TEORIA GENERAL DEL PROCESO; UNIDAD 8:
Actos procesales :Hechos voluntarios que tienen por efecto directo e inmediato:
CONSTITUCIÓN, DESENVOLVIMIENTO, EXTINCIÓN del PROCESO, sea que procedan
de: LAS PARTES (O PETICIONARIOS) o sus AUXILIARES, DEL JUEZ O SUS
AUXILIARES, O DE TERCEROS.
Constituyen manifestaciones VOLUNATRIAS de quienes los cumplen. No hay que confundirlos
con los HECHOS PROCESALES: Sucesos o acontecimientos susceptibles de producir los mismos
efectos. (Ej. Fallecimiento o incapacidad de alguna de las partes, transcurso del tiempo, etc).
Estos actos procesales que se cumplen en el trámite judicial están de tal modo concatenados entre
sí, que cada uno de ellos es una consecuencia del anterior y antecedente del posterior. Son
cumplidos por los sujetos procesales y demás intervinientes en virtud del ejercicio de poderes y
cumplimiento de deberes legalmente regulados.
Al ser una especie de acto jurídico, para su validez debe ser realizado con discernimiento, intención
y libertad. Quien realice un acto procesal, (sea un órgano jurisdiccional, sea una de las partes o un
tercero), debe tener “capacidad” para efectuar dicha actividad, siendo su ausencia, causal de nulidad
del acto.
Palacio, define a los actos procesales como “los hechos voluntarios que tienen por efecto directo e
inmediato la constitución, el desenvolvimiento o la extinción del proceso, sea que procedan de las
partes (o peticionarios) o de sus auxiliares, del órgano jurisdiccional (o arbitral) o de sus auxiliares,
o de terceros vinculados a aquél con motivo de una designación, citación o requerimiento
destinados al cumplimiento de una función determinada”.
Clasificación: Según el sujeto de quien emana:
-ACTOS DEL TRIBUNAL
Comprendiendo no sólo los actos cumplidos por el juez sino también los realizados por los otros
funcionarios y empleados organizados dentro de la actividad.
Dentro de esta categoría de actos debemos distinguir entre los actos de decisión y los de gobierno.
a) Actos de decisión, que son aquellos que tienden a resolver el proceso, se subclasifican en
sentencias, autos y decretos. La sentencia es la decisión del juez que se produce cuando se pone fin
al proceso de conocimiento después de su integral tramitación, decidiendo sobre el fundamento de
las pretensiones hechas valer por las partes. Es el principal acto decisorio del tribunal y constituye,
generalmente, el último eslabón de la cadena.
Los autos interlocutorios resuelven cuestiones que guardan vinculación con la tramitación que se
suscita durante el curso del procedimiento y cuya resolución previa es menester. Resuelven
cuestiones que requieren sustanciación, planteadas durante el curso del proceso. Es todo
pronunciamiento del tribunal que pone fin a un incidente o a un artículo dentro del proceso. En esta
categoría debemos incluir a los autos homologatorios, que tienen por objeto dejar firme una
transacción o un acuerdo celebrado entre las partes. Se trata de un auto y no de una sentencia,
porque lo que resuelve es solamente un artículo de la transacción, que puede ser distinto del
contenido de la plataforma fáctica (demanda y contestación). Los decretos o providencias son
resoluciones judiciales de mero trámite que sirven para impulsar el procedimiento. Tienden al
desarrollo del proceso y permiten su avance hacia la decisión final. A través de estas providencias el
juez va conduciendo el proceso. El Código Procesal Civil y Comercial de Córdoba distingue entre
decretos de mero trámite (art. 117 inc. 1 C.P.C.).
1. a) ACTOS DE DECISION
+SENTENCIAS
+UTOS INTERLOCUTORIOS
+DECRETOS o PROVIDENCIAS
b) Actos de gobierno, que son aquellos que tienden a la impulsión y conducción del proceso se
subclasifican en actos de dirección, de comunicación y de documentación.
Son actos de dirección quellas atribuciones que tiene el juez (o el fiscal, en su caso) para llevar
adelante la actividad que se cumple en el proceso con orden y corrección. Se manifiesta, asimismo,
en la facultad conferida por la ley al juzgador para imponer sanciones a todos los sujetos que con su
conducta obstaculicen la tarea de administrar justicia y en la potestad de emplear la fuerza pública
para el cumplimiento de las resoluciones judiciales.
