GIOVANNI FRANCISCO RODRÍGUEZ JIMÉNEZ
Magistrado ponente
SL1433-2024
Radicación n.° 98626
Acta 18
Bogotá D.C., veintiocho (28) de mayo de dos mil
veinticuatro (2024).
Decide la Sala el recurso de casación interpuesto por
JULIÁN ANDRÉS RUEDA LEÓN, contra la sentencia
proferida el 18 de febrero de 2022 por la Sala de Decisión
Laboral del Tribunal Superior del Distrito Judicial de
Bucaramanga, dentro del proceso que le sigue a MEGA
LOGISTIK ML S.A.S. y a la INDUSTRIA NACIONAL DE
GASEOSAS S.A. (INDEGA), al que fue llamado en garantía
SEGUROS DEL ESTADO S.A.
Téngase a la abogada Paola Andrea Daza Coronel,
identificada con la tarjeta profesional y la cédula de
ciudadanía números 341.772 y [Link],
respectivamente, como apoderada judicial de Seguros del
Estado S.A., en los términos y para los efectos del poder que
se observa en el cuaderno digital de la Corte.
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I. ANTECEDENTES
Accionó Julián Andrés Rueda León contra las
demandadas, para que se declarara la existencia de un
contrato de trabajo a término indefinido con Indega, en el que
Mega Logistik fungió como simple intermediaria y, que era
beneficiario de la convención colectiva de trabajo. En
consecuencia, solicitó que la primera le pagara las
prestaciones sociales y vacaciones legales, las primas
extralegales de antigüedad, vacaciones, semana santa,
navidad y producción, y los aportes a seguridad social en
pensión, más la sanción del artículo 65 del CST, los
perjuicios morales y materiales, y la indexación.
Subsidiariamente, solicitó que Mega Logistik fuera
solidariamente responsable de las condenas y que, de no
concederse las pretensiones en la forma pedida, Indega
pagara las diferencias entre lo concedido y lo que se debía
otorgar, teniendo en cuenta el nivel de escalafón grupo 3 de
los empleados directos de la compañía.
Fundamentó sus pretensiones en que laboró para la
Cooperativa de Trabajo Asociado del Nuevo Milenio –
Coopnumil, del 23 de octubre de 2006 al 21 de agosto de
2011; que dicha CTA fue liquidada para crear la Sociedad
Operadores Industriales y Especializados del Nuevo Milenio
SAS – Sopnumil, hoy Mega Logistik, empresa con la que
continuó, mediante sucesivos contratos de obra o labor,
desde el 22 de agosto de 2011, cumpliendo funciones como
empleado en misión en Indega, ocupando el cargo de operario
de carga. Afirmó que las labores desarrolladas eran del objeto
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social de la Industria Nacional de Gaseosas; que su promedio
salarial era de $1.500.000 «en adelante», correspondiente a
un smlmv más comisiones; que cumplía órdenes estrictas de
los coordinadores de Mega Logistik y estos a su vez las
recibían de los empleados directos de Indega.
Manifestó que la última empresa mencionada realizaba
grupos primarios cada vez que fuera necesario, consistentes
en reuniones en las que explicaban las falencias de los
trabajos y qué se debía hacer para mejorar; que debía
registrar la entrada y salida de la empresa, lo que arrojaba
las horas laboradas para el posterior pago; que no recibía los
importes especiales que le otorgaban a los empleados de
planta de la compañía.
Precisó que el 7 de abril de 2015 tuvo una novedad en
la jornada de trabajo cuando desempeñaba funciones de
auxiliar de conteo y al día siguiente, Mega Logistik le entregó
una carta de notificación de la apertura de un proceso
disciplinario, adelantó diligencia de descargos y al finalizarla,
le dijo que no se presentara al sitio de trabajo hasta nueva
orden; que el 9 de abril de 2015 recibió la comunicación del
despido por justa causa a partir del día siguiente; que radicó
un documento en el que explicaba lo sucedido «respecto a la
no entrada a trabajar en las instalaciones de INDUSTRIA
NACIONAL DE GASEOSAS S.A. INDEGA S.A. – SUCURSAL
BUCARAMANGA».
Al contestar, ambas enjuiciadas se opusieron a las
pretensiones. En cuanto a los hechos, Mega Logistik aceptó
los siguientes: (i) el actor inició la relación laboral con ella el
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2 de agosto de 2011, mediante sucesivos contratos de obra o
labor, y que aquel fungía como operario de carga; (ii) el salario
recibido era el mínimo legal mensual más comisiones, pero
precisó que el promedio mensual no era el referido; (iii) le
impartía órdenes al demandante y que a su vez, para
desarrollar el objeto del contrato, ella las recibía de Indega;
(iv) el registro de entrada y salida y que con ello se calculaban
las horas laboradas; (v) no pagar sumas extralegales, porque
eran exclusivas para los beneficiarios de la convención
colectiva de esa empresa; y (vi) lo relativo a los descargos y el
despido. Negó todo lo demás. Propuso las excepciones de
inexistencia de la obligación y de solidaridad, inaplicación
extensiva de la convención colectiva de trabajo por carencia
de supuestos jurídicos, y prescripción.
