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Hora Santa 3

Hora santa

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lunes, 2 de marzo de 2015

"Oramos contigo, Señor"... HORA


SANTA 3

Canto inicial:
Soy yo, Señor, quien contigo quiere hablar
Soy yo, Señor, quien contigo quiere hablar.

En mi alma hay un enjambre, hay rumores mil


Hay un rojo surtidor
Es preciso más silencio si pretendo oír
El murmullo de tu voz.

Tú me buscas, tú me llamas mendigando vas


Mi alegría y mi dolor
Y mi nombre está en tus labios pues quieres
contar
Con mi colaboración.

Yo quisiera agradecerte haber pensado en mi


Sin cansarte y con afán
Es muy grato serte útil y poder servir
En un hueco de tu plan.

Ministro.- En los cielos y en la tierra sea para


siempre alabado
Todos.- El corazón amoroso de
Jesús Sacramentado

Padre Nuestro
Ave María
Gloria.

Silencio.

Canto:
Se alegra mi corazón,
Mi herencia es el Señor. (2)
En Dios está mi refugio, su nombre bendeciré
Señor, mi herencia y mi gozo, con Él jamás
temeré.

En Dios descansa mi alma, se goza mi corazón


Me alegra con su presencia, Señor tú eres mi
bien.

Lector:
Estamos en un momento de oración muy
especial junto a Jesús Eucaristía y bajo la
mirada amorosa de María, mujer de oración.
Una visita real que le hacemos en un espíritu
que impregna la totalidad de nuestro tiempo,
nuestros pensamientos, nuestras acciones y en
general toda nuestra vida.

Dile a Jesús todo lo que quieras: si tienes


algunos problemas, si tu corazón está lleno de
esperanzas, lleno de deseo de estar unido a Él.

Confíale incluso aquéllas preocupaciones que


no te atreves a contarle a cualquiera. Dile
incluso si te aprietan los zapatos, si te sientes
cansado o desanimado por algo. Dile a Jesús
todo, con la sencillez de un niño.

Silencio.

Oración:
Jesús, la adoración de hoy es el encuentro de
mi alma y de todo mi ser contigo. Soy la
criatura que se encuentra con el Creador, el
discípulo ante el divino maestro. El paciente
con el doctor de almas. El pobre pidiendo al
rico. El sediento bebiendo de la fuente. El débil
ante el Todopoderoso. El tentado que busca un
refugio seguro. El ciego que busca la luz. El
amigo que va al encuentro del amigo
verdadero. La oveja perdida que ha sido
encontrada por el Buen Pastor. El corazón
rebelde que hs encontrado su Camino. El
ignorante que viene a buscar Sabiduría. La
novia que encuentra al Esposo del alma. La
nada que encuentra al que lo es Todo. El
afligido que encuentra al Consolador. El
buscador que encuentra el Sentido de la Vida.
Amén.

Silencio.
Canto:
Un mandamiento nuevo nos dio el Señor
Que nos amemos todos como El nos amó.
Que nos amemos todos como El nos amó.

La señal de los cristianos es amarse como


hermanos.

El que no ama a sus hermanos no se acerque


a este convite.

Perdonemos al hermano como El mismo nos


perdona.

En la vida y en la muerte Dios nos ama para


siempre.

Lector:
Dios viene en la Eucaristía a nuestro
encuentro, y los caminos de Dios están muy
cerca de cada uno de nosotros. Dios salva en
la historia. La vida de cada persona, la historia
de cada uno, son los lugares predilectos de
encuentro a donde viene Dios.

Y quiere permanecer siempre allí, muy dentro


de cada uno de nosotros, quiere permanecer
para siempre dentro de nuestro corazón. Ese
es el lugar predilecto de Dios.

Qué satisfactorio es saber que uno no necesita


ir al desierto para encontrarse con Dios, ni
necesita ir a un sitio particular del mundo. Dios
se encuentra por siempre en nuestro propio
corazón.

Silencio.

