0% encontró este documento útil (0 votos)
37 vistas23 páginas

Santidad y Sacrificios en Levítico

Cargado por

Protejo Bolivia
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
37 vistas23 páginas

Santidad y Sacrificios en Levítico

Cargado por

Protejo Bolivia
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

Moisés, de acuerdo con la tradición

Libro tercero de Moisés


Alrededor del año 1440 a.C.
LEVÍTICO La santidad de Dios y la pureza del creyente en la vida
cotidiana
Palabras clave: Santidad,
ofrenda,
sacrificio
Autor El libro de Levítico es el tercero atribuido a Moisés en el Antiguo
Testamento. En 1.1, el texto se refiere a la palabra del Señor que fue
dada a Moisés en el tabernáculo de reunión; ello constituye la base de
todo este libro. Los sacerdotes y levitas han preservado su contenido.
Fecha Los especialistas han fechado el libro de Levítico entre la época que
vivió Moisés (según algunos en el siglo XV a.C., y para otros en una
etapa más tardía: el siglo XII a.C.) y la época de Esdras (siglo VI a.C.).
Si se acepta la autoría de Moisés, la redacción de Levítico se remontaría
al año 1445 a.C. aproximadamente. El libro, que contiene poca
información histórica útil para determinar la fecha exacta de su
composición, describe el sistema de sacrificios y adoración que
precedió a la época de Esdras y relata cómo se instituyó.
Trasfondo La teología del libro de Levítico vincula la santidad con la vida
cotidiana. Va más allá de la cuestión del sacrificio, y trata el tema de la
adoración; asimismo, explica el trabajo de los sacerdotes
detalladamente. El concepto de santidad afecta no solamente las
relaciones que cada individuo sostiene con Dios, sino también las
relaciones de amor y respeto que cada persona debe mantener con su
prójimo. El código de santidad permea la obra porque cada uno debe ser
puro como lo es el mismo Dios, y debido a que la pureza de las
personas constituye el fundamento de la santidad de toda la comunidad
del pacto. La enseñanza de Jesucristo: «Así que, todas las cosas que
queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced
vosotros con ellos; porque esto es la ley y los profetas» (Mt 7.12),
refleja el texto de Levítico 19.18: «Amarás a tu prójimo como a ti
mismo».
Contenido Levítico recibió el nombre hebreo de Vayikra, que significa «Y Él
llamó». El título está tomado de la primera frase del libro, forma como
antiguamente se ponía título a las obras. El título moderno de
«Levítico» deriva de la traducción griega de la obra y significa:
«Cuestiones concernientes a los levitas». El título puede inducir a
confusión porque el libro trata muchos otros temas relativos a la pureza,
la santidad, el sacerdocio, la santidad de Dios y del creyente en la vida
cotidiana. La palabra «santo» aparece más de ochenta veces en
Levítico.
A veces Levítico ha sido considerado una obra difícil de entender;
sin embargo, de acuerdo con la primitiva tradición, la educación del
niño judío comenzaba con las enseñanzas de este libro. Trata del
carácter y la voluntad de Dios, especialmente sobre el tema de la
santidad, la cual era considerada por los judíos como algo de primordial
importancia. Ellos pensaban que antes de pasar a otros textos bíblicos,
los niños debían ser educados en cuanto a la santidad de Dios y en la
responsabilidad que cada individuo tenía de vivir una vida santa.
Santidad (en hebreo kedushah) es una palabra clave en Levítico, y
describe el carácter de la divina presencia. La santidad significa ser
apartado de lo profano, y es lo contrario a lo común o secular.
Otro tema importante en el libro de Levítico es el sistema
sacrificial. La ofrenda de holocausto (en hebreo olah) alude al único
sacrificio que se consume enteramente ante el altar, por lo que a veces
es llamada la ofrenda del todo quemada. La oblación, u ofrenda de flor
de harina (en hebreo minchah), se presenta como tributo para
asegurarse o mantener el favor divino, e indica que los frutos del trabajo
de una persona deben dedicarse a Dios. La ofrenda de paz (en hebreo
shelamin) está destinada a proveer expiación y permite que quien la
ofrece coma la carne del sacrificio. A veces se presentaba en alguna
ocasión festiva. La ofrenda por el pecado (en hebreo chatta’t) se emplea
para purificar el santuario. La ofrenda por la culpa (en hebreo asham),
también llamada ofrenda de restitución, se presenta a causa de la
violación de la santidad de la propiedad de Dios o de otra persona: A
menudo la violación es por jurar en falso. Cuando algo profana la
santidad de Dios, se requiere una ofrenda de desagravio.
Además de los sacrificios, el calendario litúrgico ocupa un lugar
destacado en el libro de Levítico. El año de reposo está dedicado a
conmemorar la emancipación de la esclavitud en Egipto, de la gente
endeudada, así como a la redención de la tierra (véanse también Éx
21.2–6; 23.10, 11; Dt 15.1–11, 12–18). El año del jubileo recuerda el
hecho de que la tierra de Israel, así como su pueblo, pertenecen a Dios y
no a individuo alguno. Por lo tanto, la tierra debe descansar tras cada
período de cuarenta y nueve años (Lv 25.8–17), lo cual confirma a Dios
como su propietario. La santidad de Dios y de su carácter permea todo
el libro de Levítico; así como la necesidad de que la congregación se
acerque a Él con mente y corazón puros.
Aplicación El libro de Levítico puede ser aplicado sabiamente, en lo colectivo y lo
personal personal, a la vida de la Iglesia contemporánea. La santidad de Dios, y
su gran deseo de mantener un estrecho compañerismo con su pueblo, se
evidencia con claridad en las descripciones del sistema de sacrificios.
La santidad, el ser apartados para una vida de compañerismo con Dios,
era la cuestión central para el pueblo del antiguo Israel, como lo es para
el pueblo de Dios en nuestros días.
Cristo Cristo (el Mesías) no es específicamente mencionado en el libro de
revelado Levítico. Sin embargo, el sistema de sacrificios y la labor del sumo
sacerdote en el texto de Levítico son cosas que anticipan la obra de
Cristo. El libro de Hebreos se refiere a Cristo como Sumo Sacerdote y
utiliza el texto de Levítico como base para ilustrar su obra. Algunos han
usado formas extremas de alegorización del libro de Levítico para
referirse a Cristo, pero este método de interpretación debe emplearse
con suma cautela a fin de asegurar que el significado histórico y
cultural original del libro no se pierda. Este tiene como tema central la
vida y el culto del antiguo Israel.
El Espíritu Aunque el término «Espíritu Santo» no se menciona en el libro de
Santo en Levítico, la presencia de Dios se percibe a todo lo largo del texto. La
