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Texto recibido el 10 de abril de 2023; devuelto para revisión el 15 de mayo de 2023; aceptado el 21 de
febrero de 2024, https://doi.org/10.22201/iie.18703062e.2024.124.2860
Lines of research Intermedia and trans-discipline; visual and sonic arts; contemporary
and electroacoustic music.
Publicación más relevante Desde la escucha, creación, investigación e intermedia (Ciudad de México:
Universidad Autónoma Metropolitana, 2017).
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Desarrollo de un sistema
de composición musical
con la tabla numérica védica
Introducción
A
finales de la década de los años ochenta, el artista mexicano Juan Luis
Díaz Nieto me preguntó si podría componer música con una retí-
cula numérica que él había usado desde hacía casi 15 años para hacer
sus esculturas. De inmediato me interesé en este proyecto, ya que las relaciones
entre los números han aportado a lo largo de la historia al desarrollo estético de
las distintas disciplinas artísticas. Desde la Antigüedad, distintos compositores
utilizaron las relaciones numéricas para estructurar su música, debido a su per-
fección estética, y a su relación con el mundo y el universo. Los antiguos grie-
gos atribuían a la asociación de la música y los números un lugar preponderante
en la filosofía del cosmos, y Pitágoras fue uno de los primeros matemáticos en
estudiar la relación entre los sonidos y los números. La escuela de investigadores
que continuó con las teorías pitagóricas enseñó las matemáticas de la música no
sólo como una ciencia, sino también como parte de un código moral filosófico.
Uno de los ejemplos más importantes que denotan la concordancia entre
la música y las matemáticas es la armonía musical pitagórica deducida de los
sonidos periódicos. “Partiendo de una cuerda que vibra, Pitágoras la dividió1
1. La primera división de la cuerda o monocordio fue a la mitad, que es el ratio 1:2, dando
como resultado una octava, el intervalo más consonante, luego en tres partes, de donde se
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sando los cuatro primeros números enteros para crear distintos ratios que pro-
u
ducen los intervalos melódicos más consonantes. El ratio 1:2 da una octava, 3:2
una quinta, y 4:3 una cuarta”.2 Los siguientes números enteros, 5, 6, 7, 8, 9, 10,
11, 12, etc., sirvieron para dividir la cuerda en 5, 6, 7, etc. Cada una de esas di-
visiones produce intervalos que se vuelven menos consonantes, excepto por los
que son múltiples de 2, 3 y 4, que son los mismos intervalos, pero en octavas
más altas. Cabe destacar que los ratios 5:4 y 6:5 también crean intervalos conso-
nantes, la 3ra mayor y la 3ra menor, respectivamente (pero que no corresponden
con las 3ra mayor y menor del sistema temperado). A partir de ahí, ha habido
diferentes filósofos, científicos y músicos que han trabajado este tema con di-
ferentes enfoques. Algunos músicos e investigadores siguieron estudiando las
relaciones pitagóricas entre los sonidos periódicos y los números, 3 y otros com-
positores decidieron usar los números a partir de otros sistemas matemáticos,
para generar obras musicales innovadoras y originales.
Antes de presentar la retícula numérica basada en la tabla védica, utilizada
por Juan Luis Díaz Nieto, y explicar el sistema que he desarrollado para po-
der componer con ella, describiré algunas formas que se han utilizado en el pa-
sado para hacer música con números, así como las causas por las que tantos
compositores se han interesado en las relaciones numéricas para crear su músi-
ca. Una de las principales preocupaciones a lo largo de la historia de las mate-
máticas es que los números pueden convertir el caos en un objeto estético, y or-
denan nuestras mentes.
educe el ratio 2:3, es decir las dos terceras partes de la cuerda, creando una quinta justa, luego
d
en cuatro partes de donde se deduce el ratio 4:3, las tres cuartas partes de la cuerda creando una
cuarta justa.