A su turno, Indega dijo que no eran ciertos los
enunciados fácticos, o que no le constaban por no existir
vínculo laboral con el actor. Formuló los medios exceptivos
de inexistencia de la obligación y de los elementos esenciales
del contrato de trabajo, buena fe, cobro de lo no debido,
«ausencia de derecho y de fundamento legal para reclamar
reconocimiento de la existencia del contrato de trabajo y
consecuencialmente el pago de acreencias laborales», y
prescripción.
Asimismo, llamó en garantía a Seguros del Estado para
que respondiera por una eventual condena en su contra,
argumentando que Mega Logistik tomó una póliza que
amparaba el pago de los perjuicios derivados del
incumplimiento, la calidad del servicio, salarios, prestaciones
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e indemnizaciones que se generaran en el desarrollo del
contrato por ellas suscrito.
Seguros del Estado se opuso a las pretensiones tanto
del libelo genitor como del llamamiento. Frente a los hechos
del primero dijo que no le constaban, y en cuanto a los del
segundo, aceptó que Mega Logistik tomó la póliza, pero que
la misma tenía como objeto garantizar el contrato de
prestación de servicios de las empresas, sin que fuera
extensivo a los suscritos por las partes. Explicó que, en todo
caso, la garantía fue tomada el 1° de noviembre de 2014 y el
vínculo reclamado lo es desde el 22 de agosto de 2011.
Propuso las excepciones de «imposibilidad de extender el
carácter subjetivo de la mala fe como fundamento de las
sanciones laborales», «inexistencia del perjuicio indemnizable
a la luz del contrato de seguros contenido en la póliza»,
«ausencia de cobertura de la póliza por ocurrencia del presunto
siniestro fuera de la vigencia de la misma, lo cual conlleva a
una falta de legitimación en la causa respecto del llamamiento
en garantía efectuado por Industria Nacional de Gaseosas
Indega», «inexistencia de la obligación a cargo de Seguros del
Estado SA, si se declara relación laboral directa entre
Industria Nacional de Gaseosas Indega y el demandante»,
«ausencia de responsabilidad de Industria Nacional de
Gaseosas Indega, por cuanto NO se encuentra probada la
solidaridad», «cobertura exclusiva de los riesgos pactados en
la póliza de seguro de cumplimiento particular», «imposibilidad
de afectar de la póliza de cumplimiento particular por una
eventual condena por el concepto de vacaciones»,
«imposibilidad de afectar de la póliza de cumplimento
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particular por las conductas contempladas en el artículo 65 del
Código Sustantivo del Trabajo y el artículo 99 de la Ley 50 de
1990», «falta de aviso sobre el siniestro a la aseguradora»,
«ausencia de cobertura por exclusión expresa en la póliza de
seguro de cumplimiento particular No. 21-45-101151182» y
límite de la responsabilidad.
II. SENTENCIA DE PRIMERA INSTANCIA
El Juzgado Quinto Laboral del Circuito de Oralidad de
Bucaramanga, mediante sentencia del 20 de septiembre de
2019, declaró probada la excepción de inexistencia de la
obligación, y absolvió a las demandadas de todas las
pretensiones.
III. SENTENCIA DE SEGUNDA INSTANCIA
La Sala de Decisión Laboral del Tribunal Superior del
Distrito Judicial de Bucaramanga, a través de sentencia del
18 de febrero de 2022, al resolver el grado jurisdiccional de
consulta surtido en favor del demandante, confirmó la de
primer grado.
Precisó que, en asuntos como el presente, le basta al
demandante acreditar la prestación personal del servicio en
favor de la accionada, para que se derive en su favor la
presunción del contrato de trabajo, fijada en el artículo 24
del CST y por lo tanto, es la accionada quien debe
desvirtuarla. También explicó que en los procesos judiciales
los jueces están llamados a fundar válidamente su decisión
en aquellos elementos de convicción que le merezcan mayor
persuasión y credibilidad, de conformidad con lo dispuesto
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en el precepto 61 del CPTSS, pues gozan de la facultad de
formar libremente su convencimiento.
Pasó a revisar las pruebas allegadas, iniciando con los
testimonios, y precisó que José Iván Villamizar manifestó que
el actor fungía como auxiliar de inventario y conteo,
verificando los productos de salida de Coca Cola, y que Mega
Logistik era quien pagaba los salarios y prestaciones,
entregaba las dotaciones y demás elementos para
desempeñar sus funciones, además, era quien indicaba los
procedimientos a seguir e iniciaba los procesos
disciplinarios.
Luis Alberto Bautista acotó que el demandante ocupaba
el cargo de auxiliar de conteo y seguía las instrucciones
dadas por Mega Logistik, pero que en ocasiones recibía
órdenes del coordinador de Indega, además, precisó que
desconocía quién pagaba los salarios y prestaciones.