acción santidad del carácter de Dios se reitera constantemente cuando se habla
de la santidad en la conducta y el culto del pueblo. No se ve a Dios
como sucedía con los ritos paganos de aquella época donde se
veneraban ídolos, sino como Aquel que moraba en medio del pueblo
mientras éste le rendía culto. Ellos debían ser santos al igual que su
Dios.
Bosquejo del contenido
I. La descripción del sistema de sacrificios 1.1-7.38
A. El holocausto 1.1-17
B. La ofrenda de flor de harina 2.1-16
C. La ofrenda de paz 3.1-17
D. La ofrenda por el pecado 4.1-5.13
E. La ofrenda por la culpa 5.14-6.7
F. Otras instrucciones 6.8-7.38
II. El servicio de los sacerdotes en el santuario 8.1-10.20
A. Ordenación de Aarón y sus hijos 8.1-36
B. El oficio sacerdotal 9.1-24
C. El pecado de Nadab y Abiú 10.1-11
D. El pecado de Eleazar e Itamar 10.12-20
III. Las leyes de la impureza 11.1-16.34
A. Impurezas animales 11.1-47
B. Impurezas del parto 12.1-8
C. Impurezas de la piel 13.1-14.57
D. Impurezas físicas 15.1-33
E. Impurezas morales 16.1-34
IV. El código de santidad 17.1-26.46
A. Matar por comida 17.1-16
B. Sobre la santidad 18.1-20.27
C. Leyes para sacerdotes y sacrificios 21.1-22.33
D. Días sagrados y fiestas religiosas 23.1-44
E. Leyes para los elementos del culto 24.1-9
F. Castigos por blasfemia 24.10-23
G. El día de reposo y los años de jubileo 25.1-55
H. Bendición por obedecer y castigo por desobedecer 26.1-46
V. Ofrendas para el santuario 27.1-34
Capítulo 1
1.1 Ahora el Señor llamó a Moisés, y habló con él: Dios llamó a Moisés, y Moisés habló al
pueblo como mensajero divino. El código de santidad y el mensaje que se anuncia están
dictados por Dios. El tabernáculo de reunión es el lugar donde Dios se encuentra con sus
servidores. Véase Éxodo 25.22: «Y allí me declararé a ti, y hablaré contigo de sobre el
propiciatorio». Era dentro del tabernáculo donde se guardaba el arca y otros elementos
sagrados del culto (Éx 37).
1.2 Ofrece ofrenda: Levítico 1.1–7.38 trata de las ofrendas que eran presentadas a título
personal al Dios de Israel. Levítico 1.1–17 explica el holocausto; 2.1–16, la ofrenda de flor
de harina; 3.1–17, la ofrenda de paz; 4.1–35, la ofrenda por el pecado; y 5.14–26, la ofrenda
por la culpa.
1.3 Véase la sección 2 de «Verdad en acción» al final de Levítico.
1.3 El holocausto era el más común de los sacrificios, y se realizaba dos veces al día, de
acuerdo con las minuciosas instrucciones que aparecen en este capítulo. Incluía bueyes,
ovejas, chivos, pichones y tórtolas. Todo el animal, salvo la piel, era quemado en el altar.
1.4 El propósito del holocausto era permitir que la persona hiciera expiación. No removía
la presencia del pecado, pero hacía posible la comunión con un Dios santo. La ofrenda de
holocausto anticipaba el sacrificio de Jesucristo, el verdadero Cordero de Dios, que «quita
el pecado del mundo» (Jn 1.29).
Capítulo 2
2.1 Véase la sección 2 de «Verdad en acción» al final de Levítico.
2.1 Cuando alguna persona ofreciere oblación a Jehová: La idea de diferentes tipos de
ofrenda enseña que todo lo que existe en el universo creado pertenece a Dios. Todo
individuo debe tomar una porción de lo que posee y apartarlo como algo sagrado dedicado
a Dios en reconocimiento de las bendiciones que Dios le proporciona.
2.2–16 Sólo una parte de la oblación se quemaba. Lo que quedaba era de alimento de
Aarón y de sus hijos (v. 3). La flor de harina y el aceite constituían sus principales
ingredientes (v. 2), y éste podía ser preparado en una de cuatro maneras (vv. 4, 5, 7, 14).
Presentado dos veces al día, constituía un tributo ofrecido a Dios (v. 9) y también formaba
parte de los ingresos del sacerdocio levítico. Anticipó la ofrenda del cristiano que cada día
se entrega a sí mismo como sacrificio vivo a Dios a través de Jesucristo (véanse Ro 12, 1,
2; Heb 13.15, 16).
Capítulo 3
3.1 Véase la sección 1 de «Verdad en acción» al final de Levítico.
3.1 Una ofrenda de paz era un sacrificio voluntario, que podía ser ofrecido junto a una
confesión o voto, o como una muestra de gratitud (7.11–21). Consistía en sacrificar un
animal, una parte del cual era quemado, otra comida por los sacerdotes, y otra devuelta para
ser consumida por quien presentaba la ofrenda. Se trataba de una ofrenda festiva que
anticipaba la Cena del Señor, así como cualquier otra cena cristiana que conmemorara la
salvación (véase Hch 2.46). Sin defecto... delante del Señor: Alude a que lo ofrecido al
Señor en los sacrificios del antiguo Israel tenía que ser perfecto, separado como sagrado.
Las ofrendas de sacrificio estaban estrictamente reguladas, de manera que la santidad de lo
ofrecido al Señor fuese preservado.
3.5 Los hijos de Aarón: Los sacerdotes descendían de la casa y del linaje de la familia de
Aarón y eran ordenados para el servicio del sacrificio.
3.17 Estatuto perpetuo... ninguna grosura ni ninguna sangre: La santidad del pueblo se
reflejaba en las leyes de la comunidad establecida por Dios a fin de separarla y distinguirla
de las demás. Algunas de éstas buscaban asegurar la salud de la comunidad, y otras estaban
destinadas a preservar su identidad de generación en generación.
Capítulo 4
4.2 Véase la sección 4 de «Verdad en acción» al final de Levítico.
4.2 Pecare por yerro en alguno de los mandamientos de Jehová: La no observancia de
los mandamientos del Señor daba lugar a una violación del código de santidad y del pacto
establecido con Dios. La subsecuente ofrenda por el pecado debía ser entregada por el
sacerdote ungido (v. 3), la congregación de Israel (v. 13), el gobernante del pueblo (v. 22),
o un individuo del común del pueblo (v. 27).
4.3 La ofrenda para expiación se caracterizaba por rociar la sangre del animal (v. 6). Se
sacrificaba una amplia variedad de animales hembras y machos y se hacía énfasis en las
ceremonias de purificación. Presentada para poner fin al período de impureza por el que
atravesaba una persona (véanse 12.6; 14.19), para concluir algunos votos (Nm 6.13, 14), o
para purificarse por pecados no intencionales (Lv 4.2) o pecados de omisión (Lv 5.1–4),
este tipo de ofrenda anticipaba la purificación del creyente por medio de la sangre de Cristo
(Heb 9.12–14; 1 Jn 1.9).
4.13 Véase la sección 4 de «Verdad en acción» al final de Levítico.
RIQUEZA LITERARIA
4.13 culpables, ˒asham; Strong #816: Ser
culpable, tener conciencia de culpa; convertirse
en ofensor, transgredir. En la mayoría de los
casos, ˒asham significa «ofrenda por la culpa», u
«ofrenda por la transgresión». ˒Asham es similar a
chata˒ah, que puede significar «pecado» u
«ofrenda por el pecado», dependendiendo del
