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Esofagitis Por Cáusticos Gastro 247

La esofagitis por cáusticos es una lesión del esófago causada por la ingesta de sustancias corrosivas, siendo más común en niños y en países en desarrollo. El diagnóstico se realiza principalmente mediante endoscopia en las primeras 24 a 48 horas tras la ingesta, y el tratamiento incluye la inhibición del ácido gástrico y vigilancia del paciente. La morbilidad puede ser severa, incluyendo riesgos de estenosis esofágica y complicaciones a largo plazo.
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Esofagitis Por Cáusticos Gastro 247

La esofagitis por cáusticos es una lesión del esófago causada por la ingesta de sustancias corrosivas, siendo más común en niños y en países en desarrollo. El diagnóstico se realiza principalmente mediante endoscopia en las primeras 24 a 48 horas tras la ingesta, y el tratamiento incluye la inhibición del ácido gástrico y vigilancia del paciente. La morbilidad puede ser severa, incluyendo riesgos de estenosis esofágica y complicaciones a largo plazo.
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MM

Esofagitis por cáusticos

Enfermedad

Autor: Rodrigo Vázquez Frías


Editado por: María Eugenia Icaza Chávez
Sub-editado por: Luis Raúl Valdovinos García

3: Datos Clínicos Pivote

Historia de ingesta de sustancias, sialorrea, disfagia, dolor epigástrico, o bien puede


presentarse de manera asintomática

2: Pruebas Diagnósticas Clave

El estudio endoscópico temprano se realiza entre las 24 y 48 horas posteriores a la

ingesta del cáustico, pero debe evitarse entre los 5 y 15 días después de esta

1: Tratamiento de Elección

Inhibir el ácido gástrico, mantener al paciente en vigilancia y nunca inducir vómito

Introducción

Diversos productos químicos domésticos o industriales pueden causar quemaduras


significativas en el tracto aerodigestivo superior. La ingesta de cáusticos es un evento

raro, pero devastador y aunque las medidas preventivas han tenido un impacto

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significativo en la reducción de lesiones, sigue siendo un objetivo que necesita ser
atendido, sobre todo en países en desarrollo. Las ingestas van desde casos leves sin

lesiones hasta casos graves con necrosis de espesor total del esófago y el estómago.

Los pacientes son en gran medida en niños en edad preescolar, sin supervisión,
mientras que la ingestión en casos de mayores de cinco años es sospechosa y en

adolescentes suele ser intencional. Aunque la mortalidad es rara, su morbilidad es

devastadora, en algunos casos de por vida.

Debido a que los signos externos no dilucidan el grado de lesión es importante su


detección diagnóstica no invasiva con imágenes; el estándar es la

esofagogastroduodenoscopia temprana, ya que predice la formación de estenosis a


partir de cicatrices submucosas circunferenciales. Además, por el riesgo de estenosis

esofágica o carcinoma esofágico secundario es imperativo realizar vigilancia a largo

plazo.[1]

Definición

La esofagitis por cáusticos es aquella que se origina a consecuencia de la ingesta de

elementos quemantes o corrosivos, entre los que destacan sustancias con pH muy

ácido o muy alcalino; aunque también puede ser secundaria a agentes oxidantes y

fenoles.[1] Las sustancias de pH alcalino son lipofílicas (tienen gran afinidad por las
sustancias grasas), por lo que disuelven las membranas celulares formadas en gran

parte por lipoproteínas, y por tanto, penetran en la pared del tubo digestivo, en

particular del esófago, de manera muy rápida.

Epidemiología en México y el mundo

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Epidemiología en México y el mundo

La esofagitis secundaria a la ingestión de cáusticos es más frecuente en países en vías


de desarrollo, donde las medidas de prevención son escasas debido a diversas

variables sociales, económicas y de educación.[1] [2] Es más frecuente en pacientes

jóvenes; en 50% a 80% de las ocasiones ocurre en edad pediátrica. No se cuenta con

una estadística real de su frecuencia en México, pues no son padecimientos de


declaración sanitaria obligatoria, a excepción de aquellas lesiones causadas por un

tercero. Tampoco se conoce la prevalencia mundial; sin embargo, se sabe que es un

problema de salud pública mayor y se documenta incidencia de 5 a 518 casos por cada