Oscar Beltrán Arciniegas adujo que el actor fungía como
operario de conteo en las instalaciones de Indega y que
recibía órdenes de Mega Logistik, siendo esta última quien
pagaba salarios y prestaciones, además, autorizaba
vacaciones y licencias. Aseguró desconocer si el convocante
a juicio fue notificado de un proceso disciplinario.
Por su parte, Pedro Fierro declaró que Mega Logistik
firmó negocios jurídicos con Indega para subcontratar la
logística de salida de productos de las instalaciones de Coca
Cola, y que el accionante se desempeñó como operario de la
primera, siendo esta la encargada de entregarle los elementos
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de trabajo y de protección, además, era quien cancelaba las
acreencias laborales, y vigilaba las operaciones.
Seguidamente, refirió que fueron allegados los
contratos a término fijo suscritos por Mega Logistik, el
certificado laboral emitido por esa empresa el 6 de mayo de
2015, las constancias de aportes al sistema de seguridad
social y consignación de cesantías al Fondo Nacional del
Ahorro, la tarjeta de reportes de actividades, el pago de la
prima de servicios y los comprobantes de nómina.
Concluyó que toda esa documental corroboraba lo
manifestado por los testigos frente a que esa empresa era
quien se encargaba de pagar salarios, prestaciones sociales
y vacaciones, además de autorizar los compensatorios (f.°
213) e iniciar los procesos disciplinarios (f.° 50 y 57),
adicionalmente, que en la última diligencia mencionada, el
accionante reconoció que fue contratado por Mega Logistik
cuando afirmó que «mi cargo es operario de carga o general y
cumplo funciones de auxiliar de conteo y auxiliar de
inventario».
Al hilo de lo anterior, expresó que con la contestación
de la demanda se allegó el contrato de prestación de servicios
para realizar actividades de operaciones de la compañía
Indega en las cantidades, tiempo y calidad requeridos de
acuerdo a las normas y procedimientos de la compañía,
cumpliendo con estándares de calidad, «específicamente lo
contenido en la ficha de requerimiento anexo al contrato en su
ítem 4. Actividades a realizar, atención a fleto primario,
vaciado de azúcar, armando de multipaquetes, despaletizado
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de envase retornable, trasegado de pallet, entre otras (fs. 517
a 533)», documentos que permitían evidenciar la buena fe y
el correcto proceder de las contratantes, «por lo tanto la
documental aportada al plenario es insuficiente para concluir
que el actor en realidad era un trabajador subordinante a
favor de INDEGA S.A., al no existir un error valorativo por parte
del A quo, que permita una apreciación diferente de los medios
de prueba».
Afirmó que, a través del mencionado contrato, se acordó
de forma clara, abierta y transparente, el tipo de actividad
que debía ejecutar el trabajador, luego, la apreciación
correcta de ese documento, en conjunto con las demás
pruebas, imponía concluir que dicho acuerdo nunca fue
desvirtuado por la realidad fáctica. Seguidamente, explicó:
Lo anterior permite concluir que las pruebas documentales
aportadas por las partes al proceso tampoco cuentan con aptitud
para derruir la conclusión fáctica a la que llegó el Juez A quo,
pues en ellas no existen elementos que permitan inferir las
circunstancias propias del elemento subordinante en la
ejecución del vínculo y las labores desarrolladas por la
demandante, pues como lo mencionaron los únicos testigos
traídos al plenario, la empresa encargada de impartir órdenes a
la demandante era MEGALOGISTIK S.A.S.
Recordó que la tercerización laboral es un mecanismo
legítimo que se fundamenta en razones objetivas, técnicas y
productivas, sustentada en el artículo 34 del CST, en cuanto
el contratista independiente realiza el trabajo con sus medios
de producción, capital, personal y asumiendo sus propios
riesgos, «por ello, como en el caso de autos, actuando como un
genuino empresario en la ejecución del contrato celebrado con
la usuaria y no como un tercero carente de autonomía
empresarial». Dijo que como ejemplo se podía citar la
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sentencia «radicado 83.985 del 16 de noviembre de 2021».
IV. RECURSO DE CASACIÓN
Interpuesto por el demandante, concedido por el
Tribunal y admitido por la Corte, se procede a resolver.
V. ALCANCE DE LA IMPUGNACIÓN
Pretende que la Corte case la sentencia impugnada,
para que, en sede de instancia, revoque la de primer grado y
en su lugar conceda la totalidad de las pretensiones de la
demanda.
Con tal propósito formula dos cargos por la causal
primera de casación, replicados por Indega y Mega Logistik.
Se resuelven de forma conjunta, porque persiguen la misma
finalidad y se basan en una argumentación semejante.