Los actos de comunicación son aquellos por los que se comunica de una manera auténtica una
resolución u otra actuación jurisdiccional. Son todos los actos tendientes a dar noticias de las
resoluciones jurisdiccionales. Entre ellos, podemos mencionar a los oficios, exhortos, rogatorias,
notificaciones, traslados, vistas, etcétera.
Son actos de documentación aquellos que tienen por finalidad la formación material de los
expedientes con la incorporación de todas las actuaciones que se realicen con intervención del
tribunal y la de otorgarles el carácter de instrumentos públicos, así como también la de custodiar y
conservar las resoluciones jurisdiccionales (protocolo de sentencias y autos).
1. b) ACTOS DE GOBIERNO
+DE DIRECCION
+DE COMUNICACION
+DE DOCUMENTACION
ACTOS DE LAS PARTES
Emanados de cualquiera de los otros sujetos procesales: actores, demandados, peticionantes y
terceros intervinientes en el proceso civil; también incluimos los actos realizados por el acusador, el
imputado, el querellante y el ministerio público en el proceso penal. Se incluyen los actos
cumplidos por los colaboradores de aquellos como los realizados por el representante legal, el
procurador, el asesor letrado, el consultor técnico, etcétera. Estos actos están destinados,
fundamentalmente, a la afirmación de los hechos y a la aportación de pruebas.
ACTOS DE TERCEROS
Hacen referencia a la actividad que cumplen aquellos sujetos que sin ser parte, ni integrar el órgano
jurisdiccional, participan (facultativa o imperativamente) en el proceso. Estas personas intervienen
sin vinculación a la autoridad con respecto al tribunal (sin dependencia jerárquica) y sin asumir la
posición de parte ni de colaborador de éstas. Se incluye dentro de esta categoría, entre otros, los
actos realizados por testigos, peritos, fiadores de medidas cautelares, depositarios de bienes
embargados, intérpretes, etcétera.
Clasificación según el objeto
ACTOS DE INICIACIÓN:son aquellos que tiene por finalidad dar comienzo a un proceso. En el
proceso civil el acto típico de iniciación es la demanda, aunque a título excepcional puede
comenzarse el proceso con actos anteriores a la interposición de la demanda, como algunas medidas
cautelares (embargo preventivo, art. 466 C.P.C.) o las medidas preparatorias en el juicio ordinario
(art. 485 C.P.C.). En el proceso penal podemos mencionar como actos de iniciación a la etapa de
investigación fiscal (o en algunos casos jurisdiccional) preparatoria para los delitos de acción
pública (art. 301 y ss. C.P.P.).
ACTOS DE DESARROLLO: son aquellos que, una vez producida la iniciación del proceso, están
dirigidos a impulsar el proceso para llegar a la resolución de éste. Atendiendo a estas circunstancias
se pueden subclasificar en a) Actos de instrucción y b) Actos de dirección.
a) Actos de instrucción son los actos realizados por las partes tendientes a introducir al proceso las
cuestiones de hecho y de derecho esgrimidas como fundamento de sus respectivas pretensiones. A
tal fin, se puede incluir dentro esta categoría a los actos de alegación y los de prueba.
b) Actos de dirección que tienen como finalidad dirigir el proceso. Pueden subdividirse en actos de
ordenación, de comunicación, de documentación y cautelares.
“Son actos de ordenación los que tienden a encausar el proceso a través de sus diversas etapas, sea
impulsándolo para lograr el tránsito de una a otra de éstas, sea admitiendo o rechazando las
peticiones formuladas por las partes, sea impugnando los actos que se estiman defectuosos o
injustos” (Palacio).
Son actos de comunicación o de transmisión aquellos que tiene por finalidad poner en
conocimiento de una manera auténtica una resolución jurisdiccional, ya sea a las partes, a los
terceros interesados o a funcionarios judiciales o administrativos.
Son actos de documentación aquellos mediante los cuales se incorporan al proceso los distintos
escritos y documentos que introducen las partes y los terceros y que contribuyen a la formación del
expediente judicial. También comprenden las actuaciones realizadas por los secretarios y empleados
judiciales mediante la expedición de certificados, providencias o testimonios en el expediente.
