T1 de Qué Trata El Análisis Ruth Wodak
T1 de Qué Trata El Análisis Ruth Wodak
.,
\
'
1
Ruth Wodak
Michael Meyer
compiladores
MÉTODOS DE ANÁLISIS
CRÍTICO DEL DISCURSO
Serie CLA•DE•MA
Lingüística I Análi1is del discurso
CLA•DE•MA
Análisis del discurso MÉTODOS DE ANÁLISIS
y Lingüística CRÍTICO DEL DISCURSO
TEUN A. VAN DIJK El discurso como estructura y proceso
Estudios sobre el discurso l.
Una introducción multidisciplinaria
TEUN A. VAN DUK El discurso como interacción social
Estudios sobre el discurso 11.
Una introducción multidisciplinaria
JAN RENKEMA Introducción a los estilos
sobre el discurso RuthWodak
TEUN A. VAN DUK Ideología
Un enfoque multidisciplinario
Michael Meyer
GEOFFREY SAMPSON Sistemas de escritura
compiladores
Introducción lingüística
JEAN STAROBINSKI Las palabras bajo las palabras
Los anagramas de Ferdinand
de Saussure
Traducción de
GIORGIO RAIMONDO CARDONA Los lenguajes del saber Tumás Fernández Aúz y Beatriz Eguibar
Título del original inglés:
Methods of Critica! Discourse Analysis
English language edition published by Sage Publications of London, Thousand
Oaks and N ew Delhi
© For editorial arrangements and Chapters 1, 2 and 4 Ruth Wodak
and Michael Meyer 2001
© Chapter 3, Siegfried Jiger 2001
© Chapter 5, Teun van Dijk 2001
© Chapter 6, Norman Fairclough 2001
© Chapter 7, Ron Scollon 2001
Primera edición, abril de 2003, Barcelona AGRADECIMIENTOS ...... , , .....• , , ...... , ....... , ..... , , 11
Derechos reservados para todas las ediciones en castellano l. De qué trata el análisis crítico del discurso (ACD). Resumen
de su historia, sus conceptos fundamentales y sus desarrollos
© Editorial Gedisa, S.A. Ruth Wodak ....................................... . 17
Paseo Bonanova, 9 1º-1ª Observaciones preliminares ............. , .............. ' 17
08022 Barcelona (España) Para empezar: una breve historia sobre la formación de un «gru~
Tel. 93 253 09 04
po científico de iguales» ................... . 21
Fax 93 253 09 05
correo electrónico: gedisa@[Link] La historia de la lingüística crítica y del análisis c~Ít dei di~
http: //[Link] curso ............................................... . 22
Las n~cioes de «crítica», «ideología» y «poder» .......... . 29
ISBl'l: 84-7432-970-1 Cuestiones y perspectivas abiertas .... , , ....... , ...... , .. 32
Depósito legal: B. 19945-2003 Notas , ....... , , ...... , , ....... , , ....... , ........... . 33
Impreso por: Carvigraf
Cot, 31 - Ripollet 2. Entre la teoría, el método y la política: la ubicación de los en-
foques relacionados con el ACD
Impreso en España Michael Meyer .................... , ...... ,, .......... . 35
Printed in Spain El ACD como diferencia que establece diferencias , ..... , .. . 35
Queda prohibida la reproducción parcia! o total por cualquier medio de
La metodología del ACD , ...... , , ...... , , ...... , ..... . 40
impresión, en forma idéntica, extractada o modificada de esta versión castellana Fundamentos teóricos y objetivos . , , . , .... , , , ...... , . : 42
de la obra. Metodología de la obtención de datos ........... ' ..... . 48
lí
Metodología de la operacionalización y del análisis ..... . 50 El análisis del discurso discriminatorio: estudio del caso de la
Criterios para valorar la calidad ....................... · . 56 propuesta «Austria primero» realizada por el Partido de la Li-
Conclusión: el ACD visto entre dos luces ................ . 58 bertad de Austria en los años 1992-1993 . . . . . . . . . . . . . . . . . . 113
Notas .................. · · · .... · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · 59 Categorías de análisis . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 113
Argumentos a favor y en contra de la discriminación . , . , . 115
3. Discurso y conocimiento: aspectos teóricos y metodológicos La propuesta «Austria primero» ............... , . . . . . . 120
de la crítica del discurso y del análisis de dispositivos Resumen de conclusiones y procedimientos . . . . . . . . . . . . . . . 140
Siegfried ]dger ....................................... . 61 Para seguir leyendo ................................... , 141
Observaciones preliminares ............................ . 61 Notas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 141
Teoría del discurso , , ................................. . 62
La noción de discurso ...................... · ...... · · 62 5. La multidisciplinariedad del análisis crítico del discurso: un
68 alegato en favor de la diversidad
Discurso, conocimiento, poder, sociedad, sujeto ........ .
69 Te un A. van Dijk ............. , , ................ , . . . . . 14 3
Del discurso al dispositivo ............................ · ·
79 En favor de la diversidad ...... , , ............... , . . . . . . . 143
El método de análisis del discurso y los dispositivos ....... .
80 ¿Qué es el ACD? . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 144
La estructura del discurso ........................... .
86 El triángulo discurso-cognición-sociedad .... , . . . . . . . . . . . . 145
Sobre la cuestión de la completitud del análisis del discurso
¿Qué estructuras discursivas debemos analizar? ......... , . . 147
Pequeña caja de herramientas para la construcción del análisis
Niveles y dimensiones del ACD. Un ejemplo ....... , . . . . . . 149
del discurso ........ , ................................ . 87
Temas: macroestructuras semánticas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 152
Selección del «objeto» a investigar, justificación del método Significados locales . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 154
y sugerencias de investigación pragmática para evitar atajos La relevancia de las estructuras «formales» sutiles ..... , , , 158
y simplificaciones ................................ · · 88
Modelos contextuales . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 164
Método .......................... ················· 89
Modelos de acontecimientos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 165
Procesar el material ............................... · · 90 Cognición social . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 167
Consideraciones iniciales sobre el análisis de dispositivos ... . 93 Discurso y sociedad , . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 170
El conocimiento en las acciones .................... · · · 96
Observaciones finales ............ , , , ............... , , . . 174
El conocimiento en las manifestaciones y en las materializa- Para seguir leyendo ............ ,,,, ............... ,,... 176
ciones ........................................... . 97
Notas ...... , ........ , . , .... , ....... , , ....... , , ..... , 99 6. El análisis crítico del discurso como método para la investi-
gación en ciencias sociales
4. El enfoque histórico del discurso Norman Fairclough . ........... , ............... , . . . . . . . 179
Ruth Wodak ............................ · · · · .... · · · · · 101 Ubicación teorética del ACD: el discurso como un momento
Definición del enfoque ................... · · · · · ... · · · · · · 101 de las prácticas sociales . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 180
Trasfondo teorético .................... · · · · .... · · · · · 101 El marco analítico del ACD ........................... , 184
La noción de «discurso» .......................... · · · 104 Ejemplo: las representaciones del cambio en la «economía
La historia del enfoque histórico del discurso ............. . 109 global. . . . . . . .. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 187
El programa de investigación ...................... · · · 109 Enfoque sobre un problema social que tiene un aspecto semió-
Los discursos políticos y discriminatorios ............. . 110 ~ ... ·················· ..... 1~
Identificar los obstáculos para poder abordarlos . . . . . . . . . . . . 191
¿«Necesita>> en cierto sentido ser problemático el orden social
(la red de prácticas)? . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 197
Identificar las posibles maneras de superar los obstáculos . . . . 198
Reflexionar críticamente sobre el análisis . . . . . . . . . . . . . . . . . . 200
Para seguir leyendo .. , . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 201
11
Colaboradores
13
Michael Meyer es profesor ayudante en el Departamento de Gestión y
Conducta de la Organización en la Universidad vienesa de Economía Ruth Wodak es profesora de Lin .. , . .