contexto. ˒Asham representa a veces la condición
de culpabilidad, la culpa misma, la vergüenza de
ser culpable, el castigo que acompaña a la culpa
y la ofrenda que la remueve. La referencia más
significativa de todas se encuentra en Isaías
53.10, donde ˒asham aparece al ser descrita la
muerte expiatoria del Mesías. La muerte de
Jesús fue la ofrenda por todos los pecados del
mundo. Véase 1 Juan 2.2.
4.22 Véase la sección 4 de «Verdad en acción» al final de Levítico.
4.27 Véase la sección 4 de «Verdad en acción» al final de Levítico.
Capítulo 5
5.1 Véase la sección 5 de «Verdad en acción» al final de Levítico.
5.2–4 Véase la sección 5 de «Verdad en acción» al final de Levítico.
5.5 Véase la sección 5 de «Verdad en acción» al final de Levítico.
5.7 Dos tórtolas o dos palominos: La regla para la purificación del pecado a consecuencia
de la impureza ritual o la violación de un voto no estaba vinculada a la condición
económica del individuo. De ahí que la Ley hiciera provisión para el pobre. María, la madre
de Jesús, presentó dos tórtolas o dos palominos, en lugar de una ofrenda más costosa (Lc
2.24; para el ritual que seguía al nacimiento de un niño, véase Lv 12.8).
RIQUEZA LITERARIA
5.6 sacerdote, kohen; Strong #3548: Un
sacerdote; especialmente un sacerdote principal;
un ministro, un sirviente personal, un oficial;
específicamente el sumo sacerdote que
descendía de Aarón. El kohen era el «siervo
personal» del Señor, aquel cuya vida entera
giraba alrededor del servicio a Jehová, tanto por
medio del ministerio en el tabernáculo (o el
templo en tiempos posteriores) como al tomar
sobre sí las culpas del pueblo de Israel (véase Éx
28.29). Un kohen sirve al Señor como sacerdote
(Éx 28.1). Nótense las seis menciones de las
palabras «ministrar», «servir» o «servicio» en las
referencias al sumo sacerdote que aparecen en
Hebreos 8.1–9.10. Hasta el día de hoy el apellido
judío «Cohen» identifica a una familia
descendiente de Aarón, el sumo sacerdote.
5.15 La ofrenda por la culpa constituía un sacrificio compensatorio de un carnero o cordero
macho exclusivamente. Se ofrecía fundamentalmente por defraudar las cosas santas o por
invocar en vano el nombre del Señor (al hacer un juramento falso ante un tribunal). Además
de sacrificar el animal, el ofensor debía pagar «lo que hubiere defraudado» (v. 16), y traer
satisfacción por el pecado.
Anticipaba la muerte vicaria de Cristo en compensación por nuestros pecados, una
compensación que nunca podríamos pagar nosotros (véase Is 53). También denota la
transformación que lleva al cristiano a perdonar y a tratar a su prójimo con
condescendencia (Véase Mt 5.23, 24).
Capítulo 6
6.5 Véase la sección 5 de «Verdad en acción» al final de Levítico.
6.9-7.38 Estas instrucciones específicas para los sacerdotes complementaban lo que antes
se había dicho sobre las distintas ofrendas.
6.9 Manda a Aarón y a sus hijos, y diles: El enérgico imperativo «manda» supone que se
espera una respuesta inmediata. Se exige a Aarón y a sus hijos que den inicio a esta práctica
y la continúen. La ley (en hebreo «Torá») denota instrucción. La versión latina de la
Vulgata traduce «Torá» como «lex», de donde viene la palabra castellana ley. Pero es mejor
considerar el «Torá» como un conjunto de instrucciones generales.
6.12, 13 Véase la sección 1 de «Verdad en acción» al final de Levítico.
Capítulo 7
7.1 Es cosa muy santa: Literalmente, santísima (en hebreo, kodesh kodeshim), en alusión
a lo sagrado de la ofrenda por la culpa, en comparación con todas las demás cosas apartadas
para el Señor.
7.6 Véase la sección 4 de «Verdad en acción» al final de Levítico.
7.10 Será de todos los hijos de Aarón: A los sacerdotes se les permitía comer ciertas
ofrendas. Ellos debían consumirlas, sin embargo, dentro del lugar santo (v. 6), lo cual
subrayaba lo sagrado de una ofrenda separada para el Señor. Los hijos de Aarón sirvieron
como sacerdotes debido a la herencia familiar y tenían que mantenerse puros y limpios para
el ritual.
7.26 Ninguna sangre comeréis: Alude a consumir la carne sin desangrarla antes (véase 1 S
14.33). Esta prohibición se debe al significado redentor de la sangre.
7.28–36 Véase la sección 4 de «Verdad en acción» al final de Levítico.
Capítulo 8
8.2 El becerro de la expiación: Se refiere al primer paso en la ordenación de un sacerdote.
Se trata de la ofrenda de purificación (véase la nota a 4.3). Esta ceremonia se explica
también en Éxodo 29.35–39.
8.12 Y derramó el aceite de la unción sobre la cabeza de Aarón: La unción separó a
Aarón para el servicio del sacerdocio (véase también Éx 29.7), para el cumplimiento de su
sagrada misión. Tanto los reyes como los sacerdotes eran ungidos para servir a la
congregación como líderes designados por Dios. Aun el monarca pagano Ciro se menciona
como el ungido del Señor (Mesías), debido a la tarea que se le había encomendado (Is
45.1). Los autores de los escritos preservados en los rollos del Mar Muerto hablan de dos
mesías («los ungidos»), Aaron y David, lo cual parece demostrar que esperaban que Dios
les enviara a un sacerdote y a un Rey como Mesías en los tiempos postreros. Jesús tomó el
término «ungido» de Isaías 61.1 cuando habló de su tarea mesiánica (Lc 4.18). De aquí
viene el término «cristo», que técnicamente no es un nombre propio, sino la expresión
griega de la palabra hebrea maschiach (mesías).
Capítulo 9
9.8 El becerro de la expiación: Todo el proceso del sacrificio, el derramar la sangre y el
ofrecimiento de la grasa, como se describe con precisión en el cap. 4, es aquí llevado a cabo
hasta en sus más mínimos detalles por el recién ordenado Aarón.
RIQUEZA LITERARIA
9.2 expiación, chatta˒t; Strong #2403: Un
pecado, una ofensa, un yerro. También se usa
para describir el castigo por el pecado o la
ofrenda por la culpa. La raíz verbal chata˒
significa «pecar, haber cometido una falta, dañar,
ofender». El sustantivo aparece más de 270
veces en el Antiguo Testamento y en 112
ocasiones se traduce como «ofrenda por la
culpa».
9.22 Después alzó Aarón sus manos hacia el pueblo y lo bendijo: La bendición de
Aarón, recitada en pie junto al altar, se recoge en Números 6.22–27. Él se volvería hacia el
pueblo, levantaría sus manos y pronunciaría la bendición. El pueblo respondería entonces.
La bendición de Aarón se recita todavía hoy en las sinagogas modernas; en los tiempos de
Jesús, la gente que se hallaba en el templo respondía con las palabras: «Bendito sea el
Nombre por su Honor; su reino es por siempre y siempre».
9.24 La aprobación de Dios se evidenció cuando salió fuego de delante de Jehová y
consumió el holocausto. Esta milagrosa manifestación de la presencia de Dios se repitió al
