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Introducción

En este informe de lectura, se analizará en detalle el significado y la


relevancia de “Un solo cuerpo” en la Primera Carta a los Corintios. Se examinará
cómo esta metáfora refleja los principios de unidad y diversidad, y se explorará su
aplicación práctica en la vida comunitaria y espiritual de los creyentes. Además, se
considerará el impacto que esta enseñanza ha tenido a lo largo de la historia de la
iglesia y su pertinencia en el contexto actual.

En la Primera Carta a los Corintios, específicamente en el capítulo 12, el


apóstol Pablo utiliza la metáfora del cuerpo humano para ilustrar la unidad y
diversidad dentro de la comunidad cristiana. En el pasaje conocido como “Un solo
cuerpo”, Pablo describe cómo cada miembro de la iglesia, aunque diferente en
función y forma, es esencial para el funcionamiento del cuerpo en su totalidad.
Esta metáfora no solo subraya la importancia de cada individuo dentro de la
comunidad, sino que también enfatiza la interdependencia y la necesidad de
trabajar juntos en armonía.

Pablo comienza explicando que, al igual que el cuerpo humano tiene


muchas partes, la iglesia también está compuesta por muchos miembros, cada
uno con un don espiritual único. Ninguna parte del cuerpo puede decir que no
necesita de otra, así como ningún miembro de la comunidad puede considerarse
independiente de los demás. Esta enseñanza es crucial para entender la
naturaleza de la iglesia como una entidad cohesiva donde cada persona tiene un
papel valioso y específico.

El propósito de Pablo al utilizar esta metáfora es doble: primero, fomentar la


unidad entre los creyentes, destacando que todos son igualmente importantes y
necesarios; segundo, reconocer y valorar la diversidad de dones y talentos que
existen dentro de la comunidad. Este enfoque no solo promueve la colaboración y
el respeto mutuo, sino que también permite que la iglesia funcione de manera más
efectiva y eficiente en su misión.

2
Marco Teórico

“Un solo cuerpo” en la Primera Carta a los Corintios 1

La idea que repite san Pablo a lo largo de su magisterio en muchos sitios,


especialmente en la Primera Carta a los Corintios. Dos se hacen un solo cuerpo,
nos dice san Pablo. Y el cuerpo del esposo no es cuerpo del esposo. Y el cuerpo
de la esposa ya no es suyo, porque se lo ha regalado a alguien. Los que habéis
recibido del Señor el regalo de la vocación al matrimonio soléis llevar en el anular
una alianza, que no es sólo un adorno, que nos dice “este cuerpo, esta carne, ya
no es mía, porque se la he regalado a otra persona, tiene dueño”. Dos una sola
carne, dos un solo cuerpo. Pues así es también Cristo, dice san Pablo.

El Pan Y el Cáliz

Son dos textos que hacen referencia lo que nosotros llamaríamos la


Eucaristía, a la presencia real de Jesucristo bajo las especies del pan y del vino. El
cáliz de la bendición que bendecimos, ¿no es comunión de la sangre de Cristo? Y
el pan que partimos, ¿no es comunión del cuerpo de Cristo? No, es comunión,
pero comunión de verdad, con un sentido mucho más profundo del que a veces
pensamos. Nosotros, siendo muchos, formamos un solo cuerpo.

El cuerpo no es un trozo, como si tuviéramos varias partes que las juntamos


y hacemos con ellas una unidad más grande. No se trata de eso, no. Tu cuerpo
eres tú, tú mismo en cuanto que puedes expresarte y relacionarte. Tomad, comed:
esto es mi cuerpo, y al comer el cuerpo tú te conviertes en aquello que comes.
Pag.82

La imagen del pan es particularmente significativa. Al ser un solo pan del


cual todos los miembros de la iglesia participan, se refuerza la idea de que,
aunque son muchos, forman un solo cuerpo. Cada vez que los creyentes
participan de la Eucaristía, están recordando y reafirmando su unidad en Cristo.