2. Edward Rothstein, “Math and Music: The Deeper Links”, The New York Times, agosto
de 1982, Sección 2, 1, https://www.nytimes.com/1982/08/29/arts/math-and-music-the-deeper-
links.html (consultado el 15 de junio de 2023).
3. Por ejemplo, a mediados del siglo xx, el compositor e investigador Harry Partch publicó
un libro acerca de la relación entre los tonos y los números. “Un sistema musical es una orga-
nización de relaciones entre frecuencias o tonos, entre uno y otro. El tono es un número, y ya
que un tono es siempre escuchado en la música en relación con otros tonos, tenemos al menos
dos números que tomar en cuenta, el número del tono en consideración, y el número del tono
escuchado o que está implicado en relación con el primer tono, por tanto, se trata de un ratio”,
en Harry Partch, Genesis of a Music (Boston: Da Capo Press, 1948), 76. Partch estudió los ratios
pitagóricos y de otras épocas posteriores, pero sobre todo, los ratios disonantes, lo que él lla-
maba ratios irracionales, y a partir de estas investigaciones construyó nuevos instrumentos con
nuevas relaciones armónicas complejas.
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Antecedentes históricos
Para Leonard B. Meyer, la música se encuentra en algún lugar entre los dos ex-
tremos del azar y el orden total.4 Esto sucede en general con otras disciplinas
artísticas, el creador necesita estructurar su trabajo de manera coherente, pero
también es libre de romper las reglas e invitar a lo inesperado. Sin embargo, en
el siglo xx hubo compositores que exploraron los extremos como una forma de
romper con la tradición, y para liberarse de sus propias cadenas culturales. Los
creadores que utilizaron el azar total discreparon conceptualmente de los que
desarrollaron el serialismo total, y viceversa, a pesar de que su música, así como
su actitud hacia la creatividad, era muy similar. Lo que ambos grupos de com-
positores hicieron fue explorar nuevas dimensiones musicales que no se podían
encontrar en el pasado, y de este modo rompieron por completo con la tradi-
ción al utilizar sistemas demasiado racionales o irracionales, en donde hay poco
espacio para el gusto personal y la emoción. Los compositores que se adentra-
ron en el espacio total ordenado eligieron muchas veces sistemas o estructuras
numéricas para determinar su música, pero las utilizaron de diferentes maneras
y con distintos grados de libertad.
Desde principios del siglo xx, algunos compositores se interesaron por los
números y los utilizaron libremente como herramienta para generar motivos mu-
sicales y para variarlos mediante distintas técnicas matemáticas. Una de las for-
mas más sencillas de expandir un tema musical, y que se usó mucho en la mú-
sica post-tonal es la permutación. Ésta es la variación del orden de una serie
de alturas, que implica por lo general una variación racional y no fortuita.5 El
compositor austriaco Alban Berg ideó algunas de las primeras permutaciones
de doce alturas para su ópera Lulu (1935). El siguiente es un ejemplo de permu-
tación gradual de una serie de doce alturas (fig. 1), en donde la serie (b), por
ejemplo, se salta el segundo, cuarto, sexto, octavo, décimo y duodécimo núme-
ros de la primera; la serie (c) se salta el segundo, tercero, cuarto, el sexto, sépti-
mo, octavo, etc.6
Distintos compositores han trabajado con series numéricas para generar se-
ries melódicas o rítmicas. El compositor italiano Luigi Nono utilizó la serie de
4. Leonard B. Meyer, Emotion and Meaning in Music (Chicago: The University of Chicago
Press, 1956), 33.
5. Sólo porque nuestra mente busca más el orden que el desorden.
6. Reginal Smith Brindle, The New Music (Oxford: Oxford University Press, 1987), 46.
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(a) 1 3 5 7 9 11 2 4 6 8 10 12
(b) 1 5 9 2 6 10 3 7 11 4 8 12
(c) 1 9 6 3 11 8 5 2 10 7 4 12
(d) 1 6 11 5 10 4 9 3 8 2 7 12
(e) 1 11 10 9 8 7 6 5 4 3 12 12
(f ) 1 10 8 6 4 2 11 9 7 5 3 12
(g) 1 8 4 11 7 3 10 6 2 9 5 12
(h) 1 4 7 10 2 5 8 11 3 6 9 12
(i) 1 7 2 8 3 9 etc.