y Administración de Empresas. Sus principales áreas de investigación
curs~ _en el Departamento de Ling~ta ~phcad ! de Análisis del Dis-
tambien profesora investigado gd' tica e la Universidad de Viena y
son la teoría de los sistemas sociales, los métodos cualitativos y la teoría
de la organización. Sus investigaciones recientes se concentran en la ~ar el D~scuro, la Política y 1:~renoa tel [Link] Investigac~
orientación profesional y el capital social existente en y entre las organi- ~ A~stria ([Link]/witt ens . e a Acad~I de las Ciencias
mios, incluyendo el Prem· w· g ~ein). Ha recibido muchos pr
zaciones. Sus principales publicaciones son: Methods of Texts and Dis- 199 . io tttgenste1n I . e-
6. Ha sido también profe . . para nvestigadores de Élite de
course Analysis (con Stefan Titscher, Ruth Wodak y Eva Vetter, Londres, f d M' sora visitante h
Sage, 2000), «Text und Gegentext» (con Stefan Titscher, en «Soziale Sys- or. '. innesota, Georgetown, U s en. mue as ocasiones (Stan-
Polztzcs, codirectora de D. PP ala). Es directora de Language d
teme», nº 2, 1998). k zscourseandSo · d' an
~rsfochung (Passagenverla ) S hctety, !rectora de las series Dis-
Dzscourse in Politics Cultu•e ga '¿ ~ra e und Kontext (Lang Verlag)
Ron Scollon es profesor de Lingüística en el Departamento de Lingüís- •• , • > , n JOCtety(B . . '
vestigac1on incluyen el d" I , . en1am1ns). Sus áreas de · _
tica de la Universidad de Georgetown en Washington, DC, y editor de ,. d Iscurso y a pohu ¡ m
critico el discurso , e¡ racismo · y el anti · . a metodología del an ál 1s1s
ca, ··
la revista Visual Communication. Sus intereses incluyen el discurso me-
diato, el discurso multimodal, la sociolingüística de la lectoescritura y las so de la organización. Sus publicacio sem~tio: el género, y el discur-
Top, :ooo (con Teun van Di'k D~esrintcuyRamh
relaciones entre las tecnologías de la comunicación y el análisis sociolin-
Identtty, 1999 (con Rudi de C Jll ), Mzsc~rve. <:onstruction of Nationa/
güístico. Sus dos libros más recientes son Mediated Discourse: The Ne- , d ,/' . 1 ia, artinRe1 ¡ K · .
or: ers O; Dzscourse 1996 D · sig • Y ann L1ebhart) D ·
xus of Practice e lntercultural Communication: A Dt'scourse Approach U · • • zscourses on Une ¡ • z-
(2ª edición) (con Suzanne Scollon). ~zon.' 2000 (con Peter Muntigl Gilb tn_P oym~nt in the European
mtnatton, 2001 (con Martin ReisÍ 1) ert Weiss), !J_zscourse and Discri-
g ' Gender and Dzscourse, 1997.
Teun A. van Dijk es profesor de Estudios del Discurso en la Universi-
dad de Amsterdam, y profesor visitante en la Universidad Pompeu Fa-
bra, Barcelona. Tras realizar sus primeros trabajos en el campo de los es-
tudios literarios, la gramática textual y la psicología de la comprensión
de textos, en los años ochenta, su investigación se centró en el estudio de
las noticias publicadas en la prensa y en la reproducción del racismo me-
diante varios tipos de discurso. En cada uno de estos ámbitos ha publi-
cado varios libros. Su presente investigación en los estudios críticos del
discurso se centra en las relaciones entre el poder, el discurso y la ideo-
logía. Su último libro es Ideology (Sage, 1998). Ha fundado las revistas
internacionales TEXT, Discourse and Society y Discourse Studies, y aún
sigue publicando las dos últimas. Es el compilador de la obra en cuatro
volúmenes titulada Handbook of Discourse Analysis (1985), y del libro
en dos volúmenes denominado Estudios sobre el discurso. Una introduc-
ción multidisciplinaria (Gedisa, 2000) y autor de Ideología. Una aproxi-
mación multidisa'plinaria (Gedisa, 1999). Ha sido lector durante años en
Europa y las Américas, y ha sido profesor visitante en varias universida-
des de Latinoamérica.
14
1
Observaciones preliminares
Los términos lingüística crítica (LC) y análisis crítico del discurso (ACD)
se utilizan con frecuencia de manera intercambiable. De hecho, en los úl-
17 i
·I
timos tiempos, parece que se prefiere el término ACD, usandose para
denotar la teoría que antes se identificaba con la denominación LC. El
' pese a reconocer, en palabras de Fairclough, «que, en los asuntos huma-
nos, las interconexiones y los encadenamientos de causa y efecto pueden
ACD estudia «el lenguaje como práctica social» (Fairclough y Wodak, hallarse distorsionados en lugares ocultos a la vista; lo que nos lleva a la
1997), y considera que el contexto de uso del lenguaje es crucial (Wodak, conclusión de que la «crítica» es, en esencia, hacer visible la interacción
2000c; Benke, 2000). Además, el ACD se interesa de modo particular de las cosas (Fairclough, 1985, pág. 747; véase igualmente Connerton,
por la relación entre el lenguaje y el poder. De modo más específico, el 1976, págs. 11-39, y también aquí mismo, más adelante).