VI. CARGO PRIMERO
Por la vía indirecta, acusa la aplicación indebida del
artículo 34 del CST,
[…] lo que condujo a la falta de aplicación del artículo 23 del
Código Sustantivo del Trabajo, artículo 25 del decreto 2351 de
1965, en relación con los artículos 1, 3, 5, 7, 8, 9, 10, 11, 13, 14,
16, 18, 19, 20, 21, 35, 37, 38, 43, 45, 47, 54, 55, 56, 57, 59, 127,
128, 139, 141, 142, 143 del Código Sustantivo del Trabajo, 60 y
61 del Código Procesal del Trabajo y de la Seguridad Social,
artículos 97, 242, 281 del Código General del Proceso, dentro de
los parámetros fijados por los artículos 1, 13, 25, 26, 29, 48, 53,
y 58 de la Constitución Política.
Le enrostra al Tribunal los siguientes errores de hecho:
1. Dio por demostrado, sin estarlo, que el verdadero empleador
era MEGALOGISTIK.
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2. No tener en cuenta que una vez demostrada la actividad
personal, se presume la existencia del vínculo laboral y queda
de cargo del demandado desvirtuarlo.
3. No dar por demostrado, estándolo, que la empresa
MEGALOGISTIK, actuó como intermediario, pues su
verdadero empleador fue INDEGA.
4. No dar por demostrado, estándolo, que INDEGA, disfrazó el
contrato de trabajo con el demandante a través de una
tercerización de las funciones.
5. No dar por demostrado, estándolo, que existió una desmejora
laboral.
6. No dar por demostrado estándolo, que INDEGA a través de la
supuesta tercerización está violentando el derecho de
asociación y a ser acreedor de los beneficios convencionales.
Como pruebas dejadas de valorar relaciona las
siguientes:
Contrato de trabajo suscrito con SOPNUMIL.
Contrato de trabajo suscrito con MEGALOGISTIK.
Contrato de prestación de servicios Nº PSL-0000152 del 1 de
noviembre de 2012.
Anexo Nº 01.
Anexo Nº 02.
Certificado de Existencia y Representación de INDEGA.
Certificado de Existencia y Representación de
MEGALOGISTIK.
Y como evidencias mal apreciadas, refiere los
testimonios de Víctor Raúl Vargas, Rubén Darío Forero
Galindo, Luis Alberto Bautista, Pedro Alberto Fierro, Javier
Andrés Ignacio Araque y Enrique González.
Manifiesta que las actividades que desarrolla Mega
Logistik para Indega son parte del objeto social de la
segunda, tal como se verifica en los certificados de existencia
y representación de ambas.
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Dice que no existe prueba que ratifique la supuesta
tercerización, sea por razones técnicas, de especialidad o
competitividad, por cuanto el mismo contrato de prestación
de servicios n.° PSL-0000152 del 1° de noviembre de 2012,
denota, de manera clara, que Mega Losgistik no tiene los
elementos, equipos, herramientas e instrumentos para la
realización de estas actividades.
Arguye que el Tribunal no apreció en forma conjunta e
integrada los medios de convicción, pues solo transcribió
múltiples sentencias sin contextualización alguna.
Resalta que el artículo 24 del CST evoca el principio de
la primacía de la realidad sobre las formas «y le corresponde
a la parte demandada demostrar la existencia real de la
relación laboral con MEGALOSGISTIK».
Arguye que en este caso las accionadas no demostraron
que la tercerización se justificara en razones objetivas,
técnicas y productivas, como lo dice la Corte en las
sentencias que el mismo Tribunal citó, por lo siguiente:
(i) Mega Logistik no acreditó su especialidad ni la
utilización de equipos especializados para la carga y descarga
ni preparación de sus supuestos trabajadores, quedando en
evidencia con su mismo certificado de existencia y
representación, «en el cual no prueba su objeto social en el
desarrollo de las actividades que desarrolla para INDEGA».
(ii) El contrato de prestación de servicios n.° PSL-
0000152 demuestra que no posee la especialidad en
desarrollo de esas actividades para las que fue contratada ni
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tiene los elementos para ello, pues son de propiedad de
Indega.
(iii) No se demuestra que estas operaciones realizadas
por Mega Logistik hagan que Indega sea más competitiva o
más productiva.
(iv) La tercerización, en este caso, solo sirve para bajar
los costos laborales, es decir salarios y beneficios
convencionales inferiores a los de los trabajadores directos
de Indega, violentándose de manera clara los derechos de los
demás empleados.
(v) El certificado de existencia y representación legal de
Mega Logistik y el contrato n.° PSL-0000152 revelan un
perjuicio económico para Indega por cuanto la prestación del
servicio tenía un valor de $[Link] para el año 2012 y
que a día de hoy debe ser muy superior; así como el
detrimento de los equipos, herramientas y demás entregadas
por la última a la primera a través de un comodato precario,
lo que evidencia de manera clara que la intención era evadir
los derechos laborales y convencionales de sus trabajadores.
Precisa que el Tribunal también tomó como fundamento
la providencia «12187 de 1999», sin tener en cuenta su
contexto y le dio un sentido distinto al que tiene, «ejemplo las
funciones que realizaba el demandante de acuerdo a su
especialidad, así como que las labores que desarrollaba el
intermediario no eran del objeto social de la empresa
demandada ECOPETROL», pero que en el presente caso, a
través de los contratos suscritos con Sopnumil y Mega
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Logistik, no se evidencia esta especialidad, e insiste en que
en el certificado de existencia y representación de Indega,
dentro de su objeto social, están las actividades realizadas
por la codemandada.