confrontar Elías a los profetas de Baal (1 R 18.38).
Capítulo 10
10.1 Nadab y Abiú también aparecen en Éxodo 24.1, 9, donde están junto a un selecto
grupo de representantes del pueblo cercanos a Moisés y capaces de contemplar la gloria de
Dios. Debe haber existido un conflicto en el seno del sacerdocio entre un grupo dirigido por
Nadab y Abiú, y otro que se mantuvo fiel al rito sagrado, dirigido por Misael y Elzafán (v.
4). La naturaleza de su equivocación, o sea, del ofrecimiento de fuego extraño (en hebreo
esh zarah, que significa literalmente fuego «extraño» o «extranjero»), parece una
referencia al culto idólatra. Aparentemente, habían tomado fuego para su incienso de un
lugar distinto al altar del fuego, que era el único que legítimamente se podía usar con ese
fin.
Según la antigua interpretación judía, ellos se presentaron embriagados ante Jehová,
quien les advirtió de la gravedad de sus acciones (véase v. 9). La santidad del culto se veía
amenazada cuando los sacerdotes ofrecían otro fuego del que había sido ordenado por Dios.
La misma manifestación de fuego que antes había servido como señal de aprobación era
ahora enviada por Dios como castigo (v. 2).
10.6 No descubráis... vestidos: Son prohibiciones de guardar luto por sus muertos. En
lugar de ello, debían permanecer totalmente dedicados a la tarea que Dios les había
encomendado (v. 7).
10.9 A los sacerdotes se les mandaba no beber vino ni sidra mientras ministraban en el
tabernáculo, porque anulaba su capacidad de tomar decisiones sabias.
Capítulo 11
11.1 Habló Jehová a Moisés y a Aarón: Ahora el Señor les habla directamente a ambos, a
Moisés y a Aarón, al concluir la ordenación de este último para el servicio sacerdotal
(véanse también 13.1; 15.1).
RIQUEZA LITERARIA
10.10 inmundo, tame˒; Strong #2931: profanar,
contaminar, ensuciar, inmundicia. Este adjetivo
viene de una raíz verbal que se escribe de la
misma forma y significa «profanar» o
«contaminar». El adjetivo tame aparece más de
80 veces (generalmente se traduce como
«inmundo»), y 75% de estas referencias están en
Levítico, Números y Deuteronomio. La causa de
la inmundicia es el contacto con cosas inmundas
(7.21). Además, Dios impuso a Israel
restricciones en el consumo de varias especies
de pájaros, mamíferos, pescados e insectos, a
los cuales se les considera inmundos. Este
énfasis en la pureza o la inmundicia era parte del
plan divino para enseñarle al pueblo de Israel la
diferencia entre las dos condiciones. La tarea de
aprender a distinguir entre lo santo y lo inmundo
no sólo era responsabilidad personal e individual
de los sacerdotes, sino que tenían la obligación
de enseñarla al resto del pueblo de Israel (10.10,
11).
11.2 Los animales que comeréis: Estas restricciones impuestas a la comunidad son
paralelas a las de Deuteronomio 14.3–21. El pueblo es apartado para que sostenga una
relación especial con el Señor, la cual requiere mantenerse consciente de la divina presencia
en la vida diaria, aun en lo que se refiere a lo que se debe comer (véanse vv. 43–47). (Véase
también la nota a Dt 14.3–21).
11.44 Seréis santos, porque yo soy santo: El pueblo reconoció la diferencia entre lo santo
y lo profano. Imitaban a Dios viviendo de acuerdo con el código de santidad.
11.45 Yo soy Jehová, que os hago subir de la tierra de Egipto para ser vuestro Dios:
La salvación del pueblo de Egipto se considera una realidad presente. El Señor salvó esa
generación para que todas las otras generaciones del pueblo de Israel lo reconocieran como
su Dios, y se dieran cuenta que ellos también habían sido liberados de la esclavitud en
Egipto junto con sus madres y padres. En consecuencia, el pueblo debía corresponderle
como el único Dios digno de adoración y servicio, que les trae nueva vida, vinculando así la
decisión de los hijos de Israel de vivir en santidad con sus acciones para liberarlos de la
servidumbre (véanse Éx 6.7, 8; 29.45, 46).
11.47 Véase la sección 3 de «Verdad en acción» al final de Levítico.
Capítulo 12
12.2 La mujer cuando conciba y dé a luz: Las leyes concernientes a la purificación ritual
después de un parto hacían énfasis en la idea de separar lo impuro de lo santo. El pueblo
debía poner en práctica el código de santidad en todos los aspectos de su vida. Aunque
todavía no está claro por qué Dios consideraba algunas cosas como impuras, estas
costumbres eran rigurosamente observadas y obviamente se les acreditaba un significado.
El propio Jesús fue llevado al templo para la realización de este ritual (Lc 2.22–24).
12.6 Holocausto y expiación: Estas ofrendas servían para la purificación ritual de la mujer,
aseguraban el perdón por algún pecado, expresaban gratitud y renovaban su dedicación a
Dios.
12.8 Y si no tiene lo suficiente para un cordero: La familia de Jesús no ofreció un
cordero, sino dos aves pequeñas, la ofrenda que correspondía a quienes carecían de
recursos para hacer ese gasto (Lc 2.24). Véanse el texto y la nota a 5.7.
Capítulo 13
13.2 En la piel de su cuerpo: Los versículos 2–28 tratan sobre el diagnóstico de 21
afecciones de la piel a las que se hace referencia empleando el término de «lepra». Lepra
(en hebreo tsara’at)era una palabra que se utilizaba para designar una gran variedad de
enfermedades de la piel. El libro de Levítico asocia santidad con sanidad; los males de la
piel hacían parecer impura a la gente (vv. 12, 13, 20, 55).
13.4 El sacerdote encerrará al llagado por siete días: El sacerdote se ocupaba del
enfermo y a la vez protegía a la comunidad. Los principios médicos contenidos en el libro
de Levítico enfocaban las afecciones desde el punto de vista de la higiene personal y social,
algo sin paralelo en comparación con otras religiones de aquella época.
13.47 Los israelitas veían cierta similitud entre la sanidad de la piel y la limpieza del
vestido, muchos de los cuales estaban hechos de pieles de animales.
Capítulo 14
14.12 Y tomará el sacerdote un cordero y lo ofrecerá por la culpa: La Ley de Moisés
hacía provisión para la sanidad de una persona afligida por enfermedades de la piel. El
pasaje entre los vv. 1–32 describe el proceso de la sanidad, y la ofrenda que se hacía a Dios
por la recuperación. Cuando Jesús sanó al leproso (Lc 5.12–14) le encomendó presentarse
ante el sacerdote y presentar la ofrenda ordenada por la Ley de Moisés. Esto indica que las
regulaciones bíblicas sobre las enfermedades de la piel eran observadas por el pueblo judío
en época de Jesús.
Capítulo 15
15.1–33 Este capítulo trata de la impureza asociada a las secreciones de los órganos
sexuales masculinos y femeninos, y muestra también cómo se contaminan objetos y