3
Esta práctica no solo tiene un profundo significado espiritual, sino que también
tiene implicaciones prácticas para la vida comunitaria, promoviendo la cohesión y
el sentido de pertenencia entre los miembros.

El cáliz, o la copa de bendición, representa la sangre de Cristo derramada


por la salvación de todos. Al participar del cáliz, los creyentes comparten en la
redención que Cristo ofrece, reforzando así su identidad común y su compromiso
mutuo. Esta participación conjunta en el cáliz también sirve como un recordatorio
de la alianza nueva y eterna establecida por Cristo, un pacto que une a todos los
creyentes en un solo cuerpo.

Pablo, al destacar la importancia del pan y el cáliz en la comunión, está


llamando a la iglesia de Corinto a vivir de manera coherente con la realidad
espiritual que profesan.

Los Miembros del Cuerpo

Todos los miembros del cuerpo, a pesar de ser muchos son un solo
cuerpo, así es también Cristo. Cristo es un solo cuerpo y muchos miembros. Así
que tú ¿quién eres? Pues eres cuerpo de Cristo. Tú eres miembro de Cristo.
Distintos pero el mismo. Vosotros sois el cuerpo de Cristo, y miembros cada uno.
Pág. 83

Cualquier división entre hermanos es una división dentro del cuerpo mismo
de Jesucristo. Porque tú ya no eres tú. Igual que el esposo y la esposa, después
de celebrar el sacramento del Matrimonio, salen por la puerta del templo habiendo
dejado de ser lo que eran y empezando a ser una cosa nueva. Así tú en el
momento en que recibiste los sacramentos de la iniciación: ser bautizados, comer
y beber te convierte en el cuerpo de Jesucristo. Tú eres cuerpo de Jesucristo. Tu
carne que es débil, herida por el pecado original, inclinada al pecado y muchas
veces pecadora, tu carne ya no es tuya. Es cuerpo de Jesucristo.

Este pasaje subraya la importancia de la unidad y la cooperación dentro de


la comunidad cristiana, destacando que todos los miembros, con sus diferencias,
contribuyen al bienestar del cuerpo entero.

4
El Cuerpo es para el Señor

Tu cuerpo es cuerpo de Jesucristo. Lleva cuidado donde lo metes, donde lo


colocas. Había un problema en la Iglesia primitiva sobre la comida y la bebida, los
alimentos lícitos o alimentos ilícitos. Todos los alimentos son lícitos, no hay
alimentos ilícitos. Pero en el Antiguo Testamento encontramos prohibiciones,
alimentos que no se pueden comer.

San Pablo con gran paciencia, con caridad y con claridad les explica: no es
lo mismo. Una cosa es la alimentación y otra muy distinta el uso que haces de la
sexualidad, son cosas distintas. Tu cuerpo ya no es tuyo, es el cuerpo de
Jesucristo. Lo que tú haces con tu cuerpo lo estás haciendo con el cuerpo de
Jesucristo. Párate y piensa un poco. Pues estamos hablando del cuerpo de Cristo.
Tu cuerpo se ha hecho un solo cuerpo con Cristo, es cuerpo de Cristo. De modo
distinto a como bajo las especies eucarísticas está presente Jesucristo,
ciertamente. De modo distinto, pero es el mismo cuerpo. Los muchos son un solo
cuerpo. Con lo cual, lo que tú haces con tu cuerpo lleva consigo una dignidad, una
responsabilidad muy grande. Pág.85

La de vivir una vivir una vida santa y pura, reconociendo que el cuerpo no
solo es un instrumento para los deseos personales, sino un medio para glorificar a
Dios y reflejar su presencia en nuestras vidas.