Precisa que la tercerización laboral en la modalidad de
colaboración entre empresas, tiene fundamento normativo,
principalmente, en el artículo 34 del CST, el cual consagra la
figura del contratista independiente, pero en el sub lite,
[…] la empresa proveedora ejecute el trabajo con sus propios
medios de producción, capital, personal y asumiendo sus propios
riesgos, situación que en papeles cumple a cabalidad, pero que
la realidad probatoria no es más que una fachada por parte de
INDEGA para desprenderse de su plantilla para entregarlas a
terceros que carecen de suficiente autonomía empresarial, que
en el presente caso ha pasado de cooperativas de trabajo
asociado a sociedades comerciales y empresas unipersonales.
Adiciona que ninguna de las demandadas estableció
como defensa que la tercerización se basaba en la
especialidad de esta, sino por el contrario es un argumento
del juez de primera instancia, «con lo cual sorprendió a la
parte demandante con este argumento de defensa de las
demandadas, violentando el debido proceso y derecho a la
defensa de la parte demandante».
VII. CARGO SEGUNDO
Acusa la sentencia del Tribunal por la senda fáctica, en
la modalidad de aplicación indebida de los artículos 23, 34 y
35 del CST y 25 del Decreto 2351 de 1965,
[…] en relación con los artículos 1, 3, 5, 7, 8, 9, 10, 11, 13, 14,
16, 18, 19, 20, 21, 37, 38, 43, 45, 47, 54, 55, 56, 57, 59, 127,
128, 139, 141, 142, 143 del Código Sustantivo del Trabajo, 60 y
61 del Código Procesal del Trabajo y de la Seguridad Social,
artículos 97, 242, 281 del Código General del Proceso, dentro de
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los parámetros fijados por los artículos 1, 13, 25, 26, 29, 48, 53,
y 58 de la Constitución Política.
Plantea los mismos errores de hecho, y singulariza
idénticas pruebas como dejadas de valorar que en el cargo
anterior.
En cuanto a los medios fácticos mal apreciados, solo
relaciona los testimonios de Luis Alberto Bautista, Oscar
Antonio Beltrán Arciniegas y Pedro Alberto Fierro.
Para demostrarlo, ofrece argumentos exactos a los
dados en el primer embate.
VIII. RÉPLICAS
Indega manifiesta que con la acusación no se atacaron
todos los pilares de la sentencia, como por ejemplo, la
conclusión a la que arribó el Tribunal frente a que la
subordinación era ejercida únicamente por Mega Logistik, lo
que apoyó en el pago de salarios, prestaciones sociales,
vacaciones y liquidaciones, certificados laborales y de
aportes al Sistema de Seguridad Social, y tarjeta de reportes
de actividades, de donde también dedujo que se había
cumplido una tercerización en los términos previstos en la
ley, pero esas pruebas fueron ignoradas por el casacionista.
Dice que, al ser los cargos prácticamente idénticos, el
escrito no es más que un alegato de instancia, ya que lo que
hace es exponer su teoría del caso, además de que el ataque
se funda en pruebas que no son válidas en casación, como
los testimonios.
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Defiende la valoración realizada por el juez de alzada,
pues dentro de la libertad del consentimiento entendió que el
verdadero empleador era Mega Logistik y que la tercerización
realizada estaba dentro del marco de la legalidad,
comoquiera que lo que se dio fue un acto de coordinación
entre las compañías para poder garantizar el objeto social de
ambas (apoya su dicho en la sentencia CSJ SL3345-2021).
Mega Logistik asegura que el alcance de la impugnación
es incompleto, pues no dice si la sentencia del Tribunal se
debe casar total o parcialmente, más aún si se tiene en
cuenta que lo propuesto con los cargos es que se declare y
condene, bajo la premisa que quien figura como empleador
es un simple intermediario y el contratante se convierta en el
verdadero empleador, dejando de lado las demás
pretensiones.
Dice que la discusión propuesta es estrictamente
jurídica, pero que, en todo caso, el estudio del Tribunal se
fundamenta en las pruebas llegadas al proceso.
Argumenta que las razones dadas no derrumban las
presunciones de acierto y legalidad que preceden el fallo del
Tribunal. Además, alude que no se atacaron todas las
pruebas en las que se soportó el fallo.
IX. CONSIDERACIONES
No le asiste razón al opositor Mega Logistik S.A.S., como
quiera que tanto el alcance de la impugnación como el
planteamiento de los cargos, satisfacen las exigencias
formales propias del recurso extraordinario.
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Asimismo, si bien los embates contienen argumentos de
índole jurídico, a pesar de estar encaminados por la vía de
los hechos, con lo que se muestra un incumplimiento por las
reglas del recurso extraordinario, ello no impide el examen
de fondo de las acusaciones, pues a la Corte le bastará con
centrarse exclusivamente en los raciocinios de tipo fáctico y
probatorio desplegados por el censor.