1. Permutación gradual de una serie de doce alturas.
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sucesivamente. En este caso, cada armónico parcial tiene su ritmo específico de-
rivado de su relación con la fundamental. Cuando hay combinaciones de armó-
nicos, como la doble octava con la duodécima, obtenemos un ritmo de cuatro
contra tres, y cuando varios armónicos se presentan al mismo tiempo, pueden
surgir texturas rítmicas muy complejas.
También podemos encontrar otra forma de usar números en los primeros
trabajos de composición del estadounidense John Cage, cuando estructuró pie-
zas enteras basadas en un número de compases que tenían una raíz cuadrada,
como en Imaginary Landscape No. 1 (1939), de modo que las partes largas de la
pieza se relacionaban con frases pequeñas que usaban la misma operación. Con
este sistema, la estructura de toda la pieza se realizaba de antemano.8 Queda cla-
ro que hay muchas maneras diferentes de relacionar la música con los números,
hemos visto cómo éstos se pueden traducir en ritmo, melodía y cómo incluso
pueden predeterminar la forma de una pieza.
8. “I found dancers, modern dancers, however, who were interested in my music and
could put it to use. I was given a job at the Cornish School in Seattle. It was there that I disco-
vered what I called micro‑macrocosmic rhythmic structure. The large parts of a composition
had the same proportion as the phrases of a single unit. Thus an entire piece had that num-
ber of measures that had a square root. This rhythmic structure could be expressed with any
sounds, including noises, or it could be expressed not as sound and silence but as stillness and
movement in dance. It was my response to Schoenberg’s structural harmony”, en John Cage,
“Autobiographical Statement”, The John Cage Trust Indeterminacy Folksonomy Kuhn’s blog
database, https://johncage.org/beta/autobiographical_statement.html (consultado el 25 de
junio de 2023).
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5to armónico
4to armónico
3er armónico
2do armónico
1er armónico
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7 6 9 8 0 1 10 11 3 2 5 4
4. La serie de Anton Webern para el primer movimiento de su Cuarteto de cuerdas Op. 28.
medios tonos que dividen una octava en la escala temperada occidental. Así,
esta escala es del todo simétrica mientras que la escala diatónica no lo es, ya que
está formada por siete alturas con intervalos distintos entre una y otra (tono,
tono, medio tono, tono, tono, tono, medio tono). Además, en el sistema dode-
cafónico no existe una fuerte jerarquía entre las distintas alturas, mientras que
sí la hay en la tonalidad. Al poder numerar las doce alturas de la escala,9 fue fácil
llegar a diferentes ecuaciones que nos dicen muy rápido cuál es el nivel de trans-
posición de una serie dada, su inversión y su inversión retrógrada.
A principios del siglo xx, compositores como Anton Webern y Alban Berg
se interesaron en la simetría y eligieron series simétricas para su música. En el
primer movimiento de Cuarteto de cuerdas Op. 28 (1936), Webern utiliza una
serie para generar su música que está dispuesta en orden simétrico retrógrado,
que limita los 48 ordenamientos habituales de una serie a sólo 24 (fig. 4). Este
interés por la simetría era muy notorio, incluso antes de la consolidación del sis-
tema serial. En los comienzos de la música atonal se usaron muchos conjuntos
de clases de tonos simétricos (pitch-class sets).10
Si numeramos las 12 alturas de la escala cromática de cero a once, comen-
zando por Do, podemos ver cómo el conjunto de clase de tonos 0, 3, 6, 9 (C,
Eb, F#, A, un acorde disminuido) y cualquiera de sus transposiciones o permu-
taciones, es siempre simétrica. También es interesante constatar que sólo hay
tres transposiciones de este pcs (pitch-class set, conjunto de clases de alturas),
que usan alturas diferentes (1, 4, 7, 10 y 2, 5, 8, 11 son los otros dos). En todas