El Cuerpo Resucita

Y sigue diciendo san Pablo, así que si Jesucristo ha resucitado los muertos
van a resucitar, dice. Porque Cristo ha resucitado y tú eres un solo cuerpo con Él,
y no va a estar el mismo cuerpo al mismo tiempo vivo y muerto. Se usa una
expresión que va mucho más allá. No sólo es que, como Cristo ha resucitado tú
vas a resucitar, sino que tú ya has resucitado: habéis resucitado con Él, por la fe
en la fuerza de Dios que lo resucitó de los muertos. Pero el pensamiento es el

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mismo: un solo cuerpo que ya ha pasado de la muerte a la vida. Por lo cual tú
tienes ya la primicia, ése es el término que usa, seguridad, arras, garantía de que
tú vas a resucitar. Porque en cierto modo, esto no lo vemos en esta carta que nos
ocupa, pero se deduce de allí, tú ya has resucitado. Por eso si Cristo ha resucitado
tú vas a resucitar. Porque tú has sido bautizado, has comido, has bebido, formas
un solo cuerpo.

La esperanza cristiana en la resurrección corporal, basada en la


resurrección de Jesús y la transformación futura que los creyentes experimentarán
destacando la continuidad de nuestra identidad y la comunión con cristo y entre
nosotros.

Pecáis Contra Cristo

Se habla del amor fraterno. San Pablo está hablando de la carne sacrificada
a los ídolos39. Tú, por hacer una acción que, en sí misma no es mala, estás
causando escándalo, estás haciendo que un hermano tuyo, en principio más débil
o con menos conocimientos que tú, cometa un pecado por tu culpa. Jesucristo a
muerto para salvar a ese hermano. Y eso lo vemos con más claridad si
entendemos lo de un solo cuerpo.

Cuando estás haciendo un desprecio a tu hermano, cuando estás hablando


mal de él o lo estás odiando en tu corazón, estás matando al cuerpo de Cristo.
Porque tu hermano, que ha sido bautizado, ha comido y ha bebido, es también
cuerpo de Cristo. Lo que dice san Pablo en esta carta sobre el cuerpo no es una
alegoría, no es una comparación ni una parábola. No es un modo de hablar, sino
que es real. Tú eres cuerpo de Jesucristo. Tu carne débil, limitada, inclinada al
pecado y pecadora, es carne de Jesucristo, porque los dos somos una sola carne.
Pág.88

Recalca la importancia de entender que nuestros cuerpos no son nuestros


para usar como queramos, sino que deben ser utilizados para honrar a Dios y
reflejar nuestra relación con cristo.
6
Conclusiones

En conclusión, la primera carta a los corintios, escrita por el apóstol Pablo,


aborda varios temas relacionados con la unidad y la santidad del cuerpo tanto
individual como el cuerpo de cristo.

Pablo utilizo la metáfora del cuerpo humano para describir la iglesia, cada
miembro tiene un papel y una función única, y todos son necesarios para el
bienestar del cuerpo entero.

El pan y el cáliz representa la comunión en la sangre y el cuerpo de Cristo


durante la Eucaristía o la Cena del señor, compartir el pan y el cáliz nos recuerda
que, aunque somos muchos, formamos un solo cuerpo porque participamos del
mismo pan.

La interdependencia entre los miembros resalta la importancia de cuidar y


valorar cada uno. El cuerpo no es solo una entidad física, sino que tiene un
propósito espiritual y pertenece al señor. Parte importante es que resalta la
resurrección de Cristo es la garantía de que también los creyentes experimentarán
la resurrección corporal.

La sensibilidad y el amor hacia los demás son cruciales para mantener la


unidad y la santidad del cuerpo de cristo.

La carta de los corintios enfatiza la importancia de la unidad, la santidad y la


interdependencia dentro del cuerpo de Cristo. Los creyentes son llamados a
honrar a Dios con sus cuerpos, a cuidar unos de otros a vivir en comunión,
reflejando la resurrección y la vida nueva en Cristo.

7
Bibliografía

García López, J. A. (2017). Un solo cuerpo en la Primera Carta a los


Corintios. Instituto Tecnológico San Fulgencio.

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