Por último, lo cierto es que la acusación está dirigida a
demostrar que hubo una tercerización ilegal, y por lo tanto,
la Corte centrará su estudio en esto.
En tales condiciones, le corresponde a la Corte
determinar si entre el demandante y la empresa Indega S.A.,
existió una relación de trabajo subordinada, en la cual Mega
Logistik S.A.S. actuó como simple intermediaria.
Para resolver, sin desconocer la ruta fáctica que escogió
la parte recurrente, conviene recordar que en sentencia CSJ
SL4479-2020, esta Sala explicó que la tercerización laboral,
outsourcing o externalización, es un modo de organización de
la producción en virtud del cual se hace un encargo a
terceros de determinadas partes u operaciones del proceso
productivo. Supone el resultado de un procedimiento en el
que actividades que, en principio, se prestan (o normalmente
son o pueden ser ejecutadas) bajo una organización
empresarial única, terminan siendo efectuadas por unidades
económicas real o ficticiamente ajenas a la empresa.
Así mismo, se ha dejado sentado que es «un instrumento
legítimo en el orden jurídico que permite a las empresas
adaptarse al entorno económico y tecnológico, a fin de ser más
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competitivas», siempre que se funde «en razones objetivas
técnicas y productivas, en las que se advierta la necesidad de
transferir actividades que antes eran desarrolladas
internamente dentro de la estructura empresarial, a un
tercero». Por tanto, «no puede ser utilizada con fines contrarios
a los derechos de los trabajadores, bien sea para
deslaboralizarlos o alejarlos del núcleo empresarial evitando
su contratación directa o, bien sea, para desmejorarlos y
debilitar su capacidad de acción individual y colectiva
mediante la segmentación de las unidades», pues de ser así,
«estaremos en presencia de una intermediación laboral ilegal».
(CSJ SL467-2019).
En Colombia, la tercerización laboral en la modalidad
de colaboración entre empresas, tiene fundamento
normativo, principalmente, en el artículo 34 del Código
Sustantivo del Trabajo, el cual consagra la figura del
contratista independiente.
Esto señala la norma:
Son contratistas independientes y, por tanto, verdaderos
empleadores y no representantes ni intermediarios, las personas
naturales o jurídicas que contraten la ejecución de una o varias
obras o la prestación de servicios en beneficio de terceros, por un
precio determinado, asumiendo todos los riesgos, para realizarlos
con sus propios medios y con libertad y autonomía técnica y
directiva.
Por ello, para que sea válida la vinculación externa a
través de dicha denominación, la norma exige que la empresa
proveedora ejecute el trabajo con sus propios medios de
producción, estructura, capital, personal y asumiendo sus
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riesgos, es decir, debe ser un verdadero empresario, con
capacidad directiva y técnica (sentencia CSJ SL390-2024).
En consecuencia, si no se cumplen los presupuestos de
la norma, realmente se estaría frente a un simple
intermediario para el suministro de la mano de obra a la
empresa principal, por lo tanto, al amparo de lo dispuesto en
el artículo 35 del CST, se entendería a la delegataria como el
verdadero empleador.
Por su parte, la legislación colombiana busca evitar
formas de tercerización inadecuadas, de lo cual es un
ejemplo el artículo 63 de la Ley 1429 de 2010, norma que
«expide la Ley de Formalización y Generación de Empleo», y
dispuso lo siguiente:
El personal requerido en toda institución y/o empresa pública
y/o privada para el desarrollo de las actividades misionales
permanentes no podrá estar vinculado a través de Cooperativas
de Servicio de Trabajo Asociado que hagan intermediación
laboral o bajo ninguna otra modalidad de vinculación que
afecte los derechos constitucionales, legales y prestacionales
consagrados en las normas laborales vigentes. (Resalta la
Sala).
Sobre ese precepto, en proveído CSJ SL3086-2021,
expuso la Sala:
[…] la mencionada disposición no está destinada exclusivamente
a las cooperativas de trabajo asociado, pues establece
diáfanamente que la prohibición se extiende a cualquier «[…] otra
modalidad de vinculación que afecte los derechos constitucionales,
legales y prestacionales consagrados en las normas laborales
vigentes.» Y, al hacer mención de «ninguna otra modalidad de
vinculación», en términos amplios, es obvio que la norma abarca
los contratos sindicales y toda forma de vinculación fraudulenta,
como lo dedujo el Tribunal.
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En este sentido, tanto la jurisprudencia constitucional
como la ordinaria han vigorizado el principio de primacía de
la realidad sobre las formalidades (art. 53 de la CP), para
desvelar las verdaderas relaciones laborales que se esconden
detrás de esta fórmula contractual y hacer operativa la
legislación protectora. (CSJ SL18401-2017, SL2885-2019,
SL3397-2020, SL4347-2020, SL4815-2020, SL 593-2021,
SL3086-2021 y SL965-2021).
