¿Sabés que te deseo?
Por Ana Ramos
Ellos eran dos amigos. Pedro y Santiago.
Tenían la misma edad, 49 años.
Se conocían desde hacía 30 años.
Parecía mentira. Toda una vida juntos.
Habían presenciado sus éxitos sus fracasos. Sus tristezas, sus alegrías.
Sus casamientos, el nacimiento de sus hijos, hasta las separaciones.
Religiosamente se encontraban los días miércoles a cenar en el bar de los Bohemios, el
club de sus amores.
Hacia 30 años.
Siempre repetían la misma rutina.
Se habían conocido en el ingreso de la carrera que ninguno de los dos terminó.
Pedro era muy inteligente para el estudio, había asistido al Nacional.
Santiago no.
A duras penas había terminado el secundario.
Pero claro, una cosa son las notas en el colegio y después…después empieza la vida.
Los dos abandonaron la carrera, para empezar a trabajar en trabajos intrascendentes que
los llevaron a otros trabajaos intrascendentes, que los llevaron a empezar a delinear sus
vocaciones.
Que increíble que no se haya inventado un sistema de pausa a los 18 años para decidir
qué carajo querés hacer con tu vida, ¿no? Pero es así. A los 19 tenés que decidir qué
carrera vas a estudiar y de qué vas a trabajar hasta que te jubiles.
Bueno, ese molde funciona para algunos, no para Pedro y para Santiago.
Ellos estaban a duras penas empezando a respirar el mundo adulto.
Pero conforme van pasando los años, Pedro se empezó a dedicar a la escritura y
Santiago a la actuación.
Y sin que nadie diera dos mangos por el dúo, a los dos les fue bien.
Un poco por caraduras, otro poco por talento, y por mucha insistencia se abrieron
camino hasta tener una fama moderada.
Pero siempre mantenían la rutina de los miércoles. Se encontraban en el bar del club.
Este miércoles era especial.
Pedro quería contarle un nuevo proyecto que estaba por dar a luz.
¡Había vendido su serie a una plataforma internacional muy importante! No podía creer
que por fin se había concretado.
Santiago estaba realmente feliz, no daba crédito a lo que su amigo le estaba contando.
Y así charlaron durante un buen tiempo del proyecto hasta que Santiago, le arrojó la
pregunta que no tenía vuelta atrás.
- ¿Ya pensaste en tu protagonista?
Pedro le había comentado que le habían dado el control creativo para filmarla. Por lo
que se hizo un silencio incómodo.
- Bueno mirá, si bien tengo el control creativo, aún están por definirse varias cosas,
y empezó a dar vueltas en círculos y laberintos sin sentido.
Los amigos se miraron.
Santiago le dijo: - O sea que no pensaste en mí.
Se instaló un clima de tensión entre los dos. Parecía como que una bruma espesa había
descendido del techo.
Pedro comenzó a enojarse. No podía creer que su amigo lo pusiese en este lugar tan
incómodo.
Finalmente le dijo.
- Santiago vos me estas queriendo decir que porque somos amigos tengo la
obligación de ponerte como protagonista?
Pedro fastidiado le contestó.
- La verdad es que somos amigos hace años y años. Me parece que siendo que me
respetas como actor, nos llevamos excelente, nos conocemos, no es tu obligación,
pero casi como que sí.
Pedro se fue transformando, ya dejo atrás los modales, no podía creer que su amigo
fuera tan egoísta de empañar un momento tan único en su vida anteponiendo sus
intereses
- Mirá. Santiago. Si verdaderamente me quisieras como decís, no me estarías
haciendo esto.
¿Sabes que te deseo?
Te deseo que mañana te llamen para protagonizar una película, el mismo
director de la obra. Una vez que te haya contado todo el proyecto, y que el
proyecto te encante, el tipo se dé cuenta que se había equivocado y que quería
contratar a Santiago Martucci, no a vos. Te pida disculpas y te corte.
Ahí te vas a dar cuenta lo pelotudo que me siento en este momento.
Santiago lo miró y dijo
- ¿A sí?
¿Y sabes que te deseo a vos?
Que en la primera reunión que tengas con los directivos de la plataforma, te
pidan que cambies el guión de punta a punta, con los pedidos más insólitos que
podés imaginar, y que la película se torne impracticable.
Ambos amigos se miraron furiosos, durante un momento y… se echaron a reír de una
manera desaforada.
En definitiva, los dos se estaban deseando el mal de una manera infantil, casi como si
tuvieran 10 años
La gente del lugar empezó a fastidiarse.