personas que entran en contacto con gente impura. En los tiempos de Jesús, la comunidad
religiosa se apoyaba en varias leyes levíticas para aislar a personas que, según ellos, se
habían alejado de Dios. Jesús se opuso a esto al demostrar el deseo de Dios de acercarse al
impuro y sanarlo (véanse Mc 1.40, 41; 5.24–34).
RIQUEZA LITERARIA
14.31 purificar, taher; Strong #2891: Purificar,
limpiar; puro, limpio, incontaminado. Este verbo y
su adjetivo relativo, tahor, designan la purificación
o limpieza física, ceremonial y moral; por lo tanto,
puede referirse al oro puro (Éx 25.11), las
ofrendas puras (Lv 14.4) y a un corazón puro (Sal
51.10).
15.31 Véase la sección 3 de «Verdad en acción» al final de Levítico.
Capítulo 16
16.1–34 Los objetivos fundamentales de este capítulo son instruir al sacerdote en la forma
correcta de ofrecer expiación para la purificación del pueblo, sobre cómo acercarse a Dios
(para que no muera, v. 2) y sobre cómo limpiar el tabernáculo para hacer posible la
continua presencia de Dios. En el Día de la Expiación, el sumo sacerdote llevaba
vestimentas especiales menos elaboradas (v. 4; véase también Éx 28), lo cual enfatizaba su
papel como siervo de Dios investido con los símbolos que le acreditaban como tal. La
ceremonia de la expiación en sí misma contenía cuatro elementos principales: la ofrenda
por el pecado para la purificación del sacerdote (v. 6), el echar suertes para determinar cuál
de los machos cabríos debía sacrificar como una ofrenda por los pecados del pueblo (vv. 7,
8), el sacrificio del macho cabrío (v. 9) y el envío de un segundo macho cabrío al desierto
(v. 10). En los vv. 11–22 se describen estos elementos en detalle.
16.1 Véanse el texto y la nota a 10.1.
16.8 Azazel: El «chivo expiatorio», quizás el elemento más curioso de la ceremonia,
simbolizaba el ahuyentar los pecados del pueblo (vv. 21, 22). Esta era la faceta de la
ceremonia que afectaba a todo el pueblo. Toda ella prefiguraba la crucifixión de Cristo, y
muchos de sus elementos se discuten en Hebreos (véase especialmente Heb 9). Las buenas
nuevas del NT consistían, sin embargo, en que mientras la ceremonia del AT era
inadecuada y temporal (al tener que ser repetida anualmente y resolver sólo de manera
parcial el problema del pecado del pueblo), la crucifixión de Jesucristo satisfizo de una vez
por todas la necesidad de purificación del pecado ante Dios.
16.23-28 Estos versículos tratan del lavatorio de purificación necesario antes de regresar a
la rutina de la vida diaria.
RIQUEZA LITERARIA
16.17 congregación, qahal; Strong #6951: Una
congregación, asamblea, compañía; una multitud
que ha sido «llamada a juntarse o congregarse».
El verbo qahal, que significa «convocar, llamar a
una reunión, reunirse en asamblea, o llamar a
juntarse», se aplica a toda la congregación de
Israel cerca de 30 veces en Éxodo, Levítico,
Números y Deuteronomio. Aunque el pueblo
comprendía un grupo humano o nación, también
era una congregación espiritual. El Nuevo
Testamento usa la palabra ekklesia
(congregación) para expresar la misma idea.
Ekklesia se traduce como «iglesia», pero
«asamblea» o «congregación» sería una mejor
traducción. De esa manera, el trato de Dios a su
qahal en el Antiguo Testamento prefigura el trato
a su ekklesia en el Nuevo Testamento. De
manera que el más antiguo modelo de vida
congregacional lo encontramos en la «iglesia»
del desierto.
16.29 El mes séptimo correspondía aproximadamente al mes de octubre.
16.30 Seréis limpios de todos vuestros pecados delante de Jehová: El Día de la
Expiación se convirtió en la fecha más sagrada del calendario de Israel. El pueblo reconocía
sus pecados, los confesaba delante del Señor en ayuno, arrepentimiento y autoexamen. Los
sabios judíos enseñan que toda persona debe perdonar a su prójimo antes de implorar para
sí mismo el perdón del Señor. Véanse 19.18; 23.26–32.
Capítulo 17
17.1-16 Las regulaciones de este capítulo tratan de los sacrificios, de la caza y del consumo
de carne. Son más numerosas en el caso de los laicos que de los sacerdotes.
17.7 Nunca más sacrificarán sus sacrificios a los demonios: La idolatría era el más grave
de los pecados en el antiguo Israel (véase también Dt 32.17). Las leyes sobre la santidad de
la sangre prohibían participar en las prácticas y el culto paganos. La esencia de la fe
monoteísta judía está contenida en el versículo siguiente: «Oye, Israel, Jehová nuestro Dios,
Jehová uno es» (Dt 6.4). La iglesia primitiva tuvo similares preocupaciones en torno a la
cuestión de los gentiles de procedencia pagana que se acercaban a la fe en Jesús como
Mesías y Señor (véanse Hch 15.20, 29; 21.25).
17.11 Porque la vida de la carne en la sangre está: La sangre representa la fuerza vital
del alma viviente (Gn 4.10; 9.4–6; Dt 12.23). El consumo de sangre estaba estrictamente
prohibido. En el culto pagano a veces se incorporaba al ritual, beber sangre, y se creía que
quien lo hacía se apoderaba de la fuerza vital de la criatura cuya sangre ingería.
RIQUEZA LITERARIA
17.11 sangre, dam; Strong #1818: sangre
(humana o animal). Esta importante palabra
aparece 360 veces en el Antiguo Testamento.
Comienza con la introducción al sacrificio de
Génesis 4.4, continúa con la Ley de Moisés
sobre los sacrificios de sangre (que aparece en
Levítico unas 60 veces) y culmina con el
sacrificio del Cordero sin mancha delante de
Dios. De ahí que la enseñanza de la expiación
por medio de la sangre sea clave en la Escritura.
Este texto enseña el valor de la sangre: ella
representa la «vida» animal y humana. El
sacrificio implica cambiar una vida por otra. Dios
ha provisto la sangre para cubrir el pecado. Por
último, la sangre expía el «alma», es decir, la
vida humana. De acuerdo con esto, el v. 12
muestra que la sangre, derramada para este vital
propósito, es demasiado sagrada para que se la
menosprecie, especialmente cuando se la bebe.
DINÁMICA DEL REINO
17.11 Sin sangre no hay expiación. LA
SANGRE. Esta es la declaración más clara de la
necesidad de la sangre en lo que se refiere a las
ofrendas de sacrificio: la vida está en la sangre.
La vida y la sangre fueron dadas sobre el altar
con el propósito específico de expiar los pecados
y reconciliarse con Dios. No hay expiación aparte
del derramamiento de sangre o la entrega de la
vida. Esta ordenanza se reafirma con el nuevo
pacto en Hebreos 9.22. El nuevo pacto en la
sangre de Cristo cumplió los requisitos del
antiguo pacto de redención. La sangre de Cristo
supera los sacrificios cruentos del antiguo pacto y
satisface eternamente los requisitos de un Dios
santo (Heb 9.12).
(Gn 15.10/Éx 12.13) C.S.