Frente a este aspecto, es necesario recordar que se
abandona ese excesivo culto a la forma y al respeto
incondicional de lo escrito y pactado, bajo la autonomía de la
voluntad, pues lo que prima son las condiciones reales y
materiales en las que el trabajador presta sus servicios.
A la luz de las consideraciones expuestas, preciso es
indicar que, en el presente asunto, no se discutió la
existencia de un contrato comercial entre Indega S.A. y Mega
Logistik S.A.S. (antes Sopnumil S.A.S.), para la prestación
del servicio de operación logística, y que, con ocasión de
dicho contrato, el demandante desplegó su fuerza de trabajo
como operario de carga (f.° 203 a 208).
Dicho lo anterior, procede la Corte al análisis de las
pruebas denunciadas en la demanda de casación, con el fin
de constatar si Mega Logistik S.A.S. actuó como un verdadero
empresario, ejerciendo subordinación sobre la actividad
laboral del demandante, o si, por el contrario, quien detentó
el poder subordinante fue Indega S.A. y, como consecuencia
de ello, aquella actuó como una simple intermediaria.
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Al auscultar el contrato de prestación de servicios PSL-
0000152 del 1º de noviembre de 2012 (f.° 489 a 509 y 586 a
603), advierte la Sala que, en la cláusula cuarta, el
contratista Sopnumil S.A.S. (hoy Mega Logistik S.A.S.) se
obligó a «aportar todas las herramientas, materiales y
elementos necesarios para la prestación de los servicios».
También se estipuló en el mismo que cualquier
elemento que el contratante le entregara, sería a título de
comodato precario. El documento acredita que Indega
entregó equipos de montacargas a Sopnumil S.A.S.
Ahora, conforme al contrato y sus anexos n.° 1 y 2, se
desprende que aquella pactó los servicios de operación
logística para ser prestados por Sopnumil S.A.S., entre los
cuales figuran los siguientes: «CARGAR AZUCAR (sic) TOLVA
JARABE»; «MOV. MATERIALES CON MONTACARGAS»;
«Montacarguista Cedis»; «Montacarguista Planta».
De allí, se colige que Sopnumil S.A.S. ofreció el servicio
de montacargas sin contar con los equipos necesarios para
desplegar esa actividad, y que fue Indega S.A. la que los
entregó. Esto evidencia, a las claras, que realmente la
contratista no tenía la autonomía técnica suficiente para
ejecutar el objeto del contrato, tal como lo exige el artículo 34
del Código Sustantivo del Trabajo.
Si el colegiado hubiera apreciado correctamente los
documentos aludidos, necesariamente se habría percatado
de que la falta de autonomía e independencia del contratista
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hace que no pueda ser catalogado como verdadero empleador
del operario que presta sus servicios de forma tercerizada.
Acreditada la defectuosa apreciación de las referidas
documentales, se abre paso el examen de las pruebas no
calificadas. Es así como advierte la Corte que los
representantes legales de las codemandadas reconocieron
que Mega Logistik realizaba los trabajos en las locaciones de
Indega, situación que fue corroborada por los testigos Josué
Villamizar, Luis Bautista, Oscar Beltrán y Pedro Fierro,
quienes además fueron contestes al manifestar que Mega
Logistik S.A.S. era quien cancelaba el salario, las
prestaciones y la seguridad social, hacía los llamados de
atención y les entregaba las dotaciones –que anteriormente
iban marcados con el logo Coca Cola Femsa, y luego se los
quitaron–, pero, además, aseguraron que tal compañía tenía
oficinas al interior de la contratante, y los tres primeros
señalaron que el actor recibía órdenes del coordinador de
Indega, y que utilizaba los equipos de dicha empresa para
realizar los inventarios, pues solo se podían cargar por el
sistema SAT que únicamente lo contenían sus
computadores.
Dicho esto, salta a la vista que los testimonios dan
claridad y certeza de que Mega Logistik S.A.S. realmente no
tenía autonomía técnica, pues ni sus equipos ni las
locaciones en las que funcionaba eran de su propiedad.
Asimismo, Indega S.A. ejercía una verdadera subordinación
sobre el trabajador al impartirle órdenes para el desarrollo de
sus labores.
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Por todo lo dicho, se puede constatar que el vínculo que
adoptaron Indega S.A. y Mega Logistik S.A.S. realmente tuvo
el propósito de agenciar la contratación del personal de
operario de carga a favor de la primera, lo que fuerza concluir
que la misma resulta inválida a la luz de los artículos 34 del
CST y 63 de la Ley 1429 de 2010, y por contera, que lo que
existió realmente entre las partes fue una verdadera relación
laboral.
Se recalca que, si bien la tercerización laboral es
legítima, lo que no es legal es que a través de dicha figura las
empresas se desprendan de sus plantillas para entregarlas a
terceros que carecen de suficiente autonomía empresarial,
bien sea que adopten la forma de cooperativas de trabajo
asociado o la de sociedades comerciales, sindicatos (contrato
sindical), empresas unipersonales, asociaciones u otro tipo
de estructuras jurídicas.