Son actos cautelares aquellos que tienden a asegurar el cumplimiento de lo efectivamente resuelto
por el tribunal. Entre ellos, se puede mencionar al embargo, anotación de litis, prohibición de
innovar, intervención judicial, secuestro, etcétera.
ACTOS DE CONCLUCION: son aquellos que tienen por objeto dar fin al proceso. El típico acto
procesal que pone fin al proceso judicial es la sentencia, que puede completarse con las actividades
tendientes al efectivo cumplimiento de ésta mediante la realización de los bienes del deudor a favor
del ejecutante (ejecución de sentencia).
Modo Normal: Sentencia;
Existen, asimismo, modos llamados “anormales” de conclusión del proceso, que pueden provenir de
declaraciones de voluntad formuladas por una o ambas partes (allanamiento, desistimiento,
transacción y conciliación) o ser la consecuencia de la inactividad de la parte que tiene el deber de
impulsar el procedimiento, por el tiempo que establece la ley (caducidad o perención de instancia),
a los que la ley le atribuye efectos extintivos del procedimiento.
Modos Anormales: Desistimiento, allanamiento, Conciliación, Transacción, Caducidad de
Instancia. Proceso Penal: Sobreseimiento, Juicio Abreviado, Probation
ELEMENTOS DEL ACTO PROCESAL:
SUJETO : pueden provenir del órgano jurisdiccional (tribunal y sus auxiliares), de las
partes (o peticionarios), sus letrados, procuradores o auxiliares, de los funcionarios del
ministerio público y de los terceros directamente vinculados al proceso.
OBJETO : El acto procesal puede versar sobre una cosa (v.gr., una medida cautelar sobre
un bien mueble o inmueble); sobre una persona (por ejemplo, un testigo) o sobre un hecho
(v.gr., el contenido de un testimonio). Dicho objeto debe ser idóneo, o sea apto para lograr
la finalidad pretendida por quien realiza el acto y jurídicamente posible, es decir, no
prohibida por la ley.
ACTIVIDAD: e refiere a las tres dimensiones en que dicha actividad debe ser analizada: la
forma, el lugar y el tiempo.
La forma de los actos procesales
La forma constituye el elemento externo de la estructura del acto procesal. “Es la disposición
mediante la cual el acto procesal se exterioriza, saliendo del dominio puramente intelectual de quien
lo cumple para penetrar en el ámbito de la realidad objetiva” (Palacio).
Según la concepción de Clariá Olmedo, quien distingue entre las siguientes categorías o criterios:
1)Actos con formalidad imperativa, para los cuales resulta inevitable la observancia a lo previsto
por la ley: actos estrictamente formales;
2)Actos con formalidad no imperativa, respecto de los cuales la previsión legal puede no ser
observada: actos meramente formales;
3)Actos no formales, es decir, sin previsión alguna de formalidad: libre actividad. Cuando la
realización del acto se prevé sin establecerse formalidad alguna para la expresión de voluntad o de
ciencia, nos hallamos dentro del campo de la libre elección de formalidades.
Como regla general, podemos señalar como formalidades de los actos procesales las siguientes:
Idioma nacional.
Para toda expresión hablada u escrita que debe tener lugar en el proceso judicial corresponde
utilizar el idioma nacional.
Publicidad o reserva de las actuaciones.
Con respecto a las partes, en el proceso civil, a diferencia de lo que ocurre en el proceso penal o en
materia de familia, la regla es la no reserva de las actuaciones. También las sentencias deben ser de
conocimiento público. Sin embargo, la ley o el tribunal, puede disponer el secreto o reserva de
determinadas actuaciones cuando estén involucradas cuestiones de orden público o de seguridad o
protección de algunas de las partes
Forma de los escritos judiciales.
En cuanto a las formalidades de los escritos judiciales, nuestro ordenamiento adjetivo civil y
comercial local expresa que en las actas, autos y demás actuaciones no se usarán abreviaturas ni
números, excepto cuando se enuncien disposiciones legales, debiéndose salvar al final las
testaciones, entrelíneas y enmiendas. En los decretos de mero trámite, podrán consignarse las fechas
y horas en números (art. 36 C.P.C.)