Oración Participada:
R./: “Jesús Eucaristía, ven a nuestras almas”.

Tú eres la paz donde todas las cosas se


calman… R./
Tú eres el lugar para ocultarse del mal… R./
Tú eres la luz que brilla en la oscuridad… R./
Tú eres la chispa eterna del corazón… R./
Tú eres la puerta que se encuentra abierta de
par en par… R./
Tú eres el huésped que espera adentro… R./
Tú eres el extraño en la puerta… R./
Tú eres la llamada del pobre… R./
Tú eres la luz, Tú eres la verdad, Tú eres la
vida… R./
Tú eres el camino… R./
Tú eres mi amigo, mi Señor y mi Salvador por
siempre… R./

Silencio

Comunión Espiritual:
Señor Jesucristo, creemos firmemente que te
encuentras presente en el Santísimo
Sacramento del Altar, te amamos con todo
nuestro corazón y deseamos ardientemente
recibirte, más como no lo hacemos en este
momento sacramentalmente, te pedimos
vengas espiritualmente a nuestro
corazón (silencio). Y porque ya te hemos
recibido, no permitas, Jesús, que jamás nos
apartemos de Ti. Amén.

Canto:
Bendigamos al Señor que nos une en caridad
Y nos nutre con su amor en el Pan de la
unidad.
¡Oh Padre nuestro!

Conservemos la unidad que el Maestro nos


mandó
Donde hay guerra que haya paz, donde hay
odio que haya amor
¡Oh Padre nuestro!

El Señor nos ordenó devolver el bien por mal


Ser testigos de su amor, perdonando de
verdad.
¡Oh Padre nuestro!

Al que vive en el dolor y al que sufre en


soledad
Entreguemos nuestro amor y consuelo
fraternal.
¡Oh Padre nuestro!

Lector:
Abre tu corazón a Jesús, pídele que
experimentes su presencia en todo momento,
principalmente en los momentos más difíciles
para ti. Adora a Jesús también en silencio. Pide
la luz del Espíritu Santo para que así puedas
sentir la presencia de Dios y recibir su
consuelo.

Si en algún momento difícil de tu vida no


sientes la presencia de Dios, no te preocupes.
Sentir que Dios está lejos es una experiencia
común, especialmente en tiempos de
sufrimientos. Dios está cerca de los que se
encuentran angustiados. Y recuerda que tú te
encuentras siempre en la presencia amorosa
de Dios. El nunca se olvida de ti. Pensar en
esto, es hacer una poderosa oración de fe.

Oración:
Señor; creo que Tú estás aquí, en este
momento, amándome. Pero está oscuro y no
puedo ver tu esplendor. Hay silencio y no
escucho tu voz. Mi corazón está muy roto y
temeroso de no poder sentir el calor de tu
presencia amable. Sólo puedo orar: quédate
conmigo, Señor. Quiero ver tu rostro. Quiero
saber que Tú estás cerquita de mí. Quiero
sentir que me tomas entre tus brazos. Quiero
sentirme seguro junto a Ti. Quiero tener paz.
Aunque no te pueda sentir, sostenme fuerte.
Aunque no pueda verte, permanece a mi lado,
nunca me dejes sólo. Aún en la hora más
oscura, quédate conmigo, Señor. Me
encomiendo completamente a tu amor
misericordioso. Amén.

Silencio.

Canto:
Estoy pensando en Dios
Estoy pensando en su amor (2)

Olvida el hombre a su Señor y poco a poco se


desvía
Y entre angustia y cobardía va perdiéndose el
amor.
Dios le habla como amigo, huye el hombre de
su amor.

Yo siento angustia cuando veo que después de


dos mil años
Y entre tantos desengaños pocos viven por
amor
Muchos hablan de esperanza más se alejan del
Señor.

Todo podría ser mejor si mi pueblo procurase


Caminar sin alejar del camino del Señor
Pero el hombre no hace suyos los caminos del
amor.