término ACD se utiliza hoy en día para hacer referencia al enfoque que, De este modo, la LC y el ACD pueden definirse como disciplinas
desde la lingüística crítica, hacen los académicos que consideran que la que fundamentalmente se ocupan de analizar, ya sean éstas opacas o
amplia unidad del texto discursivo es la unidad básica de la comunica- transparentes, las relaciones de dominación, discriminación, poder y
ción. Esta investigación tiene en cuenta, de modo muy concreto, los dis- control, tal como se manifiestan a través del lenguaje. En otras palabras,
cursos institucionales, políticos, de género y mediáticos (en el más am- el ACD se propone investigar de forma crítica la desigualdad social tal
plio sentido) que dan testimonio de la existencia de unas más o menos como viene expresada, señalada, constituida, legitimada, etcétera, por los
abiertas relaciones de lucha y conflicto. usos del lenguaje (es decir, en el discurso). La mayoría de los analistas
El párrafo citado más arriba de Teun van Dijk, que he utilizado como críticos del discurso aceptarían por tanto la afirmación de Habermas,
epígrafe, resume algunos de los objetivos y metas de la LC y el ACD, en que sostiene que ,,el lenguaje es también un medio de dominación y una
particular aquellos que señalan la interdependencia entre los intereses de fuerza social. Sirve para legitimar las relaciones del poder organizado.
la investigación y los compromisos políticos, interdependencia que este En la medida en que las legitimaciones de las relaciones de poder,[ ... ] no
autor analiza mediante lo que él llama ciencia crítica, expresión en la que estén articuladas, [... ] el lenguaje es también ideológico» (Habermas,
la exclusiva noción que tiene Van Dijk de la voz «crítica», tal como la 1977, pág. 259, y también aquí mismo, más adelante).
utiliza en su afirmación programática, destaca el consuetudinario senti- A diferencia de otros paradigmas del análisis del discurso y de la lin-
do del talante «crítico que la academia encarna». Con este espíritu ,,crí- güística textual, la LC y el ACD no sólo se centran en textos, hablados o
tico» quisiera proporcionar una visión de conjunto de algunos de los escritos, considerándolos como objetos de investigación. Una explica-
principios teóricos fundamentales de la LC y el ACD, 2 así como algunas ción plenamente «crítica» del discurso requeriría por consiguiente una
breves descripciones de las más destacadas escuelas que han aparecido teorización y una descripción tanto de los procesos y las estructuras so-
tanto en la LC como en la ACD. De hecho, el carácter heterogéneo de ciales que dan lugar a la producción de un texto como de las estructuras
los enfoques metodológicos y teóricos presentes en este campo de la lin- sociales y los procesos en los cuales los individuos o los grupos, en tan-
güística tendería a confirmar el argumento de Van Dijk, que sostiene que to que sujetos históricos, crean sentidos en su interacción con textos
el ACD y la LC «son, como mucho, una perspectiva común sobre el (Fairclough y Kress, 1993, págs. 2 y sigs.). Por consiguiente, tres son los
quehacer propio de la lingüística, la semiótica o el análisis del discurso» conceptos que, de manera indispensable, han de figurar en todo ACD: el
(Van D;¡k, 1993, pág. 131 ). concepto de poder, el concepto de historia y el concepto de ideología. 3
Esta perspectiva común guarda relación con el término «crítico» que, A diferencia de la investigación en la sociolingüística pragmática y
en la obra de algunos «lingüistas críticos», podría remontarse a la in- tradicional en la que, según los lingüistas críticos, las variables contex-
fluencia de la Escuela de Francfort o a la de Jürgen Habermas (Thomp- tuales se ponen, de forma un tanto ingenua, en correlación con un siste-
son, 1988, págs. 71 y sigs.; Fay, 1987, pág. 203; Anthonissen, 2001). En ma autónomo de lenguaje (por ejemplo Kress y Hodge, 1979), la LC y el
nuestros días, sin embargo, se usa de modo convencional en un sentido ACD tratan de evitar el postulado de una simple relación determinista
más amplio para denotar, como argumenta Krings, el vínculo práctico entre los textos y lo social. Teniendo en cuenta las intuiciones de que el
que une «el compromiso social y político» con «una construcción socio- discurso se estructura por dominancia, 4 de que todo discurso es un ob-
lógicamente informada de la sociedad» (Krings et al., 1973, pág. 808), jeto históricamente producido e interpretado, esto es, que se halla situa-
18 19
do en el tiempo y en el espacio, y de que las estructuras de dominancia tos y también amplios conjuntos de datos extraídos del trabajo de cam-
están legitimadas por las ideologías de grupos poderosos, el complejo po y de la investigación etnográfica.
enfoque que defienden los proponentes de la LC y el ACD permite ana-
lizar las presiones provenientes de arriba y las posibilidades de resisten-
cia a las desiguales relaciones de poder que aparecen en forma de con- Para empezar: una breve historia sobre la formación de un
venciones sociales. Según este punto de vista, las estructuras dominantes «grupo científico de iguales»
estabilizan las convenciones y las convierten en algo natural, es decir, los
efectos del poder y de la ideología en la producción de sentido quedan Como red de estudiosos, el ACD surgió a principios de los años noven-
oscurecidos y adquieren formas estables y naturales: se los considera ta, tras un pequeño simposio celebrado en Amsterdam, en enero de
como algo «dado». La resistencia es así considerada como una ruptura 1991. Por suerte, y gracias al apoyo de la Universidad de Amsterdam,
de las convenciones y de las prácticas discursivas estables, como un acto Teun van Dijk, Norman Fairclough, Gunther Kress, Theo van Leeuwen
de «creatividad» (Fairclough y Kress, 1993, págs. 4 y sigs.}. y Ruth Wodak pasaron dos días juntos y tuvieron la maravillosa opor-
Desde luego, en el ACD de hoy en día existe una enorme continuidad tunidad de discutir teorías y métodos de análisis del discurso, en especial
con la LC (véase, por ejemplo, Fairclough y Wodak, 1997; Blommaert y de ACD. La reunión permitió que todos presentaran a todos los muy di-
Bulcaen, 2000), continuidad que se desarrolló en los años setenta y ochen- ferenciados y distintos enfoques, enfoques que aún hoy distinguen a las
ta, primero en la Universidad de East Anglia, con Roger Fowler, Tony diversas tendencias existentes (véanse los trabajos que componen este li-
Trew y Gunther Kress (véase más adelante). Esta continuidad es visible bro y también la literatura relacionada con ellos). En este proceso de for-
sobre todo en la afirmación de que los discursos son ideológicos y de mación de grupo quedaron expuestas las diferencias y las semejanzas; di-
que no hay arbitrariedad de signos (véase también Kress, 1993). La lin- ferencias respecto de otras teorías y metodologías del análisis del
güística sistémica funcional ha demostrado ser de la mayor importancia discurso (véase Titscher et al., 2000), y semejanzas de tipo programático
para los análisis de textos llevados a cabo por esta escuela (véase Halli- que podrían enmarcar los distintos enfoques teóricos debidos a las va-
day, 1978). riadas biografías y escuelas de los respectivos estudiosos.