Constitución de domicilio.
Otra de las formalidades relativas a las actuaciones en general dentro del proceso judicial es el
relacionado con la constitución en la primera oportunidad que se presente al juicio de un domicilio
procesal dentro del radio que para cada sede establezca el Tribunal Superior de Justicia, sin lo cual
no podrá ser oído (v.gr., art. 88 C.P.C.; art. 166 C.P.P.). DOMICILIO ARTICULO 40 (C.P.C.C.). En
las mismas oportunidades debe denunciarse el domicilio real de la persona patrocinada o
representada.
CATEGORIAS DE DOMICILIO
REAL
LEGAL
ESPECIAL: a)Extrajudicial y b)Judicial (Procesal o ad-litem)
EFECTOS:
1. Todas la notificaciones del proceso deben realizarse en el domicilio procesal, salvo que la ley
establezca que deba serlo en el Real.
2. Falta de Constitución de Domicilio Procesal: Notificación Automática o “Ministerio Legis”. (Art.
134 cpcc)
3. Falta de Denuncia de Domicilio Real: Las resoluciones notifican en el constituido y a falta de
este Notificación automática.
4. Subsistencia: Los domicilios subsisten hasta la terminación del juicio y mientras no se
constituyan o denuncien otros.
5. Todo cambio de domicilio debe notificarse personalmente o por cedula.
Función documental.
Toda la actividad que se cumple en el proceso judicial debe quedar documentada en folios los que
unidos en legajo, constituyen lo que se denomina “expediente judicial”. En estos folios constará el
íntegro desarrollo de los actos o el mero cumplimiento de ellos, con el agregado de algunas
circunstancias o detalles. Debe agregarse como otra formalidad esencial de la actividad procesal la
protocolización de las sentencias y de los autos y la función práctica que cumple en el proceso lo
que se conoce por documentación derivada: duplicados y copias.
El lugar donde se desarrollan los actos procesales
Como regla, la actividad debe cumplirse en la sede del tribunal donde está radicado el proceso y en
los ambientes destinados a esos fines. Como excepción, puede el juez cumplir actos por sí, o por
delegación en personal subalterno en otro lugar dentro de la circunscripción territorial de su asiento
(v.gr., arts. 61 y 62 C.P.C.; 130 y 139 C.P.P.; art. 17, ley 7987). De lo contrario, debe actuar vía del
exhorto o con arreglo a las leyes convenio sobre auxilio y comunicación entre tribunales judiciales
(11) (art. 63 C.P.C.)
Se establece que los expedientes en trámite no podrán ser retirados del tribunal salvo para evacuar
traslados o vistas; para confeccionar cédulas de notificación, providencias, oficios o exhortos;
cuando lo requieran para el cumplimiento de sus funciones los peritos, los martilleros y los
miembros del ministerio público o en los demás casos que las leyes determinen (art. 69 C.P.C.). No
obstante lo dispuesto, el secretario podrá autorizar el retiro del expediente a los letrados y
procuradores que intervengan en el pleito, siempre que el estado de éste lo permita. El préstamo del
expediente no se hará por más de tres días (art. 70 C.P.C.) y su entrega se hará siempre bajo recibo,
a cuyo efecto el actuario llevará un libro especial (art. 72 C.P.C.)
El tiempo en el proceso
También el tiempo es un elemento constante en la actividad procesal. Como regla, la eficacia de los
actos procesales depende de su realización en el momento oportuno. De allí que la ley haya debido
reglamentar cuidadosamente la incidencia del tiempo en el desenvolvimiento del proceso.
Los actos procesales, en general, deben ser cumplidos en días y horas hábiles, bajo pena de nulidad.
Sin embargo, los días y horas inhábiles pueden ser habilitados a esos fines conforme lo establezca la
ley (art. 42 C.P.C.; art. 130 C.P.P.; art. 17, ley 7987).
Son días hábiles todos los días del año, con excepción de los sábados, domingos y feriados, o los
declarados inhábiles por leyes, decretos y resoluciones del Tribunal Superior de Justicia (Ej.:
durante la feria judicial), (art. 43, primer párrafo, C.P.C.). Se entiende por horas hábiles las
comprendidas entre las siete y las veinte (art. 43, in fine, C.P.C.). Los jueces pueden habilitar los
días y horas inhábiles, sin recurso alguno, cuando hubiere riesgo de quedar ilusoria una providencia
judicial o de frustrarse, por la demora, alguna diligencia importante para acreditar o asegurar el
derecho de los litigantes, o cuando el asunto fuere urgente (art. 44 C.P.C., art. 130 C.P.P.).