100,000 al año.[1] [3]

En niños pequeños, sobre todo en preescolares con edad promedio de tres años, que

no están bajo supervisión, son resultado de la ingestión accidental de sustancias, como

productos de limpieza del hogar, ya sea por curiosidad o porque están buscando algo

para comer. Los factores de riesgo conocidos para la ingesta de cáusticos en la etapa

pediátrica son: sexo masculino, nivel de educación bajo por parte de los padres,
madres jóvenes, zonas rurales, trastorno por déficit de atención e hiperactividad; a

esto se suma un mal control en el almacenaje de dichas sustancias, que se encuentran

al alcance de los niños o con un mal envasado (ponerlas en contenedores habituales

de bebidas conocidas o alimentos son las causas más documentadas).[1] [2] [4]

En adolescentes y adultos, por lo general, la ingesta es intencional, por lo que se

requiere complementar el abordaje diagnóstico-terapéutico con apoyo psicológico e,

inclusive, psiquiátrico; su mortalidad es más elevada en adultos mayores.[3] [5]

Fisiopatología

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Entre 20% y 40% de los pacientes que ingieren cáusticos tienen lesión esofágica;

aunque también puede causar quemaduras en mejillas, boca, orofaringe y estómago;

rara vez llegan al duodeno, ya que dependiendo de si la sustancia es muy alcalina (pH
> 11.5) o muy ácida (pH < 2), el ácido del estómago neutralizaría el álcali, lo que

restringiría la lesión al esófago y la ingesta de sustancias ácidas al estómago; sin

embargo, esto no es una norma, pues en algunas ocasiones puede haber lesiones en la

vía aérea (Cuadro 1). [1] [2] En ocasiones el sabor amargo limita la ingesta accidental.

Los agentes causales varían en cada país, los más frecuentes son los oxidantes, como

peróxidos y blanqueadores, aunque rara vez causan lesiones a largo plazo.[1] [2] Del

total de las ingestas por cáusticos, 7% a 25% condicionan lesión gastrointestinal a


largo plazo con formación de estenosis, como en los casos de quemaduras profundas,

que por lo general son secundarias a la ingesta de sustancias alcalinas, como el

hidróxido de sodio, que ocasiona un tercio de las estenosis esofágicas por ingesta de

cáusticos; no obstante, muchas de estas estenosis dependen de la concentración del

agente involucrado.[1]

La profundidad de la lesión está determinada por la concentración y por el tipo de

sustancia en el tejido. Las sustancias ácidas forman una escara por coagulación

proteica de tejido quemado (necrosis coagulativa) que protegería contra una


penetración más profunda; por otra parte, los agentes alcalinos lesionan tanto

proteínas como grasas, lo que ocasiona destrucción de la arquitectura celular (necrosis

licuefactiva). La mayor tensión superficial de los álcalis puede incrementar su

concentración focal en el tejido, daño que continúa a través de las capas musculares

hasta que el álcali es neutralizado. De forma adicional, la trombosis de los vasos

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disminuye la perfusión, esto ocasiona que la inflamación y la necrosis progresen a una

zona de isquemia. La presentación líquida del cáustico hace que la lesión sea más

extensa, mientras que la sólida es más localizada, pero con mayor riesgo de

penetración.

Posterior a cuatro a siete días de la ingesta, el desprendimiento de la mucosa y la

invasión por bacterias se evidencia, por lo que pueden desarrollarse perforaciones que

involucran todo el espesor del órgano. La reparación del esófago comienza 10 días

después de la lesión; por consiguiente, es necesario evitar el uso de endoscopia entre

los 5 y 15 días después de la ingesta. Además, la retracción de la cicatriz comienza a

partir de la tercera semana, y la reepitelización de la mucosa va de la tercera a la sexta

semanas. Cabe mencionar que el reflujo gastroesofágico contribuye a formación de

cicatriz y de estenosis.[1]
Es posible que exista erosión de vísceras adyacentes, algunas veces incluso de forma

retrasada (hasta tres semanas después de la ingesta del cáustico), con perforación o

fistulización al árbol traqueobronquial, aorta u otros vasos, así como demás órganos

intraabdominales.[1]