9. C = 0, Db = 1, D = 2, D# = 3, E = 4, F = 5, F# = 6, G = 7, G# = 8, A = 9, A# = 10, B = 11.
10. Pitch-class sets son los componentes básicos de gran parte de la música post-tonal. Un
conjunto de clases de tono (alturas) es una colección simple y desordenada de clases de tono.
La teoría de los sets musicales fue elaborada primero por Howard Hanson para analizar la mú-
sica tonal. Más tarde, Allen Forte desarrolló esta teoría para analizar la música atonal a partir de
la teoría de los 12 tonos del compositor estadounidense Milton Babbitt.
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las demás transposiciones, este pcs se mapea a sí mismo. Una situación similar
ocurre con el pcs 0, 4, 8 (acorde aumentado), pcs 0, 2, 4, 6, 8, 10, 12 (escala de
tonos completos), pcs 0, 1, 3, 4, 6, 7, 9, 11 (escala octatónica), y con la propia es-
cala cromática. Entonces, los pcs más simétricos que se mapean más veces so-
bre sí mismos son los que tienen menos variedad. Menciono todo esto porque
el sistema que utilicé, y que mostraré más adelante, es un sistema radial perfec-
to, y lo que estoy señalando ayudará a explicar cómo funciona.
En la música serial, las series de doce alturas a menudo se subdividen en pe-
queños pcs que están relacionados entre sí. La música serial es sólo una exten-
sión de las técnicas compositivas utilizadas en la atonalidad, pero ahí el orden de
las alturas es fundamental, mientras que en la música atonal el orden no es tan
importante siempre y cuando usemos las mismas colecciones a lo largo de toda
la pieza. Lo que es relevante en la música serial es crear una fila (row) interesante
de doce alturas, y la simetría es muy a menudo una cualidad elegida por el com-
positor. En la figura 4, la serie de Webern se puede subdividir en díadas que son
siempre segundas menores (una segunda menor es medio tono, y una segunda
mayor dos medios tonos), y también se puede dividir en dos hexacordes que re-
presentan la misma colección de alturas. Al agregar las alturas del centro a los
extremos podemos comprobar la simetría de la serie. Esta suma es siempre 11.
Entonces, las dos alturas centrales de la serie (C# y Bb) son el eje simétrico. Esta
serie es muy económica y también se puede dividir en tres tetracordes que son
miembros de la misma clase del conjunto, por lo que es fácil ver cuán impor-
tantes son las elecciones del compositor con respecto a esta serie de 12 alturas.
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1 2 3 4 5 6 7 8 9
2 4 6 8 1 3 5 7 9
3 6 9 3 6 9 3 6 9
3 8 3 7 2 6 1 5 9
5 1 6 2 7 3 8 4 9
6 3 9 6 3 9 6 3 9
7 5 3 1 8 6 4 2 9
8 7 6 5 4 3 2 1 9
9 9 9 9 9 9 9 9 9
6. Retícula de la tabla védica.
Cuando Díaz Nieto me pidió que hiciera música con esta tabla, se preocu-
pó por expresar las cualidades del sistema de la manera más objetiva. Su enfo-
que no fue transgredir las reglas o leyes del sistema, sino simplemente descubrir
sus relaciones y mostrarlas por medio de diseños geométricos. Cuando se can-
só de tratar con dos dimensiones, tuvo la idea de expandir este sistema a tres di-
mensiones e hizo un cubo con 512 números, y que es el resultado de la multipli-
cación de los números en diferentes capas (64 × 8). Arrastró líneas imaginarias
entre los números en el cubo y creó figuras geométricas tridimensionales. Con
esta investigación en el campo musical, se abre la posibilidad para que algún
otro compositor o investigador lo emplee para hacer música.