Otras raíces de la LC y el ACD se encuentran en la retórica clásica, la Desde luego, el comienzo de esta red de ACD está también marcado
lingüística textual y la sociolingüística, así .:orno en la lingüística aplicada por la salida al mercado de la revista de Van Dijk, Discourse and Society
y en la pragmática. Las nociones de ideología, ;>oder, jerarquía y género, (1990), así como por la aparición de varios libros como Language and
así como la de las variables sociológicas estáticas, han sido todas ellas Power de Norman Fairclough (1989), Language, Power and Ideology,
consideradas como elementos relevantes para la interpretación o la expli- de Ruth Wodak (1989), o el primer libro de Teun van Dijk sobre el ra-
cación del texto. Las cuestiones sometidas a investigación difieren en fun- cismo, Prejudice in Discourse (1984). Sin embargo, la reunión de Ams-
ción de los distintos departamentos y estudiosos que aplican el ACD. Las terdam supuso un comienzo institucional, un esfuerzo tendente a empezar
investigaciones de cuestiones relacionadas con el género, con el racismo, un programa de intercambio (ERASMUS, durante tres años),5 además
con los discursos de los medios de comunicación o con las dimensiones de múltiples proyectos conjuntos y colaboraciones entre los distintos
de la identidad han adquirido gran relieve (véase Wodak et al., 1999; estudiosos y los diversos enfoques, a lo que hay que añadir un núme-
Blommaert y Verschueren, 1999; Martín-Rojo y Van Dijk, 1997; Pedro ro especial de Discourse and Society (1993) que reunió los mencionados
1977; Martín-Rojo y Whittaker, 1998; así como muchos de los editoria- enfoques. Desde entonces se han producido muchos cambios, tanto en
les aparecidos en Discourse and SoOety a lo largo de los años, en especial la agenda como en los estudiosos implicados. Nuevas revistas han vis-
el debate entre Emanuel Schegloff y Michael Billig en los números 2-4 to la luz, se han escrito múltiples exposiciones panorámicas del área, y
de 1999 y 2-4 de 2000). Las metodologías difieren también grandemen- en este momento el ACD es un paradigma establecido en el campo de la
te: es posible encontrar pequeños estudios cualitativos de casos concre- lingüística.
20 21
'
Desde aquella primera reunión (por supuesto, el ACD y la LC ya era tenida en cuenta la relación entre el lenguaje y el contexto, como su-
existían antes, pero no como un grupo de estudiosos tan internacional, cede en la pragmática (Levinson, 1983), desde un enfoque centrado en la
heterogéneo y estrechamente interrelacionado), se han celebrado simpo- competencia pragmática y sociolingüística de los hablantes, aún se con-
sios anualmente, simposios que han acompañado el surgimiento de este sideraba que las proposiciones y los componentes de las proposiciones
paradigma, un paradigma que conserva su unidad más por su agenda y eran las unidades básicas. Gran parte de la investigación sociolingüística
su programa de investigación que por la existencia de alguna teoría o de la época se dirigía a describir y a explicar las variaciones del lenguaje,
metodología común. Nuevos estudiosos han empezado a tomar parte en así como los cambios del lenguaje y de las estructuras de la interacción
estas conferencias, y nuevos investigadores han comenzado a indagar en el comunicativa, prestando una atención limitada a las cuestiones relacio-
campo del ACD, como, por ejemplo, Ron Scollon. Era raro que los es- nadas con la jerarquía y el poder social (Labov, 1972; Hymes, 1972). En
tudiosos provenientes del mundo de habla alemana interviniesen, debi- este contexto, la atención a los textos, a su producción, su interpretación
do a que las conferencias se daban siempre en inglés. No obstante, Utz y su relación con los impulsos y las estructuras societales señalaba un
Maas así como Siegfried Jiiger y sus enfoques han recibido comprensión tipo de interés muy diferente (De Beaugrande y Dressler, 1981; véase
y reconocimiento (véase Fairclough y Wodak, 1997; Titscher et al., Titscher et al., 2000, para una visión panorámica). Los trabajos de Kress
2000). Esto explica la gran variedad de enfoques distintos que presenta y Hodge (1979), Fowl°' et al. (1979), Van Dijk (1985), Fairclough (1989)
e1te libro, diferencias observables tanto desde el punto de vista teórico y Wodak (comp.) (1989), sirvieron para explicar e ilustrar las principales
como desde el empírico, así como la amplia gama de instrumentos lin- asunciones, principios y procedimientos de lo que ya había llegado a co-
güí1tico1 utilizados para analizar el discurso. La crítica que frecuente- nocerse por entonces como LC.
mente 1e dirige al ACD comprende varias dimensiones, que también se Kress (1990, págs. 84-97) proporciona una explicación de los fun-
ex1minan en esta obra: el enfoque hermenéutico dado al análisis de tex- damentos teóricos y de las fuentes de la lingüística crítica. Él indica
to1; 11 vasto contexto que se usa para interpretar los textos; el con fre- que el término LC fue «adaptado de forma plenamente deliberada»
C\11noi1 amplísimo marco teórico que no siempre se ajusta a los datos, y (1990, pág. 88) a partir de su cu11traparlida filu.súfica, cumu una desig-
1obre todo, la posición política que explícitamente adoptan los investi- nación utilizada por el grupo de estudiosos que trabajaba en la Uni-
gadora (v6ase Titscher et al., 2000 para una visión de conjunto de las versidad de East Anglia en los años setenta (véase también Wodak,
crltiou 11 ACD, así como la contribución que hace Michael Meyer en 1996a; Blommaert y Bulcaen, 2000). Al comenzar los años noventa, la
1111 libro). denominación ACD llegó a utilizarse de forma más coherente con lo
propio de este particular enfoque del análisis lingüístico. Kress (1990,
pág. 94) muestra el modo en que, por esa época, «surgía el ACD como
La historia de la lingüística crítica y del análisis crítico teoría diferenciada del lenguaje, como un tipo de lingüística radical-
dtl dl1curso mente diferente». Este autor enumera los criterios que caracterizan el
trabajo en el paradigma del análisis crítico del discurso, ilustrando de
L1 d•cada de los setenta conoció el surgimiento de una forma de análisis qué modo estos criterios distinguen este trabajo de otros análisis del
'del di1curso y el texto que reconocía el papel del lenguaje en la estructu- discurso políticamente comprometidos. Fairclough y Wodak (1997)
ración de las relaciones de poder en la sociedad (véase Anthonissen, llevaron más lejos estos criterios y establecieron los 10 principios bási-
2001, para un amplio resumen de esta evolución). En aquella época, gran cos de un programa de ACD. En las contribuciones a este volumen,
parte de la investigación lingüística realizada en otros lugares se centra- encontramos una elaboración aún más amplia de estas afirmaciones y
ba en los aspectos formales del lenguaje que integraban la competencia propuestas programáticas.