Los agentes oxidantes y fenoles pueden quemar la piel expuesta y la mucosa

gastrointestinal, pero la lesión profunda es rara; se han documentado casos aislados

de estenosis en población adulta. Las lesiones focales que se producen en forma

rápida, por ejemplo dos horas después de la ingesta de baterías o pilas en forma de
botón que se impactan en el esófago, hace urgente la necesidad de quitarlas por vía

endoscópica.[1]

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Cuadro 1. Agentes implicados en lesiones por cáusticos

Modificado de: Arnold M, et al. Sem Pediatr Surg 2017;26:95-104.[1]

Síntomas y signos

Dependen de la forma, cantidad y concentración de la sustancia ingerida. Las formas

sólidas o en cristal causan lesiones orofaríngeas, pero los líquidos son deglutidos y

provocan más lesiones esofágicas. Se ha documentado que, posterior a la ingesta del


cáustico, la mitad a dos tercios de los niños permanecen asintomáticos, pero es

posible identificar lesiones esofágicas hasta en 35% de ellos; incluso puede hacerse el

diagnóstico, en retrospectiva, hasta que se presentan con datos de impactación

secundaria a la estenosis residual. Por lo tanto, nunca debe minimizarse una lesión,

sobre todo en pacientes asintomáticos. Debido a que la inflamación y los síntomas

obstructivos suelen tardar uno a dos días en manifestarse es importante que los

sujetos permanezcan en observación.[1] [2]

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Los síntomas que indican potencial involucro gastrointestinal son sialorrea (63%),
disfagia y dolor epigástrico.[1] [2] [3] [4] [6] También puede surgir vómito, hasta en la

mitad de las ocasiones; y la ausencia de estos síntomas o de lesión en la boca no es

indicativa de que no exista daño gastrointestinal o a nivel esofágico.

Las lesiones en la vía aérea aparecen en 2% a 18% de las ocasiones, con síntomas

como estridor, disnea, ronquera, taquipnea y jadeo.[1] [2] [7] En la exploración física
es posible auscultar crepitaciones en los campos pulmonares.

Aunque es raro, pueden presentarse datos de perforación e irritación de órganos

contiguos, con mediastinitis o peritonitis, que se manifiestan con fiebre, taquicardia,


dolor abdominal o retroesternal, hemorragia, sepsis y disfunción orgánica.[1]

Diagnóstico

En pacientes con sospecha de esofagitis por cáusticos, el diagnóstico inicial se basa en


la presentación y antecedente clínico de haber ingerido una sustancia, por lo que es
necesario activar el protocolo de atención, sin minimizar la falta de síntomas.

No existe evidencia de la utilidad de marcadores séricos de inflamación aguda; sin

embargo, un hemograma y una gasometría contribuirían al diagnóstico de lesión

esofágica.[1]

La radiografía de tórax permite identificar datos de aire libre subdiafragmático o


mediastinal, así como evaluar los campos pulmonares.[7] El ultrasonido endoluminal se

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mediastinal, así como evaluar los campos pulmonares.[7] El ultrasonido endoluminal se

utiliza en adultos para determinar la extensión y profundidad de la lesión; sin embargo,


la experiencia de su uso en lesiones cáusticas es limitada y no siempre está disponible.

También se ha empleado la tomografía axial computarizada para identificar


perforaciones en adultos con mediastinitis y peritonitis, así como en pacientes que
requieren tratamiento quirúrgico.[3] El gammagrama de sucralfato marcado con

tecnecio es la única forma no invasiva de decretar lesión esofágica; sin embargo, no se


encuentra disponible en todos los centros hospitalarios.[8]

Endoscopia

Es el estándar de oro para el diagnóstico de esofagitis por cáusticos, está indicada en


las primeras 24 a 48 horas posteriores a la ingesta y, por lo general, se realiza bajo

anestesia general para identificar el grado de lesión, así como evaluar complicaciones
respiratorias agudas.[1] [7] [9] [10] A pesar de que no hay evidencias que confirmen la
eficacia y complicaciones asociadas a una endoscopia temprana vstardía, cuando se

realiza en las primeras 12 horas, puede subestimar la lesión; sin embargo, no se


recomienda retrasar el estudio endoscópico más allá de las 48 horas para minimizar el

riesgo de perforación esofágica; aunque existen reportes de estudios endoscópicos


seguros más allá de este tiempo.[1]