El problema de intentar mantener el enfoque de Díaz Nieto fue que él tra-
zó líneas entre el mismo número y luego su número complementario (1 y 8,
2 y 7, 3 y 6, y 4 y 5) para crear formas o estructuras atemporales, pero, ¿cómo
puede esto aplicarse a la música, en donde el tiempo es el elemento prepon-
derante? Decidí que la forma más fácil de interpretar la cuadrícula era usar las
series numéricas que incluye, pero pensé que cada vez que quisiera usar una
de estas series, tendría que emplear al mismo tiempo su serie complementaria,
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1 2 3 4 5 6 7 8
2 4 6 8 1 3 5 7
3 6 9 3 6 9 3 6
4 8 3 7 2 6 1 5
5 1 6 2 7 3 8 4
6 3 9 6 3 9 6 3
7 5 3 1 8 6 4 2
8 7 6 5 4 3 2 1
8. Números complementarios de la tabla védica.
11. Joseph N. Strauss, Introduction to Post Tonal Theory (Nueva Jersey: Prentice Hall, 1990), 101.
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2 4 6 8 1 3 5 7
3 6 9 3 6 9 3 6
4 8 3 7 2 6 1 5
5 1 6 2 7 3 8 4
6 3 9 6 3 9 6 3
7 5 3 1 8 6 4 2
8 7 6 5 4 3 2 1
9. Figura simétrica compuesta por el 2 y el 7.
Después de trabajar con Díaz Nieto, realicé una maestría en los Estados Unidos
y me interesé en la complejidad de la música compuesta con azar total de John
Cage, y con el serialismo integral de Pierre Boulez, dos sistemas de composición
utilizados a principios de la década de los años cincuenta. Decidí entonces ave-
riguar sobre sus métodos para poder tener más ideas. Una de las composiciones
12. El resultado de mi primera investigación y única composición con la tabla védica fue una
obra musical realizada con un sintetizador y un secuenciador controlado por una computadora
Macintosh Plus con el programa Performer. Esta composición se incluyó en un video que el
compositor Juan Luis Díaz presentó en su primera exposición individual en el Centro Cultural
de México en París en 1989, “Revelations d’un arcan”.
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1 2 3 4 5 6 7 8
2 4 6 8 1 3 5 7
3 6 9 3 6 9 3 6
4 8 3 7 2 6 1 5
5 1 6 2 7 3 8 4
6 3 9 6 3 9 6 3
7 5 3 1 8 6 4 2
8 7 6 5 4 3 2 1
10. Figura simétrica compuesta por el 3 y el 6.
de este periodo, que me pareció muy interesante, es Structures para dos pianos,
escrita en 1952 por Pierre Boulez, quien fue alumno de Olivier Messiaen, uno de
los primeros compositores europeos en escribir una pieza con organización to-
tal13 en 1949. La obra de Pierre Boulez se basa en una serie de 12 tonos. En Struc-
tures Ia (la primera de tres partes) las 12 transposiciones de la serie y sus formas
derivadas (inversiones, retrógradas y retrógradas invertidas) se usan una vez cada
una en un orden específico. A partir de la serie original e invertida, Boulez cons-
truyó dos tablas que utilizó para componer muchos detalles de la música. Es-
tas matrices se obtuvieron numerando la serie original (fig. 14) y luego transpo-
niéndola 11 veces, comenzando cada vez en la siguiente nota (fig. 15).
Las matrices determinan la duración, la dinámica y los modos de ataque
de todas las alturas, y se utilizan para controlar el orden en que se emplean las
13. Se trata del segundo movimiento de su obra para piano Quatre études des rythme: Modes
des valeurs et intensités. Messiaen usó un modo de alturas de 36 sonidos, de valores (14 dura-
ciones), de ataques (14 ataques) y de intensidades (7 matices). La idea de organización total de
Messiaen “marcó un punto extremo en la sistematización precomposicional de una obra” (Paul
Griffiths, Modern Music The Vangard since 1945 (Nueva York: George Braziller, 1981), al utilizar
escalas cromáticas de duración por vez primera.