Capítulo 18
18.1–30 Véase la sección 3 de «Verdad en acción» al final de Levítico.
18.3 No haréis como hacen en la tierra de Egipto, en la cual morasteis: El rescate del
pueblo de la tierra de Egipto supuso no solamente sacarlo de allí (véase v. 1), sino también
la remoción de las prácticas idólatras y paganas del corazón del pueblo. Israel se convirtió
en un pueblo dedicado al servicio de Dios, gracias a la acción liberadora del Señor. Ello
representó un reto para cada uno de los integrantes de la comunidad judía. Ahora han sido
hechos responsables ante Dios, su Salvador, quien los liberó de la esclavitud en Egipto. El
pueblo debe decidirse a vivir en santidad, de acuerdo con las estipulaciones del pacto
(véase Éx 20.2 como preámbulo de los Diez Mandamientos). En este capítulo se destaca la
importancia de mantener relaciones sexuales apropiadas.
18.6 Para descubrir su desnudez: Se refiere a las relaciones sexuales.
18.22 No te echarás con varón: Todas las relaciones homosexuales estaban estrictamente
prohibidas (véase 20.13).
Capítulo 19
19.2 Santos seréis: El pueblo debe imitar la santidad de Dios poniendo en práctica las
normas que la reflejan. Este capítulo hace énfasis en numerosos mandamientos dados al
pueblo sobre la vida religiosa, la buena vecindad, el respeto a los ancianos y a los
extranjeros, y el comercio. Para una más clara comprensión de los vv. 1–18, véanse Éxodo
20.1–17 y Deuteronomio 5.6–21, donde se desarrolla el significado de la ética israelita en
una vida dedicada a Dios como realización de sus requerimientos absolutos.
RIQUEZA LITERARIA
19.2 santos, qadosh; Strong #6918: Apartado,
dedicado a propósitos santos; santo, sagrado,
limpio, moral o ceremonialmente puro. El verbo
qadash significa «apartar algo o a alguien para un
uso santo». La santidad implica tanto la
separación de todo lo profano y contaminante,
como la dedicación a todo lo santo y puro. La
gente o aun los objetos, tales como el aceite de
unción o los utensilios, pueden ser vistos como
santos para el Señor (Éx 30.25; Jer 2.3; Zac
14.20, 21). Levítico es el libro de la Biblia donde
más énfasis se hace en la «santidad» y la
«impureza». En Levítico 10.10 se muestra que
Dios desea que los sacerdotes puedan distinguir
estos conceptos y sean capaces de enseñarle al
pueblo a hacer lo mismo. La naturaleza, motivos,
palabras, pensamientos y obras de Dios son
completamente santas, por esto se le llama
Qadosh, «el Santo» o Qedosh Yisrael, «el Santo de
Israel». De ahí que 19.2 diga: «Qedoshim
(Santos) seréis porque santo soy yo Jehová
vuestro Dios».
19.17 Véase la sección 5 de «Verdad en acción» al final de Levítico.
19.18 Amarás a tu prójimo como a ti mismo: La palabra «amor» (en hebreo ahav) puede
ser comprendida como «estima». El amor al prójimo comienza por la autoestima. Como
resultado estimamos a nuestro prójimo. Esta regla general resume y satisface los demás
mandamientos. Los sabios judíos Hillel y Akiva enseñan que dentro de esta ley están
contenidas todas las otras leyes de la Escritura. Pablo cita este versículo de forma similar
(Ro 13.8; Gl 5.14). Cuando Jesús invoca la regla de oro, que hace énfasis en prestar ayuda a
otros en necesidad, explica que «esto es la ley y los profetas» (Mt 7.12).
19.19 Véase la sección 2 de «Verdad en acción» al final de Levítico.
19.23–25 Véase la sección 2 de «Verdad en acción» al final de Levítico.
19.32 Véase la sección 4 de «Verdad en acción» al final de Levítico.
Capítulo 20
20.2 El antiguo culto fenicio a Moloc, que a veces envolvía sacrificios infantiles,
desviaciones sexuales (especialmente homosexualidad, bestialidad e incesto), consulta a los
muertos, así como toda una serie de prácticas religiosas extranjeras, destruiría el vínculo
sagrado entre Dios y su pueblo (véase también v. 26). De ahí el severo mandamiento que
ordenaba ajusticiar a todo transgresor.
DINÁMICA DEL REINO
19.34 El abnegado amor cristiano hacia los
extranjeros. AMOR FRATERNAL. En las
eternas palabras de este texto, la Escritura
claramente establece una guía definitiva sobre
cómo interactuar con los extranjeros. El espíritu
de estas enseñanzas recorre toda la Biblia. Dios
espera que nos relacionemos con los extranjeros
en un espíritu desinteresado, profundo, servicial y
lleno de amor cristiano. Recuerda a su pueblo
que ellos, quienes una vez fueron extranjeros en
Egipto, deberían, más que nadie, tener presente
lo que se siente al ser tratados como extranjeros.
La primera lección consiste en no olvidar cómo
se siente el rechazo y nunca dar lugar a ello. Sus
instrucciones sobre el tratamiento a extranjeros
contradicen lo que normalmente sucede en el
mundo. El Señor dice que cuando un extranjero
llega a nuestro hogar debe ser recibido como uno
«que ha nacido entre ustedes», es decir, ¡como
parte de la familia! Teniendo en cuenta que los
judíos le daban gran importancia al linaje familiar,
estas enseñanzas divinas ejercían un gran
impacto sobre ellos. Así se enfatizaba lo que
representaba el ser extranjero a la vista de Dios.
La segunda lección nos recuerda que toda la
humanidad es una gran familia. Trata a los
demás de esa manera.
(Gn 45.4/Sal 15.3) D.S.
20.13 Véase la sección 3 de «Verdad en acción» al final de Levítico.
20.22 Os vomite: La misma tierra era considerada como sagrada y no toleraría estos
pecados, todos los cuales socavaban el código de santidad (véase 26.32–35). Observar los
mandamientos e instrucciones divinas preserva las relaciones pactadas entre Dios y su
pueblo en la tierra prometida.
Capítulo 21
21.1 Habla a los sacerdotes hijos de Aarón: Ser miembros del sacerdocio estaba limitado
a los hijos de Aarón. La pureza y santidad de los sacerdotes se preservaba cuidadosamente
para distinguirlos del israelita común. Debido a que los sacerdotes presentaban las ofrendas
en nombre del resto del pueblo, su santidad como mediadores era más estricta (véase v. 6).
No se contaminen por un muerto alude a tomar parte en un servicio funerario.
21.10 El aceite de la unción: Para la instalación y consagración de los sacerdotes véanse
las descripciones que aparecen en 8.12, 13; y en Éxodo 29.1–46. Las vestiduras sagradas y
la unción de los sacerdotes se mencionan específicamente en Éxodo 29.29. El Salmo 133.2
contiene ricas imágenes sobre el proceso que ordena sacerdotes y los aparta para el servicio
del Señor en el santuario.
Capítulo 22
22.2 Que se abstengan: Dios se dirigió directamente a los sacerdotes y los instruyó
advirtiéndoles que debían preservar su propia santidad. La historia de Nadab y Abiú
recordó a los sacerdotes lo sagrado de su misión, y el cuidado con que debían preservar su
santidad individual ante Dios (10.1–7).
Capítulo 23
23.2 Las fiestas solemnes de Jehová: Las varias fiestas pertenecían al Señor y enfatizaban
su divina participación con la comunidad.
23.3 El día de reposo, o el séptimo día, como un tiempo de adoración, estudio, reflexión y
descanso dispuesto por Dios, se convirtió en la base de otras conmemoraciones sagradas. El
lugar donde se adoraba, ya fuese la tienda de reunión en el desierto, el santuario de Siquem,
o el templo de Jerusalén, se convirtió en el centro donde se agrupaba el pueblo e incluía el
servicio de los sacerdotes, quienes guiaban a la gente que celebraba la presencia de Dios.
23.5 Véanse el texto y las notas a Éxodo 12.1–11.
23.6 Véanse el texto y la nota a Éxodo 12.14.
23.15–21 Véanse el texto y la nota a Éxodo 23.16.
RIQUEZA LITERARIA
23.12 sin defecto, tamim; Strong #8549: Sin
mancha, perfecto, completo, pleno, recto,
sincero, íntegro, saludable, impecable. Esta
palabra aparece por vez primera en Génesis 6.9:
Noé era «perfecto» en sus generaciones. En
Génesis 17.1, Dios le dice a Abram que camine
delante de Él y sea «perfecto». Tamim también
se aplica a animales que podían ser usados para
el sacrificio, es decir, que no tenían defecto
alguno. La raíz verbal tamam significa
«completar, usar, o lograr». El concepto
dominante en las 90 veces que se usa tamim es
el de algo o alguien completo, sin mancha o
recto.
23.24, 25 Véanse el texto y la nota a Números 29.1–6.
23.24 El mes séptimo correspondía a septiembre-octubre y marcaba el fin de un año
agrícola y el comienzo de otro. En este mes tan especial se contaban cuatro días adicionales
de descanso (vv. 24, 25, 27, 28, 34–36).
23.33–36 Véanse el texto y la nota a Números 29.12–39.
Capítulo 24
24.1–4 Véase la sección 2 de «Verdad en acción» al final de Levítico.
1