Los dos amigos se abrazaron y recordaron las peleas de pendejos.
Ambos acordaron pensar sobre el tema y se despidieron con un abrazo.
A día siguiente Santiago se levantó a las 10, desayunó, se cambió y cuando estaba por
salir para el gimnasio, sonó el teléfono.
- ¿Hola Santiago?
- Si.
- Hola, mirá te cuento te habla Martín Carva.
- ¿El director?
- Si
- Huuuu, Hola Martín. cómo estas? Que gusto que me llames.
- Bueno Santiago encantado, le pedí a mi secretaria que me consiga tu contacto
porque tengo un proyecto para ofrecerte, estoy por empezar a formar el equipo de
mi próxima película y pensé en vos para el rol protagónico.
¿Estas con algún proyecto en curso?
- No bueno mira, acabo de terminar de rodar la serie, y tengo algunas cosas en
carpeta que estoy evaluando… (la verdad es que en este momento no tenía nada
de nada en su futuro)
- Bueno me gustaría que nos juntemos a hablar, pero en principio te cuento que va
a ser una película de acción, co producida con Merchmar y Barajas de España.
- ¡Qué bueno!
- Sí, es un thriller súper exigente, por lo que pensé en vos, que das con el fisic to
rol, necesito un tipo alto con experiencia en artes marciales.
Silencio….
Santiago empezó a escuchar un beeeeep ensordecedor y de fondo a lo lejos la voz de
Martín que seguía hablando.
En un segundo había entendido todo.
Martín quería hablar con Santiago Barraza, no con él.
En un segundo plano escuchó la voz de Pedro.
¿Sabes que te deseo? Te deseo que mañana te llamen para protagonizar una película,
el mismo director de la obra, una vez que te haya contado todo el proyecto, que el
proyecto te encante, el tipo se dé cuenta que se había equivocado y que quería
contratar a Santiago Barraza, no a vos. Te pida disculpas y te corte.
Santiago sin perder un segundo lo interrumpió.
- Disculpame Martín, pero no estoy para ese tipo de películas. Te agradezco el
ofrecimiento, pero en este momento quiero encarar un proyecto que me permita
desarrollar más mi costado dramático, así que lo lamento, pero te voy a tener que
decir que no.
- Muchas gracias por el ofrecimiento.
Hablaron unos momentos mas y cortaron.
Santiago se quedó con el teléfono en la mano. Sentado en una silla. Con la mirada
perdida.
Pedro se encontraba en las oficinas de BahiaMax.
Era la primera rueda de lectura del guión.
Estaba algo nervioso pero muy feliz de que finalmente las cosas estuvieran
concretándose.
El ejecutivo de BahíaMax comenzó a hablar.
- Con respecto a los cambios que te comenté el directorio quiere que haya un
costado más comercial, que permita meter algunos sponsors.
Pedro los observaba.
- Sí, tenemos la posibilidad de financiar gran parte de la película con un par de
publicidades.
- Por otro lado, es necesario que el protagonista sea más grande, de unos 40 años,
ya que tenemos por contrato que buscarle una película a Mateo Rojas y
estábamos pesando que daría genial.
Pedro los interrumpió.
- Pero, ¿Leyeron el guión?
- El protagonista se afilia al partido recién recibido de la carrera de comunicación.
40 años es mucho. El guión claramente expresa que tiene que tener unos 25 años.
Y así continuó la reunión.
Un pedido más descabellado que el otro.
- Queremos que la película se filme en Villa del Parque.
- Con muchas escenas nocturnas
- Tenés que reducir un 20 por ciento el presupuesto original.
Hasta que Pedro finalmente entendió. Empezó a sentir un sudor frío, las voces de los
ejecutivos se alejaban y en primer plano en su cerebro escuchó la voz de Santiago que
decía
¿Y sabes que te deseo a vos?
Que en la primera reunión que tengas con los directivos de la plataforma, te
pidan que cambies el guión de punta a punta, con los pedidos más insólitos que
podés imaginar, y que la película se torne impracticable.
Pedro entendió todo. La realidad lo golpeó en un instante.
Sin decir palabra. Se levantó de la silla. Abandonó la oficina ante la mirada estupefacta
de todo el equipo de Bahía Max y se marchó sin mirar atrás.
Los amigos se encontraron a cenar en el bar del club.
Santiago estaba sentado frente a una copa de vino cuando Pedro llegó.
Los dos se miraron tristemente.
Sin necesidad de hablar.
Lo único que sabían es que habían desbloqueado un poder desconocido y que nunca
más usarían el uno contra el otro.
Sabes que te deseo a vos…