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11. Dos escalas octatónicas. Una comienza con medio tono (segunda menor) y la segunda con
un tono entero (segunda mayor).
series, así como para realizar un plan general para la duración de las distintas al-
turas. Boulez usó series diagonales de las matrices para determinar la dinámi-
ca y los modos de ataque. Por tanto, tenemos una composición que se basa por
completo en las dos matrices, aunque la estructura formal general de la pieza
tiene realmente una concepción libre. Además, el número y el tono14 no están
del todo integrados. La serie rítmica tiene como unidad un 32vo, y el valor rít-
mico crece de manera proporcional del uno al doce, pero las alturas no están
igualmente ordenadas del uno al doce.15
Ahí no tenemos el espacio para hacer un análisis profundo de Structures,
baste decir que, incluso en el serialismo integral total, es difícil ser por com-
pleto lógico. Siempre hay un grado de libertad que asume el compositor, y es
ahí en donde la música se convierte en una expresión artística humana. En el
presente, me sigue interesando encontrar grados de organización total, ya sea
en la música determinista del serialismo integral o de otros sistemas matemá-
ticos, o en la música aleatoria de John Cage, que viajó en la dirección opuesta,
buscando un grado de azar total. En ambos casos, el compositor busca la for-
ma de tomar decisiones objetivas y se convierte en un observador del proceso
que va generando.
Decidí entonces utilizar la información de la tabla védica de diferentes
maneras para obtener variedad, pero tratando de respetar sus reglas. Una vez ex-
ploradas las distintas posibilidades, fue posible obtener suficiente información
14. Cuando hablo de tonos en este ensayo me refiero a una altura, a una frecuencia, la nota
C de cualquier octava, por ejemplo, pero un tono también puede confundirse con la distancia
que hay entre dos notas, la distancia más pequeña en la escala temperada occidental es medio
tono, una segunda menor, y un tono son dos medios tonos, es decir, una segunda mayor, la 3ra
menor está constituida por un tono y medio, etc.
15. Smith Brindle, The New Music, 26.
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0
11 1
10
2
3
9
8 4
7 5
6
12. Los cuatro ejes de simetría en la escala octatónica.
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1 2 3 4 5 6 7 8
13. Valores de duración de las ocho alturas de la escala octatónica.
1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12
14. Serie de la obra Structures (1952) para dos pianos de Pierre Boulez.
ANALES DEL INSTITUTO DE INVESTIGACIONES ESTÉTICAS, VOL. XLVI, NÚM. 124, 2024
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1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12
2 8 4 5 6 11 1 9 12 3 7 10
3 4 1 2 8 9 10 5 6 8 12 11
4 5 2 8 9 12 13 6 11 1 3 7
5 6 8 9 12 10 4 11 7 2 3 1
6 11 9 12 10 3 5 7 1 8 4 2
7 1 10 3 4 5 11 2 8 12 6 9
8 9 5 6 11 7 2 12 10 4 1 3
9 12 6 11 7 8 1 10 3 5 2 4
10 3 7 1 2 8 12 4 5 11 9 6
11 7 12 10 3 4 6 1 2 9 5 8
12 10 11 7 1 2 9 3 4 2 8 5
15. Serie original y la matriz de la retícula ‘O’.
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1 2 3 4 : 5 6 7 8
1 2 3 5 : 4 6 7 8
Series de la
1 2 4 6 : 3 5 7 8 tabla védica
1 2 5 6 : 3 4 7 8
Series de una
tabla nueva
1 3 4 7 : 2 5 6 8
1 3 5 7 : 2 4 6 8 Series
híbridas
1 4 6 7 : 2 3 5 8
1 5 6 7 : 2 3 4 8
17. Los ocho tetracordes posibles de la escala octatónica y sus tetracordes complementarios.
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1 2 6 4 5 3 7 8
2 4 3 8 1 6 5 7
6 3 9 6 3 9 6 3
4 8 6 7 2 3 1 5
5 1 3 2 7 6 8 4
3 6 9 3 6 9 3 6
7 5 6 1 8 3 4 2
8 7 3 5 4 6 2 1
18. Nueva tabla construida con uno de los tetracordes
nuevos y su complementario.