lingüística de los hablantes y que, teóricamente, podía aislarse de los ca- Muchos de los supuestos básicos de la LC y el ACD que poseían re-
11os específicos de utilización del lenguaje (Chomsky, 1957). Allí donde lieve en los primeros tiempos y que fueron elaborados en ulteriores de-
22 23
'
sarrollos de la teoría se encuentran articuladas en la obra de Kress. Esto Fairclough (1989) expone las teorías sociales que sustentan el ACD y,
incluye afirmaciones como las siguientes: como ocurre en algunas de las primeras obras de crítica lingüística, ana-
liza una variedad de ejemplos textuales para ilustrar el área, sus objetivos
• El lenguaje es un fenómeno social. y sus métodos de análisis. Más tarde, Fairclough {1992, 1995) y Chou-
• No sólo los individuos sino también las instituciones y los grupos liariki y Fairclough (1999) explican y elaboran algunos avances produci-
sociales poseen significados y valores específicos que se expresan dos en el ACD, mostrando no sólo cómo se ha desarrollado el marco
de forma sistemática por medio del lenguaje. analítico para investigar el lenguaje en relación con el poder y la ideolo-
• Los textos son las unidades relevantes del lenguaje en la comunica- gía, sino también por qué resulta útil el ACD en el descubrimiento de la
ción. naturaleza discursiva de gran parte de los cambios sociales y culturales
• Los lectores o los oyentes no son receptores pasivos en su relación contemporáneos. En particular, se examina con todo detalle el lenguaje
con los textos. de los medios de comunicación de masas, medios que se consideran una de
• Existen semejanzas entre el lenguaje de la ciencia y el lenguaje de las sedes del poder, de la pugna política y uno de los ámbitos en los que
las instituciones, etcétera (Kress, 1989). el lenguaje es en apariencia transparente. Las instituciones mediáticas
pretenden a menudo que son neutrales debido a que constituyen un es-
Kress se concentra en la «economía política» de los medios de repre- pacio para el discurso público, a que reflejan desinteresadamente los esta-
sentación: esto es, trata de entender de qué modo valoran varias socieda- dos de cosas y a que no ocultan las percepciones ni los argumentos de
des los distintos modos de representación y cómo los utilizan. Un as- quienes son noticia. Fairclough muestra el carácter falaz de estas asuncio-
pecto capital de su trabajo es el esfuerzo eneaminado a comprender la nes, e ilustra el papel mediador y constructor de los medios con una di-
formación del ser humano individual como individuo social que respon- versidad de ejemplos.
de a las «fuentes de representación» que encuentra. Los primeros trabajos de lingüística textual y análisis del discurso de
Su actual cargo como miembro de un instituto de investigación edu- Van Dijk (1977, 1981) muestran ya el interés que siente por los textos y
cativa ha tenido como consecuencia que gran parte del esfuerzo de Kress los discursos comprendidos como unidades básicas y como prácticas
se haya encauzado hacia una reflexión sobre el contenido del currículo sociales. Al igual que otros teóricos de la lingüística crítica, Van Dijk
educativo, realizada en términos de recursos de representación y en tér- busca los orígenes del interés lingüístico en unidades de lenguaje mayo-
minos de su utilización por parte de los individuos en la constante trans- res que las proposiciones, así como en la dependencia que tienen los sig-
formación de sus subjetividades, según el proceso que habitualmente lla- nificados respecto del texto y el contexto. Van Dijk y Kintsch (1983)
mamos «aprendizaje». Un subproducto de su interés investigador ha han estudiado la relevancia del discurso para el estudio del procesa-
sido su creciente implicación en cuestiones manifiestamente políticas, miento del lenguaje. Han desarrollado un modelo cognitivo de la com-
incluyendo la política de la cultura. prensión del discurso en los individuos, y lo han hecho evolucionar gra-
Ya nos hemos referido a Fowler et al. (1979) al determinar los prime- dualmente hasta convertirlo en varios modelos cognitivos que explican
ros fundamentos de la LC. Los trabajos posteriores de Fowler (1991, la construcción del significado en el plano societal. En la obra Hand-
1996) muestran cómo pueden utilizarse las herramientas que proporcio- book of Discourse Analysis (Manual del análisis del discurso) (1985), Van
nan las teorías lingüísticas estándar (una versión de 1965 de la gramática Dijk recoge el trabajo de distintos estudiosos para quienes el lenguaje y
de Chomsky, y una teoría de Halliday de la gramática funcional sistémi- el modo en que éste opera en el discurso es, de diversos modos, el obje-
ca) para descubrir estructuras lingüísticas de poder en los textos. No to de investigación fundamental, o un instrumento con el que investigar
sólo en los nuevos discursos, sino también en la crítica literaria, Fowler otros fenómenos sociales. Esta obra es en cierto modo una relación del
ilustra que los dispositivos de la gramática sistemática tienen la función «estado de la cuestión» de la lingüística crítica a mediados de los años
de establecer, manipular y naturalizar las jerarquías sociales. ochenta, y condujo posteriormente a un nuevo manual (1997). En este
24 25
tiempo han adquirido relieve nuevas cuestiones que pasaré a discutir más Tanto si los analistas con un enfoque crítico prefieren centrarse en
adelante. las características microlingüísticas, las macrolingüísticas, las textuales, las
Van Dijk se interesa especialmente por el discurso mediático, y no discursivas o las contextuales, como si su ángulo de aproximación es fun-
sólo expone sus propias reflexiones sobre la comunicación en los medios damentalmente filosófico, sociológico o histórico, en la mayoría de los
de masas (Van Dijk, 1986), sino que también reúne las teorías y las apli- estudios se hace referencia a la gramática funcional sistémica de Halli-
caciones de diversos estudiosos interesados en la producción, usos y day. Esto indica que una comprensión de las afirmaciones básicas de la
funciones de los discursos mediáticos (Van Dijk, 1985). Al analizar críti- gramática de Halliday y de su enfoque del análisis lingüístico resulta
camente varios tipos de discursos que, de forma cifrada, incluyen prejui- esencial para una adecuada comprensión del ACD. Para una exposición
cios, el interés de Van Dijk se centra en desarrollar un modelo teórico de la contribución de Halliday al desarrollo de la LC deberíamos con-
que pueda explicar los mecanismos de procesamiento del discurso cog- siderar la obra del propio Halliday (1978, 1985), así como la obra de los
nitivo (Wodak y Van Dijk, 2000). En fecha reciente, Van Dijk se ha ocu- estudiosos que han trabajado en estrecha relación con la gramática de
pado de cuestiones de racismo e ideología (Van Dijk, 1998). Halliday y que no sólo han aplicado la teoría, sino que también la han
A finales de los años ochenta, la LC logró describir sus objetivos y elaborado. Yo remitiría específicamente a los lectores a las obras de
sus intereses de investigación, y también pudo escoger su perspectiva Kress (1976), Martin y Hasan (1989), Martin (1992) y Iedema (1997,
y sus métodos de análisis con una especificidad y un rigor mucho mayo- 1999). En fecha tan temprana como la de 1970 M. A. K. Halliday desta-
res que los conseguidos hasta entonces. Wodak (1989) enumera, explica caba la relación entre el sistema gramatical y las necesidades sociales y
e ilustra las más importantes características de la investigación en lin- personales que el lenguaje ha de satisfacer (Halliday, 1970, pág. 142).