Suspensión de los plazos procesales
El pedido de suspensión, que se tramitará como incidente (trámite de juicio abreviado) deberá ser
formulado dentro de los cinco días del cese del impedimento (art. 46 segundo párrafo, C.P.C.).
También establece que el tribunal podrá declarar la suspensión de oficio, cuando el impedimento
fuera notorio, debiendo, en todos los casos, indicar el momento en que el plazo se reanudará, lo que
se producirá automáticamente (art. 46 in fine C.P.C.). Asimismo, las partes, de común acuerdo
formulado por escrito, podrán suspender los plazos por un lapso no mayor de seis meses.
Clasificación de los plazos procesales
Por su origen: plazos legales, judiciales o convencionales
Los primeros son aquellos cuya duración se halla expresamente establecido por la ley. Constituyen
la gran mayoría de los que rigen en el proceso judicial. Tales, por ejemplo, el plazo de diez días para
contestar la demanda en un juicio ordinario (art. 193 C.P.C.).
Son judiciales aquellos que la ley permite que sean fijados por el tribunal o por el juez. En estos
casos, la determinación del momento de realización del acto procesal queda a la entera
discrecionalidad del tribunal u órgano jurisdiccional que está entendiendo en la causa. Por ejemplo,
el plazo de comparendo cuando la persona no se encuentre en el lugar del juicio.
Son convencionales aquellos que, por delegación legal se le acuerda a las partes la facultad de
fijarlos de común acuerdo. Rige al respecto la autonomía de la voluntad de las partes que
intervienen en el proceso judicial. Por ejemplo la abreviación o suspensión convencional prevista en
el art. 51 C.P.C.
Por su oportunidad: plazos iniciales o finales
Los iniciales fijan el momento en que comienza o debe comenzar el acto procesal. Son menos
numerosos que los plazos finales. El supuesto más común de este tipo de plazos es el de las
audiencias, que no pueden fijarse sino hasta después de un determinado número de días que el
Código establece, o sólo pueden fijarse después de realizada determinada actividad procesal, v.gr. el
art. 59 C.P.C.
Por el cómputo: plazos individuales o comunes.
Son individuales los plazos que se conceden independientemente a cada una de las partes para la
ejecución de uno o más actos procesales, aun en el caso de que, como ocurre en el litis consorcio,
actúe más de una persona en la misma posición de parte.
Son comunes, en cambio, aquellos plazos que se acuerdan en forma conjunta a todas los litigantes,
a fin de que realicen uno o más actos procesales de la misma índole. Para que los referidos plazos se
computen en forma simultánea para todas las partes que intervienen en el proceso se requiere un
vencimiento uniforme, estableciéndose que comenzarán a correr a partir de la última notificación
que se efectúe a los litigantes.
Por las personas a quienes afectan: plazos del tribunal o de las partes
Los plazos normalmente se refieren a las partes, tales como el plazo para comparecer, contestar la
demanda, oponer excepciones, ofrecer pruebas, expresar agravios, etc. pero pueden referirse
igualmente a alguna actividad que debe realizar el juez, el tribunal o sus auxiliares. Así, por
ejemplo, el plazo para dictar resoluciones judiciales (art. 121 C.P.C.).
Por sus efectos: plazos meramente ordenatorios, prorrogables o improrrogables
Son ordenatorios aquellos plazos que están fijados por la ley procesal a los fines de que los actos
procesales se cumplan con un orden, pero su incumplimiento no acarrea ninguna consecuencia
gravosa.
Son prorrogables aquellos que tienen la posibilidad de extenderse a un número mayor de días que
los señalados por la ley o por el juez para el cumplimiento de determinada actividad procesal. En
efecto, un plazo es prorrogable “cuando cabe prolongarlo a raíz de una petición unilateral en ese
sentido formulada con anterioridad a su vencimiento” (12), v.gr. arts. 124 y 498 C.P.C..