Todo podría ser mejor si en fervor y en alegría


Fuesen las madres María y los padres san
José
Y sus hijos imitasen a Jesús de Nazareth.

Lector:
Ten fe y no dudes; Jesús es infinitamente fiel a
sus promesas.
Este momento de adoración es muy importante
para ti pero para Jesús también. La Madre
María Inés decía que es «una audiencia
especial con el Amado». ¡No desperdicies esta
hermosa oportunidad de estar con Él!

Encomienda tu pasado a la misericordia de


Dios, encomienda tu futuro a su providencia y
vive el presente con todo su amor. Nuestra
indignidad es grande, pero mucho más grande
es el amor y la misericordia de Dios.

Esta Visita Eucarística guía e influye en toda


nuestra vida. Atrae juntos los frutos de todas
las otras prácticas de piedad que hacemos y
los lleva a su realización.

Esta Hora Santa es el gran modo de sentir y de


vivir a Jesús, es el gran modo de dejar a un
lado la infancia e ir formando en nosotros una
personalidad en Cristo Jesús, es el gran
secreto para experimentar una transformación
en nuestra vida. Es experimenta la relación de
Jesús con su Padre y con la humanidad. Es la
garantía de la perseverancia.

Oración:
Divino Corazón de Jesús:
Por medio del inmaculado Corazón de María
Te ofrezco todas mis plegarias, trabajos,
Alegrías y sufrimientos de este día,
En reparación por los pecados y por la
salvación de todos
Los hombres y mujeres
Según las intenciones especiales del Papa,
Con la gracia del Espíritu Santo,
Para gloria del Padre celestial.
Amén.

Silencio.

Canto:
Gracias quiero darte por amarme
Gracias quiero darte yo a Ti, Señor
Hoy soy feliz porque te conocí
Gracias por amarme a mí.
Yo quiero ser, Señor amado
Como el barro en manos del alfarero
Toma mi vida, hazla de nuevo
Yo quiero ser un vaso nuevo.
Te conocí y te amé
Te pedí perdón y me escuchaste
Si te ofendí, perdóname Señor
Pues te amo y nunca te olvidaré.

Lector:
Nuestra vida para ser Eucarística, debe ser
trigo, semilla y tierra; luz y tinieblas, crecimiento
y molienda; ritmo y estación, ya árida, ya
floreciente, ya árida de nuevo. Fuerza eruptiva
de fe y de esperanza.

Oración:
Que la fuerza de Dios nos gobierne
Que el poder de Dios nos preserve
Que la sabiduría de Dios nos instruya
Que la mano de Dios nos proteja
Que el camino de Dios nos dirija
Que el escudo de Dios nos defienda
Que las huestes de Dios nos protejan
Ahora y siempre. Amén.

Silencio.

Canto:
Si yo no tengo amor , Yo nada soy, Señor
Si yo no tengo amor , Yo nada soy, Señor.

El amor es comprensivo, el amor es servicial


El amor no tiene envidia, el amor no busca el
mal.

El amor nunca se irrita, el amor no es descortés


El amor no es egoísta, el amor nunca es
doblez.

Nuestra fe, nuestra esperanza frente a Dios


terminará
El amor es algo eterno; nunca, nunca pasará.
Lector:
Esta es la esencia verdadera de la oración: no
que nosotros nos dirijamos a Dios, sino que
Dios se dirige a nosotros. La oración expone a
Dios lo que somos, todos nuestros dolores,
nuestra debilidad. Dios siempre ve nuestro
corazón.Incluso aquello que aún todavía no ha
sido visto por nosotros mismos.

Sólo Dios nos conoce verdaderamente y sea lo


que fuere nuestro amor propio, el amor de Dios
es más grande. Nada puede aparta a Dios; ni el
pecado ni el mal.Dios nos ama con apego total.
Sólo en oración nos entregamos a este amor.
Abre tu corazón a Jesús y permite que invada
tu vida entera con su presencia.