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porque los números no suman nueve (del centro a la parte exterior). Tendría-
mos que usar 2 3 4 5 y encontrar el tetracordio complementario 4 5 6 7. El pro-
blema es que en este caso tenemos la repetición de los números 4 y 5, y esto
entra en conflicto con el principio serial de la no repetición. Por otro lado, po-
dríamos deshacernos del 4 y del 5 y quedarnos solamente con seis tonos: 2 3 4:
5 6 7. Ahora tenemos un hexacorde moldeado por dos tricordes simétricos. El
único otro hexacorde posible en esta serie es 1 2 3: 6 7 8, y por supuesto, los tri-
cordes pueden cambiar de orden para tener variación: 5 6 7: 2 3 4 y 6 7 8: 1 2 3.
Este procedimiento también se puede aplicar a los tetracordes de la tabla, por lo
que la secuencia melódica generada por la serie número 2, 2 4 6 8 1 3 5 7, tam-
bién podría ser 1 3 5 7 2 4 6 8. Para tener todas las series intercambiadas de esta
manera, sólo basta con cortar la retícula numérica en dos e intercambiar los dos
bloques de lugar (fig. 21).
La nueva variación de la tabla védica que se muestra en la figura 21 no está
en el orden correcto porque no hay simetría en las diagonales. El orden correc-
to de las filas es el siguiente (fig. 22).
¿Para componer con este sistema debo tener en cuenta la secuencia de las se-
ries en los cuadrados, o debo usarlos en pares (1 y 8, 2 y 7, 3 y 6, 4 y 5) y no res-
petar el orden?, creo que uno puede lidiar con diferentes grados de libertad y
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1 7 6 4 5 3 2 8
7 4 6 1 8 3 5 2
6 6 9 6 3 9 3 3
4 1 6 7 2 3 8 5
5 8 3 2 7 6 1 4
3 3 9 3 6 9 6 6
2 5 3 8 1 6 4 7
8 2 3 5 4 6 7 1
20. Tabla védica híbrida a partir de los tetracordes 1 7
6 4 : 5 3 2 8.
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1 3 5 7 2 4 6 8
6 9 3 6 3 6 9 3
2 6 1 5 4 8 3 7
7 3 8 4 5 1 6 2
3 9 6 3 6 3 9 6
8 6 4 2 7 5 3 1
4 3 2 1 8 7 6 5
21. Las dos mitades de la tabla védica intercambiadas.
Hablaré ahora de cómo podemos interpretar esta tabla de forma musical. Como
dije antes, en algún momento me gustaría utilizar una escala microtonal de una
octava dividida en ocho alturas,17 pero además de las dificultades de interpreta-
ción, o de tener que construir instrumentos afinados de esa manera, creo que
todavía existe un campo muy amplio de investigación acerca de las posibilida-
des musicales de las escalas octatónicas de Olivier Messiaen. Además de usar es-
tas escalas, podríamos también pensar en otros parámetros musicales como el
timbre, la duración, la densidad, la dinámica, entre otros. Por ejemplo, sería
posible dividir el registro de altura de un piano en ocho partes, preparando sus
cuerdas para usar ocho timbres diferentes, ocho modos de ataque distintos, y
ocho dinámicas diferentes. También se podría tener ocho densidades diferentes,
u ocho escalas de duraciones rítmicas para las alturas, pensando siempre que de-
ben estar conformadas en dos grupos de cuatro complementarios.