Son improrrogables aquellos que no tienen la posibilidad de extenderse más allá de lo señalado por
la ley o por el juez. Se debe distinguir, dentro de este grupo entre los plazos no fatales y los plazos
fatales o perentorios.
Son plazos no fatales aquellos que requieren un acto de la parte contraria para producir la
caducidad del acto procesal. Nuestro ordenamiento procesal civil y comercial establece como regla,
que los plazos procesales son improrrogables, pero las partes podrán cumplir el acto motivo de la
diligencia, no obstante estar vencidos, mientras no se les haya acusado la rebeldía, salvo que fueren
fatales (art. 47 C.P.C.).
son plazos fatales o perentorios aquellos que vencidos producen la caducidad del derecho sin
necesidad de actividad alguna del juez ni de la parte contraria. La extinción del derecho se produce
por la sola naturaleza del término, es decir, que se realiza por el ministerio de la ley (arts. 47 y 49
C.P.C.).
¿Cómo se computan los Plazos Procesales?
Art. 157 CPCCM . Desde el día siguiente al de la notificación. . No se cuentan el día de la
notificación . No se cuentan los días inhábiles.
LA COMUNICACIÓN PROCESAL:
Acto procesal mediante el cual se hace conocer de una manera auténtica una resolución
jurisdiccional. La regla general es que todos los actos procesales deben ser comunicados a las
partes. Palacio define a los actos procesales de comunicación o transmisión, como “aquellos que
tienen por objeto poner en conocimiento de las partes, de los terceros (peritos, testigos, etc.) o de
funcionarios judiciales o administrativos, sea una petición formulada en el proceso o el contenido
de una resolución judicial”. La comunicación procesal es necesaria por múltiples motivos; en
primer lugar, es esencial para las partes en razón del principio del contradictorio.
Clases de comunicación
MEDIOS de comunicación: Los medios deben ser idóneos para cumplir con su finalidad, esto es,
poner en conocimiento de una manera fehaciente una petición formulada o el contenido de una
resolución judicial. Entre ellos podemos mencionar.
TRASLADOS Y VISTAS
Son los modos por los cuales se comunica a una de las partes las pretensiones o alegatos de la
contraria, a fin de que aquella emita una opinión al respecto. Al principio de contradicción
emergente de la garantía constitucional de la defensa en juicio responde la institución del traslado a
la que Palacio define como “aquellas providencias mediante las cuales los jueces o tribunales
deciden poner en conocimiento de las partes o de los terceros las peticiones encaminadas a obtener
una resolución capaz de afectarlos, concediéndoles de tal manera la oportunidad de formular
alegaciones o producir pruebas en apoyo de los derechos que estiman asistirles”.
OFICIO Y OFICIO LEY 22.172
Se denomina oficios a las comunicaciones escritas dirigidas a los órganos judiciales, a los
funcionarios de otros poderes del Estado, a particulares y a entidades privadas y suscriptas, según
los casos, por los jueces, secretarios o letrados patrocinantes de las partes o peticionarios. En efecto,
los oficios son los medios de comunicación que, en general, los jueces pueden cursar a otro órgano
jurisdiccional u otra autoridad a fin de encomendarles el cumplimiento de alguna diligencia
(recepción de prueba, embargo de bienes, etcétera), de requerirles informes sobre el estado de una
causa, o la remisión de algún expediente, etcétera.
En la actualidad, la ley 22.172, aprobatoria del convenio celebrado entre la Nación y la provincia de
Santa Fe, erige al oficio en el medio de comunicación normal entre todos los jueces de la República,
sean nacionales o provinciales. En efecto, el art. 1º de la citada ley, expresa que “la comunicación
entre los tribunales de distinta jurisdicción territorial se realizará directamente por oficio, sin
distinción de grado o clase, siempre que ejerzan la misma competencia en razón de la materia”.
Dicho oficio no requiere legalización y debe contener, conforme el art. 3º de la ley: a) Designación
y número del tribunal y secretaría, nombre del juez y secretario; b) Nombre de las partes, objeto o
naturaleza del juicio y el valor pecuniario, si existiera; c) Mención sobre la competencia del tribunal
oficiante; d) Transcripción de las resoluciones que deban notificarse o cumplirse y su objeto
claramente expresado si no resultare de la resolución transcripta; e) Nombre de las personas
autorizadas para intervenir en el trámite; f) El sello del tribunal y la firma del juez y del secretario
en cada una de sus hojas.
