PORTADA
INTRODUCCION
La epístola de Pablo a los Filipenses, también conocida como la Carta a los
Filipenses, es uno de los escritos del apóstol Pablo en el Nuevo Testamento de la
Biblia. Fue escrita a la iglesia en Filipos, una ciudad de la región de Macedonia,
durante su encarcelamiento en Roma alrededor del año 62 d.C.
En esta carta, Pablo expresa su gratitud hacia los filipenses por su apoyo y
amor hacia él, y les brinda palabras de ánimo y exhortación para que sigan
perseverando en la fe y viviendo en armonía y unidad. Además, les insta a seguir
el ejemplo de Cristo en humildad y servicio hacia los demás.
La Carta a los Filipenses es un testimonio inspirador de la fe, la esperanza y
el amor cristiano, y ofrece enseñanzas atemporales que siguen siendo relevantes
para los creyentes de hoy en día.
Pablo hacia el año 56 d.C. Dirigida a la comunidad cristiana de Roma, esta
carta es un tratado teológico en el que Pablo expone sus enseñanzas sobre la fe
en Cristo, la justificación por la fe, la ley y la gracia, la obra redentora de Jesucristo
y la reconciliación entre Dios y la humanidad.
A lo largo de la carta, Pablo aborda temas como la universalidad del
pecado, la salvación mediante la fe en Jesucristo, la libertad en Cristo, la
soberanía de Dios y la responsabilidad del ser humano. A través de sus
argumentos, Pablo busca fortalecer la fe de los creyentes romanos y animarlos a
vivir de acuerdo con los principios del evangelio.
Por último, la carta de Pablo a los Colosenses es una poderosa exhortación
a vivir una vida centrada en Cristo, a permanecer firmes en la fe y a rechazar las
falsas doctrinas que puedan surgir en el camino de los creyentes.
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MARCO TEORICO
A. Unidad o Varias Unidades es la Carta a los Filipenses
La carta a los Filipenses no es solamente el reflejo más noble del carácter
personal de san Pablo, de su iluminación espiritual, de su gran simpatía, de su
femenina ternura, de su delicada cortesía, de su franca independencia, de su
absoluta entrega al servicio de su maestro; como monumento de la fuerza del
evangelio no cede en importancia a ninguno de los escritos apostólicos.
Pablo está en la cárcel cuando escribe a los cristianos de Filipos. En la
carta habla de sus cadenas (1, 13.14.17) cuando Pablo felicita a los Filipenses por
haber participado en su dificultad. Esto no impide que esta carta, de la que nadie
discute que es un producto genuino de Pablo, ofrezca algunos datos que han
permitido a algunos exégetas contemporáneos ver en ella, no una carta única,
sino una colección de varias cartas dirigidas a la misma comunidad de Filipos.
El autor distingue tres cartas, en el siguiente orden cronológico
carta A (4, 10-20 o 10-23): Unas palabras de gratitud por la ayuda que le
han enviado los Filipenses.
carta B (1, 1-3, 1a; 4, 2-7 Y qUlzas 4, 21-23): Comprende, un eco de la
situación personal de Pablo en la cárcel algunos consejos a propósito de la vida
comunitaria de los Filipenses algunos proyectos para el futuro y varias
exhortaciones.
carta C (3, 1b-4, 1.8.9): Una pieza de artillería dirigida contra los
propagandistas antipaulinos y en la que Pablo hace su apología, después de la
liberación de Pablo.
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B. Pablo y Jesús Resucitado en la Primera Carta a los Corintios
En estos versículos el apóstol Pablo afirma que la resurrección de Cristo
implica que todos volverán a levantarse.
En el 20, se dice, pero ahora Cristo ha resucitado de entre los muertos; y
llegó a ser primicias de los que durmieron. En el 21 porque por cuanto la muerte
entró por un hombre, también por un hombre la resurrección de los muertos.
Después el 22 nos dice, porque, así como en Adán todos mueren, así también en
Cristo todos serán vivificados.
“No hay palabras en la cristiandad que tengan mayor significado para mí
que las que pronunció el ángel a la llorosa María Magdalena y a la otra María
cuando se acercaban al sepulcro para cuidar del cuerpo de su Señor. (Lucas
24:5–6).
Con esa declaración se acababa de rescatar a aquellos que habían vivido y
muerto, a aquellos que actualmente viven y que un día morirán, y a aquellos que
aún nacerán y morirán. Como resultado de la victoria de Cristo sobre el sepulcro,
todos resucitaran; ésa es la redención del alma. De los que durmieron las
Primicias eran las frutas, las verduras y los granos que maduran antes que el resto
de la cosecha.
Conforme a la ley de Moisés, se ofrecían las primicias como sacrificio
sagrado al Señor para mostrarle gratitud y devoción. El apóstol Pablo está
diciendo que Jesucristo fue el primero de entre los muertos los que durmieron en
volver a levantarse y que muchos más aún serán resucitados.
La promesa de la inmortalidad constituye un concepto básico de nuestra fe.
