempleo;regulación
justa en el campo laboral (deberes y derechos de empresarios y trabajadores), defensa de los
derechos ciudadanos, la exigencia jurídica respecto al cumplimiento de los respectivos deberes, la
defensa de la libertad personal y de las libertades sociales, protección de la moralidad pública,
protección del medio ambiente, la previsión de los bienes de consumo y la regulación del intercambio
comercial, garantías jurídicas de protección de la libertad de la conciencia, de religión y de culto, la
armonía y conjunción entre las diversas clases sociales y profesionales, la vigilancia sobre el recto
funcionamiento de los poderes del Estado, etc, etc.
Por último una función genérica que no es la menos es la educación cívica a todos los niveles:
¨ cultura, preparación técnico laboral de los trabajadores,
¨ atención al arte,oferta para el ocio y descanso, etc.
7. El bien común debe respetar la ley natural.
El bien común permite el mal menor, es decir algunos de los bienes anteriores pueden ser
postergados en favor de un bien mayor. El límite lo ponen los derechos exigidos por la ley
natural.
Nunca puede pasarse la frontera que fija la ley natural. Si el bien común está íntimamente ligado a la
naturaleza humana es lógico que en su obtención se sigan los dictámenes de laley que rige esa
naturaleza.
La tolerancia en el gobierno de un pueblo tiene sus límites. El gobernante en ocasiones no puede
legislar lo mejor, pero tampoco puede hacerlo permitiendo que se quebrante la ley natural.
J. Maritain dice: " El bien común ... no se mantiene en su verdadera naturaleza si no respeta aquello
que es superior a el, si no está subordinado... al orden de los bienes eternos y alos valores supra
temporales de los que depende la vida humana ... . Me refiero a la ley natural y a las reglas de la
justicia y a las exigencias del amor fraterno.. a la vida del espíritu...a la dignidad inmaterial de la
verdad ... y de la belleza"
8. El bien común y el bien posible.
Una vez salvados los principios de la ley natural, al gobernante le queda un margen para buscar el
bien común, sin legislar lo mejor, sino lo que sea posible. Los documentos del Magisterio recuerdan
que "la prudencia es la virtud del príncipe".
El legislador cristiano también puede encontrarse en la obligación de buscar el bien posible al legislar
como reconoce Pío XII "Un político cristiano no puede - hoy menos que nunca aumentar las tensiones
sociales internas, dramatizándolas, descuidando lo positivo y dejando perderse la recta visión de lo
racionalmente posible"