En suma, concluye la Sala que el Tribunal cometió los
yerros atribuidos por la censura.
Sin embargo, a pesar de lo averiguado, no hay lugar a
casar el fallo impugnado, pues, en instancia, la Corte
arribaría a la misma conclusión absolutoria, pero por las
razones que a continuación se exponen:
1. Beneficios extralegales
El demandante reclama las primas extralegales de
antigüedad, de vacaciones, de semana santa, de navidad y
de producción.
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A folios 84 a 149 del expediente milita la copia de la
convención colectiva de trabajo suscrita por Indega S.A. y
Sinaltrainal, en cuyos artículos 51 a 55 fueron estipulados
los mencionados rubros extralegales.
Sin embargo, como no se probó que el trabajador estaba
afiliado a la organización sindical, entonces no es
destinatario de tales beneficios, porque así lo dispusieron
expresamente las partes negociadoras de la convención, al
establecer:
Las presentes normas obligacionales aplican únicamente a los
trabajadores afiliados a las organizaciones sindicales firmantes
de la presente convención en Industria Nacional de Gaseosas S.A.
que laboran con contrato de trabajo a término indefinido en las
ciudades de Bucaramanga, Cúcuta, Barrancabermeja,
Aguachica y San Gil o en los territorios que antes comprendía
Embotelladoras de Santander S.A. EMBOTELLADORAS DE
SANTANDER S.A., hoy INDUSTRIA NACIONAL DE GASEOSAS
S:A.; quien en adelante se denominará la EMPRESA; por una
parte y los sindicatos “SINALTRAINAL”, Subdirectivas de
Bucaramanga, Cúcuta y Barrancabermeja, Y “SINTRAEMAGRA”
que en adelante se llamarán LOS SINDICATOS, por la otra,
después de un exhaustivo estudio de cada uno de los puntos del
Pliego de Peticiones y ambas con plenos poderes y facultades
acuerdan la presente CONVENCIÓN COLECTIVA DE TRABAJO,
que regirá integralmente las relaciones laborales de la EMPRESA
con los TRABAJADORES sindicalizados, así como aquellos otros
a quienes, bajo los requisitos legales pertinentes deba hacerse
extensiva.
Tampoco está demostrado en el juicio que el sindicato
agrupare al menos la tercera parte de los trabajadores de la
empresa, como para que se le extendieran al accionante sus
disposiciones por virtud del artículo 38 del Decreto 2351 de
1965.
2. Acreencias legales
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A folios 29 a 47, 59, 209 a 254, 310 y 335 a 474,
reposan los comprobantes del pago de salarios, liquidación
de prestaciones sociales y aportes a seguridad social.
Así las cosas, como quiera que las pruebas demuestran
que los pagos laborales contemplados en la ley sí se hicieron
durante la relación de trabajo, no hay lugar a proferir
condena por tales conceptos, pues, aunque no fue Indega la
que los sufragó directamente, sí lo hicieron las
intermediarias, de modo que lo cancelado por estas, se
entiende atribuido a aquella, dado que los intermediarios
representan al empleador (art. 32 CST).
Finalmente, respecto a la nivelación salarial pretendida,
era obligación del demandante allegar las pruebas del cargo
de escalafón del grupo 3, para poder validar que las
condiciones eran iguales, pero ello no ocurrió, razón por la
cual esta pretensión también está llamada a fracasar.
Lo anterior conduce, inevitablemente, a desestimar las
indemnizaciones moratorias deprecadas.
No hay lugar a condena en costas, ya que, aunque no
se casará la sentencia, se evidenció un error del Tribunal.
X. DECISIÓN
En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de Justicia,
Sala de Casación Laboral, administrando justicia en nombre
de la República y por autoridad de la ley, NO CASA la
sentencia proferida por la Sala de Decisión Laboral del
Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bucaramanga, el
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dieciocho (18) de febrero de dos mil veintidós (2022), dentro
del proceso ordinario laboral seguido por JULIÁN ANDRÉS
RUEDA LEÓN, en contra de MEGA LOGISTIK ML S.A.S. y
la INDUSTRIA NACIONAL DE GASEOSAS S.A. - INDEGA,
donde fue llamado en garantía SEGUROS DEL ESTADO S.A.
Sin costas en casación.
Notifíquese, publíquese, cúmplase y devuélvase el
expediente al tribunal de origen.
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Firmado electrónicamente por:
ANA MARÍA MUÑOZ SEGURA
ÓMAR DE JESÚS RESTREPO OCHOA
Aclaración de voto
GIOVANNI FRANCISCO RODRÍGUEZ JIMÉNEZ
Este documento fue generado con firma electrónica y cuenta con plena validez jurídica, conforme a lo dispuesto en artículo
103 del Código General del Proceso y el artículo 7 de la ley 527 de 1999
Código de verificación: 02E69CE22A713E77105236CD36A9683BF46A823A53AF34AAC814859F2922C397
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