Oración:
Señor del mundo y de la paz,
Ayúdanos a unir estas dos palabras en nuestra
vida diaria.
Paz en el mundo y paz en nuestros corazones.
Esto es lo que te pedimos, Señor.
Porque para que haya paz en el mundo,
Debe haber paz en nuestro corazón.
Quita de nosotros el odio y el rencor
Y todo lo que impida una vida serena y feliz
Danos tu paz, oh Señor, la paz que el mundo a
menudo ni comprende ni valora
Pero sin la cual el mundo no podría vivir.
Amén.

Canto:
Tan cerca de ti, tan cerca de mi
Que hasta lo puedo tocar. Jesús está
aquí (2)

Míralo a tu lado caminando, paseando entre la


multitud
Muchos ciegos son, sin quererlo ver, ciegos de
ceguera espiritual

Le hablaré muy quedo al oído, le contaré las


cosas que hay en mí
Y que sólo a El le interesarán, El es más que
un mito para mí.
No busquéis a Cristo en lo alto, ni lo busques
en la oscuridad
Muy dentro de ti, en tu corazón, puedes adorar
a tu Señor.

Oración participada:
Gracias Jesús, por que darte con nosotros
como lo prometiste a tus apóstoles. Ahora, en
estos momentos de oración oramos juntos y te
decimos:
R./ “Yo estaré con ustedes todos los días hasta
el fin del mundo”

Tu presencia nos llena de alegría… R./


Tu presencia nos da fortaleza… R./
Tu presencia nos ilumina… R./
Tu presencia nos da confianza para seguir
siempre adelante… R./
Tu presencia nos da paz… R./
Tu presencia nos alimenta… R./
Tu presencia nos compromete a dar un buen
testimonio… R./
Gracias Jesús, por quedarte entre nosotros en
el sacramento de la eucaristía… R./ Amén.

Canto de preparación para recibir la


bendición con el Santísimo si está presente
el Sacerdote o el Diácono:
Bendito, bendito, bendito sea Dios
Los ángeles cantan y alaban a Dios
Los ángeles cantan y alaban a Dios
Yo creo Jesús mío que estás en el altar
Oculto en la Hostia te vengo a adorar
Oculto en la Hostia te vengo a adorar
Por amor al hombre moriste en una cruz
Y al cáliz desciendes por nuestra salud
Y al cáliz desciendes por nuestra salud

Sacerdote:
Nos diste Señor, el Pan del Cielo
Todos:
Que en sí contiene todas las delicias.

Oremos:
Oh Dios, que bajo este admirable sacramento
nos has dejado el memorial de tu pasión,
concédenos, venerar de tal modo los sagrados
misterios de tu cuerpo y de tu sangre, que
experimentemos constantemente en nosotros
los frutos de tu redención. Te lo pedimos a Ti
que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.

En este momento si está el Sacerdote o el


Diácono, se da la bendición con el Santísimo
Sacramento

Ultimas oraciones:
Bendito sea Dios
Bendito sea su santo nombre
Bendito sea Jesucristo verdadero Dios y
verdadero Hombre
Bendito sea el santo nombre de Jesús
Bendito sea su sacratísimo corazón
Bendita sea su preciosísima sangre
Bendito sea Jesucristo en el santísimo
sacramento del altar
Bendito sea el Espíritu Santo consolador
Bendita sea la gran Madre de Dios María
Santísima
Bendita sea su santa e inmaculada concepción
Bendita sea su gloriosa asunción
Bendito sea el nombre de María: Virgen y
Madre
Bendito sea san José su castísimo esposo
Bendito sea Dios en sus ángeles y en sus
santos.

Canto final:
Aunque marche por la oscuridad nada he de
temer
Porque Tú conmigo vas, mi Pastor que me
hace sosegar.

Tú que me preparas tu mesa en la fe, Tú me


das la copa rebosando está

Tú bondad conmigo llegaste hasta el final, y mi


vida entera para Ti será
Tú que me conduces a tus fuentes de paz, Tú
me has bautizado, por tu senda voy.

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