“En nuestra jornada eterna, la resurrección es la imponente demarcación
del camino que indica el fin de la mortalidad y el principio de la inmortalidad…
También sabemos, por revelación moderna, que sin la reunión de nuestro espíritu
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con nuestro cuerpo en la resurrección no podríamos recibir ‘una plenitud de gozo’
(D. y C. 93:33–34)”.
C. El Pecado Original en la Carta a los Romanos.
La carta de Pablo a los Romanos nos enseña que toda la humanidad está
sin esperanza, atrapada en el pecado, y necesita ser rescatada. Pero también nos
enseña que este rescate no sucederá por obedecer leyes, sino por la obra de
Cristo en la cruz.
Pablo nos enseña que Jesús se hizo lo que nosotros somos para que
nosotros pudiéramos ser lo que Él es.
El primer pecado en el mundo fue la desobediencia de Adán, así el castigo
por el pecado apareció la muerte en el mundo y como todos hemos pecado todos
tenemos que morir. Antes de que Dios diera la ley, todo el mundo pecaba. Pero
cuando no hay ley, no se puede acusar a nadie de desobedecerla.
En Romanos 5 Pablo aborda el tema del pecado Original en el versículo 12
señala: «Por tanto… el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado
la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron».
Más adelante, en ese mismo capítulo, Pablo yuxtapone el pecado de Adán con la
justicia de Cristo: «Porque, así como por la desobediencia de un hombre los
muchos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno, los
muchos serán constituidos justos» (Romanos 5:19).
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D. Donde y Cuando fue escrita la Carta a los Colosenses
La Carta a los Colosenses, escrita por el apóstol Pablo, fue escrita
probablemente alrededor del año 60 d.C. desde Roma, durante su primer
encarcelamiento.
En la carta a los Colosenses (1, 15) que Cristo es «imagen de Dios
invisible, está claro que esta imagen no se percibe como la simple copia del
hombre antes de la caída. Se trata de la imagen por excelencia, de manera que
Jesús puede decir en Jn 14, 9: «Quien me ve a mí, está viendo al Padre». Pero,
por otro lado, este recurso al Génesis tiene la ventaja de subrayar el vínculo tan
estrecho que hay entre la obra de Dios en Cristo y su obra de creador, cuando
Dios hizo al hombre a su imagen y semejanza.
El apóstol Pablo escribió su Epístola a los Colosenses a causa de un
informe que recibió de que estos estaban cayendo en grave error.
Las enseñanzas y prácticas falsas de Colosas estaban influyendo en los
santos de ese lugar y amenazando su fe. Presiones culturales similares
representan desafíos para los miembros de la Iglesia en la actualidad.
Aparentemente, Pablo escribió de su puño y letra su salutación al final de la
epístola lo que indica que un escriba, quizás Timoteo, le había ayudado a escribir
el cuerpo de la carta.
Pablo escribió la epístola a los colosenses estando preso por primera vez
en Roma, alrededor de los años 60–62 d. C.
En la epístola a los colosenses, Pablo se opuso a las falsas enseñanzas de
Colosas e hizo hincapié en la divinidad, misión salvadora y supremacía de
Jesucristo, enseñó que Cristo es la imagen misma de Dios el Padre, el Creador, la
Cabeza de la Iglesia, el primero en resucitar y el Redentor.
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Él es “la cabeza de todo principado y potestad y cumple Su misión divina
bajo la dirección del Padre (Colosenses 1:19; 3:1).
CONCLUSIONES
Quizá uno de los principios más importantes que Pablo enseñó a los
filipenses es que orar a Dios y confiar en Él brinda la paz de Dios, que sobrepasa
todo entendimiento. Estudiar los mensajes de aliento de Pablo en esta epístola
puede ayudarte en tus esfuerzos por perseverar fielmente hasta el fin.
Su propósito principal fue agradecer a los cristianos de Filipos la ofrenda
que ellos le enviaron. Pablo trata también temas como la humildad, el gozo, la
unidad y la vida cristiana.
Aunque Pablo no habla específicamente del trabajo en Filipenses, su visión
de la obra de Dios en nosotros sienta las bases para nuestras reflexiones acerca
de la fe y el trabajo. Nuestros trabajos son un contexto importante en el que
debemos vivir la buena obra que Dios ha comenzado en nosotros.
Se debe de buscar tener un mismo sentir con los demás cristianos en
donde vivimos y trabajamos. Debemos actuar como si los demás fueran mejores
que nosotros. Debemos buscar los intereses de otros en vez de los nuestros.
“Todo lo puedo en Cristo que me fortalece” (Filipenses 4:13).
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BIBLIOGRAFIA
La carta de Pablo a los Filipenses (1ª parte). Recuperado de
[Link]
Romans 6. Recuperado de
[Link]
Romanos: Lección 12 - Capítulo 5. Recuperado de
[Link]
Coalición por el Evangelio. (s/f). ¿De qué trata la carta de Pablo a los Romanos?
Recuperado de [Link]
la-carta-de-pablo-a-los-romanos/