güística crítica, tal como han quedado establecidas por la ininterrumpi- Halliday distinguía tres metafunciones del lenguaje que se encuentran
da investigación. Se reitera la importancia de investigar la utilización del en interconexión constante: en primer lugar, la función ideadora a tra-
lenguaje en entornos institucionales, y se introduce un nuevo enfoque vés de la cual el lenguaje confiere estructura a la experiencia (la estruc-
basado en la necesidad de una perspectiva histórica (el enfoque histórico tura ideacional guarda una relación dialéctica con la estructura social,
del discurso). Esto vino seguido de varios proyectos de investigación reflejándola y, a la vez, influyendo sobre ella); en segundo lugar, la fun-
vinculados a las prácticas discursivas en contextos institucionales, pro- ción interpersonal, que fragua relaciones entre los participantes; y en
yectos que nos ayudarán a desarrollar una teoría integrada del análisis tercer lugar, la función textual, que confiere coherencia y cohesión a los
crítico del discurso (véase la contribución de Wodak en este libro). textos.
Wodak (1996a, b) muestra cómo los estudiosos que se han adentra- Además, la teoría de la argumentación y la retórica han sido combi-
do en la lingüística, la semiótica y el análisis del discurso provistos de nadas con éxito con la lingüística sistémica funcional (véase Reisigl y
distintos bagajes académicos comparten una particular perspectiva en Wodak, 2001; Muntigl et al., 2000; Van Leeuwen y Wodak, 1999).
la que los conceptos de poder, ideología e historia ocupan un lugar El reconocimiento de la contribución de todos los aspectos del con-
central. En una visión de conjunto del desarrollo de una tradición crí- texto comunicativo al significado del texto, junto con la creciente con-
tica en el análisis del discurso, esta autora hace referencia al hecho de ciencia que existe, por regla general, en los estudios mediáticos respecto
que la disciplina se apoye en la lingüística de Halliday, en la sociolin- de la importancia de los aspectos no verbales de los textos, ha hecho que
güística de Bernstein, así como en la obra de críticos literarios y de filó- la atención se vuelque más hacia los dispositivos semióticos del discurso
sofos sociales como PCcheux, Foucault, Habermas, Bajtin y Voloshi- que hacia los lingüísticos. Theo van Leeuwen ha realizado un precursor
nov. Wodak respalda la sugerencia realizada por otros lingüistas críticos trabajo sobre la interacción entre lo verbal y lo visual en los textos y el
que creen que las relaciones entre el lenguaje y la sociedad son tan com- discurso, así como sobre el significado de las imágenes. Debe mencio-
plejas y polifacéticas que es preciso proceder a una investigación inter- narse aquí, de forma particular, la teoría presentada por Kress y Van
disciplinar. Leeuwen (1996), ya que proporciona un marco útil para considerar el
26 27
potencial comunicativo de los dispositivos visuales que aparecen en los Las nociones de «crítica», e<ideología» y «poder»
medios (véase Anthonissen, 2001; R. Scollon, 2001). Desafortunada-
mente, no hemos podido incluir una contribución de Van Leeuwen en La noción de «Crítica» que resulta inherente al programa del ACD tam-
este volumen, y hemos de referirnos a su muy relevante «análisis del ac- bién se comprende de modos muy distintos: unos se adhieren a la escue-
tor» (Van Leeuwen, 1996), que es una forma sistemática de analizar a los la de Francfort, otros a una noción de crítica literaria y aún otros a las
protagonistas y sus roles semánticos en discursos de varios cipos. nociones planteadas· por Marx (véase más arriba Reisigl y Wodak, 2001,
Van Leeuwen ha estudiado la producción de películas cinematográfi- para una visión panorámica). Fundamentalmente, la noción de «crítica»
cas y la producción televisiva además de la lingüística de Halliday. Sus ha de entenderse como el resultado de tomar cierta distancia respecto de
principales publicaciones se ocupan de temas como la entonación de los los datos, enmarcar éstos en lo social, adoptar explícitamente una postu-
pinchadiscos y los presentadores de los noticiarios, el lenguaje de las en- ra política y centrarse en la autocrítica, como corresponde a un estudio-
trevistas de televisión y los reportajes periodísticos, y, en fecha más re- so que investiga. Para todos los que se ocupan con el ACD, la aplicación
ciente, la semiótica de la comunicación visual y la música. Su enfoque le de los resultados es importante, ya sea en seminarios prácticos para
ha ido llevando cada vez más al campo de la educación. Van Leeuwen maestros, médicos o trabajadores sociales, ya en textos escritos que ex-
distingue dos tipos de relaciones entre los discursos y las prácticas socia- pongan una opinión experta o que sirvan para diseñar libros escolares.
les: «el propio discurso [como] práctica social, el discurso como forma Esto, desde luego, apunta al parecer de Horkheimer que he citado como
de acción, como algo que la gente hace a alguien, para alguien o con al- epígrafe al principio de este artículo.