CALENDARIO ANUAL DE FIESTAS DE ISRAEL (23.44)


Fiesta Mes de año Día Mes correspondiente
sagrado
Pascua 1 (Nisán) 14 mar-abr
Éx 12.1–14; Lv 23.5; Nm 9.1–14; 28.16; Dt 16.1–7
*Panes sin 1 (Nisán) 15–21 mar-abr
Levadura
Éx 12.15–20; 13.3–10; Lv 23.6–8; Nm 28.17–25; Dt 16.3, 4, 8
Primicias 1 (Nisán) y 16 mar-abr
3 (Siván) 6 may-jun
Lv 23.9–14; Nm 28.26
*De las 3 (Siván) 6 (50 días después may-jun
Semanas de
(De la Cosecha o Pentecostés) la cosecha de
cebada)
Éx 23.16; 34.22; Lv 23.15–21; Nm 28.26–31; Dt 16.9–12
De las 7 (Tisri) 1 sept-oct
Trompetas
Rosh Hashanah
Lv 23.23–25; Nm 29.1–6
El Día de la 7 (Tisri) 10 sept-oct
Expiación
Yom Kippur
Lv 16; 23.26–32; Nm 29.7–11

1Biblia plenitud : La Biblia de estudio que le ayudara a comprender a aplicar la Plenitud del Espiritu
Santo en su diario vivir. 2000, c1994 (electronic ed.) (Lv 18.1). Editorial Caribe: Nashville
*De los 7 (Tisri) 15–22 sept-oct
Tabernáculos
(De las Cabañas o la Invocación)
Éx 23.16; 34.22; Lv 23.33–36, 39–43; Nm 29.12–38; Dt 16.13–15
*Las tres fiestas mayores requerían que viajaran al templo de Jerusalén todos los varones
de Israel (Ex 23.14–19).

24.20 Ojo por ojo, diente por diente: El principio de la ley del Talión servía para prevenir
la extrema brutalidad al exigir retribución. En el antiguo Medio Oriente se acostumbraba
quitarle la vida a aquel que causaba un perjuicio como retribución por los daños
ocasionados. La Ley Mosaica limitó la retribución. En época de Jesús, los fariseos
interpretaron la Ley en el sentido de que cada persona debía pagar una compensación
equivalente al daño causado al afectado.
Capítulo 25
25.1–55 Este capítulo describe el séptimo año de reposo y el año del jubileo. Trata del
reposo de la tierra (vv. 2–22), la redención de la propiedad (vv. 23–38) y el rescate de
esclavos (vv. 39–55). El objetivo fundamental de las regulaciones es prevenir la ruina total
de la tierra y de la gente endeudada.
25.2 La tierra guardará reposo para Jehová: La tierra de Israel era considerada sagrada
por el Señor y, por lo tanto, debía descansar también cada siete años. Los tres fundamentos
del pacto del AT eran la tierra, el pueblo y las prácticas religiosas. Todos ellos debían ser
preservados como sagrados para el Señor, y se instruía a los sacerdotes por medio del
código levítico para que cultivasen la santidad de la comunidad del pacto.

OTRAS FIESTAS SAGRADAS DE ISRAEL (25.1)


El día de reposo Cada siete días se descansaba de cualquier labor.
Éx 20.8–11; 31.12–17; Lv 23.3; Dt 5.12–15
Año sabático Cada siete años se celebraba un año de gracia, en el que se dejaba
descansar la tierra.
Ex 23.10, 11; Lv 25.1–7
Año del jubileo El año cincuenta, tras siete años sabáticos, se dedicaba a proclamar
la libertad a los siervos por deudas, y a devolver las parcelas a
quienes las hubiesen perdido.
Lv 25.8–55; 27.17–24; Ez 46.17
La luna nueva El primer día del mes hebreo de 29 ó 30 días era un día dedicado al
descanso, a los sacrificios especiales y al tocar de trompetas.
Nm 28.11–15; Sal 81.3
Dedicación Fiesta de ocho días en el noveno mes (Quisleu) que conmemoraba la
limpieza del templo de la profanación cometida por Siria y su
rededicación.
Juan 10.22
Purim Una fiesta que se celebra los días 14 y 15 del duodécimo mes (Adar).
El nombre viene del vocablo babilonio Pur, que significa «suerte».
Est 9.18–32