17. La distancia interválica entre cada una de estas alturas sería de 12:8 que es ¾ de tono,
la mitad de la distancia entre una segunda menor y una segunda mayor, es decir una segunda
menor un poquito más grande.
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1 3 5 7 2 4 6 8
3 9 6 3 6 3 9 6
5 6 7 8 1 2 3 4
7 3 8 4 5 1 6 2
2 6 1 5 4 8 3 7
4 3 2 1 8 7 6 5
6 9 3 6 3 6 9 3
8 6 4 2 7 5 3 1
22. Mitades de la tabla védica intercambiadas, pero
con las series en orden.
Por otro lado, no hay necesidad de asignar los tonos de la escala octatónica
a los números como yo lo hice. Podemos elegir cualquier serie de ocho alturas y
luego numerar las alturas. Sin embargo, sería bueno elegir series que sean com-
plementarias en la mayoría de los sentidos, como lo hacen los compositores al
usar las técnicas de combinación en serie. Enseguida muestro una forma de ele-
gir agregados de 12 tonos en los que sus hexacordes mantienen una relación mu-
tua. Según Joseph N. Strauss:18
18. Joseph N. Strauss, Introduction to Post Tonal Theory (Nueva Jersey: Prentice Hall, 1990), 118.
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1 2 3 4 4 3 2 1 2 3 1 4 4 1 3 2
1 3 2 4 4 2 3 1 2 4 1 3 3 1 4 2
1 2 4 3 3 4 2 1 3 2 1 4 4 1 2 3
1 3 4 2 2 4 3 1 3 4 1 2 2 1 4 3
1 4 2 3 3 2 4 1 4 2 1 3 3 1 2 4
1 4 3 2 2 3 4 1 4 3 1 2 2 1 3 4
Conclusiones
Todavía queda mucho por decir sobre las posibilidades de componer con la ta-
bla védica y la escala de ocho tonos, pero lo que he hecho hasta el momento es
19. Para las distintas posibilidades de combinaciones de la escala octatónica, se puede consul-
tar: Strauss, Introduction to Post Tonal Theory, 182.
20. En este caso 1 = C, 2 = D, 3 = Eb, 4 = F, 5 = F#, 6 = G#, 7 = A, y 8 = B.
21. Algunos compositores han utilizado una escala para ascender y otra para descender como
sucede con el modo menor.
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suficiente para comenzar a explorar todas estas nuevas posibilidades para gene-
rar material de composición. Perderse en números y dispositivos que parecen no
ser musicales, puede ser importante, ya que es una manera de aprender cómo
estructurar algo, y cómo hacer que un sistema musical nuevo sea coherente.22
Todos los compositores se han visto en la necesidad de hacer esto, ya que lidiar
con el dominio temporal es complejo. Por otro lado, aún queda la duda de si
estamos siendo demasiado intelectuales cuando hacemos música de esta mane-
ra, y si es posible descifrar la organización de esta música por parte del oyente.
Creo que es posible lidiar con la complejidad estructural y al mismo tiempo ser
muy transparentes y claros. Es cierto que esta música es difícil de entender por-
que no tenemos la costumbre de escucharla, pero también creo que es emocio-
nante escuchar música que está construida con formas nuevas. Por otro lado,
no es necesario respetar las reglas de un sistema al pie de la letra, en el caso de
la tabla védica podemos utilizar los tetracordes básicos y sus complementarios,
simplemente para crear melodías que pueden expandirse hacia las distintas oc-
tavas del registro de un instrumento, o para generar armonías que de igual for-
ma pueden desplegarse en todo el registro del instrumento escogido o de un en-
samble instrumental u orquestal. Esto mismo sucede en la actualidad con las
distintas técnicas de composición que utilizan los conjuntos de clases de altu-
ras (pitch-class sets) de Allen Forte, donde no tenemos que utilizar forzosamente
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