guien. Y luego está el discurso en sentido foucaultiano, el discurso como Max Horkheimer, director en 1930 del Instituto de Investigación So-
forma de representar la práctica o prácticas sociales, como forma de co- cial en Francfort, concibió el papel del teórico como un papel relaciona-
nocimiento, como sucede con las cosas que dice la gente sobre la prácti- do con la articulación y la contribución al desarrollo de una conciencia
ca o prácticas sociales» (1993a, pág. 193). El «análisis critico del discur- de clase latente. Las tareas de la teoría crítica consistían en ayudar a «re-
so», según van Leeuwen, «se ocupa, o debería ocuparse, de los dos cordar» un pasado que corría el peligro <le sc::r olvidado, en luchar c::n fa-
aspectos: del discurso como instrumento de poder y de control, y tam- vor de la emancipación, en elucidar las razones para esa lucha y en defi-
bién del discurso como instrumento de la construcción social de la reali- nir la naturaleza del propio pensamiento crítico. Se consideraba que la
dad» (ibid.). relación entre la teoría y la práctica era de carácter dinámico: no existe
La escuela de Duisburgo ha recibido una enorme influencia de las ningún sistema invariable que fije el modo en que la teoría habrá de guiar
teorías de Michel Foucault. Siegfried [Link] se ocupa de la lingüística y de las acciones humanas.
las características icónicas del discurso, centrándose en los «símbolos co- Horkheimer creía que ningún método concreto de investigación po-
lectivos» (topoi) que ejercen importantes funciones de cohesión en los día producir resultados últimos y fiables sobre cualquier objeto de in-
textos. El discurso es considerado como el fluir del texto y la conversa- vestigación dado, y que adoptar un único enfoque para una cuestión
ción a lo largo del tiempo Qi:iger, 1993, pág. 6). Los discursos tienen raí- dada era arriesgarse a caer en una imagen distorsionada. Sugirió que la
ces históricas y están entretejidos (diskursives Gewimmel). Jiiger ha de- adopción de varios métodos de investigación permitiría que éstos se
sarrollado un programa y una metodología de investigación muy completasen mutuamente. Aunque reconocía el valor del trabajo empí-
explícitos que permiten el análisis en varios pasos. Los principales temas rico, Horkheimer destacaba que no podía sustituir al análisis teórico.
de investigación han sido los discursos de la derecha en Alemania, así La referencia a la contribución realizada por la teoría crítica a la com-
como el análisis de algunos periódicos sensacionalistas (Bildzeitung). prensión del ACD, junto con la referencia a las nociones de «crítica» e
(Véase también Titscher et al., 2000, para una amplia visión de conjunto «ideología», son importantes (véase Anthonissen, 2001, para una amplia
del enfoque Lesarten y de la escuela de Duisburgo.) discusión sobre este asunto). 6 Thompson (1990) aborda los conceptos de
ideología y cultura, así como las relaciones existentes entre estos con-
28 29
ceptos y determinados aspectos de la comunicación de masas. Thomp- nen de los medios y de la oportunidad para mejorar las condiciones vi-
son señala que el concepto de ideología apareció por primera vez en gentes.
Francia a finales del siglo XVIII, con lo que ha venido utilizándose por es- De acuerdo con sus predecesores de la teoría crítica, el ACD destaca
pacio de unos dos siglos. Este término ha recibido funciones y significa- la necesidad del trabajo interdisciplinar con el fin de obtener una ade-
dos variables en las distintas épocas. Para Thompson, la palabra ideolo- cuada comprensión del modo en que opera el lenguaje en, por ejemplo,
gía se refiere a las formas y a los procesos sociales en cuyo seno, y por la constitución y la transmisión de conocimiento, en la organización de
cuyo medio, circulan las formas simbólicas en el mundo social. las instituciones sociales o en el ejercicio del poder.
Para el ACD, la ideología representa un importante aspecto del esta- Una importante perspectiva en el ACD es la que sostiene que es muy
blecimiento y la conservación de unas relaciones desiguales de poder. La raro que un texto sea obra de una persona cualquiera. En los textos, las
LC tiene un interés particular en las formas en que la ideología resulta diferencias discursivas se negocian. Están regidas por diferencias de po-
mediada por el lenguaje en una gran variedad de instituciones sociales. der que se encuentran, a su vez, parcialmente codificadas en el discurso
Para Thompson (1990), el estudio de la ideología es el estudio de «las y determinadas por él y por la variedad discursiva. Por consiguiente, los
formas en que se construye y se transmite el significado mediante formas textos son con frecuencia arenas de combate que muestran las huellas de
simbólicas de diversos tipos». Este tipo de estudio también investiga los los discursos y de las ideologías encontradas que contendieron y pugna-
contextos sociales en cuyo interior se emplean y se despliegan las formas ron por el predominio. Una característica definitoria del ACD es su
simbólicas. El investigador tiene interés en determinar si esas formas es- preocupación por el poder como condición capital de la vida social, así
tablecen o sostienen relaciones de dominación. Para Eagleton (1994), el como sus esfuerzos por desarrollar una teoría del lenguaje que incorpo-
estudio de la ideología ha de tomar en consideración la diversidad de re esta dimensión como una de sus premisas fundamentales. El ACD no
teorías y los distintos teóricos que han examinado la relación entre el sólo atiende a la noción relacionada con las luchas por el poder y el con-
pensamiento y la realidad social. Todas las teorías asumen «que hay ra- trol, sino que también presta una detallada atención a la intertextualidad
zones históricas específicas para que las personas lleguen a sentir, razo- y :a l:a recontextu:alización de los discursos que compiten.
nar, desear e imaginar tal como lo hacen» (1994, pág. 15). 7 El poder tiene afinidad con las relaciones de diferencia, y sobre todo
Las teorías críticas y, por tanto, también la LC y el A CD poseen una con los efectos de las diferencias en las estructuras sociales. La constan-
posición especial como guías para la acción humana. Se proponen pro- te unidad del lenguaje y de otros asuntos sociales garantiza que el len-
ducir ilustración y emancipación. Estas teorías no tratan sólo de descri- guaje se halle entrelazado con el poder social de un buen número de ma-
bir y explicar, sino también de arrancar de raíz un particular tipo de con- neras: el lenguaje clasifica el poder, expresa poder, está involucrado allí
fusión. Incluso cuando se manejan conceptos de ideología diferentes, la donde existe un desafío al poder o una contienda para conseguirlo. El
teoría crítica trata de generar en los agentes la conciencia de los modos poder no deriva del lenguaje, pero el lenguaje puede utilizarse para plan-
en que se engañan respecto de sus propias necesidades e intereses. Por tear desafíos al poder, para subvertirlo, para alterar las distribuciones de
supuesto, éste era también el propósito de los conceptos desarrollados poder a corto y a largo plazo. El lenguaje constituye un medio finamen-
por Pierre Bourdieu sobre la «violencia simbólica» y el «olvido volunta- te articulado para las diferencias de poder existentes en las estructuras
rio». Uno de los objetivos del ACD consiste en «desmitificar» los dis- sociales jerárquicas. Son muy pocas las formas lingüísticas que no se ha-
cursos mediante el descifrado de las ideologías. yan visto, en uno u otro momento, obligadas a ponerse al servicio de la
Para el ACD, el lenguaje carece de poder propio, obtiene su poder expresión del poder mediante un proceso de metáfora sintáctica o tex-
por el uso que las personas poderosas hacen de él. Esto explica por qué la tual. El ACD se interesa por los modos en que se utilizan las formas lin-
LC escoge con frecuencia la perspectiva de quienes sufren, y por qué güísticas en diversas expresiones y manipulaciones del poder. El poder
analiza de forma crítica el lenguaje de quienes poseen el poder, de quie- no sólo viene señalado por las formas gramaticales existentes en el inte-
nes son responsables de la existencia de desigualdades y también dispo- rior de un texto, sino también por el control que puede ejercer una per-
30 31
,
sona sobre una situación social mediante el tipo de texto. Con frecuen- 2. La teoría lingüística que ha de aplicarse: a menudo se utiliza todo
cia el poder se ejerce o se ve sometido a desafío en exacta correspondencia un cajón de sastre de indicadores y variables lingüísticos para ana-
con los tipos de texto que asociamos a las ocasiones sociales dadas.* lizar textos sin que el análisis esté respaldado por nociones teóri-
Las formas en que algunas de las investigaciones del ACD se encuen- cas y de teoría gramatical.