25.10 Y santificaréis el año cincuenta... ese año os será de jubileo: Lo que


aparentemente se correspondía con el séptimo ciclo de años de reposo (v. 8), haciendo que
se sucedieran dos años especiales cada cincuenta años. La proclamación de Jesús, tomada
de Isaías 61.2, de que Él venía «a predicar el año agradable del Señor» (Lc 4.19), tiene
como trasfondo los principios que se enseñan en este capítulo sobre el jubileo.
RIQUEZA LITERARIA
25.10 libertad, deror; Strong #1865: Libertad,
liberación, autonomía, ser puesto en libertad.
Levítico 25.10 es el versículo inscrito en la
campana de la libertad estadounidense. Deror es
también la palabra hebrea para «golondrina», un
ave sumamente hábil en su vuelo. En este pasaje
se ofrecen detalles acerca del año del jubileo (vv.
8–17 y 39–55), los cuales indican que deror es un
término que se aplica a la liberación de los
esclavos y, según costumbre judía, a la
propiedad cada 50 años. El Señor Jesús cita
Isaías 61.1 en su primer sermón, donde afirma
que la unción mesiánica y la comisión divina lo
habilita para «proclamar libertad a los cautivos»
(Lc 4.17–19).
25.35 Y cuando tu hermano empobreciere: Las instrucciones del Señor aseguran el
cuidado de los pobres y los necesitados en el código sacerdotal. Como se ha visto, las
relaciones con el Señor no estaban restringidas por la riqueza o por la pobreza, porque se
hacen provisiones en el código sobre ofrendas de menor costo para las personas de medios
limitados (12.8; 14.21). Ofrecer medios para ayudar a los menos afortunados se convirtió
en un aspecto central de la fe y la práctica judía (véase Dt 15.7–11 y compárese con las
enseñanzas de Jesús en Mt 6.1–4).
25.46 Véase la sección 2 de «Verdad en acción» al final de Levítico.
Capítulo 26
26.1–46 Véase la sección 4 de «Verdad en acción» al final de Levítico.
26.9 Y afirmaré mi pacto con vosotros: Se confirma el pacto en el cap. 26, mientras se
explican las consecuencias de la desobediencia (vv. 14–39), así como las prometidas
bendiciones por la obediencia (vv. 1–13 y 40–46). Dios ha redimido al pueblo de la
esclavitud y sólo Él debe ser adorado. El Señor les ha revelado su voluntad. El más alto
propósito del pacto se revela en que, a través de la obediencia y la santidad de la
comunidad, Dios caminará entre el pueblo que es apartado para ser suyo y para que Él sea
su Señor (v. 12).
26.14 Pero si no me oyereis: Compare Deuteronomio 27.11–13 y Josué 8.30–35, donde se
encuentra una descripción de las bendiciones y maldiciones de aquellos que han entrado en
la relación de pacto. Es muy probable que estos pasajes se refieran a una antigua ceremonia
que permitía al pueblo aprender y recitar las leyes sobre bendiciones y maldiciones
mediante la declamación de las promesas del pacto. La respuesta del pueblo ante la
iniciativa divina determinaría su futura relación con Dios. Él los invita a aceptar los
términos del pacto.
26.40 Véase la sección 5 de «Verdad en acción» al final de Levítico.
26.42 Entonces yo me acordaré de mi pacto: Se enfatiza el tema de cómo Dios recuerda
sus promesas y nunca se retracta de ellas. La comunidad del pacto nunca pierde la
esperanza. Dios siempre está listo para recibir a su pueblo en arrepentimiento aun después
que éste haya errado o lo haya abandonado.
Capítulo 27
27.1–8 Véase la sección 4 de «Verdad en acción» al final de Levítico.
27.2–33 Cuando alguno hiciere especial voto a Jehová: El código levítico trata de
regalos y ofrendas consagradas al santuario. Se les consideraba como «cosa santísima» (v.
28) y debían ser entregados para el servicio de Dios. El propósito de estas regulaciones era
prevenir compromisos súbitos y sin sentido, y advertir contra la tentación de olvidar o
alterar los votos (vv. 2–8). Esto incluye los votos referidos a los animales (vv. 9–13), las
casas (vv. 14, 15), las tierras (vv. 16–24), y aun los diezmos (vv. 30–33).
27.34 Que ordenó Jehová a Moisés para los hijos de Israel, en el monte Sinaí: El libro
de Levítico recibe su autoridad de la revelación del Señor a Moisés sobre el monte Sinaí.
Aunque muchos de los principios de vida y el código de conducta contenido en el libro de
Levítico se ocupan de diversos aspectos directamente relacionados con la estancia de los
israelitas en el desierto, tienen importancia para los lectores de hoy.
VERDAD EN ACCIÓN a través de Levítico
¡Que la vida del Espíritu Santo vivifique en el creyente las obras de la
fe!

VERDAD que Texto ACCIÓN a que Levítico invita


Levítico enseña
Pasos hacia una 3.1 Conoce que el compañerismo Con
devoción dinámica Dios requiere tiempo, energía y
Dios quiere que recursos que normalmente usaríamos
nuestra devoción por de otra forma.
El guíe la forma
como vivirnos. La
Biblia sugiere varias
formas de organizar
la vida de tal manera
que ella exprese una
celosa devoción por
Dios. Una vida
devota se centra en el
conocimiento y el
servicio a Dios.
6.12, 13 Sé constante en tu celo por el Señor.
Una devoción a medias no es digna de
Él ( Ap 3.16).
Claves para un 1.3 Sirve al Señor con lo mejor de tus
servicio efectivo fuerzas Asegúrate que tu ministerio
Levítico es un libro está libre de orgullo, ambición o falta
de servicio. Tiene de consagración.
mucho que decir al
creyente sobre cómo
Dios quiere que se
conduzca todo
ministerio. Debido a
que todo creyente
está llamado a algún
tipo de ministerio
(véase Ef 4.11–16),
estas orientaciones
tienen una gran
importancia.
2.1 Alimenta tu ministerio
constanleniente con la oración
(«incienso») y sé lleno del Espíritu
Santo («accite») mientras te ocupas
en cualquier actividad del ministerio.
19.19 Evita mezclar las actividades del
espíritu con las (le la carne al
conducir tu ministerio.
19.23–25 No apresures a algún principiante a
entrar al ministerio prematuramente.
Con el tiempo pueden disminuir sus
frutos.
24.1–4 Apréstate constantemente a dar
testimonio de tu fe en Jesús como
Señor y Salvador.
25.46 Líderes, ministrad con modestia,
amabilidad y humildad. Un liderazgo
rudo e impositivo desfigura el
carácter y la naturaleza de Dios.
Claves para la 11.47; 15.31 Evita toda impureza moral y
pureza moral espiritual.
La impureza moral
es sumamente
destructiva para la
vida espiritual y las
relaciones
personales. La
fidelidad
matrimonial es a
veces utilizada en el
AT para ilustrar, por
analogía, los casos de
idolatría e
infidelidad espiritual.
La impureza
compromete la
integridad de
nuestras mentes,
corazones y cuerpos.
Dios nos dice que
huyamos de ella a
causa de su poder
destructor.
18.1–30 Rechaza y evita toda forma de
impureza sexual y moral.
20.13 Conoce cuál es la opinión de Dios
sobre la homosexualidad. Podemos
considerarla una seria perversión.
Aunque Él ofrece su gracia a los
homosexuales, no aprueba estas
prácticas.
Orientaciones 4.2, 13, 22, 27 Reconoce que estás inclinado al
para vivir una vida pecado por tu propia naturaleza.
piadosa
Aunque dedicado
sobre todo a las
distintas formas del
ceremonial y el ritual
hebreos, el libro de
Levítico puede ser
útil a todo creyente
que busca seriamente
vivir una vida de
piedad en Cristo
Jesús. En El se aclara
que la piedad no es
algo opcional para
aquellos que quieren
vivir de una manera
que agrade a su
Señor.
7.6, 28–36 Honra a los siervos de Dios con tus
ofrendas.
19.32 Honra a tus padres. Evita
menospreciar a tus progenitores (le
avanzada edad como sucede en el
mundo.

26.1–46
Estudia y conoce la Biblia. Practica su
lectura fielmente. Dios bendice la
obediencia, pero considera la
infidelidad como hostilidad hacia Él.
27.1–8 Conoce que Dios se preocupa de
manera especial por todo aquel a
quien redime.
Claves para 5.1; 19.17 No toleres los errores de que estés
enfrentar el pecado consciente. Oponte al pecado.
Como un cáncer, el
pecado se puede
extender
rápidamente y
afectar la vida de
toda una iglesia o
una nación. Dios
manda que lo
enfrentemos con
decisión y firmeza.
Sólo de esa manera
podernos ser
liberados de su
influencia. Dios no
puede aceptar el
pecado a causa de Su
santidad, por lo que
no podemos
desestimarlo o
enfrentarlo
tímidamente.
5.2–4 Recuerda que eres responsable aun
de aquellos pecados de los cuales no
tienes conciencia. Sé sensible cuando
el Espíritu Santo
5.5; 26.40 te convenza de pecado, y arrepiéntete
cada vez que ello suceda.
6.5 Confiesa tus pecados de forma
rápida. franca y abierta. Esconderlos
sólo endurece tu corazón.
Siempre que sea posible, haz
restitución por los pecados que hayas
cometido en perjuicio de otros como
parte de un genuino arrepentimiento.

También podría gustarte