El estudio se realiza con precaución, cuidando de no insuflar aire o que este sea lo
mínimo indispensable, para evitar una posible perforación. Nunca se debe avanzar a

ciegas durante el análisis, y cuando ya no sea posible pasar, debido a un

estrechamiento o ante la falta de visualización, tiene que darse por terminado y


siempre generar un documento de todos los hallazgos. En el Cuadro 2 se observa la

escala de Zargar para la graduación de la lesión esofágica.[11]

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Durante el estudio endoscópico puede considerarse la colocación de un tubo
nasogástrico para favorecer la alimentación enteral en caso de lesiones graves.

Cuando ya pasaron 48 horas de la ingesta, se recomienda diferir el estudio


endoscópico, y en caso de que el paciente esté sintomático o exista antecedente de

ingesta de un álcali fuerte es necesario plantearse la realización de un examen de


deglución con medio hidrosoluble y alimento después de dos a tres semanas para

evaluar la presencia de estenosis.[1]

Cuadro 2. Escala de Zargar para graduación de lesión esofágica secundaria a ingesta de


cáusticos

Modificado de: Arnold M, et al. Sem Pediatr Surg 2017;26:95-104.[1]

Diagnóstico diferencial

En pacientes con esofagitis por cáusticos, el diagnóstico diferencial se lleva a cabo con

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En pacientes con esofagitis por cáusticos, el diagnóstico diferencial se lleva a cabo con
cualquier otra causa de esofagitis; sin embargo, el antecedente de la ingesta de la
sustancia es muy orientador, y en caso de que no exista ese antecedente o que sea

desconocido está indicado realizar un estudio endoscópico con toma de biopsias, con
el objetivo de establecer otros diagnósticos.

Tratamiento

Es importante educar a la población y prevenir para que ante la ingesta de cáusticos


nunca se induzca el vómito; lo que debe efectuarse, en primera instancia, es ofrecer

agua e incluso leche, en un intento por neutralizar el agente. Para esto es importante
tener identificado el contenido del agente causal y buscar atención médica urgente.[1]

La atención hospitalaria requiere un tratamiento multidisciplinario, puesto que muchos


pacientes pueden estar asintomáticos y es necesario que permanezcan en observación

al menos durante las primeras 48 horas.[3] En caso de que se presenten síntomas


respiratorios debe proveerse de una fuente de oxígeno suplementario y asegurar la vía

aérea.[7] Aunque es muy poco frecuente la perforación visceral, su importancia radica


en que puede ocasionar la muerte, si no se instaura una intervención quirúrgica

oportuna que limite la sepsis y la falla orgánica múltiple.[1] [7]

En pacientes sintomáticos está indicado el ayuno, con soluciones intravenosas, hasta


que se realicen las investigaciones pertinentes; contraindicados la inducción del
vómito, la realización de lavados gástricos y la administración de carbón activado, ya

que bloquearían la adecuada visión endoscópica.[1] [7]

La evidencia clínica no da soporte al uso de antibióticos de amplio espectro, por lo que

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La evidencia clínica no da soporte al uso de antibióticos de amplio espectro, por lo que
no se recomienda su uso de forma generalizada, a menos que existan datos de

perforación de víscera hueca.[12] Pueden administrarse antibióticos de forma empírica


en pacientes con fiebre y sospecha de bacteriemia, así como considerar el uso de

profilaxis antibiótica en la endoscopia inicial debido al riesgo que implica.[1] Algunos


grupos recomiendan su uso cuando se decide la administración de esteroides por

lesión de vía aérea.[7]

Los pacientes con lesiones leves (grados 0 a IIa) se mantienen en hospitalización hasta

que toleren la vía oral; los que presentan lesiones graves (IIb a IIIb) requieren
hospitalización por mayor tiempo, habitualmente entre dos a cuatro semanas, periodo

que permite identificar la presencia de estenosis y dar tratamiento oportuno; para lo


anterior es importante probar la tolerancia de la vía oral con líquidos.[13]