tran directa e indirectamente relacionadas con la investigación produci- 3. La noción de «contexto», que a menudo se define de forma muy
da en la tradición de la teoría crítica resultan particularmente evidentes, amplia o muy estrecha: ¿cuánta información necesitamos para ana-
cuando consideramos los conceptos centrales con los que operan las di- lizar textos? ¿Qué importancia tiene el impacto de las teorías?
versas áreas, así como los fenómenos sociales en los que concentran su 4. La acusación de ser un análisis sesgado: ¿cómo justificar y validar
atención. De esto encontramos ejemplos pertinentes en los enfoques a determinadas lecturas de un texto?
cuestiones como las siguientes: 5. Aún no se ha logrado que la interdisciplinariedad o la transdisci-
plinariedad sean realmente parte integrante del análisis textual.
• Qué es conocimiento.
• Cómo se construye el discurso en las instituciones sociales y cómo Por supuesto, esta lista podría hacerse más extensa. Los enfoques que
éste es a su vez constructor de ellas. presentamos en este libro contribuirán a clarificar algunos de los proble-
• De qué modo opera la ideología en las instituciones sociales. mas que aún es preciso resolver, y nos proporcionarán algunas respues-
• Cómo obtiene y conserva la gente el poder en el interior de una co- tas a los muchos interrogantes que surgen al analizar el discurso.
munidad dada.
32 33
3. La literatura sobre el ACl> y la LC CI muy amplia. Por consiguiente,sólo
puedo brindar aquí un resumen muy breve, y por tanto, demasiado simple (vé-
ase Fairclough y Wodak, 1997; Reisigl y Wodak, 2001; Anthonissen, 2001, y
Blommaert y Bulcaen, 2000, para p;;.norámicas extensas y detalladas).
4. Podríamos postular, en el sentido habermasiano, que toda situación dis-
cursiva se encuentra «distorsionada» por las estructuras de poder, sobre todo
por oposición a su utopía de la «situación discursiva ideal» en la que el discurso
racional se hace posible {Habermas, 1969, 1971; Wodak, 1996a, b).
5. La red Erasmus consistió en una cooperación entre Siegfried [Link], Duis- 2
burg, Per Linell, Linküping, Norman Fairclough, Lancaster, Teun van Dijk,
Amsterdam, Gunther Kress, Londres, Theo van Leeuwcn, Londres, Ruth Wo-
dak, Viena.
6. En los aftos sesenta, muchos estudiosos adoptaron una perspectiva más Entre la teoría, el método y la política:
crítica en lo referente a los estudios del lenguaje. Uno-de los primeros fue el es-
tudioso francés Pfcheux (1982 [1975]), cuyo enfoque hundía sus raíces en el tra-
la ubicación de los enfoques relacionados
bajo de los teóricos rusos Bajtin (1981) y Volosinov (1973), ya que ambos ha- conelACD
bían postulado una integración de los procesos lingüísticos y los sociales en los
años treinta. El término mismo fue acuñado, según parece, por Jacob Mey Michael Meyer
(1974).
7. Si seguimos a la escuela de Francfort, las diferencias entre las teorías cien-
tíficas y las teorías críticas se articulan en torno a tres dimensiones (véase Ant-
honisscn, 2001, para un debate de la cuestión). En primer lugar, difieren por su
El ACD como diferencia que establece diferencias
propósito u objetivo, y por tanto diiieren también por el modo en que pueden
usarse. Las teorías científicas se proponen manipular con éxito el mundo exte-
rior: tienen un «uso instrumental». Las teorías críticas se proponen lograr que Los enfoques pertenecientes al campo de la investigación social no están
los «agentes» tomen conciencia de la coerción oculta, y por ello tratan de libe- aislados en el espacio. Dicho de manera simplificada, pueden compren-
rarles de dicha coerción y colocarles en una situación que les permita determi- derse como un cierto conjunto de asunciones teoréticas explícita o im-
nar en dónde residen sus verdaderos intereses. En segundo lugar, las teorías crí- plícitamente definidas que están específicamente vinculadas a unos datos
ticas y científicas difieren por su estructura «cognitiva». Las teorías científicas empíricos y que permiten unos concretos modos de interpretación, y
son «objetivantes» por el hecho de que es posible distinguir entre la teoría y los por consiguiente, religar el campo empírico con el teorético. Por lo co-
objetos a los que la teoría hace referencia. La teoría no forma parte del dominio mún, los enfoques obtienen y mantienen sus identidades, ya que es po-
del objeto que describe. Por otro lado, una teoría crítica es «reflexiva» por el he- sible distinguirlos de otros enfoques. 1 Por regla general, se acepta que d
cho de que siempre forma parte del dominio del objeto que describe. Son teo- ACD no debe entenderse como un método único, sino más bien como
rías que tratan en parte de sí mismas. En tercer lugar, las teorías críticas y las
un enfoque, es decir, como algo que adquiere consistencia en varios pla-
científicas difieren por el tipo de pruebas que determinan si son o no aceptables.
nos, y que, en cada uno de sus planos, exige realizar un cierto número de
De este modo, estas teorías requieren distintos tipos de confirmación.
selecciones.
En primer lugar, y en un plano programático, se realiza la selección a)
del fenómeno que se somete a observación; b) la de alguna explicación de
las asunciones teoréticas; y c) la de los métodos utilizados para vincular
la teoría con la observación. En el interior de este triángulo, el aspecto
34 35