EXHORTOS
Son los medios de comunicación de un órgano jurisdiccional a otro de igual jerarquía de la misma
jurisdicción o de otra distinta, con el objeto de requerirles el cumplimiento de determinadas
diligencias (notificaciones, recepción de pruebas, medidas cautelares, etcétera), o para hacerles
conocer resoluciones adoptadas con motivo de una cuestión de competencia planteada por vía de
inhibitoria. Sin embargo, en virtud de lo dispuesto por la mencionada ley 22.172, el exhorto sólo es
utilizable, en nuestro ordenamiento jurídico, para las comunicaciones entre los distintos tribunales
de la provincia de Córdoba.
NOTIFICACIONES
Palacio define a las notificaciones como “los actos mediante los cuales se pone en conocimiento de
las partes, o de terceros, el contenido de una resolución judicial”. Señala el autor que estas
actuaciones vienen a constituir un complemento ineludible de los traslados y las vistas, pues sólo a
partir de la notificación de las resoluciones que los confieren nace, para su destinatario, la carga de
contestarlos. Asimismo, para que comiencen a producir efectos las resoluciones judiciales, deben
ser notificadas con arreglo a lo que disponen las leyes procesales. Al respecto, el art. 142 C.P.C.,
establece como regla, que las providencias y resoluciones judiciales no obligan si no son notificadas
con arreglo a la ley.
Tipos de notificación
a)Tacita o ficta: cuando el acto de transmisión se repute verificado por disposición de la ley o a raíz
de actitudes asumidas por las partes o sus auxiliares. (los martes y viernes; retiro del exp.)
b)Expresa: cuando existe un efectivo acto de transmisión de conocimiento a través del acto
procesal de que se trata. (firma en el exp. Cedula, acta notarial, edicto, etc.)
Forma de las notificaciones
Los ordenamientos procesales distinguen, como formas de notificaciones, las siguientes:
1) A domicilio, por cédula o cualquier otro medio fehaciente realizado por un funcionario autorizado
(arts. 144 a 149 C.P.C.; art. 170 C.P.P.; art. 33 ley 7676; art. 21 ley 7987). La notificación por cédula
es la notificación a domicilio que se practica, con intervención de los auxiliares judiciales
designados por la ley, en el domicilio (procesal, real o convencional) de las partes o de sus
representantes.
2) En la oficina: mediante diligencia suscripta personalmente en el expediente (art. 150 C.P.C.; art.
169 C.P.P.).
3) Por retiro del expediente (art. 151 C.P.C.).
4) Por edictos (art. 152 C.P.C.; art. 171 C.P.P.)
5) Por ministerio de la ley (art. 153 C.P.C.; art. 20 ley 7987; art. 32. ley 7676).
Tiempo en que deben practicarse las notificaciones
Es una regla en todos los ordenamientos procesales que las providencias y resoluciones judiciales
no obligan si no son notificadas con arreglo a la ley, de allí la importancia de esta actuación
procedimental.
Así, el Código Procesal Penal de la Provincia establece, como regla general que las resoluciones y
requerimientos, cuando corresponda, se harán conocer en el término de 24 horas de dictadas, salvo
que se dispusiere un plazo menor, y no obligarán sino a las personas debidamente notificadas (art.
163 C.P.P.). El art. 45 C.P.C., expresa que los plazos judiciales correrán para cada interesado desde
su notificación respectiva o desde la última que se practique, no contándose en ningún caso el día en
que la diligencia tuviere lugar.
El tiempo en el proceso y plazos procesales.
El proceso como actividad dinámica se desarrolla en un espacio de tiempo y en ese lapso deben
cumplirse los diversos actos procesales que constituyen todo ese proceso desde el principio hasta el
fin.
Se llaman plazos en el proceso a los lapsos preestablecidos para la realización de los actos
procesales, individualmente o en conjunto, o para el cumplimiento de una actividad integrante de un
momento procesal o aun de todo el proceso. Por su parte, la expresión “término” queda limitada al
momento fijo del cumplimiento de la actividad (audiencia), o al momento final del plazo.