Existe la hipótesis sobre que los inhibidores de la bomba de protones o antagonistas de

receptores de histamina pueden proteger la mucosa esofágica para su recuperación,


pero aún es un tema controvertido. A pesar de que no se cuenta con ensayos clínicos
controlados para corroborar su utilidad, estudios pequeños en adultos y niños sugieren

un potencial efecto benéfico, por lo que resulta una medida implementada con
regularidad.[1] [7] Una alternativa basada en la experiencia es el uso de nistatina oral

contra complicaciones fúngicas que pueden presentarse, al menos, en las primeras


tres semanas posteriores a la ingesta del cáustico.[1]

En niños con lesiones orales graves o lesión endoscópica (grados IIb a IIIb), la

colocación de una sonda nasogástrica durante la endoscopia temprana permite la


alimentación enteral, lo que evita complicaciones de nutrición. Contrario a la

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alimentación enteral, lo que evita complicaciones de nutrición. Contrario a la
preocupación infundada acerca de que el efecto de cuerpo extraño de la sonda sobre

la mucosa comprometería la curación, estudios en modelos animales con lesión


esofágica grave han demostrado que la estenosis disminuye sin diferencia en el grado

de fibrosis; de manera concomitante se recomienda siempre inhibir el ácido gástrico.


[14]

A pesar de que diversos metaanálisis muestran que no hay superioridad acerca del uso

de los esteroides en el índice de estenosis, aún en los grados III, donde se han visto los
peores resultados, se continúan utilizando como parte del tratamiento estándar en

todos los casos de ingesta de cáusticos y solo se restringen a aquellos que cursan con
lesión de la vía aérea.[1] [7] [15]

Una descripción detallada del tratamiento a largo plazo de las estenosis esofágicas
sale del contexto, pero suelen tratarse con protocolos de dilatación, los cuales

comienzan, de manera ideal, a las tres semanas y continúan cada semana hasta que se
logra progreso en el calibre de los dilatadores.[1] El retraso en el inicio de las

dilataciones incrementaría la estenosis y prolongaría la necesidad de más dilaciones.


Se han utilizado varios adyuvantes en la dilatación, como esteroides, acetónido de

triamcinolona y mitomicina, con diferentes grados de evidencia y eficacia; además,


existen estudios sobre el uso de stentsde larga duración.

Conclusiones

La esofagitis por cáusticos es un padecimiento prevenible que afecta

principalmente a los preescolares de manera accidental, y a los adolescentes y

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adultos de forma intencionada

La ausencia de síntomas al momento de deglutir el cáustico no descarta que


exista lesión esofágica

Nunca se debe inducir el vómito en estos pacientes


Se requiere realización de procedimiento endoscópico en las primeras 12 a 48

horas, con atención hospitalaria multidisciplinaria

Referencias

1.- Arnold M, Numanoglu A. Caustic ingestion in children-a review. Sem Pediatr Surg
2017;26:95-104.

2.- Barrón Balderas A, Robledo Aceves M, Coello Ramírez P, et al. Endoscopic findings
of the digestive tract secondary to caustic ingestion in children seen at the emergency
department. Arch Argent Pediatr 2018;116:409-14.

3.- Chirica M, Bonavina L, Kelly MD, et al. Caustic ingestion. Lancet 2017;389:2041-52.

4.- Rafeey M, Ghojazadeh M, Sheikhi S, et al. Caustic ingestion in children: a systematic


review and meta-analysis. J Caring Sci 2016;5:251-65.

5.- Caganova B, Foltanova T, Puchon E, et al. Caustic ingestion in the elderly: influence
of age on clinical outcome. Molecules 2017;22:E1726.

6.- Turner A, Robinson P. Respiratory and gastrointestinal complications of caustic


ingestion in children. Emerg Med J 2005;22:359-61.

7.- Bird JH, Kumar S, Paul C, et al. Controversies in the management of caustic
ingestion injury: an evidence-based review. Clin Otolaryngol 2017;42:701-8.

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